Archive for the 'Uncategorized' Category

13
Jul
20

la memoria resiste …

LA PARODAJA DEL ACTUAL GOBIERNO HERRERISTA, INTEGRADA POR MILITARES PRO-DICTADURA Y ALGUNOS PROCESADOS POR ELLO …

La tapa y el editorial de esta edición están dedicados a recordar y recordarnos lo que ocurrió el 9 de julio de 1973. Es nuestro modesto aporte para mantener viva la memoria de una jornada histórica en la que nuestro pueblo, desafiando la represión y el terror, defendió la democracia y la libertad en la calle. La dictadura respondió con odio, ese odio alcanzó de lleno a EL POPULAR cuyas instalaciones fueron brutalmente asaltadas esa misma noche.

La historia es un proceso vivo, continuo, es pasado, pero también es presente y futuro. Si nos roban o nos tergiversan el pasado, nos debilitan el presente y nos imposibilitan el futuro; excluyen la posibilidad de una transformación social, eliminan la perspectiva emancipadora.

Por eso, una y otra vez, es imprescindible reivindicar la historia desde una perspectiva popular, construir memoria histórica.

El 9 de julio de 1973 estaba en pleno desarrollo la Huelga General, esa gesta democrática maravillosa del pueblo uruguayo. La situación era muy dura. La represión crecía, había cientos de presos, las cárceles ya no alcanzaban y la dictadura habilitaba el Cilindro Municipal como tal. Las patronales multiplicaban los llamados a reintegrarse al trabajo, obviando que lo que estaba en juego no era un reclamo salarial sino la democracia y la libertad; amparadas en la autorización especial de despedir sin causal, dejaban sin empleo a miles de personas que luchaban por la libertad. Las destituciones se multiplicaban en el Estado. A pesar de los despidos, del hambre, de los cedulones de desalojos, de los cortes de luz, de las propuestas de aumentos salariales como soborno, de la cárcel como amenaza y horizonte concreto, miles seguían ocupando y defendiendo la Huelga General.

La CNT y los sindicatos eran ilegalizados, sus dirigentes requeridos desde la tapa de El País. La Universidad de la República era atacada, reprimidas sus autoridades.

El 6 de julio era asesinado Ramón Peré, estudiante de Veterinaria, militante de la FEUU y de la UJC. Un militar lo baleó por la espalda cuando volanteaba contra la dictadura y en respaldo a la Huelga General. El 8 de julio, otro estudiante, Walter Medina, militante de la JSU, era asesinado, también por la espalda, en Piedras Blancas, cuando hacía una pintada contra la dictadura.

La CNT decide que había que hacer una demostración en la calle para enfrentar el golpe de Estado. Se convoca a una manifestación el 9 de julio, a las 5 en punto de la tarde, en 18 de Julio, en la Plaza Libertad. La convocatoria debe burlar la represión y la censura. A las pintadas, convocatoria en las asambleas de las fábricas y facultades ocupadas, se suma la voz de Ruben Castillo, leyendo en su programa de Radio Sarandí el poema de Federico García Lorca: “A las 5 en punto de la tarde”.

También se convoca desde la tapa de EL POPULAR, el diario de la Huelga General y la resistencia al golpe. En la portada de ese día, junto a las fotos del sepelio de Ramón Peré, el título lo decía todo. “Sabremos cumplir”. En la misma portada, Patricia, ese personaje entrañable de Néstor Silva, convocaba sin palabras a la manifestación.

La convocatoria fue respaldada por la FEUU, por la UDELAR, por el Frente Amplio y los sectores wilsonistas del Partido Nacional. Por nadie más. Las gremiales empresariales se llamaron a silencio. Los sectores no golpistas del Partido Colorado no respaldaron la movilización.

A las 5 de la tarde una combativa multitud de cientos de miles de personas desbordó 18 de Julio, casi desde la Intendencia a la Plaza del Entrevero. En varias plazas del interior del país hubo concentraciones similares, donde se entonó el himno. En Montevideo se desató una represión feroz, con tanquetas, carros lanza agua, gases lacrimógenos, tropas de choque, caballería, agentes de civil y provocadores de bandas fascistas. Hubo cientos de detenidos y heridos. En la denominada “Operación Zorro” son apresados los dirigentes del Frente Amplio, generales Líber Seregni y Víctor Licandro y el coronel Carlos Zufriategui. El presidente de la CNT, José D´Elia, escapa apenas del cerco. Se frustra la operación para descabezar la resistencia y dejarla sin dirección.

Como parte del objetivo de golpear a la resistencia, se ejecuta un asalto contra el diario EL POPULAR. La dictadura no le perdona a EL POPULAR su compromiso con la Huelga General, a la que no solo apoya, sino que es parte de su organización y su sostén. El odio del ataque contra EL POPULAR es indicativo del papel que el diario jugaba. Primero cortan 18 de Julio, entre Julio Herrera y Andes, apagan las luces, no permiten a nadie que se acerque. Luego, una tanqueta del Ejército carga contra el Edificio Lapido, en 18 de julio y Río Branco, donde funcionaban la redacción, la administración y la imprenta de EL POPULAR. La tanqueta arranca la puerta que daba sobre 18 de Julio y una horda ingresa al local, golpeando, agrediendo, rompiendo todo a su paso. La componen efectivos militares, policiales, uniformados y de particular, y también grupos de choque fascistas, de la Juventud Uruguaya de Pie (JUP). Tiran gases, entran con máscaras, golpean a culatazos y con cachiporras a las y los trabajadores. Los reúnen en la redacción, los ponen boca abajo y los agreden a culatazos y con bayonetas. Quieren las fotos, para borrar la memoria, y la plata, para bloquear la salida futura del diario. No las consiguen, en medio del asalto, los fotógrafos alcanzan a esconder los negativos y las trabajadoras de administración esconden el dinero.

Descargando su odio rompen a culatazos los teclados de las máquinas de escribir. Dañan la rotativa y con bayonetas agujerean las tarrinas de tinta y la dejan derramarse. Bajan a patadas y garrotazos dos pisos de escaleras a las y los trabajadores, también a las mujeres embarazadas. En 18 de Julio, montan una nueva provocación. En la desierta avenida ponen a más de 100 trabajadoras y trabajadores con las manos en la pared, y a sus espaldas montan un simulacro de fusilamiento, dan la orden de cargar y apuntar, nunca llega la orden de fuego. Buscaban una reacción, una corrida, para justificar la masacre. Ningún trabajador de EL POPULAR se movió. Todos y todas fueron detenidos, algunos en Cárcel Central y otros en el Cilindro.

Los que no estaban en el diario en el momento del asalto recuperan el local, reconstruyen los destrozos y vuelven a sacar EL POPULAR, hasta la próxima clausura y la clausura final.

Los que van siendo liberados vuelven al diario, a “cumplir con la tarea”, dicen, sabiendo que lo más probable es que vuelvan a caer presos. De hecho así fue, decenas de trabajadores del diario fueron presos largos años, otros obligados al exilio; Juan Manuel Brieba, detenido en la Operación Morgan, sigue desaparecido y Norma Cedrés murió en prisión, hostigada bestialmente.

Esto no es solo un relato. Es la exposición de hechos. Es la verdad.

Toda esa represión, todo ese odio, fue para defender la implementación de un modelo de sociedad concentrador de la riqueza y del poder, de subordinación internacional a los designios del imperialismo yanqui y para abortar el proceso de acumulación de fuerzas del pueblo, que abría, con niveles inéditos de unidad social y política, una perspectiva de democratización de la sociedad.

La Huelga General se levantó pocos días después, no logró el objetivo de evitar que se instalara la dictadura. Pero, como ya hemos dicho y queremos reiterar ante los renovados intentos de contar la historia desde el poder minimizando el papel del pueblo organizado en la defensa de la democracia, sin Huelga General, sin 9 de julio, sin la dignidad de las y los trabajadores de EL POPULAR, no habría sido posible la resistencia sin tregua a la dictadura y la recuperación democrática.

Hace 47 años, un 9 de julio, nuestro pueblo dio una demostración inmensa de dignidad. Y también la dieron las y los trabajadores de EL POPULAR.

La dignidad de no rendirse. La dignidad de luchar a pesar del terror. La dignidad de resistir.
Con eso no alcanza para las transformaciones históricas por las que peleamos, las de la emancipación social, las de la revolución, entendida como la democratización radical de las relaciones sociales, políticas, económicas y culturales. Se necesita un nivel superior de unidad, conciencia y organización del pueblo. Y esa es una tarea histórica.

Pero sin esa dignidad nada es posible. De esa dignidad orgullosamente venimos. De esa dignidad estamos hechos. De la dignidad de resistir en las horas más oscuras.

No lo olvidemos nosotros y que no lo olviden los poderosos.

11
Jul
20

herrerismo; fabrica de humo

 

El lugar del humo: Lo que intenta ocultar la propaganda del gobierno

“El Mareo”, Bajofondo, con Cerati.

Avanzo y escribo
Decido un camino
Las ganas que quedan se marchan con vos
Se apaga el deseo
Ya no me entre veo
y hablar es lo que se me va mejor
Con los ojos no te veo
Se que se me viene el mareo
y es entonces cuando quiero salir a caminar
Con los ojos no te veo
Se que se me viene el mareo
y es entonces cuando quiero salir a caminar
El aire me siega, hay vidrio en la arena
Ya no me da pena, dejarte un adios
Asi son las cosas, amargas borrosas
Son fotos veladas de un tiempo mejor
Con los ojos no te veo
Se que se me viene el mareo
y es entonces cuando quiero salir a caminar
Con los ojos no te veo
Se que se me viene el mareo
y es entonces cuando quiero salir a caminar
El aire me siega, hay vidrio en la arena
Ya no me da pena, dejarte un adios
Asi son las cosas, amargas borrosas
Son fotos veladas de un tiempo mejor
Con los ojos no te veo
Se que se me viene el mareo
y es entonces cuando quiero salir a caminar
Con los ojos no te veo
Se que se me viene el mareo
y es entonces cuando quiero salir a caminar

Hay una intensa y vigorosa estrategia comunicacional del gobierno del presidente Luis Lacalle. Al describirla se ha dicho, como critica al gobierno, que Uruguay está siendo gobernado por una agencia de publicidad.

Alguien dijo hace poco que al Frente Amplio le faltó lo que ahora hace el gobierno de Lacalle.
Esa es una buena mirada.

Definición de propaganda: Difusión o divulgación de información, ideas u opiniones de carácter político, religioso, comercial, etc., con la intención de que alguien actúe de una determinada manera, piense según unas ideas o adquiera un determinado producto.

En verdad, no hay política sin comunicación. No me gusta mucho criticar a otro porque comunica bien, porque en verdad esa crítica puede ocultar mi inoperancia en materia comunicacional.

Lo que me propongo -seguramente una tarea incompleta, insuficiente- es correr del velo de la denominada agencia de publicidad y ver que hay atrás.

El título de esta columna hace referencia al “lugar del humo”. Veamos que hay atrás del humo, ese humo que te hace picar los ojos y no te deja ver bien el panorama global.

Esta es una primera entrega de dos.

Un primer elemento a tener en cuenta es la pandemia, los efectos que ha tenido ella sobre el Uruguay. Enfrentar al coronavirus generó un deterioro de las cuentas públicas -aumento el déficit-, bajaron el salario y las pasividades, aumentó el desempleo y habrá decrecimiento económico.

Casi todo atribuible al coronavirus, aunque hay indicios claros que la caída de salarios y pasividades tiene que ver con el modelo. No le voy a imputar al gobierno situaciones que pertenecen a la pandemia.

Otro tema importante -que no es motivo de esta columna- es como los países se han parado frente a esos efectos ineludibles que ha tenido la pandemia. Y ahí aparecen diferencias, matices, etc.

Me propongo hacer un listado -que no está ordenado por importancia- de lo que ocurre detrás de la propaganda en estos primeros 100 días de gobierno del Dr. Lacalle.


Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

Muchos de estos temas, rubros o items tienen directa relación con el discurso y el relato que la coalición hoy en el gobierno realizó durante varios años. Un relato que permeó en diferentes capas de la sociedad.

Y este repaso permite descubrir que aquel relato tiene -por la realidad que vemos hoy- un alto componente de populismo.

Y defino el populismo como la instalación de una tendencia o lógica política que dice defender los intereses y aspiraciones del pueblo. La definición expresa “dice defender”. Y el fenómeno de cuando el discurso no coincide con la práctica, se llama demagogia, prima hermana del populismo.

Esto es dañino para la democracia porque mucha gente confió de buena fe, en aquel relato y ahora se encuentra con estas realidades. La democracia se vacía o se afecta con esas prácticas. Ya lo dije en una columna cuando analicé el populismo de Mauricio Macri. Recuerden que Macri decía antes de las elecciones que la inflación no era un problema y que se solucionaba al toque. Bueno, “pasaron cosas” y se terminó como se terminó: con un endeudamiento y pobreza sin precedentes en Argentina.

Los partidos hoy en el gobierno, con la colaboración de algunos medios y periodistas, construyeron un vigoroso relato en favor de la transparencia y contra la corrupción que, aseguraron, dominó a los gobiernos de izquierda.

Ese relato, aunque claramente sobredimensionado, se construyó porque la izquierda dio algunos pretextos.

Lo importante es si eso se instaló en la Opinión Pública o no.

Las mediciones de encuestas y las percepciones de la gente parecen decir que efectivamente fue un tema instalado.

Este gobierno, desde el presidente a los ministros y legisladores, hablan mucho de la transparencia y de la probidad moral en la gestión del Estado y los dineros públicos.

Veamos qué hay detrás del humo.

1) Nepotismo, corrupción y transparencia.

En materia de transparencia, probidad pública y corrupción me voy a afirmar en la homilía del pasado domingo, del Papa Francisco. Allí, en el tradicional rezo del Ángelus, Francisco dijo que algunas formas de corrupción se producen cuando los gobernantes sienten más amor por sus parientes que por la propia Patria.

“Algunas corrupciones en los gobiernos vienen realmente porque el amor por la parentela es más grande que el amor por la patria y ponen en el cargo a sus parientes”, dijo el papa desde el palacio Apostólico a algunas decenas de personas congregadas en la plaza de San Pedro pese al calor.

En este sentido, reflexionó sobre el Evangelio y recordó que una de las exigencias de Jesús de Nazaret a sus discípulos es anteponer la fidelidad hacia él por encima de los afectos familiares.

“Jesús por supuesto no pretende subestimar el amor por los padres e hijos, pero sabe que los vínculos de parentesco, si son puestos en el primer lugar, pueden desviarse del verdadero bien”, indicó.

No voy a hacer el listado de todos los funcionarios de este gobierno que son familiares de líderes políticos y que no son claramente idóneos para los cargos.

Voy a mencionar algunos ejemplos de nepotismo:

  • El hijo y la hermana de la vicepresidenta Beatriz Argimón trabajan en la secretaría de Argimón. Me detengo en la hermana de la vicepresidenta. Es funcionaria del BROU, ¿Desde cuándo? Desde 2004, cuando era secretaria de García Pintos. Antes que asumiera Fernando Calloia, fue designada Gepu 41 en el escalafón del Brou, que es un alto cargo. Recuerden que García Pintos usaba su tarjeta corporativa para financiar el Partido Nacional.
  • El hijo de JulioMaría Sanguinetti en el directorio de UTE;
  • Juan Andrés Ramírez (hijo) fue designado en un cargo relevante en el Ministerio del Interior.
  • El ingeniero Rodolfo Long, hijo de Ruperto Long, había sido designado director de Vialidad del Ministerio de Transporte y Obras Públicas; ocupaba el cargo desde marzo. Renunció. El 70% de la inversión del MTOP sale de Vialidad. Raro.

En materia de corrupción, solamente voy a decir que la Junta de Transparencia y Ética Pública (JUTEP) no está integrada. Recién el lunes pasado, se enviaron los nombres al Parlamento para que se vote la venia. El 9 de mayo el secretario de Presidencia, Álvaro Delgado, dijo que “en estos días” va a ir al Parlamento la nueva integración de la Jutep. Paso casi dos meses.

En materia de probidad moral hay alguna otra sorpresa. El gobierno designó a Lourdes Pérez Perdomo, para ser Secretaria de Derechos Humanos de la Presidencia de la República. Es una persona que no tiene la formación práctica ni la conceptualización del enfoque de derechos humanos y, además, tiene un antecedente penal por un delito de frustración de pago de cheques, en 2008.

La designada subdirectora general de Salud Pública, María del Luján Giudici, enfrenta embargos millonarios por deudas con el Banco de Previsión.

Por otro lado, denunciaron al diputado nacionalista de Cerro Largo, Christian Morel, ante al directorio del Partido Nacional para pedir posteriormente su desafuero y llevarlo a la justicia.

La entrega de canastas con bolsas impresas con su nombre y su cargo, producto de una colecta solidaria de la población está expresamente prohibida en la Constitución de la República, señaló la abogada patrocinadora de tres ciudadanos que solicitaron asesoramiento jurídico para radicar la denuncia. Según consigna “La Diaria”, la Dra. Graciela Reverdito sostiene que el legislador incurrió en una violación del artículo 58 de la Constitución, que establece que “los funcionarios están al servicio de la nación y no de una fracción política”.

En materia de transparencia solamente voy a mencionar 4 casos opacos:

  • Se negó información a una periodista que se amparó en ley vigente sobre acceso a la información, acerca de los nombres de quienes donaron al Fondo Coronavirus. Se dijo, es confidencial.
  • El MIDES contrató el hotel de Verónica Alonso para atender a personas que viven en la calle, en el marco de la estrategia de enfrentar la pandemia.
  • En la dirección Forestal del Ministerio de Ganadería, se designa a Carlos Faroppa, ex presidente de la Sociedad de Productores Forestales. (Me voy a detener en este asunto más adelante en otro capítulo).
  • En las compras del Ministerio del Interior de ploteo para patrulleros y adquisición de tarjetas personales para jerarcas, se pago más que lo que ofrecen distintas empresas del medio.

El tema Fernando Cristino, el relacionista público protagonista de una conversación con la vicepresidenta Beatriz Argimón, no se donde colocarlo. Por lo pronto la justicia está trabajando en dos denuncias presentadas por el relacionista.

¿Por qué todo esto es un mismo capítulo? Porque hay disposiciones constitucionales y pronunciamientos de la Jutep sobre transparencia en la gestión pública y nepotismo.

Según un experto consultado, actualmente existen situaciones que violan las prohibiciones existentes y otras que, sin estar expresamente prohibidas, ‘exteriorizan la apariencia de violar las normas’.

Hay un informe de la Jutep de febrero de 2018 acerca del punto. Y además el artículo 35 del decreto 30/003 (Reglamentación de la Ley 17.060, relativa a normas de conducta en la función pública) dice: “Prohíbese la actuación dentro de la misma repartición u oficina del funcionario que se halle vinculado con su jerarca por lazos de parentesco dentro del segundo grado de consanguinidad o afinidad o por ser su cónyuge.”

Pero la Jutep no está integrada.

2) Lavado de dinero

Se favorece la Residencia Fiscal, bajando las precauciones para quienes quieran radicarse en el país. Los expertos dicen que lo dispuesto en la LUC, otorga bajos umbrales que genera riesgos. Esto va en contra de las definiciones de la OCDE, que es muy exigente para evitar que se utilicen esas normas leves para ocultar activos en el exterior y escapar al sistema de intercambio automático de información. Puedo comprar una casa en 100 mil dólares y no probar de donde saque el dinero.

El pasado martes, la secretaría antilavado a cargo ahora del ex integrante de la Suprema corte, Jorge Chediak, archivó la causa de Posadas.

3) Libertad de expresión

Distintas entidades han criticado aspectos de la LUC con relación a la libertad de expresión. Me quiero detener en el pronunciamiento de una organización que nada tiene que ver con la izquierda, o más bien todo lo contrario: la Sociedad Interamericana de Prensa, entidad que agrupa a los grandes diarios de las tres Américas.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) expresó preocupación por ciertos artículos de la ley de urgente consideración (LUC) que la organización entiende sobreprotegen las actuaciones de los policías, al punto de castigar hasta con 18 meses de cárcel a quienes los agravien, insulten o critiquen en forma verbal o por escrito.

Es una suerte de criminalización de la protesta. Se prohíben los piquetes y se judicializa la protesta. También lo ha hecho el Relator de Libertad de Expresión de la OEA. Hubo cambios leves en las ultimas horas pero se mantiene la línea y la orientación.

4) Seguridad

La Seguridad es uno de los temas centrales del gobierno, como lo prometió en campaña.

El ministro del Interior Jorge Larrañaga trabaja en dos planos para volcar la opinión de gente en ese plano. La tarea central es trabajar desde lo perceptivo: operaciones en las cárceles, helicópteros en la noche, patrulleros a sirena abierta solamente para hacer ruido y operativos con gran cobertura mediática. En este mismo plano no se comunican delitos ni hay casi cobertura de televisión en ese sentido. Eso ocurre en Montevideo y en el Interior. Cito un caso. En Las Brujas, Canelones, los vecinos ya saben que una vez por semana cerca de las 20 horas pasa un patrullero con la sirena abierta. Eso es lo perceptivo.

Y el otro plano es en lo normativo. La LUC contiene definiciones que apuntan a una suerte de “inflación normativa” que llevará a tres cosas, según los expertos: a) disminuye las garantías de las personas en tanto la policía podrá tener hasta 4 horas a un detenido antes de dar pase al fiscal; b) aumenta penas; c) la acción punitiva propuesta hará que aumente el número de personas privadas de libertad y si hoy el sistema carcelario tiene severos problemas, un incremento de las posibilidades de estar más tiempo en la cárcel, agravará la situación.

Esto está acompañado, en esta realidad de hoy, de un aumento de los números de homicidios y otros hechos criminales.
El ministro Jorge Larrañaga -que parece preso de los comisarios del pasado- no logra ser convincente con sus apariciones públicas cuando es preguntado en profundidad por algún periodista.

El problema de las cifras tiene otro componente: hay un subregistro de los delitos que se cometen en el país.

De nada sirve que lo diga yo. Lo dice el jefe de policía de San José, en declaraciones formuladas la semana pasada. El jefe policial dice que no está obligado a informar de delitos o denuncias.

Estas afirmaciones van en línea con una información difundida por el diario El Observador días atrás.

La orden de servicio Nº 8/2020 prohíbe expresamente difundir “imágenes, filmaciones, imágenes, grabaciones de audio o información de cualquier índole que refiera a Recursos Humanos (armamento, vehículos, instalaciones y equipamiento policial”. El título que soporta la nota dice: “Ministerio del Interior prohíbe a policías difundir datos de operativos tras constatar filtraciones”.

 

Linng Cardozo
1 de julio de 2020

09
Jul
20

gobierno cívico militar defiende a los fascistas …

NO LO OLVIDEN, ÉSTO DEFIENDE Lacalle Pou y sus neonazis de Cabildo, Talvi y Mieres del P.I

EL PIANO MUDO

Miguel Estrella: del penal de Libertad a embajador en la Unesco

El texto pertenece a Miguel Bonasso, ex militante montonero, diputado reelecto por dos períodos, periodista y escritor; ofrece una semblanza del «Chango» Miguel Ángel Estrella, uno de los más eximios pianistas del mundo, hoy nombrado embajador de la Argentina ante la Unesco.

Es el flamante embajador argentino ante la Unesco, la entidad cultural de la que es hace años embajador de buena voluntad. Sigue en su casa de siempre, “sin creérsela”, tocando el piano. En este diálogo, recuerda sus dos años de prisión y tortura en Montevideo, cuando fue secuestrado, salvó su vida por la presión del mundo, pensó que nunca más podría usar sus manos y un coronel sanguinario le explicó que era “un traidor de clase”.

