Archivo para 29 abril 2019

29
Abr
19

Uruguay y el 1o. de Mayo …

POR UN GRAN 1o. de MAYO: Los sindicatos, el gobierno y las corrientes sindicales

Llega un nuevo Día Internacional de los Trabajadores, y han aflorado polémicas dentro del movimiento sindical uruguayo acerca de lo que debe plantear el PIT-CNT en esa fecha. La situación merece algunas reflexiones que van más allá de las controversias entre corrientes internas de la central.

Las relaciones entre el PIT-CNT y los gobiernos del Frente Amplio (FA) nunca fueron sencillas, se vuelven especialmente delicadas en años electorales, y lo son más aun cuando, como hoy, la contienda por el gobierno nacional parece muy reñida.

Por un lado, para los trabajadores no dará lo mismo cualquier resultado de las elecciones: basta con ver, por ejemplo, la experiencia cercana en Argentina con el gobierno de Mauricio Macri, o en Brasil con los de Michel Temer y Jair Bolsonaro. También cabe preguntarse, por ejemplo, qué habría pasado con el intento de control obrero en MontevideoGas si gobernara otro partido.

Por otro lado, y desde un punto de vista estratégico, conviene cuidar las diferencias entre los sindicatos y los partidos. Quizá sea más acertado hablar de niveles de autonomía que de independencia en términos absolutos, pero lo importante es que hallar la distancia óptima les conviene a las dos partes, porque la subordinación de una de ellas a la otra es, a la larga, perjudicial para ambas y para el conjunto de la sociedad.

La historia del movimiento sindical uruguayo y la de los partidos de izquierda están entrelazadas en Uruguay, como en muchos otros países. Fueron militantes izquierdistas los grandes responsables del desarrollo de los sindicatos, el proceso de unificación sindical inspiró la formación del FA, y las interacciones han sido tan habituales como intensas. En esa relación hubo y hay, por supuesto, luces y sombras, pero sobre esto también es útil comparar con otras experiencias regionales, y pocas dudas caben de que la uruguaya tiene mejores resultados.

En todo caso, es natural que en este terreno surjan tensiones entre las corrientes sindicales, ya que no existe una receta para lograr siempre la solución ideal, y también –entre otras cosas– porque hay una generación de sindicalistas que llegó a responsabilidades de dirección durante los períodos de gobierno frenteamplistas, y ve la relación entre lo conquistado y lo pendiente de modo distinto que quienes tienen experiencia previa a esos períodos.

Para que el debate resulte realmente productivo, es inconducente simplificarlo. Las actuales minorías en el movimiento sindical, que proponen actitudes más críticas y combativas en la relación con el gobierno, no son una manga de ultras irresponsables, ni las actuales mayorías están formadas por capataces que oprimen a esas minorías, sin criticarle nada al gobierno del FA. Pero también conviene tener presente que un acto del 1º de Mayo no es una mesa redonda en la que cada corriente expone sus propias posiciones, del mismo modo que, durante un conflicto, los representantes de los trabajadores no tienen por cometido exhibir la diversidad interna del sindicato, sino que discuten antes, deciden internamente y luego hablan con una sola voz.

24
Abr
19

La derecha bestia uruguaya

Foto principal del artículo '¿Qué dice Lacalle sobre ciencia, tecnología e innovación?'

EL ASNO REBUZNA MAL: ¿Qué dice Lacalle sobre ciencia, tecnología e innovación?

escribe: Edgardo Rubianes

CTI y programas electorales

Ya es un lugar común entre los actores políticos sostener que vivimos en la “sociedad del conocimiento” y que el desarrollo tecnológico y la innovación deben tener un rol central en las políticas públicas. Sin embargo, mientras que la consistencia de esa aseveración con la realidad se cumple en muchos países centrales y algunos emergentes, en la región latinoamericana no es así. Al contrario, las políticas aplicadas al respecto han sido más bien espasmódicas, y Uruguay no ha estado ajeno a ese fenómeno. La reforma institucional realizada, los ejes de intervención definidos y el soporte financiero incremental promovido durante los primeros años de gobiernos progresistas tuvieron resultados concretos en términos de capacidades institucionales, recursos humanos, productos científicos y tecnológicos, desarrollos empresariales innovadores, etcétera, que la propia oposición ha reconocido y en general acompañado. No obstante, en el último período se ha perdido proactividad, lo que, sumado a la creciente preocupación por la avasallante irrupción tecnológica y su impacto en el mundo del trabajo, está obligando a relanzar las políticas de ciencia, tecnología e innovación (CTI), incorporándolas al debate político. En este marco, identificar en los programas electorales la política de CTI propuesta permite sopesar el papel que le es otorgado por los diferentes actores. En esta nota analizamos qué se dice sobre el tema en el programa del principal precandidato blanco.1

Para ponderar la importancia otorgada a la CTI en el programa de Lacalle Pou se puede utilizar, por ejemplo, la metodología sugerida por un amigo y contertulio nacionalista: contar, usando el buscador de palabras, la presencia en todo el documento de algunas de ellas, específicas de la temática. Esto puede dar una noción de la jerarquización que se hace. De las 85.000 palabras que componen el texto, sólo una decena corresponden a “innovación” y otro tanto a “ciencia”. Por su parte, instituciones públicas relevantes en la materia, como la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), son mencionadas seis y dos veces, respectivamente. Un resultado eminentemente magro, pero que por sí solo no puede dar cuenta de la jerarquía otorgada a la temática. De hecho, como se ha informado, el programa está dividido en cinco capítulos –o shocks–, y el último y más reducido se focaliza precisamente en el conocimiento y la cultura. Analicemos su contenido.

