05
Dic
20

Uruguay y el FRENTE AMPLIO, única alternativa a los anti derechos neoliberales del gobierno

La política de los zapatos embarrados: caminar desde los interiores del interior

Hace un par de meses atrás, caminando en Pueblo Migliaro, una localidad al interior de nuestro interior salteño, los vecinos me comentaban respecto a los avances que había en la auto-organización colectiva en la búsqueda de nuevas soluciones habitacionales.

 

En sus ojos estaba ese brillo del soñar despierto que no se ve a través de la pantalla del zoom, sino que se ve y se siente en el mano a mano. Semanas atrás volví a reunirme con ellos en la previa a un encuentro que nuestro equipo tendría el pasado 19 de noviembre con autoridades de MEVIR.

Ahora espero volver en los próximos días una vez más para contarles sobre cómo estuvo la reunión. Este relato, de ir y venir, de caminar, de escuchar, de facilitar, es parte de la tarea cotidiana que muchas y muchos compañeros desde los interiores de nuestro país hacen día a día. Lejos del asfalto, lejos de los zapatos lustrados, levantar la bandera como representante del Frente Amplio en nuestros interiores requiere de cercanía, acción cotidiana y mucho mano a mano.

La pasada elección departamental vino a cerrar un ciclo de trabajo electoral que encuentra al Frente Amplio como la principal fuerza política del país, pero al mismo tiempo como una fuerza que perdió el gobierno nacional y pasó a tener de seis a tres intendencias. Salto es una de ellas, junto a Canelones y Montevideo.

He ahí que las lecturas que se pueden plantear desde el último proceso electoral pueden ser tan variadas como las diferencias que tenemos dentro de nuestra fuerza política.

Pero bastante miope sería el análisis de un escenario político de una fuerza que estuvo en el gobierno quince años si solo nos basamos en los resultados electorales. La mirada auto-crítica en la que se ha embarcado el Frente Amplio debe reunir características específicas que nos permitan realmente volver sobre nuestras raíces y librar una sincera discusión sobre el proceso de funcionamiento de nuestra fuerza política.

Al volver sobre la interrogante de para qué existe el Frente Amplio, sino es para cambiar la realidad que nos rodea en favor de la justicia social, que se traduzca en un desarrollo humano integral y amigable con el medioambiente; también debemos cuestionarnos cómo la forma de hacer y pensar la acción política se acerca a esos objetivos. O, por el contrario, las formas que la fuerza política se ha ido dando nos han alejado de la realidad cotidiana en que se desenvuelven nuestras compañeras y compañeros.

Llegamos al gobierno nacional para transformar la realidad social y lo logramos en muchos aspectos. Pero en tantos otros, la lejanía de los liderazgos políticos del Frente Amplio con el sentir y pensar de los diversos interiores del país no nos permitieron retroalimentarnos, mirar a la cara a las familias de Pueblo Migliaro, conocer sus intereses de primera mano y darles seguimiento.

Es cierto, en buena medida para esto estamos tanto los intendentes, como los legisladores. Pero con el nivel de centralidad de recursos que mantiene nuestro país, siempre las iniciativas y demandas de la ciudadanía terminan transformándose en solicitudes de entrevistas con jerarcas apostados en la Capital. Y ese proceso muchas veces se tradujo en llamadas no devueltas, promesas de visita al territorio que no se concretaron, entre otras acciones en los últimos tres gobiernos.

Más alá de explicarnos cuáles fueron los factores que no nos permitieron retener el gobierno nacional, es más relevante para un frenteamplista de a pie, cuestionarnos si las formas de hacer, ser y sentir la acción política están siendo funcionales a un proceso que nos permita alcanzar la justicia social y una mejor vida para nuestros compatriotas.

Desde el norte del país tenemos una opinión para dar en esta nueva etapa del Frente Amplio. Hay que desalambrar los compartimientos estancos que la gran proliferación de sectores nos ha instalado y pasar a otra forma de ejercer la política. Y ahí en esta nueva fase la acción política territorial juega un rol central. Porque al no integrar todas las voces, quedan por fuera visiones que tal vez tengan otra opinión sobre la política ambiental, la innovación, el empleo y la seguridad.

Los vecinos de cada poblado del país tienen aún muchas necesidades pendientes y frente a una Ley de Urgente Consideración, así como a un Presupuesto, que recorta recursos para aspectos clave como educación, salud y vivienda, el rol de nuestra fuerza política es de actuar como defensores de derechos ya conquistados, así como canalizadores de oportunidades.

No queremos más zapatos lustrados en nuestra fuerza política. Queremos zapatos llenos de polvo, de barro muchas veces, cansados de trillarse el país, cada poblado de manera permanente. Si bien no fue la realidad del último período de gobierno, donde algunos Ministros solo estuvieron un par de veces en cinco años en un territorio, o incluso cuando estaban se olvidaron de avisar a los diputados; hoy como intendentes tenemos la oportunidad de comenzar a construir otra realidad.

Y ese es el nuevo paso que muchos entendemos que tiene que dar la fuerza política: recorrer una y otra vez todo el país, escuchando a los vecinos, creando puentes y enlaces con legisladores frenteamplistas, con nuestros intendentes y nuestros representantes como oposición a nivel nacional en los servicios descentralizados. Es trascendental que estemos para escuchar, para canalizar y para actuar.

Desde Salto, desde Maldonado, desde Flores, desde Rivera, desde todos los rincones del territorio hay compañeros que reclaman mayor representatividad del interior de los interiores en nuestra fuerza política. Ello no se traduce necesariamente en una construcción dirigida desde Montevideo que extienda sus lógicas de acción y pensamiento hacia el territorio.

Hoy valientes compañeros hacemos un llamado a que sea desde nuestras bases territoriales, desde otro sentir frenteamplista, que podamos hacer escuchar nuestra voz, pero con un paso trascendental previo: escuchar y estar. Ese es y será nuestro diferencial para quienes creemos en la acción política transformadora. Nos movemos de norte a sur, de este a oeste, sin contar kilómetros, horas de sueño ni recursos que siempre escasean para los pequeños sectores políticos.

El llamado es a encontrarnos, a escucharnos, a construir desde las miradas de los interiores una invitación a descentrar la acción política. El camino del Frente Amplio que se nos viene debe integrar más, conversar más y habilitar más al país que no es el resto, sino parte integral y sustancial del Uruguay que queremos construir.

Hoy somos cada vez más quienes comenzamos a transitar juntos un camino que nos permita una nueva forma de transitar el Frente Amplio, caminando los interiores del interior.

02
Dic
20

China …

La voz de nuestros tiempos

El presidente de China, Xi Jinping, asistió del 17 al 22 de noviembre de 2020 a tres importantes eventos diplomáticos multilaterales, a saber, la XII Reunión de Líderes de los Países BRICS (Brasil, Rusia, la India, China, Sudáfrica), la 27ª Reunión Informal de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC, por sus siglas en inglés), y la 15ª Cumbre del Grupo de los 20 (G20), en los cuales pronunció una serie de importantes discursos.

escribe:  Wang Gang, Embajador de China en Uruguay
 
 

Después de asistir a la serie de reuniones de alto nivel con motivo del 75º aniversario de la fundación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el presidente Xi Jinping emitió una vez más la voz sonora de nuestros tiempos y volvió a presentar las soluciones de China en el escenario multilateral global.

El presidente Xi Jinping ha presentado un total de 23 iniciativas, propuestas y medidas importantes para promover la formación de nuevos consensos y la cooperación por parte de la comunidad internacional sobre cuestiones importantes como la coordinación de la prevención y control de la pandemia, el desarrollo económico y social, la configuración del orden internacional en la era post pandemia, y el fortalecimiento de la gobernanza económica mundial, y para fomentar la construcción conjunta de una comunidad de destino común de la humanidad.

El presidente Xi Jinping también ha expuesto integralmente la connotación del nuevo patrón de desarrollo de China, ha enviado una señal clara de que China promoverá su desarrollo de alta calidad y que continuará ampliando su apertura al mundo exterior, y ha inyectado una fuerte confianza y fuerza a la comunidad internacional.

Con la activa participación de China y gracias a los esfuerzos conjuntos de todas las partes participantes, en las tres reuniones se emitieron respectivamente diversas declaraciones de líderes y documentos importantes como la Estrategia para la Asociación Económica BRICS 2025 y la Visión Putrajaya 2040 de APEC, que han reflejado plenamente la posición y las ideas de China y han demostrado la sabiduría y los conceptos de este país.

La comunidad internacional ha comentado muy positivamente los frutos cosechados en los tres encuentros, y ha considerado ampliamente que los discursos pronunciados por el presidente Xi Jinping y las diversas iniciativas de China están comprometidas a crear consensos, a aumentar la confianza y a promover conjuntamente el desarrollo, que han proporcionado ideas destinadas a la liberación del mundo de la crisis actual, y que han señalado la dirección para la reconstrucción del mundo en la era post pandemia.

En la actualidad, la pandemia del COVID-19 sigue propagándose por el mundo, el número de personas infectadas ha superado los 57 millones, y la vida y la salud de las personas en todos los países se ven gravemente amenazadas.

China ha sido el primer país en lograr controlar la pandemia, lo que ha atraído la atención de todo el mundo. Manteniendo en alto la bandera de construir una comunidad de salud humana, el presidente Xi Jinping ha expuesto de manera integral y sistemática el concepto y las propuestas de China para la cooperación internacional contra la pandemia.

En primer lugar, pedir a todas las partes que se adhieran al concepto de desarrollo que tiene como su centro a las personas y que persistan en la supremacía del pueblo y de la vida. En segundo lugar, destacar que la solidaridad y la cooperación son el arma más poderosa para vencer el coronavirus.

Todos los países deben reemplazar las diferencias por la unidad, eliminar los prejuicios por medio de la racionalidad, y formar cuanto antes la mayor fuerza conjunta destinada a la lucha anti pandémica.

En tercer lugar, abogar por que todas las partes apoyen activamente a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que desempeñe un importante papel de liderazgo, que fortalezcan la prevención y el control conjuntos internacionales y la telemedicina, que compartan la experiencia del uso de la tecnología digital en la lucha antipandémica y en la recuperación de la economía, que establezcan un mecanismo internacional de reconocimiento mutuo de códigos de salud, y que construyan conjuntamente un cortafuegos global para defenderse de la pandemia.

Debido a la pandemia, la economía mundial está al borde de la recesión, el comercio y la inversión internacionales están sufriendo una reducción drástica, el flujo de personas y de mercancías se ve gravemente obstaculizado, las cadenas industriales y de suministro mundiales han experimentado un gran impacto, y se han hecho más agudas las contradicciones acumuladas en el proceso de globalización, como la contradicción entre la equidad y la eficiencia, entre el crecimiento y la distribución, y entre la tecnología y el empleo.