“El manejaba los interrogatorios. El me decía: ‘vos nunca más vas a tocar el piano’. Porque vos no sos guerrillero, pero sos algo peor: con tu piano y tu sonrisa te metés a la negrada en el bolsillo y les hacés creer a los negros que pueden escuchar a Beethoven”, evoca el Chango Miguel Angel Estrella, y la sonrisa que perturbaba al coronel uruguayo José Nino Gavazzo reaparece triunfal sobre los abismos del terror y la muerte que conoció en carne propia en el Montevideo de 1977, cuando imperaba el Plan Cóndor.
Y el cronista piensa que tal vez el coronel Gavazzo desde su lógica perversa descubrió una verdad esencial, porque esa sonrisa de dientes grandes que ilumina la cara angulosa del gran pianista tucumano es la demostración mayor de que el Chango, como pretendía Rudyard Kipling, ha sabido tratar “al triunfo y a la derrota como a dos impostores”.

Ahora es el flamante embajador argentino ante la Unesco, donde ya era desde hace más de veinte años “embajador de buena voluntad”, pero ni el recuerdo de la muerte, ni todos los triunfos y condecoraciones mundiales recibidas en cuarenta años de carrera internacional bastaron para malversar su alma de cristiano primitivo, que brinda la sonrisa y una pasta frola excepcional en la cocinita de su casa de la entrañable cortada Renán, la misma donde habitó con Marta, el amor de su vida, muerta en 1975. La misma casita humilde que pintó de rosado en noviembre del ‘72, para ofrecerle el balcón al Viejo, que regresaba al país tras 17 años de exilio. La misma donde una noche de los setenta se puso a ensayar Brahms y logró, sin proponérselo, que el vecindario se agolpara frente a la puerta y los vecinos lo escucharan sentados en la vereda, como antes lo habían escuchado religiosamente los coyas de Salta y Jujuy o los peones del azúcar de la FOTIA tucumana, como lo escucharían después los habitantes de las villas miseria de todo el mundo, a los que restituiría durante décadas la propiedad perdida de Beethoven y Bach –que el coronel quería expropiar– llevándoles su “Música Esperanza”, que es más que una fundación o una ONG, es el viejo intento de que la cultura sirva para restablecer, en algún oscuro día de justicia, los derechos del hombre.

Llamarse Estrella es una premonición que arroja muchos significados. Su apellido en árabe es Najem (o Nayem, en la pronunciación española). Cuando sus abuelos inmigrantes llegaron a estas tierras, el funcionario de Migraciones les preguntó su nombre y el abuelo se limitó a señalar el cielo varias veces, sin decir una palabra. El funcionario vaciló unos segundos y luego ordenó: “Pónganle Estrella a estos turcos de mierda”. Había acertado: nayem significa estrella en árabe.
Quienes lo visitan en la casita de la calle Renán y se lo encuentran de jean o bermudas, enarbolando la sonrisa hospitalaria, no dudan cuando el nuevo embajador en la Unesco afirma: “Yo no me la creo, si alguna vez me enfermo de importancia los autorizo a que me den una patada en el culo”.
El diálogo que Página/12 sostuvo hace pocos días con Estrella fue mucho más que una entrevista periodística: la continuación de un encuentro mágico en el México del exilio, en la casa de Gerardo Bavio y Pila Garbarino, donde el Chango (recién liberado) se encontró con Jaime Dri, que había sido secuestrado como él, en Montevideo, el 15 de diciembre de 1977. Los que estábamos presentes fuimos sacudidos por sus exclamaciones: los dos se enteraron en ese momento de que el prisionero que habían sentido gritar en las sombras de la prisión clandestina era el hombre que tenían delante.

En rigor habían caído en el marco del mismo operativo de las Fuerzas Conjuntas, que empleó a cientos de sicarios armados hasta los dientes y apoyados por helicópteros. La casa que habitaba Estrella, con sus pequeños hijos Javier y Paula y “dos compañeros entrerrianos”, estaba en la mira de los militares argentinos y uruguayos. A esa casa debía ir Jaime Dri el díaque cayó. A esa casa concurría el Oveja Carlos Valladares, un viejo amigo del pianista, que había trabajado en Tucumán con su padre. El Oveja, que era militante montonero y murió poco después tomando la pastilla de cianuro, había sido filmado secretamente por los servicios en la puerta de la casa montevideana del pianista. Estrella no era montonero (como bien lo sabía el coronel Gavazzo), pero era incapaz de negarles hospitalidad a sus amigos. Y lo pagó muy caro.

La tragedia se anticipó a sus planes: el pianista y sus hijos estaban a punto de abandonar Montevideo para pasar las fiestas en Buenos Aires y luego dirigirse a México, cuando irrumpió la patota del coronel. Lo llevaron de los pelos a una casa clandestina cercana al aeropuerto de Carrasco y lo torturaron con picana y colgándolo de una roldana, junto a un desconocido que gritaba –como él– en la tiniebla. Al desconocido (Jaime Dri) lo trasladarían luego a las mazmorras de la ESMA. El pianista estuvo a punto de sufrir el mismo traslado clandestino. Lo salvó una gigantesca campaña internacional, conducida, entre otros, por dos grandes músicos: Nadia Boulanger y Yehudi Menuhin. La Unesco, curiosamente, jugó un papel decisivo para salvarle la vida. Pero no pudo impedir que la dictadura uruguaya lo encerrase durante más de dos años en el penal, que por una siniestra ironía los militares orientales se empeñaban en llamar “Libertad”.

En octubre del 2003, en la casa de la calle Renán, el concertista revivió su temporada en el infierno, sin odio ni rencor, exaltando con talento de narrador lo que Jean Paul Sartre decía con respecto a la resistencia de los prisioneros del nazismo: “Mientras haya una sola conciencia libre, ellos habrán fracasado”.
El infierno de Carrasco
La veíamos venir. La olíamos. Una tarde, mientras estaba en el jardín con los chicos, vimos dos helicópteros sobrevolando la casa. Luego supimos por los vecinos que había cincuenta autos en las cercanías con tipos armados hasta los dientes. Mi hijo Javier, que estaba por cumplir once años y había perdido a su madre dos años antes, me abrazó llorando y me dijo: “Ahora te van a matar a vos, no quiero vivir más, papá”. Mi hija Paula, de ocho años, vio cómo secuestraban a una de las chicas que vivía en casa. Yo había arreglado con una vecina que se los llevara, pero fue tal el terror que causó el operativo que los dos chicos se fueron solos, de la manito y temblando en busca de una familia amiga que vivía a unas diez cuadras.

Cuando me llevaron quedé encerrado en la capucha, con los ojos tapados por algodones. Y me torturaron encapuchado. Para bancarte la tortura tenés que buscar argucias para no cantar. Una de ellas era mística, mi relación con Dios. Una vez repetí más de treinta veces a los gritos: “Padre nuestro que estás en los Cielos”.
Me enfermé con una diarrea que no paraba y venía un capitán a decirme: “Sos un paquete nada más, que después tiraremos en otro lado”. El jefe (luego supe que era el coronel Gavazzo) que me reprochaba mi “traición de clase”: “A vos te formaron para tocar para nosotros y elegiste la negrada”. A veces, el coronel se sinceraba respecto a las diferencias entre la dictadura uruguaya y la argentina: “Vos decís que esto es un infierno. Pero yo voy a los chupaderos de Buenos Aires y salgo vomitando. Acá estás en un paraíso. No te matamos porque no podemos pero te vamos a destruir totalmente. Nunca más serás el padre de tus hijos. Nunca más tocarás el piano. Nunca más serás el amante de una mujer. Tenemos métodos muy sofisticados y si a los dieciocho años, que es el tiempo que te vamos a guardar acá, seguís con esa sonrisa te vamos a matar. Porque sos un tipo que tiene fe y eso te lo vamos a sacar”. Las manos, hermano, las manos. Durante seis días me ataban las manos a la espalda y me hacía el simulacro de cortármelas con una sierra eléctrica.

Entre los que me torturaban había una mina terriblemente sádica. Con esa mina yo hablé; era una mina de veinte años hecha mierda. Me acuerdo que era la más activa en la tortura. Desde el momento en que me secuestraron y me llevaban atado en el camión, empezó a pisotearme la cabeza. Empecé a distinguirla por la voz, porque tenía registradas las voces de los que nos pegaban y también las voces de los compañeros; llegué a contar 22 timbres diferentes. (Uno de los cuales era el de Jaime Dri.)

Un día esta mina de veinte años viene y me desata las manos y comienza a acariciármelas. A esa altura yo no tenía ninguna sensibilidad. Los dedos estaban hinchados. Ella me acariciaba y me decía: “Sol, qué hermosas eran tus manos hace unos días, cómo te las destrozaron”. (A todos nos habían puesto un apodo y a mí me decían Sol.) Yo me atreví a decirle: “Cómo podés ser tan hipócrita, vos que me metiste tantas picanas en los huevos”. Ella respondió:
“Ya sé, ya sé”. En medio de las sombras y los fantasmas yo me la imaginaba linda, un hembrón, pelo negro, largo, medio mulata. Ella me decía: “No, nada que ver, soy petisa, tengo los labios finos, soy fea, pero sé coger muy bien”. “Vos te tenés que salvar”, llegué a decirle una vez, en esos diálogos cortos y clandestinos que teníamos cuando estábamos a solas. Y ella me contestó: “No, porque si no me matan ellos me vas a matar vos. ¿O vos me vas a perdonar todo lo que yo te hice?” Le pregunté cómo había llegado a “esto”. Me contó que vivía en un cantegril (villa miseria, en el irónico argot uruguayo), que un tipo la sedujo, le dio un poco de droga y al tiempo un día le dijo: “Te llevaría a una sesión rara, pero excitante”. Y la trajo a una sesión de tortura. “Eso me motivó. Hoy cuanto más violenta soy más me pagan, por eso soy una hija de puta.”

No hubo forma de convencerla, me quedó grabada como algo tremendo humanamente: una mina de una villa miseria destrozada por un sistema.
Memorias de la casa muerta
Recién el 15 de febrero (de 1978) supe que estaba en el penal “Libertad”. Yo siempre digo que en esa cárcel conocí lo mejor del Uruguay, a pesar de que era un laboratorio para destruir seres humanos. Estaba dirigido por psiquiatras. Todos estábamos bajo su control.

Además de los pabellones había cinco pisos. Para cada sector estaba programado un grado diferente de dureza en el trato. Y esto podía cambiar súbitamente para mantenerte en un estado de perpetua alarma. Siempre me he preguntado cómo la inteligencia, la ciencia y el saber pueden estar al servicio de semejante proyecto de destrucción. Ni la correspondencia se salvaba: sólo te dejaban ver las cartas que podían atormentarte o causarte un conflicto. Una vez me escribió la Pila y se podía interpretar que mi vieja había muerto. Me volví loco, fue el único día en que perdí los estribos; quería matar a alguien.
Pero nosotros también teníamos estrategias de resistencia. Los presos nos contábamos todo. Los sueños, los amores que habíamos tenido, cómo eran nuestros hijos, las mujeres que habíamos elegido, los maestros que nos habían marcado. Contarnos era una manera de tener la cabeza ocupada en cosas de la vida.

A mí me tomaron como el preso más solidario. Cuando había algún afloje para repartir la comida decían: “Que reparta el Chango, que con esa sonrisa de oreja a oreja nos hace bien a todos”. Había una complicidad para ayudarnos a vivir. Si había un compañero que estaba muy mal a mí me mandaban para hacer “guardia de enfermo”. La “guardia de enfermo” consistía en contar cosas de viajes, de lo que pasaste en tu infancia, los mitos, los “casos”, como decimos allá en el Norte. Para mí era como hacer música. Había uno, por ejemplo, al que le habían dado tanto que no hablaba con nadie y lo dopaban. Yo le decía: “Mirame, por lo menos, cuando te hablo”. Y nada, él me daba la espalda. Un día le empecé a contar esas historias típicamente santiagueñas y la corté antes de llegar al final. Entonces se dio vuelta y fue el primer gesto de que escuchaba.

