Archivo para 31 marzo 2013

31
Mar
13

Uruguay …. el suelo

 

Amigos de la tierra

 

 

La peor consecuencia del ambientalismo necio, muchas veces alentado por multinacionales, es que no permite discutir los problemas reales. Y los hay, en el planeta y en el país.

Es absolutamente cierto que la actividad humana modifica el planeta. Eso, en realidad podría decirse de cualquier ser vivo. Y, claro, es cierto también que la actual actividad humana potenciada por la técnica, provoca en el ambiente un estrés nunca antes visto.

“La principal riqueza de los uruguayos no es la carne ni es el arroz; es el suelo, que es lo que tenemos que dejarle a nuestros hijos”, dijo el flamante ministro de Agricultura José Mujica en un campo cerca de La Charqueada, a principios de 2005, cuando se celebraba el inicio de la cosecha del arroz.

Anunciaba su intención de controlar socialmente, de alguna manera, el abuso del suelo.

¿Es un inicio del camino hacia el comunismo? No, es solo la puesta en práctica del artículo 32 de nuestra Constitución. En Uruguay, contra lo que puede creerse y contra lo que quisieran los liberales, el derecho a la propiedad no es absoluto. El mencionado artículo dice: “La propiedad es un derecho inviolable, pero sujeto a lo que dispongan las leyes que se establecieron por razones de interés general”. Por eso, en su momento el Estado puso aplicar el devastador “rifle sanitario”.

Cuando Mujica dijo las palabras que citamos, algunos de los problemas que hoy tienen proporciones alarmantes, eran solo amenazas. Pero el desgaste del suelo comenzó con la introducción de la ganadería a finales del siglo XVI. Esa fue la peor catástrofe ecológica producida por el hombre. Cuando hoy se nos muestra un video con un campo idílico para reclamar contra la minería, se nos está mostrando pastos raleados y cerros pelados, no el paisaje original.

Luego, en la década del ‘40 del siglo pasado Alejandro Gallinal alertaba contra la erosión: “Ha desaparecido un millón de hectáreas”. Se divulgaron entonces algunos cuidados elementales en el arado, que eran popularizados en las escuelas.

Hoy, el peligro no es el arado, ya que la soja, el principal cultivo masivo, no utiliza laboreo del suelo. Pero el precio es tan alto, que los productores -que muchas veces no son los propietarios del campo- están incentivados a plantar y replantar sin dejar descanso. Y los suelos uruguayos no son los de la Pampa o los de Ucrania: se agotan. El cultivo de soja con el agregado del defoliante glifosfato, insecticidas y abonos fosforados, provoca, claro, otros problemas. Pero queremos centrarnos hoy en los suelos.

El MGAP en este período puso a funcionar una dirección de Recursos Naturales Renovables a cargo de Mariana Hill, quien con singular energía reglamentó los controles, exigiendo la previa aprobación de planes de uso del suelo. Claro que se dijo que eso era distorsionante, que el mercado sabe más que ella, que el dueño del campo cuida la tierra con amor. A veces sí, pero muchas veces se trata de una sociedad anónima de inversores que solo tienen bonos transferibles y no saben dónde quedan los establecimientos.

Seguramente, todo plan así de ambicioso y complejo, casi tanto como la trazabilidad de cada animal nacido en nuestro suelo, tiene tropezones iniciales. Seguramente las técnicas de control de cumplimiento deben desarrollarse más, pese a la disponibilidad de herramientas satelitales. Pero Mariana Hill demostró que sabe dialogar, escucha, perfecciona. Hace pocos días anunció que los planes pueden ser cambiados por problemas climáticos puntuales. Es de sentido común. Pero no por oportunidades de precios; si fuera así, nada tendría sentido. Se aprende, se avanza.

(editorial diario La República, Uruguay)

30
Mar
13

El Papa, situación comprometida de Bergoglio

¿Estuve en la cárcel y… qué hiciste, Bergoglio?

 

 

 

 

Apenas elegido Papa Jorge Mario Bergoglio se ha desatado un fuerte debate sobre su pasado. ¿Colaboró Francisco con el régimen militar argentino? El premio Nóbel de la paz responde con un no, finados de un torturado en cambio sostienen que por supuesto que sí.

He leído con atención un artículo clarificador de Annette Lange, publicado en Der Spiegel:

“No lo puedo creer, estoy tan consternada y tan llena de ira que no sé qué hacer”, escribe una hermana del sacerdote torturado, ya fallecido, Orlando Yorio en un e-mail al periodista Horacio Verbitsky. “Por fin Bergoglio ha alcanzado lo que tanto anhelaba”.

Para Graciela Yorio fue él, Bergoglio, quien delató a su hermano y al jesuita húngaro Franz Jalics al régimen militar, este hombre hambriento de poder que no impidió que ambos religiosos fueran encarcelados y torturados durante cinco meses cuando el actual Papa Francisco era nada menos que Jorge Mario Bergoglio, provincial de los jesuitas argentinos.

Los dos teólogos de la liberación fueron secuestrados el 23 de mayo de 1976 en un barrio, donde ejercían su ministerio y un trabajo social. “Mucha gente de tendencia de extrema derecha veían nuestra presencia en estos barrios pobres y abandonados con recelo”, recordaba el sacerdote Jalics en sus apuntes. “Interpretaban el trabajo, donde vivíamos, como apoyo a la guerrilla y nos denunciaron como terroristas”.

Los esbirros del régimen arrastraron a los dos jesuitas a la temida cárcel de tortura, la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma). A los cinco meses fueron abandonados en un descampado semidesnudos y drogados. Los sacerdotes se quejaron de Bergoglio ante el general de su orden, el padre Arrupe, por haber sido ya excluidos de la orden jesuítica por supuesto contacto con mujeres y por conflictos de obediencia.

Para los torturados estaba claro: Bergoglio los había dejado conscientemente en manos de los escuadrones de la muerte. El provincial jesuita rechazó las acusaciones diciendo que actuó entre bastidores por la liberación de Yorio y Jalics. En su autobiografía “El jesuita”, escrita en el 2010, dice Bergoglio: “A mi edad y con las pocas conexiones que tenía, hice lo que pude en mi intercesión por los secuestrados”.

El abogado de derechos humanos, Marcelo Parrilli, interpuso contra él denuncia en abril de 2005 por supuesta implicación en el secuestro –poco antes del cónclave en el que Bergoglio fue el segundo más votado y que renunció en pro de Ratzinger-. Un portavoz de los jesuitas calificó el paso dado contra él como una “calumnia”. Bergoglio utilizó por dos veces ante el tribunal su derecho a no testimoniar. La abogada de derechos humanos, Myriam Bregman, sostuvo en el 2010 que las declaraciones de Bergoglio fueron “evasivas”. En el 2012, nada menos que 30 años después, se emitió una disculpa colectiva por parte de los obispos argentinos por los delitos, pecados, cometidos por la Iglesia en los años 70.

Yorio, uno de los jesuitas torturados, no se recuperó totalmente de la experiencia traumática de la cárcel. Murió en el 2000 en Uruguay. Franz Julics ha sobrevivido a ella refugiándose en la meditación y en la oración permanente. En 1978 se marchó a Alemania, escribiendo más tarde un libro: “Ejercicios contemplativos”. Y no quiso manifestarse sobre el tema cuando Spiegel intentó hablar con él sobre el tema. “Ha aclarado ya el tema con Bergoglio”, dijo el portavoz de los jesuitas, Thomas Busch. Hace unos años el padre Jalics por invitación del arzobispo Bergoglio viajó a Buenos Aires, manteniendo una conversación con él. No se conoce el contenido de esta conversación.

Pero en el libro de Jalics de 1995 se dice cosa distinta: Antes del secuestro habría descrito y explicado a un “superior” la situación precaria, “de cómo él está jugando con nuestras vidas”. El “hombre” le habría prometido informar del tema a los militares, comunicarles que ellos no eran terroristas. Pero docenas de documentos y la afirmación de un testigo confirmarían que ese “hombre” no les defendió sino que les habría seguido inculpando. Lo mismo sostuvo por escrito su compañero torturado Yorio a finales de los 70, sólo que éste sí dijo su nombre: Bergoglio.

El premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, salió el jueves en apoyó del Papa en apuros: “Bergoglio no fue ningún cómplice de la dictadura”, manifestó al BBC Mundo. Pero no puso en duda que la Iglesia guardara silencio durante la dictadura militar y que muchos obispos mantuvieran una postura pasiva en aquellos años de barbarie y terror. El gobierno militar en Argentina de 1976 a 1983 llevó a cabo una guerra sangrienta contra los enemigos del régimen. Se calcula en unos 30.000 el número de desaparecidos, que fueron secuestrados, torturados y asesinados.

