Archivo para 31 marzo 2016

31
Mar
16

brasil

¿No habrá golpe?

escribe: Luismi Uharte / Rebelión

Cinco días después de la gran movilización que la derecha había impulsado en las grandes ciudades de Brasil para exigir el golpe parlamentario contra la presidenta Dilma Rousseff, el encarcelamiento del ex presidente Lula y la ilegalización del PT (por corrupción), la izquierda lograba movilizar a centenares de miles de personas en todo el país –aunque en menor número que la derecha- con el objetivo expreso de intentar frenar la trama golpista. El lema central y compartido era nítido: “Não vai ter golpe” (No habrá golpe)
Claves de la movilización. Las manifestaciones del viernes 18 de marzo proyectaron la imagen del ‘otro Brasil’, no solo en su sentido ideológico (izquierda Vs. derecha) sino también en términos de clase, etnia, imaginario político, estética, etc. La Avenida Paulista de la principal urbe del país, Sao Paulo, de nuevo se convertía en un escaparate privilegiado para identificar las claves fundamentales de la respuesta social antigolpista.

En primera instancia, cabe destacar el perfil sociológico de los y las participantes, mucho más heterogéneo en términos clasistas y étnicos en comparación con la manifestación del domingo conducida por la derecha. En la Paulista se encontraron sectores de la clase media progresista blanca con las clases populares de la periferia, siendo estos últimos, eso sí, ampliamente mayoritarios. El porcentaje de población negra, mulata y mestiza, fue a su vez muy superior a lo visto el fin de semana anterior en el mismo escenario.

El contenido de la movilización era obviamente antagónico y reactivo al del domingo 13: frente al golpismo respuesta democrática. La mayoría de la izquierda (excepto sectores minoritarios de orientación troskista, etc.) asumió que en este momento la contradicción política fundamental se expresa en la urgente postura activa a favor o en contra del golpe. Esto posibilitó una confluencia coyuntural de izquierda y progresista, a pesar de las severas críticas que diversos partidos y movimientos han hecho a la política económica del gobierno del PT.

De cualquier manera, aunque el lema central era “no habrá golpe”, la importante presencia de militantes del PT, de sus juventudes y del sindicato mayoritario y próximo al Partido de los Trabajadores, la CUT, se tradujo en un fuerte apoyo a Dilma y a Lula. Paralelamente, la denuncia a los poderes fácticos golpistas más declarados, tanto patronales (FIESP) como mediáticos (red O Globo), se manifestó también con gran intensidad.

En cuanto a la estética, la tonalidad ‘vermelha’ (roja) fue predominante aunque acompañada de los colores de la bandera brasileña (amarillo y verde). La directriz previa a la manifestación había sido clara: “no podemos dejar que la derecha monopolice nuestra bandera ni el patriotismo”, como agudamente apuntó en la movilización el actual alcalde de Sao Paulo, el petista Fernando Haddad.

El momento más álgido de la movilización fue la aparición simbólica de Lula al final del acto. La pasión que despertó con su presencia y su discurso dejó meridianamente claro, que a pesar de los pesares, el ex obrero metalúrgico que llego a ser presidente durante 8 años, mantiene todavía un vínculo emocional con las clases populares muy intenso, que lo sigue posicionando como el líder carismático indiscutible del campo popular, a pesar de las contradicciones evidentes de su práctica política durante su mandato.

Del discurso encendido de Lula en la paulista se pueden extraer dos conclusiones. En primer lugar, su capacidad para inyectar moral a las bases y su disposición a ocupar una posición de liderazgo claro en la contraofensiva antigolpista. En segundo lugar, su apuesta por la vía de la conciliación política y de clases, seña de identidad del lulismo y de la corriente mayoritaria del PT desde hace bastantes años, como señalan diversos investigadores brasileños, como el historiador, Lincoln Secco y el intelectual y miembro de la corriente ‘articulación de izquierdas’ del PT, Valter Pomar.

En conclusión, se puede afirmar que las manifestaciones antigolpistas lograron en gran medida agrupar tácticamente a diversos sectores de izquierda y democráticos y subir la moral política de las bases más organizadas. Sin embargo, en un contexto de acción-reacción vertiginoso el golpismo “golpeó” rápidamente apenas media hora después del fin de la movilización, cuando el juez ultra Gilmar Mendes, del Supremo Tribunal Federal (STF) suspendió el reciente nombramiento de Lula como ministro de la Casa Civil (primer ministro de facto). El objetivo era claro: poner de nuevo en manos del juez de Curitiba Sergio Moro, héroe actual de la extrema derecha, al ex presidente, imputado por corrupción y con muchas opciones de ser encarcelado preventivamente si Moro continúa llevando el caso.

Entramado golpista. Como se observa, sectores del Poder Judicial son agentes estratégicos del proceso de golpe pero no lo únicos, de un entramado golpista con muchas ramificaciones. En ese entramado, hoy día público y confeso, está asumiendo un protagonismo creciente el latifundio mediático (corporación O Globo, Folha de Sao Paulo, revista Veja…), actor central en la creación de un discurso y un sentimiento golpista cada vez más descarnado. La imagen que proyectan los kioskos a diario, mostrando portadas de alto contenido golpista, son un factor muy funcional en la construcción de un nuevo ‘sentido común’ favorable al derrocamiento del gobierno.

Otro agente cada vez más implicado en la trama golpista es la gran patronal y concretamente la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP). Resulta muy simbólico que su sede en la Avenida Paulista se haya convertido en el lugar frente al que están acampados hace varios días, un grupo de ultras que exigen urgentemente el golpe. Y supone un descaro absoluto que les hayan brindado alimentación o que en la movilización del día 13 apoyaran con infraestructura y con electricidad a uno de los escenarios pro-golpe.