Acompañando el desafío digital, desconociendo oportunidades

Las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) están omnipresentes en la subsección sobre conocimiento. Se hace referencia a su importancia en la capacitación de trabajadores para su reinserción laboral tras el desplazamiento que ciertas tecnologías provocan; en las políticas educativas y actividades para culturizar digitalmente a las nuevas generaciones (taller de robótica y fabricación digital, etcétera) y en la mejora de la eficiencia de la gestión en la estructura estatal para acceder a la información pública, los trámites en línea, etcétera. Ninguno de esos planteos es novedoso, ya que se vienen desarrollando desde instituciones como la Administración Nacional de Educación Pública y la Universidad de la República, o por otras que fueron creadas en estos años (Plan Ceibal, Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento, Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional, Universidad Tecnológica, etcétera). En todo caso correspondería revisar, ampliar o profundizar esos planteos.

La propuesta más relevante e interesante es la de crear 100 “comunidades digitales” para resolver problemas concretos mediante coordinaciones interinstitucionales públicas y privadas, aunque el fundamento de ese número no queda claro. También se reivindican acciones para la actualización tecnológica de empresas de TIC y para apoyar su internacionalización, políticas que ya tienen larga data en el sector. Se plantean algunos cambios legales vinculados a exoneraciones e impuestos por medio de una nueva ley de promoción.

Es justo decirlo, se observa a lo largo de todo el documento una presencia reiterada de las TIC –mencionadas una treintena de veces– que es coherente con el papel central que tiene en nuestros días la revolución digital. Pero corresponde consignar, como es aceptado por la mayoría de los economistas, que dicha revolución ya está madura y nuestra participación como país ya está establecida. Si bien las cadenas de valor de TIC en sí mismas poseen un valor de base superior –y, por tanto, es importante participar en ellas en cualquier eslabón por la calidad de los puestos laborales–, no dejamos de ser productores principalmente de commodities intangibles.

Ahora bien, como hemos expuesto en notas anteriores, está emergiendo una nueva revolución tecnológica e industrial: la de la bioeconomía, caracterizada por aplicaciones a la matriz productiva y de servicios de la biotecnología, la nanotecnología, la salud humana y animal, los biomateriales y otros. Con sólo nombrar los sectores involucrados es posible sopesar las oportunidades que se pueden abrir a Uruguay considerando las ventajas comparativas que tenemos en ciertos recursos naturales, e incluso en recursos humanos ya formados o en formación. Esto no parece ser percibido a lo largo de la propuesta programática. En las 23 páginas correspondientes al sector agropecuario, la palabra “innovación” es mencionada una sola vez, mientras que “tipo de cambio” o “atraso cambiario” aparecen cuatro veces. En la veintena de acciones sectoriales propuestas abundan las referencias a impuestos, tarifas, seguridad, aspectos administrativos, endeudamiento, seguros, etcétera, mientras que escasean las tecnológicas en un sector que es caracterizado como “la locomotora” del país. Es decir, los planteos se vinculan con las reivindicaciones sectoriales clásicas y no con el impulso de un nuevo paradigma productivo basado en la incorporación de conocimiento. Las secciones específicas sobre industria y turismo no superan las siete páginas en conjunto.

Como concepto general se puede decir que el programa de Lacalle asume la revolución digital, y en función de ello se la internaliza en el trabajo, la educación, la gestión y la vida cotidiana, pero en relación con la matriz productiva de base del país, esta no solo no es puesta en cuestión, sino que siquiera se reconoce la necesidad de transformarla y superar la primarización económica.

¿Gobernanza, áreas estratégicas y 1% de inversión?

El documento tiene escasas definiciones sobre aspectos centrales para cualquier política pública. Sobre la gobernanza en CTI, el documento avanza poco. En un par de párrafos se enuncian las necesidades de una nueva institucionalidad, así como de definir áreas estratégicas para el período. Sin embargo, sobre estas últimas no se propone nada concreto y respecto de la gobernanza hay, en otra sección, comentarios sobre la actual “dispersión institucional”, la necesaria confluencia de recursos económicos, humanos e infraestructurales, y la “responsabilidad última al respecto del Poder Ejecutivo”. Quizá se intente decir que debería crearse un ministerio, pero en todo caso eso es una inferencia no confirmada.

En el programa se critica el incumplimiento, por parte del actual gobierno, del objetivo de inversión de 1% del Producto Interno Bruto para investigación y desarrollo. La crítica, compartible, termina siendo un boomerang, pues el compromiso fue firmado por los cuatro principales presidenciables previo a las elecciones de 2014, es decir, también por el propio Lacalle Pou. Dado que en el actual programa no se reitera el compromiso, ¿está o no aún vigente? Valdría la pena saberlo.

En resumen, en relación con una política de CTI con perspectiva estratégica, el programa levantado por Lacalle asume algunos desafíos actuales inevitables, la revolución digital, pero no avanza en problematizar lo que muchos entienden como principal restricción para un desarrollo inclusivo: la actual matriz productiva. En lo coyuntural, en el programa no se definen aspectos centrales para la concreción de una política pública: gobernanza, prioridades estratégicas (o marco conceptual del cual derivarlas) y soporte financiero. Para un debate temático más rico sería importante que el candidato o sus voceros explicitaran esos aspectos.

Edgardo Rubianes es doctor en Biología y fue presidente de la ANII.

23
Abr
19

Hacia el 4to. gobierno del F.A


ELECCIONES INTERNAS: también es entre OLIGARQUÍA y PUEBLO …

Resultado de imagen para imagenes de banderas de liber

escribe: Alberto Couriel / analista

Estamos a dos meses y medio de las elecciones internas para elegir los correspondientes candidatos a la Presidencia de la República de cada uno de los partidos. En estos días han ocurrido acontecimientos inesperados, sobre todo en partidos nuevos o en alianzas que no se han podido sostener. Apareció el fenómeno del dinero, como elemento central de algunas candidaturas que vale la pena reflexionar.