El analista e investigador argentino, Horacio Verbitsky, alias “el Perro”, ha escrito numerosos libros y ensayos sobre la seria conexión entre la Iglesia católica y la dictadura militar. Publicó en el 2010 una entrevista con Graciela y Rodolfo, hermanos de Yorio, el jesuita secuestrado y torturado y que murió en el 2000. Según esto Bergoglio expresó en una conversación personal que él en la clarificación del problema apuesta totalmente por ser obra de los funcionarios del servicio secreto de la armada. Ellos habrían llevado a cabo los interrogatorios de los encarcelados. Bergoglio tenía conexiones importantes, supuestamente se reunió con el admirante Emilio Massera, uno de los miembros dirigentes de la Junta. El hoy Papa explicó que quiso interceder discretamente en esta entrevista por los religiosos y que no tenía nada que encubrir.

“Conozco gente a los que ayudó, dijo Rodolfo, el hermano de Yorio, y esto es lo que muestra su doble juego y su cercanía con el poder militar. Él sabe bandearse perfectamente en la ambigüedad”. El reproche amargo se resume en: “Cuando el ejército ejecutaba a alguien, Bergoglio dice que no tenía nada que ver, cuando le dejaban libre era él, Bergoglio, quien le había salvado”.

De ahí que haya gente que le quiera hacer santo y gente que le tema y acuse.

De este relato se deducen graves conclusiones:

1.- La Iglesia argentina, ¡30 años después!, a trancas y barrancas reconoció haber cometido pecado (delito) en su postura frente al régimen militar.

2- En esa postura de pecado por parte de la Iglesia, por dejación en la defensa y salvaguarda de los derechos humanos de sus conciudadanos, el actual Papa no se distinguió por lo contrario, como sí otros, por ejemplo el obispo argentino asesinado por los militares el 4 de agosto de 1976: Enrique Ángel Angelelli Carletti.

3.- Su postura es tildada por algunos de colaboración o cuando menos de silencio. Dentro de la Iglesia argentina hubo gente que se manifestó nítidamente por los derechos de sus conciudadanos y sufrieron por ello: fueron arrestados, encarcelados, torturados y asesinados o desparecieron para siempre. Bergoglio no formó parte de aquel pequeño grupo de obispos argentinos que se enfrentó a la dictadura militar.

3.- Dicho en román paladín: Ni los arrestados, ni los torturados, ni los encarcelados, asesinados o desaparecidos oyeron o sintieron la mano caliente y amiga de aquel provincial de los jesuitas, hoy elegido Papa, en aquellos años de barbarie e inhumanidad. Bergoglio no fue un Óscar Romero, aquel obispo del Salvador asesinado, que denunciara con valentía y espíritu cristiano en sus homilías y prédicas las graves violaciones de los derechos humanos en su país.

4.- Puesto que en el pasado no lo fue tan sólo le queda el ahora. 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

29
Mar
13

Uruguay y su música

Es bueno recordar a los artistas que se van, porque da la oportunidad de hablar de algo mucho más trascendente que los temas de la agenda informativa inmediata. Homenajear hoy a Manolo Guardia es reivindicar lo mejor de la cultura uruguaya: aquella que se nutre de las tradiciones y las transforma con audacia y creatividad.

Cultor del jazz desde niño, Guardia no se conformó con ser un uruguayo interpretando canciones norteamericanas. La primera lección que nos ofrece su vida es su decisión de trabajar sobre dos ritmos autóctonos -el tango y el candombe-  pero evadiendo los lugares comunes de ambos géneros y recreándolos con una formidable libertad creadora.

En su perfil de Facebook, Leo Maslíah discrepa con una nota de “La Diaria” que sitúa a Guardia y Georges Roos como los primeros que prestaron atención al candombe desde lo académico. Desmintiendo ese aserto, Maslíah cita antecedentes de música académica basada en candombe, de autores como Giucci, Cluzeau Mortet y Lamarque Pons. De lo que no hay duda, es que en los años 60 el “candombe de vanguardia” no era comprendido ni aceptado por el establishment cultural, al punto que Jaime Roos ha declarado que su tío Georges debió fundar su propio sello discográfico, porque todos los de entonces habían rechazado la propuesta. En más de una oportunidad el inolvidable “Corto” Buscaglia había recordado que el camino creativo de Eduardo Mateo (otro integrante célebre de la barra contestataria de Manolo Guardia), era considerado en los 60 como “terraja”, simplemente porque tenía letras en español y abrevaba en estilos musicales uruguayos y brasileños.

Junto a Federico García Vigil, Enrique Almada, Ruben Rada, Julio Frade y Cacho de la Cruz, Manolo Guardia pertenece a esa generación de grandes músicos que hizo maravillas sin caer en la solemnidad. Prueba de su luminoso sentido del humor es esta parodia de los estilos compositivos de Mozart, Beethoven y Chopin, que realizó en ocasión de un aniversario de Telecataplum.

http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=YuwM5SEtQXA

Pero si la energía para ir a contramano de los gustos mayoritarios, jugársela por la revalorización de lo autóctono y reivindicar el humor, fue una lección indudable de Manolo Guardia, hay otra aún más valiosa que nos dejó en los últimos años. Tiene que ver con no haberse doblegado ante un accidente quirúrgico, producto de una mala praxis médica, que le dejó paralizada la mano izquierda. Otro artista inolvidable, Ricardo Espalter, había salido de testigo en el juicio que el músico le hizo a la mutualista donde ocurrió esa tragedia. Cuando el juez le preguntó qué tanto perjuicio podía provocarle a Guardia la parálisis de una de sus manos, Espalter le respondió “es como si a mí me anularan la cara. La cara es mi herramienta de trabajo, porque es con ella que hago reír. Un pianista como Manolo, sin poder usar una de sus manos, es condenado a no poder seguir trabajando”.

El juez no dio lugar al reclamo. Quien había revolucionado la música popular uruguaya y abierto el camino para el éxito internacional de herederos artísticos como Roos y Rada, quedó desamparado. Lo interesante es que no se entregó, porque en 2006 editó un álbum llamado “Tangos para la mano derecha”.

Tal vez sea esta su lección más perdurable: no dejarse vencer, seguir tocando con una sola mano. Con ese gesto de maravillosa obstinación, Manolo nos enseñó que, más allá de cualquier adversidad, nunca hay que parar de crear y celebrar la vida.

28
Mar
13

Karl Marx a 130 años de su muerte

Un pequeño homenaje a Karl Marx a los 130 años de su muerte
Actualidad de la dictadura del proletariado, luego de la democracia
Iohannes Maurus
 
Le debo a mi querido amigo, Jónatham Moriche, la ocasión para esta reflexión. Para rendir homenaje a Marx, a los 130 años de su muerte, colgó en su página de Facebook esta cita, a la que sigue mi respuesta:

« Esta acumulación originaria viene a desempeñar en la Economía política más o menos el mismo papel que desempeña en la teología el pecado original […]. De este pecado original arranca la pobreza de la gran masa que todavía hoy, a pesar de lo mucho que trabaja, no tiene nada qu e vender más que a sí misma y la riqueza de los pocos, riqueza que no cesa de crecer, aunque ya haga muchísimo tiempo que sus propietarios han dejado de trabajar » (Carlos Marx, El Capital, cap. 24)

Yo completaría la cita de Marx diciendo que la dictadura del proletariado es al materialismo histórico lo que es el Apocalipsis a la teología, la introducción a un mundo sin “pecado original”, donde los efectos de la acumulación originaria, a saber la desaparición de los comunes, la expropiación de los trabajadores, el monopolio de los medios de producción por las clases que gestionan el capital hayan desaparecido. Marx era perfectamente consciente de la correlación directa entre dictadura de la burguesía y dictadura del proletariado. Se trata de definir un plano histórico real en el que se despliegan dos violencias, es decir dos formas de actuación política al margen de toda legalidad, de toda norma preconstituida: la violencia que genera y reproduce la situación “normal” propia del capitalismo (la acumulación originaria, indefinidamente repetida) y la “violencia” que recupera, al margen de toda legalidad burguesa, los comunes y saca del mercado a la mercancía fuerza de trabajo para introducir el trabajo vivo, a los individuos productivos reales, en la comunidad democrática.

Esto no es por lo demás, un problema de términos, sino de conceptos. Nos lo recordaba el maestro Louis Althusser muchos años atrás en su folleto de 1977 sobre el 22o Congreso del Partido Comunista Francés (1976). Para Althusser, la dictadura del proletariado es ante todo un concepto, un concepto del materialismo histórico y no una consigna política. Cuando en este Congreso, el PCF “abandona” la dictadura del proletariado, está deshaciéndose de un bagaje molesto que lo asociaba al desprestigiado legado del “socialismo real”, pero al mismo tiempo, abandona toda una concepción de la realidad y de la historia que nada tiene que ver con ese socialismo sino con la teoría de Marx, y de hecho, con uno de sus aspectos estratégicos. Vale la pena citar el texto en que Marx mismo nos muestra la necesidad para quien quiera acabar con el capitalismo, de intervenir en ese plano real que se sitúa más allá del derecho, de la economía y de las formas políticas burguesas: “Por lo que a mí se refiere, no me cabe el mérito de haber descubierto la existencia de las clases en la sociedad moderna ni la lucha entre ellas. Mucho antes que yo, algunos historiadores burgueses habían expuesto ya el desarrollo histórico de esta lucha de clases y algunos economistas burgueses la anatomía económica de éstas. Lo que yo he aportado de nuevo ha sido demostrar: 1) que la existencia de las clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases…”(Carta de Carlos Marx a Joseph Weydemeyer, 5 de marzo de 1852).

