Archivo para 31 octubre 2010

31
Oct
10

dilma; hoy todos somos dilma rouseff

Lo que se juega hoy en Brasil

Niko Schvarz |

Serra y Rousseff. Brasil elige al sucesor del presidente Lula. 
Brasil elige al sucesor del presidente Lula.

El pueblo brasileño está votando a estas horas para decidir entre la continuidad y extensión del gobierno de Lula con la candidatura de Dilma Rousseff, o el retorno al pasado, particularmente a las privatizaciones, con la candidatura de José Serra.

Abrigamos fundadas esperanzas en la victoria de Dilma Rousseff, con luz. Ese es el clima que se respira hoy en Brasil. Lo confirman las últimas encuestas. La de Sensus/CNT del 27 de octubre (fecha en que Lula cumplió 65 años y, a la vez, en que ganó la primera presidencia en el 2002) arroja 51,9% para Dilma y 36,7% para Serra (con 4,7% de blancos y nulos y 6,8% de indecisos). La diferencia de 14,2% se acrecienta si se consideran solamente los porcentajes de votos válidos: 58,6% a 41,4%. En la encuesta espontánea, en que no se menciona el nombre de los candidatos, las cifras respectivas son 50,4% y 35,7%, siempre a favor de Dilma.

La encuesta posterior de Datafolha, del día 28 y publicada al día siguiente en Folha de Sâo Paulo, es confirmatoria. La petista suma 56% de los votos válidos frente a 44% del “tucano”. Si se consideran los votos nulos, en blanco y de los indecisos, el resultado es 50% a 40%.

Los compromisos programáticos reafirmados por Dilma Rousseff en un gran acto en el Teatro de los Bancarios de Brasilia el día 27 definen como meta del área social de su gobierno la erradicación de la miseria, acabar con la pobreza extrema. Sólo se puede celebrar el crecimiento económico cuando se traduce en la mejora de la vida de la gente, señaló. Ése es el gran indicador. Por tal razón fue lanzado el programa Mi Casa, Mi Vida (en el que la propia Dilma tuvo participación destacada), porque el gobierno tiene una mirada social, y en ese camino se habrá de persistir. No hay que dar importancia solamente a los números, hay que colocar el foco en las personas. De ahí los compromisos concretos para el desarrollo social: eliminar la pobreza absoluta; ampliar el programa Bolsa Familia, así como el acceso de las familias atendidas por dicho programa a otras políticas públicas; aumentar la oferta de servicios del Sistema Unico de Asistencia Social (SUAS) a todas las familias; extender la protección social a las familias con mayor vulnerabilidad; consolidar servicios regionales insertos en los Sistemas Públicos Nacionales, ampliando el acceso a las poblaciones de todos los municipios, incluyendo las áreas rurales y las comunidades tradicionales; ampliar y mejorar los programas de alimentación y nutrición; ampliar la estrategia de adquisición de alimentos a la agricultura familiar; asegurar el acceso al agua potable a todas las familias en situación de pobreza dispersas en zonas rurales sin acceso a la red pública de abastecimiento; garantizar a las comunidades tradicionales el acceso a las políticas universales de asistencia social y de seguridad alimentaria; erradicar el trabajo infantil.

También dirigió un mensaje especial a las micro y pequeñas empresas, que representan el 99,1% de todas las empresas del país y generan empleo para más de la mitad de los brasileños. La aprobación de la Ley General de la Micro y Pequeña Empresa en 2006 y la del Empresario Individual en 2008 son ejemplos de medidas adoptadas por el actual gobierno en beneficio de esos sectores, que Dilma se propone continuar, pero no sólo eso: “Yo quiero cuidar, con mucha atención y cariño, los pequeños negocios. Por eso pido su apoyo para que Brasil siga cambiando, para preservar y ampliar nuestras conquistas y que el país siga por el camino del desarrollo sustentable, con distribución de renta e inclusión social”, manifestó.

Otro hecho de enorme significación, sobre el final de la campaña electoral: ya están creadas todas las condiciones para el inicio de la extracción efectiva de petróleo en el pré-sal, el mayor campo petrolífero brasileño, a cargo de la Petrobras. En el lanzamiento estuvo el día 28 el presidente Lula en visita al navío-plataforma FPSO en la ciudad de Angra dos Reis y en el Campo de Tupí, en la cuenca de Santos. El inicio de la explotación comercial del petróleo de la pré-sal en el Campo de Tupí, en el litoral de Río de Janeiro, confirma plenamente que Petrobras es un gran símbolo de orgullo del pueblo brasileño, y no sólo por su valor de mercado sino además por la calidad de sus trabajadores y funcionarios, de sus ingenieros, geólogos y personal especializado, expresó entusiasmado el presidente. Elogió la labor de los investigadores que descubrieron los yacimientos, y a quienes en plazo breve los van a poner en producción, por lo cual él se sentía en ese momento como el presidente más feliz del mundo. Y con un índice de popularidad de 83% en todo Brasil.

Faltan apenas unas horas para que conozcamos el resultado de estas elecciones, de las cuales mucho espera Brasil, pero también nuestra América Latina en su conjunto.

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31
Oct
10

el miedo global

La globalización del miedo

 

En marzo pasado se publicó un artículo a propósito de una enfermedad que está haciendo estragos en el mundo globalizado: el miedo a enfermar. La prensa española recogió las reflexiones del analista John Carlin a propósito de las paranoias y terrores de comienzos del milenio.

Así como los pobres europeos medievales sufrieron los “terrores del año 1000”, convencidos de que al llegar tan fatídica fecha de paso de un milenio a otro, el reducido mundo que conocían volaría en mil pedazos, mil años después el mundo ­sobre todo el mundo occidental globalizado­ vuelve a sobresaltarse y a exhibir un síndrome parecido.

“El terrorismo global, los teléfonos móviles, los fumadores pasivos, el alcohol, los pedófilos, el cambio climático, el Islam, la comida transgénica, la contaminación ambiental, la velocidad en las carreteras, representan algunos de la infinidad de pretextos que nos buscamos para poder disfrutar del perverso placer que despierta el vivir nuestra breve estancia en la Tierra en un estado de casi permanente ansiedad”, sostiene Carlin en su nota.

Si exceptuamos el Islam como motivo de zozobra, los uruguayos podemos perfectamente vernos reflejados en ese espejo. No olvidemos que la instalación de la planta de Botnia (actualmente UPM) no sólo generó alarma y rechazo entre los entrerrianos sino que también muchos compatriotas se sumaron a la cruzada. Con lucidez, Carlin explica el fenómeno: “Los generadores del miedo suelen tener buenas intenciones. Como en el caso del tabaco. O el de las frutas y los vegetales transgénicos, cuyo impacto sobre la salud, dicen algunos sin saber a ciencia cierta si es verdad, va a ser desastroso. O el de los teléfonos móviles y el supuesto riesgo que su repetido uso puede tener en la incidencia de cáncer cerebral”.

