05
Dic
16

cuba …

Los que miran y no ven: Cuba y el “capitalismo de Estado”

escribe: Nelson P Valdés

“…. en ciertos momentos Lenin se planteaba la idea, incluso, de la construcción del capitalismo bajo la dirección del proletariado. Para tranquilidad de ustedes, desde luego, les digo que no tenemos pensado semejante cosa y no es porque estemos en desacuerdo con Lenin, sino porque las circunstancias son diferentes, puesto que nuestro proceso, que pudo contar con la asistencia del campo socialista y de la URSS, ha avanzado mucho, cuenta con fuerzas muy sólidas y no tiene que plantearse la cuestión en esos términos.” Fidel Castro, 6 de Agosto de 1995.

“Recuerdo haber leído cómo en determinado momento Lenin concebía la construcción del capitalismo bajo la dirección de los trabajadores, de un gobierno de trabajadores. Decía: Hay que construir el capitalismo, hay que desarrollar las fuerzas productivas. Pero fue tal el acoso, las agresiones, el aislamiento y la situación crítica que no le quedó más remedio que aceptar aquel desafío; Marx se habría puesto las manos en la cabeza, realmente.” Fidel Castro, 24 de agosto de 1998.

“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado…” Fidel Castro, 1 de mayo de 2000.

Los que, se supone, estudian a Cuba no le prestan suficiente atención a las instituciones y prácticas que existen en el país.

La mayoría de estudiosos y reporteros desde el exterior discuten, escriben y prescriben sobre una Cuba imaginaria o imaginada. Se escribe sobre el futuro y muy poco sobre el presente real o el que fue. En otras palabras, no se hacen la pregunta – por ejemplo – :¿Por qué existen gasolineras CUPET y gasolineras ORO NEGRO? ¿Por qué hay dos en vez de una empresa para la venta de gasolina? No se preguntan por qué hay tantos diferentes tipos de taxis: HavanaTaxi, PanaTaxi, etc. Todo se ve como UN Estado controlándolo todo y lo demás, pues, no se analiza. Es más, ni se percibe.

Es obvio que en Cuba existe un capitalismo [casi por completo monopolista] de estado que confronta numerosas dificultades impuestas desde el exterior – particularmente por el gobierno de Estados Unidos. Esta descripción no tiene la intención de ser peyorativa, es solamente descriptiva. Este capitalismo de estado, sin embargo, es distribucionista en lo que produce o genera de productos e ingresos. Estos aspectos lo diferencian del capitalismo de estado típico que distribuye las ganancias solo entre los inversionistas privados.

En el capitalismo de estado hay corporaciones que son independientes unas de otras, y pueden responder a diferentes sectores dentro del propio estado. Por ejemplo, el MINFAR tiene empresas (incluyendo el Banco Financiero Internacional – que es diferente al Banco Popular de Ahorro, que no controla). También tiene el MINFAR una línea de hoteles (Gaviota) y granjas propias. Estas granjas nos demuestran que existe “vertical integration” en diferentes cadenas productivas de la isla. Y esas entidades y cadenas estatales – pero autónomas unas de otras – COMPITEN con otras entidades del estado.

¿Existen posibles contradicciones – en términos marxistas – entre Gaviota y Cubanacan, por ejemplo? ¿Y desde cuándo existen estas instituciones? Comenzaron en 1985. ¿Y quién ha estudiado el proceso económico y político de Cuba en base de estas condiciones? Que es exactamente un “grupo empresarial” (por ejemplo: Azcuba)?

Los que llaman a la introducción de medidas capitalistas en la isla y sueñan con el mercado, están fuera de onda y despistados. Ya esos elementos existen, pero esa no es toda la realidad. Todo es mas complejo y complicado.

Lo que periodistas y numerosos académicos desde el exterior confunden es el capitalismo de corporaciones privadas y no entienden que es exactamente algo diferente la practica del capitalismo de corporaciones paraestatales o estatales. Una gran diferencia, por supuesto, es quien se apropia de las ganancias y cómo lo hace. Las ganancias en el capitalismo privado van – eventualmente – a manos privadas; el capitalismo estatal usualmente se apropia de las ganancias y distribuye parte de esas ganancias entre los administradores y de forma individual o social entre los que trabajan en la empresa o fuera de ella. Ambos tipos pagan impuestos.

Nota: En Cuba existieron precedentes de esta situación – y fueron establecidos por el gobierno de Estados Unidos. Por ejemplo, la Nicaro Nickel Company era una corporación estatal del estado norteamericano. La Nicaro era una subsidiaria en sentido administrativo de Freeport Sulphur Company que a su vez “actuaba” a nombre de Defense Plant Corporation and Metals Reserve Company que eras propiedad del estado norteamericano.

 

04
Dic
16

Fidel castro …

Sesenta años de influencia

Cuba (y Fidel y el Che) en América Latina

escribe: Raúl Zibechi

Ningún proceso político marcó la región latinoamericana con huella tan profunda como la revolución cubana. Ni las revoluciones indias de Túpac Amaru y Túpac Katari, ni la revolución negra en Haití. Ni siquiera la potente revolución mexicana de Villa y Zapata o la casi desconocida revolución boliviana de 1952. Lo sucedido en Cuba electrizó al continente. Consiguió imantar la vida política en dos poderosos polos que, en resumidas cuentas, se decían anti y pro imperialismo.

Quien revise la prensa de la época, como el semanario Marcha –donde escribían Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti y que estuvo dirigido por Eduardo Galeano–, podrá detectar la polarización que se registró entre sus lectores. Pero, sobre todo, el apasionamiento en la defensa de la revolución, pilotada por jóvenes que esgrimían argumentos sencillos y contundentes, que hablaban sin vueltas y lanzaban invectivas al imperio que pocos se habían atrevido a pronunciar antes.

La influencia del Che y de Fidel en América Latina tuvo la fuerza de un maremoto entre los más jóvenes, que descubrían que se podía hacer política de otro modo, sin dobleces ni retóricas va­cías; que se podía decir pan al pan y vino al vino, algo que las élites de la época habían olvidado en el tan largo como inútil ejercicio del poder.

Hacia comienzos de la década de 1960, la región había girado hacia la izquierda, primero en el terreno de la cultura, poco después en la política. De modo que había un clima favorable para aceptar la realidad de una Cuba revolucionaria, que enseñaba que el camino de la acción directa era más fecundo que las decepcionantes liturgias electorales que replicaban una y otra vez los partidos comunistas. La revolución cubana interpeló las estáticas estrategias comunistas, razón de más para entusiasmar a una juventud estudiantil ávida de acciones callejeras desafiantes para las oligarquías.

