21
Jul
17

democracia y pueblo

La judicialización antidemocrática de la política

escribe: Emir Sader / Sociólogo y filósofo brasileño, director del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP) de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro. Master en filosofia política y doctor en Ciencia política.

Además de las imputaciones contra grandes líderes populares latinoamericanos, como Lula y Cristina Kirchner, de supuesta participación en casos de corrupción, para imponer la idea de que todos los políticos son corruptos, también se les hacen otras acusaciones, igualmente significativas, que en los hechos criminalizan actos de gobierno.

En el caso de Cristina, se intenta transformar en caso judicial la política cambiaria, que puede ser discutida como política de gobierno, pero nunca criminalizada. Para hacerlo, intentan hacer pasar la idea de que esa política habría traído ventajas financieras para la ex-presidenta y para su exministro de Economía. Se trata de ir acumulando sospechas que, aunque sin fundamento, vayan generando niveles de rechazo a estos grandes líderes, para intentar ponerle techo a su popularidad y hacerlos aparecer como cómplices o partícipes en irregularidades.

“La democracia parece que, cada vez más, ahoga a la derecha, la condena a la derrota”

En el caso de Lula pasa lo mismo. Como no han encontrado ninguna prueba de algún tipo de involucramiento en actos de corrupción y su popularidad no deja de crecer, buscan condenarlo, sin pruebas, como confiesan no tener, sino por sus “convicciones”, como si éstas pudieran fundamentar alguna condena judicial. En contra de Lula suman políticas de su gobierno, de promoción de los intereses de las grandes compañías brasileñas con financiamientos públicos y con promoción internacional de esas empresas. Como no pueden concebir que Lula lo haya hecho por el interés del país, tratan de adjudicarle alguna ventaja a cambio de esas promociones: un departamento que Lula nunca compró, que nunca fue de su propiedad, algo que pudiera demostrar que Lula actuó en función de intereses personales –como suele ser el caso de los gobernantes de derecha–.

Para confirmar esa forma antidemocrática de intentar excluir a políticos de gran arraigo popular de la disputa electoral, arrebatando al pueblo el derecho de decidir sobre su destino, también en Colombia surgió un caso similar. El exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, candidato de la izquierda a las elecciones presidenciales, es blanco de un no menos espantoso proceso que intenta sacarlo de las próximas elecciones, además de llevarlo a la bancarrota personal, con multas de varias decenas de millones de dólares por una política de tarifas diferenciadas en transporte urbano, aplicada cuando fue alcalde de la capital colombiana.

Al igual que en los casos de Cristina y de Lula, se pueden discutir las políticas públicas de Petro, pero nunca criminalizarlas, menos aún porque tienen un carácter claramente popular y democratizador.

Además de los ataques personales a esos líderes, se suman los intentos por criminalizar políticas de caracter público, judicializar programas de gobierno y atacar políticas de Estado, aduciendo que perjudican los intereses del país. ¿Quién son los que acusan? ¿Quién los dio representación democrática en el Estado de Derecho, para intentar descalificar a gobiernos y políticas sostenidas por el voto popular y por la vida democrática?

Es una nueva vía para inviabilizar a gobiernos democráticos. En los tres casos, Cristina, Lula y Petro, representan las alternativas de izquierda en las próximas elecciones de Argentina, Brasil y Colombia, tres países fundamentales en la región. Argentina y Brasil fueron los ejes de los procesos de integración regional, que tantas molestias han producido en la derecha de nuestros países, así como en los EE.UU. Colombia tiene como alternativa de la derecha a Vargas Lleras o al candidato que lance Uribe. Petro aparece en segundo lugar en algunas encuestas y en otras incluso empatado en el primer lugar.

La democracia parece que, cada vez más, ahoga a la derecha, la condena a la derrota. Sus políticas neoliberales se chocan no sólo con los intereses de la gran mayoría de la población, sino también con la misma democracia.

En Brasil, un denominado Instituto Millenium advirtió esta semana que las elecciones del 2018 ponen en riesgo las (contra) reformas que la derecha ha tratado de aplicar mediante un golpe y por medio de un gobierno que tiene el dos por ciento de apoyo (en el margen de error, puede tener cero o menos que cero). El neoliberalismo se choca frontalmente con la democracia y con los intereses de nuestros pueblos. De ahí que busquen, ahora de nueva forma, mediante la judicializacion de la política, hacerle trampa a la democracia y a la voluntad popular.

20
Jul
17

trump … enemigo de cuba

Marco Rubio y un posible golpe contra Trump

escribe: Ana Hernández Hernández y Patricio Montesinos

En una ocasión escuchamos al presidente boliviano, Evo Morales, decir que en Estados Unidos no hay golpes de Estado porque allí no hay embajada de Washington, algo muy atinado del Gran Jefe Indio latinoamericano, porque es precisamente a través de esos enclaves diplomáticos que el imperio norteño se ha valido, en múltiples países de la región y del mundo, para hacer colapsar a gobiernos que no se pliegan a sus órdenes y apetitos hegemónicos.

De lo anterior estamos comenzando a tener reservas, pues en los últimos días ha saltado una figura del propio Congreso estadounidense que por su actuar camaleónico parece estar preparando un “golpe” contra el actual dueño de la silla presidencial en la Casa Blanca, Donald Trump. Nos referimos a la “figura” del también republicano Marco Rubio.

Rubio, decepcionado por su aplastante derrota en su partido camino a las presidenciales, llegó hasta decir que se apartaría de la política, pero… “como en vena´o tira al monte”, eso fue solo un alarde ya que enseguida reaccionó y volvió por sus fueros.

Últimamente el referido personaje se ha hecho notar en las sugerencias, consejos y hasta exigencias que ha dado a Trump con respecto a Cuba, cuyos resultados fueron anunciados por el propio “presidente” a la sombra y amparo de la fauna cavernícola de Miami, contentándole a los oídos al reafirmar el cambio de política y el recrudecimiento del bloqueo contra la isla grande del Caribe.

Según el propio Rubio y otros de su calaña le han hecho creer al inquilino de la Casa Blanca que eso era casi una deuda de Trump con los cubanos-americanos de Miami, y sobre todo con esa parte que “decidió” con el voto a su favor, en fin, como decimos los de pura cepa cubanos: ”esa “pata” se la anotó el anticubano Marco Rubio.

Ahora el mismo “señorito”, hace solo unas horas, declaró que tomaría severas sanciones contra Venezuela si por fin se aprueba la Asamblea Constituyente, convocada por el legítimo presidente de la patria de Bolívar y cuyas votaciones tendrán lugar el venidero 30 de julio.

¿Quién es Marco Rubio, ya será el Presidente de EEUU?

¿Será que Marco Rubio chasquea los dedos contra los gobiernos progresistas de la Patria Grande y Trump aprueba como un cordero al empuje de su amo?

¿Hasta qué punto esta “figura” que tanto tiró del pellejo del actual presidente podrá manipular al pataleante Trump?

¿Qué pretende demostrar con sus imposiciones, Quién manda?

¿No será esta actitud de Rubio el principio de un trapalero golpe de Estado contra Trump?

No es de dudarlo ahora que están de moda los golpes impuestos por el Pentágono y los sectores ultraconservadores de Washington y la derecha en Nuestra América.

