23
Abr
19

Hacia el 4to. gobierno del F.A


ELECCIONES INTERNAS: también es entre OLIGARQUÍA y PUEBLO …

Resultado de imagen para imagenes de banderas de liber

escribe: Alberto Couriel / analista

Estamos a dos meses y medio de las elecciones internas para elegir los correspondientes candidatos a la Presidencia de la República de cada uno de los partidos. En estos días han ocurrido acontecimientos inesperados, sobre todo en partidos nuevos o en alianzas que no se han podido sostener. Apareció el fenómeno del dinero, como elemento central de algunas candidaturas que vale la pena reflexionar.

Novick se presentó como candidato de la Concertación para el gobierno departamental de Montevideo en las últimas elecciones. Tuvo un número de votos interesante que lo decidió a postularse a la Presidencia de la República. Aquí juega la cantidad de dinero que está dispuesto a invertir para su candidatura. Pero en este caso, el Partido de la Gente, su movimiento político se le resquebrajó, perdiendo algunos dirigentes políticos que volvieron al Partido Colorado, y otros que le quieren hacer competencia dentro de su propio partido. Lo que es evidente es que perdió espacios políticos importantes y que el dinero no fue un factor suficiente para mejorar las posibilidades de su candidatura.

El Partido Independiente hace bastante tiempo que deseaba armar un grupo más amplio de centro izquierda moderada y social demócrata. Desde el ingreso al Senado de Pablo Mieres su conducta política fue el ataque permanente al Frente Amplio. Su estrategia era ganar los votos frentistas de los que estaban desencantados y descontentos, después de 14 años de gobierno. Parecía que avanzaba al armar la Alternativa con los Navegantes de Valenti proveniente del Frente Amplio, y los grupos de Amado y Franzini desde el Partido Colorado. Pero la fórmula Pablo Mieres- Selva Andreoli apenas duró una semana. Alternativa se quebró rápidamente por un tema no menor: a quien iban a votar en la segunda vuelta, al Partido Nacional o al Frente Amplio. Todo parece indicar que Mieres tenía acordado votar a Luis Lacalle Pou en la segunda vuelta, mientras que Andreoli no solo no votaría al Partido Nacional sino que podría votar al FA. Fracaso total de Alternativa. Fracaso total del Partido Independiente por lograr armar un espacio social demócrata. Cabe sin ninguna duda la pregunta que algunos dirigentes pusieron arriba de la mesa: ¿puede haber un grupo político de izquierda moderada y social demócrata que pueda votar a Lacalle Pou en una segunda vuelta? No olvidemos que izquierda moderada y social demócrata existen dentro del Frente Amplio. Las novedades de estos días marcan nítidamente los fracasos de Novick y del Partido Independiente y, por lo tanto, las enormes dificultades políticas de armar movimientos por fuera de los tres grandes partidos. Las futuras encuestas seguramente marcarán estas dificultades y estos fracasos.

El Partido Colorado que había sufrido una estrepitosa derrota en las elecciones de 2004, después de la profunda crisis económica del 2002, tiende a recuperarse levemente. La presencia como precandidato de Julio María Sanguinetti le dio un nuevo impulso al Partido y en las encuestas marca una gran diferencia frente a Talvi, que es el segundo dentro del Partido Colorado. Seguramente va a ser el candidato a la Presidencia por el Partido Colorado, pero su estrategia y sus objetivos centrales son derrotar al Frente Amplio y participar muy activamente en una coalición de gobierno con el Partido Nacional.

En el Partido Nacional la novedad consiste en la presencia de Juan Sartori, un empresario con mucho dinero, que no vive en Uruguay, que no conoce el país, que no tiene ninguna experiencia política, que es simpático y fundamentalmente que tiene mucho dinero para invertir en su campaña política. Sartori, un desconocido total, tiene avance en las encuestas gracias a las fuertes inversiones en publicidad. Compra asistentes a sus actos, intenta comprar votantes y acaba de alcanzar una alianza con Verónica Alonso atraída por las posibilidades de avances políticos por la gran cantidad de dinero en juego. Tengo la impresión que le va a ser muy difícil a Sartori seguir aumentando sus posibilidades en las futuras encuestas. Si sigue avanzando habla mal del sistema político uruguayo, mostraría críticas hacia los partidos y sus líderes. El Partido Nacional aparece estable en las encuestas o bajando levemente, mientras Sartori avanza. Y esto genera preocupaciones. Pero la sociedad uruguaya siempre fue muy politizada, con más conocimientos en la vida política que los argentinos y brasileños, con un sistema político más civilizado y más serio, con partidos políticos más fuertes. La presencia de Sartori, aunque sea dentro del Partido Nacional, muestra un antipartido, porque no importan las ideas, ni los programas. Sólo importa el dinero y la publicidad.

El Frente Amplio mantiene sus características de muy fuerte unidad frentista de los 4 candidatos, con notorias ventajas en las encuestas de Daniel Martínez sobre el resto. En las encuestas el FA avanza, pero aún está lejos de las cifras de 2014. Tal vez el acercamiento de las elecciones genere nuevos impulsos en sus votantes, más alegría, mejores expectativas y esperanzas. Los nuevos acontecimientos aquí relatados lo puede favorecer, sobre todo el fracaso del Partido Independiente. Los pequeños grupos a la izquierda del FA no presentan modificaciones y siguen siendo muy débiles.

En esencia, se cae Novick, fracasa el Partido Independiente, la presencia de Sanguinetti marca las dificultades de la renovación y la presencia del dinero de Sartori que puede llegar a marcar un cambio político, aunque yo no lo creo, en última instancia le pueden permitir mejoras significativas al Frente Amplio para alcanzar su cuarto gobierno en las próximas instancias electorales.

22
Abr
19

Los DDHH en el Uruguay …

IMPUNE AÚN EN DEMOCRACIA …

Las gurisas acribilladas

Homenaje las “Muchachas de abril”: contaron más de 200 balazos, gurisas acribilladas por para militares y militares FASCISTAS. Esto es lo que ocultó y amparó la derecha de Sanguinetti y Lacalle en sus gobiernos …

 

Se realizarán esta semana los homenajes a las tres jóvenes acribilladas en un operativo liderado por Juan Rebollo y José “Nino” Gavazzo, el 21 de abril de 1974 en Brazo Oriental.

El recuerdo tendrá dos etapas: el martes 23, en la Estación Goes, hablará el periodista Roger Rodríguez y se pasará un pequeño corto con declaraciones de gente que vivió el momento. El 25, en el mismo Brazo Oriental, se va a hacer un pequeño acto, y actuará la murga Falta y Resto y hablarán algunos vecinos testigos de esos hechos.

