Archivo para 27 junio 2015

27
Jun
15

uruguay … el día que los fascistas dieron el golpe

A 42 años del golpe

A última hora del 26 de junio de 1973, el decreto firmado por Bordaberry no hizo sino consolidar formalmente una situación de hecho que venía arrastrándose y profundizándose desde hacía algunos años.

Esa situación se caracterizaba por el endurecimiento de la represión como única respuesta a la crisis y al descontento que esa crisis provocaba en los sectores populares. A esta altura parece claro que el golpe de Estado respondió a la necesidad de desarticular el movimiento sindical, acallar la protesta de los sectores populares, neutralizar a la oposición política y contar con instituciones y jerarcas genuflexos de modo de asegurarse de que no hubiera incómodos contralores.

El combate a la insurgencia armada fue el pretexto perfecto para la escalada de violencia desatada desde el gobierno de Pacheco Areco, primero y de Juan María Bordaberry, después. Recordemos que el MLN fue militarmente derrotado en forma definitiva a mediados de 1972, luego de la debacle sufrida por la organización a partir de los sucesos de abril de aquel año. Por eso denunciamos la falsedad del argumento esgrimido por la derecha para justificar o explicar el quiebre institucional.

Los sectores más gorilas sostienen que el golpe fue necesario para que las Fuerzas Conjuntas pudieran combatir eficazmente a la subversión; los más moderados recurren a la teoría de los dos demonios: acusan a la guerrilla tupamara (el demonio uno) de haber iniciado las acciones violentas, con lo que el otro demonio (los golpistas), una vez derrotado el MLN, siguieron de largo y se adueñaron del Estado.

Múltiples circunstancias hicieron posible el quiebre institucional y el advenimiento de la dictadura. En el plano internacional, la plena vigencia de la guerra fría llevó a EEUU a desplegar su estrategia intervencionista; no en vano la CIA estuvo detrás de los golpes de Estado que tuvieron lugar en el cono sur: Brasil primero (1964), Bolivia, Perú, Uruguay, Chile y, finalmente, Argentina (1976). En el plano interno, el Parlamento -dominado por los sectores conservadores- se mostraba incapaz de dar una respuesta adecuada a la crisis, a la protesta y a la represión.

Esto fue minando poco a poco el prestigio del sistema político y los dirigentes cayeron en un descrédito generalizado a los ojos de la población. Por contagio, la democracia empezó a ser percibida de la misma manera, lo que llevó a que las instituciones republicanas fueran vistas como un obstáculo.

Al cabo de 12 años sin democracia, los uruguayos aprendimos, finalmente, a valorarla en toda su dimensión.

25
Jun
15

uruguay y la clase obrera

Histórico compromiso con la clase trabajadora

escribe: Hugo Acevedo

En un contexto temporal marcado por las secuelas de la violencia crónica en el fútbol, la liberación de la médica Milvana Salomone y la fulminante captura de sus secuestradores, la realidad empañó un episodio histórico que tiene fuerte connotación política y simbólica.

Se trata, nada menos, que de la participación del presidente Tabaré Vázquez en el acto inaugural del Congreso del PIT-CNT, la central obrera que aglutina a más de 400.000 trabajadores organizados.

Por supuesto, no puede sorprender la sintonía entre el tercer gobierno frenteamplista y la clase obrera, en tanto -durante el ciclo progresista- se ha operado una sustantiva mejora de la calidad de vida de la inmensa mayoría de la población, más allá de obvias asignaturas pendientes.

El restablecimiento de la negociación colectiva entre las patronales y los gremios con la activa participación del Estado, la sostenida recuperación e incremento de salarios y pasividades, la caída de la tasa de desempleo y de la informalidad, la generación de miles de puestos de empleo y el masivo acceso de un auténtico ejército de uruguayos a derechos otrora conculcados, constituyen señas de identidad de los gobiernos de izquierda.

Por supuesto, esta es la primera vez que un presidente de la República se presenta y habla en un congreso de trabajadores sindicalizados, quienes defienden sus intereses y conquistas, acorde a nuestras mejores tradiciones democráticas y humanistas y al insoslayable compromiso con la pública felicidad.

Es que Tabaré Vázquez, más allá de interpretar las esperanzas, aspiraciones y expectativas del colectivo social en sus actos de gobierno, fue, desde muy joven, un integrante de esa clase trabajadora.

Como bien lo recordó y explicitó en su discurso, Vázquez no olvida su origen, que es intrínsecamente popular. En efecto, siendo muy joven, fue vendedor de diarios, trabajó en una carpintería y en un almacén y hasta fue obrero de la construcción.

A diferencia de otros exmandatarios – a excepción obviamente de José Mujica- Tabaré no tiene origen burgués y se construyó profesionalmente a sí mismo.

Su propia historia de vida lo transformó en un protagonista y testigo privilegiado de la realidad, en un periplo existencial y de aprendizaje cotidiano que fue fraguando su sensibilidad e identidad política.

Más allá de su explícita reivindicación de la negociación colectiva y de su convocatoria al diálogo social que será inaugurado en setiembre, sin dudas lo más trascendente es su inclaudicable compromiso con una agenda pública de talante transformador, al margen de eventuales desaceleraciones y coyunturas económicas adversas.

Los sindicalistas, que como corresponde no abdican de sus legítimos reclamos de privilegiar los salarios más sumergidos, entre otras demandas, tienen claro que si el resultado electoral hubiera sido otro, en un gobierno de derecha ya estaríamos padeciendo un ajuste fiscal.

También saben que jamás un presidente conservador acudiría a la invitación de la clase obrera, porque los partidos de la oposición comparten el mismo paradigma concentrador del gran capital y la más rancia oligarquía, acorde a lo que marca la historia.

El fortalecimiento del frente social -que siempre fue un aliado estratégico de la izquierda- permitirá afrontar los desafíos de un presente complejo y consolidar y profundizar el proyecto de cambio.

22
Jun
15

israel y eeuu

El pacto encubierto entre Israel y los Estados Árabes del Golfo se hace público

 

The Intercept
En 2009 un cable diplomático del Departamento de Estado de Estados Unidos desveló por primera vez la sospecha sobre la consolidación de una alianza entre Israel y los Estados árabes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). El cable citaba a Yacov Hadas, funcionario de la embajada israelí, y señalaba: “[…] los árabes del Golfo admiten el papel israelí por lo que perciben de la estrecha relación de Israel con Estados Unidos”, y añadía: “los Estados del CCG se piensan que Israel puede hacer milagros”. 

Israel y los Estados del Golfo compartían ya entonces el interés por contrarrestar lo que consideraban el aumento de la influencia iraní en Oriente Próximo. Así, mientras ambas partes parecían oponerse en público –la operación militar israelí Plomo Fundido que acababa de cobrarse más de 1.400 vidas palestinas en la Franja de Gaza recibió la condena de Arabia Saudí, que la calificó en carta a Naciones Unidas como “feroz agresión”– sus dirigentes mantenían en secreto “buenas relaciones personales”, según un cable referido por Hadas. Al parecer, el funcionario israelí añadió que los árabes del Golfo “aún no están preparados para hacer público lo que dicen en privado”.

Han pasado ya seis rápidos años y parece como si los Estados del CCG ya estuvieran listos para hacer públicas sus buenas relaciones con Israel. En un evento que ha tenido lugar esta semana en el Consejo de Relaciones Exteriores en Washington (del que ha informado Eli Lake en Bloomberg) ex funcionarios saudíes e israelíes de alto rango no sólo han compartido escenario sino que han revelado que ambos países han celebrado una serie de reuniones de alto nivel para discutir objetivos estratégicos compartidos, particularmente en relación con el ascenso regional de Irán. En el encuentro de Washington, el ex general saudí Anwar Eshki promovió abiertamente un cambio de régimen en Irán mientras que el ex embajador israelí ante la ONU, Dore Gold, en otro tiempo crítico feroz de Arabia Saudí, se refirió a su acercamiento al país en los últimos años y a la posibilidad de resolver las diferencias aún existentes entre ambas naciones diciendo: “Nuestra posición hoy en día en esta fase no significa que hayamos resuelto todas las diferencias que han existido entre nuestros países durante décadas pero esperamos poder abordarlas plenamente en los próximos años”.

