Archivo para 27 abril 2012

27
Abr
12

Armenia, duele aún

memoria

Genocidio armenio: causa pendiente de la humanidad

 

 

Genocidio Armenio

Liliam Kechichian, Ministra (interina) de Turismo y Deporte

Nosotros podríamos volver aquí hoy –como lo hemos hecho en años anteriores¬– a recordar y mirar la historia, que nos habla de cómo la revolución de los jóvenes turcos de la época devino rápidamente en una simple dictadura y su Junta de Gobierno en un triunvirato extremista, con la suficiente crueldad y convicción ideológica como para elaborar un plan de exterminio que se aplicó con gran saña.

Podríamos volver a abril de 1915, cuando nuestros ancestros armenios fueron asesinados a sangre fría, deportados en caravanas a los desiertos al norte de Siria, para –miles de ellos– morir de hambre y enfermedades.

Podríamos, con inmenso dolor, recordar cómo el pueblo armenio fue eliminado y expulsado de las tierras que habían sido su patria durante más de 3.000 años.

 

Pero para evitar cualquier suspicacia de unilateralidad, no seguiré apelando a las numerosas y bien documentadas referencias históricas de autores armenios.

Hoy quiero recordar y compartir lo que fue el trabajo en lo pertinente al juicio moral sustanciado ante el “Tribunal Permanente de los Pueblos” (Russell), cofundado por el senador italiano Lelio Basso e integrado por personalidades de reconocida e incontrovertible solvencia moral e intelectual.

Dichas sesiones versaban sobre el genocidio armenio y se realizaron entre el 13 y el 16 de abril de 1984.

Surge claramente “la presencia del pueblo armenio en la Anatolia Oriental y el Cáucaso, a partir del siglo VI a. de C. Durante dos milenios el pueblo armenio conoció períodos de independencia y de vasallaje. Se sucedieron varias dinastías reales hasta la caída del último reino armenio, en el siglo XIV. Al adoptar el cristianismo como religión del Estado a principios del siglo IV y un alfabeto específico, que ya en esa época le confirió identidad nacional, los armenios fueron frecuentemente perseguidos por su fe por diversos invasores o conquistadores”.

“Si bien ocupan una situación geográfica particularmente vulnerable como posición estratégica, hasta la primera guerra mundial los armenios pudieron crear y preservar su idioma, una cultura, una religión, en resumen, una identidad, en sus territorios históricos que los mismos turcos designaban con el nombre de Ermenistán”.

“A partir de enero de 1915, los soldados y gendarmes armenios fueron privados de sus armas; se los reunió en batallones de trabajo en pequeños grupos de 500 a 1.000 hombres y se los destinó a la construcción de caminos; fueron progresivamente ejecutados en lugares aislados. Es a partir de abril que se inició la ejecución de un plan cuyas fases se sucedieron rigurosamente. La deportación comenzó a principios de abril en Zeitún, en una región que no presentaba ningún carácter estratégico inmediato. A continuación, la deportación fue extendida a las provincias fronterizas”.

“Siguiendo un programa preciso, a partir del 24 de abril, el gobierno ordenó la deportación de los armenios de los vilayetos orientales. Como Van estaba ocupada por el ejército ruso, la medida comprendía los seis vilayetos de Trebizonda, Erzerum, Bitlis, Diarbekir, Jarput y Sivás. Una “organización especial” (OS) era la encargada de ejecutar el plan. La formaban condenados de derecho común liberados de las cárceles, entrenados y equipados por el Partido Unión y Progreso. Esta organización paralela, dirigida por Behaeddín Chakir, dependía exclusivamente del Comité Central del Ittihad. Constantinopla trasmitía las directivas a los valís, kaimakams y responsables locales de la OS. Estos últimos tenían poderes discrecionales y podían remover a su antojo a los funcionarios o gendarmes recalcitrantes”.

“Sobre 1.200.000 armenios de los siete vilayetos orientales, cerca de 300.000 pudieron huir al Cáucaso aprovechando la ocupación rusa; los demás fueron asesinados en el lugar en que se hallaban o fueron deportados; las mujeres y los niños (alrededor de 200.000) fueron secuestrados. No llegaron más de 50.000 sobrevivientes a Alepo, punto de convergencia de los convoyes de deportados”.

“A fines de julio de 1915, el gobierno procedió a la deportación de los armenios de Anatolia y Cilicia. En las zonas alejadas del frente, donde la presencia de los armenios no podía considerarse un peligro para el ejército turco, el gobierno procedió a efectuar una transferencia de poblaciones. Las columnas de deportados fueron dirigidas hacia el sur y diezmadas en el camino. Desde Alepo, los sobrevivientes fueron conducidos hacia el desierto de Siria, en el sur, o hacia la Mesopotamia en el sudeste. Se construyeron campos de concentración en Siria, en Hama, Homs y cerca de Damasco, que acogieron alrededor de 120.000 refugiados, la mayoría de los cuales ¬aún al finalizar la guerra¬ serían repatriados a Cilicia en 1919. Por el contrario, a lo largo del Éufrates, los armenios fueron empujados siempre hacia adelante, hacia Deir-es-Zor, adonde llegaron unas 200.000 personas. Entre marzo y agosto de 1916 se ordenó desde Constantinopla la liquidación de los últimos sobrevivientes reunidos en los campos, a lo largo del ferrocarril y en las orillas del Éufrates”.