Cerca de la medianoche de aquel día, el comando de las Fuerzas Conjuntas había tomado la calle Mariano Soler, en busca de Washington Barrios, un militante del Movimiento de Liberación Nacional (MLN-T), quien vivía en un apartamento junto a su esposa Silvia Reyes y otras dos jóvenes: Diana Maidaich y Laura Raggio. El grupo militar entró al pasillo que daba a las puertas principales de los apartamentos. Al no encontrar a Barrios, les exigen a los padres de este que les digan dónde se encontraba. “Él vive enfrente, pero ahora no está. Está su pareja con dos amigas”, contestó el padre.

“Se dirigen a la puerta de enfrente. Entran, patean la puerta y empieza la balacera, a tirar para adentro. Las masacraron”, cuenta Horacio Raggio, hermano de Laura, y uno de los organizadores de los homenajes a “Las muchachas de abril”.

Raggio lamenta que en estos 45 años la causa judicial haya tenido “muchas idas y vueltas” y demoras por las “chicanas” presentadas por las defensas de los militares acusados: el teniente general y ex comandante del Ejército Juan Rebollo, José “Nino” Gavazzo, Julio César Gutiérrez, Armando Méndez y Manuel Cordero. Las tres jóvenes fueron acribilladas a balazos y murieron. Barrios fue detenido en setiembre de 1974 en Córdoba, Argentina, y hasta ahora su paradero es desconocido.

Cuando entregaron el departamento, los familiares de Barrios vieron cómo había quedado: “Entre un ropero y una pared, donde se habían escondido las gurisas, estaba todo lleno de balas en la pared, pedazos de carne, de pelo, en los techos. Las masacraron. Contaron más de 200 impactos de bala. A mi hermana fue a la única a la que pudimos enterrar a cajón abierto. Pero de la cintura abajo estaba deshecha”.

20
Abr
19

el daño del herrerismo …

La derecha destruye a nuestros países

Emir Sader

escribe: Emir Sader

Sociólogo y filósofo brasileño, director del Laboratorio de Políticas Públicas (LPP) de la Universidad del Estado de Rio de Janeiro. Master en filosofia política y doctor en Ciencia política.

Foto: Flickr / Jeso Carneiro
Foto: Flickr / Jeso Carneiro

un FASCISTA pro GOLPISTA gobierna a Brasil …

EN URUGUAY, de la mano del herrerismo, se RESTAURARA el NEOLIBERALISMO y su agenda anti derechos sociales y shock económicos contra el trabajador/ra …

Tomando a Argentina y a Brasil como referencias, la derecha sólo tiene como programa y objetivo la destrucción de los países, de su patrimonio nacional, de los derechos de los trabajadores, de las políticas sociales, de las políticas de soberanía externa. Sólo busca bajar el perfil de nuestros países, para que la política externa estadunidense vuelva a predominar, de forma soberana, en el continente.

Tomemos la situación de esos países hace 5 o 10 años y comparemos con lo que viven ahora para discernir qué tipo de alternativa tiene la derecha para esos países y, por consecuencia, para los otros del continente a que pretende gobernar.

Los Kirchner sacaron a Argentina de la peor crisis de su historia, haciendoque la economía volviera a crecer, conlo que la exclusión social disminuyó de forma significativa, y los argentinos se volvieron a enorgullecer de su país y a creer en un futuro mejor para Argentina.

Lula condujo el periodo más virtuoso de la historia brasileña, luego de ser el país más desigual dentro del continente más dispar a escala mundial en el combate al hambre y a la exclusión social. Hizo que la economía brasileña superara la recesión heradada de Cardoso y creciera con políticas de distribución de renta. Nunca la imagen de Brasil en el mundose había vuelto tan positiva.

En pocos años, desde el comienzo del gobierno de Macri y del gobierno de Temer, Argentina y Brasil han cambiado radicalmente, en todo, y siempre para peor. Las economías de los dos países han retornado a recesiones similares a las que habían tenido como resultado de las políticas neoliberales de los años 1990 y cae en picada el producto interno bruto de los dos países.

La estructura productiva de las dos economías se deshace frente al avance impetuoso del capital financiero. Las dos economías son dirigidas directamente por representantes de los bancos privados, que desmontan al Estado y la estrucutura industrial que los dos países habían construido a lo largo de décadas.

Nunca los trabajadores y la población en general han estado tan desprotegidos de sus derechos. Son docenas de millones de desempleados estructurales, ya sin esperanza de retomar sus puestos de trabajo. Son sindicatos debilitados en su capacidad de negociación y de defensa de los derechos históricos de los trabajadores. La gran mayoría ya no tiene ni empleo formal ni contrato y trabajan a destajo según las necesidades avasalladoras del gran capital. Las pequeñas y medianas empresas languidecen o sencillamente desaparecen, dejando lugar a economías totalmente controladas por el gran capital monopolista, en el cual el poder del capital financiero privado es hegemónico.

La desesperanza y el desaliento sobre el destino de los países y la vida de la gente vuelven a imponerse. La proyección internacional del liderazgo de los presidentes de esos países dan lugar a la vergüenza de la imagen, dentro y fuera de los países, de sus presidentes. El fracaso de los gobiernos suceden al éxito de los gobiernos que los han antecedido.

Para eso las derechas argentina y brasileña han echado mano de todos sus instrumentos, legales e ilegales, para tumbar a gobiernos populares y democráticos y retomar al gobierno ¿Para destruir el patrimonio público, para quitar derechos a los trabajadores, para terminar con las políticas de inclusión social?

Uruguayos, argentinos y bolivianos tienen frente a sus ojos lo que gobiernos de izquierda han hecho en países de la región, en comparación con lo que gobiernos de derecha hacen en países como Argentina y Brasil. ¿Qué futuro quieren para sus países?

17
Abr
19

El embustero de pompita …

Foto principal del artículo 'Lacalle Pou y sus propuestas para la salud'

Lacalle Pou y sus propuestas para la salud

escribe: Ramiro Alonso / La Diaria

Cuento popular mexicano: <señorito usted se equivoca, mi asno habla, no rebuzna> <te equivocas tú, él solamente rebuzna por que mientes>

El lunes 8 de abril, el precandidato Luis Lacalle Pou presentó sus propuestas de gobierno, entre las cuales hay varias referidas a la salud. El diario El Observador registró sus planteos en la materia en el link “¿Qué reformas sanitarias propone Lacalle Pou?”.

Sin duda, hay que saludar la presentación de propuestas, porque eso le da racionalidad y argumentos al debate electoral, lo que no es menor en una región donde la manipulación, las fake news y los discursos de odio han ganado tanto terreno. Es cierto que también aparecen casos como el de Juan Sartori, cuyas propuestas se asemejan a las de Domingo Tortorelli (bien ridiculizadas por Ernesto Talvi). No es, sin embargo, una acusación de plagio, porque todos sabemos que Sartori desconoce la historia de Uruguay.

Con las propuestas de Lacalle se puede debatir, y eso es bueno. Sin embargo, también hay que señalar la ausencia, hasta el momento, de programas comunes en el Partido Nacional y el Partido Colorado, lo que debilita los planteos sectoriales a su interna.