Las relaciones con Israel han sido durante mucho tiempo materia vetada en los Estados árabes. A raíz de la creación de Israel en 1948 y del consiguiente desplazamiento de cientos de miles de refugiados palestinos, los gobiernos de Oriente Próximo han venido manteniendo una posición pública hostil hacia Israel acorde con lo que ha sido una constante popular durante años. Aunque algunos países, como Egipto bajo la dictadura militar de Sadat, hayan firmado tratados de paz formales con Israel en contra del sentimiento de sus pueblos, la mayoría de los países del Golfo se han abstenido.

En los últimos años, sin embargo, el acercamiento de los líderes del CCG a Israel ha cobrado impulso debido al fenómeno dual de las revueltas árabes y de la creciente influencia de Irán. El año pasado, el príncipe saudí Turki bin Faisal dio un paso sin precedentes al publicar un artículo de opinión en un importante periódico israelí en el que llamaba a la paz entre Israel y los países del CCG, así como reclamaba una solución al conflicto entre Israel y Palestina. En los últimos años y como consecuencia de que la administración de Obama haya priorizado la distensión con Irán, se han hecho públicos informes que desvelan la cooperación encubierta en materia de seguridad entre Israel y los Estados del CCG. La web de Middle East Eye ha documentado recientemente la existencia de vuelos regulares secretos entre Abu Dhabi y Tel Aviv a pesar de la manifiesta prohibición de que ciudadanos israelíes entren en Emiratos Árabes Unidos.

En su libro de 2012, After the Sheikhs: The Coming Collapse of the Gulf Monarchies [Después de los jeques: el colapso de las monarquías del Golfo], el profesor de la Universidad de Durham, Chris Davidson, auguraba que los Estados del Golfo seguirán buscando el apoyo de Israel debido a las crecientes presiones externas que se ciernen sobre los Estados del CCG como consecuencia de la convulsión regional. A pesar de describir a los países del CCG como un conjunto de “poblaciones nacionales mayoritariamente anti-israelíes y pro-palestinas”, y de constatar que “la cuestión de Israel y del sionismo sigue provocando un fuerte rechazo”, el libro documenta que en los últimos años se ha intensificado la coordinación económica y política encubierta de los dirigentes del CCG con sus homólogos israelíes.

Sin embargo, hay indicios de que incluso en el interior de estos países el sentimiento popular anti-israelí se puede estar transformando. Una encuesta a la opinión pública saudí realizada recientemente por estudiantes del Centro Interdisciplinario de Herzliya, una universidad israelí, halló que era minoría la población saudí que consideraba a Israel como una amenaza importante para su país, y citaba en cambio a Irán o al naciente Estado Islámico como sus preocupaciones primeras. “Lo que pensamos aquí en Israel acerca de los saudíes no es exactamente lo que son”, apunta Alex Mintz, del Centro de Herziliya y supervisor de las encuestas. “Damos por supuesto que sabemos lo que piensa la gente en Irán, en Gaza o en Arabia Saudí, [pero] no he hablado con nadie que piense que los saudíes dirían, con un margen de 3 a 1, que temen más a Irán que a Israel; nadie predijo nada parecido”.

Dado que el gobierno de Obama pretende concluir un polémico acuerdo nuclear con Irán el mes que viene, es previsible que la coordinación estratégica entre los Estados árabes del Golfo e Israel –aliados tradicionales de Estados Unidos y coaligados en su oposición al acuerdo– siga aumentando. La decisión de que fueran ex funcionarios de alto nivel, en su calidad de representantes de los intereses del Golfo y de los intereses de Israel respectivamente, quienes hicieran pública su cooperación no es más que la última señal del brío que está cobrando esta alianza en expansión. Teniendo en cuenta que esta relación prospera teniendo como telón de fondo el ininterrumpido conflicto palestino-israelí y el ascenso de los partidos políticos de extrema derecha dentro del propio Israel, parece evidente que los dirigentes del CCG, tras la primavera árabe, han decidido situar sus estrechos intereses políticos por encima de cualquier principio públicamente declarado sobre la estabilidad regional.

 

Fuente: https://firstlook.org/theintercept/2015/06/05/israel-gcc-alliance-shall-named/

20
Jun
15

uruguay …

 

Tenemos las más altas cotas de miseria

escribe: Víctor Corcoba Herrero

En ocasiones, ciertamente, se necesita una buena dosis de paciencia para soportar las desigualdades, las calumnias, las enfermedades, los atropellos; pero al fin, creo que vale la pena no sentirse ofendido y mostrar un espíritu conciliador.

Sabemos que las regiones de América del Norte y Asia-Pacífico han incrementado el mercado de ricos y, que esta última zona recupera el primer lugar en población de alto patrimonio; sin embargo, tenemos las más altas cotas de miseria material, puesto que cada día cohabitan con nosotros más pobres, pero también hay una miseria moral que nos convierte en cautivos del vicio y prisioneros de todo tipo de corrupciones, y hasta una miseria más espiritual que nos golpea cuando nos alejamos unos de otros y, en lugar de amor, fabricamos odio e intereses.

Naturalmente, no se puede ser más mísero, cuando el poder, el lujo y el dinero, se antepone a la exigencia humana de una distribución equitativa, a la sobriedad y al compartir para que todos nos sintamos bajo ese clima armónico que, absolutamente todos nos merecemos, por el simple hecho de ser personas.

Debido a este incremento de miseria humana, todo se degrada, hasta la misma tierra productiva. Según Naciones Unidas, alrededor de quinientos millones de hectáreas podrían rescatarse de forma eficaz en lugar de ser abandonadas. No olvidemos que esta degradación también contribuye a generar una cuarta parte de los gases de efecto invernadero que están calentando el planeta.

No me extraña, pues, que un líder mundial como el Papa se afane a través de una encíclica sobre la protección del medio ambiente, en pedir responsabilidad ante un mundo en destrucción.

Se ha dicho que la única tristeza es no ser santos (L.Bloy); podríamos decir también que hay una señera miseria, la de no vivir como hijos del amor y, por consiguiente, hermanos de corazón. El día que la humanidad se sienta como una familia unida e indivisible, habremos progresado en la auténtica riqueza, en la de sentirnos, ciudadanos del mundo.

De lo contrario, esta misma humanidad morirá por sí misma, entre la desesperanza y el aburrimiento, entre el rencor y la venganza, entre el todo y la nada en definitiva.

Desde luego, hay una manera de contribuir a nuestra propia protección, y es la de no encogerse de hombros ante nada, ni ante nadie. Por ello, quizás tengamos que avergonzarnos de nuestra pasividad, de nuestro dejar hacer, obviando que todo lo que le ocurre a un ser humano, por lejano que nos parezca, no debe resultarnos ajeno a nosotros.

Es hora, por tanto, de establecer un final para las contiendas y un principio para el amor. Evidentemente, tenemos que dejar de sembrar dolores, poniendo en práctica la instrucción de obtener lo mejor de cada cual.

“¿Qué otro libro se puede estudiar mejor que el de la humanidad?”, como se interrogaba el pensador indio Mahatma Gandhi.

Con esta interpelación, cada uno consigo mismo, tal vez deberíamos ser más compasivos, más habitantes en guardia, más humanidad en común, reconociendo que los niños son los continuadores del linaje, y que nosotros hemos de ejemplarizar nuestras acciones con vistas a su enseñanza.

No es fácil, lo decía el mismo fundador del Budismo: “Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo”. En consecuencia, para empezar a enderezarnos, sospechemos de aquella generosidad que no cuesta y no duele.

