Archivos para 24 diciembre 2015

24
Dic
15

ESTIMADOS LECTORES DE AMÉRICA LATINA, NORTE y CENTRO AMÉRICA,

EL CARIBE

EUROPA, ASIA y AFRICA

HOMBRES y MUJERES DEL MUNDO:

FELIZ NAVIDAD y FIN DE AÑO;

POR UN GRAN 2016

(volvemos el 1o. de febrero de 2016)

22
Dic
15

uruguay

Un incondicional deber comunitario

escribe: Víctor Corcoba Herrero, Escritor

Somos historia de nuestra propia humanidad. Desde siempre hemos intentando evadirnos de nuestras miserias, buscando nuevos horizontes más seguros, cuando menos para gozar de una subsistencia digna, de la que todos somos parte. Ciertamente, cada ser humano ha de realizar su específica calzada, en unión a sus análogos viandantes.

El desarrollo, pues, no se puede reducir únicamente al crecimiento económico, sino a todo aquello que nos circunscribe como ciudadanos del mundo, como seres pensantes dispuestos a dar lo mejor de sí por la colectividad de la que formamos parte; al fin y al cabo, somos un todo en un armónico universo en el que nada es por sí mismo.

En consecuencia, nos ha de mover un incondicional deber personal a ser cada día mejores caminantes para trazar, de este modo, unos caminos más humanitarios que nos fortalezcan como linaje. De ahí, el deber comunitario a armonizarnos, o lo que es lo mismo, a trascendernos como especie en su conjunto.

La humanidad que todos compartimos, tanto a través de nuestros ascendientes como descendientes, aparte de llevar consigo una innata vocación al desarrollo de la estirpe, ha de activar una escala de valores que nos haga reencontrarnos como colectivo.

Por tanto, tan importante como hallarse a sí mismo el ser humano, es poder sentirse miembro de una colectividad, de la que forma parte, sin exclusiones. No podemos cerrarnos y encerrarnos el corazón.

Hay que remontarse de las debilidades a la voluntad de cooperación, jamás discriminar a nadie, y tender puentes para emprender caminos contiguos, donde nadie camine como propiedad de nadie, sino como parte de la prosperidad humanitaria.

Efectivamente, a mi juicio, el ser humano ha dejado de ser verdaderamente humano, convirtiéndose en su peor enemigo, en la medida que se ha dejado dominar por la técnica o las finanzas, convirtiéndose en un auténtico esclavo de la posesión, cuando en realidad la felicidad no está en reunir, sino en saber donarse, en acompañar.

Afanados en aumentar una producción que jamás nos saciará, a mi manera de ver, nada es más trascendental hoy en día, que ponernos al servicio de aquel ser humano que solicita nuestra ayuda. Este es el auténtico deber comunitario: ponernos al servicio de nuestro semejante para producir mayores activos armónicos.

Todo lo demás sobra, genera avaricia, desigualdades, incomprensiones, locuras… Nada tiene sentido, sino contribuimos a un orbe más humanamente habitable. Por eso, habría que rendir un verdadero homenaje a todos aquellos que se gastan el tiempo hasta desgastarse por los demás. Ellos sí que saben vivir, y sí que son referencia y referente, en un mundo al que, por desgracia, solo le mueve el interés.

Pienso en este momento, también, en aquellos que se juegan su exclusiva vida en la defensa de los derechos humanos. Con sus desvelos educan, despiertan conciencias; y, lo que es más saludable, avivan la solidaridad entre culturas, luchando por desenmascarar tantas injusticias sembradas.

Indudablemente, toda acción social implica un deber comunitario, que a mi juicio ha de instruirse con mayor tesón a las nuevas generaciones, para que se produzca el gran cambio social.

Hasta ahora hemos hablado mucho del bien común, pero muy poco de las obligaciones que esto supone a cada ser humano. Mal que nos pese, somos una generación enferma. Ante cualquier penuria, como puede ser el deber de la hospitalidad, actuamos con una frialdad tremenda. Olvidamos que podríamos ser cualquiera de nosotros.