Novick se presentó como candidato de la Concertación para el gobierno departamental de Montevideo en las últimas elecciones. Tuvo un número de votos interesante que lo decidió a postularse a la Presidencia de la República. Aquí juega la cantidad de dinero que está dispuesto a invertir para su candidatura. Pero en este caso, el Partido de la Gente, su movimiento político se le resquebrajó, perdiendo algunos dirigentes políticos que volvieron al Partido Colorado, y otros que le quieren hacer competencia dentro de su propio partido. Lo que es evidente es que perdió espacios políticos importantes y que el dinero no fue un factor suficiente para mejorar las posibilidades de su candidatura.

El Partido Independiente hace bastante tiempo que deseaba armar un grupo más amplio de centro izquierda moderada y social demócrata. Desde el ingreso al Senado de Pablo Mieres su conducta política fue el ataque permanente al Frente Amplio. Su estrategia era ganar los votos frentistas de los que estaban desencantados y descontentos, después de 14 años de gobierno. Parecía que avanzaba al armar la Alternativa con los Navegantes de Valenti proveniente del Frente Amplio, y los grupos de Amado y Franzini desde el Partido Colorado. Pero la fórmula Pablo Mieres- Selva Andreoli apenas duró una semana. Alternativa se quebró rápidamente por un tema no menor: a quien iban a votar en la segunda vuelta, al Partido Nacional o al Frente Amplio. Todo parece indicar que Mieres tenía acordado votar a Luis Lacalle Pou en la segunda vuelta, mientras que Andreoli no solo no votaría al Partido Nacional sino que podría votar al FA. Fracaso total de Alternativa. Fracaso total del Partido Independiente por lograr armar un espacio social demócrata. Cabe sin ninguna duda la pregunta que algunos dirigentes pusieron arriba de la mesa: ¿puede haber un grupo político de izquierda moderada y social demócrata que pueda votar a Lacalle Pou en una segunda vuelta? No olvidemos que izquierda moderada y social demócrata existen dentro del Frente Amplio. Las novedades de estos días marcan nítidamente los fracasos de Novick y del Partido Independiente y, por lo tanto, las enormes dificultades políticas de armar movimientos por fuera de los tres grandes partidos. Las futuras encuestas seguramente marcarán estas dificultades y estos fracasos.

El Partido Colorado que había sufrido una estrepitosa derrota en las elecciones de 2004, después de la profunda crisis económica del 2002, tiende a recuperarse levemente. La presencia como precandidato de Julio María Sanguinetti le dio un nuevo impulso al Partido y en las encuestas marca una gran diferencia frente a Talvi, que es el segundo dentro del Partido Colorado. Seguramente va a ser el candidato a la Presidencia por el Partido Colorado, pero su estrategia y sus objetivos centrales son derrotar al Frente Amplio y participar muy activamente en una coalición de gobierno con el Partido Nacional.

En el Partido Nacional la novedad consiste en la presencia de Juan Sartori, un empresario con mucho dinero, que no vive en Uruguay, que no conoce el país, que no tiene ninguna experiencia política, que es simpático y fundamentalmente que tiene mucho dinero para invertir en su campaña política. Sartori, un desconocido total, tiene avance en las encuestas gracias a las fuertes inversiones en publicidad. Compra asistentes a sus actos, intenta comprar votantes y acaba de alcanzar una alianza con Verónica Alonso atraída por las posibilidades de avances políticos por la gran cantidad de dinero en juego. Tengo la impresión que le va a ser muy difícil a Sartori seguir aumentando sus posibilidades en las futuras encuestas. Si sigue avanzando habla mal del sistema político uruguayo, mostraría críticas hacia los partidos y sus líderes. El Partido Nacional aparece estable en las encuestas o bajando levemente, mientras Sartori avanza. Y esto genera preocupaciones. Pero la sociedad uruguaya siempre fue muy politizada, con más conocimientos en la vida política que los argentinos y brasileños, con un sistema político más civilizado y más serio, con partidos políticos más fuertes. La presencia de Sartori, aunque sea dentro del Partido Nacional, muestra un antipartido, porque no importan las ideas, ni los programas. Sólo importa el dinero y la publicidad.

El Frente Amplio mantiene sus características de muy fuerte unidad frentista de los 4 candidatos, con notorias ventajas en las encuestas de Daniel Martínez sobre el resto. En las encuestas el FA avanza, pero aún está lejos de las cifras de 2014. Tal vez el acercamiento de las elecciones genere nuevos impulsos en sus votantes, más alegría, mejores expectativas y esperanzas. Los nuevos acontecimientos aquí relatados lo puede favorecer, sobre todo el fracaso del Partido Independiente. Los pequeños grupos a la izquierda del FA no presentan modificaciones y siguen siendo muy débiles.

En esencia, se cae Novick, fracasa el Partido Independiente, la presencia de Sanguinetti marca las dificultades de la renovación y la presencia del dinero de Sartori que puede llegar a marcar un cambio político, aunque yo no lo creo, en última instancia le pueden permitir mejoras significativas al Frente Amplio para alcanzar su cuarto gobierno en las próximas instancias electorales.

22
Abr
19

Los DDHH en el Uruguay …

IMPUNE AÚN EN DEMOCRACIA …

Las gurisas acribilladas

Homenaje las “Muchachas de abril”: contaron más de 200 balazos, gurisas acribilladas por para militares y militares FASCISTAS. Esto es lo que ocultó y amparó la derecha de Sanguinetti y Lacalle en sus gobiernos …

 

Se realizarán esta semana los homenajes a las tres jóvenes acribilladas en un operativo liderado por Juan Rebollo y José “Nino” Gavazzo, el 21 de abril de 1974 en Brazo Oriental.

El recuerdo tendrá dos etapas: el martes 23, en la Estación Goes, hablará el periodista Roger Rodríguez y se pasará un pequeño corto con declaraciones de gente que vivió el momento. El 25, en el mismo Brazo Oriental, se va a hacer un pequeño acto, y actuará la murga Falta y Resto y hablarán algunos vecinos testigos de esos hechos.

