19
Nov
17

corrupción ¿?… interna blanca

Somos distintos

 

escribe: Julio Fernando Gil Díaz, Analista
(diario La República)

Si el episodio Sendic ocupó la atención durante más de un año (y aún hoy continúa), tengan la certeza que los casos similares al suyo no ocuparán el mismo espacio ni concitarán la atención de los medios de prensa. Esa, en sí misma, marca una diferencia que no es atribuible (¿o sí?) a la idiosincrasia de una fuerza política sino que es propia de quienes arman la agenda noticiosa de cada día. Porque parece ser que esa agenda persigue y protege los mismos intereses que la oposición al punto que se han erigido en la verdadera (y hasta la única) oposición al gobierno por estos tiempos.

Desde ya me atrevo a advertirles que no esperen mayor cobertura de los casos extra-frentistas, porque esperarán en vano, acaso algún colgado y mínimo titular que pronto pasará al olvido. Sin embargo, y a pesar de esa movida mediática, la comparación surge sola y deja claramente establecido que los frenteamplistas seguimos siendo diferentes a los partidos tradicionales.

No ya por las decisiones inherentes a los compañeros que han enfrentado situaciones cuestionables desde el punto de vista ético, sino también por los órganos partidarios encargados de juzgar esas conductas que marcan criterios diametralmente diferentes a la hora de emitir sus veredictos. Es que la ética es un valor que se cultiva con ejemplos y no todos tienen espejos donde ver reflejado ese valor, por lo menos no parecen tenerlos quienes no encontraron ilegalidad en los actos del intendente Bascou, por ejemplo. Lo dicho, somos distintos…”again”.

Blancas excepciones

Para el organismo encargado de evaluar la conducta ética de los afiliados al Partido Nacional, una autoridad pública (decisor de gastos que se pagan con dineros también públicos), que compra combustible para su comuna en sus propias estaciones de servicio, no comete delito, ni tampoco merece un cuestionamiento ético de relevancia, a lo sumo, una simple observación. Seguramente, si esos pagos se hubieran hecho con tarjetas corporativas les hubiera merecido otra atención, seguramente… o no.

Pero algo hay que reconocerles y es que aún con ese tipo de decisiones, quedan honrosas excepciones en el partido de Oribe, como el ex intendente de Tacuarembó, Wilson Ezquerra, quien ante el mismo caso solicitó opinión a un constitucionalista y al Tribunal de Cuentas, donde ambas fueron contestes en ratificar la legalidad del gasto. Sin embargo, entendió que no era ético venderle combustible de su estación de servicio a la comuna que él administraba. Con lo cual no dejó muy bien parado (en lo que a ética se refiere), a quienes le brindaron opinión a su consulta.

Pero esa excepción es tan solo un oasis en una organización que institucionalmente no reconoce la ética como un valor superior que merezca ser reivindicado en casos como el del intendente Bascou. Un mandatario que gastó dineros públicos para comprar combustible en estaciones de servicio de su propiedad, sin medir ni ponderar la pertinencia ética de ese gasto ante la conjunción manifiesta de intereses (público y privado), que significaba hacerlo.

Algo que sí encontró la Jutep (Junta de Transparencia y Ética Pública), al emitir un concepto sobre el caso advirtiendo que el intendente Bascou debió informar del negocio entre la comuna y la empresa de su propiedad. “Un claro conflicto de intereses que debió ser informado”, como expresó el vicepresindente de ese organismo, el Dr. Daniel Borrelli, y según consignó el diario El Observador el pasado 8 de noviembre.

Por si eso no bastare, los blancos frenaron la creación de una comisión de ética porque “no era el momento”. Razón tienen en negarla pues al momento que el diputado Goñi hizo el planteo, los casos Ezquerra y Bascou están en el tapete y no pueden arriesgarse a ser sometidos a una comisión de ética que los condenara (algo que no ocurrirá a estar por lo resuelto por el Honorable Directorio).

Lo que parece cierto es que para los nacionalistas los planteos éticos no son tema de agenda prioritaria y apelan al olvido ciudadano; que pase el tiempo y nadie recuerde el episodio, contando para ello con la agenda noticiosa que evite hablar del tema o, por lo menos, hable lo menos posible.

Lo cierto es que no hubo cuestionamientos del Honorable a la conducta de Bascou, tan solo una observación que deja a la Justicia -ahora- la última palabra.

Una Justicia que tarda pero llega y que tendrá la responsabilidad de dirimir finalmente estos conflictos de intereses que se han conocido por estos tiempos. Con la diferencia que en este caso del intendente de Soriano, la exposición mediática ocupa mucho menos espacio, lo cual no dejaría de ser un acierto si la vara fuera aplicada con la misma ecuanimidad siempre, sin importar el color político del involucrado.

De todos modos, la ética no necesita esperar de la Justicia para ser valorada, y queda claro que no todos tienen la misma escala de valores a la hora de hacer la ponderación.

Mientras algunos renuncian a todo y se hacen cargo de sus errores como el más común de los uruguayos, otros lavan culpas con “ayuditas” y miradas para el costado de simples “observadores”.

Llegado el momento los uruguayos harán su comparación y encontrarán las diferencias…

 

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18
Nov
17

Leonardo boff

La ideología es como la sombra, siempre nos acompaña

escribe: Leonardo Boff / Koinonia

El tema de la ideología está a la orden del día: ideología de género, política, económica, religiosa etc. Intentemos poner en claro esta cuestión.
1. Todo el mundo tiene una determinada ideología. Es decir, cada uno se hace una idea (de ahí ideología) de la vida y del mundo. Tanto el vendedor de palomitas de maíz de la esquina como la persona que atiende el teléfono o el profesor universitario. Es inevitable, porque somos seres pensantes con ideas. Querer una escuela sin ideología es no entender nada de ideología.

2. Cada grupo social o clase proyecta una ideología, una visión general de las cosas. La razón es que la cabeza piensa a partir de donde pisan los pies. Si alguien tiene los pies en la favela, tiene una cierta idea del mundo y de la sociedad. Si alguien tiene los pies en un apartamento de lujo junto a la playa, tiene otra idea del mundo y de la sociedad. Conclusión: no solo el individuo, sino también cada grupo social o clase, elaboran inevitablemente su visión de la vida y del mundo a partir de su lugar social.

3. Cada ideología personal o social, así como todo saber, tiene intereses detrás, no siempre explicitados. El interés del trabajador es aumentar su salario. El del patrón, aumentar su ganancia. El interés de un habitante de la favela es salir de esa situación y tener una casa decente. El interés del morador de un apartamento de clase media es poder mantener ese status social sin estar amenazado por la ascensión de la gente de abajo. Los intereses no convergen porque si aumenta el salario, disminuye la ganancia y viceversa. Aquí se instaura un conflicto.

4. El interés escondido detrás del discurso ideológico debe ser calificado: puede ser legítimo y es importante explicitarlo. Por ejemplo: tengo interés en que ese grupo de familias cree una pequeña cooperativa de productos orgánicos, de hortalizas, tomates, maíz etc. Este interés es legítimo y puede ser dicho públicamente. Puede ser también un interés ilegítimo y ser mantenido oculto para no perjudicar a quien lo propone. Ejemplo: hay grupos que combaten el desnudo artístico para, en realidad, encubrir la homofobia, la supremacía de la raza blanca y la persecución a los grupos LGBT. O un político de un partido neoliberal cuyo proyecto es disminuir los salarios, reducir las pensiones y privatizar bienes públicos y se presenta como alguien que va a luchar por los derechos de los trabajadores, de los jubilados y a defender la riqueza de Brasil. Él oculta ideológicamente los verdaderos intereses partidarios para no perder votos. Esa ocultación es la ideología como falsedad y él, un hipócrita.