Althusser es perfectamente consciente de esto. Como spinozista, sabe que una decisión de una autoridad política jamás podrá modificar la verdad de una demostración. El “abandono” de un aspecto fundamental del descubrimiento de Marx es sencillamente un disparate, pues se usa para distanciarse del stalinismo esa manipulación de la verdad que caracterizó al régimen soviético -ya a todas las demás teocracias- en sus peores momentos: “Todo esto -nos dice Althusser- se jugó naturalmente por encima del concepto, es decir del sentido teórico del concepto de dictadura del proletariado. Puesto que el “abandono” de un concepto teórico (que -lo recordaremos por si acaso- no es pensable por sí mismo, aisladamente, sino que hace cuerpo con un conjunto de otros conceptods) no puede ser objeto de una decisión política. Todo materialista sabe desde Galileo que la suerte de un concepto científico que refleja objetivamente un problema real con múltiples aplicaciones, no puede ser objeto de una decisión política. Se puede “abandonar” la dictadura del proletariado: la volveremos a encontrar en cuanto hablemos del Estado y del socialismo”.”

Efectivamente, la dictadura del proletariado vuelve por la ventana cuando se la expulsa por la puerta. En cuanto se plantea seriamente el problema del Estado y el de la transición al comunismo (socialismo). Volviendo a la metáfora teológica que hemos introducido en respuesta a la de Marx, como en el Apocalipsis, esta transición no se hará sin una lucha contra el Anticristo en sus diversas formas. La abolición de todas las clases, que es obviamente la condición sine qua non de la democracia, sólo puede ser el resultado de ese combate apocalíptico sin norma moral ni legal común a los contendientes que es la dictadura del proletariado. Tal vez la etimología sea aquí útil. De hecho, la raíz griega del término “democracia”, gobierno o más bien poder (kratos) del “demos”, de la parte de los ciudadanos libres excluida por su desposesión, que en latín se llama “proletariatus”, nos muestra que la dictadura del proletariado no es sino la democracia misma en su fase prelegal, preconstitucional, polémica, antagonista. No olvidemos que la “dictatura” era en la Roma republicana una fase breve de suspensión del derecho destinada a combatir la usurpación de poder de una persona o de una clase con ambiciones tiránicas en detrimento de la República. Temer a la “dictadura del proletariado” es no solo ignorar una tesis fuindamental del materialismo histórico, sino participar del temor que tienen todas las oligarquías antiguas y modernas, incluidas las “socialistas”, a la propia democracia.

Fuente:
http://iohannesmaurus.blogspot.be/2013/03/actualidad-de-la-dictadura-del.html

27
Mar
13

Uruguay … gobierno de la izquierda

 

LA POLÍTICA ECONÓMICA AL SERVICIO DE LAS POLÍTICAS SOCIALES

Han pasado 8 años de gobierno frenteamplista, han sido los 8 años continuados de mayor crecimiento económico y social de la historia del país. El principal mérito de estos dos gobiernos del Frente Amplio (a diferencia de los anteriores) es haber puesto la política económica al servicio de las políticas sociales, en tanto que este crecimiento económico se reflejó directamente en mejoras sociales, impactando directa y favorablemente en los ingresos familiares y su capacidad de compra, en la calidad de vida y en la reducción de desigualdades entre distintos sectores de ingresos, e incluso entre Montevideo y el Interior.

Tal como lo dice el Informe y la Memoria de la Gestión del último año que enviara el Presidente de la República, en 2012 se completa una década continua de crecimiento por encima del promedio de la región.

El primer capítulo de la Memoria de gestión referido a la economía, cierra reconociendo que:

“En definitiva, el año 2012 fue un jalón más en la interrelación establecida entre crecimiento económico, cambio estructural a nivel productivo y avances en materia de justicia social, lo que ha contribuido a mejorar las condiciones de vida de los uruguayos”.

“…estamos en un período bisagra de nuestra historia, (y parafraseando a Neruda) ““confieso que hemos hecho”” … aún queda mucho por hacer que si bien tenemos proyecto y sobrada voluntad política para materializarlo, las incertidumbres del mundo que vivimos nos hacen ser muy prudentes en los diagnósticos. …”

Restan 2 años de gobierno, es preciso, tal cual lo expresa el FLS en el documento “15 reflexiones”, definir muy bien las prioridades y concretar más. No debemos radicalizarnos en los discursos, sino en los resultados. El principal reto es obtener un salto de calidad en la educación, para no comprometer la igualdad de oportunidades, y en la infraestructura, para no poner topes al crecimiento ni a la equidad territorial.
Uno de los rasgos distintivos de un gobierno de izquierda debe ser su sensibilidad, atención e inversión en la educación y la cultura. Hemos mejorado mucho la inversión pero estamos lejos aún de los resultados necesarios. La educación pública, en todos sus niveles, es uno de los principales factores de democratización y de construcción de la igualdad de oportunidades. Necesitamos una mejor educación para ser mejores ciudadanos y mejores trabajadores, profesionales, investigadores y personas.
Es preciso focalizarse en el conjunto de las transformaciones estructurales de la producción, de las relaciones laborales, de la educación y su papel, de la consolidación y ampliación de derechos y obligaciones, de los niveles de cultura y de erradicar la brecha social que todavía subsiste.
La izquierda tiene en su horizonte una sociedad más justa en permanente evolución y cambio y eso necesariamente implica reducir la distancia entre ricos y pobres utilizando todos los instrumentos democráticos necesarios y que no detengan el progreso nacional, por el contrario que le den impulso, incorporando nuevas formas de redistribución del ingreso, de igualdad real de las oportunidades, de liquidar la fractura social que todavía existe y de nuevas y más democráticas formas de propiedad, por lo tanto también de propiedad social.
Es necesario consolidar y profundizar los cambios estructurales en el Uruguay productivo que se han ocasionado a nivel de las actividades primarias, del campo, de la industria y de los servicios, con un papel creciente de la tecnología asociada a la inteligencia y de la capacitación, formación y calidad de trabajadores, técnicos y gerentes públicos y privados.

Debemos intensificar los esfuerzos para un shock en las infraestructuras (con énfasis en el modo ferroviario como parte del transporte multimodal), con el equilibrio necesario entre producción y medio ambiente, y en particular, el cambio climático.
Eso no se produce espontáneamente, ni se logra sólo con políticas económicas y sociales o sólo como resultado del crecimiento, exige profundizar el Proyecto Nacional de Desarrollo y asociarlo todavía más a un doble proceso: el impulso a la integración regional y la apertura al mundo.
De igual modo, es preciso profundizar los avances en igualdad de género en todos los terrenos, como derechos reconocidos y como avance cultural de fondo para una sociedad más justa.
El Estado es un freno importante para profundizar los cambios. Siempre lo ha sido, por ello es preciso cambiarlo en serio, para lo cual se requiere dar una profunda batalla cultural y política. Se han procesado muchas reformas en poco tiempo, sobre todo de carácter institucional, pero en lo que respecta al servicio civil, seguimos retrasados y tenemos que concretar los cambios legislativos y administrativos en estudio. Hay que designar a los más capaces en todos los niveles, evaluar la calidad y la cantidad de empleados públicos y profundizar la cultura del servidor público. También debemos reducir los tiempos del Estado, sin dejar de lado los controles, transformando la transparencia en un valor crucial.

No debemos resignarnos de ninguna manera a explicar el aumento de la delincuencia y la inseguridad, la sociedad uruguaya debe ganar esa batalla. El delito nunca desaparecerá, pero hay que hacerlo retroceder en forma importante. La clave sigue siendo abordar el tema de la inseguridad de manera integral, desde las causas sociales y culturales, desde la prevención y represión, desde las leyes adecuadas, con un sistema carcelario adecuado cuyo objetivo sea efectivamente la rehabilitación. Se han destinado muchos recursos, hemos aprendido mucho de aciertos y errores y nos falta mucho por hacer.

Los planes sociales jugaron su papel importante en los momentos de la emergencia social que heredamos de las administraciones anteriores y en particular de la crisis de 2002, y ahora deben aplicarse exclusivamente en los sectores más vulnerables para permitirnos reducir y eliminar la profunda brecha social y cultural que todavía existe. No han sido, ni nunca deben serlo, un factor de debilitamiento del trabajo, sino precisamente la base mínima para encausar a quienes los reciben en lo laboral como la fuente de progreso, de dignidad y de igualdad de oportunidades. La izquierda privilegia y debe privilegiar el trabajo y la calidad del mismo.