“La Anatolia oriental fue vaciada de su población armenia. Una parte de los sobrevivientes de las masacres se refugió en Siria y el Líbano, mientras que otra parte se replegó hacia la Armenia rusa (….)”.

Hasta aquí los hechos descritos por el Tribunal Permanente de los Pueblos y transcritos en lo pertinente. Queda ahí expuesto todo lo que ya conocemos se desató en 1915: asesinatos, deportaciones, vejaciones, violaciones, niños armenios internados en orfanatos turcos. Queda claramente explicitado que, en total y teniendo en cuenta los refugiados en Rusia, se estimaron en 600.000 los sobrevivientes sobre una población de dos millones de armenios en 1914.

Ahí también estuvieron las tesis turcas, la reducción del número de muertes, la responsabilidad de los revolucionarios armenios, la inversión de la culpabilidad.

Por último, el Tribunal constató que las poblaciones armenias que fueron objeto de la masacre y otras violaciones a los derechos humanos, constituyen un Pueblo en el sentido del Derecho Internacional y que ese pueblo tiene derecho a disponer de sí mismo, de acuerdo con el Artículo 1 y 2 de la Carta de las Naciones Unidas y las disposiciones de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos, adoptada en Argel el 4 de julio de 1976.

Por eso, la búsqueda de la verdad es imprescindible, porque un genocidio de estas características (y el Estado uruguayo lo expresó al aprobar la Ley 13.326, en la que ¬honrando las mejores tradiciones políticas y culturales de nuestro pueblo¬ todo el espectro político coincidió en llamar al 24 de abril “Día de la Recordación de los Mártires Armenios”) conlleva –además del asesinato masivo de las personas– un asesinato de lo simbólico, sin fin y prolongado en el tiempo.

Hoy mismo, en pleno siglo XXI, el escritor turco Orhan Pamuk, Premio Nobel de Literatura, fue llevado a juicio por haber afirmado que un millón y medio de armenios y treinta mil kurdos habían sido asesinados por Turquía. Fue acusado bajo el Artículo 301 del Código Penal, que prohíbe insultar la identidad turca, y debido a las amenazas contra su vida se asiló en Estados Unidos.

Hace muy poco también, lloramos el asesinato del periodista y escritor Hrant Dink frente a su casa, acribillado a balazos luego de una campaña de hostigamiento permanente por su posición frente al genocidio armenio. Lloramos su muerte y nos sentimos orgullosos de su vida.

Por eso decimos que la síntesis de las historias individuales que se funden en el colectivo de un pueblo, no pueden ser avasalladas. En el caso de la Comunidad de Ararat, de los descendientes de Noé, muchas han sido las llagas que laceraron el cuerpo del pueblo en estos más de 3.000 años de sometimientos; no obstante todas ellas, no han logrado impedir que el bálsamo restaurador que solo la Libertad y la Independencia pueden aportar, se derramara generoso premiando el coraje y la determinación de la colectividad armenia.

26
Abr
12

YPF, impacto en Uruguay

 

YPF, Argentina y Uruguay

 

 

YPF

Alberto Couriel, Senador E 609 Frente Amplio

En estos días se está viviendo una conmoción internacional por la medida de Argentina de comprar la mayoría de las acciones de YPF, en manos de la empresa española Repsol. Los analistas defienden o critican la medida, generalmente sobre la base de sus concepciones ideológicas; lo mismo hacen los grandes medios de comunicación. Quienes critican la medida parten de la base de que todo lo que hace el sector privado es virtuoso y lo que hace el Estado es vicioso. Una expropiación, que pasa una gran empresa privada de petróleo a una empresa estatal, sería como pasar del bien al mal. La realidad es más compleja. No todo lo que hace el sector privado es virtuoso ni todo lo que hace el Estado es vicioso.

Vivimos una realidad internacional de predominio del capitalismo financiero, con elevado poder de las grandes empresas trasnacionales. En este marco, una expropiación a una gran trasnacional se analiza como una medida muy negativa. En el mismo contexto internacional, exigirle a Grecia la privatización de sus grandes empresas públicas para obtener los fondos suficientes para pagarle a las instituciones financieras acreedoras privadas, se analiza como una medida normal y coherente con la ideología reinante.

Una verdad que se sabe pero no es reconocida es que no todas las acciones de las empresas privadas son virtuosas. La crisis financiera de EEUU de 2008 mostró, a las claras, la responsabilidad de grandes instituciones financieras privadas norteamericanas, que a través de acciones especulativas generaron una profunda crisis con amplias repercusiones mundiales. Repsol no se caracterizó por sus virtudes en la economía argentina, que en la última década tuvo una caída de sus exportaciones de combustible de alrededor de 90% y un incremento de las importaciones de dichos rubros por un similar 90%. La empresa española, con dificultades en su casa matriz, decidió priorizar la distribución de utilidades frente a las necesarias reinversiones que se requerían para Argentina. Además, la empresa argentina Petersen exigía la distribución de utilidades, porque a través de las mismas financiaba los créditos recibidos para la compra del 25% de las acciones de la compañía. Sin duda que esta distribución de utilidades afectaba la producción interna de combustible e incrementaba el déficit comercial de energéticos, en un momento de escasez de divisas para la economía argentina.

