Archivos para 30 junio 2012

30
Jun
12

Paraguay y el golpe de Estado

Golpe en Paraguay
Los intereses convergentes que derrocaron a Lugo

Tres intereses convergieron para el derrocamiento de Fernando Lugo: los intereses de las transnacionales del agronegocio y del sector financiero; los de la oligarquía terrateniente, aliada al capital transnacional, y los de los partidos políticos de derecha. Todos apadrinados por Estados Unidos.

Los objetivos estratégicos son: reinstalación de una democradura exclusivamente regenteada por la derecha, con apoyo de Estados Unidos y algunos países europeos como en los tiempos de la guerra fría; arrinconamiento y criminalización de la izquierda y los movimientos sociales; avance de la producción meramente extractivista agroexportadora, con la postergación indefinida de la industrialización del país; consolidación violenta del proceso de descampesinización del campo.

En el campo geoestratégico, Paraguay se convierte aceleradamente en un problema cada vez más grave para Brasil y las posibilidades de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), y tiende a consolidarse como una base importante de operaciones de Estados Unidos en el proceso de disputa por el control de América del Sur.

La Unión de Gremios de Producción (UGP), que integra a los productores mecanizados del país, pero que en la práctica sirve de refugio a los terratenientes, especuladores y rentistas de la tierra, pivoteó toda esta trama contra Lugo. Cuando la trasnacional Monsanto tuvo inconvenientes para imponer su semilla transgénica de algodón y de maíz por incumplimiento de normativas legales, empezó a ascender la presión de la UGP. Monsanto facturó –sin pagar impuestos– en concepto de regalías 30 millones de dólares, sólo en 2011, por su soya transgénica, sin contar la facturación por la venta de semillas. Parte de ese monto se distribuye anualmente entre los tecnócratas de la UGP.

Este gremio presionó primero por la destitución de Miguel Lovera, un técnico que dirigía la institución de control y uso de semillas y agroquímicos en el país. Luego amenazó con una protesta nacional, denominada tractorazo, consistente en el cierre de rutas con maquinarias agrícolas, y por último presionó por el juicio político de Lugo.

La UGP está dirigida por Héctor Cristaldo, empresario ligado estrechamente al grupo empresarial de los Zuccolillo.

Este grupo es socio de Cargill, otra trasnacional del agronegocio. El grupo Zuccolillo también tiene en su haber el diario ABC Color, dirigido por su propietario Aldo Zuccolillo. La línea editorial de este periódico está plagada de incitaciones y provocaciones a las fuerzas armadas y a los partidos políticos para derrocar a Lugo desde los inicios de su gobierno.

En enero del corriente año, Aldo Zuccolillo se reunió con el político del Partido Colorado, el también agroempresario Horacio Cartes. El senador colorado Juan Carlos Galaverna manifestó que Cartes salió deslumbrado de la entrevista con Zuccolillo. Según los cables de Wikileaks, publicados por el propio Zuccolillo el año pasado, Cartes fue involucrado por la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, en narcotráfico y lavado de dinero. El Departamento de Estado lo ha blanqueado.

Llamativamente, en el último tramo del gobierno de Lugo, Cartes fue el principal propulsor dentro de su partido para el juicio político a Lugo, apoyado por el diario ABC de Zuccolillo. Finalmente, Cartes arrastró a su partido –que había sido derrotado por Lugo en 2008, luego de 60 años en el poder– para promover la destitución del presidente.

Esto ocurrió tras los sangrientos sucesos de Curuguaty del 15 de junio pasado, donde murieron seis policías y 11 campesinos, en un desalojo de un latifundio propiedad del ex presidente del Partido Colorado, Blas Riquelme. Estas muertes sirvieron de principal excusa para acelerar el derrocamiento de Lugo.

En un giro de 180 grados, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA) abandonó el cogobierno con Lugo y de la mano de su presidente, Blas Llano, también se acopló al juicio político impulsado por el Partido Colorado, el diario ABC Color y la UGP.

Hoy, al PLRA, en el poder luego de 70 años de llanura, con Federico Franco como presidente del Paraguay, le quedan poco más de 13 meses para gobernar y deberá hacer el trabajo sucio de reprimir a sus ex aliados en el gobierno: a la izquierda y a los movimientos sociales, que iniciarán una sistemática resistencia al gobierno liberal, destruyendo cualquier posibilidad de ganar las elecciones del otro año. Horacio Cartes, precandidato por el Partido Colorado, sonríe y ve mejorar sus chances con apoyo de ABC Color, la embajada estadunidense y la UGP.

Finalmente, en estos días, Lugo y sus asesores deberán reconocer que cometieron un grave error: Pensaron que podían cogobernar con el imperialismo, con la oligarquía feudal y con los partidos de derecha, tributarios de los poderes fácticos y traidores a la patria. Como dice Atilio Borón, es un error creer que un gobierno tímidamente progresista, como fue el de Lugo, pudiera prosperar transigiendo con los intereses oligárquicos e imperiales, sin articular a los movimientos sociales y a los partidos de izquierda.

