23
Ene
21

IRPF e IMPUESTOS …

Ec. Bruno Giometti (Cuesta Duarte): “Un nuevo golpe al salario y a los sectores populares”

 
 
 

Ec. Bruno Giometti (Cuesta Duarte): "Un nuevo golpe al salario y a los sectores populares"

escribe: Ec. Bruno Giometti del
Instituto Cuesta Duarte

El Poder Ejecutivo resolvió ajustar el valor de la BPC (Base de Prestaciones y Contribuciones) por el porcentaje de aumento del Indice Medio de Salarios a noviembre, es decir 7,76% y no por el porcentaje de aumento de Indice de Precios al Consumo del año 2020 que fue 9,41% (criterio que se venía siguiendo hasta el año pasado).

Esto provoca que el valor de la BPC a partir del 1º de enero sea de $4.870. Si se hubiera seguido el criterio aplicado en años anteriores y el ajuste hubiera sido por el índice de inflación, la BPC hubiera pasado a tener un valor de $4.944.

Este cambio trae una serie de consecuencias que trataremos de analizar lo más claramente posible.

El impacto sobre los asalariados

Este cambio genera un incremento de la carga fiscal sobre la clase trabajadora. Se produce un incremento en las tasas efectivas de IRPF que pagan los trabajadores afectados por este impuesto, en comparación con la situación que tendrían si se hubiera aplicado el criterio utilizado hasta el año pasado. Todos los asalariados con ingresos superiores a $34.089 líquidos pagan más que si se hubiera aplicado el criterio de ajuste anterior.

A su vez, trabajadores que con el criterio utilizado anteriormente hubieran quedado por debajo del monto mínimo no imponible, con la nueva estructura de franjas pagarán IRPF. El mínimo no imponible del IRPF será $34.089 pesos por mes y no $34.611 que sería si se hubieran ajustado los valores por IPC). Es decir, un trabajador que gana $34.500 pesos líquidos por mes, con el criterio anterior no pagaría IRPF, ahora va a empezar a pagar. Un trabajador en ese rango de ingresos va a pagar un monto muy bajo, dado el diseño de dicho impuesto, que es progresivo; pero resulta ilustrativo de la visión del actual gobierno, que sea a trabajadores con ingresos para nada elevados, que se les exija un aporte mayor.

Esta medida se suma a la política salarial regresiva que viene llevando adelante el actual gobierno, donde se descarga el peso de la crisis económica y social sobre los asalariados públicos y privados.

Otra medida que lo que busca es ante todo recaudar

Resulta muy evidente que esta es una medida de carácter principalmente recaudatorio, que prioriza ante todo el tema fiscal, dejando otros aspectos macroeconómicos y sociales relevantes en segundo plano.

Esta medida afecta con la misma severidad a trabajadores de ingresos medios ubicados en las primeras franjas de pago de IRPF que a trabajadores de ingresos muy altos. Se busca recaudar pero no se distribuye la carga de forma más equitativa ni siquiera dentro de los asalariados, como hubiera sido una modificación de la estructura de tasas. Ni hablar que no toca ni a los ingresos de capital ni a la concentración de riqueza.

Si bien no puede conocerse con exactitud, una estimación gruesa nos muestra que este cambio podría provocar una recaudación incremental de alrededor de 3% o 4% en comparación con lo que sería si se hubiera aplicado el criterio utilizado hasta el año pasado y suponiendo que se mantiene incambiada la distribución de los asalariados en la escala general de ingresos. Como la disminución del empleo en 2020 se ubica en el entorno de esos guarismos (3% o 4%) e incide en el sentido contrario, el concepto al que podemos arribar es que básicamente lo que se busca con esta medida es sostener la recaudación de IRPF (compensar con una mayor carga fiscal la caída del empleo y por ende los aportantes de IRPF).

Se afecta a sectores vulnerables de la población

Alguien podría decir que esta medida, por más que no sea simpática, en realidad no afecta a los uruguayos más vulnerables, que ganan menos de $30.000 mensuales y por ende no están afectados por lo que suceda con el mínimo no imponible del IRPF o con las franjas de dicho impuesto.

No obstante, la BPC es una variable que no solamente se usa para ajustar las franjas y el mínimo no imponible del IRPF, sino que numerosas prestaciones que brinda el Estado están “atadas” a su valor. Es más, en la ley de Presupuesto recientemente aprobada por la coalición de gobierno, se establece que más prestaciones quedan indexadas al porcentaje de ajuste de la BPC, entre ellos el subsidio por enfermedad, el subsidio por desempleo y las asignaciones familiares. También se ajustan por BPC prestaciones como el monto del apoyo económico que se da a los participantes del programa de empleo Uruguay Trabaja; la jubilación especial para personas de más de 60 años que no llegan a generar el causal; la Pensión Especial Reparatoria (PER); la pensión a las víctimas de delitos violentos, etc.

Que estas partidas se ajusten por el porcentaje que ajusta la BPC y que dicho porcentaje sea inferior a la inflación, equivale a decir que todas estas prestaciones perderán poder de compra (o que perderán valor en términos reales) en comparación con el año pasado.

La medida y su contexto

Lo más complejo no es la medida en sí misma sino que se suma como perla a un collar de medidas que van todas en la misma dirección, básicamente:

1) Priorizar ante todo el tema fiscal e intentar recaudar más, lo que va en dirección contraria a lo que se viene haciendo en todo el mundo en el marco de la pandemia (medidas expansivas).

2) Descargar el peso del ajuste sobre los asalariados y en general sobre los sectores de ingresos fijos (trabajadores por cuenta propia, pequeños productores y comercios, jubilados, personas que reciben prestaciones del Estado) de forma de alterar la distribución social del ingreso de manera regresiva e impulsar la competitividad empresarial vía reducción de costos.

El IRPF es un impuesto que al sustituir al viejo IRP, hizo al sistema tributario más progresivo, no hay dudas. Pero eso no implica que cualquier ensanchamiento de la base de cobro de IRPF sea la mejor medida para mejorar la distribución del ingreso ni la más adecuada en todo momento. Si en el gobierno hubiera una vocación de justicia distributiva, podría haber alterado la estructura de tasas, aumentando las tasas de las franjas más altas en mayor medida que las de ingresos más bajos y modificando otros impuestos que pagan sectores más acaudalados de la población (por ejemplo que graven la riqueza acumulada). Muy al contrario, el gobierno demostró en la ley de presupuesto que no tiene problema en resignar recaudación fiscal cuando eso beneficia a los “malla oro” como por ejemplo en los cambios en los criterios de valuación de la base imponible del impuesto al patrimonio.

Además de ser una medida que no avanza en cuanto a distribuir de forma más justa el peso de la crisis, también es una medida muy peligrosa desde el punto de vista macroeconómico. Junto a las otras medidas salariales y de gasto tomadas por el gobierno se deteriora fuertemente el mercado interno y con eso se afectan las perspectivas de la propia recuperación económica.
En suma, una medida que va en la misma línea de las aplicadas hasta el momento por el gobierno, que busca recaudar a costa del pueblo uruguayo, hacer caer el peso del ajuste sobre los sectores populares y que se juega todos los boletos a una salida de la crisis liderada por los “malla oro” y con el “pelotón” cada vez más alejado o directamente por el camino.

Ec Bruno Giometti
Instituto Cuesta Duarte

21
Ene
21

FASCISMO; sobrevive en la superficie

Cruciales elecciones presidenciales en el marco de una pandemia y de la crisis económica global

Trump y la amenaza fascista en Estados Unidos

En la votación del martes pujan fuerzas sociales que proponen la defensa de la democracia con una agenda de justicia social como contrapeso al proyecto trumpista. La crisis actual del capitalismo global es tanto estructural como política.

 
Los candidatos del Partido Republicano, Donald Trump, y del Partido Demócrata, Joe Biden, en el debate presidencial.
 Imagen: AFP

Ha quedado en evidencia en las últimas semanas que el régimen de Trump, sus partidarios de la extrema derecha, los supremacistas blancos, e importantes sectores del Partido Republicano están tramando un golpe electoral. Si estas fuerzas fascistas logran alcanzar sus propósitos dependerá de cómo se desenvuelven los acontecimientos a raíz de la votación del 3 de noviembre y de la capacidad de la izquierda y las fuerzas progresistas de movilizarse en defensa de la democracia y de avanzar en una agenda de justicia social como contrapeso al proyecto fascista.

La lucha contra la amenaza fascista en Estados Unidos debe apoyarse en un análisis de la naturaleza de dicha amenaza y en particular, de la relación entre esta amenaza y la crisis capitalista. He estado escribiendo desde 2008 sobre el surgimiento de los proyectos del fascismo del siglo XXI. Este proyecto se avecina en Estados Unidos desde principios del presente siglo. Entró en una etapa cualitativamente nueva con el ascenso del Trumpismo en 2016 y parece estar ahora en la vía rápida frente al proceso electoral.

 

En el cuadro más amplio, el fascismo, ya sea su variante del siglo XX o del siglo XXI, es una respuesta particular ultraderechista a la crisis capitalista, tal como la crisis de 1930 o aquella que comenzó con la imposición financiera de 2008, agravada ahora por la pandemia. Esta respuesta ultraderechista a la crisis va desde el Trumpismo en Estados Unidos y el Brexit en el Reino Unido, y la cada vez mayor influencia de los partidos neofascistas en toda Europa, hasta países como Israel, Turquía, Filipinas, Brasil, y la India.

Trumpismo y fascismo

Los indicios de la amenaza fascista en Estados Unidos están a plena vista. Los movimientos fascistas proliferaron rápidamente desde el viraje del siglo en la sociedad civil y también el sistema político mediante el ala derechista del Partido Republicano. Trump demostró ser la figura carismática capaz de galvanizar y envalentonar las diferentes fuerzas neofascistas, entre ellas, los supremacistas blancos, los nacionalistas blancos, los neonazi y Ku Klux Klan, los Guardianes del Juramento, el Movimiento de Patriotas, los fundamentalistas cristianos y los grupos antiinmigrantes. 

Desde 2016, se han formado muchos más grupos, incluyendo los Proud Boys  (“Muchachos Orgullosos”), Q’Anon, los Boogaloo (cuyo declarado objetivo es incitar una guerra civil), y los “Vigilantes del Lobezno”. Todos estos grupos están fuertemente armados y están movilizando para provocar enfrentamientos en coordinación con elementos del ala extrema derecha del Partido Republicano. De hecho, esta ala de extrema derecha hace tiempo captó al partido y lo convirtió en una fuerza de reacción total.

Estos grupos fascistas han sido alentados por la fanfarronería imperial de Trump, por su retórica populista y nacionalista, y por su discurso abiertamente racista, dirigido a azuzar la histeria antiinmigrante, antimusulmán, antinegro y xenofóbica. Entraron desde 2016 en un acelerado proceso de polinización cruzada. Con la elección de Trump, lograron tener una presencia en la misma Casa Blanca y en varios gobiernos estatales y locales alrededor del país. 

Los diferentes grupos blanden con cada vez mayor impunidad sus unidades paramilitares. El FBI y el Departamento de Seguridad Interna han identificado a las milicias racistas, fascistas y de extrema derecha como la principal amenaza terrorista al interior del país. Estas mismas agencias del gobierno federal también afirmaron que estos elementos armados operan al interior de agencias policíacas y unidades de las fuerzas armadas. Un informe emitido en 2006 por una de las agencias de la inteligencia norteamericana advirtió sobre “la infiltración de grupos organizados de supremacía blanca a los organismos policiales, y recíprocamente, la infiltración por parte de agentes policiales y de seguridad a estas mismas organizaciones debido a sus simpatías con la causa de la supremacía blanca”.

Milicias

La insurgencia fascista llegó a un punto de auge a raíz de las protestas masivas desatadas por el asesinato en manos de la Policía en mayo pasado de George Floyd. Entre los incidentes recientes, demasiado numerosos para enumerar aquí, figura esta muestra:

  • Las milicias fascistas han aparecido a menudo en las protestas anti racistas para amenazar a los manifestantes, y en algunas instancias han llevado a cabo asesinatos.

  • Trump ha rehusado condenar la insurgencia armada ultraderechista.