Quienes defienden la medida del gobierno argentino –62% de la población, según reciente encuesta, y la mayoría de los partidos políticos que acompañarán la medida en el Congreso– consideran que es un sector estratégico que tiene que estar en manos del Estado, como sostiene el programa del Frente Amplio y como ocurre en muchos países en el mundo actual. Pero además realizan muy fuertes críticas a las empresas privadas que participaban en la empresa y a la falta de un accionar adecuado por parte del Estado. Argentina no presenta una buena historia de sus empresas estatales, que en algunos casos fueron privatizadas por razones ideológicas y de poder, como durante la presidencia de Menem y, en otros casos, por la ineficiencia, incapacidad e incluso corrupción en las mismas.

Trabajé en la CIDE con un querido economista argentino, Alberto Fracchia, que era más bien conservador pero defendía a muerte las empresas estatales uruguayas, porque decía que aquí funcionaban muy bien, a la inversa de lo que ocurría con las empresas estatales en Argentina.

Para un país como Uruguay, lo que pase en Argentina y su situación económica es muy importante, porque tiene un gran impacto en nuestro turismo y en las inversiones inmobiliarias. Gracias a la capacidad de diálogo de Mujica no tenemos más cortes en los puentes sobre el río Uruguay y avanzamos después de muchos años en dragados sobre este río y en el canal Martín García. Argentina, por sus problemas financieros, pone trabas comerciales genéricas a sus importaciones, que afectan a algunas exportaciones uruguayas. Lo hace con mucha desprolijidad y las negociaciones no son sencillas. No siempre las formas que utilizan los gobiernos kirchneristas son las más adecuadas; pero para Uruguay el único camino es el diálogo, la paciencia y mantener las mejores relaciones posible con el país vecino. Esto es lo que hace el gobierno uruguayo liderado por el Pepe Mujica. La oposición critica pero no ofrece ninguna alternativa que no sea el diálogo y la negociación con la firmeza requerida. Aquí no hay ninguna subordinación al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner.

25
Abr
12

francia, elecciones entre el centro y la derecha

victoria de Hollande

Por la derrota de Sarkozy el 6 de mayo

 

 

Francia

Niko Schvarz, Periodista

François Hollande aventajó a Nicolas Sarkozy en el primer turno de las elecciones el domingo 22, y hay claras posibilidades de que tras el segundo turno del 6 de mayo acceda a la presidencia de la República. Ello significaría el retorno de un gobierno socialista para Francia después de los dos períodos de François Mitterrand (1981-1995), que fue sucedido por los gobiernos de Jacques Chirac y el quinquenio de Sarkozy. Pero podría significar además un giro para Europa, donde se ha verificado un avance de la derecha (el último en España), en medio de una crisis galopante que golpea a una serie de países con su secuela de desocupación y retrogradación de la legislación social a consecuencia de la aplicación de drásticas medidas neoliberales.

Las cifras primarias dan a Hollande una ventaja de 28,6% a 27%. La elección consagró además un aumento del caudal del Front Nacional de Marine de Le Pen, que con 18% supera las votaciones de su padre en 2002 y 2007 y además logra cifras superiores en varias regiones. El Front de Gauche de Jean-Luc Mélenchon alcanza 11,5%, en el límite inferior de la franja que le daban las encuestas. El centro del Mouvement Démocratique (MoDem) de François Bayrou con 8,9% se desploma a la mitad de su electorado anterior (18,57%). Los ecologistas con Eva Joly alcanzan 2,3% y declaran que votarán por Hollande en la segunda vuelta. En el mismo sentido, Philippe Poutou, del Nuevo Partido Anticapitalista, con una votación apenas superior al 1%, declaró que “el 6 de mayo hay que fletar a Sarkozy y a toda su banda”.

Todas las encuestas dan ganador a Hollande en la instancia definitoria, pero en la izquierda nadie se duerme en los laureles, y todos llaman a redoblar la militancia en estas dos semanas. Una clave sin duda será la actitud del Frente de Izquierda. Desde la pequeña población de Tulle, donde recibió el resultado electoral, Hollande pidió el voto del Front de Gauche, sin negociaciones. La respuesta de Mélenchon dio lugar a una escena conmovedora que vimos por TV, filmada frente a la sede del PS de la Rue Solferino de París, desbordada por una multitud. En la pantalla ubicada frente al local se trasmitió la alocución de Hollande, y luego apareció Mélenchon formulando un llamado a derrotar a Sarkozy. Era la reiteración de la posición que había difundido en su campaña electoral, si la definición se daba en esos términos. La multitud que desbordaba las calles en el entorno del local prorrumpió en vivas y aplausos. El corresponsal de “Página/12” en Francia describe la escena: “Un silencio de sepulcro envolvió la sede del PS, donde los militantes escuchaban hipnotizados por el temor. Hasta que llegó la frase liberadora, los gritos y los aplausos cuando el candidato del Frente de Izquierda llamó sin ambigüedad y con una enorme nobleza a derrotar a Sarkozy”.

