Archivo para 30 noviembre 2013

30
Nov
13

encuestas de opinión Uruguay

éxitos económicos y sociales

Por qué los uruguayos votan al Frente Amplio

escribe: senador Alberto Couriel / Frente Amplio

En estos días se publicó la encuesta de Latinobarómetro donde la sociedad uruguaya se expresa muy positivamente sobre el Uruguay actual, su democracia, su gestión de gobierno, su realidad económica actual y sus expectativas de futuro.

El Frente Amplio nace en 1971, en una etapa histórica de conflictos profundos en los campos económicos, sociales y políticos. Al decir de Seregni, nace para defender el proceso democrático que en esos momentos corría peligros. Nace con un programa que alimenta las posiciones clásicas de los partidos de izquierda, como el partido comunista y el socialista, la centro-izquierda de la Democracia Cristiana de Juan Pablo Terra, conjuntamente con las viejas ideas del batllismo de principios del siglo XX, centradas en una ideología redistributivista y en la creación del Estado de Bienestar y, en ese entonces, consigue el 18% del total de votos.

El FA es muy golpeado durante el proceso dictatorial. A partir de la apertura democrática crece su votación permanentemente alcanzando el poder político en las elecciones del 2004, después de una profunda crisis económica y social en el 2002. Las dos últimas elecciones las gana con mayoría absoluta en el ámbito parlamentario.

Los dos gobiernos del FA han alcanzado éxitos económicos y sociales garantizando plenamente los principios democráticos. Las informaciones estadísticas son elocuentes de estos logros. El país creció a un ritmo casi tres veces superior al de las últimas décadas, con la ayuda del aumento de los precios internacionales de los productos de exportación, que en promedio se ubican en la actualidad 80% por encima de los vigentes en 2004-2005. Estos precios generaron nuevas rentabilidades, especialmente de bienes provenientes de los recursos naturales, lo que junto a la excelente imagen internacional del Uruguay, facilitaron una fuerte inversión extranjera directa, que alcanzó a casi el 6% del PBI, llevando el coeficiente de inversión, uno de los talones de Aquiles de la economía uruguaya, al 22% en el 2012.

Las nuevas inversiones generaron importantes aumentos de productividad lo que facilitaron aumentos de salarios reales relevantes, aumentos del empleo y de los ingresos fiscales. La política económica, con cierto grado de ortodoxia en materia monetaria y cambiaria, a través del gasto público y de una política laboral tendiente a alcanzar una mayor equidad en las relaciones capital-trabajo, facilitó el aumento de la demanda interna que ayudó al crecimiento y a la mejora de la distribución del ingreso. Las cifras son elocuentes: el desempleo baja al 6%, los salarios reales aumentan entre 2005 y 2012 en un 40%, la pobreza desciende de casi 40% al 12,4%, la indigencia queda en el 0,5% y el coeficiente de Gini baja de 0,46 a 0,38 marcando la mejor distribución del ingreso de América Latina.

La interrogante consiste en saber si estas mejoras promedio llegan a la sociedad, si la gente las percibe y si las mejoras materiales llegan a los bolsillos de la gente. Las respuestas surgen con nitidez del informe de Latinobarómetro del año 2013. La satisfacción con la democracia marca una cifra similar de 38% tanto para Europa como para América Latina, pero en el caso uruguayo llega al 82 %. Este es un valor histórico del país que siempre estuvo por encima del promedio europeo, cuyos países sufren un deterioro por la crisis de los últimos años.

El 61% aprueba la gestión del gobierno frentista uruguayo cuando en 2004 solo el 12% aprobaban la gestión del gobierno. Uruguay encabeza con el 65% la lista de países latinoamericanos, que manifiestan su satisfacción con el funcionamiento de la economía. El 50% de los uruguayos declara que el país está progresando, pero el 81 % manifiesta que está satisfecho con su vida, que involucra otros valores además del progreso material. El 47% expresa que la situación económica actual es buena o muy buena y el 48% que mejorará en el largo plazo. Solo el 11 % de los uruguayos declaran que es mala la situación económica actual.

La percepción de la situación económica personal marca que el 50% de los uruguayos declara que es buena o muy buena y el 46% que mejorará en el futuro. Uruguay encabeza la lista sobre el ingreso subjetivo, en la medida que el 69% declara que los ingresos que reciben les alcanza bien o justo para atender sus necesidades. Los uruguayos también expresan una expectativa favorable de que el Estado uruguayo está en condiciones de resolver los principales problemas del país. Un 41% lo cree probable, pero el 64% declara que el Estado puede resolver el problema de la pobreza, un 58% que puede atender adecuadamente el problema de la delincuencia y un 57% que puede resolver el tema de la corrupción, que para los uruguayos es un problema de muy baja ponderación ya que solo el 1% lo menciona como problema importante.

Los uruguayos son los que apoyan más la democracia en toda la región. El 88% declara que la democracia puede tener problemas, pero es el mejor sistema de gobierno; la satisfacción con el funcionamiento de la democracia alcanza al 82% y el 71% expresan que la democracia es preferible a cualquier otro régimen. El 32% de los uruguayos se declara de izquierda, siendo el segundo país de la región después de Venezuela. El 24% se declaran de derecha y el 38 % se manifiestan ideológicamente como de centro.

Con el conjunto de esta información de Latinobarómetro, se tiene la percepción subjetiva de la sociedad, lo que la gente siente. De ello surge con total nitidez el apoyo a la gestión de gobierno del FA, la muy alta satisfacción con su vida, la positiva visión económica del país y personal, tanto actual como futura, el alto porcentaje que declara que sus ingresos les alcanzan para atender sus necesidades básicas, la alta capacidad del estado para resolver los problemas más urgentes, la manifestación que el 70% de la población se declara de izquierda y de centro, marcan un conjunto de indicadores que le otorgan al Frente Amplio un elevado favoritismo para alcanzar su tercer gobierno, incluso nuevamente con mayoría parlamentaria.

