Archivo para 31 mayo 2009

31
May
09

nacionalización del acero (h, chavez) EL PUÑO DE ACERO

Por Emilio Cafassi |*|

La llegada tardía y atenuada de la crisis capitalista central a estas orillas no es el único factor que obliga a morigerar optimismos y a medir con cuidado cada paso que las izquierdas vayan adoptando en el sur a fin de evitar tropiezos y hasta caídas. En un futuro no lejano van a alterarse varios escenarios políticos nacionales con consecuencias para la mutua interacción, la posible solidaridad y los niveles de integración que cuentan con débiles cimientos hasta el momento. En Brasil y Chile se aproximan en un año las elecciones presidenciales y nada parece indicar que pueda evitarse una recuperación de las derechas. En Argentina, si bien el poder ejecutivo no está en disputa, falta menos de un mes para las elecciones legislativas que otorgarán inevitablemente cada vez más bancas a derechas ascendentes trenzadas y con creciente control de la maquinaria mediática y hasta con poder de movilización popular. El kirchnerismo despertará el 29 de junio más aislado aún, habiendo abandonado ya toda pretensión transversalista y apoyado en la peor tradición de punterismo provinciano y corrupción, posiblemente sin quórum parlamentario propio. Aunque en Uruguay, salvo una catástrofe inesperada, no se vislumbren mayores modificaciones, la perspectiva de un mayor aislamiento regional es proporcional a la concreción de este próximo panorama señalado.

El riesgo más importante para el cono sur se corre en Brasil por su peso específico y por el liderazgo que viene sosteniendo. Está enfrentando un proceso político con un par de analogías y una divergencia con el uruguayo y el chileno, que sin embargo está articulado por la congénita tensión latinoamericana entre la tentación personalista de la insustituibilidad, del culto a la personalidad, y los límites republicanistas a estos atajos iatrogénicos. En estos tres casos mencionados, el nivel de aprobación de sus presidentes carece de antecedentes y resulta admirable, inclusive entre segmentos sociales aún seriamente postergados. Y en los tres, la limitación a la reelegibilidad, instituto político que en mi opinión, entre otros, resulta fundamental para lograr cierta democratización de los débiles regímenes políticos, impide capitalizar directamente semejante respaldo. En ellos, las fuerzas políticas gobernantes están obligadas a construir nuevas referencias y liderazgos. La diferencia es que mientras en Uruguay el FA no parece sufrir una caída significativa de la intención de voto con cualquiera de sus tres precandidaturas, ni una distancia abismal con el índice de aprobación presidencial, inversamente en el PT y en la Concertación, el panorama es sombrío.

La economista Dilma Rouseff (ex guerrillera y presa política de la dictadura al igual que Mujica) además de los serios límites actuales que el tratamiento de su cáncer linfático supone, no consigue aún afirmarse como una alternativa al carismático José Serra que seguramente arribará sostenido por el poderoso aparato político-publicitario del PSDB. Una nube oscura se instala sobre todo el Mercosur ante esta posibilidad, ya que la orientación de Serra supone reforzar la integración comercial con los Estados Unidos, en desmedro del resto de la región.

En Chile, el candidato de la Concertación ya no será un socialista como los dos últimos presidentes sino el ya conocido y tibio Eduardo Frei quién venció en las internas al líder del partido radical, José Gómez, constituyendo un retroceso respecto al giro tímidamente progresista de las dos últimas gestiones presidenciales. Todo parece indicar que la perspectiva chilena es catastrófica ya que el candidato de la Concertación está muchos puntos abajo del multimillonario empresario Sebastián Piñera quién además de dirigir importantes empresas como LAN o el Citicorp tiene procesos judiciales por fraude, que se añaden a escándalos políticos y mediáticos al estilo Berlusconi. Cierto es que Chile siempre tuvo un rol resbaladizo respecto a la integración latinoamericana, pero todo empeorará evidentemente ante un triunfo del neopinochetismo e inclusive, aunque en menor medida, ante el poco probable triunfo de Frei.

Sin embargo, no importan exclusivamente las relaciones de fuerzas que en cada país serán mensuradas electoralmente en la secuencia prevista, sino además, y fundamentalmente, el análisis cualitativo y semiológico del discurso, las demandas específicas de las derechas y la amplificación mediática que obtengan. Resultará un buen ejemplo la reciente ofensiva del establishment argentino a favor del grupo Techint de Paolo Rocca en respuesta a la nacionalización venezolana de tres de sus empresas (Matesi, Tavsa y Comsigua). No estamos sólo ante un caso de timing oportunista para acentuar por elevación el enfrentamiento con los Kirchner, atacando al presidente Chávez, sino de ir instalando una grosera identificación del “interés nacional” y la “razón de estado” con el interés privado de algún ciudadano en particular. El tema trasciende lo meramente electoral en Argentina y lo meramente argentino para el resto del sur.

La insólita demanda de impedir el ingreso de Venezuela al Mercosur formulada por la UIA, la Adeba y la AEA, gremiales que concentran el lobby bancario e industrial del país, además de cámaras binacionales y empresas energéticas, es mucho más que una solicitud de represalia diplomática. Insinúa una clara intención restauradora de la ideología neoliberal al confundir empresa pública nacional con empresa privada, además del ya mencionado interés nacional con el beneficio personal.

Lo que pone en cuestión el lobby empresario es la potestad de un estado nacional de planificar su estrategia de desarrollo y su propósito es la utilización de la diplomacia para ahogarlo e impedirlo. Las empresas objeto de controversia no serán expropiadas sin contraparte sino compradas a precio internacional a partir de negociaciones específicas. Exactamente esto mismo ya sucedió con la empresa siderúrgica Sidor, propiedad del mismo grupo Techint en Venezuela. Para ello contó con un importante auxilio de la diplomacia argentina que culminó con una negociación entre ministros que logró elevar su precio desde los 500 millones de dólares originalmente ofertados a 1.970 millones de la misma moneda, que satisficieron a los propietarios una vez cuadriplicado el número original. Entonces a Rocca no se le ocurrió demandar sanciones diplomáticas ni trabar ingreso alguno de Venezuela.

