Author Archive for Victor Bagnuoli

18
Oct
17

nazis en uruguay

Nazis uruguayos

 

escribe: Roberto Cyjon

Me costó creerlo cuando me enteré de que, un día sí y al otro también, nazis uruguayos habían profanado el Memorial del Holocausto en nuestra rambla montevideana. Fui hasta allí a verlo y resultó ser cierto. Lo habían vuelto a enchastrar. También pude verificar que inmediatamente lo estaban limpiando.

El negacionismo del Holocausto es antisemitismo puro y duro. De los más viles, pues conceptualmente asesina a las víctimas una y otra vez. Bajo una tramposa fachada cuantitativa esconde la íntegra y miserable globalidad abyecta del nazismo. Y a pesar de que hace casi 100 años de que Adolf Hitler escribió Mi lucha, en 1924, y 72 años de que culminó la Segunda Guerra Mundial, hay temas que deben volver a esclarecerse.

El nazismo sostuvo la pseudo ciencia racial que proclamaba a un hombre ario superior frente al resto de subhumanos, cuyo mayor colectivo eran los judíos, a los que se endilgó un mítico común denominador de todos los males y se proclamó su exterminio. La Solución final, consagrada el 20 de enero de 1942 en el balneario alemán Wannsee, solicitada por Hermann Goering el 31 de julio de 1941, consistió en un plan de asesinato masivo de todos los judíos europeos. Una “solución genocida definitiva al ‘problema judío’ de los nazis”. Fue presidida por Reinhard Heydrich y el secretario de actas fue Adolf Eichman. Y acá nos detenemos para una importante consideración: de los 15 miembros nazis participantes en aquella macabra conferencia, ocho tenían títulos doctorales universitarios. (1) No es posible confundirlos con locos, ni sueltos ni solitarios, ni con burdos criminales. Aclarado esto, prosigamos con los postulados nazis. Los nazis pretendieron exterminar asimismo a los gitanos como pueblo. Pero también persiguieron hasta la detención, tortura, asesinato, confinación en campos de concentración y exterminio a comunistas, socialistas, socialdemócratas, homosexuales, honorables sacerdotes católicos y otros disidentes de su régimen. E incluyeron un concepto brutal, que fue la eugenesia. Los nazis aprobaron en una reunión de gabinete del 14 de julio de 1933: “[…] la Ley para la Prevención de Nacimientos de Individuos genéticamente enfermos, que ordenaba la esterilización de quienes sufrieran enfermedades cognitivas hereditarias, incluyendo la ceguera y [la] sordera. [Durante los cuatro años siguientes] entre 320.000 y 350.000 personas fueron esterilizadas en Alemania, sin el consentimiento de ellas mismas o [de] sus familias”. (2)

La lista de perseguidos era más amplia aun. El 1º de mayo de 1933, el régimen nazi nucleó a más de “un millón de trabajadores, empleados, jóvenes, agrupados junto a columnas de 50.000 obreros que marchaban en bloques numerados del I al IX, [bajo] consignas de ‘pertenencia nacional’ en vez del lenguaje de la lucha de clases”. La incomodidad de muchos de los participantes no pudo imagina que “dicha trampa mortal, [conllevaría a que] al otro día, 2 de mayo, los nazis invadieron físicamente los edificios de las organizaciones sindicales socialistas y las suprimieron”. (3)

A fuerza de síntesis austera, pretendemos explicar que todo eso convalidan estos nazis uruguayos negacionistas. Son la expresión del odio y de la mayor discriminación imaginable, de una exclusión “total”, además de su furibundo antisemitismo. Por ello, somos múltiples los colectivos que debemos alzar la voz de condena a estas atrocidades cometidas estos días en nuestra Montevideo.

No se trata sólo de un tema judío: involucra a todos los estratos de la sociedad sana de Uruguay.

 

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17
Oct
17

Venezuela elegió chavismo …

El chavismo es mayoría en Venezuela

escribe: Alfredo Serrano Mancilla

 

Nueva cita electoral en Venezuela. Sí, han leído bien: elecciones en Venezuela. Es la número 22 en los últimos 18 años. Un promedio muy superior a lo considerado como “normal” para cualquier democracia. Esta vez, el turno fue para las regiones. Y el chavismo ha vuelto a ganar en las urnas: ha logrado vencer en muchos más estados que la oposición (17 a 5; falta Bolívar por dilucidar). Tres cuartas partes de las gobernaciones serán gestionadas por el chavismo. En votos nacionales, también se consigue una significativa mayoría (54%).

A la luz de estos resultados, cabe presentar algunas conclusiones preliminares:

1. A la Revolución Bolivariana le gusta votar. Se vuelve a demostrar que su camino transita obligatoriamente por la vía electoral. Es condición necesaria aunque no suficiente. La democracia para el chavismo es mucho más que el acto de votar. Sin embargo, lo electoral es innegociable como premisa básica en el proyecto político. Pero incluso hay algo más: al chavismo le encanta la batalla electoral. La dirigencia y sus seguidores se visten de gala en cada acto de campaña. Que nadie se lleve a engaño: la importancia que Chávez le dio a las elecciones caló en el pueblo venezolano en forma irreversible. Y el Presidente Maduro ha seguido en esa misma tónica: 5 elecciones en menos de 5 años. Y el próximo año, tal como está previsto según los tiempos constitucionales, habrá elección presidencial.

2. El fin del chavismo es una profecía auto incumplida. Infravalorar el legado de Chávez es verdaderamente desconocer la Venezuela del siglo XXI. A pesar de las tensiones que puedan surgir al interior del bloque hegemónico, el chavismo como identidad política es mucho más sólido de lo que algunos desean. Como cualquier proceso político, se atraviesa por diferentes etapas que provocan mutaciones, contradicciones y desafíos que superar. Sin embargo, el chavismo tiene como esencia crecerse frente a la adversidad. Frente a las amenazas de Trump, bloqueos financieros, declaraciones de la OEA, guarimbas que ocasionaron muchas muertes, frente a tantos y tantos intentos de presentar a Venezuela como lo que no es, el chavismo tiene claridad política sobre la importancia de la unidad a pesar de las legítimas divergencias y críticas que puedan sucederse. Además, el chavismo es algo más que un gobierno chavista. Es una mayoría que casi siempre decide en modo plebiscitario sabiendo elegir que es lo mejor entre proyectos políticos diametralmente antagónicos. De la misma manera que en su momento creyó necesario dar un tirón de orejas a sus gobernantes en las pasadas legislativas, luego apoyó masivamente la constituyente. Y ahora, nuevamente, decide mayoritariamente que el chavismo ha de ser quién gestione a los estados del país para superar una situación complicada.

3. La oposición no sabe que hacer. En este caso, en esta vereda opositora, la unidad, a pesar de sus siglas, brilla por su ausencia. No es monolítica ni homogénea por mucho que se lo quieran imponer desde el Norte. La historia política venezolana también cuenta aunque ciertos medios de comunicación lo quieran desconocer. La vieja partidocracia opositora está tan presente que hace muy difícil que se renueve el campo político de confrontación. A la gente de a pie le trae sin cuidado que se ruede una película de ficción en la OEA con el juramento de otro tribunal de justicia que jamás tendrá efecto en el país. Tampoco le interesa que la oposición pierda el tiempo en debates leguleyos alejados de la cotidianidad. Cuanto más pasa el tiempo, más improbable resulta que exista una oposición acorde a lo que el país necesita en este tiempo histórico. Y si a eso se le suma su carácter esquizofrénico en torno a aceptar o no la vía electoral, entonces, pasa lo que pasa: siguen sin ser alternativa real.

4. A una parte del mundo no le agrada la Paz. Después de algo más de dos meses, en los que no ha habido muertes ni violencia, Venezuela ha dejado de ocupar portadas. Esta elección ha sido tratada en do menor. ¿Sabrían de antemano que la mayoría venezolana volvería a votar a favor del chavismo? Es paradójico que tras haber dedicado ríos de tinta a exigir elecciones, ahora que las hay, no interesan.

En definitiva, la cita electoral ratifica el voto de confianza de la ciudadanía venezolana a su gobierno. Gana la Paz; gana la Constituyente. La participación ha sido muy elevada: algo más del 61%. La más alta en regionales de Venezuela en el siglo XXI. Por encima por ejemplo de las últimas regionales de México, Chile y Colombia. Y a partir de ahora el chavismo tiene el reto de trabajar poniendo el oído en el territorio, atendiendo a las demandas de la gente, sabiendo que hay problemas, pero también teniendo claro que sí hay alternativas, y que hay que buscarlas hasta encontrarlas pero sin acudir a la pérdida de soberanía ni poniendo en riesgo todo lo logrado socialmente en estos años.

08
Oct
17

el che vive en los pueblos !!

El Che, medio siglo después

escrieb: Atilio A. Boron / Rebelión

“Por la noche di una pequeña charla sobre el significado del 26 de Julio; rebelión contra las oligarquías y contra los dogmas revolucionarios.”

“El socialismo económico sin moral comunista no me interesa. Luchamos contra la miseria, pero al mismo tiempo luchamos contra la alienación.”

Las dos citas del epígrafe que preceden este trabajo resumen admirablemente el pensamiento del Che. La primera está contenida en su célebre Diario redactado durante la campaña guerrillera en Bolivia. La segunda en una entrevista que le hiciera Jean Daniel en Argelia. Ambas delimitan los contornos de su proyecto político integral, irreductible a las estériles fórmulas del marxismo soviético imperante en aquellos tiempos y a la redefinición en clave economicista de la gigantesca empresa de construir un hombre y una mujer nuevos. Es necesario recordar estos planteamientos en vísperas del quincuagésimo aniversario del asesinato del Che en Bolivia. Las circunstancias del crimen son archiconocidas y no tiene sentido reiterar aquí lo que es por todos sabido. Nomás basta con recordar que caído en combate, el día anterior, las heridas del Che no ponían en riesgo su vida. Pero la orden emanada de la CIA fue terminante: “mátenlo y desaparézcanlo.” Que no haya un santuario donde descansen sus restos y se convierta en un lugar de peregrinación para sus seguidores de todo el mundo. “Que siga la suerte de Patrice Lumumba”, habrán pensado sus asesinos. El asesinato del comunista congoleño fue aún más vil y canallesco que el del Che. A éste lo mataron de un balazo, uno sólo, disparado a quemarropa. Al africano lo acribillaron a balazos, lo enterraron en un lugar secreto y, poco después, dos oficiales de la policía belga, expertos en esta clase de crímenes, exhumaron el cadáver, lo cortaron en trozos y lo sumergieron en ácido sulfúrico para disolver sus restos y eliminar cualquier posibilidad de encontrarlos. La obsesión del imperio y sus aliados, en el caso de Lumumba los británicos y los belgas, era no sólo matar sino hacer olvidar. La misma obcecación perturbaba el sueño de los estadounidenses cuando capturaron al guerrillero heroico. El plan funcionó con el congoleño, pero fracasó por completo con el Che. Aún desaparecido su presencia se tornó cada día más gravitante y el guerrillero heroico se convirtió en un ícono revolucionario mundial, una bandera de todas las luchas en cualquier lugar del planeta. Allí donde un explotado o un oprimido se levanta contra una injusticia la imagen del Che -inmortalizada en aquella fenomenal fotografía captada por Alberto Díaz (Korda)- se convierte de inmediato en el símbolo universal de la lucha, en bandera de combate contra toda forma de opresión. Treinta años después de su asesinato los restos del Che aparecieron en una fosa común en Valle Grande de donde fueron enviados de regreso a Cuba y hoy descansan para siempre en Santa Clara, la ciudad en donde libró y ganó la decisiva batalla que abriría de par en par las puertas para el triunfo de la Revolución Cubana.

