Archivo para 30 abril 2018

30
Abr
18

el 68´en uruguay …

El desborde del 68 en clave uruguaya

Medio siglo de la rebelión estudiantil:

Por debajo de las grandes manifestaciones fue asomando las orejas una cultura política diferente a la hegemónica, aquella suavemente ondulada que interiorizamos desde niños. Esa cultura nunca se convirtió en sentido común, no encarnó en las instituciones ni en los modos de hacer de los grandes partidos, pero fue capaz de darle forma a ese otro país que, a pesar de los pesares, germina pero nunca termina de nacer.

El 68 estudiantil uruguayo fue una energía juvenil colectiva que se hizo sentir en todos los poros de la sociedad, desde la cotidianidad de la vida familiar hasta las bulliciosas movilizaciones callejeras, impactó en los hábitos y hasta en las formas de vestir, por lo que no puede circunscribirse a un solo plano de la vida. Mucho tiempo después fuimos descubriendo los impactos, que siguen sorprendiendo por su capacidad de darle color a la vida, en este país de grisuras.

El 68 fue el año de la ofensiva del Tet en Vietnam, que descarriló la invasión estadounidense, pero también el de la invasión soviética a Checoslovaquia, el asesinato de Martin Luther King, que incendió los guetos negros, el más mediático de París y el trágico de la masacre de Tlatelolco, para alfombrar la realización de los Juegos Olímpicos en Ciudad de México. Un año antes había visto la luz Cien años de soledad y en el 68 se empezó a hablar del boom de la literatura latinoamericana, que puede haber sido el mayor impacto en la cultura escrita en la historia de nuestro continente.

CONMOCIONES. En rigor hubo dos 68 en Uruguay: el de los estudiantes, ese mismo año, y el de los obreros, al año siguiente. La revuelta estudiantil se concentró en cinco apretados meses, entre la dura represión policial a la marcha del Primero de Mayo, focalizada en la columna de los cañeros llegados de Artigas, y el cierre de los centros de enseñanza secundaria, Utu y la Universidad, decretado por el gobierno de Jorge Pacheco Areco en la tercera semana de setiembre, para contener las protestas.

En esos 140 días se produjeron del lado estudiantil 56 huelgas, 40 ocupaciones de centros, 220 manifestaciones y 433 “atentados”, en general pedreas y lanzamiento de bombas Molotov a comercios identificados con Estados Unidos, como Pan American y General Electric, entre otros. En paralelo, el movimiento sindical realizó a lo largo de todo el año 164 huelgas, 447 paros y 87 ocupaciones, entre empresas públicas y privadas. Los datos vienen recogidos en uno de los libros dedicados a lo sucedido ese año: 1968: la revuelta estudiantil, del historiador y luego decano de la Facultad de Ciencias Sociales Jorge Landinelli.1

Si contamos sólo los días hábiles, en esos meses los estudiantes realizaron casi dos manifestaciones diarias y cuatro acciones por día (conocidas como “manifestaciones relámpago”), que involucraban a pequeños grupos de jóvenes, desprendidos de las manifestaciones masivas o autoconvocados, que lanzaban bombas de alquitrán o incendiarias y se dispersaban rápidamente. Además de las empresas identificadas con el “imperialismo yanqui”, eran objeto de la ira estudiantil las empresas nacionales en conflicto, dependencias policiales y locales de partidos políticos tradicionales, en particular del gobernante Partido Colorado.

Según el libro publicado ese mismo año, La rebelión estudiantil, de Carlos Bañales y Enrique Jara, ya a mediados de mayo había diez liceos ocupados, dos cerrados por huelga y otros tres clausurados por las autoridades para evitar la ocupación.2 El activismo estudiantil había escalado desde la lucha por el precio del boleto hasta la solidaridad internacional (Vietnam ocupaba portada tras portada de Marcha) y la solidaridad con los gremios obreros en conflicto, la militarización de funcionarios públicos y la aplicación de medidas prontas de seguridad.

Casi todos los días se registraban enfrentamientos con la Policía y la Guardia Metropolitana. Pero a fines de mayo los estudiantes de magisterio, que tenían ocupado el Instituto Normal, del Prado, comenzaron a realizar “contracursos” con los mismos docentes y en los mismos espacios, pero bajo “control estudiantil”, una medida que según Bañales y Jara se practicaba “por primera vez en la historia de Uruguay”. La innovación fue muy bien recibida por los liceales, que rápidamente la generalizaron, agregándole en algunos casos los “peajes” con entrega de volantes a los automovilistas.

En junio la protesta se extendió a Utu y a varias facultades, en particular Medicina y Agronomía, mientras varios estudiantes eran heridos por balas policiales. En julio el gobierno militarizó a los trabajadores de Ute, Ose y Ancap y la Policía allanó la sede de la Cnt y cuatro facultades, violando la autonomía universitaria. A partir de este momento, las luchas estudiantil y obrera se entrecruzaron y se generaron acciones conjuntas: barricadas de estudiantes de medicina y obreros de Alpargatas en las inmediaciones del Palacio Legislativo, confluencia de obreros frigoríficos y estudiantes en el Cerro.

La muerte de Liber Arce el 14 de agosto y de Hugo de los Santos y Susana Pintos, el 20 y 21 de setiembre, con masivas concentraciones en los respectivos cortejos fúnebres, llevaron al Ejecutivo a clausurar los cursos, el 22 de ese mes, mientras la Cnt decretaba un nuevo paro general.