5. La ideología es el discurso del poder, especialmente del poder dominante. El poder es dominante porque domina varias áreas sociales. Las élites brasileras tienen tanto poder que pueden comprar a las demás élites. Porque son dominantes, imponen su idea sobre la crisis brasilera, culpando al Estado de ineficiente y perdulario, a los líderes de corruptos y a la política de ser el mundo de lo sucio. Por otro lado, exaltan las virtudes del mercado, las ventajas de las privatizaciones y la necesidad de reducir las reservas forestales de la Amazonia para permitir el avance del agronegocio. Aquí se oculta conscientemente la corrupción del mercado, donde actúan las grandes empresas que sustraen millones de los impuestos debidos, mantienen una caja B, promueven intereses altos que favorecen al sistema especulativo financiero que drena dinero público, sacado del pueblo, hacia los bolsillos de unas minorías, que, en el caso brasilero, son seis multimillonarios que poseen igual riqueza que 100 millones de brasileros pobres. Estas élites ocultan las agresiones ecológicas, la desnacionalización de la industria y hacen propaganda de que el agro es pop. Practican una ideología descarada como engaño. Hay redes de televisión que son máquinas productoras de ideología de ocultación, negando al pueblo datos sobre la gravedad de la situación actual, generando espectadores alienados, pues creen en tales versiones irreales. Para encubrir su dominación, apoyan proyectos que benefician a niños o patrocinan grandes eventos artísticos para parecer benefactores públicos. Por detrás ocultan desfalcos y apoyan abiertamente a determinados candidatos, satanizando la imagen del principal opositor.

Existe también la ideología de los sin poder, de los sin tierra y sin techo, y otros que para sustentarse elaboran discursos de resistencia y de esperanza. Esa ideología es benéfica pues los ayuda a vivir y a luchar.

La ideología es como una sombra: nos acompaña siempre. Para superar las ilegítimas, es menester desenmascararlas y sacar a la luz los intereses escondidos. Y cuando hablamos a partir de un determinado lugar social, conviene explicitar en el discurso nuestra ideología. Concientizada, la ideología se legitima y democráticamente puede ser discutida o aceptada.

18
Nov
17

jornada anti neoliberal en Montevideo

 

Marcha inaugural de la Jornada Continental Antiimperialista, ayer, en 18 de Julio. Foto: Andrés Cuenca

Marcha inaugural de la Jornada Continental Antiimperialista, ayer, en 18 de Julio. Foto: Andrés Cuenca

Continental

Escribe: Natalia Uval en Nacional

Desde la Universidad de la República hasta la fuente del Parque Batlle se extendió la larga columna de la movilización de la Jornada en Defensa de la Democracia y contra el Neoliberalismo. 3.000 personas de 23 países caminaron ayer junto a los gremios uruguayos, en el marco del paro general parcial del PIT-CNT.

El Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (SUNCA) encabezaba la marcha, pero esta vez no fue la organización que aportó la mayor cantidad de gente a la movilización. Tenía competencia: trabajadores de la Central Única de los Trabajadores de Brasil (CUT) estaban por todos lados con sus carteles de “Fora Temer” y “Não há democracia num estado neoliberal”, y los de la Central de Trabajadores de Argentina (CTA) –tanto la CTA Autónoma como la CTA de los Trabajadores– se hacían notar con numerosos carteles, pancartas y cantos como “CTA de los trabajadores, ni de los gobiernos, ni de los patrones” y el infaltable “Perón, Perón, qué grande sos”, entonado en respuesta a las estrofas de la Internacional.

Tampoco el SUNCA fue el más bullanguero ayer, ni predominaron los cantos de “Alerta que camina el antiimperialismo por América Latina”. El ruido estaba al final de la extensa columna, vestido de violeta. Representantes de la Marcha Mundial de las Mujeres, que llevaban pancartas con flores y tenían una batucada de fondo, atraían toda la atención. “Se cuida ser machista, a América Latina vai ser toda feminista”, “feminismo pra frente, machismo pra tras”, cantaban y bailaban.

Ya en el Parque Batlle, en un estrado montado delante de la fuente, Francisca Rodríguez, de Vía Campesina de Chile, afirmó que “nada se puede pensar sin las mujeres” y que “tenemos que transitar ese camino de liberación no sólo contra el capitalismo sino contra el patriarcado”. “Con feminismo habrá socialismo”, sentenció. Rodríguez abrió la oratoria acompañando los pedidos de “Fuera Temer” y recordando al músico uruguayo Daniel Viglietti, recientemente fallecido. “Se nos fue Viglietti, pero nos dejó una tarea enorme: a desalambrar, y no sólo el campo”, sostuvo, para concluir: “Tenemos que recuperar la soberanía popular”. Recordó que el 10 de diciembre en Buenos Aires se llevará a cabo la Conferencia Interministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y que en ese ámbito las empresas transnacionales exigirán mayores ganancias. “Fuera la OMC de nuestros pueblos y de nuestras economías”, reclamó. “No podemos seguir con estos TLC [Tratados de Libre Comercio] que son los encadenamientos que tienen nuestros pueblos”, expresó.

El secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, también cuestionó “el fetiche, la mentira del libre comercio, que no existe, porque es el dominio de los poderosos”. Abdala sostuvo que el “imperialismo norteamericano” es el “enemigo de la humanidad” y “desata su contraofensiva a lo largo de toda América Latina”. “Necesita, como un vampiro, succionar las riquezas que tiene nuestro continente”, manifestó.

Estaba previsto que el ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva cerrara la oratoria, pero no pudo viajar a Uruguay. En cambio, habló el presidente de la CUT de Brasil, Vagner Freitas, y se escuchó por los parlantes un mensaje grabado de Lula. Freitas sostuvo que el actual presidente de Brasil, Michel Temer, ha traído “aflicción y sufrimiento a todo el pueblo brasileño” y que está llevando adelante una plataforma de gobierno que “no fue aprobada por nadie” y que busca “acabar con los derechos de los trabajadores y con las empresas públicas”. “Es un impostor. No tiene autoridad y debemos luchar para que salga”, afirmó el presidente de la CUT. Aseguró que en Brasil la izquierda no está siendo juzgada por sus errores sino por sus aciertos. “Tuvimos el coraje de crear los BRICS, osamos levantar la cabeza y enfrentar al imperialismo. Es por eso que hubo golpe en Brasil”, manifestó. “Tenemos que mantener el poder en Uruguay y retomar los gobiernos en Brasil, en Argentina y en otros países. […] Hoy Montevideo es la capital de la esperanza”, expresó.

Freitas llamó a los jóvenes a no “comprar el mensaje de que la política es para los corruptos”. Dijo que en su país la derecha enfrenta “una denuncia de corrupción tras otra, y no pasa nada”, mientras que contra Lula, procesado por el juez Sérgio Moro por corrupción pasiva, no hay “una sola prueba”.

Lula dijo en su mensaje que sentía “mucho gusto de formar parte de este movimiento de resistencia”. Aseguró que la conjunción entre movimientos sindicales, movimientos sociales y gobiernos progresistas construyó “los grandes cambios populares de la década”. “No hicimos todo lo que quisimos ni todo lo que era necesario, pero hicimos bastante”, afirmó. Agregó que el neoliberalismo es responsable del “violento golpe contra la democracia” y de la “persecución sistemática de la izquierda” en su país, así como de los retrocesos en materia social que se registran en Argentina. “No permitiremos que el autoritarismo vuelva a prevalecer en el continente. Ya derrotamos al neoliberalismo y lo derrotaremos nuevamente”, concluyó.

 

 

 

17
Nov
17

lutero y la reforma …

El impacto de la Reforma Protestante en la historia del pensamiento

escribe: Miguel Pastorino / Teólogo y filósofo

Martín Lutero irrumpió en el escenario de la vida espiritual y política de la Europa del siglo XVI como un auténtico huracán que provocó una gran fractura en la unidad del mundo cristiano y atravesó los siglos creando un fenómeno que nunca podría haber imaginado. Desde una mirada histórica, el papel que jugó Lutero tiene una importancia fundamental, porque su reforma religiosa no sólo es profundamente significativa en la historia de las religiones y en el pensamiento teológico, sino que añadirá elementos culturales, sociales y políticos que transformarán a Europa radicalmente.

