Archivo para 31 mayo 2013

31
May
13

El asesinato de Londres

 

 
El sangriento espectáculo de Woolwich
Iohannes Maurus
 
Nos enseña Michel Foucault en sus cursos de los años 70 que es necesario distinguir entre dos formas de dominio de las poblaciones: la disciplina y el control. La disciplina pretende normalizar a los individuos de tal modo que su conducta sea previsible y “normal”. Lo consigue mediante aparatos como la cárcel, la escuela, el cuartel o la fábrica fordista, todos ellos basados en un mismo dispositivo o esquema de poder teorizado por Jeremy Bentham y cuya genealogía fue investigada por Michel Foucault en Vigilar y castigar: el panóptico. El panóptico es un dispositivo por el cual una persona situada en recinto que ocupa el centro de un espacio cerrado sin obstáculos a la visión, puede observar, idealmente sin ser vista, a todas las personas comprendidas en ese espacio, de modo que, sabiéndose siempre potencialmente controlados, los individuos encerrados en ese espacio adecuan “espontáneamente” sus conductas a la norma. Numerosas prisiones siguen este esquema.

El control prescinde de esta normalización individualizada y gestiona globalmente la conducta de las poblaciones determinando, no a nivel atómico sino a nivel molar, los límites aceptables de esa conducta sin recurrir a ninguna norma ni valor previos. Una sociedad de control permite así, por ejemplo, ciertos niveles de violencia y de delincuencia, integrándolos en un cálculo utilitarista que compara ventajas e inconvenientes de las diversas conductas y establece sus niveles aceptables de peligrosidad o de riesgo. La corrupción puede así convertirse en una práctica delictiva perfectamente aceptable en cuanto agiliza las transacciones mercantiles y ciertos niveles de violencia pueden también tolerarse en función de su utilidad para una muy rentable industria de la seguridad y del control (Rigouste).

La sociedad de control es también una sociedad del espectáculo en cuanto muestra de manera casi exhaustiva la cotidianidad pacífica o violenta a través de medios de observación perfeccionados. Estos medios no tienen, sin embargo, una finalidad disciplinaria como el panóptico de Bentham en el cual todo individuo internado en un espacio de encierro (fábrica, prisión, escuela etc.) se sabía potencialmente observado y ajustaba su conducta a este temor. Hoy, la observación es total: las cámaras de vigilancia están presentes en todos los rincones de nuestras calles y a veces, incluso en las casas, pero el espacio observado es un espacio abierto y, sobre todo, no existe, como ya se dijo, una norma establecida a priori que se intente imponer a las conductas. Se ha perdido, como afirma el discurso ordinario, todo horizonte, todo norte moral. Lo único que cuenta es el resultado global. No se trata ya como en el régimen disciplinario de que no ocurran acontecimientos “anormales”, sino de que estos acontecimientos se conozcan públicamente a través de la visión, como espectáculo y puedan ser objeto de una constante evaluación comparativa sin unidad de medida ni valor previo. La propia violencia cambia así de sentido y se convierte en un acto que sus propios actores saben destinado a ser visto. Añádase a esto que las funciones de observación que eran en el régimen disciplinario un monopolio del Estado hoy se han privatizado mediante la profusión de cámaras privadas que van de las cámaras de seguridad de las viviendas o los comercios a las cámaras portátiles que llevan hoy incorporados casi todos los modelos de teléfono móvil.

Esto nos permite introducir una nueva característica de la sociedad de control: lo que Alain Brissat denomina su carácter inmunitario. La violencia en la sociedad de control es violencia espectacular, vista a distancia incluso por quienes la protagonizan. Hoy, todo el mundo es actor y todo el mundo es cámara de cine: estamos en la era del Hombre con una cámara de cine como el de la película de Djiga Vertov. De este modo, nada nos afecta directamente: la realidad se vive en el registro de la ficción, como algo filmado o filmable. La consecuencia de ello es que el dolor, aun cuando existe, queda anulado, convertido en mera imagen del dolor. La imagen nos inmuniza contra el dolor. La imagen que es capaz de representar la cosa ausente como presente, representa también la presente como ausente, como una nada indolora.

Buena parte de la imagen y de la práctica actual de la guerra, en la era de la imagen y de los drones, solo se entiende desde esta perspectiva a la vez espectacular e immunitaria. Hitler mandó que el genocidio de los judíos de europa se realizase mediante cámaras de gas para evitar el “sufrimiento moral” de los soldados nazis obligados a matar de un tiro en la nuca a niños, mujeres, ancianos y demás civiles desarmados. Considerando que se exigía de ellos un excesivo “heroismo” en el cumplimiento directo de las tareas de exterminio, el Führer los liberó de esa carga mediante ese instrumento de muerte industrial, anónima y aséptica que es la cámara de gas. En aquel momento, la inmunización contra el dolor del crimen se obtenía ocultando sus imágenes, negando su existencia. El negacionismo está siempre ya incluido en la política genocida del nacionalsocialismo. Esto deja ya de ocurrir con las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki: tuvimos imágenes de las bombas, de los hongos nucleares y de sus consecuencias desde el primer momento. Uno de los pilotos de la misión, Eatherly estuvo al borde de la locura tras “ver” lo que habían hecho. Por mucho que no tuviese contacto con la población asesinada, la conciencia de la magnitud de la matanza le resultó inaceptable. Era necesario por consiguiente separar lo más posible a los seres humanos del acto de dar la muerte, inmunizarlos contra la muerte mediante barreras. Estas barreras serán la imagen y la automatización de las máquinas de matar. La cámara y el dron, a veces unidos en un mismo aparato sintetizan esta guerra “humana” con la que soñara Hitler. El uso masivo de drones en la guerra de Afganistán/Pakistán está permitiendo que se realice el sueño de un conflicto sin bajas para quien tiene la supremacía técnica y con numerosas bajas civiles para quien no la tiene.

El espantoso crimen ocurrido ayer en Londres en el que un joven británico de origen nigeriano asesinó con un machete en plena calle a un soldado británico ilustra bien el funcionamiento de una sociedad de control espectacular e inmunitaria. En primer lugar, las imágenes del crimen circulan por la red como objeto de curiosidad, pues decenas de personas asistieron al asesinato y, en lugar de salir corriendo a ayudar a la víctima o a ponerse a salvo, se quedaron en las cercanías filmándolo. Como si no tuvieran nada que temer, pues la realidad convertida en imagen es tan inofensiva como la de una película, aunque sea un “snuff movie”. El propio protagonista, una vez cometido el crimen se puso a departir tranquilamente con los viandantes mientras era filmado y a explicar con bastante serenidad, con un machete y un cuchillo ensangentados en sus manos también cubiertas de sangre, los motivos de su acción. Probablemente el joven sea un “terrorista improvisado” que decidió lanzarse a la fama mediante este acto y lo consiguió. Su objetivo era denunciar mediante la acción lo que ocurría todos los días en numerosos países musulmanes ocupados o intervenidos por potencias “humanitarias” occidentales como Irak, Afganistán o Pakistán. La fama la obtuvo, pero esto último no lo consiguió realmente, pues para los medios de comunicación todo quedó en una denuncia de su “barbarie”, rápidamente asociada al Islam político por unos medios cuyo reflejo inmediato es banalizar la imagen del enemigo, para mejor ocultar el contexto de este acto.

De este modo, lo que quiso ser un intento sangriento y cruel de recurrir a la propaganda por la acción se convirtió en nuevo argumento a favor del antiterrorismo, el racismo y la islamofobia. Lo que quedó fue la imagen del bárbaro matando bárbaramente a uno de “nuestros muchachos” y un nuevo pretexto para que las comunidades musulmanas sean objeto de ataques xenófobos y racistas en Europa y en sus propios países. La imagen -como ocurre siempre en la sociedad del espectáculo- quedó enteramente desconectada de su contexto y de los motivos del autor del crimen. Así, se le pudo atribuir a él y se pudo seguir atribuyendo a “los suyos” el monopolio de la barbarie, mientras que un gobierno británico que lleva años ocupando Afganistán y liquidando a decenas de miles de personas mediante bombardeos con misiles y drones puede permitirse asumir el monopolio de la “humanidad”. Quien habla de “barbarie” expulsa de la humanidad al otro como esencialmente violento e inhumano, y asume para sí la representación exclusiva de lo humano. La lógica del humanismo pacifista que se expresa en nombre de la humanidad y condena la violencia “venga de donde venga” coincide así con la del racismo y la fundamenta. ¿Es acaso el racismo sino la proyección de nuestra propia violencia y barbarie, de nuestra propia pulsión de muerte, en el otro “bárbaro”?