Idilio Méndez Grimaldi. Periodista, investigador. Autor del libro Los Herederos de Stroessner. Miembro de la Sociedad de Economía Política de Paraguay, SEPPY. 

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/06/25/index.php?section=opinion&article=032a1mun

29
Jun
12

El Popular de Uruguay / editorial

 
En el aniversario 39 del golpe de Estado en Uruguay y el inicio de la huelga general con que nuestro pueblo y sus organizaciones lo enfrentaron, acontecimientos nacionales y el golpe de Estado en Paraguay, le dan una renovada vigencia a la necesidad de construir memoria histórica y darle centralidad política al fortalecimiento de la democracia.
 
La dictadura y el diario El País. En nuestro país la conmemoración de los 39 años del golpe de Estado y de la huelga general que lo enfrentó mostraron, una vez más, la persistencia del debate histórico y actual, sobre la dictadura y las fuerzas que la promovieron.
 
El editorial del diario El País, vocero oficial del golpe y de la dictadura, es paradigmático. En su visión retrograda y reaccionaria de la historia El País dice que “no es justo enrostrarle a las Fuerzas Armadas la entera responsabilidad del desvío constitucional”. Según El País tuvieron responsabilidad en el golpe “los tupamaros” por sus “acciones terroristas”, los comunistas “por radicalizar al movimiento sindical” buscando “imponer un régimen marxista”, el Frente Amplio que alentó a los tupamaros y hasta la Universidad que “los cobijó”.
 
Esto no es lo más grave del editorial, ello viene cuando señala que “también hoy, a 39 años de aquel golpe, conviene que la ciudadanía esté alerta para no revivir sucesos que puedan desembocar en algo semejante. No hay que dejar pasar sin denunciarse temerarias expresiones como las de la senadora Topolansky, pretendiendo que las FF. AA. sean leales exclusivas al Frente Amplio, o también, que una ley de contenidos de los medios esconda detrás de la presunta “protección a los ciudadanos” una clara intención por acallar denuncias, amordazando a la prensa. Las dictaduras no aparecen en forma instantánea, hay que estar alerta a sus primeros síntomas”.
 
Una maravilla realmente. A la derecha de El País solamente la pared no hay espacio para más.
 
En realidad la dictadura uruguaya fue parte de un plan continental de EE.UU para frenar los avances populares en América Latina. La doctrina de la Seguridad Nacional no nació de un repollo fue promovida por el imperialismo yanky, tan defendido por El País. El golpe de Estado en Uruguay fue promovido por la oligarquía latifundista y financiera que logró durante la dictadura una transferencia de más de 5 mil millones de dólares a costa de la pérdida del salario de los trabajadores.
 
El pueblo resistió siempre cada día, con la huelga general que El País combatió y hoy ni siquiera nombra. Con miles de presos, torturados, muertos y desaparecidos, cuya existencia El País negó. El 27 de junio de 1978 sostenía El País en un editorial: “Han surgido las versiones de que en el Uruguay soportamos una de las dictaduras más crueles y repugnantes de América Latina, burda especie a la que se procura dar patente de verdad en el exterior por medio de datos estadísticos ridículos sobre uruguayos asesinados, presos, torturados o forzados a abandonar el territorio nacional”.
 
El peligro para la democracia no lo constituyen declaraciones de la senadora Topalansky ni el legítimo intento del Frente Amplio de democratizar los medios de comunicación en Uruguay. El peligro para la democracia lo constituían hace 39 años y lo siguen constituyendo hoy los que piensan y actúan como recomienda El País y las fuerzas que apoyaron la dictadura de la cual el diario caganchero fue un “intelectual orgánico”.
 
Golpe en Paraguay. En el mismo sentido se inscribe lo sucedido en Paraguay con el golpe que terminó en la destitución del presidente democrático Fernando Lugo.
 
La estrategia de la derecha continental y de los medios de comunicación que son un actor político central (como lo fue y es El País) para legitimar el golpe tiene varios componentes: ocultar la dimensión continental de la operación en marcha para frenar los cambios y obstaculizar el proceso de integración; ocultar el papel de EEUU; ocultar los intereses de clase y el papel de la derecha política.
 
Lo de Paraguay no es un hecho aislado se inscribe en una estrategia continental de EEUU y las derechas y poderes oligárquicos nacionales para revertir o al menos obstaculizar al proceso de cambios que vive América Latina y su correlato de integración e independencia política con respecto al imperio.
 