Digamos entonces que las propuestas de Lacalle Pou referidas a la salud muestran pocas ideas, fragmentadas, sin una visión de conjunto. Sobre todo se omite un abordaje integral a los principales problemas de salud de la población. Algunas propuestas están en el programa del Frente Amplio (FA) o han sido implementadas por los gobiernos frenteamplistas, mientras que otras son francamente equivocadas. Pero lo que salta a la vista son las enormes omisiones. No se puede llevar adelante una política seria de salud durante cinco años con estas propuestas.

Esto habilita distintas interpretaciones. Alguien podría decir que no mencionan al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), ni al Fondo Nacional de Salud (Fonasa), ni a los Objetivos Sanitarios Nacionales, porque están de acuerdo y se limitan por eso a plantear temas puntuales. Sin embargo, otro más suspicaz, mirando lo que hicieron cuando fueron gobierno y cómo han votado en el Parlamento las leyes de salud, diría que esconden la leche, evitan pronunciarse sobre el sistema de salud que el país tiene desde 2005 y su financiación, para tener las manos libres y poder desmantelarlo a piacere si llegan al gobierno. Es una omisión significativa porque existían referencias de apoyo al SNIS (junto con críticas a su gestión) en el documento que presentaron en el congreso sectorial realizado en Trinidad en octubre de 2018, y ahora brillan por su ausencia.

Menciona Lacalle Pou que la población prioritaria serán los trabajadores rurales. En Uruguay, 95% de la población es urbana y sólo 5% es rural. Por lo tanto, esta priorización deja de lado a 95% de la población. También es cierto que la pobreza medida por ingresos bajó sustantivamente en la población rural durante los gobiernos del FA (ley de ocho horas, Consejos de Salarios, etcétera) y se llegó a cifras de 2% frente al 8,1% de promedio nacional y al 15% en la población infantil. Sin embargo, si se consideran las necesidades básicas insatisfechas, las carencias en el medio rural aumentan. Además, existen problemas para la accesibilidad a los servicios de salud que deben tenerse en cuenta. No justifica una priorización tan excluyente como la de Lacalle Pou, pero sí hay razones para jerarquizar las acciones de salud en ese medio. Pero lo que Lacalle Pou no dice es que esa decisión ya la tomó el gobierno de José Mujica al promover el Plan Nacional de Salud Rural, basado en recursos de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), el Ministerio de Salud Pública (MSP), el Ministerio de Defensa Nacional y las Juntas Departamentales de Salud. Alcanza buscar en internet para ver inversiones, compra de vehículos, articulación de actores, inclusión de prestaciones de salud en el ámbito rural que se hicieron desde aquellos años. Lacalle Pou propone la realización de “rondas rurales” con distintas atenciones de salud. Es una muy buena idea… que se lleva adelante hace años, con distintas modalidades, en los departamentos del interior. Es más, alguna de esas experiencias fue destacada en 2018 por el MSP y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) entre los 15 ejemplos de buenas prácticas en el primer nivel de atención. Es una línea de trabajo que ha reposado sobre las espaldas de ASSE, una institución tan atacada por los legisladores blancos.

Aclaremos que nos parece muy bien que un candidato de la oposición diga en su programa de gobierno “continuaremos” con tal medida o “profundizaremos” tal cosa, también que prometa “cambiaremos”. Pero lo que no es de recibo es presentar como si se tratara de una propuesta propia algo que el gobierno hace desde hace años, sin mencionarlo.

No es un problema exclusivo de las propuestas en salud; en todo el documento programático de octubre de 2018 aparecen ese tipo de fenómenos. Lacalle Pou propone como si fuera una idea nueva un sistema de compras unificado a nivel del Estado que ya existe y es la Unidad Centralizada de Adquisiciones, propone estimular las políticas de telecomunicaciones, aprobar normativas para poder continuar trabajando luego de la jubilación, que UTE impulse los autos eléctricos, que haya una política para favorecer el turismo; todas ellas, cosas que notoriamente ya están desarrollándose.

Volviendo a la salud, Lacalle Pou plantea la realización de talleres en centros educativos sobre salud sexual y reproductiva, salud mental, hábitos alimentarios, etcétera. Pero resulta que ya hemos hecho miles de talleres de ese tipo a lo largo de estos años. Desde la División Salud de la Intendencia de Montevideo fuimos más allá y dimos cursos de promotores juveniles de salud para que los propios jóvenes organizaran esos talleres en centros educativos. Algo similar sucede con la propuesta de compra colaborativa de medicamentos a nivel del Mercosur, que el MSP ha llevado adelante.

Está bueno evaluar críticamente lo hecho, ver qué funcionó y qué no, pensar el futuro como un nuevo impulso ante los problemas que siguen existiendo en el presente. Pero no es serio proponer como propias y nuevas medidas que ya se aplican desde hace años.

La tecnología sería una de las prioridades si llega al gobierno, señala Lacalle Pou. Desde nuestro punto de vista, la tecnología es un instrumento para la realización de los objetivos que nos planteamos. Es decir, debemos ser claros primero en los objetivos, lo que no ocurre en este caso. Pero es verdad que los avances tecnológicos pueden contribuir drásticamente a lograr los objetivos de salud. No sólo la telemedicina y la historia clínica electrónica que menciona Lacalle Pou (son grandes avances de los gobiernos del FA), sino una gama amplia de recursos que incluyen el seguimiento a distancia de los pacientes, el apoyo a grupos de prevención y promoción, la utilización adecuada del acceso masivo a la información, las redes como Ibirapitá y Ceibal. Sería necesario reconocer que todas esas posibilidades existen porque hubo un Plan Ceibal, un Plan Ibirapitá, un programa Salud.Uy, un acceso amplio a internet por Antel. Nada de eso reconoce Lacalle Pou. Pero lo más importante que omite es que la tecnología puede ser también un camino al servicio de un modelo de atención asistencialista, por el cual se incrementa el lucro de quienes controlan la tecnología, pero se benefician pocas personas, porque se orienta a patologías con muy escasa prevalencia o a tecnologías con pocos resultados sanitarios pero altísimos precios, como nos está pasando con los medicamentos.

Necesitamos avanzar en una política nacional de tecnología y medicamentos, que esté al servicio de una estrategia de abordaje integral de la salud. Una agencia con esos cometidos, en el marco del MSP, es una buena herramienta en esa dirección. En cambio, separar el sector técnico del sector financiero en el Fondo Nacional de Recursos, como plantea Lacalle Pou, sería una pésima idea. El abordaje debe ser integral, sanitario, ético, financiero; de lo contrario, no funcionará.

Lacalle Pou habla de “devolverle al MSP su capacidad de rectoría”. ¡Por favor! Nunca la tuvo durante los gobiernos militares, colorados y blanco. Es un tema clave y debemos avanzar decididamente en esa rectoría, porque tenemos un sistema de salud que (como toda organización compleja) requiere orientaciones, controles, fiscalizaciones, políticas. Eso implica adoptar decisiones políticas e invertir recursos, algo que Lacalle Pou explícitamente no está dispuesto a hacer en materia de salud.