Cerca de la medianoche de aquel día, el comando de las Fuerzas Conjuntas había tomado la calle Mariano Soler, en busca de Washington Barrios, un militante del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-T), quien vivía en un apartamento junto a su esposa Silvia Reyes y otras dos jóvenes: Diana Maidaich y Laura Raggio. El grupo militar entró al pasillo que daba a las puertas principales de los apartamentos. Al no encontrar a Barrios, les exigen a los padres de este que les digan dónde se encontraba. “Él vive enfrente, pero ahora no está. Está su pareja con dos amigas”, contestó el padre.

“Se dirigen a la puerta de enfrente. Entran, patean la puerta y empieza la balacera, a tirar para adentro. Las masacraron”, cuenta Horacio Raggio, hermano de Laura, y uno de los organizadores de los homenajes a “Las muchachas de abril”.

Raggio lamenta que en estos 45 años la causa judicial haya tenido “muchas idas y vueltas” y demoras por las “chicanas” presentadas por las defensas de los militares acusados: el teniente general y ex comandante del Ejército Juan Rebollo, José “Nino” Gavazzo, Julio César Gutiérrez, Armando Méndez y Manuel Cordero. Las tres jóvenes fueron acribilladas a balazos y murieron. Barrios fue detenido en setiembre de 1974 en Córdoba, Argentina, y hasta ahora su paradero es desconocido.

Cuando entregaron el departamento, los familiares de Barrios vieron cómo había quedado: “Entre un ropero y una pared, donde se habían escondido las gurisas, estaba todo lleno de balas en la pared, pedazos de carne, de pelo, en los techos. Las masacraron. Contaron más de 200 impactos de bala. A mi hermana fue a la única a la que pudimos enterrar a cajón abierto. Pero de la cintura abajo estaba deshecha”.

20
Abr
19

el daño del herrerismo …

La derecha destruye a nuestros países

Emir Sader

escribe: Emir Sader

Sociólogo y filósofo brasileño, director del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP) de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro. Master en filosofia política y doctor en Ciencia política.

Foto: Flickr / Jeso Carneiro
Foto: Flickr / Jeso Carneiro

un FASCISTA pro GOLPISTA gobierna a Brasil …

EN URUGUAY, de la mano del herrerismo, se RESTAURARA el NEOLIBERALISMO y su agenda anti derechos sociales y shock económicos contra el trabajador/ra …

Tomando a Argentina y a Brasil como referencias, la derecha sólo tiene como programa y objetivo la destrucción de los países, de su patrimonio nacional, de los derechos de los trabajadores, de las políticas sociales, de las políticas de soberanía externa. Sólo busca bajar el perfil de nuestros países, para que la política externa estadunidense vuelva a predominar, de forma soberana, en el continente.

Tomemos la situación de esos países hace 5 o 10 años y comparemos con lo que viven ahora para discernir qué tipo de alternativa tiene la derecha para esos países y, por consecuencia, para los otros del continente a que pretende gobernar.

Los Kirchner sacaron a Argentina de la peor crisis de su historia, haciendoque la economía volviera a crecer, conlo que la exclusión social disminuyó de forma significativa, y los argentinos se volvieron a enorgullecer de su país y a creer en un futuro mejor para Argentina.

Lula condujo el periodo más virtuoso de la historia brasileña, luego de ser el país más desigual dentro del continente más dispar a escala mundial en el combate al hambre y a la exclusión social. Hizo que la economía brasileña superara la recesión heradada de Cardoso y creciera con políticas de distribución de renta. Nunca la imagen de Brasil en el mundose había vuelto tan positiva.

En pocos años, desde el comienzo del gobierno de Macri y del gobierno de Temer, Argentina y Brasil han cambiado radicalmente, en todo, y siempre para peor. Las economías de los dos países han retornado a recesiones similares a las que habían tenido como resultado de las políticas neoliberales de los años 1990 y cae en picada el producto interno bruto de los dos países.

La estructura productiva de las dos economías se deshace frente al avance impetuoso del capital financiero. Las dos economías son dirigidas directamente por representantes de los bancos privados, que desmontan al Estado y la estrucutura industrial que los dos países habían construido a lo largo de décadas.

Nunca los trabajadores y la población en general han estado tan desprotegidos de sus derechos. Son docenas de millones de desempleados estructurales, ya sin esperanza de retomar sus puestos de trabajo. Son sindicatos debilitados en su capacidad de negociación y de defensa de los derechos históricos de los trabajadores. La gran mayoría ya no tiene ni empleo formal ni contrato y trabajan a destajo según las necesidades avasalladoras del gran capital. Las pequeñas y medianas empresas languidecen o sencillamente desaparecen, dejando lugar a economías totalmente controladas por el gran capital monopolista, en el cual el poder del capital financiero privado es hegemónico.

La desesperanza y el desaliento sobre el destino de los países y la vida de la gente vuelven a imponerse. La proyección internacional del liderazgo de los presidentes de esos países dan lugar a la vergüenza de la imagen, dentro y fuera de los países, de sus presidentes. El fracaso de los gobiernos suceden al éxito de los gobiernos que los han antecedido.

Para eso las derechas argentina y brasileña han echado mano de todos sus instrumentos, legales e ilegales, para tumbar a gobiernos populares y democráticos y retomar al gobierno ¿Para destruir el patrimonio público, para quitar derechos a los trabajadores, para terminar con las políticas de inclusión social?

Uruguayos, argentinos y bolivianos tienen frente a sus ojos lo que gobiernos de izquierda han hecho en países de la región, en comparación con lo que gobiernos de derecha hacen en países como Argentina y Brasil. ¿Qué futuro quieren para sus países?

