Archivo para 28 febrero 2011

28
Feb
11

distribución de la riqueza en el uruguay

Editorial

El debate sobre la distribución de la riqueza va, y como señalamos la semana pasada, es saludable y bienvenido que así sea. El Frente Amplio lo inició orgánicamente en su Secretariado con la presencia del ministro de Economía y Finanzas, Fernando Lorenzo. Este encuentro no será el único y además la discusión ya se ha trasladado a varias Coordinadoras de Montevideo, al Interior del país y también a los Comités de Base. El PCU hizo propuestas, el MPP analiza las suyas, el PS realiza este fin de semana un Comité Central para discutir las propias; el Frente Líber Seregni sentó su posición la semana pasada. A la salida de la reunión con el Secretariado del FA, Lorenzo ratificó que habrá cambios. Literalmente afirmó: “¿Cómo no va a seguir habiendo cambios? En este esfuerzo por mejorar la redistribución del ingreso estamos comprometidos todos”. El PIT-CNT realizó un análisis en varias reuniones del Secretariado Ejecutivo y del Instituto Cuesta Duarte y entregó el miércoles una propuesta concreta al Poder Ejecutivo. La derecha política, empresarial y mediática, que como queda absolutamente claro no quiere que este tema se discuta, ha hecho lo imposible por declararlo laudado aun antes de comenzar. Para ello, ha utilizado una serie de operaciones político-mediáticas que, en todos los casos, tergiversan lo que está en discusión y en su variante más extremista intentan demonizar el debate como tal. La primera operación diversionista consiste en acotar la discusión al ámbito tributario, como si lo único que estuviera en cuestión fuera si se resuelven o no más impuestos. La segunda, intenta que esta discusión aparezca como un problema interno del Frente Amplio. La tercera, que es la versión más fundamentalista, condena el debate en sí mismo y afirma que “con la economía no se juega”, que “es un tema delicado” y que “la irresponsabilidad de la izquierda” pone en peligro el ritmo de crecimiento que ha logrado el país. En el primer caso, los argumentos esgrimidos por los dirigentes empresariales, los economistas, politólogos y analistas que los representan y los medios que los propagandean, parten de una doble falsedad. Es falso que el debate sobre la distribución de la riqueza sea solamente sobre más o menos impuestos. El análisis del FA, del PIT-CNT y del propio gobierno tiene que ver con una discusión global, sobre el crecimiento, su ritmo, cómo se distribuyen los frutos del mismo y la utilización de un arsenal de instrumentos tributarios y de política económica para mejorar la distribución de la riqueza. Para demostrarlo basta citar solamente la declaración del ministro de Economía y Finanzas, Fernando Lorenzo, tras reunirse con el Secretariado del FA: “analizamos las herramientas que ya estamos utilizando y con qué nuevas herramientas podemos acompasar el crecimiento económico con la continuidad de las mejoras distributivas. Analizamos aspectos tributarios, aspectos que tienen que ver con el gasto público social y aspectos de las relaciones laborales”. Claro y sin dos lecturas. Es falso también que específicamente en el tema tributario no se puedan realizar mejoras porque según dicen “se cambian las reglas de juego” y la Reforma Tributaria se hizo recientemente y no se puede improvisar. Cuando se aprobó la Reforma Tributaria se dijo hasta el cansancio que era una reforma que iba a tener ajustes progresivos. Sin ir más lejos, el 1 de enero de 2011, con la entrada en vigencia de la leyes 18.718 y 18.719, referidas al Presupuesto Quinquenal, se introdujeron modificaciones importantes en los gravámenes a las rentas de capital inmobiliario; se gravó el trabajo de residentes uruguayos en el exterior que estaba exonerado y se modificó la liquidación por núcleo familiar. ¿Se vino el mundo abajo? Por supuesto que no. No se trata de cambiar o no las reglas de juego y mucho menos de “castigar a los que les va bien”, extraña y novedosa categoría socioeconómica que ha entrado en boga estos últimos días. Se trata sí de ajustar el escenario tributario luego de 6 años de crecimiento ininterrumpido del PBI y lograr con medidas nuevas, para una realidad nueva, distribuir más equitativamente el producto de este crecimiento, ya que el 20% más rico de la población se queda con el 47% de lo generado y el 20% más pobre apenas con el 5.5%. La contradicción no es entre los que “les va bien” y los que “les va mal” por causas casi mágicas. La contradicción es entre el reducido grupo que se apropia de un porcentaje escandaloso de la riqueza generada con el sacrificio y el trabajo de toda la sociedad y la propia sociedad toda. Así de simple y sin misterios. La segunda operación que busca presentar este tema como una división interna del FA, también es falsa. Es verdad que hay una polémica, saludable por cierto, en el FA. Pero el debate no es exclusivo del FA, ni siquiera fundamentalmente del FA. Esta polémica es con la derecha política empresarial y mediática. Así lo demuestran las salidas públicas de los últimos días de la secretaria de la Unión de Exportadores, Teresa Aishemberg; del presidente de la Cámara de Comercio, Alfonso Varela; del presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay, Washington Burghi y de los referentes de la Asociación Rural. Todos alineados, con un mismo libreto, sin fisuras: no hay que tocar nada porque se afecta la competitividad. Incluso un explícito llamado desde las páginas del diario El País, vocero de la derecha si los hay, para que los partidos tradicionales se incorporen al debate. La injusta distribución de la riqueza no es un problema del FA, es un problema del Uruguay. El FA es la única fuerza política que desde la gestión del gobierno lo ha definido como prioridad y ahora busca cómo resolverlo. No es que la derecha no opine. La derecha opina claramente: quiere que todo siga igual. Resistió la Reforma Tributaria, la Reforma de la Salud, los Consejos de Salarios, la negociación colectiva, el Plan de Emergencia y hasta el Plan Ceibal. Lo seguirá haciendo con todas las medidas que se propongan, ahora, el año que viene y siempre. La tercera operación política mediática es quizás la más llamativa. Es la que señala que el peligro no son ya las medidas que se pudieran tomar; el peligro es la discusión misma. Hasta diciembre del año pasado el demonio eran las movilizaciones sindicales. Ahora van más lejos. El peligro ya no es movilizarse: es peligroso opinar, debatir. Éste es un interesante argumento “democrático” esgrimido desde la derecha. Un ejercicio elemental nos lleva a preguntarnos ¿qué rol tendrían entonces las fuerzas políticas si ni siquiera pueden discutir los problemas centrales del país? Avanzando un pasito más se podría preguntar ¿qué hubiera pasado si el Frente Amplio y el movimiento sindical no hubieran dado su opinión cuando se discutió un Tratado de Libre Comercio con EEUU? ¿En qué situación estaríamos hoy? El FA, los sectores que lo componen, su militancia, no sólo pueden sino que deben debatir cómo mejorar la distribución de la riqueza. Ello no implica de ninguna manera un cuestionamiento al gobierno de José Mujica. Muy por el contrario, significa un compromiso mayor con el mismo, con debate, ideas y participación popular, signos distintivos de la izquierda. Menos aún implica poner en peligro al país o a su economía. Es la única manera posible de mejorar la situación del Uruguay y de su gente. En eso están el gobierno, el Frente Amplio y el movimiento popular. Con responsabilidad, pero sin miedo a cucos y a campañas distorsionantes.
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28
Feb
11

mhetol ferré y el mecosur

 
MERCOSUR o muerte 

Acaba de publicarse en Buenos Aires la cuarta edición de “El Uruguay como problema” del uruguayo Alberto Methol Ferré (AMF), acompañada de “Otros Escritos” (Publicaciones del Sur, 2010), en los que Luís Vignolo (hijo) recuerda que su padre, quien tenía el mismo nombre, describía a AMF como al “Hegel cabecita negra”… “Un pensador que concibe la dialéctica de la historia haciendo de la periferia un centro”. Estos elogios recogen la enorme valía intelectual del elogiado, a quien se considera uno de los visionarios que concibieron el Mercado Común del Sur (MERCOSUR). En su “Homenaje a Carlos Quijano” (2001), AMF explica que América Latina (AL) tuvo tres ebulliciones totalizadoras. La primera entre 1520 y 1560, aproximadamente, en la que debido a la fundación de villas y ciudades, España, sin que olvidemos genocidios y etnocidios, logra que todas las partes de AL entren en relación, luego de estar dispersas durante milenios. Los imperios Inca y Azteca no sabían de la existencia uno del otro.