Algunos analistas autóctonos señalan que resulta paradójico e incluso sangrante que a pesar de que el gobierno aplicó en el último año parte de la agenda de la FIESP (exenciones fiscales, reducción de la factura eléctrica), ésta ahora se suma entusiastamente a su derrocamiento. La historia, nuevamente, demuestra por enésima vez que la oligarquía es insaciable. “Não vai ter golpe?”.

30
Mar
16

geronimo cardozo

Gerónimo Cardozo, nos seguirá acompañando

La muerte de Gerónimo Cardozo ha golpeado duro dentro de la sociedad uruguaya, pero también en el exterior del país.

Este militar constitucionalista y patriota fue conocido por su identificación con la lucha de los pueblos, pero también por haber tenido una impronta muy particular: jamás se negó a ocupar un lugar de lucha, por más arriesgada que fuera.

Esa valentía y compromiso con las grandes causas populares fortaleció su adhesión a los procesos de unidad popular de Latinoamérica, pero con la particularidad de que jamás se propuso vender una imagen de superhéroe.

Muchos lo conocimos antes de integrarse al combate contra la dictadura, mientras que otros pudieron abrazarlo cuando se integró a la hermosa aventura que desató LA REPÚBLICA junto a dirigentes del Frente Amplio, buscando crear una nueva realidad política.

Siempre fue un hombre sencillo, donde para cada circunstancia tuvo siempre una anécdota pronta que en cada oportunidad supo relatar extensamente.

Su personalidad no tapó un aspecto sustancial de su forma de ser: supo escribir con sencillez y perfección, además de ser un gran lector. Fue de los militantes del Frente Amplio que cuando le llegó la hora de acceder al gobierno, puso toda su capacidad al servicio del gobierno departamental de Montevideo y de la Presidencia de la República.

Su lealtad fue con el programa y los gobernantes del FA, pero también con los pueblos que se levantaron en distintos puntos de América del Sur y Centro América contra el fascismo o el neoliberalismo.

Dentro de este último desafío fue que se identificó con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con quien estableció una profunda amistad.

Pero su gran amistad fue con el general Líber Seregni, quien a pesar de pertenecer a un arma distinta a la de la Fuerza Aérea, supo liderar a un número importante de militares que no violaron a la Constitución de la República, sino que salieron a defenderla, poniendo el pellejo detrás de las balas.

A pesar de que durante muchos años sufrió distintos tipos de enfermedades, todas ellas graves, fue un individuo que paseó su presencia por la vida sin la necesidad de compartir sus dolores con quienes lo rodearon.

En cambio en los últimos meses sus amores por las distintas caras de la vida, le permitieron disfrutar de un nuevo nieto, quien se transformó en el centro de todas sus conversaciones.

Parte de su vida quedó impresa en una entrevista con formato de libro, que escribió Raúl Legnani, su amigo en el exilio compartido de México y compañero de LA REPÚBLICA. Pero su presencia también estará cuando se recuerde a Seregni y se festeje uno de los triunfos de su fuerza política en Uruguay.

También estará presente en los festejos de Rampla Junior, en la imagen del Cerro en Montevideo y de San Miguel de Allende, una particular ciudad mexicana donde van a disfrutar su jubilación distintos militantes de la izquierda de Estados Unidos.

Vaya a su familia, a sus amigos de ayer y de hoy, nuestro respetuoso saludo ante la dolorosa pérdida de un hombre uniformado siempre dispuesto a construir procesos de paz, de libertad y de democracia.

30
Mar
16

luisito pou, heredero del “BLANCOS BARATOS”

A los jóvenes blancos

Por la presente queremos hacer público el sentir de un pequeño grupo de wilsonistas pero que, sin embargo, creemos que es el sentir de muchos más. Nos referimos al uso y abuso que se ha hecho de la figura de Wilson Ferreira Aldunate por parte de quien estuvo en las antípodas de su pensamiento y conducta en el Partido Nacional. No importan nuestros nombres, sí lo que sentimos. La mayoría de nosotros nunca ocupamos cargos de relevancia pero siempre estuvimos muy cerca del Movimiento y de Wilson. Algunos, por cuestiones de edad, estamos ya medio retirados. Nunca hemos tenido ni tenemos hoy ninguna pretensión de ningún tipo. Eso y el viento de libertad que siempre nos inspiró Wilson nos lleva a expresarnos sin buscar protagonismo personal pero sin abdicar de lo que sentimos. Somos y seguiremos siendo blancos, del Partido Nacional, de Por la Patria y de Wilson. Por lo tanto hemos votado al Partido Nacional, como corresponde. Somos y seguiremos siendo blancos. Pero más que nuestro futuro, que es breve, nos importa el de nuestros jóvenes y el del Partido, que esperamos sí crezcan junto a la patria. Por eso nos resulta imperioso éticamente hacer algunas puntualizaciones que hasta ahora habíamos preferido mantener en prudente silencio. Nos avergüenza la campaña publicitaria que en nombre del Partido Nacional alguien ordenó y pagó sin que ninguna autoridad pegase el grito en el cielo, como lo hubiera hecho Wilson. Wilson jamás hubiera permitido una bajeza de ese tipo. Jamás.

Eso no es digno de nuestro partido. Por eso abandonamos nuestro prudente silencio. Queremos que nuestros nietos sigan siendo blancos, que no sientan vergüenza. Lo que se ha hecho no es digno del Partido Nacional, no es digno de Wilson. Pero estas sustanciales diferencias de pensamiento y de conducta no son nuevas. Eso es lo que hoy queremos compartir con los más jóvenes.

Juntos no es lo mismo que entreverados

Si bien el doctor Lacalle también está dentro del Partido y por elección del soberano es el candidato a la Presidencia de la República, los wilsonistas mantenemos profundas diferencias desde siempre con él. Como las tuvo Wilson y nunca las ocultó.