Fuente: http://iohannesmaurus.blogspot.be/2013/05/sangriento-espectaculo.html

30
May
13

Rusia … la caída de la URSS

 

Berezovsky: el icono del neoliberalismo o la breve historia de la victoria del capitalismo en el este comunista

Vasile Ernu (*)
Se puede afirmar de forma indiscutible que la muerte de Berezovsky marcó el fin de una época, pero hace falta entender que su herencia está más viva que nunca y que, a día de hoy, apenas recogemos de veras los frutos de la victoria de unos determinados grupos, una victoria que se convirtió en una fuerte derrota y trágica catástrofe para una comunidad entera.

La genealogía: de la conversión al liberalismo, en la década de los 60, al revanchismo, la década de los 90.
En relación con la genealogía de Berezovsky, un modelo común de oligarca, haría falta recordar tres fenómenos importantes que se produjeron en la URSS y allanaron el terreno para los acontecimientos de la década de los noventa (fenómeno válido en general para todo el bloque comunista). Por falta de espacio, se simplificará mucho la historia de esta genealogía, que ayudará a una mejor comprensión de los años noventa.

El primer fenómeno: en la década de los cincuenta, tras la Segunda Guerra Mundial, en la URSS se sentaron las bases de una infraestructura y de un sistema de educación que contribuiría enormemente al desarrollo y a la expansión de un grupo social muy importante: la intelectualidad técnica, especializada y científica (ingenieros, médicos, agrónomos, físicos, matemáticos, geólogos, etc.). Por primera vez se creó en la sociedad un fenómeno prácticamente sin precedentes: una masa crítica intelectual, una especie de clase media de la intelectualidad comunista (la superélite intelectual empezó a vivir del enorme potencial de esta clase media intelectual). Esta categoría social constituye el origen de la generación sputnik , de la generación del deshielo y, sobre todo, de la generación perestroika , la que enterraría el comunismo. La punta de lanza de esta generación no fue la intelectualidad humanista, sino la intelectualidad técnica, aunque, a su vez, la intelectualidad humanista tuvo un papel importante en este proceso.

De esta categoría social deriva una gran parte de los oligarcas, a pesar de que la genealogía de este grupo tiene varias raíces (estructuras de partido, grupos de distintas categorías especializadas de estado, grupos tradicionales de atracadores reorganizados en los años setenta, etc.). Berezovsky procede de esta filiación: ingeniero, matemático, investigador relacionado con la Academia de la URSS. Mi punto de vista, fundamentado en datos biográficos, es que los oligarcas rusos más importantes, así como el grupo de oligarcas que desempeñó el papel más activo en los años noventa, descienden de esta categoría social, de la clase media de la intelectualidad técnica.

El segundo fenómeno. Con el proceso de desestalinización iniciado por el Partido Comunista en 1956, en el XX Congreso (acontecimiento olvidado), la intelectualidad soviética cambió de rumbo: se convirtió en un movimiento liberal. (Huelga hablar de los intelectuales que merodeaban el poder, porque ellos ya no ejercían un papel importante, sino que solo personificaban un símbolo ritual.) A partir de este periodo, el intelectual soviético al que nos referimos escuchaba música procedente de cadenas extranjeras, leía libros y debatía sobre asuntos prohibidos o parcialmente tolerados por el poder.

Todo se interpretaba mediante un canon liberal disidente. Tomaré solo el ejemplo de la literatura. La tendencia literaria que resultó victoriosa, y a la que todo intelectual soviético leyó como el padre nuestro se componía de los siguientes nombres: Bulgakov (se prefiere Corazón de perro, que cualquier intelectual soviético se sabe de memoria; el libro cuenta la revancha del proletariado contra la burguesía, ironizada con ingenio; Pasternak (el icono de la intelligentsia liberal); Solzhenitsyn (la conciencia y lo mejor que ideó esta intelligentsia), etc.

El resultado fue la monopolización del discurso por este grupo y el aislamiento de las demás tradiciones. La línea de la intelligentsia revolucionaria o socialista fue marginada hasta su desaparición o se utilizó solo como martillo ideológico para el beneficio de los grupos liberales. Incluso aislaron (ellos y, por supuesto, el poder) a las voces que criticaban con dureza al régimen, como Platónov y Shalamov, precisamente por su modo de enfocar los problemas, planteamiento que incomodaba no solo al canon oficial soviético, sino también al modelo liberal. El caso de Aleksandr Zinóviev es el más relevante: mientras criticaba al comunismo era un héroe, pero en el momento en que realizó duras críticas al capitalismo se convirtió en un traidor (hablamos de los años setenta-ochenta). En el país del socialismo , grupos de intelectuales de izquierda se convirtieron en una realidad marginal e ¡incluso Marx fue un autor indexado!

Quiero recordarles que, conforme a la tradición de la intelligentsia rusa del siglo XIX, esta clase de intelectuales había asumido el papel de representar a la gente sencilla y sus intereses en relación con el poder. De esta tradición surgieron las corrientes socialistas más importantes y revolucionarias que no sólo representarían los intereses de la gente de a pie, sino que también lucharían por ellos. La Revolución de Octubre fue el punto de inflexión y el momento en que las masas populares se toman la revancha con la burguesía y la aristocracia rusa, que, por un lado, fueron ignoradas y, por el otro, se mostraron excesivamente cínicas en relación con la realidad social y económica de la población del Imperio zarista. La tradición continuó hasta el periodo de las grandes depuraciones estalinistas.

Tras la Segunda Guerra Mundial, las cosas cambiaron de forma radical: la élite intelectual soviética, aunque se volvió liberal, elitista e incomprendida por el pueblo, por un lado tomaba en consideración el sacrificio de la revolución realizado por el proletariado y las amplias masas de abajo, pero, por el otro, por su propia comodidad, se encontraba siempre más cerca de la nomenclatura comunista, aunque la despreciara de forma visceral.

Se apuntó a un doble juego: era liberal en su pensamiento y conformista en su actitud, para mantener sus privilegios. La élite intelectual se convirtió en una nueva aristocracia carente de cualquier relación con su pueblo y que sólo representaba su propio interés. Prácticamente, se preparó el terreno para el revanchismo de los años 90, cuando la élite intelectual ejerció de vanguardia en la instalación del nuevo régimen y de la nueva ideología neoliberal, en detrimento del propio pueblo, al que despreciaba compasivamente.

El tercer fenómeno: al final de los años sesenta del siglo pasado, apareció por primera vez en la URSS una nueva categoría social que empezaba a funcionar desde el punto de vista económico con reglas diferentes de la economía planificada. El hombre soviético, desde el punto de vista económico y legal, era una persona que tenía un sueldo que recibía del trabajo realizado de forma legal, y las oportunidades de obtener otros ingresos eran mínimas. Es importante señalar que, en el régimen comunista, no estar empleado le ubicaba a uno automáticamente en el ámbito penal y se castigaba por ley. Pero tener ingresos ilegales que no proceden representaba una situación mucho más peligrosa para cualquier ciudadano soviético.

Los castigos eran más duros por recibir ingresos ilegales (el robo de riqueza pública) y, a partir de un cierto nivel, para tales hechos existía incluso pena de muerte. Entre nosotros sea dicho, en los años sesenta, los disidentes eran más tolerados por el poder que los elementos que robaban la riqueza pública . (Y en este caso no me refiero al robo aceptado por el poder como una forma no convencional de pago o ingreso mínimo: el pequeño soborno, el cubo de tomates de un campesino del colectivo, etc.). A pesar de estos castigos, en aquellos años (setenta-ochenta) comenzó a desarrollarse una economía paralela que resultaba difícil de imaginar en el periodo estalinista.