La segunda ebullición general estalla en 1808 y se prolonga hasta 1830. En ese lapso, Bolívar fracasa en el intento de unificar AL en el Congreso Anfictiónico de Panamá. Así se forman Estados parroquiales (la expresión es de Toynbee), que viven de espaldas entre sí, con la mirada en las metrópolis. La afirmación de cada uno residía en la exclusión del vecino. La tercera ebullición (la ebullición fundante), con la que aparece en la arena internacional la política sudamericana, emerge con el MERCOSUR, el 26-03-91. Se trata, dice Jorge Abelardo Ramos (JAR), del hecho histórico más importante de la época, ya que desde las guerras de la independencia no había pasado nada más trascendente.

El geopolítico Mario Travassos sostuvo que a Brasil sólo debía importarle América del Sur, ya que, añadió, más arriba es área norteamericana. Sin embargo, un MERCOSUR fuerte reintegrará a México, Centro América y al Caribe a la Patria Grande. AMF advierte que Brasil sólo no puede generar la unidad de Sudamérica por sus diferencias culturales. Argentina carece de la fuerza para hacerlo. Perón decía que la integración Brasilia-Buenos Aires viabilizará esa unidad. Methol puntualiza que las relaciones de Brasil con sus débiles vecinos lo impulsan a desarrollar conductas imperiales. La alianza de Brasil con Bolivia, Uruguay o Paraguay se asemeja a una anexión. Es el abrazo del oso, añadiríamos nosotros. Los bolivianos sufrimos en carne propia esta realidad. El propio Perón buscó un entendimiento aduanero con Chile, a fin de negociar la integración económica con Brasil en mejores condiciones.

El debate clave reside en saber si el MERCOSUR podrá avanzar mientras los ingleses acentúan su presencia en el Atlántico Sur y Argentina permite que transnacionales euro-norteamericanas controlen sus recursos estratégicos, como minería, petróleo, Banca, bosques y tierras patagónicas, y otorgue al Reino Unido la condición de socio privilegiado. Carlos Menem firmó el MERCOSUR, pero sumió en el olvido a los héroes de Malvinas. AMF señalaba, con pleno realismo, que el camino opuesto al MERCOSUR reside en convertir a la América Morena, en mayor o menor grado, en colonias similares a Puerto Rico, aunque más pobres y desamparadas. El MERCOSUR es la culminación de esfuerzos antecedidos por CEPAL, ALALC, URUPABOL, Tratado de la Cuenca del Plata, Parlamento Latinoamericano y Pacto Andino.

De las entrañas del MERCOSUR surge la Unión Sudamericana (UNASUR), el 2008, la que tiene aún mayores proyecciones debido a que puede abarcar desde lo militar hasta lo cultural. En manos de las actuales generaciones de latinoamericanos está el elegir entre MERCOR o muerte. La primera opción implica a mediano plazo la conformación de la Nación Continente de América Latina. La segunda, resignarse a que Sudamérica se convierte en nuevos Puerto Rico.

27
Feb
11

cuba y los paìses en revoluciòn

 

Fulgencio Batista, el Mubarak cubano
1. Hay dos maneras de no entender o de no querer entender lo que está ocurriendo hoy en el mundo árabe. La primera consiste en afirmar que lo que piden los pueblos insurrectos es “democracia”, el tipo de democracia que conocemos en Europa o en Estados Unidos y que el Imperio ha exportado por las armas a Iraq y Afganistán. Esta postura intenta cerrar cuanto antes y con las menores consecuencias posibles el momento revolucionario. De lo que se trata es de que ese poder constituyente, manifestación de un sujeto histórico intermitente y evanescente como es todo sujeto revolucionario, desaparezca del escenario para dejar paso al orden normal de las cosas. En los expresivos términos de Jacques Rancière, se trata de que la política, la siempre traumática salida a escena de los excluidos, de los no representados y no contados, deje paso a la gestión de lo representable, que él denomina con histórica precisión “policía”.

Nosotros vivimos en ese fantasma que se autodenomina Occidente en un reino apolítico de la gestión, en un Estado de policía que denominamos “democracia”, pero que describe mucho mejor Alain Badiou con su término “capital-parlamentarismo”. Cuando la multitud sale a la calle y crea en Túnez y en Egipto un espacio público político que antes no existía y cuando la dinámica misma de ese espacio público transformada en poder constituyente expulsa a los tiranos neocoloniales que gestionaban policialmente sus países, ciertamente hay un impulso democrático. Ahora bien, ese impulso democrático es político, manifiesta una voluntad de incluir a los excluidos, de representar lo hasta el momento irrepresentable.

Una revolución es siempre un acto imposible que deviene real. El orden policial es el cálculo y gestión de los posibles, de tal modo que nuestras “democracias” sólo son capaces de repetir incansablemente la misma cantilena capitalista mediante la exclusión efectiva de las mayorías sociales de los centros de decisión. El sistema de democracia representativa de partidos es así un formidable mecanismo que permite tener a la chusma -que es la mayor parte de la población- a raya, pues en el capitalismo democrático, sólo se representan, sólo tienen voz, los sectores sociales que no ponen en peligro el sistema de explotación. Que no se desconsuele la “disidencia” cubana, resulta tan difícil en la democrática Europa cuestionar de manera efectiva el orden capitalista como hacer propaganda a favor del capitalismo en Cuba. Son cosas de la lucha de clases que, en cada caso, define el orden de lo posible. La política, cuya expresión más visible es la revolución, rompe con un orden de posibles imposibilitantes afirmando incondicionalmente que lo que ayer era inconcebible pasa a ser una realidad efectiva. Lo posible no es la condición “realista” de la novedad y del “progreso”, sino la repetición de lo mismo. Sólo la exigencia propiamente política de lo imposible crea la verdadera novedad.

Los procesos abiertos en el mundo árabe pueden así evolucionar en dos direcciones: o bien se encaminan a consolidar la representación de los nuevos sectores sociales que han emergido en las revoluciones en curso, o bien se cierran mediante una rápida normalización “democrática”. La primera opción conduce inevitablemente a una toma de distancia de los países árabes en revolución con respecto al orden capitalista mundial, que puede tomar la forma abierta de una revolución socialista o, como mínimo, la de una contestación radical del oden neoliberal. En la América Latina actual tenemos ejemplos de ambos tipos de procesos y de sus combinaciones. Efectivamente, las dictaduras neocoloniales del mundo árabe perpetúan un sistema de dominación y de dependencia impuesto por el orden capitalista mundial. La famosa “imposibilidad” de la democracia en el mundo árabe no es sino la incompatibilidad de cualquier forma de democracia con la necesaria supeditación de los pueblos a un orden neocolonial. Las dictaduras tunecina y egipcia, pero también el resto de los regímenes árabes, son instrumentos de la dominación neocolonial europea y estadounidense. Son los antiguos regímenes coloniales gestionados por “personal indígena”. De ahí que la ruptura con las tiranías suponga necesariamente, si quiere consolidarse como tal, una ruptura con el lugar neocolonial que corresponde a estos países en la organización capitalista del planeta. Esto lo comprendieron muy rápidamente los revolucionarios cubanos que derribaron la tiranía de Batista y tuvieron que radicalizar sus objetivos democráticos y nacionalistas iniciales comenzando un largo proceso de salida del capitalismo.

2. La segunda manera de no querer entender lo que está pasando consiste en considerar que todo es resultado de una vasta conspiración imperial. Algunos sectores de la izquierda lo afirman, considerando que unos pueblos que no son dirigidos por organizaciones de izquierda tienen que estar manipulados por el imperialismo. Los que sostienen esta hipótesis afirman además que, mediante estas revoluciones orquestadas que se parecerían a las revoluciones “de colores” de Europa del Este y de la antigua URSS, Europa y los EEUU obtendrían una remodelación política del norte de África y del Oriente Medio favorables a sus intereses. Extraña idea, pues cabe preguntarse cómo se puede defender mejor los intereses del capital a nivel mundial y los del orden neocolonial en su propia región de lo que lo hicieran personajes como Mubarak o Ben Alí, cuyas alabanzas como dirigentes moderados y buenos gestores económicos fueron cantadas por todos los dirigentes occidentales y por el FMI hasta el momento mismo en que sus pueblos los derribaron. La situación abierta por los procesos en curso es demasiado peligrosa para el orden capitalista mundial para que esa hipótesis de la conspiración pueda tomarse en serio. Ciertamente, en un proceso abierto nada está decidido y puede darse una relativa vuelta atrás, pues todo depende de la correlación de fuerzas, pero ello no quiere decir que deba descartarse una evolución de estos procesos hacia una definitiva ruptura con el orden neocolonial. Recuérdese que cuando triunfaron los revolucionarios cubanos en 1959 se planteaban exactamente las mismas disyuntivas, hasta que estos comprendieron que una democracia en Cuba significaba necesariamente una ruptura con el capitalismo dependiente y, en último término, con el capitalismo sin más.