Por lo tanto, nos desagrada profundamente que se finja una cercanía que nunca hubo. No era necesaria tanta adulonería barata; los wilsonistas nunca dudaríamos en votar a nuestro Partido Nacional, aunque el candidato fuese Lacalle. Y así lo hicimos. La historia es muy clara e inequívoca en cuanto a lo que Wilson siempre fue capaz de entregar por el país y por el Partido.

Lo que sí nos subleva es que se mienta y que para los jóvenes quede como que eran “casi lo mismo”.

En aras de la verdad histórica que Wilson, el país y los jóvenes merecen, relatamos algunos acontecimientos que para la mayoría de los dirigentes y allegados nacionalistas de la época son bien conocidos y “comentados” y que por obvias razones de edad los jóvenes de hoy necesitan conocer para que les quede claro que hay otra manera de ser blancos y que nos llena de orgullo. Estos hechos que vamos a relatar muestran, de forma inequívoca, que podemos andar juntos pero no entreverados.

Elecciones del 71

El sábado antes de las elecciones, en plena veda electoral, varios ciudadanos colorados organizan una caravana por la democracia, o como se dice ahora, blanquicolorada. El único blanco que adhiere a ella es Lacalle. Impera la confusión. Guerra fría, temor, muchos “por la patristas” participan con sus banderas. A otros (coches con distintivos colorados) les ponen banderas de Por la Patria. Wilson, enterado y a un riesgo electoral tremendo, sale a la esquina de Avenida Brasil y la Rambla a arrancar todas las banderas suyas que desfilan.

Escrutinio

Cuando Wilson impugnaba el resultado de las elecciones del 71, Lacalle dijo: ganó la democracia; y Wilson respondió: “El que votó por mí no votó por el Partido Colorado. Eso de que ganó la democracia es un cuento chino.”

Bordaberrato

Durante la agonía democrática Lacalle integra el grupo de ciudadanos blancos que acepta ministerios desoyendo la resolución del Directorio del Partido. A la salida de la sesión del Directorio, Wilson responde diciendo: “Nosotros sabemos que hay blancos baratos que se quieren vender”.

Franco

Wilson nunca fue a España hasta su muerte. El principal tema de discusión de siempre fue éste. El 20 de noviembre de 1975 muere Franco; Wilson está en México. El 25 llama por teléfono Fernando Oliú a contar que se había abierto un libro de condolencias en la embajada y que Lacalle, antes de entrar a la misma, se detuvo, extendió su brazo derecho y cantó “Cara al Sol” (himno franquista).

Toba

A fines de 1975, a raíz de la participación de Toba en un seminario en Argentina organizado por Jorge Abelardo Ramos, Lacalle escribe en ‘El País’, donde “lo reta” por haber participado y remata con la frase de Herrera: “Orientales nada más”.

Toba 2

La reacción de Wilson es bastante más dura que la del propio Toba. En rigor el Toba era un gran conciliador y Wilson decide cortar completamente con Lacalle.

La convergencia

El 20 de abril de 1980 se funda la Convergencia Democrática en Uruguay. Juan Raúl Ferreira era su presidente y Carlos Martínez Moreno el secretario general. Wilson fue su inspirador. El 20 de mayo, en homenaje a Toba y Zelmar se realiza su primer acto público en México. Wilson manda un mensaje: “La mejor manera de homenajear a Toba y Zelmar es unirnos en la lucha de la causa a la que ellos entregaron sus vidas”. La CDU tenía ya un mes de vida. Este último mensaje genera una respuesta de Lacalle en el diario “El País” que decía: “Desde el exterior se agita una coalición frenteamplista de supuesta participación blanca. Es incompatible la condición de blanco con la de integrante de la Convergencia.

Triunvirato

A poco de empezar la lucha antidictadura, el presidente del Directorio del Partido Nacional, capitán de navío Homar Murdoch, es procesado. Como consecuencia de ello se forma la Comisión de Asuntos Políticos del Directorio (conocido como el Triunvirato), que se convirtió en el órgano de conducción del Partido. Lo integraba Carlos Julio Pereyra )Movimiento de Rocha), Dardo Ortiz (PLP) y Mario Heber (Herrerismo). En mayo de 1980 muere Mario Heber y Lacalle pide para ocupar su lugar. Wilson lo veta a tal punto que queda el lugar vacante hasta que el Herrerismo acepta la propuesta de Wilson de nombrar a Jorge Silveira Zavala.

Plebiscito

En 1980 también se convoca a votar la reforma constitucional de los militares. El triunvirato ya integrado por Siveira Zabala convoca a votar por NO. Lacalle, despechado, se reúne con Johnny Payssé (ex secretario de Wilson, asesor del Goyo y actual presidente de la Comisión de Hacienda de la campaña de Lacalle) y decide votar SI y lo hace público por CX8 Radio Sarandí. El profesor Pivel Devoto, tal como lo relatara hace pocas semanas el doctor Zumarán, le presiona para que desista. Finalmente la determinación de Raumar Jude de votar por NO, contra la opinión de Pacheco en el Partido Colorado, lo obliga a recapacitar y termina haciendo una tímida definición por el NO.

Elecciones internas

En las mismas Wilson promueve ACF para unir los sectores Por La Patria y Movimiento Nacional de Rocha. Lacalle, que notoriamente nunca perteneció a ninguno de los dos, pidió el tercer lugar en la lista, a lo que Wilson se negó rotundamente.

Bajada de Wilson

Ya en la campaña para las elecciones de 1984, Lacalle quiere “subirse al ómnibus”, esto es, hacer la misma campaña proselitista que el Movimiento de Rocha y Por la Patria. Wilson, desde Trinidad, indica: “Es lo mismo que las internas. Si quiere votar a Zumarán, no se lo podemos prohibir. que haga su propia gira y su propia campaña”. Lacalle no se conforma y quiere cobrar un precio por este rechazo. A ese episodio él le emp
ieza a llamar “bajada de ómnibus”; luego lo dramatiza subiendo y “haciéndose bajar” del ómnibus, a donde dijo haber ido a despedirse.