Es indudable que el cuerpo diplomático de una nación debe tratar de auxiliar a los ciudadanos en el exterior. Desde el simple trámite consular de un pasaporte extraviado hasta el auxilio en una negociación privada, si fuera necesario. Pero jamás puede confundir su estrategia y política exterior con los negocios privados de sus ciudadanos. Si así fuera, Buenos Aires tendría que estar planificando una ofensiva sobre el Reino Unido ante la posible rescisión del contrato de Carlitos Tévez con el Manchester United, cuyo pase se estima en 40 millones de dólares: toda una empresa argentina unipersonal.

El golpe mediático montado por la derecha a partir de este episodio, que obligó a la Presidenta Argentina a desmentir que tuviera en sus planes nacionalizar empresa alguna, tiene un claro propósito ideológico local con pretensiones exportadoras. Solidarizándose con las cuentas de Techint lanza una amenaza sobre la intervención planificada de la economía y la propiedad y sobre el instrumento jurídico-económico de la nacionalización que resulta indispensable para concretarla en ciertas áreas estratégicas.

La derecha argentina antepone el modelo diplomático del imperialismo (tanto norteamericano como europeo) con sus oficinas de intereses y sus presiones, chantajes y bloqueos que es antitético respecto al paradigma de integración al que con gran dificultad se viene dirigiendo el cono sur. La nacionalización es un recurso fundamental para compensar las catástrofes económicas que la elefantiásica mano invisible produce. Precisamente al que hoy acuden los países imperialistas para tratar de mitigar, con poco éxito por cierto, los efectos de sus desaguisados. Un proyecto de integración real de América Latina no sólo requiere de empresas públicas nacionales estratégicas, sino además joint ventures o asociaciones de empresas públicas regionales que aprovechen la escala de producción de mercados expandidos y compensen diferencias en la posesión de recursos naturales. Tal vez en algunos casos directamente la creación de empresas públicas multinacionales.

Poco importa a los efectos de lo que discutimos aquí que el Grupo Techint no sea tan específicamente una empresa de capital argentino como sostienen los medios, sino un conglomerado multinacional de cien empresas de origen italiano con sede en Milán que posee y opera grandes fábricas en Argentina. Tampoco que las empresas objeto de próxima nacionalización en Venezuela, prevenidas de su destino, adeuden salarios, contribuciones fiscales y de energía, desconozcan convenios laborales y cometan fraudes con maniobras de autoexportación. Probablemente, si el capital fuera venezolano, haría exactamente lo mismo.

Lo que este episodio viene a corroborar es el fortalecimiento del cerco de reacción neoliberal que se está rearticulando fuertemente en nuestra región por muy diversos medios: político-electorales, ideológicos, jurídicos y comunicacionales, amenazando con golpear con su nuevo puño de acero, las tenues conquistas adquiridas. También cuenta con el capital privado que, ya sabemos, carece de nacionalidad alguna.

|*| Profesor titular e investigador de la Universidad de Buenos Aires, escritor, ex decano. cafassi@mail.fsoc.uba.ar

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31
May
09

CR. COURIEL: Un dólar más alto y más impuesto al capital en gobierno de Mujica

 

 

más intervención del Estado: 

 

Un gobierno encabezado por José Mujica promoverá el empleo activo desde el Estado, procurará un dólar más competitivo, subirá los impuestos de la renta de capital y acordará con empresarios y trabajadores el reparto de la productividad.

Basado en los contenidos del propio programa de gobierno del Frente Amplio, el precandidato oficial de la coalición, José Mujica se plantea reorientar la economía si llega al gobierno, sin desconocer que “está bajo un régimen capitalista y que los empresarios deben tener rentabilidad”, dijo a El País el senador Alberto Couriel.

El legislador que forma parte de los principales colaboradores del precandidato en materia programática, subrayó que lejos de espantar a los inversionistas, Mujica está abierto al diálogo” en la “búsqueda de acuerdos, no sólo a nivel político, sino también entre empresarios, trabajadores y el Estado.

“La políticas macroeconómicas tienen que atender simultáneamente la estabilidad y el control de la inflación, el crecimiento y del empleo. El programa del FA ahora lo refleja”, afirmó Couriel “Pero además el mundo internacional lo pide; se derrumbaron los mitos del neoliberalismo, la crisis financiera mostró que el mercado no regula y que no todo lo que hace el sector privado es virtuoso y que tampoco lo que hace el estado es vicioso.”, arguyó.

Couriel señala que “en Estados Unidos salen a pedirle al Estado y eso significa pedirle a los políticos, millones y millones de dólares para atender la crisis financiera”. A su juicio “la nueva situación internacional también ayuda a ser más pragmático, porque el mundo desarrollado está preocupado por el empleo”.

Interrogado sobre cómo se logrará una mejor distribución de la riqueza, ante el reconocimiento de que es una de las tareas pendientes del próximo gobierno, Couriel destacó: “Hay fragmentación social y una estructura productiva heterogénea. Se debe atender dos elementos conjuntamente: una política activa de empleo, para resolver no sólo el empleo abierto, sino para resolver esta heterogeneidad. Esto significa apoyo a las pequeñas empresas”. Aseguró que el Estado “va a apoyar, tiene que hacerlo, la fragmentación social hay que atenderla globalmente, si no resuelvo empleo no se resuelve la fragmentación”.

Consideró que el tema salario también está ligado. Recordó que en el actual gobierno “estuvo muy marcada por mejorar situación de los trabajadores y eso se consiguió”. Pero, por otro lado, se contuvo la política salarial para que no influya en la inflación. “Los salarios crecieron muy por abajo del producto y yo creo que la negociación colectiva, el diálogo, lleva a empresarios, trabajadores y el Estado a distribuir y distribuir también las mejoras de productividad.”, estimó. “Entonces, la política salarial debe estar más imbuida en un reparto más equitativo de la productividad”, apuntó.

