Author Archive for Victor Bagnuoli

19
Sep
20

Uruguay y los neoliberales

URUGUAYOS… ¿DÓNDE FUIMOS A PARAR?

Picada multicolor

escribe: Juan Raúl Ferreira / revista Caras y Caretas

En estos últimos días, la falta de rumbo del gobierno se ha vuelto muy evidente en todos los frentes. En el internacional, el doméstico y en su cohesión multicolor. El destino es claro: el modelo neoliberal dependiente, que empobrece a los más y concentra la riqueza en los menos. ¿Cómo se llega? Carecen de sensibilidad y quizás… de la menor idea de cómo hacerlo.

 
 
 

Algunos temas de política exterior, diagramada e instruida desde el Departamento de Estado, que venimos denunciando, empiezan a complicarle la vida a la coalición. Uruguay ya había anunciado que no votaba al candidato de la región para la Presidencia del BID. Tampoco hizo lugar a un consenso para posponer la elección hasta después de las elecciones en Estados Unidos. Todo eso cuando Uruguay preside pro tempore el Mercosur. Por otra parte, se “olvidaron” de avisarle a la Argentina. Sanguinetti había firmado dos cartas en contra junto a varios expresidentes. Lo más patético: nunca le avisaron a Argentina de la posición que se iba a asumir; se enteraron por la prensa.

Como ya hemos señalado, sobre el Tratado de Libre Comercio con la Unión Europea que se prometió para este semestre se olvidaron de consultarle a Europa. Angela Merkel hizo saber claramente que hasta que Bolsonaro no cuide el medio ambiente se olviden de un tratado como el planteado. Uruguay deja a Argentina de lado y negocia, justamente con Brasil, un tratado similar, pero con Corea del Sur: todo en perjuicio de los pequeños comerciantes y fabricantes nacionales de medianos para abajo.

El máximo portavoz de la Cancillería opina contra la salida del Reino Unido de la UE, lo “ve con profundo dolor”, sin advertir que fue objeto de un referéndum en aquel país y que sus palabras son una flagrante injerencia en sus asuntos internos. También opina sobre la intervención en Venezuela, a la que junto a Cuba, como “hay que llamar las cosas por su nombre”, describe como dictaduras. Pero al mismo tiempo elogia a China (¿democracia liberal republicana?).

En el frente interno hay una falta de cohesión asombrosa. El presidente dice desconocer muchas normas que envió en el Proyecto de Presupuesto (¿no lo firmó?). En ese sentido, Heber dice que pondrá peajes en la Perimetral (que no sabe que se llama Wilson Ferreira; los carteles han desparecido tras el cambio de gobierno, sin ser repuestos). Lacalle (h) dice que no va a ser así.

El presidente dice no haber sido consultado sobre las normas presupuestales que incluyen la nueva forma jurídica de la Unidad Alimentaria, desconociendo la inversión hecha por la IMM y su impulso del tema. Curiosamente, el presidente habló luego de que la Intendencia asumiera legalmente el control y la propiedad de esta. Pero la señal global del presupuesto es clara y la comparte Lacalle (h): duplicar el sueldo de presidentes de entes y quitar la merienda a los escolares.

Siguen las contradicciones internas: el presidente dijo al MIDES que hablar de mutilación era “un poco duro”. El senador colorado Tabaré Viera protesta por la intervención del presidente en la campaña electoral. Ahí se mezcla el frente interno con la política exterior. El presidente asiste a la inauguración de un Polo Industrial en Salto Grande. Este es jurídicamente un organismo internacional, pero el presidente de la delegación uruguaya (aunque sumió por Zoom) es Carlos Albisu, candidato a la Intendencia por el Partido Nacional en Salto.

El Partido Colorado consideró inoportuno y contrario al espíritu de la Constitución la designación de un presidente que solo estaría allí hasta asumir en la Intendencia en caso de ganar. Luego se sumó a los actos “oficiales/electorales” la esposa del presidente, a quien en una inauguración de viviendas Argimón le dijo “no te saludo porque es como si viviéramos juntas”.

Las obras que inaugura Luis, como parece que hay que llamarle ahora, obviamente, fueron hechas por el gobierno anterior. Sin embargo, no tiene empacho en seguir criticando cada vez que puede al gobierno anterior, y, según sus aliados, en utilizar sus logros para hacer campaña electoral para las elecciones departamentales.

Un paso atrás, dos al costado y tres adelante. Improvisaciones reales unas, y usadas de pretexto otras. ¡Dónde vamos a parar!

17
Sep
20

Uruguay para 24 hs contra el gobierno de las derechas y ultra derechas …

PIT-CNT: “A favor de las grandes mayorías”

CONTRA LOS AUMENTOS DE TARIFAS, EL DESEMPLEO, LOS RECORTES DEL SALARIO Y LAS JUBILACIONES

POR  PRESUPUESTO EN EDUCACIÓN Y SALUD

POR LOS DERECHOS HUMANOS Y POR VERDAD Y LA JUSTICIA 

 
 
 
PIT-CNT: "A favor de las grandes mayorías"

 

Se inicio el primer paro general nacional del PIT-CNT bajo la presidencia de Luis Lacalle Pou, el secretario general de la central sindical, Marcelo Abdala, explicó a la prensa los motivos de la medida.

Abdala reiteró a los medios que el movimiento sindical aboga por un presupuesto popular, que atienda las urgencias de la gente. Asimismo, recordó que el PIT-CNT ya ha fundamentado ante la población las razones por las que se rechaza la pérdida salarial, los recortes presupuestales y distintos artículos de la Ley de Urgente Consideración (19.889) que afectan a las empresas públicas y a la sociedad toda.

“Consideramos que estamos en un momento de ajuste contra el trabajo, contra los derechos de los trabajadores y el pueblo, pero al mismo tiempo es un período de organización y lucha”.

Abdala señaló que la decisión de ir a un paro general estuvo en estudio y debate del movimiento sindical desde el mes de mayo hasta que finalmente la Mesa Representativa resolvió adoptar la medida. Sostuvo que apunta a colocar en la agenda país todas las medidas posibles de reactivación del trabajo de todos los uruguayos, “es una medida en defensa del salario” y en reclamo que “en lugar de tener un Presupuesto de recorte”, se debe ir hacia uno que “desarrolle las formas de un Estado que aplique políticas contra cíclicas” de un Estado proactivo  con su inversión pública para generar trabajo, “pero también es un paro en defensa de la educación, en particular de la Universidad de la República y su rol dinámico en la investigación científica para el desarrollo nacional”.

Asimismo, el secretario general del PIT-CNT remarcó que “también es un paro contra la LUC, por verdad y justicia, por la equidad de género y contra los distintos mecanismos de la violencia patriarcal, es decir, es una acción que pretende lanzar un grito que en lugar de ajuste, se deben desarrollar medidas a favor de las grandes mayorías”.

Consultado por los medios sobre las declaraciones del ministro de Trabajo, en relación al paro general de la central sindical, Abdala dijo que el PIT-CNT “respeta la opinión del ministro” pero recordó que “en Uruguay hay un movimiento sindical independiente, autónomo en la forma de adoptar sus decisiones, autárquico en cómo se organiza y siempre desarrolla acciones en lo que considera es la legítima defensa del interés de los trabajadores y más allá de los trabajadores, de sectores medios, micro empresarios, que también necesitan otro tipo de políticas”.

Por último, recordó que “la CEPAL, que es una institución insospechada de su participación en el movimiento sindical ha dicho que Uruguay es el peor país en América Latina en la inversión social para sostener a los sectores más vulnerables, eso también habla de las prioridades gubernamentales”, sentenció.

16
Sep
20

Intendencia de Montevideo; UAN su propiedad …

El choreo de la UAM; ni el delincuente más osado se atrevió tanto …

escribe: Leandro Grille
UAM

El artículo de la ley de Presupuesto que dispone el cambio de gobernanza de la Unidad Agroalimentaria Metropolitana (UAM), sustituyendo a las autoridades de la Intendencia de Montevideo por representantes del Ministerio de Ganadería, es un verdadero atropello contra el departamento que realizó una inversión millonaria en el parque agroalimentario a inaugurarse en el próximo mes de noviembre. Semejante apropiación indebida, además de confirmar que no tienen expectativa alguna de triunfo en las elecciones departamentales del 27 de setiembre, eleva la tensión entre el gobierno nacional y la oposición, cuyo principal bastión electoral resulta nuevamente maltratado por el oficialismo multicolor, embarcado en una política de venganza que comprende todas las carteras, compromete a todas sus jerarcas y agrede a la mitad de la población, por lo bajo.