  • Al contrario, Trump defendió a un joven integrante de estas milicias que el pasado 25 de agosto mató a tiros a dos manifestantes desarmados en Kenosha, Wisconsin.

  • El pasado 3 de septiembre, agentes del gobierno federal llevaron a cabo una ejecución extrajudicial de Michael Reinoehl, quien días anteriores confesó que mató a tiros a un miembro del grupo de supremacía blanca, el Patriot Prayer (“Plegaria Patriota”), aparentemente en defensa propia durante un enfrentamiento entre partidarios armados de Trump y manifestantes anti racistas en Portland, Oregón. “Tenemos que llevar a cabo la retribución”, declaró Trump en una entrevista escalofriante, en la cual tomó el crédito por la ejecución.

  • Especialmente ominoso, el FBI disolvió un complot de un grupo de milicianos de una organización terrorista, autodenominado “Vigilantes del Lobezno”, para asaltar el edificio del capitolio en el Estado de Michigan y secuestrar y posiblemente asesinar el gobernador del Estado y otros funcionarios del gobierno estatal. La Casa Blanca rehusó condenar la conspiración.

Si bien hay importantes diferencias entre la Alemania de los años 1920 y 1930 y Estados Unidos ahora, vale la pena recordar el tristemente célebre “golpe de la cervecería” en 1923 en Bavaria, Alemania, incidente que marcó un viraje en el ascenso al poder de los nazis. En aquel incidente, al igual que en Michigan, Hitler y un grupo fuertemente armado de sus seguidores intentaron llevar a cabo un golpe contra el gobierno local. Funcionarios leales al gobierno de Bavaria suprimieron el golpe y encarcelaron a Hitler, pero la insurgencia fascista experimentó a raíz del intento de golpe una importante expansión de su notoriedad e influencia.

Las perspectivas de un golpe fascista ahora dependen de lo que suceda en las elecciones de noviembre. El Estado de Derecho está en entredicho. Trump ha declarado, sin ofrecer prueba alguna, que habrá fraude electoral. Ha rehusado comprometerse con una transición pacífica del poder si pierde el voto frente a su contrincante Joe Biden, y en efecto ha llamado a sus seguidores a prepararse para una insurrección.

Trump es un miembro de la clase capitalista transnacional, un abierto racista que ni siquiera intenta disfrazar su tendencia fascista. Aprovechó las protestas por el asesinato de George Floyd para profundizar el proyecto fascista, incitando desde la Casa Blanca a la movilización fascista en la sociedad civil norteamericana, manipulando el miedo y la reacción racista con un discurso de “ley y orden” y amenazando con extender el estado policíaco. 

Millones de personas, sobre todo de los grupos racialmente oprimidos, han sido privados ya de su derecho al voto. El hijo mayor de Trump, Donald Trump hijo, hizo un llamado en setiembre pasado para que “cada cuerpo capaz” se integre a “un ejército para llevar a cabo operaciones de seguridad” a favor de la campaña electoral de su padre.

Morfología del proyecto fascista

La crisis actual del capitalismo global es tanto estructural como política. Políticamente, los Estados capitalistas enfrentan crisis en espiral de legitimidad como consecuencia de décadas de penurias y deterioro social causado por el neoliberalismo y ahora agravado por la incapacidad de dichos Estados de gestionar la emergencia sanitaria y el colapso económico. 

El nivel de polarización social global y de desigualdad es sin precedente. El 1 por ciento más rico de la humanidad controla más del 50 por ciento de la riqueza del mundo mientras el 80 por ciento más pobre tiene que conformarse con apenas el 5 por ciento de esta riqueza. Esta desigualdad extrema solo puede sostenerse por niveles extremos de violencia estatal y privada, situación propicia para los proyectos políticos fascistas.

Estructuralmente, la economía global está sumida en una crisis de la sobreacumulación, o estancamiento crónico, empeorada ahora por la pandemia. En tanto se disparan las desigualdades, el sistema produce cada vez más riqueza, que la mayoría de la población no puede consumir. Como resultado, el mercado global no puede absorber la producción de la economía global. La clase capitalista transnacional no encuentra salidas para descargar los billones de dólares que ha acumulado. 

En años recientes ha realizado niveles alucinantes de especulación financiera, el pillaje de presupuestos públicos, y acumulación militarizada y acumulación por represión. La acumulación de capital depende cada vez más de la amplificación de los sistemas transnacionales del control social, la represión y la guerra, de manera que el estado policíaco global se extiende alrededor del mundo para defender la economía global de guerra y suprimir las rebeliones de los de abajo.

El fascismo persigue rescatar al capitalismo de su crisis orgánica, reanudar violentamente la acumulación de capital, establecer nuevas formas de legitimidad del Estado, y reprimir sin trabas democráticas las rebeliones desde abajo. El proyecto conlleva una fusión del poder estatal reaccionario y represivo con una movilización fascista en la sociedad civil

Al igual que su predecesor del siglo XX, el fascismo del siglo XXI se trata de una mezcla tóxica del nacionalismo reaccionario y del racismo. En su repertorio discursivo e ideológico, el proyecto acarrea el nacionalismo extremo y la promesa de la “regeneración nacional”, la xenofobia, las doctrinas de la supremacía racial/cultural al lado de la movilización racista, la masculinidad marcial, el milenarismo, la militarización de la vida cívica y política, y la normalización -hasta la glorificación- de la guerra, la violencia social y la dominación.

Al igual que su contraparte del siglo XX, el proyecto gira en torno al mecanismo psicosocial de sublimación del temor y ansiedad de masa en momentos de aguda crisis capitalista hacia las comunidades convertidas en chivos expiatorios, ya sean los judíos en la Alemania Nazi, los inmigrantes en Estados Unidos o los musulmanes y las castas inferiores en la India. 

También persigue sublimar esta ansiedad hacia un enemigo externo prefabricado, tal como el comunismo durante la Guerra Fría o Rusia y China en la actualidad. Persigue organizar una base social de masa con la promesa de restaurar la estabilidad y la seguridad para aquellos desestabilizados por la crisis capitalista.

Los organizadores fascistas apelan a los millones de personas que han sido desoladas por la austeridad neoliberal, el empobrecimiento, el empleo precario y la relegación a las filas de la humanidad superflua, condiciones ahora agravadas por la pandemia. Los grupos dominantes se empeñan en canalizar el cada vez mayor descontento desde una crítica al capitalismo global hacia el respaldo a la agenda del capital transnacional, agenda disfrazada con retórica populista. En este empeño, la movilización ultraderechista y neofascista juega un papel importante.

La apelación al fascismo se dirige en particular a los sectores históricamente privilegiados de la clase obrera global, tales como sectores de los trabajadores blancos en el Norte Global y capas urbanas de clase media y profesional en el Sur Global, que ahora experimentan una mayor inseguridad y el espectro de la desestabilización socioeconómica. Si bien el proyecto fascista intenta reclutar a su causa estos sectores históricamente privilegiados, pero ahora descontentos, el otro lado de la moneda es un intensificado control social y represión violentos de otros sectores. Estos sectores en Estados Unidos provienen de manera desproporcional de las filas de las comunidades que enfrentan la opresión racial, étnica, religiosa y otras formas de opresión.

Los mecanismos de la exclusión coercitiva van desde el encarcelamiento en masa y la extensión de los complejos industrial carcelario, hasta la omnipresente acción policíaca, las leyes antiinmigrante y los regímenes de detención y deportación de los inmigrantes, la manipulación y reorganización del espacio de tal manera que tanto las urbanizaciones cerradas y los guetos están controlados por ejércitos de guardias privadas y los sistemas tecnológicamente avanzados de monitoreo y rastreo, la paramilitarización de la policía, los métodos “no letales” de control de las multitudes, y la movilización de las industrias culturales y los aparatos estatales ideológicos para deshumanizar las víctimas del capitalismo global como peligrosos, perversos, y culturamente degenerados.

Interpretaciones divergentes de la crisis

No podemos menospreciar el papel que juega el racismo en la movilización fascista en Estados Unidos. Pero a la vez necesitamos profundizar el análisis del mismo. El sistema político estadounidense y los grupos dominantes enfrentan una crisis de hegemonía y de legitimidad. Esta crisis entraña la descomposición del bloque histórico racista que de una u otra forma reinó supremo desde finales de la guerra civil en 1865 hasta finales del siglo XX pero que se ha visto desestabilizado de cara a la globalización capitalista. La ultraderecha y los neofascistas intentan reconstruir dicho bloque, en el cual la identidad “nacional” se presenta como “identidad blanca” como sucedáneo de una movilización racista contra las fuentes percibidas de la ansiedad y la inseguridad.

Sin embargo, muchos miembros blancos de la clase obrera han experimentado la desestabilización social y económica, la movilidad hacia abajo, una mayor inseguridad, un futuro de incertidumbre y la acelerada precarización. Es decir, condiciones laborales y de vida cada vez más precarias. Este sector ha gozado históricamente del privilegio racial-étnico que conlleva la supremacía blanca frente a otros sectores de la clase obrera, pero ha venido perdiendo dichos privilegios frente a la globalización capitalista. La escalada del discurso racista velado (codificado) y abierto desde arriba tiene como propósito canalizar los miembros blancos de la clase obrera hacia una conciencia racista y neofascista de su condición.

El racismo y la apelación al fascismo ofrecen a los obreros provenientes del grupo racial o étnico dominante soluciones imaginarias a las contradicciones verdaderas; es decir, el reconocimiento de la existencia del sufrimiento y de opresión, aunque dichas soluciones son falsas. Los partidos y los movimientos identificados con estos proyectos han avanzado un discurso racista, menos codificado y menos mediado que aquel discurso de los políticos convencionales (mainstream), dirigido en contra de las minorías racialmente oprimidas, los inmigrantes y los refugiados, entre otros sectores vulnerables, quienes se convierten en chivos expiatorios. 

Sin embargo, en esta época del capitalismo globalizado hay pocas posibilidades en Estados Unidos de proporcionar beneficios materiales a una potencial base social del fascismo, por lo que la “recompensa del fascismo” es únicamente psicológica

La ideología del fascismo del Siglo XXI descansa fundamentalmente en la irracionalidad, es decir, la promesa de asegurar la seguridad y de restaurar la estabilidad es emotiva, no racional. Es un proyecto que no distingue –y no necesita distinguir- entre la verdad y la mentira.

El discurso público de Trump del populismo y nacionalismo, por ejemplo, no guarda relación alguna con sus políticas. Sus políticas económicas entrañan una total desregulación del capital, grandes recortes al gasto social, el desmantelamiento de lo que aún quedaba del Estado de bienestar social, las privatizaciones, desgravaciones fiscales para las corporaciones y los ricos al lado de un aumento de la carga impositiva para la clase obrera, represión sindical, y una expansión del subsidio estatal al capital. En pocas palabras, neoliberalismo con esteroides

La retórica populista de Trump no se corresponde con la sustancia de su política. La apelación de Trump a su base social es casi por completo algo simbólico. Por ende, el fanatismo de su retórica de “construir el muro” (entre Estados Unidos y México) y otra retórica simbólicamente esencial para sostener una base social para la cual el Estado puede ofrecer poca o ninguna recompensa material. Esto explica también la naturaleza cada vez más desquiciada de la bravuconería de Trump mientras se acerca la elección.

Pero he aquí el punto clave: el deterioro de las condiciones socioeconómicas y la mayor inseguridad no conducen automáticamente a una reacción racista y fascista. La interpretación racista/fascista de estas condiciones tiene que ser mediada por agentes políticos y agencias del Estado. El Trumpismo representa justamente dicha mediación. 

Para hacer retroceder la amenaza del fascismo, las fuerzas populares de resistencia deben proponer una interpretación alternativa de la crisis, entrañando una agenda de justicia social y una política de la clase obrera que pueden ganarse a la potencial base social del fascismo. Esta potencial base está compuesta en su mayoría por obreros y obreras que están experimentando los mismos efectos perjudiciales de la globalización capitalista que afecta a toda la clase obrera.