En relación al tema tributario, Couriel remarcó que el programa del Frente sostiene que se debe apuntar a que las rentas de capital paguen más que las de trabajo. “Las rentas de capital, por lo menos, deberían pagar igual que las de trabajo, y eso significa el impuesto a la renta clásica que existe en todo el mundo, y no el dual, que diferencia a las rentas de capital y las de trabajo, pero también la distribución del ingreso que se consigue más con el gasto que con los ingresos”, aseveró. Empero, consideró que todo deberá “hacerse con tiempo”.

Dólar En cuanto a la política monetaria, Couriel remarcó que el programa del Frente señala que se debería “estar más para la competitividad que para la estabilización”.

“El precio del dólar muy gradualmente, se debería ir trabajando para mejorar la competititividad de la exportación y también para proteger la producción interna”, opinó.

Dijo que el dólar se mantuvo bajo porque los precios internacionales de los productos son altos. “Hay que mirar la política cambiaria de Europa, del real y de Argentina y ser pragmáticos”, afirmó.

“Ni Correa, ni Chávez, ni Morales”

“Mujica no puede ser ni Rafael Correa, ni Hugo Chávez, ni Evo Morales, por más amigos de él que sean, porque el punto de partida de sus países es completamente distinto”, asegura el senador Alberto Couriel. “La desigualdad de Bolivia es étnica, no es la del Uruguay; el grado de transformación que requieren Ecuador y Bolivia, no es el de Uruguay”, afirmó.

Al establecer la diferencia que existe entre el precandidato José Mujica y los gobiernos considerados de corte populista, Couriel dijo que toda la transformación que se plantea en un eventual segundo gobierno de la coalición, no se apartará del Estado de derecho.

“Todos los métodos van a ser dentro del Estado de derecho y dentro de las libertades básicas. La democracia es un elemento absolutamente clave, el Frente ha demostrado que se pueden tener las libertades”, destacó.

Señaló que si Mujica llega al gobierno no será la administración del ex integrante del MPP, sino “del Frente”, tal como lo es con el mandatario Tabaré Vázquez.

“Este Mujica es muy democrático; no es el Mujica de la guerrilla”, afirmó. “Entendió la democracia y que el mundo internacional caminó sobre la base del conocimiento y del progreso técnico. Y es un hombre de mucho diálogo también en la interna del Frente Amplio. Todos los precandidatos pueden asegurar la unidad del Frente y yo creo que Mujica es el que más asegura la unidad”, opinó.  

 

29
May
09

la universidad a la sociedad

PRONUNCIAMIENTO DEL CONSEJO DIRECTIVO CENTRAL DE LA UNIVERSIDAD DE LA
REPUBLICA SOBRE LA SITUACIÓN Y PERSPECTIVAS DEL HOSPITAL DE CLINICAS

Vista la comprometida situación funcional y económica del Hospital de Clínicas.
Considerando que:
1) El Hospital de Clínicas tiene un enorme valor en la contribución universitaria a la Salud
colectiva. Ha sido históricamente una institución fundamental en la formación de profesionales de
la Salud así como un centro de innovación y referencia al servicio del cuidado de la población más
carenciada de nuestro país, compartiendo con el Ministerio de Salud Pública la responsabilidad de
la asistencia pública y brindando una atención del más alto nivel de especialización.
2) Esta realidad se ha ido deteriorando progresivamente desde hace años, debido a problemas
estructurales, organizativos, dificultades en la gestión e insuficiencia presupuestal en relación a los
requerimientos de las nuevas tecnologías y de la complejidad de la asistencia sanitaria.
3) Actualmente existe una nueva organización sanitaria dada por la creación del Sistema Nacional
Integrado de Salud (SNIS), de la cual el Hospital de Clínicas está en buena parte excluido a pesar
de asistir a la misma población asignada a los servicios de ASSE.
4) Sigue vigente la necesidad de un centro asistencial universitario de nivel superior, capaz de
mantener al país actualizado en las últimas tecnologías de asistencia sanitaria, que avanzan muy
rápidamente.
5) El Hospital de Clínicas continúa siendo un centro fundamental por su capacidad para la
formación integral de recursos humanos en las diversas disciplinas de la Salud (médicos,
enfermeros, tecnólogos, etc.), si bien es imprescindible la descentralización y progresivo aumento
de la formación de recursos humanos en otros centros asistenciales tanto públicos como privados,
capitalinos o del interior del país.
6) La situación del Hospital de Clínicas requiere una atención sostenida por parte de la conducción
universitaria, que asume la responsabilidad que le corresponde y el compromiso de impulsar las
medidas que contribuyan a la solución de los graves problemas que afectan al Hospital.
7) Las soluciones a tales problemas deben estar por encima de intereses de sectores particulares,
debiendo primar los intereses colectivos, los principios universitarios, el bienestar y la Salud de la
población.
. Atento al apoyo expresado por la Universidad de la República a la construcción de un SNIS que
haga efectivo el derecho a la Salud para todos los uruguayos
El Consejo Directivo Central:
1- Expresa la voluntad de la Universidad de la República de que el Hospital de Clínicas forme
parte del prestador integral público de Salud, incorporando a éste su plena capacidad asistencial
de segundo y tercer nivel así como su contribución académica a la formación de recursos
humanos y a la creación de conocimientos para el sistema.
La Universidad, por medio de este Consejo, asumirá un rol protagónico, junto con los órganos de
conducción de la Facultad de Medicina y del propio Hospital, en las gestiones ante las autoridades
nacionales orientadas a lograr una inclusión efectiva del Hospital de Clínicas en el SNIS.
2- Avala las gestiones de las autoridades de la Facultad de Medicina y del Hospital de Clínicas
para acordar con la dirección del SNIS y de ASSE un convenio global que defina las prestaciones
mutuamente complementarias y que establezca el reconocimiento económico que corresponde a
las mismas por una población atendida, y por su condición de hospital de referencia nacional.
Se requiere formular una ley complementaria del SNIS que establezca lo ya mencionado, y que
instale un organismo de coordinación entre los componentes del prestador integral público de
Salud.
3- Dado el valioso aporte del Hospital Universitario al prestador público de Salud, solicita a las
autoridades nacionales representadas por el Ministerio de Salud Pública y el Ministerio de
Economía y Finanzas el auxilio económico que permita sortear las dificultades que se plantean en
este año 2009.
Solicita asimismo a las autoridades sanitarias impulsar la rápida concreción de los convenios
parciales ya redactados con ASSE, que permitirán robustecer la contribución del Hospital de
Clínicas a la salud de la población.
4- Expresa la voluntad universitaria de sostener y ampliar las actividades del Hospital en todas sus
funciones, para lo cual realizará el esfuerzo financiero que la realidad económica interna permita,
e impulsará las gestiones adecuadas para que sean contempladas las necesidades planteadas,
en el marco del apoyo estatal que se procura.
5- Promoverá un proceso de pronta revisión y transformación profunda a mediano y largo plazo de
la estructura administrativa y técnica del Hospital de Clínicas, para el mejor cumplimiento de sus
fines.
6- Llama a todos los órdenes y sectores del Hospital Universitario a evitar todas las acciones que
perjudiquen el cumplimiento de los objetivos superiores del Hospital, que son brindar
permanentemente la más amplia atención posible a sus usuarios y desarrollar enseñanza e
investigación de calidad.