Surgen también con nitidez el desafío y la necesidad de atender problemas sustantivos para la sociedad uruguaya. El de la delincuencia con el 36%, aparece sorpresivamente como el segundo país de la América Latina después de Venezuela El principal problema para los uruguayos se refiere a la delincuencia y a la seguridad, luego siguen los problemas económicos y de la educación. Importa señalar que la insatisfacción con la economía alcanza al 33%, que la mala situación económica solo llega al 11%, pero que el 60% declara que es injusta la distribución del ingreso. Políticamente solo el 23% de los uruguayos considera que el país tiene una democracia con grandes problemas, una cifra similar que la democracia puede funcionar sin partidos y un 17% que puede funcionar sin el parlamento.

El Frente Amplio por su ideología, por su unidad, por los éxitos logrados en sus dos gobiernos es el lógico favorito para continuar detentando el poder político. La encuesta de Latinobarómetro lo corrobora con nitidez.

29
Nov
13

Juan Gelman

Palabra ardiente

Los super ricos, de 1 a 0,7

juangelman

escribe: Juan Gelman

Poeta y periodista argentino

 

Los muchachos de “Ocupar Wall Street” tendrán que revisar consignas: ya no es el 1 sino el 0,7 por ciento de los acaudalados quienes controlan el 41 por ciento de la riqueza mundial. Así lo afirma Jason Bellini en el Wall Street Journal precisamente (2013 Wealth Report//line.wsj.com, 15/10/13). El periodista se basa en un informe reciente del poderoso Credit Suisse según el cual ese 0,7 por ciento está formado por personas cuyos “bienes tienen un valor neto de más de un millón de dólares” (www.credit suisse.com, 10/9/13). Son unos 32 millones de los 7000 millones de habitantes del planeta y su riqueza reunida asciende 99 billones de dólares.

El informe del Credit Suisse divide al 0,7 por ciento en dos grupos: a) el que tiene de 1 millón a 50 millones; b) los de 50 millones para arriba, que en EE.UU. son 45.000. La vasta mayoría de millonarios en el mundo, 28 millones de personas, posee entre 1 y 5 millones, otros 2,2 millones de 5 a 10 millones de dólares y más de otro millón de 10 a 50 millones de billetes verdes. “Dos millones de nuevos millonarios aparecieron en todo el mundo el año pasado.” El 91,6 por ciento de la humanidad se reparte un 17 por ciento de lo que queda.

Se asiste a una crisis económica muy particular. La recuperación estadounidense fue muy, pero muy, benéfica para los multimillonarios por quinto año consecutivo, es decir desde la recesión del 2008. Pero lejos están los tiempos en que los estadounidenses del rubro constituían el 40 por ciento del total mundial y casi todo el resto era de Europa occidental y Japón. Una investigación compartida por Forbes (www.forbes.com/billio naires, 4/3/13) y el Instituto de Estudios Políticos de Washington mostró que la multimillonariez se desplazó de manera notable hacia la región Asia/Pacífico.

Ahora EE.UU. (442 multimillonarios) viene escoltado por China (122, cero en 1995) y Rusia (110). En cuarto lugar se encuentra Alemania (58), seguida de India (55), Brasil (46), Turquía (43), Hong Kong (39) y el Reino Unido (38). Resulta que hay más en Turquía que en cualquier otro país europeo, salvo Alemania.

Claro que no hay winners sin losers. “El desempleo mundial ha subido tras registrar una disminución durante dos años consecutivos y podría aumentar aún más en 2013”, advierte un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) (www.ilo.org, 22/1/13). El número de sin trabajo aumentó 4,2 millones en 2012 y el organismo de la ONU estima que llegará a 202 millones este año, superando el record de 199 millones del año 2009 registrado en el momento más brutal de la crisis. En el 2014 habría 3 millones más. Un cuarto del incremento en el 2012 se produjo en las economías desarrolladas y repercutió en otras regiones, en especial en Asia Oriental y Meridional y el Africa Subsahariana.

Todo periodista sabe que la acumulación de cifras aburre a cualquier lector y quien esto escribe pide las disculpas del caso. Pero la que asoma detrás de la frialdad de los números redondos es un espectáculo nada primoroso. La presentación cuantitativa de la OIT es alarmante y más aún lo es el desacoplamiento de sus partes. Unos 73,4 millones de jóvenes serán desocupados en el 2013, según estimaciones de la OIT, un incremento de 3,5 millones respecto del período 2007-2013: se da “una proliferación de los empleos temporales y un creciente desaliento entre los jóvenes de las economías avanzadas: y empleos de baja calidad, informales y de subsistencia en los países en desarrollo”. Cuando se consiguen.

No es todo, claro. A más edad, más posibilidades de perder el empleo. La alternativa es mantenerlo con salarios a la baja y padecer la inestabilidad de los contratos, la no jubilación, el trabajo en negro, la pregunta de si será posible mantener a la familia en adelante, una sensación de inseguridad que afecta a millones de hogares en todo el mundo, sin duda más que el terrorismo de Al Qaida. Tal vez por eso hay que vigilarlos a todos. Saber qué indignación cultivan y cómo pudiera estallar algún día.