Siendo titular del Mvotma, el arquitecto Mariano Arana recordaba que una vecina de Fray Bentos estaba aterrorizada porque, sostenía, “el río Uruguay va a hervir” como consecuencia de los desechos tóxicos que allí vertería la pastera. Más allá de lo jocoso de la anécdota, la misma es reveladora de hasta qué punto ha calado hondo en la mentalidad colectiva el terror por “lo que puede pasar”.

John Adams, profesor emérito de University College London citado por Carlin en su artículo, distingue entre riesgos concretos, visibles, palpables (como cruzar la calle sin mirar si viene un vehículo) y lo que él llama “riesgos virtuales”. Un riesgo virtual no es medible o visible, según la definición de Adams: “Los científicos no están de acuerdo. No existen pruebas demostrables”.

Sin embargo, la gente no parece ser capaz de internalizar esa distinción, lo que lleva a Adams a concluir que “existe el peligro de caer en una actitud absolutamente desproporcionada en cuanto a los riesgos que conlleva una vida normal”.

“Para Adams ­continúa Carlin­, el tema del cambio climático, que penetra la vida normal de la gente más y más, cae dentro de la definición de riesgo virtual, ya que no existe consenso científico sobre la cuestión crucial del papel del hombre en el calentamiento planetario. Con lo cual, dice Adams, ‘para los que no son científicos nucleares o epidemiólogos o expertos sobre el medio ambiente, acaba siendo una cuestión no de verdad objetiva, sino de lo que uno cree’. Por eso, el debate sobre el tema adquiere tonalidades más políticas, o religiosas, que científicas”.

Este analista entiende que esa propensión al miedo proviene de la prosperidad: “En el Congo y Bangladesh existen demasiados riesgos inmediatos como para darse el lujo de preocuparse por los riesgos virtuales también”.

Nuestra comarca, tan globalizada como cualquiera, no escapa a la pandemia. No estamos al nivel del sufrido Haití, castigado por la miseria, los terremotos y el cólera, pero tampoco pertenecemos al primer mundo opulento como para hacer nuestro el terror a los riesgos virtuales.

31
Oct
10

couriel a josé carbajal

A JOSÉ

 

senador alberto couriel / senador frente amplio

Hoy de mañana, 21 de octubre de 2010, en el momento en que salía hacia el Palacio Legislativo a la Comisión de Presupuesto, el portero del edificio me mandó a decir que había muerto “el Sabalero”, José Carbajal, un querido amigo y un extraordinario poeta. Mientras viajaba en el auto iba escuchando canciones de José y lloré en varias oportunidades. Me acuerdo muy bien de toda su familia, de sus padres, de sus hermanos, todos trabajadores de la fábrica textil de Juan Lacaze. Vivían en “las casillas”, viviendas construidas por la fábrica de Campomar, frente a la plaza de deportes. Fui compañero de clase, en la escuela del pueblo, de uno de sus hermanos mayores, Alcides Ariel. Cuando estábamos en 6º año de escuela jugábamos al fútbol y la delantera éramos: yo, el chiquito Bombi, Alcides Ariel Carbajal, el Lechón Cabrera, el zurdo Pugliesi. Años después José le hizo una canción a su hermano Ariel ­que se había suicidado­ y para no dañar a su madre la llamó “No te vayas Pedro”.

José Carbajal fue un lacazino distinto. Es que también los lacazinos somos distintos. Una conversación clásica con mi madre era hablar y recordar anécdotas de Juan Lacaze. Cuando mis padres se vinieron a vivir a Montevideo, mi padre después de almorzar se iba a tomar café al Sorocabana de la Plaza Libertad. Y aprovechaba para ver llegar los ómnibus de la ONDA, para ver si se encontraba con amigos de Juan Lacaze.

Yo considero a los lacazinos como parte de mi familia. Todos nos conocemos. Un pueblo obrero que recibió muchos beneficios de los Campomar, especialmente de don Miguel, de acuerdo a mis recuerdos, como la plaza de deportes, con canchas de fútbol, basquetbol, tenis y bochas donde yo pasé mi niñez. Luego el estadio de fútbol, con pista de atletismo y el Club Cyssa, con gimnasio, cancha de basquetbol cerrada, dos pistas de baile ­una al aire libre y otra cerrada­ donde pasé mi adolescencia. Todo esto en la década del 40, al finalizar la segunda guerra mundial. Son todos recuerdos imborrables. También me acuerdo que muchos trabajadores terminaban en el Saint Bois por enfermedades adquiridas en su trabajo fabril.

Muchos somos los que nos declaramos de Juan Lacaze, pero el Sabalero fue distinto. Con sus canciones, de alguna manera, la inmortalizó. Sus canciones hablan sobre las costumbres de un pueblo chico, pero muy solidario, de las vivencias de su niñez y de su adolescencia, como “Chiquillada”, más conocida como “Pantalón cortito”. En “A mi gente” habla de personajes de pueblo con cierto grado de popularidad. Por ejemplo, habla de Pochilo con su gran inspiración. Pochilo era un estupendo director de una murga, pero cotidianamente se dedicaba a la timba, con cartas, con bochas, con billar, con frontón. Yo era un estudiante aventajado en el liceo de Juan Lacaze. Entonces Pochilo me decía: “Albertito vos tenés que estudiar abogacía”, porque él iba a tener siempre problemas con la Justicia y precisaba un amigo abogado que lo defendiera. Otro personaje de la misma canción era “el sapo de los verdes” que era el Sapo Vidart, centro forward de Reformers, el club de mis amores. En una conmemoración de Reformers me invitaron a concurrir y me pidieron que hablara. Comencé a hablar y de pronto me doy cuenta que entre el público estaba el Sapo. Empecé a hablar de él, de cuando salió campeón del litoral con la selección de Colonia en 1948, de cuando jugó en Bella Vista de Montevideo. De pronto me doy cuenta que el Sapo estaba llorando. Cuando terminé mi oratoria me acerqué al Sapo Vidart y me dijo: “Albertito yo sólo fui un jugador de fútbol”. Y yo le contesté que yo era muy chico cuando lo veía jugar y que para mí era un héroe. A partir de las canciones de José, Juan Lacaze y su gente, su vida, sus costumbres estarán permanentemente presentes.

El Sabalero fue un hombre muy sencillo, muy sensible, muy bohemio, que venía de una familia muy humilde. Trascendió las fronteras lacazinas, colonienses y uruguayas. Fue un cantautor universal que paseó sus canciones por todos los continentes. Era un anarco de alma. Por eso no le gustaba Seregni como candidato del FA porque era militar.

Lo recuerdo en México, con Anke, su esposa, en un día de tristeza, porque habían perdido un embarazo. Más lo recuerdo cuando mi hermano Yaco me vino a ver a México. Lo primero que me dijo fue: quiero ver a José. Fuimos a buscar a José y lo llevamos a comer a mi casa. Llegamos como a las siete de la tarde. Mi hermano quería que José escribiera sobre su grupo de cuarto año del liceo de Juan Lacaze. Le hizo innumerables anécdotas y le contó que se seguían encontrando casi todos los años en el pueblo. Eran la una de la mañana y los tres seguíamos hablando de Juan Lacaze. Entonces mi señora, chilena, que no entendía mucho de Juan Lacaze, preguntó: y este Juan Lacaze, ¿es una República?