Este en cambio llamó desembozadamente a apoyarlo a Marine Le Pen, que no se ha pronunciado. En realidad, toda su política de xenofobia y de dureza contra los inmigrantes, de desprecio hacia los franceses hijos de padres extranjeros, lo ha ido aproximando a la extrema derecha. Es más: se ha extendido la opinión de que el Front National creció con el aporte de anteriores votantes de Sarkozy. El conocido ex ministro socialista de Cultura, Jacques Lang, declaró: “Sarkozy contribuyó a legitimar las ideas del Frente Nacional y no hizo más que alimentar la xenofobia y la división”. Cuando los resultados indicaban que había logrado 5 puntos menos que en 2007 y era el primer candidato a la reelección que no aparecía al frente en el primer turno, Sarkozy sacó pecho y afirmó con énfasis que él sabía cómo resolver los problemas que aquejan al pueblo. Me hizo acordar a Pacheco Areco.

Nos espera un período que es decisivo para el futuro de Francia y de toda Europa.

25
Abr
12

carta a las izquierdas

Boaventura de Sousa Santos

¿Por qué la actual la crisis del capitalismo fortalece a quienes la han causado? ¿Por qué la racionalidad de la “solución” a la crisis se basa en las previsiones que hacen y no en las consecuencias, que casi siempre las desmienten? ¿Por qué es tan fácil para el Estado reemplazar el bienestar de los ciudadanos por el bienestar de los bancos? ¿Por qué la gran mayoría de los ciudadanos asiste a su empobrecimiento y al enriquecimiento escandaloso de unos pocos como algo necesario e inevitable para evitar que la situación empeore? ¿Por qué la estabilidad de los mercados financieros sólo es posible a costa de la inestabilidad de la vida de la mayoría de la población? ¿Por qué los capitalistas, en general, individualmente son gente de bien y el capitalismo, en su conjunto, es amoral? ¿Por qué el crecimiento económico es hoy la panacea para todos los males de la economía y la sociedad sin que se pregunte si los costes sociales y ambientales son o no sostenibles? ¿Por qué Malcolm X tenía razón cuando advirtió: “Si no tenéis cuidado, los periódicos os convencerán de que la culpa de los problemas sociales es de los oprimidos y no de los opresores”? ¿Por qué las críticas de las izquierdas al neoliberalismo entran en los noticieros con la misma rapidez e irrelevancia con la que salen? ¿Por qué son tan escasas las alternativas cuando son más necesarias? Estas preguntas deberían forman parte de la agenda de reflexión política de las izquierdas, o pronto serán remitidas al museo de las felicidades pasadas. Ello no sería grave si no significara, como significa, el fin de la felicidad futura de las clases populares. La reflexión debería partir de aquí: el neoliberalismo es, ante todo, una cultura del miedo, del sufrimiento y la muerte para las grandes mayorías; no es posible combatirlo con eficacia sin oponerle una cultura de la esperanza, la felicidad y la vida. La dificultad que las izquierdas tienen para asumirse como portadoras de esta otra cultura resulta de haber caído durante mucho tiempo en la trampa que las derechas siempre han utilizado para mantenerse en el poder: reducir la realidad a lo que existe, por más injusto y cruel que sea, para que la esperanza de las mayorías parezca irreal. El miedo en la espera mata la esperanza en la felicidad. Contra esta trampa es necesario partir de la idea de que la realidad es la suma de lo que existe y de todo lo que en ella está emergiendo como posibilidad y como lucha por su concreción. Si no son capaces de detectar las emergencias, las izquierdas pueden sucumbir o acabar en el museo, lo que a efectos prácticos es lo mismo. Este es el nuevo punto de partida de las izquierdas, la nueva base común que después les permitirá divergir fraternalmente en las respuestas que den a las preguntas formuladas. Una vez ampliada la realidad sobre la que hay que actuar políticamente, las propuestas de las izquierdas deben resultar creíbles para las grandes mayorías como prueba de que es posible luchar contra la supuesta fatalidad del miedo, del sufrimiento y la muerte en nombre del derecho a la esperanza, la felicidad y la vida. Esta lucha debe orientarse por tres principios clave: democratizar, desmercantilizar y descolonizar. Democratizar la democracia, porque la actual se ha dejado secuestrar por poderes antidemocráticos. Es necesario evidenciar que una decisión tomada democráticamente no puede quedar anulada el día siguiente por una agencia de calificación o por una bajada en la cotización de las bolsas (como podría suceder próximamente en Francia). Desmercantilizar significa mostrar que usamos, producimos e intercambiamos mercaderías, pero que no somos mercaderías ni aceptamos relacionarlos con los demás y con la naturaleza como si sólo fuesen una mercancía más. Antes que empresarios o consumidores somos ciudadanos y, para ello, es necesario suscribir el imperativo de que no todo se compra ni se vende, que hay bienes públicos y bienes comunes como el agua, la salud y la educación. Descolonizar significa erradicar de las relaciones sociales la autorización para dominar a los otros bajo el pretexto de que son inferiores: porque son mujeres, porque tienen un color de piel diferente, o porque profesan una religión “extraña”.