El informe mundial sobre salarios 2012/13 de la OIT subraya que “las diferencias entre el aumento salarial y la productividad laboral, y entre las personas con más ingresos y las que menos perciben, son cada vez mayores”. En su informe 2010/11, que analiza datos de 115 países o el equivalente al 94 por ciento de los 1400 millones de asalariados en el mundo, la OIT revela que “el crecimiento promedio de los salarios mensuales cayó del 2,8 por ciento en 2007 (antes el estallido de la crisis) a 1,5 por ciento en 2008 y 1,6 por ciento en 2009. Si se excluye a China, el crecimiento de los salarios bajó a 0,8 por ciento en 2008 y 0,7 en 2009”. La torta es grande para algunos, chiquita para casi todos los demás.

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28
Nov
13

eeuu … ¿el fin de su solvencia ?

Adictos al apocalipsis

 

escribe: Paul Krugman  / profesor de Economía en Princeton y premio Nobel de 2008.

 
Shinzo Abe ha impulsado medidas de estímulo económico pese a la elevada deuda pública.

Hubo un tiempo en que si uno andaba por ahí gritando el fin está cerca le tildaban de chiflado, alguien a quien no se podía tomar en serio. Hoy día, sin embargo, todas las personas de bien van por ahí advirtiendo del desastre que se avecina. De hecho, uno tiene prácticamente que sumarse a las fantasías del apocalipsis fiscal para que lo consideren respetable.

Y quiero decir fantasías. Washington se ha pasado más de tres años aterrorizado por una crisis de la deuda que sigue sin producirse y que, en realidad, no puede ocurrir en un país como Estados Unidos, que tiene su propia moneda y adquiere sus préstamos en esa moneda. Pero los pájaros de mal agüero no dan su brazo a torcer.

Fíjense, por ejemplo, en Stanley Druckenmiller, el inversor multimillonario, que hace poco causó un revuelo con sus advertencias sobre la carga que representan nuestros programas de ayuda social. (¡No me diga! ¿Cómo es que a nadie más se le ha ocurrido usar ese argumento?). Podría haber hablado de los problemas a los que tal vez nos enfrentemos dentro de una o dos décadas. Pero no. Parece sentirse en la obligación de advertirnos sobre la inminente amenaza de una crisis financiera peor que la de 2008.
O piensen en la organización Fix the Debt [Arreglen la Deuda], siempre gruñendo por el déficit, dirigida por los omnipresentes Alan Simpson y Erskine Bowles.

Supongo que era de prever que Fix the Debt respondiese al último pacto presupuestario con un comunicado de prensa que intentase centrar la atención en su tema preferido. Pero la organización no se ha contentado con afirmar que los problemas presupuestarios a largo plazo de Estados Unidos siguen sin resolverse, cosa que es cierta. Tenía que advertir de que seguir posponiendo el momento de hacer frente a nuestra deuda es dejar que siga ardiendo un fuego que podría descontrolarse en cualquier momento .

Como ya he indicado, hay dos cosas llamativas en esta especie de catastrofismo. Una es que los catastrofistas no se han replanteado sus premisas a pesar de haberse equivocado una y otra vez (quizá porque los medios de comunicación siguen tratándolos con inmenso respeto). La otra es que, por lo que yo sé, nadie, y subrayo lo de nadie, del universo del apocalipsis inminente ha intentado explicar cómo tendría lugar exactamente el desastre que pronostican.

Respecto a los gritos de que viene el lobo , en cierto sentido resulta realmente asombroso darse cuenta de la cantidad de tiempo que llevan las advertencias sobre un desastre inminente llenando las ondas y las páginas de opinión. Por ejemplo, acabo de releer un artículo de opinión de Alan Greenspan en The Wall Street Journal advirtiendo de que nuestro déficit presupuestario haría que se disparasen la inflación y los tipos de interés. ¿Qué pasa con la realidad de la baja inflación y los tipos de interés bajos? Eso, afirma él en su artículo, es lamentable, porque está fomentando una sensación de complacencia .

Resulta curiosa la facilidad con la que personas que normalmente se inclinan ante la sabiduría de los mercados afirman que los mercados se equivocan por completo cuando no se dejan llevar por el pánico del modo en que supuestamente deberían hacerlo. Pero lo verdaderamente llamativo de este ejemplo es la fecha: el artículo de Greenspan se publicó en junio de 2010, hace casi tres años y medio (y tanto la inflación como los tipos de interés siguen siendo bajos).

¿Y se ha replanteado su opinión el antiguo maestro tras haber estado tan equivocado durante tanto tiempo? Ni lo más mínimo. Su nuevo (y bastante malo) libro afirma: La tendencia hacia un gasto deficitario sin restricciones es nuestro principal problema interno .

Mientras tanto, en relación con esa crisis de la deuda a menudo profetizada y que nunca llega, en una declaración ante el Senado hace más de dos años y medio, Bowles advertía de que probablemente nos íbamos a enfrentar a una crisis fiscal unos dos años después e instaba a quienes le escuchaban a detenerse un minuto a pensar en lo que pasaría si los banqueros de Asia dejasen de comprar nuestra deuda. ¿Pero han intentado verdaderamente él o alguno de los suyos pensar detenidamente en lo que pasaría? No, en realidad no. Simplemente dan por hecho que los tipos de interés se dispararán y habrá una debacle económica, cuando la teoría y las pruebas indican que no es así.
¿No me creen? Fíjense en Japón, un país que, como Estados Unidos, tiene su propia moneda y adquiere sus préstamos en esa moneda, y que, en relación con el PIB, tiene una deuda mucho más alta que la nuestra.

Desde que llegó al cargo, el primer ministro Shinzo Abe ha maquinado, de hecho, exactamente la clase de pérdida de confianza que temen quienes se preocupan por la deuda; es decir, ha convencido a los inversores de que la deflación ha acabado y la inflación está a la vuelta de la esquina, lo que hace menos atractivos los bonos japoneses. Y los efectos en la economía japonesa han sido todos positivos. Los tipos de interés siguen bajos porque la gente espera que el Banco de Japón (el equivalente a la Reserva Federal) los mantenga bajos; el yen ha caído, lo cual es bueno porque hace que las exportaciones japonesas sean más competitivas. Y el crecimiento económico japonés, de hecho, se ha acelerado.