Se prevé que este año, la tasa de pobreza extrema mundial tendrá un aumento por primera vez en los últimos 20 años. ¿Cómo coordinar la prevención y el control de la pandemia y el desarrollo económico? ¿Cómo manejar equilibradamente las tres tareas, a saber, la lucha anti pandémica, la estabilización de la economía y la garantía de las condiciones de vida de las personas? ¿Y cómo promover el objetivo mundial sobre la reducción de la pobreza? Estos son temas comunes a los que se enfrentan todos los países.

Teniendo en cuenta las exitosas prácticas de China de coordinar la prevención y el control de la pandemia y el desarrollo socioeconómico, y de tomar la delantera en la reanudación del trabajo y de la producción y en la restauración del crecimiento económico, el presidente Xi Jinping ha presentado una serie de soluciones de China destinados a promover la recuperación económica mundial, que incluyen cuatro palabras clave, a saber, apertura, innovación, inclusión y verde. Es decir, habrá de persistirse en el desarrollo abierto, innovador, inclusivo y ecológico.

Las soluciones presentadas por el presidente Xi Jinping no solo contienen iniciativas de acción que sirven para promover la cooperación entre todos los países, sino que también incluyen medidas pragmáticas adoptadas por China. No solo reflejan plenamente los nuevos requisitos del desarrollo de alta calidad de China, sino que también se ajustan completamente a la tendencia de los tiempos.

Además, correspondan a la dirección del desarrollo económico mundial, y están en concordia con los intereses de los pueblos de todos los países, además de que demuestran plenamente la responsabilidad de China como un gran país de explorar nuevos impulsos para la economía mundial, de abrir un espacio para la cooperación económica internacional, y de crear beneficios para las personas de todos los países.

El repentino brote de la pandemia ha puesto de relieve una vez más los defectos e insuficiencias del sistema de gobernanza económica mundial. Como el principal foro para la cooperación económica internacional, el G20 respondió con éxito a la crisis financiera internacional de 2008 y ha desempeñado un papel importante e irremplazable en la gobernanza económica mundial.

La principal tarea a la que se enfrenta actualmente el G20 es cómo fortalecer aún más la coordinación y formar una fuerza conjunta para materializar un crecimiento económico global resistente, sostenible, equilibrado e inclusivo en combinación con las necesidades de la prevención y control de la pandemia.

En este sentido, durante la Cumbre del G20, el presidente Xi Jinping se concentró en exponer los principios y propuestas de China sobre la gobernanza de la economía mundial, que se pueden resumir en los siguientes tres aspectos: primero, aclarar aún más el pensamiento rector; segundo, perfeccionar continuamente las reglas y los mecanismos; y tercero, conceder más importancia a la economía digital.

La pandemia ha empujado a la gobernanza económica mundial a un punto de inflexión clave. La declaración importante que ha hecho esta vez el presidente Xi Jinping sobre la gobernanza económica mundial es la más completa entre sus declaraciones en los últimos años, y se puede considerar como un seguimiento del concepto de gobernanza económica mundial planteado anteriormente en 2016 en la Cumbre del G20 de Hangzhou, y del concepto de una comunidad de destino común de la humanidad presentado en 2017 en la reunión anual del Foro Económico Mundial y en la sede de la ONU en Ginebra.

Además, su declaración cambia y progresa al ritmo de los tiempos de acuerdo con la última actualización de la situación internacional, y desempeña un importante papel de liderazgo para la reforma tanto actual como futura de la gobernanza económica mundial.

Con el apoyo y el fomento activos de China, en la Reunión Informal de Líderes de APEC de este año se adoptó con éxito una visión de cooperación para después de 2020 que cuenta con un enfoque estratégico y con un nivel elevado de ambición (es decir, la Visión Putrajaya 2040 de APEC), y se fijó el grandioso objetivo de construir una comunidad de destino de Asia-Pacífico para 2040, lo que proporciona una importante orientación para la cooperación Asia-Pacífico para que inicie un nuevo viaje y crea y comparta un futuro pacífico, próspero y brillante en la región de Asia-Pacífico.

El presidente Xi Jinping ha subrayado que China continuará apoyando el desarrollo del APEC, y al mismo tiempo, echará inquebrantablemente raíces en Asia-Pacífico, construirá esta región, y le brindará beneficios.

El presidente Xi Jinping ha presentado una serie de puntos de vista, propuestas e iniciativas en los tres encuentros, que se ajustan a la tendencia de los tiempos, manifiestan las peculiaridades chinas y defienden la justicia internacional, además de demostrar al exterior una China que ha coordinado eficazmente la prevención y el control de la pandemia y el desarrollo económico y social, mejorando continuamente su capacidad de gobernanza nacional, y que cuenta con perspectivas de desarrollo más positivas; una China que ha entrado en la nueva etapa de desarrollo, que implementa el nuevo concepto de desarrollo, y que está construyendo un nuevo patrón de desarrollo; una China que se adhiere al camino del desarrollo pacífico y que trabaja con todos los países del mundo para progresar conjuntamente; una China que practica una política exterior independiente y que promueve una estrategia de apertura y de beneficio mutuo; así como una China que aboga por la construcción de una comunidad de destino común de la humanidad y que se solidariza con todo el mundo para superar juntos las dificultades.

01
Dic
20

Pensamiento crítico. «Israel y sus lobbies forman parte del Estado Profundo que gobierna Estados Unidos, al margen de quien sea su presidente»

 

entrevista: Ricard Jiménez. Resumen Latinoamericano, 3 de noviembre de 2020.

Entrevista a Juanlu González, periodista y miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista y del colectivo Ojos para la Paz y colaborador geopolítico de medios.

Hoy es día de elecciones en Estados Unidos. Esto significa que de nuevo regresamos al mono tema, al foco del imperio, ¿Trump o Biden? Pero siempre desde el prisma y los elementos discursivos y propagandísticos. Sin embargo, en la boca de este huracán hegemónico siempre se diluyen las cuestiones exteriores, las políticas internacionales del gigante, hasta ahora, hegemónico. ¿Qué diferencias existen entre Trump y Biden en este aspecto? Entender las claves sobre estas cuestiones puede permitirnos una lectura minuciosa de los años venideros en cuestión geopolítica. Para hablar sobre ello, y mucho más, hemos conversado con Juanlu González, periodista y miembro del Frente Antiimperialista Internacionalista y del colectivo Ojos para la Paz y colaborador geopolítico de medios.

-¿En qué contexto interno e internacional se enmarcan las elecciones de Estados Unidos? ¿Qué factores pueden ser determinantes para ambos candidatos?

-Teniendo en cuenta que en Estados Unidos los temas internacionales suelen ser secundarios para la opinión pública y es, además, donde suele haber más coincidencias entre quienes dicen representar a los norteamericanos, citaría dos planos de la situación interna que pueden marcar mucho las elecciones.

En primer lugar, la influencia de la pandemia en la situación económica y el estado de guerra racial que Donald Trump ha acentuado desde su llegada al poder hace ahora 4 años. Al margen de las promesas de muros fronterizos, por cierto incumplidas, Trump se lo jugaba todo a la carta económica. Y es cierto que las cosas iban bastante bien, sobre todo en cuanto a crecimiento, empleo, bajada de la presión fiscal y al brillante estado de Wall Street. Sin embargo, tras la irrupción de la pandemia, todo cambió.

Los históricos números que mostraba, sobre todo con respecto a la bajada del desempleo se revirtieron (rozaban el pleno empleo técnico), el crecimiento de la economía se vio bastante mermado y el déficit público se disparó enormemente, lo mismo que la balanza comercial, por causa de tanta guerra económica desatada a los 4 vientos contra medio mundo. Por otro lado, Trump se ha comportado como un auténtico incendiario en lo tocante a la tensión racial histórica que padece el país. En vez de pedir perdón por los abusos policiales, se ha puesto en contra de la población hispana y afrodescendiente esperando empatizar con la mayoría blanca, especialmente la más pobre, sin estudios que habita las zonas rurales.

Donald Trump pretende presentarse, así como el único capaz de mantener el orden frente a un Biden que, dice, atiza las protestas y se pone al lado de los manifestantes que, supuestamente, desestabilizan el país. De esta forma llegamos a una de las elecciones más polarizadas de la historia y donde hay menos indecisos contabilizados. Pero no podemos olvidar que han surgido, o resurgido, montones de milicias racistas fuertemente armadas que van a desconocer el resultad electoral si Trump pierde y él lo ordena. La venta de armas se ha duplicado este año. Los comercios están sellando ventanas y escaparates como si esperaran el paso de un huracán. Puede pasar cualquier cosa.

-Se habla mucho de que la administración Trump, al contrario que las anteriores, no ha iniciado ninguna guerra armada, pero, de forma genérica, ¿ cuál y cómo ha sido la política externa de Trump ?

-Es verdad que no ha iniciado guerra alguna. Sin embargo, tampoco se ha retirado de ningún frente. Prometió salir de Afganistán reconociendo al fin la derrota norteamericana y, aunque hay promesas de hacerlo, ahí siguen. Prometió salir de Siria y ahí está, robando con mercenarios kurdos el petróleo del país para impedir su reconstrucción. A pesar de que se le ha conminado a marcharse de Irak, sobre todo tras el asesinato de Soleimani, apenas hay promesas de retiradas concretas y, si lo hacen, es por el acoso permanente al que se ven sometidos por la resistencia shií.

En el Líbano siguen ahondando los planes de desestabilización del país que sí que podrían desembocar en una nueva guerra, posiblemente de carácter civil. En Yemen avanzan con la balcanización del país. Lo que han hecho con Palestina no tiene nombre, con el fiasco de Robo del Siglo, despreciando las resoluciones de la ONU y los consensos internacionales para ponerse al servicio de la extrema derecha supremacista representada por Netanhayu.

En América Latina, el EEUU de Trump lo ha seguido intentando contra Venezuela con todos los medios a su alcance, escalando el nivel de injerencia hasta llegar a niveles insospechados como preparar una fallida invasión con mercenarios o un bloqueo naval que ha sobrepasado el nivel de la piratería más deleznable.

-Por otro lado, con Biden, ¿habría diferencias al respecto?

-Sinceramente, no creo. Quizá en el caso de Palestina los demócratas jamás se hubieran atrevido a tanto, pero tampoco habrían roto con el ente sionista de Israel y sus lobbies, que son uno de los componentes de lo que llaman el “Estado Profundo” que gobierna Estados Unidos al margen de quien sea realmente su presidente.

Quizá las relaciones diplomáticas con Cuba hubieran seguido el rumbo que imprimió Obama, de cierto aperturismo en cuanto a viajes, remesas y el aligeramiento del bloqueo, pero tampoco habrían ido mucho más lejos. Pero, como decía, tampoco la figura del presidente es tan importante en Estados Unidos. Ni si quiera la composición de las cámaras.

Hemos visto como el lobby israelí puso firmes a sus señorías en contra de las directrices del partido demócrata, que desobedecieron a Obama para permitir que Netanyahu interviniera con honores en el Congreso norteamericano. Eso es Estados Unidos, cualquier cosa menos una democracia. Quien paga, manda. Y si tu campaña la financia el lobby armamentista, ya sabes quién será tu patrono durante 4 años.