Por otro lado, se propone la creación de un Instituto Nacional de Salud Pública para tener los datos epidemiológicos de las enfermedades infecciosas. Una institucionalidad como esa no se justifica en un país donde las enfermedades infecciosas tienen cada vez menos relevancia. Si la focalización en las enfermedades infecciosas fuera sólo un error y se apuntara a todos los problemas de salud, es el tipo de responsabilidad fundamental de los Ministerios de Salud. Más que crear algo nuevo, debemos fortalecer al MSP en ese rol, que forma parte de sus deberes de la rectoría.

Una de las medidas que El Observador califica de más significativa es la creación de un hospital para internaciones de salud mental para jóvenes, con la fundamentación de que reduce el estigma, baja los costos e incluye a la familia. Ninguno de los argumentos nos parece sostenible. Un hospital sólo para jóvenes con problemas psiquiátricos será un estigma mayor, no disminuirá los costos ni acercará a la familia. Tal como se ha discutido largamente en relación con la Ley de Salud Mental aprobada, es necesario pensar la atención en salud mental desde una perspectiva más integrada a la sociedad, evitando las lógicas de encierro salvo en los casos en que sea realmente imprescindible, y en ese caso debe realizarse en hospitales generales. Dicha ley, en su artículo 17, establece que el proceso de atención debe hacerse preferentemente en el ámbito comunitario, en el marco de un abordaje interdisciplinario e intersectorial, y estará orientado a la promoción, el reforzamiento y la restitución de los lazos sociales. El artículo 38 prohíbe expresamente la creación de nuevos establecimientos asilares y monovalentes, públicos y privados. Llama la atención que Lacalle Pou incluya en su programa una disposición que va en un sentido antagónico a lo resuelto por el Parlamento, con el voto unánime de sus legisladores.

El candidato nacionalista menciona un Plan Nacional de Adicciones y Salud Mental que hará difusión, prevención e intervención psicológica. Extrañamente, no se incluye entre sus cometidos la promoción de salud, ni el tratamiento de las afecciones, ni la rehabilitación posterior. Si la idea es tomar el artículo 8 de la Ley 19.529, habría que decirlo claramente.

Las iniciativas hacia la primera infancia se reducen a una red única de todos los actores públicos y privados. En cuanto al Plan de Profesionalización de enfermería, está muy bien y sería importante reconocer que es exactamente la propuesta presentada por la Federación Uruguaya de la Salud al Diálogo Nacional en Salud en 2017, respaldada por Facultad de Enfermería de la Universidad de la República, la OPS y otros organismos. Cabe señalar que un plan estratégico en materia de personal de salud debería abordar además muchos otros aspectos, que no son mencionados en el planteo de Lacalle Pou.

Para terminar este análisis, volvamos a las omisiones. No hay referencia alguna a las enfermedades no transmisibles, como el cáncer, los problemas cardiovasculares, cerebrovasculares y la diabetes, que constituyen 87% de la carga de enfermedad en Uruguay, ni a otras causas relevantes de muerte, como los suicidios y los accidentes de tránsito. No hay políticas sobre sus determinantes socioambientales, políticas de alimentación, actividad física, tabaquismo, consumo nocivo de alcohol. Tampoco estrategias orientadas a su prevención, detección temprana, atención y rehabilitación.

No habla absolutamente nada de rehabilitación, que es un debe actual del sistema de salud, en el que este se cruza con el sistema de cuidados. Tampoco hay referencias a la salud bucal como parte del Plan Integral de Atención en Salud. Ni las tendencias demográficas ni la realidad epidemiológica aparecen como desafíos para el SNIS.

Este pretende ser el Programa de Gobierno de Lacalle Pou. Puede y debe rendir más.

Pablo Anzalone fue director de Salud de la Intendencia de Montevideo.

15
Abr
19

Elecciones en el Uruguay …

AUNQUE la DERECHA se VISTA de SEDA, DERECHA QUEDA: Los pases políticos …

escribe: Enrique Ortega Salinas

Corte Electoral atenderá el fin de semana para sacar la credencial por primera vez




PTraiciones, delaciones, calumnias, puñaladas, promesas imposibles de cumplir, demagogia al por mayor, pactos secretos y públicos que varios no van a honrar, besos a niños, termo en manos de quienes jamás toman mate, camisas remangadas y sin corbata, voces quebradas por una supuesta emoción, alegorías con hortalizas, frases populistas y frases populares, gestos ensayados una y otra vez frente al espejo, Photoshop al salvataje, viejos que se muestran al lado de jóvenes y jóvenes al lado de viejos, los que salen mal parados en las encuestas dicen que son compradas y los que las compran las defienden con uñas y dientes, los encuestadores son los astrólogos de la política y sin importar cuántas veces erraron les siguen comprando sus pronósticos, algún que otro delirante que tuvo su minuto en los medios cree que todo un pueblo le seguirá adonde vaya, candidatos que solo quieren mirar hacia el futuro porque no les conviene que recordemos su pasado…

Bienvenidos a una nueva temporada de elecciones.

A medida que nos acercamos al día de las internas, cada uno de los contendientes está analizando si tiene chances reales de ganar o le conviene dar un paso al costado y apoyar a otro y qué le pedirá a cambio. Algunos dan una patética imagen gritando con voz semiafónica que van a ganar, cuando no tienen ni un 2% de los votos y ni el gritón se lo cree, mientras su público aplaude por compromiso y con menos convicción que él.

Hagamos una recorrida por todas las tiendas para ver cómo van las cosas y analicemos lo que puede ocurrir en cada una, dejando claro que este análisis puede quedar totalmente fuera de lugar dentro de un mes, porque muchos aciertos y errores (productos del entusiasmo y la desesperación) llevarán a más de uno a precipitarse y precipitarse, dicho en alusión a la famosa frase de Luis Batlle Berres: “En política, el que se precipita, se precipita”.

Navegantes a la deriva

Navegantes integraba La Alternativa, no un grupo de rock de la década del 60, sino un sector al que también pertenecían partidos de derecha: Partido Independiente, Avanza País y Unir. La Alternativa fue uno de los proyectos más breves de nuestra historia política, ya que Mieres se ofuscó con Andreoli cuando a esta le preguntaron a qué partido apoyaría en un presunto balotaje entre el Frente Amplio y el Partido Nacional. Andreoli, que no está tan a la derecha como Mieres (y aclarando que era su posición personal), dejó claro que no votaría a los blancos, lo cual provocó una inocultable molestia en Pablo Mieres, que desde hace tiempo viene coqueteando con ellos para vender sus votos a cambio de vaya uno a saber qué cargos. En resumen, el Partido Independiente (que hoy es de derecha gracias a él) abandonó La Alternativa, y como la misma se iba a presentar bajo el lema del mismo y ya no puede usarlo, los demás grupos quedan a la deriva, porque el plazo para presentarse como nuevo partido venció el 31 de enero.