Lutero nació en 1483, en lo que se conoce como el “otoño de la Edad Media” (Johan Huizinga), en un tiempo que hoy consideramos los inicios de una nueva época: la Modernidad. La pregunta que muchos se hacen es cuál es el lugar de la Reforma Protestante en la historia del pensamiento. No se puede olvidar que Lutero se transformó en el portavoz de una voluntad de renovación y reforma que manifestaban los teólogos y filósofos de su tiempo. Pero lo que más nos interesa es su influjo en el pensamiento posterior. Gran parte de la filosofía moderna, especialmente los filósofos alemanes, dialogaron o se pelearon con la Reforma, pero no pensaron sin ella.

Lutero asumió una postura negativa hacia la filosofía, una desconfianza total en las posibilidades de la naturaleza humana, que lo condujo a quitarle todo valor a la búsqueda racional de la verdad. Para él, la filosofía no es más que un abominable rasgo de la soberbia humana.

El desconocimiento filosófico de los reformadores y su rechazo a la filosofía, en una radical separación entre fe y razón, no fue un obstáculo para que influyeran en forma decisiva en espacios intelectuales que no imaginaron. Ni en el siglo XVI ni el XVII hubo filósofos protestantes significativos al estilo de los católicos Francisco Suárez, Blaise Pascal o Nicolas Malebranche. Pero la filosofía moderna y la teología protestante se influyeron mutuamente mucho más de lo que suele explicitarse. La filosofía de la religión de Friedrich Schleiermacher marcará profundamente la ruptura entre fe y razón, reduciendo la fe a un sentimiento de lo absoluto que no necesita justificarse racionalmente.

Paradójicamente, una larga lista de filósofos modernos se formaron en teología protestante o crecieron bajo su influjo religioso, y ello marcó definitivamente su visión de la religión y especialmente de las relaciones entre fe y razón. La mayoría de ellos estuvieron en clara confrontación con la teología de su tiempo, pero pensaron a partir de ella o en contra de ella. Basta mencionar que John Locke, Gottfried Leibniz, Immanuel Kant, Hegel, Johann Fichte, Friedrich Schelling, Sören Kierkegaard, Wolfgang Goethe, Johann Herder, Ludwig Feuerbach, Friedrich Nietzsche y Karl Marx se formaron en el ámbito teológico de la Reforma.

Alcanza con ver con cuánta dificultad puede alguien acercarse al pensamiento de Hegel si no tiene un conocimiento de la teología cristiana, ya que toda su filosofía es filosofía de la religión y toda su construcción metafísica es un gigantesco esfuerzo por repensar desde dentro, crítica y dialécticamente, la tradición cristiana.

Merece nuestra atención un pensador como Kierkegaard, precursor del existencialismo del siglo XX, cuya obra es inseparable de su carácter religioso, fundado en la fe cristiana. No se lo comprende fuera de su radicalismo cristiano, que se opone a la racionalización hegeliana de los misterios de la fe y a la reducción del cristianismo a mera cultura, operada por algunos de sus contemporáneos luteranos. La recuperación de Kierkegaard en el siglo XX, por medio de las lecturas de Martin Heidegger y Jean-Paul Sartre, entre otros, nos muestran las raíces cristianas de filosofías personalistas y existencialistas.

En toda la historia del pensamiento occidental, la teología cristiana no fue algo de lo que se prescindió para pensar, más bien tuvo un influjo fundamental ininterrumpido desde los orígenes hasta nuestros días. La diversidad del pensamiento cristiano y su pluralidad filosófica y teológica a lo largo de los siglos merecerá siempre una más profunda atención para comprender nuestra historia y el presente.

La Reforma Protestante es un fenómeno que ha trascendido los siglos, pero ha sido interpretado desde visiones ideológicas reduccionistas. Aunque tenga causas y consecuencias políticas, fue un hecho esencialmente religioso con consecuencias filosóficas, teológicas, políticas, económicas y culturales. Volver a estudiar la Reforma y su actualidad, 500 años después, nos invita a repensar no sólo la historia y la filosofía, sino el lugar de la religión y su poder transformador de la sociedad.

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16
Nov
17

terrorismo de estado …

Secuelas del terrorismo de Estado

Heridas sin limpiar en Uruguay

escribe: Azul Curdo / Brecha

Unas doscientas causas por delitos de lesa humanidad permanecen impunes en Uruguay. Desde la vuelta a la democracia, sólo hay 13 sentencias definitivas. Las estrategias de dilación son tan efectivas que los represores mueren libres. Decenas de sobrevivientes brindaron su testimonio y sus pruebas en esta última década pensando que, con la llegada del Frente Amplio al poder, por fin verían la justicia, pero ésta sigue tuerta y, cuando tarda, no es justa. ¿Qué consecuencias deja narrar lo vivido a un pueblo que no oye?

La nuca de Ivonne Klingler se eriza cuando escucha pasos a lo lejos. ¿Son ellos? “Nos llevó más de treinta años decir lo que nos habían hecho. El mundo está al revés: ya no puedo bailar cumbia, la ponían a volumen bien alto para torturarme.” Pasaron seis años desde la denuncia por violencia sexual como forma de tortura sistemática durante el terrorismo de Estado. En este período ya murieron tres compañeras, tres denunciantes.
“Hablar es sanador, pero también removedor.” Lo dice Lucía Arzuaga, con voz suave y segura. Es una de las 28 denunciantes y mira a la cámara para el spot de la reciente campaña “No hay derecho”, que enfatiza la falta de justicia en causas de lesa humanidad. Detrás tiene los muros grises y resquebrajados de la ex cárcel de Miguelete.

Si no se tramita, el trauma se dilata volviéndose situación traumática, profundizada por el aquí-no-ha-pasado-nada o, lo que es peor, esto ya pasó. La impunidad y el olvido, que a veces parecen sinónimos, producen efectos negativos en aquellas personas directamente afectadas, pero también generan un daño psicosocial incalculable, considerando que no hay estadísticas oficiales sobre las víctimas y que la reparación dista mucho de ser integral (véase recuadro “Reparación en pedacitos”).

Para procesar y denunciar lo ocurrido, para dejar de ser marionetas de los represores, la reconstrucción de las historias personales y de la historia colectiva ha sido iniciativa de las víctimas, mediante talleres de memoria o literarios, psicodrama y terapias grupales e individuales.

Estados depresivos, ataques de pánico, dolencias físicas, conflictos familiares conforman “constelaciones sintomáticas” (1) en el espacio sideral donde deambula una persona que sobrevivió al despojo de su identidad y fue sometida a torturas aberrantes.

Dar testimonio en tiempos que parecían menos difíciles, tres décadas después y con el gobierno de izquierda tan deseado, podría haber habilitado un clima social que por fin escuchara y luchara por justicia. Con esporádicos intentos y sin grandes recursos destinados a políticas públicas de memoria, aquí seguimos.

***

Nos buscamos la manera de sobrevivir, en colectivo. Nosotras. Nos juntamos. Por los compañeros. Por la lucha. Hacemos grupo. Nos narramos. Otra vez bordar, pero ahora palabras. En prisión bordé “Libertad” en armenio y bordo ahora ese encierro de desnudez y humillación. Cuento, recuerdo, me atraganto. Lo digo firme, otra habla bajito y temblorosa. No estoy segura de querer encontrarme con esa que fui. No me arrepiento de haber sido guerrillera. Eso es por lo que me detuvieron, no por ser mujer. Pero lo que nos hicieron tuvo características especiales por mi género, aunque a los varones también los violaron, pero de eso no se habla.

Penetración con objetos. El juez no entiende que eso es violación. Desnudez forzada: el juez tampoco comprende que eso es violencia sexual. El tipo de traje y corbata, que debe fallar a favor o en contra, me pregunta si me confundí, que yo le estoy diciendo que me llevaron a la Casa de Punta Gorda, pero antes le dije que vivía en otro barrio.

