Archivo para 30 junio 2016

30
Jun
16

honduras y el golpe

Honduras

A siete años de un golpe que sigue doliendo

escribe: Gerardo Szalkowicz / Rebelión

Se cumplen siete años del primer golpe de Estado triunfante del siglo en América Latina. Con el crimen de Berta Cáceres aún fresco en el inconsciente colectivo, se consolida en Honduras el modelo excluyente y represivo impuesto con el derrocamiento de Zelaya.

José Manuel Zelaya llegó a la presidencia en enero de 2006 desde el Partido Liberal –uno de los dos partidos tradicionales- pero con el tiempo se fue corriendo unos pasitos a la izquierda. Decretó el otorgamiento de tierras a campesinos, aprobó un aumento del 64% al salario mínimo e impulsó, en 2008, el ingreso de Honduras a Petrocaribe y a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA).

A mediados de 2009, propuso una consulta popular para decidir la colocación de una cuarta urna en las elecciones previstas para noviembre. Esa cuarta urna permitiría votar a favor o en contra de la instalación de una Asamblea Constituyente. El plebiscito, previsto para el 28 de junio, fue el detonante que puso en marcha la conspiración. En la madrugada de aquel domingo, Zelaya era secuestrado por los militares, trasladado en pijama al aeropuerto Toncontín y despachado a Costa Rica.

El golpe, apoyado por los poderes Legislativo y Judicial, se había cocinado en la base militar estadounidense de Palmerola (70 km al norte de Tegucigalpa), base instalada en los ´80 como plataforma de ataque contra el gobierno sandinista de Nicaragua y los movimientos revolucionarios centroamericanos.

Asumía el gobierno de facto Roberto Micheletti, hasta ese momento presidente del Congreso. Como contraparte, florecía un inédito proceso de movilización popular que daba nacimiento al Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), la mayor fuerza social y política de la historia hondureña reciente. Brotaba también una despiadada política de persecución y represión contra “La Resistencia”, que no se detuvo bajo la presidencia de Porfirio Lobo -surgida de las cuestionadas elecciones de noviembre de ese año que contaron con una abstención cercana al 70%- ni en el actual período gobernado por Juan Orlando Hernández.

Baño de sangre

Se estima que en estos siete años fueron asesinados más 300 militantes que luchaban contra el régimen de facto y los continuistas de Lobo y Hernández. Más de 100 víctimas son campesinos y campesinas. Es que el principal foco de resistencia se da en regiones de vasta producción de palma africana, donde las organizaciones rurales e indígenas libran una dura batalla por defender el territorio y los bienes naturales contra los terratenientes y los megaproyectos de las transnacionales.

El asesinato de Berta Cáceres, perpetrado por un grupo de sicarios el pasado 3 de marzo, no es un caso aislado. Pero sirve para evidenciar el grado de impunidad que reina en el país y la complicidad de todas las esferas del Estado, factores que abonaron el terreno para que se pudiera arremeter contra la vida de uno de los principales símbolos de la Resistencia hondureña, una lidereza ambientalista, indígena y feminista con destacada referencia internacional.

Otro blanco elegido por los golpistas han sido las y los trabajadores de la comunicación: desde 2009 se reportaron más de 50 casos de asesinatos a periodistas, convirtiendo al país en el segundo de América Latina (después de México) más peligroso para ejercer el periodismo. El informe “Situación de Derechos Humanos en Honduras”, publicado en febrero por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), confirma que antes de la alteración de la frágil democracia hondureña no existían asesinatos masivos de periodistas ni las altas tasas de mortalidad por homicidio que hoy imperan en el país.

La realidad política pos golpe abrió el camino, además, para que se disparara la violencia criminal. Según un estudio de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, Honduras tiene el porcentaje de homicidios más alto del mundo: 90,4 por cada 100 mil habitantes, cuando la media mundial es de 8,8.

Estas cifras se explican además por el alto grado de impunidad. El propio gobierno ha confesado que sólo se investiga el 20% de los crímenes. Otro elemento que grafica el panorama es que Honduras se convirtió en una de las principales rutas del tráfico de drogas hacia el mayor consumidor mundial, Estados Unidos. En tanto, con un avance de la precarización y el desempleo, la situación laboral en el país no es menos preocupante.

Siete años después, el pueblo hondureño sigue pagando caro las consecuencias del golpe: el país se convirtió en el más violento de la región y uno de los más pobres (cerca del 70%), dos millones de personas han sido expulsados por la violencia y la miseria, 35 mil niñas y niños fueron arrojados a la red de trata y la prostitución infantil. Siete años después, Honduras sigue sumergida con niveles altísimos de corrupción, una economía quebrada y un sistemático proceso de persecución y criminalización de la protesta social.

 

30
Jun
16

macri, la revancha de la oligarquía porteña

Prat-Gay sin pruritos: “El trabajo sucio ya está hecho”

La Izquierda Diario

Ante un foro de inversores y empresarios en Nueva York, el ministro de Hacienda y Finanzas reconoció que la inflación está en 42 % debido a los tarifazos. Lejos de la pauta oficial del 25 %.

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, sostuvo esta mañana durante un Foro de empresarios e inversores que la inflación se aceleró entre el 40 % y 42 % anual en mayo debido a los incrementos de las tarifas de servicios públicos, y llegaría a 46 % a fin de año.

“El trabajo sucio está mayormente hecho” fueron las palabras utilizadas para “calmar” la baja disposición que vienen demostrando los empresarios en el exterior para realizar inversiones en Argentina, y señalar que tiene “confianza” en la inflación cederá en la segunda mitad del año.

En junio, la inflación mostraría una desaceleración, ubicándose en un nivel de entre 2 y 2,5%, según Prat-Gay.