-Has citado, entre otras, las incursiones y actuaciones de Estados Unidos en oriente medio, que ahora se encuentra en plena efervescencia. Para hacernos un bosquejo sobre la situación, ¿ cuáles han sido las posiciones de Trump y cuáles podrían ser las de Biden ?

-Creo que una diferencia fundamental entre ambos estribaría en el acuerdo del G5+1 sobre Irán. Un duro entendimiento logrado tras 10 años de arduas negociaciones y con el aval de la ONU, que logró traer calma a la región pero que Trump hizo saltar por los aires por orden de Israel. Un montaje que solo busca la rendición de Irán ante el ente sionista y su renuncia a la autodefensa para quedar a merced de sus enemigos, la abyecta coalición entre las tiranías del Golfo e Israel, que incluso se han atrevido a sacar a la luz, tras años de funcionar como una realidad lejos de las cámaras y de la opinión pública.

-Profundizando un poco en el tema de las “tiranías del Golfo”, podemos ver que recientemente están siendo muy sonados los atentados perpetrados por yihadistas, fundamentalistas radicales, en Europa, pero ¿ qué rol ha desempeñado Estados Unidos para que se llegue a esta situación más allá de Trump ?

-Bueno, de aquel polvo del desierto afgano vienen estos lodos. Estados Unidos lleva décadas alimentando el yihadismo, el terrorismo islámico, para conseguir sus fines políticos en todo el mundo. Como sabemos, comenzó esta estrategia en Afganistán, pero la ha usado en Yugoslavia, en Chechenia, en Siria, Libia, Yemen, Irak, China y en tantos y tantos lugares.

La internacional terrorista islamista es una creación norteamericana con apoyo francés y británico y financiación de las monarquías feudales del Golfo, esas mismas que dan cobijo y dólares al huido emérito, y son absolutamente responsables de lo que sucede hoy en Viena, ayer en París o donde quiera que actúen. Me hace mucha gracia Macron cuando parece ponerse duro con el integrismo, pero luego Francia ha recibido con honores de jefe de estado al líder de Al Qaeda en Siria y creador de las milicias de “rebeldes” contra Assad en Siria.

Las guerras de Estados Unidos y la OTAN en Oriente Medio y el norte de África son las que han disparado el número de refugiados que llegan a Europa y que, a la postre, han tenido mucho que ver con el auge de la extrema derecha en la Unión. No se puede poner una vela a dios y otra al diablo. Si no queremos terrorismo islámico dentro de nuestras fronteras, tenemos que dejar al Frente de la Resistencia, Siria, Irak, Irán, Hezbollah, Houthíes. Etc. terminar su trabajo y erradicar al Estado Islámico y a Al Qaeda de la región.

01
Dic
20

1980 el NO de Uruguay al fascismo …

Foto: Wikimedia Commons
Foto: Wikimedia Commons

EL NO del PUEBLO uruguayo a la DICTADURA FASCISTA: El cuento de los generales que se creyeron su propio cuento

Texto escrito el 9 de diciembre de 1980 por el escritor colombiano Gabriel García Márquez. Apareció en la edición impresa del diario español El País en esa misma fecha.

Cuando el general Charles de Gaulle perdió su último plebiscito, en 1969, un caricaturista español lo dibujó frente a un general Francisco Franco minúsculo y ladino que le decía, con un tono de abuelo: «Eso te pasa por preguntón». Al día siguiente, el que fuera el hombre providencial de Francia estaba asando castañas en su retiro de Colombey-les-deux-Eglises, donde poco después había de morirse de repente y sólo mientras esperaba las noticias frente a la televisión.

El periodista Claude Mauriac, que estuvo muy cerca de él, describió las últimas horas de su vida y su poder en un libro magistral, cuya revelación más sorprendente es que el viejo general estaba seguro de perder la consulta popular. En efecto, desde la semana anterior había hecho sacar sus papeles personales de la residencia presidencial y los había mandado en varias cajas a unas oficinas que tenía alquiladas de antemano. Más aún: algunos de sus allegados piensan ahora que De Gaulle había convocado aquel plebiscito innecesario sólo para darles a los franceses la oportunidad que querían de decirle que ya no más, general, que el tiempo de los gobernados es más lento e insidioso que el del poder, y que era venido el tiempo de irse, general, muchas gracias. Su vecino, el general Francisco Franco, no tuvo la dignidad de preguntarles lo mismo a los españoles, y poco antes de su mala muerte convocó a los periodistas que su propio régimen mantuvo amordazados durante cuarenta años y también a los que su propio régimen pagaba para que lo adularan, y los sorprendió con una declaración fantástica: «No puedo quejarme de la forma en que siempre me ha tratado la Prensa».

Por preguntones acaba de ocurrirles lo mismo que a De Gaulle a los militares turbios y sin gloria que gobiernan con mano de hierro a Uruguay. Pero lo que más intriga de este descalabro imprevisto es por que tenían que preguntar nada en un momento en que parecían dueños de todo su poder, con la Prensa comprada, los partidos políticos prohibidos, la actividad universitaria y sindical suprimida y con media oposición en la cárcel o asesinada por ellos mismos, y nada menos que la quinta parte de la población nacional dispersa por medio mundo. Los analistas, acostumbrados a echarle la culpa de todo al imperialismo, no sólo de lo malo, sino también de lo bueno, piensan que los gorilas uruguayos tuvieron que ceder a la presión de los organismos internacionales de crédito para mejorar la imagen de su régimen. Otros, aún más retóricos, dicen que es la resistencia popular silenciosa, que, tarde o temprano, terminará por socavar la tiranía. No hay menos de veinte especulaciones distintas, y es natural que algunas de ellas sean factores reales. Pero hay una que corre el riesgo de parecer simplista, y que a lo mejor es la más próxima de la verdad: los gorilas uruguayos -al igual que el general Franco y al contrario del general De Gaulle- terminaron por creerse su propio cuento.

Es la trampa del poder absoluto. Absortos en su propio perfume, los gorilas uruguayos debieron pensar que la parálisis del terror era la paz, que los editoriales de la Prensa vendida eran la voz del pueblo y, por consiguiente, la voz de Dios, que las declaraciones públicas que ellos mismos hacían eran la verdad revelada, y que todo eso, reunido y amarrado con un lazo de seda, era de veras la democracia. Lo único que les faltaba entonces, por supuesto, era la consagración popular, y para conseguirla se metieron como mansos conejos en la trampa diabólica del sistema electoral uruguayo. Es una máquina infernal tan complicada que los propios uruguayos no acaban de entenderla muy bien, y es tan rigurosa y fatal que, una vez puesta en marcha -como ocurrió el domingo pasado-, no hay manera de detenerla ni de cambiar su rumbo.

Sin embargo, lo más importante de esta piña militar no es que el pueblo haya dicho que no, sino la claridad con que ha revelado la peculiaridad incomparable de la situación uruguaya. En realidad, la represión de la dictadura ha sido feroz, y no ha habido una ley humana ni divina que los militares no violaran ni un abuso que no cometieran. Pero en camino se encuentran dando vueltas en el círculo vicioso de su propia Preocupación legalista. Es decir: ni ellos mismos han podido escapar de una manera de ser del país y de un modo de ser de los uruguayos, que tal vez no se parezcan a los de ningún otro país de América Latina. Aunque sea por un detalle sobrenatural: Uruguay es el único donde los presos tienen que pagar la comida que se comen y el uniforme que se ponen, y hasta el alquiler de la celda

En realidad, cuando irrumpieron contra el poder civil, en 1973, los gorilas uruguayos no dieron un golpe simple, como Pinochet o Videla, sino que se enredaron en el formalismo bobo de dejar un presidente de fachada. En 1976, cuando a este se le acabó el período formal, buscaron otra fórmula retorcida para que el poder armado pareciera legal durante otros cinco años. Ahora trataban de buscar una nueva legalidad, ficticia con este plebiscito providencial que les salió por la culata. Es como si la costumbre de la democracia representativa -que es casi un modo de ser natural de la nación uruguaya- se les hubiera convertido en un fantasma que no les permite hacer con las bayonetas otra cosa que sentarse en ellas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de diciembre de 1980

30
Nov
20

Milicos, tupas y fantasmas

escribe: Enrique Ortega Salinas

ni pinocho se atrevió a tanto …

No es cierto que los tupamaros (entre otros grupos subversivos de la década de los 60) se alzaron en armas contra una dictadura; pero tampoco es cierto que se hubieran alzado contra una democracia, a menos que, para considerar democrático un régimen, alcance con que permita elecciones cada pocos años.

El huevo de la serpiente

Los gobiernos blanqui-colorados de aquella época tenían a la mayoría de la sociedad sumergida en la pobreza, mientras los corruptos políticos vivían en la opulencia. La oligarquía uruguaya dominaba, cual maquiavélico titiritero, a los medios de comunicación más poderosos y a la mayoría de senadores, diputados y ministros. Mientras los integrantes de aquel sistema delictivo se hacían millonarios, a los niños huérfanos los tiraban en el Consejo del Niño, a veces con adolescentes violadores; la Policía picaneaba sin problema y las comisarías eran verdaderos centros de tortura, no clandestinos, sino públicos. 500 familias eran las dueñas del país. Los trabajadores rurales eran explotados descaradamente y, aun en las ciudades, era común pagar por debajo del salario mínimo nacional. Quienes querían acceder a una jubilación, pensión o empleo público, tenían que arrodillarse ante algún político blanco o colorado y comprometer militancia y voto, prostituyendo su conciencia cívica.

Difícilmente los hijos de un trabajador pisaban una universidad, situación que fue revertida radicalmente entre 2005 y 2020. Con Lacalle II, hay un fuerte intento de volver a aquella época. Se recortan horas docentes, grupos y cursos. Como indica el diputado Sebastián Sabini, hay centros educativos privados en que los estudiantes concurren todos los días, mientras que la mayoría de los estudiantes de educación pública están concurriendo dos o tres veces por semana, lo cual amplía la brecha.

En aquella época dorada para la derecha, no existían figuras como las del acoso sexual y laboral ni de responsabilidad empresarial. Los patrones gritaban, humillaban, basureaban y despedían a gusto, y en esto, las mujeres se llevaban la peor parte.

Lavar dinero y evadir era muy sencillo; pero el Frente Amplio se los complicó. La coalición multicolor ya está revirtiendo eso rápidamente. Por un lado, el BPS resolvió el 5 de agosto que “no es su competencia asegurar de oficio el cumplimiento de los laudos de los Consejos de Salarios vigentes”. El próximo paso es eliminar controles bancarios.

El supra poder perdió el control del país desde 2005 a marzo de 2020. Fuera de ese lapso, y dejando de lado los dos gobiernos de José Batlle y Ordóñez, los gobernantes de turno son solo alfiles de la oligarquía.