En 2002 dieron un golpe de Estado contra Chávez, que fue derrotado por la movilización popular, el posicionamiento de un sector importante de las FFAA a favor de la democracia y la solidaridad internacional. En 2008 el escenario golpista fue en Bolivia con maniobras separatistas y acciones terroristas de la ultraderecha. El 28 de junio de 2009, hace exactamente tres años, se concreta el primer golpe exitoso en Honduras y es depuesto el presidente Manuel Zelaya. En octubre de 2010 se realiza la intentona golpista en Ecuador a través de los cuerpos corruptos de la Policía, al igual que ahora se los utiliza nuevamente en Bolivia.
 
En todos los casos se argumentó que no eran golpes, eran crisis políticas.
 
En Paraguay se conjugaron para dar el golpe: el Partido Colorado partido oficial de la dictadura que mantiene secuestradas parcelas centrales de poder. Los EEUU que conspiraron contra Lugo desde antes de que asumiera. La oligarquía propietaria de tierras que no quiere renunciar a sus privilegios. Las mafias del narco y el contrabando. Sectores del Partido Liberal Radical Auténtico que quitaron el respaldo a Lugo y se sumaron por mezquinos intereses electorales a este golpe.
 
El golpe en Paraguay fue posible, también en parte, por la debilidad del apoyo a Lugo, por las concesiones hechas a la derecha que lo separaron de su base social, por la falta de unidad en el campo popular.
 
Empezaron con una provocación gigantesca en Caraguaty que culminó con la muerte de 10 campesinos y 6 policías. Presentada como un enfrentamiento armado fue en realidad un montaje, los campesinos no tenían armas de guerra y todos los muertos lo fueron por este tipo de armamento y con disparos de alta precisión. Las acusaciones contra Lugo muestran a las claras de que se trata: no proteger la propiedad privada, no garantizar la seguridad, entregar soberanía con la cláusula democrática del Mercosur y de Unasur.
 
Fue acusado y juzgado en una suerte de linchamiento político express, sin garantías de ningún tipo, las protestas fueron silenciadas e invisibilizadas. Todo el proceso duró un día y medio. Para citar antecedentes, el juicio a Collor de Mello, que se había robado medio Brasil duró seis meses; en Paraguay a Cubas, por hechos mucho más graves, le dieron seis semanas. A Lugo en dos días y con dos horas para defenderse. Llegó a tal nivel la farsa que la derecha paraguaya dijo que no necesitaba probar las acusaciones porque “eran de conocimiento público”. Además hubo más de 20 intentos fallidos de Juicio Político contra Lugo antes de este. No es un recurso extremo y excepcional fue una práctica política permanente.
 
Se sostiene que esto es un problema interno paraguayo que el Mercosur es intervencionista. Para la derecha paraguaya y uruguaya, el único que puede juzgar, opinar y operar es EEUU. Lo nuevo es que existe en América Latina una realidad diferente y la región quiere resguardar la democracia y defenderla. Son positivas y necesarias las acciones del Mercosur y de Unasur condenando “la ruptura de la institucionalidad democrática”, suspendiendo a Paraguay en los organismos regionales. Esta postura es compartida además por gobiernos que no tienen nada de izquierdistas como Colombia y Chile. Aquí también las cosas están claras, toda América Latina, el Mercosur, la Unasur y hasta la OEA contra el golpe. EEUU, Alemania y el Vaticano, arropando al golpista Franco.
 
Las lecciones de la historia. En Uruguay, el gobierno, El Frente Amplio, el PIT-CNT, la FEUU y las organizaciones populares condenaron el golpe. La mayoría de los medios y la derecha, o lo apoyaron o dijeron que era un problema interno paraguayo.
 
En Uruguay hace 39 años el golpe fue de derecha y lo apoyaron la Asociación Rural, la Asociación de Bancos y los medios de la derecha. En Paraguay, hace 7 días, también fue un golpe de derecha, apoyado por los propietarios de 7 millones de hectáreas (la mitad de la superficie productiva de Uruguay) regaladas por la dictadura de Stroessner y por los medios de la derecha. Como decía Arismendi: la perra que parió al fascismo sigue en celo.
 
Es imprescindible fortalecer la democracia y profundizarla, es imprescindible fortalecer la unidad del campo popular, sindical, social y política. Es imprescindible confrontar con la derecha que por recuperar espacios de poder fue y es capaz de todo.
 
