Archivos para 31 diciembre 2013

31
Dic
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30
Dic
13

Francia

 
La agresiva política exterior de Francia
 
 
En los últimos años, Francia se ha reafirmado a sí misma en el escenario internacional de forma muy activa –primero con el presidente Nicolás Sarkozy y aún más con el presidente François Hollande. Como nación, encabezó a las potencias occidentales para intervenir en Libia con tal de derrocar a Muammar Kadafi. Impulsó la línea más dura de todas las potencias occidentales en la Siria de Bashar al-Assad. Ha intervenido unilateralmente en Malí para frenar el avance hacia el sur de los movimientos armados islámicos. Hace poco, Hollande fue recibido virtualmente como héroe en Israel por la línea dura que asumió en las negociaciones con Siria e Irán. Y acaba de enviar tropas para intentar restaurar el orden en la República Centroafricana.

Esta es la misma Francia que hace 10 años fue ridiculizada por el Congreso estadunidense por su negativa a seguir la intervención estadunidense en Irak, al punto de que el término papas a la francesa fue repudiado públicamente en Estados Unidos. Es ésta la misma Francia que no hace tanto renunció públicamente al concepto de Françafrique –el supuesto deber de Francia de mantener el orden de sus ex colonias– por no ser un comportamiento apropiado. ¿Qué fue lo que ocurrió que pueda explicar este vuelco?

Hay, por supuesto, algunos factores internos a Francia que contribuyen con estos desarrollos. Debido a su historia colonial, Francia tiene ahora un gran número de residentes y ciudadanos musulmanes que en gran medida son desposeídos económicamente. Muchos de los musulmanes más jóvenes se han vuelto más y más militantes y algunos de ellos se ven atraídos a las versiones más radicales de la política islamita. Aunque este viraje ha ocurrido por todo el mundo pan-europeo, parece particularmente fuerte en Francia. Por tanto, evoca una reacción política no sólo desde los grupos xenófobos de la extrema derecha, como el Frente Nacional, sino de personas que mantienen versiones irrenunciables de laicismo en la izquierda política. Hoy el ministro socialista más popular parece ser el del Interior, Manuel Valls, cuya actividad principal es tomar medidas extra fuertes contra los migrantes ilegales, en su mayoría musulmanes, en Francia.

Es más, en un momento en que las ideas neoconservadoras parecen haber pasado de moda en la política estadunidense, el equivalente francés que se centra en el lema de la responsabilidad de proteger RdP) se está volviendo más fuerte en Francia. Una de sus figuras principales, Bernard Kouchner, fundador de Médicos sin Fronteras, fue primer ministro en el gobierno de Sarkozy. Otra figura principal, Bernard-Henri Lévy, jugó un formidable papel de presión en las políticas gubernamentales de Sarkozy y lo sigue haciendo con Hollande.

Sin embargo, la explicación más grande puede ser externa –el papel que Francia piensa que puede todavía jugar en el escenario mundial. Desde 1945, Francia ha luchado por mantenerse como figura importante en dicho escenario. Y en este esfuerzo siempre vio a Estados Unidos como la fuerza central que intentaba disminuir su papel. La reafirmación del papel mundial de Francia fue una preocupación primordial de Charles de Gaulle. Fue éste un objetivo que persiguió de muchas maneras, desde su temprano acercamiento con la Unión Soviética a la retirada de las tropas francesas de la OTAN. Tejió una fuerte relación con Israel durante la guerra de Argel, en un momento en que Naciones Unidas impulsaba una política muy diferente. Fue Francia la que armó el ataque israelí-franco-británico en Egipto en 1956. Lo cierto es que, una vez que Argelia obtuvo su independencia en 1962, Francia terminó su especial vínculo con Israel, más preocupado por renovar sus buenas relaciones con sus ex-colonias del norte de África.

Esta política no ha sido meramente una política gaulista. Figuras no gaulistas o anti gaulistas, como François Miterrand y Sarkozy, adoptaron posturas gaulistas en múltiples ocasiones. De Churchill en la Segunda Guerra Mundial a Obama hoy día, Estados Unidos y Gran Bretaña han encontrado que, para su gusto, los líderes franceses son demasiado pendencieros, demasiado difíciles de controlar.