Decíamos que los trazos principales de su biografía son de sobra conocidos. [1] Baste con decir que si bien el Che provenía de una familia y un ambiente social progresista, claramente identificado con los republicanos durante la Guerra Civil española y por ello netamente antifascista, su proceso de formación ideológica tuvo un vuelco decisivo con la constatación in situ de la lacerante situación de las clases populares durante sus dos viajes por América Latina en los cuales Bolivia fue una necesaria estación de su odisea continental. Dueño de una curiosidad inagotable y de una inmensa capacidad de trabajo, sus numerosas lecturas fueron dando forma a una cosmovisión revolucionaria que la asumiría íntegramente (y la profundizaría) el resto de su vida. [2]

El Che: teórico de la práctica, práctico de la teoría

Cabe preguntarse, en tiempos dominados por el eclecticismo posmoderno y la desilusión con la política y la democracia burguesas, ¿qué es lo que queda del mensaje del Che para las actuales generaciones? Muchas cosas, por supuesto. Por algo sigue siendo fuente de inspiración para los luchadores sociales de todo el mundo. Queda su inquebrantable coherencia, la inescindible unidad entre teoría, pensamiento y práctica que rigió toda su vida; su absoluta convicción de que este mundo es inviable y que sólo una revolución a escala planetaria podrá salvarlo de la némesis que lo lleva a su autodestrucción. Suficiente para comprobar la excepcional actualidad del Che y la vigencia de sus enseñanzas, de sus escritos, sus discursos, su ejemplo.

En esta ocasión quisiera adentrarme un poco más en su legado teórico forjado, como decíamos más arriba, por su práctica política que arranca con sus dos viajes por Latinoamérica donde establece su primer contacto orgánico con el marxismo a través de un médico sanitarista peruano, el doctor Hugo Pesce Pescetto, especialista en el tratamiento de la lepra. Pesce había sido, junto a José Carlos Mariátegui, co-fundador del Partido Socialista Peruano y a la sazón era uno de los máximos dirigentes del Partido Comunista del Perú. El Che lo conoce en su primer viaje cuando arriba a Lima, en Mayo de 1952, y es a partir de ese diálogo que se profundiza su conocimiento del marxismo. Esto lo reconoce el Che quien, años después, al enviarle de obsequio un ejemplar de “La Guerra de Guerrillas.” escribe en su dedicatoria lo siguiente:

«Al Doctor Hugo Pesce, que provocara, sin saberlo quizás, un gran cambio en mi actitud frente a la vida y la sociedad, con el entusiasmo aventurero de siempre pero encaminado a fines más armoniosos con la necesidades de América.»

Y firma, “Faternalmente, Che Guevara.”

Su vínculo con Hilda Gadea, peruana radicada por entonces (año 1953) en Guatemala profundiza su familiarización con los clásicos del marxismo. Los dramáticos acontecimientos que tienen lugar en 1954 en ese país: la invasión organizada por la CIA al mando del coronel Castillo Armas y el derrocamiento de Jacobo Arbenz habrían de completar con las duras lecciones de la praxis el proceso formativo del joven médico argentino. La continuación de su viaje hacia Ciudad de México, luego del afortunado encuentro en Guatemala con el “moncadista” cubano Antonio “Ñico” López (que sería quien rebautizaría a Guevara con el “Che” que lo haría célebre) lo pone en contacto primero con Raúl Castro Ruz y luego con su hermano, Fidel. Tal como lo cuenta el mismo Guevara, bastó una noche de conversación con el Comandante para que se convirtiera el médico de los expedicionarios del Granma y sin atisbarlo, iniciara el camino que lo transformaría en el más famoso guerrillero del mundo. En sus propias palabras, según una confesión que le hiciera a Jorge Masetti y que la reprodujera en una carta que enviara a sus padres desde México: “Charlé con Fidel toda una noche. Y al amanecer ya era el médico de la futura expedición”. La admiración que se prodigaban recíprocamente era extraordinaria, y se hizo patente en esa larga conversación de diez horas a mediados de Julio de 1955 en Ciudad de México. El Che percibió rápidamente que Castro era “un hombre extraordinario. … Tenía una fe excepcional en que una vez que saliera hacia Cuba, iba a llegar. Que una vez llegado iba a pelear. Y que peleando, iba a ganar. Compartí su optimismo. Había que hacer, que luchar, que concretar. Que dejar de llorar, y pelear”.

En las páginas que siguen echaremos un vistazo a una de las facetas menos conocidas -o, tal vez, la más olvidada- de este personaje extraordinario. Su condición de recreador del pensamiento marxista en clave latinoamericana. Desconocimiento u olvido explicable por la celebridad adquirida como “el guerrillero heroico”, por la productividad de su praxis histórica que, lógicamente, eclipsa todas las demás. Valiente hasta el punto de llegar a la temeridad, como lo reconocería Fidel, y a la vez noble y generoso como pocos con sus vencidos, el Che guerrillero ejerce tal fascinación que desplaza hacia las sombras al fecundo teórico marxista. Este extraño combatiente, este hombre de acción, luchaba con las armas en la mano mientras cargaba en su mochila las poesías de León Felipe y Pablo Neruda. En sus campamentos en la selva boliviana había más de un centenar de libros, muchos de los cuales eran verdaderas joyas del pensamiento social universal. No fue entonces casualidad su capacidad para recibir críticamente algunas de las categorías del marxismo soviético y para someter a implacable crítica la grotesca deformación que éste había sufrido a manos de la Academia de Ciencias de la URSS y sus insoportables manuales de “marxismo-leninismo”. [3] Hay un sugestivo paralelo entre Gramsci y el Che: ambos repudiaron las codificaciones “escolásticas” del marxismo, sean éstas de la Segunda o la Tercera Internacional. Gramsci, burlándose de la interpretación canónica de El Capital instaurada por la Segunda Internacional. Lo hace en su breve escrito a propósito del estallido de la Revolución Rusa, “La revolución contra El Capital”. El Che, haciendo lo propio con los manuales soviéticos que también decretaban la imposibilidad de la revolución en los países atrasados.

Tanto uno como el otro libraron una batalla sin cuartel contra el “economicismo” décadas antes de que algunos intelectuales, arrepentidos de sus pecados juveniles, renacieran como infecundos posmarxistas y “descubrieran” el determinismo economicista que, según ellos, condenaba irremisiblemente la teoría marxista al cementerio de las ideas. Carentes del talento y la audacia intelectual que les sobraban a Gramsci y el Che, se rindieron ante las caricaturas del marxismo y en lugar de repensarlo creativamente arriaron sus banderas, borraron su propia historia y su identidad y optaron por adherir a la ideología del nuevo bloque dominante o, en el mejor de los casos, por un estéril eclecticismo.

Heredero de una noble tradición, de la cual José Carlos Mariátegui fue el gran precursor, el Che concebía al marxismo en sintonía con la Tesis Onceava de Marx: en vez de interpretar el mundo, de lo que se trata es de cambiarlo. Como Lenin, creía que “el marxismo no era un dogma sino una guía para la acción”. Por eso, si la teoría se daba de bruces con la realidad aquélla debía ser meticulosamente revisada. Si el eurocentrismo del marxismo originario no le hacía lugar a la revolución socialista en la periferia había que liberarlo de esos condicionamientos y, sin tirar al niño junto con el agua sucia de la bañera, recrear la teoría para dar cuenta del inédito desafío práctico que no había sido previsto por los padres fundadores. Y si los “manuales” soviéticos postulaban una visión etapista y mecanicista según la cual no podía haber revolución socialista sin que antes hubiera una revolución democrático-burguesa liderada por la burguesía nacional, lo que había que hacer era arrojar esos textos por la borda y repensar todo de nuevo. En esta operación el Che demostró, al igual que los grandes clásicos del pensamiento marxista, que la teoría no es un edificio acabado sino una obra en construcción y, por lo tanto, en permanente revisión y reconstrucción. Demostró también que el abandono de ciertas proposiciones (y sus correlatos político-prácticos) y su reemplazo por otras puede hacerse sin necesariamente menoscabar el argumento central del marxismo; la teoría de la plusvalía como la viga maestra que revela el carácter insanablemente injusto, explotador y predatorio del capitalismo. Y que el proyecto socialista trasciende el marco económico o el productivismo: que de lo que se trata es de crear un hombre y una mujer nuevos, una nueva cultura, una democracia participativa integral, una nueva economía, un internacionalismo concreto y eficaz, basado en la solidaridad efectiva y el altruismo. Todo esto requiere de un sustento material; pero si en este todavía sobreviven los elementos constitutivos del capitalismo el proyecto socialista habrá muerto antes de nacer.