Si esto sucediera sería el primero en la historia de la superpotencia yanqui…

¡Vivir para ver!! A esta película le quedan varias escenas… ¡entonces!! No haría falta en Estados Unidos una embajada de Washington para un golpe de Estado. Con un elemento inescrupuloso como Rubio y un presidente con poca carretera política como Trump, estaría listo el teatro para un posible golpe blando o duro, como usted decida entenderlo, de un Rubio al otro no menos rubio y de ojos pálidos…

Nota: Estas líneas son unas simples ideas concebidas y ordenadas en la distancia, gracias a la posibilidad de las nuevas tecnologías, esas que solo con un clic nos pone unos al lado de los otros.

19
Jul
17

india e israel

India e Israel crean una inquietante “asociación estratégica”

escribe: Nazanín Armanian / Licenciada en Ciencias Políticas, ha trabajado en la UNED como tutora de Ciencias políticas. Docente, traductora y escritora de 15 libros

“Narendra Modi por fin hizo público su amor por Israel”, así narra la prensa judía el aterrizaje del primer ministro indio en Israel del 4 de julio. Una visita histórica por dos motivos: es la primera vez que un máximo dirigente indio pone los pies en este país al que siempre había considerado una potencia ocupante de los territorios palestinos, y también porque se ha negado a tener encuentro con palestinos.

Es comprensible que un fanático hinduista como Modi se negara a dar la mano a los fanático islamistas de Hamas, que además pertenecen a la Hermandad Musulmana que respalda a los extremistas de Cachemira, pero ¿por qué no a Mahmud Abbas? Hasta Donald Trump tuvo que saludarle en Belén cuando en mayo pasado viajó a Israel.

Los palestinos, sorprendidos y decepcionados, en una concentración frente a la Oficina del Representante de la India cerca de Ramallah portaban carteles que decía “No a la cooperación con el estado de ocupación” y “Devolver a la India a la era de Gandhi”.

Este es el segundo golpe que reciben los palestinos en un mes, después de que Qatar pidiera a los líderes de Hamas a abandonar Doha, por las presiones de EEUU-Arabia Saudí.

¿Cuestión de realpolitik? ¡No! Es que el señor Modi, un supremacista hinduista profundamente anti-islámico comparte ideología con su colega Netanyahu, un supremacista judío.

El giro a la derecha en la política exterior de la India empezó con la desintegración de la URSS en 1991 y el Nuevo Orden Mundial levantado por EEUU sobre los escombros de Irak y de Yugoslavia. Como consecuencia, las organizaciones antiimperialistas como el Movimiento de los No Alineados, del que la India dirigido por el marxista Jawaharlal Nehru, y la Yugoslavia de Josip Broz, «Tito» fueron fundadores, recibieron un duro golpe. Es justo este año cuando Delhi abre su embajada en Tel Aviv.

Desde entonces, la derecha india ha ido acercándose a Israel a expensas de Palestina: en 2015 y 2016 se abstuvo de votar las resoluciones de la ONU de condena a Israel por crímenes de guerra en la Franja de Gaza y pisar los derechos palestinos, a pesar de que según la Comisión Económica y Social para Asia Occidental de la ONU Israel impone el Apartheid a los palestinos, como la segregación racial de Sudáfrica hasta 1994.

Lo que el gobierno hinduista busca en Israel es:
•Un socio no árabe-ni musulmán en una región inestable. Ve que hasta los terroristas del Estado Islámico respetan a Israel, por lo que decide apostar por el caballo ganador, abandonando a Palestina.
•Apuntarse al negocio de la lucha contra el “terrorismo islámico” como el enemigo común, y gastar millones de dólares en tecnología antiterrorista israelí. Si bien las conexiones de éste terrorismo con Israel son públicas, el gobierno indio ocultó un importante dato sobre el atentado del 26 de diciembre del 2008 de Bombai en el que murieron ocho judíos: que los terroristas no atentaron en la Eliyahoo, la gran sinagoga oficial judía, sino en el local de la corriente Chabad -Lubavitch que se oponen al Estado israelí, por ilegítimo
•Poder influir sobre las decisiones políticas de EEUU, a través de Israel, ahora que con el gobierno de Trump obsesionado con Irán, India pierde el peso estratégico que le daba la “doctrina Obama” de contener a China.

Es anecdótico que el capitalismo más brutal de la India, santificado por las élites de cientos de pequeños grupos religiosos que se han unido para neutralizar la gestación de una revolución socialista, lo que exporta a Israel sea justamente parte de toneladas de pelo que ofrecen gratis los 25.000 fieles a diario al dios Vishnu. Los brahmán así consolidan el dominio de los rabinos sobre las mujeres practicantes judías a las que se exige cubrirse su cabeza con el velo o con una peluca.

La misma India que construye bombas nucleares y naves espaciales, alberga al 30% de los seres humanos que viven en la extrema pobreza. En 2012, murieron 1,4 millones de niños antes de cumplir los 5 años; 300.000 agricultores arruinados se han quitado la vida en la última década. Esta pobreza organizada por el poder es el motivo de que algunas familias de Pilibhit (Uttar Pradesh) abandonan a sus ancianos en la Reserva de los Tigres para que una vez mutilados o devorados, pudiesen recibir una compensación estatal. La última víctima, en mes de julio, fue una mujer de 55 años.

Lo que busca el gobierno israelí en la visita de Modi y en la India es:
• Ampliar sus relaciones con las potencias no occidentales como Rusia, China, e India, ahora que ha perdido parte del apoyo de los gobiernos europeos (salvo Alemania) gracias al éxito de la campaña de Boicot,Desinversión y Sanciones (BDS). Delhi puede convertirse en un aliado estratégico para Israel.
•Mostrar que la política de aislar al gobierno de Netanyahu fracasa, y países amigos de la India como Sri Lanka, Nepal y Bangladesh pueden ser los siguientes en reconocer el estado israelí.
•El mercado de 1.300 millones de personas. Ahora que Irán, con el fin de las sanciones, puede competir con los productos israelíes (y turcos), la India es toda una tentación. Modi ha invitado a las empresas israelíes participar en la iniciativa ‘Made in India’, aprovechando la mano de obra esclava de los indios (incluidos millones de niños) explotados en los oscuros sótanos-fabricas del país.
•Siendo India el primer importador de armas del planeta, podrá aumentar su participación en el negocio de armas-guerras. Actualmente Israel destina el 41% de sus productos militares a la India. En febrero le vendió un sistema de misiles tierra-aire por 2.600 millones de dólares, y acaba de firmar la venta de una fábrica de misiles. A China no le ha sentado nada bien esta relación militar indo-israelí sobre todo porque EEUU impide que Tel Aviv esta cooperación con China.
•Cooperar con Hollywood y poder colar, entre baile y baile de las mujeres indias, mensajes subliminales que normalicen las políticas del mini-imperialismo israelí en la zona; lo mismo que hace Hollywood.

Con los pies en la tierra

Mientras un Israel que se presenta como el rey de la tecnología ignora la lógica de los vasos comunicantes, aún se puede confiar en la sabiduría milenaria de los indios. El propio Modi, a pesar de que se moría de ganas de tener a su lado a EEUU, rechazó la propuesta de Obama de formar una alianza contra China. Aplicó el dicho catalán de “Val més un veí a la porta que un parent a Mallorca” (Vale más tener buena sintonía con el vecino – sobre todo si es poderoso-, que tener a una superpotencia como amiga en la otra punta del planeta).