Lo que permite esta vuelta actual a la agresividad es precisamente la decadencia del poder efectivo de Estados Unidos en el escenario mundial. Francia puede parecer de línea más dura contra el enemigo, definido ahora como el enemigo islamita, que Estados Unidos. De nuevo, después de una larga demora desde 1962, Israel puede ver en Francia a su mejor amigo, aunque sea menos poderoso que Estados Unidos.

El problema para Francia es que, a pesar de que la decadencia estadunidense le permita una posición retórica más fuerte, el nuevo escenario geopolítico, algo caótico, no es uno donde Francia realmente pueda remplazar a Estados Unidos como la línea dura. Hay otras naciones poderosas involucradas en Medio Oriente como para que Francia juegue el papel primordial ahí. Todavía menos puede tener Francia un papel importante en Asia oriental, pese al hecho de que ha sido una potencia central ahí.

El lugar donde Francia puede reasumir un papel central es África, porque por el momento ni Gran Bretaña ni Estados Unidos están tan preparados, por varias razones, para actuar como fuerza militar. Francia está aprovechando la oportunidad. Y Hollande, pese a que en lo interno crece su impopularidad, encuentra respaldo de la opinión pública para este papel.

No obstante, esta clase de política agresiva tiene una vuelta negativa importante, como Estados Unidos ya lo descubrió en Medio Oriente. Puede ser muy difícil retirar las tropas propias una vez que están ahí. Y la opinión pública en casa comienza a amargarse con las intervenciones, y las comienza a ver como inútiles y fallidas.

Traducción: Ramón Vera Herrera

29
Dic
13

Paul Krugman …

Qué hacer cuando se está equivocado

 

escribe: Paul Krugman /Economista, premio Nobel de Economía

Como el experto Barry Ritholz nos recordaba recientemente en una entrada de su blog en Internet, acabamos de pasar el tercer aniversario de la publicación de la carta sobre devaluación e inflación en la que los gurús de la economía advertían a la Reserva Federal de que las políticas de relajación cuantitativa tendrían consecuencias nefastas. Estaban completamente equivocados.

Al releer ahora la carta hay que preguntarse qué clase de modelo económico tenía en mente el grupo. Los autores afirmaban que las proyectadas compras de activos comportan un riesgo de depreciación de la moneda y de inflación, y no creemos que logren el objetivo de la Reserva Federal de promover el empleo .

Por tanto, serían inflacionistas sin ser expansionistas. ¿Cómo se supone que funciona esto? En su exposición, Ritholz esgrimía el error de estas personas como una razón para no escucharlas, y, desde luego, es una señal de alarma. Sin embargo, mi posición es que no solo se trata de averiguar si la gente se ha equivocado, sino también preguntarse cómo ha reaccionado cuando los acontecimientos no han seguido el rumbo que ellos habían predicho.

Después de todo, si escribes sobre temas de actualidad y nunca te equivocas es que no te estás arriesgando bastante. Pasan cosas, y a veces no son las cosas que pensabas que pasarían.
¿Qué hacer entonces? ¿Pretender que nunca dijiste lo que dijiste? ¿Arremeter contra tus detractores y hacerte la víctima? ¿O intentar descubrir en qué te equivocaste y por qué, y revisar tus ideas en consecuencia?
A lo largo de los años me he equivocado muchas veces, en general sobre cuestiones menores, pero a veces sobre otras importantes. Antes de 1998 no creía que la trampa de la liquidez fuese un problema serio. El ejemplo de Japón hizo pensar que me equivocaba, y al final llegué a la conclusión de que de hecho era un grave problema. En 2003 pensaba que Estados Unidos era posiblemente vulnerable a una pérdida de confianza al estilo de la crisis asiática. Cuando nada de eso ocurrió, me replanteé mis modelos, me di cuenta de que el endeudamiento en moneda extranjera era crucial y cambié mi punto de vista.