Resulta insólito que el ministro Uriarte justifique haber incorporado el artículo sin consultar porque  “no le dio el tiempo” para comunicarse con el intendente Di Candia, pero más sospechoso es que alegue haber promovido la iniciativa para conformar a los productores, cuando ninguna de las gremiales fue consultada. Para completar la escena, se conoció que el promotor de los cambios y director general de Granja del ministerio, Nicolás Chiesa, firmó un contrato con UAM en representación de la empresa Mi Granja cuatro días después de que se presentó el presupuesto con el escandaloso artículo, y que el tal director impresentable pertenece al mismo sector político que el ministro, que además lo respalda pese a la evidente actuación de los dos lados del mostrador.

En un presupuesto lleno de malas noticias, este artículo puede parecer anecdótico y hasta menor, más allá de su importancia objetiva, pero tiene una significación enorme, porque, a la vez, es emblemático del tipo de gobierno político-empresarial que tiene Uruguay, donde a poco que se investiga aparecen indicios de conjunción de intereses, y pone de relieve el ensañamiento contra los principales distritos electorales en los que gobierna el Frente Amplio. A esta altura es evidente que gobierna una coalición en representación de una mitad contra la otra mitad, transformando la mentada “grieta” en la más aceitada política de gobierno.

Esta aventura de gestión sin nada de negociación y con mucho de ánimo de revancha no le va a producir nada bueno ni a la política ni al país, y mucho menos en un contexto de emergencia sanitaria, caída de la actividad económica, aumento del desempleo y de la pobreza y deterioro general de los indicadores sociales. Pero aparentemente ese es el juego que se ha decidido jugar desde el Ejecutivo y su bancada parlamentaria, preocupada en el día a día por el impulso de la ideología del “auditorismo” y la construcción de un relato sobre el pasado reciente y la herencia recibida para sostenerse ya no por lo que hagan, sino por su antagonismo con lo que se habría hecho antes.

La estrategia de tensionar permanentemente con la oposición, de “tirar de la piola”, como le llama Yamandú Orsi, a prepo y casi siempre sin argumentos sólidos, puede, en lo inmediato, producir cierto abroquelamiento del oficialismo en torno a la ilusión de gobernar como opositores de la oposición, sin que tomen estado público los destrozos que están propiciando, pero a mediano plazo se van a golpear con la realidad social del descontento, como correctamente anticipa el senador Astori en declaraciones recogidas por Búsqueda, y en ese justo momento del futuro, toda la bronca que están sembrando se les va a volver en contra, porque les va a costar encontrar interlocutores dispuestos al diálogo y a la coincidencia si se pasaron todo el tránsito de su gobierno atacando, estigmatizando y  persiguiendo opositores, montando operaciones de prensa, vistiéndose con ropajes ajenos y desconociendo todos los logros de sus predecesores.

No está claro que el gobierno pueda, a esta altura, tras la Ley de Urgente Consideración y esta ley de Presupuesto, barajar y dar de nuevo. Eligió un camino de confrontación y prepotencia que hizo y que hará mucho daño. Se vienen años duros para la gente, de mal vivir y de mucho conflicto.

13
Sep
20

El partido fascista de Uruguay …

UN COBARDE HUYENDO (sirve para otra guerra)

MANINI Y EL MITO DEL CAUDILLO

Coraje para escapar

escribe:  Alberto Grille / Caras y Caretas

Bertolt Brecht

Parece que la derecha arrugó nuevamente ante el chantaje de la corporación militar conservadora que amenazó con no votar el Presupuesto, bombardear el “ajuste” y dinamitar la coalición si salía el desafuero de Manini.

 

Esta vez, ¿es al vil precio de la necesidad?

En los últimos sesenta años hubo muchos “ajustes”. Quizás el lector no lo recuerde porque hay muchos jóvenes que leen esto y solo recuerdan que en los 15 años de gobiernos del Frente Amplio, hubo crecimiento, no hubo ni una manifestación reprimida, ni una huelga universitaria, ni un solo año que no crecieran los salarios y jubilaciones ni una persona que quedara sin atención médica.

Pero la historia reciente tiene un ojo que mira más allá de éstos 15 años en que hubo menos pobres, menos indigentes, más paz, más dignidad para los viejos y más oportunidades para los más chicos.

En estos 15 años no tuvimos los “ajustes” que fueron siempre la respuesta que dio la oligarquía a las crisis, a sus fracasos, a sus errores y a las consecuencias de sus negociados.

Miremos bien. La rosca oligárquica siempre respondió con lo mismo, incremento de la pobreza, endeudamiento, baja de salarios, postergación presupuestal para la educación y la salud pública, reducción de la jubilaciones, inflación, caída de la inversión pública, del gasto del Estado y represión social.

 

Sanguinetti y los blancos, un solo corazón

Que la crisis la paguen los pobres, fue la respuesta de los distintos gobiernos blancos y colorados al menos desde los últimos años de la década del 50, cuando Sanguinetti era un muchacho joven, un estudiante de derecho, un talentoso periodista y a partir de 1960, el más joven de los diputados.

La historia de Sanguinetti lleva de la mano a la historia de los ajustes, el fracaso de los partidos tradicionales y la implantación de una ideología conservadora en la política, enfrentada a la izquierda, al progresismo y al nacional reformismo batllista.

Desde que recuerdo, Sanguinetti, el herrerismo y los que Wilson Ferreira llamaba los blancos baratos han sido impulsores del autoritarismo, a veces como cómplices y otras veces como autores intelectuales, antes durante y después de la dictadura.

Hace unas horas, Beatriz Argimón advertía “que había que tener cuidado para hablar de los blancos”, pero vale la pena recordarle que blancos fueron los dictadores, el Presidente del Consejo de Estado de la Dictadura, Martín Echegoyen, y el general Óscar Aguerrondo, fundador de los tenientes de Artigas. Blancos fueron los que introdujeron al FMI en Uruguay en la reforma monetaria y cambiaria en el año 1959, blancos los que trajeron a a los Rohm y los Peirano, blancos los que recalificaron las tierras para beneficiarse del negocio de la forestación, blancos los que tramaron con Gregorio Álvarez el negociado de la carne en conserva, blancos los ladrones que fueron presos por su tropelías en el gobierno de Lacalle Herrera, y los bandidos que no fueron presos, como García Pintos y Juan Carlos Raffo, el padre de la candidata a la Intendencia de Montevideo.

 

Tal vez los blancos herreristas y los militares golpistas fueron la peor cara de esta derecha conservadora.

Así que, con esto del desafuero del senador Guido Manini Ríos, no podía esperarse otra cosa porque no hubo otra cosa.

Es un hilo que siempre conduce a lo mismo, difícil buscar otra cosa donde siempre hubo lo mismo.

Esta historia ya la vivimos y el país entero la sufrió.

Es lo que hoy se llama una remake. La mayoría de los protagonistas de la primera película ya no están.

Los nuevos no homenajean al dictador Francisco Franco con el saludo nazi, de “cara al sol”, como el padre del actual Presidente.

Los de ahora son rubios, veranean en el este, surfean, viven en La Tahona, diseñan jardines, son CEO de transnacionales, graduados en Harvard y se consiguen para comer asados los fines de semana un cuchillo con mango de guampa, un caballito criollo, una boina ladeada de La Tranquera y un terreno de Colonización.

En ese mundo fashion, lidera en las sombras este Sanguinetti, que ha pasado por media docena de ajustes fiscales y ya no se cuece en el primer hervor.

Don Julio María, en la tribuna del Campeón del Siglo, parece más popular que los pitucos de la 404, pero, a no dudarlo, hace buena yunta con los blancos.

Hace 50 años, cuando en Uruguay se comenzaron a recortar las libertades y los gobiernos iniciaron un proceso regresivo de tenor neoliberal, cuando el capital financiero y los grandes empresarios de la ciudad y el campo ocuparon directamente los cargos de gobierno, cuando la CIA tenía una oficina en Jefatura de Policía y sus agentes enseñaban a torturar picaneando “bichicomes”, cuando la Embajada estadounidense y los servicios de inteligencia extranjeros incidían en la política cada vez más represiva de los gobiernos blancos, del de Pacheco Areco y Bordaberry, ahí estaban los ministros blancos almorzando en la Embajada de EEUU y los ministros, como Julio María Sanguinetti, acompañando pragmáticamente lo que a todas luces se venía.

50 años más tarde, Julio María, un anciano fatuo y cada vez más a la derecha, sigue conspirando, tratando que la coalición no se rompa para evitar el desgaste de la misma y la eventualidad potente de que el Frente Amplio vuelva a ser gobierno.