Modi, en este camino, ha tendio que gestionar un difícil equilibrio y tomar sus precauciones:
•No pretende destruir las relaciones indio-palestinas. En mayo pasado invitó a Mahmud Abbas a Delhi, en calidad del “presidente de Palestina”.
•Ya sabe que las élites de los países islámicos no consideran a Israel la principal amenaza a su seguridad (¡y eso a pesar del activo aunque oculto papel de Israel en desmantelar los estados de Irak, Libia y Siria!). Para Arabia Saudí el enemigo es Irán, para Yemen y Qatar es Arabia Saudí, y para Siria es Turquía. Por lo que aprovecha el despiste de sus colegas “musulmanes” y su pérdida de sensibilidad hacia la amenaza israelí.
•Arabia, Qatar y Emiratos Árabes Unidos no le criticarán por abrazar a Israel ya que mantienen contactos secretos con Tel Aviv coordinando sus estrategias anti-iraníes. Y a pesar de que los países “musulmanes” han defendido a Pakistán en su conflicto con la India, la dependencia de los indios al petróleo, así como la presencia de varios millones de sus trabajadores en dichos países determinan su trato hacia los árabes. Éstos ya ven a India como un interesante actor geopolítico (es miembro de BRICS y de la OCS), y ahora que Rusia se acerca a Irán, India puede ser un buen aliado.
•“Irán no dictará a la India con quien debería tener amistad –dijo el embajador iraní en la India-, y la India no debería permitir que sus amigos dicten cómo deben ser sus relaciones con Irán“. A Modi no le interesa provocar a Teherán, y no sólo porque su país acoge a la segunda población más grande de chiítas del mundo después de Irán, sino también porque Irán es un contrapeso al enemigo paquistaní. Ahora que China vive una historia de amor con Pakistán, instalándose en el puerto de Gwadar, los indios han invertido en el puerto iraní de Chabahar, como una ruta de tránsito hacia Asia Central para sus productos, evitando la ruta terrestre a través de Pakistán.

Ahora bien, la amenaza más grave para la paz en la región puede venir de la cooperación entre los servicios de inteligencia de los dos países, controlados por fanáticos extremistas hinduistas y judíos, en una región que ya soporta ocho conflictos y guerras abiertos.

18
Jul
17

gramsci …

En el 80 aniversario de la muerte de Gramsci

escribe: Ignacio Jardon Arango / Rebelión

En el año 2017 se cumplen 80 años de la muerte de Antonio Gramsci (27 abril de 1937) en Roma.

El pensamiento de Gramsci todavía hoy supone un importante estímulo intelectual y político. Aporta una perspectiva original para orientar la acción social hacia el objetivo de una mayor libertad y justicia, destacando la necesidad de la participación colectiva de los ciudadanos. Gramsci ve la necesidad, que tiene la política, de contar con la sociedad civil para llevar a cabo las transformaciones en el Estado. Su filosofía de la praxis combate la concepción de la política que se reduce a la sola acción de los gobernantes y la sustitución de estos por otros diferentes. Si la política es entendida sólo como este relevo, el resultado es siempre la separación creciente entre gobernantes y gobernados. Al final esto conduce al descrédito y debilitamiento de la democracia.

El concepto de “sociedad civil” que maneja Gramsci tiene poco que ver con el que hoy han puesto de actualidad pensadores conservadores. Estos reclaman la retirada del Estado, menos Estado, con el propósito de que sea la sociedad la que solucione todo. Esto es falso, pues la sociedad civil es un espacio desigual, de grupos sociales contrapuestos, espacio caracterizado por la asimetría y la subordinación de unos grupos sociales a otros. Dejados a la suerte del “libre juego del mercado” el resultado no puede ser otro que el triunfo de los más fuertes. Hegel llamaba a esto la primacía de lo particular sobre los intereses universales.

El concepto de “sociedad civil” en Gramsci tiene otro significado y contenido. Pretende, en primer lugar, fortalecer y favorecer el vigor asociativo de los sectores populares, consolidando alianzas con otros grupos sociales (de ahí su preocupación por los intelectuales, por la educación, por la hegemonía, por el sentido común, por desarrollar el marxismo como política,…) Esto les permitiría construir su propia cultura y sus valores, con el fin de obtener la mayoría para acceder al Estado. En segundo lugar, el Estado es clave para lograr y mantener las profundas transformaciones que engendren una sociedad diferente y más justa. De lo que se trata es de volver a poner en circulación otra narración, oír otro tipo de discurso sobre la realidad que no sea la de los grupos dominantes. Sabe que eso no es posible sin un importante esfuerzo teórico y moral, sin un consenso y una hegemonía. Pues los hombres de la calle quieren ser los actores de su propio destino.

De ahí esta breve “recapitulación” de algunos conceptos fundamentales, conceptos que, desde mi punto de vista, son, también, útiles en el siglo XXI. Estos conceptos serían: el de Cultura; el de los Intelectuales; el de la Ideología; el de la Hegemonía; el del Sentido Común y el de la Revolución Pasiva.

LA CULTURA

En italiano, cultura significa “sapere”, es decir, saber. Apropiarse personalmente de un saber, adueñárselo, dominarlo, ser señor en es saber. Tiene una dimensión individual, de influencias socráticas, helenísticas. Y cultura, también, se utiliza desde una perspectiva más colectiva, por las influencias de la ilustración francesa y alemana (Kultur). Cultura apelaría a la forma de vivir de un pueblo o de una civilización.

Para Gramsci, la cultura conlleva una doble función: por un lado, irradia luz y energía a otros conceptos y, por otra parte, es portadora de valores liberalizadores para el individuo.

Gramsci en dos artículos “Socialismo y cultura” (de 1916) y “Por una asociación de cultura” (de 1917) nos muestra las dos vertientes de su concepto de cultura:

El concepto de cultura, en Gramsci, parte del dicho socrático: “conócete a ti mismo”. Y lo interpreta como que la cultura es la construcción de una personalidad propia. Y, es también, llegar a tener una conciencia que comprenda el valor histórico y social que uno tiene, su función en la vida. Esta dimensión de la cultura estaría encastrada en dos palabras: memoria y proyecto

Pero cultura, para Gramsci, también es pensar, tener ideas generales, tener el hábito de conectar causas y efectos, tener una visión colectiva del mundo, de la sociedad. Por eso, para Gramsci, la cultura, como civilización, tiene que servir para construir un mundo más justo y libre para los hombres.

LOS INTELECTUALES

El tema delos intelectuales aparece, en Gramsci, en el ensayo sobre “Algunos temas de la cuestión meridional” de 1926.

La cuestión “meridional” era un tema que le venía rondando por la cabeza a Gramsci desde hacía bastante tiempo (recuérdese el artículo “Il Mezzogiorno e la guerra”, de 1916) y, también, como consecuencia de la preocupación y conocimiento directo de la vida de los campesinos y de los pastores sardos.

