Archivo para 25 octubre 2015

25
Oct
15

uruguay … la paz

Los apóstoles de la paz

escribe: Víctor Corcoba Herrero

Bienvenidos, pues, los apóstoles de la paz, aquellos que no conocen fronteras, y su única tarea radica en conciliar lenguajes, reconciliando almas. Ellos son el viento terapéutico que el planeta necesita para poner armonía en un paisaje tan globalmente convulso, donde prevalecen las divisiones este-oeste, norte-sur, amigo-enemigo, sobre las fuerzas de concordia y unidad.

Por eso, urge tomar decisiones que nos serenen, está en juego la supervivencia misma de la humanidad entera, en virtud de la capacidad destructiva que nos acorrala. Son una leyenda ya vieja las inútiles contiendas, motivadas por el odio y la venganza.

O la de grupos privilegiados que abusan de su poderío para imponer su yugo a sociedades enteras. O la de ciudadanos que llegan a construir su bienestar a expensas del bien de los demás.

Los instintos irracionales y egoístas se repiten hasta la saciedad. Somos así de necios; de ahí, la necesidad de estos discípulos de lo armónico para emprender un camino de verdadera unión entre todos.

Hoy por hoy, nos desborda este camino de nerviosismos que nos deja más pálidos que los tizones de las llamas. Nos alegra, por tanto, que el día veinticuatro de octubre, casi dos centenares de monumentos, edificios y otros lugares famosos, en casi medio centenar de países del mundo, se iluminen de azul para celebrar el setenta aniversario de Naciones Unidas.

Yo también pienso, como dijo su Secretario General, que “al pintar el mundo con el azul de la ONU por un día, podemos iluminar el camino a un mañana mejor” . Nos hace falta esperanzarnos y cualquier luz siempre es gratificante para promover juntos una auténtica movilización ética mundial, que vaya más allá de cualquier diferencia de credo o de opiniones políticas.

Con la fraternización todo será más llevadero, porque un mundo hermanado comienza con la autosatisfacción de cada persona y finaliza abrazando la verdad como bandera, abandonando cualquier forma de intolerancia y discriminación.

Yo así lo considero, y creo que cualquier genuino evangelista del orden poético, sabe bien que no basta con hablar de buenas intenciones, uno debe de armonizar las alianzas y trabajar de manera coordinada para conseguirlas. Que un mundo nace cuando dos se aman.

En el contexto de las relaciones internacionales, es necesario reconocer el papel de estos propagadores de la armonía, siempre dispuestos a promover el bien colectivo; y, en consecuencia, a defender la libertad ciudadana, en la que deber haber una correlación entre derechos y deberes, por el cual cada ser humano está llamado a asumir las responsabilidades de sus propias actuaciones.

En este sentido, hemos de ser efectivos defensores de la verdadera libertad social, que consiste en poder vivir cada uno según las leyes y según la recta razón. Por eso, causa verdadero pavor aquellos que aprisionan o apresan vidas humanas, sin motivo alguno.

Precisamente, la Unión Interparlamentaria (UIP) de Naciones Unidas, acaba de expresar su gran preocupación por el destino de dos ex parlamentarios iraquíes, uno de los cuales ha sido condenado a muerte y presuntamente se encuentra recluido en régimen de aislamiento sin acceso a tratamiento médico.

No tiene sentido, acusar falsamente y mucho menos condenar a muerte lo que es vida por propia razón de existencia. Resulta imposible imaginar que los Estados aún no puedan disponer de otro medio que no sea la pena capital, máxime en lugares de conflictos en los que no suele haber un juicio justo.

En cualquier caso, yo me quedo con la legión de pacifistas para abrir boca, o si quieren camino, repartiendo más sonrisas que panes y más abrazos que lágrimas.

Sin duda, el servicio a la paz, como alma que nos fraterniza requiere de más puentes que muros, y merece ya no sólo el aplauso de todos, también el seguimiento de ser como ríos en busca de mar, para el reposo y la quietud. Al fin y al cabo, ¿qué hace falta para ser dichoso?.

Poca cosa: un poco de amanecer para levantar el ánimo, una pizca de aire para respirar, y una chispa de verso para alegrar el alma, que es aquello por lo que vivimos, sentimos y pensamos.

No olvidemos que los apóstoles de la calma, llevan en su ordenado espíritu, una vida de gozos que les colma de alegría. Retiremos las armas. Tomen voz los cultivadores de poesía. Hagamos silencio, ¡reflexión!.,

 

24
Oct
15

alemania …

25 años de la anexión de la RDA. O cómo aquel fascinante suceso determinó nuestras vidas y no para mejor (I)

Francisco Sánchez Del Pino/Manuel Montejo López

Rebelión

“Jaén, Ciudad Habitable”

El pasado 3 de octubre, coincidiendo con el 25 aniversario de la llamada “reunificación alemana”, el diario El País presentaba una serie de artículos orientada a la alabanza mitificadora que ha caracterizado el relato de dicho fenómeno histórico por parte de los vencedores, incluyendo en el despliegue propagandístico un artículo de opinión que directamente justificaba el actual papel hegemónico que Alemania juega en la Unión Europea, en las raíces de cuya configuración se sitúa la bendita “reunificación”.
¿Qué relación puede haber? ¿Resulta descabellado establecer una relación entre aquel suceso y la actual situación europea? En absoluto. Sin la “anexión” de 1990 no hay posibilidad de comprender la UE actual. Conociendo aquella se alumbran muchos de los elementos que caracterizan la actual etapa (desde la integración europea hasta el saqueo definitivo de Grecia comprometido en el último memorándum). La lógica que conecta una cosa y la otra es completamente válida. Sólo hay que darle la vuelta a unas premisas cargadas de ideología de la peor especie para llegar a una conclusión radicalmente opuesta a la leyenda que el mencionado diario contribuyó a reproducir hace pocos días. La llamada reunificación alemana podrá ser muchas cosas, pero difícilmente podría caracterizarse como un modelo a seguir. Y esto es especialmente relevante en días en que el “modelo alemán” (con varios significados) se convierte en un recurso reiterado para justificar agresiones que van desde el alargamiento de la edad de jubilación a la devaluación salarial, pasando por la asunción de la precariedad como modelo laboral y los recortes sociales.