La revolución cubana fue llama que pretendió incendiar el continente. Del 3 al 14 de enero de 1966 se reunió la Primera Conferencia de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina en La Habana, conocida como Tricontinental, que albergó fuerzas revolucionarias de 82 países. La proclama de la conferencia mostraba un tono optimista: “La situación mundial favorece el desarrollo de la lucha revolucionaria y antiimperialista de los pueblos oprimidos”.

Defendía la lucha armada como el principal método para derrotar al imperialismo. Eran los años de la guerra en Vietnam, pero también de las luchas armadas en Venezuela, Guatemala, Perú, Colombia; y, en África, del despliegue de las guerras anticoloniales en Guinea, Mozambique, Angola y Congo. Estaban frescas aún las victorias en Argelia y en Dien Bien Phu ante el colonialismo francés. La Conferencia de Bandung (1955) que alumbró el movimiento de paí­­ses no alineados, del cual Cuba fue participante, mostraba un mundo en rápida transformación.

En 1967 se fundó la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) en un encuentro en La Habana, que albergó a casi toda la izquierda de la región. Fidel clausuró el encuentro marcando distancias con los partidos comunistas: “Nadie se haga ilusiones de que conquistará el poder pacíficamente en ningún país de este continente, nadie se haga ilusiones; y el que pretenda decirles a las masas semejante cosa las estará engañando miserablemente”.

En su crítica a los comunistas ortodoxos fue más lejos: “Hay veces que los documentos políticos llamados marxistas dan la impresión de que se va a un archivo y se pide un modelo; modelo 14, modelo 13, modelo 12, todos iguales, con la misma palabrería, que lógicamente es un lenguaje incapaz de expresar situaciones reales. Y muchas veces los documentos están divorciados de la vida. Y a mucha gente le dicen que es esto el marxismo… ¿Y en qué se diferencia de un catecismo, y en qué se diferencia de una letanía y de un rosario?”.

En los años siguientes a la crea­ción de la OLAS se produjo un viraje profundo, en la isla y en toda la región. En octubre de ese año murió en combate el Che en Bolivia y se palparon los límites del movimiento armado. En 1968 se produjo la masacre de Tlatelolco en México. La anunciada cosecha de los diez millones de toneladas de caña de azúcar se saldó con un fracaso que llevó a la dirección cubana a acercarse a las posiciones “realistas” de la URSS. A principios de los 70 la potencia del movimiento revolucionario, tanto en el campo como en las ciudades, mostraba fragilidades y derrotas. En 1970 Salvador Allende ganó las elecciones y se convirtió en el primer presidente marxista en llegar al gobierno por la vía electoral.
El realismo
El realismo enterró los sueños de asaltar el poder. Sin embargo, la revolución cubana se mantuvo en el imaginario latinoamericano como una referencia ineludible, pese a los errores y los fracasos, a la restricción de las libertades y a no haber alcanzado nunca el desarrollo económico de otros países de la región.

Encuentro tres razones principales para que este fervor por Cuba (por Fidel y el Che) se haya mantenido en el tiempo.

Una: el apoyo irrestricto de la dirección cubana a las izquierdas latinoamericanas que, en el acierto o en el error, buscaban la revolución. Fue en ese periodo cuando la estrella cubana comenzó a brillar en el firmamento rebelde de la juventud latinoamericana y se fraguó el compromiso cubano con América Latina. La muerte del Che confirmaba esta vocación desde una ética del sacrificio y del ascetismo.

Dos: Fidel y los demás dirigentes cubanos cometieron errores, y algunos horrores, pero nunca se corrompieron, nunca vivieron como burgueses.

Tres: Cuba es solidaria como nunca nadie lo ha sido con los latinoamericanos. Los miles de médicos que trabajan en Haití, donde Cuba no espera cosechar nada para ella, o las decenas de miles de pobres operados gratuitamente de la vista por oculistas cubanos, están ahí como testimonio de una revolución que no los defraudó. Solidaridad que no pide nada a cambio.

04
Dic
16

Israel …

USURPACIÓN, PERO SAGRADA

LA ATROZ PRETENSIÓN MORAL DEL SIONISMO

escribe: Luis E. Sabini Fernández

 

Distinguimos la sociedad humana respecto de la naturaleza por una serie de rasgos que nos hace únicos respecto del resto de las especies vegetales y animales. Por cierto que eso no niega nuestra raíz biológica común que nos emparenta tan entrañablemente con todos los seres vivos.

Así, la naturaleza nos otorga ejemplos y referencias mucho más materiales, y nos corresponde a nosotros reconocerlos y evaluarlos desde nuestra propia condición, humana. Como la forma de reproducirse de los cucos (también llamados cuclillos, aunque en el ejemplo que queremos abordar, esta última resulta una denominación totalmente inapropiada).

“La hembra del cuco deposita un solo huevo en el nido de otras aves, normalmente de pequeñas aves insectívoras […]. La hembra del cuco se lleva un huevo de la otra especie de ave y lo sustituye con uno de los suyos. […] los huevos cercanos a los posaderos de los cucos [sitios de descanso y de reconocimiento del paraje] son más vulnerables. Los nidos parasitados múltiples veces eran los que están más cerca de los puntos de observación, y que los no parasitados eran los que estaban más lejos […]. El cuco adulto se parece a un gavilán, lo que da más tiempo a las hembras para parasitar nidos [porque su población originaria teme retornar al visualizar gavilanes, un predador natural de tantos pájaros].[1]

“Cuando los futuros huéspedes [anfitriones, aunque involuntarios] ponen sus hue-vos, ella espera a que el adulto que los está incubando se ausente. Entonces, asalta el nido ajeno, se come o tira fuera algunos huevos y pone uno suyo. Cuando el adulto de la otra especie regresa, no nota nada y sigue empollando esperando que nazcan sus polluelos.”

