Archivos para 31 julio 2012

31
Jul
12

presidente Chavez

 
Chávez en campaña
Le Monde Diplomatique
 

Es la decimocuarta. Desde que ganó sus primeras elecciones presidenciales en diciembre de 1998, Hugo Chávez se ha sometido ya –directa o indirectamente– trece veces al sufragio de los electores de Venezuela. Casi siempre ha ganado (1), en condiciones de reconocida legalidad democrática, avalada por las misiones de observadores enviadas por las instituciones internacionales más exigentes (ONU, Unión Europea, Centro Carter, etc.).

El sufragio del próximo 7 de octubre constituirá pues la decimocuarta cita del mandatario con los ciudadanos venezolanos (2). Esta vez, lo que se juega es su reelección a la presidencia. La campaña electoral oficial arrancó el pasado 1 de julio con dos singularidades notables con respecto a precedentes votaciones. Primero, Hugo Chávez está saliendo de trece meses de tratamiento contra el cáncer detectado en junio de 2011. Segundo, la principal oposición conservadora apuesta esta vez por la unidad. Se ha reagrupado en el seno de una Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que, después de unas primarias, eligió como candidato, el pasado 12 de febrero, a Henrique Capriles Radonski, un abogado de 40 años, gobernador del Estado Miranda.

Hijo de una de las familias más ricas de Venezuela, Henrique Capriles fue uno de los artífices del golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y participó, junto con un grupo de putschistas, en el asalto a la embajada de Cuba en Caracas (3). Aunque procede de la organización ultraconservadora Tradición, Familia y Propiedad (4) y es apoyado por los sectores más derechistas (entre ellos los medios masivos de comunicación privados que siguen ­dominando ampliamente la información), Capriles hace hábilmente campaña reivindicando todos los logros sociales del gobierno bolivariano. Y hasta jura que su modelo político es el izquierdista del ex Presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva (5)… Pero, sobre todo, apuesta por el debilitamiento físico del Presidente ­Chávez (6).

En esto se equivoca. El autor de estas líneas, presente el pasado mes de julio en Venezuela, siguió las dos primeras semanas de campaña del Presidente, conversó varias veces con él, asistió a algunos de sus extenuantes mítines multitudinarios. Y puede testimoniar de su buena salud y de su excepcional forma física e intelectual.

Desmintiendo las falsas noticias que han circulado en algunos medios de comunicación (The Wall Street Journal, El País) según los cuales, a causa de supuestas “metástasis en los huesos y en la espina dorsal”, le quedarían apenas “seis o siete meses de vida”, Chávez –que cumplió 58 años el 28 de julio– reveló para consternación de sus adversarios: “Estoy totalmente libre de enfermedad; cada día me siento en mejores condiciones”.

Y, a los que apostaban por una presencia virtual del líder venezolano en la campaña, les volvió a sorprender anunciando su decisión de “retomar las calles” y empezar a recorrer los rincones de Venezuela para alcanzar su tercer mandato: “Dijeron de mí: ‘Ese va a estar encerrado en Miraflores (el palacio presidencial) en una campaña virtual, por Twitter y vídeo’; se burlaron de mí como les dio la gana, pues aquí estoy de nuevo, retornando, con la fuerza indómita del huracán bolivariano. Ya extrañaba yo el olor de las multitudes y el rugir del pueblo en las calles”.

Este rugir, pocas veces lo he oído tan poderoso y tan fervoroso ­como en las avenidas de Barcelona (Estado ­Anzoátegui) y de Barquisimeto (Estado Lara) que acogieron a Chávez los ­pasados días 12 y 14 de julio respectivamente. Un océano de pueblo. Una torrentera escarlata de banderas, de símbolos y de camisas rojas. Un maremoto de gritos, de cantos, de pasiones, de arrebatos.

A lo largo de kilómetros y kilómetros, en lo alto de un camión colorado que avanzaba hendiendo la multitud, Chávez saludó sin descanso a los centenares de miles de simpatizantes que acudieron a verle en persona por vez primera desde su enfermedad. Con lágrimas de emoción y besos de agradecimiento hacia un hombre y un gobierno que, respetando las libertades y la democracia, han cumplido con los humildes, pagado la deuda ­social y dado a todos, por fin, educación gratuita, empleo, seguridad social y vivienda.

Para despojar a la oposición de la mínima esperanza, Chávez, en los largos discursos electorales que pronunció sin dar muestras de fatiga, empezó diciendo: “Soy como el eterno ­retorno de Nietzsche, porque en realidad yo vengo de varias muertes… Que nadie se haga ilusiones, mientras Dios me dé vida estaré luchando por la justicia de los pobres, pero cuando yo me vaya físicamente me quedaré con ustedes por estas calles y bajo este cielo. Porque yo ya no soy yo, me siento encarnado en el pueblo. Ya Chávez se hizo pueblo y ahora somos millones. Chávez eres tú, mujer. Chávez eres tú, joven, Chávez eres tú, niño; eres tú, soldado; son ustedes, pescadores, agricultores, campesinos y comerciantes. Pase lo que me pase a mí, no podrán con Chávez, porque Chávez es ahora todo un pueblo invencible”.