17
Abr
19

El embustero de pompita …

Foto principal del artículo 'Lacalle Pou y sus propuestas para la salud'

Lacalle Pou y sus propuestas para la salud

escribe: Ramiro Alonso / La Diaria

Cuento popular mexicano: <señorito usted se equivoca, mi asno habla, no rebuzna> <te equivocas tú, él solamente rebuzna por que mientes>

El lunes 8 de abril, el precandidato Luis Lacalle Pou presentó sus propuestas de gobierno, entre las cuales hay varias referidas a la salud. El diario El Observador registró sus planteos en la materia en el link “¿Qué reformas sanitarias propone Lacalle Pou?”.

Sin duda, hay que saludar la presentación de propuestas, porque eso le da racionalidad y argumentos al debate electoral, lo que no es menor en una región donde la manipulación, las fake news y los discursos de odio han ganado tanto terreno. Es cierto que también aparecen casos como el de Juan Sartori, cuyas propuestas se asemejan a las de Domingo Tortorelli (bien ridiculizadas por Ernesto Talvi). No es, sin embargo, una acusación de plagio, porque todos sabemos que Sartori desconoce la historia de Uruguay.

Con las propuestas de Lacalle se puede debatir, y eso es bueno. Sin embargo, también hay que señalar la ausencia, hasta el momento, de programas comunes en el Partido Nacional y el Partido Colorado, lo que debilita los planteos sectoriales a su interna.

Digamos entonces que las propuestas de Lacalle Pou referidas a la salud muestran pocas ideas, fragmentadas, sin una visión de conjunto. Sobre todo se omite un abordaje integral a los principales problemas de salud de la población. Algunas propuestas están en el programa del Frente Amplio (FA) o han sido implementadas por los gobiernos frenteamplistas, mientras que otras son francamente equivocadas. Pero lo que salta a la vista son las enormes omisiones. No se puede llevar adelante una política seria de salud durante cinco años con estas propuestas.

Esto habilita distintas interpretaciones. Alguien podría decir que no mencionan al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), ni al Fondo Nacional de Salud (Fonasa), ni a los Objetivos Sanitarios Nacionales, porque están de acuerdo y se limitan por eso a plantear temas puntuales. Sin embargo, otro más suspicaz, mirando lo que hicieron cuando fueron gobierno y cómo han votado en el Parlamento las leyes de salud, diría que esconden la leche, evitan pronunciarse sobre el sistema de salud que el país tiene desde 2005 y su financiación, para tener las manos libres y poder desmantelarlo a piacere si llegan al gobierno. Es una omisión significativa porque existían referencias de apoyo al SNIS (junto con críticas a su gestión) en el documento que presentaron en el congreso sectorial realizado en Trinidad en octubre de 2018, y ahora brillan por su ausencia.

Menciona Lacalle Pou que la población prioritaria serán los trabajadores rurales. En Uruguay, 95% de la población es urbana y sólo 5% es rural. Por lo tanto, esta priorización deja de lado a 95% de la población. También es cierto que la pobreza medida por ingresos bajó sustantivamente en la población rural durante los gobiernos del FA (ley de ocho horas, Consejos de Salarios, etcétera) y se llegó a cifras de 2% frente al 8,1% de promedio nacional y al 15% en la población infantil. Sin embargo, si se consideran las necesidades básicas insatisfechas, las carencias en el medio rural aumentan. Además, existen problemas para la accesibilidad a los servicios de salud que deben tenerse en cuenta. No justifica una priorización tan excluyente como la de Lacalle Pou, pero sí hay razones para jerarquizar las acciones de salud en ese medio. Pero lo que Lacalle Pou no dice es que esa decisión ya la tomó el gobierno de José Mujica al promover el Plan Nacional de Salud Rural, basado en recursos de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), el Ministerio de Salud Pública (MSP), el Ministerio de Defensa Nacional y las Juntas Departamentales de Salud. Alcanza buscar en internet para ver inversiones, compra de vehículos, articulación de actores, inclusión de prestaciones de salud en el ámbito rural que se hicieron desde aquellos años. Lacalle Pou propone la realización de “rondas rurales” con distintas atenciones de salud. Es una muy buena idea… que se lleva adelante hace años, con distintas modalidades, en los departamentos del interior. Es más, alguna de esas experiencias fue destacada en 2018 por el MSP y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) entre los 15 ejemplos de buenas prácticas en el primer nivel de atención. Es una línea de trabajo que ha reposado sobre las espaldas de ASSE, una institución tan atacada por los legisladores blancos.

Aclaremos que nos parece muy bien que un candidato de la oposición diga en su programa de gobierno “continuaremos” con tal medida o “profundizaremos” tal cosa, también que prometa “cambiaremos”. Pero lo que no es de recibo es presentar como si se tratara de una propuesta propia algo que el gobierno hace desde hace años, sin mencionarlo.

No es un problema exclusivo de las propuestas en salud; en todo el documento programático de octubre de 2018 aparecen ese tipo de fenómenos. Lacalle Pou propone como si fuera una idea nueva un sistema de compras unificado a nivel del Estado que ya existe y es la Unidad Centralizada de Adquisiciones, propone estimular las políticas de telecomunicaciones, aprobar normativas para poder continuar trabajando luego de la jubilación, que UTE impulse los autos eléctricos, que haya una política para favorecer el turismo; todas ellas, cosas que notoriamente ya están desarrollándose.

Volviendo a la salud, Lacalle Pou plantea la realización de talleres en centros educativos sobre salud sexual y reproductiva, salud mental, hábitos alimentarios, etcétera. Pero resulta que ya hemos hecho miles de talleres de ese tipo a lo largo de estos años. Desde la División Salud de la Intendencia de Montevideo fuimos más allá y dimos cursos de promotores juveniles de salud para que los propios jóvenes organizaran esos talleres en centros educativos. Algo similar sucede con la propuesta de compra colaborativa de medicamentos a nivel del Mercosur, que el MSP ha llevado adelante.

Está bueno evaluar críticamente lo hecho, ver qué funcionó y qué no, pensar el futuro como un nuevo impulso ante los problemas que siguen existiendo en el presente. Pero no es serio proponer como propias y nuevas medidas que ya se aplican desde hace años.