UNA DOBLE INFLEXIÓN. Si posamos la mirada en lo sucedido puertas adentro de los gremios, en particular en secundaria y Utu, que eran los menos institucionalizados, veremos cómo el desborde tuvo también una cara interior. Los dos trabajos citados destacan que las instituciones estudiantiles fueron sobrepasadas por el activismo juvenil. Mientras en la Feuu las fuerzas conservadoras y las radicales estaban más equilibradas (las primeras defendían la invasión a Checoslovaquia y las segundas la condenaban), en Utu fue donde las prácticas colectivas fueron más novedosas, mientras en el Iava se habían vuelto habituales las asambleas por clase y la asamblea de delegados para la toma de decisiones.

Algunos gremios en las escuelas de la Utu eliminaron la figura del “secretario general” o alguna similar, y entre sus fines figuraba, además de la impugnación del régimen, evitar el surgimiento de una “casta dirigente”, según recoge el trabajo de Bañales y Jara, mediante el control de los delegados electos para evitar que se autonomizaran de las asambleas que los mandataban.

Esta incipiente cultura política que apareció fugazmente en 1968, llegó a ser moneda corriente en algunos gremios estudiantiles y en algunos sindicatos, en particular entre los textiles liderados por Héctor Rodríguez y en Funsa, bajo la batuta de León Duarte. Y poco más. Desde 1971 se refugió en algunos comités de base del recién creado Frente Amplio, cuyas fuerzas hegemónicas no habían contemplado la necesidad de esos colectivos poblados de “independientes”, siempre sospechosos de “desviaciones”. El primero surgió en la textil Alpargatas y pronto se multiplicaron hasta rebasar los 500 sólo en Montevideo.

En los estertores de la dictadura esa cultura nómade renació en el Plenario Intersindical de Trabajadores, desde 1983, hasta que el conservadurismo la atrapó en su telaraña. Renació con inusitado vigor en muchas de las 300 comisiones barriales que impulsaron el referéndum contra la ley de caducidad, enhebrando sus potencias con el rock nacional (que los conservadores tildaban de “imperialista”).

Esa contracultura, o como quiera llamarse a los modos de hacer anclados en la vida cotidiana que no buscan la hegemonía sino potenciar la diferencia, se expresó en cada referendo convocado y en las ocupaciones liceales de 1996. Sigue viva, pero sólo asoma las orejas cuando quiere, o puede; o cuando los políticos institucionales están distraídos en sus negocios.

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30
Abr
18

1o. de mayo en uruguay

Trabajando en el futuro

escribe: Fernando Pereira / PIT-CNT

Conmueve cada Primero de Mayo el sentido de hermandad que experimentamos millones de trabajadoras y trabajadores a lo largo y ancho del planeta. Resulta difícil pensar en una fecha tan universal, que logra simbolizar al mismo tiempo, la alegría y el dolor, las esperanzas y frustraciones, los sueños y las miserias que vivimos a diario las personas que en el mundo tenemos para sobrevivir solamente nuestra fuerza de trabajo. Es que el Primero de Mayo es al mismo tiempo un día mundial de huelga, de denuncia y encuentro fraterno.

En un mundo en el que la guerra, la explotación indiscriminada de los recursos naturales y la desvalorización absoluta de la vida humana son la propuesta global del capital, el Primero de Mayo es un grito de esperanza de los pueblos que no se resignan a vivir la vida que pretenden imponer los ilegítimos dueños del mundo.

A fines del año pasado, el Papa Francisco durante el encuentro “El trabajo y el movimiento de los trabajadores en el centro del desarrollo humano integral, sostenible y solidario”, realizado durante los días 23 y 24 de noviembre del año pasado en el Vaticano, realizaba una convocatoria a analizar el papel central de los trabajadores organizados en la construcción de sociedades más integradas y con mayores niveles de justicia social.

La incorporación de tecnología a los procesos productivos tendientes a la automatización, nos enfrenta a un futuro del mundo del trabajo absolutamente distinto al que hoy conocemos, y por eso el mensaje del Papa, cuestionando la visión del trabajo como mercancía, ubica una mirada que se centra en la dimensión humana del desarrollo y permite avizorar el futuro con mayor optimismo.

Como bien dice el mensaje que hizo llegar Francisco al mencionado encuentro: “Cuando el modelo de desarrollo económico se basa solamente en el aspecto material de la persona, o cuando beneficia sólo a algunos, o cuando daña el medio ambiente, genera un clamor, tanto de los pobres como de la tierra, que «nos reclama otro rumbo». Este rumbo, para ser sostenible, necesita colocar en el centro del desarrollo a la persona y al trabajo, pero integrando la problemática laboral con la ambiental. Todo está interconectado, y debemos responder de modo integral.”

El trabajo es la base fundamental del desarrollo integral de las sociedades, y la organización de los trabajadoras y las trabajadores, un factor fundamental para la contribución de la clase trabajadora al mismo. Necesitamos sindicatos que se comprometan con el conjunto de la sociedad, renunciando a toda tentación corporativa. Necesitamos repensar la idea de trabajo y superar la visión apocalíptica respecto a los desafíos que nos plantea la automatización.

No son inevitables las pérdidas de empleos, ni necesariamente esto tiene que redundar en peores condiciones de vida. Depende de la forma en la que nos preparemos como sociedad, para lo cual es necesario fortalecer el sindicalismo como instrumento de participación colectiva de los trabajadores.

Nuestro país debe prepararse para afrontar los desafíos que presenta el mundo en el que vivimos. Afrontamos un contexto complejo, donde la prolongación de la crisis capitalista que estalló en 2008, para la que la única respuesta planteada por las clases dominantes en el mundo parece ser la exclusión de las grandes mayorías, nos desafía a pensar el futuro desde nuevos paradigmas, con creatividad y audacia, preservando los derechos y enfrentando los intentos de salida de la crisis que promueven ajustes y recortes en los derechos conquistados.