Me parece, por consiguiente, una noticia esperanzadora que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, haya adoptado unánimemente una resolución en la que insta a los Estados a invertir más en la juventud, como medida para garantizar la paz y la seguridad, el desarrollo y el progreso de todas las sociedades.

Me parece bien que el preámbulo del documento subraye que los jóvenes tengan un papel activo en la configuración de lo armónico, máxime en un momento en que algunas organizaciones terroristas pretenden reclutarlos para matar. La vida no es para eso, es para vivirla dando vida, o si quieren dando amor, que es lo que realmente necesitamos para sentirnos bien.

 

17
Dic
15

Larrañaga, un inconfundible derechista

La restauración neo liberal y la derecha social

 

escribe; Víctor BAGNUOLI / director del blog

Excitados por las derrotas a manos de la derecha en Argentina y Venezuela, la restauración conservadora criolla, se lanzó de lleno a la campaña electoral para el 2019, bastante antes (4 años) del llamado a las urnas en el Uruguay.

Los principales actores políticos de la derecha vernácula, omiten así el mando de sus votantes y de sus responsabilidades políticas en aras de prematuras carreras proselitistas.

El actual gobierno progresista, lleva apenas diez meses, sin embargo la oposición derechista se ha dedicado a jugar a la “polítiquita” microcéfala, al grado irritante y oportunista de no votar siquiera la ley de presupuesto.

Envalentonados por los resultados descriptos de Venezuela y Argentina, se empeñan en permanentes acusaciones sin fundamento; por presuntos ilícitos en la operativa de Ancap, en el marco de la comisión investigadora que analiza las causas del déficit de la empresa pública.

Esta postura cerrilmente reaccionaria, no condice con el slogan “por la positiva” del ex candidato presidencial y senador del Partido Nacional Luis Lacalle Pou, quien es la principal figura de la rancia derecha.

El principal escudero de <Luisito>  en ésta cruzada “hedionda” contra la izquierda en el gobierno, es el inefable senador blanco Jorge “el guapo” Larrañaga, quien se erigió en una suerte de abanderado y vocero de los presuntos “indignados”.

Autoproclamado “líder de la democracia y de los valores republicanos”, recordemos, que un año y medio atrás, se retiró cabizbajo, derrotado y vapuleado en las internas de su partido Nacional.

Amagó (con zig-zag fantásticos) en abandonar la política y cacareó que no subiría la escalera hacia la sala “del Honorable Directorio” (cúpula dirigente y matriz ideológica de la derecha social) 

Sin embargo, voltereta cirquence por medio, dio el deseado SI ACEPTO a Luisito y compuso la fórmula a vice sin pestañear, olvidando sus presuntas diferencias con Lacalle Pou, pues él, es un soldado de su colectividad.

¿Qué tan creíble es éste dirigente nacionalista que exhibe cuál estripers su desnudes ambivalente e inaceptable poca palabra?

Sin visibilidad pública ni futuro político, ahora se propone liderar una alternativa “superadora” del Frente Amplio con su embestida baguala derechista.

Ese supuesto proyecto sin papel escrito, incluye articular coincidencias y propuestas tanto dentro como fuera de sus tiendas partidarias, a los efectos de conformar un bloque capaz de desplazar a la izquierda del gobierno en 2019: léase ennoviarse políticamente con Pedro y sus consortes (aquél que en medio de los festejos de Luisito previo a la 2da. vuelta dijo: <vengo a hacer mierda a Tabaré Vázquez>)

Difícilmente se selle un acuerdo para concurrir a las urnas bajo un lema común, puesto  que el aparato herrerista legado por Luis Alberto a manos de Luisito, es el más poderoso entre ambos partidos, puesto que convaleciente partido colorado no logra salir del coma político. Por tanto parecen ser mínimas las posibilidades esas dado que las discrepancias de los restauradores blancos y colorados son grandes. Pero éstos arcaicos partidos son capaces de superar las mismas en función de sus necesidades de clase, factor básico en la lucha social de las mismas.