”El polluelo de cuco nace un par de días antes que los demás porque su tiempo de incubación es menor que el de las especies que parasita. Unas horas después de salir del cascarón, el polluelo, con sus escasos 3 gramos de peso y sin plumón, empuja fuera del nido a los otros huevos con su espalda de hombros anchos y fuertes […]. Así, se convierte en el rey y señor del nido, y la madre adoptiva se afana en cebar a ese pollo que en pocos días le dobla el tamaño.[2]

A fines de siglo XIX, en pleno colonialismo mundializado −recordemos que el reparto europeo de carnicería de África es de 1885− judíos askenazíes, étnicamente mucho más caucásicos que sirio-cananeos, deciden, apoyándose en mandatos sagrados (de la Torah) afincarse en Palestina, identificada como la tierra donde vivieran los judíos hace miles de años y donde permaneciera una muy limitada población judía, sin conflicto con las mayorías que a partir del s. VII se hicieron musulmanas.

Las primeras aliah llegaban a “La Tierra prometida” y compraban tierras a efendi ausentistas que vivían de las rentas que les daba la propiedad y el trabajo campesino de la población local. Cada compraventa realizada con el apoyo de la policía entonces turca traía consigo el desalojo a veces violento, y con el tiempo cada vez más, de los campesinos así despojados de su fuente laboral… y alimentaria. En esas tierras vaciadas de palestinos, los sionistas fueron erigiendo establecimientos colectivistas, los renombrados kibutzim.

Estaban sacando pichones del nido para aposentarse jóvenes judíos, bien nutridos y mejor provistos.

Palestina estaba poblada desde tiempo inmemorial. Con superpuestas migraciones, como es la historia en general de la humanidad. El mismo David Ben Gurion, el que motorizó la expulsión violenta y mediante métodos terroristas de población árabe de Palestina, reconocía −al menos hasta fines de la década del ‘20− que los “palestinos” eran los más seguros, étnicamente hablando, descendientes del pueblo judío. Pero que desde el s.VI habían sido indudablemente musulmanizados y tal vez antes aún, cristianizados.

La pretensión de “redimir la tierra”, la consigna mediante la cual los judíos sionistas se hacen de la tierra palestina mediante compra (inicialmente), conquista, ocupación o expulsión violenta de otros titulares de esa tierra, procura así cumplir mandatos religiosos de la ortodoxia judía. Pero tal mandato, precisamente por provenir de una religión monolátrica[3] establece un absolutismo mental y un ombliguismo psíquico que ciega a sus portadores y es lo que explica (ya que de ningún modo justifica) la serie impresionante de acciones crueles, abusivas, que los sionistas han ido perpetrando a lo largo de las décadas contra los moradores de esa tierra que consideran suya por una cesión que les habría otorgado su dios en exclusividad y en permanencia. Que semejante abuso haya sido y sea tolerado e incluso apoyado por grandes potencias no legitima en absoluto tales procederes.

La ignorancia, el (falso) pensamiento basado en clisés, los medios de incomunicación de masas, nos han inducido a pensar en el sionismo y sus excesos como respuesta a la peripecia vivida por los judíos bajo el nazismo. Pero en esas sendas de pensamiento que con inocencia e ignorancia reconoce Mazin Qumsiyeh haber compartido “se escapa por completo que los sionistas han ejercido atrocidades sobre los palestinos antes de que, no ya el nazismo victimara a tantos judíos, sino antes que ni siquiera hubiera surgido el nazismo.”

Las acciones sionistas ejercieron su dominio con mano de hierro. A diferencia de los judíos que habían vivido desde tiempo inmemorial en Palestina (o que tal vez nunca habían emigrado) los sionistas encararon la ocupación de la tierra palestina como empresa absoluta y exclusiva, no admitiendo trato alguno con la población musulmana o cristiana allí establecida. Esa diferencia, radical, entre los judíos del antiguo yishuv y los del nuevo o moderno yishuv dio lugar al primer asesinato político del s XX en Palestina. Del cual fue víctima no un árabe sino un judío, dialoguista. Que se negaba a la política de apartheid de los sionistas; Jakob de Haan, poeta y referente de la comunidad judía “antigua” se preguntaba por qué tenía que romper vínculos sociales que había tenido siempre, él y los suyos, con quienes no eran judíos, como él. La organización sionista que era el embrión de la Haganá, que devino en 1948, el Ejército de Defensa [sic] de Israel, lo asesinó a sangre fría en 1924.[4]

Es que de Haan no era un cuco. Aunque pequeño, no era un cuclillo.

En 1920 el sionismo funda la Histadrut, una suerte de central sindical exclusivamente para judíos. Como los patrones, generalmente judíos, optaban por los asalariados palestinos a los que se les podía y solía pagar un tercio de los sueldos que se les pagaba a obreros judíos, la tendencia “espontánea” de los patrones era a contratar obreros palestinos. La Histadrut obligó como política de estado a pagar el mismo sueldo a palestinos y judíos. Pero nadie sueñe igualdades. Lo que hizo la Histadrut fue obligar a desembolsar el mismo sueldo para todos, pero mientras los obreros judíos recibían dicho salario, los palestinos siguieron recibiendo el sueldo miserable de siempre y los dos tercios diferenciales se lo embolsaba la central sindical para así mejorar los servicios (de todo tipo, sanitario, educacional, recreativo) de los obreros judíos… “Infamia sacralizada por lo excelso del fin propuesto” califica Mazin Qumsiyeh esta política.

Porque la política fue siempre, desde 1897 en adelante y acentuada desde 1948, no ceder nada a la población palestina. Por eso los palestinos no pueden edificar ni una pieza, no pueden construir ni una alberca. Todo eso pertenece “por derecho divino” a los judíos.

Para acentuar la discriminación, cuando palestinos desesperados por la falta de agua, han intentado proveerse de tanques, suelen pasar “espontáneos” que se los perforan a balazos…

Este es el cuco –sindical en este caso− en acción, como cuando tira del nido a los habitantes originarios…

Las acciones de los mistarvim que analizara (y denunciara) Ilan Pappe[5] que diezmaban a la población palestina penetrada con agentes camuflados que se hacían pasar por ejemplo, por un paisano mudancero que dejaban a un mecánico palestino una camioneta para reparar. Al rato explotaba matando a todos los presentes, dejando en ruinas el taller y viviendas vecinas y, sobre todo desquiciando los lazos sociales.