Necesitamos en Estados Unidos una agenda de justicia social y proclase obrera que responda a la condición cada vez más miserable de la supuesta base social del fascismo junto con la clase obrera en su conjunto. Biden bien podría ganar las elecciones. Sin embargo, aún si logra tomar posesión de la Presidencia, seguirá en curso la crisis del capitalismo global y el proyecto fascista que dicha crisis fomenta. Hay que recordar que Biden, además de ser criminal de guerra, es un neoliberal que responde a los intereses sobre todo del capital financiero transnacional con sede en Wall Street. Un frente unido contra el fascismo debe basarse en una agenda de la justicia social que pone la mira en el capitalismo y su crisis y que es capaz no solo de derrotar a Trump sino de enfrentar a los desafíos en el período pos Trump.

* Profesor de Sociología, Universidad de California en Santa Bárbara.

20
Ene
21

DDHH y sus violadores …

El ascenso del Cnel. Jorge Fernández, el genocida Pedro Mato…

 
escribe: profesor Gonzalo Alsina

El ascenso del coronel Jorge Fernández, el genocida Pedro Mato y la impunidad del Partido Nacional…

 

El F.A. no votó el ascenso a general del coronel Jorge Fernández, ayudante del ministro de Defensa Javier García, porque en dos oportunidades facilitó el trámite para que cobrara la opípara jubilación el genocida, coronel ® Pedro Mato Narbondo.

Por más que el “aflautado” senador Gustavo Penadés diga que la causa judicial fue desestimada en dos ocasiones, por la jueza Isabel Bele y el Tribunal de Apelaciones constituido por: Julio Olivera, Pedro Salazar y José María Gómez; queda claro por la investigación de la fiscal Brenda Zapater, que el entonces teniente coronel, comandante de la Brigada de Caballería Nº1 de Rivera, en dos oportunidades firmó la “revista de existencia”, imprescindible para poder cobrar la jugosa jubilación, cuando el genocida Pedro Mato estaba requerido por la justicia de nuestro país por delitos de lesa humanidad durante la dictadura y por la justicia italiana, que lo había condenado a cadena perpetua  con otros 11 uruguayos más por la desaparición forzada de 23 ciudadanos italianos en el marco del Plan Cóndor.

La fiscal había acusado  dos veces a Fernández por falso testimonio,  entendiendo que la amparaba el nuevo Código del Proceso Penal.

El hoy general, había encubierto a un coronel ®  prófugo de la justicia uruguaya, investigado por crímenes, como las desapariciones forzadas y la muerte por tortura del albañil Luis Batalla en democracia, el 25 de mayo de 1972, en el Batallón de Infantería Nº 10 de Treinta y Tres, donde revistaba como capitán del SID (Servicio de Información y Defensa) y especialista en torturas.

Fernández, propio de los cobardes, negó ante la fiscal conocer a Pedro Mato, cuando hasta un subalterno informó que no solo lo conocía sino que el militar prófugo solicitó para hablar con el teniente coronel Jorge Fernández, cuando Mato concurrió al cuartel en Rivera, y Fernández lo recibió en su despacho. Este hoy ascendido a general, con los votos de la coalición marrón, además de mentiroso es cobarde. Fernández, firmó dos veces en la llamada revista de existencia, sin la cual Mato no hubiera podido cobrar la jubilación. El último trámite fue en mayo de 2019.

Cuando hay un pedido de captura nacional e internacional se manda a  todos los lugares que correspondan, los oficios a las Cajas Militares, por ejemplo, para saber en qué situación se encuentra la persona prófuga, si sigue cobrando, cómo y dónde lo hace y dónde tiene su domicilio fijado.  La Policía sabía, porque había dos pedidos de captura: uno de la justicia de Uruguay y el otro de la justicia de Italia. Fernández también lo sabía.

El Partido Nacional que fue junto con el Partido Colorado los impulsores y redactores de la ley de Caducidad o Impunidad para los militares y policías terroristas y genocidas, vuelve por el mismo camino. Ascienden a general a un militar que encubrió a un genocida para que siga cobrando la jubilación que no le corresponde.

No respetan a la familia  de Gutiérrez Ruiz y de Zelmar Michelini.

“En 1985, el Parlamento de Uruguay, crea la Comisión Investigadora sobre Secuestro y Asesinato perpetrados contra los Ex Legisladores Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini, a partir de la cual se pueden reconstruir muchos de los hechos, ya que aporta numerosos testimonios y documentos. Esta comisión actuó en el período que va desde el 9 de Abril de 1985 hasta el 13 de octubre de 1987.” Según el “Tomo I de la Investigación Histórica sobre la Dictadura y el Terrorismo de Estado en el Uruguay (1973-1985).” Investigación realizada por UDELAR. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y la Comisión Sectorial de Investigación Científica; En la que me apoyo para escribir lo que sigue.

“El expediente judicial por el caso de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz fue archivado en 1989, por entenderse que el mismo se encontraba incluido en la Ley Nº 15.848 de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado.” Pág.704 de obra citada.

En 2002, el diputado Dr. Felipe Michelini solicitó ante la justica la reapertura del expediente judicial archivado en 1989 y el caso fue derivado a la Fiscal, Dra. Mirtha Guianze, por ser la fiscalía que correspondía en 1986.

El 1º de marzo de 2005, el día de su asunción, el Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, anunció que los casos de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruíz, y de Rosario Barredo y William Whitelaw, ocurridos el 20 de mayo de 1976, serían excluidos de la ley de Caducidad que habían votado coaligados colorados y  blancos.

Luego de reiniciados el expediente el 16 de noviembre de 2006 el juez en lo penal de 11º Turno, Dr. Roberto Timbal, dictaminó el procesamiento del dictador Juan María Bordaberry y su canciller Juan Carlos Blanco, por los asesinatos de  Zelmar Michelini, Héctor Gutiérrez Ruíz , Rosario Barredo y William Whitelaw.

Luego el 20 de diciembre de 2006 la jueza Graciela Gatti procesó a Juan María Bordaberry por los asesinatos de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruíz, y por otros 10 delitos de “homicidios especialmente agravados en reiteración real y en calidad de coautor.” “La resolución Nº 2146 lo relaciona con los asesinatos de: José Arpino Vega, Eduardo Pérez, Luis Eduardo Gonzáles, Juan Brieba, Carlos Arévalo, Julio Correa, Otermín Montes de Oca, Horacio Gelós Bonilla, Fernando Miranda y Ubagésner Cháves Sosa.” Pag.705. ¡Ninguno guerrillero! Todo militante social o político era considerado enemigo por los que aplicaban la Doctrina de la Seguridad Nacional., importada de EE.UU, donde se formó en 1970 el asesino serial Pedro Mato Narbondo, encubierto por el hoy general Fernández, asesor del ministro de Defensa Javier García.

¡No  tienen vergüenza!

El principal sospechoso de haber rematado de un tiro en la cara a Zelmar, es este coronel cobarde, prófugo de la justicia nacional e internacional, que bajo el paragua del Plan Cóndor torturaba , asesinaba y hacía desaparecer a compatriotas, insisto en una mal llamada guerra , que no fue  tal.

 

 

20
Ene
21

la vacuna en Uruguay …

CIENTÍFICOS y MÉDICOS EPIDEMIÓLOGOS, PARA SALVAR A LOS URUGUAYOS del naufragio lacallista:

RAZONES DE UNA CARTA AL MINISTRO DANIEL SALINAS por Miguel Fernández Galeano

El pasado 10 de enero junto los compañeros Marcos Carámbula, Ricardo Ehrlich, Rodolfo Vázquez y Uruguay Russi enviamos una carta al ministro Daniel Salinas, en la cual sugerimos que Uruguay se asocie con otros países para obtener alguna de las vacunas autorizadas a nivel internacional contra el covid-19.

En primer lugar, corresponde aclarar que más allá de la pertenencia al Frente Amplio de los firmantes, la misma  no tuvo un carácter político partidario y el objetivo central de la misma  apuntó claramente a atender la necesidad de tener claro el rumbo respecto a la adquisición de las vacunas para poder ganar la confianza y la credibilidad de la población en las autoridades sanitarias nacionales. Confianza que siempre importa en salud, que resulta decisiva en las crisis y es un componente insoslayable para el éxito de un plan de vacunación. 

Hay que tener presente que desde una perspectiva de salud pública y en marco de lo que viene siendo la evolución de la epidemia en Uruguay el objetivo de una campaña de vacunación no radica sólo, ni siquiera principalmente, en dar protección individual a las personas y que el foco en la estrategia apunta a garantizar la inmunidad colectiva que permita encontrar una salida sustentable para enfrentar y derrotar a un virus, el SARS-CoV-2, y una enfermedad la COVID-19 que nos tiene en jaque desde hace casi un año.

Es una iniciativa que surgió naturalmente de los cinco firmantes, que por distintas razones estamos vinculados a las políticas de salud y a la gestión pública.

Ricardo Ehrlich fue decano de la Facultad de Ciencias, director y propulsor del Instituto Pasteur, por lo que está en estrecho contacto con los investigadores y es una referencia ineludible del sistema científico nacional, el que ayudó grandemente a fortalecer como Ministro de Educación y Cultura.

Rodolfo Vázquez es actualmente Profesor del Departamento de Medicina y Social de la Facultad de Medicina de la UdelaR, Epidemiólogo destacado que formó a buena parte de los epidemiólogos y especialistas en salud pública del país y fue el Director de Epidemiología del MSP en el primer gobierno de Tabaré Vazquez, gestión en la cual se construyeron los pilares fundamentales del sistema de vigilancia epidemiológica que permitió mantener a raya la epidemia hasta hace algunas semanas.

Uruguay Russi es un colega con extensa trayectoria como gremialista y gestor en servicios de salud con responsabilidades en la Federación Médica del Interior (FEMI), fue director general del Sanatorio Americano y tiene mucha cercanía y diálogo con los colegas que están enfrentando la epidemia en el interior del país.

Con Marcos Carámbula , más allá de las responsabilidades en la gestión pública (particularmente Marcos, dos veces intendente de Canelones, diputado y senador  de la República),en los últimos años, nos tocó el enorme desafío de trabajar en ASSE y desde ese lugar hacer las primeras contribuciones a la respuesta desde los servicios de salud del estado a la pandemia.  A pesar de un relato que intenta instalar la idea de que hasta marzo no se había hecho nada para enfrentarla.

Es una iniciativa en función de nuestra experiencia en la gestión pública y el conocimiento de las complejidades que siempre tiene la adquisición de medicamentos en un contexto de disputas de mercado e intereses geopolíticos. No es una iniciativa del Frente Amplio, ni lo hicimos a pedido de ninguna autoridad u organismo de la fuerza política. Si hay algo que no quisimos, fue actuar con oportunismo y mucho menos tratar de obtener algún rédito político, que por otra parte siempre sería muy menor con las implicancias a nivel humano que trajo esta crisis sanitaria.  

Hay políticas de gobierno, donde el presidente y su equipo tienen responsabilidades indelegables, ello no está en cuestión, menos aún en disputa. Pero hay momentos donde se imponen las políticas de Estado que tengan un respaldo de toda la ciudadanía, en acuerdos amplios y generosos que alcancen una entonación de carácter nacional, por encima de resultados políticos particulares.  

Lo que verdaderamente nos importa es que el país disponga lo antes posible de aquellas vacunas que estén disponibles dentro de la ya autorizadas internacionalmente (FDA- EMA), porque también tenemos claro que en el escenario actual seguramente sea necesario la complementación de productos de diferentes plataformas y orígenes y por tanto será necesario contar con una canasta de vacunas, que de acuerdo a sus fortalezas diferenciales de cada una, permitan el acceso universal en un cronograma progresivo que priorice la protección de los grupos de mayor riesgo y vulnerabilidad, siempre orientado a lograr la inmunidad de grupo, para lo cual se debe cubrir el 70% de la población. 

Nos parece que hay un camino de acuerdos regionales que está abierto, como lo han logrado Argentina junto a Bolivia, para  aspirar juntos y en el menor plazo posible garantizar el acceso a las vacunas. Hay que tener presente que el presidente de Bolivia asumió hace tan solo tres meses y la última semana de enero estaría recibiendo 4.5 millones de dosis de la vacuna del Instituto Gamaleya de Rusia. Es la vida lo que está en juego. Sin ningún dramatismo, de eso se trata, más allá de teorías conspirativas y negacionistas que a pesar de la tozudez de los hechos aún siguen en pie.