Muerte de Wilson

Tras la reunión de Directorio del Partido en la cual se planea el funeral, él se retira diciendo: “Disculpen, igual el muerto es de ustedes”. Alguno de los que escribimos esta carta estaba allí en ese momento y no lo hemos podido olvidar.

¡Viva Wilson! ¡Viva el Partido Nacional!

Amigos de Fernando Oliú

28
Mar
16

obama y macri (mientras luisito, ¨el nuestro¨ relojea al imperio

A qué viene Obama

escribe: Atilio A. Boron / Rebelión

El punto de partida de cualquier análisis sobre la visita de Barack Obama a Cuba y Argentina es la constatación de las derrotas sufridas por el ocupante de la Casa Blanca tanto en el ámbito doméstico como en el internacional. En el primero, Obama fracasó en sus tres más ambiciosas tentativas de reforma: la financiera, la migratoria y la de salud. Para empeorar las cosas la economía no termina de recuperarse de la crisis estallada en el 2008 y la suma de la deuda pública más la de los particulares superó durante el mandato de Obama el monto del PIB de los Estados Unidos. O sea, el país debe más de lo que produce en un año.
En el ámbito internacional la suerte no le fue menos esquiva: la retirada de Irak fue más que nada un gesto demagógico, para consumo interno, que terminó sumiendo a ese país en un caos de gigantescas proporciones que al poco tiempo rebasó las fronteras iraquíes e incendió la reseca pradera del resto del Oriente Medio; el apoyo diplomático, financiero y militar a presuntos “combatientes por la libertad” en la región alimentó la hoguera del fundamentalismo jijadista y terminó por engendrar a un monstruo como el EI, que está haciendo metástasis en África y Europa, aparte del Oriente Medio. La misma Hillary Clinton reconoció esta realidad al declarar, hace poco, que “nos equivocamos en la elección de nuestros amigos”. Mientras, la situación se descompone en Europa Oriental con la crisis de Ucrania, potenciada por la intervención de Estados Unidos en donde la mismísima Victoria Nuland, Secretaria de Estado Adjunta para Asuntos Euroasiáticos, asistía a las bandas de neonazis que acampaban en la Plaza Maidán y les ofrecía botellitas de agua y galletitas, azuzándolos para que tomaran el poder por asalto, cosa que hicieron poco después en medio de sangrientos episodios. La respuesta de Rusia ante la descarada ofensiva de la OTAN fue apoyar a los sectores rusófilos del este de Ucrania y en una fulminante operación militar recuperar nada menos que la península de Crimea, ante lo cual Estados Unidos y sus compinches europeos no les quedó otra que demostrar su impotencia y rumiar su frustración. Y no le va mucho mejor a Obama en el Extremo Oriente, donde en el Mar del Sur de la China, cuyo lecho submarino contiene grandes reservas de gas y petróleo disputadas por el gigante asiático y por Japón, ha puesto a estos dos países en pie de guerra.

En consecuencia, tanto en lo interno como en la arena internacional Obama es un presidente urgido por recibir buenas noticias que le permitan abandonar su cargo con algunos lauros que lo instalen en un lugar relativamente honorable en la historia. Poco probable que las obtenga en alguno de los dos frentes; pero en el internacional le queda una carta en la cual podría anotarse algunas victorias significativas. El exasperadamente lento y laborioso desmontaje del criminal bloqueo a Cuba, aún en vigor, sería uno de sus logros. De hecho, con la liberación de los tres luchadores antiterroristas cubanos que seguían presos en las cárceles del imperio envió una señal importante pero aún insuficiente. El camino por recorrer para “normalizar” de verdad la relación entre Cuba y Estados Unidos es todavía muy largo y empinado, pero con su visita a la isla –la primera de un presidente norteamericano desde el triunfo de la Revolución- sus credenciales se ven fortalecidas. Dependerá mucho de qué es lo que ofrecerá a los cubanos, en términos concretos, para comenzar a desmantelar un bloqueo que ha sido condenado unánimemente por la comunidad internacional. En momentos como estos los discursos y la retórica huérfanas de iniciativas concretas se parecen demasiado a una burla o a una maniobra demagógica. Pese a las leyes del bloqueo aprobadas por el Congreso las atribuciones presidenciales para moderar sus alcances siguen siendo significativas. Pero, hasta ahora, Obama no las ha hecho valer sino en cuentagotas. Mal se puede hablar de “normalización” de las relaciones bilaterales cuando un país persigue, hostiga y bloquea a otro, o cuando declara que el objetivo irrenunciable de la política de Washington hacia Cuba es promover “el cambio de régimen”, sólo que por otros medios. La ilegalidad e inmoralidad de esta política salta a la vista. Hasta ahora esos “otros medios”, supuestamente distintos al bloqueo, están por verse. En Cuba Obama tendrá también una segunda oportunidad: impulsar vigorosamente el Diálogo de Paz entre el gobierno colombiano y las FARC, doblegando las últimas resistencias que se oponen al acuerdo. Sólo el tiempo dirá si tiene las agallas suficientes como para enfrentar exitosamente ambos desafíos.

