Archivo para 30 noviembre 2012

30
Nov
12

El Popular de Uruguay / editorial

El FA y su Plan Político y Semana Histórica

 
 
 
 
El sábado pasado el Plenario Nacional del Frente Amplio aprobó por unanimidad el Plan Político 2012-2014. Es un hecho político central, para el FA, para la izquierda, para el movimiento popular y para el país todo, se trata de la fuerza política que ejerce el gobierno, que tiene mayoría parlamentaria y además, aunque se empeñen en ignorarlo, de la principal fuerza política del Uruguay.
 
Sobre esta última afirmación algunos señalamientos. El FA es por lejos la principal fuerza política del Uruguay, no sólo porque ejerce el gobierno nacional y el de cinco intendencias claves, también por su número de afiliados, por su nivel de organización, por su capacidad de movilización y militancia. Cuando se compara al FA en encuestas obligatoriamente se lo hace con toda la oposición sumada, el Partido Nacional, el Partido Colorado, el Partido Independiente y el voto en blanco. Sólo así la comparación tiene sentido, pero se omite decir que le lleva, según la encuesta, casi 20 puntos al Partido Nacional y casi 30 puntos al Partido Colorado. ¿Pequeña omisión no?
 
Ese FA, con ese peso, definió su Plan Político, su rumbo político para los próximos dos años y como si fuera poco lo hizo en unidad, sin rehuir el debate, en un proceso profundamente democrático y terminó resolviendo por unanimidad.
 
La aprobación del Plan Político culmina un proceso que se inició con la definición del documento de Estrategia, también votado por unanimidad, y tuvo un momento alto en las elecciones internas de mayo de este año, donde participaron 175 mil frenteamplistas.
Esa es la dirección que aprobó el Plan Político, una dirección estructurada a lo largo y ancho del país y electa directamente por miles de frenteamplistas.
 
El propio proceso de discusión y aprobación del Plan Político es una continuidad de lo anterior. Cientos de asambleas de Comité de Base y de Coordinadoras en todo el país, con miles de militantes discutiendo. Más de 40 documentos de aportes y agregados, la mayoría generados en las bases frenteamplistas. Todas las versiones que se fueron sucediendo y que cambiaron sustancialmente la propuesta original consensuadas. Casi nada. ¿Qué otra fuerza política del Uruguay puede mostrar algo parecido? Ninguna.
 
Antes de entrar en las consideraciones del Plan Político en sí, cabe destacar otra resolución del Plenario Nacional del Frente Amplio, también unánime y que ha sido sistemáticamente silenciada. Se aprobó la integración como miembro del Plenario de Victorio Casartelli, actual presidente del PCU, que a sus 92 años de edad, constituye un referente para toda la izquierda y el movimiento popular uruguayo. No es menor el respeto y la valoración de la historia y del capital político y humano que una fuerza política tiene. En eso también fue importante la reunión del sábado. Victorio integra junto Tabaré Vázquez y Jorge Brovetto la dirección del FA.
 
Algunas definiciones. El Plan Político, que EL POPULAR publica integro, por considerarlo un material básico para la orientación política de las y los militantes, tiene varios puntos de contacto con el documento de estrategia denominado “Para retomar la ofensiva” del PIT-CNT. No es casualidad y no hay que extrañarse, expresa la confluencia objetiva de dos fuerzas que integran el bloque histórico político y social de los cambios. No excluye contradicciones, muy por el contrario, es lógico que existan, pero expresa una identidad, histórica por otra parte, en objetivos.
 
En primer lugar define un objetivo estratégico: “consolidar el Frente Amplio como fuerza transformadora de la sociedad uruguaya”, y agrega que para eso es clave “alcanzar un tercer gobierno del Frente Amplio, volver a conquistar los gobiernos departamentales donde ya gobierna nuestra fuerza política y obtener nuevos”.
 
Dos puntos más que merecen destaque son la caracterización del rasgo principal de la etapa como “el enfrentamiento de dos proyectos de país” y desde el punto de vista de la acción de gobierno y la acción política como “signada por las grandes transformaciones estructurales para hacer efectivo un proyecto de país productivo con justicia social y una democracia plena y participativa”.
 
Otra definición de vital importancia que recoge es en torno al papel del FA: “La organización política no puede ni debe agotarse a sí misma en su relación con el gobierno. Ello significaría una gran limitante para la misma. Esta debe trascender el gobierno y elaborar políticas para el futuro”.
 
Los 10 ejes para la acción política. El Plan establece 10 ejes para la acción política permanente del FA y los frenteamplistas: 1) Crecimiento, distribución de la riqueza e inclusión social; 2) Estrategia por la vida y la convivencia; 3) Defensa de los derechos de los niños y los jóvenes: No a la baja; 4) Democratización del sistema de medios de comunicación; 5) A 40 años del golpe de estado cívico-militar de 1973: Nunca más dictadura; 6) Las señas de identidad de los gobiernos departamentales del Frente Amplio: Desarrollo local; regionalización; 7) Reforma de la Constitución, 8) Promoción de Valores, 9) Rescate de la vigencia y valores del ideario artiguista, en los 200 años de las Instrucciones de 1813 y 10) Avanzar en las relaciones e inserción internacional del FA.
 
Por supuesto que estos no agotan los planteos y ni siquiera las propuestas del FA para los próximos dos años. Un Plan Político no es un manual acabado, es una construcción colectiva dinámica, en permanente diálogo con la realidad y con la militancia. Pero sin duda constituye un eje desde donde articular la acción política y la movilización.
 
El Plan, a texto expreso, se propone combinar la acción de gobierno, convocando a la Agrupación Nacional de Gobierno para definir una agenda de prioridades, apoyando la gestión en todos los niveles; con el imprescindible protagonismo político del FA a partir de iniciativas propias, un Encuentro Nacional de Comité de Base, un Encuentro Nacional de Jóvenes, fortalecimiento organizativo y formación de cuadros; y además, conectar con el movimiento popular, en todas sus expresiones.
 
En ese terreno se plantea apoyar todas las movilizaciones de No a la baja y además, y esto conviene resaltarlo, participar con toda la fuerza política en la convocatoria a la Concertación Nacional por el Desarrollo Productivo, lanzada por la central obrera.
 
Un camino. ¿El Plan Político resuelve todos los problemas del FA y del país? Por supuesto que no, como no los resolvieron las elecciones internas. Pero es un paso más y nada menor para recuperar presencia política y para enfrentar la operación de restauración neoliberal.
 
El PIT-CNT lanzó su estrategia, se movilizó y mostró su peso en la realidad nacional. El FA renovó toda su dirección, discutió y aprobó un plan de acción y se propone disputar con la derecha en todos los terrenos.
 