La sintonía entre ambas fuerzas políticas es muy vieja y mantiene plena vigencia; votaron juntas en la segunda vuelta de las elecciones de 1999, 2009 y 2014,conformaron un co-gobierno rosado de coalición en el quinquenio 1995-1999 y entre 2000 y 2002, cuando estalló la peor crisis económica y social de nuestra historia contemporánea y el fracasado cuanto escandaloso gobierno divertido de Jorge Batlle; nos endeudó y enterró materialmente al Uruguay.

Ablación mediante de sus fronteras ideológicas, los partidos fundacionales -separados en el pasado-, son hoy una suerte de hermanos siameses que comparten el mismo proyecto de país, restaurador del proceso neoliberal.

¿ Su aspiración ? Replicar los resultados de Argentina y Venezuela. Y  aunque no es posible extrapolar situaciones distintas ni racionalmente aplicables al sur del continente, no cejarán en su esfuerzo.

Frente Amplio; atención, no alcanza con haber superado el pasado reciente ni haber puesto a la mayoría de la población en otro estado de bienestar poco posible con la derecha. Hay que hacer más, la gente quiere sentirse mejor y tiene derecho a ello; ES POSIBLE !!

15
Dic
15

liber seregni

Presente, general del pueblo

El general Líber Seregni estaría cumpliendo hoy 99 años de edad. Fue el principal dirigente político de la década del 70, encabezando la lucha de la izquierda uruguaya contra las posturas más regresivas de la derecha, proceso que culminó con el golpe de Estado del 27 de junio de 1973.

Supo, al igual que muchos uruguayos, comprender los grandes momentos de dificultades que se vivieron en aquellos años que fueron los espacios previos de la irrupción del fascismo.

Fue un dirigente de fuerte personalidad que enfrentó a la dictadura, sosteniendo sus principios en los ideales del batllismo y del democratismo que impregnó a la sociedad uruguaya.

Seregni supo estar a la cabeza del proceso convergente que permitió la construcción de la unidad política identificada con el Frente Amplio. Fue así que la izquierda uruguaya supo construir caminos de progreso por fuera del sistema político tradicional, sustentado en las dos viejas colectividades políticas: el Partido Colorado y el Partido Nacional.

Dentro del Partido Colorado encontró su lugar en el batllismo, una de las expresiones más progresistas de las ideas encaramadas en el seno de los partidos políticos históricos de América Latina.

Su fuerte personalidad se construyó en la escuela pública laica, en los institutos militares en los que se identificó con el pensamiento revolucionario artiguista y en los procesos políticos de la izquierda latinoamericana, que supo recoger el pensamiento antiimperialista que se manifestó durante décadas en distintas regiones.

Seregni se jugó hasta sus últimas horas a favor de la unidad de la izquierda, lo que permitió que el Frente Amplio haya sido una fuerza política con capacidad de agrupar a los viejos partidos políticos, a los agrupamientos marxistas y a la democracia cristiana.

El próximo 13 de diciembre, cuando se cumplan 100 años del nacimiento del general Seregni, será el momento de realizar un gran balance de la contribución de este personaje a lo mejor de la historia de nuestro pueblo.

Quizás en uno de los próximos días el general Seregni vuelva a reaparecer, con una firme voz de alerta que permita restablecer la unidad frenteamplista que está lastimada por diferencias políticas válidas y no válidas.

Seregni fue de los dirigentes políticos que supo combinar la firmeza con la necesaria flexibilidad, con el fin de que el Frente Amplio saliera de las grandes batallas internas con el convencimiento de que la unidad es el desafío fundamental de todo revolucionario y patriota.

 

11
Dic
15

la derecha internacional

El converso

escribe: Dr. Ismael Blanco, Analista

Asumo que cada una de nuestras palabras cuando son dichas no son caprichos ni son azares, ni vienen y salen de nuestras bocas porque estén pasando cerca de la lengua, no caen por allí como hojas que las arrastra el viento. Lo mismo o más ocurre cuando se trata de palabras que uno elige para que sean puestas en un papel y queden definitivamente grabadas.