Puta, sucia, muda, loca. A veces me siento así. El delirio sólo se frena rodeados de afecto.

Después hay que volver. A la casa. A los hijos. A la vida. Dejar de ser espectro. Pero la capucha, aunque te la corras, la seguís cargando en la espalda.

***

La espalda hecha añicos de Néstor Nieves. Plantón, caballete, gancho, en las antiguas oficinas de hacendados de La Tablada Nacional. La risa como escudo, provocación y resistencia. Allí donde hubo tanta muerte ¿cómo proyectar la memoria? Primero, resguardar el lugar para seguir buscando los cuerpos de Óscar Tassino, de Félix Ortiz, de Miguel Mato.(2) Mientras, este 22 de noviembre a las cinco de la tarde inaugurará una placa recordatoria de los horrores allí padecidos. Luego seguirá dando testimonio y construyendo memoria.

La intuición de Irma Correa la llevó hasta La Tablada, suponiendo que allí podía estar su marido. Todavía no hay respuestas, aunque se las exigieron a la Comisión para la Paz, pidiendo que les digan quiénes habían declarado que Mato pasó por allí.

Verónica Mato, su hija, cumplió 41 años el sábado pasado. El último recuerdo que tiene de su padre es cuando le regaló una bicicleta el Día de Reyes de 1982. Veintitrés días después lo secuestraron y desde entonces es una figura poética, dice ella, un desaparecido, algo que anda por ahí. Años de terapia en el Servicio de Rehabilitación Social (Sersoc) la ayudaron a construir su identidad como “hija de”. Ahora, mientras mira a Néstor Nieves y otros que conversan en un descanso de la grabación de los spots, piensa: “Ellos están vivos y podrían ser mi padre. Los veo heridos”.

Verónica nunca ha ido al último lugar donde fue visto vivo su padre. “El día que iba a ir a conocer La Tablada me vino un dolor de cabeza insoportable que me paralizó”, dice.

***

Nieves todavía teme a la electricidad y, entre los recuerdos que fluyen sobre las torturas padecidas durante su desaparición forzada en La Tablada y los cuatro años preso, dice chistes: cuenta que cuando lo metían en agua, para picanearlo, “me ponían sal y les faltaba vinagre para hacerme ensalada”. No le festejamos el chiste. Lo miramos y escuchamos en silencio. Sus ojos se ponen llorosos, como los de su compañero Javier Tassino, hermano de Óscar, que también sufrió la prisión política. Ambos se quiebran un poco, bajan la mirada cuando hablan de sus hijos, de los reclamos que les han hecho por esos años de abandono. Tassino se excusa ante quien lo mira fijo: “Lo hicimos porque pensábamos que íbamos a darles un mundo mejor. Pero pasaron hambre, perdimos todo lo que teníamos”.

La nieta de Tassino es quien obliga a la familia a recordar. Tiene 12 años, pero desde chiquita pregunta por el señor de la foto que su abuelo Javier tiene en su escritorio. Es el tío abuelo Óscar, de quien han rescatado casetes que le enviaba desde la clandestinidad a su otro hermano que vivía en Venezuela, cartas que le mandó a Javier entre el 75 y 77, el diario que Óscar escribió y que esta nieta terminó, escribiendo en las últimas hojas un pensamiento precioso que su tía Karina leyó en la presentación del libro Las palabras guardadas (Taller Ex Presar, 2017).

“Es bravo tener a una persona tanto tiempo sin la verdad. Es monstruoso que no quieran compartir lo que saben”, dice Karina, que se pregunta desde hace 40 años dónde está su papá y qué hicieron con él, mientras recuerda cómo le dibujaba a su hermano algunos Superman y otros héroes para que jugara y luego los guardase en la bolsa de Los Justicieros. “Cuando volvió la democracia pensamos que mi papá iba a aparecer.”

Karina sabe que el informe que le entregó la Comisión para la Paz miente porque dice que su papá se suicidó cuando fue “sin custodia” al baño, algo imposible en un centro de represión. “La falta de verdad no te deja cerrar lo que pasó, y en tu cabeza sigue siempre esa imagen, como una nebulosa.”

“¿Cómo obtenés una sociedad más justa sin justicia?”, pregunta Karina, educada en la solidaridad y el amor de su familia, en especial de su tía, que durante cuatro años la llevó a visitar a su mamá Disnarda Flores, primero en el Fusna, luego en el penal. En junio del 76 la encontraron en el Fusna; estaba desaparecida desde noviembre del 75. La niña entraba sola y se encontraba con su madre vendada y apuntada por armas. Karina luego tuvo hepatitis y desde entonces siempre anduvo muy sensible del hígado. Desde 2013 comenzó a participar del taller Ex Presar y está más aliviada de esos dolores. Antes no podía hablar. Escribir es su terapia. Dos años después colaboró en la producción de la exposición Ausencias, (3) que para ella significó poner el cuerpo, además de la palabra.

***

Javier Tassino conoce el silencio de la muerte y la valentía de señalar al asesino de Álvaro Albi en Coraceros. Todavía hay quienes insisten en que ahí no hubo detenidos, pero Javier estuvo allí, y allí levantó su venda para ver quién había matado a su compañero. Dice que no le quedaron secuelas, aunque al rato recuerda el simulacro de fusilamiento un 29 de julio, en pelotas. Había caído con impermeable, bufanda y rompevientos. Al rato estaba desnudo. “No tengo secuelas, pero cuando hay apenas algo de frío me tengo que abrigar enseguida o me pongo horrible.”

Tampoco dice tener secuelas Baldemar Taroco, aunque su médica le diga que tiene la espalda “hecha pelota” y su esposa le diga que él “se traga todo” lo que le pasó, a diferencia de ella, que hizo terapia.

Ana María Reyes se cansó de ver cadáveres en los cuarteles buscando a su marido, Néstor Nieves, quien ahora sube la escalera de la redacción tomado de un bastón alto como él. Estuvo ocho años clandestino, durante ese lapso engendraron cuatro hijos: un varón, que tenía 7 cuando secuestraron a su papá, una niña de 4, y mellizas paridas en el Saint Bois cinco meses antes de la caída. Ana María parió sola las tres veces. Al recuperar la libertad, Nieves estudió y se recibió de médico, aunque el camino no fue fácil. Su hijo mayor es psicomotricista, otra de sus hijas trabaja en una guardería. Tras conflictos, desmayos, forcejeos, destratos, hace seis años decidieron hacer terapia familiar. Dicen que les hizo bien reunirse. “Fue una cosa interesante. Nuestros hijos hablaron por primera vez”, dice Néstor.

Hay hijas jóvenes, nacidas después de la dictadura con mucho esfuerzo de sus padres por recomponer el matrimonio y apostar a seguir juntos, que buscan respuestas, relatos, detalles, y no los encuentran porque sus madres y sus padres no quieren contar. “La violencia extrema puede producir que las personas queden como cargadas y con temor a herir a los demás. Las detenidas conocieron la parte más horrorosa del ser humano: peligroso, destructivo, salvaje, lo que hace dudar de la condición humana y ataca la confianza en el otro y en sí mismo. Ese contacto con lo más descarnado genera una coraza”, explica la psicóloga María Celia Robaina. “También es cierto que la gente, en general, no quiere saber lo que pasó. Todos queremos creer que el mundo en el que vivimos es previsible”, agrega esta mujer que, desde chiquita, escucha los problemas de los presos. Su mamá y dos de sus seis hermanos fueron presos políticos. Como era menudita, a los 15 años María Celia parecía de 12: hasta esa edad pudo ingresar como niña a las visitas, y por eso podía entrar y sacar información del penal.

Ex integrante del Sersoc, luego de la Cooperativa de Salud Mental y Derechos Humanos y actual funcionaria de la Inddhh, Robaina realizó, junto con la trabajadora social Alba Pastorini, un acompañamiento psicosocial, entre 2010 y 2013, al grupo de ex presas políticas que presentaron la denuncia por violencia sexual.