El mundo ha cambiado, el país ha cambiado y el Frente Amplio debe seguir cambiando para posibilitar que el país siga el rumbo, pero que también pueda dar ese salto cualitativo que transforme el crecimiento en desarrollo económico social y humano y que, en definitiva, nos consolide como UN PAÍS DE PRIMERA. Sólo la izquierda puede comprometerse con este fin.

26
Mar
13

N. Chomsky

 

 
¿Puede la civilización sobrevivir al capitalismo?
 

Hay capitalismo y luego el verdadero capitalismo existente. El término capitalismo se usa comúnmente para referirse al sistema económico de Estados Unidos con intervención sustancial del Estado, que va de subsidios para innovación creativa a la póliza de seguro gubernamental para bancos demasiado-grande-para-fracasar.

El sistema está altamente monopolizado, limitando la dependencia en el mercado cada vez más: En los últimos 20 años el reparto de utilidades de las 200 empresas más grandes se ha elevado enormemente, reporta el académico Robert W. McChesney en su nuevo libro Digital disconnect. Capitalismo es un término usado ahora comúnmente para describir sistemas en los que no hay capitalistas; por ejemplo, el conglomerado-cooperativa Mondragón en la región vasca de España o las empresas cooperativas que se expanden en el norte de Ohio, a menudo con apoyo conservador –ambas son discutidas en un importante trabajo del académico Gar Alperovitz. Algunos hasta pueden usar el término capitalismo para referirse a la democracia industrial apoyada por John Dewey, filósofo social líder de Estados Unidos, a finales del siglo XIX y principios del XX. Dewey instó a los trabajadores a ser los dueños de su destino industrial y a todas las instituciones a someterse a control público, incluyendo los medios de producción, intercambio, publicidad, transporte y comunicación. A falta de esto, alegaba Dewey, la política seguirá siendo la sombra que los grandes negocios proyectan sobre la sociedad. La democracia truncada que Dewey condenaba ha quedado hecha andrajos en los últimos años. Ahora el control del gobierno se ha concentrado estrechamente en el máximo del índice de ingresos, mientras la gran mayoría de los de abajo han sido virtualmente privados de sus derechos.

El sistema político-económico actual es una forma de plutocracia que diverge fuertemente de la democracia, si por ese concepto nos referimos a los arreglos políticos en los que la norma está influenciada de manera significativa por la voluntad pública. Ha habido serios debates a través de los años sobre si el capitalismo es compatible con la democracia. Si seguimos que la democracia capitalista realmente existe (DCRE, para abreviar), la pregunta es respondida acertadamente: Son radicalmente incompatibles. A mí me parece poco probable que la civilización pueda sobrevivir a la DCRE y la democracia altamente atenuada que conlleva. Pero, ¿podría una democracia que funcione marcar la diferencia? Sigamos el problema inmediato más crítico que enfrenta la civilización: una catástrofe ambiental. Las políticas y actitudes públicas divergen marcadamente, como sucede a menudo bajo la DCRE. La naturaleza de la brecha se examina en varios artículos de la edición actual del Deadalus, periódico de la Academia Americana de Artes y Ciencias.

El investigador Kelly Sims Gallagher descubre que 109 países han promulgado alguna forma de política relacionada con la energía renovable, y 118 países han establecido objetivos para la energía renovable. En contraste, Estados Unidos no ha adoptado ninguna política consistente y estable a escala nacional para apoyar el uso de la energía renovable. No es la opinión pública lo que motiva a la política estadunidense a mantenerse fuera del espectro internacional. Todo lo contrario. La opinión está mucho más cerca de la norma global que lo que reflejan las políticas del gobierno de Estados Unidos, y apoya mucho más las acciones necesarias para confrontar el probable desastre ambiental pronosticado por un abrumador consenso científico –y uno que no está muy lejano; afectando las vidas de nuestros nietos, muy probablemente. Como reportan Jon A. Krosnik y Bo MacInnis en Daedalus: Inmensas mayorías han favorecido los pasos del gobierno federal para reducir la cantidad de emisiones de gas de efecto invernadero generadas por las compañías productoras de electricidad. En 2006, 86 por ciento de los encuestados favorecieron solicitar a estas compañías o apoyarlas con exención de impuestos para reducir la cantidad de ese gas que emiten… También en ese año, 87 por ciento favoreció la exención de impuestos a las compañías que producen más electricidad a partir de agua, viento o energía solar. Estas mayorías se mantuvieron entre 2006 y 2010, y de alguna manera después se redujeron. El hecho de que el público esté influenciado por la ciencia es profundamente preocupante para aquellos que dominan la economía y la política de Estado. Una ilustración actual de su preocupación es la enseñanza sobre la ley de mejora ambiental, propuesta a los legisladores de Estado por el Consejo de Intercambio Legislativo Estadunidense (CILE), grupo de cabildeo de fondos corporativos que designa la legislación para cubrir las necesidades del sector corporativo y de riqueza extrema. La Ley CILE manda enseñanza equilibrada de la ciencia del clima en salones de clase K-12. La enseñanza equilibrada es una frase en código que se refiere a enseñar la negación del cambio climático, a equilibrar la corriente de la ciencia del clima. Es análoga a la enseñanza equilibrada apoyada por creacionistas para hacer posible la enseñanza de ciencia de creación en escuelas públicas. La legislación basada en modelos CILE ya ha sido introducida en varios estados.

Desde luego, todo esto se ha revestido en retórica sobre la enseñanza del pensamiento crítico –una gran idea, sin duda, pero es más fácil pensar en buenos ejemplos que en un tema que amenaza nuestra supervivencia y ha sido seleccionado por su importancia en términos de ganancias corporativas. Los reportes de los medios comúnmente presentan controversia entre dos lados sobre el cambio climático. Un lado consiste en la abrumadora mayoría de científicos, las academias científicas nacionales a escala mundial, las revistas científicas profesionales y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (PICC). Están de acuerdo en que el calentamiento global está sucediendo, que hay un sustancial componente humano, que la situación es seria y tal vez fatal, y que muy pronto, tal vez en décadas, el mundo pueda alcanzar un punto de inflexión donde el proceso escale rápidamente y sea irreversible, con severos efectos sociales y económicos. Es raro encontrar tal consenso en cuestiones científicas complejas. El otro lado consiste en los escépticos, incluyendo unos cuantos científicos respetados –que advierten que es mucho lo que aún se ignora–, lo cual significa que las cosas podrían no estar tan mal como se pensó, o podrían estar peor. Fuera del debate artificial hay un grupo mucho mayor de escépticos: científicos del clima altamente reconocidos que ven los reportes regulares del PICC como demasiado conservadores. Y, desafortunadamente, estos cientí- ficos han demostrado estar en lo correcto repetidamente. Aparentemente, la campaña de propaganda ha tenido algún efecto en la opinión pública de Estados Unidos, la cual es más escéptica que la norma global. Pero el efecto no es suficientemente significativo como para satisfacer a los señores.

Presumiblemente esa es la razón por la que los sectores del mundo corporativo han lanzado su ataque sobre el sistema educativo, en un esfuerzo por contrarrestar la peligrosa tendencia pública a prestar atención a las conclusiones de la investigación científica. En la Reunión Invernal del Comité Nacional Republicano (RICNR), hace unas semanas, el gobernador por Luisiana, Bobby Jindal, advirtió a la dirigencia que tenemos que dejar de ser el partido estúpido. Tenemos que dejar de insultar la inteligencia de los votantes. Dentro del sistema DCRE es de extrema importancia que nos convirtamos en la nación estúpida, no engañados por la ciencia y la racionalidad, en los intereses de las ganancias a corto plazo de los señores de la economía y del sistema político, y al diablo con las consecuencias. Estos compromisos están profundamente arraigados en las doctrinas de mercado fundamentalistas que se predican dentro del DCRE, aunque se siguen de manera altamente selectiva, para sustentar un Estado poderoso que sirve a la riqueza y al poder.