Con la efeméride coincide también la publicación (mucho más modesta) de otro material de sumo interés: una traducción al español (por parte de “konkreto” para “Jaén, Ciudad Habitable”) del libro del italiano Vladimiro Giacché “Anschluss. La anexión. La unificación de Alemania y el futuro de Europa” (2013). El título resulta bastante revelador: hablar de “anexión” en lugar de “reunificación” significa de por sí un desafío al relato mítico impuesto sobre la incorporación de la RDA a la República Federal Alemana, tanto más provocador en tanto se usa para hacer referencia a la política de un país para el que el concepto de anexión (Anschluss) contiene tan incómodas reminiscencias. La cuestión conceptual no es ninguna tontería: confrontar ese concepto al de reunificación no supone confrontarse a un mito con la motivación de la simpatía hacia un régimen derrotado que, por otra parte, puede ser objeto de fundamentadas críticas (es decir, confrontar otro mito) sino la manifestación de la dificultad de nombrar a un proceso como el que se analiza con un término que alude a un acto soberano de dos sujetos políticos diversos. De eso va el libro en cuestión, con respecto al cual es esta primera parte poco más que un modesto resumen que, sin embargo, no debería excusar su lectura. Para una exposición del proceso algo menos detallada que la de Giacché pero más completa que la aquí se presenta, también se puede (o se debe) acudir al imprescindible trabajo de Rafael Poch en su libro (escrito junto a Ángel Ferrero y Carmela Negrete) La Quinta Alemania (Icaria, 2013).

La Anexión (Anschluss)

Si importante es la fecha del 3 de octubre (en la que se produce la unión política), la fecha realmente clave para explicar el proceso es la del 1 de julio de 1990, cuando entra en vigor la unión monetaria que precede a la política. En la memoria impuesta por elaboraciones edulcorantes de quienes arrollaron en todo el proceso, la reunificación de Alemania tiene que ver fundamentalmente con el levantamiento de un pueblo harto de las carencias materiales y limitaciones democráticas que derribó pacíficamente el comunismo, al igual que en el resto de la Europa del Este que presentaba regímenes de socialismo real. Sin embargo, lo que resultó al final tiene muy poco que ver con las motivaciones iniciales de los alemanes orientales movilizados: los movimientos de oposición se manifiestan por la democratización del Estado pero también por el mantenimiento de la independencia nacional y del carácter socialista de la RDA, impidiendo “la venta de nuestros valores materiales y morales” y la reincorporación de la RDA a la RFA”, como se expresaba el manifiesto “Por nuestro país”, encabezado por exponentes de la vida pública de la Alemania oriental y firmado en enero de 1990 por 1,2 millones de personas. En ese tiempo, un sondeo encargado por Der Spiegel revelaba que el 73% de los alemanes orientales optaba por el mantenimiento de la soberanía de la RDA.

El gobierno de la RDA encabezado por Hans Modrow se comprometió con la oposición en un impulso de reformas que, por desgracia, no llegaría muy lejos ante el golpe de efecto decidido por el canciller federal Helmut Kohl, orientado a desbaratar de inmediato cualquier obstáculo a la incorporación política y de la economía oriental a la República Federal y garantizarse con ello la reelección en unas cercanas elecciones que, hasta entonces, se presentaban una perspectiva nada favorable. Antes estaban previstas las primeras elecciones en el Este, en las que su partido, la CDU, no albergaba mejores expectativas. El golpe de efecto no sería otro que la propuesta de una inmediata unión monetaria (la extensión del marco occidental al este), lo que generaría, en la población oriental, las expectativas necesarias para desbordar las aspiraciones democráticas de la oposición de la RDA y orientar los anhelos de las masas hacia otros objetivos, bajo el supuesto de que el bienestar de la Alemania occidental vendría de la mano de su moneda. El golpe no pudo ser más efectivo: la CDU arrasó en las elecciones de marzo de 1990 en la RDA, y entre los aplastados por ese rodillo se encontraba aquella sociedad civil que había organizado y participado en las manifestaciones masivas de pocos meses antes contra el inmovilismo de Honecker conquistando un importante espacio político y social, aquellos y aquellas que se la jugaron y padecieron la demencial actividad de la Stasi. Ahora, la idea de mantener la independencia de la RDA y su carácter social frente al capital alemán había saltado por los aires ante la perspectiva de un paraíso que vendría de la mano de la conversión de los ahorros orientales.