Resultan sumamente alarmantes algunas reacciones latinoamericanas ante los acontecimientos del norte de África. En primer lugar, la tibieza con la que los medios de los gobiernos de izquierda acogieron los procesos revolucionarios de Túnez y de Egipto. Puede comprenderse que países que los Estados Unidos han puesto en el Eje del Mal teman un zarpazo del Imperio y que vean la oleada revolucionaria del mundo árabe como un proceso de “normalización democrática” de la región que podría extenderse a los procesos políticos latinoamericanos en ruptura con el neoliberalismo y el capitalismo. Sin embargo, la hipótesis de una serie de “revoluciones de colores” manipuladas desde Washington no se sostiene. Ver con recelo desde La Habana, Caracas o Managua los procesos revolucionarios en curso, peor aún, defender, como ha hecho Daniel Ortega, a un personaje impresentable como Muamar El Gadafi, sanguinario “kapó” árabe de los campos de exterminio europeos para emigrantes clandestinos en suelo libio y notorio compañero de orgías y negocios de Silvio Berlusconi, es hacer un gigantesco favor al Imperio en la difícil situación que hoy atraviesa.

Desconfiar de las revoluciones árabes, apoyar, aun sea tibia y ambiguamente, a las tiranías neocoloniales que oprimen a sus pueblos es prestar el flanco a una brutal ofensiva imperial. Lo que hoy ocurre en el mundo árabe no es la continuación de la “democratización” de Iraq o de Afganistán “por otros medios”, sino una serie de genuinos procesos revolucionarios con todas sus posibilidades y riesgos. En Cuba derribaron a Mubarak hace algo más de 50 años, en Venezuela expulsaron a Ben Alí hace ya más de un decenio. Hace falta la torva imaginación de la colaboradora de PRISA en Cuba Yoaní Sánchez para sugerir que los dirigentes de su país se aferran a “las posesiones materiales que alcanzaron con el poder: las piscinas, los yates, las botellas de whisky, las abultadas cuentas bancarias y las mansiones por todo el territorio nacional.” Yo personalmente no tengo noticia de esas posesiones materiales ni conozco a nadie que las haya visto. De lo que se trata es de crear una imagen de Cuba comparable a las de las tiranías norteafricanas en las que unos dirigentes corruptos se han enriquecido sin límite a costa de la población. El problema de Yoaní es que cualesquiera que sean los errores que sin duda han cometido la dirección revolucionaria y el gobierno de Cuba, y de los que como ciudadana tiene derecho a quejarse, esa casta oligárquica neocolonial que ella imagina no existe hoy en Cuba. Esto explica también el fracaso de los repetidos llamamientos de la “oposición” cubana a organizar manifestaciones contra el gobierno, espléndidamente ilustrado por el blog de Enrique Ubieta. Que los blogueros y los grandes grupos de prensa del anticomunismo no se equivoquen de período histórico: en Cuba Mubarak fue derrocado un ya lejano 1 de enero de 1959.

26
Feb
11

medio oriente arde

Levantamientos populares: de Medio Oriente al Medio Oeste
 

 Amy Goodman

Democracy Now!

Cerca de ochenta mil personas marcharon el sábado al Capitolio del estado de Wisconsin en Madison, como parte de una creciente protesta contra el intento del flamante gobernador republicano Scott Walker, no solo de acosar a los sindicatos de los empleados públicos, sino de desarticularlos. El levantamiento popular de Madison sucede inmediatamente después de los de Medio Oriente. Un estudiante universitario veterano de la guerra de Irak, llevaba un cartel que decía “Fui a Irak y ¿volví a mi casa en Egipto?” Otro decía, “Walker: el Mubarak del Medio Oeste”. Del mismo modo, en Madison circuló una foto de un joven en una manifestación en El Cairo con un cartel que decía “Egipto apoya a los trabajadores de Wisconsin: el mismo mundo, el mismo dolor”. Mientras tanto, en un intento de derrocar al eterno dictador Muammar Gadafi, los libios siguen desafiando la violenta ofensiva del gobierno, al tiempo que más de 10.000 personas marcharon el martes en Columbus, Ohio, para oponerse al intento del gobernador republicano John Kasich de dar un golpe de Estado legislativo contra los sindicatos. Hace apenas unas semanas, la solidaridad entre jóvenes egipcios y policías de Wisconsin, o entre trabajadores libios y empleados públicos de Ohio, habría parecido increíble.

El levantamiento de Túnez fue provocado por el suicidio de un joven llamado Mohamed Bouazizi, egresado universitario de 26 años, que no podía encontrar trabajo en su profesión. Mientras vendía frutas y verduras en el mercado, en repetidas oportunidades fue víctima de maltrato por parte de las autoridades tunecinas que en un momento le terminaron confiscando la carretilla. Completamente frustrado se prendió fuego, chispa que encendió las protestas que se convirtieron en una ola revolucionaria en Medio Oriente y el Norte de África. Durante décadas, la gente de la región ha vivido bajo dictaduras –muchas de las cuales reciben ayuda militar de Estados Unidos-, ha sufrido violaciones de los derechos humanos, además de tener bajos ingresos, altas tasas de desempleo y prácticamente ninguna libertad de expresión. Todo esto mientras las élites amasaban fortunas.

En los conflictos que vemos hoy en Wisconsin y Ohio hay un trasfondo semejante. La “Gran Recesión” de 2008, según el economista Dean Baker, ingresó en su trigésimo séptimo mes sin señales de mejoría. En un documento reciente, Baker dice que debido a la crisis financiera “muchos políticos argumentan que es necesario reducir drásticamente las generosas jubilaciones del sector público, y a ser posible, no cumplir con las obligaciones de jubilaciones ya asumidas. Gran parte del déficit en el sistema de jubilaciones se debe a la caída de la bolsa de valores en los años 2007-2009”.

En otras palabras, los mercachifles de Wall Street que vendían las complejas acciones respaldadas por hipotecas que provocaron el colapso financiero, son quienes causaron el déficit en las pensiones. El periodista ganador del premio Pulitzer David Cay Johnston dijo recientemente: “El empleado estatal promedio de Wisconsin gana 24.500 dólares al año. No se trata de una gran jubilación; el 15 por ciento del dinero destinado a esta jubilación anualmente es lo que se paga a Wall Street por administrarlo. Es realmente un porcentaje demasiado alto para pagar a Wall Street por administrar el dinero”.

Entonces, mientras la banca de inversión recorta un enorme porcentaje de los fondos de jubilaciones, se sataniza a los trabajadores y se les pide que hagan sacrificios. Los que provocaron el problema, en cambio, luego obtuvieron rescates generosos, ahora reciben altísimos salarios y bonificaciones y nadie les pide responsabilidades. Si rastreamos el origen del dinero, resulta que la campaña de Walker fue financiada por los tristemente célebres hermanos Koch, grandes patrocinadores de las organizaciones que forman el movimiento conservador Tea Party. Además donaron un millón de dólares a la Asociación de Gobernadores Republicanos, que otorgó un apoyo significativo a la campaña de Walker. Entonces, ¿acaso resulta sorprendente que Walker apoye a las empresas al otorgarles exenciones impositivas y que haya lanzando una gran campaña contra los empleados del sector público sindicados?

Uno de los sindicatos que Walter y Kasich en Ohio tienen en la mira es la Federación Estadounidense de Empleados Estatales, de Condados y Municipales (AFSCME, por sus siglas en inglés). El sindicato se fundó en 1932, en medio de la Gran Depresión, en Madison. Tiene 1,6 millones de afiliados, entre los que hay enfermeros, personal penitenciario, personal de guarderías, técnicos de emergencias médicas y trabajadores de la salud. Vale la pena recordar, en este Mes de la Historia Negra, que la lucha de los trabajadores de la salud del local Nº 1733 de AFSCME hizo que Martin Luther King Jr. fuera a Memphis, Tennessee, en abril de 1968. Como me dijo el Reverendo Jesse Jackson cuando marchaba junto a los estudiantes y sus profesores sindicados en Madison el martes pasado: “El último acto del Dr. King sobre la tierra, su viaje a Memphis, Tennessee, fue por el derecho de los trabajadores a negociar convenios colectivos de trabajo y el derecho al descuento de la cuota sindical de su salario. No es posible beneficiar a los ricos, mientras se deja a los pobres sin nada”.