El caso del euro fue algo diferente: yo era muy pesimista sobre la estrategia de austeridad y de devaluación interna, que creía que tendría un coste terrible. Y tenía toda la razón. También supuse que se demostraría que ese coste era políticamente insostenible, y que conduciría a una crisis del propio euro. Al menos hasta ahora, me he equivocado. Mi modelo económico funcionaba bien, pero mi modelo político implícito, no. De acuerdo, así son las cosas.

¿Alguno de los firmantes de la carta de 2010 ha admitido haberse equivocado y explicado por qué se equivocaron? Me refiero a alguno de ellos. Que yo sepa, no. Y, en este punto, el tema se convierte en algo más que una discusión intelectual. Se convierte en una prueba de carácter.

 

28
Dic
13

Educación en el Uruguay

Opinión

Una educación con nuestra impronta social

escribe: Hugo Acevedo

El pensamiento –que según irrefutables evidencias científicas es privativo del ser humano– tiene su centro de elaboración en el lóbulo frontal de la corteza cerebral, con la participación del sistema límbico, el tálamo y la parte superior de la formación reticular.

Este proceso permite resolver problemas, extraer conclusiones y aprender de la experiencia, estableciendo conexiones causales y razonamientos lógicos.

En tiempos de intenso debate en torno a los problemas de la educación pública –que abundan en miradas epidérmicas y reduccionistas– esta cualidad suele estar ausente.

Es habitual escuchar disparates de todo calibre, sobre, por ejemplo, las causas de los magros desempeños de los liceales, las altas tasas de repetición y otros indicadores negativos.

La controversia se origina en información casi siempre mal interpretada y decodificada, en tanto la mayoría de los participantes en la discusión carecen de herramientas cognitivas y conceptuales que les permitan comprender el problema.

La confrontación de ideas está impregnada de motivaciones políticas, porque la educación es un territorio de permanente disputa ideológica y una suerte de botín electoral.

Mientras la izquierda, más allá de las dificultades del presente, invierte en modelos educativos que propenden a la inclusión, la contención social, el aprendizaje en libertad y el ejercicio de ciudadanía, la derecha –aunque explícitamente no lo admita–aspira a la formación de meros autómatas que desarrollen destrezas para acceder al mercado de trabajo.

Al margen de números, que en materia educativa no siempre son exactos, aquí la clave es trabajar con inteligencia en proyectos de largo aliento, sin posturas dogmáticas e invertir no menos del 6% del PIB, camino inverso al de la derecha, que suele escudarse en el eufemismo de la calidad del gasto para jibarizar y licuar los recursos destinados a las políticas sociales.

A su regreso de Finlandia, el precandidato blanco Jorge Larrañaga sugirió que el modelo educativo de ese país puede ser replicado en Uruguay, sin advertir que se trata de sociedades radicalmente diferentes. Incluso, desafió a Tabaré Vázquez a debatir sobre el tema y hasta lo fustigó por la sanción, en el período pasado, de la Ley General de Educación.

Lo que le molesta a Larrañaga, que no entiende nada de esta materia, es la participación de los docentes en los órganos de conducción, a quienes demoniza y considera miembros de una “corporación”.

Tal vez tenga nostalgias de la estructura bonapartista otrora instaurada por el colorado Germán Rama, quien implantó una “reforma” inconsulta de sesgo economicista y talante meramente estadístico, que solía maquillar las cifras más relevantes, con la aquiescencia de sus socios blancos de coalición.

Empero, lo más grave es la cortina de humo que lanzó respecto al modelo educativo finlandés, que es parte de un estado de Bienestar de impronta socialdemócrata, que sería difícil de digerir por sus aliados de las cámaras empresariales.

Más allá de programas y tejidos curriculares, la educación finlandesa está inserta en una sociedad con un sistema laboral paradigmático, en el cual los trabajadores son protegidos como señoritas. No en vano disfrutan de largas licencias, descansos durante la jornada de labor y hasta años sabáticos para mejorar su capacitación.

Otro tanto sucede con la seguridad social, donde el Estado se hace cargo del 50% de la financiación, los trabajadores de un 11% y los empresarios de un 38%. En un país como Uruguay, donde el gran capital exige permanentes rebajas de sus aportes y hasta su virtual eliminación, este criterio no funcionaría.