La tecnología sería una de las prioridades si llega al gobierno, señala Lacalle Pou. Desde nuestro punto de vista, la tecnología es un instrumento para la realización de los objetivos que nos planteamos. Es decir, debemos ser claros primero en los objetivos, lo que no ocurre en este caso. Pero es verdad que los avances tecnológicos pueden contribuir drásticamente a lograr los objetivos de salud. No sólo la telemedicina y la historia clínica electrónica que menciona Lacalle Pou (son grandes avances de los gobiernos del FA), sino una gama amplia de recursos que incluyen el seguimiento a distancia de los pacientes, el apoyo a grupos de prevención y promoción, la utilización adecuada del acceso masivo a la información, las redes como Ibirapitá y Ceibal. Sería necesario reconocer que todas esas posibilidades existen porque hubo un Plan Ceibal, un Plan Ibirapitá, un programa Salud.Uy, un acceso amplio a internet por Antel. Nada de eso reconoce Lacalle Pou. Pero lo más importante que omite es que la tecnología puede ser también un camino al servicio de un modelo de atención asistencialista, por el cual se incrementa el lucro de quienes controlan la tecnología, pero se benefician pocas personas, porque se orienta a patologías con muy escasa prevalencia o a tecnologías con pocos resultados sanitarios pero altísimos precios, como nos está pasando con los medicamentos.

Necesitamos avanzar en una política nacional de tecnología y medicamentos, que esté al servicio de una estrategia de abordaje integral de la salud. Una agencia con esos cometidos, en el marco del MSP, es una buena herramienta en esa dirección. En cambio, separar el sector técnico del sector financiero en el Fondo Nacional de Recursos, como plantea Lacalle Pou, sería una pésima idea. El abordaje debe ser integral, sanitario, ético, financiero; de lo contrario, no funcionará.

Lacalle Pou habla de “devolverle al MSP su capacidad de rectoría”. ¡Por favor! Nunca la tuvo durante los gobiernos militares, colorados y blanco. Es un tema clave y debemos avanzar decididamente en esa rectoría, porque tenemos un sistema de salud que (como toda organización compleja) requiere orientaciones, controles, fiscalizaciones, políticas. Eso implica adoptar decisiones políticas e invertir recursos, algo que Lacalle Pou explícitamente no está dispuesto a hacer en materia de salud.

Por otro lado, se propone la creación de un Instituto Nacional de Salud Pública para tener los datos epidemiológicos de las enfermedades infecciosas. Una institucionalidad como esa no se justifica en un país donde las enfermedades infecciosas tienen cada vez menos relevancia. Si la focalización en las enfermedades infecciosas fuera sólo un error y se apuntara a todos los problemas de salud, es el tipo de responsabilidad fundamental de los Ministerios de Salud. Más que crear algo nuevo, debemos fortalecer al MSP en ese rol, que forma parte de sus deberes de la rectoría.

Una de las medidas que El Observador califica de más significativa es la creación de un hospital para internaciones de salud mental para jóvenes, con la fundamentación de que reduce el estigma, baja los costos e incluye a la familia. Ninguno de los argumentos nos parece sostenible. Un hospital sólo para jóvenes con problemas psiquiátricos será un estigma mayor, no disminuirá los costos ni acercará a la familia. Tal como se ha discutido largamente en relación con la Ley de Salud Mental aprobada, es necesario pensar la atención en salud mental desde una perspectiva más integrada a la sociedad, evitando las lógicas de encierro salvo en los casos en que sea realmente imprescindible, y en ese caso debe realizarse en hospitales generales. Dicha ley, en su artículo 17, establece que el proceso de atención debe hacerse preferentemente en el ámbito comunitario, en el marco de un abordaje interdisciplinario e intersectorial, y estará orientado a la promoción, el reforzamiento y la restitución de los lazos sociales. El artículo 38 prohíbe expresamente la creación de nuevos establecimientos asilares y monovalentes, públicos y privados. Llama la atención que Lacalle Pou incluya en su programa una disposición que va en un sentido antagónico a lo resuelto por el Parlamento, con el voto unánime de sus legisladores.

El candidato nacionalista menciona un Plan Nacional de Adicciones y Salud Mental que hará difusión, prevención e intervención psicológica. Extrañamente, no se incluye entre sus cometidos la promoción de salud, ni el tratamiento de las afecciones, ni la rehabilitación posterior. Si la idea es tomar el artículo 8 de la Ley 19.529, habría que decirlo claramente.

Las iniciativas hacia la primera infancia se reducen a una red única de todos los actores públicos y privados. En cuanto al Plan de Profesionalización de enfermería, está muy bien y sería importante reconocer que es exactamente la propuesta presentada por la Federación Uruguaya de la Salud al Diálogo Nacional en Salud en 2017, respaldada por Facultad de Enfermería de la Universidad de la República, la OPS y otros organismos. Cabe señalar que un plan estratégico en materia de personal de salud debería abordar además muchos otros aspectos, que no son mencionados en el planteo de Lacalle Pou.

Para terminar este análisis, volvamos a las omisiones. No hay referencia alguna a las enfermedades no transmisibles, como el cáncer, los problemas cardiovasculares, cerebrovasculares y la diabetes, que constituyen 87% de la carga de enfermedad en Uruguay, ni a otras causas relevantes de muerte, como los suicidios y los accidentes de tránsito. No hay políticas sobre sus determinantes socioambientales, políticas de alimentación, actividad física, tabaquismo, consumo nocivo de alcohol. Tampoco estrategias orientadas a su prevención, detección temprana, atención y rehabilitación.

No habla absolutamente nada de rehabilitación, que es un debe actual del sistema de salud, en el que este se cruza con el sistema de cuidados. Tampoco hay referencias a la salud bucal como parte del Plan Integral de Atención en Salud. Ni las tendencias demográficas ni la realidad epidemiológica aparecen como desafíos para el SNIS.