A 39 años del golpe en Uruguay y a 7 días del golpe en Paraguay nuestra postura es clara: unidad y lucha, más democracia y más libertad. Nunca más dictaduras.
28
Jun
12

europa… la crisis

Lo que se juega en los próximos 8 días
La eurozona, camino de un infierno dantesco

 

Der Spiegel

 

 

¿Qué deberíamos preferir en la crisis del euro? ¿Acaso un final espantoso, antes que un espanto sin final? ¡De ningún modo! Sería la ruina, incluso para Alemania. Y sin embargo, la política de la Canciller Angela Merkel nos lleva directamente a un infierno dantesco.
Hace muchos años, saqué de quicio a una maestra en una redacción escolar que criticaba a la SPD por haber tolerado la política económica deflacionista de [el socialcristiano conservador] Heinrich Brüning durante la República de Weimar. Hacer tamaña observación en una ciudad regida por la SPD, en un Land federado regido por la SPD y en un Estado federal gobernado entonces por la SPD resultaba políticamente incorrecto. A resultas de ese episodio –y de la mala calificación obtenida—, siempre me he mantenido resueltamente crítico con el consenso.
También hoy le resulta difícil a la izquierda enfrentarse a la conservadora narrativa dominante de la eurocrisis. Una narrativa, según la cual la crisis fue causada por falta de disciplina presupuestaria; según la cual, en una crisis, lo que hay que hacer es ahorrar; según la cual, el mal de base en la Europa meridional es la falta de reformas; según la cual, no se precisa unión fiscal o unión bancaria. Y según la cual, toda va bien, mientras nos atengamos a las reglas.
La tesis es obvia, plausible y falsa. Exactamente igual que la tesis favorita de los años 30: la de la contracción económica saludable. Igualmente plausibles y falsas son las soluciones de Thilo Sarrazin: “Dejad que Grecia salga del euro, y todo irá de perillas”.
Esas narrativas dominantes son desgraciadamente compartidas por muchos de mis lectores [alemanes]. Demasiado a menudo se deja oír la sabiduría de los necios: “Mejor un final espantoso que un espanto sin final”. Me opongo enérgicamente a ese apotegma. El contenido de verdad de lo enunciado depende lógicamente de la naturaleza del espanto al que, en uno u otro caso, uno se ve expuesto. En la Alemania de los años treinta, la depresión finalizó con un espanto.
Quien ahora exige el final del espanto, subestima, como sus hermanos ideológicos de sangre en los años 30, los costes económicos, sociales y políticos de tan desapoderado acto de violencia. Mientras, en cambio, cuenta hasta el último guisante –y muchas veces, por partida doble o triple— de los supuestos costes de los programas de rescate o de una unión fiscal.
Tenemos todavía 8 días por delante
Un final con espanto sería ruinoso, precisamente para Alemania. Por lo pronto, el mercado interior europeo no sobreviviría a un regreso a los tipos de cambio flexibles. La industria exportadora alemana no se recuperaría del golpe. También amenaza un colapso financiero. La Bundesbank tiene, frente al BCE, deuda activa por un monto rayano en los 700.000 millones de euros, que resultan del sistema de pagos Target 2 [el sistema automatizado transeuropeo para la transferencia urgente con liquidación bruta en tiempo real, N.T.]. Esa deuda activa sube mes tras mes. Si el desplome llegara a fin de año, amenazan unas pérdida totales de una magnitud situada entre 1 y 2 billones de euros, incluida la cobertura del riesgo de los paraguas protectores y del rescate de los bancos alemanes que quebrarían. Eso significa entre el 40% y el 80% de nuestro PIB.
La política de ganar tiempo practicada por Angela Merkel es todavía más ruinosa. A cada mes que pasa, las cargas soportadas por Alemania en el sistema son más pesadas. Un ejemplo de esa locura lo da la explosión de la deuda griega. Cuando comenzó la crisis, el peso de la deuda de Grecia era sólo del 100%. Tras varios años de ahorro y austeridad, y a pesar de la quita de deuda, su coeficiente deudor es ahora más elevado. Si ahora España e Italia tienen que entrar a cobijarse igualmente bajo el paraguas, eso significa que Alemania y Francia, de consuno, tendrán que garantizar más de 4 billones de euros de deudas. Eso es más que el ingreso anal de los dos países juntos. Estamos, así pues, en un rumbo derechamente aproado a la mayor bancarrota estatal de la historia universal.
Sólo conozco dos soluciones capaces de evitar eso:
–        una adopción de la deuda por parte del BCE; o:
–        una mutualización parcial de las deudas a través de eurobonos y una unión bancaria.
La política de Merkel nos lleva al Infierno de Dante: “Quien aquí entre, abandone toda esperanza”.
Para empezar a poner por obra una reforma tenemos 8 días: hasta la próxima cumbre de la UE [el 28 de este mes de junio]. Si la Canciller no se allana a lo que significaría el mayor giro político hasta la fecha, entonces mis críticos tendrán el placer de comprobar experimentalmente sus tesis del final del espanto. Me acuerdo ahora del malvadamente mordaz comentario del gran economista keynesiano John Kenneth Galbraith a propósito del monetarista Milton Friedman: “La desgracia de Milton es que puso a prueba sus propias teorías”.
Cuando escribí el trabajo en la escuela, estaba simplemente decepcionado por la posición política-económica de los socialdemócratas. Lo que entonces no me podía caber en la cabeza era porqué la SPD pudo hacer algo así. Lo que el curso de la presente crisis me ha enseñado es lo rápidamente que puede irrumpir una histeria irracional de masas en un país democrático, y hasta qué punto puede llegar a calar incluso en el lado izquierdo del espectro político.
Wolfgang Münchau es coeditor del Financial Times en Londres y columnista estrella del más importante semanario alemán, el Spiegel de Hamburgo.
Traducción para www.sinpermiso.info: Mínima Estrella 

27
Jun
12

Alemania

Las deudas de Alemania
pedroolalla.com (blog)

Cansados ya de hablar de la deuda de Grecia, hablemos, por ejemplo, de la de Alemania, su “gran rescatadora” para beneficio de la ingeniería financiera y para tranquilidad de los mercados.