Es en ese contexto que el PITCNT prepara su lucha en este año crucial. Afrontando las luchas inmediatas, en un año en el que se instala la negociación colectiva más importante de los últimos años en el ámbito privado, la negociación salarial del sector público en la última rendición de cuentas del período de gobierno, la lucha presupuestal en esta misma instancia para la inversión necesaria en Educación y Salud Pública, el presupuesto adecuado para el desarrollo de infraestructura que genere al mismo tiempo respuestas a las dificultades que afrontamos en materia de empleo y perspectivas de desarrollo nacional tendientes a una transformación de la matriz productiva.

Al mismo tiempo recolectamos firmas para frenar el impacto negativo que puede tener la recientemente aprobada Ley de Riego y para la rápida aprobación de la ley de empleo para personas con discapacidad.

Pero pensando la lucha inmediata acumulando fuerzas para esos desafíos de largo alcance, que son de las trabajadoras y trabajadores, pero que también son del conjunto de nuestro pueblo. Para esos desafíos es que este año realizamos un nuevo Congreso ordinario del PIT-CNT, con el nombre de uno de los dirigentes más importantes de nuestra organización, el compañero Wladimir Turiansky.

El Congreso, instancia máxima de la democracia obrera, tendrá el desafío de atender estos desafíos de futuro, de pensar en largo y resolver en concreto que pasos dar en el camino de la pública felicidad. Planteando propuestas para el conjunto de la sociedad, pero también puertas adentro de nuestro propio Movimiento Sindical. Necesitamos fortalecer nuestra organización, y para eso es necesario comenzar a resolver uno de los principales atrasos de nuestro PIT-CNT.

Es impostergable avanzar en la representación de compañeras en los ámbitos de dirección. Porque se ganaron el espacio, pero además, porque no es posible avanzar en cambios de esta dimensión, si no incorpora nuestra dirección la mirada fundamental de una parte importante de la clase trabajadora, la compañeras mujeres.

Vivimos un tiempo de enormes cambios en nuestro país y el mundo. Tenemos el desafío de estar a la altura de estas enormes exigencias, con un camino que trazaron los fundadores de la CNT y que nos hace mirar el futuro con optimismo:

UNIDAD, SOLIDARIDAD y LUCHA.

29
Abr
18

los crímenes del fascismo en uruguay

EL CRÍMEN MÁS CRUEL DE JUAN MARÍA BORDABERRY:

Homenaje a las Muchachas de Abril, asesinadas en 1974 en una casa de la calle Mariano Soler, el sábado, en el barrio Brazo Oriental.
Homenaje a las Muchachas de Abril, asesinadas en 1974 en una casa de la calle Mariano Soler, el sábado, en el barrio Brazo Oriental.

Acto a 44 años del asesinato de las “muchachas de abril”, aún impune

 

Familiares de las víctimas señalaron la lentitud de la Justicia para castigar“

“Ruidos, muchos ruidos” es lo primero que le viene a la mente a Javier Medina cuando recuerda la madrugada del 21 de abril de 1974. En ese entonces tenía siete años y no se daba cuenta de lo que pasaba. A sus padres –que enseguida lo hicieron levantarse de la cama para resguardarlo– los militares les pusieron una escopeta en la garganta. Estaban buscando a Washington Barrios, militante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. Pero no vivía allí, sino en la casa de al lado, en el apartamento 3 de Mariano Soler 3098 (pleno Brazo Oriental). El comando de la dictadura apuntó en esa dirección, derribó la puerta y con ametralladoras acribilló todo lo que encontró en su camino. Diana Maidanic, de 22 años; Laura Raggio, de 19, y Silvia Reyes, también de 19 –que estaba embarazada y era la esposa del militante que habían ido a buscar–, fueron asesinadas a sangre fría. Barrios no estaba en el lugar. Después fue secuestrado. Continúa desaparecido.

Javier sigue viviendo en el mismo lugar y era uno de los tantos vecinos que el sábado de tarde estaban en el homenaje a las “muchachas de abril”, como se conoce a las tres mujeres asesinadas. 44 años después, el crimen sigue impune. En 2017, el Ministerio de Educación y Cultura colocó una placa en la fachada del lugar, en el marco de la Ley 18.596 (de reconocimiento y reparación de las víctimas de la dictadura), en la que se recuerda el hecho y se proclama “nunca más terrorismo de Estado”. Un acto simbólico que está lejos de hacer justicia. Horacio Raggio, hermano de Laura, le dijo a la diaria que a los familiares de aquellas tres muchachas les “indigna bastante” que luego de 44 años siga sin haber justicia para ellas. “Esto podría haberse resuelto al otro día [del crimen], porque los responsables fueron señalados por la madre de Washington: [José Nino] Gavazzo, [Manuel] Cordero, [Jorge] Pajarito Silveira y otros más; es el mismo grupejo de siempre. La Justicia es muy lenta y perezosa. A esta altura, yo no espero gran cosa, porque nos estamos muriendo todos”, subrayó.

Mónica Wodzislawski, prima hermana de Diana, también señaló a la diaria que el proceso es lento y que el Estado “no avanzó lo suficiente” en el tema de los derechos humanos. Puso como ejemplo que en 2013 la Suprema Corte de Justicia declaró inconstitucional la ley interpretativa de la caducidad (18.831), que establecía que los crímenes del terrorismo de Estado son “de lesa humanidad, de conformidad con los tratados internacionales de los que la República es parte”. Wodzislawski explicó que todos los 21 de abril se juntan en el lugar para que las muchachas asesinadas “vivan en la sociedad uruguaya” y que cada año se suma gente nueva, muy joven, para poder conocer el hecho e investigarlo.