El complemento de su periplo cubano es la inesperada visita que decidió hacer a la Argentina, un gesto de apaciguamiento para los trogloditas dentro de Estados Unidos que lo han escarnecido por su decisión de visitar Cuba y también una clara retribución por los servicios prestados por el presidente Mauricio Macri al asumir, con mucha más legitimidad que Álvaro Uribe (enlodado por sus vínculos con el narcotráfico y el paramilitarismo) el papel de punta de lanza en la escalada destituyente de la Revolución Bolivariana. Como es sabido, el objetivo estratégico inmediato de Washington es doble: acabar con el chavismo y recuperar el control de Brasil. Macri puede ser una pieza valiosa para materializar estos planes al atacar al gobierno venezolano e intentar aislarlo vía su eventual exclusión del Mercosur; y al acordar con la derecha golpista brasileña en la necesidad de redefinir, en clave ultraneoliberal, al Mercosur y poner fin al “populismo petista”, al paso que, ya en el plano sudamericano, se asfixia económicamente y políticamente a la UNASUR y la CELAC. Pero Obama no se conforma sólo con eso y espera todavía algo más de la Casa Rosada: un apoyo fuerte y sin reservas a la Alianza del Pacífico (tres de cuyos gobiernos fundantes son caracterizados por los analistas internacionales como “narcoestados”: México, Colombia y Perú) y al Tratado Trans Pacífico, engendro de Washington para instalar un gigantesco ALCA en la Cuenca del Pacífico. Ambas iniciativas tienen un ominoso común denominador: la exclusión de China, la segunda economía del mundo o, según como se la mida, la primera. Precisamente con este país se ha producido días atrás un gravísimo incidente: el hundimiento de un pesquero chino que se había internado ilegalmente en aguas territoriales de la Argentina. China es el segundo socio comercial después de Brasil, el principal comprador de productos agrícolas de la Argentina y uno de sus socios financieros e inversionistas más importantes. Poco o nada se ha dicho hasta ahora de este suceso por parte de Beijing pero no hay duda que las relaciones entre ambos países sufrirán inéditas tensiones. Casualmente el hundimiento del pesquero tiene lugar en vísperas de la llegada de Barack Obama a la Argentina, y hay algunas razones para especular que esta súbita “mano dura” de la Prefectura argentina, excepcional habida cuenta de los numerosos pesqueros que depredan las aguas territoriales de ese país sin ser molestados, podría ser otro gesto de “buena voluntad” de la Casa Rosada para con el visitante. Una inequívoca señal de que, pese a la robustez de los vínculos económicos con China, Buenos Aires se alineará incondicionalmente con Estados Unidos en su sorda lucha con China y Rusia. No queda claro, en cambio, cuáles serían los gestos amistosos y de colaboración de Obama para con quien se ha constituido en su vocero y principal operador en el marco de la política sudamericana y que ha ido tan lejos como para demostrar su amistad ametrallando y hundiendo a un pesquero chino. Como lo recordaba el gran historiador Eric Hobsbawm estamos viviendo tiempos interesantes, tiempos de “cambios de época”, con un signo político positivo, de progreso hacia un mundo mejor. Pero en la tradición china, decía Hobsbawm, si alguien quiere maldecir a otro le desea que viva “tiempos interesantes”, es decir, signados por la inestabilidad y la violencia. El tiempo dirá cual de las dos versiones es la que nos espera.

27
Mar
16

trump y clinton

¿Fascismo en EEUU?

escribe: Vicenç Navarro / Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Public Policy. The Johns Hopkins University
Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/16255/fascismo-en-eeuu/

Durante más de veinte años viví bajo un Estado fascista liderado por el General Franco en España. Como consecuencia conozco bien qué es el fascismo, y puedo reconocer a un fascista cuando lo veo. Y el candidato republicano Trump en EEUU es uno de ellos. Pero para definir a alguien como fascista se tienen que definir antes las características de la ideología fascista.

El fascismo se caracteriza por un nacionalismo exacerbado, de tipo imperialista, con bases racistas, profundamente antidemocrático, con un canto a la fuerza militar que debe aplicarse para defender la “pureza de la patria” frente a grupos étnicos, culturales, políticos o religiosos que la contaminan y que deben ser destruidos, proceso de destrucción que debe realizarse como condición para alcanzar una nueva sociedad que recupere la grandeza que en su día tuvo el país, mediante el surgimiento de un movimiento dirigido por un personaje que se presenta dotado provisto de unas dotes sobrehumanas, al cual se le debe obediencia y lealtad absoluta, líder que llevará a las personas a este futuro prometido.

¿Están estas características en el discurso de Trump?

Cada una de estas características aparecen en la ideología en la que se basan los discursos del Sr. Trump y los de sus colaboradores cercanos. Ni que decir tiene que la expresión de tal ideología fascista es distinta según el contexto y el país en el que vive el personaje portador de dicha ideología. En este aspecto, el Sr. Trump es la versión estadounidense de tal fascismo. Es, en otras palabras, la versión norteamericana del partido francés fundado por Le Pen. Veamos, pues, los datos que confirman la adscripción de tal personaje a la categoría del fascismo.

Tal individuo profesa un nacionalismo extremo, considerando EEUU como un país excepcional en la historia de la humanidad, superior a todos los demás, lo que justifica su liderazgo mundial, imponiendo su voluntad por la fuerza militar, la cual debe utilizarse sin ningún freno. Constantemente hace referencia al bombardeo y destrucción de sus enemigos, categoría que abarca un enorme abanico de países y movimientos. En este canto a la fuerza militar expresa una “hombría” profundamente machista, antimujer y antifeminista, valorando a la mujer como un apéndice del hombre. Trump considera el país amenazado por inmigrantes, grupos étnicos, religiones y razas que, de no pararlos, pueden llegar a destruirlo. Quiere, por ejemplo, prohibir la entrada de musulmanes a EEUU, exigiendo una identificación (carnet especial que la persona lleve consigo para identificarse) a cada musulmán que esté ya en el país, sea o no nacido en EEUU. Así, la comunidad musulmana debe estar vigilada y controlada. El Sr. Trump es profundamente racista, hasta tal punto que no se ha distanciado de los grupos blancos súper-racistas, como el Ku Klux Klan, conocido históricamente por su persecución y linchamiento a afroamericanos en el sur de EEUU. Considera también a los inmigrantes (sobre todo a los latinos) como responsables del deterioro moral del país (responsabilizándolos de los mayores dramas de la sociedad estadunidense, desde la distribución de las drogas al crimen callejero en las ciudades).