Los primeros que marcaron la batuta fueron los desvalijadores, los especuladores que en los años setenta se reorganizaron y crearon una verdadera red (el mercado negro), seguidos por distintos grupos que realizaban prestaciones de servicios o comerciaban al margen de la ley. Con el paso del tiempo, esta economía alternativa llegó a la cúpula de la élite comunista. Una gran parte de los intelectuales entró en este juego: clases particulares, diferentes servicios, comercio, etc. El intelectual soviético liberal sentía una creciente atracción por los bienes de consumo, cada vez más escasos, pero que se podían conseguir con dinero; para eso, uno debía saber ganar dinero . La maldición de la época era: ojalá que Dios nos ayude a vivir con un solo sueldo. Este campo de la economía alternativa es uno de los más interesantes y significativos de la época comunista en su final, ignorado por completo por los investigadores.

Berezovsky (y toda la élite de la oligarquía rusa de los años 90) es un producto típico de estos fenómenos y, en su biografía, se encuentran presentes todos estos hechos.

Los años noventa: el sueño de oro del neoliberalismo en su juventud o el gran robo como forma de democratización, como legitimación de la lucha por la democracia y extensión del capital

A quien quiera saber más verdades sobre el periodo de comienzo de la transición del comunismo al capitalismo, de la lucha por la democracia y el libre mercado , le recomiendo que no lea los informes de las instituciones oficiales occidentales (FMI, Banco Mundial, la embajada de EEUU, etc.) ni las opiniones de los analistas políticos, expertos y economistas. Es verdad que entre ellos se encuentran excepciones. No digo que no valga la pena en absoluto leerlos, pero invito a no empezar por ellos, porque, en el mejor de los casos, mienten con buenas intenciones. (Se trata de la perversa categoría de texto que no miente, pero que tampoco dice la verdad, como la cámara de cine que usa diferentes ángulos que nos presenta una imagen real, pero una realidad falsa.) Lo mejor es empezar por la lectura de las biografías de los que hicieron las grandes fortunas de la época.

Vale la pena leer incluso sus entrevistas, porque estas personas, no pocas veces, dicen unas verdades cínicas y reconocen muchas cosas por las cuales se imponen como mínimo penas de cárcel de por vida. La historia de estos hombres de negocios de los años noventa, algunos fallecidos de forma prematura y otros convertidos en los pilares de la nueva sociedad, es, de hecho, la esencia y la verdadera historia reciente de la gran ruptura producida en los años noventa. Empezaré por esbozar algunas ideas significativas de la biografía y del discurso del oligarca más importante de los años noventa del este poscomunista: Boris Abramovichi Berezovsky.
Los piratas y el robo como forma de acumulación del capital llamada privatización

Berezovsky queda como el marco genérico y el héroe de la época de comienzo del capitalismo en el espacio soviético. Es el hombre que apareció en el escenario sin dinero, sin capital y se hizo casi con todo: fábricas, bancos, recursos y control político. En los guerreros años noventa, cuando se produjo la transferencia de la propiedad de la mano del estado a las de un pequeño grupo de propietarios mediante los métodos más ilegales y criminales, Berezovsky se convirtió en el líder aceptado de forma unánime. Los tiempos pedían un nuevo héroe y éste llegó bajo el rostro del genio con doble cara , demonio y ángel , como portavoz de este inmenso robo representado por las grandes privatizaciones. Huelga mencionar las técnicas y modos mediante los cuales se hizo dueño de VAZ (la fábrica de coches más importante de la URSS), Sibneft (petróleo), los esquemas piramidales empleados, Aeroflot u ORT (canal nacional de televisión de URSS-Rusia), dado que se pueden encontrar en los medios. Los esquemas no son ni tan complicados ni tan geniales como se dice. La gran privatización, este gran robo poscomunista, sigue siendo un tema tabú en el Este y cuesta creer que alguien plantee este asunto en serio, porque ninguna fuerza política interna o externa lo desea. ¿Por qué? Porque todos los importantes grupos políticos y financieros implicados (internos y externos) se aprovecharon con creces de esta privatización y todos saben que este fenómeno no se basa en ningún elemento legal ni en ninguna política democrática real. Ilegítimo y criminal es decir poco.

Si miramos con más atención el periodo de principios de la transición, podemos observar que, en esta época del capitalismo primitivo, las acciones de los primeros hombres de negocios importantes y de los grupos que iban a tener un papel fundamental en el proceso de las grandes privatizaciones se asemejan de una forma sorprendente a los piratas del Caribe del siglo XVII. Ellos rehicieron el trayecto del comienzo del capitalismo: grupos de personas en nada especiales y mejor dotadas que sus semejantes, se abren camino porque están dispuestas a hacer cualquier cosa para alcanzar el tesoro: el capital.

En este momento, Berezovsky&co cumplieron con la primera ley fundamental del capitalismo, la competitividad sin límites: cuando uno gana, otros pierden, dice cualquier oligarca que se precie. A veces, eso lo reconocen también los ideólogos del neoliberalismo. El oligarca cumplió el sueño liberal de la categoría social a que pertenecía, llegó arriba y fue obligado a pisar muchos cadáveres, incluso de algunos colegas del ideal neoliberal, porque cuando uno gana muchísimo, muchos otros deben perderlo casi todo.

En este contexto, las cualidades consideradas negativas en todas las culturas y épocas se convierten en cualidades positivas, muy apreciadas y respetadas. No en balde, el mundo intérlope y los famosos desvalijadores del espacio soviético se encontraron tan cercanos e implicados en los negocios de las personas que posteriormente se llamarían oligarcas y se convertirían en un emblema de la sociedad. Es la época de la falta de límites y reglas elementales, tal y como sueña cualquier neoliberal honesto. Los años noventa fueron la época de oro del neoliberalismo en su juventud. Pero es una historia antigua: el primer millón se consigue mediante el robo, eso se convirtió en una regla aceptada. El gran problema ya no es el robo, sino su legitimación, post-factum.
Mecanismos de legitimación del gran robo

Los oligarcas no inventaron nada nuevo, simplemente repitieron algunos mecanismos que los países occidentales atravesaron hace tiempo, pero con un periodo de transición algo más largo. La gran tragedia del Este es la falta de tiempo en el maratón para recuperar los retrasos. El Este es un Occidente más pobre, que perdió el disparo de salida y que corre para recuperar el tiempo perdido. Prácticamente, si se mira con atención el periodo estalinista y el periodo de la transición , se observa un fenómeno similar. Stalin quiso realizar la modernización del Estado de una forma rápida y radical para recuperar este desfase. Los reformistas , los restauradores del capitalismo, quisieron lo mismo de forma rápida y radical (convertirse, en pocos años, en los EEUU, si puede ser). Desearon quemar etapas porque no disponían de tiempo. El resultado: mucha sangre y mucho sufrimiento demasiado visible, del que se beneficiaron muy pocos y en el que la gran mayoría perdió. En Occidente, esta sangre y este sufrimiento se distribuyeron en un plazo más largo, y ahora se empujan hacia la periferia, con lo cual son menos visibles.
Discurso

Resulta alucinante escuchar el discurso de legitimación de estos individuos. Este discurso procede del discurso liberal promovido en el periodo soviético y, sobre todo, del discurso neoliberal occidental. La primera tesis utilizada por todos es: el comunismo es malo, el capitalismo es democracia, es decir, lo bueno, y nosotros solo hemos destrozado el comunismo para construir una sociedad mejor. No importa que exista un estado, una sociedad, una legislación, el objetivo legitima cualquier medio, si sirve contra el Imperio del Mal . El discurso de los oligarcas no es diferente en nada del discurso de los intelectuales anticomunistas.