Al acto del sábado asistieron cerca de 150 personas, entre las que había algunas figuras políticas, como el ex vicepresidente Raúl Sendic, el diputado comunista Gerardo Núñez, la ex intendenta de Montevideo Ana Olivera y el ex director de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo Juan Raúl Ferreira. Por allí también andaba Irma Leites, líder de Plenaria Memoria y Justicia. La militante le señaló a la diaria la necesidad de que la memoria del crimen siga viva y que los vecinos lo recuerdan mucho porque fue uno de los hechos “más crueles” de la dictadura. Agregó que hay un problema de “voluntad política” para esclarecer el crimen, porque “varios de los acusados siguen libres, como Armando Méndez”. “No es un problema de que no se sepa la verdad. Se sabe porque los vecinos hablaron con los jueces y fue lo que permitió avanzar en varias causas”, dijo. Por último, subrayó que, a su juicio, desde el Pacto del Club Naval “hay pactos de silencio que siguen vigentes”.

“Me emociona ver a estas gurisas, casi de la misma edad” que las asesinadas, dijo una señora en las primeras filas, en referencia a cuatro estudiantes del liceo IAVA que subieron al estrado y, a pesar de los nervios y la emoción, pudieron contar que en un proyecto de “marcas de la memoria” empezaron a conocer la historia de las muchachas de abril y se dieron cuenta de la “gran ignorancia” que existe sobre el caso, ya que hay personas que viven a una cuadra de donde sucedió el crimen, pero no están enteradas de lo que pasó, debido a “la impunidad que existe”.

Por último, las jóvenes entonaron los versos de la canción “Muchacha”, de Daniel Vigiletti: “La muchacha de mirada clara, / cabello corto, / la que salió en los diarios; / no sé su nombre, no sé su nombre. / Pero la nombro: primavera. / Estudiante que faltaba a clase, / yo la recuerdo, / la que dijo la radio, / dijo su sombra, dijo su sombra. / Pero la veo: compañera. Caminante que borra sus pasos, / yo no la olvido, / la que no dijo nada, / dijo mi patria, dijo mi patria. / Pero yo digo: guerrillera”.

28
Abr
18

helena quinteros viva en el corazón del pueblo …

Una punta;

Nuevos elementos en la causa de Elena Quinteros.

Hace dos años, el apartamento de la calle Massini estaba habitado por un oficial, su esposa y su pequeña hija / Foto: Manuela Aldabe

Un pedido de acceso a la información realizado por el Observatorio Luz Ibarburu al Ministerio de Defensa permitió que se conociera en qué expediente militar fue adjudicada la vivienda que habitaba la militante desaparecida Elena Quinteros a la División de Ejército I. Esta semana, Brecha pudo confirmar que la documentación, que puede resultar clave para la causa penal, fue localizada en el Archivo Judicial de Expedientes Provenientes de la Justicia Militar. El apartamento sigue siendo usufructuado por los militares hasta el día de hoy. Ahora lo ocupan la viuda y los hijos de un oficial caído en Haití.

“El inmueble sito en la calle Ramón Massini 3044 apto 103 fue confiscado por sentencia definitiva de primera instancia número 123/77 de fecha 7 de diciembre de 1977, confirmada en segunda instancia por sentencia número 99 de fecha de agosto de 1979, en los autos caratulados ‘Alma Verónica Rodríguez Vignart’ causa de este juzgado número 38/76.” La cita aparece en un oficio de la justicia militar fechado en enero de 2018, como parte de la respuesta a un pedido de acceso a la información pública realizado por el coordinador del Observatorio Luz Ibarburu (Oli), Raúl Olivera, en diciembre del año pasado al Ministerio de Defensa Nacional (Mdn).

El apartamento ubicado en Ma-ssini y Libertad es el último lugar donde vivió la maestra Elena Quinteros, militante del Partido por la Victoria del Pueblo (Pvp), desaparecida desde que fuera arrancada de la embajada de Venezuela dos días después de su detención en junio de 1976. Una investigación de Brecha1 reveló en 2016 que el inmueble de Pocitos viene siendo ocupado por oficiales y sus familias, en una modalidad denominada “vivienda de servicio”, de la que poco se conoce, y que es administrado por la División de Ejército I hasta la actualidad. En aquel entonces, estaba habitado desde hacía cuatro meses por un oficial, su esposa y su pequeña hija.

Lo desconocido hasta este momento era en qué expediente militar se encontraba la adjudicación del inmueble. Ahora se sabe que estuvo vinculado a la causa caratulada por el Supremo Tribunal Militar como “Alma Verónica Rodríguez Vignart”. Esa es la primera novedad de la respuesta del Mdn a la solicitud de información. Alma Rodríguez, ex presa política ya fallecida, vivió durante su embarazo en el apartamento de Massini. Durante ese período Elena visitaba la casa como supuesta acompañante de Alma, y una vez que ella dio a luz, se fue y Elena se instaló allí.

“Obtener una respuesta del Mdn tenía como primer objetivo sacar una vez más esta causa del pozo de la desidia al que históricamente ha estado condenada, ya sea por el sistema judicial o por el resto de las instituciones estatales”, dijo Olivera, también autor del libro Secuestro en la embajada, sobre el caso Quinteros. Olivera destacó que el ministerio cumplió “en tiempo y forma” con lo solicitado, pero lamentó que una información que se desconocía desde hacía más de 30 años fuera ubicada en menos de 30 días, “cosa que mientras estaba Fernández Huidobro no pasaba”, afirmó.

Para el equipo del Oli, conocer en qué situación fue incautada la casa y tener acceso al expediente de Alma Rodríguez podría aportar otros datos relevantes para la causa que investiga la desaparición de Elena. Entre otras cosas, podría probar que fue detenida en ese inmueble, dato que surge de la investigación realizada por Olivera, pero que hasta ahora no ha sido probado por la justicia. También hay expectativas de que en dicho expediente se mencione a Elena por su nombre, elemento que no aparece en ningún registro. De hecho, en el memorando secreto sobre “la conducta a seguir frente al caso Venezuela desde el punto de vista de las relaciones internacionales”, que el entonces canciller Juan Carlos Blanco ordenó que se elaborara para el director de Asuntos de Política Exterior, Álvaro Álvarez, el vicecanciller Guido Michelín Salomón y el embajador uruguayo en Venezuela, Julio César Lupinacci, se refieren a Elena como “la mujer”. “En algún expediente aparecerá ‘la Parda’ o ‘Amestoy’, el alias con el que actuaba Elena en la campaña de aparición del Pvp en 1976”, sostiene Olivera.