17
Jun
15

farc y la paz colombiana

Aporte positivo a la paz en Colombia

escribe: Niko Schvarz

Podemos estar plenamente satisfechos por la contribución en múltiples aspectos de las fuerzas políticas y sociales uruguayas al éxito indudable del II Foro por la Paz en Colombia, que se desarrolló en Montevideo entre el 5 y el 7 de junio, con actividades múltiples (foro parlamentario, 8 mesas redondas y 4 paneles) y con la participación de más de 600 delegados de un centenar de organizaciones de Argentina, Brasil, Paraguay, Venezuela y de la propia Colombia, unidas por el afán humanitario de colaborar en la construcción de una paz estable y duradera con justicia social en la hermana república.

Existe el convencimiento generalizado de que esos objetivos se alcanzaron, gracias a un trabajo denodado y colectivo, cuyos efectos repercuten en la esfera internacional y ya se hacen sentir en la propia Colombia y en la mesa de negociaciones de La Habana, la cual prosigue su labor.

Por una sugestiva coincidencia, el día en que se iniciaba el Foro por la Paz en Montevideo, se daba en cuenta en La Habana de la decisión del gobierno de Juan Manuel Santos y de la guerrilla de las FARC-EP de constituir una “Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, que será un mecanismo independiente e imparcial de carácter extrajudicial”.

Junto a la presencia de destacadas personalidades como Theotonio dos Santos, el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, los colombianos Jaime Caycedo y Gloria Inés Ramírez, la presidenta del Consejo Mundial de la Paz Socorro Gomes, así como Ricardo Canesse del Frente Guazú paraguayo y del académico colombiano Víctor Manuel Moncayo, lo que logró mayor impacto internacional fue la intervención en la clausura del Foro del ex presidente uruguayo José Pepe Mujica, que dio la tónica del evento.

Mujica señaló que “la paz en Colombia es hoy lo más importante en América Latina” y reveló que habló personalmente del tema con las FARC-EP y con el presidente Santos, en el afán de encontrar soluciones de compromiso en busca de verdad y justicia, en un proceso contradictorio en el cual hay que negociar y acordar, “y esto requiere el apoyo de toda América”. Reiteró que “la patria es nuestra América Latina” y la necesidad de la plena integración: “Ahí se juega el porvenir de todos; si no, somos una hoja al viento”.

Abogó en suma por América Latina como “un continente de paz y justicia social, donde valga la pena nacer”. Alertó asimismo que la guerra abre la peligrosa posibilidad de la intervención extranjera; que “si un país está en guerra, es problema de todos” y que “la causa de la paz en Colombia requiere el apoyo de gobiernos de distinto signo”. En conclusión, reitera que este es el problema más importante hoy en toda América Latina y a la vez, si ello se logra, “daremos pasos de siete leguas para la unidad regional”.

Ideas similares afluyeron en el Foro Parlamentario que acompañó el encuentro, en el que participaron unos 80 parlamentarios de diversos países y una delegación uruguaya encabezada por el presidente de la Cámara de Diputados, Alejandro Sánchez, y el presidente del Senado, Raúl Sendic. Este último manifestó que la guerra en Colombia “es un problema de los latinoamericanos y de la humanidad, que requiere el apoyo de los latinoamericanos para enfrentar intereses poderosos que están detrás de las causas del conflicto”.

A su juicio, la paz comprende no solo el cese del conflicto, sino además “un proceso complejo de justicia, de construcción democrática, educación, producción, trabajo, defensa del medioambiente y conquista de derechos”. Mencionó los esfuerzos desplegados por el gobierno uruguayo por la paz en Colombia, como lo hizo el presidente Tabaré Vázquez en la Cumbre de las Américas en abril en Panamá.

Estos pronunciamientos son tanto más oportunos desde que en las conversaciones de La Habana hay señales contradictorias del gobierno colombiano. Leemos en la última edición del semanario Voz una entrevista con el dirigente de las FARC-EP, comandante Carlos Antonio Lozada, quien señala que llegaron a la mesa de negociación “convencidos de encontrar una salida dialogada a un conflicto de carácter político y socioeconómico pero el gobierno de Santos sigue pensando en una salida militar”.

Insiste en que debe decidirse un cese bilateral del fuego y que esa es “una bandera irrenunciable” del movimiento. Se recogen asimismo otras opiniones (de Timoleón Jiménez, Jairo Ramírez, Pastor Alape y un llamado de 740 organizaciones a la mesa de La Habana) que mencionan las dificultades interpuestas por el gobierno de Santos al proceso de paz. La compartible conclusión es que se debe proseguir por todas las vías con ese empeño.

15
Jun
15

pacheco areco y j. m. bordaberry dos pro fascistas

Pacheco Areco enfrentó al sindicalismo con su militarización, y fue embajador de la dictadura en España, Suiza, y EE.UU. hasta 1982

El presidente de la militarización

escribe: Luis Casal Beck

En los últimos días, resurgió el debate público sobre el ciclo presidencial del colorado Jorge Pacheco Areco (1920-1998), que gobernó, en la mayor parte de su período (6/12/ 1967-1/3/1972), con medidas de seguridad, adoptadas en junio de 1968 contra el movimiento sindical, opuesto a la política económica que impulsaba.

Pacheco Areco militarizó a miles de trabajadores en huelga, y le asignó un papel inédito, a nivel local, a nuestras Fuerzas Armadas. Ideario, repasa aspectos de su vida, signada en muchos tramos por el misterio.

Sobre finales de 1970, la agrupación batllista que lideraba el senador Zelmar Michelini (“Movimiento por el Gobierno del Pueblo”, lista 99), decidió separarse del Partido Colorado. Poco después, (5/2/1971), estuvo en la fundación de Frente Amplio. En su resolución, los seguidores de Michelini declararon que “las orientaciones ideológicas de la 99, son incompatibles con la filosofía y las prácticas políticas y policiales del actual gobierno”.

El presidente de la República, era desde el 6 de diciembre de 1967, Jorge Pacheco Areco, “(…) frente a la profunda crisis social y económica que afecta al país, consecuencia del estancamiento (productivo y la dependencia) y la (acción de la) oligarquía de terratenientes y banqueros, y el profundo desequilibrio en la distribución de la riqueza(…) las fuerzas que detentan el poder, han respondido (a los reclamos populares) con la más brutal represión policial; con la persecución, destitución y confinamiento en los cuarteles y en la Isla de Flores, de los dirigentes obreros; con la militarización ilegal de grande sectores de trabajadores”, decía la 99 en aquel documento de la ruptura.

Y agregaba: “han intervenido arbitrariamente los entes autónomos y procurado su privatización; han permitido el dominio desde el exterior de la mayor parte de la banca nacional, y como consecuencia, de la industria y el comercio; han intervenido los organismos de la enseñanza, sometido a estudiantes y profesores a una vasta acción inquisitoria, y pretendido el adoctrinamiento fascistoide de las nuevas generaciones; han instaurado un régimen de censura a los medios informativos, clausurando órganos de prensa e ilegalizando partidos políticos”.

“Si una sociedad es agredida, tiene el deber de responder a la fuerza con la fuerza”, sostuvo el propio Pacheco Areco el 1 de julio de 1968, al disponer la movilización militar de los trabajadores en huelga. Para este gobernante colorado, el movimiento sindical y los estudiantes en conflicto, no actuaban en defensa de sus intereses legítimos.

Eran “agresores”, y era válido, recurrir a los aparatos de seguridad estatal (policía, militares), para enfrentarlos (ver “Discursos, mensajes y declaraciones del señor Presidente de la Republica Oriental del Uruguay, don Jorge Pacheco Areco, Imprenta Nacional, 1968, 73 páginas).