Los trabajadores de Egipto, formando una coalición extraordinaria con los jóvenes, tuvieron un papel decisivo en el derrocamiento del régimen de ese país. En las calles de Madison, bajo la cúpula del Capitolio, se está produciendo otra muestra de solidaridad. Los trabajadores de Wisconsin hicieron concesiones en sus salarios y jubilaciones, pero no renunciarán al derecho a negociar convenios colectivos de trabajo. En este momento sería inteligente que Walker negociara. No es una buena época para los tiranos.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2011/2/24/levantamientos_populares_de_medio_oriente_al_medio_oeste

Allan Macdonald

 

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26
Feb
11

iràn y los marxistas

 
Desde la experiencia de Irán
Los marxistas y los islamismos

 

 

  Nazanín Amirian

El  objetivo de este texto es exponer los motivos que llevaron a un sector importante de los comunistas iraníes, sobre todo al Partido Tudeh de Irán, a apoyar a la República Islámica (RI) y las razones que causaron la retirada de ese apoyo y llevaron a organizar su derrocamiento.

 

(Estas apreciaciones son un punto de vista personal)

 

La repercusión de las protestas que ocurrieron en Irán bajo el nombre de “Movimiento Verde” (MV) en junio de 2009 pusieron de manifiesto las discrepancias dentro de la izquierda a nivel mundial en cuanto a su visión acerca de los movimientos islamistas, en el poder o en la oposición.

 

Un importante sector de la izquierda europea y latinoamericana dejó solos entonces a millones de iraníes que se echaron a las calles pidiendo unas elecciones limpias dentro del propio marco de la RI. Todavía acusan al Movimiento Verde de ser otro montaje de EE.UU. como sus revoluciones de colores en el espacio exsoviético.

 

¿Tenían esos compañeros suficiente información para llegar a una conclusión tan grave? Fueron (son) varios los motivos de este tipo de posicionamiento:

 

* Un maniqueísmo cuasi religioso que divide el mundo entre los “pro y los contra” estadounidenses. Se espera a que Washington adopte su postura en un asunto para colocarse enfrente, rebajando así el análisis científico del marxismo y la dialéctica de observar los acontecimientos en toda su complejidad al nivel del suelo. Así, si EE.UU. está en contra de la Revolución Islámica, ésta es progresista y quienes luchan contra ella están a sueldo del Mossad y la CIA.

 

* Otros consideran que la República Islámica es un contrapeso de Israel en la zona y no hay que debilitarla. Ignoran que Irán y Estados Unidos comparten el gobierno chií del Irak ocupado y, en parte, el de Afganistán. Y aunque fuera como dicen, una cosa son las alianzas estratégicas (incluso con el mismísimo diablo) y otra bien distinta confundir a la audiencia y denominarlas progresistas

 

* Niegan que en Irán o en otro país “amigo” haya lucha de clases. Como si por arte de magia ésta se hubiera paralizado, o debería paralizarse, por el bien de la paz (?) regional. En Irán todos los partidos políticos y sindicatos están prohibidos. ¿Representan los ayatolás y los militares los intereses de los trabajadores? ¿Dónde están las enseñanzas del marxismo sobre la independencia de la postura de los comunistas?

 

* Que fuesen los jóvenes (que además de universitarios vestían “a la occidental” en vez de ir en chanclas) y no los desharrapados quienes encabezaban las protestas, fortalecía todavía más la idea de la conspiración de la clase media y alta contra el gobierno de los desheredados. Otro de los pecados del MV fue el uso de la tecnología moderna para convocar las protestas. ¡Qué extraño que ahora nadie cuestione este punto en las rebeliones de los países árabes!

 

Desconocen que la mayoría de la población de Irán es menor de 30 años y que casi el 65% de los universitarios son mujeres. Irán es el primer país de Oriente Medio (OM) que consiguió tener un parlamento y una constitución, en 1911, tras la Revolución Constitucional (1906). La modernidad está presente en Irán. El resto lo hacen su milenaria civilización preislámica, la racionalidad y la idea de la justicia introducida en el Islam desde el chiísmo. Es un país en el que el 8 de marzo se celebraba desde 1921 y tuvo el partido comunista más fuerte de Asia por el apoyo popular. Por eso Irán fue la vanguardia de la lucha (en la región) contra la dictadura secular del Sha en 1979 y contra el totalitarismo religioso y por los derechos de la ciudadanía en 2005. Las singularidades de la historia de Irán y su compleja sociedad moderna imposibilitan que acepte el gobierno de una teocracia militar oscurantista y corrupta que legaliza la tortura y aplica la pena de muerte por una veintena de pecados y delitos (incluso a los niños de 15 años), lapida y corta manos y pies bajo la Ley de Talión. Ni en la Edad Media iraní hubo tanta barbarie.

 

* La debilidad y la pasividad de las fuerzas de la izquierda han llevado a ésta a buscar desesperadamente otra fuerza, la islamista, para que luche por ella contra el imperialismo. Espejismo total. Los talibanes, además de aliados tradicionales de los colonialistas británicos y franceses, y ahora de los estadounidenses, son más reaccionarios que la derecha laica de sus países. (Lean la historia de los Hermanos Musulmanes, por ejemplo, y su colaboración con los nazis).

 

Algunos analistas, en su amor incondicional hacia los islamismos, han llegado a tergiversar la realidad para justificar su postura. Thierry Meyssan negaba la existencia de la ley de lapidación en el código penal de la RI (ver mi artículo (www.nazaninamirian.es/?p=4739www.nazaninamirian.es/?p=4739) y otro, para denunciar al racista gobierno israelí, llegó a alabar a la RI como el paraíso de las minorías religiosas, donde “viven 25.000 judíos”, la mayor comunidad judía de Oriente Medio, después de Israel. No sabía que en 1978 había cerca de 100.000 hebreos en Irán y que unos 75.000 han abandonado el país (igual que otros 5 millones de personas en el mayor éxodo de la historia del país); o que muchos bahaies (fe que nació como una reforma del chiísmo a finales del siglo XIX), solo por serlo, han sido ejecutados, expulsados de sus trabajos y universidades y sus casas se han confiscado. Nos decía la propaganda que el templo bahaí estaba en Israel, sinónimo de que millones de sus fieles eran la quinta columna de Netanyahu. Ocultaban que su templo fue construido en Palestina y no en Israel, y aunque así fuera, nada justificaba el dolo que sufrieron estas personas. Ahora siete de ellos pueden ser ahorcados en cualquier momento.

 

Es incomprensible su trato benévolo hacia los dirigentes islamistas comparado con la actitud hacia la iglesia católica o los rabinos judíos. Escriben, por ejemplo, del abuso sobre menores por parte de miles de curas, pero nada sobre estos mismos delitos si los cometen religiosos musulmanes que legitiman el matrimonio con niñas de 6 u 8 años por mandato de Dios. Los libros sagrados de las tres religiones tienen el mismo contenido, sus sacerdotes la misma actitud con respecto a los problemas sociales y su solución, y su base social es la misma en general (mirad la fuerza de la iglesia en América Latina).

 

La RI tiene apoyo popular. Vale, pero lo tiene en un sector, como lo tuvieron, incluso más amplio, el nacionalsocialismo alemán o el nacionalcatolicismo de Franco. Esto no le confiere legitimidad ni la convierte en progresista.

 

El régimen de Irán es una de tantas formas de fascismo, sistemas que al contrario de las dictaduras, que se apoyan en las élites, crean una base social. Conviene volver a estudiar la composición de las masas que formaron las camisas pardas, los faccios, etc.

 

En Irán, con la guerra contra Irak (1980-88) y la paralización de la actividad industrial y agrícola, millones de jóvenes sólo encontraron trabajo en las instituciones militares, paramilitares, de seguridad y religiosas  promovidas por el régimen. (Para conocer cómo fue este proceso y a qué clase representa el régimen actual, ver mis dos libros “Entre coronas y turbantes”, editorial Flor del viento, y “Afganistán, Irak e Irán” de lengua de Trapo)

 

La postura de los comunistas con respecto a la RI:

 

El Partido Tudeh de Irán (PTI), decidió apoyar al ayatolá Jomeini, a finales de 1978, tras importantes discrepancias en el Comité Central (en el exilio desde 1953) que terminaron con el cese del mítico Secretario General Iraj Eskandari (1907-1985), contrario a la defensa de los islamistas, y su sustitución por el gran estratega Nureddin Kianuri (1915-1999), nieto de un ayatolá, con una postura contraria que defendió hasta la muerte, basada en “alcanzar el socialismo, previo paso por la revolución nacional-democrática”, que a nuestro pesar caía en manos del clérigo.