24
Abr
12

elecciones en Francia

Ganó Hollande y Sarkozy rema desde atrás

Con el 28,6 por ciento de los votos, el candidato socialista despojó al mandatario (27 por ciento) del primer puesto. Sorprendió el caudal de votos que sacó la ultraderecha de Le Pen. Las estrategias discursivas de cara al 6 de mayo.

 Eduardo Febbro

Desde París

“Los pétalos de la rosa de abril son más numerosos que los claveles azules de mayo.” Las redes sociales replicaron este mensaje para saltarse la prohibición de difundir resultados antes de las 8 de la noche y anunciar así la victoria del candidato socialista François Hollande en la primera vuelta de las elecciones presidenciales francesas. Pero la celebración no tomó en cuenta la flor negra, el terremoto político que representa el resultado de la extrema derecha del Frente Nacional, al que su candidata, Marine Le Pen, llevó a un histórico resultado del 18 por ciento. Nicolas Sarkozy perdió su apuesta y François Hollande ganó la suya. Con 28,6 por ciento de los votos, el candidato del PS despoja al presidente francés (27 por ciento) del primer puesto y le impide cumplir con la regla que el mismo Sarkozy fijó: salir este domingo a la cabeza de la consulta, “aunque sea por un pelo”, para, a partir de allí, redinamizar a la derecha y ganar la segunda vuelta del próximo 6 de mayo. La sanción para Sarkozy fue sin discusión: el presidente logró 5 puntos menos que en 2007. Al contrario, Hollande entró en la historia porque no sólo se convierte en una carta sólida para la socialdemocracia europea sino que, además, sumó uno de los mayores números de votos conseguido hasta hoy por un candidato socialista en la primera vuelta de una elección. Sólo le gana François Mitterrand, con su 34 por ciento de 1988.

Sin embargo, el poderoso porcentaje de la ultraderecha y el bajo caudal de votos obtenido por el candidato de la izquierda radical, 11,5 por ciento, Jean-Luc Mélenchon, invitan a la moderación. Hoy empieza una nueva campaña y, como ya lo ha demostrado a lo largo de sus cinco años de mandato, Sarkozy no tendrá ningún tapujo en ir a conquistar los votos de esa Francia que ve en la xenofobia, el odio al prójimo, la inmigración, la hiperseguridad, el rechazo a Europa y el desprecio a los franceses hijos de padres extranjeros una alternativa política. Esta elección marca un hito en muchas cosas: es la primera vez que un presidente saliente no alcanza la punta de la vuelta inaugural: Marine Le Pen pulverizó el record de votos que su padre y fundador del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen, había obtenido en 2002, más del 16,9 por ciento. Al mismo tiempo, casi duplicó el caudal de electores que su mismo padre obtuvo en 2007 (10,44). Ayer, los electores le dieron a la socialdemocracia francesa un fuerte respaldo que les permite a sus partidarios soñar, sin que la pesadilla se aleje por completo de las regiones del sueño.

A partir de ahora, las llaves de la victoria están, para Sarkozy, en manos de la ultraderecha, y para Hollande, en las de Jean-Luc Mélenchon y su Frente de izquierda. La guerra para la segunda vuelta entre Sarkozy y Hollande comenzó apenas unas horas después, al mismo tiempo que caían los primeros pronósticos de la segunda vuelta. Estos, una vez más, pusieron a Hollande casi nueve puntos arriba del presidente saliente. Sarkozy propuso que hubiese tres debates de aquí al 6 de mayo. Hollande le respondió: “No es porque tenga un mal resultado que se van a cambiar las reglas”. En su discurso de anoche, Sarkozy dijo: “El momento crucial ha llegado: el de la confrontación de proyectos y el de la elección de las personalidades”. En su aparición ante los militantes, Hollande pronunció un discurso mesurado y alentador. “Tenemos todas las condiciones para obtener una victoria”, dijo, y agregó: “Esta noche, con el voto de los franceses, me convierto en el candidato de quienes quieren cerrar una página y abrir otra”.

Con un centro que se hundió en relación con 2007, 18,57 por ciento contra los 8,9 actuales, una candidata ecologista sin peso (2,3 por ciento), y una extrema izquierda periférica, la reserva de votos está en la pareja Marine Le Pen-Mélenchon. Sarkozy perdió la ecuación electoral que se había fijado: salir primero para relanzar una “dinámica” y cambiar la relación de fuerzas de cara a la segunda vuelta. Pero no por ello perdió la elección. Sumados, los votos de la extrema derecha y los del candidato Sarkozy rozan el 47 por ciento. Queda la ambigüedad del centro y las consignas para el 6 de mayo de unos y otros. La candidata ecologista, Eva Joly, ya llamó a votar por Hollande. Fiel a sus compromisos y sin regateos, Jean-Luc Mélenchon hizo lo mismo en un encendido discurso en el que pidió a sus militantes no fijarse en comentarios y detalles: “Los invito a reencontrarnos el 6 de mayo, sin pedir nada a cambio, para derrotar a Sarkozy”, dijo Mélenchon. El candidato centrista François Bayrou no dio consignas de votos y Marine Le Pen recién lo hará el 1º de mayo. “La batalla de Francia acaba de comenzar (…). Nada será como antes. En contra de lo que se esperaba, los franceses se invitaron a la mesa de las elites”, dijo anoche la líder frentista. Estos resultados constituyen una indiscutible victoria de la línea política que adoptó y que consistió en sacarle el manto de diablo con que su padre había envuelto al Frente Nacional. La extrema derecha es hoy una corriente política totalmente normalizada, masivamente aceptada y en cuya pujanza electoral está el destino político del país.