La información entregada al Oli señala que el expediente caratulado “Alma Rodríguez” fue remitido en 1986 por la justicia militar a la Suprema Corte de Justicia (Scj), en cumplimiento de la ley de amnistía. En febrero de 2016, el responsable de comunicación de la Scj, Raúl Oxandabarat, informó a este semanario que la documentación no había podido ser encontrada en la sede: “Los legajos no están”, afirmó. Esta semana, Brecha pudo confirmar que estos fueron localizado en el Archivo Judicial de Expedientes Provenientes de la Justicia Militar (Ajprojumi), entre otros 3 mil expedientes. El Oli enviará un escrito al Juzgado de Vigésimo Segundo Turno, que entiende en la causa Quinteros, solicitando que se obtenga este expediente y se cite a tres personas a dar testimonio, entre las que se encuentra un integrante del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (Ocoa).

LOS MISMOS DE SIEMPRE. De acuerdo con la ley de amnistía, el Ejército tenía 120 días a partir de su promulgación para devolver los bienes incautados a las personas amnistiadas. El ministro Jorge Menéndez consultó sobre esto al comandante en jefe del Ejército, Guido Manini Ríos. En su nombre, respondió el jefe del Estado Mayor del Ejército, general Marcelo Montaner, en un oficio fechado en enero pasado –e incluido en la respuesta al pedido de acceso a la información–, que ni el titular del inmueble de la calle Massini, el argentino Ricardo Alberto Antonolli, “ni sus eventuales causahabientes, se presentaron a reclamar la entrega del bien”. ¿Puede quien no existe reclamar algo? Pues Antonolli era la identidad ficticia del uruguayo José Félix Díaz, esposo de Elena Quinteros, quien efectivamente compró con un documento falso la casa en cuestión, que serviría como base de operaciones del Pvp. “Cuarenta años después las Fuerzas Armadas siguen mintiendo. Ya en 1976 sabían que Ricardo Antonolli no existía. Que nueve años después se esperara su reclamo es parte de la operación de borrar toda huella de la participación de la dictadura en la desaparición de Elena. No sólo había que desaparecer a Elena, también se debía hacer desaparecer toda mención a ella. Pero Elena siempre vuelve. Volverá una y otra vez hasta que se haga justicia”, expresó Olivera.

En la actualidad, de acuerdo con la información otorgada por el Ejército, la vivienda permanece ocupada por la viuda e hijos de un teniente coronel fallecido en servicio durante el terremoto de 2010 en Haití.

Nota de : Brecha digital / Uruguay
27
Abr
18

d.t tabárez …

El maestro Tabárez, un hombre de principios, no sabemos si aún ha tomado decisión la respecto …

“El Zulu” celeste

El guardaespaldas de la selección y sus vínculos con la represión en dictadura

Miguel Zuluaga es un señor de bigote que suele aparecer junto a los jugadores y el técnico de la selección uruguaya en cuanta competencia haya. En Sudáfrica 2010 se fotografió junto a unos cachorros de león durante una visita de la delegación a una reserva ecológica. En este Mundial se lo ve en las zonas mixtas de los estadios bromeando con algún notero que explora el costado humorístico del campeonato. Zuluaga es un funcionario contratado por la auf en 2000 para encargarse de la seguridad de la selección. Pasó por las eras de Daniel Passarella, Víctor Púa, Juan Ramón Carrasco, Jorge Fossati y Óscar Tabárez. “Los jugadores dicen que es ‘buena persona’ y que es ‘un gran compañero de truco’. Ellos saben que los cuida, que los protege, y que intenta que esa locura de los hinchas no los afecte”, dice una crónica del suplemento Ovación de El País.
A Zuluaga también le decían “Zulu” en plena dictadura, cuando revistaba como subcomisario en la Dirección Nacional de Información de Inteligencia (dnii) y presionaba a los detenidos antes de los interrogatorios y las torturas, contó a Brecha Luis Libschitz, un ex militante de la Unión de Juventudes Comunistas (ujc) que fue testigo de los hechos. En 1975 la dictadura desató la represión final contra el Partido Comunista y Libschitz cayó en abril de 1976. Hasta agosto de ese año estuvo detenido en el edificio de Paraguay y Maldonado donde hasta hoy funciona la dnii. Libschitz fue interceptado por el Departamento V de esa dependencia y conducido al segundo piso de esa sede policial. Todavía recuerda el lugar: no había calabozo sino que los detenidos eran dejados de “plantón” en un salón enorme en donde convergían varias habitaciones.
En el edificio, además del Departamento V funcionaba el Departamento IV, encargado de reprimir a la Regional 1 de la ujc, que abarcaba los barrios Palermo, Ciudad Vieja y Cordón. En ese departamento revistaba Zulu. Los presos de ambas reparticiones convivían mezclados en el mismo salón y fue así que Libschitz notó la presencia asidua del hoy encargado de seguridad de la selección.
El ex militante de la ujc estuvo encapuchado cinco meses en la dnii. “Con el paso de los días, sobre todo en la noche, iba viendo el movimiento y escuchando los nombres de los policías y fui identificando a alguno.” Acostado, con un sutil movimiento de cabeza, podía ver las caras de los policías a través de un resquicio debajo de la capucha.
“Había gente de plantón a los que les pegaban, los pateaban, y los llevaban a hacerles submarino en una habitación contigua”, narra. “A Zuluaga lo vi con la gente que estaba de plantón en el salón grande. Estaba entre los policías que venían a buscar gente. Yo no tuve contacto con él pero sí lo vi a los gritos, a los empujones. Hasta donde yo vi, venía a presionar a la gente que estaba parada previo al interrogatorio: ‘Che, aflojá que está todo el pescado vendido, no te hagas lastimar, que te van a matar’, bien de patotero”, recuerda Libschitz.
“Es notorio y hace muchos meses que lo comento, y me consta que otra gente que participa en Crysol lo ha visto”, cuenta Libschitz, que colgó su relato a las redes sociales. “Era parecido a como está ahora pero sin canas.” Brecha pudo confirmar que Zuluaga aparece en las denuncias presentadas por el abogado Pablo Chargoñia contra varios policías de la dnii en 2011 en el Juzgado Penal de 17º Turno a cargo del juez Carlos García Guaraglia. Las denuncias reúnen a varios ex integrantes de la ujc. El hoy custodio celeste también aparece nombrado en los trabajos del historiador Álvaro Rico, firmando documentos vinculados a operativos de represión contra las juventudes comunistas. Hasta ahora la causa no ha avanzado más allá de una inspección ocular realizada en el edifico.