Hablar es sanador, pero también riesgoso si no se tiene contención, advierte. “Es importante contar con un espacio grupal sólido, de confianza, donde poder decir lo que no se había contado nunca, ese dolor recóndito, callado, apretado.” La psicóloga destaca que esa experiencia sigue dando frutos porque varias denunciantes siguen involucradas en temas de memoria, verdad, justicia y reparación.

Declarar es “poner algo de alivio en una tensión tan fuerte, es decir: ‘Yo guardé este silencio mucho tiempo, ahora lo dije y le paso el peso a la justicia para que se haga cargo. Fui tratada por la justicia militar como alguien despreciable’. Declarar ante la justicia las hace salir del lugar desubjetivante de la tortura, las empodera como ciudadanas que construyen democracia. Ahora bien, cuando ese sistema democrático no responde, hablar deja un saldo negativo en quienes brindan su testimonio. Para hacerlo tuvieron que enfrentar muchos obstáculos, hablar con sus hijos, con sus parejas, se expusieron ante la prensa. Es necesario que el Estado uruguayo se haga cargo, investigue, brinde una serie de dispositivos de acompañamiento psicosocial para reparar de manera integral a las víctimas y haya justicia, que no deje impunes las causas”, añade Robaina.

***

Mabel Fleitas mira la puerta-ventana. Detrás de la cortina se dibujan sombras, se oyen voces, pero su mirada se desvía hacia la derecha. Al terminar la entrevista confiesa: “Si entraba alguien estoy segura de que me paraba de un salto, como en el cuartel”.

Junto a sus tres hermanas y otros 20 adolescentes fueron detenidos en abril del 75 en el cuartel de Treinta y Tres. Todos eran militantes de la Ujc (Unión de juventudes Comunistas) Pasaron hasta junio allí, luego fueron enviados a dependencias del Consejo del Niño en Montevideo, o a la cárcel, si habían cumplido 18 años. “Si ya éramos pobres, salimos extremadamente pobres, sin la posibilidad de estudiar entre el 77 y el 79, porque se nos prohibía entrar en cualquier centro educativo, ni participar en clubes sociales o plazas de deportes.” Dolor, desarraigo. Insilio y exilio. Intentar rearmarse una y otra vez. Buscar al compañero. Buscar papeles: en Relaciones Exteriores, en el Inau (Instituto del Niño y Adolescente de Uruguay), noticias, comunicados que la mencionan y que prueban que le pasó lo que le pasó. Juntar papeles y querer tirarlos todos en la puerta de la Presidencia y gritar: “¡¿Qué parte no entendieron?!”. Armar un archivo, el cuerpo de la prueba. Poner el cuerpo dando testimonio, acompañando a compañeros, escuchando a los adolescentes que tienen la misma edad que tuvo y dicen, al colocar la placa en el liceo al que fue, que ellos no quieren una dictadura. Repararnos. Estudiar bibliotecología, terminar algo para que la vida no quede trunca y no ganen ellos.

“Hice terapia diez años, después de un día en que me cayó la ficha de que la culpa me había calado. La negación es la manera de hacerte fuerte, habiendo pasado por descréditos sobre nuestro relato por parte del pueblo e incluso de algunos compañeros y de las propias familias –que no fue mi caso–. Un comunicado infame del Comando General del Ejército, reproducido por los principales diarios del país, nos marcó a fuego en el pueblo y en la capital. Fuimos inoculados con penicilina por supuestas enfermedades venéreas, aunque la mayoría éramos vírgenes todavía, apenas empezábamos a tener noviecitos. Sufrimos abusos sexuales y exámenes genitales sin consentimiento ni guantes por parte del médico que luego le ordenó a una de las detenidas una revisación mensual estando libre, perpetuando su tortura física y psicológica. Murió denunciado e impune.”

Perdieron piezas dentales por golpizas, por estrés, por mala alimentación. O comen sano y hacen ejercicio pero tienen el colesterol alto. ¿De dónde viene este estrés maldito? Varios integraron al miedo como compañero de por vida.

“Nos costó entender que tenemos que hablar –dice Klingler–. A esta altura hay que meter el dedo en la llaga, hace mucho daño ocultar. Eso, en este momento, es proteger este tipo de prácticas destructivas del otro. Las heridas siguen abiertas y no van a cicatrizar si no logramos una correcta visión de las cosas.”

Notas

1) Eatip, Gtnm-RJ, Cintras, Sersoc, Daño transgeneracional. Consecuencias de la represión política en el Cono Sur. Santiago, 2009.

2) “Parar para seguir”, Brecha, 3-XI-17.

3) “Ese agujero”, Brecha, 29-V-17.

Reparación en pedacitos

En diciembre de 2005 el doctor Ricardo Elena elaboró el informe “Fundamentos para una ley compensadora y jubilatoria de los sometidos a prisión prolongada y tortura (Ppt)” en Uruguay, que fue entregado por Crysol a los legisladores como insumo para la ley reparatoria. Se explica que el estrés causado por Ppt produce inmunodepresión y enfermedades de todo tipo: infecciosas, degenerativas, neoplásicas y psíquicas. “Hay un aumento de la frecuencia de enfermedades y de muertes, y menor expectativa de vida de los sometidos a Ppt que los no sometidos a esta agresión.”

Sólo considerando algunos de los casos consultados para esta nota, de los 50 denunciantes en la causa Boiso Lanza, cinco murieron: cuatro por cáncer, el restante por problemas cardíacos. De los 20 denunciantes por la causa de Treinta y Tres murieron cuatro: dos por problemas cardiovasculares, los otros fallecieron antes de los 40 años, en la indigencia. Tres de las 28 denunciantes por violencia sexual fallecieron de cáncer. Otras víctimas y familiares sufren problemas respiratorios o mal de Parkinson, ataques de pánico, miedo a la oscuridad, pesadillas con la tortura o insomnio por los recuerdos.

La Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo de Estado fue creada para atender a las personas amparadas por la ley 18.033 y/o la ley 18.596, a sus hijos y nietos, con derecho a recibir en forma gratuita y vitalicia la asistencia psicológica, psiquiátrica, odontológica y farmacológica, recibiendo cobertura integral de salud según el prestador elegido.

Sin embargo, los distintos entrevistados señalaron que no alcanza, que el servicio se rige bajo una concepción médica, poco afín a terapias de otro tipo, y que queda restringida a Montevideo.

Por otra parte, no se contempla acompañamiento ni apoyo terapéutico antes, durante y después de declarar en las causas –como sí ocurre en Argentina–, aunque un proyecto de este tipo fue presentado a Javier Miranda cuando ocupaba la Dirección de Derechos Humanos del Mec (Ministerio de Educación y Cultura) e incluso llegó a Graciela Jorge cuando dirigía la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, pero se les respondió que no había recursos para implementarlo.

15
Nov
17

sionismo … origen (impuro y belicista)

Centenario de la Declaración Balfour

Un siglo de desposesión y de resistencia en Palestina

escribe: Julien Salingue / Razmi Baroud
Hebdo L´Anticapitaliste

El 2 de noviembre de 1917, el ministro británico de Asunto Exteriores, Arthur Balfour, dirigía una carta a Lionel Walter Rotschild, miembro eminente de la comunidad judía en Gran Bretaña y gran patrocinador del movimiento sionista. Esta carta, conocida con el nombre de “declaración Balfour” es un momento clave de la historia de Palestina, puesto que por primera vez el gobierno de una gran potencia se comprometía a apoyar al movimiento sionista, entonces ultraminoritario entre las comunidades judías. La declaración Balfour sella la alianza entre sionismo e imperialismo, al mismo tiempo que sella la suerte de las y los palestinos que son simbólicamente desposeídos de su tierra por una potencia colonial que la atribuye a un movimiento del que numerosos dirigentes no ocultan su intención de desposeerles de ella físicamente. Para el escritor Arthur Koestler, con la declaración Balfour, “una nación prometió solemnemente a una segunda el territorio de una tercera”.