Para hablar de esta deuda, no hace falta recurrir a argumentos de carácter moral o cultural, que, pese a su solidez y su certeza, podrían ser tildados de retóricos por algunos cretinos; bastará con hablar de dinero; nada de sentimentalismos: real money.

¿Saben Uds. cuál es el país europeo que más rotundamente y con más éxito se ha negado de forma reiterada al pago de sus deudas? No es otro que Alemania. Y no se trata de deudas derivadas de la mera especulación financiera, sino de deudas derivadas de indemnizaciones de guerra: es decir, de deudas contraídas por haber invadido, destruido, saqueado y matado.

Tras el Tratado de Versalles (1919), la Alemania perdedora de la I Guerra Mundial fue condenada a pagar reparaciones de guerra a los aliados por valor de 226.000 millones de marcos de oro, una cifra imposible, fijada con el fin de castigar a la belicosa nación y de poner freno a una rápida recuperación que pudiera verse seguida de nuevas hostilidades. Entre 1924 y 1929, la república de Weimar se mantuvo casi exclusivamente de los préstamos recibidos de EE.UU. (más de un billón de dólares), destinados en parte a sufragar las indemnizaciones señaladas. Pero la situación para Alemania se hacía insostenible, y el crack del 29, además de enormes pérdidas para los prestamistas, abrió la posibilidad a la renegociación de la deuda: así pues, en 1930 (Plan Young), esa ingente obligación de pago quedó formalmente reducida… a la mitad (112.000 millones). Entre 1931 y 1932, y dada la situación de la economía mundial, EE.UU. decide condonar las deudas de guerra a Francia y Reino Unido, quienes, a su vez, renuncian como acreedores a buena parte de la deuda alemana (Moratoria Hoover y Negociaciones de Lausanne). Resumiendo, en 1932, Alemania consiguió una reducción neta de más del 98% de las deudas a las que le obligaba haber puesto en marcha la I Guerra Mundial, y en 1939, cuando pone en marcha la segunda, la Alemania de Hitler suspende unilateralmente todos los pagos, incluido el de este 2%.

Acabada la II Guerra Mundial, la historia se repite: Alemania es condenada a pagar cuantiosísimas indemnizaciones de guerra, pero, en el célebre Tratado de Londres (1953), los EE.UU., deseosos de convertir a la nueva Alemania federal en un pilar de la OTAN frente al bloque soviético, consiguen “convencer” a veinte países –entre ellos Grecia– para que accedan a una condonación “de facto” de todas las deudas alemanas derivadas de la Gran Guerra. Sin embargo, este extraordinario tratamiento de favor –y las favorables politicas extranjeras para que el país “perdedor” recuperase pronto el superávit comercial– no fueron obstáculo para que Alemania siguiera reclamándole a una Grecia invadida, expoliada por sus tropas y con un millón de muertos… todas las deudas anteriores a la guerra desde 1881. No fue obstáculo para que, en 1964 -y con la ayuda de Georgios Papandreou (abuelo) y Kostas Mitsotakis–, Alemania consiguiera el reconocimiento de esas deudas por parte del gobierno griego, engrosadas además con una altísima prima de riesgo que hace que aún las estemos pagando. Y tampoco fue obstáculo para que, en 1990 –cuando la unificación de Alemania obligaba a revisar los términos del Tratado de Londres y a retomar el pago de las indemnizaciones congeladas en virtud del mismo–, la Alemania de Kohl se negase nuevamente a pagar la mayor parte de esa “vieja deuda” y países como Grecia siguieran sin encontrar justicia.

No nos engañemos con falsas lecciones de moral: el llamado “milagro” de la economía alemana se basa primordialmente en el impago reiterado de sus deudas por indemnizaciones de guerra. Y digo, primordialmente, porque deberíamos referir también, como cimientos del “milagro”, la prosperidad adquirida por la explotación del trabajo forzado en 78 campos de concentración por colosos económicos como Krupp, Thyssen, Volkswagen o I.G. Farben, padre este último de gigantescas multinacionales como Bayer, Agfa o Aventis, que siguen dando muestras de buenas prácticas en el mundo globalizado de hoy (como también Neuman, Siemens, SLC Germany GmbH, etc., por no hablar de la industria armamentística alemana, tan boyante entonces como ahora).