El caudillismo en Trump

Trump es profundamente antidemocrático, de carácter claramente autoritario, exigiendo a sus seguidores lealtad a su persona, presentándose como el “salvador de la patria” que resolverá todos los problemas que afectan a las masas, desde el desempleo a la falta de felicidad. Su supuesta habilidad para resolver los mayores problemas del país se basa en su propia habilidad para resolver los problemas que han tenido sus empresas, refiriéndose a su presunto éxito empresarial como muestra de ello. Su negocio empresarial, por cierto, ha sido predominantemente el inmobiliario (uno de los sectores más corruptos de la economía de EEUU, basado en la especulación). Se presenta como profundamente antiestablishment, centrándose en el establishment político-mediático del país, sin atacar o criticar al establishment financiero y económico de EEUU al cual pertenece (y al cual aquel establishment político-mediático ha estado sirviendo). En realidad, las medidas que propone –una gran reducción de los impuestos sobre la propiedad y sobre el capital- favorecen los intereses de dicho establishment financiero y económico. Aunque es crítico con los tratados llamados de libre comercio (ver mi artículo “¿Qué se intenta con los tratados mal llamados de libre comercio?”, Público, 23.07.15) por destruir puestos de trabajo en EEUU, atribuye la movilidad de las industrias a otros países a lo que él define como elevada carga fiscal a las empresas estadounidenses y a las rigideces del mercado de trabajo, supuestamente impuestas por los sindicatos.

Sus políticas económicas son de un ultraneoliberalismo extremo, atribuyendo todos los males al Estado federal y al establishment político-mediático basado en Washington y en el este de EEUU. En este aspecto, el fascismo de Trump es distinto al fascismo de Le Pen, que sí que tiene componentes del nacionalsocialismo típico del fascismo italiano o del nazismo alemán, que da mayor reconocimiento al Estado de lo que lo hace la visión fascista estadounidense del Sr. Trump. Este último no es tanto nacional socialista, sino nacionalneoliberal. En realidad, a fin de recuperar a las empresas estadounidenses que se han desplazado a otros países, propone eximirlas del pago de impuestos para que reintegren a los EEUU capital procedente del exterior (equivalente a 2,1 billones de dólares), que significaría, como bien ha dicho la Senadora Elizabeth Warren, un repago de 400 mil millones de dólares a tales empresas (“How Trump Dog-Whistles the Business Establishment”, The Nation, 18.03.16).

¿Por qué está teniendo un gran éxito en las primarias del Partido Republicano?

Para aquellos que conocen bien EEUU, es muy fácil de entender su éxito. Las causas de tal crecimiento son prácticamente las mismas que explican el crecimiento de la ultraderecha chauvinista anti-inmigración en Europa. Y tales causas son, ni más ni menos, que el gran deterioro del estándar de vida de las clases populares (y muy en especial de la clase trabajadora no cualificada), como consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales que se han ido imponiendo a la población y que han alcanzado su máxima expresión durante la Gran Recesión. Estas políticas han empobrecido a la clase trabajadora de una manera muy significativa, resultado de la enorme mala distribución del crecimiento de la riqueza y de las rentas, que se han concentrado en las rentas superiores a costa de las rentas de la mayoría de las clases populares.

Desde los años ochenta, cuando se inició la “revolución neoliberal” del Presidente Reagan, los salarios no han crecido paralelamente al crecimiento de la productividad. En esta mala distribución, las rentas del capital han sido las más beneficiadas por las políticas fiscales a costa de las rentas del trabajo. Componentes importantes de estas políticas han sido toda una serie de intervenciones exitosas para debilitar al mundo del trabajo, desde el ataque a los sindicatos y a los convenios colectivos hasta la externalización de los puestos de trabajo mediante tratados de libre comercio que (aun cuando tenían poco que ver con libre comercio) facilitaban (mediante subsidios públicos y exenciones fiscales) la exportación de puestos de trabajo, con el traslado de industrias a países de bajos salarios.

Las clase trabajadora ha sido víctima de estas políticas públicas del gobierno federal, instrumentalizado este último por los grandes poderes económicos y financieros (que se conocen en EEUU como la clase corporativa, the Corporate Class) que financian las campañas electorales de los miembros del Congreso (tanto de la Cámara Alta -el Senado- como de la Cámara Baja -la Casa de los Representantes, The House of the Representatives-), en un proceso electoral de financiación predominantemente privada. Este maridaje y complicidad del poder político y mediático con el poder financiero y económico es la base de una pérdida de confianza y legitimidad de las instituciones llamadas democráticas que ha sido el campo de cultivo de este enfado generalizado hacia el establishment político mediático del país, y que Trump está explotando exitosamente.

El Estado Federal como el problema y la administración del afroamericano Obama como el enemigo

Sin lugar a dudas, Trump ha sido muy exitoso con su gran habilidad para canalizar el enorme enfado popular hacia el Estado federal, siguiendo el ideario que siempre ha dominado al Partido Republicano (hoy claramente controlado por la ultraderecha, incluyendo el Tea Party), financiado por los grupos económicos de mayor peso en el país, como los hermanos Koch.

La gran diferencia, sin embargo, entre el aparato del Partido Republicano y el Sr. Trump es su gran habilidad para movilizar a la clase trabajadora blanca en contra del establishment político-mediático, incluyendo el propio aparato del Partido Republicano y sus medios, como la cadena Fox, a los cuales ha definido como parte de tal establishment político-mediático. Es, en este aspecto, su mensaje antiestablishment, presentado con gran colorido teatral (que atrae a los medios), lo que explica su gran éxito. Es, con mucho, el candidato que tiene mayor cobertura mediática. Los grandes medios de información –a los cuales Trump critica extensamente- han cubierto su candidatura en sus informativos en cantidades muy superiores (el doble) a las de la Sra. Hillary Clinton y seis veces más que a la de Bernie Sanders, el candidato socialista (“Measuring Trump Big Advantage in Free Media”, The New York Times, 17.03.16). La política como espectáculo está contribuyendo al gran éxito de Trump.