30
Oct
10

europa y la lucha social de las clases

Europa: ahí sigue la lucha de clases. Por Ángel Guerra Cabrera.

 
Si echamos una mirada al mapa, la ofensiva del capitalismo neoliberal a partir de Reagan-Thatcher sólo ha podido ser contenida y en parte rechazada en América Latina, aunque varios países asiáticos lograran una aplicación menos férrea del dogma que en nuestra región. Aquí, combativos movimientos populares, algunos con un componente indígena esencial pero todos integrados por trabajadores, marginales, pobladores y sectores medios empobrecidos, condujeron al surgimiento desde 1999 de un grupo heterogéneo pero coordinado de gobiernos opuestos a las políticas del Consenso de Washington y que luchan por la integración regional. Sin embargo, en Europa occidental, a diferencia de Estados Unidos, se conservaron hasta hace muy poco una parte de los rasgos esenciales de los llamados estados de bienestar, conjunto de derechos sociales conquistados por las luchas obreras de los siglos XIX y XX y también logradas debido al excepcional protagonismo del Ejército Rojo en la derrota del nazi-fascismo y a la existencia del campo socialista y sus indiscutibles avances sociales. Fue justamente la implosión de la Unión Soviética y demás regímenes europeos que formaban parte de esa realidad la que propició la trasformación de las regiones central y oriental de Europa en polígono de pruebas de crueles recetas de ajuste fondomonetaristas, aplicadas de un día para otro. Verdadera piñata que en un abrir y cerrar de ojos logró una colosal trasferencia de riqueza de esos estados, especialmente Rusia, a los grandes centros financieros capitalistas. Pero es evidente que las grandes corporaciones financieras no habían renunciado a despojar también de sus conquistas a los trabajadores y la población europea occidental. Sólo esperaban por la ocasión propicia y esta vino con la quiebra de Leman Brothers y el contagio de la crisis que atraviesan desde entonces el sistema financiero y la economía estadunidenses. A partir del cataclismo se machacó por la mafia mediática con varios mitos, como que las economías nacionales y la europea se hundirían y cundiría el desempleo si los estados no rescataban a los bancos, obviamente con los impuestos de los de abajo. En realidad, precisamente por aplicar esa receta los estados están en quiebra, las economías se hundieron y el paro se ha extendido insólitamente. Eso sí, los bancos declaran utilidades obscenas y en Wall Street anuncian que repartirán una millonada entre sus ejecutivos. La oportunidad fue aprovechada también para ir al asalto de las pensiones y otros beneficios sociales de los trabajadores europeos, mientras ni siquiera se imponían o elevaban los impuestos a la oligarquía, cuyos integrantes han aumentado y en muchos casos doblado el monto de sus fortuna durante la crisis mientras decenas de millones de obreros en el viejo continente y en todo el mundo se empobrecen sin siquiera la esperanza de recuperar sus derechos o puestos de trabajo arrebatados.
Coletazo del desbarajuste estadunidense de pronto se anunció que Grecia estaba en quiebra y las calificadoras rebajaron la categoría de su deuda. En este mundo al revés, uno de los grandes bancos de inversión, Goldman Sachs, había defraudado al Estado griego en complicidad con la oligarquía nativa. Por supuesto, el banco no indemnizaría al país helénico sino se convertiría en su virtual propietario. Ya la prensa financiera inglesa, donde suelen descubrirse alguno de los malévolos proyectos de la banca anglosajona, había acuñado el término PIGS, acrónimo para referirse a Portugal, Irlanda, Grecia y España, países parias y sin futuro. Lo alentador es cómo han reaccionado la clase obrera y el pueblo griegos, que ya acumulan ocho jornadas de huelga general y no dan señales de decaimiento, y de nuevo Francia y París, con seis huelgas de junio a la fecha, una activa presencia juvenil y la gran interrogante de si el gobierno conseguirá el desgaste a que apuesta o estas jornadas son el inicio de algo mayor. La formidable huelga general del 29 de septiembre en España podría abrir el camino a la creación de un polo muy amplio de izquierda social y política antineoliberal. Hasta en los ex países socialistas hay muestras de combatividad obrera. La apertura de un frente europeo antineoliberal podría anudarse firmemente con las luchas latinoamericanas, las que se organizan desde una gran diversidad de movimientos en África y Asia y todas juntas estimular hacia la izquierda la rebeldía y el descontento en Estados Unidos.
30
Oct
10

vargas llosa el verdadero

Mario Vargas Llosa, ¿defensor de los derechos humanos y de la libertad?. Por Vicenç Navarro.

Este artículo cuestiona la imagen de Mario Vargas Llosa promocionada por los medios de mayor difusión en España, presentándolo como el gran defensor de los derechos humanos y de la libertad. El artículo cita como ejemplo de esta actitud adulatoria el artículo de Javier Cercas publicado en El País, titulado “La izquierda y Vargas Llosa” (17/10/2010). El artículo presenta datos y argumentos que cuestionan tal imagen que no se corresponde con la realidad. Mario Vargas Llosa ha sido el mayor portavoz que el neoliberalismo tiene en el mundo político-cultural, siendo su selectiva atención a los derechos humanos un instrumento en su lucha ideológica en contra de los gobiernos de izquierda en América Latina.
 
 
 
 
 