Si para eso hay que venderle el alma al diablo, no hay problemas. Igual, no será la primera vez. Ya el alma está empeñada. Para ser más preciso, prostituida.

Recordemos nuevamente otro aspecto para no olvidar de la historia reciente.

Sanguinetti lo ha insinuado; sabía los detalles de las torturas y dónde se torturaba y quiénes las ordenaban, las circunstancias de los asesinatos de la Seccional 20ª del Partido Comunista y las andanzas del Escuadrón de la Muerte durante los años democráticos previos a la dictadura, y se calló la boca. Siguió siendo ministro de Bordaberry hasta unos meses antes del golpe.

Fue ministro de Pacheco, fue autor de la Ley de Educación, que abrió la puerta a las sanciones represivas contra estudiantes, profesores y padres de la enseñanza, apoyó el Estado de Guerra Interno que desbocó la represión, hizo cementerios en los cuarteles y atropelló las garantías constitucionales.

No le hizo asco a nada; siendo presidente, su “cambio en paz” supuso mantener intocada la estructura de las Fuerzas Armadas y reconocerlas como un poder relativamente autónomo derrotado políticamente pero indemne desde el punto de vista psicológico y militar.

Sufrió el primer impacto cuando lo que Sanguinetti había pactado con los militares se hizo evidente; su hombre de confianza en el Ejército, el Gral. Hugo Medina, puso bajo llave en una caja fuerte las citaciones judiciales a quienes dos décadas después la Justicia condenaría por torturas homicidios, secuestros, robos de niños, violaciones y desapariciones.

Sanguinetti podía haber apelado a la gente que estaba presta a defender la democracia recién conquistada, pero le tiene más miedo al pueblo que a los militares.

En lugar de hacerle respetar a los militares golpistas la ley y la Constitución, cedió al chantaje, logró hacer aprobar la Ley de Caducidad que pretendió ser una amnistía para los militares y evitó las investigaciones sobre las violaciones de los derechos humanos.

Y lo consiguió hasta que Tabaré llegó a la presidencia de la República.

Sanguinetti no fue el único y seguramente no es el peor, no obstante es el más astuto y peligroso.

Los herreristas fueron un factor fundamental del apoyo al pachequismo y a la dictadura.

Bordaberry, Aparicio Méndez, Alberto Demicheli y Gregorio Álvarez: los cuatro dictadores que tuvimos en esos diez años eran blancos y colorados.

Blancos y colorados fueron los consejeros de Estado, los intendentes interventores, los ministros de la dictadura y tal vez los coroneles y policías torturadores presos por delitos de lesa humanidad.

Todo esto es indiscutible, horrible, deplorable, vergonzoso.

También es una verdad irreprochable si decimos que los presos, los torturados, los despedidos, los exiliados, los perseguidos, los requeridos y buscados, los muertos, los desaparecidos eran casi todos frenteamplistas.

Casi todos, hagamos constar que todos no. Había gente noble, solidaria, valiente y democrática en todos los partidos, con muchos blancos y colorados batllistas, conspiramos en la clandestinidad y con algunos blancos wilsonistas estuvimos en la huelga general, en el exilio y el 9 de julio en 18 de Julio.

 

¿Quién es quién en el reclamo y la búsqueda de verdad y justicia?

Desde que terminó la dictadura y se restableció la democracia, hasta que ganó las elecciones el Frente Amplio y asumió la presidencia de la República Tabaré Vázquez, no hubo un militar preso, no se habilitó por parte del gobierno la investigación de las violaciones de los derechos humanos, no se buscó a los desaparecidos ni se acusó a ningún asesino ni torturador. Es más, alguno de los más sanguinarios homicidas condenados a 30 años por la Justicia por crímenes cobardes, terribles e inhumanos contra los prisioneros ocuparon cargos muy relevantes en la Policía y en las Fuerzas Armadas en los gobiernos de Sanguinetti y Lacalle Herrera , ya restablecida la democracia. ¿O hay que recordárselo a Argimón con nombre cargo y apellido?

Y algunos civiles blancos y colorados que participaron abiertamente en la dictadura fueron legisladores protagónicos, funcionarios privilegiados, asesores e intendentes electos en democracia.

No hablemos de los medios de comunicación, los canales abiertos y particularmente el diario El País, el más abyecto, el que servía de aparato de propaganda a la dictadura, desde donde se difundían los requerimientos de captura de los luchadores sociales, de los militantes sindicales, de los dirigentes de los partidos frenteamplistas, de los jóvenes de la FEUU, y también de Wilson Ferreira Aldunate.

Nada puede sorprendernos de que hoy Sanguinetti y los blancos respalden a Manini y no voten el desafuero que piden el fiscal, la jueza y la mismísima Corte de Justicia.

Porque hay que saberlo, la Suprema Corte de Justicia es la que ha hallado mérito suficiente para enviar el pedido de desafuero al Senado porque el fiscal, después de haber recabado la información suficiente y haber interrogado a todos los involucrados en el ocultamiento de la actas del interrogatorio del Tribuna del Honor que juzgó la conducta de José Gavazzo, ha encontrado motivos para imputarlo por el delito, ha concluido que hay contradicciones muy flagrantes entre los que dice Manini y los otros generales intervinientes en el Tribunal de Honor y en el de Apelaciones, no hay pruebas ni testigos de que Manini diga la verdad y resulta fácil concluir de que Manini nunca comunicó al Ministro de Defensa ni al presidente de la República, sus superiores civiles, el contenido de las Actas que contenían las declaraciones de Gavazzo.

En verdad, ante la Justicia nadie está obligado a incriminarse, pero eso no quita que lo de Manini es un falso testimonio, y además serial, porque no solo dio en la Justicia versiones contradictorias, sino que después dijo en campaña electoral que no se ampararía en los fueros y ahora declara que se refugiará en su privilegios porque la barra se lo pide.

Si vemos las cosas desde otra perspectiva, el Frente Amplio siempre denunció a los torturadores, asesinos y secuestradores, impulsó el plebiscito contra la Ley de Caducidad, la anuló después, habilitó mediante la aplicación del artículo 4 la Ley de Caducidad, las investigaciones, proporcionó instrumentos para buscar a los desaparecidos, entró en los cuarteles, habilitó a remover la tierra hasta encontrar a nuestros muertos, recuperó los archivos y los abrió a los interesados, reparó los perjuicios a los presos políticos y exiliados, propuso la creación de la Institución Nacional de Derechos Humanos y le dio independencia y autoridad de defensores públicos.

Sostener que Manini Ríos representa la transparencia en materia de violaciones de los derechos humanos y Tabaré Vázquez y Azucena Berruti la oscuridad y la opacidad es de una hipocresía infame.

Me sorprende de Javier García, a quien conocía como una buena persona y un adversario político duro pero honesto.

Yo creo que no es deseable que el juego político, la intolerancia acumulada, el rencor contra el Frente Amplio y sus gobiernos hagan cegar a alguna gente inteligente que no debería comerse la pastilla.

Menos en estas cosas de la corporación militar en las que se juega con fuego.

Es obvio que al gobierno del Frente Amplio en el Tribunal de Honor que hoy se conoce de 2006 y en el que se conoció el año pasado (2019), el que juzgó a Gilberto Vázquez y el que juzgó a José Gavazzo, se le ocultaron las actas.

 

Padre Artigas, guíanos

Tal vez, los gobiernos del Frente Amplio debieron haber actuado de otra manera, ser mucho más enérgicos con los mandos de las Fuerzas Armadas, mucho más incisivos en su intervención en las escuelas militares procurando incrementar su formación cívica, humana, sociológica y cultural, más desconfiado y menos ingenuo .

Tal vez habría que haber cambiado la estructura de las cajas militares, cambiar la pirámide de sueldos, pasar a retiro unas cuantas decenas de coroneles y algunos generales, poner condiciones de reclusión más rigurosas a los violadores de los derechos humanos y reclamar las actas del Tribunal de Honor antes de homologar los fallos.

Es más, tal vez lo que no se hizo no se pueda hacer nunca más, pero habría que haber llamado a una Asamblea Nacional Constituyente en 2005 y poner a consideración de la ciudadanía un nuevo contrato constitucional, para un país justo, próspero, democrático, soberano y pacífico como es el que queríamos y queremos.

Pero no se hizo. Y hoy se pagan las consecuencias.

¿Falta de audacia política, ingenuidad, errores en la evaluación de la correlación de fuerzas, temor a la incertidumbre, omisión, ligereza, debilidad ideológica, falta de curiosidad? Tal vez algo de cada una de esas cosas hubo. Pero no hubo traición ni agachada.