Qumsiyeh da una serie de ejemplos, históricos, concretos,[6] que no son discutibles acerca de si “es ultrajante” invocarlos o si resultan “viciosos” los términos que usa,[7] donde la violencia fue desencadenada inicialmente por los sionistas, además de los ya señalados:

– Primer atentado a barcos (1940): en el conflicto entre tendencias sionistas, el atentado al vapor Patria significó la muerte de 268 humanos a bordo del barco, judíos, y el hundimiento de un enorme cargamento de armas que Ben Gurión no quería que fortaleciera a sus adversarios en la puja por el establecimiento del Estado de Israel;

– Primer auto-bomba, contra el Hotel King David, con decenas de asesinados británicos, árabes palestinos, judíos y extranjeros (1946);

– Primera carta-bomba (1947); contra políticos británicos;

– Primer ataque a buses (con civiles cualesquiera)(1947);

– Primer ataque a cafés (con civiles cualesquiera) (1947);

– Primer atentado a trenes (de pasajeros, casi cien víctimas mortales) (1947);

– Primer secuestro de aviones (1954).

El cuco en acción. Desalojo y/o manducación del habitante originario del nido.

Moshe Sharett, primer ministro en los primeros o casi primeros tiempos del Estado de Israel (1954-1956) y antes figura de primer nivel en la dirección sionista desde 1933, en su diario −que se mantuvo secreto por más de 30 años− revela la verdadera política israelí, no la oficial, y va mostrando cómo fue un montaje lo de la agresividad árabe y el defensismo israelí y cómo en los hechos la violencia partió prácticamente siempre o casi siempre del lado sionista, provocando, arteramente, a las empobrecidas naciones recientemente pasadas al nivel de independientes, sujetas por múltiples lazos a los centros mundiales de poder. Sharett escribió un diario luego de su paso por el gobierno israelí en el que desnuda lo que acabamos de citar. Ese diario demoró unos 30 años en ver la luz pública tras la decisión de su hijo. Y hubo una periodista, hija de un funcionario de los más cercanos a Sharett, que abordó el diario e hizo una lectura crítica que publicó en inglés.[8]

Sharett sostiene que la dirección sionista creó “un estado de sitio mental en la sociedad israelí [para] complementar el mito prefabricado de la amenaza árabe […y] lograr una cohesión defensiva de la sociedad israelí judía. Estaba calculado principalmente para la ‘eliminación de los frenos morales’.”

Esto es lo que vemos con transeúntes que escupen un palestino herido yacente, soldados conscriptos que rompen con cascotes los bracitos de niños que les arrojan piedras, “vecinos” que dirigen las aguas servidas hacia la Franja de Gaza para emponzoñar un poco más ese territorio; detenciones/secuestros arbitrarios, niños palestinos presos en jaulas al aire libre en pleno invierno…[9]

Apenas un par de ejemplos de las múltiples atrocidades reconocidas por Sharett: a principios de la década de los ’50 se producen violentísimos atentados sobre buses israelíes en el norte del recién adquirido país. Con muertos en cada abordaje. Los atacantes visten ropas talares, de estilo árabe… y se retiran prestamente hacia la frontera… todo lleva a pensar en árabes armados. Pero en el sitio estaba el coronel estadounidense Hutchenson, miembro de la Comisión Mixta del Armisticio jordano-israelí que no se tragó las apariencias y que anunció oficialmente: “de los testimonios de los sobrevivientes no existían pruebas suficientes de que los asesinos fueran realmente árabes.” ¡Caramba!, ¿qué podrían ser, indios sioux, coreanos, vascos? En un informe confidencial dejó a un lado la diplomacia y refiriéndose a uno de dichos atentados atribuyó explícitamente el ataque al ómnibus a “terroristas que intentaban agudizar las tensiones en el área así como crear problemas para el actual gobierno.” Los “halcones” estaban furiosos con “los palomas” como Sharett… se trataba, entonces, de terroristas judíos que atentaban hasta contra buses que llevaban judíos… leyó bien: judíos matando judíos.

De más está decir que la superioridad israelí logró remover al enviado norteamericano casi de inmediato.

Otra de las tantas atrocidades que menciona Sharett: los “halcones” arrasan una aldea palestina, Lydda [10] (en 1947/1948 los sionistas arrasaron entre 400 y 500 aldeas palestinas matando innumerables pobladores). Luego de la operación de arrasamiento que arroja 69 cadáveres, hombres, mujeres, niños, se le pregunta a Sharon, el comandante del operativo por la mortandad, que contesta: ‘el número de víctimas había sido 10 o 12.’ “Sólo contamos las muertes militares, los soldados de la guarnición de la Legión Jordana.” (ibíd.). Expresión de desprecio a humanos (civiles) muy significativa. Voz de amos. Los niños, los ancianos, las mujeres no cuentan; son como “los daños colaterales” madeinUSA.

Volviendo a la tipificación del carácter infame de las políticas discriminatorias y sobre todo a la sagaz observación de Sharett de que la sacralización se basa en “lo excelso del fin propuesto”, no podemos dejar de recordar uno de los Pensamientos de Blaise Pascal: “El hombre no es ni ángel ni bestia, y la desgracia quiere que quien haga el ángel haga la bestia“.[11]

Y amarga frutilla de este malhadado postre: la autora del “limpio trabajo de Rokach” al decir de Uri Avneri[12] que estudia el Diario de Sharett, de donde extrajimos los últimos ejemplos; un palestina judía perteneciente al Antiguo Yishuv que se hizo periodista en Italia, de Israel Radio, de Roma y del periódico palestino Al Fajr, en 1984 la encontraron muerta. Antes había sido muy presionada desde la cancillería israelí para que no publicara su trabajo. Apareció muerta a la edad −50 años− en que los pueblos nórdicos, por ejemplo, consideran el momento cumbre de la vida humana, la óptima relación de pujanza y veteranía, de vigor intelectual. Sabiendo del disgusto de la dirección sionista y de sus redes “de seguridad” por el “destape” de sus atrocidades, que han alcanzado tan a menudo a ser asesinatos y “confección de pruebas” para desviar el conoci-miento de las verdaderas causas de muerte, conociendo la impunidad con que operan, uno no puede menos que asociar esa “mano” con la aparición de Livia Rokach sin vida.