Las doctrinas oficiales sufren de un número de conocidas ineficiencias de mercado, entre ellas el no tomar en cuenta los efectos en otros en transacciones de mercado. Las consecuencias de estas exterioridades pueden ser sustanciales. La actual crisis financiera es una ilustración. En parte es rastreable a los grandes bancos y firmas de inversión al ignorar el riesgo sistémico –la posibilidad de que todo el sistema pueda colapsar– cuando llevaron a cabo transacciones riesgosas. La catástrofe ambiental es mucho más seria: La externalidad que se está ignorando es el futuro de las especies. Y no hay hacia dónde correr, gorra en mano, para un rescate. En el futuro los historiadores (si queda alguno) mirarán hacia atrás este curioso espectáculo que tomó forma a principios del siglo XXI. Por primera vez en la historia de la humanidad los humanos están enfrentando el importante prospecto de una severa calamidad como resultado de sus acciones –acciones que están golpeando nuestro prospecto de una supervivencia decente. Esos historiadores observarán que el país más rico y poderoso de la historia, que disfruta de ventajas incomparables, está guiando el esfuerzo para intensificar la probabilidad del desastre. Llevar el esfuerzo para preservar las condiciones en las que nuestros descendientes inmediatos puedan tener una vida decente son las llamadas sociedades primitivas: Primeras naciones, tribus, indígenas, aborígenes. Los países con poblaciones indígenas grandes y de influencia están bien encaminados para preservar el planeta. Los países que han llevado a la población indígena a la extinción o extrema marginación se precipitan hacia la destrucción. Por eso Ecuador, con su gran población indígena, está buscando ayuda de los países ricos para que le permitan conservar sus cuantiosas reservas de petróleo bajo tierra, que es donde deben estar. Mientras tanto, Estados Unidos y Canadá están buscando quemar combustibles fósiles, incluyendo las peligrosas arenas bituminosas canadienses, y hacerlo lo más rápido y completo posible, mientras alaban las maravillas de un siglo de (totalmente sin sentido) independencia energética sin mirar de reojo lo que sería el mundo después de este compromiso de autodestrucción. Esta observación generaliza: Alrededor del mundo las sociedades indígenas están luchando para proteger lo que ellos a veces llaman los derechos de la naturaleza, mientras los civilizados y sofisticados se burlan de esta tontería. Esto es exactamente lo opuesto a lo que la racionalidad presagiaría –a menos que sea la forma sesgada de la razón que pasa a través del filtro de DCRE.

(El nuevo libro de Noam Chomsky es Power Systems: Conversations on Global Democratic Uprisings and the New Challenges to U.S. Empire. Conversations with David Barsamian)

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2013/03/17/index.php?section=opinion&article=022a1mun

25
Mar
13

Juan Gelman

 

 
Obama iguala las deportaciones sumadas de más de un siglo
Página 12
 
Esto ocurrirá en el 2014 si la actual tendencia sigue en pie, según un informe reciente de la Universidad de California, Merced (//stopdeportationsnow.blogspot.mx, 25-1-13). Un total de 2,1 millones de inmigrantes ilegales fueron deportados por los sucesivos gobiernos de EE.UU. en el período 1892-1997. En el 2014 el presidente Obama habrá deportado en sólo seis años el mismo número de los que sufrieron idéntico trato a lo largo de 105.

El informe señala que en el 2011 fueron expulsados 188.382 extranjeros por la comisión de delitos: casi el 25 por ciento después de cumplir alguna condena relacionada con drogas, otro 23 por ciento por infracciones de distinto tipo y un 20 por ciento por infringir las leyes migratorias. “El Departamento de Seguridad Interior no es muy específico sobre estas penalidades, pero sabemos que los delitos relacionados con la droga incluyen la posesión de marihuana; las infracciones, incluso el manejar con exceso de velocidad, y los delitos en materia de inmigración, la entrada ilegal y su repetición”. El documento indica asimismo que una parte ingente de los extranjeros deportados desde mediados del 2012 son padres de niños nacidos en los EE.UU.

Esto crea una multitud de problemas familiares, en especial cuando uno de los cónyuges reside legalmente en EE.UU. y el otro no. ¿Con quién se quedan los hijos? La pregunta se repite amplificada cuando padre y madre son deportados. Según un informe del Centro de Investigación Aplicada (CEA), “hay al menos 5100 niños que actualmente viven en hogares sustitutos a quienes se les impide unirse a sus padres deportados o detenidos. Si nada cambia, quince mil más enfrentarán un destino similar en los próximos cinco años” (//noticias.univision.com, 10-1-12). Sólo en California su número asciende a 875.

El CEA estima que fueron deportados más de 46.000 padres de niños estadounidenses en el período de enero a junio del 2012 y que no pocos son abandonados a su suerte (www.americanpro gress.org, 21-8-12). Seth Wessler, autor del informe, había señalado que luego de investigar un año, “encontramos que uno de los efectos colaterales más preocupantes (de las deportaciones) es que muchos niños ahora están separados de sus padres, a veces para siempre. A veces nunca vuelven a verlos” (www.democracynow.org, 10-11-11). Agregó que hay padres que ni idea tenían de dónde estaban sus hijos, sólo sabían que los tenían familias sustitutas.

La vigilancia de los extranjeros que ingresan a EE.UU. y la detención y deportación de inmigrantes ilegales es “la prioridad más alta del gobierno federal”, anota un informe reciente del Instituto de Políticas de Migración (IPM) (www.migrationspolicy.org, enero 2013). La Casa Blanca destina más fondos a la aplicación de las leyes inmigratorias que a todas las demás actividades de cumplimiento de la ley juntas. El gobierno Obama invirtió alrededor de 18 mil millones de dólares en el control de la inmigración en el 2012.

Más de la mitad de todos los procesos de nivel federal están relacionados con infracciones a las leyes de inmigración. Como informó The New York Times, el Departamento de Seguridad Interior, que también se ocupa de estas situaciones, “ha incoado más casos en los tribunales que todos los organismos de aplicación de la ley del Departamento de Justicia juntos, incluidos el FBI, la Agencia Antidrogas y la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos. El gasto total de estos organismos ascendió a 14 mil millones de dólares según cifras oficiales” (www.nytimes.com, 7-1-13), es decir, cuatro mil millones de dólares más. Es que hace falta mucho dinero para causar muchas tragedias.

El presidente Obama insistió en su campaña electoral y reitera ahora que es preciso una política de inmigración más justa, pero se ha jactado de que las deportaciones han dado más seguridad a la población estadounidense. El número de inmigrantes expulsados ascendió a 410.000 en el año fiscal 2012 y muchos de ellos lo fueron sin la orden judicial del caso. Los fondos destinados a impedir la entrada de ilegales por la frontera con México se han incrementado drásticamente.

La posición del mandatario es ambivalente, para decir lo menos. En entrevistas que acordó el miércoles pasado dijo que no puede detener las deportaciones hasta que no se reforme el régimen aplicado a los inmigrantes ilegales: “Obviamente habrá personas que atrapará el sistema y eso es desgarrador”, dijo al periodista de Telemundo Díaz Balart (www.huffingtonpost.com, 13-3-13). Pero agregó: “No me disculpo por aplicar la ley ni por el trabajo que hemos hecho para reforzar la seguridad en la frontera”. En su primer período de gobierno, deportó a más inmigrantes que cualquier otro presidente en la historia de EE.UU. (www.salon.com, 8-1-13).

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-215967-2013-03-17.htm

24
Mar
13

El Popular de Uruguay / Editorial

Cuando la dignidad vence al terror

 
En editoriales pasados sostuvimos que la lucha contra la impunidad, contra la cultura de impunidad, contra el ejercicio del terror y del poder a través de la impunidad, es permanente, no cesa.
 
Hemos hablado y lo seguiremos haciendo sobre los argumentos jurídicos y políticos que cuestionan a la impunidad. La impunidad parte de un supuesto que demuele toda la estructura en la que se sustenta el Estado de Derecho: la igualdad ante la ley.
 
Esos argumentos y muchos otros seguirán siendo esgrimidos para buscar y encontrar las salidas políticas y jurídicas para impedir que la postura de cuatro magistrados de la Suprema Corte de Justicia que declararon inconstitucionales dos artículos de la Ley 18.831 cumpla la función que tiene: asegurar la impunidad.
 
Habrá que seguir enfrentando la teoría de los dos demonios, de los dos bandos en conflicto. La teoría de los dos demonios, sostenida en todo el continente por la derecha y lamentablemente con variantes que se sostienen también desde sectores de la propia izquierda tiene cuatro falsedades básicas: a) miente sobre el inicio de la violencia, que fue desde el poder y desde el Estado; b) miente sobre el carácter de clase de la dictadura, que no fue militar solamente, fue de los círculos del gran capital financiero y la oligarquía industrial y ganadera que ganaron y mucho con el disciplinamiento social construido por el terror; c) miente sobre la dimensión de la represión, el objetivo fue todo el pueblo, todo el que pensara distinto y d) miente al ocultar el papel del imperialismo yanqui, de su plan continental de dominación, el papel de la Doctrina de Seguridad Nacional, las coordinaciones como la Operación Cóndor.
 
Pero hoy nos centraremos en otra dimensión, mucho más importante y profunda, la ética, la humana.
 
La impunidad permite la continuidad de las violaciones a los DDHH y su efecto en las víctimas en el tiempo. Perpetúa el objetivo de los torturadores, secuestradores, violadores, asesinos y desaparecedores, lo prolonga.
 
Una de los presupuestos sobre lo que se sustenta la impunidad es silenciar a las víctimas, ocultar sus denuncias, evitar la exposición pública. Lo hacen a través de muchos mecanismos, la negación de justicia, el silencio cómplice mantenido durante años de la mayoría de los medios de comunicación y el dolor de las víctimas. Denunciar duele, expone, reabre las heridas.
 
Por eso vale tanto dar testimonio, denunciar, decir la verdad, construir memoria histórica. La impunidad se basa en la mentira, en la falsificación histórica, no resiste la verdad.
 