El candidato, para ganar, necesita dinero. Quien se lo dé, será su dueño, amo y señor. Ya será devuelto el favor, cuando acceda al cargo, de múltiples maneras: licitaciones amañadas, compras directas, acomodo de sus familiares en el gobierno, rebaja del salario real de los funcionarios públicos (lo cual termina afectando, por la ley del mercado, el salario de los privados), rebaja de impuestos para el sector de quien invirtió en el candidato, poner a los policías en contra de los trabajadores, reprimir protestas, etcétera.

Los grupos subversivos, que tal podredumbre política generó en aquella década, fueron la excusa ideal para aumentar la represión derechista y justificar el golpe de Estado de 1973 protagonizado por Juan María Bordaberry con la autoría moral de la Casa Blanca, que con el cuento de salvarnos de una dictadura comunista plagó de dictaduras derechistas a casi toda América Latina.

Los oficiales de las Fuerzas Armadas le dieron una patada en el trasero al presidente colorado (12 de junio de 1976) y tomaron el poder total con civiles títeres como el también colorado Alberto Demichelli y el blanco Aparicio Méndez.

Lo que tuvimos fue una dictadura militar blanqui-colorada.

Las Fuerzas Armadas traicionaron a la patria y usaron su poder para torturar salvajemente, asesinar, violar, secuestrar niños y robar, entre muchos otros crímenes. La Policía nacional se puso de rodillas ante el poder militar y colaboró con crudeza en la tarea de represión. Con la excusa de combatir a la subversión, destruyeron la vida a miles de compatriotas que nada tenían que ver con aquella. Se torturaba hasta por las dudas y por placer. Ser sindicalista, frenteamplista, manifestar a favor de la democracia o criticar al gobierno era más que suficiente para ser considerado un terrorista. Si un militar o policía te trataba mal y protestabas, terminabas en un calabozo, algo que la LUC de Lacalle II acaba de legitimar. Hace pocas semanas vimos cómo unos policías se llevaban detenida a una joven por filmar mientras pateaban a un indigente. La detención arbitraria ameritaría que los policías fueran dados de baja y el ministro destituido; pero estamos bajo un régimen herrerista.

La revisión propuesta por el general Fregossi parece honesta; pero la versión que pretende imponer el ministro de Defensa la transforma en restauración. Javier García, al invitar a los tupamaros a hacer su mea culpa, intenta imponer la teoría de los dos demonios: la dictadura vino porque los tupamaros tiraron la primera piedra; fue un problema generado por ambos bandos… y los blancos y colorados no tuvimos nada que ver.

Hay que ser muy imbécil para caer en una trampa tan burda. Los blancos y colorados (no todos) tuvieron mucho que ver. En primer lugar, porque la manera en que explotaban a su propio país fue el origen de todo. En segundo lugar, porque varias de sus figuras más emblemáticas colaboraron con la dictadura y, cuando retornó la democracia, aseguraron la impunidad de los violadores de derechos humanos con la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, dictada en 1986. Julio María Sanguinetti pagó así el apoyo de las Fuerzas Armadas a su candidatura presidencial, incluso, incumpliendo el artículo 4to. de dicha ley, que exigía el esclarecimiento de detenciones, desapariciones y secuestro de menores en operaciones militares o policiales.

El apoyo castrense se dividió entre el ya senil Jorge Pacheco Areco, con pocas posibilidades, y el verborragico Sanguinetti. En las escuelas militares y policiales se permitía entrar a voceros colorados para hacer campaña a favor de sus líderes y el civil más militar que ha conocido nuestro país, Pablo Millor, recorría cuarteles haciendo discursos no solo para militares, sino también para los policías que le llevaban en camiones, violando la Constitución. Por supuesto que el tema central era el comunismo. Millor no decía tres palabras sin mencionarlo. Antes de ser diputado y senador, formó parte del Consejo de Estado de la dictadura y usó toda su habilidad como orador para defenderla. En cuanto a su líder supremo, Jorge Pacheco Areco (presidente entre 1967 y 1972), fue embajador de la dictadura en España, Suiza y Estados Unidos).

 

Invitados con amnesia

La pregunta que le haría al ministro de Defensa es, si aparte de invitar al MLN-T para que reconozca sus errores, va a extender tan gentil invitación al Partido Colorado (y muy especialmente a Julio María Sanguinetti), a su propio partido (y muy especialmente al herrerismo, que detestaba a Wilson Ferreira Aldunate) y al órgano de prensa oficial de la dictadura, el diario El País.

Si ellos no participan, la discusión carece de sentido. Blancos y colorados han sido los que formaron ideológicamente a las Fuerzas Armadas. La doctrina de Seguridad Nacional no fue más que un embarazo no querido, una criatura monstruosa no reconocida por aquellos.

El diario El País (oficialista siempre que no gobierne la izquierda) celebraba cada una de las clausuras de Pacheco Areco a medios opositores, y es que, aunque el medio fuera blanco, apoyaba a aquel hombre de pocas luces, así como apoyó luego a la dictadura. En su editorial del 21 de julio de 1974, quedó grabada para la posteridad su complicidad con el régimen criminal: “El concepto de seguridad y de visión de lo ocurrido entre nosotros a lo largo de muchos años es lo que justifica, jurídica e históricamente, la participación que hoy tienen las Fuerzas Armadas en la vida nacional y sus nobles y elevados objetivos”.

Federico Fasano ha rescatado del olvido otras joyas editoriales de El País: “No compartimos la tendencia a sobreestimar las virtudes de la estricta institucionalidad democrática-republicana.” (11 de junio de 1976).

* “¿Cómo explicar a nuestros jóvenes el proceso que vivimos, la suspensión de algunos principios constitucionales y la decisión de construir una democracia superior a la que fue abatida por la sedición? ¿Cómo convencerlos que las Fuerzas Armadas no salieron a la calle para dar su cuartelazo sino como último recurso, reclamado por la ciudadanía sana del país para salvar la esencia misma de nuestro sistema?” (24 de junio de 1976). * “…abandonaron los cuarteles, no impulsados por bastardas ambiciones de poder, sino cediendo al imperativo de librar a la Nación de la inminente amenaza del caos y de la ruina”. 21 de agosto de 1979.

* “Se explica y justifica que el gobierno del general Videla no haya establecido fecha ni plazo para dar por terminada su misión. No se puede abandonar la tarea emprendida sin antes estar absolutamente seguro de que los profundos males que carcomen a la sociedad han sido radicalmente extirpados. De no actuar así se estaría ante un caso de irresponsabilidad histórica y de pusilanimidad personal. (…) La hora para el descanso no ha llegado todavía”. 27 de agosto de 1976.

* “En caso de que prospere en la Asamblea de la OEA la tendencia a juzgar la pureza, desde el punto de los Derechos Humanos, de los regímenes que más contribuyeron a la proscripción del totalitarismo marxista en América, se habrá consumado una de las mayores sinrazones en la historia de la organización, como instrumento de unidad y de promoción de la democracia en el Continente”. 23 de junio de 1978.

* “De ahí han surgido las versiones de que en el Uruguay soportamos una de las dictaduras más crueles y repugnantes de América Latina, burda especie a la que se procura dar patente de verdad en el exterior por medio de datos estadísticos ridículos sobre uruguayos asesinados, presos, torturados o forzados a abandonar el territorio nacional”. 27 de junio de 1978.

Uno de los directores de este diario integró el Consejo de Estado de la dictadura, con lo cual queda todo dicho; al margen de los créditos multimillonarios y prebendas con que el régimen retribuyó su complicidad.

Por esto y mucho más, lamento ser aguafiestas, pero no me trago esta pastilla. Los milicos seguirán pensando que tenían derecho a pasarles por arriba a sus compatriotas y blancos y colorados continuarán lavándose las manos.

No te creo, Javier. No te creo ni una palabra.

29
Nov
20

Danilo Astori y el camino desacertado de Uruguay …

COMIENZA MAGISTRAL CLASE de Danilo ASTORI

El freno de una visión equivocada

La visión que tiene el gobierno sobre el país y la política económica le impide encarar los problemas actuales operando simultáneamente sobre la oferta y la demanda

A lo largo de la historia, y en especial la contemporánea, el mundo ofrece abundante y rica experiencia acerca de los factores originarios de las dificultades macroeconómicas que han sufrido diferentes sociedades. Ello nos permite analizar el papel jugado por las variables de más alto nivel de agregación, esto es, la oferta y la demanda, prestando atención en particular a sus componentes, o sea el consumo interno, la inversión y las exportaciones en el caso de la demanda, y por otro lado la producción y las importaciones en el caso de la oferta.

Teniendo en cuenta la experiencia acumulada y la lectura que es preciso realizar antes de definir acciones políticas, Uruguay está viviendo problemas económicos muy serios que tienen su origen tanto en la oferta como en la demanda. Ambas han sumado sus efectos negativos que – además – están interconectados y se potencian entre sí.

Aunque creo que a esta altura no es necesaria la aclaración, que nadie piense que estoy olvidando el papel que juega la pandemia. No sólo no es así, sino que lo incluyo – para bien y para mal – como una de las influencias que se canalizan tanto a través de la oferta como de la demanda.

Si se comparte la afirmación precedente, entonces hay una sola conclusión posible: para mejorar los resultados macroeconómicos que hoy exhibe Uruguay es preciso encarar acciones políticas apuntando hacia la oferta y la demanda, considerando el papel de sus componentes y sus interrelaciones. El gobierno no está siguiendo este camino y no lo hace porque está encerrado en una concepción fiscal equivocada que lo lleva a incurrir en contradicciones insanables a la hora de elegir el blanco de su ataque y las armas a utilizar.

Pongamos algunos ejemplos. La política económica actual está jugada a que uno de los impulsores principales de la recuperación sea el consumo interno. Sin embargo, está llevando adelante un severo ajuste fiscal que resulta incompatible con un mejor comportamiento de ese importante generador de crecimiento y mejora de las condiciones de vida.

También encuentro inviable la apuesta a una inversión en la que el papel del sector público en materia de infraestructura es absolutamente crucial, porque es el propio gobierno el que se encarga de impedirlo con las relevantes limitaciones que ha impuesto al gasto público.

En materia de exportaciones, sólo hay discursos y viajes para comentar. No hay hasta ahora un solo paso que luzca importante y eficaz para mejorar la inserción comercial del país.

Si ingresamos al análisis por el lado de la oferta, lo que atrae prioritariamente nuestra atención es el muy débil esfuerzo que se está realizando para mejorar su calidad a través de la educación, la ciencia y la tecnología. Este mismo componente de la oferta nos brinda situaciones contrastantes al respecto, que habría que ayudar a superar con decisiones políticas que el gobierno no toma ni promueve.