En Finlandia, hay también una fuerte imposición a las ganancias y rentas de capital, lo cual también sería inadmisible para nuestra voraz oligarquía empresarial.

Lo que debería entender el legislador es que una sociedad no es un mero archipiélago insular, sino un continente integrado, cuyas regiones deben articular y actuar en armónica sintonía.

Como la educación no puede ser un oasis en el desierto, lo que se requiere es construir una sociedad más justa, armónica, solidaria e inclusiva, mediante un esfuerzo colectivo que no condice con los intereses de la clase social del partido que Larrañaga representa.

27
Dic
13

Uruguay …

Seamos realistas pidamos lo imposible

escribe: Esteban Valenti  / Periodista, escritor, director de UYPRESS y BITÁCORA. Uruguay.

Soy de la generación del 68 y las frases como la del título todavía me seducen pero, por debajo de los puentes de la historia no pasó solo mucho agua, sino varios muros, teorías, sistemas socialistas enteros y muchas ilusiones reales e imposibles.. Y los puentes siguen allí.

..la más terrible y la más homicida de las pasiones
que se puede infundir a las masas, es la pasión de
lo imposible .
Alphonse de Lamartine

 

Los puentes de la injusticia, de un mundo completamente desigual y con destino incierto, con formas de producción salvaje y que despojan sin límite a la naturaleza y todavía más despojan a los pueblos. Aunque cuarteados siguen allí.
Siguen allí también los reclamos de un mundo mejor, es decir liberado de las necesidades materiales y de la explotación de hombres y mujeres por otros hombres y mujeres que viven del trabajo y del esfuerzo y la inteligencia ajena y de la alineación de la voracidad como el motor de la historia. Aunque es mundo nuevo hoy suena mucho más distante que hace algunas décadas y rodeado de grandes interrogantes y pocas certezas. Algunas certezas circularon por debajo de las arcadas.

Los puentes tan difíciles de cruzar de un mundo sin guerras, sin la violencia y el terrorismo de los Estados y de los fanatismos de todo tipo. Siguen allí con el agua de la historia circulando y la sangre a raudales en tantos rincones del planeta.
Los puentes de una cultura humanista que no solo está en el arte, en la poesía, en los libros, las telas, las salas de cine y de teatro, la música y todas las sensibilidades intelectuales, sino en la organización libre y democrática de nuestras sociedades.
Y siguen allí los terribles puentes que separan el mundo opulento y harto de los desheredados, los que sobreviven, los sin techo ni esperanza, los que hemos expulsados hacia la miseria y la pobreza. Allí están.
Seamos realistas, luchemos por cambiar en serio todo eso, por avanzar paso a paso hacia un mundo diferente y no nos vendamos la ilusión de que lo imposible está al alcance de la mano y que su sola proclamación nos redime y nos permite lavarnos esas mismas manos de nuestras responsabilidades. Porque también los puentes de los que no nos resignamos y seguimos pensando que vale la pena el esfuerzo y la lucha siguen en pie, a veces maltrechos, doloridos por los años y las cicatrices, pero no se los llevaron ni los muros, ni los errores, ni las dictaduras del proletariado, ni el socialismo real .

Las revoluciones que marcaron y cambiaron la historia que en su momento podían parecer sueños imposibles, como en su momento creyó Lamartine siguen allí.. Ni la revolución holandesa, inglesa norteamericana, francesa y rusa no fueron sueños imposibles, porque además de asaltar la Bastilla o el Palacio de Invierno hicieron saltar las estructuras políticas, sociales, económicas y culturales de su tiempo. Y dejaron sus marcas profundas en las sociedades, en la historia y en las ideas.
Lamartine escribía contra Víctor Hugo y su mayor obra literaria, Los Miserables y este decía en su Libro 3 “Nada mejor que el sueño para engendrar el porvenir. La utopía de hoy es carne y hueso mañana.” Esa es la utopía que vale, no la que nos duerme en el sueño romántico de un imposible, sino la que nos ayuda a cambiar la realidad.