Evidentemente, ya siendo escritas, uno asume un grado más de responsabilidad, se reduce la posibilidad de doble interpretación o del juego dual o de la intención disimulada. Ya aquí no se podría o no se debería al menos decir que uno es mal interpretado.

Es en estas cosas que asumimos el bienvenido riesgo, la posibilidad de ser calificado y también el reto, el desafío del otro, de ese a quien muchas veces buscamos para contrariar y que muchas veces se nos esconde en el anonimato de lo virtual y lo aparente, ya que el avance tecnológico aún no ha desarrollado un sistema que evite al provocador, al medroso y al cagón.

No es que pretenda ir por la vida resaltando los contrasentidos, los sinsabores, las hipocresías o los dobleces, que por tan humanos y tan dañinos nos resistimos a acostumbrarnos.

Por cierto, que por más que uno se indigne con ciertas cosas, éstas están allí, existen, existieron y seguirán existiendo aún cuando nos vayamos, eso sí, siempre andaremos con la esperanza de que algún día cambie algo de todo esto.

Así como tengo como permanente referencia algunos autores, de esos que nos ayudan a pensar, que a través de sus palabras nos hacen llegar pensamientos profundos, que nos trasmiten ideas que nos transforman con ellas, o que estimulan nuestra imaginación transportándonos a diversas historias y a distintos tiempos logrando humanizarnos y salvándonos de la mediocridad, de lo superficial o lo intrascendente, existen otros que nos recuerdan hasta que punto un individuo se puede volver brutal, absolutamente feroz cuando se vuelve un converso y actúa con una naturalidad extrema denostando e intentando denigrar como lo hace militantemente Vargas Llosa.

En su última columna de “El País de Madrid”, el autor peruano persiste en su reconocida militancia reaccionaria y se pone de pie para aplaudir el triunfo de Macri en Argentina y en particular, lo hace para subrayar el contenido liberal del pensamiento del nuevo presidente del vecino país. De más está decir que lo hace como no podía esperarse de otra manera con el indudable refinamiento de su carcunda pluma.

Pero no se queda en esto, sino que su euforia es sobre un libro recientemente editado en Chile, que sugestivamente se llama “Diálogo de conversos” de Roberto Ampuero y Mauricio Rojas.

La referencia y el “análisis apasionado” del Nobel, diría que hasta podría hacer que fuera innecesario leer el libro para conocer su contenido, ya que nos lo adelanta, pues le dedica casi la totalidad de su última columna al convertirla en un laudatorio al renunciamiento que los autores hicieron a su pasado de militantes izquierdistas.

Don Mario, de manera ladina no pierde oportunidad para buscar “semejantes”, o decir que otros también son sus pares, y genialmente los presenta como compañeros de camino, del mismo que él eligió cuando decidió cambiarse de bando.

Será que uno tiene la costumbre de detenerse y atender en aquellos signos que advierte que no están allí por tratarse de detalles y con más razón cuando quien lo propone no es un individuo sin pretensiones a la hora de elegir conceptos y enunciar juicios.

Basta repasar la historia para contrastar hechos y circunstancias o para poner en evidencia la profundidad y el filo de lo que se quiere decir. Uno puede plantearse que un converso es aquel que por algún proceso de vida, que por algunas circunstancias que le haya tocado transitar cambia de ideología. Si se quiere se puede decir que abundan los ejemplos sin perjuicio que uno siempre tiene el derecho a reservarse la sinceridad y la honestidad de ciertas conversiones.

Siempre se pretende decir que el converso es un “evolucionado” alguien que cambió para mejor. Sin embargo resulta desligarse conceptualmente que el converso no es otro que un convertido, un fulano de tal al que por el propio término utilizado a uno le cuesta creer en la sinceridad y la honestidad de su pretendido cambio.