 
Una característica de gran número de políticos, periodistas o escritores que dicen promover la defensa de los derechos humanos en Latinoamérica y otros continentes es su selectiva interpretación de lo que son los derechos humanos. Sus preocupaciones se centran exclusivamente en los derechos humanos de los disidentes en países con gobiernos con los que tales supuestos defensores de los derechos humanos están en desacuerdo. Con ello, están utilizando el noble concepto de derechos humanos para sus intereses políticos. Un ejemplo de ello es el recientemente galardonado Premio Nóbel de Literatura, Mario Vargas Llosa. Tal autor ha estado utilizando la causa de los derechos humanos para agredir verbalmente a los gobiernos venezolano, boliviano, ecuatoriano, cubano, argentino, brasileño, entre otros, todos ellos gobernados por partidos de izquierda o centro izquierda. Me parece muy bien, e incluso loable, que se critiquen comportamientos represores de los derechos civiles de los ciudadanos de aquellos países cuando ello ocurra. Pero lo que es denunciable es la enorme selectividad y sesgo en tales denuncias. Vargas Llosa raramente incluye entre sus críticas a gobiernos conservadores y neoliberales. El asesinato de más de 2.000 personas falsamente acusadas de terroristas por las fuerzas armadas del gobierno Uribe en Colombia, y la brutal represión que está existiendo en Honduras, nunca ha sido sujeto de crítica por parte de tal autor. La violencia que ocurre en Venezuela sí que ha sido criticada. La que tiene lugar en Colombia (el país del mundo donde se asesinan más sindicalistas) nunca ha sido criticada. Y así un largo etcétera. Su sensibilidad hacia los derechos humanos ha tenido siempre una coloración política, definitiva y clara. Ha estado siempre puesta a disposición de una sensibilidad política, reproduciendo la guerra fría. Este sesgo claramente político conlleva, pues, una interpretación muy reduccionista de lo que son derechos humanos. La Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada por las Naciones Unidas en 1948, incluye como tales, no sólo los derechos políticos y civiles (los derechos derivados de la libertad de organización y de opinión), sino también los derechos económicos y sociales, tales como el derecho al trabajo, a un salario justo, a la salud y a la educación y a la seguridad social que, en gran manera condicionan la existencia, a su vez, de los derechos políticos y civiles. En realidad, es difícil hablar de los segundos independientemente de los primeros. Y un ejemplo de ello es EEUU, donde la enorme concentración de las rentas y de la propiedad dificulta enormemente la expresión democrática, pues tanto los medios de comunicación como los órganos representativos están claramente controlados (los medios) e influenciados (el Congreso Estadounidense) por los grupos económicos, enormemente poderosos, que limitan tales derechos. El Presidente Obama de EEUU ha alertado, con razón, de las enormes limitaciones que comporta para la democracia de aquel país la enorme influencia que los lobbies económicos y financieros tienen sobre las instituciones representativas estadounidenses y sus derechos políticos y sociales. La evidencia existente y documentada en la literatura científica muestra claramente que la enorme concentración de la riqueza económica dificulta el desarrollo de la democracia pues, en cualquier país, poder económico se traduce en poder político. Esta traducción se hace a través (entre otros instrumentos) de los medios de información y persuasión que, controlados por tales grupos, configuran los parámetros dentro de los cuales tiene lugar el supuesto debate y competitividad política. No es, pues, de extrañar que todos los gobiernos de centro izquierda e izquierda en aquellos países latinoamericanos tengan enfrentamientos con los poderes mediáticos en sus intentos de diversificar las ofertas mediáticas muy limitadas y reducidas existentes en aquellos países. La supuesta “defensa de la libertad de expresión” es, en realidad, en muchos de aquellos países la defensa de monopolios mediáticos e informativos que dificultan enormemente la expresión y desarrollo democrático. Presentarse, pues, como defensores de los derechos humanos, sin nunca referirse a los derechos económicos y sociales es un sesgo que refleja una enorme insensibilidad hacia el hecho evidente de que los derechos políticos están claramente determinados por los derechos económicos y sociales. Y los países de Latinoamérica son un claro ejemplo de esta realidad. Aquel continente se caracteriza por tener las desigualdades de riqueza más acentuadas del mundo, lo cual explica la escasez de sistemas democráticos en la historia de aquel continente y las enormes limitaciones de tales sistemas. Ni que decir tiene que en aquellos países donde hay democracia, existe competitividad política, pero tal competitividad está tan desequilibrada, con gran escasez de recursos para las opciones de izquierdas frente al gran apoyo de bloques económicos y mediáticos de las derechas, que tal competitividad toma lugar predominantemente entre partidos de derechas (conservadores versus liberales) con escaso espacio democrático para las izquierdas. Las últimas elecciones en Colombia son un reflejo de ello. De ahí se deriva que la expresión libertad tiene significados muy distintos según el grupo y la clase social que la utiliza. Como bien dijo el Presidente Abraham Lincoln de EE.UU., “En teoría todos declaran su amor a la libertad. Pero la libertad de la clase de propietarios no es la misma que la libertad de los que trabajan para los propietarios. Y las instituciones del estado favorecen sistemáticamente el entendimiento que de la libertad tienen los primeros a costa de los segundos”. Esto ocurre no sólo en América Latina, sino en la mayoría de países incluyendo EEUU. Como dijo recientemente Richard Trumka, el Secretario General de los Sindicatos estadounidenses (AFL-CIO), “Si un trabajador al salir de una fábrica conduce su coche con imprudencia y atropella al dueño de la fábrica, es probable que pierda el carnet de conducir y vaya a la cárcel, además de pagar una elevada multa. Pero si el dueño de la fábrica daña la salud de sus 500 trabajadores por utilización imprudente de productos nocivos, casi nunca perderá su licencia de dirigir la empresa, y nunca le enviarán a la cárcel. Y es probable que, incluso, no reciba una multa”. Dentro de este marco, ¿de qué derechos humanos y de que libertad habla Mario Vargas Llosa? Es importante y necesario que se denuncien las violaciones de los derechos humanos y la reducción de la libertad donde ello ocurra. Pero esta denuncia pierde credibilidad cuando se expresa selectivamente en contra de ciertos estados y cuando se escogen unos derechos a costa de otros tan o más importantes que los que Mario Vargas Llosa escoge como motivo de su atención.
Comentarios sobre el artículo de Javier Cercas, laudatorio de Mario Vargas Llosa
 
 
 
Una última observación. Escribí este artículo que el lector acaba de leer el pasado viernes. Siempre lo escribo el viernes para que mi columna aparezca el lunes. Pero al leer el artículo de Javier Cercas sobre Mario Vargas Llosa, escrito ayer, domingo día 17 de octubre, titulado “La Izquierda y Vargas Llosa”, me siento en la necesidad de comentarlo, pues su tono, predeciblemente halagador de Mario Vargas Llosa, va acompañado de una serie de observaciones, algunas insultantes, sobre las izquierdas, que merecen una respuesta. Pero primero analicemos los halagos. Cercas repite el aplauso a Vargas Llosa por “nadar contra corriente”. Tal frase parece indicar que sus ideas han sido siempre contrarias a las estructuras de poder político y mediático en América Latina y en el mundo, lo cual es fácilmente demostrable que no ha sido el caso. Antes al contrario, Mario Vargas Llosa ha sido el portavoz del neoliberalismo que ha sido la ideología y el proyecto promovido por las estructuras del poder en América Latina y EEUU durante los últimos treinta años. Sólo hace unos pocos años que gobiernos de izquierda han roto con tal ideología. Las amplias cajas de resonancia que Mario Vargas Llosa tiene en aquellos continentes se deben a su continua hostilidad a estos gobiernos de izquierda, no a las fuerzas político-económico- intelectuales dominantes en ellos. En el mismo tono laudatorio poco creíble, Cercas añade que Vargas en defensa de los derechos humanos nunca se ha servido de ellos. ¿Cómo explica Cercas, la selectividad en su defensa de los derechos humanos, que excluye a aquéllos próximos a él por su ideología? Igual de errónea es su aseveración de que Mario Vargas Llosa siempre separa –según Cercas- la crítica de las ideas de las críticas a las personas, añadiendo que “Vargas Llosa nunca considera que un hombre equivocado es un hombre inmoral”. Tengo que admitir que tuve que leer esta frase dos veces. Le aconsejo a Cercas que lea los artículos y escrito de Vargas Llosa sobre Chávez, sobre Evo Morales y sobre Fidel Castro. Inmoral es el término más amable que Vargas Llosa utiliza para definirlos. Uno puede estar en desacuerdo con las políticas e incluso con las personas a las que Mario Vargas Llosa critica, pero debiera haber límites en cuanto a la manera que esta crítica se expresa, límites que Vargas Llosa y otros pensadores neoliberales han traspasado con creces. Por último, Cercas, no sólo alaba acríticamente a Vargas Llosa, sino que de una manera condescendiente aconseja a las izquierdas que aprendan de Vargas Llosa e incorporen en su ideario elementos de su filosofía. No sé a que izquierdas se está refiriendo Cercas, pues tanto en Latinoamérica como en Europa hay una gran diversidad de izquierdas. Pero si las izquierdas gobernantes en Europa están en profunda crisis, se debe precisamente a haber ignorado –como Vargas Llosa ha hecho siempre- que los determinantes de los derechos civiles y políticos son –tal como he indicado en este artículo- los derechos básicos económicos, laborales y sociales. Este olvido ha facilitado su transformación en partidos socioliberales que han causado su ruina electoral. Al revés que lo que sugiere Cercas, le aconsejo a las izquierdas que estén tan lejos como sea posible del neoliberalismo, eliminando sus valores dentro de sus proyectos políticos.
(Para una lectura más extensa de este artículo leer mi ensayo “The economic and political determinants of human (including health) rights” Routledge, Kegan Paul (US) y Tavistock Publishers (UK). 1986. Colgado en mi blog www.vnavarro.org, sección Inglés)
29
Oct
10