En sus intervenciones, no dudó incluso en criticar duramente a algunos gobernadores y alcaldes de su propio partido que han fallado en sus compromisos con los electores: “Me he convertido en el primer opositor”, declaró. Aunque también advirtió: “Uno puede criticar a la revolución, pero no puede votar a la burguesía; eso sería traición. A veces podemos fallar, pero tenemos en el corazón amor de verdad por el pueblo”.

Orador fuera de serie, sus discursos son amenos y coloquiales, ilustrados de anécdotas, de rasgos de humor y hasta de canciones. Pero son también, aunque no lo parezcan, verdaderas composiciones didácticas muy elaboradas, muy estructuradas, preparadas de manera muy seria y profesional, con objetivos concretos. Se trata, en general, de transmitir una idea central que constituye la avenida principal de su recorrido discursivo. En esta campaña va exponiendo y explicando metódicamente su programa (7).

Pero, para no aburrir, ni ser pesado, Chávez se aparta a menudo de esa avenida principal y realiza lo que podríamos llamar excursiones en campos anexos (anécdotas, recuerdos, chistes, poemas, coplas) que no parecen tener nexo con su propósito central. Sin embargo, siempre lo tienen. Y eso le permite al orador, después de haber aparentemente abandonado por bastante tiempo su curso central, regresar a él y retomarlo en el punto exacto donde lo dejó. Lo cual, de modo subliminal, produce un prodigioso efecto de admiración en el auditorio. Esa técnica retórica le permite declamar discursos de muy larga duración.

En sus recientes discursos electorales, Chávez compara las políticas de demolición del ­Estado de bienestar (cita, en particular, los brutales recortes realizados por Mariano Rajoy en España) que se están llevando a cabo en varios países de la Unión Europea y los importantes logros sociales de su gobierno empeñado en seguir “construyendo el socialismo venezolano”.

En sus catorce años de existencia (1999-2012), la Revolución Bolivariana ha conseguido, en el ámbito regional, considerables avances: creación de Petrocaribe, de Petrosur, del Banco del Sur, del ALBA, del Sucre (sistema único de compensación regional), de la Unasur, de la Celac, el ingreso de Caracas en el Mercosur… Y tantas otras políticas que han hecho de la Venezuela de Hugo Chávez un manantial de innovaciones para avanzar hacia la definitiva independencia de América Latina.

Aunque agresivas campañas de propaganda pretenden que, en la Venezuela bolivariana, los medios de comunicación están controlados por el Estado, la realidad –verificable por cualquier testigo de buena fe– es que apenas un 10% de las emisoras de radio son públicas, el resto, o sea el 90%, son privadas. Y únicamente el 12% de los canales de televisión son públicos, el resto, o sea un 88%, son privados o comunitarios. En cuanto a la prensa escrita, los principales diarios El Universal y El Nacional, son privados y sistemáticamente hostiles al Gobierno.

La gran fuerza del Presi­dente Chávez es que su acción ­concierne ante todo a lo social (salud, alimentación, educación, vivienda), lo que más interesa a los venezolanos humildes (75% de la población). Consagra el 42,5% del presupuesto del Estado a las inversiones sociales. Ha dividido por la mitad la tasa de mortalidad infantil. Erradicado el analfabetismo. Ha multiplicado por cinco el número de maestros en las escuelas públicas (de 65.000 a 350.000). Venezuela es hoy el segundo país de la región con mayor número de estudiantes matrículados en educación superior (83%), detrás de Cuba pero delante de Argentina, Uruguay y Chile; y es el quinto a ­escala mundial superando a Estados Unidos, Japón, China, Reino Unido, Francia y España.

El gobierno bolivariano ha generalizado la sanidad y la educación gratuitas; ha multiplicado la construcción de viviendas; ha elevado el salario mínimo (el más alto de América Latina); ha concedido pensiones de jubilación a todos los trabajadores (incluso a los informales y a las amas de casa) y a todos los ancianos pobres aunque nunca hayan cotizado; ha mejorado las infraestructuras de los hospitales; ofrece a las familias modestas alimentos, mediante el sistema Mercal, un 60% más baratos que en los supermercados privados; ha limitado el latifundio a la vez que favorece la producción del doble de toneladas de alimentos; ha formado técnicamente a millones de trabajadores; ha reducido las desigualdades; ha rebajado en más del triple la pobreza; ha disminuido la deuda externa; ha acabado con la antiecológica pesca de arrastre; ha impulsado el ecosocialismo…

Todas estas acciones, llevadas a cabo desde hace casi 14 años de manera ininterrumpida, explican el apoyo popular a Chávez, el cual promete en su campaña: “Todo lo que hemos hecho es pequeño con respecto a lo que vamos a hacer”.