La vacuna de AstraZeneca- Oxford, que fue recientemente aprobada por el Reino Unido y la Unión Europea va a empezar a ser producida en Argentina y México para abastecer a toda la región.Hay más de una vacuna producidas en la República Popular China, bajo la plataforma más conocida y probada  basadas en el manejo  del virus inactivado que desarrollaron protocolos de investigación en Brasil y en Chile. Por su parte México, Costa Rica, Panamá, Colombia, entre otros países de la región, lograron acuerdos de compra con la farmacéutica Pfizer. Hay que tener bien presente que estos países en agosto y septiembre ya estaban haciendo acuerdos y reservando estas vacunas. 

Uruguay en este año que pasó apostó -y creemos que hizo bien- a integrarse al mecanismo de compra agrupada y solidaria denominado Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un mecanismo inspirado en los principios y valores de garantizar el acceso universal y gratuito a medicamentos, vacunas y otros insumos y servicios de salud.

La lógica de mercado terminó “perforando” ese mecanismo y se instaló una injusta e indeseable pugna distributiva por las vacunas, lo que era una loable aspiración de la gobernanza global de la salud, quedó desplazado a un segundo lugar para una parte grande del mundo, el que deberá esperar a que se cubran las expectativas de llegar “primero” con la “mejor” de las vacunas de los países más ricos y poderosos.

Uruguay accedió al acuerdo COVAX con otros 190 países. Los tiempos de esa propuesta no son los mismos que los de las iniciativas que los Estados individualmente pueden tomar. El Covax va a priorizar, y es justo que así lo haga,la entrega de las vacunas de forma gratuita a los países con mayores vulnerabilidades económicas y sociales, fundamentalmente de África y de la propia latinoamérica.

El país debió haber iniciado acuerdos de compra cuando desde agosto del 2020 esta situación de disputa mercantil por las vacunas se empezaba a perfilar con claridad ( “feroz” como la calificó el propio presidente Lacalle Pou). Confiado erróneamente en que la epidemia estaba definitivamente controlada, no lo hizo. Ahora es el momento de iniciar un proceso de alianzas regionales que nos permita recuperar terreno y ganar tiempo. Actuando con grandeza, compartiendo responsabilidades con el conjunto de la sociedad y construyendo la viabilidad de salidas nacionales en base al diálogo, la credibilidad y la confianza de lo podemos hacer como nación cuando ponemos por encima de todo el interés colectivo.

La carta que le enviamos en estos días al Dr.Salinas pretende ser una pequeña contribución para habilitar un espacio de entendimiento nacional tan urgente como necesario.

Publicada en EL DIARIO MEDICO Nº238 ENERO 2021

 

TEXTO DE LA CARTA AL MINISTRO SALINAS

Un tema de gobierno. Un compromiso del país

“Sr Ministro de Salud Pública.

Dr. Daniel Salinas

De nuestra mayor consideración:

Con el mejor ánimo de colaborar ante un crecimiento exponencial de casos diarios de COVID-19 y el consecuente número de internaciones y fallecimientos es que nos dirigimos a usted.

Existe un estado de honda preocupación en los trabajadores de la salud por las repercusiones en todos los niveles de atención, en especial, el primer nivel, la emergencia y los cuidados intensivos.

Asistimos a la flexibilización de las medidas de restricción de la movilidad y la eliminación de iniciativas orientadas a prevenir los contagios, tales como la reducción del número de pasajeros en el transporte interdepartamental o la modificación de los límites de las fronteras nacionales.

En el marco de un claro reconocimiento al trabajo que viene desarrollando el GACH frente a la pandemia, quienes abajo firmamos, personas públicas con diferentes responsabilidades en la gestión de la salud en los últimos años, expresamos que:

  1. Tal como usted señaló en estos días, para un país chico como Uruguay, con un plan de vacunación de máxima de 2.800.000 y uno de mínima de 700.000 personas vacunadas (trabajadores de la salud, población de riesgo y adultos mayores), es muy difícil posicionarse en el mercado de un mundo tan ávido de vacunas.

  1. Ante estas circunstancias, el Presidente de la República indicó que el plan de adquisición confidencial supone “colarnos entre los grandes” ante las empresas proveedoras que le dan prioridad, como es lógico, a aquellos estados que han reservado con mucha anticipación las vacunas o han sido parte de protocolos en sus fases tempranas.

  1. Como alternativa a lo expuesto por el Sr. Presidente, entendemos conveniente asociarnos a estados de América Latina para lograr lo antes posible acuerdos para adquirir alguna de las vacunas aprobadas internacionalmente que han demostrado en Fase III los niveles exigibles de seguridad y efectividad. Algunos de estos países ya han comenzado la vacunación, como Argentina y México, que además comenzarán la producción para la región de la vacuna Oxford AstraZeneca, aprobada por el Reino Unido y la Unión Europea en un camino que hoy aparece seguro y confiable. A este respecto nos consta la buena disposición de estos estados y conglomerados Oxford AstraZeneca para incluir a Uruguay en su plan. Ello sin descartar la posibilidad de obtener las vacunas en marco de la iniciativa Covax de la OMS.

  1. En este momento resulta clave la confianza en nuestras autoridades. Para eso es fundamental, ante la enorme preocupación de los uruguayos, tener claro el rumbo que decidirán tomar. Esto haría más factibles las asociaciones internacionales que nos permitan tener un mayor marco de certezas.

  1. Uruguay tiene una muy rica experiencia desde siempre en su sistema de vacunación y no dudamos que, con la voluntad de nuestra población, la experiencia y fortaleza de los prestadores públicos y privados del SNIS y su personal de la salud, estaremos a la altura de las necesidades.

  1. Hoy hace falta, más que nunca, que como ciudadanos asumamos la responsabilidad del derecho a la salud y el compromiso con la prevención empezando en nuestros grupos familiares laborales o amistades. En ese sentido no nos parece adecuado confrontar en torno a las causas del crecimiento de los contagios atribuyéndolo a organizaciones de la sociedad de diferentes orígenes comprometidas en la lucha de sus derechos.

La situación que atravesamos exige de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas lo que esté a su alcance y de quienes tienen la enorme responsabilidad de conducir el país, la sabia voluntad de escuchar.

En este sentido nos ponemos, una vez más, a su disposición con el objetivo de colaborar en la solución de un tema tan difícil y en el que está en juego ni más ni menos que la vida.”

Lo saludan atentamente.

Marcos Carámbula

Ricardo Ehrlich

Miguel Fernández Galeano

Uruguay Russi

Rodolfo Vázquez

19
Ene
21

VACUNAS y covid …

herrerismo; LA PEOR PANDEMIA

Jugar con fuego

escribe:  Leandro Grille

El miércoles 6 de enero, cuando todo el mundo pensaba que el gobierno iba a anunciar algún tipo de acuerdo de adquisición de vacunas y disponer nuevas medidas restrictivas para contener la ola desatada de contagios, el presidente dio una conferencia de prensa insuflado de un optimismo irracional y no solo no presentó ningún atisbo de compromiso de provisión de ninguna de las opciones de vacunas, ni siquiera las que a él más le gustan porque son fabricadas en Estados Unidos, sino que en lugar de cerrar cosas o restringir actividades, amplió la gama de actividades habilitadas y extendió el horario de los bares y restaurantes. Para hacerlo, se agarró de un conjunto de datos completamente perturbados a partir del 23 de diciembre, dado que desde esa fecha comenzaron a caer violentamente la cantidad diaria de tests de PCR y a subir de manera dramática la proporción de tests con resultado positivo, llámese la “positividad”. Como corolario de una conferencia cuando menos desafortunada, se vanaglorió de que el número de internados en terapia intensiva se había estabilizado y eso fue como la “voz de aura” para que comenzara a escalar de forma continua, acumulando hasta el cierre de este artículo siete días consecutivas de ascenso en los que pasó de 72 a 108 internados la cantidad de pacientes de covid-19 en CTI, lo que representa una suba redonda del 50%. Si esa tendencia se mantiene, y se va a mantener porque las personas que ingresarán a CTI en los próximos días ya se cuentan entre los infectados, los signos de desborde de la capacidad de carga nuestro sistema sanitario se van a acumular, y si no se hace nada ya para evitar que se sigan produciendo contagios al ritmo que se están produciendo, al peor enero epidemiológico, le va a seguir el peor febrero sanitario de la historia.

El gobierno se enfrenta en este momento a una encrucijada que no sabe cómo encarar. Por un lado también para ellos es evidente que es imprescindible tomar medidas de restricción de la movilidad, de cierre de actividades, incluso de confinamiento masivo, pero no quiere hacerlo por dos motivos centrales, uno de ellos político y el otro económico. El político es que el presidente observa que decretar medidas restrictivas es conceder una derrota de su prédica de militante liberal, asumir que no es y nunca fue el campeón del mundo del manejo de la pandemia. Simplemente durante un tiempo la cosa anduvo bien por una mezcla de cuestiones demográficas, el sistema sanitario que heredó, la comunidad científica que preexistía y, fundamentalmente, porque durante dos o tres meses la gente se guardó masivamente en sus casas, aunque sin ningún apoyo del Estado, que se escudó en la voluntariedad de la conducta para no soltar un mango. El motivo económico para no tomar medidas es que no puede tomar medidas sin asumir ningún gasto, porque el conjunto de la sociedad no está condiciones de soportarlo. Para tomar medidas que verdaderamente incidan en la velocidad de propagación del virus, hay que aprobar una renta básica para varios cientos de miles de personas, hay que subsidiar industrias, pequeñas y medianas empresas para que no se fundan, hay que ayudar a la gente a quedarse en sus casas y restringir su movilidad.

Es por eso que los principales enemigos de las medidas y los principales arquitectos de lo que no se hace son el presidente y su lugarteniente económico, Isaac Alfie, que, por segunda vez en la historia de Uruguay (y por tercera vez, si se toma en cuenta su gestión como tesorero de Peñarol), es el mariscal de la catástrofe. Para no hacer nada están dispuestos a todo, a alinear a los medios que los blindan, a sacar a ladrar en redes sociales a cada cuzco rabón que tienen en sus filas, a negar la abundante evidencia mundial de que hay otra alternativa que reducir todo lo posible la movilidad social, así eso afecte la actividad económica y obligue al Estado a invertir recursos en proteger a la gente, a las empresas y a las fuentes de trabajo.

Las medidas restrictivas imprescindibles hay que aplicarlas incluso cuando se consiga firmar un acuerdo por vacunas, porque la campaña de vacunación no es sencilla y sus resultados no se verán en seguida. No es fácil vacunar a cientos de miles o millones de personas y además las vacunas no actúan de forma inmediata, sino con un retardo de semanas o meses antes de que se comiencen a ver sus resultados en las curvas de nuevos casos, de internación y de muertes. La tozudez del presidente se sostiene sola, sin asesoría externa ni fundamento científico. Ni el GACH ni los científicos o médicos de su propio partido pueden dar argumento para un negacionismo de bala. Con los días, los únicos que se harán cargo de su defensa son los medios de comunicación adictos, probadamente capaces de defender cualquier cosa, los trolls desde el anonimato, y los dirigentes políticos de su propio sector, porque ni siquiera en la coalición va a conseguir quien se atreva a levantar la voz para defender semejante audacia, que contraviene lo que están recomendando todos los expertos más prestigiosos del mundo para sus propios países, sumergidos en olas descomunales, y cuyo desenlace es la luz de lo evidente. El presidente juega con fuego y ya se olfatea la carne chamuscada.

18
Ene
21

Marx actualísimo …

ABRE LATAS (cabezas)

Entrevista a Juan Manuel Aragüés Estragués sobre Marx y marxismo (I)

“Hay un gesto en Marx del que todavía no hemos sido capaces de extraer toda su potencia filosófica”

 

Fuentes: El viejo topo

Juan Manuel Aragüés Estragués es profesor titular de Filosofía en la Universidad de Zaragoza. Ha publicado diversas obras sobre Karl Marx, Jean Paul Sartre (al que también ha traducido), Gilles Deleuze y diversos aspectos de la filosofía contemporánea. Su último libro publicado: De idiotas a koinotas. Para una política de la multitud (Madrid: Arena Libros, 2020).