Pero no es ni más ni menos que en la “santa inquisición española”, donde el término en cuestión tuvo la más terrible de la acepciones, ya que se refirió a los miles de hombres y mujeres que por su raza, credo o ideología fueron perseguidos y torturados, debiendo sin opción y llevados por la crueldad de las circunstancias, a abrazar la religión católica para poder salvar sus vidas y escapar de la inhumana ferocidad de curas y reyes.

Estas aberrantes persecuciones tuvieron lugar en particular en los reinos cristianos de la península ibérica contra judíos y moros institucionalizando verdaderos pogromos por momentos casi olvidados por todos.

En estos días se quiere no distinguir entre los “convertidos” de Vargas Llosa que tanta indisimulada euforia le generan, y las multitudes que en el medioevo sufrieron las peores aberraciones aplicadas ya como un adelanto de lo que sucedería en la locura fascista del siglo XX.

Subrayo la diferencia entre unos y otros, diría yo que es un necesario acto de justicia con esas mujeres y hombres. Igualar los distintos tipos de “conversos”, utilizar el mismo vocablo, la misma referencia lingüística no es otra cosa que una forma cruel de banalizar la historia.

Como venía diciendo al principio del artículo, las palabras nunca son casuales, ni las dichas ni las escritas; definitivamente, las palabras expresan ideas y las ideas están siempre calzadas de ideología.

No es solo de ahora, pero si de tanto en tanto surgen las justificaciones de virajes, del “porqué del cambio”, que en estos casos generalmente se fundamenta en un cambio en el “otro” para excusarse de “seguir” y para alegar las razones para mutar.

Aún en estos tiempos aparecen los “conversos”, los “judas”, los felones de aquí o de “allá” que nos explican sin movérseles un solo músculo de la cara, que su cambio obedece a una “evolución”, a un “darse cuenta” que su equivocación tal vez se debió a un asunto de generación.

Estos personajes, los reales, los ciertos o los creados por Vargas Llosa, se presentan en parte como el personaje de “Claudio” de Hamlet, que finge ser honrado cuando en realidad esconde las más grandes mentiras cegado por su ambición sin límite. Este personaje es egoísta, ególatra, ruin y es por ello que actúa sin escrúpulos.

Lo cierto es que “Claudio”, tiene la fortuna de ser una creación literaria de un brillante dramaturgo y de esa forma ha pasado a la fama póstuma, pudiendo ser igual que Judas Iscariote, un traidor por los siglos de los siglos. Pero estos son excepciones, ya que los traidores, en todas sus variantes y manifestaciones están condenados -además de al repudio- al olvido, al necesario olvido de las páginas de la historia.

11
Dic
15

la izquierda en el uruguay

La importancia de un relato de izquierda

escribe: Esteban Valenti (*)

El llamado relato no es el registro de los hechos o de los procesos del pasado, sino básicamente la capacidad de una fuerza política, en este caso de izquierda, de construir un conjunto de ideas que expliquen, fundamenten los procesos políticos, sociales, económicos y culturales del pasado, su soporte en el presente y en particular las ideas fuerza, las grandes líneas motrices de la continuidad de los cambios.

”Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cual es la estrella que lo guía”
Antoine de Saint-Exupéry

Eso es lo que hoy no tenemos en la izquierda. Lo que sabiendo, llamándolo con otros nombres o directamente a través de una insatisfacción bastante generalizada expresan muchos frenteamplistas en los más diversos ámbitos.

La izquierda uruguaya, construyendo bajo el fuego cruzado de la derecha, de sus adversarios políticos, de poderosos medios de comunicación y generadores de opinión, combatiendo contra el sistema de partidos históricos binario más antiguo del planeta y con 170 años ininterrumpidos de gobierno, supo construir su relato. Sin ese relato y su creciente peso en la sociedad no hubiera obtenido los éxitos que consiguió, en la conquista de 3 sucesivos gobiernos nacionales y varios gobiernos departamentales, entre otros, 6 sucesivos gobiernos de la capital del país.