Este pretende ser el Programa de Gobierno de Lacalle Pou. Puede y debe rendir más.

Pablo Anzalone fue director de Salud de la Intendencia de Montevideo.

15
Abr
19

Elecciones en el Uruguay …

AUNQUE la DERECHA se VISTA de SEDA, DERECHA QUEDA: Los pases políticos …

escribe: Enrique Ortega Salinas

Corte Electoral atenderá el fin de semana para sacar la credencial por primera vez




PTraiciones, delaciones, calumnias, puñaladas, promesas imposibles de cumplir, demagogia al por mayor, pactos secretos y públicos que varios no van a honrar, besos a niños, termo en manos de quienes jamás toman mate, camisas remangadas y sin corbata, voces quebradas por una supuesta emoción, alegorías con hortalizas, frases populistas y frases populares, gestos ensayados una y otra vez frente al espejo, Photoshop al salvataje, viejos que se muestran al lado de jóvenes y jóvenes al lado de viejos, los que salen mal parados en las encuestas dicen que son compradas y los que las compran las defienden con uñas y dientes, los encuestadores son los astrólogos de la política y sin importar cuántas veces erraron les siguen comprando sus pronósticos, algún que otro delirante que tuvo su minuto en los medios cree que todo un pueblo le seguirá adonde vaya, candidatos que solo quieren mirar hacia el futuro porque no les conviene que recordemos su pasado…

Bienvenidos a una nueva temporada de elecciones.

A medida que nos acercamos al día de las internas, cada uno de los contendientes está analizando si tiene chances reales de ganar o le conviene dar un paso al costado y apoyar a otro y qué le pedirá a cambio. Algunos dan una patética imagen gritando con voz semiafónica que van a ganar, cuando no tienen ni un 2% de los votos y ni el gritón se lo cree, mientras su público aplaude por compromiso y con menos convicción que él.

Hagamos una recorrida por todas las tiendas para ver cómo van las cosas y analicemos lo que puede ocurrir en cada una, dejando claro que este análisis puede quedar totalmente fuera de lugar dentro de un mes, porque muchos aciertos y errores (productos del entusiasmo y la desesperación) llevarán a más de uno a precipitarse y precipitarse, dicho en alusión a la famosa frase de Luis Batlle Berres: “En política, el que se precipita, se precipita”.

Navegantes a la deriva

Navegantes integraba La Alternativa, no un grupo de rock de la década del 60, sino un sector al que también pertenecían partidos de derecha: Partido Independiente, Avanza País y Unir. La Alternativa fue uno de los proyectos más breves de nuestra historia política, ya que Mieres se ofuscó con Andreoli cuando a esta le preguntaron a qué partido apoyaría en un presunto balotaje entre el Frente Amplio y el Partido Nacional. Andreoli, que no está tan a la derecha como Mieres (y aclarando que era su posición personal), dejó claro que no votaría a los blancos, lo cual provocó una inocultable molestia en Pablo Mieres, que desde hace tiempo viene coqueteando con ellos para vender sus votos a cambio de vaya uno a saber qué cargos. En resumen, el Partido Independiente (que hoy es de derecha gracias a él) abandonó La Alternativa, y como la misma se iba a presentar bajo el lema del mismo y ya no puede usarlo, los demás grupos quedan a la deriva, porque el plazo para presentarse como nuevo partido venció el 31 de enero.

El mito de la indivisibilidad del átomo

A pesar de que átomo significa ‘indivisible’, en realidad está formado por varias partículas subatómicas. Si no entienden, fíjense que el Partido de la Gente se está dividiendo, lo cual parecía imposible. Solo falta que el Partido Independiente se fraccione en dos partículas de la derecha en el espectro político.

El exfiscal Gustavo Zubía, impulsado por el diputado Guillermo Facello, pretendía disputarle la candidatura al creador del Partido de la Gente, cosa que no le cayó muy bien que digamos a Edgardo Novick y le dio un voleo al primero, que equivale a decir a ambos. Sin embargo, Novick aceptó de buen grado la competencia de Fernando Carotta porque sabe que no va a hacerle mella.

Zubía está ahora probando suerte en el Partido Colorado, donde Julio María Sanguinetti se va con la fusta bajo el brazo y Ernesto Talvi va comiendo polvo muy por detrás del expresidente. Si Edgardo Martínez Zimarioff (exministro de la Corte Electoral) no creciera, no hay dudas que dará su apoyo al octogenario líder, ya que no coincide en casi nada con el neoliberal. En cuanto a Amorín Batlle, no parece probable que vaya a bajarse; pero si lo hiciera, también apoyaría a Sanguinetti. En pocas palabras, Talvi solo corre para llegar segundo.

Poderoso caballero Don Dinero

A mucha gente le atraen los candidatos adinerados. En su momento fue Novick, ahora Sartori -el paracaidista- y mañana será otro millonario que crea que un país se arregla igual que una empresa. Son los émulos de Donald Trump; pero la culpa no es del chancho, sino del que le rasca el lomo.

Verónica Alonso, según ella la elegida por Dios (pavada de padrino político), criticó a Sartori y ahora le aporta su 4% de intención de voto. El 10 de noviembre, Verónica publicó en Twitter: “Varios me preguntan quién es Sartori; el candidato del PN que surge ahora. No lo conozco. Nunca lo vi y no sé qué piensa. Bienvenidos todos los que ayuden a sumar en el Partido pero alguien que vive hace más de 20 años fuera del país no parece el más comprometido con los problemas de Uy”.

O sea…

Un político se vende como la pasta dental: con una sonrisa y muchos dólares invertidos en publicidad y a Sartori no le va mal con este concepto. Su figura llegó para quedarse y, marketing mediante, es el candidato que más crece en las encuestas. El problema, como ya dije alguna vez, es que se supone que el pomo del dentífrico debe tener por lo menos un poco de contenido.