El legado teórico del Che es inmenso y la tarea de recuperarlo está lejos de haber sido realizada. Sus pesimistas apreciaciones sobre la escena internacional de su tiempo, dominada por la doctrina de la “coexistencia pacífica” proclamada por la URSS, fueron proféticas. La “guerra de las galaxias” de Reagan y la ofensiva final de George Bush (padre) terminaron destruyendo a la Unión Soviética y evidenciando el yerro de aquella doctrina; su visión de que no se puede construir el socialismo “con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo” es irrebatible a la luz de la experiencia. Su premonición de que la URSS ya había iniciado el retorno hacia el capitalismo, formulada a mediados de los sesentas, revela el incisivo carácter de su mirada. Además, sus análisis sobre la naturaleza incorregible y brutal del imperialismo fueron corroborados sin solución de continuidad. Así lo prueban las atrocidades perpetradas en Hiroshima y Nagasaki pasando por los horrores perpetrados durante once años en la Guerra de Vietnam, los “bombardeos humanitarios” de Bill Clinton en los Balcanes, el criminal bloqueo primero y la destrucción después de Irak, el posterio saqueo y destrucción de Libia -con linchamiento de Muammar el Gadafi incluido- el brutal ataque a Siria, la “invención” del ISIS y, entre nosotros, su no menos criminal ofensiva lanzada contra la Revolución Cubana desde sus inicios y, posteriormente, contra cuanto gobierno haya tenido la pretensión de luchar por la autodeterminación nacional y la justicia social. La brutal escalada violenta lanzada contra la Revolución Bolivariana en Venezuela es apenas el último eslabón de una siniestra cadena de crímenes. Por esto, y por muchas otras razones, a cincuenta años de su asesinato el Che es nuestro contemporáneo y sigue siendo permanente fuente de inspiración.

Crítica de la Economía Política del capitalismo y del socialismo

El Che fue un implacable crítico del capitalismo como sistema, y de los diversos proyectos que en Nuestra América trataron de presentarlo con un rostro amable y progresista. En ese sentido sobresalen las reflexiones volcadas en el brillante discurso que pronunciara el 8 de Agosto de 1961 en la Conferencia del Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA celebrada en Punta del Este. [4] La reunión había sido impulsada por la Administración Kennedy con dos objetivos: organizar el “cordón sanitario” para aislar a Cuba y lanzar con bombos y platillos la Alianza para el Progreso (ALPRO), como alternativa a los ya inocultables éxitos de la Revolución Cubana. En el tramposo marco de esa conferencia el Che no sólo refutó las calumnias lanzadas por el representante de Washington, Douglas Dillon y sus lenguaraces latinoamericanos, sino que también hizo gala de su notable ironía para dejar en ridículo a quienes proponían como panacea universal para América Latina a la ALPRO, la “mal nacida”, como la fulminara en su obra el inolvidable Gregorio Selser. [5] Anticipándose a una crítica que posteriormente adquiriría generalizada aceptación el Che dirigió sus dardos en contra de los proyectos de desarrollo pergeñados por la tecnocracia internacional del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Mundial o el FMI, obra de “técnicos muy sesudos” -decía, mientras su rostro se iluminaba con una sarcástica sonrisa- para los cuales mejorar las condiciones sanitarias de la región no solo era un fin en sí mismo sino un requisito previo de cualquier programa de desarrollo. Guevara observó que, en línea con esa premisa, de 120 millones de dólares en préstamos desembolsados por el BID la tercera parte correspondía a acueductos y alcantarillados.

Y añadía que “Me da la impresión de que se está pensando en hacer de la letrina una cosa fundamental. Eso mejora las condiciones sociales del pobre indio, del pobre negro, del pobre individuo que yace en una condición subhumana; ‘vamos a hacerle letrinas y entonces, después que le hagamos letrinas, y después que su educación le haya permitido mantenerla limpia, entonces podrá gozar de los beneficios de la producción.’ Porque es de hacer notar, señores delegados, que el tema de la industrialización no figura en el análisis de los señores técnicos (entre los cuales figuraba con prominencia Felipe Pazos, economista cubano que había buscado “refugio” en Estados Unidos ni bien triunfara la revolución). Para los señores técnicos, planificar es planificar la letrina. Lo demás, ¡quién sabe cuándo se hará!” Y remataba su ironía diciendo que “lamentaré profundamente, en nombre de la delegación cubana, haber perdido los servicios de un técnico tan eficiente como el que dirigió este primer grupo, el doctor Felipe Pazos. Con su inteligencia y su capacidad de trabajo, y nuestra actividad revolucionaria, en dos años Cuba sería el paraíso de la letrina, aun cuando no tuviéramos ni una de las 250 fábricas que estamos empezando a construir, aun cuando no hubiéramos hecho Reforma Agraria.” [6]

Al exponer las falacias de la ALPRO, mismas que con diferentes imágenes hoy sostienen los ideólogos del neoliberalismo y del libre cambio, el Che atacó también la pretensión de los economistas que presentan sus planteamientos políticos como si fueran meras opciones técnicas. La economía y la política, decía, “siempre van juntas. Por eso no puede haber técnicos que hablen de técnicas, cuando está de por medio el destino de los pueblos.” Al insistir en la inherente politicidad de la vida económica el Che subrayaba una verdad que la ideología dominante ha ocultado desde siempre, haciendo que las opciones de política económica que deciden quién gana y quién pierde, quién se empobrece y quién se enriquece, aparezcan como meros resultados de inexorables ecuaciones matemáticas, “objetivas”, incontaminadas por el barro de la política. Si hoy en la Argentina o Brasil, como en Estados Unidos o Europa, crecientes sectores de la población son arrojados al desempleo o por debajo de la línea de la pobreza mientras que la rentabilidad de las grandes empresas y los salarios de sus máximos ejecutivos se miden en millones de dólares esto no puede ser adjudicado a ningún factor político sino que es el gélido corolario de un juicio estrictamente técnico. Si el ajuste neoliberal empobrece a los pobres y enriquece a los ricos no es porque se haya tomado una decisión política en contra de los primeros sino porque así lo dicta un argumento técnico, optimizador de los equilibrios macroeconómicos requeridos para el crecimiento de la economía. Sólo un espíritu estrecho podría pensar que una tal decisión refleja las prioridades de una clase dominante interesada en promover ese resultado y para la cual es preferible salvar a los bancos antes que salvar a los pobres. Guevara destruyó implacablemente estos argumentos, predecesores de los actuales que hoy resurgen con fuerza en la Argentina de Mauricio Macri y en el Brasil de Michel Temer en donde las ideas que el Che combatió con enjundia en Punta del Este reviven bajo nuevos ropajes pero con las mismas intenciones.

Pero más allá de su crítica a estos proyectos ensayados en Nuestra América el Che sometió al escalpelo de su incisiva inteligencia la burda codificación de la teoría económica de Marx realizada por la Academia de Ciencias de la Unión Soviética y que se plasmó en un “Manual” que, como observara el economista cubano Osvaldo Martínez, se convirtió en los años sesenta en una especie de “Biblia económica” que en la práctica, sustituía a El Capital . Ese “ladrillo soviético” planteaba lo que según sus autores era nada menos que la economía política de la transición al socialismo y perfilaba, en grandes rasgos, los contornos del socialismo desarrollado. [7] Huelga decir que dicho texto no era otra cosa que la exaltación del proceso único e irrepetible seguido por la experiencia de la Unión Soviética durante el estalinismo, elevado a la categoría de “modelo” de ineludible implementación por todos los países que iniciaran el escabroso sendero de la revolución socialista. El Che se impuso la tarea de examinar los problemas, falencias y desviaciones de la experiencia soviética –que pasaban inadvertidos para la mayoría de los observadores y militantes- con el “mayor rigor científico posible” y con “la máxima honestidad”. Agregaríamos que, también, con la máxima discreción. Sus críticas a la Unión Soviética, sobre todo a su modelo económico y a la teoría de la “coexistencia pacífica”, eran bien conocidas y compartidas in pectore por Fidel y buena parte de la dirigencia del Partido. Pero Fidel, en cuanto Jefe de Estado, no podía decir lo que, una vez desvinculado de sus cargos formales en Cuba –en el Partido, en las fuerzas armadas revolucionarias, en el aparato estatal- el Che podía ya decir sin impedimentos. La Cuba bloqueada y agredida, sometida a atentados permanentes y a una ofensiva diplomática, política y mediática brutal tenía demasiados enemigos y no podía darse el lujo de criticar abiertamente a los pocos amigos con los que contaba en este mundo. La URSS lo era, más por razones de conveniencia geopolítica para Moscú que por una genuina identificación con la Revolución Cubana, y hubiera sido un gesto de enorme irresponsabilidad que Fidel, como Jefe de Estado, diera a conocer públicamente su concordancia con las críticas del Che. [8]

Es preciso reconocer la coherencia de la actitud del Che y la responsabilidad con que manejó sus críticas porque para ese entonces la URSS era la aliada estratégica –casi diríamos que única- de Cuba y lo último que quería era deteriorar con sus críticas las relaciones de cooperación económica que existía entre ambos países. [9] Además, tampoco quería llevar agua al molino del imperialismo con sus críticas al modelo soviético, a diferencia de tantos “izquierdistas de cafetín”, como dice Álvaro García Linera, que en su afán de criticar los procesos emancipatorios en curso en América Latina no dudan un instante en asumir como propias las críticas del imperialismo a aquellas experiencias. Un ejemplo: la absoluta irresponsabilidad con que “infantoizquierdistas” como los trotskistas, autonomistas y anarquistas cantan a coro que “Maduro es una dictadura”, para beneplácito de “la embajada” y la prensa canalla de Argentina y toda América Latina.

Con certera mirada el Che dice algo que es válido, según mi parecer, al día de hoy, a saber: que “la investigación marxista en el campo de la economía está marchando por peligrosos derroteros. Al dogmatismo intransigente de la época de Stalin ha sucedido un pragmatismo inconsistente.” [10] En línea con esta capacidad de análisis el Che pronostica, precozmente, “que los cambios producidos a raíz de la Nueva Política Económica (NEP) han calado tan hondo en la vida de la URSS que han marcado con su signo toda esta etapa … (por lo cual) se está regresando al capitalismo”. Tal como ocurriera en otros ámbitos de la vida social y política de la URSS lo que al principió surgió como una imperiosa necesidad, la NEP, poco después se convirtió en virtud y en modelo a emular. Como observa con razón Osvaldo Martínez, de la reflexión guevariana “se desprende la falsedad del mito manualesco sobre la irreversibilidad del socialismo una vez establecido, y la suprema lección de que es en la conciencia y no en el estímulo material de los humanos donde el socialismo puede hacerse irreversible, si esa conciencia se educa y se alimenta con valores de solidaridad.” Tal como él lo estableciera en numerosas ocasiones, la divulgación de esta cosmovisión socialista choca contra cinco siglos en los cuales el capitalismo socializó a la población en sus propios valores individualistas, egoístas, consumistas, y cambiar esa conciencia no es tarea sencilla. “El capitalismo recurre a la fuerza” -dice el Che- pero además educa a la gente en el sistema” ¡y lo viene haciendo desde hace quinientos años!