He sido testigo de que millones de personas humildes lo ­veneran como a un santo. Él –que fue un niño muy pobre, vendedor ambulante de dulces por las calles de su pueblo–, repite con calma: “Soy el candidato de los humildes, y me consumiré al servicio de los ­pobres”. Seguramente lo hará. Una vez, la escritora Alba de Céspedes le preguntó a Fidel Castro cómo podía haber hecho tanto por su pueblo: educación, salud, reforma agraria, etc. Y Fidel simplemente le dijo: “Con gran amor”. A propósito de ­Venezuela, Chávez podría responder lo mismo. ¿Y qué ­contestarán los electores venezolanos? Respuesta el 7 de ­octubre.

Notas:

(1) Sólo perdió, por ínfimo márgen, el referéndum del 2 de diciembre de 2007 sobre un “proyecto de reforma constitucional”.

(2) Además de Hugo Chávez, otros seis candidatos se presentan a las eleciones del 7 de octubre: Henrique Capriles Radonski, por Mesa de la Unidad (MUD), Orlando Chirinos, por el Partido Socialismo y Libertad (PSL), Yoel Acosta Chirinos por el partido Vanguardia Bicentenaria Republicana (VBR), Luis Reyes Castillo por la “Organización Renovadora Auténtica” (ORA), María Bolívar por el Partido Democrático Unidos por la Paz y la Libertad (Pdupl) y Reina Sequera por el partido Poder Popular (PP).

(3) Léase Gilberto Maringoni, “En Venezuela, Chávez sigue favorito”, Le Monde diplomatique en español, mayo de 2012. Léase también: Romain Mingus, “Henrique Capriles, candidat de la droite décomplexée du Venezuela”, Mémoire des luttes, 28 de febrero de 2012. http://www.medelu.org/Henrique-Capriles-candidat-de-la

(4) Fue cofundador de su rama venezolana.

(5) Lula le envió, el pasado 6 de julio, a Chávez, un mensaje público en el que le aportó pleno apoyo en su campaña electoral, afirmando: “Tu victoria será nuestra victoria”.

(6) A mediados de julio pasado, las principales encuestas de opinión daban un ventaja a Chávez de entre 15 a 20 puntos sobre el candidato de la derecha Henrique Capriles.

(7) Propuesta del candidato de la patria Comandante Hugo Chávez para la gestión bolivariana socialista 2013-2019, Comando Campaña Carabobo, Caracas, junio de 2012.

 

Fuente: http://www.monde-diplomatique.es/?url=editorial/0000856412872168186811102294251000/editorial/?articulo=07565b0a-6c2a-4560-8e9f-2d217334b9df

29
Jul
12

crimen organizado

El crimen organizado

Víctor Corcoba Herrero corcoba@telefonica.net 
Víctor Corcoba Herrero 

La oficina de Naciones Unidas contra la droga y el delito, y tantas otras instituciones internacionales, continuamente lanzan campañas contra el crimen organizado. Estos tipos operan siempre al margen de la ley, fuera del control del pueblo soberano, y dentro de unas estructuras complejas para evitar ser perseguidos y castigados como determina el estado de derecho. Son verdaderas mafias sociales que ponen en peligro la seguridad de la especie y el espíritu demócrata. Nos consta que frenar esta amenaza, tan cruel o más que la crisis financiera, representa uno de los mayores retos para la comunidad internacional. Las actividades de estos mafiosos, casi siempre tienen  miembros vinculados a órganos de poder adscritos a un código de criminalidad tomado como honor, no sólo practican la venta ilegal de drogas o armas, sino también la trata de personas, las falsificaciones de productos, los delitos medioambientales, o el mismo lavado de dinero.

La situación en el mundo es verdaderamente alarmante. Todo va unido. El deterioro de las formas de convivencia, la gestión de la cosa pública, los fenómenos de corrupción, el comercio ilícito del narcotráfico y de armas, la extorsión o chantaje, el tráfico de órganos, el turismo sexual, el desprecio por la vida de los débiles, y tantos otros escenarios despojados de referencia moral alguna. La violencia que ejercen estos grupos golpea cruelmente a mujeres y niños. La  comunidad internacional tiene que actuar con mucha más contundencia ante este tipo de hechos, que se vuelven cada día más cotidianos. Las actividades ilegales de las mafias hay que cesarlas, desestabilizan países y regiones enteras, poniendo en riesgo la paz en el mundo. La misma corrupción estimula la desigualdad y la injusticia, es un atentado en toda regla contra el progreso social que todos nos merecemos como ciudadanos del mundo.

Desde luego, el crimen organizado, que no conoce fronteras, adopta muchas grafías y caracteres, todas degradantes para el ser humano. Es un factor destructivo que corroe las instituciones y dificulta cualquier acercamiento humano. Lo cierto es que somos testigos de más y más actos de violencia financiados por multitud de mafiosos, a los que habría que aplicarle la normativa internacional, mediante acciones concertadas que detengan estas amenazas crecientes que hoy nos desbordan. Nadie debería poder evadirse de la justicia en mundo global. He aquí la gran asignatura pendiente.