Este nuevo “traspié” del ministro de Hacienda en el exterior se suma al ya conocido “perdón” a los empresarios españoles, que han saqueado al país como Repsol o Marsans, por el “trato recibido durante el kirchnerismo”. Distinto tenor tienen sus palabras en Argentina, cuando sus declaraciones apuntaron a sostener metas irrisorias de inflación del 25 %.

El funcionario realizó estas declaraciones al inaugurar en Nueva York el foro “Oportunidades de Negocios en Argentina”, organizado por el Consejo de las Américas. Del encuentro, participan funcionarios de diversos países, inversores y líderes de negocios internacionales y nacionales, de acuerdo con la información oficial.

“La inflación anual a nivel nacional se movió desde alrededor del 30 por ciento, donde la tomamos, a alrededor del 40 o 42 por ciento ahora. Ocho puntos de esos 12 puntos son básicamente el impacto directo e indirecto del incremento en los precios de los servicios”, dijo el ministro.

Prat-Gay viajó hasta Nueva York, junto con el secretario de Finanzas Luis Caputo, para participar del Foro con el objetivo de “atraer nuevas inversiones al país”. Asimismo, se anunciaron oficialmente reuniones con potenciales inversores en dicha ciudad, en donde Caputo se reunirá también con representantes de otros grupos buitres para cerrar acuerdos que superan el pago del 150 % del capital y honorarios.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Prat-Gay-sin-pruritos-El-trabajo-sucio-ya-esta-hecho
29
Jun
16

oea, almagro … el traidorcito

El supuesto Almagro

escribe: Steven Bermúdez
http://pasionporeldiscurso.blogspot.com.es/

El 30 de mayo, Luis Almagro presentó “su” informe sobre Venezuela. En 132 páginas ofrece “su” (propio y suyo) análisis de la situación socio-política del país. Maravilla la exacta y calcada coincidencia de su lógica con la de MUD.

¿Se imaginan? Supuestamente, Almagro tenía un tesoro. Estaba del lado correcto. Le habían hecho buena publicidad a su labor. Entregaría “su” informe. Supuestamente, hecho de “su” puño y letra. La verdad se sabría.

El supuesto Almagro ha asumido, con vehemencia, con incordia y con desmesurada concentración, la situación de Venezuela. La califica de catastrófica. Aquí pasa de todo y pasa solamente aquí. Nada pasa en México que desde el 26 de septiembre del 2014 desaparecieron a 41 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa. Almagro no se ha enterado. En Iguala, buscando los cuerpos de los 41 estudiantes, han encontrado ya más de 60 fosas comunes con cadáveres de otros desaparecidos. Sin embargo, el supuesto Almagro tampoco se ha enterado. En Honduras, los asesinatos selectivos a líderes sociales son casi una letanía. El último, el de Berta Cáceres, coordinadora del Consejo de Pueblos Indígenas de Honduras el 3 de marzo de este año. En Colombia asesinaron, durante el 2015, a más de 60 líderes comunitarios. En lo que va del 2016, ya suman más de 27 asesinatos políticos. Por otra parte, la Alcaldía de Bogotá entregó la administración de la salud pública a compañías privadas. Hay enfermos que esperan hasta cuatro meses por una medicina que no saben si les llegará. Durante las protestas del paro agrario de este año (protestas organizadas por campesinos, indígenas y afrodescendientes pobres), el gobierno colombiano detuvo a unas 121 personas por enfrentarse a las fuerzas policiales de modo violento. Recordemos que solo el Estado tiene el derecho del uso legítimo de la fuerza. Claro, si no es el actual venezolano. Los apresados van a ser juzgados y encarcelados. Adicionalmente, hubo tres campesinos asesinados.

Al supuesto Almagro no le llegaron esas noticias porque estaba escribiendo su informe. En Paraguay, once campesinos se pudren en el olvido y la indiferencia. Son los únicos juzgados por la masacre de Curuguaty, esa que sirvió como excusa para que el congreso paraguayo destituyera a Fernando Lugo en 2012. La Fiscalía paraguaya los incrimina solo a ellos. Ningún policía fue detenido ni ha sido ni será juzgado. Solo los once campesinos. Pasa en un país en el que el 87% de las tierras cultivables están en manos del 2% de las familias más ricas. El supuesto Almagro desconoce esta tragedia, aunque le ocurre a su vecino. En Guatemala, desde el 2007, han asesinado a más de 57 líderes sindicales. En Brasil destituyen a Dilma Rousseff y asume la presidencia un diputado investigado por corrupción. De inmediato nombra nuevos ministros. De inmediato empiezan a renunciar esos mismos ministros (ya van tres) porque están implicados en gravísimos casos de corrupción. Almagro no habla. No opina. Espera que una comisión le informe sobre la legalidad del procedimiento. Él no se mete en eso. Él escribe su informe. En Argentina, Macri saca a Telesur y a Rusia Today de la parrilla de las cableras y de la televisión abierta con la finalidad de promover la “amplitud” informativa. Otra vez en Brasil, su presidente impuesto (Michel Temer) cierra a TV Brasil porque el Tribunal Supremo Federal no permite que cambie al director nombrado por Dilma. Fuera de Venezuela, hacer política mata. En Venezuela, hacer politiquería (mejor si eres de oposición al gobierno chavista) te da la oportunidad para viajes alrededor del mundo en primera clase, entrevistas en CNN (muy seguidas y de muchos minutos), asilo político en EE.UU, encuentros con Obama o Kerry, comidas con expresidentes, te pone gordo a lo Lester Toledo. Almagro no escucha ni ve nada de esto. La escritura del informe ocupa todos los latidos de su corazón.