Aunque los grandes medios intenten tapar estas noticias resulta imposible. Son dos pasos claves.
 
Hay que avanzar ahora en que el gobierno concrete con su gestión las “transformaciones estructurales” imprescindibles. Es el camino y lo estamos recorriendo.
 
 
 
Semana histórica
 
 
 
En esta semana se conjugaron varios aniversarios significativos. El 30 de noviembre los 32 años del triunfo del NO contra la Constitución Fascista de 1980.
 
El 28 de noviembre, los 30 años de las elecciones internas de los partidos políticos, en 1982,  con el triunfo de las tendencias democráticas en los partidos tradicionales y la presencia política del Frente Amplio con más de 80 mil votos en blanco, a impulso de la postura política del general Líber Seregni.
 
El 27 de noviembre, 29 años del acto en el Obelisco, donde todo el espectro democrático nacional y más de 400 mil personas, se pronunciaron por la libertad y la democracia.
 
Y finalmente, también el 30 de noviembre, 3 años del triunfo en segunda vuelta de la fórmula José Mujica-Danilo Astori, que habilitó el segundo gobierno del Frente Amplio.
 
Cada uno de estos hechos merecería un editorial y hasta un semanario entero. Con este modesto suelto editorial lo que buscamos es al menos recordar estos hechos y promover la reflexión de todas y todos sobre los mismos. Pretendemos también aportar, modestamente, a la reflexión aportando un hilo conductor a la recordación de los mismos y a la construcción de memoria histórica.
 
Por supuesto que todas estas jornadas tuvieron protagonistas plurales y por supuesto también que el gran protagonista fue el pueblo movilizado que defendió sus convicciones democráticas y ciudadanas. Pero la presencia de la izquierda y de su principal expresión unitaria el Frente Amplio, en todas ellas fue y es fundamental.
 
En el NO del 80 el FA estaba proscripto, sus militantes encarcelados, torturados, obligados al exilio y sin embargo fue fundamental para el triunfo del NO. Fue el único partido político que como tal llamó a votar NO y fue el único también, en el que la totalidad de los dirigentes y militantes rechazó la constitución fascista y defendió la democracia.
 
En 1982 la dictadura habilitó a participar de las elecciones internas a algunos sectores del Partido Colorado, a algunos sectores del Partido Nacional y a la Unión Cívica. La izquierda en todas sus expresiones y el FA en particular fueron específicamente excluidos. Más allá de las diferencias y a partir del pronunciamiento de Líber Seregni desde la cárcel, el FA logró mostrar su vigencia y el compromiso de su militancia.
 
En el Obelisco en 1983, fruto de la votación de noviembre de 1982, del 1º de mayo de 1983 en que la clase obrera recuperó la calle, de la marcha al Franzini de ASCEEP, en el estrado estuvo presente la izquierda y el movimiento popular. Se lo ganaron con sacrificio, con coraje cívico y con capacidad política.
Todo eso, a no dudarlo, como acumulación política, autoridad cívica y ciudadana se expresó en el triunfo de hace 3 años. No se puede explicar el Uruguay sin la izquierda, sin el movimiento popular, sin el FA, aunque la derecha lo siga intentando desesperadamente.
30
Nov
12

ecología

 

Pesca sostenible necesaria
La ONU alerta de la desaparición de los peces en 2050
Ecoportal

Los gobiernos de los países más industrializados del mundo aportan 27.000 millones de dólares como subsidio a empresas pesqueras que no practican una pesca sostenible. Este dato se ha desvelado tras la publicación de un estudio de la canadiense Universidad de Columbia Británica.

Dos terceras partes del total de las subvenciones las proporcionan países europeos, Estados Unidos, Japón, China, Corea del Sur y Taiwán. Esto se explica al observar que en los estados ricos se consume el triple de pescado que en los menos desarrollados. Tal desproporción en la demanda provoca que estos gobiernos tengan que recurrir a la importación. Para ello las empresas subvencionadas acuden a caladeros extranjeros y obtienen de allí sus recursos porque sus reservas pesqueras se agotaron hace tiempo.

La mayor parte de las financiaciones públicas va a parar a la construcción de barcos, cada vez mejor equipados tecnológicamente, así como al combustible necesario.

Los sectores pesqueros locales no pueden competir con esta pesca industrial, caracterizada por su sistema de arrastre para conseguir capturas masivas de forma rápida.

Los 12 millones de pescadores artesanales ven reducidas sus posibilidades de obtener ingresos. Observan impotentes cómo los poderosos buques extranjeros esquilman sus recursos y poco a poco desaparecen las condiciones que les permitían ganarse la vida.

Las zonas más afectadas por el expolio son África Occidental y el Pacífico Sur, desde Chile y Perú hasta las islas de Oceanía.

En Senegal un 7% de la población se dedica al sector pesquero y algunas ciudades costeras dependen de forma casi exclusiva de la pesca. Esta situación también propicia la escasez de alimento para buena parte de las poblaciones litorales empobrecidas, ya que su sustento principal es el pescado.

A pesar de la lucha por evitar esta sobrexplotación, las multinacionales buscan mecanismos para seguir faenando a sus anchas. El gobierno senegalés suspendió sus acuerdos con la Unión Europea (UE), pero ahora esas multinacionales se han transformado en empresas mixtas, es decir parte de la empresa es local. También se dan maniobras poco transparentes como la concesión de licencias para pescar en áreas protegidas.

Otro caso ilustrativo lo podemos encontrar en Chile. La Fundación Centro de Investigaciones e Informaciones Periodísticas (CIPER) asegura que la reserva de jureles ha descendido un 90% en tan sólo 20 años. Un ritmo inadmisible.

Además de que la actividad extranjera lastra los recursos marinos de la población local y deja poco dinero – entre el 2% y el 6% de las ganancias- en sus países como compensación, en muchos casos el precio pagado va a parar a administraciones corruptas que no invierten en el bien común.

La pesca industrial desecha 15 millones de toneladas de peces, el 50% de sus capturas, mientras que con los métodos tradicionales la cantidad descartada es casi nula. La pesca artesanal emplea 24 veces más trabajadores y contamina 7 veces menos. Además la pesca industrial no sería rentable sin el apoyo financiero de sus gobiernos.

Parece haber suficientes razones para apoyar la pesca tradicional en los países empobrecidos. También para alzarse contra los abusos que cometen las embarcaciones propiedad de instituciones autoras de crímenes sociales y medioambientales que operan impunes al amparo de ambigüedades legislativas y gracias a maniobras ilícitas de obtención de licencias.