Más allá de las hipocresías, la pregunta es la misma de siempre: ¿quién debe a quién?

Fuente: http://www.pedroolalla.com/index.php/es/blog/139-las-deudas-de-alemania

26
Jun
12

Uruguay; educación

Educación: exigirle al capitalismo

 

 

Editorial

A fines de 2012 se realizará el Congreso Nacional de Educación, que será un evento trascendente no solo para la materia educativa, sino para el país entero. Este editorial está escrito en el momento en que los sindicatos de la enseñanza salen a la lucha para obtener conquistas laborales, en los días previos al debate parlamentario sobre la Rendición de Cuentas.

Hace unos días el decano de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, doctor Álvaro Rico, fue entrevistado por la Gaceta Universitaria y reproducido por La Onda digital, en tanto es coordinador del Grupo de Trabajo de la Udelar, con el fin de preparar la contribución de la institución al Congreso Nacional de Educación.

Uno de los ejes de la entrevista es la relación entre educación y el trabajo, tema que está en el centro de la polémica no solo en nuestro país, sino también en los países emergentes y las potencias capitalistas en crisis.

Sobre esto, Rico encendió una alerta, cuando señaló que “estamos primeramente de acuerdo con el principio de educar para el trabajo. Pero también es cierto que los desarrollos del capitalismo en su fase actual es la razón primera de la crisis del mundo productivo, su desindustrialización, el incumplimiento del objetivo del viejo Estado de Bienestar de asegurar el pleno empleo, la pérdida de las viejas identidades laborales y, consiguientemente, la crisis de la utopía del trabajo como forma de realización del ser humano”.

Por este motivo Rico entiende que “hay mucho para exigirle al capitalismo desde la educación, y no al revés, que desde la educación nos adaptemos a las exigencias del mercado y a los valores del nuevo capitalismo sin cuestionamientos, a la precarización del empleo, a la pérdida de derechos conquistados, a la inseguridad laboral y existencial, al desempleo estructural, a los no reconocimientos y demás formas de corrosión del carácter por las consecuencias sobre las personas que provoca ese desarrollo egoísta del sistema”.

No obstante, la universidad, comentó Rico, ratificó el criterio de “combinar a lo largo de toda la vida adulta trabajo y educación, dentro y fuera de las aulas, cultivando en términos clásicos a la vez la mano y el cerebro, pues la mano sin el cerebro es limitada y el cerebro sin la mano es estéril”.

“Esto quiere decir, en primer lugar, que tenemos que hacer bien nuestro trabajo como universitarios, ampliando la oferta educativa, capacitando técnica y profesionalmente a nuestros estudiantes con vistas a su inserción laboral en trabajos de calidad y remuneración acorde, pero también en su formación integral, cultural y crítica de la realidad social”, agrega el decano de Humanidades.

Dijo eso en forma autocrítica “porque nuestra formación universalista en humanidades y ciencias sociales no siempre está presente en las orientaciones científicas y técnicas como también la exigencia profesional de estas últimas las subestimamos en las humanidades”.

Dentro de esta línea de pensamiento, Rico sostuvo que se está en etapas de “transformaciones”, “muchas ya iniciadas, otras en proceso y otras en discusión, en un contexto regional e internacional que coloca los temas del conocimiento como fuente de poder pero también como condición de desarrollo independiente del país”.

Leyendo estas afirmaciones, uno tiene la sensación de que aún queda una esperanza para concretar un cambio educativo, que detrás del mundo noticioso muchas veces no aparece.