 

Hay que recordar que la totalidad de las fuerzas democráticas de Irán (desde los musulmanes reformistas hasta la totalidad de la izquierda –maoísta, anarquista, marxista-leninista, trotskista, etc.-, los partidos nacionalistas kurdos y azerbaiyano), consideran que hoy la RI es un totalitarismo religioso, profundamente reaccionario y retrógrado, cuyas acciones en la región justifican la militarización de Oriente Medio y potencian las opciones no progresistas en los países donde tiene influencia. La principal discrepancia entre ellas consiste en determinar la fecha en la que la RI dejó de ser progresista. ¡Fechas arbitrarias que suelen situarse en el momento en que dichas fuerzas fueron atacadas por la RI, no antes!

 

Factores determinantes del apoyo del PTI a la RI:

 

* El desconocimiento acerca del Islam y el Islam político. Era la primera vez que la casta clerical chií tomaba el poder. Que el Corán estuviera escrito en árabe imposibilitaba el acceso directo a su contenido a los estudiosos. Tampoco conocíamos la Sharia que luego fue introducida en el código penal y civil, o no sabíamos de qué se trataba.

 

* La caída del Sha y la ausencia de una alternativa democrática a su régimen, por la durísima represión ejercida por aquel déspota durante décadas, no dejaba otra alternativa. Pensábamos que un régimen peor que el del Sha era imposible. Pero sí fue posible.

 

* Las promesas de Ayatolá Jomeini, desde Paris, de respetar las libertades políticas, incluyendo la del partido comunista (entrevista con Eric Rouleau de Le Monde) y también los derechos conquistados por las mujeres en la era del Sha (entrevista con Oriana Fallaci para Corriere della Sera), y de que no las envolvería en el chador ni les aplicaría las leyes de hacía 14 siglos. Una vez en el poder, nos dimos cuenta de que había recurrido a taghiyya (disimulo, mentira), legitimado por el chiísmo para salvarse cuando se ven en situaciones de peligro, algo parecido a las “reservatis mentalis” de los jesuitas.

 

* Los islamistas recogieron las consignas de la izquierda (libertad, independencia y justicia social), a las que añadían un adjetivo “islámico”. Sobre la marcha entenderemos que la justicia islámica no era otra que la ley de castigos islámicos plasmada en el código penal aprobado en el 1982, donde la justicia es sinónimo de castigo físico, acompañada por el pago de limosna y otras fórmulas religiosas para mantener la pobreza. O que la libertad era para el “Partido de Dios”, Hizbulá (no confundirlo con el libanés), por ser el único partido mencionado en el libro sagrado. La terminología socialista que usaban, como “el Islam pertenece a los oprimidos, no a los opresores”, ocultaba que los “oprimidos” en el libro sagrado son los perseguidos por su fe y no los trabajadores. ¡Importante matiz teórico! La misma constitución islámica divide a los ciudadanos en fieles y no fieles (condenados a muerte, de forma automática), musulmanes y no musulmanes, mujeres y hombres, todos desiguales ante la ley. La presidencia y los altos cargos, por ejemplo, están reservados sólo para varones, chiíes y fieles al jefe del Estado. Intentábamos no recordar que Jomeini fue enviado al exilio en 1964 por su oposición a dos reformas del Sha: otorgar el derecho al voto a la mujer y la “desamortización” de las tierras de los terratenientes y de la jerarquía chií.

 

* Los islamistas, de todas formas, iban a tomar el poder y no precisamente por el apoyo interior, ya que aparecieron meses después del inicio de las revueltas que estaban organizadas por la izquierda musulmana y marxista (atención a la postura ambigua de los Hermanos Musulmanes durante las revueltas egipcias). En el otoño del 78 empezaron a aparecer furgonetas que repartían chadores entre las manifestantes y nos obligaban separarnos de los varones. Las consignas ya se volvieron religiosas. Fue en 2005, y tras la publicación de los documentos de la cumbre del G4, celebrada en la isla Guadalupe en enero del 1978 (http://www.irdiplomacy.ir/index.php?Lang=fa&Page=26&DWritingId=155&Action=DWritingBodyView) cuando conocimos las negociaciones entre Sadegh Ghotbzadeh, la mano derecha de Jomeini (fue ejecutado dos años después en Irán, acusado de ser agente de la CIA) con Jimmy Carter y Giscard d’Estaing, quienes le ofrecieron su apoyo a cambio de impedir la influencia de los comunistas y de la Unión Soviética en el nuevo régimen. También menciona este acuerdo el secretario de prensa de la Casa Blanca, Pierre Salinger, en su libro  America Held Hostage by Iran (http://www.ir-psri.com/Show.php?Page=ViewArticle&ArticleID=171). Así Washington creaba un cinturón verde (color del Islam) alrededor de la URSS. Lo hizo con Pakistán, con Afganistán y ahora con Irán.

 

La RI de Jomeini mantenía relaciones secretas con EE.UU. Lo supimos tras la revelación del acuerdo de Reagan con Irán para no liberar a los rehenes de EE.UU. en su embajada en Teherán en 1980, para derrotar a Carter; también en 1987 salió el escándalo Irán-contra, que señalaba las relaciones ocultas entre Irán, Israel y EE.UU. Las dictaduras de los países musulmanes siempre se han llevado mejor con los republicanos de EE.UU. que con los demócratas. No les gusta esa bandera de “derechos humanos” que llevaba Carter.

 

Lo que buscaban (y buscan) Israel y EE.UU. era el debilitamiento de Irán como potencia regional, y no iban contra la RI. Allí nos confundimos. Política que forma parte de la doctrina de “doble contención” (la de Irak e Irán a beneficio de Israel). Derrocaron a su aliado Saddam con el objetivo de eliminar al rival de Israel en la zona; luego tocaba reducir a Irán, independientemente de quien lo gobernase. Saddam no era antiestadounidense.

 

El odio hacia “el comunismo que es el ateísmo” es lo que ha unido a los islamistas con los colonialistas y el imperialismo. Igual que el nacionalcatolicismo de Franco. En el Islam no hay peor pecado que ser ateo, mientras que un banquero (cuya propiedad es sagrada) y un obrero pueden rezar al mismo Dios.

 

No nos dimos cuenta del fortísimo carácter anticomunista y antisocialista de los clérigos más allá de sus discursos cuando están en la oposición.

 

Reivindican su independencia con respecto a otras potencias, para no tener que responder de sus actos ante ninguna institución. De hecho la RI no reconoce ningún tratado internacional sobre los derechos de la mujer, la infancia y los trabajadores.

 

Aun sin la injerencia de EE.UU. e Israel, desde la plataforma de hoy, creo que la contrarrevolución –compuesta por los miembros del antiguo régimen y los oportunistas y reaccionarios recién llegados al poder-, abortó la revolución desde su inicio. Esto se refleja en la Constitución, en la composición del régimen y en sus actos. Pero, aun así, queríamos intentar el giro de la revolución a la derecha.

 

Desde el Tudeh se dio prioridad absoluta a la lucha antiestadounidense; fue quizás una de las consecuencias de la Guerra Fría y la amistad que le unía a la URSS. Todo lo demás se podría sacrificar en aras de esta batalla.

 

En la dirección del Tudeh existía la idea de que el Ayatolá era una persona honesta y de que se podría influir sobre sus decisiones a favor del pueblo. Una ingenuidad absoluta con respecto a un sacerdote mayor, fanático y fundamentalista que pretendía instalar un sistema político a semejanza de Mahoma en Irán. No habíamos leído todavía su principal libro “ToziholMasael (Hace años lo vi traducido al castellano). Sencillamente denigrante.

 

Separábamos el sector jomeinista de la derecha reaccionaria (religiosa o no). Se nos escapó prestar atención a los cambios que sufrió el propio Jomeini después de la toma del poder.

 

Por miedo a caer en el “izquierdismo” en un país musulmán, confundimos el respeto a las creencias de las masas con la aceptación del programa retrógrado político-religioso-social de los sacerdotes. Es otro de los errores que comete la izquierda europea y latinoamericana. Hay muchas citas de Marx, Engels y Lenin manipuladas al respecto en los foros.