Sin embargo, los textos son como la peste: todo lo inundan. Son como la piel: no te dejan ocultar. Los textos son nuestras huellas. Y el informe del supuesto Almagro hizo, con su autor, lo propio. Comienzo a leer “su” informe con la paciencia a la que obliga la impaciencia.
Lo primero que uno se consigue es su descuidada presentación. Está mal escrito de verdad verdad. Desde el primer párrafo uno se enfrenta a un texto mal intencionado, en la forma y en el fondo. Comienza dirigiéndose al representante permanente de Argentina, quien funge como Presidente del Consejo Permanente y lo hace con “agrado”, es decir, feliz de presentar su obra. Luego expone, sin prevención y sin introducción, una extensa cita textual del artículo 20 de la Carta Democrática al que recorta la parte inicial (que es la más importante). No es sino hasta el párrafo quinto cuando nos enteramos de que la cita aparece para “atender” la alteración del orden constitucional que padece Venezuela. Y lo peor de todo y confesado desde el inicio: lo que sabe lo sabe porque se lo brolleó la Asamblea Nacional de Venezuela.

El supuesto Almagro sostiene que obtiene su derecho de intervenir en los avatares de Venezuela porque ya la OEA lo hizo, cuando estuvo en riesgo el orden institucional del país a raíz (estas son sus palabras) “… en el año 2002 luego de la crisis institucional que enfrentara el Presidente Chávez”. Se nota el malabarismo discursivo para evitar pronunciar las palabras golpe de Estado. ¡Ay, supuesto Almagro: pareces Hansel y Gretel en el bosque!

El informe es un cartapacio de fuentes dudosas, desequilibradas y poco confiables. Así es como llega a exponer una prueba de indudable contundencia como esta: “Alfredo Romero, reportó en su cuenta de Twitter que el 25 de mayo el número de presos políticos aumentó… (p. 28)”. Escrito así, con una coma mal ubicada y con la palabra tuiter mal escrita. En el apartado que titula “Separación e independencia de los poderes del Estado” (p. 40), únicamente concede legalidad y legitimidad al poder legislativo, es decir, a Ramos Allup y su directiva. Los otros cuatro poderes del Estado venezolano tendrán ese mismo tratamiento si y solo si se someten al primero; esto dentro de la poderosa lógica interpretativa de Almagro. Es por ello que, en reiteradas ocasiones, el supuesto Almagro recomienda que se escuche la voz de Ramos Allup en la Asamblea Permanente de la O.E.A. No la del TSJ, tampoco la del Poder Ciudadano, menos la del Poder Electoral. La del ejecutivo no la puede impedir. En realidad, la O.E.A es un club de gobiernos en el que el mayor accionista es EE.UU.

Uno recorre las páginas del informe y va de sorpresa en sorpresa, de contradicción en contradicción. De mala redacción en mala redacción. Faltan comas, sobran comas, sobran acentos, sobran mayúsculas, faltan puntos, sobran puntos, escriben mal las siglas, los acrónimos, sobran los “donde”, aparecen las palabras comodines como “cuestión”. En la página 41 reclama que la Asamblea Nacional anterior (la de mayoría chavista) haya nombrado los magistrados faltantes del Tribunal Supremo de Justicia y, con este acto parlamentario, haya escogido a los que les dio la gana. Para él lo justo hubiera sido lo contrario: que los hubiese escogido la Asamblea actual (la de mayoría opositora) para que estos, a su vez, eligieran a los que diera le la gana.

Para el supuesto Almagro, las ganas de la Asamblea de ahora son más transparentes, legítimas y democráticas que las ganas de la anterior. Así razona el supuesto Almagro. Es el mismo argumento que esgrime cuando reclama que a esta Asamblea el TSJ no le aceptara la modificación del Reglamento Interior de Discusión y Debates. Almagro hace suyo el reclamo de los actuales diputados opositores (ahora con mayoría absoluta) ya que cuando ese reglamento fue impuesto eran los otros quienes tenían (palabras textuales) “mayoría hegemónica”. Y aquellos lo hicieron para impedir que estos ejercieran sus derechos como parlamentarios, pero estos lo hacen ahora (la modificación) para garantizar que aquellos sí tengan los derechos que a ellos les negaron. Así razona el supuesto Almagro en su informe. En la página 63, en el subtítulo “Erosión de la democracia”, su poderosa fuente de comprobación son citas de periódicos nacionales y extranjeros en los que se recogen las declaraciones de chavistas y opositores. Las declaraciones de los chavistas “confirman” la erosión de la democracia. Las declaraciones de los opositores “confirman” la heroica lucha por volver a producir la capa vegetal en nuestra democracia. Nunca una metodología fue más fehaciente y seria para un informe de la O.E.A. Así razona. En la página 86 hace referencia a las elecciones del 6 de diciembre. Dice textualmente que “La jornada electoral… transcurrió de manera pacífica y con alta participación ciudadana (74, 25 %). Se destacó el respeto al secreto y el correcto conteo de los votos, que reflejó de manera fidedigna la voluntad popular”. Acto seguido, se dedica a señalar irregularidades cometidas por el CNE. Un poder público amañado, según Almagro, que organiza y cuenta bien los votos. En resumen: Venezuela está divida entre malos muy malos (el gobierno) y buenos muy buenos (los opositores y la Asamblea Nacional). Esta es la lógica de todo el contenido del informe. Ni con mucho menos y con mucho más. Así de inteligente es la disertación de Almagro.

Dado que las comas que sobran o faltan (junto con las incoherencias) no son suficientes, ahí está la vida misma, en carne y hueso, golpea que te golpea hasta el vértigo: Almagro aseguró, durante un encuentro con movimientos sociales en República Dominicana (a raíz de estarse celebrando la Asamblea General número 46 del organismo), que la O.E.A no anda por América dando “recomendaciones” ni diciendo qué deben hacer los Estados miembros. Ella solo “colabora” a la solución de los problemas. He aquí la prueba.