25
Jun
12

Paraguay

Paraguay: Un golpe largamente planeado
Página 7
Un Parlamento en manos de los viejos partidos oligárquicos, un Poder Judicial funcional al capitalismo mafioso y un Presidente débil pero que acabó con seis décadas de reinado colorado’ el plan de un golpe de Estado soft, al estilo del que en Honduras sacó del poder a Manuel Zelaya en 2009, estaba desde hace años a la espera del momento justo.
Justamente a fines de 2009 -a un año de la asunción de Fernando Lugo- se comenzó a hablar de un juicio político por parte del Congreso, en el que el Presidente casi no tiene representación, en complicidad con el vicepresidente Federico Franco, del Partido Liberal Radical Auténtico. En ese entonces escribimos un artículo – Paraguay, ¿una nueva Honduras? (www.rebelion.org/noticia.php?id=94901)- en el que dijimos: “Posiblemente, la derecha paraguaya haya aprendido de los gorilas hondureños que no es bueno sacar a Lugo en pijama, de madrugada, y enviarlo a algún país vecino en un ‘avión pirata’, pero eso no conduciría necesariamente a dejar de lado sus ambiciones desestabilizadoras sino, simplemente, a ser más cuidadosos”.
La política luguista del “Mbytetépe poncho jurúicha” (ubicarse en el centro, como la boca del poncho) no ahuyentó a los fantasmas que la burguesía paraguaya se hace sobre un tránsito de Paraguay hacia el “comunismo” de Chávez, Evo y Correa. En ese entonces, la razón en la que la derecha fundamentó el pedido de juicio político era tragicómica: que Lugo había afirmado que los ricos se oponen al proceso de cambio.
Lugo dijo exactamente: “Los que genuinamente quieren cambiar el país son los que no tienen cuentas bancarias, son los que no salen cada día en las páginas sociales de la prensa… Los que quieren seguir mirando el pasado en sus privilegios’ en defensa de sus cajas de ahorros en bancos internacionales, ellos no quieren cambiar”.
¿Discurso inofensivo? Puede ser, pero no en Paraguay. Las reacciones fueron insólitas: el ex candidato presidencial Pedro Fadul, del partido Patria Querida, tildó de “criminal” el contenido del mensaje de Lugo debido a su carácter “confrontacional”, que “daña el alma y el espíritu”. Curiosa, en cualquier caso, la capacidad de indignación del “espíritu” de una élite que convivió sin la menor indignación con las peores desigualdades del continente.
Por su parte, el analista Carlos Redil comentaba: “Lugo hizo un discurso incendiario incentivando la lucha de clases y la oposición no podía quedarse callada”. Redil creía, “por ahora”, que no estaban dadas las condiciones para un juicio político. “Por ahora’”.
En ese entonces se conoció un mail del ganadero chileno Eduardo Avilés, residente en Paraguay hace más de 30 años, en el que pedía una contribución entre su pares empresariales para comprar armamento, formar escuadrones e identificar y liquidar comunistas . “Ya es la hora de ponernos los pantalones largos. Hasta cuándo tenemos que esperar para combatir a estos comunistas hijos de puta, que están queriendo destruir nuestro querido Paraguay, como lo hicieron los allendistas en Chile”, decía.
El anticomunismo es moneda corriente en Paraguay. El dictador Stroessner dijo que su país era “el más anticomunista del mundo” junto a Taiwán, uno de sus principales aliados. Los negocios -políticos y monetarios- entre ambas naciones están bien documentados en el apasionante libro El Paraguay de Stroessner, de Rogelio García Lupo, que contiene un largo detalle del anecdotario sangriento de las décadas de reinado del dictador.
Cualquier reforma social, por mínima que sea, activa el anticomunismo latente de una de las más rancias oligarquías de la región. Hacer un simple catastro de las propiedades agrícolas -para no hablar de una reforma agraria- ya es una medida revolucionaria en Paraguay, donde entre terratenientes nativos y brasiguayos (hijos de brasileños nacidos en Paraguay) controlan sus haciendas a punta de escopeta.
El momento de hacer el golpe de Estado llegó tras la masacre de 17 campesinos y policías el pasado 15 de junio. “La constante confrontación y lucha de clases sociales, que como resultado final trajo la masacre entre compatriotas, es un hecho inédito en los anales de la historia desde nuestra independencia hasta la fecha, en tiempo de paz”, decía una parte de los cargos para el juicio político exprés que busca, tras sacar al Presidente, restaurar el viejo orden apenas erosionado por la gestión de Lugo.
www.paginasiete.bo
24
Jun
12

Alemania y su banca

La banca alemana, beneficiaria del “rescate” español

Vicenç Navarro

 