Nacido en Montevideo el 9 de abril de 1920, Jorge Pacheco Areco era hijo del médico Manuel Pacheco (diputado colorado por Montevideo entre 1917 y 1919), y de Liliana Areco, cuyo progenitor Ricardo J Areco, abogado, prohombre del batllismo, fue diputado, inicialmente por Treinta y Tres (1902-1905), senador (1907-1913; 1915-1919), y miembro del Conejo Nacional de Administración (1919-1924).

Estudió abogacía, obtuvo un empleo en la administración publica (Aduana), empezó a hacer periodismo en el diario “El Día”, consiguió dar clase de literatura e idioma español en el Colegio Alemán (1940-1945); se casó joven (Angélica Klein, tres hijos:, Ricardo, Jorge, María Isabel); practicó el deporte con intensidad (boxeo, aparatos).

Inició su militancia política en filas de una corriente conservadora del batllismo (la lista 14, cuyo principal portavoz fue César Batlle Pacheco, familiar suyo, enfrentada con la renovadora lista 15 de Luis Batlle Berres). En 1959, llegó a la subdirección de “El Día”, y en 1961, a su dirección.

Al año siguiente, resultó electo diputado por Montevideo (lista 10; 23.303 votos; dos bancas), ocupando el escaño en los cuatro años siguientes (1963-1967). Fue un legislador más.

Pacheco Areco simpatizó desde un primer momento con el movimiento que buscó reformar la constitución de 1952, pasando del gobierno colegiado al presidencialismo. Esto lo enfrentó a “El Día” (colegialista), y en noviembre de 1965, renunció a su dirección.

El general Oscar Gestido, de su mismo sector (Unión Colorada y Batllista), le propuso en 1966 que fuera su compañero de fórmula (después de fracasar en el planteo, con otros posibles candidatos).

En aquel año triunfó el Partido Colorado (el binomio Gestido-Pacheco, fue el mas votado), y la reforma constitucional (papeleta naranja), se impuso ampliamente. Paralelamente, Pacheco resultó reelecto como diputado (lista 123; 28.28.576 votos, tres bancas).

El 1 de marzo de 1967, asumió el nuevo gobierno. Pacheco Areco convertido en presidente de la Asamblea General y vicepresidente de la República. Pero solo por unos pocos meses. El 6 de diciembre, murió Gestido a raíz de una crisis cardíaca, y empezó el ciclo de gobierno de Pacheco Areco, que marcó un antes y un después en nuestra historia política.

En las elecciones siguientes (1971) en un escenario social desgarrado por la violencia, intentó su propia reelección (expresamente prohibida por la Constitución); reunió el apoyo de 491.680 ciudadanos (se requerían 832.060), y su “defín” por el régimen constitucional vigente (Juan Maria Bordaberry), con sus votos (Movimiento Nacional Releccionista), resultó electo presidente, en comicios considerados fraudulentos por la oposición. (la diferencia entre los colorados y los blancos liderados por Wilson Ferreira, fue de apenas 12.802 votos).

En este período, crecieron tanto la guerrilla como la ultraderecha violentista, con muertos y desapariciones (ver informe final de la Comisión para la Paz, 2002).

Pacheco Areco, como el líder colorado de la fracción mayoritaria de su partido, inició ahí su carrera diplomática. Primero, España (1972-1979); después Suiza (1979-1980), y por último lo Estados Unidos (1980-1982). En 1973, cuando el golpe de estado, le envió un telegrama a Bordaberry; siguió en su cargo, y en 1980, apoyó la reforma constitucional de la dictadura, que fue rechazada por el pueblo.

En las internas de los partidos (1982), volvió a Montevideo, y fue derrotado por las corrientes opositoras de su partido, agrupadas en el Batllismo Unido. En 1984, se postuló nuevamente a la presidencia, y volvió a perder (9, 74 % de la votación). El gobierno colorado (Julio Ma Sanguinetti), lo nombró entonces embajador en Paraguay (1985-1989).

Pacheco Areco intento dos veces mas llegar al gobierno, sin éxito. En 1989 (repuntó, con un 14,68 %, en una coyuntura en que ganaron los blancos; fue electo senador, pero renuncio; su suplente fue Juan Carlos Blanco); y en 1994 (2, 56 %; un solo diputado, su hijo Jorge Pacheco Klein).

El 29 de julio de 1998, cuando contaba con 78 años, con una salud complicada (problemas cardíacos y respiratorios) murió en un sanatorio de Montevideo, El entonces presidente Sanguinetti, decretó duelo nacional, y dispuso que sus restos mortales fueran velados en el Palacio Estévez. En la sesión del Parlamento que lo homenajeó, no entraron a sala ni el Frente Amplio ni el Nuevo Espacio.

El historiador José Pedro Barrán, manifestó su sorpresa por la unanimidad de elogios sobre su persona, que surgieron de filas coloradas, lo que marcaba, en su perspectiva “su tradicional ambivalencia frente a la democracia” (ver: “Pacheco. La trama oculta del poder”, Jorge Chagas, Gustavo Trullen, Rumbo, 2005).

“(Jorge) Pacheco Areco gobernaría por casi cuatro años bajo la vigencia de Medidas Prontas de Seguridad, aplicando un régimen de excepción, con un entendimiento desaforado y anticonstitucional de sus alcances, en un doble sentido: su aplicación a diversas materias y ámbitos que nada tenían que ver con su naturaleza y objeto (ámbito de aplicación), y su eternización en el tiempo, de modo que un régimen de excepción, concebido como una solución de emergencia y de carácter transitorio, fue convertido en un estatuto permanente para la convivencia (dimensión temporal).

El gobierno de las Medidas de Seguridad

Un tercer aspecto, de inmensa gravedad, fue el mantenimiento del régimen de excepción, allí donde el ordenamiento constitucional está declarando su caducidad, en virtud del levantamiento de las Medidas de Seguridad por el Parlamento que, conforme a la Constitución, es el dueño de las mismas.

El presidente desoyó y desacató la decisión del Parlamento, manteniendo su vigencia y generano un conflicto de poderes que llegó, incluso, a abrirle juicio político por la Cámara de Representantes, por violaciones reiteradas a la Constitución (1971).

Veamos sucintamente la cronología de este desentendimiento de poderes:

13/6/1968: Poder Ejecutivo establece Medidas de Seguridad.
15/3/1969: Parlamento las levanta.

24/6/1969: Poder Ejecutivo vuelve a imponerlas.

marzo/1970: Comisión Permanente del Poder Legislativo las levanta. Desacato del Poder Ejecutivo que mantiene su vigencia.

14/7/1971: Levantamiento de las Medidas por la Asamblea General en pleno.

15/7/1971: El Poder Ejecutivo reimplanta las medidas recién derogadas.

(“¿Cómo hacer presidente a un candidato sin votos. Las elecciones protestadas de 1971 y la operación reeleccionista”, Daniel J Corbo, Planeta, 2009)

“Responder a la fuerza, con la fuerza”

Mi gobierno, como representante y defensor de la organización jurídica de la sociedad uruguaya, cumplirá con el deber de ejercer la autoridad, con la dureza y la energía que las circunstancias impongan para garantizar las libertades amenazadas.

Defenderemos la libertad de vivir en paz y en el orden, y liberaremos a los ciudadanos de los intentos de paralizar los servicios esenciales del país, que pueden constituir incluso una amenaza a la vida misma de cada uruguayo.

Hemos tomado las providencias necesarias para poner bajo jurisdicción militar (los) servicios esenciales.

Hemos llamado bajo bandera a los retirados militares para aumentar los cuadros de las Fuerzas Armadas y hemos dispuesto los traslados de tropa necesarias, para suministrar los esfuerzos cuando se requieran.

Aplicaremos todo el peso de la ley militar para sancionar a los malos uruguayos, y deportaremos de acuerdo a la ley, a los agitadores extranjeros.

Es la hora de la movilización espontánea. Es la hora de la acción y del coraje de todos los uruguayos. A ellos apelo y en ellos confío. No solo los que atacan el orden son nuestros enemigos. Los desertores y los indiferentes, también lo son.