La declaración Balfour, una desposesión simbólica que abre la vía a la desposesión física

El 2 de noviembre de 1917, el ministro británico de asuntos exteriores, Arthur Balfour, dirigía una carta a Lionel Walter Rotschild, miembro eminente de la comunidad judía de Gran Bretaña y gran patrocinador del movimiento sionista.
Mediante esta carta, Balfour aportaba el apoyo oficial del gobierno al proyecto de establecimiento de un “hogar nacional para el pueblo judío” en Palestina, entonces bajo administración otomana: “El Gobierno de Su Majestad contempla con beneplácito el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, entendiéndose claramente que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o los derechos y el estatus político de los judíos en cualquier otro país. Estaré agradecido si usted hace esta declaración del conocimiento de la Federación Sionista”.

Un siglo de desposesión

Esta promesa, conocida con el nombre de “Declaración Balfour”, es un momento clave de la historia de Palestina, puesto que por primera vez el gobierno de una gran potencia se comprometía a apoyar al movimiento sionista, entonces ultraminoritario en las comunidades judías. La declaración Balfour sella la alianza entre sionismo e imperialismo, al mismo tiempo que sella la suerte de las y los palestinos, que son simbólicamente desposeídos de su tierra por una potencia colonial que la concede a un movimiento muchos de cuyos dirigentes no ocultan su intención de desposeerles de ella físicamente. Para el escritor Arthur Koestler, con la declaración Balfour, “una nación prometió solemnemente a una segunda el territorio de una tercera”.

Recordar, 100 años más tarde, la promesa británica, es recordar que para las gentes palestinas la lucha contra la desposesión no comenzó en 1967, tras la ocupación de Cisjordania y la franja de Gaza, ni siquiera en 1948, en el momento de la creación del Estado de Israel. El proceso de desposesión se extiende a lo largo de un siglo y, contrariamente a la mitología mantenida por el movimiento sionista y sus aliados, la resistencia palestina es anterior a las primeras guerras israelo-árabes, en particular la gran revuelta de 1936, aplastada conjuntamente por los británicos y las milicias armadas sionistas.

Discriminaciones estructurales

La declaración Balfour inscribe en el lenguaje diplomático internacional la negación de los derechos nacionales de los y las palestinas, puesto que solo son mencionados sus derechos “civiles y religiosos”, y que son calificados, mediante un eufemismo destinado a negar su identidad, de “colectividades no judías”. Las y los 700 000 árabes de Palestina (más del 90% de la población) son reducidos al estatus de residentes sin derechos políticos, lo que valida a posteriori la tesis de dirigentes sionistas según la cual Palestina sería una “tierra sin pueblo”. 50 años más tarde, la dirigente israelí Golda Meir declarará, a propósito de los territorios ocupados por Israel: “¿Cómo podríamos entregar esos territorios? No hay nadie a quien entregárselos”.

Recordar 100 años más tarde la promesa británica es, así, comprender que la opresión y las discriminaciones coloniales sufridas por el pueblo palestino no son algo accidental sino producto de una larga historia. La resistencia palestina a este proceso de larga duración no ha cesado jamás, aunque haya que reconocer que el movimiento nacional atraviesa hoy una crisis histórica y que los y las palestinas hacen frente a una correlación de fuerzas considerablemente deteriorada. Una cosa es cierta: el apartheid israelí es un fenómeno estructural, que solo podrá ser abolido si los fundamentos mismos del Estado de Israel y su papel de puesto de vanguardia del imperialismo occidental en la región son analizados, denunciados y combatidos.

*****

Mi patria nunca fue propiedad de Balfour y éste no tenía ningún derecho a dársela a nadie *

Razmi Baroud

Cuando era un niño que crecía en un campo de refugiados de Gaza, esperaba el 2 de noviembre. Ese día, cada año, miles de estudiantes y de habitantes del campo bajaban a la plaza principal, blandiendo banderas palestinas y pancartas, para condenar la declaración Balfour.

Para ser sincero, tengo que decir que mi impaciencia estaba motivada sobre todo porque las escuelas cerraban ese día y que después de un corto pero sangriento enfrentamiento con el ejército israelí, volvería pronto junto a mi querida madre, comería algún chuche y vería los dibujos animados.

Entonces no tenía ninguna idea sobre lo que era realmente Balfour, y cómo su “declaración” de hacía tantos años había cambiado el destino de mi familia y, además, mi vida y la de mis hijos.

Todo lo que sabía, es que Balfour era una mala persona y que a causa de su terrible fechoría sobrevivíamos en un campo de refugiados, rodeados por un ejército violento y un cementerio, en perpetua expansión, lleno de “mártires”.

Ningún derecho a entregar mi patria a nadie

Decenios más tarde, el destino me llevaría a visitar la iglesia de Whittingehame, una pequeña parroquia en la que está enterrado Arthur James Balfour.

Mientras que mis padres y mis abuelos están enterrados en un campo de refugiados, un espacio cada vez más reducido, víctima de un asedio perpetuo y sufriendo inconmensurables dificultades, el lugar de reposo de Balfour es un oasis de paz y de calma. La pradera vacía alrededor de la iglesia sería suficientemente grande como para acoger a toda la gente refugiada de de mi campo.

Finalmente, he tomado plenamente conciencia de las razones por las que Balfour era una “muy mala persona”.

Primer Ministro de Gran Bretaña, luego Ministro de Asuntos Exteriores a partir del año 1916, Balfour prometió mi patria a otro pueblo. Una promesa realizada el 2 de noviembre de 1917 en nombre del gobierno británico, bajo la forma de una carta enviada al dirigente de la comunidad judía de Gran Bretaña, Walter Rothschild.

Entonces Gran Bretaña no controlaba Palestina, que formaba parte del imperio otomano. De todas formas mi patria jamás fue propiedad de Balfour y éste no tenía ningún derecho a entregársela tan negligentemente a nadie (…).

De los acuerdos Sykes-Picot a la declaración Balfour

Evidentemente, Balfour no actuaba a título personal. Ciertamente, la declaración lleva su nombre, pero él era en realidad el fiel agente de un imperio que tenía intenciones geopolíticas a gran escala, no solo para Palestina, sino para Palestina en tanto que parte de un entorno árabe más amplio.

Justo un año antes, había sido elaborado otro documento siniestro, aunque en secreto. Había sido aprobado por otro diplomático británico de alto rango, Mark Sykes y, en nombre de Francia, por Fançois Georges-Picot. Los rusos fueron informados del acuerdo, pues recibían también una parte del pastel otomano.

El documento indicaba que cuando los otomanos fueran aplastados, sus territorios -entre ellos Palestina- serían divididos entre las futuras partes victoriosas.

El acuerdo Sykes-Picot, igualmente conocido con el nombre de Acuerdo para Asia Menor, fue firmado en secreto hace un siglo, dos años después del comienzo de la Primera Guerra Mundial. Revelaba la naturaleza brutal de las potencias coloniales, que consideraban raramente la tierra y sus recursos relacionados con quienes vivían sobre esa tierra y poseían esos recursos (…).

Los mandatos británicos y franceses fueron establecidos sobre entidades árabes divididas, mientras que Palestina fue entregada al movimiento sionista un año más tarde, cuando Balfour transmitió la promesa del gobierno británico, condenando a Palestina a un destino hecho a base de guerra y de inestabilidad perpetuas.

Promesas condescendientes y mentiras

La idea de los “pacificadores” y “honrados negociadores” occidentales, omnipresentes en todos los conflictos de Medio Oriente, no es nueva. La traición británica a las aspiraciones árabes remonta a hace decenios. Los británicos han utilizado a los árabes como peones en su gran juego contra sus rivales coloniales, para luego traicionarles a la vez que se presentaban como amigos cargados de regalos para ellos.

Esta hipocresía no ha sido jamás tan puesta en evidencia como en el caso de Palestina. Desde la primera ola de migración judía sionista a Palestina en 1882, los países europeos facilitaban la instalación de los colonos y de sus recursos, mientras que se establecían numerosas colonias, grandes y pequeñas. Cuando Balfour envió su carta a Rothschild, la idea de una patria judía en Palestina era por tanto ya creíble.