[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Cuculus_canorus.
[2] coctel-de-ciencias.blogs.quo.es/2011/05/15/el-engano-de-los-cucos/.
[3] Religión basada en la idolatría a un único dios (Jean Soler).
[4] Noam Chomsky, entre otros, sin velos ideológicos o religiosos, rememora esa atrocidad.
[5] La limpieza étnica de Palestina de 1948, Editorial Crítica, Barcelona, 2008.
[6] Compartir la tierra de Çanaán, Editorial Canaán, Buenos Aires, 2007.
[7] Aspectos que invoca, por ejemplo, Steven Stotsky para recusar a Qumsiyeh (“Exposing Mazin Qumsiyeh’s Falsehoods”, http://www.camera.org/index.asp?x_context=6&x_article=1383.
[8] Livia Rokach, Israel’s Sacred Terrorism. A Study based on Moshe Sharett’s Personal Diary and other Documents, AAAUG, Inc. Graduates, Mass., 1980.
[9] Los primeros ejemplos son de público conocimiento; el último: file:///E:/palestino-israeli/brutalizacion%20y%20constricc.%20progr/I.%20tiene%20ni%C3%B1os%20pal.%20en%20jaulas%20en%20invierno%20%E2%80%93%2016%2001%2016.htm.
[10] Se trataba, según estimaciones arqueológicas, de una aldea de unos cinco milenios de existencia…
[11] Pensamientos, 678.
[12] en Hoalam Hazeh, 23/9/1980.
03
Dic
16

uruguay y la tierra

Uruguay

A la sombra del latifundio

escribe: Marcelo Marchese / Rebelión

 

En una reunión de veteranos el cantor empuñó la guitarra para entonar A desalambrar. El auditorio lo siguió a destiempo, desafinando y con emoción forzada. La escena era patética; cuanto más abandonaba este grupo sus sueños de juventud, más se aferraba a un símbolo del pasado. No los culpemos, el hombre suele enterrar sus sueños bajo los escombros que arroja, día a día, la experiencia. Ahora bien, y este es el quid del presente artículo, lo triste es que llamemos experiencia a la suma de nuestros fracasos.

Antes de abordar las causas de este fracaso nacional, y en suma, antes de analizar qué ha impedido erradicar el cáncer del latifundio, debemos señalar un hecho singularmente irónico. Aquellos veteranos desconocían que, precisamente, el partido que habían votado con entusiasmo o bajo la consigna lo otro es peor, hoy lleva a cabo un proceso de desalambramiento de los campos comenzado con la apertura democrática.

Expliquemos esto con mayor detalle. En los tiempos de Latorre, en la década del 70 del siglo XIX, se alambraba para controlar el ganado, para impedir que un toro de raza regara su semen por otros lares y para apropiarse de tierras ajenas. Si el medianero no podía pagar el alambramiento forzoso, forzosamente perdía su campo. Como no hubo necesidad de llevar a cabo una mensura, los latifundistas echaron mano a una masa indeterminada de tierra, incluyendo caminos fiscales. Para aproximar al lector a la entidad de este pillaje, hacia 1836, dos tercios de las tierras laborables del país eran terrenos fiscales. La ley del más fuerte determinó que los latifundistas arrojaron a cuarenta mil personas a los caminos, el 10% de la población rural. La génesis del latifundio en nuestro país, desde la colonia, está asociada al robo y a innumerables maniobras que rara vez incluyeron el desembolso de dinero, o al menos, eso dicen TODOS y cada uno de los textos que estudian su origen y no hay uno que diga lo contrario, pues a los guardianes del latifundio no les conviene siquiera mentar la infancia de la criatura. Prefieren, y hacen bien, correr un denso velo sobre el pasado ante los ojos de la República.

Cien años después, a partir de las exoneraciones impositivas y demás estímulos a la forestación que desembocaron, misteriosamente, en la instalación de tres pasteras (pues estas gentes planifican las cosas) llegamos a que los monocultivos de eucaliptus y pinos ocupan un millón y fracción de las 16 millones de hectáreas laborables de nuestro país. Por su cuenta, la soja, la planta sagrada de Mujica, alcanza una superficie similar. Ocurre que estos cultivos no siempre precisan de alambrado (1) pues molestan a las grandes cosechadoras, por lo que, sin mentar a Viglietti, y a la sordina, se viene desalambrando a piacere.

Desde la colonia hasta ahora habrá variado esto o lo otro, pero hay algo que se mantiene intacto: el latifundio que no para de crecer. Como normalmente aquello que se extiende lo hace a costa de otra cosa, año a año pierden sus campos mil cien productores rurales, cuyos terrenos caen en las bocas abisales del latifundio. En 1963 un 19% de la población vivía en el campo; en 1985 un 13%; para el 2004 bajamos al 8% y en el 2011 descendimos al 5%. Habida cuenta que no hay un pujante sector industrial que absorba esta mano de obra, con toda evidencia queda medrando en actividades no directamente productivas, en tanto en el medio rural se deteriora el tejido económico y social.

La situación es un poco más funesta si pensamos que un porcentaje considerable de esas tierras está en manos de extranjeros. Digamos, un 25% (según fuente interna de una de las mayores empresas agrícolas que operan en Uruguay, el porcentaje es de un 40%). No podemos saber este porcentaje con precisión, cada vez que opera en la compra una sociedad anónima o un testaferro ¿Pero un gobierno, sea de izquierda o derecha, no se preocupa por la pérdida de soberanía que significa entregar el 25% o quién sabe cuánto del territorio a quién sabe quién? Se preocupa, sí señor. Hizo una ley que impide que las sociedades anónimas compren tierras. La ley fue redactada. El problema es que aguarda, en un cajón, y entre las polillas, a ser sancionada ¿Cómo es eso? Eso mismo le pregunto al lector, pero sigamos, que hay mucha cáscara para rascar sobre la llaga del latifundio. Si alguien duda de la magnitud de la entrega, que atienda a este dato aportado por el Instituto Nacional de Colonización: durante el 2010, el 83% de las hectáreas compradas en el país quedaron en manos de extranjeros. En el 2011, y considérese que estas cifras ya quedaron atrás, ocho empresas forestales poseían 720.000 hectáreas: Montes del Plata 250.000 y UPM 200.000. Es de suponer que en un radio de 200 kilómetros de la tercera pastera, UPM haya comprado ahora considerables territorios. Montes del Plata y UPM controlaban el 50% de la superficie forestada y esta característica se extendía al resto de los principales rubros agrícolas. Mas, si la concentración de la tierra en manos de extranjeros es escandalosa ¿qué decir de la industrialización de los productos agrarios y su exportación? En el 2011 el 87% del procesamiento del arroz estaba en manos de brasileros. Los 10 frigoríficos más grandes concentraban el 70% de la faena y al menos 8 de ellos eran propiedad de extranjeros. En la madera, los extranjeros concentran la virtual totalidad de los dos procesos. En la soja, de la que sólo industrializamos un 5% (contra un 52 y un 71% que industrializan Brasil y Argentina) cinco empresas extranjeras concentran el 77% de las exportaciones.