El 21 de setiembre de 1978, gracias a la campaña internacional que no paró un solo día, me llegó el mejor regalo: un piano mudo, para recuperar mis ejercicios como pianista. Pero la música estaba siempre presente. Había un prisionero al que llamaban Pirata, porque arrastraba una pata debido a la tortura: durante tres meses lo dejaron sentado y nunca más pudo caminar normalmente, porque se le habían atrofiado los músculos.
Al Pirata, que era un loco por la música y un hiperdotado, yo le daba clases a través de la pared de la celda, con dictados rítmicos. También aprovechaba los masajes que le daba en sus pies atrofiados para completar su instrucción musical, dándole lecciones por escrito. El guardia que nos custodiaba se aburría, se iba para otro lado y yo avanzaba en las lecciones musicales.

El Gato Ember
Una de las técnicas más perversas que utilizaban los psiquiatras del penal consistía en meterte en la celda a tipos con los que inevitablemente ibas a chocar. Ya fuera por cuestiones psicológicas o políticas. Buscando un personaje ideal para que me cayera mal y me fuera a las manos, me metieron un día en la celda al Gato Ember.
Era trosko. No bien entró, olfateó el olor a café (yo era el único preso que gozaba de ese privilegio) y me largó de entrada:
“Burguesita la celda, ¿no?” Y yo lo atajé: “Mirá, si me venís con las teorías sobre los pequebú te digo: sí, pequebú hasta la muerte, hermano. Me gusta el café, me gusta el chocolate, me gusta ir al Sorocabana”. El no se amilanó: “Tú no sos un pequebú, tú sos un bú”.
A Ember le molestaba que yo todas las noches rezara. Rezaba despacito pero rezaba. No podía concebir que un tipo que estaba por cumplir cuarenta años rezara. “Tendrás que acostumbrarte”, le dije.

Un día nos teníamos que contar las visitas que habíamos tenido y yo le dije que había venido mi hijo Javier, que se estaba asomando a la pubertad y andaba en sus primeros escarceos amorosos. Había conocido a una chica de la escuela, que se llamaba Concepción y era divina. Y me dijo: “Se me regaló, vos viste, papá”. Yo le conté entonces cómo había conocido a su mamá, en un colectivo 105.

Una morena de ojos negros que me flechó desde que subí al colectivo. Estaba sentada y miraba por la ventanilla incómoda por mis miradas. Yo le pedí que me llevara el portafolio y el tipo que estaba sentado al lado me dijo: “Sentate, pibe y avanzá”. Nos bajamos a las diez cuadras y fuimos caminando hasta el pasaje Renán. Cuando oímos los pajaritos en los árboles me pareció estar en Tucumán y le dije a tu madre: “Qué lindo lugar para hacer un nido”. Yo no podría decir que se me regaló; en todo caso nos regalamos el uno al otro y fue el amor de mi vida. Javier se largó a llorar y nos cortaron la visita.

De vuelta en la celda le conté al Gato que me había quedado mal y él me salió con una de las suyas: “Lo menos que hiciste con tu hijo fue hacerlo un revolucionario”. Me le tiré encima y él me paró, diciéndome: “Tú sabes, no hay dos tipos más diferentes que tú y yo. Yo no te puedo soportar y tú no me soportas a mí. Hagamos un pacto de no hablar”.
Durante dos semanas nuestra comunicación se redujo a pasarnos el mate. Los compañeros me decían: “Vamos a tratar de que te cambien de celda, porque se van a destruir ustedes dos”. Yo les decía: “No pasa nada porque no hablamos y yo tengo mi teclado”.

Entonces, una mañana, el Gato Ember me empezó a hablar. El Gato, que era un tipo insomne y asmático, decidió confesarme “una debilidad”: “Nunca estuve mejor en una celda que contigo. Nunca en estos siete años pude dormir y ahora duermo. Vos aportás una armonía acá en la celda que no sé de dónde mierda viene”. Y agregó: “Disimulá, seguí diciendo que nos llevamos mal para que podamos seguir juntos en la celda”.
Lo esencial con este hermano era un ejercicio intelectual que hacíamos: él tenía una capacidad de síntesis increíble. Yo no. Me decía: “Tú empleaste doscientas palabras para contarme eso. Ahora eso mismo lo podés decir con sesenta”. Y empezábamos a sintetizar. Fue una cosa extraordinaria para mí, era como hacer música con alguien.

“Te amamos, Chango”
El día que me liberaron yo no sabía que estaba por salir, pero el Gato, tocándose la nariz, profetizó: “Libertad para ti”. Me habían sacado para la enfermería pero yo no tenía nada.
El momento de la libertad fue un momento extraordinariamente fuerte, me temblaban las manos. Hasta el último minuto me dijeron que me trasladaban a otra cárcel. Eso formaba parte del sistema de desgaste, pero yo le creí al instinto del Gato. Fui celda por celda, diciéndoles “capaz que me voy” y repartiendo mis pertenencias. No me permitieron que le dejara el teclado mudo al Indio, un compositor al que le daba clases de piano sin piano.

Salí a la hora del recreo, escoltado por un milico que me iba pegando. Al que le dije: “Hijo de puta, ¿no te das cuenta de la belleza de este momento?”. Los compañeros habían salido todos a las ventanas que daban al patio y me gritaban: “Chango, no te olvides de nosotros. Viví, viví a full. Te amamos, Chango”. Yo me puse a llorar. Con el piano al hombro y ese tipo que me pegaba.

08
Jul
20

palestina e israel …

La historia proporciona pistas sobre la anexión de Cisjordania de Israel

Aprendiendo del pasado

Fuentes: Mint Press News

Foto: Dos soldados israelíes arrastran a un palestino, el 19 de noviembre de 1996, mientras protesta por la demolición de su tierra cerca de la colonia judía de Efrat en Cisjordania. Jacqueline Arzt | AP

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.

Desde 1948 Israel ha anexado, ocupado, tomado, destruido, construido y renombrado todo, desde casas y propiedades individuales hasta espacios públicos y monumentos históricos. Y no tiene intención ni razón para detenerse.

Palestina ha sido anexada, ocupada, robada y los palestinos han sido desposeídos,exiliadosconfinados, detenidos, sometidos a un régimen de apartheid y asesinados por el Estado de Israel durante más de siete décadas. Con intervalos de unos pocos años, el mundo se despierta para protestar contra algún aspecto del apartheid israelí, la ocupación o una masacre, y luego regresa inmutable a su profundo sueño.

De vez en cuando Israel logra despertar la angustia de la Unión Europea y otras organizaciones internacionales con algún que otro anuncio, un ataque asesino contra los palestinos, una declaración de anexión o «soberanía» y luego, como bajo la influencia de un hechizo, ese sentimiento desaparece tan rápido como surgió. Lo que generalmente sigue es una larga procesión de líderes mundiales que vienen a visitar Israel o invitan al primer ministro israelí a su capital para entregar su amor y respeto por él y el llamado Estado judío.

Esta vez no parece diferente. La anexión israelí del valle palestino del río Jordán ha provocado el descontento del mundo. «Una violación de los derechos humanos», dice Michelle Bachelet, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Escuchamos que es una violación del derecho internacional y el fin de la perspectiva de la paz, como si esto no tuviera precedentes y como si fuera inesperado. Ha quedado claro durante mucho tiempo que Israel anexaría parte de Cisjordania y era obvio que el Valle del Río Jordán, la parte oriental de Cisjordania, era lo más probable que fuera el principio.

Israel Annexation

Un pastor palestino arrea a su rebaño en el valle del Jordán, 30 de junio de 2020. Oded Balilty| AP

La anexión de toda la parte oriental de Cisjordania significa que los palestinos estarán aislados de la frontera internacional con Jordania y estarán rodeados por Israel por todos lados. Israel quiere acceso a esa tierra, que actualmente proporciona a los palestinos de Cisjordania alrededor del 50 por ciento de sus productos agrícolas, y quiere acceso completo al río Jordán.

¿Cuáles serán las implicancias?

¿Qué es exactamente la declaración de soberanía y anexión? Nadie parece saber con exactitud. Los expertos militares israelíes admiten que no fueron informados sobre los detalles de ese paso. Los políticos israelíes son vagos y los palestinos, bueno, nadie los toma en cuenta y, en cualquier caso, a las personas en posiciones de poder no les importa lo que piensan.

Saeb Erikat, quien aún mantiene el título de jefe negociador palestino, dijo en una entrevista en el canal de televisión israelí Ynet que «la situación es muy grave». «Nunca la había visto más grave de lo que la veo ahora».

Gran parte de la prensa israelí se centra en cuál puede ser la posible respuesta palestina, y particularmente si los israelíes deben esperar violencia. Teniendo en cuenta el hecho de que durante más de siete décadas los palestinos han sido víctimas de la violencia israelí, es algo cínico preguntar. Sin embargo, según las filtraciones de una reunión de los principales jefes de seguridad de Israel, la respuesta a esa pregunta no está clara. Mientras que el ejército y los jefes del Shabak (la policía secreta de Israel) afirman que habrá una reacción violenta y que los israelíes verán aumentar el «terrorismo», el jefe del Mossad afirma que ese escenario es poco probable. De cualquier manera, a Israel nunca le importó mucho lo que los palestinos piensan y no le preocupansus reacciones.

Bien enterado de dónde está su apoyo en los Estados Unidos, el primer ministro Benjamin Netanyahu dio un discurso a los Cristianos Unidos por Israel (CUFI), uno de los mayores grupos pro-Israel en los Estados Unidos. Netanyahu habló de la anexión en términos bíblicos. Habló de tierras bíblicas y lo que llamó «soberanía israelí sobre las comunidades judías».

Benjamin Netanyahu kids

Netanyahu observa a los niños jugar un juego bíblico interactivo en el asentamiento judío de Efrat en Cisjordania, el 27 de agosto de 2012. Gali Tibbon | AP

Agregó que estas áreas también son parte de lo que él llamó «identidad cristiana» y parte de «nuestra civilización común». Su discurso, al igual que los comentarios anteriores que hizo sobre el tema, no aclaró lo que implicará la anexión.

¿Quién quiere anexión?

El bloque político más influyente de Israel, conocido como el Bloque de la derecha, quiere que la anexión de toda Cisjordania palestina y que se declare la soberanía israelí en todas las colonias judías. La derecha política de Israel está compuesta en gran parte, aunque no exclusivamente, de sionistas religiosos, y su prioridad es colonizar la Cisjordania. La anexión no solo les dará un impulso político, sino que facilitará la construcción de nuevas colonias judías. Mientras que hoy, la construcción de nuevas colonias judías en Cisjordania debe ser aprobada por el primer ministro, la declaración de soberanía de Israel lo convertiría en un asunto de los consejos locales.

Aprendiendo del pasado

En 1948 la parte occidental de Jerusalén fue conquistada por las fuerzas israelíes y los residentes palestinos fueron exiliados por la fuerza. A ningún palestino se le permitió permanecer o regresar y de la noche a la mañana la ciudad se convirtió en la capital de Israel. El mundo se detuvo entonces y se detuvo cuando la parte oriental de la ciudad fue tomada en 1967.

Luego, en 1980, Israel anunció su soberanía sobre Jerusalén Este, o en otras palabras anexó la parte oriental de la ciudad. El Consejo de Seguridad de la ONU reaccionó aprobando la resolución 476, que entre otras cosas reafirmó que «la apropiación de territorio por la fuerza es inadmisible». La resolución declaró que el Consejo de Seguridad estaba «gravemente preocupado por los pasos legislativos iniciados en la Knesset israelí con el objetivo de cambiar el carácter y el estado de la Ciudad Santa de Jerusalén». Afirmó, además, que «lamentaba profundamente la continua negativa de Israel, la potencia ocupante, a cumplir las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y la Asamblea General». También reiteró que «todas esas medidas que han alterado el carácter geográfico, demográfico e histórico y el estado de la Ciudad Santa de Jerusalén son nulas y sin efecto y deben ser rescindidas de conformidad con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad».