Producto del economicismo que inficionaba al modelo soviético esa tarea refundacional en materia educativa y cultural, esa “batalla de ideas”, no se pudo hacer en la URSS y, más cercana a nuestra experiencia, tampoco se llevó a cabo en las experiencias emancipatorias o “progresistas” de América Latina a partir de finales del siglo pasado. Frei Betto lo sintetizó magistralmente cuando dijo que por más que aquellas hubieran obtenido significativos logros en la reducción de la pobreza y en otras materias –derechos humanos, democratización de los medios de comunicación, igualdad de género, etcétera- se fracasó en la tarea de crear una nueva cultura y construir ciudadanos. Lo que se construyó fueron consumistas, y ese es uno de los talones de Aquiles de todos estos procesos, sin excepción. Consumistas que, en el plano político, se fueron inclinando progresivamente hacia la derecha en las recientes elecciones. Porque, la historia lo enseña una y otra vez, la otra cara de la ideología del consumismo es el conservadurismo político.

El imperialismo y las contradicciones del sistema internacional

Medio siglo después, los análisis del Che lo pintan como un personaje dotado de una clarividencia fuera de lo común. Imposible enumerar en estas pocas líneas tanta sabiduría condensada. En su “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental” el Che realiza un par de significativos aportes para la comprensión del mundo actual. [11] Entre otras brillantes iluminaciones esa que sostiene que en Nuestra América la sumisión de las clases dominantes a los dictados del imperialismo nos impide hablar de “burguesías nacionales”. En Latinoamérica, esas clases carecen por completo de capacidad (o voluntad) de oponerse a los designios de Estados Unidos y están resignadas a funcionar como “su furgón de cola” de los imperialistas. Por eso propone hablar más bien de “burguesías autóctonas” porque eso de “nacionales” les queda grande y no se ajusta a su insignificante capacidad de librar una lucha por la autodeterminación nacional.

Según su análisis “América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta. Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui.” Es obvio que medio siglo más tarde esta caracterización debería matizarse porque otros capitales –europeos, chinos, japoneses, coreanos, canadienses, etcétera- han penetrado en algunos casos muy profundamente en las economías de la región. Pero pocas dudas caben de que la voz cantante la llevan los norteamericanos, y esto por una simple razón: porque cuentan detrás suyo con el respaldo del único “gendarme mundial” del capitalismo. Tal como lo demuestran Leo Panitch y Sam Gindin en numerosos trabajos, en el complejo entramado del condominio imperialista global hay un “primus inter pares” y este es precisamente Estados Unidos. [12] Su formidable capacidad militar (aproximadamente la mitad del total del gasto bélico mundial), sus mil y tantas bases militares establecidas en todos los rincones del planeta, sus múltiples instituciones “interamericanas” de carácter militar, político, económico o cultural que amarran con fuerza a los países de la región le otorgan un peso decisivo, sobre todo en Latinoamérica que, a ojos de Fidel y el Che, constituye la reserva estratégica del imperio.

Y es por eso que en esta parte del mundo el Che no ve demasiadas alternativas. En sus propias palabras: “No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.” El paso del tiempo permite apreciar con más elementos esta disyuntiva radical del guerrillero heroico. Por cierto que no hubo ninguna revolución socialista después de la cubana. Pero sería injusto caracterizar a los acontecimientos en curso en Venezuela, Bolivia y Ecuador como meras “caricaturas de revolución”. Son procesos que bregan contra un conjunto de fuerzas retardatarias de enorme poder, desde las oligarquías locales, las burguesías “autóctonas”, la canalla mediática que envenena el alma de nuestros pueblos y, por supuesto, detrás de todo ello, “la embajada” que trabaja incansablemente para desbarrancar esos procesos. El voluntarismo se estrella contra la dura realidad de una formidable constelación de fuerzas conservadoras que libran batalla en todos los frentes. A diferencia del caso cubano, donde el triunfo militar y político de la Revolución produjo el desplome del estado burgués, en los procesos en curso en Venezuela, Bolivia y Ecuador las fuerzas dirigentes tropiezan contra aquella muralla defensora del orden, inexistente cuando Fidel, el Che, Raúl y Camilo entraron a La Habana. Cuando lo hicieron el Ejército estaba derrotado y sus jefes habían huido al exterior, lo mismo que buena parte de los miembros del Poder Judicial, los grandes empresarios, la prensa reaccionaria, la clase política tradicional y, en general, la clase dominante en su conjunto. A medida que el Movimiento 26 de Julio avanzaba sobre La Habana los bastiones del viejo orden se derrumbaban, dispersaban y buscaban refugio en Miami; en el caso de los procesos que arrancan con el triunfo de Chávez en 1998 los enemigos de la revolución se atrincheraron y dispusieron a dar batalla, cosa que siguen haciendo hasta el día de hoy. Por eso sería injusto caracterizar a estos procesos como “caricaturas de revolución”, pues tuvieron que vérselas con una resistencia interna que en Cuba no existió, aunque luego vendría “desde afuera” una vez que el imperialismo reagrupara los fragmentos dispersos del viejo bloque neocolonial e intentara recapturar Cuba apelando al terrorismo, la guerra, las sanciones económicas y el bloqueo. Por otra parte, la revolución jamás estuvo en la agenda de las fuerzas dirigentes de procesos como los que se vivieron en Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. En estos casos el objetivo era la inverosímil construcción de “un capitalismo serio”, supuestamente amigable con la equidad social que, como era de esperar, jamás llegó a consumarse.

Como decíamos más arriba, en este y otros escritos el Che fue muy crítico de la política de “coexistencia pacífica” propuesta por la Unión Soviética, a la que condenó duramente. En el trasfondo de esta actitud se encontraba la heroica lucha del pueblo de Vietnam que, según Guevara, se debatía en una “trágica soledad” en su lucha contra la mayor superpotencia de la historia. Hay una frase que sintetiza magistralmente su pensamiento: “La solidaridad del mundo progresista para con el pueblo de Vietnam semeja a la amarga ironía que significaba para los gladiadores del circo romano el estímulo de la plebe. No se trata de desear éxitos al agredido, sino de correr su misma suerte; acompañarlo a la muerte o la victoria.” Y los efectos perniciosos de la “coexistencia pacífica” se hacen sentir cuando la agresión del imperialismo no encuentra una solidaridad efectiva en otros países presuntamente socialistas que, “en el momento de definición vacilaron en hacer de Vietnam parte inviolable del territorio socialista.” Culpabilidad que principalmente les cabe a la Unión Soviética y China que mientras “mantienen una guerra de denuestos” permiten que el imperialismo yankee haga sus estragos en Vietnam. Concluye premonitoriamente Guevara que “el imperialismo se empantana” en Vietnam, pero que una derrota definitiva requiere de la solidaridad activa de los pueblos, comenzando por las naciones que se autoproclaman socialistas y sobre todo la URSS que gracias a la política de la “coexistencia pacífica” pergeñada para evitar una conflagración mundial y una guerra termonuclear con Estados Unidos deja al Vietnam indefenso. [13] Y los pueblos explotados del mundo, continúa el Che, deben aprender la lección que se escenifica en Vietnam y “atacar dura e ininterrumpidamente en cada punto de confrontación” al enemigo imperialista. Esa, dice Guevara, “debe ser la táctica general de los pueblos” resumida en la frase “ crear dos, tres… muchos Vietnam, es la consigna.”

La Carta finaliza con una reflexión final sobre nuestra región, en donde según su autor Washington tiene tropas “dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América Latina” en donde sus intereses se vean amenazados. Y agrega, con palabras que conservan una vibrante actualidad, que esa política “cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté; la ONU es de una indiferencia rayana en lo ridículo o en lo trágico.” [14] Y traza una sugestiva comparación entre América Latina y Asia cuando dice que si en ésta Estados Unidos tiene poco que perder y mucho que ganar en Nuestra América la situación es exactamente la inversa. Aquí Washington tiene mucho que perder y poco que ganar, habida cuenta de su exitoso proceso de recolonización lanzado con fuerza desde fines de la Segunda Guerra Mundial.

Conclusión

Estas observaciones sobre los legados teóricos del Comandante Guevara pretenden estimular el estudio sobre su obra, honrar la integralidad de sus contribuciones a la construcción de una sociedad socialista teniendo en cuenta no sólo su heroico ejemplo como guerrillero sino también sus aportes al desarrollo del pensamiento marxista. En su carta dirigida a don Carlos Quijano, director de la revista uruguaya Marcha, el Che anotaba con razón que “la mercancía es la célula económica de la sociedad capitalista; mientras exista, sus efectos se harán sentir en la organización de la producción y, por ende, en la conciencia.” [15] La superación del capitalismo, una impostergable necesidad histórica, no podrá consumarse tan sólo como producto de sus contradicciones objetivas. Estas son un prerrequisito indispensable, pero para que fructifiquen en la construcción de una nueva sociedad se requiere “la acción consciente” de las masas. De ahí que la pretensión de “realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas” del capitalismo termina en un callejón sin salida. “Para construir el comunismo” –concluye con razón el Che- “simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo”. Sin ello, sin esta gigantesca batalla cultural, la inalterada perpetuación de la mercancía y la consecuente mercantilización de la vida social harán que la empresa de construir una sociedad poscapitalista se vea acosada por innumerables obstáculos y termine en un callejón sin salida. La China y el Vietnam de hoy pueden ser los bancos de prueba en donde se verifique la certeza, o el error, de los diagnósticos y los pronósticos del Che. [16]

Elegimos, para terminar, una sentencia más válida hoy que cuando fuera originalmente expresada: “una nueva etapa comienza en las relaciones de los pueblos de América. Nada más que esa nueva etapa comienza bajo el signo de Cuba, Territorio Libre de América.” Y ante los cantos de sirena que hoy como ayer pregonan la armonía de intereses entre Washington y las naciones sometidas a su imperio nos advertía que “(E)l imperialismo necesita asegurar su retaguardia.” [17] Una retaguardia, recordemos, pletórica en recursos naturales (petróleo, gas, agua, energía, biodiversidad, minerales estratégicos, alimentos, selvas y bosques) que según informes de los estrategas norteamericanos constituyen insumos esenciales para el mantenimiento no sólo del “modo de vida americano” sino también de la seguridad nacional estadounidense. [18] Y, el Che ya lo advertía en Punta del Este, la preservación de esa retaguardia era (y es) un objetivo no negociable del imperio. Los hechos confirmaron plenamente sus pronósticos, y hoy estamos asistiendo a esta avasalladora contraofensiva (la “restauración conservadora” denunciada por el ex presidente Rafael Correa) tendiente a regresar a nuestros países a la condición existente en vísperas de la Revolución Cubana. “Golpes blandos” en Honduras, Paraguay y Brasil; acoso interminable contra los gobiernos de izquierda (Venezuela y El Salvador, principalmente, aunque este caso sea el menos conocido); articulación continental de la prensa (gráfica, TV, radio) para satanizar a dirigentes y procesos contestatarios; organización y financiamiento de la oposición en países “hostiles” a Washington, incluyendo tentativas de “invención” de líderes opositores; programas interamericanos de “buenas prácticas” para formatear el cerebro de jueces, fiscales, periodistas, legisladores, académicos y líderes políticos y sociales, actores fundamentales del “golpe blando” que reemplaza al anacrónico golpe militar de antaño; el ominoso rosario de bases militares con las cuales Estados Unidos ha cercado nuestra región (ochenta oficialmente reconocidas hasta ahora, más otras tres en ciernes negociadas en absoluto secreto por el gobierno de Mauricio Macri con la Casa Blanca), y la reactivación de la IVª Flota para patrullar nuestros mares y ríos interiores, confirman que, una vez más, el Che tenía razón. No olvidemos su consejo y actuemos en consecuencia. Y no olvidemos ni por un instante cuando decía que “al imperialismo no se le puede creer ni un tantito así, ¡nada!” Eso fue cierto en su tiempo y es aún más cierto en el nuestro.