¿Cuáles son los problemas derivados de la extranjerización de la tierra, la producción industrial y la exportación de los productos agrícolas? El primero de todos es la fuga de capitales. La renta resultante no necesariamente se reinvierte en el país, por lo cual podemos asistir a un crecimiento de “nuestras” exportaciones, pero ese crecimiento no significa desarrollo (dejemos de lado el problemita de las exoneraciones impositivas). Habría desarrollo si ese crecimiento generara un encadenamiento productivo, si ese crecimiento fuera dinamizador de nuestra economía. En síntesis, se produce aquello que es rentable para otros y no necesariamente lo que nos beneficia. La ganancia de esa producción vuela y además el productor extranjero no se preocupa por la erosión del suelo a largo plazo (menos aún si arrienda, algo común en la soja). Los países que han dado un salto desde una economía agrícola a una economía industrializada, han reinvertido su renta agropecuaria. Esos países no cargan la tara del latifundio, que en los países atrasados, como en latinoamerica, es resultado, por un lado, del proceso de colonización de las potencias ibéricas, y por el otro, de la propia dinámica de la relación entre los países imperiales y los países dependientes, relación que fortalece al latifundista y le permite acrecentar su poder político. Los países imperiales nos venden productos industrializados, inclusive nos venden la soja procesada, y nosotros les vendemos bienes primarios, que constituyen el 75% de nuestras exportaciones.

Pero al problema de la extranjerización de la tierra y su producción y exportación de bienes, agreguemos los propios problemas emanados del latifundio a secas. “La propiedad [de la tierra], en realidad, no debe ser de nadie; o más bien dicho, debe ser de todos, y la entidad que representa a todos es la sociedad”. Acaso el lector se sorprenda si le digo que esta frase no fue lanzada al mundo por Vladimiro Lenin en la Rusia revolucionaria, sino por el Pepe Batlle en el país del latifundio. Basta comparar esta consigna de un colorado de principios del siglo XX con el actual discurso de la izquierda del siglo XXI, para medir el retroceso ideológico en nuestro país. La idea de la tierra como un bien público (así como el aire y el sol) la debemos tomar en un doble sentido. Primero, por lo que significa ante la inaguantable división de la riqueza, y segundo, en el sentido de considerar la tierra como un bien dinamizador de nuestra economía y de nuestra vida política. Un inteligente reparto de este recurso vital permitiría reinvertir la renta agropecuaria, alentaría la producción industrial reincorporando rubros abandonados y agregando nuevos, atenuaría la inflación galopante, poblaría el campo y restablecería su tejido social, crearía más y mejores puestos de trabajo, permitiría cultivos más orgánicos y menos dañinos para el agua y la tierra y la gente, aumentaría un mercado interno necesario para el desarrollo inicial de cualquier actividad industrial, brindaría más ingresos al Estado, volcaría a la Universidad a la necesaria tarea de aliarse con los productores rurales para mayor beneficio del país y al convertirse todo esto en una tarea nacional, activaría la dinámica republicana, y aquí llegamos a lo que apuntábamos en el principio del artículo: las causas de la derrota de aquella generación que luchó, con riesgo de su vida, por la reforma agraria.

Aunque el FA haya erradicado de su discurso la imprescindible reforma agraria, hay algo todavía más grave: el tema no está a la orden del día; a la orden del día está esperar que todo este proceso de extranjerización de nuestras riquezas y ruina de nuestra soberanía en todos los sentidos, redunde en desarrollo, supongamos que para el día en que le crezcan pelos a los huevos. Los gobiernos responden, también, al orden de ideas que impera en una sociedad. El problema es el orden de ideas que impera en la nuestra; el problema es que no advertimos las consecuencias funestas del latifundio. Sin generar una masa crítica no saldremos nunca del pozo, y viviremos al vaivén del precio de las commodities. Poco importa quién acceda al gobierno; la clave está en la creación, primero, de esa masa crítica, tarea que superó a aquellos militantes por varios motivos, sea por una dictadura atroz, sea por la incapacidad de analizar con cabeza propia la realidad. Cuando uno no puede analizar los hechos, los hechos te sepultan como escombros que arrojan los días a modo de experiencia.

Ya todos sabemos que en cuanto a ineficiencia y corrupción, nada separa al actual partido de gobierno de los anteriores (sin mentar el futuro gran papelón de la regasificadora, que superará a todos los demás). Ya todos sabemos que en cuanto a pensar un nuevo modelo educativo, nada separa al actual partido de gobierno de los anteriores. Lo mismo sucede con el problema de la seguridad y con la clave de las claves, emprender un modelo de desarrollo viable. Si el funcionario, o quien fuere, no está armado con un arsenal teórico independiente, se convierte en administrador de las teorías pensadas por otros. Si no elaboramos un modelo nacional, el modelo será impuesto desde afuera por las trasnacionales, que marcan el compás mientras se adueñan de nuestras riquezas. Si no transformamos estos escombros diarios en material de pensamiento de nuevas realidades, seguiremos vegetando a la sombra del latifundio.

Nota: (1) ¿Quién va a entrar a robar ganado o a cazar una mulita allí donde, entre los eucaliptus y pinos, sólo habitan cotorras y serpientes?
02
Dic
16

onu y los grupos de lgbti

Colectivo LGBTI tendrá quién lo defienda en la ONU

 

NACIONES UNIDAS (IPS/Tharanga Yakupitiyage) – Tras una polémica votación a puertas cerradas, la Tercera Comisión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) confirmó en su cargo al nuevo experto para los derechos del colectivo LGBTI.

En junio, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, de 47 miembros, autorizó el primer experto independiente dedicado a las cuestiones vinculadas a orientación sexual e identidad de género para atender las situaciones de violencia y de discriminación, cargo para el que designó al profesor tailandés de derecho internacional, Vitit Muntarbhorn.

Pocas semanas después, un grupo de estados miembro africanos presentaron una resolución a la Comisión de Asuntos Sociales, Humanitarios y Culturales de la Asamblea General para suspender las actividades del experto en relación con el colectivo de LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales).

El Grupo Africano se mostró preocupado por la “legalidad” del mandato, y planteó la duda de que el Consejo de Derechos Humanos podría estar violando la soberanía de los estados, así como propuso que la orientación sexual y la identidad de género no deberían estar relacionadas a los instrumentos internacionales de derechos humanos.