¿Quién fue Karl Marx? ¿Un filósofo destacado, un gran economista crítico, un agudo historiador, un incisivo periodista pane lucrando, un revolucionario socialista, un dirigente político, un devorador de libros, el iniciador de una nueva tradición de pensamiento político-filosófico?

Todo eso, sin ninguna duda, y podríamos seguir añadiendo caracterizaciones que quizá pudieran resumirse en el perfil de un espíritu crítico empeñado en el conocimiento y transformación de la realidad. Marx es consciente de la tremenda complejidad de la realidad y, por ello, entiende la necesidad de múltiples herramientas y estrategias para aproximarse a ella. Su faceta periodística, por ejemplo, debe ser entendida, sin duda, desde una perspectiva económica, pane lucrando, como bien dices, pero es, sobre todo, al menos desde mi punto de vista, un modo de difundir sus ideas a un público más amplio. Es la vía de salida de sus investigaciones en otros ámbitos, como la historia, la economía o la filosofía. Pero, en todo caso, todos los perfiles de Marx se amalgaman en una vocación última que es transformar el mundo.

Uno de tus trabajos sobre el compañero de Jenny von Westphalen lleva por título: “El dispositivo Karl Marx”. ¿Dispositivo Marx? ¿Qué tipo de dispositivo es Marx?

Al utilizar el concepto de dispositivo intento, sobre todo, huir de la hagiografía que ha sido tan del uso en ciertos sectores que se califican como marxistas. Cuando una tradición coagula en estatuas o textos canónicos, muere. Hay un magnífico cuento de Cortázar en el que se cuenta la historia de los seguidores de una famosa actriz que, cuando decide retirarse, recopilan todas sus películas, eligen las escenas que les parecen mejores y con ellas componen lo que entienden es la obra perfecta de su actriz favorita. El problema viene cuando ella anuncia su regreso a los escenarios.  Ellos, claro está, deciden matarla, única opción para que no estropee la obra acabada. Creo que esto, en parte, sucedió con la ortodoxia marxista. No me interesa tanto la reivindicación de una persona, por genial y admirable que sea, cuanto de un modo de afrontar el análisis de la realidad. Ese es el sentido en el que utilizo el concepto de dispositivo. Marx designa, más que una biografía y una obra, una estrategia de pensamiento, una lógica, que se caracteriza, como ya he dicho, por su complejidad y, también, por la constante revisión de las propias conclusiones, lejos de todo dogmatismo. Esto es lo que garantiza la actualidad de Marx y lo que permite que siga siendo una herramienta de primerísimo orden desde una perspectiva filosófica y política.

Complejidad, dices, ¿qué hay que entender aquí por complejidad?

Fundamentalmente en el sentido de evitar el monocausalismo y la unidireccionalidad en la explicación de los procesos. Marx concede especial relevancia a lo económico, es cierto, pero también se preocupa de precisar que la economía no lo explica todo, sino que hay múltiples causas que explican el acontecer de lo real. El materialismo debe huir, como bien apunta Jesús Ibáñez, del paradigma de la simplicidad porque una realidad compleja exige explicaciones complejas.

En el subtítulo de ese mismo libro que he citado hablas de lógica materialista. ¿Cuándo una lógica es materialista? ¿Qué tipo de lógica es esa?

Lo que me interesa subrayar con esa idea de lógica materialista es que es posible desentrañar, entre los múltiples, y a veces contradictorios, Marx de la tradición filosófica, una línea de coherencia materialista que nos permite señalar un Marx entre otros, un Marx desembarazado de las excrecencias idealistas que, en ocasiones, jalonan su discurso. En Marx hay una constante y soterrada lucha contra la tradición idealista en la que se forja su pensamiento, de la que Hegel es la figura más destacable. Como joven hegeliano, su primer gesto es volverse hacia la filosofía materialista de la antigüedad, a Demócrito y Epicuro, para redactar su tesis doctoral. Me parece un signo verdaderamente relevante. Los primeros años 40 son momentos de marcar distancias con la tradición idealista. Pero, a pesar de ello, en el pensamiento de Marx siguen apareciendo, en diferentes momentos, gestos impregnados de idealismo (determinismo, teleología, mecanicismo).  No podía ser de otro modo, Marx es hijo de su época, crece en una tradición histórica en la que el etapismo y el finalismo están muy presentes: la ilustración escocesa, Comte, el propio Hegel.  Entiendo que esos residuos idealistas pueden, y deben, ser encapsulados y tratados como lo que son, inercias de una tradición para, de ese modo, hacer aparecer un Marx plenamente materialista. Por eso le concedo tanta importancia a su ateísmo, un ateísmo que él mismo se encarga de acotar cuando, al principio de su Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, dice aquello de que en Alemania la crítica de la religión está terminada.  Marx entiende que es preciso hacer filosofía, y por lo tanto política, desde el ateísmo, desde la inmanencia, sin que eso presuponga centrarse, como hacen los otros jóvenes hegelianos, en la crítica de la religión. Y esa apuesta por la inmanencia es la que es preciso rastrear a lo largo y ancho de su filosofía. Con Marx, el materialismo, que siempre había constituido una corriente subterránea, como decía Althusser, asciende a la superficie para ya no dejarla. Con Marx, la lógica materialista, aquella que consiste en, otra vez Althusser, no contarse cuentos, no inventarse mundos, como dirá Nietzsche, comienza a confrontar cara a cara con la lógica idealista que había dominado el pensamiento desde que las alucinaciones del platonismo, una teología vergonzante, se hicieron hegemónicas.

Un Marx plenamente materialista sería, pues, un Marx ateo, un Marx que no cuenta cuentos, que hace filosofía desde la inmanencia, no desde mundos platonizados. ¿Es eso?

Sin duda. Marx y Platón representan tradiciones enfrentadas, fundamentalmente en lo ontológico, pero también, y mucho, en lo político.  Pero quiero precisar que el ateísmo de Marx es ontológico, no político.  Como explica maravillosamente en ese texto tan hermoso que es la Introducción a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, no se trata de acabar con la religión por decreto, coercitivamente, sino creando un mundo en el que el consuelo de la religión no sea preciso. La crítica del cielo debe convertirse, escribe, en crítica de la tierra, la crítica de la religión, en crítica de la política. Hay en Marx una actitud que yo calificaría de delicada hacia la religión, me atrevería a decir que le reconoce incluso una función social, la de consolar al que sufre.  Sin embargo, ese consuelo tiene una dimensión desmovilizadora que es la que preocupa a Marx y que es la que realmente él critica. De ahí su consideración de la misma como el ‘opio del pueblo’.

Sugieres, especialmente para los que quieren leer a Marx con Marx, de prestar mayor atención a los gestos que a los contenidos de sus obras. ¿A qué gestos haces referencia?

Te pondré un ejemplo. Para mí hay un gesto en Marx del que todavía no hemos sido capaces de extraer toda su potencia filosófica y es cuando dice, en la segunda tesis sobre Feuerbach, que buscar la verdad en la teoría es pura escolástica, que la única verdad se encuentra en la práctica. Ese planteamiento de Marx me parece una ruptura radical con la tradición filosófica, una ruptura a cuya altura no hemos sabido estar, pues nos hemos empecinado en continuar concediendo el privilegio a la teoría y en seguir pensando en verdades abstractas, en esencias. En esa coherencia materialista de la que hablo, Marx traslada esta reflexión a uno de los temas fundamentales de la política, el del sujeto revolucionario y nos dice, ¡eh, cuidado!, que el sujeto no posee una esencia, no seamos idealistas, no queramos definir el sujeto en abstracto, vayamos a las prácticas; el sujeto lo constituye todo aquel que se implica en una lucha, independientemente de su pretendida esencia. Por eso nos dice que la lucha de clases es anterior a las clases, planteamiento que cortocircuita la lógica idealista (para que haya lucha de clases primero debería haber clases) e instaura una lógica materialista (la práctica dibuja los perfiles del sujeto). Si nos cobijáramos en Marx, haríamos desaparecer algunos de los estupores que en ocasiones nos asaltan: ¿cómo es posible que la clase trabajadora vote a la derecha?, ¿por qué hay mujeres que no se implican con la defensa de sus derechos? Marx nos enseña que no se trata de esencias, del ser-obrero o del ser-mujer, sino de prácticas (si me dejas meter a Deleuze, diría devenires). 

Te dejo, por supuesto. Devenires pues.

¿Acaso los dirigentes políticos de la izquierda revolucionaria han tenido origen obrero? ¿Ello les ha incapacitado para ser tomados como componentes del movimiento obrero? En absoluto, porque han encarnado una práctica y un discurso. No se trata de analizar dónde has nacido o dónde trabajas, sino cuál es tu práctica. Desde mi punto de vista, este gesto de Marx abre enormes posibilidades a la hora de enfocar la política contemporánea, a la hora de construir un sujeto con una práctica que se aleje de los sectarismos que nos han caracterizado. Fíjate que hemos tenido una polémica que, por resumirla, venía a decir que las políticas de la identidad habían hecho olvidar el sano obrerismo de la tradición de la izquierda y que había que volver a él. De ese modo, lejos de salir del problema, idealista, de la identidad, de las esencias, se abogaba por una identidad, la obrera, a la que toda  lucha debe ser sometida. Aunque la propuesta parecía que confrontaba con las políticas de la identidad, en realidad se mantenía dentro de ellas. Contradictoriamente, el sujeto más potente que hemos tenido en la calle ha sido el del feminismo, no el obrero. Pero no hemos sabido articular sobre él un discurso que cobijara el conjunto de problemáticas que asolan a nuestras sociedades. Y nos encontramos con que su potencia se diluye en disputas teóricas de carácter esencialista para ver quién recoge la bandera y se la apropia. ¿Te suena?

Me suena.

Lo mismo que ha venido haciendo la izquierda toda su vida. El concepto de identidad, con su poso idealista, debe ser sustituido por la práctica de lo común, creo que ahí está la solución y que esa, la de la práctica, es una de las expresiones de la lógica materialista.

¿Práctica de lo común?

En efecto. Más que en sesudos documentos, en prolijas disquisiciones teóricas, donde debemos encontrarnos es en prácticas que expresen los intereses de la mayoría social. El 15-M fue, en parte, una expresión de esto. Mucha gente que nunca se había movilizado y que, ante la exigencias de definirse teóricamente quizá se calificara como apolítica, incluso de derechas, salió a la calle a manifestar su hartazgo, a decir, y lo expresó conscientemente a la manera de Nietzsche,un gran no a partir del cual es preciso imaginar una nueva realidad,un nuevo sentido común.  Insisto en que uno de los cortes que produce Marx es en su reivindicación de la práctica como geografía de la verdad, como lugar donde se aquilata lo que es y no es. Y, en nuestra vocación materialista y revolucionaria, esa práctica ha de ser una práctica de lo común.

Y no importa, ya que hablabas antes de feminismo, que una parte de ese feminismo no sea socialista ni tenga mucha simpatía por las tradiciones obreras.

¡Pues claro que importa! Para ser precisos, debiéramos hablar de feminismos. Y, ciertamente, hay feminismos que poco aportan para una lucha de lo común. Algunos porque carecen de esa orientación crítica a la que tú aludes, otros porque manifiestan una dimensión sectaria, identitaria, que imposibilita una política de lo común.  Pero eso no obsta para que el feminismo, en el que predomina una dimensión antagonista, sea en estos momentos una punta de lanza en las luchas emancipatorias. Aunque, creo, y espero equivocarme, que está dejando pasar una oportunidad histórica.

La obra de Marx, como la de otros clásicos, ¿está superada por el tiempo y los nuevos conocimientos?

Haré un previo. Siempre me ha hecho mucha gracia cuando alguien dice que Marx está superado, pero luego no lo plantean con Platón o Kant. Esa pregunta, evidentemente no lo digo por ti, es una, una más, de la estrategia de arrinconamiento, de desprestigio, y pone de manifiesto precisamente lo contrario: que como Marx todavía nos sigue diciendo cosas puede ser peligroso. Porque si fuéramos a las escuelas a mostrar la génesis del capitalismo tal como la analizó Marx, mostrándolo como el resultado de un inmenso robo de la propiedad colectiva, eso resultaría muy incómodo para quienes nos quieren hacer creer que la propiedad es efecto del esfuerzo subjetivo y no de un robo organizado.