onu; modelo agotado

 
Reinventando las Naciones Unidas

 

Prensa Latina

Desde que dejé mi puesto como Presidente de la Asamblea General de la ONU, el 14 de septiembre de 2009, he estado trabajando en una Propuesta de Reinvención de la Organización de las Naciones Unidas. Esa Propuesta pronto la estaremos presentando.

Me encuentro entre los convencidos de que hoy más que nunca el mundo está necesitando unas verdaderas Naciones Unidas que nos una a todos los pueblos y gobiernos del mundo en la defensa del derecho a la vida y de todos los demás derechos inalienables de los seres humanos individualmente y de la humanidad en su conjunto, de todos los seres vivientes, de la naturaleza en general y de la Madre Tierra. Lo que tenemos ahora por Naciones Unidas es un fraude, una farsa, una gran mentira porque hay quienes se han empeñado en viciarla más allá de cualquier reforma posible.

Y digo esto porque es evidente que dentro de la Organización tenemos a un Estado miembro, el más influyente, por rico y militarmente poderoso, que ha logrado persuadir a otros miembros, principalmente del llamado primer mundo, a trabajar por una agenda radicalmente diferente a la agenda de paz, respeto y armonía entre todos los Estados miembros, respetando siempre su igualdad soberana que la Carta consigna como su primer principio. Ese Estado miembro se comporta como dueño y señor de la Organización y sus “negociaciones” no son más que amenazas, represalias e ingentes campañas difamatorias que sólo podríamos calificar de terrorismo mediático.

Para que las Naciones Unidas lleguen a ser una Organización auténtica se necesitaría que todos los Estados miembros, y particularmente los más poderosos e influyentes, estuvieran realmente comprometidos con la paz mundial, la erradicación de las guerras, el hambre y la pobreza de este mundo. Ésos, después de todo, fueron los objetivos por los cuales se crearon las Naciones Unidas y, al suscribir su Carta, los Estados miembros, se comprometieron a dedicar sus mejores esfuerzos por lograr esos propósitos.

Desde hace ya más de treinta años, por lo menos, se sabe que la erradicación del hambre y la pobreza extrema ya no es una utopía inalcanzable. Contamos con los recursos y los conocimientos científicos y técnicos para lograrlo. Lo único que hace falta es la voluntad política de vivir en hermandad, de amarnos los unos a los otros y de estar siempre a la altura de las exigencias de la solidaridad humana. Necesitaríamos también la voluntad política para estar a la altura de las exigencias del respeto, amor y cuidado de todo lo viviente y de nuestra Madre Tierra.

Considero que no hay duda de que la mayor parte de los pueblos del mundo anhelan la paz y la consideran el bien supremo por el cual debemos trabajar. No obstante, existe, como ya hemos dicho, un Estado para el que el bien supremo, el que le da razón a su existencia, no es la paz, sino el poder. Un poder de dominación y aplastamiento que sólo podríamos calificar de diabólico, ya que no existe medio, por violento y criminal que sea, que este Estado, al que normalmente llamamos simplemente imperialismo, no esté dispuesto a utilizar para lograr su objetivo de Full Spectrum Dominance (Dominio de Espectro Total), nombre dado por el propio Pentágono a la estrategia militar para lograr el control de todo el planeta y más allá. Éste, obviamente, es un objetivo que otros ya habían intentado antes, sin poder jamás lograrlo. Según el propio Pentágono, la agenda de este objetivo es controlarlo todo y en todas partes, incluyendo los mares, tierra, aire e, incluso, el espacio exterior y el ciberespacio.

Cuando hablamos de este tipo de ambiciones demenciales, se hace difícil impedir que vengan a la mente memorias de hechos tan condenables y perversos como todos los relacionados con Hitler, que nunca podrán ser suficientemente condenados. No obstante, no es ninguna exageración afirmar que Hitler, con todo el mal que hizo, nunca pudo haber causado tanto daño a la humanidad como el que Estados Unidos ya ha causado y sigue exponencialmente causando, hasta el punto de poner en peligro la continuación de la especie humana y de la mayor parte de la vida en la Tierra. Estados Unidos, sus aliados y la OTAN son mil veces más peligrosos y condenables que el propio Hitler.

Por lo tanto no deja de resultar difícil, por deseable que sea, imaginarnos a unos Estados Unidos diferentes, integrados en el resto de la familia humana, trabajando por la paz y la seguridad del mundo y haciendo todo lo posible por erradicar el hambre y la extrema pobreza de esta Tierra, siendo que ellos son sus principales causantes. Y, además, por supuesto, nos gustaría ver a unos Estados Unidos tratando seriamente también de responder con efectividad al cambio climático, al calentamiento global y a los serios problemas ecológicos de los que han sido de los principales causantes. Pero, cabe preguntarnos, ¿hasta cuándo debemos de seguir esperando que Estados Unidos y sus aliados se compongan y dejen de seguir actuando como enemigos de la humanidad, de la vida y de la Madre Tierra?