A pesar de lo “dicho”, lo “hecho” con su risita estaba más en concordancia con su texto; ya que los textos nos hablan, nos muestran y nos denuncian. Es así como en la página 125 Almagro ofrece las “recomendaciones” al respecto de lo que se debe hacer con y en Venezuela. Esas “recomendaciones” que la O.E.A no da porque no es su labor, según lo aseguró el mismo supuesto Almagro antes de su risita. Lo peor: su incandescente mimetismo con un solo sector político-partidista venezolano. Ellos, los que están del lado correcto de la historia, su historia…

A partir de la página ochenta, leo de aquí y de allá. Salto y brinco en la lectura. Después de revisar algunas de las “recomendaciones” (esas que la O.E.A no da), dejo el informe. Me vence. El supuesto Almagro reirá otra vez, ahora con vergüenza, cuando se descubra que su supuesto informe es un evidente correo electrónico (cada línea discursiva así lo delata) enviado desde Venezuela.

Fuente original: http://pasionporeldiscurso.blogspot.com.es/
28
Jun
16

el gobierno y la izquierda

La suerte está echada

 

escribe: Dr. Ismael Blanco, Analista

Cuando digo ciertas cosas no lo hago con ningún afán gratuitamente pendenciero. Mucho menos si se trata de algo que para muchas personas, en particular militantes con los que comparto organización e ideas, les resulta un asunto de cardinal importancia. Pero no sería honesto con ustedes si una vez más no les trasmito lo que pienso de forma clara y contundente. Si alguna duda tuve, me he terminado de convencer en estas horas que el asunto de la reforma constitucional no es precisamente uno de aquellos temas que hoy sea prioritario para la ciudadanía y en particular en este caso -no por cuestiones de sectarismos sino a los solos efectos de individualizar más- tampoco lo es para el pueblo frenteamplista.

Por supuesto me adelanto a aclarar que no soy, ni pretendo ser, el dueño de la verdad –faltaba más- ya que no será la primera vez que la realidad me encaje una piña frontal y de pronto suceda que la modificación de nuestra Carta Magna sea el tema preeminente que desvele a los uruguayos. Sin embargo algo perciben mis sentidos de que las preocupaciones de la población pasan por otro lado.

No es necesario ser un jurista para señalar que las constituciones, cualquiera sea su país y época, deben de tanto en tanto ser actualizadas. También es cierto que por tratarse de una ley que se aprueba buscando el mayor consenso social, que los acuerdos para modificarlas no son de fácil arribo y que los mecanismos para hacerlo revierten de cierta complejidad.

Es que basta pensar que en la Constitución es donde se expresa el contrato social principal de una sociedad, donde se establecen los principios fundamentales de un Estado, donde se incorporan -para hacerlos valer en un rango superior- todos los derechos y las libertades de los ciudadanos, sus garantías y sus obligaciones, donde se constituyen los poderes que lo componen, sus límites y sus instituciones políticas. Por tanto es evidente que para modificar tan compleja norma, asumir esta tarea al menos para mí, requiere no sólo de la voluntad de hacerlo, sino también de la convicción de arribar a grandes acuerdos con todos los actores sociales y políticos que hoy componen esta sociedad y por qué no, incluyendo a la oposición.

Pensar que cambiar la Constitución es jugarse a ganar una elección más, a que la misma nacerá de una eventual mitad de la voluntad ciudadana, es hacer lo mismo que se hizo antes, es decir habrá una Constitución que regirá pero que sólo contendrá la aspiración de una parte del pueblo, importante pero una parte al fin. Y como no declamo patriotismo chovinista alguno y además porque siempre el derecho comparado es una referencia necesaria, no comparto aquellas constituciones reformadas en clave de situaciones coyunturales que no tienen garantías de sostenerse mínimamente en el tiempo.

Se me podrá decir que la actual constitución con sus modificaciones está desactualizada, que es hija de un Uruguay que ya no existe, que en ella no se expresan ni se establecen un conjunto de nuevos derechos, o que es demasiado presidencialista. También puede decirse que el poder judicial tiene una organización demasiado aristocrática, donde no rinde ningún tipo de cuenta de su actuación ante la sociedad y donde los integrantes de la Suprema Corte de Justicia se convierten en los defensores del conservadurismo más anacrónico y declaran a piacere inconstitucionalidades.

Y digo también que muchas de esas cosas puedo llegar a compartirlas y bastante tinta he dedicado a este tema. Pero también digo que no todo lo que no se puede hacer es porque la Constitución no nos lo permita, porque una vez y otra también nos hemos convertido en los campeones del desacierto, la impericia y la incapacidad, haciendo las cosas mal, por momentos de forma asombrosamente torpe y más de una vez planchados antes de la consideración de los supremos magistrados con la opinión de un Fiscal de Corte que no precisamente proviene de una herencia de antiguos pelucones.

Sólo una reflexión más al respecto: la Constitución es una norma que como otra es interpretada, que cuando llegado el caso un juez explica el sentido del contenido de un enunciado puede diferir de lo que otro juez entienda analizando el mismo caso y el mismo problema. Admito que esto podrá ser incomprensible y no compartido por muchos de ustedes, pero es así. Y digo también que el juez que analice el caso en cuestión no lo hace despojado de subjetividades, de su propia experiencia y de su carga ideológica.

Sólo así es explicable porqué normas que han tenido tanta repercusión y notoriedad como la del ICIR (Impuesto a la concentración de inmuebles rurales) o la “Ley intrepretativa de la caducidad”, en sus fallos hubo discordias entre sus jueces. Es por eso que siempre me pregunto y sostengo, si en realidad lo que debería cambiarse más que una contitución es la cabeza de los jueces para que dejen de ver el mundo desde una visión conservadora y de defensa de un status quo determinado.

En estas horas el Frente Amplio aprobará encaminarse a una reforma constitucional, y lo digo clara y rotundamente, en este estado de cosas embarcarse en esa empresa es un profundo error y lo digo esperando equivocarme en lo que sostengo.