Pero entrando a lo que preguntas, eso depende de cómo queramos abordar a Marx. Si nos empeñamos en sacralizarlo, conseguimos el efecto contrario al deseado, pues al coagular sus textos, le desembarazamos de su mayor efectividad, que reside en ajustarse al momento histórico concreto. Marx escribió para una forma de capitalismo concreta, la que él vivió, el capitalismo fabril del XIX, aunque anticipó, de manera enormemente lúcida, algunas derivas posteriores, que tienen que ver con la subsunción real del trabajo en el capital como consecuencia de la mecanización de la producción. No podemos hacer como si la sociedad no hubiera cambiado y seguir repitiendo los análisis concretos de Marx. Le estaríamos haciendo un flaco favor al propio Marx que subraya que su teoría debe ser aplicada a lugares concretos y momentos específicos.  Recuerdo su polémica con sus seguidores rusos, que querían aplicar los planteamientos de El Capital en Rusia. Y Marx les escribe, enfadadísimo, diciéndoles que no han entendido nada.

Por eso vuelvo a insistir en los gestos más que en la literalidad de los textos. Y, a pesar de ello, muchísimos textos de Marx son extraordinariamente actuales, hasta el punto de que nos proporcionan herramientas para una reflexión filosófica plenamente contemporánea. Me atrevo a decir que Marx es mucho más actual que muchos de sus intérpretes, sobre todo de aquellos que lo alejan de la tradición materialista y lo vinculan con el idealismo. 

¿Nos puedes dar algunos nombres de estos (malos) intérpretes?

Yo distinguiría entre malos intérpretes, por un lado, y  contaminaciones inconvenientes por otro.  Los malos intérpretes son los eclesiales, los que convirtieron el marxismo en una especie de religión con sus santos y apóstoles, con sus textos sagrados (y sus textos prohibidos también, curiosamente, textos de Marx) que había que recitar como si de jaculatorias se tratase. Me refiero, en este caso, al marxismo más oficialista, el de los Garaudy, Kanapa o Politzer en Francia, y, sobre todo, de Stalin.

En cuanto a las contaminaciones inconvenientes son aquellas que intentan leer el marxismo desde la tradición idealista y lo acercan a Platón, como hace Badiou, o a Sócrates y Kant, como hace Fernández Liria. De estas últimas no digo que sean malas interpretaciones, porque suelen hacer pie en los textos de Marx con bastante rigor, sino que privilegian aspectos del texto marxiano que lo alejan ontológicamente del materialismo y políticamente del anticapitalismo.  Hacer de Marx un ilustrado es una opción, pero una opción que privilegia las inercias de una tradición dominante frente a la originalidad del texto de Marx.

Más allá de anticipaciones, entiendo que para ti El Capital es un análisis de una forma de capitalismo concreta, la que él vivió, no del capitalismo en general.

Claro. Eso lo deja muy claro en sus cartas y artículos. Es un análisis del capitalismo más desarrollado del momento. Por ello vuelvo a insistir en los gestos, pues desde ellos hay que analizar las derivas del capitalismo que Marx no pudo analizar.

 

Fuente: El Viejo Topo, diciembre de 2020.

17
Ene
21

Uruguay a la deriva con la derecha

UN PERSONAJE APÁTICO, MEDIOCRE, INSENSIBLE, AFECTO A LAS BANALIDADES …

Hipocresía Multicolor: la falsa empatía al desnudo

nota de: revista digital MEDIO MUNDO

Las apariciones del Presidente Lacalle Pou disfrutando de sus vacaciones no son un hecho casual. Desnudan una realidad que se viene intentando disimular.

La Sociedad del Espectáculo

El filósofo francés Guy Debord argumenta en su mundialmente célebre La Sociedad del Espectáculo, que la historia de las relaciones sociales puede llegar a entenderse como “la declinación de ser en tener, y de tener en simplemente parecer”. 

En esa simple frase, se representa con absoluta fidelidad la sociedad de consumo actual, devenida en un conjunto de apariencias como elementos fundamentales para la aceptación social. Y para el Gobierno no ha pasado desapercibido ese detalle.

En efecto, se ha empeñado, constantemente, en que sus principales figuras comparezcan en los medios con rostros distendidos, caras sonrientes, bien predispuestos a responder todas las preguntas, transmitiendo mucha preocupación y teñido de un pretendido compromiso social, para conectar con la audiencia.

Pero eso no han sido más que apariencias. Mientras la situación estaba bajo un relativo control, todo iba bien, con niveles de aceptación importantes bien aprovechados, que prepararon el terreno para votar una Ley de Urgente Consideración que recorta derechos, y un presupuesto que suprime recursos en áreas sensibles, tales como la Educación y la Salud.

En ese contexto, el rol de los medios de comunicación resulta clave para ejercer el control de la opinión pública. La influencia de los medios masivos, particularmente de la Televisión (y sus potenciales rebotes en redes sociales) es determinante en la percepción de los hechos y conservación del statu quo.

Por eso, han hecho el “coro” justificando los anuncios erráticos del Gobierno sobre las negociaciones por las vacunas, justificando que aunque no haya una fecha ni se sepa qué vacunas se van a utilizar, el plan de vacunación existe (!)… y han repetido incansablemente, que el aumento de las tarifas (vestido sutilmente de adecuación tarifaria), está por debajo de la inflación; lo que constituye una falacia, recurso típico del sofista para dar apariencia de verdad a algo que es falso.

Y la realidad es otra. Lo cierto de esta triste historia es que literalmente el Presidente y sus socios de la coalición “se borraron” varios días y mantuvieron un profundo silencio sobre los temas en los que la sociedad reclama soluciones, pasividad que solo puede explicarse por una falta de empatía absoluta con la población más afectada, debido a los efectos de la crisis sanitaria y económica que azota al país; aunque en los últimos días hayan tenido que volver a utilizar el recurso de la conferencia de prensa, de las que puede resumirse que han quedado más dudas que certezas…

Aunque hayan circulados videos en vivo a través de Instagram, reproducidos “in totum” en televisión, y se mostrara gran preocupación por las personas que la están pasando verdaderamente mal, y se anuncien “esfuerzos extraordinarios” para poder alimentar a miles de niños, la realidad es la que nos “rompe los ojos” a todas y todos los uruguayos: aumento de tarifas, rebaja salarial, desempleo y ausencia absoluta de medidas económicas dirigidas a los sectores más castigados.

Aumento de Tarifas por encima de la inflación

Conocido el dato final de Diciembre, y con el efecto del Plan UTE Premia que incide en el guarismo final, la inflación en el período Abril-Diciembre fue de 5,12%. Sin embargo, con excepción de la energía eléctrica, todas las tarifas públicas aumentaron en promedio por encima de ese rango.

 En efecto, estos los números reales:

  • Naftas 6.19% (Gasoil no sube)

  • UTE 5%

  • OSE 6.5%

  • ANTEL 6.4% (Internet sube 9,5%)

No hay mucho que explicar para desnudar la falacia que las tarifas aumentaron por debajo de la inflación… Pero, lo más difícil de asimilar es que Uruguay va a contramano del mundo, aplicando un aumento de servicios públicos en plena pandemia, que impacta directamente en la economía de los sectores más vulnerables. Se gobierna con absoluta prescindencia y llamativa auto suficiencia, provocando una gran incertidumbre en tiempos en los que un Gobierno debe dar certezas a su población. Y sobre todo tranquilidad hacia el futuro.

Peor aún, creen ser el centro del mundo e intentan mostrar que todo está previsto, que las voces que se alzan provienen de una especie de “chusma desenfrenada” que nada entiende, y solo busca réditos políticos.

También resulta curioso el silencio de los socios de la coalición gobernante en el peor momento del país desde el inicio de la pandemia. No se oyen voces batllistas del Partido Colorado, ni se encuentran los oportunistas videos de Manini inundando las redes. Y los socios más minoritarios? “Bien, gracias”. Nadie asume ni se hace cargo. Tal vez todos sigan descansando, mientras miles y miles de compatriotas siguen sin certezas sobre el futuro inmediato. O tal vez, algunos ni sepan que decir ante semejante indiferencia y falta de orientación.

Seguramente, si el Presidente Lacalle Pou no hubiera tenido la desgracia de enterrar su camioneta en la arena, muchas de las imágenes que se viralizaron en medios sociales y revelaron su paradero en el momento en el que los casos aumentaban, no tendrían sentido. El hecho, más allá de la infortunada anécdota, es quién, cuándo y dónde. Porque aunque se muestre “tal cual es”, habiendo elegido el camino de la apariencia: ¿Debió estar ahí en ese delicado momento? ¿Es necesario estar exhibiéndose cuando hay miles de uruguayas y uruguayos que la están pasando mal ? Preguntas que la sociedad uruguaya sabrá responder en el momento oportuno…

Para terminar de la misma forma en que se comenzó, bien vale una reflexión final de Debord, casi parafraseándole: No hay nada más natural que el considerar todo como a partir de uno mismo, elegido como el centro del mundo, porque uno se cree capaz de condenar el mundo sin siquiera querer oír su cháchara engañosa.

17
Ene
21

Uruguay NO tiene VACUNAS ni hay plan

La culpa es del gobierno

NO ESTABAN NI ESTÁN PREPARADOS, SON PURA PANTALLA DE TV, MANIPULAN A LAS MASAS Y ASISTEN A LOS RICOS DESPROTEGIENDO AL PUEBLO TRABAJADOR …ASÍ ES NUESTRA OLIGARQUÍA.

 

escribe: el Prof. Gonzalo Alsina
 

5 de enero de 2021. Conferencia de prensa. La bancada oficialista dice que tienen un plan de vacunación. Pero, no se sabe con qué vacuna, ni cuando sería el inicio.

El senador Penadés, sentado a la derecha de Guido Manini Ríos, dijo que Uruguay no iba  a servir de conejillos de india, como otros países que estaban vacunando. Supongo que se está refiriendo a Israel, Gran Bretaña, EE.UU. o Argentina. Demuestra que está muy mal asesorado, porque discutir la fiabilidad de la Universidad de Oxford, del Instituto Gamaleya, el laboratorio Pfizer, o el Malbrán en Argentina que tiene varios premios Nobel, a esta altura, no habla muy bien del principal senador que tiene el Partido Nacional. Es un “payador”.

Y Guido Manini Ríos, no tiene ningún problema de mentir en la cara de los periodistas. Había dicho el 23 de diciembre de 2020, en radio Monte Carlo: “Uruguay tiene que apurar la compra de vacunas.” Y el 27 del mismo mes expreso también en la prensa que su preocupación por la demora en acciones para que se vacune en Uruguay  contra el covid-19. Ante la pregunta del periodista, negó lo que había dicho. Un mentiroso.

El mismo día la Dra. Mónica Xavier había dicho: “Uruguay es el único país sin plan de vacunación”. Y tiene razón. Porque sin saber cuáles vacunas, cuántas y cuándo se empieza, no estaría completo el plan. En varios países de la región empezaron a vacunar y en otros están las fechas y las vacunas reservadas con antelación.

Acá nada. Y el senador herrerista, tiene un rostro de piedra. Dijo que en Uruguay no se demoró.

El gobierno estaría buscando la vacuna segura. Pero si todas las que ya se están usando están en fase 3, ¿ qué estaría esperando el gobierno para decidirse ? Todas en fase 3 por la emergencia sanitaria.

Bien podría el gobierno autorizar al CASMU la compra de la Sputnik V, que es eficiente y que en Argentina no han tenido efectos negativos.  El CASMU sí, con visión estratégica, hace un buen tiempo que negoció con los rusos. Pero el gobierno va muy lento. Todo el mundo recuerda cuando el ministro Salinas dijo en forma despectiva, que lo del CASMU y la Sputnik V, era un problema de marketing. Y ahora el gobierno le pide al gobierno argentino contactos para hablar con los rusos. EL CASMU está acá. Pero se ve que el ministro tiene problemas personales con la institución médica privada más grande del Uruguay.