03
Oct
17

el che … vive !!

A 50 años del asesinato del Che

La Higuera, un lugar en el mundo

escribe: Lautaro Actis / Rebelión

Existen lugares que por encontrarse en sitios remotos, poseer climas inhóspitos o por no disfrutar de ciertos servicios públicos, no son atractivos para muchas personas. La Higuera es uno de ellos. Lugar a donde llega quién realmente tiene un interés auténtico en conocer.
Un camino largo, de tierra, entre montañas, en el cual las curvas vienen una atrás de otra en un eslabón cuya pendiente es pronunciada. Un clima seco que produce surcos tanto en la piel como en la tierra, lluvias sólo en un mes del año, el mismo mes en el que se puede conseguir alguna fruta. El sol parte el día en dos, toda actividad al aire libre se debe hacer antes de las 11 de la mañana o después de las 4 de la tarde. Agua, hasta apenas iniciada la tarde y luz eléctrica no hay. Internet, wi-fi, señal de celulares no se conocen allí. Lugar donde se queda quien realmente tiene un interés autentico en descubrir.

Un pueblo polvoriento más se esos perdidos en la nada, a casi unos 2.000 m., al cual nadie hubiese conocido si no fuera porque allí, en la escuela del pueblo, fue asesinado una de las personalidades más trascendentes del siglo XX: Ernesto “Che” Guevara.

Desde la pequeña plaza, a simple vista se visualizan tres bustos del guerrillero nacido en Rosario, Argentina. La nueva escuela primaria, así como la mayoría de las casas y almacenes tienen murales o grafitis de viajeros y militantes sociales de todo el mundo que han llegado a este pueblo al cual la presencia de la muerte del Che los hace pasar varias horas en buses destartalados por caminos de tierra que se dibujan en grandes sierras cubiertos de vegetación de tierra seca -espinillos y arbustos- que secan la piel con tan solo animarse a espiar por la ventanilla.

Es que por más que existen reiteradas promesas de asfalto y mejoras en la carretera, el viaje entre Valle Grande -la ciudad más cercana- y La Higuera son unas largas 3 horas donde el sol es omnipresente, interrumpido por ciertos pueblitos, entre ellos Pucará, autodenominada “la capital del cielo” que deja ver, tanto en su escudo como en la comisaria, la mundialmente conocida fotografía del hombre de la estrella que el fotógrafo cubano Alberto Korda capturó en la Plaza de la Revolución de La Habana.

A 20 metros de la plaza del pueblo se encuentra el Museo Comunal “La Higuera”, construido sobre la demolida escuelita donde el lunes 9 de octubre de 1967, luego de recibir la orden desde La Paz y Washington, las balas del Sargento Mario Terán atravesaron primero el antebrazo y el muslo de Guevara para luego, en una segunda ejecución después que el mismo Che le ordene que “apunte bien”, perforar el cuello del líder guerrillero. El reloj marca que faltan 15 minutos para la 1 de la tarde, el Che se está desangrando cuando ingresa el sargento Bernardino Huanca, quien le da un puntapié que lo coloca boca arriba y, a menos de un metro de distancia, le dispara a quemarropa directo al corazón. Una hora antes, lo habían sacado afuera del lugar para tomarle unas fotos. Muchos vecinos del pueblo tienen aquel recuerdo. Allí, dentro de esa habitación hoy no hay más espacio libre en las paredes. Como si se tratara de un santuario de alguna deidad pagana, numerosos mensajes, agradecimientos, fotos, banderas, palabras pululan en los muros como si se tratara del reconocido bar habanero “La Bodeguita del Medio”.

Nadie en el pueblo o en la zona sabía quién era el Che Guevara. Un pueblo en donde aún hoy no hay televisión, radio, diarios, ni internet, ni señal de celular, ni un transporte interurbano. Las novedades del mundo no se desayunan en este extremo de Bolivia. Con esto podemos imaginar cómo eran las noticias hace medio siglo. “Si hubiera sabido quién era lo hubiese ayudado a escapar” se sincera don Florencio ante mis preguntas, mientras bajamos a la Quebrada del Churo, lugar donde Guevara fue capturado y hoy se encuentra una piedra con una estrella roja. Uno de los dos caminos que bajan hacia aquel lugar atraviesa la hacienda del abuelo que, junto con su hijo Santos, cobran 10 pesos bolivianos -un dólar y medio- al que quiera caminar unos 40 minutos de bajada hasta el río. Don Florencio tenía 27 años aquella tarde del domingo 8 de octubre cuando el combate terminó con la captura de Guevara y comenzó la caravana hacia el pueblo pasando por su chacra. “Parecía un indigente, barbudo, sucio, flaco, con la ropa rota y con unos zapatos improvisados hechos de alguna tela”. El Che había escrito el 10 de septiembre en su diario: “yo crucé el río a nado con la mula pero perdí los zapatos en el cruce y ahora estoy a abarca, cosa que no me hace ninguna gracia.”

La caravana de soldados, los rehenes y los muertos en combate desde la Quebrada del Churo hasta la escuela de La Higuera se demoró unas dos horas a pie. A la vista de los entonces pobladores de esa tierra. Doña Hirma tenía 20 años cuando la caravana pasó por la puerta de su casa. Ella trabajaba como ayudante de la tipografista cuando el mundo posó sus ojos sobre su pequeño pueblo. ¿Empezaba un nuevo Vietnam? se preguntaba el Che en su diario ante la confirmación de la intervención norteamericana en el combate. “La gente del pueblo estaba asustada, apenas se animaba a espiar a los barbudos extranjeros desde atrás de las puertas de sus casas. Ya que apresaban y llevaban a Valle Grande a los campesinos que ayudaban a los guerrilleros con comida o víveres” cuenta la señora dueña del almacén “La Estrella” que esta frente a la plaza. Su tienda ofrece panes cocinados en horno de barro, quesos hechos con la leche ordeñada cada mañana por la señora de 70 años. Luego de fusilarlo, expusieron el cuerpo del guerrillero cubano-argentino afuera de la escuela, momento en el cual la gente del pueblo conoció por primera vez la imagen del peligroso revolucionario del cual le hablaban. Doña Hirma con una amiga se acercaron de curiosas a ver: “quedamos impresionadas por su mirada ya que tenía sus ojos abiertos” recuerda.

“Si algo hizo bien el ejercito es introducir la cultura del miedo en la zona” asegura Leo, responsable de la oficina de turismo de Valle Grande y gran conocedor de la historia, mientras va de una reunión a otra en plena organización para los eventos que se llevarán a cabo en octubre y que esperan que atraiga a miles de personas. “La gente del pueblo estaba asustada por la psicosis creada por el ejército y los permanentes estados de sitio en los que se vivía” agrega Leo. Estrategia que no se detuvo una vez muerto el líder guerrillero: “les van a bombardear los aviones soviéticos y cubanos por haberlo matado” cuenta doña Hirma que les decían los militares.

Son las 6 de la tarde y la noche llega luego de un sensual atardecer en las montañas que tiñen de matices violáceos, celestes y naranjas el horizonte más allá del Rio Grande. El cielo es una brillantina, ante la ausencia absoluta de luz eléctrica, todas las estrellas sirven de trasfondo de la estatua del Che. Me encuentro con Casiano, un curioso niño de unos 12 años que se gana las monedas para los dulces y sodas guiando a los visitantes a la Quebrada del Churo. Cuando le pregunto qué sabe sobre el Che me cuenta una historia que le contó su abuelo: “cuando la caravana de soldados y rehenes pasó por el pueblo, el Che tenía un reloj en su muñeca y se lo quiso dar a un campesino que estaba mirando, pero los soldados no lo dejaron. Por más que el Che insistió en que se lo quería dar al trabajador”. Al ver mi cámara fotográfica me pide que le saque una foto y luego me saca una a mí. Es su primera foto con una cámara que no sea la de su celular. Al otro día vendrá a invitarme a jugar al futbol en la canchita de la escuela, bajo la luz de la luna llena. Ya soy su amigo, y él será el único en el pueblo en aprender a llamarme por mi nombre y no “don” o “gringo”. Es el niño rebelde del pueblo.

A pesar de la presencia de todo lo relacionado a la muerte del Che, La Higuera no vive del turismo -la mayoría de los visitantes vienen un par de horas se sacan unas fotos y se van-. Maizales, vacas lecheras, papas entre algunos otros pocos cultivos aseguran la dieta de los locales. Sólo existe una escuela primaria, por lo tanto los adolescentes se van a Valle Grande o Santa Cruz a estudiar y ya no vuelven. “No hay gente para trabajar la tierra, esa la que todos los días nos da de comer” lamenta doña Hirma. Es que hoy allí viven aproximadamente unas 50 personas, antes vivían 70. Sus dos hijos que aún viven en el pueblo se ganan la vida ofreciendo transporte desde La Higuera a Valle Grande en sus taxis. Consciente de cómo el turismo altera la identidad de los pueblos, la señora y la mayoría de los vecinos están a favor de que se explote más el turismo. Lo que generaría más clientes para su tienda y más comensales para sus almuerzos y cenas caseras. Sabe que si se asfalta el camino y se coloca luz eléctrica una mayor cantidad de turistas se animarán a venir a sacarse fotos con la estatua del Che que tiene frente a su casa.