¿Por qué, entonces, deberíamos temer un apocalipsis de la deuda en EE UU? Se podría pensar que seguramente alguien de la comunidad del apocalipsis de la deuda habrá ofrecido una explicación clara. Pero no ha sido así.
De modo que la próxima vez que vean a algún hombre trajeado y de aspecto serio afirmar que estamos al borde del precipicio de la catástrofe fiscal, no se asusten. Él y sus amigos se han equivocado en todo hasta la fecha y, literalmente, no tienen ni idea de lo que dicen.

 

27
Nov
13

Obelisco 1983 …

A 25 años del Acto en el Obelisco
 
  escribe: Víctor BAGNUOLI / director del blog e integrante de la comunidad universitaria.

Esa tarde, concurrimos junto a mi compañera de toda la vida y mi pequeño hijo de 4 años. Como veinteañeros, no teníamos dudas, si temor, pero no vacilamos como no vaciló el pueblo. Teníamos dudas por que era la máxima prueba que nos porponíamos para abatir al fascismo que azolaba la Patria. No podía fallar pero la ciudadanía, era ferózmente reprimida y naturalmente, todos teníamos miedo.

Militaba en la clandestinidad para reconstruir el diesmado, perseguido y encarcelado SUANP/CNT en aquél entonces, en filas del PCU/Frente Amplio y en toda actividad militante que se organizaba para definitivamente hacer caer al fascismo. Y para ese acto precisamente, fui parte activa desde la organización sindical.

Hoy, emociones que resurgen y me traen recuerdos emotivos, miro a mi alrrededor y veo como cayó o cambió, la participación ciudadana de izquierda política y sindical; los nuevos tiempos, las comunicaciones virtuales y los nuevos códigos (ni mejores nui peores, distintos) han hecho su trabajo. Pero sembramos !SEMBRAMOS! conciencia de la que hoy, las nuevas generaciones, tendrán que saber retrasmitir a sus relevos. Otros tiempos pero el mismo compromiso: generar  condiciones de conciencia social y política, para mejorar la calidad de vida, del trabajo, el salario, la salud, la educación, la vivienda, etc. etc EN SUMA: hacer avanzar la sociedad hacia una instancia popular y democrática con ella y con su consentimiento y NO !! por decreto iluminista, el mismo siempre alejado de la vida real.

 

El trabajo de resistencia a la dictadura fue permanente y comenzó al otro día de instaurada la misma. Si bien la represión fue siempre dura y el control sobre vida y costumbres de los ciudadanos fue estricta, el ansia de libertad fue permanente y la resistencia se expresó de mil formas. No se permitían las reuniones públicas y hasta para las reuniones familiares había que pedir permiso, es decir no respetan los derechos de asociación consagrados en la constitución de la república. Sin embargo la gente se daba mil formas ingeniosas de contactarse y de intercambiar información: las recepciones diplomáticas en las fechas nacionales de los distintos países eran aprovechadas a esos fines por periodistas y dirigentes políticos y sindicales; los obreros organizaban asados, los estudiantes usaban las pausas de descanso de sus clases y hasta los velorios eran un buena excusa para encontrarse.

 

 Sin embargo en 1983 algunos hechos facilitaron el uso de espacios para avanzar en una mejor resistencia. En mayo comienza el diálogo entre los militares y los partidos políticos autorizados o sea los que se mantenían proscriptos (Nacional, Colorado y Unión Cívica) y éstos condicionaron que se realizara en un lugar “neutral”, optándose por el Parque Hotel”.
 
Dentro de las búsquedas ingeniosas de incidencia, toda la resistencia desde lo cultural, desde lo escrito, las canciones, las obras teatrales, la iglesia barrial (no la señorial iglesia de la plaza Matriz) y sus comprometidos párrocos y ni que hablar de las presentaciones de los conjuntos de carnaval, servían y acumulaban a favor nuestro.
Los trabajadores y la incipiente organización en el PIT (hoy PIT-CNT) jugó un rol insustituible en el Acto del 1 de mayo y en acciones posteriores , desde las organizaciones sociales se cumple un papel relevante de acumulación y concientización con las jornadas de ayuno , de oración, de caceroleos. Se reclamaba crecientemente la reinstitucionalización democrática y el respeto de los Derechos Humanos. Reclamos que se hacían oír fuertemente desde el exterior del país , los jóvenes de todas las ramas de la enseñanza que venían reuniéndose en ASCEEP (hoy FEUU) salieron a la calle el 25 de setiembre marchando y llenando el Estadio Franzini.
El NO de 1980 y la participación en las elecciones de 1982 daban muestras del “agotamiento” del gobierno de facto, de los gorilas del fascismo.
Siguiendo este camino los partidos políticos, los rehabilitados y los que no lo estaban convocaron al acto bajo la consigna:
 

“Por un Uruguay Democrático y sin Exclusiones”.