Al anularse los efectos jurídicos de la Ley de Impunidad que hoy quieren ser restituidos por la derecha, los impunes y la mayoría de la Suprema Corte de Justicia, las víctimas empezaron a hablar de nuevo, a denunciar. Todas las denuncias son importantes. Nos llevó mucho tiempo como sociedad asumir el drama de los desaparecidos, luego recién se visibilizó los muertos de la represión y finalmente, se instaló públicamente el cuestionamiento a la principal modalidad represiva de la dictadura en Uruguay: la prisión prolongada y la tortura.
 
Una de las denuncias que más impactó y que colocó una dimensión de la represión que había permanecido oculta fue la que presentaron 28 ex presas políticas sobre agresiones sexuales. La denuncia muestra que las agresiones sexuales fueron una práctica sistemática y generalizada durante toda la dictadura y en todo el país.
 
Mirta Macedo fue una de las denunciantes que además hizo público su testimonio. Mirta murió el año pasado, sin haber logrado, a pesar del esfuerzo de denunciar, justicia.
Por eso hoy le volvemos a dar voz, que se escuché su voz y su denuncia.
Mirta era militante de la UJC y el PCU y fue detenida el 23 de octubre de 1975, en el marco de la Operación Morgan, Jorge “Pajarito” Silveira encabezaba el comando que la secuestró y participó de su tortura.
En una nota realizada por Florencia Pagola para “Sala de Redacción” de la Licenciatura de Ciencias de Comunicación de la UDELAR, Mirta dio su testimonio.
“Me llevaron sola a bañarme. Como yo no me sacaba la bombacha el hombre me dijo: ‘¿Dónde se ha visto que una persona se bañe con calzones?’ Cuando me la saqué el hombre me apretó contra la pared, me penetró, tuvo todas las relaciones del mundo. Esa misma persona, cuando llegaba a la guardia, pasaba por donde yo estaba, apenas me tocaba y yo ya sabía que era él, le tenía terror, pánico. Es más, los días que ellos no tenían guardia iban a violarnos, éramos como sus putas. Ese hombre siempre me violó mientras estuve en el 300 Carlos (Batallón 13 de Infantería). El tipo me agarraba y me llevaba al baño. Uno al principio tiene intento de defenderse pero ¿qué te vas a defender con las manos atadas? Me violaba día por medio, cada dos días. En el momento de las violaciones no te preguntaban nada, sólo te llevaban para tener relaciones. Ellos andaban calladitos y cada cual tenía su mujer. Yo, se ve que era la mujer de ese hombre porque él siempre venía a mí. Volví seis veces al 300 Carlos (Batallón 13 de Infantería)  y todas las veces que fui me violaron. Y una vez entre seis o siete hombres, en condiciones macabras”.
 
En esta edición EL POPULAR, para aportar en su histórico compromiso de dar voz a la verdad, dialogó con Ivone Klinger, Antonia Yañez y Lucía Arzuaga, tres de las denunciantes. Antonia fue detenida en 1981, Ivone en 1982 y Lucía en 1983, aunque ya había sido detenida y torturada en 1974, con 15 años. Las tres militaban en la UJC, las tres también en el movimiento estudiantil.
 
En la entrevista dijeron cosas como las que siguen: “Ninguna se lo había contado a nadie, digo la parte del abuso sexual. Ni siquiera a nuestra madre, a todas nos pasó que salíamos y queríamos hablar y tu madre te decía: No hables de eso que te hace mal. No nos dejaron hablar, nadie nos quiso escuchar. Vos sentías que agredías al otro contándole. Hata el día de hoy siento que si cuento esa parte me van a mirar de una manera distinta”.
 
“Hay abusos sexuales en todas pero no en todas hay violación. Incluso hay disquisiciones judiciales estúpidas, si en vez de ser con el órgano sexual masculino fue con un palo o te metieron un bicho, legalmente no es violación”.
 
“Durante mucho tiempo no pudimos hablar porque no encontramos las palabras para decir lo que nos pasó. Y nos sigue costando encontrarlas”.
 
Ahora, con valentía y dignidad, las encontraron. El tiempo no puede jugar a favor de los violadores, tiene que servir de refugio a las víctimas.
 
La mayoría de la Suprema Corte de Justicia quiere volver a victimizar a Mirta, a Ivone, a Antonia, a Lucía. Les dice que llegaron tarde, que ahora su valentía y su coraje no valen. Que hay que dejar impunes a los que usando el poder del terror les hicieron los que les hicieron.
 
Pero eso no pasará, porque no nos vamos a rendir y no las vamos a dejar solas. A las compañeras que enfrentando su dolor y una vergüenza que no les pertenece denuncian, nuestra solidaridad, plena, sin cortapisas, total.
 
Seguiremos abriendo puertas para la verdad que tiene una fuerza arrolladora y que es imprescindible para tener un futuro distinto. Seguiremos abriendo caminos para la justicia. Solo reclamamos eso: verdad y justicia. Simplemente eso, pero ni un milímetro menos.
23
Mar
13

Uruguay … la derecha sistémica

 

La “herencia maldita” de la derecha uruguaya

El diputado de Asamblea Uruguay, José Carlos Mahía, aseguró que el Estado deberá afrontar un pago millonario por el fallido Plan Fénix y se preguntó si se le dará tanta importancia como la que tuvo el caso Pluna, si la justicia actuará o si los responsables no deberán responder con su patrimonio.

 

El legislador aseguró en su columna de Facebook que este plan “que anunciaba inversiones multimillonarias para una zona de Montevideo hasta hoy bastante deprimida, para la zona de la Aguada” pero el emprendimiento no se concretó y ahora se generó “uno de los peores juicios contra el Estado que se conozca”.

Relató, citando un artículo del matutino El País, que en 2001 una de las empresas de Barboni ( Glenby S.A.) realizó un acuerdo por el que mediante un pago previo de 250 mil dólares le habilitaba a obtener en concesión por 30 años la ex Estación de trenes y playa de maniobras de AFE con el objeto de desarrollar un emprendimiento que incluía cinco torres de apartamentos, otra de oficinas y un hotel.

Agregó que “extrañamente” el Estado, a través de SADUF (S.A.), empresa creada por el Banco Hipotecario de la época para hacerse cargo del asunto, no entregó en tiempo y forma el bien reclamado por el empresario y este no pagó la segunda cuota que debía entregarse al año siguiente.

“Fue sencillo, más o menos así, el último día del plazo para entregar el bien el empresario fue con un escribano, sacó el boleto para uno de los últimos trenes que viajaban entonces y dejó constancia que la Estación de trenes aún estaba en funcionamiento y por lo tanto no podía hacerse del bien”.

En consecuencia, señala el legislador, el empresario “le reclamó al Estado con los dos pies juntos: US$ 1000 MILLONES que naturalmente salen del erario público, o sea de su bolsillo”.

A comienzos de 2006 en la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados se analizaron todas estas irregularidades y otras de menor calibre. Pero este caso entonces estaba en manos de la Justicia por lo que lo que se investigara a nivel parlamentario y saliera a luz entonces podía constituirse en eventuales elementos a ser utilizados en contra del Estado, relató el legislador.

Agregó que hay varias preguntas que quedan pendientes. ¿Cuál fue la razón que llevó a los representantes del Estado a entregar después del plazo un bien al cual se había comprometido entregar en fecha? ¿Le competen responsabilidades civiles o penales a quienes así actuaron?

¿Los medios de comunicación, que tanta atención ocuparon en el tema de Pluna, se ocuparan en igual proporción en un juicio que puede costarle 5 veces más al Estado?

¿Seguirán con cámaras y micrófonos a los caballeros de la derecha que fueron responsables de este despropósito?
¿Actuara de oficio la justicia para saber cómo y por que el Estado puede llegar a perder esta cifra histórica?
Concluyó que este tema costará dinero al Estado, “recursos que seguro pueden faltar para políticas sociales, para empleo y se preguntó si serán las medidas anticíclicas de las que habla la oposición.
“Herencia maldita, pura y dura” concluyó.

22
Mar
13

Uruguay

Batlle

Daniel Vidart (*)

Siento que es  todo un desafío referirme aquí y ahora  a  la figura y la obra de José Batlle y Ordóñez   a casi 157 años de su nacimiento

En efecto se  trata de condensar y valorar en una breve reseña    el   impacto de sus ideas y sus acciones en la creación de nuestro ser nacional  contemporáneo, una entidad cuya entelequia determinante va mucho mas allá de la  modernización efectiva del país, como  ha  sucedido a partir del primer tercio del siglo XX, o del hombre que creó su  época, como dice Vanger, o del político   por excelencia  cuyo pensamiento y  cuya obra  hacen  posible la comprensión del  Uruguay en que hoy nos toca vivir , como  afirmaba Carlos Rama, un tenaz   anarquista. 