Las consecuencias del Estado federal asistencial

Un punto de gran importancia para entender el debilitamiento de la clase trabajadora en EEUU es la función que tiene el racismo en su división. Es debido a ello que las derechas en EEUU siempre acusan al gobierno federal de defender a los negros a costa de los demás (que insinúan son los blancos). Esta acusación se basa en el hecho de que la gran mayoría de programas sociales no son de cobertura universal, es decir, no cubren a todos los ciudadanos sino solo a los pobres (Medicaid, el programa federal de atención médica a los pobres, que es financiado y gestionado también por los Estados, cubre solo a los pobres), siendo los ciudadanos negros los más beneficiados, pues, como resultado del racismo, estos se encuentran entre los grupos más vulnerables y con menos medios. De ahí que se promueva por parte de Trump y las derechas, la imagen de que tales programas están orientados a la población negra (lo cual no es cierto, pues la gran mayoría de pobres en EEUU son blancos). De ahí que Trump haga referencia a que los impuestos (que consideran excesivamente altos) pagados por los blancos están ayudando a los negros, creando una “cultura de dependencia y beneficencia” que debe denunciarse.

El redescubrimiento de la clase trabajadora

El candidato republicano Trump es, junto con el candidato socialista Bernie Sanders, el único candidato que explícitamente se refiere a la “clase trabajadora”, categoría que nunca aparece en la narrativa convencional del discurso político y mediático del país, que constantemente utiliza el término “clase media” en lugar de clase trabajadora. Este silencio mediático se ha roto. Y hoy comienza a hablarse de la clase trabajadora blanca, la gran olvidada en el discurso dominante. Esta clase trabajadora, como he indicado antes, está en una situación de gran deterioro, y su mortalidad (entre los blancos) ha crecido en los años de la Gran Recesión (sobre todo como consecuencia del aumento de suicidios). Trump constantemente hace mención a que “su gente es la gente de poca educación y bajos ingresos, que están olvidados en EEUU” (que insinúa es blanca).

Está claro que el establishment político-mediático del país no entiende lo que está ocurriendo en EEUU. Los reportajes sobre Trump se centran en las declaraciones explosivas y polémicas de este candidato, llenas de una teatralidad que, en contra de lo que interpretan los medios, contribuye a su fama entre las clases populares, que sienten un gran rechazo hacia tal establishment. Una práctica general de Trump es ridiculizar a los medios en la cobertura de su campaña. Así, frecuentemente en sus discursos ridiculiza a los medios de información -uno de los momentos de mayor goce de su audiencia-, criticando la versión que los gurús mediáticos hacen de su campaña electoral. Estos medios, en su enorme complacencia, no han descubierto todavía el enorme hartazgo y rechazo que existe a nivel de calle hacia el establishment del país, incluyendo el mediático. Trump probablemente ganará las primarias y podría ganar las elecciones, como consecuencia del rechazo hacia el establishment.

El hecho de que Trump sea un “fascista a la americana” no quiere decir, sin embargo, que la mayoría de sus seguidores sean fascistas. En realidad, son profundamente antiestablishment. La mayoría de las encuestas muestra que el candidato socialista Bernie Sanders –que está pidiendo una revolución política en EEUU, con un mensaje claramente antiestablishment (que se centra en su denuncia del maridaje y complicidad entre el establishment financiero y económico y el político-mediático)- es el candidato demócrata que ganaría más contundentemente a Trump. Sanders está movilizando a la clase trabajadora blanca y negra y a los jóvenes (personas por debajo de 35 años), compitiendo por el voto de la clase trabajadora, que es la mayoría de la población estadounidense, y que se ha abstenido en las elecciones anteriores. A la candidata Clinton, aunque se ha movido a la izquierda debido a la campaña exitosa de Sanders, se la percibe como una figura del establishment, con escasa capacidad de movilización. De ahí que su estrategia en las primarias haya sido la de enfatizar la necesidad de romper con la discriminación contra las mujeres y contra las minorías (estas últimas representan un porcentaje elevado de votantes en las primarias del Partido Demócrata), antidiscriminación necesaria, según Hillary Clinton, para que ocurra la integración de las poblaciones vulnerables y marginales dentro del sistema. Sanders, sin embargo, analiza la necesidad de establecer alianzas y complicidades entre los distintos sectores y componentes de las clases populares, acentuando la importancia de recuperar la conciencia de clase frente a un adversario común, el establishment financiero y económico que controla los medios y las instituciones políticas representativas (ver mi artículo “Race, Gender and Class Polítics in the US Primaries”, CounterPunch, 23.02.16). Esta es la situación en EEUU, que no se presenta de forma adecuada en los medios españoles.

 
26
Mar
16

frente amplio de uruguay, 1971

Inolvidable 26 de marzo

El 26 de marzo de 1971, el General Líber Seregni se dirige a la ciudadanía en nuestro primer gran acto público realizado en Explanada de la Intendencia de Montevideo.
Primer acto público de masas del FA

En un fragmento de su discurso del 26 de marzo de 1971 en el primer acto en la explanada de la Intendencia de Montevideo, Seregni exclamaba:

“El Frente Amplio no es una ocurrencia de dirigentes políticos; el Frente Amplio es una necesidad popular y colectiva del Uruguay. Es un hecho colectivo, con razones colectivas, porque las resoluciones individuales de todos nosotros, tienen causas sociales y tienen metas sociales, porque tienen que ver con el destino entero de la sociedad uruguaya. Tampoco el Frente Amplio es una resolución circunstancial de partidos o grupos políticos; por el contrario, ellos han interpretado una exigencia que estaba en la calle; han dado forma y cuerpo a un sentimiento y a una urgencia de todo nuestro pueblo. Por eso el Frente Amplio desencadenó tan rápidamente este movimiento popular de adhesión, de participación y de militancia. Porque interpreta una necesidad objetiva de nuestra sociedad”.