Así, la asignación de recursos presupuestales con estos destinos es pobrísima. No obstante, en el propio escenario de la producción tenemos ejemplos relevantes que demuestran la potencialidad de algunos sectores para absorber medidas de apoyo y transformarlas en resultados positivos para el país. Me refiero a los llamados servicios globales, a su alto nivel de calidad y a su percepción de que enfrenta dificultades para mejorar la capacidad de su oferta de trabajo. Sabiendo que cuando la cantidad es un límite hay que recurrir a la calidad, el sector se está planteando reducir los umbrales de exigencia para incorporar personal y menciona incluso que el uso de un teléfono celular en condiciones determinadas previamente, pueda ser la base de la puesta en práctica de un camino de este tipo.

En suma, es la propia visión que tiene el gobierno sobre el país y la política económica la que le impide encarar los problemas actuales con una postura que involucre globalmente a la oferta y la demanda. Además, recorre su camino equivocado incurriendo en contradicciones, como las que existen entre la eliminación de gastos que resultan imprescindibles por un lado, y el incremento de cargos de confianza y retribuciones de jerarcas por otro.

Si una de las perspectivas posibles para analizar y definir un proceso de cambios tendiente a alcanzar niveles más altos de desarrollo económico y social es el mejoramiento de las capacidades física y humana, la verdad es que el análisis de la realidad indica que muy poco se ha avanzado en nuestro país desde que asumió el gobierno actual.

Reconozco que afirmar ahora que lo hecho en materia de capacidad humana es insuficiente, puede aparecer contradictorio con la postura y la acción oficial para enfrentar la pandemia, sobre las que hemos expresado una evaluación positiva en varias oportunidades. Al fin de cuentas, no puede negarse la estrecha vinculación entre esta conducta y lo que estamos llamando capacidad humana. En este escenario está nada menos que la vida en juego.

Es que cuando decimos que se avanzó poco en materia de capacidades humanas nos referimos a la calidad del mundo del trabajo y – en particular – a las oportunidades que tienen los ciudadanos para incrementar su acceso a más y mejores conocimientos y habilidades que les permitan defender mejor sus derechos y acceder a superiores condiciones de vida.

En cambio, cuando apoyamos la estrategia y la acción del gobierno en esta área estamos prestando toda nuestra atención – hoy más que nunca – a los valores de la responsabilidad y la solidaridad colectivas, único camino en las circunstancias vigentes hoy, para mantener el control de la lucha contra este mal visitante que llegó a Uruguay en marzo de este año.

Por eso nos sumamos con fuerza a la exhortación que encabeza la comunicación oficial sobre este tema. Estamos refiriéndonos a valores superiores que no tienen, ni tendrán jamás, color partidario. Son los que vemos y escuchamos cuando miramos hacia nuestro fuero interno y descubrimos su potente influencia. Es lo que los uruguayos tenemos que hacer hoy. Y allí, en nuestra alma, encontraremos los fundamentos de la conducta responsable y solidaria, así como el impulso necesario para sumarnos a ella.

27
Nov
20

uruguay gobernado por la derecha y milicos de cuartel …

La epidemia como fachada

 

escribe: Leandro Grille

En las últimas semanas se ha registrado un incremento notable del número de casos diarios de personas infectadas por coronavirus. Aunque la política oficial de invocar la “libertad responsable” y mantener el ajuste estructural en todos sus términos no parece en entredicho, es evidente que si se sostiene la tendencia creciente en número de brotes y número de contagios, en un plazo no demasiado largo la situación sanitaria puede complicarse, y complicarse mucho, lo que suscita preocupación en las autoridades y en el conjunto de la sociedad, y puede obligar al gobierno a replantearse definiciones y supuestos a los que ha rendido un excesivo e imprudente tributo.

 

En primer lugar, cabe preguntarse qué actitud asumirá el presidente si en el transcurso de diciembre, nuestro país se encuentra ya no en el entorno de cien, sino con cientos de casos diarios y una tasa de crecimiento de afectados que comience a delinear la temida curva exponencial. ¿Mantendrá entonces su culto a la exhortación? ¿Continuará echándole la culpa a la irresponsabilidad de la gente, de los jóvenes, o acaso abjurará de sus afirmaciones y dispondrá restricciones severas como las que se están ensayando en buena parte del mundo para frenar la segunda ola de la pandemia?

Pero más allá de este misterio sanitario que se dilucidará si tenemos la desgracia de que la tendencia actual se acentúe, es indispensable que el gobierno recapacite sobre el ajuste severo que viene implementando, porque lo menos que necesita un país en el medio de semejante emergencia de salud pública es la retirada del Estado, el desmantelamiento de políticas sociales, el achique fenomenal en los rubros del presupuesto y la caída generalizada de los ingresos. Como han hecho notar la Academia y los legisladores de la oposición, el gobierno uruguayo es el único gobierno conocido del mundo que se encuentra embarcado en un ajuste fiscal de esta naturaleza en este momento. El resto de los gobiernos, por el contrario, viene haciendo esfuerzos económicos sustantivos para ayudar a la sobrevida de las empresas, mantener en lo posible la capacidad de consumo de la gente y evitar un desmoronamiento todavía más brutal de los indicadores económicos y sociales. El gobierno uruguayo, por el contrario, decidió perseverar en la hoja de ruta neoliberal que se había trazado desde la campaña electoral no solo ignorando el advenimiento del cataclismo de una pandemia, sino que, peor aun, aprovechándola como fachada publicitaria y como factor de distracción para implementar su programa económico de redistribución regresiva y ajuste del Estado a mayor velocidad y con menor oposición.

Ahora bien, ingresando en el terreno de la conjetura: qué ocurrirá si la situación sanitaria obliga en las próximas semanas o meses a la adopción de medidas restrictivas e, incluso, a la necesidad de recomendar un nuevo confinamiento masivo de la población. La interrogante no es menor porque la sociedad no soportaría otra vez una disminución dramática de la movilidad social si el gobierno no está dispuesto, como no lo estuvo antes, a implementar algún tipo de renta básica que atienda la situación de los cientos de miles de uruguayos y uruguayas que viven al día y que ya con lo que ha pasado a lo largo del año han caído decididamente en la pobreza y han debido recurrir a ollas populares para poder comer. Sería verdaderamente criminal.

Nadie le puede exigir a un gobierno que renuncie a sus ideas o a sus propuestas de cambio, ni siquiera en el marco de una situación extraordinaria. Al fin y al cabo, el pensamiento y la ideología no se suspenden por las inclemencias de la naturaleza. Pero sí es completamente exigible que iniciativas que, a priori, ya se sabe que provocarán una intensa polémica, que distan de cualquier clase de consenso y que no tienen ni un punto de contacto con la emergencia sobrevenida, se estudien, se discutan en un contexto más amigable para el debate democrático. La decisión del gobierno de enviar una Ley de Urgente Consideración de más de 500 artículos, ninguno de los cuales mencionaba la pandemia y sus consecuencias económicas, sanitarias y sociales, cuando la sociedad estaba en cuarentena ante los primeros casos de coronavirus, fue un agravio a la democracia. Promover una reducción del salario real de los trabajadores públicos en este año no solo ha sido una increíble demostración de fanatismo e insensibilidad, también ha sido un agravio a la democracia. Intentar avanzar sobre las empresas públicas, limitando el monopolio de Ancap o ahora afectando el patrimonio de Antel mediante una ley de medios escrita por los dueños de los canales siempre es una política equivocada, pero hacerlo a la vez que se agrava la situación sanitaria, que se deteriora la calidad de vida de la gente y que está fuertemente desaconsejada cualquier aglomeración, es indignante y es, en mi opinión, antidemocrático. En los próximos tiempos, cuando el movimiento social comience a juntar las firmas para derogar la LUC o se proponga manifestaciones para expresar su rechazo a la política de ajuste, privatización y empobrecimiento, este gobierno no va a dudar en oponer a las causas de los opositores las medidas sanitarias. Si la gente se moviliza, el gobierno va a acusar a la gente de promover la epidemia. Si la gente junta firmas, el gobierno le va a tirar arriba cada uno de los muertos por el coronavirus. Los medios acompañarán ese relato de un gobierno que solo proyecta dos escenarios: una epidemia controlada por sus “méritos” de gestión o una epidemia desatada por culpa de la izquierda, el sindicalismo, los jóvenes en las plazas y la suma de irresponsabilidades de la sociedad que no los vota en los departamentos que no gobiernan.

26
Nov
20

Maradona …

El significado de astro para Argentina y el mundo del fútbol

Maradona no está en la Historia, hizo la Historia

 
 
 
Maradona y la Copa del Mundo, su mayor logro como futbolista.
Maradona y la Copa del Mundo, su mayor logro como futbolista. 

No está en la Historia, hizo la Historia. La escribió con una pelota de fútbol adherida a su pie izquierdo. Y cada trazo estremeció de felicidad a un país como la Argentina que vivió por él y con él, acaso las más grandes emociones populares del último medio siglo. En un país de grandes desventuras colectivas, que ha soportado una dictadura sanguinaria, una guerra perdida, hiperinflaciones y crisis económicas recurrentes, entre otros tantos infortunios, Diego Armando Maradona derramó felicidad sobre millones de argentinos. Pocas imagenes entregan una postal tan fuerte de argentinidad como la de Diego alzando la Copa en el Mundial de 1986. Pocas representan tanto lo que quisimos ser.

 

Símbolo potente de la argentinidad, sin embargo, Diego también ha sido universal. Una de las celebridades más famosas de todos los tiempos. Y por eso las repercusiones de su deceso han pegado tanto en el mundo. La noticia trepada a los portales informativos más importantes, las imagenes del dolor sincero que reina en las calles de Nápoles, las declaraciones de líderes politicos mundiales y deportistas que compitieron con él y en contra de él, revelan que ha partido un ícono, una personalidad impar, alguien que trascendido su propia condición de futbolista. Y que ha dejado un vacío que tal vez nadie pueda cubrir. Porque Maradona fue único. En todo lo querible y odiable que como ser humano pudo tener.

 

Mucho antes de que la noticia de su muerte estremeciera al mundo, Diego había logrado en vida, lo que Carlos Gardel, Eva Perón y Ernesto “Che” Guevara consiguieron sólo después de dejar este mundo: ser un mito argentino. Pero el precio que pagó por ello y por ser el más grande futbolista argentino de todos los tiempos y acaso de la historia mundial, fue el más elevado de todos: no poder vivir su propia existencia. O vivir muchas en una sola. O encerrar muchas personas dentro de su propio cuerpo. Quedó dicho ya que Diego fue muy feliz y nos hizo muy felices a todos. Pero también fue muy infeliz y nos hizo muy infelices. Pero nunca tanto como en estas horas amargas en el que las lágrimas de millones de habitantes de este suelo futbolero como pocos, empapan la bandera celeste y blanca que Diego defendió como pocos o como ninguno dentro de las canchas del mundo. Con el número 10 en la espalda y el brazalete de capitán eterno. Y la pelota adherida a su zurda inmortal.