Guido Manini Ríos manifestó que la vacuna se buscaba lo antes posible. Entonces que autoricen al CASMU traer la Sputnik V.  ¡Es bien segura!  91,4% de eficacia Y más barata que la de Pfizer y Moderna. Según el director del Instituto Gamaleya, Alexánder Guíntsburg, no hay reacciones adversas en más de 1.000.000 de vacunados en Rusia.

El senador Olesker manifestó que la política sanitaria es con retardo e imprevisión. Que se redujo el testeo, cuando aumentó el porcentaje de contagios.

Entre el 15 de diciembre al 24 de diciembre de 2020, el promedio  por día de testeos fue de 8191. El promedio de testeos entre el 25 de diciembre de 2020 y el 4 de enero de 2021 fue de 5.730. Tiene razón Olesker.

El ministro de salud y el presidente dicen que “le ganaron” a las gráficas. A la  realidad no le ganaron, lamentablemente. Porque el mismo 6 de enero, cuando hacían la conferencia, teníamos 936 contagios con sólo 6.534 testeos. Y ahora se la jugaron…Compraron 100.000 test antígenos, que dan el resultado en 15 minutos. Para la gravedad de la situación son pocos. Pero es una buena noticia.

Siguen con la idea de gastar lo menos posible. Uruguay es de los que gasta menos. Según Olesker el 1% del PBI.

Sobre el hermetismo sobre las vacunas, se sabe algo…En un canal de TV, se dijo que la Dra. Mónica Pujadas del GACH, habría manifestado que el frio que se necesita para la vacuna de Pfizer no es un impedimento. Este laboratorio es conocido por presionar a los países.

Además Delgado deslizó en la conferencia que hay que tener en cuenta el número de dosis. Y son conocidas las relaciones carnales del gobierno, con el de EE.UU. El problema es que Pfizer tiene que cumplir con grandes pedidos de los que tuvieron previsión con las vacunas.

El presidente el día de reyes nos anunció que por 20 días siguen las fronteras cerradas y que los bares y restaurantes van a poder trabajar hasta las 2 de la madrugada, como los principales anuncios.

¿Si en instancia anterior se redujo el horario en los bares y restaurantes, porque había contagios; por qué ahora en medio de la ola se permite la extensión?

En Corea del Sur se controlaron los bares y cafés, porque era una fuente importante de los contagios. Lo explica muy bien el Dr., Kim (https://youtu.be/Dw5X5VzkLic) Asian Boss Español, que fue de los primeros en reivindicar el uso del barbijo cuando hasta la OMS lo ponía en duda. ¿El GACH no lo sabe? ¡Ojo! Porque Penadés dijo que lo científico estaba por encima de los político. Las vacunas las negocia el Presidente y su secretario, que son políticos, aunque a “pompita” le guste decir: “Nosotros no estamos haciendo política.”

No habría que explicar mejor los por qué de cada medida, como dijo la Dra. Verónica Nin. Integrante del Grupo Uruguayo Interdisciplinario de Análisis de Datos del COV-19.

Ella dice que son otras las perillas que hay que tocar. Que el gobierno ha sido lento en comunicar. Que la gestión del gobierno es biomédica y falta la visión psicosocial, porque faltan apoyos económicos.

Dijo que la política ante la pandemia del gobierno ha sido insuficiente e ineficiente. Con información poco clara y arbitraria, donde las redes han estado vacías. Que hay que explicar cada medida. Que no se trasmite bien. Que están usando a los jóvenes como chivos…expiatorios.
Sobre los balnearios, no se planificó ninguna comunicación, ni hubo una gestión integral de la pandemia, sabiendo el desastre que ocurrió en Europa. Que no hay una estrategia para después de las vacaciones.

Manifestó que los periodistas muestran las playas donde están apretados y no las playas donde la gente hace las cosas como se debe. Ir, por solo lo negativo, no sirve como estrategia comunicativa.

En síntesis: el gobierno ha sido ineficiente en la comunicación para evitar aumento de casos de COV-19. Se necesitan mensajes diferentes para poblaciones diferentes, concluyó la Dra.

Mientras sigue creciendo la pandemia, se hace necesario por seis meses poner dinero para que disminuya la movilidad. Más necesaria que nunca una renta básica.

Por 20 días siguen cerradas las fronteras. El  problema mayor está con Brasil. Si no hay autocrítica no se resuelven los problemas. En este punto el fracaso fue total. Rivera es el peor ejemplo. Ya no es rojo el color, es negro. El gobierno y en particular los ministros Larrañaga y García deben una explicación seria del fracaso. Si el ministerio de Defensa no es capaz de controlar la frontera, ¿para qué se les paga? Acaban de publicar un documento donde hablan de las pandemias como uno de los objetivos de la Defensa Nacional. Se necesitan hechos y no palabras.

Carlos Battuány, director ejecutivo del Instituto Pasteur Dijo: “Todos nos dormimos en los laureles, ni el GACH ni ningún otro académico nos dimos cuenta que ya en octubre se había disparado la crisis.”

“No  tenemos expertos y se hizo lo mejor posible, cometiendo aciertos y errores de todos lados.”

Pero los pescados se pudren por la cabeza…

 

 

16
Ene
21

Luis, el bobo del barrio

SI PUSIERON al BOBO-RICO del BARRIO de GOLERO, NO ESPERES QUE ATAJE UN PENAL …

CRÓNICAS DE UN VERANO CALIENTE

100 MIL NUEVOS POBRES EN 9 MESES DE HERRERISMO CON MILICOS DE LA DICTADURA 

Les confieso:

escribe: Alberto Grille / revista Caras y Caretas

Les confieso que si yo estuviera en el lugar de Luis Lacalle Pou, no estaría en la playa.

En estos días, es evidente que al presidente de la República se le cagó la piola.

Las cosas, al pelado, no le están saliendo tan redondas como él esperaba y se acabó la luna de miel que pareció envolver sus primeros meses de gestión, esos en que los presidentes creen que la fiesta durará una eternidad.

Es tan deplorable la opinión que tengo de Lacalle Pou y del grupo de amigos de Aire Fresco que lo rodean -en el que incluyo al rosadito Isaac Alfie- , que creo que al presidente le preocupa y motiva más su ideología y los intereses de su clase social, que el bienestar de sus compatriotas, quienes, por error o tal vez por espíritu aventurero, lo han elegido bajo la irresponsable y tonta consigna de “está bueno cambiar”.

Aunque parezca otra cosa, a Pompita las cosas le resultaron, hasta hace unas semanas, mejor que lo que uno se podía imaginar.

Está claro que una pandemia no ocurre todos los días y que precisamente esta, provocada por el coronavirus ha sido arrasadora en más de medio planeta. También es cierto que la pandemia resultó inesperada como “peludo de regalo”.

 

Recuerden a Hood Robin

Debemos recordar que lo que Lacalle venía a hacer era una gestión francamente regresiva y restauradora que beneficiara a los ricos y perjudicara a los pobres, que debilitara al Estado y fortaleciera al sector agroexportador, que se alineara a Estados Unidos en su política exterior y en el área de seguridad estratégica, que diera la espalda a los procesos progresivos e independentistas de Latinoamérica y coqueteara con la gusanera de Miami que había contribuido fuertemente en su campaña electoral.

Estos deberes los cumplió muy bien, sobre todo el de alcahuetear a la administración republicana de Donald Trump.

Sin duda, la pandemia le ayudó a lograr la aprobación de la LUC y la Ley de Presupuesto, culpando al gobierno anterior de todos los males, dificultando y trabando la movilización popular, acallando la protesta de la gente, escudándose en la epidemia para hacer cualquier clase de tropelía económica, ocultando mediante los medios hegemónicos la brutal transferencia de recursos de los asalariados, jubilados, cuentapropistas, empresarios pequeños y medianos hacia los sectores económicos más poderosos en un ajuste parecido al que hicieron su padre, el herrerismo y la coalición blanquicolorada a principios de los años 90.

Para ser honestos, yo pienso que a Lacalle Pou le interesa más el déficit fiscal que reducir los daños de la epidemia sobre la salud de la población.

Esto lo lleva a negar la realidad o mejor dicho a creer que la realidad es como él quiere que sea.

Los primeros meses de la epidemia resultaron relativamente benévolos y fáciles de manejar.

Un sistema de salud eficaz y universal, un sistema de seguridad social solidario, accesible y muy amplio, empresas públicas prestigiosas y poderosas, conectividad digital en todos los rincones del país, un Plan Ceibal capaz de llevar internet al aula escolar, una comunidad científica sensible y solidaria con un fuerte anclaje en la universidad pública, un bajo nivel de pobreza y altos índices de ocupación permitieron desplegar una amplísima red de contención que aisló los primeros brotes y consiguió reducir fuertemente la movilidad alcanzando un amplio distanciamiento social.

El gobierno se vistió con ropa ajena y se pavoneó ostentando títulos mundiales cuando aún no se había jugado la primera ronda.

El presidente alardeó con el poder como niño con juguete nuevo. Se puso la banda, llamó por teléfono a Donald Trump, charló con el mandatario de China, fue a Buenos Aires a invitar a los vecinos ricos a evadir sus impuestos viniéndose a vivir a Punta del Este donde no solo había democracia sino paraíso fiscal, sin peronismo, sin “negritos” y sin coronavirus, dejó por un rato a Lorena para dejarse seducir en la tele por el cholulismo de Viviana Canosa, baboseó a Alberto Fernández recibiéndolo sin tapaboca, menospreció los consejos de Tabaré Vázquez y amenazó con juicios penales a todo jerarca que pudo de la administración anterior.

En estos meses de relativa paz en los cuales creyó que era un genio más vivo que la Merkel y que tenía dominado al virus más feroz y mortal de los últimos 100 años, no perdió el tiempo.

Dejó subir un 13% el dólar para que los principales exportadores mejoraran su competitividad, subió las tarifas públicas, bajó los salarios y las jubilaciones, subió el desempleo, aumentó la pobreza.

En pocos meses cayó la actividad económica, miró para otros lado cuando los medianos y pequeños empresarios le reclamaban una mano para pasar el peor momento de la epidemia, debilitó la educación pública, el sistema de cuidados y los programas de asistencia social, redujo las inversiones en vivienda y obra pública, aprobó la LUC con 139 artículos que serán sometidos a referéndum y estableció normas restrictivas con el propósito de reducir el gasto público.

Nueve meses después, resulta difícil no detenerse a hacer un balance para ver si le fue tan bien.

Por lo pronto, la inflación fue del 9,4%, la más alta en cinco años, disminuyeron las exportaciones en volumen y en dólares, también bajó el 2,9% el PIB agropecuario, subió la deuda externa, el déficit fiscal y las tarifas públicas, bajó la inversión extrajera directa, el salario real, el poder adquisitivo de las pasividades, el consumo, la actividad industrial y comercial, se exportó menos soja y menos carne, se mataron menos reses, se exportaron menos vacunos en pie, se pagó menos precio y se exportaron menos volúmenes de carne.

Las exportaciones de bienes, incluyendo la celulosa cayeron 13% y los bienes agroindustriales cayeron 17%. También cayeron las compras de nuestros principales mercados.

Dicen los expertos que desde que asumió Lacalle Pou hay en Uruguay más de 100.000 nuevos pobres.

 

¿Usted cree que todo es por la pandemia?

¿No le dijimos que esto iba a pasar cuando ni se hablaba del coronavirus?

¿Usted cree que sin pandemia no habría disminución del salario real, ni aumento del dólar, ni baja del poder adquisitivo de las pasividades, ni debilitamiento de las empresas públicas, ni caída de la inversión en obras, vivienda y turismo social, ni menoscabo de la educación, los cuidados y la salud pública?

¿No escuchamos que hasta el mes de noviembre el presidente decía que al virus de la pelotita lo tenía dominado en el empeine?

¿No será que Lacalle Pou es mufa?

¿Qué pasará ahora que el caballo de la pandemia parece correr desbocado y el mandatario, luciendo su escultural tórax depilado, se pasea con la Loly en bikini por las playas de Rocha, departamento que en los días que fue visitado por la familia presidencial pasó como balazo a la zona roja con más casos en una semana que en los últimos 9 meses?