La forma de dar cuerpo jurídico a la promesa, con la CDU ya en el gobierno de la RDA, fue el “Tratado sobre la unión monetaria, económica y social” entre las dos Alemanias, en cuya negociación, por la parte occidental, destacaron las personalidades de Hans Tietmeyer (que sería presidente del Bundesbank desde 1993 y, por ello, uno de los principales negociadores alemanes del euro) y el más que conocido actual ministro alemán de finanzas (entonces de interior) Wolfgang Schauble. Dicho Tratado acordaba la unidad económica y monetaria inmediata, en contra, conscientemente, de todas las recomendaciones, que hacían previsibles las consecuencias de una pérdida irreversible de competitividad de la economía de la RDA al impedírsele devaluar la moneda y sufrir, además, un aumento anormal de los precios de las mercancías producidas (finalmente de hasta un 450%) que las dejaba fuera del mercado. Nada de lo que devino fue inesperado; el ministro Schauble conocía perfectamente las implicaciones, ajenas a cualquier criterio de conveniencia económica, al igual que un cuarto de siglo después conoció las del último memorándum impuesto a Grecia. Entonces y ahora se trataba de una motivación muy clara: hacer morder el polvo. Que uno de los malos de ambas películas sea el mismo protagonista también da que pensar sobre la continuidad y el sentido de acontecimientos aparentemente desconectados.

Gracias a la unión monetaria los ciudadanos de la RDA pudieron acceder a las mercancías occidentales, pero a un precio mucho más alto (el coste de la vida creció un 26,5% en 1991) y a costa de sacrificar su propia producción: de golpe, las empresas de la RDA perdieron el mercado del Este, el del RFA y el mercado interno, invadido por los productos del Oeste. La producción industrial se redujo (en 1991 era 2/3 menor que antes de la introducción del marco) y, como consecuencia, a partir del 1 de julio el número de desempleados creció al increíble ritmo de 40.000 por semana. Realizada esta “unificación”, la unificación política era un mero trámite sobre la base de un nuevo Tratado sin contrapartidas (y con Schauble otra vez desempeñando un papel de primer orden) que implicaba, simple y llanamente, “el ingreso de la RDA en el campo de aplicación de la Ley Fundamental de la RFA.

La Treuhand y/o el desmantelamiento de todo una economía

Lo gordo no estaba sino por llegar: la liquidación de toda una economía a través de la Treuhandanstalt, la institución fiduciaria, sin obligaciones respecto al Parlamento, a la que se le confirió la mayor parte del patrimonio de la RDA con el fin de privatizarlo lo antes posible (a pesar de que su propósito, cuando se creó por el gobierno de Modrow, era precisamente el de protegerlo). La Treuhand se adueñó de las fábricas y empresas estatales que empleaban a 4 millones de personas, poniéndose de golpe y porrazo a disposición de un plantel de compradores que incluía no sólo a empresarios del Oeste con voluntad de apropiarse del mercado (como el dueño de la cadena de grandes almacenes Kaufhof, que fue nombrado, con grandes beneficios, presidente del consejo de vigilancia de la Treuhand), sino también a estafadores con condenas y a especuladores inmobiliarios que compraban empresas a un precio muy inferior a su valor sólo para vender los terrenos en los que se alojaban después de desmantelarlas, mecanismo por el que se liquidó a una multitud de empresas (y cientos de miles de puestos de trabajo) perfectamente sostenibles.

El simple sueño de eliminar a la competencia estuvo también entre las motivaciones centrales de los monopolistas del Oeste que intervinieron en la operación. Uno de los casos más significados fue el del productor de frigoríficos Foron. Esta empresa estatal de la RDA fabricaba más de un millón de unidades al año y exportaba a treinta países, tanto del Este como del Oeste. En 1992 llegó a desarrollar y producir el primer frigorífico que no contribuía al agujero de ozono ni al calentamiento global, llegando a recibir cien mil pedidos rápidamente. En ese momento los productores occidentales (Siemens, Bosch, AEF, Miele, Electrolux,…) publicaron un comunicado conjunto presionando a los concesionarios a no comprar esa mercancía, por lo que, a base de mentiras, consiguieron eliminarla del mercado. Pocos meses después, ellos mismos consiguieron repetir esa tecnología y comenzar a venderla. Foron fue privatizada y vendida a un fondo de inversiones que la llevó al abismo. Hoy en día sólo queda un museo en su recuerdo en la ciudad donde operaba.

El proceso fue demoledor: Birgit Beuel, presidenta de la Treuhand después del asesinato del algo más cauto anterior presidente (la trama podría hacer las delicias de cualquier buen guionista de series o películas policiacas) declaraba con orgullo que “en sólo 4 meses hemos vendido 1.000 empresas. La señora Thatcher privatizó solamente 25 en dos años. (…) Ninguna otra institución del mundo habría podido hacer lo que hemos hecho nosotros”. En el camino se habían dilapidado miles de millones de marcos de dinero público en gastos injustificables y se habían destruido, hasta 1994, 2,5 millones de puestos de trabajo.

Sin embargo, el desmantelamiento de la economía de la RDA no se agotó con la Treuhand. Mecanismos adicionales menos conocidos contribuyeron, en su medida, a dicho saqueo: una de ellas fue la manera de regular las “antiguas deudas” de las empresas respecto al Estado, que consistió en convertir las deudas de las empresas públicas de la RDA con el banco estatal (que respondían a un circuito de transferencias que nada tenía que ver con la relación capitalista entre entidades independientes) en deudas con los bancos occidentales a cuyos balances se incorporaron con la privatización del banco estatal, con un valor duplicado por la unión monetaria y con unos tipos de interés mucho más elevados. Las consecuencias para las empresas orientales fueron un desastre, pero un negocio delicioso para los bancos occidentales: como ejemplo, el Berlinés Bank adquirió el Instituto de Crédito Berlinés Stadtbank (de la RDA) por 49 millones de marcos, con una cartera de antiguas deudas de !11.500 millones!