 

Jomeini en 1982 al aprobar “La ley de los que entran en guerra con Dios» creó el fundamento de un estado policial. Cualquier crítica se consideraba “guerra contra Dios”.

 

Permitimos que prohibieran los sindicatos independientes, el derecho a la huelga, a la manifestación, etc. Impedíamos huelgas de obreros -que habían esperado muchos decenios para que los atendieran-, porque “debilitaban la revolución”, “hacían el juego al enemigo” (como si importase quién te oprime). Les despojamos de su única arma. Miles fueron detenidos, cientos ejecutados.

 

Pensábamos que el ayatolá Jomeini, honesto, evitaría la corrupción (nacida del aumento espectacular de precio del petróleo). ¿Cómo es posible, si no había ningún órgano del control popular sobre la gestión de quienes sólo admitían el control de Alá?

 

Los islamistas pueden ser anticapitalistas en la medida en que este sistema perjudica a las estructuras precapitalistas de sus sociedades y daña su influencia y poder. Dijeron que la propiedad era sagrada, y que iban a restaurar la sencilla economía del bazar, el feudalismo… como si esto fuera posible en un país como Irán. (Más información sobre la base económica de la RI en mi libro “Irak, Afganistán e Irán”).

 

Su oposición a la injerencia extranjera era, principalmente, para impedir la influencia de la modernidad que dañaba el poder del clero y para conservar las estructuras tradicionales. Irán es su “feudo” en el sentido amplio de la palabra y un laboratorio donde poner en práctica lo aprendido en las escuelas teológicas y de la comunidad tribal que dirigió Mahoma, en Arabia en el siglo VI, en un Irán no árabe, capitalista y con lazos con el mundo en progreso.

 

A pesar de ver ya por dónde iban sus políticas, no podíamos discutirlas en un congreso. Seguíamos en un estado semiclandestino. La velocidad de la marcha de los acontecimientos (la toma de la embajada de EE.UU., la invasión de Irak, la declaración de la lucha armada por parte de distintos grupos) hacían imposible una reflexión reposada sobre lo que estaba ocurriendo.

 

Las amenazas de una agresión militar de EEUU paralela a la de Irak (1980-88) otorgaba la prioridad de la defensa a la patria sobre la lucha por la democracia. Tampoco sabíamos entonces las razones de la negativa de la RI a la petición de paz de Saddam en 1981. “La guerra es la gracia de Dios” dijo Jomeini, y la alargó siete años más (con cientos de miles de muertos y millones de mutilados). Bajo la cortina de humo de la guerra patriótica, la ultraderecha religiosa tomó el poder, aplastó a todas las fuerzas políticas, sindicales, feministas, estudiantiles, detuvo a decenas de miles de activistas de todos los colores, los torturó y los ejecutó. En 1988 ya habían fusilado a unos 15.000 activistas. Fue cuando el ayatolá Montazeri, el sucesor de Jomeini, renunció y empezó a luchar contra él (ver mi artículo “Teología islámica de liberación” http://www.nazaninamirian.es/?p=30).

 

Aceptamos el sacrificio de las libertades a cambio de mejorar la situación de los pobres. ¡Esta visión atropella el abecé del marxismo y su lucha de clases! Los trabajadores necesitan los partidos comunistas y los sindicatos para defender sus derechos. Nadie más lo va a hacer por ellos.

 

La política económica de la RI era desconcertante: construyó carreteras, viviendas, hospitales en las zonas rurales, mientras destruía a la clase media del país. Repartía la pobreza y no la riqueza, a la vez que se lucraban con la inflación y la especulación propias de las guerras y el aumento del pecio del petróleo y convertía a los receptores de estas ayudas en su brazo militar-religioso.

 

Las luchas internas de la propia RI, así como atentados oscuros que eliminaron a los pensadores y políticos progresistas chiíes como los ayatolás Beheshti y Taleghani, contrarios a la figura Velayet-e faghih (gobierno del docto islámico, una especie de Califa con los poderes de un monarca absolutista) aumentó el balance del poder a favor de los derechistas. El hecho de que de repente Jomeini instaurase ese cargo -inexistente en el Islam- y a su beneficio, fue un signo de la contrarrevolución, y a pesar de criticarla no advertimos el peligro que suponía para la vida política del país. Hasta los propios ayatolás, entre ellos el ayatolá Kazemini Boroujerdi, que lleva en prisión desde 2006, criticaron el abuso del Islam por parte del régimen y pedían la separación entre la religión y el Estado. Un abuso, que entre otros factores eliminó el poso de las singularidades de la cultura persa que convirtió a la sociedad iraní en la más secular del Oriente Medio. Consecuencia de que esté la religión en el poder.

 

No pudo crear la sociedad feliz y devota (confundió un gran país situado en el mundo real con una tribu pequeña) y decidió realizar una profunda restauración religiosa prohibiendo la música, el baile, el arte, las fiestas milenarias persas, los colores vivos, hasta crearon leyes que multan reír en la calle o besarse en el propio domicilio. Un talibanismo antes de que los talibanes tomaran el poder en Afganistán, significa que hay una visión compartida entre los islamistas, que bebe de la Sharia.

 

Tuvo un papel primordial el ejercicio de una violencia despiadada, aunque astutamente dividido en etapas. Primero fueron a por los monárquicos (y nosotros no protestamos), luego a por los bahaíes, muyahidines del pueblo (grupo islamista que reclamaba parte del poder), y la izquierda radical, luego las organizaciones musulmanas progresistas… y nosotros seguíamos callados, hasta que vinieron a por nosotros, y ya conocéis el resto del poema.

 

Carecíamos de cultura de defensa de los derechos humanos. Insensibles a la tortura, los castigos físicos a los niños, mujeres, a los débiles, etc. (Lo mismo que un importante sector de la izquierda mundial). Irán es el primer país que ejecuta a menores (la ley islámica considera adultas a las niñas a los 9 años y a los chicos a los 15). En la actualidad unos 130 niños están en el corredor de la muerte. No se trata de la cultura del país. El adulterio, hoy castigado con la lapidación, en la época del Sha no era un delito, sino un asunto de la pareja. Lo mismo que la homosexualidad. (Ver http://www.iranrights.org/english/document-289-681.php)

 

Los nuevos hombres que tomaron el poder eran antiguos excluidos sociales. Gentes arrancadas de su clase que paseaban por el limbo se apuntaron al partido del poder. Confundimos al lumpenproletariado con los trabajadores, por su aspecto. Sin duda es recomendable la lectura de “El 18 brumario de Luis Bonaparte” de Marx, para saber quiénes componen este grupo social y cómo actúan.

 

Entre 1980 y 1983 cerraron las universidades para hacer una “Revolución cultural” (de nuevo ideas de izquierda), expulsaron a miles de estudiantes, otros tanto detenidos y ejecutados. En su lugar entraron los basiyies y los guardianes islámicos, los familiares de los mártires de la guerra (como Ahmadineyad) sin pasar por la selectividad.

 

Nos callamos ante la discriminación legal de las minorías étnicas y religiosas del país (que son el 60% de la población) que les impide el acceso a los puestos de la administración y a ejercer sus tradiciones y cultos. Acusarlos de separatistas lo único que ha hecho es empujar a una parte de ellos a colaborar en las operaciones encubiertas de Israel y EE.UU. en el territorio iraní.

 

No captamos los peligros del aumento del poder político y social de los Guardianes Islámicos y sus decenas de brazos paramilitares en tareas de escuchas y vigilancia de los ciudadanos, utilizando masivamente a los mutilados de la guerra. Quizás los confundimos con el papel progresista que jugaron los militares en el nacionalismo árabe.

 

Aceptamos, sin la lucha que se merecería, la conversión de la mujer en un subgénero en las leyes que aprobaron, despojándolas de todos los derechos conseguidos durante décadas, como bajar la edad nupcial de los 18 años que era, a los 8 (legalizando la pedofilia), convertirla en una menor de edad que siempre necesita el permiso de un varón hasta para salir de casa, ¡en un país donde las dos terceras parte de los científicos son mujeres!

 

Nuestra política era “apoyar y criticar” a la RI. Sin embargo ella utilizaba nuestro “apoyo” para cubrirse de legitimidad en la escena interna pero sobre todo en la internacional, y ni caso a las críticas.

 

En 1983 ya sabíamos que todo estaba perdido, aquello ya era un régimen totalitario de corte fascista. Los cuadros se preparaban para regresar a la clandestinidad. Pero ya era tarde.