La iniciativa africana se frustró el lunes 21 de este mes, cuando un grupo de naciones de América Latina y el Caribe propuso una enmienda para eliminar la sección de la resolución que solicitaba la suspensión del experto y de su trabajo.

La enmienda, adoptada por la tercera comisión, contó con 84 votos a favor, 77 en contra y 17 abstenciones, y la resolución enmendada fue finalmente aprobada con 94 votos a favor, tres en contra y 80 abstenciones. El órgano está integrado por representantes de los 193 miembros de la Asamblea General, aunque solo participaron en la votación 178 y 177 estados, respectivamente.

Numerosas organizaciones de derechos humanos aplaudieron la iniciativa, que consideraron un triunfo para los derechos, en general, pero en especial para los de las personas LGBTI.

“Se puede lograr mucho cuando se unen fuerzas. Nos sentimos animados por el resultado de la votación y por la confirmación de que los estados creen en los mecanismos del Consejo de Derechos Humanos”, opinó Jessica Stern, directora ejecutiva de OutRight Action International.

Esa organización es una de las 850, de 157 países, que se unieron para abogar y defender el mandato del experto en LGBTI.

“La votación de la tercera comisión reafirma que el derecho a estar protegido de la violencia y la discriminación se aplica por igual a las personas LGBTI”, declaró Human Rights Watch, con sede en Nueva York.

“También respeta la integridad del Consejo de Derechos Humanos como máximo órgano de la ONU en la materia, con capacidad para garantizar el funcionamiento de mecanismos que protejan los derechos, y no solo en teoría, sino también en la práctica”, remarcó el director de derechos LGBTI, de HRW, Boris Dittrich.

Según un informe de la ONU, por lo menos 76 estados tienen leyes que prevén penas para las personas por su orientación sexual y su identidad de género, que, incluso, consideran a la homosexualidad como un delito.

Los derechos de las personas LGBTI han sido un asunto muy controvertido dentro del foro mundial.

En 2014, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, tuvo que hacer frente a la oposición de 40 estados, entre ellos Egipto e India, cuando anunció que la organización reconocía el matrimonio entre personas del mismo sexo entre su personal y, por ende, aplicaba la extensión de los beneficios.

Y en los últimos tiempos, Rusia, junto con la Organización para la Cooperación Islámica (OCI) prohibieron que 11 organizaciones LGBTI participaran en una reunión de la ONU de alto nivel para erradicar el sida.

De hecho, la propia resolución del Consejo de Derechos Humanos que creó el cargo de experto en LGBTI revela las profundas divisiones que existen a escala mundial, pues solo fue adoptada con apenas 23 votos a favor y 18 en contra.

La resolución enmendada deberá ser aprobada de forma definitiva por la Asamblea General. El mando de Muntarbhorn será de tres años, durante los cuales deberá investigar los abusos contra las personas del colectivo en los países que integran el foro mundial.

Traducido por Verónica Firme
01
Dic
16

novick … un derechista ousider

La reciente fundación del denominado “Partido de la Gente” liderado por el empresario ultra-derechista Edgardo Novick, conmueve intensamente la escena pública nacional y seguramente coadyuvará a polarizar aún más la confrontación entre bloques ideológicos.

El multimillonario logró rápidamente recolectar las 7.500 firmas necesarias para inscribir a su flamante agrupación ante la Corte Electoral, inequívoco testimonio de la crisis de credibilidad y el malestar que aflora en la sociedad uruguaya.

Por supuesto, el descontracturado y frontal estilo de Novick no es para nada un fenómeno novedoso, en tanto posee un perfil demagógico acorde con la peor tradición de la política uruguaya.

Pese a su falta de carisma y de conocimientos sobre temas cruciales de la agenda pública nacional, su discurso de impronta populista ha logrado seducir a algunos desencantados, lo cual no deja de ser un riesgo si se recuerda antecedentes como, por ejemplo, el del autoritario Alberto Fujumori en Perú.

Sin pretender pecar de agoreros, su irrupción puede también ser extrapolada a la del hoy presidente argentino Mauricio Macri, quien desarrolló una meteórica carrera política que le permitió transformarse, hace casi un año, en el nuevo inquilino de la Casa Rosada.

Ambos, por supuesto, son también conservadores a ultranza, férreos defensores del statu quo del modelo concentrador y, por ende, convencidos adherentes a la economía de libre mercado, que es funcional a la clase oligárquica que representan.

No en vano Novick es uno de los hombres más ricos del país, aunque nadie conoce el origen de su fortuna pese a que de joven era apenas un humilde feriante, según lo ha confesado reiteradamente.

Se trata de un outsider procedente del mundo empresarial, que ha construido su propio protagonismo público gracias a su inconmensurable poder económico, tal cual quedó demostrado en la campaña previa a la convocatoria a las urnas del año pasado.

Empero, pese al despliegue mediático construido en torno a su figura -fruto de la obsecuente visibilidad que le otorga el oligopólico complejo audiovisual privado- sus reflexiones son a todas luces contradictorias.

Aunque aduce que su nuevo partido se ubica en el centro del espectro político, es notorio que profesa una ideología de derecha, en tanto afirma haber votado siempre a partidos de raigambre conservadora y convoca permanentemente a unificar a todo el arco opositor para competir electoralmente con el Frente Amplio.

Empero, la peor paradoja de su discurso fundacional fue cuando proclamó que hay que mejorar la distribución de la riqueza y “distribuir más a los más humildes, pero para eso hay que mejorar la administración”.

En sus propias afirmaciones reside el sofisma, ya que no bastante con mejorar la administración para corregir las flagrantes asimetrías e inequidades inherentes al sistema de acumulación capitalista.

Por supuesto, el comentario se origina en su obtusa mentalidad empresarial, que relaciona la conducción política de un país únicamente con la mera gestión de un emprendimiento productivo.

Es claro que gobernar es una tarea bastante más compleja que gestionar y eso debería comprender Edgardo Novick si aspira a confrontar dialécticamente y a transformarse en una verdadera opción para los electores.

En otro pasaje de su breve alocución, convocó a militantes de otros partidos a sumarse a su flamante fuerza política, afirmando que “respetaremos la camiseta de todos”.

Sus reflexiones se contradicen flagrantemente con los comentarios vertidos durante la campaña electoral hacia las elecciones departamentales y con posterioridad a estas, cuando se declaró acérrimo enemigo de los sindicatos.

Como se recordará, durante una entrevista concedida al programa Código País de Canal 12, Novick afirmó que “el PIT-CNT gobierna el país”, lo cual constituye un disparate imposible de sostener.