Lamartine enfrenta a Víctor Hugo y afirma que su novela es peligrosa para el pueblo por su exceso de ideal : El libro es peligroso, porque el peligro supremo en lo relativo a la sociabilidad consiste en que si el exceso seduce al ideal, lo pervierte. Apasiona al hombre poco inteligente por lo imposible: la más terrible y la más homicida de las pasiones que se puede infundir a las masas, es la pasión de lo imposible. Porque todo es imposible en las aspiraciones de Los Miserables, y la primera de esas imposibilidades es la desaparición de todas nuestras miserias . Si engañáis al hombre lo enloqueceréis; y cuando, desde la locura sagrada de vuestro ideal, lo dejéis caer de nuevo en la aridez y desnudez de sus miserias, lo convertiréis en un loco furioso .

¿Cuáles son los sueños son imposibles? ¿Que determina el carácter y los límites de los posible? Esa ha sido una de las cuestiones claves en las sociedades y en las ideas.
En el Uruguay hay una gran diferencia: en la izquierda hay disputas por quien es más de izquierda, en la derecha nadie quiere el sayo. Pero el concepto mismo de izquierda y de radicalidad en las ideas de izquierda está en permanente disputa. Y tiene que ver con lo imposible y lo necesario.

Yo me afilio a la tesis de que los que cambian la realidad, los que construyen desde la política, el poder y el gobierno, pero también desde la sociedad, cambios económicos y sociales concretos, posibles y reales que mejoran en forma constante las condiciones de vida de la gente, de su gente y  que siempre se propongan avanzar por la senda de los cambios, siempre necesitaran ideas que soporten ese proceso y audacia para construir y reconstruir esos proyectos. Y en algún momento parecerán imposibles.

Es cierto que los imposibles pueden ser la reiteración de errores y supuestos atajos que le han impuesto a la izquierda grandes derrotas y retrocesos, pero sin proyectos que en su momento parecieron inalcanzables, por el statu quo, por los grandes intereses, por la ideología dominante, no existiría la izquierda. Son conceptos en puja permanente y ese en esas contradicciones que se define la radicalidad y la profundidad de los procesos.
Y se resuelven en un solo territorio, el de la política.

Hugo agregaba en el Libro 4 de Los Miserables. “La vida, el sufrimiento, la soledad, el abandono, la pobreza, son campos de batalla que tienen sus propios héroes; héroes obscuros, a veces más grandes que los héroes ilustres.” Aunque la historia desborda de personajes y héroes ilustres, hay que saber encontrar la otra historia, la de esos seres oscuros, pequeños que han sido actores de todas las grandes gestas. Su participación es la primera frontera entre lo posible y lo imposible.

Hay otro límite, otro puente que hay que cruzar en esa eterna persecución de los imposibles que algún día serán realidad, es la de las construcciones ideales, del pensamiento con fundamento, con estudio, con ideología que se atreve a cuestionar lo intocable, lo imposible. Las derrotas que hemos sufrido a escala planetaria, producto de nuestros errores en la teoría y en la práctica han achicado la profundidad de nuestra mirada, han restringido la audacia de nuestros cuestionamientos o han refugiado a algunos soñadores en las citas y los textos sagrados e intocables. La teoría es gris cuando los pensadores son grises y los proyectos son todavía más grises por su reiteración casi fanática. Religiosa.

Algunos que propusieron en su momento el imposible de terminar con la monarquía omnipresente y omnipotente, o con el feudalismo, involucionaron hacia transformación del actual sistema de producción y de dominación como un mandato hacia la eternidad. Cuestionarlo es imposible. Abandonaron definitivamente las más remota posibilidad de cuestionarlo. Es la ideología de que las cosas solo se pueden retocar, barnizar, pero que su sólida y vieja estructura esta en el reino de lo inalcanzable, de lo imposible.

Y ese imposible trata de sobrevivir a los terribles embates de las crisis, de esas que hace unas décadas, sobre todo luego de la caída del muro, parecían imposibles, impensables y ahora sumergen países, empresas, mercados, acciones, bancos, muchos bancos y también comienza a hundir ideas refulgentes de eternidad del capitalismo.