Nota de: Brecha digital / Uruguay
26
Abr
18

el capitalismo …

¿Cuán lejos el fin del capitalismo?

escribe: Eduardo Montes de Oca / Rebelión

El hecho de que algún que otro defensor a ultranza del statu quo nos tilde de izquierdistas trasnochados no es óbice para que insistamos en una aseveración a nuestro parecer revestida de la fuerza de un axioma: a la postre, “el capitalismo habría muerto de puro éxito”, tal estima entre otros Juan Jiménez Herrera, en la digital Rebelión.
“¡Cómo es eso posible!”, nos interrogaría negando implícitamente alguien que rinde culto a la lógica formal en detrimento de la dialéctica. Y entonces apelaríamos a una cita de Rosa Luxemburgo traída a colación por el articulista mencionado:

“[…] el capital va preparando su bancarrota por dos caminos. De una parte porque al expandirse a costa de todas las formas no capitalistas de producción camina hacia el momento en que toda la humanidad se compondrá exclusivamente de capitalistas y proletarios asalariados, haciéndose imposible, por tanto, toda nueva expansión y como consecuencia de ello toda acumulación. De otra parte, en la medida en que esta tendencia se impone, el capitalismo va agudizando los antagonismos de clase y la anarquía política y económica internacional en tales términos que, mucho antes de que se llegue a las últimas consecuencias del desarrollo económico, es decir, mucho antes de que se imponga en el mundo el régimen absoluto y uniforme de la producción capitalista, sobrevendrá la rebelión del proletariado internacional, que acabará necesariamente con el régimen capitalista”.

A fuer de sinceros, no estamos muy seguros de que al menos en el corto plazo se cumpla la segunda previsión de la revolucionaria polaca; nos parece más cercano en el tiempo –solo que todavía no se vislumbra el instante- el primero de los pronósticos, porque, en criterio de Marx y Engels, la formación de marras ha constituido, constituye, la de mayor impulso a las fuerzas productivas de la historia, a cualquier precio.

No en vano Jiménez apunta que, desde sus orígenes, en vencedora oposición a los modos de producción o a los restos de ellos con que coexiste, “el capitalismo trasciende las fronteras nacionales, en busca del contacto con otras sociedades atrasadas, cuando, o bien ha realizado una expansión más o menos homogénea en todo el territorio nacional, o cuando, no culminada ésta, encuentra en aquellas sociedades un ventaja relativa, es decir, una posibilidad de extracción de plusvalía suplementaria”.

De manera que los líderes por antonomasia (Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra, Japón), concluida en lo esencial la tarea de formación del régimen, confluyen a finales del siglo XIX y principios del XX en el imperialismo; o sea, espoleados por la necesidad de encontrar el mercado precapitalista complementario para poder reproducirse, “incorporan a su sistema económico al resto del mundo, pero a condición de, en un proceso contradictorio, mantener a este en el status del subdesarrollo”.

Y he aquí, según nuestro analista, que un escenario de perfecta y absoluta extensión mundial de las relaciones de producción y propiedad capitalistas, aparte de resultar fatal para el propio sistema, “es sólo una posibilidad teórica, pues antes, en el penúltimo estadio, habría entrado en un callejón sin salida, en la imposibilidad fáctica de reproducirse ampliadamente y sucumbido, por tanto, al estancamiento”. Sí, “quizá sea este el momento histórico en el que el capitalismo fenezca de verdad y deje paso a otro sistema social, es decir, sólo cuando haya desplegado, en las coordenadas de espacio y tiempo, todas o el grueso de sus potencialidades”.

Pero no cantemos victoria por anticipado. Preguntémonos con nuestra fuente si la globalización de la economía ha borrado sustancialmente los restos de modos de producción precapitalistas, con lo cual el capitalismo habría eliminado la posibilidad real de realizar la totalidad de su producción social, entrando en una fase de paralización y decadencia generalizadas, de la que la presente crisis de sobreacumulación y depresión no constituiría sino su primera etapa.

Creemos que no. Pues, empíricamente observado, ha mantenido un escenario de desigual desarrollo planetario de las relaciones de producción inherentes, “y con ello una suplementaria posibilidad histórica de reproducción ampliada y, por tanto, una salida a la actual crisis, en cuyo caso, lógicamente, aún estaríamos lejos de aquel penúltimo estadio, umbral de la verdadera globalización (y principio del fin del capitalismo)”.

¿Conveniente, la desigualdad?