Frente a la plaza, funciona la escuela primaria. Atrás tiene un espacio -una cancha de fútbol- que hace las veces de alojamiento comunitario para aquellos que quieran ir al pueblo y no tengan dinero para el alojamiento. En la puerta se me acerca Brian, un niño de 6 años que está siempre sonriente, me cuenta que no le gusta ir a la escuela, pero se oyen los gritos de su madre desde la puerta de su casa y no le queda otra opción. “¿Sabes quién es el hombre de la estatua?” le pregunto. “Si, me dice. Es un guerrillero que lo mató la policía” responde antes de entrar a la escuela en la cual todas las paredes tienen frases o murales del Che. Me muestra que lleva un huevo y una papa para que le cocinen el almuerzo en el establecimiento educativo.

“A las 3 p.m. del 8 de octubre termina el Combate del Churo y el Che es capturado. A las 7 p.m. llegan a La Higuera. El 9 de octubre al mediodía es fusilado. Luego lo llevan en helicóptero a Valle Grande, donde lo exponen en “La Lavandería” -lavandería que funcionaba en el hospital de la ciudad- y donde el fotógrafo francés Marc Hutten saca las famosas fotografías del Che muerto con los ojos abiertos. Allí el médico Ustary Arze toca el cuerpo del guerrillero y nota que aún está caliente y que no tenía la rigidez de un muerto de más de un día. De esta forma, se transforma en la primer persona en denunciar que el Che había muerto ese mismo día y no el 8 de octubre en combate como afirmaba el ejército: el Che fue asesinado” concluye Cristian, un historiador francés fanático del Che que está radicado hace años en La Higuera y que, junto a su compañera, son los dueños del hospedaje “Los Amigos”, el alojamiento más confortable del pueblo. Cristian va hacia su corpulenta biblioteca agarra dos libros y me los alcanza. Se trata de “El combate del Churo y el asesinato del Che” de Reginaldo Ustariz Arze y “El asesinato del Che en Bolivia: Revelaciones” de Adys Cupull y Froilán González. En estos libros se denuncia que la dictadura del general Barrientos ocultó y silenció muchas voces y testigos para instalar la idea de que el Che había muerto en combate el 8 de octubre, de allí que durante tanto tiempo se recordó esa fecha y no el 9 de octubre como la fecha en que Guevara había muerto.

Luego de esa famosa foto en “La Lavandería” al Che lo llevan a la morgue y le cortan las manos antes de ser enterrado en una fosa común ubicada en los alrededores del cementerio de Valle Grande junto a otros 6 guerrilleros, permaneciendo allí en secreto por 30 años. Hasta que en el año 1997 alguno de los militares desmintió la versión hasta ese momento sostenida por el ejército boliviano de que el cuerpo del Che había muerto en combate el 8 de octubre, que sus restos habían sido cremados y sus cenizas regadas por el Rio Grande. En la actualidad, en donde estaba esa fosa común tiene lugar el “Mausoleo del Che” junto con un interesante museo con fotos, replicas del diario del Che y de su vestimenta, además de mucha información histórica.

Don Ismael, tenía 6 años cuando anduvo la guerrilla por aquí. Recuerda que pasaron guerrilleros bajando desde Abra del Picacho, pueblito más arriba de La Higuera. Por donde los guerrilleros pasaron y hasta bailaron algunas músicas aprovechando que el pueblo estaba de fiesta. “Eran varios hombres que pasaron tranquilos, saludando como cualquier otro visitante. No recuerdo las armas, sólo sus grandes mochilas” me comenta mientras con mi inocente ayuda mata un cerdo. Trabajo que le encargó doña Gregoria, quién siguiendo su visión de negocios se prepara para la próxima fiesta del pueblo, donde venderá chicharrón -grasa y cuero de cerdo frito con papa y maíz- y asado de cerdo. “¿Usted le tiene miedo a la muerte?” me sorprende y atino un “no”. “Todos decimos eso pero cuando se aparece ahí realmente nos damos cuenta lo que sentimos frente a ella” continúa. “¿Y te gustaría ser un soldado de Jesús?” me pregunta don Ismael, cuchillo en mano rasurando el cuero del cerdo ya muerto. Es que él es evangelista y frecuenta un templo de la Iglesia Universal que hay en Valle Grande. Me compara la guerrilla guevarista con los soldados de Jesús: “como el Che, Jesús luchó contra el imperio, en su caso el romano. Predicando el bien contra el mal de Satanás. El Che buscaba una vida mejor para nosotros los campesinos, pero los ricachos no lo dejaron” concluye, y ya es hora de carnear el cuchi -cerdo-.

La gente del pueblo se comienza a alborotar, todos preparando alguna comida para vender. Es que se aproxima la fiesta de la Virgen de Guadalupe, patrona del pueblo -si, la misma Virgen de Guadalupe que el cura Hidalgo y Costilla levantó como bandera en la lucha por la independencia de México-. La tradición consiste en hacer una promesa a la virgen de bailar durante tres días seguidos. Por eso, todo 7, 8 y 9 de septiembre hay fiesta en La Higuera y en todos los pueblos de los alrededores. Para esa fecha, los originarios de La Higuera que migraron para buscar mejor suerte en otros pagos – generalmente a Valle Grande, Santa Cruz o Argentina-, vuelven para reencontrarse con su tierra. Rondas de chicha -bebida de maíz fermentado- y sucumbé -bebida caliente preparada con leche ordeñada por la mañana, clavo de olor, canela y singani- giran de mano en mano al compas de bandas que tocan música vallegrandina – especie de ranchera mexicana- con sombreros tejanos y guitarrones al lado del altar de la Virgen, lleno de velas de colores y flores que le ofrendan sus fieles. La gente baila y luego se sienta para degustar el cerdo o picante de pollo.

Para esta fecha, las noches tranquilas, oscuras y silenciosas que caracterizan al pueblo se ven alteradas por la llegada de camionetas 4×4 polarizadas, generadores eléctricos, altoparlantes y hasta fuegos artificiales. La mezcla de gente que se encuentra es interesante. Se puede distinguir fácilmente entre aquellos que aún viven en La Higuera: generalmente más retraídos, tímidos, con chanclas en sus pies, ropa de campo con restos de alguna carneada o de la arriada de ganado; con los higuerenses que hoy viven lejos de su tierra: ropa más citadina, jeans, zapatillas Nike, cortes de cabellos que utilizan jugadores de fútbol, y buzos. Como también a simple vista se divisa a las personalidades más pudientes, ya que ostentan ropa de marcas europeas o norteamericanas, pieles y peinados cuidados, maquillajes, zapatos de cuero fino y una presencia que detenta un aire de superioridad.

Todo ello a unos 200 metros de la escuela, hoy museo, donde aún retumban en las paredes como un eco infinito las últimas palabras del “hombre más completo del mundo” según Sartre: “Póngase sereno, está usted por matar a un hombre”.

Octubre será de fiesta. Se cumplen 50 años de la muerte del revolucionario que hizo que La Higuera ya no fuera la misma. 10.000 personas se espera que lleguen -o consigan llegar- a este pueblo de 50 almas y se lleven un poquito de esta tierra en el corazón, tal como le sucedió a quien escribe estas líneas.

02
Oct
17

ideología e ideas

La dictadura “democrática” de los poderosos

escribe: Raúl Zibechi / La Jornada

Nos hacen falta ideas. La mente no piensa con información sino con ideas, como destaca Fritjof Capra en La trama de la vida. En esta tremenda transición/tormenta que vivimos, necesitamos lucidez y organización para comprender lo que sucede y para construir las salidas. Cuando la realidad se hace más compleja y la percepción se enturbia, una característica de las tormentas sistémicas, aclarar la mirada es un paso ineludible y vital.

Por eso nos atiborran con información basura, porque contribuye a potenciar la confusión. Es en este sentido que los medios juegan un papel sistémico que consiste en desviar la atención, hacer que las cosas importantes y decisivas tengan un trato idéntico a las más superficiales (un accidente en carretera tiene más cobertura que el caos climático) y tratan los temas serios como si fueran un partido de futbol.

Como sabemos, hay quienes piensan que no hay cambios mayores, que la tormenta sistémica es una crisis pasajera, luego de la cual todo seguirá su curso normal. Pero los de abajo necesitamos aguzar los sentidos, detectar los sonidos y los movimientos imperceptibles, porque nuestras vidas están en riesgo y cualquier despiste puede tener consecuencias desastrosas. No tenemos seguros de vida ni guardias privados, como tienen los de arriba.

El historiador francés Emmanuel Todd reflexiona sobre las elecciones en su país, con análisis bien interesantes. El primero, es que desde hace varias décadas existen campos de fuerzas sociales estables, que le permiten asegurar que la sociedad está dividida en dos mitades y que esa división permanece casi inalterada (goo.gl/p1i6WN).

En segundo lugar, se pregunta porqué en el pasado cuarto de siglo el rechazo al modelo neoliberal no ha crecido (en Europa), pese al aumento de la desocupación y al fracaso del euro. Analiza la población, un dato estructural que tienden a minimizar los analistas. En Francia, la población envejeció hasta seis años desde 1992 y, de hecho, los ancianos «han perdido el derecho de voto», porque una salida del euro derrumbaría sus pensiones.

La segunda cuestión que contempla es la estratificación educativa. Concluye que «la gente con estudios superiores produjo una oligarquía de masas» y que esa élite pasó de 12 por ciento de la población en 1992 a 25 por ciento, en sólo 25 años. La conclusión estremece: una población envejecida sumada a una mayor «masa oligárquica» desemboca en un creciente conformismo de la mitad de la población, mientras la otra mitad de abajo se ha deteriorado notablemente desde el tratado de Maastricht de 1992.

Cuando Marx escribe el Manifiesto Comunista, la relación entre los de abajo y los de arriba era de nueve a uno. No había pensiones para los mayores y la universidad estaba reservada para las élites. Era un sistema inestable, donde 90 por ciento tenía interés en derribarlo.

Los dos cambios mencionados por Todd (demografía y educación superior) representan mutaciones profundas para quienes aspiramos a transformar el mundo. Todavía en 1960 abundaban los universitarios como el Che, dispuestos a utilizar sus conocimientos junto a los oprimidos. El sistema supo comprender que tenía un punto débil entre los jóvenes universitarios y tomó medidas.

Ahora los docentes de ese nivel ganan fortunas, hasta 30 veces el salario mínimo en varios países. Los estudiantes cuentan con becas que les permiten estirar los estudios de posgrado hasta bordear los 40 años y luego aspiran a ingresar en la élite universitaria. En el imaginario colectivo el ascenso social pasa por los estudios superiores a los que se entrega buena parte de la vida.