Parece un exceso patriotero y puede que lo sea. Pero como muy pocos, en todo lo bueno y en todo lo malo que tuvo el ajetreo de su vida impar, Diego representa lo mejor y lo peor de ciertas esencias nacionales, potenciado por una fama que lo asfixió desde que en 1976 y con menos de 15 años debutó en la primera de Argentinos Juniors. Dijo de él Eduardo Galeano. “Cualquiera podía reconocer en él una síntesis ambulante de las debilidades humanas, o al menos masculinas: mujeriego, tragón, borrachín, tramposo, mentiroso, fanfarrón, irresponsable. Pero los dioses no se jubilan, por muy humanos que sean. Él nunca pudo regresar a la anónima multitud de donde venía. La fama, que lo había salvado de la miseria, lo hizo prisionero” escribió alguna vez el célebre escritor y periodista uruguayo, amante del gran fútbol que Diego escenificó como muy pocos. O como nadie.

Tal vez esté de más, repasar los hitos de su vida única e irrepetible. Porque la vida de Diego la vivimos todos. Primero en blanco y negro y despues, en colores. Sus éxitos y sus derrotas en el deporte y en la vida, sus grandezas y sus miserias, sus crisis y sus resurrecciones, sus peleas y sus reconciliaciones también fueron un poco nuestras. Diego vivió a la vista del mundo como si las paredes de sus hogares fueran de material transparente. Y llegaron a hacer volar drones por encima de su casa, cuando hace pocos días lo llevaron al barrio privado de Tigre donde dio su último suspiro. Seguramente recordaremos con el tiempo, donde estábamos o que estábamos haciendo en el preciso instante en el que se conoció su muerte.

“Yo era un pibe de Fiorito que jugaba más o menos bien a la pelota. Un día me pegaron un voleo en el traste, me mandaron a la cima del mundo y ahí me dejaron sólo” dijo Diego alguna vez cuando le preguntaron cómo había sido su vida. En el viaje le pasó todo lo bueno y todo lo malo. Tuvo en sus manos la Copa del Mundo en México ’86 y estuvo tres veces al borde de la muerte antes de este desenlace. Conoció el poder del dinero y el de la droga. El sol a pleno de los estadios repletos que vivaban su nombre y la noche oscura del vicio y el pecado. Las mansiones más caras y las frías camas de los hospitales y los neuropsiquiátricos. Los elogios más encendidos de los periodistas y la letra escueta de los partes médicos.

 

Maradona hizo esperar en una audiencia en pleno Vaticano al papa Juan Pablo II y pasó horas extasiado en La Habana conversando con su adorado Fidel Castro, que también murió un 26 de noviembre pero de hace 4 años. Trató con reyes, presidentes, dictadores, empresarios, narcos y capomafias. Se casó con su novia Claudia Villafañe en una ceremonia principesca en el Luna Park y luego la traicionó de todas las maneras posibles. Negó hijos y después los reconoció. Formó familias y las deshizo. Su increíble magnetismo personal, todo lo que él sólo provocaba con entrar a un estudio de televisión, al despacho de un ejecutivo, a un vestuario o a una cancha, lo salvó muchas veces. También lo condenó. Lo hizo sentir impune, más allá de todo. Hasta el último momento, sólo una ley acató Maradona: la de sus propios deseos. Lo mejor de lo bueno y lo peor de lo malo convivieron dentro de él. Y muchas veces, su familia y sus mejores amigos fueron víctimas de esa pelea que dió hasta su último aliento.

 Quedarse con el futbolista genial, único e irrepetible, con el autor de dos de los goles más celebres de la historia, marcados a Inglaterra en el mismo partido del Mundial de México ’86 y con diferencia de diez minutos, con el manipulador de las más grandes emociones populares que la Argentina haya vivido en los últimos 50 años, es hacer un recorte mezquino. Maradona ha logrado ser más grande que el fútbol mismo. Para el escritor mexicano Juan Villoro es “la figura más fabulosa que ha producido el fútbol dentro y fuera de la cancha”. Por eso dolió tanto verlo tambaleante y balbuceante, el día de su 60º cumpleaños, cuando incomprensiblemente fue llevado a la cancha de Gimnasia y Esgrima La Plata para recibir un homenaje a puertas cerradas que terminó siendo una cruel despedida. Quisieron extraerle la última tajada, sacarle el último beneficio a él, que lo había dado todo y acaso ya no tenía más nada para dar.

Cuesta (y costará mucho) escribirlo, decirlo y asumirlo. Pero lo que ha partido de Diego Maradona es su cuerpo y su alma, extinguidos de tanto vivir a su manera. El jugador fenomenal e irrepetible, el capitán de la selección argentina campeona del mundo en México ’86, el mito y la leyenda, el orgullo del pueblo argentino son inmortales. Viven y vivirán en cada imagen suya con la pelota en la zurda, gritando la magia de sus goles y sus jugadas, levantando la Copa del Mundo, Mejorándonos una vida que él ayudó mucho para hacerla más feliz. Aunque haya dejado su propia vida en el intento.

26
Nov
20

la derecha uruguaya

@mateamargouy

Estos días la agenda mediática le dedicó varias horas a cubrir al Ministerio del Interior, no por las preocupantes cifras de homicidios que dejó octubre sino por la polémica destitución del Jefe de Policía de Montevideo, Erode Ruíz.

El hecho conocido, la prensa realizando notas sobre el vínculo y hasta la existencia de un teléfono rojo entre Ruiz y un alto jerarca del gobierno anterior, desataron el enojo y una fuerte discusión entre el ahora ex Jefe de Policía y el actual Ministro Jorge Larrañaga. El ministro veía cuestionado su mando e incluso de forma pública, no le dejaba mayores opciones.

La situación despertó sorpresa en propios y ajenos y desató una fuerte crítica por parte de la oposición señalando que así se dividía al país, con estos gestos y señales.

Desde otra óptica, parece pertinente también entender que esta situación comienza junto con la administración de Lacalle. Larrañaga compitió para ser presidente y quedó muy lejos y atrás, su vida política persistió con varias deserciones en sus filas, pero con un gran salvavidas que fue el plebiscito por una reforma constitucional “por mayor seguridad”. Alcanzó las firmas, pero no los votos, el herrerismo no acompañó la campaña y aún así, salvó con un resultado ajustado la derrota y sobre todo su vida política.

Ese vínculo con la seguridad le valió arrebatarle el Ministerio al herrerismo de los Lacalle, de gran incidencia en la estructura policial. El Presidente aceptó darle la investidura de Ministro, pero no así, la designación de las estructuras intermedias y los Jefes departamentales, en muchos casos primó el candidato herrerista como lo fue en el caso del Jefe de Policía.

El herrerismo no sólo restituyó a varios de su vieja guardia, pasada a retiro “obligado” o simplemente por edad en los gobiernos pasados, sino que también montó una estructura de Inteligencia en la órbita de Presidencia con Alvaro Garcé como coordinador, aunque con características de “superministro”, con potestades ampliadas en la ley de urgente consideración. Es de suponer que Garcé estuvo implicado en las designaciones de principio de año en el ministerio.

Estas conjeturas, no dejan de ser sólo eso, pero pueden explicar la filtración de una conversación entre el presidente y Ruiz después de ser destituido donde le dijo “La confianza que mi familia tiene en usted seguirá estando”. En la década del 90’, Ruiz fue el encargado de llevar a los militantes vascos detenidos en Uruguay al aeropuerto para entregárselos al gobierno del Estado Español, en una tarea encomendada directamente por el aquel entonces presidente Lacalle Herrera. Cabe preguntarse ¿Tendrá esta conversación filtrada un componente de futuro?

La interna Policial a la cual Larrañaga le prometió un enorme respaldo ve en la destitución del Jefe de Policía de Montevideo más una afrenta a su “cuota” de poder que un espaldarazo. Tras la destitución de Erode Ruiz aparece la intervención de ahora en más de los discursos y agendas por parte del Director de la Policía Nacional. Erode es destituido por el gobierno que él apoya, la causa es mantener una reunión con un integrante de la oposición y del anterior gobierno, jamás fue sancionado ni amonestado por mantener reuniones con el nuevamente electo intendente de Maldonado, Antía.

Sea lo que sea, Larrañaga tiene más frentes abiertos que seguridades. Viene cultivando más adversarios dentro de la policía que los que ha cosechado dentro del Partido Nacional.

Mientras trata de polemizar con el Frente Amplio y colocar en la opinión pública una confrontación con gestiones anteriores que vayan maquillando la percepción de la inseguridad, también tiene la disputa a la interna de su cartera. Todos estos problemas sin nombrar al otro actor de la coalición que al igual que Larrañaga perdió las negociaciones de los cargos intermedios, Cabildo Abierto. Manini buscó minar de coroneles retirados las dependencias departamentales del Ministerio del Interior con poco éxito y no está dispuesto a ceder en esa negociación latente. Estas debilidades públicas le vuelven abrir la puerta a más de uno, tanto los barullos internos como la sensación térmica; y es que ya pasaron los meses donde se paró el país y el mundo, la seguridad vuelve a ser uno de los principales problemas de la ciudadanía. Si Manini lograra sus aspiraciones Larrañaga será recordado dentro del Ministerio del Interior como el Ministro que entregó la policía a los militares.

25
Nov
20

falsos héroes …

EE.UU. no derrotó al fascismo en la Segunda Guerra Mundial, lo internacionalizó discretamente

 

 

 

 

«Estados Unidos se ha establecido como el enemigo mortal de todos los gobiernos del pueblo, de toda movilización científico-socialista de la conciencia en el mundo, de toda actividad antiimperialista en la Tierra.» – George Jackson

Uno de los mitos fundacionales del mundo contemporáneo de Europa Occidental y Estados Unidos es que el fascismo fue derrotado en la Segunda Guerra Mundial por las democracias liberales, y particularmente por los Estados Unidos. Con los subsiguientes juicios de Nuremberg y la paciente construcción de un orden mundial liberal, se erigió un baluarte, a trompicones y con la constante amenaza de regresión, contra el fascismo y su gemelo malvado en Oriente. Las industrias culturales estadounidenses han ensayado este relato hasta la saciedad, convirtiéndolo en un Kool-Aid ideológico empalagoso y canalizándolo en cada hogar, choza y esquina de la calle con un televisor o teléfono inteligente, yuxtaponiendo incansablemente el mal supremo del nazismo con la libertad y la prosperidad de la democracia liberal.