Es más, los dos oficiales juzgados declararon en los tribunales sabiendo que sus revelaciones no iban a ser conocidas más que por los generales integrantes de ambos tribunales que, por otra parte, imaginamos que no todos son trigo limpio.

Al menos en el caso de Gilberto Vázquez, declaró diciendo que cumplió órdenes de los mandos de un ejército que también integraban quiénes los estaban juzgando y que mientras él estaba preso y condenado, los generales que estaban frente a él, la estaban pasando lindo.

Es evidente que lo que dijeron Álvarez y Gavazzo en el Tribunal de Honor era un mensaje para sus colegas oficiales y sabían que los civiles no compartirían el contenido de sus confesiones.

Ni los generales, ni los comandantes en jefe, pusieron en ninguno de los dos casos las mencionadas declaraciones en manos de la Justicia penal ni de sus superiores civiles.

Es más, ni siquiera consideraron las monstruosas confesiones como motivos suficientes para juzgar su honor militar porque todos sabían que los criminales cumplían órdenes de sus mandos.

No hay ningún motivo para creer que Tabaré Vázquez o Azucena Berruti tuvieron alguna razón para ocultar las declaraciones de estos dos delincuentes.

¿Por qué ocultar algo si los dos militares juzgados son personajes nefastos, diabólicos, perversos, rechazados hasta por sus propios compañeros de prisión?

Los dos están condenados por 28 homicidios y uno más, a 30 años de cárcel. No hay pena mayor para ellos que el deshonor de sus camaradas que fue resuelto por un Tribunal de Honor.

Los que sí tenían motivos para encapsular lo declarado por Vázquez o Gavazzo eran los oficiales generales que integraban los Tribunales de Honor y los comandantes en jefe que sintieron la necesidad de preservar los secretos mafiosos que anudaron en nombre de la obediencia y la disciplina militar.

Eso es lo que mantuvo la cohesión y el silencio de los que sabían, de los que aún saben y que pretenden llevarse los secretos a la tumba.

Lo de Manini es una caricatura de un caudillo.

El fiscal que entiende en el problema quiere acusarlo y el general tiene miedo de ser inculpado. Va como la “cucaracha”, tiene una pata que camina pa’lante y una que camina pa’trás. Planteado así, el final de la película es de comedia.

Si lo comparamos con Aparicio Saravia, galopando delante de sus hombres y arriesgando que la vida se le terminara con un balazo certero, dan ganas de llorar.

Pero eran otros hombres los nuestros.

Estuvo alardeando un año diciendo que es inocente y que iba a renunciar a sus privilegios y ahora tiene que procurar evitar las decisiones de la Justicia para seguir con su peligroso juego político.

Ahora invoca que los fueros no son suyos, sino del Senado y alega que no puede renunciar a lo que no es de su pertenencia. Además, grita ‘¡Al ladrón, al ladrón!’, creyendo que todos son de su misma condición.

Es muy obvio que esto es solo una triquiñuela para incautos. Manini no pude evitar ser su cuerpo y su conciencia. Y su conciencia debiera ser irrenunciable, lo mismo que su moral.

Ya que es tan bocón con el artiguismo, pienso que debería preguntarse qué haría Artigas en sus circunstancias, si se escondería detrás de los fueros o respondería al requerimiento de la Justicia.

Porque si Manini fuera sincero, debía saber que nadie es más que nadie. Tiene la oportunidad de mostrar a todos los uruguayos que no hay dobleces en sus actitudes, que no debe sospecharse que mientras decía que no se blindaría en los fueros, les daba órdenes a sus parlamentarias para que votaran en contra del desafuero y tejieran los pactos necesarios en la coalición de gobierno para evitarlo.

Nada en el derecho, ni en la Constitución ni en las leyes tiene el propósito de que un legislador no cumpla con el mandato de su conciencia. Y ni Manini ni el más encumbrado de los generales tiene derecho a cometer un delito ni a evitar denunciarlo si fue de su conocimiento.

Manini engañó a sus votantes. Mintió, dijo que no temía someterse a derecho y ahora se da vuelta como una media.

Los fueros son una garantía constitucional que pretende evitar que uno de los Poderes del Estado se imponga sobre otro.

Otorga funciones jurisdiccionales a sus pares, los otros senadores y supone que estos votarán con la escrupulosidad jurídica y la imparcialidad que requiere quien juzga.

Las decisiones políticas que se adoptan en las bancadas legislativas o en los directorios de los partidos políticos, las consideraciones de la vicepresidenta de la República, Beatriz Argimón, insinuando que hay que tener mucho cuidado porque la votación del desafuero se mezcla con la consideración del Presupuesto, la intervención intempestiva e inoportuna del presidente de la República, Luis Lacalle Pou, quien no debería tener vela en este entierro, revelan que lo que se está discutiendo es pura política y nada tiene que ver con el asunto que motiva el pedido de desafuero del fiscal Morosoli, que es la responsabilidad jurídica de Manini en un delito, un problema lo suficientemente grave para que se considere de acuerdo a lo dispuesto por la Constitución y la ley. Pero, bueno, como dijimos al principio, para algunos siempre hay una buena excusa para arrodillarse ante el que tiene un poquito de poder.

Lo único cierto es que el caudillo tiene el coraje de escapar y los blancos y colorados harán lo mismo que otras veces.

Manini ya admitió que se refugia en el instituto privilegiado de los fueros.

Inventa cualquier cosa, que pidió la sustitución del fiscal de Corte, que la Justicia está politizada. Que si es declarado inocente, no podría reintegrarse al Parlamento. Todas son excusas para evitar el alcance del brazo de la ley.

Por suerte, uno siente que algún día el tiempo de la genuflexión va a pasar y, tal vez, algunos tengan tiempo de arrepentirse. Pero es difícil que la historia sea tan indulgente.

Vale la pena recordar en estas circunstancias tan deplorables otro pensamiento artiguista que invocan los buenos orientales: “Desde que hemos enarbolado el estandarte de la libertad, solo nos queda destrozar tiranos o ser infelices para siempre.”

12
Sep
20

109 años del nacimiento de Allende, el primer marxista en acceder al poder  a través de unas elecciones | Público

12
Sep
20

Allende …

Salvador Allende: a 47 años de una muerte heroica

 

Como vivía a dos cuadras del Palacio de La Moneda, desperté, de nuevo, con el ruido de los aviones que sobrevolaban el palacio presidencial.

 

En junio de 1973 había sucedido algo similar, cuando militares golpistas habían intentado derrocar a Salvador Allende, pero él logró derrotar el intento.

Esta vez, las cosas sucedieron de manera diferente. Cuando llegué a la plaza, el Palacio estaba todo rodeado por tropas, Allende solo, en la ventanita desde donde solía hablar, con el fusil AK que le había regalado Fidel y el casco que le regalaron los mineros.

Allende ya había pronunciado su último discurso. Miguel Enríquez, líder del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) había llamado a Allende, y a través de su hija  Beatriz Allende, le proponía que depusiera a todos los mandos militares y nombrara a uno fiel, aunque fuera un militar de bajo rango. Miguel recomendó que Allende hiciera una declaración de llamamiento a la gente a la resistencia. Y que un comando del MIR estaba listo para entrar al Palacio y llevarlo a un barrio popular, porque era el presidente legal de Chile y seguiría siendo reconocido internacionalmente.

Allende le pidió a su hija que le respondiera que no podía hacer nada más, que cumpliría lo que siempre había dicho: saldría del Palacio de La Moneda al final de su mandato o muerto. Que más allá de ellos, nuevas generaciones abrirían las grandes alamedas del futuro Chile.

Allende hizo que su hija, embarazada y otras personas que estaban con él, salieran del palacio, rechazando la oferta de los golpistas de que él saliera. Solo quedaron unas pocas personas con él, entre ellos, la Payita, su compañera.

Allende regresó a su ventanita y recomenzó’ a disparar en contra de los golpistas, que habían fijado para el mediodía el momento para que el presidente se rindiera, porque de lo contrario, dispararían directo al Palacio de la Moneda.

Allende se negó sistemáticamente a entregarse a los golpistas, hasta que a las 2 de la tarde los cazabombarderos británicos empezaron a disparar sobre el Palacio de Moneda, que comenzaba a estar envuelto en un denso humo. Mirando ese escenario, sabíamos que Allende no sobreviviría y que con su muerte se moría también la democracia, que en Chile apenas había tenido dos breves interrupciones desde la estabilización de la independencia con Portales, en 1830.