 

parte del texto lectura del actor Alberto Candeau, único orador:

 

“Los partidos políticos uruguayos , todos los partidos sin exclusión alguna , han invocado hoy al pueblo a celebrar la fecha tradicional de la elección de sus gobernantes y a proclamar su decisión irrevocable de volver a ejercer su derecho al sufragio de aquí a un año el último domingo de 1984”

 

 Desde el inicio quedaba clara la decisión irrenunciable de que el pueblo volviera al año siguiente a elegir libremente a sus gobernantes, la formidable concentración no dejó lugar a dudas:

 Si ese no era el Pueblo: ¿el pueblo dónde estaba?…
En el estrado además de Alberto Candeau se ubicaron más de 120 Políticos y Militantes sindicales y de organizaciones sociales que representaban a todo el espectro, algo que no se había dado desde el comienzo de los años oscuros.
No todos pudieron estar en el estrado, varios dirigentes ya habían dado su vida en la lucha, o estaban desaparecidos, otros proscriptos o exiliados, presos la mayoría por lo que se decidió que algunos lugares quedarán libres, expresando que los “ausentes” estaban presentes y otros fueran ocupados por familiares de los mismos.
 
Nuestros políticos y militantes sindicales y estudiantiles tuvieron la habilidad y la grandeza de dejar de lado “enfrentamientos”, “agravios”, “heridas sin curar” para acordar una consigna, la integración del estrado, el texto de la proclama y la elección de un orador.
 

Pero cuanta habilidad tuvieron las ciudadanas y ciudadanos que llegaron al acto, cuanta inteligencia para difundirlo del boca en boca, de mano en mano, susurrando, murmurando, hablando cada vez más alto hasta volverse gritos:

 

¡Se va a acabar! ¡Se va a acabar la Dictadura Militar!…

 

De todas formas, la gente iba llegando, caminando, marchando en diferentes columnas que se habían organizado, en bicicleta, en cualquier tipo de vehículo. en ómnibus, muchos de los cuales no cobraron el pasaje.

Cuantas uruguayas y uruguayos desde el anonimato trabajaron en la difusión y organización del mismo, cuantas y cuantos tuvieron allí su primer responsabilidad militante, cuantos las estaban cumpliendo una vez más.
 

 

Dos de esos anónimos a los que quisiera reconocer hoy, son mi hijo Fabricio (con 4 años entonces) y mi compañera de toda la vida Marta. Con ellos fui al acto, lloramos y vibramos intensamente , recordando las luchas estudiantiles,  la lucha de los obreros. Una vez que terminamos de cantar el Himno Nacional nos sentimos mas fuertes, unidos y seguros que el fascismo … caería. Y CAYÓ.

Seguramente esta anécdota se repetirá por miles, por cada una y cada uno que estuvo allí, pero fue la forma en la que lo viví y me marcó mucho. Fue la movilización que más me ha impactado.

Repitamos esa convocatoria, ese gesto del Abrazo y una vez más digamos: 

¡Viva la Patria!, ¡Viva la Libertad!, ¡Viva La República! ¡Viva la Democracia!…

27
Nov
13

El sexo … la equidad social

Edición Nro Edición especial 2013 – Octubre de 2013
 

Editorial

Sexo y democracia

escribe: José Natanson

 

 

 al vez porque no fue consecuencia de heroicas luchas sociales y políticas sino del fracaso del programa económico y la derrota de Malvinas (una Bastilla que se derrumbó sola), la democracia argentina parece vivir en estado de permanente desencanto, un medio tono de desilusión que nos empuja a descubrir todos los días que no era en realidad todo lo que prometía.

Esta singularidad nos impide a menudo observar sus triunfos, no sólo los más obvios y unánimemente aceptados, como el confinamiento de los militares a sus ásperos cuarteles o el fin de la violencia política, sino también otros menos visibles pero cruciales: la alta asistencia electoral y el hecho, comprobable en las últimas elecciones, de que la gente vota contenta; los avances sanitarios en materias tan concretas como la esperanza de vida o la mortalidad infantil; la expansión permanente, incluso durante los 90, de la cobertura educativa en todos los niveles, con un aumento impresionante de la inclusión universitaria de los sectores populares gracias a la creación de nuevas universidades en el interior y el conurbano; y las conquistas en cuestiones de género, que van desde las leyes de salud reproductiva a la reducción de la brecha de ingresos entre hombres y mujeres y la mayor presencia femenina en ámbitos de decisión política.

Podríamos seguir con la lista de tendencias y contratendencias, pero sería un ejercicio agotador y al cabo inútil: un balance político supone algo más que un cuadro de pros y contras, y por eso este número especial de el Dipló analiza los treinta años de democracia desde varios ángulos complementarios, que van desde los clásicos (política, economía, sociedad) hasta los menos convencionales. Para sumar un punto de vista más, me enfocaré aquí en un tema que muchas veces se pasa por alto y que sin embargo es parte sustancial de las transformaciones ocurridas en estas tres décadas: la democratización de la vida íntima, en el sentido de un cambio–naturalizado en su cotidiana mutación pero ciertamente radical– de los vínculos de la puerta para adentro, incluyendo desde luego a las relaciones sexuales.

Veamos.

Orgullo y prejuicio

En La transformación de la intimidad (1), el sociólogo inglés Anthony Giddens explica que vivimos en sociedades en las que priman lo que llama “relaciones puras”, es decir relaciones en las que las recompensas derivadas de la misma relación son el factor que hace que ésta continúe (quienes mantienen una relación lo hacen por los “beneficios” que obtienen de ella y no por una imposición externa). Menos condicionadas por las tradiciones religiosas o familiares que las del pasado, las relaciones puras se caracterizan por una mayor equidad sexual y emocional. Para Giddens, la relación pura es heredera del amor romántico típico del siglo XIX, que por primera vez aceptó la posibilidad de un lazo emocional duradero sobre la base de ese mismo vínculo y no por factores exteriores, como la decisión familiar o la dote. Pero la relación pura es una relación más igualitaria, flexible y moderna que la romántica, que no encierra a la mujer dentro de las paredes del hogar ni la condena a esperar pasivamente al hombre, como la Elisabeth Bennet de Orgullo y prejuicio que Keira Knightley elevó a la cumbre de su deslumbrante belleza (2).