Sarkozy salió derrotado, pero con un salvavidas al alcance. El resultado del Frente Nacional le debe mucho a su política, al racismo de Estado que el mismo presidente encarnó, a los incontables ataques contra los extranjeros y los musulmanes, a la permanente saña con que se trató a los hombres y mujeres venidos, por una u otra razón, de todos los rincones del planeta. No fue él quien sacó provecho por ahora, sino Marine Le Pen. La estrategia sarkozista mordió dos veces el polvo: salió segundo y no obtuvo desde el vamos el respaldo de los votos del Frente Nacional. En 2007, Sarkozy recuperó los votos de la ultraderecha y con ellos y sus promesas asentó su victoria. Cinco años más tarde, estos electores volvieron a la fuente. El presidente candidato tiene una doble misión para ser reelecto: seducir al centro y volver a la pesca de la ultraderecha. La tarea del Partido Socialista será trabajosa de aquí al 6 de mayo. Hollande obtuvo uno de los resultados más amplios de un candidato socialista en una primera vuelta. El total de los votos de las listas de izquierda en la primera vuelta de 2007 llegó a 36,4 por ciento, bastante menos que el casi 44 por ciento del domingo. La perspectiva es alentadora. La meta del PS son los electores del centro y algunos votos de la extrema derecha. Estos, más que un voto adhesión a las tesis de Marine Le Pen, constituyen una manifestación de rechazo al sistema político y de miedo ante la crisis. El Frente Nacional cuenta entre sus electores a votantes obreros que fueron de la CGT y hasta del mismo Partido Comunista. La crisis acentuó el fenómeno de transfrontalización entre los partidos, lo cual benefició ampliamente a la ultraderecha. Las encuestas señalan hoy que el 48 por ciento de los electores frentistas votarían por Hollande el próximo 6 de mayo. Los socialistas franceses renacieron del todo con un candidato por el que nadie apostaba un céntimo. Milagro rosa. La dirigencia ya puso anoche en marcha la estrategia discursiva de aquí a dos semanas. Repetir, como lo hizo el ex ministro socialista de Cultura, Jacques Lang: “Sarkozy contribuyó a legitimar las ideas del Frente Nacional y no hizo más que alimentar la xenofobia y la división”.

Ayer hubo un momento de sublime revelación en la Rue Solferino, la sede del PS, uno de esos instantes en que se presiente que el destino pasa con cuerpo y alma. Cuando Jean-Luc Mélenchon apareció en las pantallas, los militantes socialistas se quedaron mudos. De lo que dijera en ese momento dependía el futuro. La televisión pública transmitió el discurso y dividió la pantalla en dos: a la derecha estaba Mélenchon, a la izquierda el portavoz de Hollande, Manuel Vals, y la candidata de 2007 y ex compañera de Hollande, Ségolène Royal. Estaban pálidos y tensos mientras escuchaban a Mélenchon lanzar sus dardos. Un silencio de sepulcro envolvió la sede del PS, donde los militantes escuchaban hipnotizados por el temor. Hasta que llegó la frase liberadora, los gritos y los aplausos cuando el candidato del Frente de Izquierda llamó sin ambigüedad y con una enorme nobleza a derrotar a Sarkozy. Otra campaña empieza. Otro país puede surgir dentro de dos semanas. Hay que sortear todavía un campo sembrado de miedo al mundo, de populismo y de liberalismo lleno de ajustes. Quedan dos lecciones: François Hollande resucitó al socialismo… y Sarkozy a la extrema derecha.

23
Abr
12

socialismo en latinoamérica

Presentado en la capital cubana el libro Perspectivas del socialismo latinoamericano en el siglo XXI (Ocean Sur, 2012), del profesor e investigador mexicano Nayar López Castellanos
A debate en La Habana las perspectivas del socialismo latinoamericano
 
 
El profesor e investigador mexicano Nayar López Castellanos expresó este viernes en La Habana su solidaridad con la expropiación de la petrolera YPF de Repsol, por parte del gobierno argentino, y la calificó como “una acción plenamente soberana” que “recuerda que los recursos naturales son de los pueblos”, durante la presentación de su libro Perspectivas del socialismo latinoamericano en el siglo XXI (Ocean Sur, 2012).El volumen realiza un recorrido panorámico por la historia del pensamiento socialista, se detiene en la experiencia soviética, en el auge y la caída del socialismo real, así como profundiza en las rutas reivindicativas en torno a las cuales se piensa, se discute y se perfila el socialismo en América Latina y el Caribe en el siglo XXI.