No en balde todos recibieron premios, becas y activaron en revistas y centros con el dinero de los oligarcas. La segunda tesis es mucho más realista: No existe ninguna forma de privatización justa, equitativa (Berezovsky), pero la teníamos a mano porque el estado era débil. Como diría Vîntu (oligarca rumano): defended el estado, que si no lo tomamos-robamos nosotros y ya no podréis actuar contra nosotros . La tercera tesis se basa en una especie de darwinismo social: nosotros hemos metido la mano en los recursos y el poder porque hemos sido capaces, es decir, nos merecemos todo. Y la tesis utilizada más a menudo: lo que nosotros hemos hecho no es nada más que la lucha por el capitalismo, es decir, la lucha por la democracia y los derechos humanos.

Todos los oligarcas importantes se consideran los mejores luchadores por la democracia. La democracia puede ser, en su visión, equivalente a la acumulación del capital y esta ideología se impuso hasta en el último pueblo de Siberia mediante la propaganda controlada por ellos. La tesis central, sin embargo, la representa el conocido discurso neoliberal: mercado libre, desregulación, la mano invisible, sacar al estado del juego económico, etc. Es decir, lo que ocurrió fue un producto natural del capitalismo.
Los medios de comunicación

Berezovsky entendió muy rápidamente que no necesita solo el capital, sino también una herramienta tan importante para la política y economía moderna como los medios de comunicación. Realizó enormes inversiones para crear un imperio mediático a su medida, y con este arma consiguió construirse una imagen nueva para influenciar la política y, sobre todo, propagar una ideología dominante. Si comparamos este artificio con la antigua escuela de propaganda soviética, la última nos parecerá un juego de niños. (Recomiendo la novela más importante que incluye aquella época: La generación P, de Viktor Pelevin.) Casi todos los oligarcas de la época crearon sus medios de comunicación o se acercaron a los que existían, elemento que sigue pasando hoy día, y no sólo en Rusia.
Cercanía y captura del poder del estado

El siguiente paso importante para Berezovsky fue la creación de unos mecanismos de apropiación del poder. Las estrategias fueron múltiples: desde el endeudamiento de las personas o instituciones del estado para facilitar su posterior control, hasta la organización de banquetes y chantajes. Lo cierto es que, en un breve periodo, Berezovsky se convirtió no solo en una persona cercana al Kremlin, sino también en uno de sus estrategas. Al final de la carrera de Boris Yeltsin, Berezovsky llegó a comportarse y a hablar como una persona con poderes totales en Rusia.

Sus gestos y su comunicación de aquel periodo parecen alucinantes hoy día. A veces Berezovsky hablaba de los hombres más importantes de estado como si se tratara de unos peones o empleados suyos. De hecho, Berezovsky introdujo este tipo de management político en Rusia, donde el político se ve como una especia de business que se subordina a unas reglas controladas por un boss. Conforme a su visión, el estado se convertía en una compañía cualquiera. Cuando Berezovsky se confundió con el poder, dejó de necesitar legitimación. Pero fue en este momento cuando aparecieron también algunos cambios.

Con Yeltsin en un estado avanzado de degradación (enfermedad, alcoholismo, etc.), se planteó su relevo del poder. La paradoja es que una de las personas clave que designaron el modelo del nuevo dirigente fue el mismo Berezovsky. Putin llegó al poder, en cierta manera, por la implicación de Berezovsky. De los textos y testimonios de las personas involucradas en la elección del sucesor de Yeltsin, el nombramiento y la selección de Putin se parece de forma clara a la selección de un top manager en una multinacional. Y este aspecto no es una mera casualidad.
Berezovsky cara a cara con Putin o de la piratería a la empresa

A finales de la década de los noventa y al comienzo de 2000, aparecieron los primeros signos de cambio. Berezovsky, el valiente corsario del capitalismo ruso, pareció sentir este aire de cambios, pero no vislumbró el ocaso del tiempo del capitalismo romántico, de la piratería aventurera. El capital tiene su trayectoria y el romanticismo resultaba cada vez más perjudicial. Tras un periodo romántico y eufórico-violento, el capitalismo entró en su periodo conservador y burocratizado, cuando necesitaba estabilidad y orden. Aunque no nos guste hablar del carácter oligarca del capitalismo ruso y de la oligarquía rusa, debemos constatar que ese periodo duró alrededor de diez años. Por suerte y por distintas razones, la oligarquía rusa no consiguió mantenerse en el poder más tiempo.

La época romántica de los oligarcas no podía durar demasiado, por varias sencillas razones. La burguesía construida en el comunismo y poscomunismo, es muy burocrática y establece una relación estrecha y de filiación con las estructuras de estado. Este aspecto es visible en los países europeos poscomunistas, que forman una periferia del capitalismo occidental, y, sobre todo, en los países dependientes de una economía que se basa en la exportación de materias primas. El segundo factor se relaciona con la antigua construcción del estado y la estructura de las categorías sociales: los estados comunistas fueron estados sociales con niveles de educación media bastante elevados. A estos estados, aunque se encuentren en quiebra, uno no puede arrojarlos al tercer mundo .

El desmantelamiento radical de este estado y de sus estructuras aumentaba de forma elevada el riesgo de revueltas o incluso de una guerra civil. En aquella época, las categorías intelectuales más importantes, desde el intelectual hasta el obrero y el campesino, perdieron la estabilidad y los ínfimos privilegios de los que gozaban. Se bloquearon todos los mecanismos de mínima protección social, de acceso a los recursos y cargos y se destrozaron todos los ascensores sociales. El acceso a la salud, educación, protección social, derechos sociales y, sobre todo, el acceso al trabajo profesional, especializado se convirtieron en el lujo y privilegio de una élite. El país sufrió un terrible retroceso, y existía un inmenso riesgo de que las categorías sociales mencionadas no pudieran soportar las fracturas y presiones radicales. Los nuevos dirigentes se volvieron conscientes de los riesgos internos que podían surgir, dado que Rusia tiene una importante tradición en este tipo de revueltas y guerras.

A finales de la década de los noventa, asistimos a un conflicto entre los intereses de los pioneros del capitalismo poscomunista, estos piratas románticos dedicados al robo en sus formas más espectaculares y aventureras, a veces seguidas por crímenes y luchas callejeras, y la lógica fría, empresarial-burocrática de una nueva etapa del capitalismo. La lógica individualista agresiva perdía su fuerza y poder ante la lógica del interés corporativista y burocrático mediante el cual el capital empezaba a imponerse como una lógica de clase mucho más extensa y superior a la lógica individualista de los pequeños grupos.

Esta época coincide con la llegada al poder del nuevo líder de Kremlin, Vladimir Putin. El Kremlin entendía que solo podía reforzar su poder negociando con los grupos influyentes y agresivos, y una gran parte de estos grupos entendían que por su interés valía la pena renunciar a una parte del capital y de los privilegios para garantizar una especie de paz que asegurara el paso a una nueva etapa. Los historiadores dicen que, para poner algo de orden, Putin convocó y negoció con todos los oligarcas del país y les propuso el rescate por parte del estado de los sectores estratégicos (sobre todo el energético). A cambio, además de dinero, el estado les ofrecía legitimidad, acceso libre a todos los sectores económicos y, por supuesto, libertad. Casi todos los héroes de la década de los noventa entendieron que comenzaba una nueva etapa y aceptaron este acuerdo.

De esta manera, el estado consiguió recuperar algunos sectores estratégicos, como los recursos energéticos, con las cuales construyó una especie de capitalismo de estado (pero sólo en este sector; en los demás sectores aplicaron el neoliberalismo), y que, posteriormente, se convirtieron en un arma estratégica importante tanto en el plano interno como en el externo. A partir de ganancias fabulosas, el estado podía asegurar una mínima paz social mediante la redistribución de la riqueza y el gigante Gasprom se convirtió en un arma política geoestratégica que ayudó a Rusia a levantarse .
Final de la historia

Berezovsky se situó del otro lado de la barricada (al lado de Hodorkovski, Gusinsky&co) y eligió la vía del exilio londinense, como el peor enemigo de Putin . No obstante, se convirtió en un enemigo muy cómodo para Putin y, a la vez, en un aliado útil para Occidente. La propaganda interna le construyó una imagen de Mefistófeles, el personaje malvado que robó a la Mama-Rusia, acusado de todos los males habidos y por haber. A su vez, los occidentales le construyeron una imagen positiva, pero controvertida y lo utilizaron como ariete propagandístico contra el Kremlin. Desde su mansión de Londres, Berezovsky asumió de forma declarada el papel de primer opositor del despotismo de Putin , de luchador por la democracia y los derechos humanos, construyó su imagen de refugiado, demócrata, y se convirtió en una verdadera víctima del dictador de Kremlin . Escenificó a la perfección ambos papeles.