Otro sociólogo dedicado a analizar los cambios operados en la vida social, el polaco Zygmunt Bauman, dice que la nuestra es la era del “amor líquido”, caracterizado por vínculos flexibles y cambiantes, que son más conexiones que relaciones y que incluyen lo que llama “vínculos de bolsillo” (se pueden sacar cuando uno quiere pero también guardarlos cuando ya no son necesarios), en el contexto de una sociedad afectiva en red. Una de las explicaciones de estos nuevos formatos relacionales radica en que, como señala Giddens, los vínculos de largo plazo suelen comportarse como los pozos petroleros: rinden mucho al principio y luego declinan.

Pero vayamos a la política. El alfonsinismo y el kirchnerismo, es decir los dos ciclos políticos de cambio progresista de estos 30 años de democracia, avanzaron en la sanción de leyes orientadas a ponerse al día con esta nueva realidad social: me refiero a las leyes de patria potestad compartida y divorcio de los 80, y a las de matrimonio igualitario e identidad de género de la última década, que en esencia implican el reconocimiento por parte del Estado de la autonomía de los ciudadanos acerca del modo más conveniente de vivir su vida privada, afectiva y familiar. Además de sugerir una línea de continuidad entre ambos gobiernos (una línea poco estudiada y que ilumina las conexiones del kirchnerismo con la tradición liberal), las iniciativas funcionaron como recurso de reinvención política en tiempos de debilidad: Alfonsín impulsó la ley de divorcio luego del fracaso del Plan Austral y el giro en su política de derechos humanos (de hecho fue sancionada la misma semana que la ley de obediencia debida), y Kirchner llevó adelante la ley de matrimonio igualitario tras la derrota en el conflicto por la 125.

Con este tipo de iniciativas, ambos gobiernos demostraron que la izquierda moderna es una izquierda de la igualdad pero también de la diferencia (para la izquierda clásica este tipo de temas eran irrelevantes al lado de las cuestiones realmente importantes, como la lucha de clases o la emancipación de los pueblos). Y, en el camino, pusieron en evidencia que los cambios culturales profundos son un trabajo de todos: como señala Giddens, mientras que la democratización de la vida pública fue una tarea básicamente masculina, la democratización de la vida íntima tiene a las mujeres, las minorías sexuales y los jóvenes como grandes protagonistas.

El punto G

La pregunta es delicada pero vale la pena formularla: así como se democratizaron las instituciones políticas y se democratizaron también los vínculos sociales, ¿se democratizó el sexo? Siguiendo al sociólogo francés Eric Fassin (3), que ha dedicado buena parte de su obra a estudiar la relación entre esfera pública y esfera privada, podríamos decir que sí. El razonamiento es simple: si la democracia supone la capacidad de la sociedad de gobernarse a sí misma más allá de cualquier principio trascendente (Dios o lo que sea), entonces el sexo se ha democratizado en el sentido de que se ejerce ya no según los mandatos tradicionales (reproductivos, patriarcales, heterosexuales) sino de acuerdo al gusto y placer de cada uno. No se trataría de ejercer una sexualidad sin normas, lo cual a Fassin le parece tan imposible como una sociedad sin reglas, sino de aceptar que la democratización de la sexualidad implica que las normas son discutidas y consensuadas dentro de cada pareja (o trío o lo que sea), sin más prohibiciones que aquellas contempladas en el Código Penal (violencia, menores, etc.). Como afirman los swinger a lo Rolando Hanglin, el único límite es el consentimiento.

El planteo, que a primera vista puede parecer abstracto, se verifica en concreto. Si se mira bien, es fácil comprobar que en estos treinta años diferentes grupos sociales mejoraron su capacidad de goce sexual: las mujeres, sobre todo las pobres, porque se han implementado políticas de salud reproductiva que les permiten acceder a métodos anticonceptivos y disfrutar de su sexualidad sin temor al embarazo, y también porque la progresiva toma de conciencia social acerca de las desigualdades de género les posibilita “negociar” su vida sexual en otras condiciones (y, en el extremo, decir no). También mejoró el disfrute de los jóvenes y los adolescentes, porque los “nuevos pactos familiares” replantearon las relaciones inter-generacionales, menos autoritarias que en el pasado, y habilitaron la posibilidad del sexo en casa (a esto también contribuyó una tendencia negativa de estos años, el aumento de la inseguridad, que convenció a muchos padres de la conveniencia de que sus hijos no salgan de noche y los empujó a aceptar resignadamente que se encierren en su cuarto con su pareja).

Paralelamente, las minorías sexuales fueron encontrado espacios para el ejercicio de su sexualidad que antes estaban limitados a los submundos gays (y que se han naturalizado con una rapidez asombrosa, como demuestra el hecho de que Florencia de la V hoy conduzca un programa en la mañana de… ¡Telefé!). Finalmente, mejoró también la performance de los mayores, aunque menos por efecto de la democratización que por el impacto del viagra (cabe preguntarse de todos modos si la revolucionaria píldora azul hubiera podido comercializarse en un contexto autoritario).

Las mujeres, los jóvenes, los gays, los viejos… no parece absurdo afirmar que, en un contexto de progresiva retirada del autoritarismo y debilitamiento de las tradiciones patriarcales y conservadoras, los avances en materia de tolerancia a la diversidad y respeto de la diferencia, valores promovidos por las instituciones democráticas e imposibles de garantizar sin ellas, mejoraron los “niveles de placer” de los sectores más vulnerables de la sociedad. Estamos pues ante una conquista fundamental de la democracia, imposible de medir pero muy real en la vida de millones de personas que se inclinan cada vez más por una sexualidad plástica, liberada de las necesidades reproductivas, más variada y compleja. Y ciertamente más divertida.