Con todo esto, el PIB de Alemania del Este era en 1991 un 44% más bajo que en 1989, y la producción industrial y las exportaciones un 67% y un 56% menores respectivamente, una barbaridad sin parangón en país alguno de Europa del Este. Significativo es el crecimiento inversamente proporcional de las exportaciones de la RFA en ese periodo. En 1993 la devastación en la antigua RDA era total, habiéndose conseguido convertir a un país industrial y autosuficiente en uno de los territorios más subdesarrollados de la Unión Europea en el plazo record de tres años. En este mismo tiempo se destruyeron 3,7 millones de puestos de trabajo a tiempo indeterminado, sin que la tendencia se detuviera en los años posteriores. El porcentaje actual de desempleados en el Este dobla al del Oeste, y eso teniendo en cuenta que el saldo negativo de movimientos de población con el Oeste es de 1,7 millones, un saldo que cuenta a los occidentales que fueron al Este a ocupar puestos de poder y responsabilidad. 4 millones de alemanes del Este (jóvenes y mujeres bien formados en su mayoría) abandonaron su territorio despoblando las ciudades y dinamitando las posibilidades de futuro y desarrollo del mismo.

Toda esta desolación supuso, por contra, un espléndido festival en la otra parte, que fue bautizado como “el boom de la reunificación”: los beneficios empresariales aumentaron en un 75%, la economía creció a un ritmo de un 4% anual entre 1990 y 1992 (una tasa muy superior a la tendencia anterior de la RFA y a la media en un contexto de debilidad coyuntural) y el número de empleados en 1,8 millones, gracias a la conquista del mercado oriental (alemán y europeo) por las empresas occidentales. Casi la mitad del crecimiento del PIB de Alemania occidental en esos años se explica por el aumento de las exportaciones a una Alemania oriental que se hace con un déficit comercial nada menos que del 45%. En realidad, y dado que la compra de bienes producidos en el Oeste se financiaba con transferencias del Oeste al Este (transferencias “solidarias”), una vez destruida la autonomía económica del territorio de la RDA (requisito además para esa conquista), lo que de hecho se ha venido produciendo es una masiva transferencia de recursos públicos de asistencia para sostener un consumo que acaba revirtiendo en el sector privado alemán. Una carga para el Estado y para los contribuyentes alemanes, pero un enorme beneficio para sus capitalistas.

¿Y la unión política?

Vladimiro Giacché realiza en su libro un detallado estudio de los hechos e implicaciones de la llamada “reunificación alemana”, no sólo de tipo económico sino también político y cultural. Para lo que aquí se trata, es suficiente un resumen (no obstante incompleto) del tratamiento del aspecto económico, si bien no resulta poco interesante hacer una muy breve mención a algunas de las consecuencias políticas el proceso implicó para los ciudadanos de la RDA, consecuencias algo más que anecdóticas y que permiten reforzar el cuestionamiento de la idea de una “reunificación” e, incluso, aproximarse a términos, como el de colonización, que utilizaran ex-altos cargos de la Alemania del Este.

Tras la unión política se encausó penalmente (bajo el derecho de la RFA) a 105.000 ciudadanos de la RDA (que habían actuado con arreglo a otras leyes) por diversas formas de “cercanía al sistema”, quedando en nada en la mayoría de los casos, pero con efectos terribles sobre sus carreras y su vida cotidiana. Para ello se aplicó un plazo demencial de prescripción de delitos (diez veces superior al aplicado a los nazis), llegando a reconocerse incluso la vigencia de delitos imputados durante el periodo hitleriano (como los de pertenecer a una organización ilegal en aquel periodo). 139 jueces y fiscales fueron condenador por “retorsión del derecho”, cuando actuaban conforme a una legalidad distinta, y en la administración, la ciencia, la educación y la cultura las depuraciones adquirieron dimensiones descomunales, en muchas ocasiones contra personas que habían sido, precisamente, opositoras políticas en la época de la RDA.

Jueces, profesores (el 70% en la universidad), militares, etc., eran relevados de sus puestos y sustituidos por occidentales en una dinámica propia de una pura y simple ocupación colonial. El sistema educativo fue destruido para sustituirlo sin más por el occidental, sin criterio educativo alguno y dando lugar a sucesos hechos verdaderamente estrambóticos: cuando en el año 2000, Alemania salió mal parada del primer informe Pisa, ministros, pedagogos y periodistas viajaron a Finlandia a conocer los secretos del éxito de su sistema. Debió de ser divertido, y un poco embarazoso, que los finlandeses contestaran que uno de sus principales referencias venían de las enseñanzas de pedagogos de la RDA. Si no se hubiera eliminado al grueso de la intelectualidad por razones puramente políticas, de borrar un país entero de la Historia, seguramente podría haberse evitado un ridículo innecesario.

La relación que pueda establecerse entre aquel acontecimiento de hace un cuarto de siglo y fenómenos actuales dentro de la UE tiene básicamente dos vertientes que tienen que ver entre sí: una causal y otra de semejanza. La última, dado el paralelismo de recetas aplicadas para favorecer al capital alemán (frente a los países del sur de Europa) a partir de la unión monetaria europea y consecuencias de las misma. La primera, en la medida en que la Alemania reunificada alterara las relaciones de fuerza dentro de la UE y facilitara la secuencia de una dinámica expansiva ventajosa que ya contaba con un experimento previo “de éxito”. De eso se tratará en la continuación.

22
Oct
15

frente amplio de uruguay

El FA, hacia una nueva estrategia

Antes de fin de año el Frente Amplio estará ingresando en una nueva etapa de su ya larga vida, donde seguramente tendrá como desafío su reencuentro con las grandes multitudes que hoy están apartadas de los lugares de decisión.

En los distintos sectores que componen la coalición de izquierda hay un pensamiento común que tiene mucho que ver con la necesidad de construir una fuerza política que se inspire en aquella coalición de la década del 70, donde la relación comité de base-sociedad siga siendo núcleo central de cualquier estrategia a construir.