El mito de la indivisibilidad del átomo

A pesar de que átomo significa ‘indivisible’, en realidad está formado por varias partículas subatómicas. Si no entienden, fíjense que el Partido de la Gente se está dividiendo, lo cual parecía imposible. Solo falta que el Partido Independiente se fraccione en dos partículas de la derecha en el espectro político.

El exfiscal Gustavo Zubía, impulsado por el diputado Guillermo Facello, pretendía disputarle la candidatura al creador del Partido de la Gente, cosa que no le cayó muy bien que digamos a Edgardo Novick y le dio un voleo al primero, que equivale a decir a ambos. Sin embargo, Novick aceptó de buen grado la competencia de Fernando Carotta porque sabe que no va a hacerle mella.

Zubía está ahora probando suerte en el Partido Colorado, donde Julio María Sanguinetti se va con la fusta bajo el brazo y Ernesto Talvi va comiendo polvo muy por detrás del expresidente. Si Edgardo Martínez Zimarioff (exministro de la Corte Electoral) no creciera, no hay dudas que dará su apoyo al octogenario líder, ya que no coincide en casi nada con el neoliberal. En cuanto a Amorín Batlle, no parece probable que vaya a bajarse; pero si lo hiciera, también apoyaría a Sanguinetti. En pocas palabras, Talvi solo corre para llegar segundo.

Poderoso caballero Don Dinero

A mucha gente le atraen los candidatos adinerados. En su momento fue Novick, ahora Sartori -el paracaidista- y mañana será otro millonario que crea que un país se arregla igual que una empresa. Son los émulos de Donald Trump; pero la culpa no es del chancho, sino del que le rasca el lomo.

Verónica Alonso, según ella la elegida por Dios (pavada de padrino político), criticó a Sartori y ahora le aporta su 4% de intención de voto. El 10 de noviembre, Verónica publicó en Twitter: “Varios me preguntan quién es Sartori; el candidato del PN que surge ahora. No lo conozco. Nunca lo vi y no sé qué piensa. Bienvenidos todos los que ayuden a sumar en el Partido pero alguien que vive hace más de 20 años fuera del país no parece el más comprometido con los problemas de Uy”.

O sea…

Un político se vende como la pasta dental: con una sonrisa y muchos dólares invertidos en publicidad y a Sartori no le va mal con este concepto. Su figura llegó para quedarse y, marketing mediante, es el candidato que más crece en las encuestas. El problema, como ya dije alguna vez, es que se supone que el pomo del dentífrico debe tener por lo menos un poco de contenido.

Cuando creíamos que nadie podría igualar el papelón de Luis Lacalle Pou frente a Gabriel Pereyra (donde dejó claro que manejaba cifras y datos totalmente falsos sobre el país) Juan Sartori logró la hazaña demostrando que ni siquiera sabe cuál es el Salario Mínimo Nacional. Igualmente promete (sin decir cómo, faltaba más) crear 100.000 puestos de trabajo, lo que permitió a Talvi ser noticia usando la ironía al twittear: “Yo, Ernesto Talvi, prometo crear 300.000 puestos de trabajo, triplicando la mezquina oferta de Sartori de solo 100.000. También prometo hacer todas las calles en bajada y regalar bizcochos las tardecitas de domingo. ¡Tremendo plan de gobierno el mío!”.

Lacalle Pou (otro nene con plata) tendrá que crear alguna propuesta si no quiere seguir perdiendo votos, porque ya bajó un 12%. Sartori se lo viene chupando gajo a gajo por una razón muy sencilla: Entre dos pitucos, los votantes de derecha optan por el más simpático o de más poder económico.

Sartori tiene a favor una sonrisa natural, muy buena presencia, un carisma que sería de tontos desconocer y buena utilización del marketing político. Es el langa que se levantó a una mina millonaria, es el vivo que le dejó un clavo al Banco de la República, es el paracaidista que a fuerza de dinero impuso su nombre, es el artificio y la demagogia en su máxima expresión, es el que besa niños en los spots de campaña (viejo recurso que aún funciona) y es el que se hace filmar oyendo los planteos de los vecinos, prometiendo bajar impuestos y aumentar el bienestar. Un fenómeno… pero cuidado: este fenómeno ha encontrado un filón. Apuntar su discurso a los pequeños y medianos empresarios es un golpe muy inteligente que acaba de dar. Por lo demás, no tiene idea de nada. Si llega a ganar, quizá le pase lo que a Robert Redford en el final de la película El candidato, donde tras ser electo en base a puro marketing le termina preguntando a su director de campaña: ¿Y ahora, qué hacemos?

Por su parte, Larrañaga ya está frito y con posible descenso a tercera.

En cuanto al intendente de Maldonado, Enrique Antía, si bien no tiene chances, lo más probable es que no baje su candidatura, ya que está logrando afianzar un movimiento proveniente del interior, lo cual le asegurará sin dudas una buena parcela de poder en el caso de que su partido gane las elecciones.

Innumerables hechos de corrupción en las intendencias blancas y algo de memoria impiden el crecimiento del Partido Nacional; pero puede que logre captar a muchos jóvenes que no vivieron (o eran muy chicos) cuando gobernó Luis Alberto Lacalle desde 1990 a 1995, en un quinquenio plagado de abusos gubernamentales.

Sea quien sea el que gane, sería interesante ver quién de ellos se atreverá a debatir con Oscar Andrade, incluso de a cuatro contra uno.

Así van los pingos por ahora

Según Eduardo Bottinelli (Factum) hasta ahora y por ahora la intención de voto hacia el Frente Amplio es de 40%, mientras que para el Partido Nacional sólo hay 29%, para el Partido Colorado 16% y para los partidos Independiente y De La Gente 4% respectivamente. Toda la derecha suma 49%, por lo que la izquierda tiene mucho por remar todavía.

Va quedando claro que la mayoría de quienes abandonaron al Frente Amplio no se fueron para los partidos opositores, sino que engrosaron el sector de indecisos o votantes en blanco; pero ante el peligro de que la derecha unida gane la segunda vuelta y poniendo en la balanza no solo los errores del partido de gobierno, sino sus indiscutibles aciertos y avances históricos, están decidiendo retornar para defenderlo y evitar un retroceso lamentable. En apenas un mes, el Frente recuperó dos puntos de sus propios votantes y crece pese a lo que denomino “el síndrome del matrimonio”, es decir, el desgaste que produce el acostumbramiento. A medida que el tiempo pasa (el Frente lleva tres períodos gobernando) los seres humanos tienden a dejar de ver lo positivo de quien tienen a su lado, dejan de valorar las cosas buenas y no paran de buscarle errores para criticar. El Frente crece pese al indiscutible problema de inseguridad que, por múltiples razones imposibles de abordar aquí, padecemos. El Frente crece pese a su también indiscutible e incomprensible incapacidad absoluta para difundir sus logros.