La UE se encuentra inmersa en la elaboración de la reforma de su Política de Pesca Común. Propone desautorizar y penalizar aspectos como los descartes, peces que se devuelven muertos al mar por su escaso valor en el mercado, o el sistema de arrastre en los fondos marinos, culpable también de la extracción de plancton y de la consiguiente destrucción de la cadena trófica marina. Pero esta medida de control solo será aplicable al territorio europeo.

Millones de personas se quedarán sin trabajo ni comida. La pesca abusiva devasta el ecosistema marino y extingue de manera progresiva los ejemplares que en él viven. La ONU ya advirtió de que, de seguir así, el planeta se quedará sin peces en el año 2050. Es necesario exigir el fin de las subvenciones a quienes no hagan pesca sostenible y la elaboración de una legislación clara a nivel internacional que garantice una actividad pesquera respetuosa con el medio ambiente y con las personas.

Fuente: http://www.ecoportal.net/Eco-Noticias/Necesaria_pesca_sostenible._La_ONU_alerta_de_la_desaparicion_de_los_peces_en_2050

29
Nov
12

Latinoamérica

 

El Acuerdo Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) como golpe global
¿Por qué tanto secreto?
Occupy.com/Truth-out
 

En la cumbre de dirigentes de los Estados miembros del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) en noviembre de 2010 participaron: Japón, Vietnam, Australia, Chile, Singapur, EE.UU., Nueva Zelanda, Brunei, Perú y Malasia.

El Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) es la negociación comercial más secreta y “menos transparente” de la historia.

Afortunadamente para las poblaciones y sociedades a las que afectará, hay organizaciones de investigación pública y medios alternativos que hacen campaña contra el Acuerdo e incluso han publicado diversas filtraciones de capítulos del borrador. De esas filtraciones, que han sido cubiertas por medios noticiosos dominantes controlados por las corporaciones, podemos llegar a un mejor entendimiento de lo que realmente abarca el Acuerdo Trans-Pacífico.

Por ejemplo, algunos grupos de interés público advierten de que el TPP podría llevar a la pérdida de millones de puestos de trabajo. Como señaló una carta del Congreso al Representante Comercial de EE.UU., Ron Kirk, el TPP “creará políticas vinculantes de futuros congresos en numerosas áreas”, incluyendo “las relacionadas con la mano de obra, patentes y derechos de autor, uso de la tierra, alimentos, agricultura y estándares de productos, recursos naturales, medioambiente, licencias de profesionales, empresas de propiedad estatal y políticas de adquisición de los gobiernos, así como regulaciones financieras, de los sistemas de salud, energía, telecomunicaciones y otras del sector servicios”-

En otras palabras, el TPP va mucho más allá del “comercio”.

Apodado por muchos “NAFTA2 (TLCAN) a lo grande” y “golpe corporativo”, solo dos de los 26 capítulos del TPP tienen realmente algo que ver con comercio. En su mayor parte otorga nuevos derechos y privilegios de largo alcance a las corporaciones, especialmente en lo relacionado con los derechos de propiedad intelectual (leyes de derechos de autor y de patentes), así como limitaciones de las regulaciones gubernamentales.

Los documentos filtrados revelaron que el gobierno de Obama “se propone conceder nuevos poderes políticos radicales a las multinacionales”, ya que Obama y Kirk han emergido como grands propugnadores “de políticas que han sido rechazadas desde hace tiempo por activistas ecológicos, defensores de reformas financieras y sindicatos, porque erosionan protecciones cruciales de las leyes internas”.

En otras palabras, las ya inefectivas y en su mayoría desdentadas regulaciones ecológicas, financieras y laborales existentes son inaceptables para el gobierno de Obama y las 600 corporaciones alineadas con el TPP al que imparten sus órdenes.

El acuerdo estipula que las corporaciones extranjeras que operen en EE.UU. ya no estarán sometidas a leyes internas de EE.UU. respecto a las protecciones del medio ambiente, las finanzas o los derechos laborales, y podrían apelar a un “tribunal internacional” que tendría la potestad de invalidar la ley estadounidense e imponer sanciones a EE.UU. por violar los nuevos “derechos” de las corporaciones.

El “tribunal internacional” que dictaría las leyes de los países estaría compuesto de abogados corporativos que actuarían como “jueces”, asegurando así que los casos presentados tengan un juicio “justo y equilibrado”, equilibrado y justo a favor de los derechos corporativos por sobre todo lo demás.

Una coalición de interés público conocida como Campaña Comercial Ciudadana publicó un borrador del capítulo del TPP sobre “inversión” revelando información sobre el “tribunal internacional” que permitiría que las corporaciones exigieran directamente a los gobiernos que impongan barreras a los “beneficios potenciales”.

Arthur Stamoulis, director ejecutivo de la Campaña Comercial Ciudadana, explicó que los borradores “contienen claramente propuestas diseñadas para dar a las corporaciones transnacionales derechos especiales que van mucho más allá de los que tienen los negocios nacionales y los ciudadanos estadounidenses. Una propuesta que tendría efectos tan amplios en las regulaciones medioambientales, la seguridad del consumidor y otros intereses públicos, merece un escrutinio y un debate público. No se debería elaborar a puerta cerrada”.

Public Citizen’s Global Trade Watch, una organización de interés público, hizo un análisis del documento filtrado sobre inversión y explicó que el tribunal corporativo internacional permitiría que las corporaciones revoquen las leyes y regulaciones nacionales o demanden enormes sumas compensatorias ante el tribunal “empoderado para ordenar el pago de fondos ilimitados del Tesoro del gobierno a inversionistas extranjeros por demandas según el TPP”.

Incluso bajo NAFTA, más de 350 millones de dólares han sido pagados por gobiernos alineados con el NAFTA a corporaciones por “barreras” a los “derechos” de inversión, incluyendo vertederos de desechos tóxicos, reglas de corte de árboles, así como prohibiciones de diversos productos químicos tóxicos.

Porque, seamos claros: para las corporaciones, semejantes regulaciones y preocupaciones por los temas de salud, seguridad y medio ambiente se perciben solo como “barreras” a la inversión y los beneficios. Por lo tanto su “gobierno” demandaría al gobierno extranjero por cuenta de la corporación, basándose en la premisa de que semejantes regulaciones condujeron a una potencial pérdida de beneficios, por los cuales se debería compensar a la corporación.

El TPP permite que las corporaciones demanden directamente al gobierno en cuestión. Todos los países miembros del TPP, excepto Australia, han aceptado adherirse a la jurisdicción de este tribunal internacional, un tribunal irregular y arbitrario no elegido, antidemocrático y dotado de personal por las corporaciones, con autoridad legal por lo menos sobre diez naciones y sus poblaciones.