29
May
09

Economía sin aritméticas

Por Daniel de Souza – Secretario general de Fucvam

La moda actual en los circuitos de Washington es crear una reguladora de riesgo sistemático, para asegurarse que EEUU no vuelva a tener otra crisis económica como la actual, ésta es simplemente para encubrir lo que pasó y quieren hacer creer que solo mentes brillantes pueden entender, atender y concluir salidas.
Más de eso no necesitamos, lo que proponemos es asistir a personas que entiendan el tipo de aritmética que aprendimos en la escuela, pues los discípulos de la meca financiera ninguno vio y ninguno previó la burbuja inmobiliaria, cuando en sus narices el precio de las casas ajustadas a la inflación crecía más de un 70% transformándose en una ganancia especulativa de más de 8 billones de dólares.
Era obvio que cuando estallara haría estragos en el sector financiero, pues se daban préstamos contra garantías sobredimensionadas.
Los datos estaban ahí para estudiarlos, compararlos, valorar sus riesgos, no existía ningún misterio, pero, aún así los responsables de controlar y vigilar nada vieron.
Hoy sus recetas son regular sistemáticamente, auditar responsablemente como autocrítica justificadora de la indiferencia burocrática, donde demuestra que la burocracia no es una forma de organización sino de poder.
Si con anterioridad hubiera existido “la reguladora”, nada podría haber hecho ante la personalidad y figura de Alan Greenspan, el gurú de la economía mundial.
Este poderoso hombre cuando anunció retirarse, jubilarse en el año 2005, economistas y los banqueros más poderosos del mundo se reunieron en Jackson Hole (Wyoming ) para dilucidar y pronunciar que este era el banquero más brillante de todos los tiempos. Todos los economistas, periodistas y políticos de EEUU le rendían culto a su sabiduría, éste había predecido que la burbuja no existía y que todo estaba perfecto.
Si hubiera existido en ese momento la reguladora de riesgo ¿podrían haber contrarrestado la opinión de Greenspan? No, pues contradecir a dicho gurú significaría truncar carreras, o sea perder empleos, traslados o despidos, etc.
Mirar para el costado o flotar cual “corcho en el agua” pagaba mejor. ¿Cuántos funcionarios han perdido sus empleos por no haber sido capaces de ver la burbuja? ¿Cuántas personas han perdido (por eso) la oportunidad de promoverse?
En concreto ninguno, incluso a los altos cargos financieros de la actual administración Obama sin excepción, a todos les pasó por alto la burbuja inmobiliaria, a tal punto que se podría concluir que haber estado en la luna ha sido el criterio básico para ocupar los cargos y puestos estratégicos.
Ante esto decimos que los economistas deberían prestar atención más terrenal y aprehensión a la aritmética que es la parte de las matemáticas que estudia los números y las operaciones hechas con ellos.
Según vive el hombre así piensa, por ello también aquí debemos cambiar estructuras de ese tipo y hombres de esas escuelas, pues el sistema solo acepta obsecuentes a su vivir que no permite distribuir con justicia social, pues están ciegos, sordos y mudos al mundo real.

28
May
09

la crisis y el gobierno del frente amplio

 

Los organismos internacionales, los gurúes financieros, los expertos económicos, no logran ponerse de acuerdo sobre casi nada con respecto a la crisis internacional.

Algunos dicen que ya se llegó al piso y que ahora se empiezan a ver las primeras señales de recuperación. Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía y ex jerarca del Banco Mundial, discrepa y afirma que aún no se llegó al fondo y augura dificultades serias todavía.

Sólo como muestra, en EEUU General Motors está al borde de la quiebra y Chrysler recibió una nueva inyección de más de 700 millones de dólares de fondos estatales para intentar evitar que llegue a la misma situación.

En Uruguay el impacto sigue llegando, cayeron las exportaciones en abril y seguramente demoren en recuperarse. El dato requiere al menos de dos precisiones: la comparación es con el año 2008, el mejor año de la historia reciente de nuestro país y además, es casi obvio que iba a ser uno de los sectores más afectados ya que donde la crisis golpea más fuerte es en los países que son nuestros compradores.

El impacto no es tan grave, ni pronunciado, por un cúmulo de razones, todas ellas vinculadas a la acción de gobierno. Baste señalar sólo una, la apuesta decidida a diversificar los mercados para nuestros principales productos; en el caso de la carne, por ejemplo, se está vendiendo a más de 100 países. También ayuda el fortalecimiento, más allá de los problemas, importantes por cierto, del intercambio regional; es un colchón nada menor.

A ello hay que agregarle otro dato. Un elemento clave para mantener el dinamismo económico y amortiguar los impactos es la fuerza del mercado interno. El consumo de los uruguayos está contribuyendo decisivamente a que la caída de la actividad económica no sea del dramatismo de otras latitudes. En ello tiene que ver claramente la política del gobierno del Frente Amplio de recuperación salarial, unida a la lucha librada por el movimiento sindical en los Consejos de Salarios.