Gabinete empresarial y violencia pública

“El mes de mayo de 1968, fecha en que asume funciones ministeriales un grupo de poderosos empresarios, puede ser considerado como punto de partida del nuevo modelo. El “gabinete ministerial”, venía a sustituir a un elenco político tradicional.

El 13 de junio (de ese año) el Poder Ejecutivo decreta Medidas Prontas de Seguridad que regirán en forma casi permanente hasta 1972. Ante la previsibilidad del conflicto que provocaría la nueva política económica, era preciso contar con el instrumento adecuado para prevenirlos y reprimirlos.

(El 28 de junio) se decreta la congelación de precios y salarios, que servía de sustento al proyecto estabilizador que, fiel a los lineamientos del FMI, apuntaba a la contención salarial, el mantenimiento del tipo de cambio y el control directo por el Estado, de casi todos los precios.

(la congelación salarial) desató una vasta movilización popular, protagonizada por el movimiento sindical y los estudiantes, que fue violentamente reprimida por la policía. Se iniciaba así, un período de intensa agitación social que se prolongaría casi sin interrupciones hasta la etapa pre-electoral de 1971.

(En esa coyuntura) perdieron la vida el obrero municipal Arturo Recalde, y varios estudiantes (Liber Arce, Susana Pintos, Hugo de los Santos, Julio Spósito, Heber Nieto), y, ante los permanentes conflictos laborales, numersos gremios fueron militarizados.

Mientras tanto, el Poder Ejecutivo gobernaba por decreto sustentado en la vigencia casi permanente de las Medidas de Seguridad, y en el desconocimiento de las escasas resoluciones legislativas emanadas de un Parlamento que exhibía un progresivo y alarmante debilitamiento.

Desde el 13 de junio de 1968, fecha en que fueron implantadas las Medidas de Serguridad hasta el 15 de marzo de 1969, la Asamblea General fue citada 83 veces consecutivas, sin lograr nunca el quórum para sesionar. Era la “política de los cuartos intermedios”, y (Carlos) Quijano (director de “Marcha”), comentaba: “los legisladores han eludido el pronunciamiento, y la omisión es mucho mas grave que la aprobación”.

(“El derrumbe de la Suiza de América”, “El pachequismo y el golpe militar”, Milita Alfaro, “Bases de la historia uruguaya”, Nº 8, dirigida por Milton Schinca., 1985).

13
Jun
15

china, un rumbo explicable

Falsa alternativa al capitalismo

escribe: Ugo Codevilla

No son pocos los analistas (Pepe Escobar, Ignacio Ramonet, Vicky Peláez, et al) que insisten en el gran paso delante de China al abrir el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (BAII), una especie de FMI del Asia Pacífico. Con esta apertura, más un PIB parecido al de EEUU, China (cuyas inversiones aparecen en el mundo entero, especialmente en África) se estaría preparando para desplazar a EEUU; acorde a los hechos, como eje único del capitalismo mundial (en los setenta se mencionaba a Japón).

En otras palabras, hablan de multipolaridad. Considerado saludable por contraponerse a la unipolaridad norteamericana, que amenaza al mundo con la autodestrucción.

China, como cabeza del grupo resistente, es decir, China, India y Rusia (más precisamente el grupo de Shangai), estarían dando la pelea. Lisa en contra de un imperio en decadencia, debido a ello, intimida al mundo entero con la imposición, la guerra y la intromisión. En esto último, estamos totalmente de acuerdo. Nunca en que ese grupo de países signifique alternativa alguna en cuanto depredación económica.

La confrontación China vs EEUU, se enmarca en lo referido al mercado y en tal sentido, ambas se embanderan en el mismo capitalismo global de fondo neoliberal. ¿Existen diferencias? Sí, y muy marcadas.

China creció a nivel de potencia debido al traslado de la industria manufacturera de Occidente, sedienta de la súper explotación de su fuerza de trabajo y el desdén por una de las más peligrosas contaminaciones ambientales del planeta. En cuanto al poder subyacente, la fuerza económica china se basa en la fortaleza de un anacrónico partido comunista, garantía suprema de los inversionistas extranjeros.

Con la excepción de la revuelta de Tian´anmen, en el gran dragón ni las moscas hacen ruido. Por el contrario, los mega ricos siguen el camino de las excentricidades, como salir de paseo a París con sus 6400 empleados o regalarle una lap top de oro a su perro.

La creación del BAII responde a cubrir la vulnerabilidad financiera que posee al competir internacionalmente bajo la ley del dólar o el resto de la canasta del FMI (euro, yen, libra). Conformar un polo de comercio internacional basado en el yuan le permite alimentar los factores que lo hacen fuerte, poca deuda y mucho ahorro.

En cuanto a la participación de países europeos en el evento, no cambia mucho. ¿Acaso, la actividad financiera de Hong Kong es enteramente china luego del traspaso? El BAII no significa alternativa económica alguna, tan sólo que China puede dinamizar un comercio más sólido que el que provee el dólar.

Lo importante no es si el comercio es más adecuado financieramente, sino la razón de su dinámica. En este aspecto, se la conoce como gran compradora de materias primas y por su fortaleza industrial. En buena medida, empresas del Primer Mundo que han recalado en ese inmenso país (deslocalización).

No obstante, cuando se habla de hegemonía, se trata de la capacidad de dominación contenido en un país o conjunto de ellos, para impulsar un modo de producción y con ello, la cultura consecuente. ¿Alguien quiere ser como China? ¿Existe un sueño chino? La negación es rotunda.

Lo grave de la algarabía antiimperialista de los citados articulistas es haber creado (no sólo ellos) la sensación de una confrontación parecida a la que una vez sostuvo el socialismo versus el capitalismo. Caer en esta trampa sería miserable. No se alienta una contradicción entre dos sistemas económicos diferentes, sino la gestación de una guerra al interior del modo, similar a la segunda guerra mundial. En la actualidad, el centro mundial del capitalismo, pese a estar escoriado, pretende poner en cintura a China.

EEUU y sus aliados cercanos controlan gran parte del comercio mundial (mucho de este, inter empresas), posee más del 50 por ciento de las empresas más fuertes del planeta; es el mayor inversor en ciencia y tecnología en red con Europa, mueve el grueso de las finanzas mundiales (sobre todo la especulativa), controla la mayor parte de los medios de comunicación, extienden su cultura de consumo desbordado en base a deudas y destina 600 mil millones de dólares anuales en defensa, es decir, el 47 por ciento del gasto mundial.

Con los chinos no hay alternativa, es el mismo capitalismo. Y lo vemos en el trato mantenido entre el gran dragón y Brasil, a quien prometió inversiones por 53 mil millones de dólares. Sin embargo, el intercambio no robustece a la industria brasileña ya que los chinos, al mejor estilo británico del siglo XIX, prefieren cobrarse con materias primas.

11
Jun
15

Ignacio ramonet opina

La nueva geopolítica del petróleo

 

Ignacio Ramonet
escribe: Ignacio Ramonet Periodista español. Presidente del Consejo de Administración y director de la redacción de “Le Monde Diplomatique” en español.

Foto: Laura Pontiggia

¿En qué contexto general se está dibujando la nueva geopolítica del petróleo? El país hegemónico, Estados Unidos, considera a China como la única potencia contemporánea capaz, a medio plazo (en la segunda mitad del siglo XXI), de rivalizar con él y de amenazar su hegemonía solitaria a nivel mundial. Por ello, Washington instauró secretamente, desde principio de los años 2000, una “desconfianza estratégica” con respecto a Pekín.

El presidente Barack Obama decidió reorientar la política exterior norteamericana considerando como criterio principal este parámetro. Estados Unidos no quiere encontrarse de nuevo en la humillante situación de la Guerra Fría (1948-1989), cuando tuvo que compartir su hegemonía mundial con otra “superpotencia”, la Unión Soviética. Los consejeros de Obama formulan esta teoría de la siguiente manera: “Un sólo planeta, una sola superpotencia”.