Sin embargo, se habían hecho numerosas promesas condescendientes a los árabes durante los años de la Gran Guerra, cuando la autoproclamada dirección árabe tomaba partido favorable a los británicos en su guerra contra el imperio otomano. Se prometió entonces a los árabes una independencia inmediata, incluso para los palestinos.

La idea dominante entre los dirigentes árabes era que el artículo 22 del pacto de la Sociedad de Naciones debía aplicarse a las provincias árabes dirigidas por los otomanos. Se les había dicho a los árabes que sus derechos serían respetados en tanto que “misión sagrada de civilización”, y que sus comunidades serían reconocidas como “naciones independientes”.

Cuando las intenciones de los británicos y sus lazos con los sionistas se hicieron demasiado evidentes, los palestinos se rebelaron, una rebelión que, un siglo más tarde, no ha cesado, pues las atroces consecuencias del colonialismo británico y de la toma de control total de Palestina por los sionistas siguen presentes tras todos estos años (…).

Una desigualdad original que se perpetúa

De hecho, esta historia continúa actualizándose cada día: los sionistas han reivindicado Palestina y la han denominado “Israel”; los británicos continúan apoyándoles, sin dejar nunca de halagar a los árabes; el pueblo palestino sigue siendo una nación territorialmente fragmentada: en los campos de refugiados, en la diáspora, bajo ocupación militar o tratados como ciudadanos de segunda en un país en el que sus antecesores han vivido desde tiempo inmemorial.

Si Balfour no puede ser hecho responsable de todas las desgracias que han golpeado al pueblo palestino desde que hizo pública su corta pero tristemente célebre carta, la idea que su “promesa” encarnaba -un desprecio total de las aspiraciones del pueblo árabe palestino- ha sido transmitida de una generación de diplomáticos británicos a otra, de la misma forma que la resistencia palestina al colonialismo es transmitida de generación en generación.

En un texto publicado en el Al-Ahram Weekly y titulado “Verdad y reconciliación”, el añorado profesor Edward Said escribió: “Nunca la declaración Balfour ni el mandato concedieron específicamente a los palestinos derechos políticos en Palestina, solamente derechos civiles y religiosos. La idea de una desigualdad entre judíos y árabes fue así construida inicialmente por la política británica, luego por las políticas israelíes y estadounidenses”.

Esta situación de desigualdad prosigue, y con ella la perpetuación del conflicto. Lo que los británicos, los primeros sionistas, los americanos y los gobiernos israelíes siguientes no han comprendido nunca y continúan ignorando, para su desgracia, es que no puede haber paz en Palestina sin justicia y sin igualdad, y que las y los palestinos continuarán resistiendo mientras sigan en pie las razones que estuvieron en los orígenes de su rebelión hace cerca de un siglo.

* Artículo publicado originalmente en inglés en http://www.aljazeera.com/indepth/features/2016/11/britain-destroyed-palestinian-homeland-161102054348710.html

*****

Entrevista con Michèle Sibony, de la Unión Judía Francesa por la Paz (UJFP).

Colonialismo y antisemitismo asociados prometieron un hogar nacional judío en Palestina

Julien Salingue

-Estamos en noviembre de 2017, es decir, 100 años después de la declaración Balfour. ¿Cómo comprender, con perspectiva, esta decisión del gobierno británico?

En 1917, la Primera Guerra Mundial y la revolución rusa inquietaban a Gran Bretaña. Los acuerdos Sykes-Picot firmados en 1916 ratifican el reparto del Medio Oriente otomano entre Francia y Gran Bretaña, y prevén un estatus internacional para Palestina. Gran Bretaña cree en el “poder judío”: numerosos textos de políticos de la época dan fe de ello. Satisfacer a los judíos estadounidenses permitiría obtener la ayuda militar americana rechazada a la Triple Entente, satisfacer a los judíos rusos muy presentes en la revolución permitiría a Rusia seguir en guerra, se reforzaría la posición de Gran Bretaña en el Oriente árabe, en particular sobre el Canal de Suez, frente a una Francia que reivindica también Palestina como parte de la Gran Siria. La promesa Balfour se presenta por tanto como un mensaje enviado a los judíos del mundo entero siendo a la vez una forma de acuerdo de subcontratación propuesto a los sionistas judíos para mantener o posicionar sus intereses imperialistas.

Por otra parte, Balfour igual que Lloyd George crecieron en un entorno evangelista, a la vez antisemita y mileranista: la llegada mesiánica pasa por la vuelta de los judíos a la tierra bíblica. En fin, como para todas las potencias coloniales de la época, los “indígenas” no tienen estrictamente ninguna importancia a ojos de la potencia imperial. Colonialismo y antisemitismo asociados harán así la promesa de un hogar nacional judío en Palestina. Lord Montagu en su “memorándum sobre el antisemitismo actual del gobierno británico” no se engaña, y asume que “los turcos y los demás musulmanes serán mirados en Palestina como extranjeros, exactamente de la misma forma que los judíos serán, tras esto, tratados como extranjeros en todos los países salvo en Palestina”.

-¿En qué contribuyó la declaración Balfour a legitimar y desarrollar el movimiento sionista?

En realidad, en 1917 el sionismo era un movimiento ultraminoritario en el mundo judío, tanto en el europeo como en el ruso o el americano. Los judíos asimilacionistas, igual que los religiosos ortodoxos y los judíos revolucionarios estaban totalmente opuestos al sionismo. Los religiosos rechazan el nacionalismo que quiere reemplazar a la religión: a sus ojos, solo el mesías puede dar a los judíos la tierra de Israel. El Bund, sindicato judío en Rusia, Lituania y Polonia, primer partido judío en Polonia, reivindica el doy kait, es decir la lucha por la mejora de su condición en los países en los que las y los judíos se encuentran, y una antonomía nacional y cultural pero no territorial en un imperio ruso que desean que se transforme en una federación de los pueblos. Así, el sionismo es en primer lugar un colonialismo europeo y el antisionismo es en primer lugar un anticolonialismo judío. Los primeros y los más numerosos antisionistas fueron judíos… hasta la Segunda Guerra Mundial. Y no hablaremos aquí de los judíos orientales o del Magreb, ni reconocidos, ni concernidos, ignorados por el sionismo de aquella época. Cinco años después de la declaración Balfour, el mandato sobre Palestina confiado por la SDN en 1922 a Gran Bretaña, retoma íntegramente los términos de la promesa, y da una validación, en el derecho internacional, del sionismo como implantación “nacional” judía en Palestina. Por otra parte, la carta de la OLP de 1964 situaba el inicio del sionismo de Estado en la declaración Balfour, considerando de hecho que los judíos llegados antes de esa fecha a Palestina eran inmigrantes con vocación de convertirse en palestinos. Es lo que plantea su artículo 20, según el cual “la declaración Balfour, el mandato para Palestina, y todo lo que está fundado en ellos, son declarados nulos y sin efectos…”..

-Los sionistas acabaron por volverse contra su padrino británico, hasta el punto de que hay quien ha hablado de una guerra de independencia como la que tuvo lugar en los Estados Unidos. ¿Es oportuna esta comparación?

El nacimiento del nacionalismo judío es uno de los fundamentos del sionismo, pero no forzosamente estatal. El sionismo estatal, que asume la concepción europea de la época sobre el Estado-nación, ignora los derechos indígenas como movimiento colonial europeo que es. Esto va a ocultar parcialmente, o en cualquier caso dar un carácter secundario, a la colonización de Palestina que se deriva de ello: cada pueblo en su tierra, un pueblo sin tierra en una tierra sin pueblo. La naturaleza colonial de sionismo será entonces invisibilizada para muchos (pero no para los pueblos árabes), y el sionismo será considerado como un nacionalismo local que entra en competencia con el nacionalismo palestino. Es así como lo que será presentado por el movimiento sionista como la guerra de independencia contra Gran Bretaña va a ocultar y borrar literalmente al ya activo movimiento indígena palestino de independencia, como esconde y borra la Naqba, la gran expulsión de 1948. De hecho, la retirada de Gran Bretaña deja en pie una nueva potencia colonial, Israel, que continuará defendiendo los intereses occidentales sobre los que no ha dejado de apoyarse. Se puede también recordar que 1947, el año del plan de reparto de Palestina, es tambén el de la partición de la India tras la retirada de Gran Bretaña… Y que ya en 1917 Balfour respondía a un Montagu que le preguntaba sobre la suerte que reservaba a Palestina: “Quiero crear un pequeño Ulster”.