En el último periodo, resultaba cada vez más evidente que el pirata de los años noventa, aquel genio de los trapicheos , no consiguió adaptarse al capitalismo desarrollado que jugaba con otras reglas. Este capitalismo sabía tomar por asalto los navíos movedizos del capitalismo primitivo y no tenía paciencia con la zona inestable del capitalismo burocrático y corporativista. Berezovsky, como cualquier verdadero pirata, gastó su fortuna con la misma rapidez con la que la hizo, sin volverse demasiado feliz. La historia dice que una gran parte de su fortuna fue copada mediante distintas estafas por sus alumnos-seguidores, que hoy día se encuentran esparcidos por el mundo y son inversores respetables y pilares de las sociedades civilizadas.

En su última entrevista (en Forbes), se observa que Boris Abramovichi ya se encuentra en estado de depresión y que cada vez se siente más desvalido. Le escribe una carta a Putin, le suplica el perdón y el indulto para que pueda regresar a Rusia. Sus conclusiones, al final de su vida, son sencillas: no se creyó que no podía vivir fuera de Rusia, que infravaloró a Rusia y al Este y sobrevaloró a Occidente. Pero lo que me resulta más interesante es su conclusión: no debía haber abandonado Rusia, a pesar del castigo que se le hubiera asignado. El entrevistador afirma: si se hubiera quedado en Rusia, habría recibido el mismo castigo que Hodorkovsky (el embargo de su fortuna y la pérdida de la libertad). Berezovsky medita y concluye: “Hodorkovski lo perdió todo, pero no perdió lo más importante, el sentido de su lucha, de su vida. Yo, aquí en Londres, he guardado mi libertad y mi fortuna, pero perdí el sentido, no tengo por qué luchar. Aquí he perdido el sentido de mi vida.” Parece ser que el exilio y la cárcel convierten a los antiguos hombres del poder en verdaderos sabios.

Poco a poco, los héroes de la década de los noventa nos abandonan y apenas ahora comenzamos a recoger los frutos del caos, del desastre social, económico y político de aquellos años. Y es solo el comienzo de la primavera.
 (*) Vasile Ernu (1971, URSS) es escritor y publicista. En el Reino de España se ha publicado su libro Nacido en la URSS, Foca Ediciones (Akal), 2010.

29
May
13

Lula Da Silva

 

Entrevista a Luiz Inácio Lula da Silva
“Yo era un indeseable que llegué a una fiesta a la que nadie me había invitado”
Página 12
 

Luiz Inácio Lula da Silva es un ser práctico, intuitivo, que busca la resolución concreta de los problemas. Fue en buena medida por eso que se desarrolló en Brasil un complejo proceso de articulación política que tornó posible la prioridad de lo social y la promoción de políticas igualitarias, la soberanía externa y la recuperación del papel activo del Estado en la construcción de los derechos ciudadanos.

–¿Cuál es su balance de los diez años de gobierno del Partido de los Trabajadores?

–Creo que estos últimos diez años forman parte del mejor período que vivió Brasil en muchas décadas. Si analizamos las carencias que todavía existen, podemos reconocer que aún queda mucho por hacer para garantizarle a nuestro pueblo la conquista plena de ciudadanía. Pero si analizamos lo que hicimos, observaremos que otros países no consiguieron, en treinta años, hacer lo que nosotros conseguimos hacer en una década. Quebramos tabúes y prejuicios establecidos. Y algunas verdades se esfumaron. Primero probamos que era plenamente posible crecer distribuyendo riqueza, que no era necesario esperar el crecimiento para distribuir. Segundo, que era posible aumentar los salarios sin inflación. Durante los últimos diez años, los trabajadores tuvieron un aumento real en sus ingresos, el salario mínimo creció casi 74 por ciento y la inflación estuvo controlada. Tercero, durante esa década aumentamos nuestro comercio exterior y aumentamos nuestro mercado interno sin que eso entrase en conflicto. Antes decían que no era posible que crecieran al mismo tiempo el mercado externo y el mercado interno. Esos fueron algunos tabúes que rompimos. Y, al mismo tiempo, hicimos una cosa que yo considero extremadamente importante: probamos que poco dinero en mano de muchos es distribución de la riqueza y que mucho dinero en mano de pocos es la puerta para todo tipo de injusticias.

–¿La ruptura de esos tabúes fue percibida por la sociedad?

–Creo que mucha gente de clase media y rica terminó entendiéndolo. Quienes ironizaban sobre el Programa Beca Familia, el aumento del crédito para la agricultura familiar, el programa Luz para Todos y otras políticas sociales que desarrollamos, aquellos que los despreciaban diciendo que eran limosna, que eran mero asistencialismo, percibieron que fueron esos millones de personas, cada quien con un poquito de dinero en la mano, los que comenzaron a dar estabilidad a la economía brasileña. Hicieron que creciese, que generase empleo y más riqueza. Es una lógica que todo el mundo debería conocer. ¿Qué país del mundo va a crecer si su pueblo no tiene poder de compra? Desde el punto de vista económico, creo que nosotros marcamos una nueva trayectoria en la vida brasileña.

–¿Cuál es el gran legado de estos diez años de gobierno?

–Recuperamos el orgullo personal, el orgullo propio, la autoestima. Conquistamos cosas que antes parecían imposibles. Pasamos a ser más respetados en el mundo: la gente mira hoy a Brasil y no ve sólo chicos de la calle, Pelé o el Carnaval. Sabe que Brasil tiene gobierno, que este país tiene política, que este país pasó a ser tratado como referencia para muchas cosas que fueron decisivas en el mundo. Llegaremos al 2016 como la quinta economía del mundo. Pero lo más importante es tener en claro que el mayor objetivo de Brasil no es ser la quinta o la cuarta economía mundial. Es importante mejorar día a día la calidad de vida del pueblo brasileño, desde el punto de vista del salario, de la vivienda, del saneamiento básico o de la educación. Ya no nos tratan más como ciudadanos de segunda clase. Recuperamos el placer y el gusto de ser brasileños. El gusto de amar a nuestro país.

–¿Qué es lo que le produce más orgullo de todo lo que hizo en su gobierno?

–Siento mucho orgullo, en este caso es un orgullo muy personal, hasta un poco de vanidad, por pasar a la historia como el único presidente que no tuvo diploma universitario, pero creó más universidades en este país. Creamos 14 universidades nacionales nuevas, 126 nuevos campus universitarios y 214 escuelas técnicas superiores. Esto entre 2003 y 2010. Ayer recibí la carta de un señor que agradece la formación de su hijo, en Biomedicina. Es un chofer de ómnibus y también él está estudiando Derecho. Los dos pudieron cursar estudios universitarios gracias al Programa Universidad para Todos (Prouni). Pienso que esas cosas pasaron porque, en su sabiduría, el pueblo consiguió después de tanto tiempo, de tantos prejuicos, probar que uno del pueblo podía gobernar este país. Pudimos concretar aquellas tres promesas de mi discurso de asunción: “Primero voy a hacer lo necesario, después voy a hacer lo posible y, cuando menos lo imagine, estaré haciendo lo imposible”. Lo sagrado es no tener miedo de conversar con el pueblo. Cuando tenés un 92 por ciento de aprobación en las encuestas de opinión pública, quizá no necesitás conversar con el pueblo. Necesitás conversar con el pueblo cuando las papas queman, cuando estás siendo acusado, acorralado. Lo necesitás porque cuando conversás con el pueblo y lo hacés mirando a cada uno a los ojos, ellos saben distinguir qué es mentira y qué es verdad. Y quién está de qué lado en toda esta historia.