Israel Annexation

Ariel «el carnicero» Sharon señala un mapa de una colonia judía en Cisjordania el 16 de noviembre de 1995. Nicolas B. Tatro | AP

Un año después, en 1981, Israel declaró su soberanía sobre los Altos del Golán sirio. El consejo de seguridad de la ONU aprobó la resolución 497 que establece, entre otras cosas, que una vez más está «Reafirmando que la anexión de territorio por la fuerza es inadmisible, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, los principios del derecho internacional y las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad». El Consejo de Seguridad declaró que “Decide que la decisión israelí de imponer sus leyes, jurisdicción y administración en los Altos del Golán sirios ocupados es nula y sin efecto legal internacional. Incluso «exige que Israel, la potencia ocupante, debe rescindir inmediatamente su decisión». Israel, por supuesto, no se adhirió a las resoluciones de la ONU y no se tomaron medidas para sancionar a Israel.

No hay un Israel propiamente dicho

En 1948 el movimiento sionista creó el Estado de Israel en Palestina. A finales de año el 78 por ciento de Palestina se había convertido en Israel y cerca de un millón de palestinos fueron exiliados por la fuerza. El resto de Palestina se convirtió en Israel en 1967. Israel ha anexado, ocupado, tomado, destruido, construido y renombrado todo, desde casas y propiedades individuales hasta espacios públicos y monumentos históricos. Y no tiene intención ni razón para detenerse.

El problema en cuestión no es un «Israel propiamente dicho» haciendo algo que es ilegal. Es una entidad ilegal que se ha plantado en Palestina y continúa en búsqueda de actividades ilegales. La carrera para crear el mítico Gran Israel en Palestina, con el nuevo templo en lugar de la Mezquita Al-Aqsa en su centro, ha estado funcionando a todo vapor. Es un proyecto interminable que está bien financiado, bien planificado y muy bien ejecutado. Solo el aislamiento, las sanciones, boicots y desinversión tienen la capacidad de detenerlo y salvar Palestina.

Miko Peled es escritor y activista de derechos humanos nacido en Jerusalén. Es autor de “El hijo del general. Viaje de un israelí en Palestina y de Injusticia, la historia de la Fundación Tierra Santa Cinco.

06
Jul
20

la argentina …

La batalla decisiva: el gobierno contra el poder

Alberto Fernández, presidente de Argentina. Foto: Presidencia de Argentina
Alberto Fernández, presidente de Argentina. Foto: Presidencia de Argentina

La cuarentena y el caso Vicentin han exacerbado las ansias revanchistas y desestabilizadoras de la derecha que recurriendo a sus formidables oligopolios mediáticos  -inagotables usinas de desinformación y manipulación de cerebros y corazones- y a su infantería de combate partidario trata de maniatar al gobierno, provocar su parálisis y, ¿por qué no?, su dimisión. Sería una ingenuidad pensar que una ofensiva tan furiosa y tan bien concertada pueda tener otra cosa que no fuese un objetivo de máxima. Suena un tanto exagerado pero la historia argentina enseña que los grupos dominantes rara vez movilizan sus recursos y destinan tanto tiempo y energía si no es por el premio mayor. Aquí lo que está en juego no es una concejalía o una subsecretaría sino lisa y llanamente el pronto retorno a la Casa Rosada.

El presidente Alberto Fernández ha sido blanco de un encarnizado ataque, en donde se mezclan insultos personales, descalificaciones y burlas, siguiendo meticulosamente los consejos que Eugene Sharp formulara en el manual de golpes de Estado que redactara para la CIA. [1] Partamos de la base que si alguien abre el buscador de Google con esta frase: “Alberto Fernández dictador” encontrará más de cuatro millones de resultados. Basta con recorrer las primeras páginas para comprobar la gravedad y extensión de tan maligna caracterización. Para el megaempresario Martín Varsavsky  “Alberto tiene «un pequeño dictador escondido», y lo mismo opinan el diputado nacional del radicalismo Alejandro Cacace, el abogado Carlos Maslaton, Elisa Carrió y las lumbreras que acuñaron el término “infectadura”, amén de tantos otras y otros para los cuales el dictador no está oculto sino que se exhibe con toda su prepotencia a plena luz del día. Para combatir a un dictador Sharp aconseja, aparte de muchas otras medidas, “practicar la desobediencia civil, acosar a funcionarios, burlarse de ellos, difundir sátiras que ridiculicen al gobernante, despliegue de banderas y colores simbólicos, gestos groseros, no-cooperación administrativa, etcétera.” Es decir, las medidas e iniciativas que proponen los ideólogos de la “infectadura” y están llevando a cabo los líderes de la “oposición democrática” en las últimas semanas.

Al día de hoy el presidente se encuentra objetivamente a la defensiva: el “periodismo de guerra” ejercido por órganos que son cualquier cosa menos periodísticos trabaja a destajo para desacreditarlo y deslegitimarlo ante los ojos de la población. El objetivo: erosionar por completo su autoridad y preparar la siniestra figura del “vacío de poder”, tantas veces utilizada en la historia de Latinoamérica para justificar golpes de Estado. Mientras, la pandemia prosigue su curso y la prolongada cuarentena es cada vez más difícil de sostener. Para las clases y capas populares quedarse en casa no es una opción realista o eficaz, sea por el hacinamiento de sus viviendas y barrios y por la naturaleza de sus medios de vida que las obligan a salir a diario a la calle a conseguir unos pesos. Algunos sectores de las capas medias pueden adaptarse a los rigores de la cuarentena, pero un prolongado encierro en un pequeño departamento para un grupo familiar de cuatro o cinco personas puede tener consecuencias psicológicas y médicas muy graves, aparte de las económicas. En resumen: una situación que puede, pasado tanto tiempo, desquiciar a una sociedad por más  integrada que ésta sea.

Para paliar estos efectos se requiere de un Estado potente, dotado de los recursos necesarios para enfrentar en simultáneo un triple desafío: combatir la pandemia en los hospitales, asegurar la efectividad de la cuarentena y hacer llegar a millones de hogares el dinero o los bienes (alimentación, medicamentos, etcétera) necesarios para sobrevivir bajo estas durísimas condiciones. Dinero para quienes están en la informalidad; para los precarizados, o para los que conservaron sus empleos pero se encuentran suspendidos y sólo reciben parte de su salario; dinero para sostener el consumo de lo desocupados y también para las miles de pymes que se encuentran al borde de la bancarrota si es que no cayeron en ella. Y el problema es que las arcas del Estado están exhaustas por el enorme esfuerzo ya hecho en estos meses, agravado por la caída a pique de la recaudación fiscal y por las gravosas secuelas de “la otra pandemia”, la producida por los cuatro años del desastroso gobierno de Cambiemos.

Derrotada la pandemia aún quedará en pie tener que lidiar con una crisis económica que todo indica no será de fácil o pronta resolución. En Estados Unidos se extenderá hasta finales del 2021, según lo declarara  Jerome Powell, el Chairman del Federal Reserve Board. Pensar en una inmediata recuperación del nivel de actividad económica en la Argentina es una expresión de deseos más que el resultado de un sobrio análisis de la realidad. Téngase en cuenta que en nuestro país la pandemia difícilmente será controlada antes de Septiembre, y ojalá que no más tarde. Luego, muy lentamente se podrá salir a circular por las calles para comenzar a normalizar la vida económica y las actividades escolares, culturales y recreativas.

La gente querrá trabajar pero cerca de un tercio de las pymes, las grandes dadoras de empleo en la Argentina, habrá cerrado sus puertas, muchas de ellas de forma definitiva. Poner en marcha los motores de la economía requerirá, tanto en Estados Unidos como en la Argentina, una enorme inyección financiera por parte del Estado. Así lo expresó Powell para su país, y no será diferente sino aún más necesario en la Argentina. Sin esta ayuda buena parte de esas pymes habrán desaparecido para siempre. Otras sobrevivirán, pero a condición de que cuenten con una generosa ayuda del gobierno. Y el problema es que no habrá mucho incentivo para producir y contratar trabajadores porque la gente sólo tendrá dinero para adquirir lo más esencial. O sea, una crisis que de modo simultáneo incide por el lado de la oferta y de la demanda.

Por lo tanto habrá que contar con extraordinarios recursos financieros para subsidiar a la oferta, a fin de que las empresas reinicien sus actividades; e incentivar la demanda, para que la gente tenga dinero y pueda comprar lo que necesite. Esta fue la exitosa receta de John M. Keynes para combatir a la Gran Depresión de los años treintas. Lo anterior requiere un enorme crecimiento del presupuesto del sector público. ¿Qué hacer? El endeudamiento externo no es opción porque esa fuente está cegada desde finales del gobierno de Mauricio Macri. La emisión incontrolada desataría una peligrosa espiral inflacionaria que en la Argentina acabó con varios gobiernos. Las empresas públicas, pocas, no generan ganancias como para sostener este renovado nivel de gasto público.

Entonces, ¿no hay dinero? Sí lo hay, porque en la Argentina como en toda Latinoamérica el problema no es la pobreza sino la riqueza, concentrada en muy pocas manos y fuente inagotable de cuantas dictaduras asolaron a la región. Por eso habrá que hacer que el Congreso apruebe, con la mayor urgencia, una reforma tributaria integral en línea con la que existe en los países europeos o en Corea del Sur donde, por ejemplo, los intereses devengados por los plazos fijos pagan un impuesto que varía según el monto de la rentabilidad entre el 14 y el 25 por ciento mientras que en la Argentina no pagan ni un centavo. Aquí, el impuesto a las Ganancias … ¡lo pagan los asalariados! Por consiguiente, hay mucha tela para cortar en materia impositiva haciendo que las grandes fortunas paguen impuestos como lo harían en otros países, cosa que le aporten al Estado los recursos necesarios para enfrentar un desafío de inéditas proporciones. Si los opositores en el Congreso obstaculizan este plan habrá que extremar los recursos para persuadirlos de que deben acompañar esta iniciativa o hacerse cargo de la catástrofe que se produciría en caso de persistir en su negativa. Obviamente,  lloverán las críticas sobre el gobierno nacional pero mucho peores podrían ser las que caerían si, a causa de la impotencia estatal, los muertos se cuenten por decenas de miles, la desocupación llegue a varios millones, las empresas estén arruinadas y la gente no tenga dinero siquiera para comer.

La excepcional gravedad de esta situación obligará al gobierno a hacer lo que este país debió haber hecho hace muchos años. El gravamen extraordinario a la riqueza que al día de hoy, 23 de Junio de 2020,  no tiene “estado parlamentario” deberá ser tratado por la Cámara de Diputados sin más dilaciones. Pero ese “aporte” apenas si servirá para aliviar la situación por un par de meses, siempre y cuando se lo apruebe en las próximas semanas. Porque la ayuda que llega a destiempo no es ayuda. Por cierto esto acrecentará la gritería de los poderes fácticos que no ahorrarán denuncias y urdirán todo tipo de operaciones para desgastar a la “dictadura” de Alberto Fernández. Habrá que hacer oídos sordos al alboroto porque cualquier esfuerzo que se haga por aquietar los fervores del “sicariato mediático” y las tropas de asalto de la derecha sólo servirá para que ambos redoblen su ofensiva. La política del apaciguamiento tiene poquísimas chances de éxito en política.