Está visto que las redes criminales trascienden fronteras, lo que exige el deber de los países de organizarse y de trabajar unidos, puesto que mientras prevalezca en sus elevados índices actuales la marginación, el desarraigo, la desesperación, saldrán fortalecidas las redes del crimen organizado. Los ciudadanos de este mundo no podemos consentir que las violaciones a los derechos humanos se sigan produciendo y las autoridades no hagan apenas nada por evitarlo. Por consiguiente, considero que es tiempo de actuar  y de no ceder a las presiones, guiados por una ética universal como horizonte, sabiendo que la búsqueda de este actuar en común nos concierne a todos, sin excepción alguna.  La idea de que “no hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti”, resume el objetivo a alcanzar. Que cada uno tome conciencia de su responsabilidad urgente.

29
Jul
12

europa … europa !!

Lecciones de historia: la política de austeridad en Europa

Alejandro Nadal

 
 
 
 
El mundo está ya en lo que deberíamos ir llamando la Segunda Gran Depresión. Mientras Estados Unidos entra de lleno en una nueva recesión, la crisis en Europa va de mal en peor. La economía china pierde velocidad y los mal llamados mercados emergentes comenzarán a sufrir las consecuencias de la crisis dentro de pocos meses.
 

La política de austeridad que hoy se aplica en Europa está hundiendo el continente en una profunda recesión. En un escenario tan sombrío es bueno echar un vistazo a las lecciones de la historia. Después de todo, no es la primera vez que se recurre a los dogmas de corte ortodoxo para buscar la salida en una crisis. En lo que sigue, los lectores pueden apreciar los paralelismos con la crisis actual y la política de austeridad en Grecia, España, Italia y Portugal.
Una referencia pertinente es el libro de Peter Temin, historiador de la economía y del cambio técnico. En su libro Lecciones de la Gran Depresión Temin examina la evolución de los gobiernos de la alemana República de Weimar (1919-1933) y sus esfuerzos por enderezar una economía devastada por la guerra y los altos costos de las reparaciones impuestas por los aliados en el Tratado de Versalles. Tal y como había anunciado Keynes, las reparaciones impuestas sobre Alemania resultaron ser impagables. En 1921 Francia y Bélgica enviaron 70 mil tropas para ocupar el valle del Ruhr en represalia por la falta de pago y los efectos fueron desastrosos. En reacción, el gobierno alemán hizo un llamado a una huelga general. La resistencia fue sofocada con lujo de violencia por las tropas francesas.
La economía se colapsó. La producción se redujo drásticamente y el desempleo se disparó (a más de 23 por ciento). La recaudación se desplomó y el gobierno recurrió a financiar su déficit a través de la monetización. Estaban dadas todas las condiciones para el episodio de hiperinflación que dejó una profunda cicatriz en las percepciones del pueblo alemán.
Para 1923 era evidente que la economía alemana estaba a punto de explotar. Estados Unidos e Inglaterra presionaron para aliviar la situación. En 1924 el famoso comité Dawes presentó sus recomendaciones para retirar las tropas francesas del Ruhr, recalendarizar el pago de reparaciones y restructurar el banco central. El objetivo era dar un respiro a la economía alemana para que pudiera recuperar un ritmo de crecimiento aceptable. La prosperidad (algo artificial) de los años veinte le brindaba a Estados Unidos suficiente margen de maniobra para intervenir en la reconstrucción de la economía alemana: Washington comprometió una cantidad importante de recursos para invertir en la economía alemana.
Todo esto implicaba que cualquier descalabro en Estados Unidos significaría el colapso de la economía de la república de Weimar. Por otra parte, las recomendaciones del comité Dawes eran de corto plazo y la carga de las reparaciones siguió siendo un gravamen muy pesado. En 1929, poco antes del colapso en Wall Street, se estableció otro mecanismo para aligerar el peso de las reparaciones. El resultado fue el llamado plan Young, anunciado en 1930. Pero ya era demasiado tarde pues era claro que Estados Unidos ya no podría proporcionar el oxígeno que necesitaba la maltrecha economía de Weimar y Alemania nunca podría pagar las reparaciones.
Las autoridades en Berlín se manejaban dentro del marco de referencia de las finanzas ortodoxas y del sistema de pagos internacionales que imponía el patrón oro. Tuvieron que responder a las restricciones que este entorno internacional imponía con una fuerte depresión interna. Hjalmar Schacht, presidente del Reichsbank y su sucesor, Hans Luther, aplicaron políticas restrictivas y mantuvieron la tasa de descuento muy por arriba de las tasas de Londres y Nueva York con el fin de reducir la pérdida de oro. Las autoridades fiscales fueron aún más agresivas en su afán deflacionario: desde principios de 1930 el canciller Heinrich Brüning mantuvo recortes fiscales brutales y una política deflacionaria (reducciones salariales y de la ayuda por desempleo) para restablecer un equilibrio en el contexto del patrón oro. En vista de que Alemania tenía que pagar sus cuentas externas con poder de compra equivalente al patrón oro, el ajuste debía pasar por la deflación en el plano interno hasta alcanzar ese objetivo. Las políticas deflacionarias y el revanchismo cristalizado en las reparaciones de guerra acabaron por hacer añicos la república de Weimar. Entre 1929 y 1932 el partido nacional socialista pasó de 12 a 107 diputados. Los dogmas de la ortodoxia en materia financiera y fiscal carecen de sentido económico. Se apoyan en algunas ideas que suenan lógicas pero que son falsas. Y cuando se les traduce en política macroeconómica, el resultado es un desastre: no sólo son capaces de hundir una economía en la depresión más profunda, sino que conducen a destruir el tejido social y a un paisaje de violencia desoladora. En México y en Europa las lecciones de la historia no deben olvidarse.