Payita me dijo que Allende se retiró a su habitación en el Palacio y disparó a su barbilla con su fusil, suicidándose. Llegada a México, a Hortencia Bussi de Allende el presidente Echeverría la convenció para que diga que su esposo no se había suicidado, sino que había muerto por disparos aéreos. Versión que quedó vigente por un tiempo, hasta que toda la izquierda chilena se rindiera a la versión de Payita, quien logró salir del Palacio en medio de los cadáveres y después obtuvo refugio en la embajada de Suecia.

Todo ello pasó el 11 de setiembre. El domingo 9 de setiembre, Allende se dio cuenta de que no podría mantener la presidencia y se propuso una operación política para intentar dividir a los golpistas. Allende pensaba realizar, el miércoles día 12, en cadena nacional, un referéndum, sobre un tema universitario, que seguramente perdería. Renunciaría y entregaría la presidencia al titular del Senado, Eduardo Frei, de la Democracia Cristiana, exmandatario de Chile.

Pero Allende confesó’ sus planes al propio Augusto Pinochet, su ministro en el gobierno. Pinochet aceleró los planes golpistas, que estaban programados para más tarde, y los desencadenó el lunes por la noche, con la Armada de Chile iniciando un levantamiento en Valparaíso.

Durante mucho tiempo los hoyos de los disparos de los golpistas en contra el Palacio de La Moneda quedaron como testigos de todo lo que había pasado. Más tarde incorporaron la foto de Allende. Me acuerdo de ir a recorrer esa imagen con Gladis Marín, entonces secretaria general del Partido Comunista de Chile, y Silvio Rodríguez. Posteriormente los hoyos fueron removidos, pero ya nada podría remover todo lo que había pasado aquel día en La Moneda.

Allende murió heroicamente, con su propio fusil, el 11 de septiembre de 1973, hace 47 años, defendiendo la democracia que tanto amaba.

09
Sep
20

Fascismo en el Uruguay y el partido de los militares

De jopeadas y lealtades

escribe: Ricardo Pose

La entrega de las declaraciones de Gilberto Vázquez ante un tribunal de honor y de Alzada a Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos conmovió sin dudas a la opinión publica en un tema sensible para la sociedad democrática y en particular para la izquierda.

La teoría impulsada desde el gobierno en nombre del ministro Javier García, a la que se ha sumado el elenco de los grandes medios de comunicación, es que las actas estaban en sede del Ministerio de Defensa desde 2006 hasta su entrega en 2020.

Es la teoría mas sencilla; de ser así, habla de la incompetencia de todas las autoridades que pasaron por Defensa bajo los gobiernos frenteamplistas o, en lo que enfatiza García, había conocimiento de su existencia y no se divulgó por algún “siniestro pacto” de silencio.

Sobre esta hipótesis, algunos grandes medios de prensa se han erigido en fiscales de honor de Azucena Berruti y de José Bayardi, señalando, al decir de Feyeberand con respecto a la información: “Los especialistas y la gente común reducen la abundancia que les rodea y les confunde”. A esto se suma la superficialidad del manejo de la información que es un signo del manejo periodístico de estos medios.

Ahondando, uno debería preguntarse: que las autoridades de Defensa designadas por el Poder Ejecutivo fueran frenteamplistas, ¿implica que todos sus funcionarios civiles y militares se convirtieran, como en un acto de fe, al frenteamplismo?

A un año de haber asumido la izquierda el gobierno e iniciado los juicios y procesamientos a militares involucrados en la violación de los derechos humanos, ¿se cree automática la lealtad institucional de uno de los ministerios infectado de históricos prejuicios desde la izquierda hacia los militares y viceversa?.

Las respuestas no merecen mucha reflexión y responderlas por la positiva no soporta el menor análisis.

La encargada de Jurídica era en 2006 una funcionaria capacitada pero de reconocida filiación nacionalista y en ese ministerio, como en otros, la valoración de las capacidades técnicas de los funcionarios se anteponía a su filiación política. No había por qué pensar en una zancadilla a la flamante ministra.

En 2006, además, a un año de asumir el nuevo gobierno, se van a dar hechos políticos que “explotaron” en el despacho de Berruti.

La fuga de Gilberto Vázquez no solo era una afrenta para los acuerdos de los mandos militares y políticos con sus vecinos argentinos, sino que también implicaba un desacato que superaba aquella citación guardada en una caja fuerte por parte de otro militar en 1986. Vuelto a apresar y enjuiciado por un tribunal de honor, homologar rápidamente el fallo de separarlo de la fuerza era esperable y que se hiciera de forma inmediata. El poder civil seguía en proceso de lograr el sometimiento constitucional del militar.

Vale recordar que las actuaciones de los tribunales de honor eran secretos hasta la promulgación de la ley de solicitud de información publica.

El exsenador Leonardo Nicolini recuerda que en el año 2006, “al descubrir los archivos secretos de las Fuerzas Armadas, con el Dr. Gonzalo Fernández y Eleuterio Fernández Huidobro, mantuvimos con la mayoría de los dirigentes políticos de todos los partidos políticos del país una reunión reservada en una casa en Malvín, para ponerlos en conocimiento de la situación y de la voluntad del Poder Ejecutivo, encabezado por Tabaré Vázquez, de hacer público los mismos en forma total y absoluta. Había una dificultad. Muchas fichas de dirigentes de distintos ámbitos contenían aspectos estrictamente personales, con comentarios de los espías, que podrían hacer un daño innecesario a la personas que eran vigiladas. Se discutió la posibilidad de que cada persona vigilada fuera dueña de su ficha y tomara la decisión de hacerla pública o no. Primó no ocultar nada”.

No era una situación para desestimar; en el verano de 1991, una bomba destruyó el viejo Volks-Wagen de Hugo Cores y en setiembre del mismo año le tirotearon la puerta de la casa. Durante dos largos años unos comandos denominados “Lavalleja” y “Guardia de Artigas”, que en su momento se suponían integrados por elementos perteneciente a la logia militar “Tenientes de Artigas”, llevaron adelante distintos atentados.

Eleuterio Fernández Huidobro, uno de los nombres que aparecen en las actas de Vázquez como objetivo de los mandos militares, hubo de andar refugiado en casas de seguridad durante todo ese tiempo.

Pero, volviendo a 2006, luego se sabría que efectivamente se desarrollaban tareas de vigilancia sobre los políticos sin tener claro los motivos.

En 2006 también, con base en investigaciones, se confirma la complacencia de los anteriores gobiernos civiles al Frente Amplio con la autonomía operativa de la Inteligencia Militar; decimos se confirma porque los militares uruguayos procesados por el asesinato de Eugenio Berríos pudieron solo ser procesados en Chile, llevando en Uruguay un extraño y larguísimo proceso de investigación.

Estos elementos y otros deberían estar presentes en el entorno de la primera teoría.

 

La jopeada

La segunda teoría es que las actas fueron quitadas del informe entregado a Berruti. Se confirma porque los proyectos o resoluciones que firman los ministros rara vez va acompañado del expediente, que, al decir del propio ministro García, de los cientos de fojas, un 80 por ciento lo ocupan sellos y trámites de traslados a las distintas oficinas.

Vázquez confirma en el tribunal lo que había negado en parte en la Justicia, dolido porque sentía que la fuerza le soltaba la mano.

Aquí cabe preguntarse: ¿en 2006 había condiciones dentro de la fuerza para que esas declaraciones que confirmaban, al decir de Vázquez, las responsabilidades de los mandos pasaran de un tribunal de honor a la Justicia?

Pasaron largos 14 años; consta la paciencia de quien recibió instrucción militar para esperar el momento oportuno de realizar determinadas acciones; buena parte de las batallas en inteligencia se libran de ese modo.

La “guerra psicológica” contra las Fuerzas Armadas no es solo una concepción de algunos militares, sino también de muchos civiles que participaron y alentaron el golpe de Estado.

El momento oportuno parece haber llegado; por un lado vuelven al gobierno, todos aliados, los partidos políticos que nunca dejaron de incidir en los círculos íntimos y en las cantinas de oficiales, con el perfecto agregado de un nuevo partido cívico militar que integran muchos camaradas de armas, en retiro y en actividad.

Se podrá argumentar que la información no se entregó al ministro Javier García, sino, en un “acto de bondad”, a los familiares de los detenidos desaparecidos.

Ese “acto de bondad” en su momento ofreció a los familiares la información del “operativo zanahoria”, una cruel maniobra de contrainteligencia militar y política.

En este caso, con estas actas, las manos que devolvieron a lugar visible las declaraciones de Vázquez brindaron a sus aliados multicolores los argumentos para no desaforar a uno de los suyos y al mismo tiempo lograr empañar la imagen de la gestión frenteamplista, sembrando dudas de su actuación. En términos de la autónoma corporación militar, una granada de fragmentación.