Ahora bien, ¿hasta cuándo ese desigual desarrollo le convendría, si tan nerviosos están los pudientes que el mismísimo Fondo Monetario Internacional ha considerado la diferencia en los ingresos y la consiguiente riqueza de unos pocos el mayor riesgo de levantamientos populares que enfrenta el orbe? Cada vez más –y estamos en la cuerda de la agencia IPS- “una pequeña élite absorbe los principales beneficios del crecimiento económico. A pesar del estancamiento económico que sufrió el planeta durante casi una década, el número de milmillonarios aumentó a 2.199, algo sin precedentes. El uno por ciento más rico de la población mundial posee ahora tanta riqueza como el resto de los habitantes. Las ocho personas más ricas del mundo tienen tanta riqueza como la mitad más pobre”.

Comoquiera, sea la desigualdad garante de que se continúe extrayendo plusvalía en una porción del globo o represente el incentivo para el final de las mentadas relaciones socioeconómicas, conforme a Jiménez “una y otra alternativa estarían preñadas de peligros para la humanidad, pues se contextualizarían en períodos históricos en los que se estrechan significativamente los límites de las zonas NO capitalistas susceptibles de anexión o integración, recrudeciéndose las rivalidades interimperialistas y aumentando, en consecuencia, las posibilidades de catástrofes políticas y humanas de alcance colosal…”.

Una duda que se plantea el observador, y que retomamos como nuestra, es si están preparados los más entre los trabajadores del siglo XXI para ahorrar a la especie estos cataclismos. “¿Y su vanguardia? Los precedentes históricos no son nada prometedores. La clase obrera del siglo XX y sus capas dirigentes fueron incapaces de paralizar la guerra. Las socialdemocracias de la II Internacional ampararon a sus respectivas burguesías en la primera contienda; los errores de la III Internacional y la posición decididamente contrarrevolucionaria de la socialdemocracia abonaron el triunfo del fascismo y con ello el estallido de la Segunda Guerra Mundial”.

Empero, como considera el comentador de Rebelión, la vitanda conflagración sólo es factible en un marco de debilidad extrema de las capas populares. Las privaciones y los horrores que supone únicamente pueden imponerse a una sociedad previamente derrotada.

“El actual estado del bienestar imperante en las sociedades capitalistas desarrolladas, aunque lleva consigo la integración de la clase obrera en el sistema capitalista, está lejos de aquella situación de extrema debilidad y derrota de las capas populares; sobre este estado de cosas es imposible que los gobiernos burgueses de turno encuentren en la aventura militar un discurso político realista. El desmantelamiento progresivo del Estado del Bienestar, empresa a la que, en cuerpo y alma, se dedica la derecha y en la que, ¿inconscientemente?, colabora la socialdemocracia en su deserción total hacía el liberalismo, y que tan sólo es posible con la paralela derrota del movimiento obrero, se erige, pues, en la premisa material para que, llegado el momento, las distintas facciones del capital internacional decidan, sin peligro de estallido social interno, poner en marcha su solución final a la crisis: un nuevo equilibrio interimperialista a través de la guerra y la destrucción”.

Es por eso esencial, acota el entendido, que seamos del todo punto intransigentes en lo tocante a las conquistas sociales; que jamás, bajo el pretexto de aunar fuerzas para salir de la crisis, se colabore con políticas que permitan la pauperización de las capas populares (tras esto no se esconde el socialismo, sino el fascismo).

“[…] en este contexto es preciso (y factible), arrancar al liberalismo partes sustanciales, cuantitativa y cualitativamente, de la socialdemocracia (los ejemplos de Oskar Lafontaine en Alemania y Jean-Luc Mélenchon en Francia son paradigmáticos). Aunque resulte paradójico y parezca una variante más del gradualismo reformista, el socialismo se esconde tras el Estado del Bienestar. El mantenimiento de éste a toda costa, privará al capitalismo de su extrema solución y preservará a la humanidad de la barbarie de la guerra. Esta es la razón que explica la profunda aversión del núcleo duro del capitalismo (el neoconservadurismo político) hacia el Estado benefactor; ven en él, con pavor, el espectro del socialismo”.

Lo cual, por supuesto, encarna si acaso uno de los puntos de vista de la izquierda. Esa brega propuesta podría concretarse, verbigracia, en la lucha por la democracia, fenómeno desgastado por el rampante neoliberalismo, como denuncia Emir Sader, en Alainet y Rebelión. “El desprestigio de la política es la consecuencia inmediata del Estado mínimo y de la centralidad del mercado”.

Se trataría, entonces, de “construir formas alternativas de Estado, de sistemas políticos y de representación política de todas las fuerzas sociales”. Paulatinamente, apostillamos, teniendo en cuenta que las batallas diarias, constantes, devienen tan importantes, o más, que el magnífico ejercicio intelectual y progresista de preguntarse cuán lejos está el fin del capitalismo.

Algo que seguiremos intentando, aunque la contestación se nos muestre esquiva y más de uno nos tache de izquierdistas trasnochados.

25
Abr
18

alma ata … uruguay

La cobertura universal de salud como meta

escribe: Ec. Daniel Olesker

 

Este año se cumplen 40 años de la Declaración de Alma Ata, que fue un hito en el debate sobre las políticas públicas en salud. Entre otras cosas, decía: “La Conferencia reitera firmemente que la salud, estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, es un derecho humano fundamental, y que el logro del grado más alto posible de salud es un objetivo social sumamente importante en todo el mundo, cuya realización exige la intervención de muchos otros sectores sociales y económicos, además del de la salud. La grave desigualdad existente en el estado de salud de la población, especialmente entre los países en desarrollo y los desarrollados, así como dentro de cada país, es política, social y económicamente inaceptable y, por tanto, motivo de preocupación común para todos los países. El pueblo tiene el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en la planificación y aplicación de su atención de salud. Los gobiernos tienen la obligación de cuidar la salud de sus pueblos, obligación que sólo puede cumplirse mediante la adopción de medidas sanitarias y sociales adecuadas. La atención primaria de salud es la clave para alcanzar esa meta como parte del desarrollo conforme al espíritu de la justicia social”.