Immanuel Wallerstein sostenía hace tres décadas (en Marx y el subdesarrollo) que bajo el capitalismo la clase alta pasó de 1 a 20 por ciento de la población mundial. La cifra puede acercarse ahora a 25 por ciento que presume Todd para la «oligarquía de masas». En América Latina las cifras deben matizarse, pero vamos hacia allá.

Es posible que estemos bordeando la «dominación perfecta»: sociedades divididas en partes casi iguales, entre los que necesitan patear el tablero y los que temen cualquier cambio. Una mitad conformista y la otra mitad apabullada por la cuarta guerra mundial. Por encima de ambas, 1 por ciento controla el poder estatal, el material y las democracias electorales.

«A medida que se expanden las dimensiones del grupo en la cima, a medida que vamos haciendo a los miembros del grupo de la cima cada vez más iguales entre sí en sus derechos políticos, se hace posible extraer más de los de abajo», escribe Wallerstein en Después del liberalismo (página 168). Y agrega que «un país mitad libre y mitad esclavo sí puede durar mucho tiempo».

Las consecuencias de estos cambios deberían llevarnos a sacar algunas conclusiones «estratégicas».

Primero, la democracia se asienta en ese sector que no quiere desestabilizar el sistema, mientras la otra mitad no se siente representada. La democracia electoral tiene sentido para la mitad de arriba, pero es una cárcel para los de abajo.

Dos, para la mitad desheredada de la población, el diseño actual del capitalismo es una realidad opresiva, ya que las políticas sociales focalizadas tienden a neutralizar y dividir a quienes necesitan levantarse contra el sistema.

Los partidos de centro-izquierda recogen las aspiraciones, y los miedos, de esa mitad de la población que sólo quiere cambios cosméticos y cuyo ejercicio político excluyente es votar cada cinco o seis años y asistir a mítines para aplaudir a sus caudillos.

La mitad de abajo no puede confiar en un sistema político que funciona como una «dictadura democrática». «Una estructura política con total libertad para la mitad de arriba puede ser la forma más opresiva que se pueda imaginar para la mitad de abajo», sigue Wallerstein.

Los que viven en la zona del no-ser, en palabras de Fanon, son los que resisten y construyen otros mundos, por mera necesidad de sobrevivir. Pero son bombardeados por la fantasía de que pueden cambiar su destino sin quebrar el sistema.

01
Oct
17

Israel y los asesinatos selectivos

¿Cómo pueden dormir por la noche?

escribe: Vacy Vlazna / Counterpunch

 

“El problema de Israel, por consiguiente, no es esta ley concreta o aquella otra, sino toda su estrategia general, que no ha cambiado desde 1948 y es tan cruel como la de algunas limpiezas étnicas que ahora mismo están en marcha en otras partes de Oriente Próximo y del mundo en general –y mucho más eficaz-” ( Ilan Pappé y Samer Jaber)

La naturaleza de la crueldad humana es enormemente compleja, así que voy a centrarme en algunas ideas que me han resultado esclarecedoras.

Durante años, al igual que otras personas, me he sentido completamente perpleja por la pregunta: ¿cómo consiguen los criminales dormir por la noche? Mi pregunta no encontraba respuesta hasta que el año pasado leí el artículo de Liam McLoughlin “No Shame: The Science Behind Why Most Australians Feel Okay About Tormenting Asylum Seekers” (La ausencia de vergüenza: la ciencia explica por qué la mayor parte de los australianos no se sienten mal por el calvario que hacen pasar a los demandantes de asilo). Este escrito me dio la clave que me ayudó a entender la crueldad indiferente de los Netanyahus, Obamas, Trumps, Merkels, Blairs y tantos otros como ellos, en el pasado, presente y futuro.

Para los activistas, la verdad es el arma definitiva contra el mal de la injusticia. Con una actitud ilusoria o ignorante no podemos conseguir justicia. En mi caso, mi primera limitación procedía de mi educación cristiana, ya que me lavaron el cerebro para creer que todos los hijos de Dios son fundamentalmente buenos y, sin embargo, violentos por naturaleza. ¡Figúrese! Este punto de vista sobre la condición humana ha sido para mí un obstáculo.

Ya no me creo ninguna de ambas premisas. Para mí, la prueba de que las personas no son violentas por naturaleza es la presencia endémica de estrés postraumático en veteranos de guerra sin relación aparente con que hayan sentido próxima su muerte sino con su participación inmoral en el infierno de la guerra.

El mes pasado vi el documental “National Bird” que trata de tres militares denunciantes de conciencia que trabajaron en el programa de drones de Estados Unidos. Heather Linebaugh, una analista de imágenes captadas por drones nunca llegó a pisar una zona de guerra pero sufría estrés postraumático por haber “matado desde la intimidad y a distancia”.

Y la prueba de que no todo el mundo es esencialmente bueno la tenemos por todas partes, especialmente dentro de los gobiernos.

El artículo de McLoughlin muestra Cómo se llega a la crueldad y la maldad.

En él cita al profesor emérito de psicología por la Universidad de Stanford, Albert Bandura y su teoría de la desvinculación moral, que resume “las múltiples maneras en que pueden invalidarse los códigos morales con el fin de evitar emociones negativas como la vergüenza y la culpa que normalmente se asocian al comportamiento inmoral”.

El primer paso es la “justificación moral”: convertir lo inmoral en honorable, como por ejemplo justificar la crueldad del gobierno australiano que mantiene como rehenes a los demandantes de asilo con el pretexto de luchar contra el tráfico de personas o evitar muertes en el mar. El uso de eufemismos, como los nombres que Israel pone a sus sanguinarias operaciones contra los palestinos (“Margen protector”, “Pilar defensivo”, “Guardián del hermano”) perfecciona la justificación. La crueldad de masas-eufemística definitiva es ver a los israelíes “en las colinas cercanas a la frontera con Gaza dando vítores de alegría mientras las bombas caen sobre personas en una zona infernal de guerra a pocos kilómetros de allí”.

El segundo es minimizar, ocultar o ignorar las consecuencias. Australia controla el acceso de los medios de comunicación a los crueles campos de internamiento de inmigrantes en el extranjero y amenaza con penas de cárcel a quien filtre información sobre los mismos. El libro de John Lyon Balcony over Jerusalem saca a la luz el control israelí-sionista de la prensa local e internacional y sus ataques a una especie en extinción: los periodistas íntegros.

El tercer paso es deshumanizar a la víctima y echarle la culpa a ella. Los solicitantes de asilo son “ilegales”, los palestinos son “terroristas” y los activistas del BDS “antisemitas” que pretenden la destrucción de Israel.

Estas estrategias conducen al desplazamiento o la dispersión de la responsabilidad.

McLoughlin lo explica de este modo:

“Las personas no se sienten personalmente responsables cuando hay muchas otras implicadas. Esto ocurre a escala del gobierno, cuando entra en juego la toma de decisiones grupal. Los investigadores han descubierto que la gente se comporta de un modo más cruel cuando forma parte de un grupo […] Y, a la inversa, cuando todo el mundo es responsable, nadie se siente responsable. A una escala de población más amplia, a esto se le conoce como “efecto del espectador”; cuantas más personas presencian una tragedia es menos probable que una de ellas intervenga”.

Personalmente, creo que el efecto espectador dentro de la sociedad se debe al miedo a la autoridad y al temor a manifestarse públicamente que comienza en el sistema educativo, de la guardería en adelante. Produce clones del sistema en vez de pensadores autónomos que se atrevan a enfrentarse a las injusticias. Es más seguro tragarse las mentiras edulcoradas de las autoridades que defender la verdad.

Pero sabemos que no es más seguro.

En cuanto a los espectadores políticos, como los gobiernos extranjeros que han sido testigos durante decenios de los crueles crímenes de guerra perpetrados por Israel contra la población autóctona de Palestina, están dirigidos por los maestros de lo que Hannah Arendt llamaba “la banalidad del mal”.

Esto me lleva al Quién y el Por Qué de la crueldad y del mal.

Yo había malinterpretado que la banalidad del mal de la que hablaba Arendt se refería a las personas normales que terminaban cometiendo actos malvados, como el “pobre” Eichmann que exterminó a judíos, gitanos, homosexuales o disidentes obedeciendo las órdenes de los nazis. Sin embargo, la lectura de la obra del psicólogo clínico Andrew M. Lobaczewski, Ponerología política: una ciencia sobre la naturaleza del mal adaptada a propósitos políticos me abrió los ojos, me supuso una revelación racional y me ayudó a dar coherencia a mi nueva perspectiva.

Lobaczewski nos aclara que Ponerología viene del griego poneros = mal. Explica que su estudio sobre el narcisismo le llevó al estudio de la psicopatía, que, según este autor, afecta al 4 por ciento de la población y es diez veces más abundante entre los varones. El 4 por ciento de 24,6 millones de australianos, por ejemplo, es casi un millón de personas.

Esta es la descripción que Lobaczewski hace de un psicópata:

“Imagínese, –si puede– que no tuviera ninguna conciencia ni sentimiento de culpa o remordimiento hiciera lo que hiciese, que no le importara en absoluto el bienestar de desconocidos, amigos o ni siquiera familiares. Imagínese que no tuviera problemas con la vergüenza,que no la hubiera sentido en toda su vida, por muchos actos egoístas, perezosos, dañinos o inmorales que hubiera cometido. Y suponga que desconociera por completo el concepto de responsabilidad, excepto como la carga que otros parecen aceptar ciegamente, como tontos inocentes. Ahora añada a esta extraña fantasía la habilidad para esconder a los demás que su maquillaje psicológico es completamente diferente al de ellos.

“Como todo el mundo asume sencillamente que la conciencia es un rasgo universal de los seres humanos, cuesta poco esconder el hecho de que uno mismo carezca de conciencia. La culpa o la vergüenza no le impiden realizar ninguno de sus deseos y los otros nunca le echan en cara su sangre fría. El agua helada que corre por sus venas resulta algo tan extraño, tan alejado de la experiencia personal de los demás, que raras veces llegan a adivinar su condición. Es decir, se encuentra completamente libre de cualquier restricción interna y esa libertad sin obstáculos para hacer lo que quiere, sin sentir punzadas de conciencia, pasa desapercibida para el resto del mundo”.

Lobaczewski señala que “los psicópatas dan la impresión de poseer en abundancia las cualidades más deseadas por las personas normales”. Tienen confianza en sí mismos, pueden ser carismáticos, “simpáticos”, “encantadores”, “inteligentes”, “espabilados”, pueden “inspirar confianza” y “tener éxito con las mujeres” y, moralmente hablando, saben decir lo apropiado pero no actúan en consecuencia. ¿Le recuerda a alguien?