El relato no es un lujo intelectual que puede superarse con la acumulación de movimientos políticos, genialidades tácticas, discursos de ocasión y mucha cintura para la disputa electoral. No funciona así en ningún lugar y menos en un país con una fuerte densidad política e ideológica como Uruguay.

Nuestro relato actual se podría sintetizar en que tratamos de explicar la decadencia nacional de las últimas 5 décadas, dictadura incluida, en los antecedentes avanzados y profundamente renovadores de las ideas, las leyes y las políticas de José Luis Batlle y Ordoñez, nuestras raíces fundacionales en el pensamiento artiguista, los padecimientos y horrores sufridos durante la dictadura, la referencia al General Liber Seregni, la crisis acumulativa desde la recuperación democrática y por último y fundamental la descripción, muchas veces lineal de los logros durante los dos gobiernos frenteamplistas a partir del 2005.

Ese relato, aunque hoy sea parcial e insuficiente, tuvo un papel fundamental en la construcción de nuevas mayorías nacionales progresistas, expresadas fundamentalmente en el voto, en el corrimiento hacia la izquierda de una parte importante de la opinión pública nacional.

Ese relato, no son solo discursos, palabras, escritos, son también hechos como soporte fundamental. En particular a partir de los resultados concretos y tangibles para la vida de los uruguayos de los gobiernos de izquierda. Pero incluso en esos aspectos, la realidad y el relato son parciales, con agujeros importantes, con zonas grises que carecen de explicación y de interpretación.

Se podría decir que la zona más compleja y carente de ese relato tiene que ver con la educación, un tema clave para los cambios de izquierda, para la democratización de la sociedad y la igualdad de oportunidades y por lo tanto para la propia historia e identidad de la izquierda. Allí vamos muy mal.

Un relato de la izquierda uruguaya no puede ser, ni pretender ser un coro afinado y único, dominado por una sola opinión hegemónica. Nunca sucedió, y cuando alguien pretendió algo parecido, fracasó estrepitosamente. La formación de las instancias sociales, sindicales y políticas de encuentro y unidad se basaron en un aspecto clave: crear los mecanismos y la capacidad en las diversas fuerzas de participar y contribuir a la construcción del tronco central del relato, y asegurar que cada uno tendría la posibilidad de mantener sus identidades, su reflexión, sus orígenes y sus prospectivas. Pero que lo más importante, la clave era la construcción de ese relato central. Esa fue y es la base para la existencia de un bloque político y social para los cambios, no como categoría teórica o previsión programática, sino como realidad política y cultural.

Ese relato se ha ido debilitando a pesar de los innegables resultados obtenidos en muchos terrenos y hoy muestra carencias preocupantes.

Las fuentes
Ya no alcanza con apelar a nuestras tradiciones ideológicas de izquierda, a nuestra historia nacional, a los últimos 50 años de proyectos revolucionarios, se necesita mucha mayor profundidad y sobre todo riesgo y audacia para hablar y proponer las ideas portantes hacia el futuro.

Menos que menos alcanza con substituir el relato por la disputa de cargos y posiciones, que a veces incluso se visten de diferencias de enfoques programáticos. Eso mata cualquier relato, en sus autores y sobre todo en la sociedad. Y no hay relato válido sino impacta en la sociedad, en los sectores más dinámicos, en las nuevas generaciones, en los generadores de riqueza material e intelectual.

Los relatos sólidos y profundos, necesitan de buenos políticos y de intelectuales y la fractura entre estos actores que otrora fueron una alianza fundamental de la propia identidad de la izquierda se ha debilitado extraordinariamente. El poder lejos de favorecer esta interacción la hace mucho más compleja y la época no es por cierto la más propicia de la historia en este sentido, ni en Uruguay ni en la mayoría del planeta.