En 1924, la III Internacional plantea el “frente único” para luchar contra el fascismo. El proletariado había sido derrotado en Italia (1919-1920), en Alemania, en Hungría y en Finlandia. El Fascismo se había consolidado. Se trataba de ver, ahora, con que fuerzas podría contar el proletariado para poder reasumir posiciones dominantes.

La respuesta de Gramsci ante la petición del “frente único” fue este ensayo. No se trata ya de una escritura rápida, fruto de la inmediatez de la noticia sino que es una escritura mucho más pausada y pensada. Se trataba de afrontar el papel de los intelectuales dentro del sistema capitalista. Y se fija y analiza el rol de los intelectuales en el sur, en el Mezzogiorno. Es un trabajo que marca la transición entre el periodismo y las reflexiones de los Cuadernos de la Cárcel. Con este trabajo pretendía orientar las líneas teóricas y políticas del Partido.

Es un ensayo que no está terminado. Se publicó, por primera vez, en Paris en 1930, en las páginas del “Stato operario” de enero de ese año. El tema era la conquista del Estado, es decir, las posibilidades que tenía el proletariado para asumir posiciones dominantes, romper el bloque histórico burgués y sustituirlo por un nuevo bloque y un nuevo Estado. Era un ensayo teórico para reconstruir la acción del partido y frenar al fascismo.

En los primeros años del siglo XX, la burguesía italiana no podía gobernar ya con tranquilidad. La insurrección de los campesinos sicilianos (1894) y la insurrección en la ciudad de Milán, dos años después (1896), le abrieron los ojos.

La burguesía podía elegir entre dos posibilidades: o una democracia rural, una alianza con los campesinos meridionales, planteando una política económica librecambista y de bajo precio de los productos industriales, con sufragio universal y descentralizando la administración,…; o elegir un bloque industrial, capitalista-obrero, sin sufragio universal, con proteccionismo aduanero, con centralismo estatal, con una política de contención salarial y de los derechos sindicales… eligió esta segunda.

En 1910 se rompe este bloque, la burguesía busca nuevas alianzas. La encuentra en los católicos, que representaban a las masas campesinas de la Italia septentrional y central (Cfr. G. Fiori: Vida de A. Gramsci, Ed. Península, Barcelona, 1976, págs. 247-251)

¿Qué hacer ahora, en 1926?. Gramsci propone hacer una nueva alianza entre los obreros del norte y los campesinos del sur. ¿Pero cómo obtener el consenso de las masas campesinas? La sociedad meridional, escribe, es un bloque agrario que está compuesto por tres estratos sociales:

Los campesinos

Los intelectuales de la pequeña y mediana burguesía social

Y de los grandes terratenientes y de los grandes intelectuales, como Fortunato y Croce.

El segundo estrato, el de los intelectuales, provenía de los pequeños y medianos propietarios de tierras, que no la trabajaban, que se avergonzaban de la práctica agrícola y la arrendaban. Sin embargo de la tierra sacaban para vivir y mandar a sus hijos a la universidad o al seminario o dar una dote a las hijas que debían casarse con un oficial del ejército o con un funcionario civil del Estado. Este intelectual sentía un gran rechazo por el campesinado. Era un intelectual politicastro, es decir, un político inhábil, mal intencionado, corrompido, desleal, pero era el eslabón que ligaba al campesino meridional con el gran terrateniente. Sin embargo van a ser algunos de estos intelectuales, rompiendo con su clase, los que ayudaran a realizar esta nueva alianza. Son los que posibilitaran la cohesión de un nuevo bloque y lucharán por la nueva hegemonía.

Los intelectuales en el Mezzogiorno ejercían una función de intermediarios entre los campesinos y la administración. Y por medio de su ideología propagaban el dominio y la hegemonía social de esta clase social. Ve, observa que la hegemonía y la dominación necesitaban históricamente del intelectual. Además, la función reaccionaria del intelectual permitía que las contradicciones, los conflictos, en el Mezzogiorno, no afloraran, no surgieran. Y en esta función reaccionaria se basaba el boque agrario.

Gramsci intuye que ninguna clase por muy dominante que sea puede estar segura de conservar y de retener a sus intelectuales. Pues, como ya hemos apuntado, hubo una serie de intelectuales medios que se salieron del bloque agrario. Gramsci se plantea atraer a estos intelectuales a las posiciones políticas del Partido y, así, empezar a romper el bloque agrario. Aquellos intelectuales de “La Voce” o de “L´Unita” de Salvemini no eran comunistas y ya no cumplían la función de ligar al campesinado con el propietario terrateniente.

La ruptura del bloque agrario tenía que conseguirse con la formación y creación, no sólo, de nuevos intelectuales, sino, también, con la creación de un nuevo intelectual, un intelectual de nuevo tipo: “el intelectual orgánico”. Son los intelectuales orgánicos los que ayudaran a realizar esos consensos que necesitaba el proletariado para las nuevas alianzas. Para cohesionar el nuevo bloque que surja de estas nuevas alianzas y conquistar la hegemonía.

Gramsci estaba muy preocupado por el atraso ideológico de las masas campesinas. La alianza entre obreros, campesinos e intelectuales no triunfará si antes no se resuelve el problema decisivo de la hegemonía, que requiere toda una acción de conquistas culturales y morales. Por eso quiere potenciar la dimensión ideológica, política y pedagógica del Partido y en el Partido.

Este intelectual orgánico tiene que actuar colectivamente, acepta la dirección política y actúa en consecuencia, es un militante. “Orgánico es el intelectual cuya relación con la clase revolucionaria es fuente de pensamiento común. Ha dejado de ser el narciso inconsciente, individualista,…La relación orgánica, en cambio, es reconocida, proclamada, teorizada, aceptada políticamente, para defender mejor la nueva concepción del mundo…” (Macciocchi, M.S.: Gramsci y la revolución de occidente. Ed. XXI, Madrid, 1976, pág. 200).

El proletariado, los campesinos y los intelectuales sólo podrían construir el socialismo, cambiar la sociedad si están ayudados y seguidos por la inmensa mayoría de estos estratos sociales, si no consiguen esto, estos estratos que son mayoría, quedarían bajo el dominio burgués y darían al Estado la posibilidad de resistir al proletariado y debilitarlo.

El intelectual seguía siendo el elemento organizador. El intelectual de viejo cuño seguía ejerciendo la función de intermediario, su único fin era mantener el “statu quo”. Los exponentes, para Gramsci, más representativos de todo esto eran G. Fortunato y B. Croce, que tenían en sus manos las llaves del sistema meridional. En el sur estaba la casa editorial Laterza y la revista “La Crítica”, además de academias y empresas culturales de gran erudición. Con estos elementos, Croce había logrado separar a los intelectuales radicales del sur de las masas campesinas, permitiéndoles participar en y de la cultura nacional y europea, y a través de esa cultura, los había vuelto a insertar en la burguesía y, por lo tanto, en el bloque agrario. Además en el sur no había una tradición organizativa de los intelectuales democráticos. Los intelectuales que han roto con el bloque agrario y que han intentado plantear la cuestión meridional desde una perspectiva de izquierdas se han agrupado y encontrado acogida en revistas que no se imprimen en el Mezzogiorno, como son “La Voce”, “L´Unita”, “L´Azione”, “La Revolucione Liberal” de Gobetti,…etc.