-100 años más tarde, recordar la declaración Balfour, es recordar que los problemas no comenzaron en 1967, ni siquiera en 1948. ¿Por qué es importante para comprender las realidades actuales?

La declaración Balfour constituye un momento clave en la inscripción del sionismo en el derecho internacional, cuyas etapas posteriores serán el mandato confiado por la SDN, luego el plan de división de 1947 de la ONU. El desprecio colonial que ha presidido a estas diferentes etapas ha permitido el desenraizamiento de un pueblo y la no toma en consideración de sus derechos. Si se considera el proceso de Oslo, difunto desde hace ya casi veinte años como el último avatar de esta gestión bajo tutela, se puede constatar que los derechos elementales del pueblo palestino no han sido preservados o defendidos, ni el derecho al retorno de los refugiados garantizado por la ONU, ni el estatus de Jerusalén-Este, ni siquiera la apariencia de reparto (muy desigual) referida al precedente plan de reparto de 1947. Todo esto mientras que la colonización de los territorios ocupados en 1967 prosigue, ante la indiferencia de las mismas naciones que impulsaron la creación del hogar nacional judío, iniciado por Gran Bretaña y la declaración Balfour. Si la declaración Balfour nos recuerda algo, es que el único proceso en curso desde la promesa, renovado constantemente, es el de la colonización continua del territorio palestino. La “solución” de hoy pasa por la descolonización de Israel como régimen colonial y el reconocimiento de derechos iguales a todos los habitantes actuales de Palestina.

 

14
Nov
17

tlc … capitalismo crudo y duro

‘El derecho a cuestionar la ideología dominante

escribe: Natalia Carrau / Gustavo Buquet

Simetrías y asimetrías del libre comercio

Los promotores más ortodoxos del libre comercio afirman que este sólo trae beneficios. Otros plantean que los beneficios generados son mayores que los costos que debe asumir el país.

Hay muchas evaluaciones sobre este tema. Una de ellas, realizada por Dingemans y Ross (2012), analizó los TLC de 11 países latinoamericanos en el período 1990-2008 y constató un aumento de las exportaciones, pero no la diversificación de productos. Se sigue exportando commodities e importando productos de media y alta tecnología: “La ausencia casi total de nuevos productos y nuevos mercados refleja el fracaso generalizado de la actual estrategia de posicionamiento económico internacional de América Latina”, concluyen. En Chile, que firmó 25 acuerdos de libre comercio, el cobre sigue representando el 60% de sus exportaciones.

Weisbrot (2017), por su parte, analizó resultados económicos y sociales pasados 20 años de la firma del NAFTA. México, en el período 1994-2016, fue de los países que menos creció de América Latina (1% PIB per cápita contra un promedio de 1,4%); los salarios reales se mantuvieron prácticamente incambiados (un aumento de sólo 4,1% en 20 años); la pobreza se sitúa en 55% superando la tasa de 1994 (20 millones más de pobres), y los emigrantes mexicanos a Estados Unidos pasaron de 4,5 millones en 1990 a 12,6 millones en 2009.

Sobre los nuevos TLC

Con los años, los TLC se han transformado. Los “de última generación” incluyen “nuevas” materias de negociación y metodologías para negociarlas, como el Comercio Electrónico, la negociación a través de Listas Negativas (versus Listas Positivas), Cláusulas Statu Quo y Trinquete, Coherencia Regulatoria, Transparencia, entre otras innovaciones; todas ellas limitantes de la soberanía nacional a la hora de desarrollar políticas públicas.

El TLC con Chile sería un acuerdo de este tipo, de última generación y, como tal, incorpora de forma textual un modelo preestablecido. Además, incluye partes idénticas de capítulos incorporados en el TISA y en el Acuerdo Transpacífico (TPP), rechazados por el Frente Amplio cuando se discutía la permanencia de Uruguay en el TISA.

Estrategias y objetivos sostenidos en estudios de impacto

Uruguay no ha realizado estudios de impacto vinculados al TLC con Chile y tampoco se han planteado preguntas básicas para negociar un acuerdo. Por ejemplo, ¿qué sucedería en las actividades de servicios que el TLC liberalizaría?, ¿han ingresado empresas chilenas al mercado nacional?, ¿en qué sectores de servicios es fuerte Uruguay?

Por otro lado, hay que reconocer nuestra debilidad como país en la negociación. Uruguay no ha formado un equipo interministerial y multidisciplinar permanente que haya desarrollado una estrategia país, no sólo de inserción internacional, sino de cómo se vincula esa estrategia con el cambio de la matriz productiva, en el sentido de diversificar nuestras exportaciones con productos de alta tecnología. Y no menos importante: cómo afectarán estas nuevas relaciones comerciales al empleo, salarios, formación de recursos humanos y distribución del ingreso.

El TLC con Chile y nuestra integración al mundo

El TLC en discusión es, en esencia, un acuerdo de servicios. Las cláusulas y compromisos que se establecen igualan el trato de proveedores de servicios chilenos al recibido por proveedores nacionales, y restringe las posibilidades de políticas y regulaciones. ¿Cómo? mediante las Cláusulas de Trato Nacional, Nación Más Favorecida, a través de asumir compromisos en formato de Listas Negativas, entre otros elementos.

El capítulo 10 del tratado –Comercio Electrónico– también limitaría la soberanía de este importante sector. Los países desarrollados realizan políticas activas; entonces, ¿por qué restringir la autonomía para desarrollar políticas en un sector en crecimiento, cuando las reglas de juego todavía se discuten en los países desarrollados?; ¿por qué dos países importadores netos de contenidos transmitidos electrónicamente limitan su soberanía en un sector dominado por las grandes empresas norteamericanas?

Como señala la Asesoría de Política Comercial del Ministerio de Economía y Finanzas (APC, 2013), “en los hechos, dados los compromisos vigentes en los diferentes ámbitos de negociación, Uruguay ya ha perdido autonomía, por ejemplo, para la aplicación de determinadas políticas de desarrollo de promoción de la actividad nacional”, “[… de firmar nuevos tratados] el país gana credibilidad a nivel internacional, a la vez que se facilita la transparencia […y se] mejora la competitividad y eficiencia de los sectores de servicios”. En buen criollo, ya que firmamos tratados en los que perdimos autonomía, sigamos firmando, que no queda demasiada autonomía por perder.

Un tratado comercial de servicios con Chile, o cualquier otro país de América Latina, debería ser un tratado de complementación comercial, articulación de sectores productivos y cooperación. Por otro lado, el acuerdo de servicios debería hacerse por listas positivas, negociando los sectores que ambos países están dispuestos a liberalizar. Sin embargo, la estructura del tratado propuesto limita inútilmente la soberanía para promover sectores incipientes de alta tecnología, justo aquellos necesarios para modificar nuestra estructura productiva.

No se deberían firmar tratados cuyo formato privilegia el statu quo de la división internacional del trabajo. Este tipo de acuerdos busca liberalizar al máximo la competencia entre empresas y limitar la autonomía de los gobiernos en la implementación de políticas públicas. Y los tribunales arbitrales imponen severas sanciones a los países que incumplen los compromisos firmados. La soberanía es un bien a preservar y profundizar. Y con una soberanía coartada o amedrentada por cláusulas restrictivas y abusivas, sólo podremos administrar las desigualdades, relegando a objetivos secundarios o utópicos, el alcance de un desarrollo pleno con justicia social, ambiental y económica.

 




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