Ante ello, cabe realizarse algunas preguntas: ¿Qué hubiera ocurrido si se hubiera apostado todas las fichas a un TLC con EEUU como quería y sigue queriendo la derecha? ¿Qué hubiera ocurrido si como recomiendan las recetas neoliberales y reclaman sectores empresariales, se hubiera apelado una vez más al salario como variable de ajuste? ¿Qué hubiera ocurrido si no se hubiera incorporado a cientos de miles de personas que estaban marginadas absolutamente de cualquier mecanismo económico, sumidas en la miseria y el abandono?

Ensayar las respuestas a estas interrogantes es un ejercicio intelectual y ciudadano altamente recomendable, mucho más cuando desde la derecha se reiteran propuestas en esa dirección en caso de que logren ganar las próximas elecciones nacionales.

Estas reflexiones no estarían ni medianamente completas si no se incorporara el papel diametralmente distinto al del pasado que jugaron durante estos cuatro años el Estado y sus instrumentos de promoción y acción económica.

Un solo ejemplo. La Corporación Nacional para el Desarrollo fue recibida por el gobierno del FA al borde del colapso. Había perdido el 50% de su capital inicial de 60 millones de dólares en inversiones ruinosas. El otro 50% estaba comprometido en la compra de acciones y asistencia a bancos fundidos que nunca volvieron a abrir. Es decir, la CND estaba prácticamente con capital nulo. En estos cuatro años se cambió completamente el enfoque de su acción, no realizó más inversiones de riesgo, es decir no compró más acciones de empresas fundidas o en camino de serlo y se enfocó en promover el acceso a financiación de emprendimientos, particularmente de pequeñas y medianas empresas.

En un año y medio la CND recibió alrededor de 3.000 proyectos de emprendedores para procurar su financiamiento. Casi nada.

La crisis mundial es grave, sus impactos son y serán importantes, pero un gobierno de izquierda, con una política distinta, radicalmente distinta a la que hubiera adoptado un gobierno de derecha, ha generado condiciones diferentes para enfrentarla.

Con el objetivo central de proteger a los más vulnerables, a los pobres y a los trabajadores, pero asumiendo un rol activo del Estado para garantizar la actividad económica en general, es decir amparando a todos los uruguayos, a todos, sin olvidarse de nadie.

25
May
09

Crisis del pensamiento latinoamericano

Numero 154

CUADERNOS CLACSO – DISCURSO DE RAFAEL CORREA: 50 ANIVERSARIO DE FLACSO

Por RAFAEL CORREA

 

Una pregunta clave, que todo cientista social alguna vez se ha formulado, es la que lleva a interrogarse por el sentido de la labor científico-social: ¿Qué es lo que en rigor justifica la existencia y desarrollo de las ciencias sociales? ¿Cuál es la misión que como científico social le corresponde a cada uno de nosotros ante la dinámica, contradictoria y en muchos aspectos dolorosa realidad del mundo contemporáneo?

Si bien se pueden dar múltiples respuestas, en términos generales, podríamos decir que los académicos buscamos contribuir a aumentar nuestra comprensión de los fenómenos del mundo social para incrementar también nuestra capacidad de actuar en la construcción de una sociedad mejor de la que todos podamos y puedan beneficiarse. Particularmente, en el campo social, una teoría que no implique claros corolarios de política para mejorar la realidad, es sencillamente una teoría inservible.

No obstante, surgen algunas preguntas que esconde esta respuesta general. Cuando decimos “nuestra comprensión de los fenómenos” a ¿quiénes nos referimos con NUESTRA comprensión? Y cuando hablamos de una sociedad mejor, ¿cómo estamos entendiendo la palabra MEJOR?

RESPECTO A LO PRIMERO hay que señalar que existen diferencias entre la comprensión que realiza la academia de aquella que se da en otros espacios de saber. El tipo de explicaciones que construye el discurso académico, a diferencia de otros como el del sentido común, el del sofista o el del mismo político, se basa en un proceso específico para producir sus argumentos y verificarlos. Esto no significa menospreciar o no buscar formas de diálogo entre diferentes saberes y experiencias, ni creer que existen jerarquías entre ellos. El argumento científico-social no se justifica a través de la intuición, de la creencia o del deseo sino a través de un procedimiento reflexivo que reconozca el error, los mecanismos que lo producen, las formas de superarlo dejando intacta la capacidad de descubrimiento. Como diría Pierre Bourdieu no se trata simplemente de una metodología abstracta que funciona como un manual -como conjunto de reglas aplicables a todos los casos- y como garantía inequívoca de cientificidad. Justamente porque la obediencia incondicional a un órgano de reglas lógicas tiende a producir un efecto de clausura prematura para el descubrimiento.

Más bien se trata de una actitud de vigilancia epistemológica en donde no sólo hay un esfuerzo por captar la lógica del error sino un esfuerzo para construir una lógica del descubrimiento de la verdad.

En este sentido, puede decirse que el académico-investigador busca el mayor grado de “objetividad” posible. El ideal sería que a través de la transparencia de la metodología (de las operaciones realizadas y de las justificaciones esgrimidas para cada decisión) y de la democratización de la información cualquier persona pueda lograr la reproducibilidad de los resultados y conclusiones encontradas. De esta manera, a través de un juego dialéctico, se podría seguir mejorando la calidad en el conocimiento de la realidad.

Respecto a lo SEGUNDO, es decir qué entendemos por un mundo mejor, surge uno de los peligros más graves que se esconden bajo el discurso académico: este es tratar de igualar objetividad con neutralidad y, por lo tanto, deslindarse del inevitable carácter político que entraña todo quehacer docente e investigativo, especialmente en ciencias sociales. Siguiendo a Boaventura de Sousa Santos, creo que es fundamental distinguir entre objetividad y neutralidad. Debemos querer ser científicos sociales objetivos pero no neutros, y ello significa utilizar las mejores metodologías que las ciencias sociales nos ofrecen y hacerlo con la mayor rigurosidad, imparcialidad y autonomía posibles.