Pero eso no puede ser una coartada para que la izquierda uruguaya construya nuevamente un renovado discurso para seguir avanzando y esto tiene que ver con tres aspectos: la base social de ese relato; las fuentes culturales, ideológicas y políticas, es decir metodológicas y los objetivos, su profundidad y su audacia. Hoy un discurso renovado de la izquierda debe incluir necesariamente una profunda carga autocrítica. El poder impone la autocrítica más rigurosa y exigente.

¿Hacia dónde vamos?
Ya se agotó y se agota cada día más el inventario de la crisis del 2002 y los resultados de nuestros dos gobiernos. Con eso no movemos a nadie y los relatos deben servir para mover, al menos las neuronas. Hacen falta nuevas metas, que no son solo las que se derivan de la acción del gobierno y del programa del FA. Hay que construir ideas y ponerlas en movimiento.

La crisis internacional, que no es solo una de los ciclos del sistema capitalista, tiene en el plano bélico, religioso, cultural, económico, moral y en definitiva político CON características de fin de una época. Y eso está impactando en todos lados, obviamente en Uruguay y no solo a través de la tasas de la Reserva Federal o el PBI de Brasil.

La nueva situación de la izquierda en América Latina, que luego de una serie de avances impresionantes hoy vive un proceso de repliegue y de nuevas amenazas, algunas surgidas desde los enemigos tradicionales, la derecha y los grandes poderes mundiales, pero otras, posiblemente las más peligrosas, vienen desde adentro, desde la propia izquierda y sus graves desviaciones y problemas.

Los avances de la izquierda se han producido en todos los casos en democracia, con éxitos electorales y respetando la institucionalidad, lo que es sin duda una diferencia substancial con la visión revolucionaria que era ampliamente mayoritaria en la izquierda latinoamericana en la década de los 60 y 70. Eso también es un factor que no siempre facilita la construcción de ese discurso.

Algunos pueden creer que estando en el poder, teniendo tantas responsabilidades de gobierno a diversos niveles, con muchos de sus mejores cuadros en cargos y tareas de gobierno, no es tan necesario construir ese relato y alcanza con administrar los cambios y la gestión. Es un grave error.

Para hacer política, hay que construir relato de forma permanente. No es un acto único o conclusivo, es un proceso permanente y es una exigencia política e intelectual muy necesaria para una fuerza de izquierda. Incluso para formar a sus cuadros y darnos entre todos una perspectiva ideal y cultural para la batalla en la sociedad.

La derecha en el Uruguay no ha logrado construir hasta ahora un discurso alternativo, se limita a la repetición casi hasta el hartazgo total de las mismas posiciones e ideas y a la crítica a nuestros gobiernos. Hay dos intentos de discursos diferentes en los últimos años, Por la positiva de Luis Lacalle Pou y la convocatoria a formar un polo socialdemócrata de parte del Partido Independiente.

El Partido Colorado está empeñado en esa difícil tarea de reivindicar el batllismo y ser la punta de lanza más dura contra la izquierda.

Ahora ha surgido un competidor que pretende competir con la oposición tradicional, sorbiendo su sangre electoral a través del discurso empresarial, casi gerencial de la política. Esto se expresó en la campaña Edgardo Novick en las departamentales.

En la construcción renovada del relato de la izquierda hay puntos inexorables: la educación, la seguridad, los valores, el medio ambiente, las nuevas exigencias de los derechos humanos, los nuevos derechos y obligaciones y en particular la cultura del trabajo y la gestión de las empresas públicas. Hay un tema regional e internacional obligatorio, la moral, la ética, la lucha con nuevos instrumentos no solo legales contra la corrupción.

Pero un relato no es la suma de respuestas a estos temas específicos, es mucho más, es el trazado unitario y común de líneas políticas, de ideas que se encarnen en una fuerza política también renovada, no habrá discurso renovado con un Frente Amplio atrapado en sus debilidades y sus formalidades. El Frente Amplio para la nueva etapa es parte fundamental del relato.