28
Jul
12

E Popular de uruguay / editorial

La derecha desbocada

 

Hace varios editoriales de EL POPULAR que venimos señalando la ofensiva política en todos los terrenos de la derecha, en sus diversas expresiones, política, empresarial y mediática. Manifestamos también la necesidad de enfrentar esa ofensiva en el terreno principal: la disputa entre dos proyectos país, el de la izquierda y el bloque social y político de los cambios y el de la derecha y el bloque de poder oligárquico. Esa disputa es política, es ideológica, es cultural y se expresa también en la gestión de gobierno y en el rumbo de esta. La declaración del domingo de la Unidad Nacional (UNA) que nuclea al herrerismo en el Partido Nacional es una vuelta de tuerca más en esa ofensiva y en esa disputa. La declaración de la UNA, descarnada y dura, tiene como mérito expresar con meridiana claridad lo que está en juego: vienen por la restauración neoliberal y vienen con todo. Es una muestra del sentir profundo de las clases dominantes. En EL POPULAR nos gusta debatir sin esconder nada, por eso a diferencia de lo que hace comúnmente la derecha, publicamos entera la declaración de la UNA en la página 5. En este editorial solamente destacamos las afirmaciones más trascendentes. «Debemos alejar a los uruguayos del peligro creciente de ser presas de un régimen totalitario del Frente Amplio» afirma; «es necesario el triunfo del Partido Nacional, para restablecer la Libertad, la República y la Democracia en nuestra Patria» sostiene; denuncia «las continuas amenazas que, de toda forma y en todo momento, se hacen contra la prensa libre» y remata de la siguiente manera «la Libertad, la Democracia y la República, deben ser defendidas a cualquier precio ante los continuos ataques por parte del Frente Amplio». El tono de la declaración y el calibre de las afirmaciones muestran el nivel de confrontación política al que está dispuesta a llegar la derecha lanzada a todo galope en campaña electoral tres años antes. Esta declaración permite dos conclusiones políticas: la decisión de la derecha de impedir a cualquier costo que avance el proceso de cambios iniciado con los gobiernos del Frente Amplio y su intención restauradora del neoliberalismo; y también, la lucha entre el herrerismo y el bordaberrismo por hegemonizar el espacio de derecha, todo parece indicar que la competencia será feroz. La competencia por quién es más de derecha y quién es más neoliberal es cuestión de ellos, será un espectáculo interesante. Pero la confrontación política e ideológica por el rumbo del país es asunto nuestro y hay que darla. El Frente Amplio respondió inmediatamente, el mismo domingo, con una columna de su presidenta, Mónica Xavier, que también reproducimos íntegramente y que compartimos en todos sus términos. En la nota de las páginas 4 y 5 hay una primera respuesta a las afirmaciones del herrerismo. El debate político e ideológico debe darse para convencer, acumular y ganar la cabeza y la convicción de la gente. No podemos caer en la trampa de una competencia a ver quién dice el calificativo más grueso o grita más fuerte. Hay que darla como siempre la hemos dado con argumentos y con hechos. En el terreno del totalitarismo. Aquí en Uruguay hubo una dictadura de 11 años, fue de derecha, fascista y buscó imponer el mismo modelo económico y social neoliberal, excluyente y dependiente de EEUU que luego continuaron los gobiernos de derecha y en particular el de Luis Alberto Lacalle. En esa dictadura el Frente Amplio fue perseguido, sus militantes presos, torturados, muertos y desaparecidos; despedidos y destituidos por miles; obligados al exilio; nuestros partidos fueron proscriptos y nuestros medios de prensa clausurados. EL POPULAR fue asaltado, sus trabajadores presos y perseguidos y dos de ellos asesinados: Norma Cedrés en prisión y Juan Manuel Brieba desaparecido. Durante ese período, donde también se persiguió a militantes del Partido Nacional y clausuró medios nacionalistas, el herrerismo y sus principales figuras tuvieron otra suerte. Martín Etchegoyen, vicepresidente de Luis Alberto de Herrera y figura clave del sector, fue el primer presidente del Consejo de Estado de la dictadura. Edmundo Narancio, connotado herrerista y miembro del Consejo Editorial de El País, fue el interventor de la Universidad. Juan Chiruchi y otras figuras herreristas fueron intendentes y ocuparon cargos públicos y políticos durante la dictadura. El Debate y El País dos medios de clara influencia herrerista apoyaron la dictadu- ra y hasta celebraron la represión. Durante el gobierno democrático de Luis Alberto Lacalle se ordenó la represión del Hospital Filtro, con dos muertos y cientos de heridos; se reprimió a los trabajadores que luchaban; se clausuró dos radios. También durante el gobierno de Lacalle el agente de Pinochet, Eugenio Berrios, fue traído clandestino al Uruguay y asesinado aquí, mientras el ahora acusador Sergio Abreu le mentía al Parlamento diciendo que estaba vivo en Roma y mostraba fotos fabricadas por los servicios de inteligencia del Cóndor aún operativos. Lacalle respaldó el golpe contra Chávez en el 2002 celebrando a Carmona, el empresario golpista que ahora está refugiado en Miami, también respaldó el golpe en Honduras y ahora fue a saludar y a apoyar a Franco en Paraguay. En cuanto a la comparación de gestión. Durante el gobierno de Lacalle, a pesar del crecimiento, cayó el PBI industrial y cerraron decenas de fábricas, se sacaron los Consejos de Salarios y se empezó con un ajuste fiscal que deprimió los salarios y las jubilaciones. Con el gobierno del FA, la inversión creció 7 veces, los salarios 6 veces; se crearon 122 mil puestos de trabajo más; la inversión social fue 4 veces superior y la de educación, el doble. El gobierno de Lacalle fue además el de mayor nivel de corrupción de la historia, culminando con el procesamiento del asesor presidencial Daniel Cambón, el ministro de Economía, Enrique Braga y el presidente del Banco de Seguros, Julio Grenno, entre otros. Lacalle apoyó el gobierno de Jorge Batlle, para que ganara las elecciones y para que gobernara, el que nos sumió en la peor crisis contemporánea del Uruguay, el que hizo que todos los uruguayos tuviéramos que pagar a los bancos el equivalente al 10% del PBI, el equivalente a un año entero de PBI agropecuario, el que aumentó la deuda externa para satisfacer a la especulación financiera en 2.132 millones de dólares. Lacalle es el que en la campaña electoral prometió la «motosierra» y terminar con la «ayuda a 80 mil atorrantes», también el que propuso un ajuste fiscal en el 2009 para enfrentar los efectos de la crisis internacional. Conviene recordarlo ahora que el herrerismo habla de inclusión y terminar con la brecha social. Esas eran y son sus recetas. Ese es el debate que queremos y que vamos a dar. No le vamos a regalar ni un milímetro a la derecha y a la restauración neoliberal. No queremos marcha atrás. ¿Cómo se enfrenta esto? Profundizando los cambios, aplicando el programa del Frente Amplio, mejorando la gestión de gobierno a nivel nacional y municipal para no dar cachones, con protagonismo político del Frente Amplio, con más organización, más unidad y más lucha popular. En el lenguaje que parece estar en boga se podría decir: «el peligro despierta al mamado». Nosotros preferimos decir que tenemos clara la contradicción fundamental entre un país productivo, con justicia social y mayor soberanía o uno con más dependencia y restauración neoliberal. Profundización de los cambios y protagonismo popular o vuelta de la derecha. Por si alguno tiene dudas, leer la declaración de la UNA, es un ejercicio recomendable.
28
Jul
12