Todo es político

Al tiempo que ocurrían estos cambios, se producía también una politización del sexo. La irrupción del sida, que con el primer caso notificado en Argentina en 1982 prácticamente coincidió con el regreso de la democracia, le permitió al Estado recuperar su “autoridad sexual”, aunque no ya para imponer un mandato moral o religioso sino para desplegar una política sanitaria orientada a la prevención del virus. El efecto, sin embargo, no fue sólo epidemiológico: el uso del preservativo, es decir la introducción en el momento sexual de un objeto ajeno a los cuerpos, nos recuerda que existe un mundo externo, lo que a su vez hace visible el hecho de que las relaciones sexuales no son naturales, un simple reflejo de la biología, sino que están condicionadas por el entorno social y atravesadas por relaciones de poder: son construcciones sociales históricamente situadas y no –pongámonos psicoanalíticos– pura pulsión primaria.

Mi tesis final es la siguiente: hay una conexión entre la creciente aceptación social de la diversidad y el pluralismo sexual y la intervención del Estado vía políticas sanitarias en los mundos íntimos de las personas. En tiempo de descuento, la democracia argentina descubrió que, como decían las primeras feministas, lo personal también es político.

1. La transformación de la intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas, Cátedra, Madrid, 1998.

2. Me refiero a la versión de Joe Wright de 2005.

3. “La democracia sexual y el conflicto de las civilizaciones”, en Género, sexualidades y política democrática, UNAM y Pueg/Colmex, México.

26
Nov
13

urss … así comenzó su implosión

La República Federal Alemana combatió a la Unión Soviética en Afganistán
nota de Rebelión/revista
La Directa

 

Agentes de los servicios secretos exteriores (BND) y miembros de unidades especiales del Bundeswehr, el ejército de la República Federal Alemana, combatieron a las tropas soviéticas en Afganistán desde el año 1981 hasta el fin de la guerra. La información la reveló el documental Unser Krieg – Kampfeinsatz in Afghanistan (Nuestra guerra: intervención militar en Afganistán), emitido recientemente por la segunda cadena de televisión pública en Alemania. La tarea de los entonces agentes y soldados, coordinados por la sección 16 del BND, responsable de Oriente Próximo y Oriente Medio, era principalmente capturar la tecnología militar que el Ejército Rojo utilizó durante el conflicto –vehículos acorazados, munición, aparatos de visión nocturna y de geolocalización– y trasladarla a Alemania para su posterior análisis.Durante la operación lluvia de verano (Sommerregen), como se la llamó oficialmente, los servicios secretos alemanes entregaron regularmente a los muyahidines que combatían al gobierno afgano un litado de armas y tecnología que estaban interesados en capturar en el campo de batalla. Los agentes del BND actuaron de incógnito, haciéndose pasar por personal de organizaciones humanitarias en los campos de refugiados que se montaron en Pakistán para acoger a la oleada de refugiados provocada por el conflicto. El material capturado por los combatientes islámicos primero se estudiaba en un contenedor que servía como clínica en un campo de Parachinar, en la frontera con Afganistán, y desde allí se enviaba a Peshawar, desde donde todas las semanas despegaba un avión con el botín de guerra.La operación, sin embargo, no se redujo únicamente al espionaje: algunos de los efectivos del BND y del Bundeswehr llegaron a combatir junto con los muyahidines que habían declarado la yihad al gobierno procomunista de Kabul, renunciando incluso a llevar consigo documentos de identidad. El BND también cooperó con los servicios de inteligencia pakistaníes (ISI), que facilitaron todo tipo de ayuda a los insurgentes islámicos, que también contaron con el apoyo financiero de los emiratos del Golfo Pérsico. A una pregunta del entrevistador, sobre si llegaron a abrir fuego contra las tropas soviéticas, un exsoldado que respondia al nombre de Bernd contestó: “en caso contrario, los muyahidines no nos habrían visto como iguales”. Oficialmente, ningún agente del BND o soldado del Bundeswehr perdió la vida en esta operación encubierta.

La participación germano-occidental en la guerra de Afganistán fue hasta el mes pasado un secreto para la mayoría de alemanes. Apenas existen documentos y el secretismo que rodea la participación de Alemania occidental contrasta con la difusión mediática que se ha hecho de los vuelos secretos del Ejército Popular Nacional (NVA) de la RDA para transportar municiones y provisiones al Ejército Rojo y las tropas de la República Democrática de Afganistán. Lluvia de verano se inició con el canciller socialdemócrata Helmut Schmidt y fue continuada por su sucesor, el democristiano Helmut Kohl, con un coste anual de 250.000 marcos.

A pesar de la gravedad de las revelaciones del documental, y el inevitable paralelismo con el polémico despliegue de tropas del actual Bundeswehr en Afganistán –57 soldados alemanes han muerto y 245 han resultado heridos; se desconoce el número exacto de víctimas afganas–, no ha habido ninguna reacción por parte de los organismos oficiales. Cuando el diario Die Welt preguntó al BND por esta cuestión, los servicios secretos declinaron hacer declaraciones.