Hoy nos va la vida en otros asuntos más urgentes y las últimas acciones de gobierno han agregado mas confusión y desconcierto en la ciudadanía y muy en particular en los votantes frenteamplistas. El déficit acumulado, la gravedad de lo sucedido en Ancap, el decreto de esencialidad en la enseñanza y el ajuste fiscal van a la cuenta más de los errores propios que de la crisis internacional en que estamos inmersos.

“Alea jacta est”, significa algo así como “la suerte está echada”. Dicen que es lo dijo Julio César al cruzar el Rubicón, a sabiendas de que esa acción traería considerables consecuencias.

La actual Constitución no impide en lo más mínimo cumplir con nuestro programa de gobierno y eso no lo ve quien no quiera verlo.

Si mi opinión es condenada me tiene sin cuidado, quizá Julio César tenía razón cuando dijo que “Los hombres creen gustosamente aquello que se acomoda a sus deseos”.

27
Jun
16

a 40 años; ¡nunca más!

40 años: Nunca Más terrorismo de Estado

CRISOL-ASOCIACIÓN DE EX PRESOS POLÍTICOS DE URUGUAY

27 de junio: Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia

El 27 de junio se cumplen 40 años de la disolución del Parlamento y del inicio de la huelga general con la cual los trabajadores, los estudiantes y los sectores populares democráticos enfrentaron y resistieron la medida que conduciría al Terrorismo de Estado.
Las FFAA promovidas al escenario político desde el 13 de junio de 1968 cuando el presidente Jorge Pacheco Areco decretó las Medidas Prontas de Seguridad para congelar los salarios de los trabajadores y militarizar a los bancarios y otros gremios, ya eran un factor de poder al servicio de un proyecto político que pretendía descargar los efectos de la crisis económica en las espaldas de los sectores populares.
La dictadura cívico militar no fue un producto autóctono de los sectores conservadores y privilegiados del país. Tampoco fue el resultado, directo o indirecto, del accionar de un grupo de jóvenes radicalizados que en el invierno de 1963 robaron armas en el Tiro Suizo de Colonia en una interpretación histórica simplista e interesada políticamente. Ya en esa época el Gral. Aguerrondo y el Gral. Ballestrino estaqueaban trabajadores en el Cerro y comenzaban a esbozar sus planes golpistas copiando el modelo brasileño que destituyó a Joao Goulart.
Las dictaduras que en las décadas de los 60 y de los 70 sacudieron a todo el continente latinoamericano, algunas con intervenciones directas de tropas estadounidenses como en Santo Domingo, fueron la estrategia diseñada por el Departamento de Estado para hacer frente a las movilizaciones y reclamos de independencia, soberanía, libertad y transformaciones radicales en las estructuras sociales para poner punto final al hambre, la miseria generalizada, la pobreza y las indignas condiciones de vida que afectaban a la mayoría de la población del continente.
La dictadura cívico militar, el proceso, que tuvo como presidentes a Juan María Bordaberry, el Dr. Aparicio Méndez y al Tte. Gral. Gregorio Alvarez, fue una tragedia nacional cuyos efectos y daños colaterales se mantienen y perduran hasta el día de hoy en la sociedad. La deuda externa que entorpece y dificulta el desarrollo del país creció exponencialmente en dicho período. Los trabajadores vieron reducido en un 50% el poder adquisitivo de sus ingresos que fue engrosar las arcas de los sectores sociales que apoyaban al régimen. Los jubilados y pensionistas perdieron el aguinaldo, nunca recuperado como tal. La industria nacional se debilitó frente a las transnacionales y se llevó a límites extremos la concentración de la riqueza.

El modelo de Vegh Villegas y las violaciones a los DDHH.
Para aplicar el modelo económico del Ing. Vegh Villegas se suprimieron todas las libertades y se reprimió salvajemente toda oposición. La tortura, abyecta, degradante, con secuelas perdurables y sostenidas a largo plazo, junto con la prisión masiva y prolongada fue la metodología deliberadamente seleccionada por las fuerzas armadas para destruir a sus opositores, aterrorizar a la población y mantenerse en el poder. Decenas y centenares de los integrantes de los aparatos represivos estuvieron directamente involucrados en ellas, mientras El país y los grandes medios, radiales y televisivos, proveían la cobertura publicitaria que presentaba como salvadores de la nación a quienes la ejecutaban.
En el marco del Plan Cóndor centenares de uruguayos fueron detenidos-desaparecidos dentro y fuera de las fronteras nacionales. Centenares fueron asesinados extrajudicialmente en hechos presentados como enfrentamientos. Decenas murieron en la tortura, en los campos de concentración como Punta de Rieles o el Penal de Libertad o fallecieron como resultado directo de ella. Miles de niños y adolescentes, familiares directos de los presos políticos fueron víctimas de un trato inhumano y degradante que marcó sus vidas para siempre.
Por razones políticas, gremiales, culturales o ideológicas, miles de uruguayos fueron despedidos del Estado y de la actividad privada. Para preservar su vida y su libertad, miles de uruguayos debieron emigrar del país y exiliarse.