méxico…lindo?

Elecciones en un país bananero

Ugo Codevilla
Ugo Cadevilla 

Nuevamente la comunidad internacional ha quedado perpleja por lo acontecido en México en las elecciones federales del primero de julio del año en curso.

No basta con su fracaso económico que lo distancia con buena parte de América Latina, que estemos en los últimos lugares continentales con respecto a la educación, salud e impartición de Justicia.

No alcanza con la inseguridad, los falsos positivos, una guerra en curso en contra de la delincuencia organizada que no ha reducido su poder, ahora debemos sumarle un nuevo fraude electoral cuya característica mayor fue la compra y coacción del voto.

Según el candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), la suma de los votos comprados no baja de los cinco millones de unidades. Esto comparado con la población de Uruguay refuerza la nota ominosa: ¡se compraron un país!

A lo anterior se debe contar la intervención de la banca Monex que repartió dinero cuya procedencia se desconoce. Los inversionistas hicieron varios depósitos de cantidades parecidas a los once millones de dólares, pero sin demostrar direcciones legales. ¿Quién depositó? Nadie lo sabe, solamente que el objetivo de los dineros fue la compra de votos a favor del PRI.

Sin embargo, este enorme escándalo que ha ocupado las primeras planas en la mayoría de los periódicos del continente incluso de Europa, no alarma a las autoridades encargadas de cuantificar y calificar las elecciones quienes han montado una campaña en medios, agradeciendo “a todos los participantes del gran acto ejemplar que refuerza nuestra democracia”.

Es AMLO el único que impugnó las elecciones pidiendo su anulación a través de un proceso judicial, mientras que los jóvenes ganaron las calles protestando por la imposición y la opinión pública en general, demostrando su hartazgo ante tanta ilegalidad. En el fondo la resignación impera, dado que se sabe que a pesar de los esfuerzos de AMLO, las autoridades confirmarán la victoria de Enrique Peña Nieto.

Lo más paradójico es que antes de los comicios, el Instituto Federal Electoral invitó a los candidatos a firmar un pacto de civilidad. Tal evento está fuera de toda proporción, firmar un documento que presuponía la equidad y la vocación cívica, para luego robarse las elecciones.