La esencial perversidad del imperio no es algo que resultó, por sí sólo, así no más, como por accidente. Fue algo premeditado, decidido por los principales arquitectos de la política de contención de la Guerra Fría, con George F. Kennan, Director de la sección de Planificación de Políticas del Departamento de Estado, a la cabeza. En un documento interno sobre política exterior de 1948, clasificado como Top Secret, hace un resumen de los que debían ser los principales objetivos de la política exterior estadounidense mientras creaban el imperio de la posguerra que se conocería como el siglo americano. La tesis de Kennan, eventualmente desclasificada, era espeluznantemente clara. El egoísmo y la codicia fueron oficialmente entronizados, mientras que la solidaridad internacional fue caracterizada como una extravagancia ante las prioridades “más serias e importantes” del momento. “No necesitamos engañarnos pensando que hoy en día nos podemos dar el lujo de altruismos y de actuar como benefactores de este mundo.” Con estos valores y criterios era de esperar que Estados Unidos se comportara siempre como enemigo de los valores y principios consignados en la Carta de la ONU.

Eso sí, los planificadores de la nueva política exterior de los Estados Unidos eran muy conscientes del hecho de que, a estas alturas de la historia, la palabra imperialismo se había vuelto políticamente repugnante, y por eso los arquitectos del orden global de la posguerra controlado por Estados Unidos, consciente y explícitamente optaron por obviar la palabra imperio en referencia al nuevo orden. La alternativa escogida por Estados Unidos fue camuflar su poder imperial bajo el disfraz de “liberación” colonial, apoyo a la “democracia” y al “libre mercado”. Como comenta William Engdahl, el mundialmente reconocido experto en relaciones internacionales y autor de varios bestsellers, “esta maniobra fue uno de los más efectivos y diabólicos golpes propagandísticos de los tiempos modernos.”

No podemos darnos el lujo de seguir engañándonos. Estados Unidos pudo haber suscrito la Carta de Naciones Unidas pero nunca compartió sus principios y valores. Nunca ha buscado la paz porque necesita la guerra como medio de lograr su Full Spectrum Dominance que ahora se extiende al espacio exterior y al ciberespacio. Estados Unidos nunca ha creído en el imperio del derecho en las relaciones internacionales, siempre ha creído en la ley de la selva, es decir, el derecho del más fuerte. Nunca ha creído en las Naciones Unidas, únicamente ha querido manipularlas y desde su posición como Estado miembro más influyente en la Organización siempre la ha chantajeado y amenazado si no lo acompaña de sus genocidios como el que cometió contra Nicaragua, y sigue hoy día cometiendo contra Iraq y Afganistán.

Con su incomparable aparato de influencia mediática y de lavado cerebral, Estados Unidos ahora prepara psicológicamente al mundo para que acepte una agresión contra Irán, con la misma lógica que lo hizo contra Iraq y Afganistán, hacerse con sus recursos naturales y acercarse cada vez más a Rusia que es, y siempre ha sido, su principal objetivo. La arrogancia del imperio lo hace no prestar suficiente atención a las posibles consecuencias de sus aventuras. Con todo respeto a Iraq y Afganistán, Irán es diferente. Si los estadounidenses no han podido contra Iraq y Afganistán menos podrán contra Irán y las consecuencias de esta nueva aventura criminal podrían ser catastróficas, no sólo para Irán y los países circundantes, sino también, para el mundo entero. Algo similar pasaría si Estados Unidos no acepta seriamente el principio de una sola China y sigue empeñado en su locura de dividirla para eventualmente fragmentarla.

Me parece que ha llegado ya la hora de, como dice el gran intelectual africano Ngugi Wa Thiongâ Öo, descolonizar el intelecto, sacándonos ideas domesticadoras como ésa de que necesitamos a los Estados Unidos a como los esclavos necesitaban a sus verdugos esclavistas. La verdad es que a los Estados Unidos lo necesitamos tanto como necesitamos el arsénico. Basta ya de negación, de no querer enfrentar la realidad ni llamar a las cosas por su nombre.

Las Naciones Unidas no son naciones verdaderamente unidas puesto que las posiciones de los diferentes Estados miembros de la Organización no son iguales con respecto a los temas vitales de la guerra y la paz, el hambre y la pobreza, cambio climático, calentamiento global y desarme nuclear y respeto al derecho a la soberanía, independencia e integridad territorial de todos los Estados. Los Estados Unidos, el país más influyente en la Organización y el mayor violador sistemático de todas sus normas y principios, tiene una posición diametralmente opuesta a la de la inmensa mayoría de los Estados miembros. Sus principales aliados son el Reino Unido, la mayoría de los países europeos e Israel. El arma principal con la que cuenta para imponer su voluntad en el mundo es la OTAN. Al aliarse todos ellos con Estados Unidos se han convertido también en enemigos de la humanidad, de la paz, de la vida y de la Madre Tierra.

Desde mi punto de vista, como religioso y seguidor de mi Señor Jesús de Nazaret, estoy absolutamente convencido de que Estados Unidos está bajo una severa posesión diabólica. El mundo está atravesando un momento verdaderamente apocalíptico. Posiblemente no el primero, pero bien podría ser el último, debido al inmenso y sin precedente poder destructivo de la Bestia y a la apatía, aparente indiferencia y cobardía de los que dicen ser creyentes en Dios, y que debiéndose unir para organizar una estrategia efectiva de resistencia, no lo hacen.

Deberíamos todos con humildad reconocer que el Comandante Fidel Castro, héroe mundial de la solidaridad, es el gran profeta y líder moral y espiritual en el mundo de hoy. Sus reflexiones son realmente inspiradas e inspiradoras. En las del 15 de octubre nos advierte que el daño colateral de una guerra nuclear hoy en día sería la vida de la humanidad. Y, permitiendo a mi Señor Jesús hablar a través de él, Fidel nos urge: ¡Tengamos el valor de proclamar que todas las armas nucleares o convencionales, todo lo que sirva para hacer la guerra debe desaparecer! ¡Gracias Fidel por tu valentía y ejemplo de por vida!

Son todas estas reflexiones las que me llevaron a decir, al concluir mi período como Presidente de la Asamblea General, que la ONU ha llegado a un punto que no basta con reformas y remiendos. Tiene que ser REINVENTADA y es como aporte a esta urgente tarea de reinvención a la que me he dedicado durante los últimos dos años. La propuesta la hago a titulo personal, como ex presidente de la Asamblea General de la ONU, bajo mi total y exclusiva responsabilidad, y como persona interesada en la paz, la erradicación de las guerras, el hambre, la pobreza y el maltrato a nuestra Madre Tierra sin la cual no podemos vivir. Los valores que defiendo, y que toda mi vida he defendido, son los valores de mi Señor Jesús que, en lo fundamental, encuentro absolutamente compatibles con los valores de mis hermanas y hermanos musulmanes, judíos, budistas, confucionistas, hindúes, aymaras, como con los de todas las religiones del mundo y de las más ricas tradiciones éticas-filosóficas como el marxismo, por ejemplo, que propician correctas relaciones entre todo lo viviente y sufriente.