Una transición democrática inconclusa.
La resistencia de los trabajadores y el pueblo, dentro y fuera del país, incluso dentro de las cárceles, hirió de muerte a la dictadura. La gesta épica del pueblo uruguayo, expresión de la cual fue la huelga general del año 1973 y el triunfo del NO en el año 1980, condujo a que el 1° de marzo de 1985 asumiera el Dr. Julio María Sanguinetti, resultado de un acto electoral en el cual se prohibió la participación del Gral. Líber Seregni y de Wilson Ferreira Aldunate. Se inició la transición democrática que restableció la libertad y la plena vigencia de las garantías constitucionales y legales, indispensables para una convivencia democrática.
A lo largo de estas décadas se han dado pasos constantes, en un proceso complejo y de grandes obstáculos, con pronunciamientos militares amenazantes de por medio, para erradicar el legado, traumas y secuelas del pasado dictatorial. La transición como tal, desde la perspectiva de las normas de DDHH que Uruguay ha ratificado, no plenamente vigentes en cuanto al terrorismo de Estado, permanece inconclusa y con desafíos pendientes de implementar.
La investigación y el esclarecimiento de todas las graves violaciones a los derechos humanos, la identificación de los responsables de ellas, tanto materiales como intelectuales, y la sanción penal y administrativa con las garantías del debido proceso, es la única manera de evitar que ellas vuelvan a repetirse.
El cumplimiento de la Resolución 60/147 de las Naciones Unidas es el estándar de la calidad institucional al respecto junto con la sentencia de la Corte IDH en el caso Gelman vs Uruguay.
El Estado uruguayo aún no ha expresado sus disculpas públicas y oficiales a todas las víctimas ni ha establecido un día de homenaje y recordación a ellas condenando y repudiando a los terroristas estatales. Las circunstancias de los detenidos-desaparecidos aún están pendientes de esclarecimiento. Con cárceles abarrotadas por delitos menores, solo un puñado de criminales ha sido juzgados y condenados penalmente aunque continúan integrando los cuerpos de las FFAA por no haber sido sometidos a los correspondientes Tribunales de Honor. La debida reparación a las víctimas sigue pendiente de resolución como lo ha manifestado recientemente la Institución Nacional de DDHH y Defensoría del Pueblo en mensaje enviado al Poder Ejecutivo. Hasta el momento, ante las presiones explícitas y las encubiertas de los golpistas de ayer y de los partidarios de la impunidad hoy, el sistema judicial no ha cumplido, salvo excepciones, con su obligación de investigar, esclarecer y sancionar los crímenes de Lesa Humanidad que son imprescriptibles e inamnistiables. Ha tolerado incluso que puedan gozar de beneficios extraordinarios como la prisión domiciliaria, cuando tienen todas las condiciones necesarias para preservar sus vidas adecuadamente y recibir el tratamiento humanitario que merecen en el Hospital Militar aunque sean asesinos seriales.
Afirmar y profundizar la transición democrática iniciada en 1985 con la plena vigencia de las normas de DDHH, asumiendo y cumpliendo con las recomendaciones de la Institución Nacional de DDHH y Defensoría del pueblo es la mayor garantía de que Uruguay podrá continuar el camino del progreso, del desarrollo de la soberanía, de la justicia y de la liberación nacional con desarrollo en infraestructura, con educación y convivencia civilizada y plena en el marco de las normas de DDHH.
La incorporación de la profundización democrática es un punto básico e imprescindible en el orden del día de una verdadera agenda hacia el desarrollo del país, que entusiasme y convoque a la participación de la sociedad civil y de los ciudadanos. Declarar el 27 de junio de cada año Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia, feriado no laborable, repudiando el terrorismo de Estado, en homenaje a las víctimas del mismo, afirmando y promoviendo las normas de DDHH, es una medida legislativa impostergable y afirmativa cuando se cumplen 40 años.

26
Jun
16

las farc y la paz en colombia

En buena hora

El gobierno de Colombia y las FARC alcanzaron un histórico acuerdo de cese del fuego bilateral y definitivo

 

escribe: Stephanie Demirdjian

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño -conocido como Timochenko-, firmaron ayer un acuerdo que selló el cese del fuego bilateral y definitivo, estableció las garantías de seguridad para los combatientes y definió el referéndum como mecanismo de ratificación popular de los puntos pactados. La paz definitiva, que terminaría con más de 50 años de conflicto armado en el país, se firmaría antes de agosto.

El espíritu en muchas partes de Colombia, ayer, podría resumirse en una expresión corta pero contundente que recorrió los medios del país y las redes sociales durante toda la jornada: “Se terminó la guerra”. Unos kilómetros más al norte, en La Habana, los representantes del gobierno colombiano, de las FARC y de los países garantes del proceso de paz lo confirmaban con la firma del cese del fuego y de hostilidades, que implica la dejación de las armas, las garantías de seguridad para los guerrilleros y la lucha contra el paramilitarismo y otras bandas criminales. El texto también da una pista más clara sobre cuál será el mecanismo de ratificación de los acuerdos que empezaron a negociarse en la capital cubana hace casi cuatro años.

El pacto estableció los procedimientos para que la guerrilla se concentre temporalmente en 22 zonas y ocho campamentos, y entregue las armas a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en un plazo de seis meses, una vez sellado el acuerdo definitivo que, según confirmó ayer Santos, se firmará en suelo colombiano. La dejación de armas por parte de las FARC, explicaron ayer las partes, se desarrollará en tres fases: 30% en un plazo de 90 días a partir del acuerdo final, otro 30% a 120 días, y el 40% restante a 180 días, completando el proceso. Ese procedimiento será monitoreado y verificado por un equipo internacional coordinado por la ONU, organismo que destinará “la totalidad del armamento de las FARC” a “la construcción de tres monumentos” cuyas características definirán el gobierno colombiano y la guerrilla. El documento también establece que la salida de los combatientes de las FARC de sus campamentos actuales se realizará “sin armas y de civil”.

En cuanto a las garantías de seguridad y lucha contra las bandas criminales, que las partes calificaron como una amenaza “inminente” para la implementación de los acuerdos, se acordó “sumar fuerzas” y trabajar en conjunto “en el surgimiento de una nueva cultura que proscriba la utilización de las armas en el ejercicio de la política”.

Otro de los aspectos del acuerdo firmado ayer es que las FARC aceptaron el referéndum que propone el gobierno de Colombia como mecanismo de validación del pacto final y que, si la Corte Constitucional lo avala, podría celebrarse en setiembre.