Lo que desborda cinismo es la simulación, por un lado se invita a comportarse como en Uruguay o Chile y se termina procediendo como en una república bananera. La realidad llena de perplejidad de quienes se enteran: compraron los votos de la ciudadanía con vales de despensa de supermercados como Soriana.

Lo peor es que se atrevieron a un fraude de tal magnitud, primero porque se contaba con el dinero para hacerlo y segundo, porque se sabía que las instituciones electorales son inoperantes. Tanto que se quedaron dos millones de mexicanos sin votar por falta de boletas en las casillas extraordinarias, que son aquellas donde votan los que no están en su entidad o municipio.

El dinero es en parte del presupuesto público de los estados gobernados por el PRI y otra parte dinero ilícito cuyo origen no puede ser otro que la delincuencia organizada.

Si sumamos los cinco mil millones de pesos gastado en campaña cuando debieron ser 330 millones y otros tres mil millones de pesos en compra de votos (unos a trescientos, otros a quinientos y otros más a mil pesos mexicanos), estamos redondeando una operación de más de ocho mil millones de pesos que en dólares son una cantidad parecida a los seiscientos millones de billetes verdes. Eso fue lo que costó la victoria del telegenético Enrique Peña Nieto, quien por lo que vemos, surge como presidente de la República con un sinnúmero de compromisos a pagar.

La primera consecuencia de esta “victoria” es la aprobación de la ley laboral, donde el actual Parlamento dará un golpe duro a los trabajadores. La derecha sabe a quién golpear y cuál es su rol histórico, además de no perder el tiempo. Empezando su administración, que es la sexta gestión neoliberal, se asegura más pobreza y más concentración de riqueza que alientan el crecimiento de la delincuencia organizada. La segunda medida será la privatización del petróleo, que es lo que exige Estados Unidos, y como consecuencia violencia y represión, con intervención directa de los vecinos del norte, en toda la franja fronteriza. Como observan algunos investigadores norteamericanos, se confirma lo de México como un estado fallido, habiendo sido el faro de medidas sociales de América Latina.

27
Jul
12

Uruguay

Patria Grande: ¿sí o no?

Jorge Scuro
Jorge Scuro 

Es frecuente encontrar notas periodísticas destacando las ventajas de concretar la hidrovía. Se trata de una antigua y fecunda iniciativa que posibilitaría el desarrollo mancomunado de cinco países latinoamericanos. Para Bolivia significaría, además, su salida oceánica, sin olvidar su reclamación de acceso al Pacífico, relacionada con otras dos repúblicas hermanas.

 

La Cuenca del Plata es una extensa región en América del Sur que viene desde la zona guaraní de Bolivia, el Mato Grosso brasilero, todo el Paraguay, la parte norte de Argentina y casi todo el Uruguay. Desde la época de la colonia esta cuenca fue muy apreciada por el privilegio de acceder desde los Andes, minas de oro y plata, al Río de la Plata y desde allí directamente al océano Atlántico.

Este recurso de acceso oceánico posibilita la salida de materia prima para Europa. Primero España, luego las otras potencias europeas, tuvieron especial atención a este recorrido hídrico que desemboca por el Paraná y el Uruguay en el Río de la Plata. Controlar el ancho estuario del río grande como mar suponía tener la llave en la mano de una extensa y rica área de producción americana. España y Portugal lo tenían muy claro. Luego Brasil y Argentina. La guerra por esta “manzana de la discordia” fue larga y sangrienta. Bolivia, Paraguay y Uruguay son testigos históricos de estas luchas de poderes foráneos que nos dejaron sus huellas en la actual geografía (reducida) política que hoy tenemos.

Artigas, desde su enrolamiento en los ejércitos de Fernando VII, ya había optado porque la Banda Oriental perteneciera a esa zona geográfica del Virreinato del Río de la Plata en proceso de independencia. Sin embargo Portugal y luego Brasil exigían llevar sus límites hasta el Río de la Plata. Lo logran durante la Provincia Cisplatina, pero por poco tiempo. Cuando Uruguay alcanza su independencia no puede cumplirse el reclamo artiguista de que esta Banda mantuviera las Misiones Jesuíticas. Sin embargo los “bravos orientales” logran frenar la prepotencia porteña y se constituyen en el único ejército-país que retoma y rechaza definitivamente la pretensión del Ejército y el Estado brasilero. No es poca cosa. Claro, nunca dejaremos de añorar los territorios que tuvimos que entregar.

La re-unión de los estados disgregados luego de las guerras de la independencia nos hace pensar en la Patria Grande. Soñamos que así como otras zonas del planeta generan sus alianzas económico-político-culturales también nosotros con muchas mejores credenciales podemos aspirar a un futuro unido latinoamericano.

Son varios los intentos y varios los fracasos a lo largo de esta breve historia de dos siglos. Desde Bolívar, San Martín, Artigas en el siglo XIX. En el XX desde Rodó a Vasconcelos, pasando por una pléyade de autores, pensadores, políticos, revolucionarios, partidos políticos, movimientos culturales y otros actores sociales se gestó la ilusión y propuesta de formar definitivamente la Patria Grande.