–¿La reacción de la oposición y de ciertos sectores de la prensa a los gobiernos del Partido de los Trabajadores (PT) son desproporcionadas frente a esos resultados?

–En 1979, cuando surgió la bandera de la lucha por la libertad de organización política, posiblemente yo era la única referencia nacional unánime del movimiento sindical. Recuerdo que por primera vez hablé de la necesidad de creación del Partido de los Trabajadores en un encuentro en Sao Bernardo do Campo. Cuando finalmente lo fundamos, dijeron que no sería posible tener un partido con las características del PT, creado y dirigido por trabajadores. Después dijeron que no pasaríamos de una cosa pequeñita, linda y radical. Y nosotros no nacimos para ser bonitos ni radicales. Nacimos para tomar el poder.

–Pero también el PT nació para ser radical…

–El PT era muy rígido, y fue esa rigidez la que le permitió llegar donde llegó. Sólo que, cuando un partido crece mucho, entra gente de todas las especies. O sea: cuando uno define que va a crear un partido democrático de masas, al partido puede ingresar un cordero y puede ingresar un jaguar. Pero el partido llega al poder. Nuestra llegada al poder no fue vista por la actual oposición como una alternancia beneficiosa para la democracia. Ellos no lo vieron así. Yo era un indeseable que llegué a una fiesta a la que nadie me había invitado. Lo cierto es que entramos a la fiesta. Y lo peor para ellos: gobernamos bien. Así fue que intentaron usar el episodio del mensalao para acabar con el PT y, obviamente, terminar con mi gobierno. En esa época, había gente que decía: “El PT murió, el PT se terminó”. Pasaron seis años y quienes se acabaron fueron muchos de los partidos de oposición. El DEM ni sé si existe más. Creo que no. El Partido de la Socialdemocaracia Brasileña está intentando resucitar al “joven” Fernando Henrique Cardoso porque no creó liderazgos y no promovió nuevos cuadros. Estas cosas supongo que aumentan el resentimiento contra nosotros. Sin embargo, las elites nunca ganaron tanto dinero como durante mi gobierno. Ni las emisoras de televisión, que estaban casi todas quebradas. Ni los periódicos, que también estaban casi todos quebrados cuando asumí. Las empresas y los bancos nunca ganaron tanto. Pero los trabajadores también ganaron. El trabajador sólo puede ganar si a la empresa le va bien. No conozco, en la historia de la humanidad, un momento en que a una empresa le vaya mal y sus trabajadores consigan conquistar alguna otra cosa que no sea el desempleo.

–¿Por qué esto no se traduce en un análisis favorable de los gobiernos de Lula y Dilma por parte de la prensa brasileña?

–Este país está andando bien, pero es verdad que eso no se ve en la prensa. Es increíble. Una vez el ex presidente de Portugal Mário Soares vino a Brasil a hacerme una entrevista. Cuando llegó traía Le Monde, Der Spiegel, el Financial Times y muchas otras revistas y periódicos internacionales. Me dijo: “Lula, estoy enloquecido. Vengo de un continente en que todos sólo hablan bien de Brasil. Pero cuando llego aquí leo la prensa brasileña y dice que en este país nada anda bien”. Una parte de la prensa nacional parece querer sustituir a los partidos políticos. O sea, el debate que debería hacerse en el Parlamento, entre los partidos y por la sociedad, está siendo monopolizado por la prensa. Es realizado solamente por algunas redacciones y, dentro de ellas, por algunos pocos columnistas que intentan fingir que no son políticos, que son imparciales. Creo que eso es malo, muy malo. Intentar negar la política es un desastre. Es un error que puede ser cometido tanto por la derecha como por la izquierda. No sirvió en ningún lugar del mundo porque lo que vino después fue peor. Feliz la nación que tiene como interlocutores instituciones fuertes, sean ellas partidos, sindicatos, iglesias o movimientos sociales. Cuanto más fuertes sean las instituciones y los movimientos sociales, más fuerte será la democracia y más garantías tendrá. Y es esto lo que los sectores conservadores no comprenden.

–Lula, Brasil cambió en estos diez años y cambió para mejor. Y usted, ¿en qué cambió?

–Una de las cosas buenas de la vejez es sacar provecho de lo que te enseña la vida. La vida me enseñó mucho. Fundar un partido en las condiciones en las que lo hicimos fue muy difícil. Ahora que es un partido grande, todo es más fácil, pero yo viajaba de Norte a Sur de Brasil para hacer asambleas con tres o cuatro personas. Salía de San Pablo para Acre, en el extremo Norte, para hacer una reunión con diez personas o para convencer a Chico Mendes de que entrara en el PT. Era muy difícil hacer caravanas, viajar para el Nordeste, tomar un ómnibus, estar una semana caminando, haciendo reuniones al mediodía, con un sol terrible, explicando lo que era el PT para que la gente se afiliara. Yo cambié. Cambié porque aprendí mucho, pero continúo con los mismos ideales. Creo que sólo tiene sentido gobernar si uno consigue hacer que las personas más pobres tengan más oportunidades. Las personas necesitan solamente de oportunidades. Teniendo oportunidad, todo el mundo puede ser igual. La gente sólo necesita una chance. Creo que empezamos a hacer esto en mi gobierno. Pero la tarea no está terminada. Uno no cambia generaciones de equívocos en pocos años. Necesita tiempo para poder hacerlo. Creo que el camino que elegimos es el correcto.

–Y el PT, ¿cambió?

–Existen dos partidos de los Trabajadores. Uno es el PT del Congreso, de los parlamentarios, el PT de los dirigentes. Otra cosa es el PT de la base. Yo diría que el 90 por ciento de la base del PT continúa igual a lo que era en 1980. Sigue queriendo un partido que no haga alianzas políticas, pero al mismo tiempo sabe que, para ganar, tiene que hacer acuerdos. Es una base muy exigente, muy solidaria y todavía desconocida por parte de la elite brasileña que conoce el PT sólo superficialmente. El PT es muy fuerte en los movimientos sociales y en el interior del país. Esa fortaleza no siempre se expresa en la cantidad de votos. Pero también está el PT de las elecciones. En Brasil, o hacemos una reforma política o la política va a tornarse más perversa de lo que ya fue en cualquier otro momento. Es necesario que las personas entiendan que no solamente deberíamos tener financiamiento público de la campaña, como también debería ser un delito el uso de dinero privado. Que es necesario hacer el voto por lista, para que la pelea se dé internamente en los partidos. Podríamos tener un modelo mixto (un voto puede ser para la lista, el otro para el candidato). Lo que no se puede es continuar como está actualmente. El PT necesita reaccionar e intentar poner la reforma política en la agenda pública. Algunas veces tengo la impresión de que los partidos políticos son un negocio, cuando, en rigor, deberían ser una institución extraordinariamente importante para la sociedad. La sociedad tendría que creer en los partidos y participar en ellos.

–¿Entonces el PT no necesariamente cambió para mejor?

–Cambió porque aprendió la convivencia democrática en la diversidad. Pero también creo que, en muchos momentos, el PT cometió las mismas desviaciones que criticaba en los otros partidos políticos. Ese es el juego electoral que está en danza: si el político no tiene dinero, no puede ser candidato y no tiene cómo ser elegido. Si no tiene dinero para pagar la televisión, no hace campaña. El PT tiene que aprender que, cuanto más fuerte sea, debe tornarse más serio y riguroso. El PT necesita volver a creer en los valores en que creíamos y que fueron banalizados por la disputa electoral. Yo, sinceramente, creo que éste es el tipo de legado que tenemos que dejarles a nuestros hijos y a nuestros nietos. Probar que es posible hacer política con seriedad. Uno puede jugar el juego político, puede hacer alianzas, puede hacer coaliciones, pero para hacer política no necesita establecer una relación promiscua con nadie. El PT necesita volver urgentemente a tener esto como un horizonte propio, como un ejercicio práctico de la democracia.

–¿Qué lamenta de esta última década?