Gramsci piensa que el periodo turinés de L´Ordine Nuovo, aun sufriendo el poder y la autoridad de Fortunato y de Croce, había supuesto una ruptura con esa tradición del sur y había proporcionado una base organizativa a los intelectuales demócratas. El L´Ordine Nuovo presentaba, en primer lugar, al proletariado urbano como el protagonista, el sujeto moderno de la historia italiana; en segundo lugar, servía de puente entre el proletariado y determinados grupos de intelectuales demócratas; y, en tercer lugar, había conseguido modificar, en gran parte, la orientación mental de estos intelectuales demócratas. Este era el caso de Piero Gobetti, que sin ser comunista, había entendido la posición social e histórica del proletariado. Y ejercía de enlace entre los intelectuales de izquierda y los intelectuales meridionales que empezaban a plantearse la cuestión meridional de otra forma que la tradicional.

Precisamente las últimas líneas con que se cierra este “ensayo” que estamos comentando son el reconocimiento y la importancia que tiene un trabajo como el de Gobetti como organizador de la cultura para la creación de una nueva hegemonía. Hay “intelectuales (que son muchos más de los que se cree) del norte y del sur que han comprendido que hay dos únicas fuerzas esencialmente nacionales y portadoras de futuro: el proletariado y los campesinos” (Gramsci, A.: “Algunos temas de la cuestión meridional”, Cuadernos de Pasado y Presente, nº 54, Mexico, 1981, pág. 326). Podemos pensar que los Cuadernos de la Cárcel son la continuidad y profundización de este “ensayo” (Cfr. Carta del 19 de marzo de 1927 a Tatiana).

LA IDEOLOGÍA

Algunas definiciones:

La ideología es un conjunto de ideas sobre la realidad social que orienta una determinada acción practico-política. Es un instrumento de dirección política.

Es, también, el conjunto de ideas fundamentales que caracteriza el pensamiento de una persona o de una colectividad religiosa o política.

Marx tiene una visión negativa de la ideología. La ideología falsea la realidad, es una mala conciencia. Sirve para ocultar los intereses económicos y políticos de un grupo social concreto. La ideología orienta la acción de este grupo en el seno de la sociedad.

Es imprescindible en todas las sociedades. Es la conciencia de los individuos. Es en ella donde los individuos toman conciencia de su posición y de su función en la sociedad. Es en ella donde se hacen “sujetos”. Hay que comprenderla dentro del marco de la hegemonía. La ideología tiene un objetivo: reordenar el sistema hegemónico.

¿Cuál era la ideología de Gramsci? La ideología en Gramsci tiene dos dimensiones, una, estar enraizada en la tradición italiana de izquierdas (Labriola) y la otra, recoge la gran tradición europea de luchas obreras, el marxismo.

La conexión con Labriola era una referencia obligada. Era un camino originalmente italiano. Era el creador de la Filosofía de la Praxis. Con Labriola buscaba una renovación política del marxismo. Habría que desarrollar el marxismo como ciencia política para que la clase obrera pudiese asumirlo y tener así una preparación con la que fuese capaz de conquistar y dirigir el Estado.

¿Qué es la Filosofía de la Praxis? Es una ideología “orgánica”, producto de un bloque social. Es un saber sobre la política, una visión del hombre (una antropología) y es la visión del hombre desde una perspectiva histórica.

El hombre crea todo por medio de la praxis, del trabajo. Es autor de su propia historia, “sujeto” de su historia. Al introducir la historia, su quehacer, en el ámbito de lo científico amplía el territorio de la predicción, del conocimiento y por tanto la expectativa de transformación social resulta más plausible.

Gramsci la definía como la actividad del hombre, en cuanto sujeto histórico y social, que se enfrenta con unas determinadas condiciones materiales de subsistencia dentro de un proceso de producción y de unas estructuras sociales. Con la praxis (llevar a cabo algo) lo que se pretende es que esas condiciones materiales cambien, sean más justas.

¿Qué es lo que pretendía Gramsci con el marxismo? Era cimentar una nueva política. Que el marxismo, el materialismo histórico, cimentase teóricamente la teoría de la hegemonía. Se trataba de unir la tradición italiana de Labriola con la de Lenin. El retorno a Marx (Q. 4), es el retorno a la amplia problemática de la hegemonía.

LA HEGEMONÍA

Los griegos entendían, con este término, una realidad que poseía superioridad sobre las demás cosas.

Gramsci aborda el tema de la hegemonía en el Q. 10. Cuaderno en el que pretendía hacer un “ajuste de cuentas” con el pensamiento de B. Croce. Lo que pretendía Croce era la educación de la clase dirigente, quería hacer una reforma desde arriba.

Gramsci lo plantea desde otra perspectiva. Se pregunta ¿Qué supone la hegemonía para el hombre de la calle? El hombre medio, el hombre de la calle no tiene una clara conciencia teórica de su forma de actuar. La hegemonía le supondrá la comprensión crítica de sí mismo. Esta comprensión crítica se produce por medio de las luchas políticas y sociales. Por medio de las cuales toma conciencia de ser parte de una determinada fuerza hegemónica. Es el inicio de una progresiva autoconciencia. Decir al hombre de la calle que no se meta en política, que no necesita la hegemonía sino un partido, un aparato, es traicionarlo. La clase en la medida que renuncia a la idea de hegemonía se convierte en un gremio. Renunciar a la idea de hegemonía es la forma más rápida y fácil para que el hombre de la calle sea conformista, se conforme con cualquier aparato o partido político.

La hegemonía supone dirigir y dominar. Es dirigente en los grupos aliados y es dominante frente a los grupos adversarios. La dominación es aceptada, es voluntaria pues, así, supone la legitimación. La legitimación para ejercer el poder y la dominación sobre la sociedad: la hegemonía. Consiste en el ejercicio de liderazgo político, intelectual y moral, apoyado en una visión del mundo solidaria e igualitaria. Se consigue por el convencimiento, haciendo pedagogía política. El construir consensos activos, ampliar la base social con un sistema de alianzas y decir la verdad son requisitos imprescindibles de la hegemonía, son una necesidad política. La hegemonía crea un nuevo sentido común para el hombre de la calle, un sentido común crítico. La hegemonía seduce, atrae, consigue la adhesión de los intelectuales creando un bloque ideológico-intelectual. La hegemonía necesita la construcción de un bloque nuevo (histórico), que no es homogéneo y está atravesado por profundas contradicciones. Y supondría tener la capacidad de aglutinar, a través de la ideología, la unidad de ese bloque social.

Gramsci piensa que los procesos de transformación profunda no pueden depender exclusivamente de una mayoría parlamentaria, necesitan consensos políticos y sociales amplios para impedir la respuesta salvaje de la reacción. Si esta hegemonía no se consigue, las clases populares quedarían bajo el dominio burgués y darían al Estado la posibilidad de debilitar a dichas clases.

EL SENTIDO COMÚN

La discusión sobre el Sentido Común fue iniciado, en Italia, por B. Croce con el artículo “Filosofía como vida moral y vida moral como Filosofía” (Cfr. Q.11, nota 13), publicado en la revista “La Critica” de 1928. El sentido común es el común sentir, la opinión general del hombre de la calle y en este sentido es producto de la hegemonía.