En consecuencia, Washington no deja de incrementar sus fuerzas y sus bases militares en Asia Oriental para intentar “contener” a China. Pekín constata ya el bloqueo de su capacidad de expansión marítima por los múltiples “conflictos de los islotes” con Corea del Sur, Taiwán, Japón, Vietnam, Filipinas… Y por la poderosa presencia de la VIIª flota de Estados Unidos. Paralelamente, la diplomacia norteamericana refuerza sus relaciones con todos los Estados que poseen fronteras terrestres con China (exceptuando a Rusia). Lo que explica el reciente y espectacular acercamiento de Washington con Vietnam y con Birmania.

Esta política prioritaria de atención hacia el Extremo Oriente y de contención de China sólo es posible si Estados Unidos logra poder alejarse de Oriente Próximo. En este escenario estratégico, Washington interviene tradicionalmente en tres ámbitos. En primer lugar, en el ámbito militar: Washington se encuentra inmerso en varios conflictos, especialmente en Afganistán contra los talibanes y en Irak-Siria contra la Organización del Estado Islámico. En segundo lugar, en el ámbito de la diplomacia, en particular con la República Islámica de Irán, con el objetivo de limitar su expansión ideológica e impedir el acceso de Teherán a la fuerza nuclear. Y, en tercer lugar, en el ámbito de la solidaridad, especialmente con respecto a Israel, para quien Estados Unidos sigue siendo una especie de “protector en última instancia”.

Esta “sobreimplicación” directa de Washington en la región (particularmente después de la Guerra del Golfo en 1991) ha mostrado los “límites de la potencia norteamericana”, que no ha podido ganar realmente ninguno de los conflictos en los cuales se ha implicado fuertemente (Irak, Afganistán). Conflictos que han tenido, para las arcas de Washington, un coste astronómico con consecuencias desastrosas incluso para el sistema financiero internacional.

Actualmente, Washington tiene claro que Estados Unidos no puede realizar simultáneamente dos grandes guerras de alcance mundial. Por lo tanto, la alternativa es la siguiente: o Estados Unidos continúa implicándose en el “pantanal” de Oriente Próximo en conflictos típicos del siglo XIX; o se concentra en la urgente contención de China, cuyo fulgurante impulso podría anunciar a medio plazo la decadencia de Estados Unidos.

La decisión de Barack Obama es obvia: debe hacer frente al segundo reto, pues éste será decisivo para el futuro de Estados Unidos en el siglo XXI. En consecuencia, este país debe retirarse progresivamente –pero imperativamente– de Oriente Próximo.

Aquí se plantea una pregunta: ¿por qué Estados Unidos se ha implicado tanto en Oriente Próximo, hasta el punto de descuidar al resto del mundo, desde el fin de la Guerra Fría? Para esta pregunta, la repuesta puede limitarse a una palabra: petróleo.

Desde que Estados Unidos dejó de ser autosuficiente en lo que al petróleo se refiere, a finales de los años 1940, el control de las principales zonas de producción de hidrocarburos se convirtió en una “obsesión estratégica” norteamericana. Lo cual explica parcialmente la “diplomacia de los golpes de Estado” de Washington, especialmente en Oriente Medio y en América Latina.

En Oriente Próximo, en los años 1950, a medida que el viejo Imperio Británico se retiraba y quedaba reducido a su archipiélago inicial, el Imperio estadounidense lo reemplazaba mientras colocaba a la cabeza de los países de esas regiones a sus “hombres”, sobre todo en Arabia Saudí y en Irán, principales productores de petróleo del mundo, junto con Venezuela, ya bajo control estadounidense en la época.

Hasta hace poco, la dependencia de Washington respecto al petróleo y al gas de Oriente Próximo le impidió considerar la posibilidad de retirarse de la región. ¿Qué ha cambiado entonces para que Estados Unidos piense ahora en retirarse de Oriente Próximo? El petróleo y el gas de esquisto, cuya producción por el método llamado “fracking” aumentó significativamente a comienzos de los años 2000. Eso modificó todos los parámetros. La explotación de ese tipo de hidrocarburos (cuyo coste es más elevado que el del petróleo “tradicional”) fue favorecida por el importante aumento del precio de los hidrocarburos que, en promedio, superaron los 100 dólares por barril entre 2010 y 2013.

Actualmente, Estados Unidos ha recuperado la autosuficiencia energética e incluso está convirtiéndose otra vez en un importante exportador de hidrocarburos. Por lo tanto, ya puede por fin considerar la posibilidad de retirarse de Oriente Próximo, con la condición de cauterizar rápidamente varias heridas que, en algunos casos, datan de más de un siglo.

Por esa razón, Obama retiró casi la totalidad de las tropas norteamericanas de Irak y de Afganistán. Estados Unidos participó muy discretamente en los bombardeos de Libia y se negó a intervenir contra las autoridades de Damasco, en Siria. Por otra parte, Washington busca a marchas forzadas un acuerdo con Teherán sobre el tema nuclear y presiona a Israel para que su gobierno progrese urgentemente hacia un acuerdo con los palestinos. En todos estos temas se percibe el deseo de Washington de cerrar los frentes en Oriente Próximo para pasar a otra cuestión (China) y olvidar así las pesadillas de Oriente Próximo.

Todo esto se desarrollaba perfectamente mientras los precios del petróleo seguían altos, cerca de 100 dólares el barril. El precio de explotación del barril de petróleo de esquisto es de aproximadamente 60 dólares, lo que deja a los productores un margen considerable (entre 30 y 40 dólares el barril).

Aquí es donde Arabia Saudí ha decidido intervenir. Riad se opone a que Estados Unidos se retire de Oriente Próximo. Sobre todo si Washington establece antes un acuerdo sobre el tema nuclear con Teherán, lo que los saudíes consideran demasiado favorable a Irán. Además, según la monarquía wahabita, expondría a los saudíes, y a los suníes en general, a convertirse en víctimas de lo que llaman “el expansionismo chií”. Hay que tener presente que los principales yacimientos de hidrocarburos saudíes se encuentran en zonas de población chií.

Considerando que dispone de las segundas reservas mundiales de petróleo, Arabia Saudí decidió usar el petróleo para sabotear la estrategia norteamericana. Oponiéndose a las consignas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Riad decidió, contra toda lógica comercial aparente, aumentar considerablemente su producción y hacer de ese modo bajar los precios del petróleo, inundando el mercado de petróleo barato. La estrategia dio rápidamente resultados. En poco tiempo, los precios del petróleo bajaron un 50%. El precio del barril descendió a 40 dólares (antes de subir ligeramente hasta aproximadamente 55-60 dólares actualmente).

Esta política asestó un duro golpe al “fracking”. La mayoría de los grandes productores estadounidenses de gas de esquisto están actualmente en crisis, endeudados y corren el riesgo de quebrar (lo que implica una amenaza para el sistema bancario norteamericano que, generosamente, había ofrecido abundantes créditos a los neopetroleros). A 40 dólares el barril, el esquisto ya no resulta rentable. Ni las excavaciones profundas “off shore”. Numerosas compañías petroleras importantes ya han anunciado que cesan sus explotaciones en alta mar porque no son rentables, provocando la pérdida de decenas de miles de empleos.

Una vez más, el petróleo es menos abundante. Y los precios suben ligeramente. Pero las reservas de Arabia Saudí son suficientemente importantes para que Riad regule el flujo y ajuste su producción de manera que permita un ligero aumento del precio (hasta 60 dólares aproximadamente) pero sin que se lleguen a superar los límites que permitirían reanudar la producción mediante el “fracking” y en los yacimientos marítimos a gran profundidad. De este modo, Riad se ha convertido en el árbitro absoluto en materia de precio del petróleo (parámetro decisivo para las economías de decenas de países entre los cuales figuran Argelia, Venezuela, Nigeria, México, Indonesia, etc.).