 

La revolución había sido secuestrada por una ultraderecha disfrazada religiosamente. En los años 90, la RI se parecía asombrosamente al nacionalcatolicismo sostenida por unos tribunales que imitan las funciones de la inquisición cristiana, y aplican la pedagogía del terror.

 

Con la revolución del 79 Irán mantuvo su estatus de potencia regional, esta vez no sometido a EE.UU., sino en coordinación con él.

 

Con la RI, los iraníes no solo no consiguieron libertades políticas ni una redistribución justa de los recursos del país, sino que además perdieron hasta las libertades personales –como elegir la indumentaria, su color-.

 

A pesar que aun suena en los oídos el discurso de los islamistas cuando tomaron el poder, en el que prometían agua y luz gratuitas para toda la población, mientras manejan el gobierno más rico de la historia de Irán en cuya caja ha entrado en los dos últimos años unos 120.000 millones de dólares gracias al oro negro. El aumento del déficit público ha arrojado al 25% de la población por debajo del umbral de la pobreza, según el ministerio de Bienestar Social.

 

Aun así en Irán (país que no es pobre), la principal exigencia de quienes protestan es la separación entre la religión y el poder. Creen que un gobierno laico pondría fin al desastre económico, la arbitrariedad, la discriminación entre los géneros, tendrá mejores relaciones con el mundo exterior, lo cual se traduce en inversiones, mejora económica y libertad. Cada año unos 170.000 iraníes titulados universitarios salen del país para no regresar.

 

¿Cuándo dejamos de apoyar a la RI?

 

Justo cuando nos atacaron. En febrero del 1983, los domicilios de miles de militantes y simpatizantes del PTI, así como 54 miembros de la dirección del partido fueron asaltados (www.tudehpartyiran.org/TN-207.pdf). Las inimaginables torturas a las que fueron sometidos los dirigentes (muchos mayores de 70 años) y cuadros del partido es otro capítulo de la oscura relación de la RI con los servicios de inteligencia británicos. (Mirad mi artículo http://blogs.publico.es/puntoyseguido/124/egipto-iran-%C2%BFhay-paralelismo/)

 

Hoy frente a los islamismos, y en concreto frente a la RI, la izquierda latinoamericana y europea repiten los errores que cometimos los comunistas iraníes.

 

Es hora de que miren con atención los acontecimientos que suceden en esta parte del mundo y empiecen a apoyar a las fuerzas progresistas y laicas. El Islam debe regresar al terreno personal de la vida del creyente, que cumpla su función espiritual y deje la política para los partidos políticos. La religión ya es un poder, cuando además ostenta el poder político, simplemente es una catástrofe.

 

25
Feb
11

cuba, mujica y el reparto

CUBA TIENE PARA REPARTIR

Gonzalo Perera / matemático

La semana pasada compartía con Ud, querido lector, mi inquietud sobre la prematura ansiedad sobre candidaturas para el 2014 que cunde en el FA, y la eventualidad de que eso nos distrajera de nuestro deber actual: apoyar el gobierno del Pepe, de nuestro presidente Mujica, desde la crítica o el elogio, desde la propuesta o la protesta, conjugando lealtad y conciencia crítica.

Pepe, nuestro Presidente, es un mandatario que se ha ubicado en un ángulo cargado de afectividad, de humanidad. Sus alegrías, sus toques de serenidad para ponerle paños fríos a algún problema, alguna rabieta, alguna expresión provocadora, forman un conjunto de códigos, de señales, de estilo comunicacional, bastante distantes del tradicional mandatario uruguayo: republicano, pero netamente doctoral. Pepe le dio al cargo una impronta de primer vecino, una gestualidad de uruguayo común que ocupa la mayor responsabilidad, lo cual no implica renegar de su inteligencia, astucia, experiencia y conocimiento, sino dotarlo de una sensación de cercanía afectiva. Para mí, entrañable las más de las veces y causa de “calenturas” en otras, con todos los matices intermedios. Y cada quien sentirá mayor o menor empatía con su figura, pero me parece innegable que no es un líder político que se vea “allá arriba y a lo lejos”, sino que se siente cerca, ya sea que su figura despierte celebración o ira.

Tengo claro que el rol que a Pepe le toca desempeñar es extremadamente difícil, de complejidades que a veces cuesta imaginar. Pero porque él se lo propuso y la mayoría de los electores lo decidimos, Pepe, el entrañable, es nuestro Presidente de la República. Por ende, cuando Pepe habla de manera pública, está involucrando- lo quiera o no- al Uruguay. Aunque no se pronuncie oficialmente, es la opinión del Presidente. Y adicionalmente, todos los frentistas, en él escuchamos o leemos a nuestro compañero el Presidente, el que emergió de nuestra fuerza política. Y por ende, sus opiniones nos resultan muy particularmente sensibles.

Todos sabemos que hoy en nuestro país y sobre todo en el FA las formas y velocidades de distribución de la riqueza son uno de los dos grandes temas de discusión, junto a la educación.

En el marco de esta discusión, como argumento en favor de su posición, nuestro presidente Mujica manifestó en una entrevista concedida al semanario “Búsqueda”, en su edición del 17 de febrero, que:

“El campeonato de reparto en América Latina lo ganó largamente Cuba porque repartió como nadie”……”también está pagando las consecuencias. Ahora no tiene qué repartir”

Naturalmente estas afirmaciones han merecido una inmediata y paroxística amplificación por parte de la derecha internacional, particularmente los medios de los “caballeros de negro” que añoran “los buenos tiempos” de un tal Fulgencio Batista. Para ellos, estas declaraciones, que miren por donde se miren tienen un giro reprobatorio de Cuba, son “bocato di cardinale”: un presidente de izquierda, ex-guerrillero, comenta que Cuba se quedó sin nada para repartir por culpa de tanto igualitarismo. Así sean dos frases, que seguramente no reflejen correctamente el pensamiento de Pepe, sus palabras quedaron presas del papel y son desparramadas con felicidad en español y en inglés por medios que sueñan con invadir la isla para ejecutar a todo partidario de la revolución (para el que crea que exagero, mire en TV o en http://www.youtube.com los comentarios del afamado periodista peruano-estadounidense Jaime Bayly y verá la magnitud superlativa del odio ciego),

Desde el afecto crítico, siento que hay reflexiones que se imponen sobre estas declaraciones.

1. Tiene razón Pepe en que Cuba ha repartido las riquezas como nadie. No sólo en América Latina, sino en el mundo: es el único país donde techo, salud, educación, deporte, alimento son derechos inalienables efectivamente ejercidos desde la cuna.

2. Es cuanto menos una ligereza inaudita sostener que el problema de Cuba es que esté pagando las consecuencias de sus ejemplares políticas sociales. Porque como es evidente, debe soportar estoicamente las consecuencias del feroz y criminal bloqueo por parte de USA, el que incide incluso sobre terceros países, violando los más elementales principios del derecho internacional. Agresión económica que se ha prolongado en acciones violentas directas, como los atentados con bomba contra aviones civiles, hoteles e instalaciones turísticas ¿Cuánto resistiríamos en Uruguay sin izar la blanca bandera de la rendición incondicional si nos bloqueara USA, impidiendo el comercio con terceros, poniéndonos bombas por aquí y por allá?

3 ¿ Por qué razón el Presidente del Uruguay, para sostener su opinión sobre un tema de política interna uruguaya, evalúa en dos líneas un proceso que se enmarca en la estricta soberanía de la República de Cuba?

4. Me he referido en esta misma página al proceso de revisión de lineamientos políticos y económicos que está viviendo Cuba. Los uruguayos respetamos la autodeterminación de los pueblos, y muchísimos admiramos particularmente el muy destacado legajo en materia de sacrificio y valentía del pueblo cubano. Por eso, seremos muchos quienes vamos a acompañar fraternalmente las decisiones que los cubanos se den a su manera, tiempo y forma, en asuntos que les corresponden a ellos- y sólo a ellos- decidir. Pero compartimos aquí, un tiempo atrás, parte de los documentos emanados de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba, donde se explicita que el desafío del momento se trata de mejorar la eficiencia de la gestión y producción para preservar los derechos sociales universales propios al socialismo. Derechos universales, de los que, lamentablemente, bien lejos estamos en Uruguay.