Cuando en cualquier actividad humana la crítica se pone límites, se crea cercos dentro de los cuales preservarse, se está negando a si misma. Crítica, el sentido de la crítica no admite imposibles, mucho menos en el conocimiento de las realidades sociales, económicas y políticas. Eso es la izquierda y su racionalismo.

Lo imposible tiene otra dimensión, la épica, la aventura de asaltar los palacios, los de altas torres y poderosas defensas o los ideales torreones de las ideas dominantes. Hay épica y heroísmo en las acciones, en afrontar los peligros y en atreverse a dudar de las verdades masticadas y digeridas por los poderosos.

Consideremos también que hay bellas frases, pintadas en los muros de los altos momentos de la rebelión, que dejan mitos y leyendas y poco más y también dejaron grandes frustraciones. Porque también eso fue lo que dejó el 68 , no solo con Charles De Gaulle y la restauración triunfante en París sino en muchas otras latitudes.

La épica de esos imposibles también a sufrido la fricción de los derrumbes, pero debemos asumir que el peor de los derrumbes es la renuncia, es el repliegue no para pensar sino para resignarse, para arriar las banderas.
Con esos puentes hechos de ideas, de teorías, de conocimientos y búsquedas, de épica y fraternidad se pueden cruzar las fronteras de lo imposible pero también precipitarse en la aridez del pataleo y la frustración. La distancia no es muy grande, es sutil, es sofisticada como todas las grandes cosas.

La más conocida de las definiciones sobre la política, como el arte de lo posible, no es completa, deja flancos descubiertos, pero a la hora de la verdad sigue siendo la más precisa de todas. Hasta los imposibles, necesitan el arte de lo posible para respirar.

 

26
Dic
13

Enrique Erro

Opinión

Enrique Erro reivindicado

escribe: Luis Casal Beck

En los inicios de la década de 1930 Enrique R. Erro fue uno de los principales animadores de un movimiento que impulsó la creación de Bibliotecas Populares en Colón.

Anoche, en esa zona fue inaugurado un Centro Cívico Metropolitano, que lleva su nombre. En el homenaje participó el presidente de la República, José Mujica. Erro (1912-1984), con fama de “incorruptible”, llegó a ser diputado por Montevideo y ministro de Industria y Trabajo (como se denominaba en su época esta cartera), a instancias de Luis Alberto de Herrera, tras la victoria blanca de 1958.

Era muy joven y popular, como lo recuerda Eduardo V. Haedo en su ensayo. “Herrera, caudillo oriental” (1969). En su lista (la 41), se inició en la política activa Mujica, ocupando la secretaría general de su juventud, y siendo uno de sus secretario en el Ministerio, hasta que Erro cayó (1960), porque para los intereses de la oligarquía, su presencia era inadmisible. Herrera había muerto en abril de 1959. Después se produjo su incesante periplo (UP, una editorial de libros, varios duelos), que culminó en el Frente Amplio (1971), el exilio, la muerte en Francia.

Nacido en un hogar muy humilde, fue repartidor en una carnicería, trabajó en una textil, administrativo en OSE, cronista parlamentario en el diario La Tribuna Popular. Estudió siempre con mucho esfuerzo. Llegó a la Facultad de Derecho, y dio clases de filosofía en Enseñanza Secundaria. Presidió la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU, 1952). Se caso, vivió en La Paz, y viajó siempre en tren o en ómnibus, hasta cuando era ministro.

En 1953 juró por primera vez como diputado herrerista por Montevideo. Dos décadas más tarde, siendo senador del FA, la negativa del Parlamento a votar su desafuero, pedido por la Justicia Militar, fue la excusa para cerrar las cámaras y romper la democracia en junio de 1973. Hoy Erro, es reivindicado, y nada menos que en Colón, aquel barrio que tanto lo admiró, el de las Bibliotecas Populares de los años 30 del siglo que pasó.

23
Dic
13

navidad

 
 

FELIZ FIN DE AÑO

POR UN GRAN 2014

 
 
(reinicamos la actividad nuevamente, en el mes de febrero)
 



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