Pero a su vez, hay que tener claro en qué lado estamos, es decir, cómo construimos nuestro problema de investigación, nuestro objeto de estudio, cómo formulamos nuestras hipótesis de trabajo, cómo elegimos la estrategia metodológica y hasta las mismas técnicas de investigación. Tal no neutralidad (inevitable en nuestro oficio) nos lleva indiscutiblemente a las posiciones políticas, sociales, culturales, etc. que encarnamos necesariamente y sobre las cuales es indispensable tener vigilancia constante. Pero atentos, vigilar no es lo mismo que negar.

Ejemplo: mi Patria.

Una vez que tenemos claras estas distinciones, podemos ahora preguntarnos por ejemplo: ¿De dónde surgen los temas de investigación en las ciencias sociales actuales? ¿Desde qué lugar se construyen las preguntas de investigación?  ¿Cuál es la economía política de las teorías dominantes en las ciencias sociales? lo que nos lleva a plantear ¿cuál es la forma de producción del conocimiento que parece funcionar en la academia de América Latina?

Estas preguntas nos ubican en un espacio de reflexión sobre lo que ha acontecido en las últimas décadas en la academia latinoamericana y de lo que la FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, creo yo, no ha podido escapar. Como mencionamos anteriormente: la crisis de pensamiento latinoamericano.

Ej. De máxima expresión de esa crisis: el Consenso de Washington.

Sin temor a equivocarme sostengo que los espacios académicos son espacios de disputa ideológica en pos de construir hegemonía de unos intereses por sobre otros, de unas visiones del mundo por sobre otras. Se trata de imponer significaciones sobre lo que llamamos “realidad” y de esta forma construirla y lo que en última instancia cada uno de nosotros entendemos por un mejor mundo.

En esta línea, el espacio académico latinoamericano fue prácticamente colonizado por un conjunto de teorías y recetas metodológicas que surgieron de los países centrales.

Por ejemplo esto pudo verse en el predominio que adquirió la economía positivista y que se aplicó acríticamente y descontroladamente al campo de la ciencia social. Se produjo una suerte de homogeneización a un nivel muy profundo del quehacer investigativo y docente y sólo marginalmente ciertos reductos lograron resistir y disputar lo que se ha transformado en una suerte de sentido común de la academia.

El argumento esgrimido fue que tales teorías y procedimientos eran los únicos que garantizaban temas “pertinentes” a estudiar, perspectivas de análisis “objetivas” (confundido este concepto con neutralidad) y metodologías “científicas”. El resto era justamente resto. Era residual.

Siguiendo con nuestro ejemplo podemos pensar en el Racional Choice aplicado al campo de la Ciencia Política y en algunos casos hasta de la Sociología Política.

Esto ha implicado el retorno del dominio de una metodología positivista a ultranza que solo da valor a lo que puede “observarse” (léase preferencias) y por lo tanto “medirse” y que menosprecia todo aquello que desde ese lugar se considera “subjetivo”.

Teoría inservible. Ej. Aceite de carburador.

(Entre paréntesis podríamos decir que este punto volvió a plantear de manera decidida la imagen de la academia como único espacio de saber válido y el menosprecio del diálogo con otros saberes. Así, se dejó de lado -entre otras cuestiones- aquellas perspectivas teóricas y metodológicas que hacían hincapié en la participación de los sujetos a investigar al considerar que eran ellos los principales beneficiarios de tales estudios).

También involucró la generación de explicaciones unidimensionales que tendieron a dar cuenta de los fenómenos sociales siempre bajo un argumento similar y único: el hombre egoísta, atómico, maximizador, etc., etc.

Bajo tal dominancia, la definición del “mundo mejor” que debe buscar la ciencia social, pudo reducirse a la optimización maximizadora individual de las utilidades, vista ésta principalmente, por las preferencias expresadas en cualquier MERCADO (político, cultural, económico, familiar, comunitario) vía el consumo (también de cualquier producto: voto, bien, dinero, amor, consumo cultural, etc.).

Además de ser una teoría en gran parte inservible, tremendamente reduccionista, pretendió presentar a las ciencias sociales como independiente de juicios de valor. Ej. Teoría de mercado, agentes racionales, intercambios voluntarios y chica perdida en el desierto.

Una revisión de los diseños curriculares de los programas de formación en ciencia política, sociología y economía de muchas de las sedes FLACSO devela hasta qué punto esa dominancia también caló hondo en una institución que pretendía generar un pensamiento independiente y propiamente latinoamericano. Ni mencionar los programas que se conocen bajo el título de Gobierno y Asuntos Públicos o Administración y Políticas Públicas.

Lo que hay que darse cuenta es que estas teorías y las categorías de análisis a ellas asociadas, que cooptaron el espacio ideológico, nos impiden ver otras maneras de construir los problemas de investigación y los objetos de estudio relevantes para los proyectos de cambio en los que creemos. También invisibilizan la herencia intelectual de aquella academia latinoamericana, esa que hasta hace algunas décadas atrás se enorgullecía de sus avances y de su compromiso con la emancipación latinoamericana.

No se trata de un retorno acrítico del pasado sino de una recuperación más justa de un legado que no ha sido suficientemente valorado. Con esta dominancia han desaparecido disciplinas y líneas completas de investigación como por ejemplo la Historia, la Sociología en su vertiente Agraria, los estudios de estructura social, de concentración económica, de desigualdad social, entre otros. 

Es verdad que se han incorporado otros temas sumamente relevantes que tiene que ver con formas de exclusión social. Por ejemplo, el tratamiento de grupos conformados a partir de determinaciones de edad, como los jóvenes; de género como las mujeres, de origen étnico como los indígenas, de movilidad como los inmigrantes, etc. La academia ha sido particularmente sensible a estas problemáticas y a los grupos humanos que han sido históricamente privados de su voz. Esto puede verse en los múltiples proyectos que se han desarrollado por ejemplo en las sedes FLACSO y sobre todo en las tesis de investigación que esas sedes promueven.