Sin embargo, el registro material sugiere que este relato se basa en realidad en un antagonismo falso y que es necesario un cambio de paradigma para comprender la historia del liberalismo y el fascismo realmente existentes. Este último, como veremos, lejos de ser erradicado al final de la Segunda Guerra Mundial, fue realmente reutilizado, o más bien redistribuido, para cumplir su función histórica principal: destruir el comunismo ateo y su amenaza para la misión civilizadora capitalista. Dado que los proyectos coloniales de Hitler y Mussolini se habían vuelto tan descarados y erráticos, ya que pasaron de seguir más o menos las reglas del juego liberales a romperlas abiertamente y luego volverse loco, se entendió que la mejor manera de construir la internacional fascista era hacerlo bajo una cobertura liberal, es decir, mediante operaciones clandestinas que mantuvieran una fachada liberal. Si bien esto probablemente suena como una hipérbole para aquellos cuya comprensión de la historia ha sido formateada por la ciencia social burguesa, que se centra casi exclusivamente en el gobierno visible y la cobertura liberal antes mencionada, la historia del gobierno invisible del aparato de seguridad nacional sugiere que el fascismo, lejos de haber sido derrotado en la Segunda Guerra Mundial, fue internacionalizado con éxito.

Los arquitectos de la internacional fascista

Cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, el futuro jefe de la CIA, Allen Dulles, lamentó que su país estuviera luchando contra el enemigo equivocado. Los nazis, como explicó, eran cristianos arios procapitalistas, mientras que el verdadero enemigo era el comunismo ateo y su rotundo anticapitalismo. Después de todo, Estados Unidos había formado parte, sólo unos 20 años antes, de una intervención militar masiva en la U.R.S.S., cuando catorce países capitalistas buscaban, en palabras de Winston Churchill, «estrangular al bebé bolchevique en su cuna». Dulles comprendió, como muchos de sus colegas en el gobierno de Estados Unidos, que lo que más tarde se conocería como la Guerra Fría era en realidad la vieja guerra, como Michael Parenti ha argumentado de manera convincente: la que habían estado luchando contra el comunismo desde sus inicios.

Hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, el general Karl Wolff, exmano derecha de Himmler, fue a ver a Allen Dulles en Zurich, donde trabajaba para la Oficina de Servicios Estratégicos, la organización predecesora de la CIA. Wolff sabía que la guerra estaba perdida y quería evitar ser llevado ante la justicia. Dulles, por su parte, quería que los nazis en Italia bajo el mando de Wolff depusieran las armas contra los aliados y ayudaran a los estadounidenses en su lucha contra el comunismo. Wolff, quien fue el oficial de las SS de mayor rango que sobrevivió la guerra, le ofreció a Dulles la promesa de desarrollar, con su equipo nazi, una red de inteligencia contra Stalin. Se acordó que el general que había desempeñado un papel central en la supervisión de la máquina genocida de los nazis y que expresó su «alegría especial» cuando consiguió trenes de carga para enviar a 5.000 judíos al día a Treblinka, estaría protegido por el futuro director de la CIA, que lo ayudó a evitar los juicios de Nuremberg.

Wolff estaba muy lejos de ser el único alto funcionario nazi protegido y rehabilitado por la OSS-CIA. El caso de Reinhard Gehlen es particularmente revelador. Este general del Tercer Reich había estado a cargo de Fremde Heere Ost, el servicio de inteligencia nazi dirigido contra los soviéticos. Después de la guerra, fue reclutado por la OSS-CIA y se reunió con todos los principales arquitectos del Estado de Seguridad Nacional de la posguerra: Allen Dulles, William Donovan, Frank Wisner, el presidente Truman. Luego fue designado para encabezar el primer servicio de inteligencia alemán después de la guerra, y procedió a emplear a muchos de sus colaboradores nazis. La Organización Gehlen, como se la conocía, se convertiría en el núcleo del servicio de inteligencia alemán. No está claro cuántos criminales de guerra contrató este nazi condecorado, pero Eric Lichtblau estima que unos cuatro mil agentes nazis se integraron en la red supervisada por la agencia de espionaje estadounidense. 

Con una financiación anual de medio millón de dólares de la CIA en los primeros años después de la guerra, Gehlen y sus hombres fuertes pudieron actuar con impunidad. Yvonnick Denoël explicó este cambio con notable claridad: “Es difícil entender que, ya en 1945, el ejército y los servicios de inteligencia estadounidenses reclutaron sin escrúpulos a excriminales nazis. Sin embargo, la ecuación era muy simple en ese momento: Estados Unidos acababa de derrotar a los nazis con la ayuda de los soviéticos. De ahora en adelante planearon derrotar a los soviéticos con la ayuda de los exnazis».

La situación fue similar en Italia porque el acuerdo de Dulles con Wolff era parte de una empresa más grande, llamada Operación Amanecer, que movilizó a nazis y fascistas para poner fin a la Segunda Guerra Mundial en Italia (y comenzar la Tercera Guerra Mundial en todo el mundo). Dulles trabajó mano a mano con el futuro director de contrainteligencia de la Agencia, James Angleton, que entonces estaba destinado por la OSS en Italia. Estos dos hombres, que se convertirían en dos de los actores políticos más poderosos del siglo XX, demostraron de lo que eran capaces en esta estrecha colaboración entre los servicios de inteligencia estadounidenses, los nazis y los fascistas.

Angleton, por su parte, reclutó fascistas para poner fin a la guerra en Italia con el fin de minimizar el poder de los comunistas. Valerio Borghese fue uno de sus contactos clave porque este fascista de línea dura en el régimen de Mussolini estaba listo para servir a los estadounidenses en la lucha anticomunista, y se convirtió en una de las figuras internacionales del fascismo de posguerra. Angleton lo había salvado directamente de las manos de los comunistas, y el hombre conocido como el Príncipe Negro tuvo la oportunidad de continuar la guerra contra la izquierda radical bajo un nuevo jefe: la CIA.

Una vez que terminó la guerra, los altos funcionarios de inteligencia de EE. UU., incluidos Dulles, Wisner y Carmel Offie, «trabajaron para garantizar que la desnazificación solo tuviera un alcance limitado», según Frédéric Charpier: «Generales, altos funcionarios, policías, industriales, abogados, economistas, diplomáticos, académicos y verdaderos criminales de guerra se salvaron y volvieron a ocupar sus puestos «. El hombre a cargo del Plan Marshall en Alemania, por ejemplo, fue un exasesor de Hermann Göring, el comandante en jefe de la Luftwaffe (fuerza aérea). Dulles redactó una lista de altos funcionarios del estado nazi para protegerlos y hacerlos pasar por oponentes de Hitler. La OSS-CIA procedió a reconstruir los estados administrativos en Alemania e Italia con sus aliados anticomunistas.

Eric Lichtblau estima que más de 10.000 nazis pudieron emigrar a los Estados Unidos en el período de posguerra (al menos 700 miembros oficiales del partido nazi habían podido ingresar a los Estados Unidos en la década de 1930, mientras que los refugiados judíos eran rechazados) . Además de unos pocos cientos de espías alemanes y miles de miembros del personal de las SS, la Operación Paperclip, que comenzó en mayo de 1945, trajo al menos a 1.600 científicos nazis a Estados Unidos con sus familias. Esta empresa tenía como objetivo recuperar las grandes mentes de la máquina de guerra nazi y poner sus investigaciones sobre cohetes, aviación, armas biológicas y químicas, etc., al servicio del imperio estadounidense. La Agencia de Objetivos Conjuntos de Inteligencia se creó específicamente para reclutar nazis y encontrarles puestos en los centros de investigación, el gobierno, el ejército, los servicios de inteligencia o las universidades (participaron al menos 14 universidades, incluidas Cornell, Yale y MIT).

Aunque el programa excluía oficialmente a los ardientes nazis, al menos al principio, de hecho permitió la inmigración de químicos de IG Farben (que había suministrado los gases mortales utilizados en los exterminios masivos), científicos que habían utilizado esclavos en campos de concentración para hacer armas y médicos que habían participado en horribles experimentos con judíos, romaníes, comunistas, homosexuales y otros prisioneros de guerra. Estos científicos, que fueron descritos por un funcionario del Departamento de Estado opuesto a Paperclip como «los ángeles de la muerte de Hitler», fueron recibidos con los brazos abiertos en la tierra de los libres. Se les ofreció un alojamiento confortable, un laboratorio con asistentes y la promesa de ciudadanía si su trabajo daba frutos. Continuaron llevando a cabo investigaciones que se han utilizado en la fabricación de misiles balísticos, bombas de racimo de gas sarín y el armamento de la peste bubónica.

La CIA también colaboró con el MI6 para establecer ejércitos anticomunistas secretos en todos los países de Europa occidental. Con el pretexto de una posible invasión del Ejército Rojo, la idea era entrenar y equipar redes de soldados ilegales que se quedarían atrás, que permanecerían detrás de las líneas enemigas si los rusos se movían hacia el oeste. Serían así activados en el territorio recién ocupado y encargados de misiones de exfiltración, espionaje, sabotaje, propaganda, subversión y combate. Las dos agencias trabajaron con la OTAN y los servicios de inteligencia de muchos países de Europa Occidental para construir esta vasta organización sub-rosa, establecer numerosos depósitos de armas y municiones y equipar a sus soldados de las sombras con todo lo que necesitaban. Para ello, reclutaron nazis, fascistas, colaboracionistas y otros miembros anticomunistas de la extrema derecha. Los números varían según el país, pero se estiman entre unas pocas docenas y varios cientos, o incluso algunos miles, por país. Según un informe del programa de televisión Retour aux sources, había 50 unidades de red en espera en Noruega, 150 en Alemania, más de 600 en Italia y 3.000 en Francia.

Estos militantes entrenados luego serían movilizados para cometer o coordinar ataques terroristas contra la población civil, que luego fueron atribuidos a los comunistas para justificar las represiones de «ley y orden». Según las cifras oficiales en Italia, donde esta estrategia de tensión fue particularmente intensa, se produjeron 14.591 actos de violencia por motivos políticos entre 1969 y 1987, que mataron a 491 personas e hirieron a 1.181. Vincenzo Vinciguerra, miembro del grupo de extrema derecha Ordine Nuovo y autor del atentado cerca de Peteano en 1972, explicó que los fascistas “Avanguardia Nazionale, como Ordine Nuovo, estaban siendo movilizados en la batalla como parte de una estrategia anticomunista originados no con organizaciones desviadas de las instituciones de poder, sino del propio Estado, y específicamente dentro del ámbito de las relaciones del Estado dentro de la Alianza Atlántica”. Una comisión parlamentaria italiana que llevó a cabo una investigación de los ejércitos que se quedaron atrás en Italia, llegó a la siguiente conclusión en 2000: “Esas masacres, esas bombas, esas acciones militares habían sido organizadas o promovidas o apoyadas por hombres dentro de las instituciones estatales italianas y, como ha sido descubierto más recientemente, por hombres vinculados a las estructuras de la inteligencia de los Estados Unidos.»