Además, los países del TPP no han aceptado un conjunto de obligaciones que deberían cumplir las corporaciones en relación con los estándares de salud, trabajo o ecología, y por lo tanto se abre una puerta a que las corporaciones obtengan todavía más derechos y privilegios para saquear y explotar. Mientras se amplían los derechos corporativos se desmantelan los derechos humanos y democráticos.

Una de las áreas más importantes en las que el TPP tiene un profundo efecto se relaciona con los derechos de propiedad intelectual o derechos de autor y de patentes. Las corporaciones han sido grandes defensoras de la expansión de los derechos de propiedad intelectual, es decir, de sus derechos de propiedad intelectual.

Las corporaciones farmacéuticas son muy partidarias de esos derechos y probablemente estarán entre los grandes beneficiarios del capítulo de propiedad intelectual del TPP. La industria farmacéutica se aseguró de que el acuerdo de 1995 de la Organización Mundial del Comercio incluyera contundentes reglas de patentes, pero finalmente consideró que esas reglas no lo bastante duras.

Dean Baker explica en The Guardian que reglas más duras de las patentes establecen “un monopolio garantizado por el gobierno, a menudo de hasta 14 años, que prohíbe que los competidores genéricos entren en un mercado basado en los resultados de las investigaciones de otras compañías que demuestran la seguridad y efectividad de un medicamento”. Baker señaló que semejantes leyes en realidad es “lo contrario del libre comercio” ya que “implican un aumento de la intervención gubernamental en el mercado”, “restringen la competencia y conducen a precios más elevados para los consumidores”.

Esencialmente, lo que esto significa es que en países pobres en los que más gente necesita acceso a medicamentos que salvan vidas, y a menor coste, sería imposible que las compañías o gobiernos fabriquen y vendan marcas genéricas más baratas de medicamentos exitosos cubiertos por patentes corporativas multinacionales. Un acuerdo semejante entregaría un monopolio de controles de precios a esas corporaciones, permitiendo que fijen los precios que consideren adecuados, haciendo así que los medicamentos sean increíblemente caros y frecuentemente inaccesibles para la gente que más los necesita.

Como señaló correctamente el congresista estadounidense Henry Waxman: “En muchas partes del mundo, el acceso a los medicamentos genéricos significa la diferencia entre la vida y la muerte”.

Se espera que el TPP aumente tales derechos de patente corporativos más que ningún otro acuerdo de la historia. Los fabricantes de medicamentos genéricos en países como Vietnam y Malasia resultarían afectados. También afectaría a las ventas de los grandes fabricantes de genéricos en EE.UU., Canadá, y Australia, que suministran medicamentos a bajo coste a gran parte del mundo.

Mientras EE.UU. ha renunciado al derecho de negociar los precios de los medicamentos con las corporaciones farmacéuticas (de ahí el precio exorbitante de los medicamentos adquiridos en EE.UU.), países como Nueva Zelanda e incluso Canadá, en menor grado, negocian precios de medicamentes a fin de mantener bajos los costes para los consumidores. El TPP otorgará nuevos privilegios de negociación a las corporaciones, permitiendo que apelen las decisiones de los gobiernos para cuestionar el alto coste de los medicamentos, o preferir alternativas más baratas. Refiriéndose a esos cambios, el jefe estadounidense de la Campaña Acceso a Medicinas de Médicos Sin Fronteras declaró: “Bush fue mejor que Obama al respecto”.

Pero el TPP no solo amenaza en estos aspectos: la libertad en Internet también es un objetivo importante.

El Consejo de Canadienses y OpenMedia, importantes paladines de la libertad en Internet, han señalado que el TPP “criminalizaría algunos usos comunes de Internet”, incluyendo la descarga de música así como la combinación de diferentes trabajos mediáticos. OpenMedia advirtió de que el TPP “obligará a los proveedores de servicios a recoger y suministrar datos privados sin protección de la privacidad y dará a los conglomerados mediáticos más poder para enviar multas por correo, eliminar contenidos en línea –incluyendo páginas web completas– e incluso cortar el acceso a Internet”.

El capítulo del TPP sobre los derechos de propiedad intelectual también propone nuevas leyes que tendrían que imponer los gobiernos para regular el uso de Internet. OpenMedia también advierte de que, según los documentos filtrados sobre derechos de propiedad intelectual, “puede haber fuertes multas a los ciudadanos comunes y corrientes en línea”, agregando: “podrían multarte por pulsar un enlace, se podrá excluir de Internet a la gente y se podrían clausurar páginas web”.

El TPP, advirtió el fundador de Open Media Steve Anderson: “limitará la innovación y la libertad de expresión”. Bajo el TPP no existe distinción entre violación del derecho de autor comercial y no comercial. Por lo tanto los usuarios que descargan música para su uso personal se enfrentarían a las mismas sanciones que los que venden música pirateada con fines de lucro.

La información creada o compartida en sitios de redes sociales podría llevar a que los usuarios de Internet sean multados, que les confisquen sus ordenadores, les corten el acceso a Internet e incluso a sentencias de prisión. El TPP impone un sistema de “tres golpes” por quebrantamiento del derecho de autor, según el cual tres infracciones llevarían a cortar el acceso a Internet de un grupo familiar.

¿Por qué, entonces, tanto secreto? Los responsables corporativos y políticos estudian muy de cerca la opinión pública; saben cómo manipular al público sobre la base de lo que piensa y cree la mayoría. Cuando se trata de acuerdos de “libre comercio” la opinión pública ha obligado a los negociadores a acuerdos a puertas cerradas y a un secreto inaudito precisamente porque las poblaciones se oponen a semejantes acuerdos de una manera abrumadora.

Un sondeo de opinión de 2011 reveló que el público estadounidense ha pasado –en los últimos años– de una “amplia oposición” a una “oposición abrumadora” contra los acuerdos comerciales del estilo NAFTA.

Un importante sondeo de NBC News-Wall Street Journal de septiembre de 2010 reveló que “el impacto del comercio y de la deslocalización es uno de los pocos temas en los cuales estadounidenses de diferentes clases, ocupaciones y opiniones políticos están de acuerdo”: un 86% dice que la deslocalización de puestos de trabajo por parte de las compañías estadounidenses a países pobres es “una de las principales causas de nuestros problemas económicos”, y un 69% piensa que los “acuerdos de libre comercio entre EE.UU. y otros países cuestan puestos de trabajo en EE.UU.” Solo un 17% de los estadounidenses opinó en 2010 que los “acuerdos de libre comercio” benefician a EE.UU., en comparación con un 28% en 2007.