Con la reflexión sobre el Sentido Común, Gramsci (cfr. Q.23, nota 6) nos vuelve a introducir en la educación de la sociedad civil. Su interés por el pensamiento del hombre de la calle, por su sentido común. La educación-formación trataría de elaborar una concepción del mundo, una narración, que partiese de ese sentido común y que a través de la crítica, lo depure, lo unifique y lo eleve hasta transformarlo en un sentido común más crítico, que tenga un buen sentido. Esto sería el primer paso para el acceso de las grandes masas a la cultura. Su preocupación ahora, era, también, poner en relación la cultura con las grandes masas. Entendiendo por cultura, aquí, como el patrimonio que hemos heredado, es decir, lo que sabemos de nosotros, de nuestra historia. Y cultura entendida, también, como la conciencia de lo que nos pasa, de lo que nos ocurre para poder tener un proyecto transformador de la situación en la que estamos viviendo.

El sentido común convencional o conformismo impuesto contiene una concepción del mundo y de la sociedad mistificadora, pasiva y conservadora. Sería un sentido común contemporizador. Crearía una conciencia social sumisa que buscaría una relación afable con el sistema de producción capitalista. Lo más que produciría sería un individuo “indiferente”.

En los años 30, hay un debate en Europa sobre el sentido común. Gramsci ve la necesidad de crear un nuevo sentido común crítico para elevar el nivel intelectual de la gente. Para darles la capacidad de participar activa y conscientemente en el desarrollo político. Para tener unos instrumentos práctico-políticos (medios de comunicación social que creen otra opinión) que les ayudaran en la reflexión y en la acción. Que les ayudara a elaborar críticamente su pensamiento. Una nueva crítica que devenga en un modo de sentir y de ver la realidad, que conlleve una nueva vida moral y otros valores. Sería la base de una reforma intelectual y moral de los estratos sociales culturalmente más atrasados.

En la Italia de Gramsci, el sentido común convencional más extendido era el catolicismo. En los Cuadernos de la Cárcel considera que de las tres ideologías en activo, en la sociedad italiana: el idealismo de Croce, el materialismo vulgar y el catolicismo, es este el que está más arraigado entre las masas populares y campesinas.

LA REVOLUCIÓN PASIVA

El Cuaderno 22, que está sin terminar, titulado “Americanismo y fordismo” hace referencia al sistema y al modelo de vida americano. Con estas reflexiones pretende busca una vía europea original y no marcada por el modelo americano, es decir, un modelo marcado por las prisas y el dinero. Para el americanismo el éxito significa ganar dinero y el no-éxito supone la muerte social. Frente a este modelo, Gramsci, reivindica las libertades y las formas de vida europeas.

El americanismo representa un modelo frente a la civilización europea. Más aún, el americanismo se convierte en un instrumento capaz de capitalizar y asumir el fenómeno de la “revolución pasiva”. Con este término, Gramsci, propone una nueva interpretación del modelo de producción capitalista fijándose en el modelo americano. La “revolución pasiva” o “revolución sin revolución” conlleva una actitud “transformista”, de “escaparate”, de pura apariencia para que todo siga igual, no hay una nueva clase que asuma el poder.

Gramsci fue esencialmente un pensador político que se expresaba en un lenguaje muy particular. Este lenguaje tenía una finalidad: reconstruir otra racionalidad de la historia contemporánea a través de un discurso abierto sobre el Estado capitalista. Era un intento de recomponer el marxismo como una cultura alternativa, no aceptaba la racionalidad del mundo que se mide y que se basa exclusivamente en la efectividad económica. Lo interesante de su pensamiento está en la afirmación de que sólo puede revolucionarse de verdad algo si se cambia profundamente el universo de las ideas y las instituciones en las que esas ideas se materializan y se concretan para los hombres.

Después de escribir el ensayo sobre el “Mezzogiorno”, en 1926, Gramsci fue encarcelado. Lo que en los Cuadernos llama “sociedad regulada”, de amplias resonancias kantianas, es el movimiento que lucha por la liberación económica y cultural de los hombres, que suprime la explotación y que actúa en beneficio de la totalidad de la vida social.

Madrid enero 2017
7) FUENTES CONSULTADAS:
– GRAMSCI, A: “Quaderni del carcere”, Einaudi, Torino, 1975
– LIGUORI, G y VOZA, P: “Dizionario Gramsciano”, Carocci, Roma, 2009
17
Jul
17

el capitalismo en el cono-sur de américa latina

El capitalismo no marcha hacia atrás: la ofensiva conservadora en América Latina

escribe: Santiago Mayor / Rebelión

Desde hace varios años que partidos y movimientos políticos de derecha han avanzado en la región, ya sea haciéndose con el gobierno o logrando imponer agenda. Lejos de querer retroceder en el tiempo, esta dinámica se inscribe en una nueva etapa del capitalismo mundial.
La excepción latinoamericana

Quizás la perspectiva nos hace perder el cuadro global, pero la oleada progresista y revolucionaria que vivió América Latina a comienzos del siglo XXI fue una excepción a nivel mundial. El neoliberalismo (fase superior del capitalismo de posguerra) siguió su expansión en todo el planeta.

En ese marco la impugnación política que sufrió ese modelo en varios países de la región, como se vio en el “no al ALCA” de 2005 y en diversas políticas redistributivas internas, supuso en la mayoría de los casos una continuidad respecto a la inserción de esas economías en el mercado mundial (como en los modelos neodesarrollistas de Argentina y Brasil). Pero aún incluso en los procesos más radicalizados como los de Venezuela y Bolivia, no se logró ir más allá de una confrontación parcial que nunca dejó de depender en gran medida del rol asignado a Latinoamérica en la división internacional del trabajo.

Los límites propios de los procesos latinoamericanos que no lograron avanzar y consolidar iniciativas soberanas conjuntas (como el Banco del Sur o el ALBA) que permitieran generar resortes contra las crisis económica mundial, terminaron siendo el campo fértil sobre el que se dio la ofensiva conservadora.

Ganamos las elecciones, pero igual perdimos

El mismo fin de semana que Mauricio Macri ganaba el ballotage, Joao Pedro Stédile -dirigente del Movimiento Sin Tierra de Brasil- afirmaba en una charla en la Escuela Florestán Fernandes de Sao Paulo que en su país se habían ganado las elecciones, pero el pueblo había perdido igual. La referencia era al triunfo de Dilma Rousseff sobre Aecio Neves en 2014, que no impidió que por presión de sectores conservadores (dentro y fuera del gobierno) a mediados de 2015 se aplicara un ajuste brutal.

Es que el modelo económico, asentado sobre la lógica extractivista y de producción de materias primas, se mostró corto de horizonte en cuanto el mercado mundial comenzó a crujir luego de la crisis iniciada en 2007. Los capitales volvieron al centro y la restricción externa, acompañada de una devaluación de la moneda (tanto en Argentina como en Brasil) planteó un límite a la posibilidad de distribución del ingreso con una consecuente caída en el nivel de vida.

Como señalamos en noviembre de 2015, “esta crisis de los modelos neodesarrollistas también plantea que la alianza entre las burguesías locales y los sectores populares fracasó. Pero esta derrota del ‘capitalismo serio’ no fue una decisión de la clase trabajadora, sino de las propias burguesías”.