No hace mucho, un autodenominando “Comando Barnieux” realizaba amenazas de muerte y robaba información sobre detenidos desaparecidos de la Facultad de Ciencias.

 

Entre aciertos y yerros

Las declaraciones de Vázquez no solo no traen nada nuevo, sino que ademas la Justicia ya laudó y lo procesó por muchos de los hechos que relata.

Como bien expresó el Dr. Perciballe, las actas poco agregan a la acción judicial, pero sí mucho a un debate político permanente en este tema.

Fue en los gobiernos frenteamplistas que se procesó, se buscó, se halló y se hicieron reparaciones.

También es cierto que en Defensa, como en otros temas, el Frente Amplio gobernó este ministerio sin arribar a una síntesis política que le diera un rumbo a la gestión, y esta quedara librada a las definiciones de cada nuevo ministro.

Berruti, Bayardi, Gonzalo y Eleuterio Fernández, Rosadilla, Menéndez; cada uno a su tiempo marcó su impronta, mientras Licandro murió reclamando la necesidad de abordar lo militar de tal manera que permitiera llegar a una síntesis. La falta de ella quizás fue lo que habilitó cierta ingenuidad, con respecto a la poderosa autonomía del corporativismo militar, de ser escasos los esfuerzos en cambiar la orientación de la formación y observar como una entelequia la Inteligencia militar.

 

La impunidad y Manini

La Ley de Caducidad y el desafuero de Manini son parteaguas para la interna nacionalista. El ministro Javier García, al entregar las actas, debe obrar en consecuencia, alentando a su sector a votar el desafuero para dar credibilidad a las intenciones de su gestión sobre el esclarecimiento de las violaciones a los derechos humanos. Pero tiene la escuela de aquellos jóvenes wilsonistas que asumieron mascando con bronca el mensaje de Wilson Ferreira de ratificar la Ley de Caducidad, aunque sospechamos que García no estaba entre ellos.

Si el desafuero de Manini Ríos no es votado y se impide a la justicia tomarle declaraciones, la salud democrática de la sociedad uruguaya padecerá la reacción eruptiva del título de esta nota.

05
Sep
20

Salvador Allende …

Opinión

Salvador Allende, a cincuenta años de su victoria

Hay fechas que marcan hitos imborrables en la historia de Nuestra América. Hoy, 4 de Septiembre, es uno de esos días. Como el 1º de Enero de 1959, triunfo de la Revolución Cubana; o el 13 de Abril del 2002, cuando el pueblo venezolano salió a las calles y reinstaló en el Palacio de Miraflores a un Hugo Chávez prisionero de los golpistas; o el 17 de Octubre de 1945, cuando las masas populares argentinas lograron la liberación del Coronel Perón y comenzaban a escribir una nueva página en la historia nacional.

La de hoy, objeto de este escrito, se encuadra en esa selecta categoría de acontecimientos épicos de Latinoamérica. En 1970 Salvador Allende se imponía en las elecciones presidenciales chilenas, obteniendo la primera minoría y derrotando al candidato de la derecha, Jorge Alessandri y relegando al tercer lugar a Radomiro Tomic, de la Democracia Cristiana.

 

 
 

La de 1970 fue la cuarta elección presidencial en la cual competía Allende: en 1952 había hecho su primera incursión cosechando poco más del 5 por ciento de los sufragios, muy lejos del ganador, Carlos Ibáñez del Campo, que se alzó con casi el 47 por ciento de los votos. No se desalentó y en 1958 como candidato del FRAP, el Frente de Acción Popular, una alianza de los partidos socialista y comunista recibe el 29 por ciento de los votos y estuvo cerca de arrebatarle el triunfo a Jorge Alessandri, que recibió el 32 por ciento de los sufragios.

Ya en ese momento comenzaron a sonar todos los timbres de alarma en el Departamento de Estado como lo prueba el tráfico creciente de memoranda y telegramas relacionados con Allende y el futuro de Chile que saturaba los canales de comunicación entre Santiago y Washington. El triunfo de la Revolución Cubana proyectó al FRAP como una inesperada amenaza no sólo para Chile sino para la región porque Salvador Allende aparecía ante los ojos de los altos funcionarios de Washington –la Casa Blanca, el Departamento de Estado y la CIA- como un “extremista de izquierda” no diferente a Fidel Castro y tan lesivo para los intereses de Estados Unidos como el cubano.

A medida que se acercaba la fecha de las cruciales elecciones presidenciales de 1964 el involucramiento de Estados Unidos en la política de Chile se acentuó exponencialmente. Informes previos de varias misiones que visitaron ese país coincidían en que existía en la opinión pública una preocupante ambivalencia: una cierta admiración por el “modo americano de vida” y reconocimiento del papel cumplido por las empresas de Estados Unidos radicadas en Chile.

Pero al mismo tiempo notaban, debajo de esta aparente simpatía, una hostilidad latente que, unida a la marcada popularidad que gozaban Fidel Castro y la Revolución Cubana, podría embarcar al país sudamericano por una senda revolucionaria que Washington no estaba dispuesto a tolerar. Por eso el apoyo a la candidatura de la Democracia Cristiana fue descarado, torrencial y multifacético.

No sólo en términos financieros (para apoyar a la campaña de Eduardo Frei) sino también diplomáticos, culturales y comunicacionales, apelando a los peores ardides de la propaganda para estigmatizar a Allende y el FRAP y ensalzar al futuro gobierno demócrata cristiano como una esperanzadora “Revolución en Libertad”, por contraposición al tan odiado (por Washington, obvio) proceso revolucionario cubano.

Un memorándum enviado por Gordon Chase a Mc.George Bundy, Consejero de Seguridad Nacional del presidente Lyndon B. Johnson y fechado el 19 de Marzo de 1964, revela la intranquilidad que despertaba en Washington la próxima elección presidencial chilena. Chase planteaba que en esa coyuntura se abrían cuatro posibles escenarios: a) una derrota de Allende; b) una victoria del candidato del FRAP pero sin lograr la mayoría absoluta, lo cual permitiría maniobrar en el Congreso Pleno para elegir a Frei; c) Allende podría ser derrocado por un golpe militar, pero esto tendría que ocurrir antes que asumiera el gobierno porque después sería mucho más difícil; d) victoria de Allende.

Ante esta infortunada contingencia, escribía Chase, “estaríamos en problemas porque nacionalizaría las minas del cobre y se plegaría al bloque soviético buscando ayuda económica” y concluía que “debemos hacer todo lo posible para conseguir que la gente respalde a Frei”. De hecho, es lo que Estados Unidos hizo y se concretó la ansiada victoria de Frei (56 por ciento de los votos) sobre Allende, que pese a la “campaña de terror” de la que fue víctima cosechó un 39 por ciento de los sufragios.

La victoria de la democracia cristiana fue saludada en Washington con gran alivio y como un golpe definitivo no sólo contra Allende y sus compañeros sino como la ratificación del aislamiento continental de la Revolución Cubana. Pero la tan alabada “Revolución en Libertad” terminó en un fracaso rotundo y dejando el Palacio de La Moneda con un saldo de poco más de treinta militantes o manifestantes populares acribillados por las fuerzas de seguridad. Fracaso económico, frustración política, retroceso en la batalla cultural al punto tal que el propio candidato de la continuidad oficialista, Radomiro Tomic, tuvo que saltar al ruedo electoral enarbolando la consigna de una “vía no capitalista al desarrollo” para contrarrestar la creciente adhesión que las propuestas socialistas de la Unidad Popular ejercían sobre el electorado chileno y captar parte de quienes podrían volcarse a favor de la Unidad Popular en la contienda del 4 de Septiembre.

Pero en este cuarto intento los resultados le sonrieron a Allende, quien pese a la fenomenal campaña de desprestigio y difamaciones lanzada en su contra logró prevalecer, aunque muy ajustadamente, sobre el candidato de la derecha Jorge Alessandri: 36.2 por ciento de los votos contra 34.9 de su contendor. Todo quedaba ahora en manos del Congreso Pleno, porque al no haberse logrado una mayoría absoluta debía expedirse eligiendo entre los dos candidatos que obtuvieron la mayor cantidad de votos. Las alternativas manejadas por Washington eran las que Chase había concebido para la elección anterior, y con el triunfo de Allende ahora sólo quedaban dos cartas sobre la mesa: el golpe militar preventivo, de ahí el asesinato del general constitucionalista René Schneider, o manipular a los legisladores del Congreso Pleno (apelando a la persuasión y, en caso de que ésta no arrojase buenos resultados, al soborno y la extorsión) para que rompieran la tradición y designaran a Alessandri como presidente. Ambos planes fracasaron y el 4 de Noviembre de 1970 el candidato de la Unidad Popular asumía la presidencia de la república. Se consagraba así como el primer presidente marxista elegido en el marco de la democracia burguesa y el primero en intentar avanzar en la construcción del socialismo mediante una vía pacífica, proyecto que fue violentamente saboteado y destruido por el imperialismo y sus peones locales.