–Si hay un ciudadano que no puede quejarse por estos últimos diez años, soy yo.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-220222-2013-05-17.html

28
May
13

imagenes de Solari y Amado en reyerta interna

Fernando Amado y Luis Solari fueron protagonistas de fuerte discusión. Foto: Leonardo Carreño.

El “rebelde” diputado Amado es atacado por el viejo cuadro de la derecha reaccionaria del Partido Colorado, el senador Solari; la reyerta es provocada por los cargos departamentales cuyo pre acuerdo con el otro partido de la derecha criolla de Uruguay -el Partido Nacional- trae como consecuencia de ello estas disputas.

Dicho acuerdo tiene como premisa, el anti frenteamplismo progresista que gobierna Montevideo desde 1989 y desde el 2005 en todo el país: ESO ES ¡ IMPERDONABLE ! PARA LA DERECHA SISTÉMICA.

28
May
13

Cuba

 

 

 
Cubanos de alquiler
 
Desde 1960, los millones repartidos anualmente por Estados Unidos para reconquistar Cuba han creado más personajes de ficción que todos nuestros novelistas.

Todo empezó con la consigna de la CIA de que los atentados, los asesinatos, las invasiones, la guerra bacteriológica, las campañas de difamación y todo tipo de terrorismo contra Cuba debían ser plausibly deniable : cometer salvajadas haciéndose los bobos, mediante cubanos alquilados a los que había que consagrar como héroes reales.

Unos días antes de la invasión de Playa Girón, la revista Times lanzó (con foto de portada) al honorable profesor Miró Cardona como “líder de los rebeldes”. Times publicó también una arenga de oficina que, ella sola, era suficiente para que los carboneros en harapos de la Ciénaga de Zapata, esclavizados en el fango hasta que la Revolución los dignificó, recibieran a tiros al líder de Times: ” ¡A las armas, cubanos, que es preciso vencer para no morir asfixiados en la esclavitud!”, exhortaba el profesor Cardona.

Los expedicionarios de alquiler, muchos de los cuales morirían matando milicianos, ni siquiera habían visto a aquel glorioso líder de ida y vuelta ni a su gabinete de postalita, cuyo valor histórico consistía en solicitar a tiempo la intervención arrasadora del ejército norteamericano. Veinte meses después de la derrota de Girón, los compañeros en armas de Cardona (que desertaron sin honor de la Jefatura de la invasión cuando sus subordinados aún combatían en Girón y San Blas) entregaron solemnemente al presidente Kennedy (su jefe máximo) la bandera de la Brigada 2506 en un patriótico acto de masas en Miami. Emocionado, Kennedy prometió que aquella gloriosa insignia, que había ondeado sobre el zafarrancho y la sangre de Playa Girón, sería devuelta a los cubanos “en una Habana libre”.

Esas palabras retumbaron en el mundo entero, pero aquel trapo no era más que otra imagen viviente de la fabricación de símbolos fulleros en la historia de la reconquista de Cuba, ya que jamás ondeó en ningún combate sino que está históricamente comprobado que fue confeccionada, a la carrera, en una casa de la sagüesera poco antes del magno acto.

Las palabras vinculantes de Robert Kennedy 1 consolidaron desde entonces el uso de los símbolos esperpénticos cuando afirmó que la reconquista de Cuba (el eufemismo de la época era the Cuban problem ) constituía “la máxima prioridad de los EE UU –todo lo demás es secundario– y en ello no ahorraremos ni tiempo, ni dinero ni esfuerzos ni mano de obra”.

Esa prodigalidad vació de dignidad no sólo a la contrarrevolución pura y dura, la de las bombas y las infiltraciones armadas, sino también a los próceres de la oposición en su condición de mano de obra alquilada. Contra toda lógica, esa vieja estrategia generadora de impostores no ha cambiado. Desde enero de 2001 a noviembre de 2012, sólo la Oficina de Transmisiones para Cuba ( Offic e of Cuba Broadc a sting ) repartió 6,781,861.30 de dólares entre artistas, escritores y periodistas para que aborden los asuntos cubanos de manera que contribuya a alcanzar los objetivos de la política exterior norteamericana.

El periodista Tracey Eaton 2 exigió que la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional) mostrara las cuentas del dinero destinado a los cubanos de alquiler en los últimos años. La USAID respondió tachando muchos nombres de personajes financiados ( Plausibly deniables ). Pero aun así, las cifras que mantienen vivos a esos entes de ficción política es impresionante: desde 2007, EE UU ha destinado 94 millones de dólares para convencer al mundo de la necesidad de derrocar al gobierno de Cuba.

Al que quiera hacerse una idea de la magnitud de ese dineral, le basta con visitar la página web de la NED, National Endowment for Democracy 3 : sólo en 2011, un millón quinientos ochenta y nueve mil novecientos quince dólares fueron repartidos entre organizaciones fantasmas e individuos igualmente espectrales, que luchan por la reconquista norteamericana de Cuba a espaldas de los propios cubanos. Eso sin contar los libelos que machacan la misma noticia, maltratando la inteligencia con textos de un nivel muy bajo. Los que escriben en publicaciones como Diario de Cuba , Encuentro en la Red y Cuba Net ejercen, en su calidad de becados de una potencia extranjera, una independencia de pacotilla. Si los subsidios de Estados Unidos desaparecen, se esfuman ellos. Por lo tanto dicen lo que los financiadores necesitan oír.

M uchos diplomáticos europeos, obligados por sus gobiernos a amamantar a toda una clientela de disidentes alquilados, se preguntan: ¿cómo es posible que unas cantidades tan desorbitadas, extraídas del bolsillo del contribuyente estadounidense (y ahora también de los bolsillos de un contribuyente europeo cada vez más depauperado) no consigan más que fabricar tahúres de los derechos humanos y escribidores ajenos a los verdaderos problemas del país? ¿De verdad se logrará el ansiado cambio de régimen en Cuba mendigando financiación política en las embajadas, coordinando las acciones con la Sina (Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana) e inflándolo todo en Radio y TV Martí, esos engendros de Ronald Reagan que son propiedad de un gobierno extranjero?

El caso de Yoani Sánchez se inscribe en esta larga tradición rutinaria de fabricación de ficciones anticastristas. Cuando Sánchez empezó con su blog, era un placer leer a una joven que odiaba ferozmente a la Revolución y que lo describía todo como quien ve la realidad a través de un tubo. Pero lo hacía con una prosa limpia que me encantaba. Ella mentía por omisión pero aún no por encargo. Hoy en día Sánchez ha sido tristemente obligada a ponerse en la fila de los demócratas criollos de mentirita. Inflada de premios y agasajos, ha dejado de ser periodista para convertirse en una señora adinerada que miente por omisión y por encargo. Como una politiquera más, Sánchez acomoda su discurso a las exigencias de mano de obra de la que hablaba Robert Kennedy.

Sánchez no puede analizar la brutalidad del bloqueo. No puede hablar del centro de torturas de Guantánamo. No puede hablar del terrorismo contra Cuba ni analizar el por qué real del tozudo apoyo a la Revolución que existe en lo más hondo de la Nación. Mientras ella misma y la gente a su alrededor se benefician con los cambios estructurales que el Gobierno está implementando, Sánchez está obligada a negarlos con una actitud patéticamente parecida a la de los perritos que ladran por principio.

Y quien sabe si ya alguien en la Casa Blanca le tiene reservado el honor histórico de recibir la gloriosa bandera falsa de la Brigada de Asalto 2506, tal y como lo prometió Kennedy, en “una Habana libre”. Es decir cuando Cuba pase al fin por el aro “y vuelva a la normalidad”.

1 Politics of illusion. The Bay of Pig Invasion Reexamined, Lynne Rienner Publishers ,1998

2 http://cubamoneyproject.org/

3 http://www.ned.org/where-we-work/latin-america-and-caribbean/cuba

27
May
13

Stephen Hawking

 

 
Cómo Cambridge trató de ocultar el boicot de Stephen Hawking a Israel
 
Principia Marsupia
 

La élite israelí sabía que el boicot de Stephen Hawking a la Conferencia Presidencial representaría un duro golpe mediático contra el país. Este evento anual reúne a lo más selecto de la sociedad israelí: políticos, empresarios, periodistas, académicos y altos mandos del ejército.