La ensayaron los gobiernos del Reino Unido y Francia en los Acuerdos de Munich de 1938 para atemperar el belicismo de Hitler y sólo sirvieron para enfervorizar aún más su afán de conquista. Y ya sabemos cómo terminó esa historia. Y regresando nuestro país recordemos lo que le ocurrió al gobierno de Raúl Alfonsín, salvajemente atacado también por los mercados y las grandes corporaciones. Tras la renuncia de Juan V. Sourrouille el nuevo Ministro de Economía Juan C. Pugliese trató de calmar los ánimos de las fieras del mercado hablándoles desde el corazón y aquellos le respondieron con la gélida frialdad del bolsillo. Pocos meses después Alfonsín tuvo que terminar anticipadamente su mandato y entregar la banda presidencial a Carlos S. Menem.

En una hora tan especial como ésta vale la pena recordar estos antecedentes históricos que demuestran la futilidad de la política del apaciguamiento con quienes libran una guerra contra la “dictadura” albertista. Pero también hay que buscar inspiración en los escritos de uno de los más lúcidos analistas de la política de todos los tiempos. Hablo de Nicolás Maquiavelo, por supuesto. En uno de los pasajes más luminosos de El Príncipe decía que el gobernante “dispone, para defenderse, de dos recursos: la ley y la fuerza. El primero es propio de hombres, y el segundo corresponde esencialmente a los animales. Pero como a menudo no basta el primero es preciso recurrir al segundo. Le es, por ende, indispensable a un príncipe saber hacer buen uso de uno y de otro, ya simultánea o bien sucesivamente.” En la Argentina el poder Ejecutivo no puede crear impuestos porque tal iniciativa es prerrogativa de la Cámara de Diputados. Y como ya dijimos,  ésta no se ha visto particularmente motivada a tomar cartas en el asunto. La parsimonia de una buena parte de sus miembros exhala un inocultable tufillo destituyente.

Ante el bloqueo con que tropieza el funcionamiento basado en la ley el gobierno, necesitado de recursos para enfrentar la pandemia y la crisis económica, tendrá que apelar a su único otro recurso: la fuerza. Esto pese a que Alberto Fernández ha dado pruebas de ser el presidente más propenso al diálogo desde la restauración democrática, pero lo cierto es que para que el Estado pueda contar con los recursos que requiere para librar aquellas dos grandes batallas necesita el consentimiento de una oposición que ha dado sobradas muestras de preferir el enfrentamiento y la diatriba a un acuerdo de gobernabilidad.

Como anotaba Maquiavelo, el hecho de que un gobernante no pueda, o no lo dejen, gobernar con las leyes no lo exime de su  responsabilidad de garantizar el bienestar público apelando a la fuerza cuando sea indispensable, algo a lo cual el presidente es refractario. Pero por imperio de las circunstancias, “la fortuna”, como decía el florentino, no tiene otras opciones. Esa fuerza propia de los animales encuentra en Maquiavelo una ulterior diferenciación cuando distingue entre zorros y leones. Muchos príncipes, decía, creen que la fuerza del león les posibilitará cortar de un tajo el nudo gordiano que los paraliza. Pero  se equivocan si creen que basta con la fortaleza del león para remover los obstáculos que lo atribulan porque resulta que aquél tiene la fuerza pero carece de la astucia del zorro para eludir las trampas que les tienden sus inescrupulosos enemigos.

Tampoco es útil adoptar indefinidamente la táctica favorita del zorro, sagaz para rehuir el enfrentamiento con sus enemigos y sortear todas las celadas, pero llegado el momento de la verdad necesita también él contar con una dosis de fuerza que no tiene. Por consiguiente, el buen gobernante debe saber “ser zorro, para conocer las trampas, y león, para espantar a los lobos.” Arturo Frondizi hizo de las artes del zorro su único recurso de gobierno, y fue derrocado por un golpe militar; Juan Carlos Onganía apeló exclusivamente a la fuerza y fue volteado por una enorme insurrección popular. Otro tanto le ocurrió a Leopoldo F. Galtieri. El buen gobernante, en la imagen de la filosofía política clásica, debe ser como el centauro: mitad caballo y mitad hombre. Tener la fuerza del primero pero guiada por la racionalidad del segundo; es decir, la fuerza del león y la astucia del zorro.

¿Cómo se traduce éste consejo en la Argentina de hoy? Creo que del siguiente modo: el gobierno tendrá que hacer valer los poderes concentrados en el Ejecutivo nacional de una república (federal apenas en el nombre) y lograr que los gobernadores de las provincias convenzan a sus diputados de aprobar con la mayor urgencia el proyecto del “aporte” aplicado a las 12.000 fortunas más grandes de la Argentina. No sólo eso: también de que deberán abocarse, sin más dilaciones, para consensuar una reforma tributaria que resuelva permanentemente y no sólo “por única vez” el tema ya señalado por Juan B. Alberdi hace casi dos siglos: la construcción de sólidas bases financieras para un Estado nacional agobiado con responsabilidades crecientes y que, en un futuro inmediato, serán cada vez más gravosas. Para esto el presidente deberá utilizar una cambiante  amalgama de persuasión y coerción, tal como lo han hecho todos los gobiernos del mundo en situaciones parecidas. Recordar que Abraham Lincoln logró los votos que necesitaba para alcanzar los dos tercios necesarios en el Congreso para abolir la esclavitud no precisamente respetando los buenos modales, la “corrección política” o la ética kantiana. Apeló a la fuerza pero combinada con la astucia y el conocimiento que tenía de su gente para lograr el objetivo supremo de su gestión como presidente.

Tiempos excepcionales como los que estamos viviendo requieren políticas que se apartan de las normas convencionales. Esta es la visión de un analista político que desea que el gobierno lleve a buen puerto la nave de la Argentina en medio de una “tormenta perfecta” producto de la combinación de pandemia y crisis económica y que es consciente que desde la presidencia la visión de estos asuntos y el diagnóstico de los desafíos podrían ser diferentes. Pero quien esto escribe sabe también que tiene la responsabilidad ética y política de dar a conocer estas opiniones. Callarlas sería un acto de cobardía o de imperdonable deslealtad. Es preferible dar la voz de alerta antes de una posible tragedia y no tener después que lamentarse por su silencio cuando tendría que haber hablado. No caben dudas de que el gobierno está librando una guerra en dos frentes: contra el Covid-19 y contra una oposición destituyente cuya finalidad es poner fin al gobierno del Frente de Todos para acabar con el “populismo” de una vez para siempre. En esto no puede caber engaño alguno y dado que la profunda vocación dialoguista del presidente tropieza con un muro infranqueable llega entonces el turno del león. Y si éste no aparece a tiempo la Argentina se enfrentaría a un escenario peor que el que padeciera en el 2001-2002.  Un león que pueda poner en fuga a la conspiración destituyente tendrá que apoyarse en “la calle”, como los señalara Maquiavelo en varios de sus escritos. La movilización, organización y concientización del campo popular será lo único que terminará empoderando al gobierno para librar un combate decisivo contra el Covid-19 y la reacción de una derecha retrógrada y corrupta que ha hecho de la defensa de una banda de estafadores como el directorio de Vicentin su única propuesta de salida a la crisis. No tiene más nada que ofrecer. Y sería fatal para este país que esa gente regresara a la Casa Rosada.

El pueblo es por ahora un coro silencioso, desmovilizado por la cuarentena. Pero llegado el momento puede irrumpir como en sus más gloriosas jornadas y romper el cerco creado en torno al gobierno e impulsarlo a avanzar por aquellas grandes alamedas que evocara Salvador Allende para impulsar las reformas que exigen los retos actuales. Sin esta potencia plebeya que se manifiesta en las calles el gobierno podría sucumbir ante el peso descomunal del poder. Porque, a no confundirse: una cosa es el gobierno y otra muy distinta el poder. Y éste sigue estando en manos de los capitalistas con sus enormes riquezas, sus gigantescas empresas, la protección incondicional de “la embajada”, sus grandes medios de “confusión y manipulación de masas” y una justicia que fue complaciente con la infamia mayúscula de una “mesa judicial” instalada en la Casa Rosada y las operaciones de espionaje a opositores organizada por el muy “democrático y republicano” gobierno de Mauricio Macri. Será una lucha decisiva: el gobierno popular, que tiene los votos y gran parte de la opinión pública, pero que para gobernar necesita tener la calle, contra el poder del establishment, que tiene todo lo demás. No pasará mucho tiempo antes de que conozcamos el veredicto de este enfrentamiento, crucial para el futuro de la Argentina.

04
Jul
20

la crisis del gobierno cívico militar de lacalle pou …

Lacalle se asocio a neonazis para gobernar, queriendo cambiar las cosas y las empeoró en todos  los resultados socio económicos que elijan. 

LA NEUROSIS DE SILVIA DE BORBA

Récord Guiness: nueva jerarca de ASSE faltó 512 días por «neurosis»

Silvia de Borba, militante y edil de la lista 71 del Partido Nacional en Canelones fue promovida a directora de Desarrollo Humano de ASSE, luego de haber faltado al trabajo durante 502 días, afectada por «neurosis», lo que no le impidió seguir actuando como edil.

Hospital Vilardebó

Se trata de Silvia de Borba, militante de la lista 71 del Partido Nacional (PN) en Canelones. La crónica de su meteórico ascenso al cargo de directora de Desarrollo Humano de Asociación de Servicios de Salud del Estado (ASSE) fue pormenorizada por el semanario Búsqueda en su última edición.

Electa como edila en 2015 en el departamento canario, continuó proyectándose como candidata a alcaldesa de Ciudad de la Costa  para las próximas elecciones departamentales. Funcionaria desde hace tres décadas en ASSE, al recibir su nombramiento se desfogó con vehemencia utilizando las redes de Facebook para narrar los infortunios por los que había pasado hasta lograr ese palmarés: «Los últimos cuatro años fui víctima de la más infame persecución, por el solo hecho de ser blanca. La justicia tarda pero llega. Hoy fui designada directora de Desarrollo Humano», escribió el 22 de mayo en su cuenta.

La «infame persecución» a la que se refiere de Borba comenzó a gestarse entre febrero de 2016 y julio de 2017, período en el que la actual jerarca presentó en ASSE 18 certificados médicos justificando 502 días de ausencias casi continuas.

Sin embargo, pese a las dolencias que aducía, de Borba continuaba concurriendo a la Junta Departamental , lo que motivó que se le abriera un expediente en ASSE, en cuyos registros constaba que padecía de neurosis, es decir, de una enfermedad del sistema nervioso caracterizada por inestabilidad emocional.

Como la inestabilidad emocional continuaba, en agosto de 2017 presentó un nuevo certificado que no fue validado, por lo que la flamante directora cambió de estrategia, adoptando un gradualismo que demostró efectividad, ya que se certificó en otras diez oportunidades. Eso sí, en este período no por «neurosis», lo que revela la efectividad que pueden tener las denegaciones como terapia para la inestabilidad emocional.

Sin embargo, los certificadores que tan bien obraron del punto de vista funcional, no tomaron los mismos recaudos en el plano de la clínica, ya que la liberación de la neurosis va íntimamente asociada al rencor, particularmente en lo que se refiere a infligir a los reales y presuntos victimarios una represalia que genera placer en el neurótico.

Así, a días de asumir su cargo, Silvia de Borba cesó a la directora de Desarrollo Humano y a los funcionarios de las cuatro divisiones que dependían de la dirección. Por supuesto que uno de ellos era el director del Departamento de Certificaciones, que había elaborado un informe en el marco del sumario iniciado a la actual directora de Desarrollo Humano, el que había puesto a de Borba en una situación comprometida.

El proceso del sumario de la funcionaria inestable pasó por varias fases. La primera se encaminaba a la destitución y esa fue la decisión de Jurídica de ASSE, respaldada por el informe de las juntas médicas y el informe del director de certificaciones de ASSE. Sin ahondar en aspectos clínicos, los consultados sostenían por unanimidad que es imposible estar «medio enfermo», a saber, estarlo para concurrir a su trabajo y a su vez mantener una activa presencia en la Junta Departamental.