“Nos llegó la hora de vivir sin guerra, nos llegó la hora de ser un país en paz”, dijo Santos al iniciar su discurso en La Habana. “Defenderé su derecho a expresarse y a que [las FARC] sigan su lucha política por las vías legales, así nunca estemos de acuerdo”, afirmó. “No solamente se acordó el fin de las confrontaciones, sino que también se definió un cronograma preciso para que las FARC dejen las armas para siempre. Esto significa ni más ni menos que el fin de las FARC como grupo armado”, afirmó. El presidente dijo también que los colombianos se “acostumbraron” al “horror de la guerra” y que, con la firma de este acuerdo, “dan vuelta” una “trágica y larga página” de la historia del país.

“Que este sea el último día de la guerra”, dijo Timochenko, emocionado, antes de comenzar su discurso. “Las FARC completamos el pasado 27 de mayo 52 años de resistencia guerrillera y hoy vemos que el sueño de la paz está mucho más cerca que nunca”, señaló. El líder guerrillero aseguró que a partir de ahora el Ejército colombiano y la guerrilla serán “fuerzas aliadas por el bien de Colombia”, y reclamó: “Basta ya de la violencia y de los delirios por ella”. Timochenkorecordó que más de medio siglo de conflicto armado “ha costado cientos de miles de millones de dólares” a Colombia y criticó lo que llamó “la exagerada partida de presupuesto militar” con el argumento de combatir a la guerrilla. “Un país en paz ya no requerirá tales argumentos, podrá destinar una buena parte de estos recursos a menesteres más anticorruptivos”, afirmó.

En tanto, el ex presidente Álvaro Uribe, el más visible opositor al proceso de paz, dijo que con el acuerdo alcanzado ayer “la paz está herida”, porque el gobierno aceptó “negociar con el terrorismo el modelo democrático, las libertades económicas y las políticas sociales”.

 
26
Jun
16

brexit … ¿que ocurrió?

Anotaciones marxistas sobre lo ocurrido y el futuro en la UE

El Goodbye del Reino Unido

escribe: Jon E. Illescas
Rebelión

Hoy es un día histórico. Nadie pone en duda este punto. Por escaso porcentaje, la mayoría de los británicos votaron por marcharse de la Unión Europea. Con el 100% escrutado, un 51,9% votaron goodbye y un 48,1% to remain. No me detendré en este breve artículo a analizar cómo la opción del Brexit ha triunfado en las zonas rurales ni cómo en las zonas más avanzadas y cosmopolitas lo ha hecho la voluntad de mantener la eurociudadanía. No hablaré tampoco del divorcio entre los trabajadores cualificados y los no cualificados (lo que algunos designan, erróneamente, como el enfrentamiento entre la clase media y la obrera). Tampoco de cómo gran parte de las áreas periféricas e industriales han abandonado el internacionalismo conservándolo para las películas hollywoodienses de amenazas alienígenas y por el contrario han abrazado el nacionalismo chauvinista de la parte más retrógrada, racista e imperialista de la burguesía inglesa. Algo que ciertamente habla muy mal de la capacidad de la “izquierda realmente existente” para conectar con los trabajadores y hacer pedagogía y estupendamente de los grandes medios de derecha que, como The Sun o The Daily Mail, llevaban décadas reproduciendo su hegemonía machacando e infectando a los obreros con esos contravalores. No es momento de hablar de esos asuntos que, aunque importantes, ya están siendo señalados por algunos analistas.

En este espacio me gustaría tratar una cuestión más de fondo que, como diría Fernand Braudel, tiene que ver con la long durée (larga duración) para el conjunto de la población y las generaciones venideras. Porque está claro que las consecuencias del Brexit a corto-medio plazo serán tremendas y actualmente simple y llanamente incalculables. No sólo para los británicos sino para todos los europeos y aún más, para cualquier ciudadano del globo. Dicho sin ambages: las consecuencias del voto a favor del abandono del espacio de construcción europea serán netamente negativas para las sectores populares. En especial para la clase trabajadora, donde se encuentra la mayoría de la humanidad. Una clase omitida mediáticamente y ninguneada desde la política institucional que se halla fragmentada internacionalmente por diversas fronteras, pero conectada globalmente de facto por el mercado mundial.

No sabemos a qué tipo de acuerdos políticos llegarán las autoridades británicas y eurocomunitarias para amortiguar todos los problemas que acarreará la salida de Reino Unido de la UE (si es que al final se lleva a cabo), pero lo que es seguro es que los grandes negocios, aunque a corto-medio plazo se resentirán, indefectiblemente continuarán. Porque el marco de operaciones del capital es mundial y esto, nadie, absolutamente nadie, desde dictadores de diverso signo hasta políticos imperialistas, chovinistas o racistas, podrán evitar.

El capitalismo es un modo de producción que sólo puede ser superado en un sentido positivo por el socialismo que será (si llega a serlo) un sistema superior. Nunca podrá ser sobrepasado por relaciones económicas reaccionarias, pretéritas, menos productivas y de escala inferior de la que es capaz de desplegar el capital. No conseguiremos un mundo mejor marchando a unidades políticas y económicas más pequeñas, como en la Edad Media, cuando las ciudades amuralladas tenían su propia moneda, sistema de medidas, fronteras, ejércitos y agentes soberanos de decisión. De eso modo sólo conseguiremos una multitud de reinos de taifas que no será en nada positiva para las mayorías. Y teniendo de base una economía mundial, poner trabas políticas-nacionales sólo servirá para abaratar la fuerza de trabajo gracias a los impedimentos que con las nuevas fronteras administrativas enfrentarán los emigrantes para tener igualdad de derechos respecto a los nativos. Es decir, una situación mejor para el empresariado y peor para los trabajadores. Más ganancias y menos salarios. Un mundo más egoísta y menos solidario.