Hawking es, según todas las encuestas, el científico vivo más conocido del planeta. Su denuncia de las políticas contra los palestinos llegaría a las portadas de los periódicos más influyentes del mundo y se convertiría en la victoria mediática más significativa del Movimiento para el Boicot a Israel.

La Universidad de Cambridge trató de negar la información y aseguró que la decisión de Hawking estaba motivada únicamente por “razones médicas”. Horas después, se vieron obligados a pedir disculpas y reconocer que Hawking se había unido al boicot académico a Israel.

En esta entrada voy a intentar explicar los extraños movimientos que sucedieron en aquel intervalo.

*****

Durante dos años trabajé como investigador en la Universidad de Cambridge y allí conservo muchos amigos. Hacia las 6 de la mañana del martes 7 de mayo recibí la llamada de uno de ellos, contándome que Hawking había decidido unirse al boicot académico a Israel y que la noticia estaba corriendo por los círculos académicos de Cambridge.

Estaba claro que aquello iba a ser un bombazo informativo. Me lancé al ordenador y descubrí (con cierta decepción) que Matthew Kalman ya había subido la exclusiva a la página web de The Guardian. Nadie llevaba todavía la noticia en castellano, así que decidí publicar en este blog una entrada al respecto.

A las 12 de la mañana, la exclusiva de The Guardian ya se había compartido más de 40.000 veces en Facebook, todos los periódicos israelíes abrían sus ediciones digitales con la noticia y “Hawking” era trending topic global en Twitter.

Entonces llegó la sorpresa. Tim Holt, el director de comunicación de la Universidad de Cambridge, hizo público el siguiente comunicado:

“El profesor Hawking no asistirá a la conferencia en Israel en junio debido a razones médicas. Sus doctores le han aconsejado no volar”.

¿Que estaba ocurriendo? ¿Nuestras fuentes estaban equivocadas? ¿El apoyo de Hawking al boicot a Israel era un bulo?

Volví a llamar a mis colegas de Cambridge. Ellos me aseguraban que la información era correcta, así que decidí mantener mi post. Tenía además otro motivo para confiar en la veracidad de la noticia: después del comunicado de Cambridge, el Comité Británico para las Universidades en Palestina (BRICUP) siguió manteniendo en su web la versión del boicot. Si la noticia, -que ya estaba en todos los periódicos del mundo y era la más importante que el BRICUP había anunciando nunca- resultaba ser falsa, ellos habrían perdido para siempre toda su credibilidad.

La cosa empezó a aclararse a primeras horas de la tarde. A las 16h, Matthew Kalman, el periodista que había publicado la exclusiva en The Guardian, escribió el siguiente tweet:

“Para aquellos que dudaban de mi noticia sobre Hawking: la he vuelto a confirmar. En breves instantes, Cambridge volverá a emitir un comunicado”

En efecto, a las 18h, Tim Holt, el portavoz de Cambridge que había asegurado que la cancelación se debía a razones médicas, hizo pública una nueva versión de los hechos:

“Hemos recibido la confirmación que el profesor Hawking había anunciado al comité organizador de la conferencia israelí su decisión de no asistir basada en una petición realizada por académicos palestinos.”

Pero, ¿por qué la Universidad de Cambridge había anunciado primero una versión y luego otra?

Después del desmentido inicial de la Universidad, alguien filtró al periodista Matthew Kalman una serie de emails entre la oficina de Hawking y Tim Holt. Esos emails demuestran que la Universidad de Cambridge sabía desde el principio que el motivo de Stephen Hawking era unirse al boicot académico a Israel. Pero Cambridge decidió mentir, hasta que Kalman llamó por teléfono a Tim Holt y le anunció que tenía los emails en su poder.

Fuente original: http://www.principiamarsupia.com/2013/05/13/como-cambridge-trato-de-ocultar-el-boicot-de-stephen-hawking-a-israel/

26
May
13

Guatemala … justicia infinita

la condena de un genocida

Vivan la verdad y la justicia, viva el pueblo guatemalteco

De muy cerca seguimos desde las páginas de LA REPÚBLICA el juicio que desde el mes de marzo se estaba llevando a cabo contra el genocida Ríos Montt. En mis artículos manifestaba mi preocupación acerca de todas las presiones que existían contra los jueces para que se absolviera al genocida.

Pero el pasado 10 de mayo es un día que quedará en la más rica historia del pueblo guatemalteco: el Tribunal Primero de Alto Riesgo sentenció al genocida a 80 años de prisión, 50 de ellos por genocidio y 30 más por delitos contra los deberes de la humanidad.

La tensión vivida por los familiares de las víctimas fue tremenda, al igual que la de cada uno de los testigos, que con inconmensurable valor en sus declaraciones demostraron las atrocidades perpetuadas a la etnia Ixil, 1.771 asesinatos bajo la presidencia de Ríos Montt entre 1982 y 1983.

En las distintas audiencias existieron declaraciones que vale la pena conocer, tanto del genocida como de los testigos a favor de las víctimas.

Ríos Montt: “Me declaro inocente, nunca he tenido la intención, el propósito de destruir a ninguna etnia nacional (…). No soy genocida. (…) Nunca autoricé, nunca firmé, nunca ordené que se atentara contra una raza, una etnia o una religión. ¡Nunca lo hice! (…) La maldición que ha tenido Guatemala es la confrontación entre hermanos, y eso se lo debemos a la URNG (ex guerrilla). (…) “Me presenté voluntariamente ante el MP (Ministerio Público, fiscalía) porque no quería que me llamaran genocida. No soy genocida”.

Su ex jefe de Inteligencia: “Ver el desfile de tanto testigo contando todos sus pesares abrió mi corazón porque soy cristiano, pero también tengo la necesidad de aclarar que yo no mandé hacer eso”.

Sus acusadores: “Ellos (los soldados) me violaron y yo tenía seis meses de embarazo. A los 15 días ocurrió el parto pero mi hijo ya estaba muerto cuando nació”, narró una indígena, con el rostro cubierto con un manto de colores.

“La cabeza (de una anciana) la usaban (los soldados) como pelota, nunca se me ha olvidado y nunca se me va a olvidar”, recordó el testigo Julio Velasco, quien en esa época era un niño de ocho años.

“A órdenes del mayor (en ese entonces) Tito, conocido como Otto Pérez Molina, y otros oficiales coordinaron la quema y el saqueo de la gente para luego ejecutarla” en una aldea indígena, afirmó Hugo Leonardo Reyes, ex miembro del cuerpo de ingenieros del Ejército, incriminando al actual gobernante, quien rechazó esa acusación.

El presidente Otto Pérez: “En Guatemala no hubo genocidio”.

El abogado defensor de Ríos Montt, Francisco García, a los jueces: “Ustedes no son superiores a la ley. No voy a descansar hasta verlos tras las rejas”.

Marylena Bustamante, activista de derechos humanos: “Ríos Montt es asesino (…). Ríase, general, pero los gusanos lo vomitarán por asesino”.

La Premio Nobel de la Paz 1992, Rigoberta Menchú: “Hace muchos años, esto (el juicio) era impensable y esto significa que la Justicia guatemalteca debe dignificarse y se va a dignificar”.

Al fin se hizo justicia, no hay dudas: Ríos Montt será trasladado a la cárcel del Cuartel general de Matamoros.

Seguramente su defensa intentará apelar la sentencia, pero lo real, hoy, es que hubo un gran triunfo del conjunto de los luchadores sociales que en forma ininterrumpida durante todos los años de impunidad no se dieron por vencidos.

Este ejemplo lo debemos seguir todos y cada uno de los países de nuestro continente, y no podemos parar ni un solo minuto hasta que todos y cada uno de los genocidas y sus colaboradores terminen pagando sus culpas.

Gracias, luchadores guatemaltecos, por este ejemplo de consecuencia y valor.