Dentro del oficialismo, Daniel Martínez (que arrancó primero) va cómodo en primer lugar, pero Carolina Cosse se le acerca peligrosamente, dicho esto en términos turfísticos. Mario Bergara no parece poder superar su umbral de 8% y no podemos aventurar a quién apoyaría si declinara su candidatura. En cuanto a Oscar Andrade (el que tiene por lejos mayor capacidad para el debate) ha pasado de 14% a 16% y nadie sabe si seguirá creciendo o no; pero está claro que liderará una de las tres corrientes principales en una nueva etapa del Frente Amplio. Especulemos: Si Oscar, a último momento, uniera fuerzas con Carolina, esto provocaría un tsunami en la interna frenteamplista y podrían superar a Daniel, aun cuando Mario decidiera apoyarlo. El golpe de efecto sería devastador y la elección interna de alquilar balcones dentro de la izquierda.

Cabe destacar que mientras en los partidos de derecha la sangre está por llegar al río, los candidatos frenteamplistas muestran una unidad, lealtad, respeto y compañerismo muy difíciles de ver en alguna otra parte del mundo.

La parada de carro de Tabaré a los militares ha fortalecido su imagen y esto beneficia al Frente; pero si este aspira a ganar en segunda vuelta, tendrá que despertar de su letargo y salir con todo ahora, porque mañana será tarde.

Si gana la derecha, Uruguay retrocederá de una manera que sólo podemos imaginar mirando lo que sucede en Brasil o Argentina, y esto, que parece una frase serena, no lo es. Es un rugido.

No lloremos mañana lo que no supimos defender hoy.

14
Abr
19

México entre la acusación y el perdón …

¿En la era del perdón o de la agresión?

Boaventura de Sousa Santos

escribe: Boaventura de Sousa Santos

Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal).

Foto: Pixabay
Foto: Pixabay

Las reclamaciones de disculpa y de indemnización por atrocidades cometidas en las relaciones entre pueblos o países fueron frecuentes a lo largo del siglo XX. Son ejemplo de ello las iniciativas de Alemania en el caso del holocausto y de Estados Unidos en el caso de los japoneses estadounidenses presos durante la Segunda Guerra Mundial. El siglo XXI ha sido particularmente insistente en la exigencia (no siempre atendida) de reclamaciones de disculpa por crímenes, atrocidades y violencias cometidas en el pasado más o menos lejano en el contexto del colonialismo europeo.

En ocasiones, las reclamaciones de disculpa se acompañan de la solicitud de reparaciones o indemnizaciones. He aquí algunos ejemplos. En 2004, el Gobierno alemán reconoció la atrocidad cometida contra el pueblo de Namibia, el genocidio de 65.000 personas de etnia herero que se habían rebelado contra el colonizador en 1904. En 2018, el gobierno de Namibia exigía la solicitud formal de disculpas y la reparación financiera por el mal cometido, lo que fue rechazado por el gobierno alemán. En 2008, en visita a Libia, el por entonces primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, pidió formalmente disculpas al pueblo libio por las ” profundas heridas” causadas por los treinta años de la colonización italiana y prometió una inversión de 5000 millones de dólares como compensación. Poco tiempo después, Libia era invadida y destruida por las “fuerzas aliadas” de las que Italia formaba parte. En 2014, la Comunidad del Caribe aprobó una propuesta de la Comisión de Reparaciones a fin de impartir justicia a las víctimas del genocidio, la esclavitud, el tráfico de esclavos y el apartheid racial considerados por la Comisión como crímenes contra la humanidad. La propuesta estaba dirigida a los principales países esclavistas en la región (Holanda, Reino Unido y Francia), pero abarcaba potencialmente a otros países. Se trataba de una propuesta muy amplia que incorporaba un plan de acción con las siguientes dimensiones: perdón formal, repatriación, programa de desarrollo de los pueblos nativos, instituciones culturales, salud pública, erradicación del analfabetismo, programa de promoción de los conocimientos africanos, rehabilitación psicológica, transferencia de tecnología. En 2015, en visita a Jamaica, David Cameron, entonces primer ministro de Reino Unido, excluyó cualquier posibilidad de reparación. Dos años antes, el mismo David Cameron, en visita a la India, reconocía que la masacre en 1919 de 1000 indios desarmados que protestaban contra el colonialismo británico había sido “profundamente vergonzosa”, pero no pidió formalmente disculpas ni accedió a pagar indemnizaciones. Presionado por una acción judicial, en 2013 Reino Unido accedió a pagar 2600 libras a cada uno de los 5.000 kenianos, integrantes del movimiento Mau Mau, presos y torturados en la década de 1950 por su resistencia contra el colonialismo británico y a “lamentar sinceramente” lo sucedido. Sin embargo, cerca de 44.000 kenianos vienen exigiendo la misma indemnización por los malos tratos recibidos en el periodo colonial. En 2017, Emmanuel Macron, entonces candidato a la presidencia de la república de Francia, reconoció que la colonización de Argelia había sido un crimen contra la humanidad.

Más recientemente, al señalar los quinientos años de la colonización de México, el presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó al rey de España y al papa que pidieran formalmente disculpas por las atrocidades cometidas contra los pueblos indígenas durante el periodo colonial, comprometiéndose a hacer lo mismo como descendiente de los colonizadores. La petición fue terminantemente rechazada por el Estado español, pero el Gobierno de Cataluña se apresuró a reconocer los abusos, las muertes de millones de personas y la destrucción de culturas enteras cometidas por el colonialismo español. Más recientemente aún, el pasado 4 de abril, el Gobierno belga pidió disculpas a los “mestizos belgas”, miles de niños hijos de padre belga y madre congoleña, nacidos al final de la colonización belga (entre 1940 y 1950), que fueron sustraídos a las familias e internados compulsivamente en orfanatos y a veces enviados a Bélgica.

¿Cuál es el significado de este movimiento de justicia histórica que, de hecho, se ha ramificado? En la actualidad incluye la reclamación de la devolución de los objetos de arte traídos (¿con qué derecho?) de las colonias europeas y exhibidos en los museos del Norte global. También incluye la devolución de tierras, por ejemplo, en Zimbabue y más recientemente en Sudáfrica con referencia al periodo del apartheid, una forma específica de colonialismo, y también en Australia. Los argumentos jurídicos o éticos en uno u otro sentido no parecen servir de mucho. Obviamente no se trata de encontrar razones para responsabilizar a las generaciones actuales de los países colonizadores por los crímenes que han cometido. El problema es político y emerge como resultado de un conjunto de factores de los cuales el más importante es la coexistencia de la independencia política con la continuidad de la dependencia colonial. Las luchas de liberación colonial en América Latina (siglo XIX) y en África y Asia (siglo XX) tenían por objetivo luchar por la justicia histórica, devolver los territorios a sus pueblos y permitirles construir un futuro propio.