Como afirma Todd Gitlin, si bien la profusión de agentes sociales ocurrió en toda la sociedad, pensemos en la visibilidad que adquieren las minorías y los movimientos sociales en los últimos años, en ninguna parte parece haber resultado tan vigoroso como en el mundo académico. Allí en los múltiples programas de estudio cada movimiento pudo experimentar el regocijo de una identidad basada en el grupo. El problema radica en que la expansión de lo que se dio en llamar la “política de la identidad” fue inseparable de la fragmentación política de lo compartido que se dio primeramente.

El mundo universitario y académico ha adoptado estos nuevos temas desde un lugar poco crítico ya que en muchos casos tales líneas de investigación involucran el abandono de la preocupación por aquello que los seres humanos y grupos comparten. El estudio de la “identidad” se vuelve el estudio de una suerte de destino inexorable, en un mundo conformado por identidades intrínsecas y esencialistas que impiden conectarse con el otro. La voz de los sin voz puede terminar conformando así un nuevo silencio, funcional al paradigma dominante y la academia no ha sido ajena a ello.

ENTONCES, basándome en gran medida en lo planteado por Boaventura de Sousa Santos, quizás una deuda y un reto pendiente que tiene la FLACSO para construir durante sus próximos 50 años sea la decisión de invertir tiempo, dinero y recursos humanos en plantear aportes hacia una decidida revisión epistemológica y teórica sobre las ciencias sociales actuales. Una revisión desde una mirada latinoamericana, es decir, desde el SUR.

Asimismo, la comprensión del mundo que realizan las ciencias sociales en muchos casos niegan la experiencia social y niegan los cambios sociales que están aconteciendo. Ej. Fin de la historia. Un conjunto de experiencias quedan así desperdiciadas, desconocidas, descredibilizadas por visiones hegemónicas. Así, lo que se presenta como la tesis es a lo sumo la teoría dominante. Nuestro desafío debe ser enfrentar este desperdicio de experiencia social. Ello se logrará en la medida en que no sólo nos ocupemos de la discusión por las condiciones objetivas de la transformación de la sociedad sino de aquellas condiciones que hablan de la voluntad de cambio. Quizás hay que pensar en cómo crear una subjetividad rebelde y no una objetividad paralizante.

En este sentido, lo que trato de decir es que no podemos salir de este atolladero con las ciencias sociales que tenemos porque son parte del problema. Hay que primero trabajar las ciencias sociales epistemológicamente. Nuestras formas de racionalidad emergen de la periferia y debemos tener en cuenta esto para producir un cambio en los esquemas de pensamiento como diría Edgar Morin.

En buena medida, como afirma Santos, esto pasará si nosotros pensamos las “ausencias” desde un lugar diferente. Me explico. Mucho de lo que no existe en la sociedad es producido como no existente lo que termina reduciendo “la realidad” (siempre construida) a lo existente. Una mirada desde las ausencias es un procedimiento insurgente para mostrar lo que no existe pero con un objetivo diferente y claro: buscar alcanzarlo. También implica ver lo que no existe todavía pero que está emergiendo, que da señales de vida. Por ejemplo, hacer una ampliación simbólica de un movimiento social o ciudadano. Sin romanticismos debemos credibilizar esta emergencia.

También cuestionar aquellos conceptos que nos hablan de un tiempo que no es el nuestro y de un punto ya definido de llegada.  Así, en el tiempo andino e indígena lo ancestral no es parte del pasado como se nos dice sino del presente cotidiano; o las mismas nociones de países “desarrollados”, de “progreso”, de “modernización” y hasta de “globalización” nos hablan de un tiempo y un destino que nos son ajenos aunque los hayamos interiorizado como necesarios de ser alcanzados. Un primer paso para esto es repensar la noción de desarrollo. No desde un lugar modernizante o centrado solo en el crecimiento. Creo que esto ya está incluido en nuestro Plan Nacional el cual articula, más allá de las miradas economicistas, la relación del ser humano con la naturaleza, la relación entre las personas y la forma de perpetuar indefinidamente las culturas latinoamericanas.

Por otra parte, hay que repensar el modo de producción del conocimiento. No olvidemos una vez más que lo que está en juego es la construcción de hegemonía. No necesitamos alternativas sino un “pensamiento alternativo de alternativas”. No queremos decir con esto que hay que negar el conocimiento del “norte” sino que hay que conocerlo para descubrir sus formas de construcción del saber, aquellas que lo vuelven hegemónico.

También hay que reflexionar en torno a las condiciones en que la academia latinoamericana lleva a cabo su labor.

En primer lugar es necesario pensar y relacionar el financiamiento con la producción investigativa. Muy frecuentemente las investigaciones y los programas de formación están condicionados por la fuente de financiamiento ya que no sólo definen cuánto se gasta sino en qué y cómo se gasta. En muchos casos, los programas surgen primero por la necesidad de fondos antes que por una necesidad académica.

Esta forma de financiamiento ha promovido investigaciones de corto plazo, ligadas a proyectos puntuales de coyuntura y son desestimadas las investigaciones de problemas estructurales y de largo alcance. Todas ellas, terminan reproduciendo el predominio de una lógica de la consultoría y la asesoría técnica más ligada a las ONG que a la academia. En el mejor de los casos las agendas investigativas de largo plazo son proyectos personales y no institucionales. Todo esto ha producido que desaparecieran la idea de programas o líneas de investigación y solo parecieran relevantes las individualidades que se vuelven, islotes o archipiélagos de estatus.

Por estas razones tampoco se trata de indagaciones de corte empírico. En la mayoría de los casos constituyen recopilaciones de fuentes secundarias, estados de arte, investigaciones bibliográficas o de generación de interpretaciones sin ningún respaldo en trabajos de campo.
Esto también ha estado acompañado de un cambio relevante respecto al perfil del cientista social. El doble papel o utilidad de las ciencias sociales en tanto insumo técnico y espacio de productividad intelectual perdió su equilibrio en el marco de la creciente participación de estos recursos humanos en los procesos de transformación del Estado promovidos por las políticas neoliberales. La relevancia que adquieren los sociólogos, politólogos, antropólogo, entre otros, para abordar el diseño, evaluación y fundamentación teórica y metodológica de las políticas públicas de estos años no ha sido suficientemente valorado en términos de los efectos para la autonomía del campo y el papel político de tales recursos.