Porque la opinión pública se opone fuerte –y crecientemente– a los “acuerdos de libre comercio” es necesario hacerlos en secreto con el fin de impedir que el público llegue a conocer acuerdos como el TPP, por no hablar de oponerse a ellos activamente. Y esta, como explicó el representante comercial de EE.UU., es una razón muy “práctica” para todo el secreto.

Andrew Gavin Marshall es un investigador y escritor independiente basado en Montreal, Canadá, que escribe sobre una serie de temas sociales, políticos, económicos e históricos. También es Project Manager de The People’s Book Project.

 

Fuente: http://truth-out.org/news/item/12934-why-so-secretive?-the-trans-pacific-partnership-as-global-coup

28
Nov
12

EEUU y la guerra

Los generales narcisos
Todo iba tan bien en el país más poderoso del mundo. Mientras se giraban órdenes a soldados para atacar, controlar, conquistar terreno y mantener bajo control los campos de guerra en Irak, Afganistán y otros puntos del mundo, y con ello resguardar la seguridad nacional de Estados Unidos, en Tampa sus generales de cuatro estrellas bebían champaña, fumaban puros y coqueteaban con sus admiradoras en fiestas de lujo.

La telenovela que se estrenó la semana pasada ha gozado de un público mundial y ha revelado mucho sobre la potencia militar suprema del país indispensable. Es un regalo de los dioses para los cómicos, y una distracción deliciosa para el público que, como en cualquier sociedad en la historia, goza inmensamente la larga y estrepitosa caída de los que se ponen en la cima de Olimpo.

Entre las mejores reacciones al escándalo sexual de cuatro estrellas hubo una que sugirió –después de años de oposición a que los gays participaran abiertamente en las fuerzas armadas con el argumento de que podrían desmoralizar a las tropas y generar conflictos y tensiones sexuales– que tal vez es otro el problema: “Tenemos que hacer algo sobre los heterosexuales en las filas militares. Nos tenemos que deshacer de ellos… Probablemente fue un error haberles permitido ingresar. Los ejércitos tradicionales siempre fueron gays”, reportó el corresponsal de defensa John Oliver en el nacionalmente influyente noticiero ficticio The Daily Show, con Jon Stewart.

Por ahora, todos saben que David Petraeus, uno de los generales más condecorados de su generación, al que se le atribuye la conquista militar final de Irak, el manejo de lo que se dice es la fase final de la guerra más larga en la historia del país, en Afganistán, y quien hasta hace unos días estaba encargado del frente clandestino y de inteligencia de la gran guerra mundial contra el terror como director de la CIA, y uno de los más ambiciosos, que sentía especial deleite en promover su figura pública, cayó ante los encantos de Paula Broadwell, su biógrafa.

¿Cómo fue que un hombre que exigía sobre todo disciplina a sus subordinados, bajo la advertencia de que alguien siempre está observando, cayó ante los hechizos de Broadwell?, se preguntan todos.

Y una vez que lo hizo ¿cómo es que uno de los máximos jefes de espionaje no logró mantener sus secretos? Bueno, resulta que la pareja ilícita intentó ocultar su comunicación con algo que aprendió de Al Qaeda (también utilizado por adolescentes): a través de una cuenta conjunta de Gmail donde sólo escribían borradores que nunca se enviaban y así cada quien, al entrar a la cuenta compartida, podía ver lo que había escrito el otro, reportó el Washington Post.

Fue asombroso ver cómo la telenovela/tragedia griega evolucionaba. Hasta la fecha, y antes de que empiecen los nuevos episodios esta semana (el padre de Broadwell acaba de comentar a Newsweek que hay mucho más que va a salir), sabemos que una tal Jill Kelley –quien con su marido era anfitriona de fiestas de lujo en su gran casa para altos oficiales militares de la base militar McDill en Tampa, sede del Comando Central desde donde se manejaban las guerras en Irak y Afganistán, y justo donde conoció a Petraeus y su sucesor, el también general de cuatro estrellas John Allen– se quejó con un amigo y agente de la FBI de que estaba siendo hostigada con correos electrónicos anónimos que atacaban su relación con Petraeus. La FBI descubre que la autora de los correos fue Broadwell, pero peor, en el transcurso de la investigación sus agentes se topan con evidencia de que Broadwell y Petraeus sostuvieron una relación sexual, algo que podría tener graves implicaciones tanto políticas como para la seguridad nacional. Después de meses de investigación se informa a la Casa Blanca sobre el asunto el día de las elecciones. El general sabe que hasta aquí llegó su carrera y acepta renunciar como director de la CIA tres días después.

¡Pero ahí no acaba la cosa! La FBI también descubre que Kelley, por la investigación que ella misma detonó, ha sostenido un coqueteo sexual vía correo electrónico (más de 20 mil páginas de intercambio epistolar) con el general Allen, quien recientemente había sido postulado para ser el próximo comandante militar de Estados Unidos en Europa. En tanto, el reconocido agente de la FBI que inició la investigación para su amiga se vuelve objeto de otra investigación al descubrirse que él había enviado imágenes inapropiadas a Kelley en las que aparecía él sin camisa.

Por otro lado, los medios descubren que el matrimonio Kelley enfrenta demandas legales por deudas multimillonarias, o sea, que tal vez no son lo que aparentaban. Pero ellos siguen pensando que son importantes: hace un par de días Kelley llamó a la policía para pedir protección ante la invasión de reporteros, invocando su inmunidad diplomática, ya que hace tres meses fue designada cónsul honoraria por la embajada de Corea del Sur en Washington, lo cual no otorga ningún privilegio diplomático.

Y en la investigación la FBI descubre que la ahora ex amante de Petraeus tenía información oficial confidencial en su computadora, todo lo cual entregó a la agencia, pero eso podría provocar una investigación criminal en su contra.

A todo esto, el secretario de Defensa Leon Panetta anuncio una amplia revisión de las normas de conducta por altos oficiales militares.

Y en su primera conferencia de prensa después de su relección, las primeras preguntas para el comandante en jefe Barack Obama no son sobre sus propuestas políticas ni los grandes temas que están en la agenda, sino sobre las aventuras sexuales de sus generales.