5. Con todo respeto, pero además con afecto, desde el compromiso de brindar una simple opinión pero completamente sincera, creo que Pepe no debió hablar de Cuba para discutir sobre Uruguay. Pero ya puesto a hablar, no debió “comerse” un detalle llamado “bloqueo”. Y por último, creo que no debió decir que Cuba ya no tiene qué repartir. Porque Cuba continúa repartiendo médicos para realizar la más seria y sistemática asistencia sanitaria que recibe Haití (y sin portaaviones). Como repartió oftalmólogos para ciudadanos uruguayos privados de su visión, cuando la concentrada distribución de la riqueza uruguaya condenaba a más de diez mil personas a la ceguera. Como continúa repartiendo, entre otros a jóvenes uruguayos de modestos recursos, año a año, la posibilidad de realizar en Cuba estudios de Medicina de primera calidad, a los que no pueden acceder en Uruguay.

Desde lo mucho querible del compañero Pepe y desde la investidura de Presidente de la República, me duele mucho leer sus palabras en medios que las usan para hacer propaganda antirrevolucionaria. Sinceramente, no creo que estas palabras representen de manera fidedigna el pensamiento actual de Pepe. Pero ya volaron a los cuatro vientos, y si hay lugar para una aclaración, bienvenida sea. No tendrá ni la mitad de difusión, pero al menos reconfortará a más de uno. Porque, en todo caso, estas frases sueltas ciertamente no representan el pensamiento de una gran cantidad de uruguayos, particularmente frenteamplistas.

Pero lo que más me duele en toda esta historia no transcurre en Uruguay, sino en la verde isla. Donde algo más de once millones de hermanos, durante más de 50 años le han “parado el carro” a la “remake” de la Antigua Roma decadente, con sus Calígulas y Nerones. Donde construyeron la única sociedad donde “ser humano” es una afirmación positiva de derechos efectivos, desde el mismo momento que se nace. Y quienes han pasado duras pruebas en lo material, como en los peores momentos del “Período Especial”. Pero jamás han sufrido de escasez de solidaridad, tenacidad y gratitud.

De eso, el pueblo cubano tiene tanto, permítame señor Presidente, permítame querido compañero Pepe, que estoy seguro que puede seguir repartiendo y al por mayor.

25
Feb
11

uruguay y la política cambiaria

LAS DIFICULTADES DE LA POLITICA CAMBIARIA

Alberto Couriel/Senador MPP-FA – Economista

Uruguay está viviendo una etapa histórica de espectacular crecimiento económico. Una de las principales causas de esta situación es el aumento de los precios internacionales de los principales productos de exportación. Este aumento deriva del fuerte crecimiento de China, que se ha mantenido pese a la crisis que vive el mundo desarrollado. Las expectativas son favorables para el actual gobierno de Mujica, en la medida que el crecimiento de China, como distintos indicadores lo marcan, es sostenible. Un informe de la OCDE muestra que cuando China crece al 10% anual, América Latina tiene asegurado un crecimiento del 4%. Las perspectivas para el quinquenio de Uruguay son muy positivas. El país cuenta con una excelente imagen en el mundo internacional que sin ninguna duda hay que mantener. La inversión extranjera directa se multiplica y facilita el crecimiento. Ello es positivo en la medida en que sea funcional y compatible con la estrategia de desarrollo del país. Desearíamos que la inversión privada nacional fuese superior y que la inversión extranjera fuera complementaria. Por ello se justifica la declaración del presidente Mujica, cuando afirma la continuidad de la actual política económica en sus trazos sustantivos. Casi todos los sectores del Frente Amplio mantienen una posición similar. Las modificaciones planteadas son accesorias. Todos quieren la inversión privada y el crecimiento. Todos quieren una inflación de un dígito y el descenso de la desocupación abierta. Hay lógicos debates sobre la distribución del ingreso, pero que no afectan las bases de la política económica actual.

Importa prevenir sobre la actual orientación. Un país pequeño como Uruguay tiene que asegurar una dinámica inserción económica internacional. El país va a seguir colocando por muchos años productos basados en sus recursos naturales. El mundo actual compite por contenidos tecnológicos. A esos rubros derivados de los recursos naturales hay que aumentarles, todo lo que sea posible, valor agregado, trabajo nacional y contenido tecnológico. Para ello los distintos instrumentos de política económica tienen que apoyar la competitividad, especialmente de la industria manufacturera y de los servicios. Uno de esos instrumentos centrales es la política cambiaria que sufre, en la actualidad y en los últimos años, una fuerte apreciación de la moneda nacional. Esta apreciación ha sido compensada por los aumentos de los precios internacionales de los productos de exportación y por la elevada apreciación del real. Pero afecta la incorporación de valor agregado y de contenido tecnológico. En la década del 90 nos pegamos a la moneda argentina, con la ley de convertibilidad del 1 por 1, que destrozó la industria argentina. Fue un error de la política uruguaya. Ahora no deberíamos hacer lo mismo con el real brasileño, que es una de las monedas de mayor apreciación en el mundo. Brasil va a intentar salir prolijamente de esta situación. Hoy muestra que más de la mitad de sus exportaciones son commodities. Exporta manufacturas a América del Sur. Un país que pretende ser una potencia mundial y ser global player, va a realizar esfuerzos para modificar esta situación. No puede mantener tan apreciado el real. Argentina se esfuerza por usar una política cambiaria para la competitividad, especialmente de su industria manufacturera; lo declara explícita y enfáticamente; se le dificulta por la inflación interna.

Uruguay debe mejorar el tipo de cambio real gradualmente para atender la competitividad de su industria y sus servicios. No es un tema sencillo en la medida que toda la región sufre la apreciación de sus monedas nacionales. En el mundo desarrollado las tasas de interés son extremadamente bajas y los capitales buscan rentabilidad en los países emergentes, incluidos los de América Latina. Son capitales financieros y especulativos que buscan ganancias a corto plazo. Al ingresar al país aumentan la oferta de divisas generando el descenso del tipo de cambio y la apreciación de la moneda nacional. Por ello la Cepal y prestigiosos economistas internacionales proponen medidas fiscales y monetarias para limitar estas entradas de capitales especulativos.

Mejorar gradualmente el tipo de cambio real requiere voluntad y decisión política. Hay que intervenir en el mercado para limitar la oferta financiera especulativa y acrecentar la demanda de divisas. Bienvenida la oferta de divisas proveniente de las exportaciones y de la inversión extranjera directa para el ámbito productivo. Si el Banco Central emite títulos con tasas de interés atractivas para los inversores, está estimulando la entrada de capitales especulativos, que al ingresar abaten el tipo de cambio. El tema se complica con el aumento de los precios internacionales de los alimentos, que al decir de Krugman derivan del cambio climático y las sequías que se generan en los grandes países productores, como ocurrió en Rusia. Con esta perspectiva no se debió bajar la meta de inflación. Va a ser muy difícil alcanzar el límite de 6%. Llevamos 7 años de inflación de un dígito, lo que es un récord muy positivo en la historia del Uruguay. Los precios internacionales de los alimentos influyen en la inflación interna. La demanda interna crece y ayuda al aumento del PBI, pero no es la causa de la inflación. La política antiinflacionaria ortodoxa busca la contracción de la demanda interna, aumentando la tasa de interés para limitar el crédito y limitando la expansión monetaria. Pero la demanda interna no es la causa de la inflación y la tasa de interés tiene menor peso en una economía dolarizada como la uruguaya. En cambio, la suba de la tasa de interés estimula la entrada de capitales financieros especulativos, aumenta la oferta de dólares y baja el tipo de cambio nominal; y éste, sí se transforma en la medida central antiinflacionaria. Pero se hace a costa de la competitividad, a costa de las exportaciones con mayor valor agregado y mayor contenido tecnológico. Se hace en contra del futuro del Uruguay, como ya ocurrió con la “tablita” a principios de los 80 y con la crisis financiera del 2002, uno de cuyos componentes causales fue la política de atraso cambiario de la década del 90.

Hay que atacar la inflación atendiendo a sus causas específicas y no con recetas ortodoxas que Uruguay sufrió en el pasado. Por ello es fundamental la decisión política, si se utiliza la política cambiaria con objetivos antiinflacionarios o se utiliza con objetivos de competitividad. Es probable que Brasil tome esta decisión política actuando prolija y gradualmente. Puso impuestos a la entrada de capitales especulativos, pero sigue manteniendo tasas de interés muy altas y muy atractivas para la entrada de capitales especulativos. Por todo ello pegarse al real no es lo más conveniente. Mejoras graduales del tipo de cambio real atraen inversiones productivas, nacionales y extranjeras y marcan un horizonte de estructura productiva que nos acerque al mundo desarrollado.

 




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