El Estado de Seguridad Nacional de EE. UU. También participó en la supervisión de las líneas de tráfico que exfiltraron a los fascistas de Europa y les permitieron reasentarse en lugares seguros en todo el mundo, a cambio de hacer el trabajo sucio. El caso de Klaus Barbie es uno entre miles, pero dice mucho sobre el funcionamiento interno de este proceso. Conocido en Francia como «el carnicero de Lyon», fue jefe de la oficina de la Gestapo allí durante dos años, incluido el momento en que Himmler dio la orden de deportar al menos a 22.000 judíos de Francia. Este especialista en ‘tácticas mejoradas de interrogatorio’, conocido por torturar hasta la muerte al coordinador de la Resistencia francesa, Jean Moulin, organizó la primera redada de la Unión General de Judíos en Francia en febrero de 1943 y la masacre de 41 niños judíos refugiados en Izieu Abril de 1944. Antes de llegar a Lyon, había dirigido salvajes escuadrones de la muerte, que habían matado a más de un millón de personas en el frente oriental, según Alexander Cockburn y Jeffrey St. Clair. Pero después de la guerra, el hombre a quien estos mismos autores describen como el tercero en la lista de criminales de las SS más buscados estaba trabajando para el Cuerpo de Contrainteligencia (CIC) del Ejército de los Estados Unidos. Fue contratado para ayudar a construir los ejércitos de permanencia reclutando a otros nazis y para espiar a los servicios de inteligencia franceses en las regiones controladas por Francia y Estados Unidos en Alemania.

Cuando Francia se enteró de lo que estaba sucediendo y exigió la extradición de Barbie, John McCloy, el Alto Comisionado de los Estados Unidos en Alemania, se negó alegando que las acusaciones se basaban en rumores. Sin embargo, al final resultó demasiado caro, simbólicamente, mantener una carnicería como Barbie en Europa, por lo que fue enviado a América Latina en 1951, donde pudo continuar su ilustre carrera. Instalado en Bolivia, trabajó para las fuerzas de seguridad de la dictadura militar del general René Barrientos y para el Ministerio del Interior y el ala contrainsurgente del Ejército boliviano bajo la dictadura de Hugo Banzer, antes de participar activamente en el Golpe de la Cocaína en 1980 y se convirtió en director de las fuerzas de seguridad bajo el mando del general Meza. A lo largo de su carrera mantuvo estrechas relaciones con sus salvadores en el Estado de Seguridad Nacional de Estados Unidos, desempeñando un papel central en la Operación Cóndor, el proyecto de contrainsurgencia que aglutinó dictaduras latinoamericanas, con el apoyo de Estados Unidos, para aplastar violentamente a cualquier país. intento de levantamientos igualitarios desde abajo. También ayudó a desarrollar el imperio de la droga en Bolivia, incluida la organización de bandas de narco-mercenarios a quienes llamó «Los novios de la muerte», y cuyos uniformes se parecían a los de las SS. Viajó libremente en las décadas de 1960 y 1970, visitó los Estados Unidos al menos siete veces, y lo más probable es que participó en la persecución organizada por la Agencia para matar a Ernesto “Che” Guevara.

El mismo patrón básico de integración de los fascistas en la guerra global contra el comunismo es fácilmente identificable en Japón, cuyo sistema de gobierno antes y durante la guerra ha sido descrito por Herbert P. Bix como «fascismo del sistema emperador». Tessa Morris-Suzuki ha demostrado de manera convincente la continuidad de los servicios de inteligencia al detallar cómo el Estado de Seguridad Nacional de EE.UU. supervisó y administró la organización KATO. Esta red de inteligencia privada, muy parecida a la organización Gehlen, estaba repleta de exmiembros destacados de los servicios militares y de inteligencia, incluido el Jefe de Inteligencia del Ejército Imperial (Arisue Seizō), quien compartía con su manejador estadounidense (Charles Willoughby) una profunda admiración para Mussolini. Las fuerzas de ocupación estadounidenses también cultivaron estrechas relaciones con altos funcionarios de la comunidad de inteligencia civil japonesa durante la guerra (sobre todo Ogata Taketora). Esta notable continuidad entre el Japón de la preguerra y la posguerra ha llevado a Morris-Suzuki y otros académicos a mapear la historia japonesa en términos de un régimen de transguerra, es decir, uno que continuó desde antes hasta después de la guerra. Este concepto también nos permite dar sentido a lo que estaba sucediendo en la superficie en el ámbito del gobierno visible. En aras de la concisión, baste citar el caso notable del hombre conocido como el «Diablo de Shōwa» por su brutal gobierno de Manchukuo (la colonia japonesa en el noreste de China): Nobusuke Kishi. Gran admirador de la Alemania nazi, Kishi fue nombrado Ministro de Municiones por el primer ministro Hideki Tojo en 1941, con el fin de preparar a Japón para una guerra total contra Estados Unidos, y fue él quien firmó la declaración oficial de guerra contra Estados Unidos. Después de cumplir una breve pena de prisión como criminal de guerra en la era de la posguerra, fue rehabilitado por la CIA, junto con su compañero de celda, el capo del crimen organizado Yoshio Kodama. Kishi, con el apoyo y el generoso respaldo financiero de sus manejadores, asumió el control del Partido Liberal, lo convirtió en un club de derecha de ex líderes del Japón imperial y ascendió para convertirse en Primer Ministro. «El dinero [de la CIA] fluyó durante al menos quince años, bajo cuatro presidentes estadounidenses», escribe Tim Wiener, «y ayudó a consolidar el gobierno de partido único en Japón durante el resto de la guerra fría.»

Los servicios de seguridad nacional de EE. UU. También han establecido una red educativa global para capacitar a combatientes procapitalistas, a veces bajo el liderazgo de nazis y fascistas experimentados, en las técnicas probadas y verdaderas de represión, tortura y desestabilización, así como propaganda y guerra psicológica. . La famosa Escuela de las Américas se estableció en 1946 con el objetivo explícito de entrenar a una nueva generación de guerreros anticomunistas en todo el mundo. Según algunos, esta escuela tiene la distinción de haber educado al mayor número de dictadores en la historia mundial. Cualquiera que sea el caso, es parte de una red institucional mucho más grande. Vale la pena mencionar, por ejemplo, las contribuciones educativas del Programa de Seguridad Pública: “Durante unos veinticinco años”, escribe el exoficial de la CIA John Stockwell, “la CIA, […] entrenó y organizó a policías y paramilitares de todo el mundo en técnicas de control de población, represión y tortura. Se establecieron escuelas en los Estados Unidos, Panamá y Asia, de las cuales se graduaron decenas de miles. En algunos casos, se utilizó como instructores a ex oficiales nazis del Tercer Reich de Hitler.»

El fascismo se globaliza bajo la cobertura liberal

El imperio estadounidense ha jugado así un papel central en la construcción de una internacional fascista al proteger a los militantes de derecha y alistarlos en la Tercera Guerra Mundial contra el ‘comunismo’, una etiqueta elástica extendida a cualquier orientación política que entrara en conflicto con los intereses. de la clase dominante capitalista. Esta expansión internacional de los modos de gobierno fascistas ha llevado a la proliferación de campos de concentración, campañas terroristas y de tortura, guerras sucias, regímenes dictatoriales, grupos de autodefensa y redes del crimen organizado en todo el mundo. Los ejemplos podrían enumerarse ad nauseum, pero los reduciré en interés del espacio y simplemente invocaré el testimonio de Victor Marchetti, quien fue un alto funcionario de la CIA de 1955 a 1969: “Estábamos apoyando a cada dictador a medias , oligarquía que existía en el Tercer Mundo, siempre y cuando prometieran mantener de alguna manera el statu quo, lo que por supuesto sería beneficioso para los intereses geopolíticos, intereses militares, intereses de las grandes empresas y otros intereses especiales de Estados Unidos.”

El historial de la política exterior de los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial es probablemente la mejor medida de su contribución única a la internacionalización del fascismo. Bajo la bandera de la democracia y la libertad, según William Blum, Estados Unidos:

   +       Se esforzó por derrocar a más de 50 gobiernos extranjeros.
   +        Interfirió gravemente en elecciones democráticas en al menos 30 países.
   +       Intentó asesinar a más de 50 líderes extranjeros.
   +        Arrojó bombas sobre la gente de más de 30 países.
   +        Intentó reprimir un movimiento populista o nacionalista en 20 países.

La Asociación para la Disidencia Responsable, compuesta por 14 exoficiales de la CIA, calculó que su agencia fue responsable de matar a un mínimo de 6 millones de personas en 3.000 operaciones mayores y 10.000 operaciones menores entre 1947 y 1987. Estos son asesinatos directos, por lo que las cifras no dan cuenta de las muertes prematuras bajo el sistema mundial capitalista respaldado por los fascistas debido al encarcelamiento masivo, la tortura, la desnutrición, la falta de agua potable, la explotación, la opresión, la degradación social, las enfermedades ecológicas o curables (en 2017, según la ONU, 6,3 millones de niños y jóvenes adolescentes fallecieron por causas evitables vinculadas a las desigualdades socioeconómicas y ecológicas del Capitaloceno, lo que equivale a la muerte de un niño cada 5 segundos).

Para establecerse como la hegemonía militar global y el perro guardián internacional del capitalismo, el gobierno de los Estados Unidos y el Estado de Seguridad Nacional han contado con la ayuda de un número significativo de nazis y fascistas que integró en su red global de represión, incluidos los 1.600 nazis traídos al país. Estados Unidos a través de la Operación Paperclip, los 4.000 aproximadamente integrados en la organización Gehlen, las decenas o incluso cientos de miles que se reintegraron a los regímenes de ‘posguerra’, o más bien de transguerra, en los países fascistas, el gran número a los que se les dio paso El patio trasero del Imperio, América Latina y otros lugares, así como los miles o decenas de miles integrados en los ejércitos secretos de la OTAN. Esta red mundial de asesinos anticomunistas experimentados también se ha utilizado para entrenar ejércitos de terroristas en todo el mundo para participar en guerras sucias, golpes de estado, esfuerzos de desestabilización, sabotajes y campañas terroristas.

Todo esto se ha hecho al amparo de una democracia liberal y con la ayuda de sus poderosas industrias culturales. El verdadero legado de la Segunda Guerra Mundial, lejos de ser el de un orden mundial liberal que había derrotado al fascismo, es el de una verdadera internacional fascista desarrollada bajo la cobertura liberal para intentar destruir a quienes realmente habían luchado y ganado la guerra contra el fascismo: los comunistas.

Gabriel Rockhill es un filósofo, crítico cultural y activista franco-estadounidense. Fue director fundador del Taller de Teoría Crítica y profesor de Filosofía en la Universidad de Villanova. Sus libros incluyen Counter-History of the Present: Untimely Interrogations into Globalization, Technology, Democracy (2017), Interventions in Contemporary Thought: History, Politics, Aesthetics (2016), Radical History & the Politics of Art (2014) y Logique de l ‘histoire (2010). Además de su trabajo académico, ha participado activamente en actividades extraacadémicas en el mundo del arte y del activismo, así como colaborador habitual del debate intelectual público. Siga en twitter: @GabrielRockhillAttachments area

Fuente del artículo original en inglés: https://www.counterpunch.org/2020/10/16/the-u-s-did-not-defeat-fascism-in-wwii-it-discretely-internationalized-it/




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