Si alguna vez (para Dios todo es posible) los Estados Unidos deciden, de verdad, regresar a la familia humana y como muestra de ello desmantelan la OTAN y sus más de 1.000 bases militares regadas por todo el planeta, actúa seriamente en el proceso de abolición de armas nucleares, desmilitarización del espacio exterior y pone fin a sus genocidas guerras de agresión, cesa su criminal acoso contra Cuba, suspendiendo el bloqueo y liberando a los 5 héroes cubanos, estoy seguro de que todos lo celebraríamos y los recibiríamos con los brazos abiertos al seno de la familia humana pues lo que nos motiva no es ni el odio, ni el revanchismo, es sólo el amor y las ansias de fraternidad universal. Dios los bendeciría y regresarían la paz, la seguridad y la alegría a nuestro mundo.

Me parece que es sumamente urgente que pongamos manos a la obra en la reinvención de la ONU para que sea realmente eso y no una organización sometida a ningún patrón, por rico y militarmente poderoso que sea. En lo personal, yo he querido responder a la confianza que los Estados miembros depositaron en este su humilde servidor al elegirme Presidente del 63 periodo de sesiones de la Asamblea General de la ONU, reflexionando durante los últimos dos años e intercambiando ideas con la personas que me parecían entre las más calificadas para ayudarme a preparar una buena y viable Propuesta para reinventar las Naciones Unidas y convertirla en un efectivo instrumento en la lucha por la paz, la erradicación de guerras, hambre y pobreza extrema en la Tierra. Unas Naciones Unidas verdaderamente democratizadas y desmilitarizadas. Con humildad y mucho amor, pronto la estaremos presentando en su última versión en nuestro sitio Web: www.reinventingtheun.org

Una vez recibida la propuesta habría que actuar pronto y tener en cuenta que su aceptación o rechazo tendría que ser tomada entre los jefes de Estado y de Gobierno. Remitirlo para que lo analicen y trabajen los Representantes Permanentes en la ONU sería exponerla a una muerte súbita al encontrarse atrapada en la inmensa telaraña de normas de procedimiento como las previstas para “reformas” cuyo único propósito es que no cambie nada. Negociarla regionalmente por grupos de jefes de Estado y Gobierno de los integrantes del Grupo de los 77 + China, podría resultar relativamente fácil y lograrse con la rapidez necesaria al someterla para la aprobación de la Asamblea General una vez garantizados los votos del Grupo de los 77 + China al cual, estoy seguro, muchos otros se sumarán.

Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=231401&Itemid=1

rCR

29
Oct
10

arde parís

 

 

Trabajad más duro para ganar menos
La furia francesa en la jaula de la Unión Europea
Ahí están de nuevo los franceses: de huelga, bloqueando el transporte, armando una buena por las calles, y todo simplemente porque el gobierno quiere elevar la edad de jubilación de los 60 años a los 62. Tienen que estar locos.

Supongo que esa es la forma en que se ve el actual movimiento de masas –o se muestra, por lo menos-  en buena parte del mundo, y sobre todo en el mundo anglosajón.

Acaso lo primero que haya que decir respecto a las actuales huelgas masivas en Francia es que en realidad no tienen que ver realmente con “elevar la edad de jubilación de los 60 a los 62 años”. Esto equivale a describir el libre mercado capitalista como una especie de puesto de limonada. Una simplificación propagandística de cuestiones muy complejas.

Les permite a los comentaristas arremeter contra puertas de par en par abiertas. Al fin y al cabo, observan sagazmente, la gente de otros países trabaja hasta los 65 años de modo que, ¿por qué van a librarse los franceses a los 62? La población envejece, y si no se eleva la edad de jubilación, el sistema de pensiones irá a la bancarrota teniendo que pagar las pensiones de tantos ancianos.

Sin embargo, el actual movimiento de protesta no tiene que ver con “elevar la edad de jubilación de los 60 a los 62”. Se trata de mucho más.

Para empezar, este movimiento expresa la exasperación con el gobierno de Nicolas Sarkozy, que de forma descarada favorece a los superricos sobre la mayoría de la clase trabajadora de este país. Fue elegido con el lema, “Trabajar más para ganar más”, y la realidad ha terminado siendo que se trabaja más para ganar menos. El ministro de Trabajo que introdujo la reforma, Eric Woerth, le consiguió a su mujer un empleo entre el personal de oficina de la mujer más rica de Francia, Liliane Bettencourt, heredera de L´Oréal, el gigante de los cosméticos, al mismo tiempo que como ministro a cargo del presupuesto hacía la vista gorda a sus abultadas evasiones fiscales.

Mientras las deducciones fiscales a los ricos ayudan a vaciar las arcas públicas, este gobierno hace lo que puede por echar abajo el conjunto del sistema de seguridad social surgido tras la Segunda Guerra Mundial con el pretexto de que “no nos lo podemos permitir”.

La cuestión de las jubilaciones resulta bastante más compleja que la “edad de jubilación”. La edad legal de jubilación significa la edad a la que puede uno jubilarse. Pero la pensión depende del número de años trabajados o, para ser más precisos, del número de cotisations del plan conjunto de pensiones. Con la excusa de “salvar al sistema de la bancarrota”, el gobierno va elevando gradualmente el número de años de cotización de 40 a 43 años, dando indicios de que se ampliará aún más en el futuro.

A medida que se prolonga la educación y se empieza a trabajar más tarde, para tener una pensión completa la mayoría de la gente tendrá que trabajar hasta los 65 o los 67. Una “pensión completa” viene a estar en torno al 40% del salario en el momento de la jubilación.

Pero aun así, puede que no sea posible. Cada vez es más difícil encontrar empleos a tiempo completo y los patronos no necesariamente desean conservar empleados mayores. O bien la empresa desaparece y el trabajador de 58 años se encuentra permanentemente desempleado. Cada vez se vuelve más difícil trabajar a tiempo completo en un empleo asalariado durante más de cuarenta años, por mucho que uno quiera. De modo que en la práctica la reforma de Sarkozy-Woerth significa sencillamente reducir las pensiones.

Eso es, de hecho, lo que la Unión Europea ha recomendado a todos los Estados miembros como medida económica, con la intención, como en el caso de la mayor parte de las actuales reformas, de reducir costes sociales en nombre de la “competitividad”, queriendo decir competencia para atraer la inversión de capital.

Los trabajadores menos cualificados que en lugar de proseguir sus estudios hayan podido entrar en la población activa jóvenes, digamos a los dieciocho años, habrán estado inscritos en un plan durante cuarenta y dos años a la edad de 60 si consiguen, desde luego, seguir con empleo durante todo ese periodo. Las estadísticas muestran que su esperanza de vida es relativamente breve, de modo que necesitan dejar de trabajar pronto si quieren disfrutar de alguna clase de jubilación.

El sistema francés se basa en la solidaridad entre generaciones, en el sentido de que las cotizaciones de los trabajadores de hoy se destinan a pagar las pensiones de la gente hoy jubilada. El gobierno ha intentado sutilmente enfrentar a una generación contra otra, arguyendo que es necesario proteger el futuro de la juventud de hoy, que paga por los pensionistas del baby boom. Por lo tanto resulta extremadamente significativo que esta semana los estudiantes universitarios y de instituto se unieran al movimiento huelguístico de protesta. Esta solidaridad intergeneracional es un serio golpe al gobierno.