Antes de comenzar no viene de mas  un recuerdo personal  Yo nací en el año 1920 en Paysandú. hecho que  me hace contemporáneo- pese al foso cronológico que nos separaba-  a los últimos nueve años de la vida  de Batlle. Mi padre, que fue dos veces  representante nacional  del batllismo por  ese departamento, solía llevarme, de niño, a las Convenciones y Asambleas  que se celebraban en el Teatro Royal. Allí  conocí a Don Pepe. Me parece verlo sentado en el estrado,  erguido e imponente su  torso de gigantón, con sus manos  , abiertas como estrellas, apoyadas en  las  rodillas poderosas, alborotado el  cabello canoso que mesaba de cuando en cuando, calma y precisa su voz. De todo  él emanaba como un aura de autoridad, una especie de halo tutelar que imponían  un tácito respeto, una admiración generada por lo imponente de su figura,  por  lo breve y tajante de sus conceptos,  por  la    didáctica  precisión de su  juicios. Y cuando regresábamos  con mi  padre, el diputado batllista Loreto Daniel Vidart, a un hogar  donde la personalidad,  las ideas privadas,  las acciones   públicas y la evocación  de los  hechos y dichos de aquel guía de conductas y forjador de opiniones  eran la infaltable  rutina de los largos almuerzos y las  conversadas cenas, yo me sentía como una especie de minúsculo hijo espiritual  del Maestro que, con su sola presencia, había cautivado mi atención y  despertado mi respeto. Mas tarde, de muchacho, nutrido por lecturas  humanísticas, libertario por instinto y convicción  es decir anarquista como lo  fuera mi padre antes de ser batllista y no colorado-   yo lo veía como al Atlas rioplatense que  había cargado sobre sus hombros un país entero para recrearlo desde una  valerosa raíz oriental  que por esa época enriquecía la cepa  criolla del pueblo trabajador uruguayo con el  legado carnal y cultural de un torrente de inmigrantes.
Y, a propósito, deseo recordar alguno de sus  pensamientos acerca del trabajo para esclarecer ciertas oscuridades, cuando no  tinieblas, imperantes en nuestros días  Decía Batlle: ” Yo propongo  que el trabajo sea exonerado de impuestos”. ” Yo creo que siendo tan  beneficiosos los resultados del trabajo, no deben cercenarse las satisfacciones  a quienes producen “. “El impuesto a la renta , que parece no pesar  mas que sobre  los que están en las  mayores alturas en la dirección de las empresas, desciende hasta los más  necesitados y los reduce a la miseria” .No son estas afirmaciones  retazos arqueológicos de un clausurado  contexto social  sino advertencias que gravitan en el escenario  contemporáneo con el perenne sentido de la justicia conmutativa y distributiva  que guiaba los fuertes pasos de aquel grande hombre, quien  ahora, a la distancia, se me antoja como  una suerte de Prometeo  político y moral, no obstante sus humanos e  inevitables defectos.

Por eso no  resulta ocioso repetir un manido estribillo que, por arte multiplicatoria,  propagaba a los cuatro vientos de la patria una consigna que era también el  santo y seña del credo batllista: ” Justicia para todos. Justicia  para nosotros y para nuestros adversarios. Justicia para  nuestros hijos y los hijos de nuestros  adversarios” Expliquemos esto. Batlle no definía como enemigo a quien no  compartía sus ideas: solo reconocía adversarios políticos. Y al pueblo, desde  el punto de vista social y cultural, lo remitía al concepto de ciudadanía, con  todos los derechos y deberes que tal condición entraña.

Por mi   formación intelectual y mi trayectoria   de  investigador  de la cultura uruguaya me precio de conocer  las líneas maestras de la historia nacional. Pero cuando  repaso la copiosa bibliografía  donde constan   los logros materiales, institucionales, económicos, sociales, culturales  y políticos de Batlle y el batllismo, del conductor  y el equipo de hombres jóvenes, ilustrados y  valientes, que lo acompañaron en  su  colosal, casi increíble empresa, no puedo menos que estremecerme, que sentir  una especie de vértigo ante la apretada sucesión temporal, y por ende  cuantitativa, de la obra tangible e intangible del batllismo primerizo, el  verdadero, el incrustado en nuestra historia como una revolución civil – y  civilizadora-  de las instituciones y el  pensamiento. Tras ella se desencadenó una   superior   impronta  cualitativa,  esa sí intemporal, que  hizo viable a una nación tocada por  el   soplo de un  Espíritu  que , como en el Génesis bíblico, aleteaba  sobre las aguas del rio de la Plata.. Ese  soplo no era otra cosa que la potencia creadora   de aquel  demiurgo que desde la  meditación filosófica emprendida por un espiritualista temprano, aleccionado  por  Prudencio Vázquez y  Vega, pasó a la acción. Y en este caso  conviene recordar  que el  Batlle juvenil  soñaba, antes de bajar de los cielos a la  tierra, con los posibles mundos habitados del espacio sideral.  Cuando mozo le hubiera gustado ser astrónomo,  y a los 72 años pensó adquirir un telescopio, compra que se frustró, para  recrearse con la contemplación del universo estrellado.

Pero lo humano, con sus miserias y grandezas,  prontamente  lo atrajo con fuerza  irresistible. Domingo Arena, su amigo y colaborador, proveniente del campo  anarquista, como tantos otros de sus partidarios – ese fue tambien, como dije  antes, el caso de mi padre –  así lo  cuenta. “Lo que movió a Batlle a lanzarse a la política fue la indignación  profunda que le produjo el predominio de la injusticia, de la crueldad, de la  rapiña. Le pareció que era un deber elemental colaborar en la destrucción de  aquellas situaciones ominosas. Hubiera muerto de vergüenza si se hubiera  quedado inactivo e indiferente”.

Y bien.  Como  resulta imposible  resumir  aquí y ahora el cúmulo de  los proyectos y realizaciones que Batlle  entregó a su pueblo y al acerbo institucional de una América latina aquejada  por la pobreza, lastimada  por la  explotación de los mas débiles y ensangrentada por la prepotencia de los  dictadores, remito a los lectores  a un  texto  (Manual de historia del Uruguay,  varias ediciones) que dedicara Benjamín Nahum a la época batllista, claro y  accesible a la vez. Entre las páginas 14 y 130, al inicio del segundo tomo, se  ofrece un inventario del alucinante cúmulo de infraestructuras materiales,  mesoestructuras sociopolíticas y superestructuras culturales surgidas entre los  años 1905 y 1929. De hacerlo, los   jóvenes de hoy en día, y creo que tambien los que ya no lo son,  quedarán sorprendidos y quizá también  emocionados ante aquel ímpetu constructivo tanto en el orden material como en  el espiritual que dio alas y vuelo al ideario del primer batllismo que yo,  sobreviviente de una Edad de Oro, aún proclamo como la base de mi visión  humanista y  socialista del mundo y de la  vida.

Por ello, porque el desarrollo temporal del drama  humano tiene corsi y recorsi,   decadencias y renacimientos,  no  debe descartarse que tras la historia fáctica,   o sea  la praxohistoria,  sobrevenga la arquitectura ideal  de una  metahistoria que algún día construiremos los uruguayos sobre los cimientos de  un edificio político cuyos restos no son los testimonios marchitos  del pasado sino las simientes de un  cercano  futuro, ya que el pensamiento de  Artigas y el de Batlle han de ser los horcones que sostengan  ese techo ideológico.

Batlle, hombre de su tiempo, y a la vez fuera del  tiempo que corre como el río de Heráclito,   creía en la libertad y en el libre albedrío  que distinguen  a nuestra especie de los otros integrantes  de la escala zoológica. Rechazaba, además, el  excluyente  determinismo económico dado  que, planeando sobre “el interés”   – estas son sus palabras – “la idea, la verdad, tambien apasionan  al hombre”. Creía  en la  democrática  prevalencia  de las mayorías políticas : el partido  triunfante en los comicios  debe gobernar con sus hombres , sin entreverar el  mazo del poder,  Del mismo modo que  Nietzsche,  quien en su momento dijera  ” Oh voluntad de mi alma, a la que llamo destino! ” , Batlle, en el  primer editorial del diario El Día, por él   fundado en el año del 1886 después de la fracasada aventura  revolucionaria emprendida contra el tirano Santos,  había escrito: “Siempre hay un camino  abierto para los hombres de buena y fuerte voluntad”.

Muchos suponen que su lucha contra los dogmas  religiosos, en especial el católico, por entonces  dominante en el pais,  lo había alejado de lo sagrado, y era por lo  tanto, si no un ateo, un agnóstico cabal. No obstante, en una clase dictada por  Eduardo Acevedo en 1944, éste afirmó lo siguiente, ante un asombrado auditorio:  ” Siendo Batlle y Ordóñez presidente del Consejo Nacional de Administración,  tuve que ir yo a Piedras Blancas para consultarle un punto de la Carta Orgánica  del Banco de la República. Terminada la conversación le referí a Batlle, con  quien yo cultivaba una vieja y afectuosa vinculación, que, en esos días, había  roto muchos papeles estudiantiles, entre los que figuraba una libreta con estos  títulos : Argumentos para probar la existencia de Dios, Argumentos para  probar la inmortalidad del alma, Argumentos contra la divinidad de Jesús. Yo  conservo – le dije – las mismas ideas que entonces. ¿Y Vd.? agregué.  Si – me contestó – algo por el estilo”.