En este sentido no hay que temerle a algunos temas y problemas de la actualidad, que deben ser encarados con responsabilidad y audacia. Hace pocos días el mundo moderno nos permitió ver el debate de los precandidatos del Partido Demócrata de EEUU, donde no eludieron la confrontación de ideas en relación a lo que es el capitalismo y las características que asume en pleno Siglo XXI.

En estos primeros pasos del nuevo siglo no hemos encontrado una izquierda discutidora, analística y reflexiva, profundizando sobre las distintas marchas de la sociedad. Es que hoy existe la sensación de que los más viejos se cansaron de las viejas polémicas, mientras que en filas juveniles hay sectores preparados que no se lanzan al ruedo, construyendo su propia agenda.

Lo que parece de compleja captación son los nuevos fenómenos sociales y el comportamiento de las clases y capas sociales que respiran la vida cotidiana en medio de un capitalismo dominante y hegemónico, sin espacios para bucear.

La izquierda tampoco ha profundizado sobre el avance de las nuevas tecnologías y la influencia en el mercado laboral y en la calidad de vida de la gente. Por cierto que un gran debate en este sentido va a poner a la militancia en condiciones de aportar nuevos elementos a una agenda que debe ser trabajada con seriedad y con una mirada larga.

Este tipo de inquietudes han surgido en los últimos meses en filas de la coalición de izquierda, pero no han tenido repercusión debido a las inquietudes que han penetrado en la sociedad por la existencia de un tipo de pesimismo que ha penetrado en distintas capas de la sociedad, creando un estado de ánimo negativo.

Si el Frente Amplio asume un debate renovado, existe la posibilidad de que tenga una perspectiva de cambio que supere los malestares de hoy, que se han vuelta verdaderos obstáculos para soñar como cuando Líber Seregni convocó a los uruguayos a construir el futuro.

13
Oct
15

turquía

La sangre llega a Turquía

La inestabilidad de Oriente Medio hace tiempo que se ha extendido. Desde China a Marruecos y la India, desde el sureste de Europa hasta la República Centroafricana hay violencia que hace pocas décadas se centraba en el conflicto árabe-israelí, ha desbordado fronteras continentales.

El mundo siempre fue un lugar violento. Pero en esta ola,el origen hay que buscarlo en las intervenciones coloniales europeas, sucedidas muchas veces por tiranías herederas y prolongadas por sistemáticas intervenciones en asuntos internos de los estados.

Turquía era el gran imperio musulmán hasta hace un siglo. Su sultán tuvo la mala idea de ingresar en la Primera Guerra Mundial del lado de quienes resultaron vencidos. En una época en que las fuentes del petróleo ya habían atraído la atención. Al finalizar la guerra, Francia e Inglaterra obligaron al monarca a firmar un tratado en Sevres que desmembraba el imperio, la mayor parte quedaba bajo control inglés, francés, italiano, griego o internacional y otras regiones se independizaban, incluyendo una tierra para los kurdos.

El tratado no fue ratificado, porque el ejército turco destituyó al sultán e instaló una república con tutela militar y vocación europeísta: se cambió el alfabeto árabe por el latino. Los demás pueblos, aunque fuera dentro de la URSS, lograron su territorio, pero los kurdos no y luchan con las armas,desde entonces, sus minorías en Turquía, Irán, Irak y Siria.

La tutela militar afectó la vida turca del resto del siglo XX, salpicada de golpes y dictaduras. El país giró en torno a sectores modernizadores y europeístas, demócratas o autoritarios, que representaban a la zona oeste del país. Una mayoría campesina pobre y religiosa apareció en el gobierno cuando eligió a Tayyip Erdogán, de un partido religioso, en 2003.

La nueva administración aplicó una política exterior que sus detractores llamaron “neootomanismo”, que consistía en recuperar un papel dirigente en el mundo musulmán, por su historia, por ser un país grande y porque los turcos son parientes de buena parte de los pueblos turanios de Asia Central, hasta China. Las últimas aventuras fueron una errática intervención en la guerra civil siria, dirigida más bien contra los kurdos marxistas que contra el Califato del ISIS. La semana pasada, puso a la OTAN en alerta nuclear contra Rusia porque este país combate a ISIS, pero apoya al gobierno.

El desgaste y el autoritarismo hicieron resurgir una resistencia de minorías cultas juveniles, oposición que en las últimas elecciones optó por apoyar al partido prokurdo, un partido laico de izquierda. La manifestación que fue bombardeada el sábado era organizada por los sindicatos y el PKK, partido kurdo de orientación marxista. Justamente pedía el fin de la guerra civil. Y si en algo tiene que pensar Turquía ahora es en canalizar un proceso de paz antes de que sea demasiado tarde.

13
Oct
15

orlando letelier

DEFINTIVO

Pinochet ordenó asesinar a Orlando Letelier, revelan documentos desclasificados en EE.UU. y entregados a Chile

El dictador Augusto Pinochet ordenó el asesinato del ex canciller chileno del gobierno de Salvador Allende, Orlando Letelier, en un atentado cometido en Washington. Los documentos desclasificados por Washington y entregados a Chile, se espera que permitan develar la trama de civiles y militares involucrados en el homicidio ocurrido en 1976.

Documentos entregados por el secretario de Estado norteamericano John Kerry, a la presidenta chilena Michelle Bachelet, durante la visita cumplida a Chile por el estadounidense con motivo de la conferencia mundial sobre los océanos, permiten confirmar que fue el propio Pinochet que ordenó cometer el atentado, al que se considera el primer acto terrorista cometido en la capital de los Estados Unidos.