Fueron estas últimas las que, ante los primeros signos de retroceso de sus ganancias extraordinarias, le “soltaron la mano” a esas alianzas y los gobiernos que las impulsaban. En parte por eso las salidas a esos procesos fueron por derecha y no implicaron una profundización de los aspectos más progresivos de aquellos modelos.

La reforma laboral brasileña y el avance del capitalismo dependiente

La promesa de Mauricio Macri de que las inversiones iban a llover una vez que él fuera electo presidente tuvo el error de cálculo de no considerar los movimientos geopolíticos y económicos mundiales. Acertado en la política local -que le permitió ganar las elecciones-, pretendió aplicar un modelo económico que no tiene cabida ante la incertidumbre global.

Por eso el espejo de Brasil y su reforma laboral se muestra como un camino a seguir. Es que cuando se toma distancia de la primera impresión, esta no supone una vuelta al pasado. Por el contrario, la ley brasileña avanza en el sentido lógico de una economía capitalista dependiente.

La dificultades, producto del intercambio desigual entre los países industrializados y aquellos que son productores de materias primas, llevan a estos últimos -ante la imposibilidad de revertir la ecuación internacional- a compensar esa transferencia de valor de la periferia al centro dentro de sus propios territorios.

En los años ‘70, el teórico de la dependencia Ruy Mauro Marini, un sociólogo marxista brasileño, definió este mecanismo de compensación como “superexplotación del trabajo”.

En su texto Dialéctica de la dependencia (1973), Marini explicó que este modo específico de explotación se puede dar por tres factores: “El aumento de la intensidad del trabajo (…) logrado a través de una mayor explotación del trabajador y no del incremento de su capacidad de trabajo”; “la prolongación de la jornada de trabajo, es decir, del aumento de la plusvalía absoluta en su forma clásica”; y la posibilidad de reducir “el consumo del obrero más allá de su límite normal (…) implicando así un modo específico de aumentar el tiempo de trabajo excedente”.

El teórico brasileño también señaló que “esto es congruente con el bajo nivel de desarrollo de las fuerzas productivas en la economía latinoamericana, pero también con los tipos de actividades que allí se realizan”. Es que en la industria fabril “un aumento de trabajo implica por lo menos un mayor gasto de materias primas”, mientras que en la industria extractiva y en la agricultura “el efecto del aumento el trabajo sobre los elementos del capital constante son mucho menos sensibles, siendo posible, por la simple acción del hombre sobre la naturaleza, incrementar la riqueza producida sin un capital adicional”.

Si bien estos postulados no necesariamente se presentan “puros” en la realidad, las similitudes con la ampliación de la jornada laboral, reducción de derechos y aumento de la edad jubilatoria impulsadas por el gobierno de Michel Temer, resultan sorprendentes.

Para el capitalismo dependiente latinoamericano las condiciones de posibilidad de su existencia están dadas por reforzar esos mecanismos que buscan remunerar la fuerza de trabajo “por debajo de su valor”.

No vamos a volver

Ese es entonces el camino “viable” para la derecha latinoamericana que busca tomar la iniciativa. Pero también es una advertencia para quienes desde la vereda opuesta buscan plantear alternativas que -en palabras de Álvaro García Linera- abran una nueva “oleada revolucionaria”.

Retrotraer la situación a lo sucedido durante los últimos 15 años, no es una opción. Excede la voluntad: las condiciones económicas extraordinarias que generaron esas coyunturales alianzas de clases, ya no existen.

16
Jul
17

lula da silva …

Después de la condena del expresidente Lula

El fin de un sueño

escribe: Raúl Zibechi / La Jornada

La condena por la justicia del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, es el broche final de la ofensiva contra el proyecto de convertir a Brasil en una nación independiente de Estados Unidos y con proyección propia en el escenario regional y global. Otros dos arietes de esa estrategia llevan meses en prisión: Marcelo Odebrecht, director de la empresa que construye submarinos, y el vicealmirante Othon Luiz Pinheiro da Silva, el «padre del programa nuclear» brasileño.

El proyecto Brasil Potencia tiene una larga historia que se remonta, como mínimo, hasta la década de 1950 cuando el segundo gobierno de Getúlio Vargas (1951-1954). En su carta-testamento, Vargas sugiere que estaba siendo acosado por presiones de Washington, que no aceptaba, entre otras, su opción por un desarrollo autónomo del área nuclear. «Luché contra la expoliación de Brasil», escribe poco antes de dispararse al corazón, el 24 de agosto de 1954 (goo.gl/nf2DrF).

Poco después, en 1959, el presidente desarrollista Juscelino Kubitschek (1956-1960) denunció «al FMI y a los enemigos del Brasil independiente de intentar forzar una capitulación nacional, a fin de que la industria cayese en manos extranjeras», según afirma Alberto Moniz Bandeira en su obra Presencia de Estados Unidos en Brasil (Corregidor, 2010, p. 453).

Una década después, las ambiciones de los militares brasileños fueron plasmadas por el general y geopolítico Golbery do Couto e Silva. El militar escribió una obra decisiva, Geopolítica del Brasil (México, El Cid, 1978), donde diseña el papel de su país en la región: alianza con Washington contra el comunismo, expansión interna hacia la Amazonia y externa hacia el Pacífico para cumplir su «destino manifiesto».

Defendía la idea de que Brasil debe «engrandecerse o perecer», política que fue la brújula del principal think tank del Sur, la Escuela Superior de Guerra, donde se formaron los mayores cuadros de la burguesía brasileña. Entre ellos Marcelo Odebrecht, quien en la revista de la Asociación de Graduados de la ESG agradecía, hace sólo seis años, la vocación y el compromiso de las fuerzas armadas «en la formación de líderes públicos y privados», a la vez que destacaba que sus doctrinas «contribuyen efectivamente al desarrollo nacional» (goo.gl/SSMKCn).

No es ninguna casualidad que las grandes empresas brasileñas (Camargo Correa, Odebrecht, Gerdau, Votorantim, Andrade Gutierrez, entre otras) hayan crecido bajo el ala de las grandes obras del régimen militar (1964-1985).

El principal proyecto atómico de Brasil, el Programa Nuclear de la Marina, fue creado en 1979 y en apenas una década consiguió dominar el ciclo completo de enriquecimiento de uranio con centrifugadoras desarrolladas en el país. La reacción de Washington fue tan dura como la que propició en la década de 1950 la ofensiva contra Vargas. El país fue colocado en una «lista negra» para impedirle importar materiales para su programa nuclear.

El vicealmirante Othon era el principal gestor del programa, razón por la que fue «monitoreado por agentes de la CIA» durante varios años, según medios cercanos a los militares (goo.gl/AjsBWU). Su prestigio era tan grande que obtuvo ocho medallas militares. En 2015 fue detenido en el marco de la Operación Lava Jato, acusado de corrupción y desvío de fondos desde su cargo de director de Eletronuclear, la estatal que construye y opera las usinas nucleares.

El programa nuclear fue reactivado bajo el gobierno de Lula, luego del parón de la década privatizadora. En 2008 se descubrieron los yacimientos de petróleo off shore, llamados Pre-sal, lo que movió al gobierno a establecer un acuerdo con Francia para la construcción del primer submarino nuclear, destinado a resguardar la «Amazonia Azul» (costa atlántica) de donde proviene 90 por ciento de la producción petrolífera.