Los ejes temáticos del discurso fueron:

-La necesidad popular y colectiva del Frente Amplio.
-La sangría emigratoria que ya por ese entonces era una realidad de la sociedad uruguaya.
-Reflexiones sobre las medidas de seguridad como una estrategia para mantener intacto el privilegio de los partidos tradicionales.
-El Frente Amplio como heredero de la tradición artiguista.
-Las bases programáticas del Partido.
-La Reforma agraria y la Nacionalización de la banca.
-La Política de Autodeterminación y no intervención.

Finalizando su discurso, pronuncia: “El Frente Amplio nos ha honrado con la nominación para la candidatura presidencial. Somos conscientes de la tremenda responsabilidad que asumimos. Pero estoy consustanciado con el Frente Amplio y con el pueblo de mi país. Del pueblo provengo, es mi país, mi pueblo, el que me permitió realizarme como hombre, como militar y como ciudadano, y a él me debo”. El candidato a la presidencia de la República será el general Liber Seregni y la candidatura para la vicepresidencia irá por parte del Dr. Juan José Crottogini.

30 Primeras Medidas de Gobierno (1971)

El 25 de agosto de 1971 se aprueban las Primeras 30 Medidas del Gobierno (1971); en cuyas bases programáticas se solidifica el programa de la fuerza política. Se señalan cuatro medidas fundamentales a adoptar, como pilares del proceso transformador:
a) Reforma Agraria;
b) Nacionalización de la banca privada;
c) Nacionalización de los principales rubros del comercio exterior;
d) Enérgica acción industrial del Estado, incluyendo la nacionalización de la industria frigorífica.
Así como también se profundiza en los siguientes puntos:
-Restablecimiento del Estado de Derecho
-Redistribución del ingreso
-Elevación del bienestar social
-Participación Popular y saneamiento de la administración pública

Tras las elecciones de 1971, la Fórmula Presidencial: Seregni – Crottogini, resulta en un 18,6 % del porcentaje sobre el total de los votos emitidos. Una cantidad que irá creciendo gradualmente en su evolución electoral con el paso del tiempo.

26
Mar
16

los medios del conservadurismo

La conjura mediática del relato conservador

 

escribe: Hugo Acevedo, Analista

La posibilidad de que el Frente Amplio marque presencia en el mercado informativo con uno o más medios afines a su proyecto político, generó reacciones en algunos sectores alineados con la derecha.

Una reciente columna publicada en El Observador, pone de manifiesto la inquietud del oficialismo por construir un relato capaz de permear a la opinión pública y de contrarrestar los permanentes ataques de la oposición.

Si bien algunos analistas consideran que el tiempo de la prensa partidaria está perimido, es evidente que aun existen medios que representan a las colectividades históricas que sobreviven al cambio de rutinas de los consumidores.

La pérdida de hábito de lectura tan arraigada en una población cada vez más refractaria al soporte de papel, no tiene su correlato en lo atinente al soporte audiovisual o digital, que siguen concitando el interés del consumidor.

Resulta groseramente evidente que las publicaciones impresas de mayor circulación están afiliadas al pensamiento del bloque conservador, al igual que los canales privados de televisión y buena parte de las emisoras radiales.

Esa tendencia a sostener el statu quo de la rancia derecha vernácula no es nueva y tiene una larga historia, que se remonta al origen mismo de los diarios y de las empresas audiovisuales.

La izquierda siempre ha tenido grandes dificultades para sostener medios informativos, porque los más poderosos avisadores -que son los propietarios de los medios de producción- siempre financian a los medios que defienden sus intereses y reflejan su visión de la sociedad.

Ese fenómeno es más notorio en el caso de los tres canales comerciales, que, hace más de medio siglo, nacieron bajo el paraguas político de los dos partidos tradicionales y mantuvieron su adhesión a estos hasta el presente.

En ese contexto, no es extraño que lo que antes se ocultaba sistemáticamente hoy se visibilice y hasta se maximice, en una suerte de bombardeo destinado a concienciar a la población y a generar una reacción adversa contra el gobierno progresista.

Un ejemplo ilustrativo es el de la seguridad ciudadana, que otrora era abordada en forma epidérmica. Hoy, un hecho delictivo es reiterado hasta el hartazgo, lo cual coadyuva a la construcción de una escenografía de hiper-realidad destinada a colonizar al receptor.

Esa obsecuencia permitió, por ejemplo, que en el pasado notorios casos de corrupción perpetrados por miembros de los partidos de derecha que culminaron en procesamientos y otros que quedaron impunes, se diluyeran en el fárrago de la dinámica informativa.

Otro tanto sucedió con la devastadora crisis económica y social de 2002, de la cual fueron directos responsables los partidos Colorado y Nacional, quienes gobernaron en coalición durante un período y medio (1995-2002).

Más allá del cambio de correlación de fuerzas generado a partir de las elecciones del 2004, es evidente que buena parte de la población jamás identificó a los autores del desastre de otrora, que siguen operando políticamente en el presente.

Pese a quien pese, hay una prensa de derecha administrada por el gran capital que sigue construyendo un relato mediático sesgado y burdamente tergiversado sobre la realidad y tiene el poder de fuego suficiente para cooptar a la población.

Los responsables de la información flechada no son los periodistas, sino los oligarcas históricamente alineados con el bloque conservador.




marzo 2016
D L M X J V S
« Feb   Abr »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031