Lo cierto es que nada de esto sucedió, como quedó patente de la manera más dramática en la primera liberación colonial, la de Haití, en 1804. Las condiciones impuestas a los esclavos liberados para superar el aislamiento internacional al que se vieron sometidos fueron brutales (tan brutales como las condiciones del ajuste estructural que el FMI sigue imponiendo impunemente en el Sur global) y el resultado es bien patente en el Haití de hoy. Kwame Nkrumah, primer presidente de Ghana, denunció brillantemente la continuidad de la dependencia colonial en 1965 al acuñar el término neocolonialismo, una realidad tan vigente entonces como hoy. El pillaje de los recursos naturales que caracterizó al colonialismo continúa hoy, llevado a cabo por empresas multinacionales del Norte global con la complicidad de las élites locales que, en el caso de América Latina, son descendientes de los colonos. La reclamación de la justicia histórica no es más que una forma adicional de legitimar la lucha contra la injusticia y la desigualdad que siguen caracterizando las relaciones entre los países centrales y los países periféricos. Y cuando la respuesta se traduce en meras reclamaciones de disculpa, sean estas aceptadas o no, no pasan de rituales legitimadores de quien los exige o acepta para que todo siga igual. Es decir, el colonialismo no terminó con las independencias políticas. Terminó solo el colonialismo de ocupación territorial por una potencia extranjera. No obstante, continúa hoy bajo otras formas, algunas más brutales que las del colonialismo histórico. Tal y como la esclavitud continúa hoy bajo la forma vergonzosa del “trabajo análogo al trabajo esclavo”, para usar la terminología de la ONU, el colonialismo continúa hoy no solo en forma de dependencia económica, sino también en forma de racismo, xenofobia, apartheid racial, brutalidad policial contra la juventud negra, islamofobia, “crisis de los refugiados”, “guerra contra el terrorismo”, asesinatos de líderes sociales en lucha por la defensa de sus territorios contra la invasión de las empresas mineras, de extracción de madera o de agricultura industrial, desastres ambientales contra poblaciones desechables, viviendo en lugares asumidos como “zonas de sacrificio”, etc.

En el caso de América latina, en el que las independencias fueron conquistadas por los descendientes de los colonizadores, la continuidad del colonialismo asumió una forma específica, el colonialismo interno al que fueron sometidos los pueblos indígenas y los pueblos de matriz africana, descendientes de esclavizados. Los “modelos de desarrollo” de los últimos 150 años han ignorado sistemáticamente los intereses, las aspiraciones y las culturas de estos pueblos.

Si López Obrador insiste en cualquier variante de estos modelos no puede sorprenderse si, en lugar de disculpas, los pueblos indígenas le exigen respeto efectivo por sus culturas y territorios, así como el abandono de megaproyectos y de políticas neoextractivistas una vez rechazados por las poblaciones después de ser previamente consultadas de manera informada y de buena fe. Al reclamar disculpas al colonizador y al comprometerse su gobierno en el mismo proceso, López Obrador trae algo nuevo a la polémica sobre la justicia histórica. Asume la estatura de una sinceridad política trágica en el sentido de la tragedia griega. Se mueve en el filo de una navaja que lo puede desequilibrar hacia la caída en el propio movimiento de levantarse. Sabe, quizá mejor que nadie, que presenta hoy el máximo de conciencia social posible de un modelo de desarrollo de vocación antisocial destinado a crear rentabilidades que en gran proporción irán a los bolsillos de intereses capitalistas globales. Sabe que el capitalismo de hoy, dominado por el capital financiero, solo acepta negociar los términos del saqueo si el pillaje no se cuestiona. Sabe que, con una u otra variante, este modelo fracasó en otros países de América Latina en tiempos muy recientes (Brasil, Argentina, Ecuador, Venezuela). Tiene al norte un muro imperial, vergonzoso, demasiado sólido para derretirse con la sangre de quien intenta pasar a través de él. En él está depositada la esperanza que queda en un continente desgarrado por el imperialismo estadounidense y europeo con la complicidad de las élites locales que nunca toleraron que las clases populares, los de abajo, soñaran con el fin del colonialismo. En estas condiciones, quien es responsable de la esperanza lo es también de la frustración. La respuesta del rey de España no fue un buen presagio. Pero también es verdad que de un rey de nada no se puede esperar to

13
Abr
19

Lacalle Pou y la doctrina restauradora neoliberal …

Ilustración: Ramiro Alonso
Ilustración: Ramiro Alonso

EL NEOLIBERALISMO de MILTON FRIEDMAN que APLICO LACALLE HERRERA es el MISMO que APLICARÁ el HIJO LACALLE POU, el RESTAURADOR del NEOLIBERALISMO y el SHOCK

LA CAMPAÑA del SHOCK

escribe: Charles Carrera / senador del FRENTE AMPLIO

Hace unos años, la periodista y escritora Naomi Klein publicaba su obra La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, un libro interesante que demuestra con hechos y argumentos cómo los mentores del neoliberalismo y la Escuela de Chicago –inspirados en Milton Friedman– han aprovechado y manipulado las realidades y las coyunturas para lograr imponer sus recetas económicas. La autora se refiere a estas como medidas de “shock” o “choque” económico, las cuales, a pesar de su impopularidad o impertinencia, logran imponerse por diferentes medios. En algunos casos, apelando a la violencia y a la destrucción, como sucedió en Chile durante la dictadura de Augusto Pinochet o en Irak durante la ocupación estadounidense, tras la caída de Saddam Hussein. En estos dos casos en particular pueden detectarse ciertas similitudes, ya que junto a la violencia y a las violaciones a los derechos humanos surgieron las reformas neoliberales, acompañadas de grandes negocios y de la enajenación y apropiación de los bienes estratégicos de los países.

El denominado “shock” de medidas impopulares tiene como mecanismo la rapidez y la contundencia, dejando a quienes podrían resistirse sin la posibilidad de poder reaccionar. Cuando gobernaba Lacalle Herrera pudimos apreciar la destrucción del aparato productivo de Uruguay, que trajo aparejada el debilitamiento de los sindicatos y de las organizaciones sociales. Esta situación, hábilmente aprovechada por los promotores de la receta neoliberal, permitió la implementación de políticas tendientes a flexibilizar las relaciones laborales. En este sentido, el desmantelamiento de los Consejos de Salarios será recordado como una de las políticas más infames desarrolladas por el gobierno de Lacalle Herrera, que tuvo como consecuencia la precarización del empleo y el aumento de la pobreza. Años después, durante la campaña de Lacalle Herrera en 2009, el tan mentado “shock” se manifestaba apelando a una terminología más burda y caricaturesca: el candidato dijo que iba a aplicar una motosierra, firme y dura, a las viejas estructuras. Palabras más, palabras menos, una forma un poco más vulgar para referirse a lo mismo.