Pese a estos enormes obstáculos el inacabado gobierno de Allende abrió una brecha que luego, treinta años más tarde, otros comenzarían a transitar. Era un gobierno asediado desde antes de ingresar a La Moneda, debiendo enfrentar un ataque brutal de “la embajada” y sus infames aliados locales: toda la derecha, la vieja y la nueva (la Democracia Cristiana), las corporaciones empresariales, los grandes empresas y sus medios de comunicación, la jerarquía eclesiástica y un sector de las capas medias, víctimas indefensas ante un terrorismo mediático que no tenía precedentes en Latinoamérica.

Pese a ello pudo avanzar significativamente en el fortalecimiento de la intervención estatal y la planificación de la economía. Logró estatizar el cobre mediante una ley aprobada casi sin oposición en el Congreso poniendo fin al fenomenal saqueo que practicaban las empresas estadounidenses con el consentimiento de los gobiernos precedentes. Por ejemplo, con una inversión inicial de unos 30 millones de dólares al cabo de 42 años la Anaconda y la Kennecott remitieron al exterior utilidades superiores a los 4.000 millones de dólares. ¡Un escándalo!

También puso bajo control estatal al carbón, el salitre y el hierro, recuperando la estratégica acería de Huachipato; aceleró la reforma agraria otorgando tierras a unos 200.000 campesinos en casi 4.500 predios y nacionalizó la casi la totalidad del sistema financiero, la banca privada y los seguros, adquiriendo en condiciones ventajosas para su país la mayoría accionaria de sus principales componentes.

También nacionalizó a la corrupta International Telegraph and Telephone (IT&T), que detentaba el monopolio de las comunicaciones y que antes de la elección de Allende había organizado y financiado, junto a la CIA, una campaña terrorista para frustrar la toma de posesión del presidente socialista. Estas políticas fructificaron en la creación de un “área de propiedad social” en donde las principales empresas que condicionaban el desarrollo económico y social de Chile (como el comercio exterior, la producción y distribución de energía eléctrica; el transporte ferroviario, aéreo y marítimo; las comunicaciones; la producción, refinación y distribución del petróleo y sus derivados; la siderurgia, el cemento, la petroquímica y química pesada, la celulosa y el papel) pasaron a estar controladas o al menos fuertemente reguladas por el estado.

Todas estas impresionantes conquistas fueron de la mano de un programa alimentario, donde sobresalía la distribución de medio litro de leche para los niños. Promovió la salud y la educación en todos sus niveles, democratizó el acceso a la universidad y puso en marcha a través de una editorial del estado, Quimantú, un ambicioso programa cultural que se tradujo, entre otras cosas, en la publicación de millones de libros que se distribuían gratuitamente o a precios irrisorios.

 

Con su obra de gobierno y heroico sacrificio Allende heredó a los pueblos de Nuestra América un legado extraordinario, sin el cual es imposible comprender el camino que a finales del siglo pasado comenzarían a recorrer los pueblos de estas latitudes y que culminara con la derrota del principal proyecto geopolítico y estratégico de Estados Unidos para la región, el ALCA, en Mar del Plata en el año 2005. Allende fue, por lo tanto, el gran precursor del ciclo progresista y de izquierda que conmovió a Latinoamérica a comienzos de este siglo. Fue también un antiimperialista sin fisuras y un amigo incondicional de Fidel, del Che y la Revolución Cubana cuando tal cosa equivalía a un suicidio político y lo convertía carne de cañón para el sicariato mediático teledirigido desde Estados Unidos.

Pero Allende, un hombre de una integridad personal y política ejemplares, se sobrepuso a tan adversas condiciones y abrió esa brecha que conduciría a las “grandes alamedas” por donde marcharían las mujeres y hombres libres de Nuestra América, pagando con su vida su lealtad a las grandes banderas del socialismo, la democracia y el antiimperialismo.

Hoy, al celebrarse los 50 años de aquella victoria merece que lo recordemos con la gratitud que se les debe a los padres fundadores de la Patria Grande y a quienes inauguraron la nueva etapa que conduce hacia la Segunda y Definitiva Independencia de nuestros pueblos.

05
Sep
20

Uruguay …

Sin escrúpulos

escribe: Leandro Grille

Como se temía, el proyecto de ley de presupuesto presentado por el gobierno impone un ajuste fenomenal de las cuentas del Estado que se añade al ajuste estructural que se encuentra en marcha desde el mismísimo 1º de marzo. Es un presupuesto ideológico, fiscalista, caracterizado por el recorte y sin ninguna innovación programática dirigida a atender el descalabro social producido por este año catastrófico, signado por la peste.

El articulado neoliberal apenas introduce algunas variaciones al alza determinadas por acuerdos inconfesables para mantener funcionando la coalición multicolor, como el incremento del número de oficiales de alto rango en las Fuerzas Armadas o el incremento de salarios de jerarcas de entes y ministerios, pero su diseño general responde a una filosofía inclemente de la restricción, como cabía esperarse de su factótum, Isaac Alfie, un probado fanático del corte grueso.

Hasta aquí nada nos puede sorprender. Como mucho, impresiona el maltrato a la Universidad de la República, a la que discriminan especialmente, impidiéndole recibir donaciones, complicándole la ejecución de recursos al privarle de la posibilidad de transponer recursos entre rubros o de un año al otro, prohibiéndole convertir recursos a unidades indexadas y otorgándole la suma redonda de cero peso para los próximos cinco años, de tal modo que la propia dinámica de la economía va a ir contrayendo su capacidad de compra minuto a minuto, sin que el Estado atine a ninguna compensación reparatoria.

Ahora bien, la propagada que rodea la presentación de este verdadero proyecto de la privación es indignante y es reveladora de una real malicia. El caso del Ministerio de Desarrollo Social es elocuente. Leído en detalle, el presupuesto asignado al Mides importa una reducción de la dotación de recursos a esa cartera; sin embargo, las propias autoridades del ministerio afirman que el monto asignado al Mides se duplica, sin aclarar que dicha supuesta duplicación surge de una triquiñuela contable, por la cual el dinero que corresponde a las asignaciones familiares que pagaba al BPS se trasladan mediante un artículo de la ley al inciso que corresponde al ministerio, inflando de este modo el presupuesto de la cartera de Desarrollo, pero sin modificar en nada el dinero que se destinaba a esta política de transferencia. Con esta engañifa querían hacerle creer a la sociedad que duplicaban el presupuesto de políticas sociales, cuando en realidad lo único que hicieron fue trasladar un mismo programa de un ente (el BPS) al Mides, sin asignar ningún monto adicional a este programa tan relevante, sobre todo en un contexto alarmante de pérdida de empleo y aumento de pobreza y pobreza extrema.

Hago hincapié en el caso del Ministerio de Desarrollo Social, donde el presupuesto no solo no aumenta, sino que disminuye, pese a que todos los indicadores sociales se están desmoronando y esta secretaría de Estado es más necesaria que nunca porque es demostrativa de la catadura ya no política, sino moral de las autoridades. Mentir así, intentar engañar a la población con un dibujo contable, para presentarse como benefactores, cuando lo que están haciendo, en rigor, es sacarles dinero a los programas de asistencia social -y aumentarles el salario a los jerarcas y otros incorporados- exhibe una falta de escrúpulos general y concertada que publicitan con hipocresía rampante.

La lectura fina del proyecto va a deparar más cangrejos debajo de las piedras, rubro por rubro y artículo por artículo; los casos que he citado sumariamente nos previenen del tipo de inspección que hay que realizar: hay que leer el proyecto buscando trampas, escudriñando en las planillas como un arqueólogo del mal, porque es un proyecto con intenciones aviesas, peores que las que surgen de sus pasajes literales. Lo que aparece como un modesto avance, cuando se integra toda la información dispersa en la propuesta presupuestal puede ser un retroceso y lo que parece un retroceso en su análisis inmediato puede ocultar una verdadera demolición.

Es un presupuesto para leer con la alerta de un paranoico, a la defensiva, porque efectivamente el proyecto se prodiga en ataques y persecuciones, veladas o explícitas, y no siempre fáciles de discernir. Es hora de admitir que nos gobierna un grupo de tareas del neoliberalismo, coaligados, reunidos para la venganza y dispuestos a destruir el Estado social que creció al amparo de los gobiernos progresistas y el legado batllista. Habrá que resistir en la calle y en el Parlamento. En paz, pero con firmeza. De otro modo, nos van a atropellar con la topadora de las manos de yeso, mientras los grandes medios aplauden o miran para otro lado.