Cuando creíamos que nadie podría igualar el papelón de Luis Lacalle Pou frente a Gabriel Pereyra (donde dejó claro que manejaba cifras y datos totalmente falsos sobre el país) Juan Sartori logró la hazaña demostrando que ni siquiera sabe cuál es el Salario Mínimo Nacional. Igualmente promete (sin decir cómo, faltaba más) crear 100.000 puestos de trabajo, lo que permitió a Talvi ser noticia usando la ironía al twittear: “Yo, Ernesto Talvi, prometo crear 300.000 puestos de trabajo, triplicando la mezquina oferta de Sartori de solo 100.000. También prometo hacer todas las calles en bajada y regalar bizcochos las tardecitas de domingo. ¡Tremendo plan de gobierno el mío!”.

Lacalle Pou (otro nene con plata) tendrá que crear alguna propuesta si no quiere seguir perdiendo votos, porque ya bajó un 12%. Sartori se lo viene chupando gajo a gajo por una razón muy sencilla: Entre dos pitucos, los votantes de derecha optan por el más simpático o de más poder económico.

Sartori tiene a favor una sonrisa natural, muy buena presencia, un carisma que sería de tontos desconocer y buena utilización del marketing político. Es el langa que se levantó a una mina millonaria, es el vivo que le dejó un clavo al Banco de la República, es el paracaidista que a fuerza de dinero impuso su nombre, es el artificio y la demagogia en su máxima expresión, es el que besa niños en los spots de campaña (viejo recurso que aún funciona) y es el que se hace filmar oyendo los planteos de los vecinos, prometiendo bajar impuestos y aumentar el bienestar. Un fenómeno… pero cuidado: este fenómeno ha encontrado un filón. Apuntar su discurso a los pequeños y medianos empresarios es un golpe muy inteligente que acaba de dar. Por lo demás, no tiene idea de nada. Si llega a ganar, quizá le pase lo que a Robert Redford en el final de la película El candidato, donde tras ser electo en base a puro marketing le termina preguntando a su director de campaña: ¿Y ahora, qué hacemos?

Por su parte, Larrañaga ya está frito y con posible descenso a tercera.

En cuanto al intendente de Maldonado, Enrique Antía, si bien no tiene chances, lo más probable es que no baje su candidatura, ya que está logrando afianzar un movimiento proveniente del interior, lo cual le asegurará sin dudas una buena parcela de poder en el caso de que su partido gane las elecciones.

Innumerables hechos de corrupción en las intendencias blancas y algo de memoria impiden el crecimiento del Partido Nacional; pero puede que logre captar a muchos jóvenes que no vivieron (o eran muy chicos) cuando gobernó Luis Alberto Lacalle desde 1990 a 1995, en un quinquenio plagado de abusos gubernamentales.

Sea quien sea el que gane, sería interesante ver quién de ellos se atreverá a debatir con Oscar Andrade, incluso de a cuatro contra uno.

Así van los pingos por ahora

Según Eduardo Bottinelli (Factum) hasta ahora y por ahora la intención de voto hacia el Frente Amplio es de 40%, mientras que para el Partido Nacional sólo hay 29%, para el Partido Colorado 16% y para los partidos Independiente y De La Gente 4% respectivamente. Toda la derecha suma 49%, por lo que la izquierda tiene mucho por remar todavía.

Va quedando claro que la mayoría de quienes abandonaron al Frente Amplio no se fueron para los partidos opositores, sino que engrosaron el sector de indecisos o votantes en blanco; pero ante el peligro de que la derecha unida gane la segunda vuelta y poniendo en la balanza no solo los errores del partido de gobierno, sino sus indiscutibles aciertos y avances históricos, están decidiendo retornar para defenderlo y evitar un retroceso lamentable. En apenas un mes, el Frente recuperó dos puntos de sus propios votantes y crece pese a lo que denomino “el síndrome del matrimonio”, es decir, el desgaste que produce el acostumbramiento. A medida que el tiempo pasa (el Frente lleva tres períodos gobernando) los seres humanos tienden a dejar de ver lo positivo de quien tienen a su lado, dejan de valorar las cosas buenas y no paran de buscarle errores para criticar. El Frente crece pese al indiscutible problema de inseguridad que, por múltiples razones imposibles de abordar aquí, padecemos. El Frente crece pese a su también indiscutible e incomprensible incapacidad absoluta para difundir sus logros.

Dentro del oficialismo, Daniel Martínez (que arrancó primero) va cómodo en primer lugar, pero Carolina Cosse se le acerca peligrosamente, dicho esto en términos turfísticos. Mario Bergara no parece poder superar su umbral de 8% y no podemos aventurar a quién apoyaría si declinara su candidatura. En cuanto a Oscar Andrade (el que tiene por lejos mayor capacidad para el debate) ha pasado de 14% a 16% y nadie sabe si seguirá creciendo o no; pero está claro que liderará una de las tres corrientes principales en una nueva etapa del Frente Amplio. Especulemos: Si Oscar, a último momento, uniera fuerzas con Carolina, esto provocaría un tsunami en la interna frenteamplista y podrían superar a Daniel, aun cuando Mario decidiera apoyarlo. El golpe de efecto sería devastador y la elección interna de alquilar balcones dentro de la izquierda.

Cabe destacar que mientras en los partidos de derecha la sangre está por llegar al río, los candidatos frenteamplistas muestran una unidad, lealtad, respeto y compañerismo muy difíciles de ver en alguna otra parte del mundo.

La parada de carro de Tabaré a los militares ha fortalecido su imagen y esto beneficia al Frente; pero si este aspira a ganar en segunda vuelta, tendrá que despertar de su letargo y salir con todo ahora, porque mañana será tarde.

Si gana la derecha, Uruguay retrocederá de una manera que sólo podemos imaginar mirando lo que sucede en Brasil o Argentina, y esto, que parece una frase serena, no lo es. Es un rugido.

No lloremos mañana lo que no supimos defender hoy.




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