La víctima fue Orlando Letelier, ex canciller de gobierno de Salvador Allende, que intentaba denunciar e impulsar acciones diplomáticas contra la reciente dictadura pinochetista. El 21 de septiembre de 1976 estalló una bomba activada por control remoto que se encontraba adosada al auto del ex canciller, donde viajaba la secretaria del ex diplomático chileno Ronni Moffit. En la explosión resultó herido Michael Moffit, esposo de Ronni, según publica el diario argentino Página 12.

Hijo de Letelier reconoce entrega norteamericana

EE.UU. entregó a Chile más de 1.000 documentos sobre el asesinato de Letelier, donde consta además la intención de Pinochet para matar también a Manuel Contreras, jefe de la policía secreta golpista –la DINA- procurando evitar ser involucrado alguna vez en la muerte del ex canciller.

Juan Pablo Letelier, hijo del diplomático y actual senador del Partido Socialista de Chile, dijo que entre los documentos que envió Washington, hay uno de la CIA con “información convincente de que Pinochet ordenó a Manuel Contreras, jefe de la policía secreta del régimen, asesinar a mi padre”, según dijo a la emisora Tele13Radio, de Santiago. “Espero que ahora logremos romper los pactos de silencio y determinar la responsabilidad de personas que están vivas y que vistieron uniforme, y también, quizás, de civiles cómplices.Posiblemente surjan antecedentes de otros involucrados que aún están vivos y en Chile y que hayan participado no de la orden ni ejecución del crimen, sino que del encubrimiento”, enfatizó el legislador.

12
Oct
15

cuba eeuu

Raúl en Nueva York

Atilio A. Boron
Rebelión

Al Secretario de Estado John Kerry debería reconocérsele la hidalguía que trasuntan sus palabras cuando dijo, al explicar ante la prensa internacional el cambio de la política de Estados Unidos hacia Cuba, que “durante más de cincuenta años tratamos de aislar a Cuba del sistema hemisférico, y los que terminamos aislados fuimos nosotros”. Reconoció una gran verdad: a lo largo de esta pulseada de medio siglo la pequeña isla del Caribe, gigantesca por su proyección moral y por su condición de potente faro de referencia para los procesos de liberación en África, Asia y América Latina, terminó por imponer sus condiciones a la Roma americana: normalización de relaciones sin renunciar un ápice a los postulados de la revolución, sus conquistas históricas y sin abandonar siquiera por un momento la ruta escogida hacia su segunda y definitiva independencia. Claro que Washington tampoco archiva sus viejos planes: seguirá promoviendo el “cambio de régimen” en Cuba, lo que demuestra que, parafraseando a Jorge Luis Borges, “el imperio es incorregible”, y proseguirá con sus planes de dominación mundial denunciados a lo largo de décadas por Noam Chomsky, ese Bartolomé de las Casas del imperio norteamericano como apropiadamente lo llamara Roberto Fernández Retamar.

El empecinamiento de Washington revela los alcances de la enfermiza obsesión cubana de la burguesía imperial: quieren apoderarse de esa isla desde hace más de doscientos años –como lo declarara en 1783 quien luego sería el segundo Presidente de Estados Unidos, John Adams- y no han podido. Pudieron con tantos otros países, pero no con Cuba. Esa obcecación, hecha crónica por el decurso de los siglos, se convierte en la madre de una conducta diplomática aberrante: se restablecen relaciones con Cuba pero se declara arrogantemente que no se cejará en el empeño por derrocar al gobierno con el que se “normalizan” relaciones y por acabar con las instituciones y las leyes de lo que, con desdén, se denomina “el régimen”. Esto en psiquiatría se llama “esquizofrenia”, en diplomacia se suele utilizar un término más amable: “duplicidad”, pero en el fondo es lo mismo. Y para lograr ese ilegal y sedicioso cambio de régimen -imaginemos la recíproca: ¡que Raúl Castro hubiera declarado que al normalizar relaciones con Estados Unidos La Habana no cejaría en sus esfuerzos para derrocar al gobierno y al orden social imperante en aquel país!- Washington apela a un arsenal de instituciones gubernamentales o no, todas financiadas por el Tesoro estadounidense, con el irreprochable, en el papel, propósito de “revitalizar a la sociedad civil”. El Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, hace rato que viene denunciando el carácter de tentáculos del imperialismo de estas ONGs cuya verdadera misión es bien otra: socavar desde adentro a los gobiernos de izquierda y progresistas de la región. Esta consigna: “revitalizar a la sociedad civil”, es un conveniente eufemismo que encubre su verdadero objetivo: subvertir el orden constitucional y precipitar la caída de todo gobierno considerado inamistoso por, o insumiso ante, los mandamases del imperio. Ejemplos recientes y sumamente aleccionadores de la “revitalización de la sociedad civil” auspiciados por Washington son Ucrania, Libia, Siria y antes, en Nuestra América, Honduras y Paraguay.

La heroica resistencia de Cuba es la que le otorga a ese país un prestigio internacional que sólo un puñado de grandes potencias pueden exhibir. Y eso fue siempre así, una constante en la historia de la Revolución. Es un lugar común entre los especialistas señalar que pese a su subdesarrollo la Cuba revolucionaria siempre tuvo una política exterior independiente. Aún en los años más férreos de la vinculación económica con la URSS y el Comecón Cuba hacía su política exterior en función de sus principios y de los intereses generales de la revolución en el Tercer Mundo.