Odebrecht fue la empresa designada por Lula, sin concurso, para construir el astillero y una base naval para submarinos en la bahía de Sepetiba, en Río de Janeiro. La confianza de Lula en la empresa se debe a la extensa relación entre la familia Odebrecht y el dirigente del PT, que se inició en las postrimerías de la dictadura cuando despuntaba como líder sindical.

Marcelo, el CEO de la empresa destinada a cumplir los sueños de una defensa independiente de Washington y la multinacional privada más fuerte del país, fue detenido apenas ocho semanas antes que el vicealmirante Othon. Al empresario lo condenaron a 19 años, aunque luego negoció una «delación premiada» que reduce su pena. Othon se llevó la mayor condena que han tenido los 144 encarcelados por Lava Jato: 43 años de cárcel.

Bajo los dos gobiernos de Lula (2003-2010), Brasil sentó las bases de la integración regional mediante la creación de la Unasur y la Celac, sin la presencia de Estados Unidos, y fue un miembro destacado de los BRICS. Realizó enormes obras de infraestructura, algunas en la misma dirección que los gobiernos militares, como la represa de Belo Monte, y potenció como ningún otro gobierno democrático la renovación de las fuerzas armadas.

Las tres biografías tienen un punto en común: desde ámbitos bien distintos, pugnaron por un proyecto propio de gran potencia para Brasil, lo que inevitablemente molestó a Estados Unidos. Subestimaron al imperio, probablemente por confiar en la «democracia».

Los grandes empresarios suelen ser corruptos, de lo contrario no llegarían a acumular tanta riqueza. Los militares son el peor aparato del Estado y sobre eso cabe poca discusión, salvo para quienes sueñan con milicos democráticos o socialistas.

No creo que ningún presidente en ninguna parte del mundo sea inocente, por algo llegan a ese lugar. Se puede ser corrupto robando o «sólo» haciendo promesas que, saben, nunca cumplirán.

En el caso de Brasil, la cuestión no es la corrupción, sino la necesidad de echar abajo un proyecto de largo aliento que soñaba con modificar la relación geopolítica de fuerzas sin arriesgarse a combatir.

15
Jul
17

el golpe fascista en uruguay

crónica rápida, de aquél 9 de julio de 1973

nota de; diario La República / Uruguay

 

El 9 de julio de 1973 fue un día muy frío, la huelga general en nuestro país, llevaba 12 días. Desde la mañana anduvimos con un compañero, el “Toto” de la 17ª, si mal no recuerdo visitando, fábricas que estaban ocupadas, en algunos casos por decenas de compañeros y compañeras, comunicando el tema de “a las cinco en punto”; nosotros agregábamos 18 de Julio entre Ejido y Río Negro. La verdad que no entendíamos mucho lo que iba a pasar.

Era la primera manifestación en plena dictadura y con una huelga general que se mantenía vigente en todos sus términos, pero que nos estaba desgastando y la comida empezaba a escasear en las casas en general. Una cosa es verlo hoy a la distancia, otra es haberlo vivido con la intensidad de lo que estaba sucediendo.

Si bien es cierto que los milicos del Ejército desalojaban sin llevarse presos a los ocupantes, en algunos casos, lo cierto es que eso fue desgastante con el correr de las horas. Muchos dirigentes habían caído presos, los requeridos y los buscados, aun sin ser requeridos sumaban, a nuestro saber y entender miles.

Nosotros llegamos “a las cinco en punto”, dejamos la moto en un bar de Uruguay y Yi, subiendo por la calle Cuareim, fue casi imposible llegar a 18 por la multitud gente que ya corría en desbandada, unos hacia San José, otros hacia Colonia.

Nosotros corrimos hacia la Plaza Libertad, después Rondeau, y a darle por Colonia para subir por la Plaza del Entrevero, nuevamente en 18 de Julio, ya con la idea de llegar a El Popular. No pudimos entrar, pero nos dejaron entrar en El Chivito de Oro. Muchos conocidos, pero a la vez desconocidos, era un poco la regla que había que cumplir. Lo que más recuerdo es un compañero de la colectividad judía que me dijo: “Vamos para lo de la administradora”.

El se refería a una señora cuyo nombre no recuerdo, que administraba el diario Unzer Fraint. Ella vivía al lado del bar, nos recibió y nos aguantó como hasta la media noche. Desde su casa, un apartamento interior, lo que oíamos era los gritos autoritarios de los milicos y las explosiones de las bombas de gases lacrimógenos.

Después nos enteraríamos que la mayor explosión correspondía a cuando una tanqueta arrancó de cuajo la puerta giratoria del diario El Popular. De allí, meterse en tropel por el edificio fue todo uno, rompiendo todo a su paso, cual bestia odiosa y sanguinaria. Allí dentro no dejaron nada en el lugar, destruían todo, los “milicos golpistas” y sus secuaces de la JUP, que iban junto a ellos.

A nadie de esos “bestias” le importó que hubiera mujeres embarazadas, les importaba sí castigar, asustar y destruir. Los ciento y tantos de compañeros fueron sacados, más bien tirados por las escaleras, desde el 2º piso, puestos contra la pared de la calle Río Branco para ser fusilados, el simulacro estuvo presente. Luego para ellos vendrá: la Cárcel Central para algunos, el Cilindro otros, y las mujeres a diferentes comisarías. Ese día fue nefasto para la libertad de presa, la prensa del pueblo fue arrasada y sus trabajadores apaleados por el solo hecho de oponerse a la dictadura militar fascista. Por eso ese hecho, ese atentado a la libertad de prensa no lo recuerdan ni el diario El País, ni El Observador ni el semanario Búsqueda.

Ni hablar de los canales de TV y la mayoría de las radios del Uruguay. Sus trabajadores y el pueblo en general se reunirán, como todos los años, “a las 5 en punto” a recordar los hechos, en la puerta de 18 de Julio y Río Branco, porque ahí sí se defendió la libertad de expresión, la libertad de prensa, solamente armados de un lápiz y un papel.

La noche anterior, 8 de julio del 73, sobre las 22.00 horas, un joven de apenas 16 años, vendedor de diarios, estudiante y poeta, moría asesinado de tres balazos mientras realizaba una pintada. Este joven, Walter Medina, se había armado de una potente arma: “una crayola” para pintar un muro en la calle que hoy lleva su nombre (ex Campamento) y Teniente Rinaldi.

“Consulta popul…..” llegó a escribir y recibió tres balazos por la espalda. Su asesino fue un policía de la guardia Republicana, destacado en la seccional 17ª, de nombre José Ricardo Cisneros. Era el segundo joven que la Policía asesinaba, Ramón Peré había sido asesinado días antes. Walter Medina, al igual que su padre, eran canillitas, vendían diarios en General Flores y Bulevar Artigas, y eran amigos del diario El Popular.

Como dijimos, Walter también era poeta y se dice que esta fue la última poesía que escribió: “Todavía quedan niños tragando basura/ muchachas vendiendo su cuerpo/ jóvenes de futuro vencido/ hombres con trabajos forzados/ todavía quedan combatientes de conciencia clara/ jóvenes destellando en rebeldía/ modestos héroes trabajando/ esfuerzos para templar el hombre nuevo”…




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