El original recurso que presentaron los abogados de la novel directora fue que su trabajo como edila era una actividad «recreativa» que estaba recomendada para tratar su cuadro depresivo. Con ese argumento (y tal vez con otros) le torcieron el brazo a Jurídica de ASSE para que recomendara no sancionarla. En tanto se sustanciaba el procedimiento, hubo informes de la Oficina Nacional del Servicio Civil y de la Junta Departamental de Canelones  que incidieron en el viraje.

Fue asi que el 7 de mayo, dos semanas antes de su designación como directora, las actuales autoridades de ASSE clausuraron y archivaron el sumario. La resolución en tal sentido fue firmada por el presidente de ASSE, Leonardo Cipriani y el vice, Marcelo Sosa, ambos dirigentes blancos de Canelones.

En su defensa, de Borba argumentó que su inestabilidad emocional estuvo relacionada por un cambio de funciones, ya que pasó de desempeñarse como adjunta de la Dirección del Hospital Pasteur a integrante de la Red de Atención Primaria (RAP) Metropolitana, como responsable del área de Logística, lo que para de Borba era «un cargo totalmente inferior».

En esa dependencia de Borba denunció maltrato (cuando se sustanciaba el sumario y no cuando presuntamente se efectuaba). En su descargo, la edila «neurótica» alegó que la doctora tratante la habilitaba a salir de su casa y «hacer cualquier tipo de actividad, salvo trabajar», por lo que concurría a la Junta Departamental, un cargo electivo y honorario.

De acuerdo a lo que expresó a Búsqueda confirmó que cesó a los jerarcas de las divisiones dependientes de su dirección para «elegir a gente de su confianza para trabajar».

Sin embargo, investigaciones posteriores revelaron que la actividad de la nueva directora en la Junta de Canelones no era tan honoraria como argüía, ya que si bien la actividad en esa dependencia no es remunerada, la Junta tiene un sistema de reintegro de gastos por asesoría técnica que funcionan como una suerte de salario encubierto.

A ese expediente hizo uso de Borba al menos entre agosto y octubre de 2019, cuando presentó facturas de Dariemas S.A, una empresa con sede en el departamento de Florida, donde facturó por valores de $ 97.090, $ 97.787 y $ 98,687, seguramente para solventar sus actividades recreativas.

Según la publicación, entre enero de 2018 y 2019 habra cobrado entre $ 85.000 y $ 94.00, aunque los autores de la investigación no pudieron acceder a la documentación acreditante.

De Borba es esposa de Julio Lara, dirigente del PN que inició su militancia en el Movimiento Por la Patria, que fue diputado por Canelones y entre 2005 y 2010 ocupó una banca en el Senado, ocupando el primer lugar de la lista por Canelones de la lista 71 de Lacalle Pou.

En estas elecciones, Lara no alcanzó la banca a la que aspiraba, pero llegó igualmente al Parlamento  ocupando uno de los cargos políticos de confianza, como prosecretario de Comision Admnistrativa del Palacio Legislativo.

Es de rigor, aunque se mencionó la fuente periodística, destacar el trabajo de investigación de los periodistas Federico Castillo y Joaquín Mocoroa, autores del artículo que revela esta trama.

03
Jul
20

marx y el covid-19 …

La crítica de Marx en tiempos de coronavirus

Fuentes: Rebelión

La pandemia del SARS-Cov-2 no sólo trajo consigo la agudización de las contradicciones del capital. También actualizó la vigencia del pensamiento de Karl Marx y con ello la alternativa anticapitalista de las y los trabajadores.

Es por ello que a continuación presentamos algunos argumentos que el revolucionario formuló en El Capital [1] y hoy toman gran relevancia.

Debido al desarrollo de la sociedad moderna (la modernidad), producto –a su vez– del desarrollo de la gran industria que aparejó condiciones insalubres para las y los trabajadores, aparecieron tensiones sociales que se materializaron en la legislación fabril inglesa durante la primera mitad del siglo XIX.

La crítica de Marx hacia estas figuras de la modernidad es demoledora.

Las mutilaciones, las muertes o las enfermedades que se generaban en  las fábricas y minas, en los hechos, no alcanzaban a ser contenidas por estas “magnificas” leyes fabriles que “regulaban” el trabajo infantil o imponían sanciones a aquellos capitalistas que no tomaran las más mínimas medidas sanitarias.

En las minas, por ejemplo, cuando acudía un inspector a “verificar” el cumplimiento de la ley, si algún trabajador se dirigían con él para quejarse por el aire pestilente que respiraban, debido a la mala ventilación, se le despedía y lo boletinaban para que no fuera contratado en otra mina.

Para 1865, en Gran Bretaña, había 3 mil 527 minas y tan  sólo 12 inspectores. Se estimaba que cada mina podría ser visitada cada 10 años.

Otra consecuencia del desarrollo de la gran industria fue la incorporación masiva de trabajo infantil y femenino. El uso de la maquinaria aniquiló “el monopolio masculino en el trabajo pesado”[2] lo que permitió el uso de niños pequeños (desde los 6 años) y el uso de trabajo femenino, pues culturalmente el capital lo considera inferior; en ambos casos le permitió fijar salarios inferiores y así constituir un mercado de mano de obra barata.

Las leyes también buscaron regular esta situación, se impuso a los industriales que los niños menores de 14 años no podían  trabajar solo a condición de acudir a la enseñanza elemental. Lo cual por supuesto, no siempre era cumplido en medio de la carencia y la pauperización  de la población inglesa de aquellos años.

Ante todas estas injusticias, Marx –que era un sarcástico– decía: “¡He aquí las bellezas de la ‘libre’ producción capitalista!”.[3]

La imposibilidad estructural del capitalismo para combatir la pandemia

De estos fragmentos que hemos extraído de El Capital, hay un punto que recobra especial actualidad ante la pandemia del SARS-Cov-2. Se trata de las cláusulas sanitarias de la legislación fabril.

Para Marx estas cláusulas “se reducen a disposiciones sobre el blanqueo de las paredes y algunas otras medidas de limpieza, o relativas a la ventilación y la protección  contra la maquinaria peligrosa”.[4]

Sin embargo, “la necesidad de imponerle, por medio de leyes coactivas del estado, los más sencillos preceptos de limpieza y salubridad”[5] se reducían a medidas totalmente insuficientes ante las pésimas condiciones de los centros de trabajo.

Y aún más, cuando estos sencillos preceptos rebasan cierto punto, se “excluye todo perfeccionamiento racional”.[6] Por ejemplo, para entonces –aunque ahora también se puede corroborar–[7] se conglomeraba a miles de obreros en espacios reducidos (sobre todo en los pequeños talleres), respirando diversos químicos y vapores que terminaban dañando la salud pulmonar de las y los trabajadores. La “gloriosa” ley no podía imponer que se destinaran los 150 metros cúbicos de aire por obrero que recomendaban los médicos, pues si así lo hacían, atentaban directamente contra la existencia del pequeño capitalista (que no cubría con este requisito) subordinado a la gran industria y a las leyes de la libre compra/venta de la fuerza de trabajo, es decir, una medida así terminaba atentando contra las cadenas de valorización del capital.

Hoy –como ayer–, ante la cuarentena recomendada por todas las autoridades sanitarias como uno de los mínimos preceptos para contener el contagio, el capital puso el grito en el cielo, pidió se levantara el  confinamiento y se reabriera la industria en todos los rincones del mundo. Debido a las disputas económicas y  políticas a nivel mundial, principalmente entre  China y Estados Unidos, la “ley coactiva de la competencia”[8] impuso una carrera por el desconfinamiento.[9]

La extensión de la cuarentena, no es más que el perfeccionamiento racional para salvar vidas humanas; pero atenta contra “la producción de mercancías que contengan más trabajo que el pagado por él (el capitalista, i. m.), o sea que contengan una parte de valor que nada le cuesta al comprador y que sin embargo se realiza mediante la venta de las mercancías”,[10] es decir, una cuarentena prolongada suspende “La producción de plusvalor,… la ley absoluta de este modo de producción.”[11]

Por ello, ante esta contradicción,  desde un principio quedó excluida su extensión por las mismas autoridades sanitarias y no les quedó más que declarar que «el virus estará con nosotros durante largo tiempo».[12]

Sus similares del siglo XIX, ante una contradicción similar, en el fondo declararon que “en  realidad, la titis y otras enfermedades pulmonares de los obreros constituyen una condición de vida del capital”.[13]

Lo que hoy nos conduce a la siguiente conclusión: el SARS-Cov-2 es condición de vida del capital, así como las diversas enfermedades que afectan a la población trabajadora.

A lo largo de su investigación histórica,  Marx  hace notar cómo “El capital, por consiguiente, no tiene en cuenta la salud y la duración de la vida del obrero, salvo cuando la sociedad lo obliga a tomarlas en consideración”.[14] A la sociedad capitalista “no le late un corazón en el pecho”[15], por lo que la lucha contra el capitalismo también es una lucha contra la pandemia y por la salud de las y los trabajadores todos.

Como vemos, esta perspectiva deja entrever el carácter de clase y estructural del capitalismo para combatir  la actual pandemia. Lo cual se verifica con los diversos enfoques y estrategias que han tomado los gobiernos capitalistas, que a pesar de sus especificidades se han movido dentro de los imperativos de la acumulación de capital.[16]

Addendum

La industrialización en Inglaterra le permitió a Marx apreciar de mejor manera el proceso de acumulación de capital.

Este proceso de devastación, nada tiene que ver con el imaginario idílico que el burgués ha hecho de sí mismo y del cual surgen los mitos fantásticos del  emprendedurismo; sino que por el contrario, la acumulación de capital va “chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies”.[17]

Marx pudo notar que la producción capitalista “no desarrolla la técnica y la combinación del procesos social de producción sino socavando, al mismo tiempo, los dos manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador”.[18]

El sustento de la producción capitalista es la explotación desmedida de la fuerza de trabajo, la cual apareja necesariamente un uso irracional de recursos naturales.

Con el desarrollo de esta producción, apareció la gran industria y en su expansión se depuró la lucha directa entre trabajadores y capitalistas, ya que se “hace madurar las contradicciones y antagonismos de la forma capitalista”.[19] Las luchas de los trabajadores contra la explotación en pequeños talleres, la manufactura, la industria a domicilio se convierten también en luchas contra el gran capital, pues esta cadena productiva intermedia (transitoria) se subordinada a los designios de la gran producción.

El campo no escapa a la lógica de la acumulación de capital, en esta se encuentran la llamada acumulación originaria del capital (que consiste en el proceso violento de proletarización, el despojo masivo de los trabajadores de sus tierras y medios de producción, verificable en  diversos momentos de la historia), la pauperización de  los campesinos y  los fenómenos de la emigración, entre otros.

Por último, cabe resaltar que el modo de producción capitalista “constriñe implacablemente a la humanidad a producir por producir”[20] y a generar un entornoviable para este tipo de producción, reduciendo la diversidad de las potencias de la vida humana a un único objetivo: “el movimiento infatigable de la obtención de ganancias”.[21]

02
Jul
20

el tío sam es un criminal …

Noam Chomsky criticó la gestión del presidente estadounidense Donald Trump ante la crisis del covid-19

Un gánster en la Casa Blanca

 

Fuentes: La Jornada

Un gánster en la Casa Blanca, así tituló el portal noticioso Democracy Now su más reciente entrevista con el intelectual, disidente político y lingüista estadounidense, Noam Chomsky, en una conversación en la que criticó la gestión del presidente estadounidense, Donald Trump, ante la crisis del covid-19, así como la decisión del mandatario de culpar de la pandemia a la Organización Mundial de la Salud y a China, con un discurso anticientífico y racista.

Chomsky se refirió a la medida de Trump de congelar los fondos que Estados Unidos está obligado a entregar en su calidad de país miembro de la organización. El mandatario alegó que no pagaría su parte de dicho financiamiento por considerar que la OMS fracasó en su deber de contener la pandemia.