Contrariamente a lo que decían los dizque expertos norteamericanos, La Habana jamás fue un “proxy” de Moscú. Su decisiva participación en la liquidación del apartheid en Sudáfrica a través de la guerra en Angola fue obstinadamente rechazada por la URSS, pero Fidel hizo lo que sabía que debía hacer. Y tenía razón y por eso ganó. Lo mismo su apoyo a diversos movimientos de liberación nacional en Nuestra América, Asia o África, vistos con malos ojos por la burocracia soviética. Esta independencia, costosa y moralmente inobjetable, se traduce en el enorme prestigio otorga al país que procede de ese modo. Y Cuba lo tiene, en grado sumo. La reciente visita del Presidente Raúl Castro a Estados Unidos, con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, es una rotunda prueba de ello. Ningún otro presidente de América Latina y el Caribe tuvo una presencia tan destacada en Nueva York: el cubano pronunció tres importantes discursos: uno en la Cumbre de la ONU sobre los objetivos del desarrollo sostenible; otro, al día siguiente, 27 de Septiembre, en la “Conferencia de líderes globales sobre igualdad de género y empoderamiento de las mujeres”, para concluir con la alocución presentada el 28 de Septiembre en el marco de la 70ª Asamblea General de Naciones Unidas. Aparte de ello mantuvo reuniones bilaterales con Barack Obama, Vladimir Putin, François Hollande; el Secretario General de la ONU Ban Ki-Moon, Alexander Lukashenko (Belarús), Filipe Nyusi (Mozambique), Stefan Löfven (primer ministro de Suecia) y Nicolás Maduro, al paso que mantuvo un breve reunión informal con Xi Jinping y entrevistas con influyentes personalidades del país anfitrión como el expresidente Bill Clinton; diez Congresistas de ambos partidos: los senadores Patrick Leahy y Heidi Heiltkamp; con Andrew Cuomo (el poderoso Gobernador del estado de Nueva York), Bill de Blasio (Alcalde de la ciudad de Nueva York) y numerosos empresarios; residentes cubanos y activistas de la solidaridad.

Volviendo a lo de Kerry, Cuba no sólo no pudo ser “aislada del mundo”, como quería la derecha norteamericana y sus peones de Miami, sino que por la coherencia de su trayectoria, por la intransigencia absoluta en la defensa de sus principios se ganó el respeto de propios y ajenos. Al punto tal que para diseñar una nueva política para el hemisferio Washington tuvo primero que comenzar a desmontar su política en relación a Cuba. Esto era el prerrequisito necesario para comenzar a reconquistar la influencia perdida al sur del Río Bravo. A tal grado llega el respeto por la isla caribeña que aún gobiernos de derecha en la región se plegaron al coro de amigos que exigían el fin del bloqueo y del ostracismo al que había sido condenada por su inclaudicable derecho a ser dueña de su propio destino. Hacia fines de mes, el 27 de Octubre, volverá a ponerse a votación en la Asamblea General de la ONU la cuestión del bloqueo de Estados Unidos a Cuba. Hace más de veinte años que la mayor de las Antillas viene ganando esa votación por un margen escandaloso de votos. El año pasado 188 países condenaron el bloqueo (eufemísticamente llamado “embargo” por Estados Unidos) contra dos votos a favor del bloqueo (Estados Unidos y su verdugo regional, el gobierno genocida de Israel) y tres abstenciones de países de la Micronesia y de nula gravitación en el sistema internacional. Con los desarrollos abiertos desde el 17 de Diciembre pasado es probable que el resultado sea aún más contundente a favor de la isla. De todos modos, la comunidad internacional ya se ha expedido y el bloqueo a Cuba quedó inscripto en la historia como uno de los mayores crímenes perpetrados, por tanto tiempo, por la más poderosa superpotencia de la historia contra un pequeño gran país cuyo imperdonable pecado ha sido cumplir con el sueño libertador de Martí. No obstante, después de esta nueva victoria diplomática quedará un largo trecho por recorrer para si no acabar al menos atenuar los efectos del bloqueo: el presidente de Estados Unidos no puede alegar impotencia porque tiene en sus manos una serie de prerrogativas que le permiten hacerlo sin tener que pasar por el Congreso, hoy dominado por una turba inculta y reaccionaria que avergonzaría a los Padres Fundadores de la nación norteamericana. ¡Imagínense a un Washington, un Jefferson, un Hamilton, un Franklin, escuchando a esperpentos como Ileana Ros- Lehtinen , Marco Rubio y Lincoln Díaz-Balart o a quienes ovacionaron de pie en numerosas ocasiones las regurgitaciones racistas y genocidas de Benjamin Netanyahu! Obama puede hacerlo y hay algunas señales de que aspira a retirarse de la presidencia con algunos gestos que le permitan pasar a la historia con un balance final un tanto más favorable.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

11
Oct
15

cuba

Fin del bloqueo contra Cuba, reclamo desde los cinco continentes

Waldo Mendiluza

Prensa Latina

El debate de alto nivel de la Asamblea General de la ONU reiteró este año el rechazo mundial al bloqueo estadounidense contra Cuba , a pocas semanas de la nueva votación en ese foro de una resolución que reclama su levantamiento.

Entre el 28 de septiembre y el 3 de octubre, 47 jefes de Estado, de Gobierno y otros altos funcionarios de los cinco continentes defendieron en el debate general el fin del cerco económico, comercial y financiero vigente por más de medio siglo.

Nuevamente el tema estuvo entre los más tratados por la comunidad internacional en la Asamblea, en un planeta marcado por conflictos, crisis y desafíos como el cambio climático, la búsqueda de la paz y el desarrollo sostenible.

En voz de muchos mandatarios se escucharon respecto al bloqueo calificativos de anacronismo, injusticia, obstáculo al desarrollo, medida coercitiva unilateral, acto sin sentido y asfixia para el pueblo cubano.