Una de las causas de la crisis actual en España es la explosión de la burbuja inmobiliaria. El maridaje entre el capital financiero (banca, cajas de ahorro, compañías de seguros y otras instituciones financieras) y el sector inmobiliario creó tal burbuja. En los últimos diez años se construyeron más viviendas en nuestro país que en el conjunto de Francia, Gran Bretaña y Alemania. Y a pesar de esta enorme construcción que supuso casi el 9% del PIB español, los precios se dispararon el 150%, subiendo mucho más rápidamente que los salarios, y ello como resultado de una abusiva especulación. No hay duda de que la banca, las cajas, el Banco de España y las autoridades públicas, tanto españolas, como europeas, eran conscientes de ello. Bastaba con ver un gráfico en el que se comparara la evolución de los precios de la vivienda y de los salarios (la gran mayoría de compradores de vivienda derivan su dinero de las rentas del trabajo), para ver que los primeros crecían mucho más rápidamente que los segundos. La distancia entre los dos precios se intentaba llenar con crédito. Y de ahí el enorme endeudamiento de las familias. Todo esto era predecible. Y podría haberse visto venir y podría haberse evitado. Pero ni el Banco de España (a pesar del aviso de los técnicos de tal institución), ni el Estado español tomaron ninguna medida. Llevaba razón la Canciller alemana, Angela Merkel, cuando indicaba recientemente que las autoridades españolas habían actuado de una manera irresponsable en los diez últimos años al no haber prevenido la burbuja inmobiliaria basada en mera especulación, y su explosión. Ahora bien, a Merkel se le olvidó un detalle clave, olvido que le permitió no incluir al gobierno y a la banca alemana en esta crítica de lo que pasó en España. Y el olvido es que la banca alemana jugó un papel determinante en esta explosión inmobiliaria. Gran parte del dinero que alimentaba la explosión inmobiliaria procedía de la banca alemana. En realidad, la explosión de la burbuja inmobiliaria ocurrió cuando la banca alemana interrumpió el crédito a la banca y cajas de ahorro españolas, consecuencia de que la banca alemana atemorizada por su contaminación con productos financieros tóxicos procedentes de la banca estadounidense, paralizó todo flujo de crédito. Y ahí fue cuando el crédito financiero se interrumpió y la burbuja inmobiliaria española explotó creando el enorme parón de la actividad económica y la caída en picado de los ingresos al Estado (tanto central, como autonómico) que creó el déficit público del Estado. Este déficit no lo creó el crecimiento del gasto público, sino el descenso de los ingresos al Estado. En realidad, cuando se inició la crisis, en el año 2007, el Estado español tenía superávit. El déficit público en España no es la causa de la crisis, como Rajoy está diciendo, sino que es al revés, el déficit público es la consecuencia del escaso crecimiento económico y escasos ingresos al Estado. Todas las medidas de austeridad, recortes incluidos (que representan el ataque más frontal al escasamente financiado Estado del Bienestar en España), están encaminadas a pagar la deuda a los bancos alemanes y de otros países (Francia, Gran Bretaña y Bélgica), los cuales habían conseguido pingües beneficios durante la burbuja inmobiliaria, pingües beneficios que continúan. En realidad, la crisis bancaria de los países periféricos (España, Grecia, Portugal e Irlanda) le está yendo muy bien a la banca alemana, pues hay un flujo de capital (es decir, dinero) de estos países, que huyen de la crisis, hacia el centro, y muy en particular, Alemania. Y los datos hablan por sí solos. Según Josef Ackermann, presidente del Deutsche Bank, los beneficios de tal banco alcanzaron la friolera cantidad de 8.000 millones de euros en el año 2011 (con 8 millones de euros en bonificaciones a tal señor). En realidad, mientras el desempleo alcanzaba cifras más que alarmantes en España (y otros países periféricos), el 50% de la juventud está desempleada, y la sanidad y la educación sufre recortes brutales (y no hay otra manera de decirlo), los beneficios del Deutsche Bank subieron un 67% en tres años (2009-2011), tal como señala Conn Hallinan en la revista CounterPunch (15.06.12) (“Greed and the Pain in Spain”). Todos los datos muestran claramente que la banca alemana se benefició enormemente de la burbuja inmobiliaria española (y también irlandesa), así como de la crisis financiera de los países periféricos. Los enormes sacrificios de las clases populares se imponen a España y a los otros países periféricos para que se pueda pagar a la banca alemana (entre otros países). Y el famoso rescate financiero de 100.000 millones de euros tiene como objetivo salvar a la banca española, no para garantizar el crédito, que ni está ni se le espera, sino para que pueda pagar sus deudas, también a la banca alemana. Y el instrumento que la banca alemana utiliza para imponer sus políticas es el Banco Central Europeo, que como he indicado en varias ocasiones (ver sección Política Económica en mi blog www.vnavarro.org), no es un Banco Central, sino un lobby de la banca alemana y del Banco Central Alemán, el Bundesbank. El rescate financiero es la última de muchas otras intervenciones que los economistas de la Comisión Europea, al servicio del sistema financiero europeo, liderado por la banca alemana, están imponiendo a España. Como bien ha dicho el Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaube (contraviniendo a Rajoy), el rescate financiero implicará una supervisión directa por parte del Banco Central Europeo, de la Comisión Europea y del Fondo Monetario Internacional, de las reformas financieras, así como de las políticas fiscales y macroeconómicas españolas, convirtiendo así a España en una colonia alemana. Y todo ello con la colaboración del gobierno conservador “súper patriota” español. ¿Y por qué tal gobierno colabora con estas políticas que significan una pérdida clara de soberanía? Y la respuesta es clara. Porque utiliza este mandato exterior (argumentando que no hay alternativas) para conseguir lo que siempre ha deseado la derecha en España, es decir, debilitar el mundo del trabajo y privatizar el Estado del Bienestar. Tal gobierno coincide con el objetivo del rescate que queda muy bien definido por las declaraciones del presidente del Banco Central Alemán, Jens Weidmann, quien en dichas declaraciones en El País no puede ser más claro cuando indicó que las reformas deberían acentuar más las reformas laborales (que quiere decir bajar los salarios) y la privatización de servicios (que quiere decir el desmantelamiento del Estado del Bienestar). Así de claro.




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