La Casa del ALBA Cultural acogió el lanzamiento del texto en la mañana del este 20 de abril, en la que López Castellanos estuvo acompañado por el politólogo Roberto Regalado y por el filósofo Gilberto Valdés, quienes comentaron la novedad editorial de Ocean Sur.

Regalado ―autor de libros como Encuentros y desencuentros de la izquierda latinoamericana (2008) y La izquierda latinoamericana en el gobierno: ¿alternativa o reciclaje? (2012), entre otros ― destacó que el volumen presentado forma parte de un “genuino y fructífero esfuerzo de elaboración teórica y política de fundamento marxista y leninista que hoy se desarrolla en la región”.

El autor, prosiguió, “justiprecia lo positivo y lo negativo de quienes lucharon por construir el socialismo a lo largo de los siglos XIX y XX; analiza la situación y perspectivas de los movimientos sociales y las fuerzas políticas latinoamericanas que hoy rescatan lo bueno y desechan lo malo de esa tradición”.

El politólogo cubano precisó que “las tres partes de la obra combinan el abordaje del pasado, el presente y el futuro. La primera esboza elementos importantes de la historia del movimiento obrero y socialista. La segunda parte analiza la situación y perspectivas de las luchas populares en América Latina. Y la tercera contiene los aportes de Nayar para la construcción de los paradigmas emancipatorios de la América Latina del siglo XXI”.

El libro, anticipó Regalado, “será de gran interés para muchos tipos de lectores”, pero lo recomendó especialmente a “las jóvenes generaciones, que en sus páginas encontrarán una síntesis del pasado, un esbozo del presente y un atisbo al futuro”.

En otro momento, Gilberto Valdés ―investigador del Instituto de Filosofía, de Cuba― encontró en el “regreso de la idea del socialismo a las calles de nuestro continente”, el “más loable” argumento para que la colección Contexto Latinoamericano de la editorial Ocean Sur decidiera publicar el libro Perspectivas del socialismo latinoamericano en el siglo XXI.

Añadió que el volumen constituye “un texto coherente que hace de la profundidad y el rigor, por una parte, y la claridad y la voluntad educativa, por otra, una lograda unidad”, aunque López Castellanos “no pretende cubrir todas nuestras expectativas”, sino que “nos da libertad para confrontar nuestras miradas”.

“Debo advertir al lector ―acotó Valdés― que la visión de Nayar es completamente ajena a cualquier intento de reeditar una preceptiva omnicomprensiva sobre el socialismo, de las tantas al uso en el pasado siglo, las que como sabemos, ‘no enseñan nada queriendo explicarlo todo’”.

El filósofo ―autor de Los movimientos sociales populares y el socialismo latinoamericano (2011), entre otros títulos― adelantó que el libro “viene a confirmar una hipótesis que hemos debatido a raíz del derrumbe del socialismo real: la necesidad de desafiar teórica, política y éticamente las concepciones habituales sobre el socialismo: única manera de visualizar las formas emergentes de socialidad resultantes de las practicas de resistencia y lucha local, regional, nacional y global”.

Precisamente el autor de Perspectivas del socialismo latinoamericano en el siglo XXI enfatizó, ante los asistentes al lanzamiento, que “el socialismo en el siglo XXI no parte de dogmas o recetas, ni es producto de manuales, ni se piensa como la garantía de la felicidad eterna”. Por el contrario, advirtió, “está obligado a responder a las realidades de cada país, de cada experiencia de lucha, a las características propias de actores y procesos”.

Tras abordar exitosas experiencias como la del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra, de Brasil; y la de los zapatistas, en el sureste de México, Nayar concluyó que “el socialismo no puede generarse por decreto, sino que solo puede construirse desde abajo”.

Es necesario “repensar, rediscutir y replantear el socialismo como la idea que puede revertir el rumbo destructivo que está siguiendo la humanidad. De aquí la razón para elaborar el libro que hoy comentamos”, dijo.

El investigador mexicano expresó su apoyo a la reciente decisión del gobierno de Cristina Fernández de expropiar el 51% de las acciones de la petrolera Repsol en YPF de Argentina. Declaró que “no solo constituye una acción plenamente soberana, sino que en fondo representa una decisión que le espeta al capital un ¡ya basta!, que recuerda que los recursos naturales son de los pueblos, para su desarrollo social, para romper los lazos de la dependencia histórica y las cadenas del neocolonialismo que persisten en nuestro mundo subdesarrollado”.

Nayar López Castellanos agregó que “hay que celebrar esa decisión y explicar con claridad que en América Latina y el Caribe crece la firme determinación de construir una región liberada del yugo hegemónico del capital y sus potencias, una región que establezca una integración en condiciones de igualdad, dirigida al crecimiento social”.

La presentación de Perspectivas del socialismo latinoamericano en el siglo XXI concluyó con un llamado del profesor de la UNAM a “profundizar en el debate de las ideas para abrir la reflexión y enriquecer nuestra convicción de que el socialismo resulta una alternativa tangible para defender a la humanidad de su eventual desaparición”.