Se intentó de muchos modos. Con distintas estrategias y tácticas. Con el panamericanismo, el latinoamericanismo, el hispanoamericanismo y el iberoamericanismo. Todo queda a medio hacer, muy poco se concreta.

El Mercosur es un intento, en esta línea, que lleva veinticinco años. Prometía mucho y no concreta de acuerdo a las expectativas. Hay desaliento en la iniciativa de mercado común y unidad negociadora frente a las potencias actuales.

Es que los grandes proyectos deben estar alimentados por grandes iniciativas. Cuando aparecen las “chiquitas” de algunos, los otros tienden a replegarse.

La hidrovía es una gran y antigua ilusión-fuerza en la cuenca platense. Pero se desvanece todos los días ante los incumplimientos, en los pactos firmados, por los países grandes y sus permanentes “avivadas”.

Los jesuitas

Proyecto “grande” fue el que manejaron, entre otros, los jesuitas desde las misiones guaraníes. Proponían, por ejemplo, intercomunicar el río Paraná con el Uruguay a la altura de los pueblos de San Javier y Santa Ana, hoy brasileros, siguiendo la actual Ruta 4, una distancia de 90 kilómetros.

¿Qué se lograría? Regular el caudal de ambos ríos. Con un único canal de doble desagüe puede conseguirse que el intercambio de los “excesos” de uno amortigüe las “bajantes” en el otro, según la época de lluvias en las nacientes. Las nacientes del Paraná y el Uruguay se generan en cuencas distintas y bien separadas. La primera viene del Mato Grosso, el Pantanal brasilero. El río Uruguay viene de la Sierra del Mar. (estados de Río Grande y Paraná)

Además de regular el tránsito de las embarcaciones en los dos ríos, se podría asegurar, ahora, la continuidad de producción hidroeléctrica.

Claro, esto supone la voluntad práctica de los cuatro países del Mercosur. La voluntad efectiva y no la discursilería estéril. Supone trabajar con buena voluntad sin esperar la distracción del otro o su menor poder para trampearlo.

Martín García y el dragado de su canal son la llave de la hidrovía. Ya lo dijo Perón después de firmar el tratado del Río de la Plata con Bordaberry.

En la Patria Grande el pez grande sigue comiéndose al pez chico, aunque los dos pierdan.

Parece que debemos aceptar, una vez más, quedar librados a nuestras propias y únicas fuerzas. Podemos pensar que la Patria Grande debe postergarse por esta generación.

¡Qué pena! Este lindo y coherente sueño se aleja cada vez más.

26
Jul
12

Uruguay, la derecha restauradora

tiempos modernos

Totalitarismo autoritario

Julio Guillot 
tiempos modernos

Lo bueno de la frase del título es que es casi capicúa pues puede trocarse en ‘Autoritarismo totalitario’ sin que ello signifique un cambio en el mensaje que la UNA emitió el otro día.

Tal es la caracterización que el Herrerismo ha hecho del gobierno del Frente Amplio, agregando más adelante otro adjetivo: “absolutista”, como para que no quepan dudas de la visión crítica que Unidad Nacional tiene del gobierno del FA.

Pero a no alarmarse, caros compatriotas, que la UNA asume la patriótica tarea de salvarnos de las garras de la horda que nos gobierna. Vean ustedes este enunciado que cito textualmente:

“Debemos alejar a los uruguayos del peligro creciente de ser presas de un régimen totalitario del Frente Amplio, que solo concibe el ejercicio del gobierno de un modo autoritario, en que la única visión correcta de la realidad es la propia” (una “visión absolutista”, según los blancos). Y todos sabemos que la única visión correcta de la realidad es la del Partido Nacional, cuyo triunfo electoral es necesario “para restablecer la Libertad, la República y la Democracia en nuestra Patria” (todo sic, mayúsculas incluidas).

Los lectores ya conocen mi gusto por la ironía, pero reconozco que no habría sido capaz de pergeñar parrafadas como esta, escrita sin ninguna intención humorística:

“Las continuas amenazas que, de toda forma y en todo momento, se hacen contra la prensa libre -soporte indispensable de la Libertad individual- así como el rechazo a cualquier crítica legítima y control de la gestión del gobierno, muestran a las claras el avasallamiento creciente del Frente Amplio contra nuestras más caras tradiciones libertarias”. Todo sic, ¡qué lo parió!

“La Libertad, la Democracia y la República, (y dale con las mayúsculas) deben ser defendidas a cualquier precio ante los continuos ataques por parte del Frente Amplio”. Se ve que no se animaron a hablar de los tanques rusos en Montevideo, pero faltó poco…

Pero no nos preocupemos, puesto que “Unidad Nacional se compromete a ser generadora de esperanza, de amparo, de unión de los orientales para terminar con la fractura social que padecemos, en franco y fraterno espíritu de integración con todo el Partido Nacional, que es el único instrumento del indispensable cambio de rumbo en la conducción del Uruguay, para felicidad de cada uno de los orientales”. (Todo sic)

¡Estamos salvados!