Estas nuevas circunstancias obligan a Barack Obama a reconsiderar sus planes. La crisis del “fracking” podría representar el fin de la autosuficiencia de energía fósil en Estados Unidos. Y, por lo tanto, la vuelta a la dependencia de Oriente Próximo (y también de Venezuela, por ejemplo). Por ahora, Riad parece haber ganado su apuesta. ¿Hasta cuándo?

09
Jun
15

eeuu …

Estados Unidos incrementa de la forma más irresponsable la probabilidad de graves incidentes militares en Europa Oriental y en el Mar de China
Jugando con fuego

 

escribe: Rafael Poch
La Vanguardia

 

Desde hace años, el declive relativo del poderío global de Estados Unidos en el mundo viene acompañado por un claro incremento del belicismo y de las aventuras militares, desde Oriente Medio a los Balcanes, pasando por el norte de África y Afganistán. A todo ello se suma el conflicto que ha resultado del cambio de régimen inducido por la OTAN en Ucrania y la creciente tensión en el Mar de China provocada por el despliegue militar de Estados Unidos en la región, sus alianzas y tomas de nuevas bases de apoyo en; Singapur, Filipinas, Australia y Vietnam, que se suman a las tradicionales de Corea y las del revigorizado militarismo japonés.

El resultado de todo esto es un claro incremento del peligro de una “guerra total”, como ha alertado un político tan timorato como el presidente francés, François Hollande. Una guerra total contra las nuevas y viejas potencias emergentes -sobre todo Rusia y China- cuyo riesgo, según el retrógrado ex primer ministro sueco Carl Bildt, toma fuerza en la, “incertidumbre sobre las relaciones de poder global”.

En otras palabras: el mundo bipolar se acabó con el fin de la guerra fría, el intento de mundo unipolar que le sucedió acabó en fiasco y lo que se viene afirmando desde entonces, una invitación a cierto pluralismo y consenso en las relaciones internacionales, es visto como algo “incierto” y “peligroso” con lo que hay que acabar por la fuerza.

Reaccionando al cambio de régimen en Ucrania, anexionándose Crimea y apoyando a los rebeldes de Novorrossia, Rusia ha respondido por primera vez con medidas de fuerza al avance de la OTAN en su entorno más inmediato, lanzando un mensaje a otras potencias regionales. Ese desafío es lo que se está castigando con sanciones y la nueva campaña informativa contra Rusia. Militarmente se asiste a un verdadero festival de maniobras, despliegues y tanteos provocadores alrededor del territorio ruso, en toda Europa Oriental, el báltico, el Mar Negro y el Ártico. En el último incidente, cazas rusos salieron el sábado al encuentro de un destructor americano, el USS Ross, en el límite de las aguas territoriales rusas del Mar Negro.

En el Mar de China pasa algo parecido, algo que va en claro incremento desde que en 2009 Washington iniciara su “pivot to Asia”, es decir un incremento y reorganización de su presencia militar allá con el escenario de una guerra contra China.

La semana pasada en el foro internacional de seguridad regional Shangri-La organizado en Singapur, el secretario de defensa americano, Ashton Carter, confirmó el envío a la región -atravesada por las tensiones territoriales entre vecinos- de sus recursos militares más modernos con el objetivo de afirmar la “libertad de navegación”, seudónimo del cerco de hierro alrededor de China, cosa que ésta no tiene la menor intención de aceptar. Como se hace con Rusia, la provocativa práctica de enviar aviones y barcos de guerra a patrullar justo en los límites de las zonas del adversario se ha convertido en recurso corriente y da lugar a tensiones constantes que pueden degenerar con gran facilidad en conflictos, deseados o no.

Para comprender la situación hay que observar quién lleva la iniciativa y donde ocurre: todo esto no está ocurriendo en el Golfo de México o frente a las costas de Estados Unidos, sino en su equivalente ruso y chino.

Estados Unidos está determinado a bloquear militarmente el ascenso de China o toda respuesta de Rusia a las provocaciones en su más íntimo patio trasero. Naturalmente, medios de comunicación y “expertos” de centros que orbitan alrededor de la lógica imperial y sus dineros, han iniciado una intensa campaña sobre la que no hace falta ni entrar. La realidad de que ni el Mar de China ni Ucrania pueden ser considerados como patios traseros de Estados Unidos es demasiado obvia para ser ignorada.

Washington quiere que Rusia y China acepten el mismo estatuto de vasallaje aceptado en Europa, Asia y Oceanía por países como el Reino Unidos, Francia, Alemania, Japón o Australia, pero eso no va a suceder, explicaba el mes pasado en su blog Paul Craig Roberts, que fue vicesecretario de Estado para política económica con Ronald Reagan.

“A menos que el dólar, y todo el poder americano con él, se desmorone o que Europa sea valiente y rompa con Washington para desarrollar una política exterior independiente diciéndole adiós a la OTAN, la guerra nuclear es nuestro probable futuro”, escribe ese observador.

Fuente: http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/?p=113

07
Jun
15

la distopía … uruguay

Uruguay y la distopía de Guantánamo

El término distopía fue acuñado a finales del siglo XIX por John Stuart Mill en contraposición al término utopía, empleado por Tomas Moro para designar a un lugar o sociedad ideal y sería “una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal”

 

germangorraiz
escribe: Germán Gorraiz López Analista económico y geopolítico, colabora habitualmente en varias publicaciones digitales e impresas españolas y latinoamericanas.
 
 
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El término distopía fue acuñado a finales del siglo XIX por John Stuart Mill en contraposición al término utopía, empleado por Tomas Moro para designar a un lugar o sociedad ideal y sería “una utopía negativa donde la realidad transcurre en términos antagónicos a los de una sociedad ideal”.Las distopías se ubican en ambientes cerrados o claustrofóbicos enmarcados en sistemas antidemocráticos, donde la élite gobernante se cree investida del derecho a invadir todos los ámbitos de la realidad en sus planos físico y virtual e incluso , en nombre de la sacro-santa seguridad del Estado, a eliminar el principio de inviolabilidad (habeas corpus) de las personas,síntomas todos ellos de una posterior deriva totalitaria del sistema.

La deriva totalitaria de EEUU

En los sótanos del establishment, se estaba fraguando un verdadero golpe de Estado virtual que tendría su detonante en el impactante atentado de las Torres Gemelas (conocido como 11-S), atribuido a Al Qaeda quedando desde entonces implementada la lucha contra el Eje del Mal (Irak, Irán y Corea del Norte) como leit motiv de la miopía política del nefasto mandato de George W. Busch y entronizando de paso a Bin Laden como icono del Imperio del Mal. Así, un mes después del atentado del 11-S, el gobierno de George W. Bush decidió secretamente anular una de las principales protecciones constitucionales de este país (habeas corpus) mediante la ley conocida como USA- Patriot Act bajo la justificación de su “lucha contra el “terrorismo”, según documentos oficiales revelados a finales de 2005 en una serie de reportajes en el New York Times y la posterior revelación por dicho periódico de la existencia de un programa de escuchas telefónicas altamente clasificado para vigilar correos electrónicos y llamadas telefónicas en todo el mundo para buscar patrones sospechosos, heredera natural de la unidad de contra-inteligencia creada por Rumsfeld y conocido como Talon.

Asimismo, el citado diario informó de la existencia de la red de espionaje electrónica más sofisticada del mundo, (el llamado programa PRISM o Big Brother), herramienta para monitorizar las comunicaciones de ciudadanos no estadounidenses a través de sus metadatos, verdadero monstruo virtual que habría extendido sus tentáculos hasta los servidores de compañías como Google, Apple, Micros Eloft, AOL, Facebook y Yahoo, programas ambos aprobados por el Congreso de EEUU a instancias de la Administración Bush en el 2.007 pero que por inercia apática continuaron bajo el mandato de Obama. Además, según una investigación del Washington Post,desde el 2002 se estableció la Oficina de Apoyo Estratégico (SSB),que trabajó clandestinamente sin limitaciones legales y bajo las órdenes del secretario de Defensa, Ronald Rumsfeld y entre cuyas acciones estarían los sangrantes episodios de vulneración de los Derechos Humanos en Abu Ghraib y Guantánamo, que pasarán a la Historia como paradigmas distópicos de naturaleza real (no ficticia) del siglo XXI.