¿A ustedes no les llama la atención que en estos meses en que se podría haber mitigado la pobreza y mejorado el sistema de salud se haya hecho poco y en algunos rubros nada?

¿No les calienta que se hayan descansado en los laureles y no se preocuparon por negociar una vacuna?

¿No les sorprende que nadie se haya puesto a analizar la calidad de los mensajes que se estaban entregando a la población dando a entender que éramos unos fenómenos que habíamos conseguido sin hacer nada derrotar una pandemia que mataba millones de personas en los países más avanzados del mundo?

¿No les llama la atención que nadie se haya dado por advertido que lo principal era el mensaje que se debía dar en el territorio, en el primer nivel de atención, en el que se libran las principales batallas contra todas las enfermedades?

Lo primero en lo que hay que detenerse es que, aunque las eminencias científicas del GACH ahora guarden silencio, hoy aparecen en la prensa y en las redes, virólogos, matemáticos, epidemiólogos, biólogos, doctores, profesores, psiquiatras, intensivistas, médicos, sociólogos trabajadores de la salud, investigadores, magísters, PhD y voceros de todo tipo, advirtiendo que la epidemia crece en forma exponencial, que el virus circula en la comunidad, que el crecimiento de los casos no se detendrá si no es con medidas más enérgicas y restrictivas y que esto no se conseguirá si no se protege el entramado social con apoyo económico y no se sostiene a las pequeñas y medianas empresas, sobre todo de las áreas más dañadas como el turismo, la gastronomía, los salones de fiesta, los bares, los pequeños comercios de barrio, los artesanos, los cuentapropistas, los comercios del interior y los pequeños y medianos productores rurales a quienes engañaron prometiéndoles el oro y el moro y ahora se encuentran de la noche a la mañana que están aun más desprotegidos que antes.

Además hay que analizar lo que está pasando en la sociedad y en la política.

Está claro que el movimiento sindical y las organizaciones más importantes y representativas de la Intersocial, como Fucvam y la FEUU, ya están movilizadas junto al Frente Amplio en una largo emprendimiento para obtener las firmas que permitan someter a consulta popular la Ley de Urgente Consideración. También reclaman que se ponga atención en la pobreza, en los cuidados, en la infancia, en la enseñanza pública, en los más humildes, en las mujeres solas con hijos menores, en los merenderos y comedores comunitarios.

Pero eso estaba visto que al gobierno -y también a la oposición- se le terminó el recreo.

 

No hay peor ciego, que el que no quiere ver

Pero si era evidente que la oposición iba a comenzar a moverse para defender sus derechos y sus conquistas, no era tan previsible para algunos que, terminando el año, el gobierno estuviera ahogándose entre sus fracasos y los reclamos de muchas de las organizaciones empresariales, algunos de sus senadores, más de uno de sus intendentes más notorios y algunos de los líderes más connotados de su promocionada coalición multicolor.

En los primeros días del año destituyeron al director del Hospital Español, confesaron que se comieron más de 400 casos por un error informático, cerraron las puertas de dos hospitales por unas horas porque no podían habilitar por falta de personal 20 camas de cuidados intermedios, el presidente de ASSE dice que faltan a trabajar el 30% de sus funcionarios y los trabajadores dicen que el ausente es él y el directorio, las vacunas que nos iban a regalar en Reyes aún no saben ni dónde están y el plan de vacunación anunciado murió al nacer, en el 50% de los contactos se pierde el hilo epidemiológico y en dos o tres semanas, y tal vez antes, habrá 150 pacientes con covid-19 internados en los CTI. Los casos siguen aumentando mientras al GACH se le da cada vez menos pelota. Los datos de la epidemia son suministrados por cuentagotas y a los propios investigadores les piden, para acceder a ellos, un acuerdo de confidencialidad y el director nacional de Inteligencia declara que algunos datos de la pandemia podría ser secretos porque, tratándose de la seguridad humana, se equipararían con los del crimen organizado.

Es que, aunque usted no lo crea, la torre se resquebraja y cuando unos se asombran del negacionismo de los que no quieren ver la realidad, otros sienten cerquita la angustia de sus votantes y, aun más, la desesperación de emprendedores que ven cómo se convierten en humo los ahorros de toda una vida, poniendo punto final a sus empresas, cerrando la puerta de su comercio, despidiendo a sus trabajadores y gastando sus últimos pesos en pagar impuestos.

Y, mientras tanto, el presidente vuela sobre las olas, mostrando los músculos bien trabajados sobre una tabla de surf.

Por eso habla Manini, por eso habla Sartori, por eso habla Eduardo Ache, por eso habla Botana, por eso hablan Antía desde Maldonado y el intendente Sanders desde Rocha, por eso claman algunos referentes de Un Solo Uruguay, el presidente de Cambadu, la Federación Médica del Interior, los dueños de los salones de fiestas, los cirujanos, los intensivistas, la Cámara Inmobiliaria de Punta del Este o las gremiales de hoteleros, los empresarios gastronómicos y baristas.

Todos pasan el platito y todos piden cosas diferentes: unos piden vacunas, otros piden créditos, otros amnistías, otros subsidios, gracias, disminución de aportes patronales, otros que abran las fronteras, otros que corran las fronteras unos kilómetros, otros que extiendan los horarios en la noche, que abran más horas los shoppings o que otorguen subsidios a los dueños de las empresas de transporte.

Algunos hacen lobby, otros tiene votos, otros quieren cobrar favores.

Pensándolo un poco, nada que no se arregle con plata. Por eso llama la atención la tozudez de Alfie, Arbeleche y la cofradía de economistas neoliberales que los rodea, obcecados en no aflojar la rienda para cumplir metas que ya se sabe que no podrán cumplir sin partirle la boca al bagual.

Al que no le van a ganar con plata es al virus. Para ganarle al virus hay que animarse, hay que tomar medidas, hay que restringir la movilidad, hay que fortalecer el sistema sanitario, hay que conseguir una vacuna, hay que priorizar a la gente y olvidarse por un minuto de las calificadoras de crédito, la ortodoxia económica y el fundamentalismo neoliberal.

Faltan dos meses para comenzar las clases y en dos meses probablemente no se habrá ni empezado a vacunar.

¿Qué pasará si los chiquilines vuelven a las aulas con un porcentaje de infectados por coronavirus por encima del 10% de los tests?

 

14
Ene
21

EEUU un imperio corrompido por dentro

Estados Unidos, la democracia que nunca fue

 

(Fuentes: La Jornada – Imagen: “La civilización occidental y cristiana” (1965), León Ferrari)

Vaya por delante la condena. Pero de allí a lanzar loas a la democracia estadunidense es una falta de respeto. Menos aun señalar su ejemplaridad.

Azuzados por el presidente Donald Trump, sus seguidores no dudaron en asaltar el Capitolio bajo la consigna de haber sido víctimas de fraude y robo en las elecciones presidenciales. Son muchos quienes le siguen, dentro y fuera de las instituciones. Cien representantes en la Cámara y siete senadores han negado validez al triunfo de Biden. Para ellos, América se encuentra secuestrada por vende patrias. Por consiguiente, la sociedad estadounidense es víctima de una conspiración de negros, latinos, minorías sexuales, comunistas y socialistas, cuya finalidad es destruir el país.

Las imágenes de ciudadanos trepando paredes, rompiendo ventanas, invadiendo despachos, son un jarro de agua fría para quienes han aupado a Estados Unidos como salvaguarda de la democracia mundial. Analistas políticos, especialistas en relaciones internacionales, corresponsales, hacen piña. Sólo hay un responsable de la violencia: Donald Trump, un desequilibrado que no asume su derrota. Las cadenas de radio y televisión informan en tiempo real y a la par dan a conocer tuits de jefes de Estado y gobierno occidentales mostrando su rechazo a la toma del Capitolio y su reconocimiento a Joe Biden. El momento era relevante, se estaba validando formalmente, en sesión plenaria, la designación de Joe Biden como presidente. Penúltimo acto para el traspaso de poderes en la Casa Blanca el 20 de enero. Pero el ícono del poder legislativo, el Capitolio, era víctima de un ataque, según diría Hillary Clinton, perpetrado por terroristas nacionales. El acto protocolario se veía empañado, suspendiéndose la votación que ratificaba a Joe Biden como presidente. La invasión se cobraba la primera víctima, una mujer era abatida mientras trataba de colarse en la sala de sesiones.

Definir el sistema político estadunidense como una democracia, salvo que el concepto quede restringido a la mínima expresión, resulta poco serio. De ser así, son hechos auténticamente democráticos morirse de hambre o no tener cobertura médica. Pero vayamos a deshacer el entuerto. Esos senadores y diputados, reunidos en sesión plenaria, salvo excepciones, son los que, independientemente de su partido, han avalado anexiones territoriales, guerras, invasiones, golpes de Estado, bloqueos a terceros países, consolidado tiranías y financiado gobiernos autocráticos, lo cual contradice su respeto y apego a los valores democráticos. En América Latina, Asia y África hay ejemplos que harían enrojecer a cualquier demócrata. Sin olvidar que Trump no ha sido el primer presidente en mentir. Desde el genocidio de los pueblos originarios, la anexión de los territorios pertenecientes a México, la guerra contra Cuba, Vietnam y más recientemente la guerra contra Irak se fundan en mentiras. ¿Acaso se encontraron las armas de destrucción masiva? Ésa es la historia de Estados Unidos. Howard Zinn, Charles W. Mills, Sheldon Wolin o Noam Chomsky, entre otros, han cuestionado el sistema político que prevalece en Estados Unidos, tras sus actuaciones en Vietnam, Centroamérica, Chile e Irak, además de las leyes emergentes con posterioridad al 11 de septiembre de 2001. Totalitarismo invertido es la definición de Wolin para referirse al orden político en Estados Unidos, nacido de los atentados a las Torres Gemelas.

Presidentes como Kennedy, Nixon, Carter, Ford, Clinton, Reagan o Bush, padre e hijo, con todos los matices, se han saltado preceptos democráticos como la no intervención, el derecho de autodeterminación o el respeto a los derechos humanos. Además, durante sus administraciones, han utilizado mecanismos poco ortodoxos, democráticamente hablando, como avalar la tortura, crear noticias falsas, contratar mercenarios o desvalijar países enteros de sus riquezas. Sin despreciar la persecución a periodistas y aplicar la censura en las informaciones sobre las actividades de espionaje en su propio país o a sus aliados. Julian Assange y Edward Snowden son un ejemplo de lo dicho.

Crímenes y criminales de guerra, cuya impunidad está garantizada al no reconocer el Tribunal Internacional Penal, campan por su territorio, dan conferencias y reciben premios Nobel. Henry Kissinger, sin ir más lejos. Ninguna administración estadunidense está libre de haber patrocinado guerras, vender armas, traficar con estupefacientes, derrocar gobiernos democráticos y torcer el brazo a quienes se enfrentan y rechazan sus políticas unilaterales de corte autoritario. Pero si no es suficiente, debemos recordar que en su política doméstica Trump no ha sido una anomalía, al margen de sus excentricidades. Obtuvo más de setenta millones de votos. Además, las organizaciones supremacistas, neonazis, llevan décadas existiendo. La Asociación Nacional del Rifle y lobby, que van desde las farmacéuticas, compañías de seguros, multinacionales de la alimentación y las empresas tecnológicas de Silicon Valley, cuentan con un apoyo bipartidista. El Ku Klux Klan, el Tea Party, White Power, Skin Heads o Metal Militia no han sido creados por Trump, otra cosa es que los condene. Por otro lado, fue Barack Obama, premio Nobel de la Paz, quien aceleró la construcción del muro fronterizo con México, y según José Manuel Valenzuela Arce en Caminos del éxodo humano, durante su presidencia las deportaciones sumaron 2 millones 800 mil personas. En resumen, definir el sistema político bipartidista que rige Estados Unidos como un orden democrático es un despropósito si se trata de caracterizar el régimen político. Otra cosa es defender el imperialismo estadounidense, sus estructuras de poder y dominación y adjudicarles el papel de guardián de los valores occidentales, dizque democráticos. Pero ya sabemos, democracia y capitalismo son incompatibles.




enero 2021
D L M X J V S
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
31  

Meses