04
Sep
20

Desafuero a los fascistas …

Editorial de El Popular

El desafuero de Manini Ríos

La coalición de gobierno se partió y desde Familiares y el FA se reclama que se apruebe para no obstaculizar a la Justicia.

La decisión de si aprobar o no el desafuero al senador Guido Manini Ríos provocó una fractura política en la coalición de gobierno, el sector Ciudadanos vota a favor del desafuero. El Partido Nacional pidió una semana más. Familiares de Desaparecidos y el Frente Amplio reclaman que se vote ya.

Familiares de Detenidos Desaparecidos solicitó “señales” al Parlamento en la conferencia de prensa realizada el 30 de agosto. Pidió que se vote el desafuero a Guido Manini Ríos, quien es acusado de ocultarle información a los poderes del Estado mientras ocupaba el lugar de Comandante en Jefe del Ejército en 2018.

El acusado habría omitido informar las graves declaraciones del asesino José Nino Gavazzo en el Tribunal de Honor del Ejército. El terrorista de estado confesó que tiró al Río Negro al militante Roberto Gomenzoro en 1973. Esta información salió a la luz a raíz de una investigación periodística de El Observador un año después cuando el presidente Tabaré Vázquez ya lo había destituido, por atacar al Poder Judicial, ya desde entonces.

“Hoy desde una nutrida presencia parlamentaria el partido militar que integra la coalición de gobierno propaga impúdicamente los valores de la dictadura, defiende los crímenes de esta y a sus ejecutores. Intenta reflotar la ley de caducidad con argumentos descalificadores y agresivos hacia el Poder Judicial”, denunció Familiares a través de Alba González.

Los últimos días se caldeó el ambiente político a causa de la exposición pública de las declaraciones de Gilberto Vázquez en un Tribunal de Honor que tuvo lugar en 2006, a raíz de una Solicitud de Información Pública. Allí el torturador confesó los crímenes que cometió, entre los que acepta haber participado en el denominado segundo vuelo desde Argentina, que por entonces estaba por probarse y era denunciado en investigaciones periodísticas, y también admite haber torturado y asesinado.

El pasado martes 1 de septiembre, Madres y Familiares, en una nueva conferencia de prensa divulgó una carta de puño y letra de Gilberto Vázquez donde asegura que mandos militares lo felicitaron por sus acciones, incluso en democracia.

En esa instancia la organización solicitó nuevamente al sistema político que vote el desafuero del ex Comandante en Jefe del Ejército, para dar señales claras frente a la justicia. “Si dejamos las banderas partidarias un poco de lado y buscamos una solución para dar un mensaje claro a los militares y a la Justicia. Si no se concede el desafuero estamos desacreditando a la Justicia, y un mensaje claro es: ‘¡General! Usted cometió un delito; bueno, vaya y enfréntese a la Justicia, y la Justicia determinará si es culpable o no. Eso debe hacerlo todo el espectro político y dejar de ‘arrimar agua para mi molino’”, expresó Ignacio Errandonea, referente de Familiares.

Números y declaraciones

Para aprobar el desafuero se necesitan 21 votos, el Frente Amplio (FA) cuenta con 13 votos, que están asegurados, 2 de Ciudadanos y el voto del propio Manini Ríos que aseguró que aseguró que votará su propio desafuero, un total de 14 votos, por lo cual faltarían al menos 7 votos para aprobarlo. Los dos restantes senadores del Partido Colorado están en posiciones diferentes, Julio María Sanguinetti votará en contra y Germán Coitinho dijo estar en dudas. Los otros dos senadores de Cabildo Abierto votarán en contra. Serán decisivos los 11 votos del Partido Nacional (PN), 10 senadores más la vicepresidenta Beatriz Argimón. Es de destacar que de los 9 integrantes de la Comisión del Senado que analiza el tema 5 estarían afines a votar el desafuero por lo que podría llegar al Pleno la recomendación mayoritaria de aprobarlo.

El PN no lo votará por considerar que no existe “mérito jurídico”, aunque hay diferencias internas, especialmente desde el Wilsonismo, (Jorge Gandini dijo que estaba dispuesto a votarlo). En el Partido Colorado, como ya dijimos, el sector del ex presidente de la República Julio María Sanguinetti manifestó que no lo votará, en tanto Germán Coutinho dijo que lo estaba pensando. Sin embargo quedaron expuestas una vez más las diferencias que existen entre el Batllismo y los demás sectores del Partido Colorado ya que los senadores del sector Ciudadanos, Carmen Sanguinetti y Pablo Lanz votarán el desafuero.

Este martes sesionó nuevamente la Comisión de Constitución y Legislación del Senado, sin embargo aún faltan algunos documentos solicitados por la comisión y la bancada nacionalista pidió que se postergara el tratamiento del tema una semana. El senador frenteamplista Charles Carrera dijo en rueda de prensa que es posible que el tema se vote el martes 8 de septiembre en la comisión y el miércoles 9 en el Pleno del Senado.

En Cabildo Abierto hay contradicciones aunque habrá que esperar al momento de la votación para ver que tan reales son. Mientras el sector Movimiento Cruzada Oriental (Lista 84) de Cabildo Abierto pidió a los senadores Raúl Lozano y Guillermo Domenech que voten el desafuero; Silvana Pérez, coordinadora de la bancada de Cabildo Abierto en diputados manifestó en Twitter que no quieren el desafuero, los últimos días buscaron popularizar el hashtag #Maninienelsenado. El argumento de los cabildantes es que a Manini lo votaron para estar en el senado, de todas formas es confuso el planteo ya que el pedido de la Justicia no le quita su banca, de hecho el nacionalista Wilson Ezquerra compareció ante la Justicia por manejar alcoholizado y protagonizar un accidente, cumplió su pena y luego volvió a su banca y no es el único caso.

En tanto Manini Ríos sigue haciendo declaraciones tendientes a culpar de su pedido de desafuero a los “errores del gobierno anterior”, tal como manifestó en una entrevista brindada a Radio Universal donde incluso cuestionó la veracidad de los dichos de Gilberto Vázquez, insinuando que podrían ser falsos.

El Partido Independiente (PI) aunque no tiene representación en el Senado se mostró a favor de votar el desafuero. “Ante la inminente consideración de la solicitud de desafuero del Senador Guido Manini Ríos, la Mesa Ejecutiva Nacional del PI expresa que, en atención a los antecedentes remitidos por la Suprema Corte de Justicia, corresponde que la Cámara de Senadores, en aplicación del artículo 114 de la Constitución de la República, haga lugar a la solicitud presentada a efectos de que se continúe el proceso judicial correspondiente”, señalaron en un comunicado.

La bancada del PN se reunió con el Presidente de la República Lacalle Pou el miércoles por la mañana en la residencia de Suárez y Reyes para evaluar el tema. Los nacionalistas solicitarán a los senadores de CA que se manifiesten claramente, ya que si bien Manini Ríos ha manifestado y ratificado que se someterá a la justicia, los otros dos senadores del partido del que es líder dicen que no votarán el desafuero.

El Frente Amplio colgó un cartel en su sede de la calle Colonia con la consigna” Desafuero o complicidad”. La consigna está tomada de una declaración pública respaldando el desafuero https://elpopular.uy/frente-amplio-hoy-no-votar-el-desafuero-es-complicidad/. Esta campaña se ha compartido en redes sociales, muchas personas han cambiado sus fotos de perfil y subido la imagen con fondo negro y la frase.

Por su parte el senador de la 1001 y Unidad para los Cambios, Oscar Andrade, en un video difundido por las redes sociales, que solo en Facebook llevaba 24 mil reproducciones, expresó los argumentos para votar el desafuero. Andrade señaló que “una patria en democracia, un proceso de profundización de la democracia, es un proceso que confronta con la impunidad y de lo que está acusado el senador Manini es de ocultar información que protege a los impunes, a los que cometieron atrocidades contra uruguayas y uruguayos practicando el terrorismo de Estado en dictadura”.

“Estamos obligados por las convenciones y tratados internacionales que Uruguay firmó que lo obligan a investigar las violaciones a los derechos humanos y de no votar el desafuero estaría trabando el accionar de la justicia”, dijo.

Andrade afirmó que “también hay una razón ética, es justo que vaya a la Justicia, no hay ningún motivo para que el Parlamento ampare un delito de esta magnitud”.




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