Traigo esto a cuento no como anécdota menor. El viejo  deísta que, sin manifestarlo públicamente, creía en la existencia y grandeza de  un orden superior que regía el universo, aunque en El Día  dios se escribía con minúscula, levantó con  la argamasa  de lo numinoso, dignificando  así la profanidad de la vida cotidiana, las paredes de la casa de la libertad y  a partir de ella, proyectándose al campo  abierto de la política, fue el incansable predicador  de las excelencias de la democracia  directa,  en lo colectivo, y de la  majestad voluntarista del libre albedrío, en el fuero personal de la criatura  humana.

Todos los   antecedentes aquí apenas esbozados lo indujeron a ponderar la necesidad del  sufragio universal: “En las democracias, -escribió-, los desheredados son  los más fuertes porque son los más”. Y sin lograr imponerlo, bregó por el  establecimiento del plebiscito, por la consulta a la voluntad del pueblo,  colocando así, a la sombra del anarquismo que por entonces privaba en la clase  obrera rioplatense, las excelencias  de  la soberanía popular.

En efecto, la capacidad creadora y transformadora del  pueblo como representante verdadero del   poder político  muerde aún  más fuerte que el Leviatán del  Estado. La sociedad civil es la verdadera  soberana, aunque tantas veces en   la historia universal de la infamia  -que  decía Borges- le hayan hurtado la principalía de su papel.

Este pueblo, para ejercer su poder, sostenía Batlle,  debe ilustrarse, debe  ser educado y  enseñado para actuar de modo eficaz en la cosa pública. De tal modo  sembró escuelas diurnas y nocturnas,  multiplicó el número de liceos, especialmente en el interior del pais, capacitó  a la mujer y al obrero, y, luego, como culminación del estadio pedagógico,  procuró encauzar estos contingentes  así  entrenados  en las filas  progresistas de su partido – una casaca colorada  que siempre le quedó chica al cuerpo del batllismo-  para que las aspiraciones y necesidades  populares no fueran trampeadas por las minorías oportunistas y los grupos  oligárquicos.

Este partido   funcionó, gracias a su empuje de organizador y dinamizador, con  conciencia  y estructura democráticas.  Por ascensión capilar se inició la marcha desde las raíces, a partir del Club  Seccional, aquella famosa   escuela  ciudadana” cuya ausencia reclama hoy, antes que las alabanzas de la  memoria, los  instrumentos estructurales  y funcionales  que revivan su antigua  eficacia, y cuya esencia debe ser resignificada por los Comités de Base del  Frente Amplio, al que, sin partidismos, adhiero con fervor, espíritu crítico, y  esperanza. Desde aquí, desde este semillero de reclamos e iniciativas  populares, de capacitación y fogueo, se sube por un escalón selectivo hacia el  Comité Departamental, y , tras los umbrales de este órgano catalizador, se  abren las puertas del Comité Ejecutivo Nacional para, finalmente,  coronar el   delicado y osmótico sistema  con  la Convención del Partido, la gran caja de resonancia  de lo múltiple que tiende hacia la unidad y  de la unidad que respeta el color local, la tendencia y el matiz de lo  múltiple.

¿Fue Batlle el fundado de un inicial populismo, el  alfarero de una mesocracia satisfecha de su vulgaridad y sanchopancismo,   el auriga de un Estado Benefactor arrastrado  por los caballos negro y blanco del mito platónico, el fabricante de una  burocracia etnocéntrica, con mente de almacenero minorista, el padrino pelado  de una nación sin sueños de grandeza y sí rebosante  de doradas y satisfechas medianías, como  opinan los detractores y los críticos del batllismo? ¿O fue el arquitecto de La  Suiza de América, del Laboratorio del Mundo, de la Utopía que se trasmuta en  Paraíso de los Locos, como apunta Real de Azúa en El impulso y su freno ?  En otros párrafos, este mismo autor esboza unos conceptos que definen por lo  alto y sin entusiasmo, pero con  buena  puntería, lo que, reflejada por el espejo de la historia, muestra la obra de  Batlle y el batllismo: ” Calando más hondo,  hay probablemente una serie de rasgos, difusos  pero efectivos, que hacia esos tiempos reclamarán el término de  progresista para un régimen que se asiente en  zona céntrica o periférica del mundo. Son, por ejemplo, el reemplazo de las  estructuras militares por las civiles; de    las agrario – campesinas  por las  urbanas e industriales. O la sustitución de vínculos desde lo comunitario y  estamental a lo individual y contractual. O de las pautas desde lo espontáneo e  intuitivo a lo racional y deliberado. O la de los valores desde lo religioso y  tradicional a lo científico y moderno”

En posteriores páginas, refrenando un entusiasmo que  se esconde en las entrelíneas – Real de Azúa no era batllista -,   traza   el siguiente  retrato de aquel  líder que, como un mago, sacó de una raída y arcaica galera las sorpresas  gratificantes de una nación vigorosa, de un Estado providente, de un inédito  mediodía ciudadano, y todo ello potenciado por las recompensas  de una cultura física triunfante y una  cultura espiritual creadora. Luego de   referirse en apretada síntesis a los logros de aquellos treinta años  deslumbrantes, pese a las oscuridades, que nunca fueron ocasos,  impuestas por   las malandanzas de las instituciones y la veleidad de los hombres,  nuestro autor expresa : “Por todo eso [lo generado por el pensamiento  y la acción del batllismo] resulta insoslayable el hombre que estaba al frente  de esa obra. Un hombre con calidades de político diestrísimo pero también, a la  vez, con eficaz y auténtica aureola de apóstol, misional y mesiánico. Un hombre  capaz de unir sin hipocresía una viva suscitación de la espontaneidad popular –  estaba sin duda dotado de una honda fe en el hombre común – y el peso de una  personalidad que por su misma irradiación caudillesca importaba, tal vez a  pesar suyo, una coherente, autoritaria jefatura política. Y como a desgana,  sofocando un movimiento interno de admiración y ternura, nuestro autor agrega  este  acorde  orquestal que brota de profundis   […] aún a la distancia, suena  algo así como   una  fresca melodía creadora.  “

Ahora, como anticlimax, deseo citar dos juicios que  figuran en el Cuestionario Proust contestado   hace unos  años por  medio centenar de compatriotas más o menos  ilustres. A la pregunta  ¿Qué reforma  admiras más ? solamente dos interrogados contestaron de modo semejante.  Uno fui yo. Dije, lisa y llanamente, “La de José Batlle y Ordóñez”.  Pero fue mas explícito, y diría que  mas  incisivo aún, un intelectual contestatario, escritor  de gran prestigio en el país y en el  exterior, hoy recordado y llorado como un uruguayo ilustrado e ilustre. Este  respondió:” La que impulsó en Uruguay don José Batlle y Ordóñez, en  educación y en desarrollo político y social”. Esta respuesta, señores, fue  la de  Mario Benedetti.

Advierto, para terminar, que sin la obra y la  ideología de Batlle, donde la política mas de una vez quiso ir de la mano de la  moral, pese a la famosa Raison d´Etat,  no hubiera sido concebible este país, que mas de una vez estuvo huérfano de  aquella generación de obreros del espíritu que tambien  fueron   estadistas en el mas alto sentido del término.

Hubo un estilo batllista de savoir faire, de sobriedad administrativa, de conocimiento y manejo  de la cosa pública, del arte de gobernar, de destreza en el relacionamiento  interno y externo, de democracia   infusa  que emparejaba por lo alto  pese a las escasas tentativas de emparejar por lo bajo , de asunción popular de  una conducta colectiva maleada por la dignidad y la mesura, de modestia que no  era signo de  desamparo sino de sereno  dominio de las situaciones, es decir, en definitiva, que en el batllismo  inicial hubo hay un tono,  un sistema  coherente de valores políticos y sociales que atraviesa toda la historia del  Uruguay contemporáneo, sea cual fuere el partido que está en el poder, cuyas  acciones y pasiones apuntan al blanco   de  una identidad nacional  definida  por los aciertos y aún los  humanos errores del batllismo, esa palanca política de la historia forjada por  la titánica personalidad de quien fuera la más importante figura del país  independiente.

Vuelvo a mi niñez, a mi juventud. Y vuelvo a sentir el  grito que venía desde  los barrios  pobres, desde el rescoldo irracional de los mareados y la afectividad  controlada de  los lúcidos, desde  los que tenían hambre y sed  de justicia, desde  los que sentían la alegría de vivir  en el seno de un pueblo  pequeño y a su modo  poderoso, bien alimentado de cuerpo y alma,  sobrio en sus ademanes y recatado en sus encuentros con el Otro. Ese grito está  vivo, ha vencido la muerte de una época y el infortunio de sobrevinientes años  oscuros. Yo lo repito y grito tambien a todo pecho, a todo  corazón :       ¡Viva Batlle !

(*) Antropólogo, escritor y poeta.




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