Los jóvenes son mucho más radicales incluso que los viejos sindicalistas. Son muy conscientes de la creciente dificultad de hacerse una carrera. La tendencia es que el personal cualificado entre en el mercado de trabajo cada vez más tarde, después de haber pasado por años de enseñanza. Con la dificultad de encontrar un puesto de trabajo estable, a tiempo completo, muchos dependen de sus padres hasta los 30 años. Es cuestión de simple aritmética darse cuenta de que en este caso no habrá jubilación plena hasta la edad de 70 años.

Productividad y desindustrialización

Como es ya práctica habitual, los autores de las reformas neoliberales las presentan no como elección sino como necesidad. No hay alternativa. Debemos competir en el mercado global. O seguís nuestra vía o vamos a la quiebra. Y esta reforma la dictó esencialmente la Unión Europea, en un informe de 2003, al concluir que hacer trabajar más a la gente era necesario para recortar los costes de las pensiones.

Estos dictados impiden cualquier discusión de los dos factores básicos que subyacen al problema de las pensiones: productividad y desindustrialización.

Jean-Luc Mélenchon, antiguo miembro del Partido Socialista que encabeza el Partido de la Izquierda [Parti de Gauche] relativamente nuevo, es casi el único dirigente político en apuntar que aun cuando haya menos trabajadores que contribuyan a los planes de pensiones, la diferencia puede compensarse con un aumento de la productividad. Desde luego, la productividad del trabajador francés está entre las más altas del mundo (es mayor que la de Alemania, por ejemplo). Además, aunque Francia tenga la segunda esperanza de vida más alta de Europa, también tiene la tasa de natalidad más elevada. Y aunque sean menos los que tienen empleo, debido al paro, la riqueza que producen debería ser suficiente para mantener los niveles de las pensiones.

Ajá, pero he aquí el truco: durante décadas, conforme la productividad sube, los salarios se estancan. Los beneficios del aumento de la productividad se desvían al sector financiero. La hinchazón del sector financiero y el estancamiento del poder adquisitivo han conducido a la crisis financiera, y el gobierno ha conservado el desequilibrio rescatando a los despilfarradores financieros.

Así que, lógicamente, conservar el sistema de pensiones exige básicamente elevar los salarios para que reflejen la mayor productividad: un cambio de política de verdadera envergadura.

Pero existe otro problema crucial ligado a la cuestión de las pensiones: la desindustrialización. Con el fin de mantener los elevados beneficios drenados por el sector financiero y evitar pagar salaros más altos, una industria tras otra ha desplazado su producción a países de trabajo barato. Las empresas rentables cierran mientras el capital sigue buscando beneficios aún mayores.

¿Es esto simplemente resultado inevitable del ascenso de las nuevas potencias industriales de Asia? ¿Es inevitable una rebaja de los niveles de vida de Occidente debido a su ascenso en Oriente?

Tal vez. Sin embargo, si desplazar la producción industrial termina por hacer bajar el poder adquisitivo de Occidente, eso lo sufrirán entonces las exportaciones chinas. La misma China está dando los primeros pasos para fortalecer su mercado interior. El “crecimiento orientado a la exportación” no puede ser la estrategia de todos. La prosperidad mundial depende en realidad de fortalecer tanto la producción interna como los mercados interiores. Pero esto exige la clase de política industrial deliberada que prohíben las burocracias de la globalización: la Organización Mundial del Trabajo y la Unión Europea. Operan con el dogma de la “ventaja comparativa” y la “libre competencia”. Sobre la base del libre comercio, China se enfrenta actualmente a sanciones por promover su propia industria de energía solar, vitalmente necesaria para acabar con la mortal contaminación del aire que asola a ese país. Se trata la economía como un gran juego en el que seguir las “reglas del libre mercado” es más importante que el medio ambiente o las necesidades básicas de los seres humanos.

Sólo los financieros pueden salir ganando en este juego. Y si pierden, pues bueno, consiguen de los gobiernos serviles más fichas para otro juego.

¿Punto muerto?

¿En qué acabara todo?

Debería acabar en algo así como una revolución democrática: una completa puesta a punto de la política económica. Pero hay razones muy poderosas para que esto no suceda.

Para empezar, no hay dirección política en Francia dispuesta y capacitada para dirigir un movimiento verdaderamente radical. Mélenchon es el que más se acerca, pero su partido es nuevo y su base aún es reducida. La izquierda radical se ve maniatada por su sectarismo crónico. Y hay una gran confusión entre la gente que se rebela sin programas ni líderes claros.

Los dirigentes sindicales son bien conscientes de que los empleados pierden un día de salario cada vez que van a la huelga, y lo cierto es que andan siempre inquietos tratando de encontrar modos de terminar una huelga. Los estudiantes son los únicos que no sufren esa limitación. Los sindicalistas y los dirigentes del Partido Socialista no piden nada más drástico que la apertura de negociaciones con el gobierno sobre los detalles de la reforma. Si Sarkozy no fuera tan tozudo, es una concesión que podría hacer el gobierno y que podría devolver la tranquilidad sin cambiar tantísimo.

Sería necesaria la milagrosa aparición de nuevos dirigentes para llevar adelante el movimiento.

Pero aunque esto sucediera hay un obstáculo aún más formidable para un cambio básico: la Unión Europea. La UE, edificada sobre los sueños populares de una pacífica y próspera Europa unida, se ha convertido en un mecanismo de control social y económico en nombre del capital y especialmente del capital financiero. Además está ligada a una poderosa alianza militar, la OTAN.

Abandonada a sus propios medios, Francia podría experimentar con un sistema económico más socialmente justo. Pero la UE está ahí precisamente para impedir esos experimentos.

Actitudes anglosajonas

El 19 de octubre, el canal de la televisión internacional francesa France 24 programó un debate sobre las huelgas entre cuatro observadores no franceses. Una mujer portuguesa y un hombre de la India parecían tratar de comprender, con moderado éxito, lo que está sucediendo. Por contraposición, los dos angloestadounidenses (el corresponsal en París de la revista Time y Stephen Clarke, autor de 1000 Years of Annoying the French) se divirtieron demostrando su autosatisfecha incapacidad para entender el país sobre el que se ganan la vida escribiendo.

Su rauda y feliz explicación: “Los franceses están siempre de huelga por diversión, porque lo disfrutan”.

Un poco más tarde,el moderador mostró una breve entrevista con un estudiante de instituto que ofrecía comentarios serios sobre la cuestión de las pensiones. ¿Hizo esto vacilar a los anglosajones?

La respuesta fue instantánea. ¡Qué triste ver a un joven de dieciocho años pensando en las pensiones cuando debería estar pensando en chicas!

De modo que ya sea por divertirse, ya sea en lugar de divertirse, los franceses resultan absurdos para los angloestadounidenses acostumbrados a decir a todo el mundo lo que ha de hacer.

Diana Johnstone , miembro del Consejo Editorial de SinPermiso , es autora de Fools’ Crusade: Yugoslavia, NATO and Western Delusions.

 




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