La intervención soviética en Afganistán duró nueve años, de 1979 a 1989. El objetivo de la intervención, en el marco de un tratado de amistad entre los dos países, era restablecer el orden en un país desestabilizado por las intrigas del Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA), el partido gobernante –el presidente del Consejo revolucionario, Hafizullah Amin, llegó al cargo después de ejecutar a su predecesor, Nur Muhammad Tariki–, como por los integristas islámicos armados y entrenados por Pakistán y EE.UU., el objetivo estratégico de los cuales, según confesó el entonces consejero de seguridad de la administración Carter, Zbigniew Brzezinski, era arrastrar a la Unión Soviética a un largo conflicto para acelerar su desintegración. La derrota de facto de la Unión Soviética contribuyó decisivamente a su fin y la retirada de las tropas soviéticas no hizo sino agravar la guerra civil afganas, que terminó con la creación del Estado islámico de Afganistán en 1992. Éste sólo duró cuatro años antes de que los talibanes capturasen Kabul e instaurasen su régimen de terror. Durante la intervención soviética, conocida popularmente como el Vietnam de la URSS, 14.453 soldados perdieron oficialmente la vida, 53.753 resultaron heridos de diversa consideración y 256 desaparecieron en combate. Un centenar de civiles de ciudadanía soviética también pereció como consecuencia de la guerra.

25
Nov
13

Congreso del FRENTE AMPLIO

Congreso Hugo Cores Proclama hoy a los precandidatos

Desde hoy, con Tabaré y Constanza, el FA se encamina a tercera victoria

 

Tabaré y Constanza

escribe: Luis Casal Beck

El VI Congreso Extraordinario del Frente Amplio (FA) “Compañero Hugo Cores”, llega hoy a su término.

El ex presidentes de los orientales Tabaré Vázquez y la senadora Constanza Moreira serán nominados en la tarde de hoy como precandidatos en las internas simultáneas de todos los partidos políticos, que se realizarán el 1º de junio de 2014. El FA, inicia ahora una movilización general en procura de una tercera victoria electoral sucesiva el 26 de octubre del próximo año.

Vázquez, se inició en la vida política por 1983, cuando influido por el magnetismo de José Pedro Cardoso (el legendario líder del Partido Socialista (PS), médico psiquiatra y parlamentario de relieve durante 25 años), se integró a un grupo de médicos socialistas que actuaba por entonces (tiempos de dictadura), en la clandestinidad. Era ya, un médico oncólogo y radioterapeuta muy respetado (con estudios de especialización en Francia), y presidía el Club Progreso. Cuando el país volvió a la democracia (1985), y se regularizó la situación interna en la Universidad de la República (Udelar), Vázquez llegó a ser el profesor director del área de Radioterapia oncológica de la Facultad de Medicina.

Moreira, tuvo como primera vocación el estudio de la filosofía (se licenció en filosofía en la Udelar, en 1984), pero el fenómeno político adquirió para la actual senadora un encanto particular desde su más temprana juventud. El más importante de los ensayos que publicó (“Final de fuego. Del bipartidismo tradicional al triunfo de la izquierda en Uruguay”, 2004), está dedicado a sus padres “por enseñarme el valor de la política”. Moreira vivió en Brasil, estudió ciencia política en el Instituto Universitario de Pesquisas de Río de Janeiro (alcanzando una maestría, y después un doctorado), y se consagró a la docencia y a la investigación en el Instituto de Ciencia Política (IPC) de la Udelar, que llegó a dirigir durante varios años.

En diciembre de 2007 su nombre fue manejado por el actual presidente José Mujica (que era por entonces ministro de Ganadería y Agricultura), como candidata a presidenta del FA en el V Congreso Ordinario de esa fuerza política, aunque al final no obtuvo los votos necesarios. En octubre de 2009, en carácter de independiente, resultó electa senadora por el espacio 609 (sexta candidata). Integrada al Parlamento, no ha dejado de ejercer la docencia en el ICP y de participar animando el debate ideológico en distintos escenarios.

Vázquez ocupó su primer cargo de gobierno en febrero de 1990. Integrante del Comité Central del PS (desde 1987), y presidente de la Comisión de finanzas del “Voto Verde” (contra la ley de impunidad, a partir de 1987), fue postulado a la Intendencia de Montevideo por el FA, y triunfó en los comicios de noviembre de 1989. El voto verde perdió en todo el país (en el plebiscito de aquel año), pero ganó en Montevideo. Vázquez sacó en aquella instancia más votos (327.778) que los logrados por las listas del FA en esa misma circunscripción (312.778). Muchos blancos (en especial, rochanos), que respaldaron al voto verde, lo apoyaron en esa coyuntura.

Desde que llegó al Palacio Municipal, su devenir en el mundo de la política fue arrollador. En su primera candidatura presidencial (1994), la izquierda pasó del 21,2% al 30,6% de los votos (se instauró “el país de los tercios”: similitud de respaldos electorales entre blancos, colorados y el FA). En la segunda (1999), regida por otras normas electorales (hubo una reforma constitucional, en 1997, que introdujo el balotaje), ganó en primera vuelta (40,11% contra un 32.78% de los colorados), pero triunfó el bloque tradicional en un balotaje (presidente electo Jorge Batlle Ibañez).

La tercera fue la vencida: en octubre de 2004, llegó a la Presidencia, al superar la mitad más uno de los votos (50,4%), con mayoría en ambas cámaras legislativas (17 senadores, 52 diputados), dando inició a lo que se ha denominado la era progresista. Cinco años más tarde, el FA volvió a imponerse (José Mujica, presidente).

El VI congreso extraordinario del Frente Amplio decide hoy que Vázquez y Moreira sean postulados, como precandidatos presidenciales, en las internas de 2014.

Antecedente de 2008

En el anterior congreso frentista, denominado Zelmar Michelini, que sesionó entre el 13 y el 14 de diciembre de 2008, fueron cinco los precandidatos habilitados para las internas de 2009, aunque dos de ellos (los actuales senadores Enrique Rubio y Daniel Martínez), desistieron de seguir en la pugna. La interna de 2009 fue finalmente ganada por el actual presidente Mujica (52%), seguido por el vicepresidente Danilo Astori (39.7%), y en tercer lugar por Marcos Carámbula (8,3%), reelecto después intendente de Canelones (elecciones departamentales de 2010).




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