Los llamados a detener las sanciones contra la isla tuvieron lugar a menos de un mes de la presentación ante la Asamblea General de Naciones Unidas de la iniciativa que pide a Washington detener el castigo, prevista para el 27 de octubre.

Se trata de un texto similar al que desde 1992 recibe el respaldo mayoritario del mundo, con 188 de las 193 naciones miembros de la ONU dándole su apoyo en los últimos dos años, con el aislado rechazo de Estados Unidos e Israel.
Reclamo mundial
Desde la primera intervención en la plenaria del principal órgano deliberativo de la ONU, realizada por la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, hasta los discursos finales, el sábado 3 de octubre de 2015, líderes de los cinco continentes pidieron el levantamiento del bloqueo impuesto oficialmente en febrero de 1962 por el entonces presidente norteamericano John F Kennedy.

Nuestra región, donde reina la paz y la democracia se alegra del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos y con esta acción se pone fin a una política que proviene de la guerra fría que debe culminar con el fin del bloqueo a Cuba, afirmó Rousseff.

Por su parte, el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, advirtió que “hay mucho más por hacer para desencadenar al pueblo cubano de las cadenas de un bloqueo injusto, ilegal y claramente anticuado”.

También los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro; Ecuador, Rafael Correa; Panamá, Juan Carlos Varela; Serbia, Tomislav Nikolic; Mozambique, Jacinto Nyusi; México, Enrique Peña Nieto; Gabón, Ali Bongo Ondimba; Bolivia, Evo Morales; Uruguay, Tabaré Vázquez; y Namibia, Hage Geingob, entre otros, demandaron el fin del cerco.

A su turno en el podio, la ministra de Estado de Níger, Aichatou Boulama Kané, instó a aprovechar el aniversario 70 de Naciones Unidas para levantar el bloqueo, mientras que el jefe de Estado sudafricano, Jacob Zuma, alertó que la medida estadounidense limita la libertad económica de los habitantes de la mayor de las Antillas.

Para el líder de Ghana, John Dramani Mahama, el cerco que sufre Cuba constituye una “reliquia de la Guerra Fría” que debe eliminarse.

Angola, Vietnam, Vanuatu, Laos, Trinidad y Tobago, Guinea Ecuatorial, Benín, Timor Leste, Antigua y Barbuda, Lesoto, Cambodia, Islas Salomón, Barbados, Burkina Faso, Siria, Belice, Jamaica, Sao Tomé y Príncipe, Congo, Granada, Tuvalu, Santa Lucía, Perú, Guinea Bissau, Guatemala, Suriname, El Salvador y Dominica se sumaron en la Asamblea al reclamo.

El propio presidente estadounidense, Barack Obama, reconoció que el bloqueo establecido por la Casa Blanca no tiene cabida, e instó nuevamente al Congreso norteamericano a ponerle fin.

Con la entrada en vigor, en 1996, de la Ley Helms Burton, el entramado de sanciones contra la isla se convirtió en ley, por lo que corresponde al Capitolio su total levantamiento.
Cuba denuncia
Al intervenir en el segmento de alto nivel de la Asamblea General, el jefe de Estado y de Gobierno de Cuba, Raúl Castro, denunció la vigencia del bloqueo y la necesidad del cese de las injustas y unilaterales sanciones.

Asimismo, ratificó que La Habana continuará promoviendo en la ONU la votación de la resolución que desde 1992 reclama el fin del cerco.

“Mientras persista, continuaremos presentando el proyecto de resolución titulado Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba”, subrayó.

La nueva votación genera particulares expectativas, sobre todo por la posición que adoptará Washington, luego de que Obama pidiera varias veces al Congreso la eliminación del bloqueo.

Según el informe de Cuba a propósito del castigo de Washington, considerando la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, el impacto económico del mismo asciende a 833 mil 755 millones de dólares.

Respecto a los daños humanos, la isla considera que resulta imposible cuantificar las afectaciones de una política que impide el acceso a medicamentos, equipos, piezas de repuesto y tecnologías para salvar la vida de niños, ancianos, mujeres y hombres.
Celebraciones por acercamiento Cuba-EEUU
El debate general de la Asamblea también ratificó la aprobación de la comunidad internacional al acercamiento entre Estados Unidos y Cuba.

Alrededor de 65 gobiernos celebraron el restablecimiento de vínculos diplomáticos y la reapertura de embajadas, materializados por La Habana y Washington el pasado 20 de julio.

Abundaron las felicitaciones a los presidentes Obama y Raúl Castro por los pasos dados y los reconocimientos al nuevo escenario bilateral como un ejemplo del valor del diálogo para resolver diferencias.

“Hay que dar la bienvenida a algunos hechos diplomáticos recientes que proporcionan destellos de esperanza en las relaciones internacionales. El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y Cuba es, sin dudas, un gran avance histórico”, afirmó el presidente haitiano, Michel Martelly.

También la mandataria de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, calificó de importante acontecimiento que ambos países decidieran resolver sus diferencias con la reanudación de vínculos.

“Claro que hay motivos para la esperanza. El acuerdo nuclear con Irán y el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba demuestran que situaciones enquistadas durante demasiado tiempo son susceptibles de solución dada la buena voluntad de las partes y España se felicita por ello”, dijo el canciller español, José Manuel García Margallo.

A propósito del acercamiento, el líder cubano Raúl Castro subrayó que tiene lugar tras 56 años de heroica y abnegada resistencia del pueblo de la isla.

“Ahora se inicia un largo y complejo proceso hacia la normalización de las relaciones, que se alcanzará cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero; se devuelva a Cuba el territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra la isla, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre”, sentenció.




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