Hay por último un problema de edades, un relato renovado debe incluir obligatoriamente otras miradas, no solo de ciertas generaciones. No será fácil, pero si lo que le ofrecemos a los jóvenes es espacios de poder y no espacios de aportes con sus ideas, sus revulsivos, sus visiones tan diferentes a las nuestras, el relato saldrá pobre y cojo.

Para seguir buscando estrellas, hay que devolverles brillo y escalar nuevas montañas.

(*) Periodista, escritor, militante político, director de Uypress y de Bitácora. Uruguay

09
Dic
15

uruguay, inclusión y género

El desprecio a las mujeres

escribe: Susana Andrade, Diputada, FA

La Iglesia Católica podría hacer mucho contra la violencia hacia las mujeres dando un mensaje de igualdad de género y no de superioridad varonil como hasta ahora. La influencia política y social de esta entidad religiosa es urgente en este tema y trasciende el discurso papal.

En Kenia, el Papa denunció “la arrogancia de los hombres” y “el desprecio a las mujeres”…. En tanto siguen los católicos como organización mundial, negando el derecho humano de las damas a ser iguales dentro de los escalafones de la organicidad eclesial. Es un poco bastante absurdo. Francisco podría hacer algo en serio si quisiera por revertir esta situación, al menos eso parece al ser el máximo jerarca.

Dicha iglesia se expide en torno a temas políticos todo el tiempo, y eso llama a la opinión pública a expresarse en su diversidad.

Con respeto y amor por las personas fieles católicos cristianos me siento responsable de decir: La participación de la mujer en la Iglesia Católica se remite a lo que todos sabemos, una obrera por llamarle de alguna manera. Cuando no una beata mártir o similar. Nada de dirigencias, de liderazgos, esos lugares están reservados para los que tienen sexo masculino.

El doble discurso ofende a la grey, fuente de valores humanos y espirituales real y vigente.

Admiten la inferioridad femenina y se extrañan del desprecio de otros, de la arrogancia que al fin es causa y justificativo de violencia? Homilía falsa sin sustento ético ni espiritual.

¿Arengan y no aplican? Mandan hacer a los demás pero no hacen?

Una Papa una Monseñora o Cardenala ¿para cuándo?

Es impresentable llamar a la inclusión en tanto excluyen flagrantemente a lo femenino de los lugares de decisión de su política institucional.

Dada la creciente intensidad de los feminicidios, este cambio en la concepción de lo femenino intra iglesia papal no puede esperar. Es una cultura global y hegemónica que ejerce la Iglesia Católica por su historia en nuestras sociedades, de amparo al colonialismo y religión de las clases sociales dominantes.

Eso está instaurado aún en creyentes y ateos. Si se diera un mensaje claro de equidad de género, la mentalidad colectiva, el imaginario social, al menos iniciaría un proceso de transformación. No se notarán de un día para el otro los avances pero serán pasos firmes.

Habrá mucha gente a quien compete dar señales en este tema tan doloroso. Es clarísimo que esta institución bíblica centenaria, que se erige en decidora de moral y policía de buenos actos, debe dar el GRAN EJEMPLO para poder ser creíble.

Hay movimientos de mujeres católicas que buscan cambiar las cosas no tanto para acceder a cargos importantes sino para frenar la peligrosidad del poderío del hombre sobre la mujer que predica la Iglesia con sus hechos.

La teóloga María José Arana, explica: “Evidentemente la ausencia de las mujeres empobrece enormemente a la Iglesia en múltiples aspectos; pero además pierde credibilidad ante el mundo que va despertando rápidamente en estos aspectos y ante los cuales la Iglesia, Luz de las Gentes como se llamó a sí misma en el Concilio, debería brillar con su ejemplo y alumbrar caminos nuevos. Debe ser ya la única institución del mundo, al menos en el ámbito occidental, que sigue marginando a las mujeres”.

Dolors Figueras, Dones en l’Esglesia dice “La Iglesia no respeta en su interior esos derechos humanos que tanto proclama para los demás. Ha llegado la hora de decir basta a este atropello. No admitimos que se nos siga discriminando por razón de género”.




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