Frente a este problema, lo primero que es necesario recuperar es la autonomía de la producción investigativa y las agendas respecto al financiamiento, y la soberanía de la oferta de programas de formación en función de criterios académicos y de necesidades sociales.

Uno de los mensajes que quiero dejar en claro es que parte de la crisis de pensamiento se debe al descrédito de la política que se vivió en las últimas décadas. La academia se autoinmoló tratando de visibilizarse como algo separado de la política a nombre de una objetividad confundida con neutralidad. Bajo el predominio del discurso tecnicista de los 1990 se dotó de toda la negatividad a lo político. Creo que debemos repensar qué entendemos por lo político en la academia. No se trata de justificar intereses políticos mediante las investigaciones o la docencia, sino de reconocer el carácter político de las visiones de realidad que construimos desde la academia. Esta es una responsabilidad que no se puede eludir.

Los invito entonces a construir una academia comprometida con las necesidades de América Latina y atenta a los procesos de cambio que hoy por hoy estamos experimentando. Y esto no es menor, quizás ahora no lo percibimos con claridad, no vemos materializada una revolución, pero eso no significa que no la estemos transitando. Ya hay señales de que estamos viviendo no sólo una época de cambios sino un cambio de época. Ayudémosla a nacer desde el lugar que nos toca ocupar en este tiempo histórico.

29 de octubre de 2007, Quito, Ecuador

Notas:
El presente texto es una síntesis del discurso inaugural brindado en ocasión del Congreso Latinoamericano y Caribeño de Ciencias Sociales conmemorativo del 50 aniversario de FLACSO (29 al 31 de octubre de 2007, Quito, Ecuador). La versión completa está disponible en Crítica y Emancipación. Revista latinoamericana de ciencias sociales (CLACSO, Buenos Aires, junio de 2008).
Presidente de la República del Ecuador (15 de enero de 2007-15 de enero de 2011). Doctor (Ph.D.) en Economía por la Universidad de Illinois en Urbana – Champaign. Más información en http://www.rafaelcorrea.com.

25
May
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Por un campo con gente que lo trabaje

EDITORIAL

 

Que en el país se están enfrentando dos concepciones diferentes de valorar al hombre, su familia y su trabajo y al propio país no es ninguna novedad, es una situación de hecho que viene de largo tiempo atrás y que quedó mucho más evidente al asumir el Frente Amplio el gobierno nacional.

El nuestro ha sido siempre un país agropecuario con desarrollos relativos de otras áreas, como la industrial ( más allà de los esfuerzos realizados por el batllismo en la década de los 50) y últimamente el turismo. Se trata de una concepción con un fuerte tufillo medieval donde los que “cocinan el bacalao” continúan siendo los productores agropecuarios y los vinculados a la gran importación y exportación como en el 1700.

La visión frenteamplista difiere radicalmente y nace precisamente como una contrapropuesta a dicha realidad. Sin quitar espacios al agro (al contrario, busca modernizarlo y tecnificarlo), entiende que el país debe comenzar un proceso que lo vaya ayudando a desarrollar el sector industrial, el turismo y la logística como forma de ir logrando etapas de desarrollo superiores.

No es fácil, las fuerzas que quieren conservar no sólo su poderío económico, sino su poder político y social, se oponen y han lanzado una campaña que no da tregua. Parten de una propuesta que rastrilla desde las fuerzas más reaccionarias a las más moderadas y que no mide sus ataques hacia el gobierno y en definitiva a la población (no es menor que pidan ajuste fiscal, reducción de salarios, flexibilización de las leyes laborales, fin al Plan Ceibal, bajar las asignaciones familiares y le sigue una larga lista repropuestas en ese sentido y como contrapropuesta plantean eliminar los impuestos a las patronales, finalizar con las políticas de subsidio a los más necesitados, etc., etc.).

Sin embargo, existen realidades que no se pueden ocultar; no pueden construír una especie de muro de Berlín que impida constatar determinados hechos. No apelaremos a las “realidades” tantas veces señaladas, sino al reciente viaje al norte del país del senador Mujica, quien al recorrer y conocer lo que es la inversión que ha realizado el gobierno en Bella Unión, tanto en la reactivación agrícola ­ganadera como en lo industrial, logrando que la región que gobiernos blancos y colorados habían logrado despoblar y depauperar, resurgiera y mostrara una potencia inusitada que le llevó a asegurar: “No creo que nadie se anime a tirar atrás la enorme inversión y el esfuerzo que ha hecho este gobierno”. Al finalizar su visita, recordó que quien hoy se presenta como el representante de los intereses nacionales, durante su presidencia “ha sido un destructor de fábricas y encabezó un gobierno neoliberal que desmanteló El Espinillar por 250 mil dólares”, todo en nombre del libre comercio y la apertura comercial.

Pero descentralizar la producción y encarar nuevas fuentes de trabajo y generación de riqueza no ha sido un proyecto aislado que se le ocurriò a algún idealista, durante estos casi cinco años se ha estado fortaleciendo a los pequeños productores agropecuarios a través de formación, ayuda técnica, aguadas, mejorando los caminos, llevando la elictrificación, facilitándoles préstamos, otorgando miles de hás., como nunca se había hecho por parte del Instituto Nacional de Colonización ( y todo de acuerdo a la ley sin favorecer a familiares o correligionarios) para que no se despueble la campaña.

Se ha buscado en todo momento achicar las diferencias de calidad de vida entre la ciudad y el campo. Para ello se instauró por primera vez que los trabajadores rurales sean tenidos en cuenta en los Consejos de Salarios. Esa política no variará en un segundo gobierno del Frente Amplio, ya que se continuará apoyando la política de colonización , así como la investigación en biotecnología, los cursos y jornadas de capacitación para los productores y el mejoramiento de todo lo que ya existe, puesto que acá nadie ha planteado borrar y empezar de nuevo, ni quitar tierras. De lo único que se habla y que se ha comenzado a realizar es a acortar diferencias, a limitar determinadas situaciones abusivas en las relaciones de trabajo y, naturalmente, equilibrar la balanza del peso político y social en el país.




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