Hace tiempo, un germano que vivió y murió en la capital del Reino Unido, un tal Karl Marx, señaló que la misión histórica del capitalismo era desarrollar las fuerzas productivas de la humanidad como ningún sistema anterior lo hizo. Así se prepararía el terreno para el socialismo. Es decir, era necesario crear la riqueza antes de repartirla. Sin desarrollo capitalista no puede haber socialización de esas mejoras para el conjunto de la población bajo la propiedad colectiva y el control democrático de ésta. Y efectivamente, pese a su inmenso poder destructor, el capitalismo ha permitido avanzar la ciencia, la tecnología y unificar la fragmentada comunidad humana a niveles desconocidos hasta la fecha. Nadie puede negar este punto sin enfrentarse al ridículo o la vergüenza ajena del buen sentido común de las mayorías.

Aunque a muchos en la izquierda le cueste reconocerlo, el comercio mundial y las mestizas inversiones de capital allende las fronteras han posibilitado que pese a la lamentable persistencia de las guerras (y los imperialismos), vivamos en un mundo mucho más pacífico que en el pasado. Un ejemplo claro de ello es que desde la construcción de la UE, los habitantes de los principales países europeos han disfrutado del periodo de paz más largo de su historia. Es justo reconocer estos hechos y para comprobarlo sólo hace falta repasar los libros de historia o las hemerotecas. Hay una gran confusión con Marx que muchos autoproclamados “marxistas” no dejan de difundir y es que Marx no era un “anticapitalista” sino un “socialista”, no era “nacionalista” sino “internacionalista”, no sería “anti-UE” sino “pro-UE”. Marx y Engels hubieran criticado ferozmente muchos elementos de la Unión Europea, por supuesto, pero sin duda la hubieran apoyado por todo lo progresista que tiene como promesa de un futuro mejor para la humanidad. Nosotros, deberíamos hacer lo mismo.

Porque si la humanidad tiene por delante un futuro digno, poco a poco y a largo término, desde una perspectiva macro, observaremos su unificación mundial. Y todo ello pese a su diversidad. Pues unión no significa eliminación de las diferencias enriquecedoras u homogeneización empobrecedora. Unión debe ser empoderamiento, seguridad y la existencia de un mañana que merezca la pena ser vivido. Sin embargo, desde una perspectiva micro y a corto-medio plazo, el voto del 23 de junio por el Brexit quedará consignado en los libros de historia como un paso atrás para la humanidad. Que ese paso atrás sea para hacernos conscientes de los peligros de vivir en el pasado y tomar impulso, dependerá de nosotros.

Como socialista, marxista e internacionalista digo sí a avanzar en la construcción hacia una humanidad reunida en una polis universal que sea capaz de enfrentar los grandes desafíos que plantea el capitalismo entrelazado con la persistencia regresiva de los estados nación para la raza humana: la desigualdad creciente, el cambio climático, el hambre, las guerras, los refugiados de diversa índole, etc. Por eso digo sí a la Unión Europea. Por eso me declaro con más intensidad que nunca como militante del proyecto europeo de integración política, porque pese a todo lo malo que hay que solucionar, las otras opciones son mucho peores y plantean un escenario fértil para las divisiones de la clase trabajadora y por ende, de la mayoría de la humanidad. Por no hablar del reavivamiento de las posibilidades de nuevas y temibles guerras fraticidas.

Por eso con fuerza digo sí a la Unión Europea y sí a otra Unión Europea, por supuesto. A una que aumente sus elementos progresivos (espacio Schengen que ahora muchos gobiernos burgueses quieren eliminar) unificación legal fiscal, laboral, judicial, sanitaria, medioambiental, etc. Sí a la UE como paso intermedio para una unidad política mundial donde todos seamos ciudadanos con plenos derechos políticos y laborales, donde no haya más refugiados ni un “vosotros” y “nosotros” que nos divida y permita que algunos puedan mirar de arriba a abajo a sus congéneres. Porque el socialismo será mundial o no será.

A muchos les parecerá utópica mi propuesta observando lo que nos rodea, pero lo ya no utópico, sino quimérico, es pensar que alguno de los grandes problemas que enfrentamos como especie y que nos afecta en nuestro día a día como individuos se vayan a solucionar sin que estemos unidos. ¿Cómo si no combatiremos el fraude fiscal, la especulación financiera o el cambio climático? ¿Cómo reduciremos la jornada laboral para que el paro no siga aumentando ante la utilización capitalista de las máquinas? Nada se solucionará presos en una pleyade de Estados donde la clase dominante nos explotará a su merced como hacen los granjeros con los animales divididos en los pastos y jaulas de su propiedad. Por eso es hora de borrar las fronteras que nos amputan como seres humanos, por eso es momento de redoblar fuerzas y construir una Unión Europea más fuerte y avanzada que sea atractiva para los habitantes de todo el mundo. Que sea ejemplo de lo que queremos construir en el futuro, que sea tan inspiradora que cualquiera,, al ser preguntado, en unos hipotéticos y futuros referéndums, tenga que votar “Sí quiero ser parte de esta comunidad superior”. No hay otro camino excepto el retorno a la barbarie. Y hemos estado allí otras veces. Pero me refiero a una barbarie mucho mayor y más agresiva de la que lúcidamente usted ya reconoce estar viviendo.

Jon E. Illescas es Doctor en Sociología y Comunicación y Licenciado en Bellas Artes. Es autor de “La Dictadura del Videoclip. Industria musical y sueños prefabricados” (El Viejo Topo, 2015). Blog: http://jonjuanma.blogspot.com.es/ Twitter: https://twitter.com/jonjuanma



junio 2016
D L M X J V S
« May   Jul »
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930