Sin embargo, en estos momentos la Organización Panamericana de la Salud (OPS) evalúa que en la región de las Américas hay millones de personas que no pueden acceder a servicios de salud integrales para lograr una vida saludable y prevenir la enfermedad, ni recibir servicios de salud cuando están enfermos, incluso cuidados paliativos en la fase terminal de su enfermedad.

Es por ello que ha convocado a la conformación de un grupo de alto nivel cuyos objetivos son analizar los logros alcanzados en los últimos 40 años desde la aprobación de la Declaración de Alma-Ata, así como las barreras de acceso que persisten, los retos y las lecciones aprendidas; generar recomendaciones sobre cómo abordar los procesos de transformación de los sistemas de salud hacia la salud universal; realizar un análisis prospectivo y recomendaciones para fortalecer el diálogo social, las alianzas estratégicas, el empoderamiento de las personas y las comunidades, la transparencia y la rendición de cuentas.

El grupo está presidido por Michelle Bachelet y lo integramos, entre otros, la ex ministra de Salud de Ecuador y hoy directora del Instituto de Salud de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) (ISAGS) Carina Vance; la ex ministra de Salud de El Salvador María Isabel Rodríguez; la directora de Desarrollo Social de CEPAL, Lais Abramo; el representante de los trabajadores en la Junta Nacional de Salud (Junasa) de Uruguay, Mario Mujica, y quien escribe.

El debate sobre la salud universal

La salud universal significa poder utilizar servicios de salud integrales, adecuados, oportunos y de calidad, en el momento en que se necesitan, a la vez que se asegura que el uso de esos servicios no expone a los usuarios a dificultades financieras.

Una estrategia de acceso y cobertura universal significa fortalecer la organización y la gestión de los servicios de salud mediante el desarrollo de modelos de atención centrados en las necesidades de las personas y las comunidades, el aumento de la capacidad resolutiva del primer nivel, articulado en Redes Integradas de Servicios de Salud (RISS) y basado en la estrategia de atención primaria de salud.

Es evidente que debe garantizarse al mismo tiempo acceso y cobertura. El acceso universal se define como la ausencia de barreras de tipo geográfico, económico, sociocultural, de organización o de género. La cobertura universal se define como la capacidad del sistema de salud para responder a las necesidades de la población, lo que incluye la disponibilidad de infraestructura, recursos humanos, tecnologías de la salud (incluyendo medicamentos) y financiamiento.

En el debate de hoy existen posturas que, si bien no defienden los sistemas focalizados y segmentados, plantean conceptos de universalidad basados en paquetes prestacionales básicos que definen mínimos para ciertas poblaciones de calidad heterogénea, lo que termina de otra manera consolidando la segmentación y la fragmentación.

Este debate sobre universalidad incluye, además, un componente relevante de dotación y prioridad presupuestal, ya que se requieren recursos fiscales para invertir en el sector público, proponiendo una meta de 6% de gasto público destinado a salud.

Ese contexto de crecimiento del gasto público en salud aporta a la capacidad de cobertura del sistema, al tiempo que permite avanzar hacia la eliminación del pago directo, entendido como el costo que enfrentan los individuos por las tarifas de los servicios de salud, que se convierte en barrera para el acceso en el momento de la prestación de servicio.

El enfoque del Grupo de Alto Nivel

Para la OPS y, en particular, para el trabajo de este grupo, la salud es un derecho humano que no debe regirse por criterios mercantiles como condición para alcanzar la cobertura universal.

Respecto de la institucionalidad, el grupo plantea un fortalecimiento de los sistemas de regulación y rectoría, priorizando la conducción estatal con un fuerte incremento de la capacidad de fiscalización y control, así como el fortalecimiento de los procesos de desconcentración o descentralización de la gestión.

Un capítulo especial del enfoque se refiere al debate sobre la dotación de recursos humanos, incluyendo su necesidad en materia de cantidad, niveles y distribución de las calificaciones, y la distribución territorial.

El diagnóstico de la región y la tipología de países

El grupo tiene claro cuáles son las diferencias entre nuestros países y ha ido construyendo una tipología de países para que las recomendaciones puedan adecuarse a las realidades de los estados miembro de la OPS. En ese sentido, y a manera de un primer resumen del trabajo de tipología, esta considera los procesos de mayor o menor fragmentación de los sistemas de salud y en los procesos de salud; el porcentaje de gasto público en salud; el porcentaje de población cubierta por seguros sociales y el porcentaje de personas con barreras de acceso. Al mismo tiempo considera si dichos valores promediales tienen varianzas muy elevadas o si la situación es relativamente equitativa, comparando el 20% más rico con el 20% más pobre de la población.

A partir de allí, y combinando estas dimensiones, se trabajará en la construcción de tipologías de países cuyo punto de partida surge de los documentos técnicos de la OPS y cuyo producto final será también parte del trabajo del grupo de alto nivel.

Podemos constatar, a modo de adelanto, que en el grupo con menores niveles de fragmentación, menores niveles de barreras, mayor gasto público y menor dispersión de acceso y calidad entre menores y mayores ingresos se encuentran Canadá, Costa Rica, Cuba y Uruguay.

El grupo tendrá una actividad permanente hasta abril de 2019 y propondrá un conjunto de recomendaciones sobre la cobertura universal de salud en base a cuatro ejes: salud y protección social, modelo de atención sanitaria, modelo institucional y modelo de financiamiento.

*Daniel Olesker es profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad de la República. Asesor económico del Instituto Cuesta Duarte. Ex ministro de Salud Pública.



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