El cómico satírico Stephen Colbert acaba de escribir un nuevo libro que se titula America otra vez: reconvirtiéndonos en la grandeza que nunca no fuimos. Eso más o menos resume todo esto, por ahora. Mientras tanto, siguen muriendo jóvenes estadunidenses y civiles en las guerras guiadas por generales enamorados de sus biografías.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/11/19/opinion/026o1mun

28
Nov
12

EEUU Obama

Obama el pivote

 

Asia Times Online

 

El fabuloso Buda recostado en Wat Pho, Bangkok, no aprueba exactamente las guerras de drones y los “asesinatos selectivos”, por no hablar de bombardeos de la infraestructura civil. Por lo tanto el Buda puede haberse sentido intrigado –por lo menos– cuando el presidente de EE.UU., Barack Obama, trajo a colación lo siguiente refiriéndose a Israel y Gaza al comienzo de su tour relámpago de “pivoteo” del Sudeste Asiático: “ningún país del mundo toleraría que llovieran misiles sobre sus ciudadanos desde más allá de sus fronteras”.

 

Por lo tanto imaginad al Buda en el nirvana, supervisando compasivamente el lamentable paisaje de este valle de lágrimas y viendo, lógicamente, que los drones de Obama lanzan lluvias de misiles Hellfire desde Pakistán hasta Yemen, mientras uno de los asesinatos selectivos –extrajudiciales– típicos de Israel, el del líder militar de Hamás Ahmed Yabari, fue el preámbulo del desencadenamiento del último capítulo del castigo colectivo que Israel ha infligido a Gaza.

 

Llámese Doctrina Obama o buena excepcionalidad estadounidense; en toda la calle árabe el apoyo de Obama a la violencia israelí se analizó junto a esta dosis preceptiva de análisis geopolítico del heredero de Ariel Sharon: “Tenemos que arrasar vecindarios enteros en Gaza. Arrasar toda Gaza. Los estadounidenses no se detuvieron en Hiroshima,  los japoneses no se rindieron lo bastante rápido, por lo tanto también atacaron Nagasaki” [1].

 

¿Alguien quiere una solución final? Ni siquiera Obama –o cualquier otro presidente de EE.UU.– admitiría la posibilidad de que Tel Aviv se implica rutinariamente en terrorismo de Estado basado en castigo colectivo. Después de todo, como dijo una vez Golda Meir: “No existe el pueblo palestino… ellos no existen”.

 

Eso hace que el parloteo sobre el envío de la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, para mediar en un acuerdo entre Israel y Hamás sea tanto más ridículo. El gobierno de Obama no posee el poder para garantizar las promesas de su aliado Israel de ajustarse a un alto el fuego. Sin embargo, hay que mediar para llegar a un acuerdo y el mediador crucial es Egipto, bajo el presidente Mursi de la Hermandad Musulmana (HM).

 

Desde el principio, Mursi sabía que el primer ministro israelí Bibi Netanyahu no podría seguir bombardeando eternamente con la horrenda acumulación de “daños colaterales”. Sabía que Bibi tendría que dar marcha atrás, porque un bombardeo “para arrasar toda Gaza”, seguido de un guerra terrestre, correría el riesgo de hundir a Israel no solo en el terreno de la opinión pública mundial sino también en el terreno geográfico.

 

Durante semanas, el mantra de los conservadores y derechistas de EE.UU. es que la política de Obama en Medio oriente ahora consiste en besar los pies de la HM. Incluso si se admite que Obama y sus consejeros no saben cómo encarar a la HM (lo que está lejos de lograrse), se podrían esperar resultados del tipo más absurdo. La HM está en el poder en Egipto; bien posicionada para tomar pronto el poder en el país aliado de EE.UU., Jordania; dirige ahora la remezcla de la oposición en Siria; y está totalmente apoyada por Catar. Además, Hamás es esencialmente la HM en el poder en Gaza.

 

Considerando que Catar se colocó cuidadosamente en segunda línea en el intento de solucionar el drama en Gaza (porque teme enfrentarse a Israel), Washington se tuvo que basar en Egipto. En cuando a Mursi, él sabía que si no trataba de distanciarse de EE.UU. en el intento de mediar en un acuerdo, la calle egipcia lo apalearía en las próximas elecciones parlamentarias. Y solo Mursi tiene suficiente margen de maniobra para danzar alrededor del objetivo supremo de Hamás, que es romper para siempre el (ilegal) bloqueo físico y económico de Gaza.

 

Luego tenemos a la cada vez más curiosa Siria. El consejo remezclado de la oposición siria es una operación conjunta de EE.UU. y Catar. El propio Obama, en la primera conferencia de prensa después de su reelección, dijo que quería una oposición “comprometida con una Siria democrática, una Siria inclusiva, una Siria moderada”. No es exactamente la agenda en Doha, por no hablar de Riad.

 

¿Cuál habrá sido la reacción de Obama al saber que las bandas del Ejército Libre Sirio descartan totalmente el nuevo Consejo Nacional Sirio cuyo líder Moaz al-Khatib, a propósito, cree que Facebook es un maligno complot estadounidense/israelí? Las bandas han proclamado que quieren un “Estado islámico justo”. Traducción: al diablo con Catar y EE.UU., queremos seguir el camino medieval saudí.

 

No cabe duda; en los próximos meses será un desmadre ver a Obama tratando de pivotear para alejarse de todo ese lío hacia Asia-Pacífico.

 

Demasiados peces en el mar

 

Lo que nos lleva al destino final de todo este pivoteo: China.

 

La interpretación de Pekín de la exageración del pivoteo es directa. La Guerra Fría ha vuelto y la nueva amenaza roja (¿amarilla?) es China. El gobierno de Obama no tiene por qué meterse en disputas en el Mar del Sur de China. Ya que el ascenso del Reino del Medio a máxima potencia económica –y después política– del mundo es tan inexorable como la muerte o los impuestos, todo el Sudeste Asiático preferirá la integración al enfrentamiento.

 

Comparadlo ahora con la posición más bien cómica de Obama –quien trajo a colación el pivoteo que aumentó la tensión para comenzar– que ahora se presenta como el benigno apaciguador de tensiones, involucrando a China, Taiwán y cuatro naciones del Sudeste Asiático, durante su tour relámpago.

 

No obstante la lucha ya ha comenzado; después de todo están en juego inmensas cantidades de petróleo y gas inexplorados. Pekín solo aceptará negociaciones bilaterales. Las Filipinas –siguiendo la influencia de EE.UU.– quieren internacionalización. Camboya –esencialmente una colonia económica china– anunció durante la cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) que todos los miembros discutirán bilateralmente con China el Mar del Sur de China. Las Filipinas –que hablan de un “Mar de las Filipinas Occidentales”– dijeron: “olvidadlo”. En esta etapa, ASEAN y Pekín deben ponerse de acuerdo en un “código de conducta”. Tomará tiempo. Pero es inevitable.