22
Abr
12

YPF y argentina, ante la re-nacionalización

Renacionalización de YPF
El dolor de lo que fue y el desafío de lo que es

La decisión presidencial de re-nacionalizar YPF es el camino correcto hacia la recuperación de la soberanía nacional. Camino difícil y lleno de obstáculos, pero que hay que asumir y recorrer con mucha fuerza y esperanza.

Tenemos que apoyar a nuestra presidenta, que tuvo el coraje y decisión política de asumir este reclamo popular de años y debemos aportar desde cada lugar para fortalecer la decisión gubernamental que ha provocado más de un cimbronazo de intereses económicos y políticos.

El Gobierno español se escandaliza del Gobierno argentino defendiendo lo indefendible, a una empresa como Repsol que tuvo grandes ganancias y pocas, o ninguna inversión en el desarrollo de la producción petrolera.

Se sabía de las actividades de Repsol en otros países, pero la decisión del menemismo fue adjudicarle YPF y las consecuencias están a la vista.

No voy hacer comentarios de quienes apoyaron en las provincias las privatizaciones, y festejaban que eso era la gran solución a los problemas del país, pero debemos tener memoria y tener presentes a los diputados y senadores que aprueban leyes dañinas que después el país debe soportar para varias generaciones, como las leyes de impunidad, la ley antiterrorista y las privatizaciones, entre otras calamidades.

Recordemos a Aerolíneas Argentinas que Iberia desmanteló y fundió, llevándose equipos, motores, aviones y todo lo que pudo y después del desastre, el Gobierno argentino tuvo que asumir la re-nacionalización y hacerse cargo de la deuda y los desastres dejados por las empresas.

Hoy, la nacionalización de YPF vuelve al mismo problema, la falta de inversiones, el desabastecimiento, los costos y las deudas, los activos y pasivos que deja Repsol son enormes y es necesario tener mucha serenidad para volver a hacer rentable la empresa.

Muchas veces he señalado, y es casi un latiguillo, que un país que no controla sus recursos naturales y las empresas estratégicas necesarias para el desarrollo integral, es un país sin soberanía.

Este es un mal que afecta a Argentina desde hace décadas y ha llevado a un peligroso atraso al país que supo privatizar casi todo y sigue acumulando una deuda externa e interna inconmensurable que costará grandes sacrificios y esfuerzos rediscutir.

Repsol pretende cobrar a Argentina y pasar por acreedor cuando es el gran deudor del pueblo argentino. El Gobierno debe exigir a la empresa el pago de lo no cumplido.

Los países europeos protestan contra Argentina y dicen que el país no es seguro para sus intereses. Quienes no son seguras son las empresas transnacionales como Repsol y otras, que vienen a explotar y no a invertir para el desarrollo y la vida del pueblo. No esperamos caridad sino responsabilidad, y no la tienen.

Debemos hacer un fuerte llamado a los gobernantes y legisladores de que no es posible que actúen según los vientos que soplan a su favor en la especulación política.

Hay que establecer leyes para impedir que un Gobierno privatice los bienes y recursos que son patrimonio del pueblo y no de los gobernantes, tanto nacionales como provinciales. La decisión sobre ese patrimonio debe ser adoptada por el pueblo a través de consultas populares de acuerdo al derecho constitucional, evitando que se produzcan hechos semejantes.

Hay que salir de esta democracia delegativa donde los gobernantes hacen lo que quieren y no lo que deben, y construir una democracia participativa con decisión en los grandes temas del país, en las políticas de Gobierno, evitando el feudalismo de las provincias.

Llegamos al agotamiento que acarrea más pobreza y marginalidad a nuestro pueblo.

YPF tuvo su etapa de esplendor y orgullo nacional, hoy es solo un recuerdo y el Gobierno actual debe remontar un pesado camino que deja la irresponsabilidad de Repsol.

No puedo dejar de señalar que el petróleo no es la única asignatura pendiente en la recuperación de la soberanía nacional. No estoy hablando de los nacionalismos trasnochados. El Gobierno debe actuar, antes de que sea tarde, sobre las empresas mineras, que se llevan el 97 % de lo extraído con una simple declaración jurada, y la venta del territorio nacional.

El país ha dejado su derecho soberano para someterse a tribunales internacionales que no tendrán en cuenta el derecho del pueblo argentino. Ponen en peligro la salud de los pobladores, recursos como el agua y el medio ambiente todo y, además, generan daños económicos a los pequeños y medianos productores. Ese es el fruto de la época de privatizaciones del Gobierno de Carlos Menem que se sometió a los intereses extranjeros y provocó grandes daños al país.

Esperamos que la decisión presidencial de re-nacionalizar YPF avance y para lograrlo debemos apoyar decididamente la recuperación de la soberanía, con serenidad y firmeza.

Adolfo PÉREZ ESQUIVEL Premio Nobel de la Paz y presidente del Servicio Paz y Justicia de Argentina Fuente: http://www.gara.net/paperezkoa/20120420/335707/es/El-dolor-que-fue-desafio-que-es




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