Como colofón a esta deriva totalitaria de EEUU, estaría la firma con objeciones por Obama de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA), que permite a las autoridades militares la detención indiscriminada de ciudadanos estadounidenses en cualquier parte del mundo (sin especificar los cargos que se le imputan ni el tiempo de detención), reservándose Obama la interpretación personal de la sección 1.021 de dicha Ley para según sus palabras ”asegurarse que cualquier detención autorizada se llevará a cabo conforme a la Constitución y a las leyes de guerra”.

El limbo jurídico de Guantánamo

Tras la significativa erosión de la imagen de EEUU en el mundo tras los sangrantes episodios de vulneración de los Derechos Humanos en Abu Ghraib y Guantánamo, una de las primeras decisiones de Obama tras su investidura en el 2009 fue firmar una orden ejecutiva para exigir el cierre de la prisión en la base naval de Guantánamo en el plazo de un año. Sin embargo, en su segundo mandato sus asesores todavía siguen buscando los mecanismos legales para finiquitar el “limbo jurídico” de Guantánamo, un espacio virtual fruto de la ingeniería jurídica del llamado “Comité de Guerra” ( nombre en clave del selecto grupo de juristas y asesores que trabajaron a las órdenes de la Troika formada por Rumsfeld, Hayden y Cheney), verdaderos detentores del Poder durante el nefasto mandato de George W. Bush.

Por su parte, la mayoría republicana en el Congreso continúa su labor entorpecedora en un desesperado intento para evitar el esperado cierre de la prisión. Así, según prensalatina, el Congreso de EEUU, aprobó una enmienda del congresista republicano Jackie Walorski que prohíbe asignar fondos para la transferencia de los 56 detenidos de nacionalidad yemenita a su país, aduciendo” el posible efecto contagio al radicar en Yemen grupos terroristas asociados a Al Qaeda” y continuando con su política obstruccionista, el Congreso rechazó asimismo una enmienda de los demócratas que pretendía eliminar las restricciones de fondos para el traspaso a territorio norteamericano de presos de este limbo virtual, lo que ha favorecido el retraso “sine die “ del esperado cierre de Guantánamo.

¿Hacia la clausura del gulag de Guantánamo?

Obama, en el otoño de su mandato presidencial, estaría pensando seriamente en dejar como legado para la posteridad el finiquito definitivo del estigma impreso por la Administración Bush en los aparatos de poder (establishment). Así, Obama afirmó que “la guerra emprendida por George W. Bush no puede ser eterna” y citó a James Madison al decir que “ninguna nación puede preservar su libertad en medio de una guerra continua” por lo que deberá desinfectar el establishment de los virus patógenos inoculados por los lobbys de presión (lobbys financiero, complejo militar y lobby político judío), siendo una de sus prioridades el finiquito de Guantánamo, deseo quedó refrendado en su reciente discurso desde la Puerta de Brademburgo de la capital alemana donde afirmó que “hemos acabado con las guerras de Irak y Afganistán y Obama Bin Laden ya no está, pero no podemos lograr la paz en una guerra perpetua; tenemos que ir más allá y redoblar los esfuerzos para cerrar Guantánamo”.

Guantánamo ( Gitmo para los norteamericanos), se habría pues convertido en un anacronismo propia de la etapa soviética (gulags), blanco de las críticas de organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, como Code Pink, Human Rights Watch (HRW) y Amnistía Internacional (AI), que han denunciado prácticas inaceptables para la dignidad humana (privación del sueño, encierro de los prisioneros desnudos en habitáculos con bajas temperaturas , interrogatorios extenuantes y suicidios) así como un lastre para el contribuyente, pues según el Congreso de EEUU, el coste de su mantenimiento sería de cerca de 1.000 millones de dólares al año para mantener a los 132 presos que están recluidos en la actualidad desde hace más de una década.

Por su parte, el Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló recientemente el estatus de los 132 reclusos del penal de la base naval de Guantánamo (Cuba), tras una petición amparada en la ley de libertad de información (FOIA) y publicada por los diarios The New York Times y Miami Herald. Dicha lista incluye los nombres de los 64 presos de Guantánamo que tienen el visto bueno del Pentágono para ser transferidos a terceros países y eventualmente ser libertados al no existir cargos en su contra así como los nombres de 48 internos que están sujetos a detención indefinida. El estatus de “detenido indefinido” fue establecido por el Congreso de Estados Unidos en 2001 como un tipo de prisionero de guerra kafkiano, pues no pueden ser liberados al suponer según el Pentágono “un serio peligro para la seguridad nacional” ni pueden ser juzgadas, al no existir pruebas suficientes en su contra o estar las evidencias invalidadas tras haber sido obtenidas mediante prácticas inadecuadas, ( léase tortura), quedando tan sólo 10 reclusos con cargos activos en su contra entre los que se encuentra Jalid Sheij Mohamed, autoproclamado cerebro del 11S.

Apoyo de Mujica al plan de Obama para el cierre de Guantánamo

Obama contaría ahora con la inestimable baza del ex-fiscal jefe de la comisión militar de Guantánamo Davis, quien en declaraciones a Change.org recomienda el cierre de dicha prisión, argumentando que “si cualquier otro país estuviera tratando a sus presos como nosotros a los de Guantánamo, lo criticaríamos rotundamente y con razón” además de las afirmaciones del Pentágono que indican que “86 de los actuales recluidos en Guantánamo no representan ningún peligro para la seguridad de EEUU”, por lo que Obama deberá enfrentarse a la maquinaria obstruccionista del Congreso empleando sus atribuciones presidenciales para liberar a 86 detenidos libres de cargos y para designar a un funcionario en la Casa Blanca para que desarrolle un plan para cerrar la prisión. Dicho Plan, incluiría el empleo de Fondos Federales para enviar a territorio extranjero los 86 presos sin cargos activos ( posiblemente Yemen), los 48 que no pueden ser juzgados ni liberados a otros posibles destinos, (6 de ellos han sido enviados a Uruguay) y los 32 restantes con cargos en su contra a una prisión de alta seguridad de EEUU a la espera de juicio ( se baraja la opción de Standish en Michigan, al ser una instalación penitenciaria próxima a su cierre y que podría ser reformada para combinar el sistema penitenciario civil con el militar).

Dicho plan contó con el apoyo explícito del ex-Presidente uruguayo Pepe Mujica, quien se comprometió a aceptar en su país a seis presos de baja peligrosidad de Guantánamo , acuerdo iniciático para otros países que tendría como contrapartida económica la firma de un acuerdo para eliminar los visados que EEUU exige a los uruguayos así como una apertura limitada del mercado estadounidense a ciertos productos uruguayos (carne de cordero y cítricos) y que podría ser el pistoletazo de salida de una carrera contrarreloj para finiquitar Guantánamo antes del final del mando presidencial de Obama. Caso de lograrlo, Obama dejaría como legado para la posteridad el finiquito del lacerante episodio de Guantánamo y se granjearía la enemistad vitalicia del establishment , por lo que asistiríamos a una virulenta campaña de descalificación personal y política de Obama en los medios de comunicación dominantes (mainstream media), no siendo descartable la gestación de una trama endógena que podría terminar por reeditar el Magnicidio de Dallas (Kennedy, 1.963) para lograr que EEUU vuelva a la senda de las seudodemocracias tuteladas por el poder en la sombra ( establishment).

GERMÁN GORRAIZ LÓPEZ-Analista




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