 

Obama se reunió con el primer ministro chino saliente Wen Jiabao, a quien dijo que EE.UU. y China deben “establecer reglas de juego claras” para el comercio y la inversión. Es ciertamente más civilizado que cuando Mitt (¿Quién?) Romney prometió comenzar una guerra comercial/monetaria con China “el primer día de su presidencia”. No hay referencias de de que Wen haya mencionado el pivoteo a Obama.

 

Por lo tanto al fin y al cabo ¿qué estaba haciendo exactamente Obama en su tour relámpago por el Sudeste Asiático? Para el horror de los “excepcionalistas” estadounidenses de todos los tipos estaba, esencialmente, deslocalizando puestos de trabajo estadounidenses.

 

Obama fue en una ofensiva diplomática a extender a la mayor cantidad posible de naciones asiáticas un trato al estilo del Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica conocido como Acuerdo de Asociación Trans Pacífico de Libre Comercio (TPP). El TPP es otro fabuloso instrumento de las corporaciones de EE.UU., así como otro clavo en el ataúd de la manufactura estadounidense. Los funcionarios del gobierno de Obama estuvieron activos presentando el TPP como un instrumento para facilitar el pivoteo de Obama, en términos de “contener” a China. Al contrario, la propia Hillary Clinton anunció que le gustaría que China formara parte del TPP.

 

¿Pivoteo? No creáis el sensacionalismo. Es solo negocio.

 

Nota:

 1. A decisive conclusion is necessary, Jerusalem Post, 18 de noviembre de 2012.

 Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y de Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su libro más reciente es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Contacto: pepeasia@yahoo.com//

 Copyright 2012 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

 Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/NK22Ak02.html

 

27
Nov
12

Hillary Clinton y la diplomacia de los EEUU

¡Hasta la vista, Hillary!

Nydia Egremy
Red Voltaire |

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Quizás la última ocasión en que Hillary Diane Rodham Clinton, la todavía hoy secretaria de Estado estadounidense, sufrió las angustias de ese cargo fue el pasado 7 de octubre de 2012. Seguramente hacia las 8 de la noche (hora de Washington) ya había sido informada la señora Clinton del fracaso de su Departamento de Estado en su propósito de abrir –con cuantiosos recursos–el camino de su ahijado Henrique Capriles hacia el palacio presidencial en Venezuela.

Es posible que la defensora del “Smart Power”, estuviese rodeada en aquel momento de sus asesores especializados en “Latin American Affairs” y que su mirada se haya hecho especialmente hosca al observar las imágenes de las largas filas de electores que esperaban para votar en el país sudamericano. También es posible que una profunda desazón invadiera a Mrs. Clinton cuando las pantallas de su oficina reflejaron los felices rostros de miles de partidarios del presidente-candidato Hugo Chávez Frías que celebraban su reelección. También es posible que la derrota ante un adversario que ella había subestimado la haya decidido, días después, a filtrar la noticia de su próximo retiro del Departamento de /Estado.

Ahora que se confirma esa noticia resulta irresistible la tentación de comparar el desasosiego que debe haber vivido la aún secretaria de Estado Hillary Clinton el 7 de octubre de 2012 con otras dos intensas jornadas que experimentó durante su gestión, desde 2009.

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Cabe recordar la madrugada del 2 de mayo de 2011, cuando millones de espectadores pudimos ver como la tensa mano derecha de Hillary cubría su boca y su expresión, quizá de preocupación, cuando el helicóptero de los Navy SEAL chocó contra una cerca de la vivienda de Osama ben Laden. El accidente parecía poner en peligro el éxito de la Operación Lanza de Neptuno (que por designios inescrutables del Pentágono nació como Operación Gerónimo). Sin embargo, apenas 38 minutos después se confirmaba la muerte del hombre más buscado del planeta y los músculos faciales de la señora Clinton recuperaban su rebosante redondez.

Y esa expresión que pretendía ser “kind” y “polite” se transformó en rotunda carcajada que sacudió su rolliza figura aquel 20 de octubre, cuando ante las cámaras de la CBS, Mrs. Clinton fue informada de la muerte de Muammar el Khadafi; con rápidos reflejos la Secretaria de Estado subió los brazos en señal de triunfo y moviéndolos mientras su rostro desplegaba una abierta sonrisa de satisfacción expresó: “¡Fuimos, vimos y murió!”.

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La reacción de la secretario de Estado Hillary Clinton ante el anuncio del asesinato de Muammar el Kadhafi.

La reportera, tan risueña como la propia señora Clinton, le preguntó si su sorpresiva presencia en Trípoli había tenido algo que ver con la muerte del líder libio. La secretaria de Estado respondió que no antes de agregar, con la misma amplia sonrisa de satisfacción: “Estoy segura de que así fue.El video es harto elocuente, pero no apto para menores.

Otro gesto que probablemente ilustra la personalidad real de quien durante 4 años ha representado ante el mundo los intereses de Estados Unidos es la frase que pronunció en las primeras horas posteriores al desplome del World Trade Center. Aquel 11 de septiembre de 2001, la flamante senadora por Nueva York lanzó una atronadora advertencia al resto del mundo: “Quien no esté con nosotros está contra nosotros.

Esa desafiante Hillary Diane Rodham Clinton se construyó en un ambiente anticomunista y conservador. Con el tiempo se acercó a los liberales, cuando se graduó como capaz doctora en Derecho. En 1974, estuvo en el equipo de abogados que asesoró al Comité Judicial del Congreso que sometió a Richard Nixon a juicio político por el escándalo del Watergate. Años después, se convertiría en Primera Dama del Estado de Arkansas (durante dos mandatos) cuando su esposo fue electo gobernador de aquel Estado y también durante dos mandatos fue Primera Dama de Estados Unidos cuando William Jefferson Blythe III (William Clinton) logró la presidencia (1993-2001).

Y sí, es más que probable que la reelección de Hugo Chávez como presidente de la estratégica Venezuela representara para Hillary el más rotundo fracaso de sus aspiraciones imperiales. Debió congelarse el rostro de la Secretaria de Estado con esa confirmación de que, cada vez más, el mapa de Nuestra América escapa a la visión geopolítica estadounidense. También debió despertar su profunda ira cuando constató que los recursos energéticos, acuíferos e la inmensa biodiversidad del subcontinente americano permanecen bajo el control de sus pueblos.