Sobre el particular, insinuó que habría que terminar con los dirigentes sindicales, poniendo como ejemplo la participación de los representantes de los colectivos docentes en el sistema educativo.

Es virtualmente imposible que alguien que desconoce e ignora la representatividad de una organización gremial que registra más de 400.000 afiliados cotizantes -guarismo que supera la votación del propio Partido Colorado en las elecciones de 2014- pueda tener sintonía con la clase trabajadora.

Aunque por el momento Novick ha logrado cosechar adhesiones mayoritariamente entre el voto conservador según lo consignan las encuestas, es indudable que su futura proyección política amerita una profunda reflexión.

Aunque trate de camuflarlo, su discurso destila un profundo odio de clase, porque es un mero oligarca anti-obrero y, en más de un aspecto, un émulo del autoritario mandatario colorado Jorge Pacheco Areco.

30
Nov
16

novick mellizo de trump

Novick, nuestro pequeño Donald Trump

escribe: José Carlos Mahía

 

El martes pasado Donald Trump ganó las elecciones en Estados Unidos, para sorpresa de casi todos y el espanto de gran parte del planeta. Que un individuo que espetó a quien se tomó el trabajo de escucharlo, un discurso xenófobo, clasista, misógino y engreído haya ganado parece increíble.

Increíble, pero cierto, imaginarlo al frente de la mayor potencia del mundo, de su economía y de su armamento, mete miedo.

Habrá que esperar, qué es lo que sucede una vez que asuma. Va a contar con mayoría en ambas Cámaras del Congreso de los Estados Unidos, por lo que frenarlo va a depender del sentido común de los Republicanos… lo que es decir.

Para América Latina el triunfo de Trump es una mala noticia, en particular para los mexicanos y los cubanos, que son los que lo tienen al lado y están en la mira.

Vamos a ver qué pasa en materia económica. Los anuncios proteccionistas son también un problema si se concretan.

Ahora bien, es bueno analizar porqué pasan estas cosas, cómo un individuo así termina ganando una elección, o mejor aún, porqué nadie o casi nadie tomó recaudo de las burbujas que anunciaban el tsunami.

Todo se inició cuando logró superar las internas y uno a uno cayeron como muñecos los candidatos republicanos, cosa que nadie creía posible.

Luego vino la competencia con Hillary Clinton que para muchos no era carrera. La candidata demócrata nunca podría perder con un candidato de afuera, que era más bien anti sistémico, provocador y boca floja.

Pero perdió, y perdió en toda la línea.

Hoy aparecen más en la palestra los Michael Moore que presagiaban el triunfo de este individuo que logró captar el enojo y la frustración de los gringos que fueron a votar.

Hoy se sabe: fueron mayoritariamente hombres, blancos, decepcionados de la política tradicional, de las promesas demócratas incumplidas, de los efectos de la desindustrialización y la pérdida de empleos los que jugaron fuerte y apoyaron a Trump.

Logró captar el voto de los disconformes y de los “apolíticos”.

¿Qué tiene que ver Trump con Novick? Poco y mucho.

Poco porque es claro que Novick no es racista ni xenófobo, no podemos decir que sea misógino, ni nada que se le parezca.

Novick se muestra como un empresario exitoso, como el magnate Trump, se presenta a sí mismo como de afuera del sistema y como Trump se dirige a la gente desde ese lugar, sin hacerle asco a nada.

Lo que hay que decir bien claro es que Novick aunque no lo diga es un genuino representante de la Derecha criolla. Que se pretenda ubicar en el centro del espectro político, es otra cosa. A lo sumo una postura táctica para captar electores.

Todos sabemos que salió de allí, que siempre anduvo correteando por esos lados, en particular, en el Partido Colorado.

Tiene un objetivo común con los partidos tradicionales: echar al Frente Amplio, sacarlo del Gobierno, en eso coincide toda la Derecha. Tampoco es nuevo.

Para llegar a su objetivo se va a comer en dos panes (o va a intentar hacerlo) al Partido Colorado y a una parte del Partido Nacional ya que busca ubicarse en el centro del arco de los Partidos Tradicionales.

La Derecha está jugada a que Novick le saque votos al Frente Amplio, ven en él la posibilidad de ganar votos de afuera. Están jugados a que capte votos que ellos no han podido lograr. Sin embargo, no hay una sola evidencia que avale que su estrategia sea posible: hasta ahora sólo anunció la incorporación de Legisladores Blancos y Colorados.

En este panorama lo único que van a lograr es tener menos bancas en el parlamento, y eso es lo que hace rato olfatean los dirigentes de los Partidos Tradicionales que en el interior se van con el “Partido de la Gente”.

A corto plazo lo que se ve es un re ordenamiento electoral de la Derecha, no otra cosa.

Novick se dice que no es de Izquierda ni de Derecha y es falso. Viene de la Derecha, es de Derecha y no se asume como tal.

No es la primera vez que se afirma que no hay ideologías. Lacalle Pou, Bordaberry y Larrañaga ya lo han hecho. Sin embargo, esto en boca de Novick puede sonar más creíble.

Quién que compre el discurso del “todos son iguales” va a votar antes a Lacalle Pou o Bordaberry que a Novick?

Definitivamente nadie.

Por ahora, lo que se ve es mucha plata al servicio de un candidato y de su novel grupo, un discurso cargado de lugares comunes y frases hechas, no mucho más.

Más allá de esto, la Izquierda no puede mirar para el costado, no podemos distraernos. Es nuestro deber señalar cuando aparecen líderes que recurren a lugares comunes, que tienen la innata tendencia a prometer “dos futuros venturosos”.

Dejarla pasar, no decirle claramente a la gente quién es quién, qué intereses defiende, de qué lado está parado es un error que puede cometer el Frente Amplio y lamentar todos los uruguayos.

El Trump uruguayo no va amenazar con expulsar gente del país por razones raciales como dijo el original en su campaña, pero sí va a propender a sacarle derechos a los trabajadores a favor de los empresarios, empezando por los Consejos de Salarios.

El Trump uruguayo nunca se va a decir que es de Derecha, aunque lo sea, y se le note de lejos.

Sí, va a representar con un discurso facilongo la ideología del Orden Conservador, primo hermano del discurso de la “positiva” de junio de 2014.

Novick se va a juntar con Lacalle Pou, Larrañaga y Bordaberry, no con “la gente”.

Con esa alianza está todo dicho, esa es “su gente”.




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