“Bueno, ese es un comportamiento típico de autócratas y dictadores. Cuando cometen errores descomunales que matan a miles de personas, buscan a otro a quien culpar. Esto ha sucedido en Estados Unidos, desafortunadamente, durante más de un siglo y medio. Siempre es fácil culpar al ‘peligro amarillo’. Los amarillos, ‘Nos persiguen’. Hemos visto esto siempre, ha sido así por mucho tiempo. Entonces, culpan a la OMS, culpan a China, afirman que la OMS tiene relaciones insidiosas con China, y que prácticamente trabaja para ellos. Y eso convence a una población que ha sido profundamente adoctrinada por mucho tiempo, desde la época de las leyes de exclusión en China en el siglo XIX, para decir: ‘Sí, esos bárbaros amarillos vendrán a destruirnos’. Es casi instintivo.”

Chomsky agrega: En realidad, lo qué está pasando, si es que se puede encontrar alguna política coherente en la locura en la Casa Blanca, es lo que podemos llamar un esfuerzo por construir (una respuesta) internacional de los estados más reaccionarios y opresivos, liderados por el gánster de la Casa Blanca. Esto recién está tomando forma.

Sostuvo que parte de la población estadounidense cree en Trump porque cuenta con apoyos importantes, como los medios del magnate Rupert Murdoch y el canal Fox News.

“Está respaldado por la cámara de eco, por quienes repiten el discurso, como, por ejemplo, el presentador (ultraderechista) Rush Limbaugh, quien dice que la ciencia es uno de ‘los cuatro pilares del engaño’, junto con los medios de comunicación, la academia (…) Y así van plantando estas ideas en la mente de las personas. Dicen: ‘¿Por qué deberíamos creer en esto? ¿Por qué deberíamos creer las noticias? Son simplemente noticias falsas. Están intentando destruir a nuestro salvador, a nuestro presidente, el mejor presidente de todos los tiempos’”.

Engaño, el cambio climático

Recordó el tema del cambio climático y la contaminación, y cómo el actual presidente de Estados Unidos decidió tratar de engaño toda la evidencia en torno a este fenómeno que amenaza con destruir al planeta.

Sorprendentemente, este acto de ilusionismo está funcionando. Lo que hace es levantar una de sus manos al cielo y decir: Soy el elegido. Soy tu salvador. Voy a reconstruir a Estados Unidos, a hacerlo grandioso de nuevo para ti, porque yo soy el servidor. Soy el servidor leal de la clase obrera, y cosas por el estilo. Mientras tanto, con la otra mano, los apuñala a todos por la espalda. Llevar esto a cabo es un acto de genialidad política. Tienes que reconocer que hay talento serio involucrado, ya sea por planificación intuitiva o consciente, pero es devastador. Lo hemos visto antes. Lo vemos ahora en dictadores, autócratas, en sociópatas que están ocupando puestos de liderazgo. Y ahora está sucediendo en el país más rico y más importante en la historia del mundo”, agregó Chomsky.

01
Jul
20

lacalle MINTIO para ganar …

MINTIERON para GANAR, ¿ es obvio no ?

¿Dónde están parados? ¿O se están cayendo?

 

gobierno, presidente, Lacalle Pou

escribe: Juan Raúl FERREIRA

¿Dónde está parado el gobierno? No es de centro, ni de derecha ni de izquierda. Dice que practica una política exterior no alineada ideológicamente, pero hace todo lo que pide EEUU. Prometió una seguridad que no llega. Reivindica crímenes de la dictadura.  Homenajea violadores de derechos humanos, apoya, desanda, autoriza, desautoriza, pero respalda. Critica a la Justicia en defensa de crímenes de lesa humanidad.  ¿A dónde vamos? ¿Cuál es el rumbo?

Cinco episodios en una semana demuestran la falta de pulso firme sobre el timón del gobierno. No hay conducción. Ello, en medio de una diversa y amplia coalición, pone al gobierno y, con él, al destino nacional, a la deriva. En rigor, fueron seis hechos. Pero el último y más comentado nos preocupa tanto, suena tan sórdido, que preferimos no opinar. En eso, solo el gobierno debe tomar, y rápido, la palabra.

Arranca Javier García diciendo que un fallo de la Justicia, por delitos de lesa humanidad, le preocupa porque pone en riesgo la verticalidad del mando en las Fuerzas Armadas “de hoy”. Las conclusiones, rápidamente desmentidas por la realidad, sobre la muerte de tres cadetes de infantería de marina, debieron aconsejarle más prudencia toda vez que hiciera un nuevo show ante la prensa.

La tesis esta vez fue: “Si un soldado recibe una orden, no puede consultar a la Corte de la Haya o la cátedra de la Udelar”. Debe proceder de inmediato, sea cual sea la legitimidad legal de la misma. Si mandan matar, que mate. Ergo: si mandan torturar, que torture, ¿no? Y si la Justicia procede, el ministro (integrante de otro poder del Estado) debe llamar al orden, no al soldado, sino al juez. Tremendo. 100% Doctrina de Seguridad Nacional. La de la dictadura, que la mayoría de su partido combatió.

Insistió en su postura, cada vez con más vacilaciones. Luego, esta semana, Gandini (autor, marca registrada, de las “gandineadas”), para defenderlo, tuvo que hacer de cuenta que había dicho otra cosa. Sostuvo que el ministro no había manifestado preocupación, había opinado que eventualmente, quizás, a lo mejor, depende… (¿?).

El canciller Talvi anuncia su eventual e inminente alejamiento del cargo. En media hora, a través de Canal 12, no pudimos descifrar qué iba a hacer. Se iba, se quedaba, se quedaba por un tiempo: largo, corto… A lo mejor se iba a un lugar más importante. La coalición se reúne para pensar en su sucesor. Sanguinetti recuerda que el cargo es colorado. Abreu sale por televisión: confirman que el canciller le ofreció la Embajada en Argentina, que pidió unos días, consultó con la familia y luego aceptó. Cuando Talvi le informa al presidente, este ya había ofrecido el cargo a Enciso. Empieza el manejo de nombres. Resultado: el país no tiene una voz en el exterior que pueda dar certezas. Nuestros interlocutores internacionales no saben si su contraparte uruguaya está de paso, si le da importancia al cargo que ocupa o lo considera poca cosa.

Se coloca una placa en homenaje a Castiglioni. Larrañaga defiende la medida. Su senador Gandini tuitea en contra. El presidente dice a la prensa que no se le consultó. Larrañaga insiste un día, al otro desiste. Anuncia que va a hacer quitar la placa, pero que respalda la posición del director de Policía al haberla puesto.

El gobierno otra vez toma partido por EEUU y anuncia que votará a su candidato (un ciudadano americano) a la presidencia del BID. La política exterior vuelve a desmentir su propio anuncio en el sentido de que no iba a adoptar decisiones por alineamiento ideológico. Sanguinetti firma con expresidentes de Chile, Colombia, Brasil y México una declaración diciendo que dicha designación está reñida con acuerdo no escrito, de que no se vote un presidente de dicho país. Efectivamente es así. El otro candidato es argentino, país vecino y socio en el Mercosur. Un gobierno, una coalición: dos posturas.

Toda esta bolsa de marchas y contramarchas nos hacen sentir que, más allá de diferencias programáticas, y podría ya decir ideológicas, el gobierno nos da miedo. El miedo que generan la incertidumbre y la falta de rumbo.

30
Jun
20

mafia en tabla de surf …

El cine se instala en la vida real y no te das cuenta;

Carmela y Beatriz, dos almas gemelas separadas al nacer …

escribe:  Lic. Fernando Britos V.

Películas y series televisivas han hecho popular la figura del discurso o el diálogo mafioso en que dos asociados, amigos o familiares entablan una conversación en que uno de los interlocutores que ocupa una posición de poder sobre el otro hace ofertas que, como dijera don Vito Corleone, “no puede rechazarse”.

La perspicacia de Mario Puzo en “El Padrino”, la de David Chase en “Los Soprano”, la de Vince Gilligan en “Breaking Bad” y la de Roberto Saviano en “Gomorra” y últimamente en “Zero-Zero-Zero”, ha dado ejemplos antológicos de diálogos mafiosos que hoy en día cualquiera puede rememorar en estas sagas clásicas que se cuentan, sin lugar a dudas, entre las más famosas del mundo.

Digamos de entrada que la característica clave del diálogo mafioso no debe circunscribirse a la idiosincracia de la mafia original italiana o mediterránea (siciliana, calabresa o napolitana) porque desde hace mucho tiempo sus características han hecho escuela en otros circuitos delictivos (estadounidenses y latinoamericanos) e incluso entre poderosos que no consideran el método como un delito sino como una picardía permisible.

El discurso del método mafioso se vuelve tanto más interesante cuando los personajes son complejos, su mundo exclusivo o elitista, y cuando lo dialogantes sienten o personifican el respaldo de un poder ominoso pero que presuponen oculto a los no iniciados. Todos los ejemplos citados antes tienen uno o varios personajes femeninos cuyo desempeño es memorable.

Tal vez el más emblemático de todos esos personajes ha sido Carmela, la esposa de Tony Soprano, que interpretó la actriz Edie Falco, porque hay que advertir que el diálogo mafioso se desarrolla, casi siempre, en un entorno familiar o familiero. Es decir que se trata de una conversación donde las noticias familiares (“lo llamé para saber como estaba su madre”), el entorno familiar o el bienestar familiar están vinculados con la noción de amparo, de ayuda, de protección (“yo siempre estoy para ayudar”) y la relación materno-filial.

La esposa de Tony se movía siempre en la contradicción que  implicaba reconciliar la realidad brutal del negocio de su marido y sus constantes infidelidades con la vida de lujos y de alto estatus social que este le brindaba. Carmela empleaba la negación para lidiar con esa contradicción y proteger a sus hijos pero cuando las papas quemaban demostraba ser la digna compañera del capo mafioso y ayudaba decididamente a su marido a sabiendas de lo que hacía.

A lo largo de la serie, Carmela desarrolló varios diálogos mafiosos, en el sentido de formular amenazas mortales pero bajo la apariencia de una preocupación cariñosa o amistosa, cual es, precisamente, una de las características del diálogo mafioso (“cuídate, cuídate”). Esa mezcla de un mundo normal y apacible con una violencia omnipresente y oscura es una de las características del mundo mafioso.

En esos diálogos los personajes femeninos muchas veces asumieron el papel de representantes del poder oculto. Tony, como Don Vito, como William White, eran “buenos padres de familia” pero jefes criminales, ejecutantes del poder, siempre que era preciso. En el diálogo mafioso, la “Mamma” (Carmella Corleone, interpretada por Morgana King), Carmela Soprano (Edie Falco), Skyler White (interpretada por Anna Gunn) o los importantes personajes femeninos de Saviano, actuaron muchas veces respaldadas en el poder oculto y omnisciente (“todo se sabe… lo escuchan todo”; “yo los paré, a F. no, yo voy a hablar con él”; “ si no se encargan los que se tienen que encargar”).

Como señalara el antropólogo Marvin Harris los jefes mafiosos, “los abusones”, han superado la etapa inicial de los jefes redistributivos de los cazadores-recolectores, y son jefes que disponen a su antojo de los excedentes, dispensan favores y protegen a sus acólitos pero actúan despiadadamente para defender su posición.

De aquellos antiguos jefes redistributivos y sus potlach (festines periódicos para demostrar riqueza y generosidad) siempre queda algo en los jefes mafiosos: ser generoso, ocasionalmente espléndido, recompensar el apoyo de sus asociados, pero dejando flotar, al mismo tiempo, que la indiscreción o la traición no implican solamente la pérdida del favor sino la de la vida (propia o de seres queridos).

En el diálogo mafioso invariablemente van enlazadas las palabras tranquilizadoras y las inquietantes, los pedidos de ayuda y las ofertas de auxilio, las promesas y las amenazas, en el contexto de un mundo hostil, lleno de “llamadas extorsivas” y de alabanza al propio estatus del poder. Que la realidad siempre supera a la ficción no cabe duda.




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