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Ahora, Hillary se va. El anuncio del retiro de Mrs. Clinton se conoció antes de que concluyera octubre, el mes que para ella debió ser aciago. Está cansada, dice la prensa desinformadora, aunque al Washington Post le espetó: “no estoy muy dispuesta a permanecer más tiempo” y esa frase denota más irritación que agotamiento. Por eso vale que nos preguntemos: ¿cuál es la misión que no logró? ¿Ver su anhelado ataque aéreo contra Damasco y después contra Teherán? Y aunque la administración Obama haya podido festejar por estos días la captura y muerte de los dos archienemigos de Estados Unidos: Osama ben Laden y Muammar el Khadafi, la señora Clinton no logra celebrar.

Las noticias que surgen en todos los puntos del planeta nos muestran una política exterior estadounidense divorciada del acontecer mundial. A pesar de haberse reunido con dirigentes políticos de 110 países en estos 4 años, la señora Hillary Clinton nunca ha comprendido las sutilezas de la diplomacia mundial. En Irak y Afganistán, aún bajo la ocupación estadounidense, se perpetúan los atentados contra las tropas ocupantes y en Pakistán decenas de miles de personas se oponen a que su gobierno oculte la guerra de drones que Washington ha desatado contra la población civil de ese país.

Tal vez el drama inesperado que heló la sangre a la señora Hillary Clinton fue la confirmación de la muerte de su representante en Libia, Chris Stevens. Cuando los mercenarios disfrazados de “rebeldes” libios incendiaron el consulado estadounidense en Bengazi y provocaron la muerte de aquel hombre del sistema y experto en la región, se puso de manifiesto la inconsistencia de los acuerdos y pactos que el Departamento de Estado articuló con ellos por debajo de la mesa.

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Entre los nombres que ya se barajan para sustituir a Hillary Clinton en el Departamento de Estado está el de Susan Rice, actual representante permanente de EEUU en la ONU.

Los latinoamericanos no esperamos mucho de los eventuales sucesores de la aún secretaria de Estado. Las posibles nominaciones del ex candidato presidencial John Kerry o la de Susan Rice, la actual embajadora de Estados Unidos ante la Organización de Naciones Unidas, no anticipan buenas nuevas en cuanto a la futura “diplomacia” de Washington. Un prometido acercamiento a América Latina para el segundo mandato de Obama no altera la estela de militarismo, expoliación y devastación ambiental de su política exterior.

Y sí, todavía es posible que una personalidad como Mrs. Clinton retorne a la política. Ya se rumora en los pasillos de Washington que Hillary planea convertirse en el relevo de Barack Hussein Obama II. En todo caso lo que nos apetece en este momento es abrirle bien grande la puerta y decirle: “Hasta la vista, Hillary”.

Nydia EgremyNydia Egremy Internacionalista mexicana y periodista desde hace 30 años. Sus investigaciones sobre seguridad nacional, inteligencia y conflictos armados la han llevado a países de Medio Oriente, Europa y América Latina.

 
06. México votó por la tercera guerra mundial
 
26
Nov
12

el imperialismo

El imperialismo es como la víbora: puede cambiar de piel pero no modifica su esencia
Días pasados la Asamblea General de la ONU aprobó con 188 votos a favor contra tres en contra (Estados Unidos, el régimen fascistoide de Israel y Palau, un deshabitado polígono de tiro de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en el Pacífico con una población total de unos veinte mil habitantes) y dos abstenciones una resolución condenando por vigésima primera vez consecutiva al criminal y genocida bloqueo impuesto por Estados Unidos en contra de Cuba. El año anterior habían sido 186 los países que habían repudiado al despotismo imperial. El pasado martes se sumaron dos más, sobre un total de 193 países integrantes de la ONU.Tal como era previsible, Washington se apresuró a desestimar la humillante derrota diplomática y declaró que mantendría inalterable una política que, como dijera el canciller cubano Bruno Rodríguez, es “inhumana, fracasada y anacrónica”, y que durante once administraciones de la ejemplar “democracia” norteamericana se ha burlado de la opinión pública mundial y de lo acordado por la comunidad internacional a través de reiteradas resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Con su insolente actitud tanto Estados Unidos como sus estados clientes: Israel y Palau, demuestran ser “estados canallas” que violentos y belicosos, que atropellan impunemente la legislación internacional y las reglas que ordenan las relaciones civilizadas entre los estados. Nunca más acertadas aquellas palabras de Martí cuando denunciara “al Norte revuelto y brutal que nos desprecia.” Sólo que hoy, a diferencia de ayer, el desprecio se hace extensivo no sólo a los países de América Latina y el Caribe sino a todos los que repudiaron con sus votos al bloqueo.

Si no se podía esperar otra cosa de personajes como los Bush, padre e hijo; como Reagan y tantos otros que descendieron a la historia bañados en sangre y repudiados por la mayor parte de la humanidad, el afrodescendiente Premio Nobel de la Paz del 2009 podría haber honrado la memoria de sus ancestros ultrajados y explotados por los esclavistas a ambos lados del Atlántico y tener un gesto honorable y de mínima valentía hacia Cuba, heredera de la gran gesta libertadora de esclavos que iniciara Toussaint Louvertoure en Haití en 1804. Pero, como precozmente lo advirtiera Noam Chomsky, Barack Obama nada tiene que ver con las reivindicaciones de su pueblo; es apenas un engranaje más en la infernal maquinaria del capital y de la opresión imperialista. Por eso, ante el nuevo repudio mundial al bloqueo el portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner, se limitó a señalar que “nuestra política hacia Cuba permanecerá intacta.” La preocupación de la Casa Blanca, agregó, pretende “crear mejores lazos con el pueblo cubano más allá del gobierno”, con el que el Presidente Obama, dijo, mantiene significativas diferencias. El bloqueo, por lo tanto, continuará su obra destructiva. Washington tratará de estrechar los lazos con el pueblo cubano imponiéndole toda clase de privaciones y sufrimientos, lo cual es una curiosa manera de cultivar una amistad. En idéntico sentido se manifestó Ronald Godard, un retirado diplomático de carrera cuyo curriculum envidiaría el espía más inescrupuloso de la CIA, al decir que con sus protestas Cuba intentaba “encontrar un chivo expiatorio a los problemas económicos de la isla.” Lo que este personaje parece ignorar es que los problemas económicos de la isla se originan, en gran medida, en el descomunal costo del bloqueo: dos planes Marshall en contra, a lo largo de más de medio siglo. Con uno se reconstruyó Europa; con dos, en contra, no lograron hundir a la revolución. La burguesía imperial pretende vanamente poner a Cuba de rodillas, que pida perdón por la osadía de haber hecho su revolución y que arrepentida y resignada se reintegre a la hegemonía de la Roma americana, desvirtuada como un dócil protectorado estadounidense. Pero tal cosa jamás ocurrirá: antes veremos el derrumbe del imperio que la capitulación de la heroica isla del Caribe.




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