Por lo tanto, oír la palabra “shock” de parte del precandidato Luis Lacalle Pou, lejos de trasmitir seguridad y tranquilidad, no hace otra cosa que generar inquietud y preocupación. Más aun, ante la experiencia política de los países de la región. Previo a asumir la presidencia en Argentina, el equipo de Mauricio Macri hablaba de la preparación de un shock de medidas para los primeros días del gobierno. En este sentido, el diario La Nación de Buenos Aires publicaba lo siguiente: “Muy cerca de Macri sostienen la teoría de ‘pegar primero para pegar dos veces’. La mejor manera de alejar los malos augurios de devaluación, corrida cambiaria o crisis financiera en las primeras horas, aseguran cerca del presidente electo, es a través de la ‘catarata’ de acciones que traerán ‘una ola de optimismo’ necesaria para atravesar los primeros días en el poder”.1 Sin embargo, nunca llegó esa “ola de optimismo” a la Argentina, sino todo lo contrario. La catarata de acciones no trajeron otra cosa que una gran devaluación monetaria, más endeudamiento y crisis financiera. Pero lo más grave han sido las consecuencias sociales de esta política, donde los más pobres terminaron llevándose la peor parte. Al final del día, el “shock” terminó siendo la consolidación del estancamiento económico, la recesión y el aumento de la pobreza.

Como una especie de copia discursiva propia de estos tiempos, el precandidato Lacalle Pou propone la implementación de grandes “shocks” a ser aplicados en diferentes asuntos del devenir nacional. En este sentido, se habla de un “shock” de austeridad, cuando todavía tenemos en la memoria los ajustes fiscales sufridos en la década del 80 y 90. Un ajuste fiscal no generaría otra cosa que un perjuicio al aparato productivo y a las políticas sociales, afectando además los niveles de crecimiento económico que conserva el país, incluso en un contexto regional menos favorable. Nadie discute la importancia de combatir el déficit fiscal, pero hacerlo de manera intempestiva generaría una situación muy crítica.

Se propone además un “shock” de competitividad, a través del cual se revisaría la gestión de las empresas públicas y los Consejos de Salarios. Estas ideas parecen ser una remisión a políticas que en el pasado fueron impulsadas por el Partido Nacional. Sin ir más lejos, durante la anterior presidencia de Lacalle Herrera se intentó privatizar las empresas públicas y fue el pueblo organizado quien logró detener dichas pretensiones, a través de un referéndum.

En otro orden de cosas, a través del “shock” de seguridad se proponen una serie de medidas que poco tienen que ver con la profesionalización de la Policía. Si bien compartimos la preocupación que existe en cuanto a la seguridad pública, no nos parecen razonables las propuestas presentadas. Reincorporar 1.000 funcionarios policiales retirados parece darse de bruces con el profesionalismo que debe tener la fuerza. Además, esto ya fue implementado por el ex ministro Guillermo Stirling y terminó fracasando porque en su mayoría tenían la intención de realizar servicios 222, lo cual estaba descartado por el régimen propuesto. Vemos además con preocupación la propuesta de habilitar el porte de armas a quienes ya no integran la fuerza, porque ello puede derivar en situaciones de abuso y “gatillo fácil”. Pero no sólo eso: la posibilidad del “gatillo fácil” se encuentra presente también en su propuesta de crear la presunción simple de legítima defensa a favor de los funcionarios policiales cuando hacen uso de la fuerza. Tener un uniforme y portar un arma no puede ser una carta en blanco para lastimar a la población, más aun cuando hoy la ley brinda las garantías necesarias para el uso de la fuerza de parte de los funcionarios policiales.

Otros asuntos planteados deberán discutirse en profundidad, y es responsabilidad de todo el espectro político la búsqueda de soluciones justas y razonables. Por ejemplo, estamos abiertos a pensar soluciones para mejorar el sistema de seguridad social. Creemos que este es uno de los grandes asuntos nacionales que deben priorizarse de cara a un nuevo gobierno. En nuestro programa proponemos la convocatoria a un gran acuerdo nacional sobre los principales desafíos a resolver en materia de seguridad social, en el que participen todos los partidos políticos y las organizaciones sociales del país. En este aspecto, como en otros, esperamos que el sistema político tenga la suficiente madurez para abordarlos de manera constructiva.

Si algo ha caracterizado al Frente Amplio es no quedarse estancado únicamente con los avances que ha habido en los últimos años. Por supuesto que debemos sentirnos orgullosos de los avances. Debemos valorar el hecho de que nuestra economía no ha parado de crecer, a pesar de los retrocesos ocurridos en la región. Estos avances, al igual que otros, constituyen la base para seguir mejorando y transitando hacia el Uruguay del futuro. Hay que seguir mejorando y exigiendo más trabajo y más recursos para resolver los problemas que aún existen. Por ejemplo, tenemos mucho que hacer en educación, como mejorar su calidad y reducir la deserción en secundaria. En materia de vivienda, debemos ponernos como meta la erradicación definitiva de los asentamientos irregulares. En materia de infraestructura, resulta imperativo mejorar las redes viales, recuperar el tren, las vías fluviales y mejorar las comunicaciones, incentivando además el uso de energías renovables. Todo esto y mucho más es parte del compromiso que asumimos como fuerza política de cara al próximo gobierno.

En este sentido, resulta llamativo que el programa de Lacalle Pou critique la gestión del Frente Amplio y paralelamente invoque como válidas cientos de políticas que fueron implementadas justamente por los gobiernos frenteamplistas. Por ejemplo, el precandidato blanco toma en consideración a la Agencia Nacional de Investigación e Innovación y al Plan Ceibal como instituciones válidas para el impulso y desarrollo de políticas públicas. Esto viene acompañado de un discurso que apunta a no tener intenciones refundacionales, lo cual no merece la menor confianza de nuestra parte, ya que la experiencia del pasado, como las de los países vecinos, demuestran otra cosa.

En el pasado, durante la campaña electoral de 1989, Lacalle Herrera no mencionó su programa de privatizaciones ni su intención de eliminar los Consejos de Salarios. Tal vez, si lo hubiera dicho, habría tenido que asumir un costo político que le hubiera impedido llegar a la presidencia. Por ello, por más de que algunos intenten disfrazar sus convicciones, la gente no debe desconocer quién es quién y qué intereses son los que se defienden. El Frente Amplio puede hablar con propiedad y convicción sobre todo lo hecho y defenderlo como propio. Lamentablemente, el Partido Nacional es incapaz de defender su gestión anterior, porque ello le implicaría defender lo indefendible.

Podrá decirse que estamos expresando cosas del pasado y que hablamos de antecedentes. Sin embargo, la política no es sólo lo que se dice sino lo que se hace y lo que se piensa. La historia, la ideología y los antecedentes de los partidos, así como de sus integrantes, resultan fundamentales para decidir qué se apoya y por qué. Y en una época en la que se apela mucho más a las consignas que a los contenidos, es nuestra obligación plantear un debate serio, un debate ético que implique un “shock” de dignidad y honestidad, con propuestas sinceras y sin la intención de engañar a la gente disfrazando las ideas. A todo eso debemos apostar.




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