También pueden ser máquinas eficientes, arrogantes, manipuladores, cínicos, exhibicionistas, amantes de las sensaciones, maquiavélicos, vengativos, pueden jurar cualquier cosa sin que parezca obligarles a nada, disfrutan haciendo sufrir a la gente y ante todo buscan su propio beneficio. “Se atribuyen a sí mismos amor y estatus y se consideran muy respetables e importantes”. Los psicópatas pueden formar parte de su núcleo de amigos, podrían ser su pareja, su jefe, su vecino. Están en todas las profesiones y, según Lobaczewski, “la política no es una excepción y, por su propia naturaleza, tiende a atraer más “tipos dominantes” patológicos que otros campos”.

En tiempos del Bush Reich, Lobaczewski advirtió de que “parece que Estados Unidos en particular y tal vez el mundo en su conjunto van a entrar próximamente en una época tan mala y de tal horror y desesperación que el Holocausto de la Segunda Guerra Mundial parecerá un simple ensayo”. Veinte años más tarde, sus palabras resultan proféticas.

Claro que hay personas con conciencia que actúan cruelmente por miedo, obediencia, codicia, inseguridades, traumas infantiles, enfermedad mental, etc. Y son fácilmente manipulados mediante las tácticas de la desvinculación moral.

Israel

“Creo que es importante reconocer que probablemente las tres cosas que caracterizan a Israel y al gobierno israelí son la arrogancia, la brutalidad y la estupidez. Y esos son los tres elementos que guían sus acciones. Arrogancia es pensar que las vidas palestinas no son importantes. Creen que los palestinos no son nada, que es precisamente lo que los regímenes racistas piensan del “otro”. Sobre su brutalidad ya me he manifestado desde el principio y han demostrado una terrible crueldad hacia los palestinos. Y, ¿qué decir de su estupidez? Cuando se les conoce de cerca y entre bastidores, cuando se observan los detalles y su falta de previsión se puede apreciar lo estúpidos que son”.

Miko Peled, disidente israelí y activista por la paz

Lobaczewski presenta los orígenes biológicos (naturales) de la psicopatía, pero puede inculcarse el comportamiento aberrante en toda una nación mediante la educación en masa.

En Israel, la crueldad patológica y la desvinculación moral son parte integral de la cultura nacional. En relación con la brutal ocupación de Palestina por Israel, las personas decentes se rascan la cabeza y se preguntan: “¿Por qué los israelíes se comportan como los nazis?”, o, “¿Cómo es posible que, habiendo sufrido el Holocausto, los israelíes hagan sufrir así a los palestinos? Son preguntas relevantes y la respuesta es asombrosa.

No conozco a ninguna nación civilizada que inflija tal tortura mental sobre su población. Desde la infancia, se aísla a los israelíes en una burbuja delirante en la que se les programa para que miren con preocupación el mundo hostil que supuestamente les odia y está listo para un nuevo Holocausto. Reuters menciona un libro de texto israelí de cuarto curso que afirmaba: “Israel es un país joven rodeado de enemigos, como un cordero en un mar de setenta lobos”.

El adoctrinamiento ejercido sobre los niños israelíes con el fin de que se sientan víctimas es simple y llanamente tortura. Es maltrato infantil.

Se suele considerar tortura a “la imposición intencional de dolor o sufrimiento, mental o físico, agudo por parte o con el consentimiento de autoridades del Estado con un propósito determinado”. En este caso, el propósito es preparar a los niños y niñas judíos para un glorioso reclutamiento militar, de los 18 a los 21 años, que refuerce el respaldo inequívoco y la ejecución de la ocupación ilegal, los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad.

Engendra y atrae a asesinos de sangre fría que hacen carrera matando palestinos.

En la guarida de la bestia, donde la impunidad sistemática por las atrocidades anula el estado de derecho, la conciencia es superflua. Desde las carnicerías en masa hasta la ejecución individual de palestinos, con raras excepciones, los israelíes tienen mano libre para acometer lo que es, a todos los efectos, actos terroristas aprobados por el Estado.

La impunidad a escala nacional tiene su reflejo en la impunidad internacional que conceden al Estado de Israel la ONU y los gobiernos occidentales.

En cambio, Israel castiga cruelmente la resistencia palestina con demoliciones de viviendas, tortura y encarcelamientos prolongados sin acusaciones ni juicio o, más habitualmente, ejecuciones extrajudiciales.

El adoctrinamiento para asumir el papel de víctimas combinado con el racismo, los mitos bíblicos, la supremacía y el militarismo judíos, así como la explotación del Holocausto, forman parte integral de la identidad israelí.

Israel ha elevado intencionadamente el Holocausto al nivel de religión y su mayor hipocresía es el brutal campo de concentración de Gaza, que ya va por los diez años de existencia. Los gobiernos occidentales protegen activamente la santidad del Holocausto pero guardan silencio ante el castigo colectivo cotidiano y el sufrimiento inhumano de las familias de Gaza. La perversión del alma de Israel resulta evidente cuando intentas considerar qué es lo que les pasa por la cabeza a los jóvenes soldados cuando impiden que una ambulancia preste auxilio a alguien a quien acaban de herir y al que observan despiadadamente desangrase hasta morir.

En una sociedad sana, cuando hay algún herido la gente sigue su instinto y llama a una ambulancia. En Israel, el bloqueo a las ambulancias es una práctica sistemática del genocidio que se practica “uno a uno”. Si no, observe la indignación pública por el arresto, juicio y prisión (solo 18 meses) del enfermero militar Elon Azaria, que ejecutó a sangre fría a un palestino herido, Abdel Fattah al-Sharif que yacía inerme en el suelo. Una sociedad normal condenaría como brutal y criminal ese fanatismo violento, pero como de costumbre, Azaria fue inculpado por “homicidio involuntario”, aclamado como un héroe israelí y se le concedió un permiso penitenciario de cuatro días por el Nuevo Año Judío.

La periodista israelí Amira Hass siente desprecio por la deshumanización de Israel:

“Y, tal vez, aún más terrible que el espectáculo que ofrece la policía de fronteras –y sus comentarios desdeñosos, arrogantes y ofensivos a los palestinos– sea el entusiasmo de los israelíes por su atractivo, heroísmo y amabilidad”.

“Nuestra propia crueldad –día tras día, mes tras mes, año tras año– no nos molesta. Nuestra crueldad es legítima mientras nos garantice poder seguir con nuestras vidas generalmente buenas”.

Actualmente, 4.469 veteranos del ejército israelí siguen tratamiento por estrés postraumático, pero la salud mental y espiritual de todos los israelíes está amenazada. Inmersos en maltrato, los maltratados se pasan al lado oscuro con facilidad.

Siendo así, ¿cuál puede ser nuestra respuesta ante la crueldad?

Hay una cierta esperanza; el adoctrinamiento puede revertirse y tenemos que crear vías de reconciliación y solidaridad entre los palestinos y el 90 por ciento de los judíos con conciencia, para que pueda surgir un estado de igualdad civil y política. Ahora ya entiendo que la psicopatía es algo natural, al igual que algunas personas nacen con dislexia o con un CI alto o bajo y que existen variaciones individuales en el espectro de comportamiento psicópata, desde ligero hasta extremo. En cuando a las estrategias de los activistas, Lobaczewski nos insta a acometer una reflexión moral, aguzar nuestras facultades razonadoras, entender a nuestros adversarios, confiar en nuestro instinto y “mantener el odio y el miedo bajo control”.

Ahora sé que es una pérdida de tiempo apelar a la conciencia o a la moral de los psicópatas, a una “bondad” de la que carecen. Su talón de Aquiles es su ego, su reputación y su egoísmo. Uno puede condescender con el ego o ridiculizarlo. En todo caso, la imputabilidad es nuestro principal objetivo.

Lobaczewski confía en que esta investigación nos ayude a “vencer al mal comprendiendo su naturaleza, sus causas y se evolución”. Nos recuerda que “es muy importante recordar que esta influencia procede de un segmento relativamente pequeño de la humanidad. El otro 90 por ciento de los seres humano no está formado por psicópatas”. En último término, este autor cree que “las épocas complicadas y oscuras hacen que surjan los valores que finalmente vencerán al mal y traerán tiempos mejores”.

Y concluyo con una nota positiva: lo que sabemos y que los psicópatas desconocen es que empatía + acción = poder, lo mismo que compasión + acción y verdad + acción.

Vazy Vlazna es coordinadora de Justice For Palestine Matters. Fue asesora de derechos humanos en la segunda ronda de las conversaciones de paz de Aceh (Indonesia) en Helsinki en 2005 y trabajó con las fuerzas de Paz de la ONU en Timor Este.
30
Sep
17

el modelo de astori y ministro basso para el uruguay

Genocidio encubierto

La privatización de la Salud Pública en México

escribe: Eva Cuervo / Rebelión

El neoliberalismo todo lo contamina, todo lo pervierte y en el área de la atención a la salud en instituciones públicas no es la excepción. Aunque el gobierno niega una y otra vez que no hay privatización en el sector salud (IMSS e ISSSTE), desde hace muchos años se rentan equipos médicos, se subrogan servicios a laboratorios y hospitales privados como el servicio de hemodiálisis a millones de derechohabientes, se crean las famosas APP (asociaciones público-privadas para construir hospitales)*, se otorgan a empresas contratos para atender las áreas de limpieza, servicios de ambulancias, lavado de ropa y vigilancia de los nosocomios, y en el 2015 se puso en práctica la prueba piloto para la atención integral de 15 mil diabéticos contratada por el IMSS, con la empresa IMS Health (Laurell, Asa Cristina. Rutas de privatización en salud. La Jornada. 5 agosto 2015). La reforma más perversa y criminal, que más daño causará a la población, está desde hace tiempo en marcha. Las víctimas: los derechohabientes y los trabajadores de la salud.
Miguel de la Madrid, en 1985 aplica el llamado “ajuste estructural” que redujo drásticamente el presupuesto de las unidades de salud. Pero es Carlos Salinas de Gortari en 1992 al crear el SAR (Sistema de Ahorro para el Retiro) el que sienta las bases para todas la Reformas posteriores en pensiones y la privatización de los servicios de salud pública. En el gobierno de Ernesto Zedillo en 1995 se aprueba la primera Reforma a la Ley del Seguro Social, en la cual se individualizan los fondos de pensiones y se establece que serán manejados por entidades financieras privadas conocidas como las AFORES (entra en vigor en1997). Vicente Fox crea el Seguro Popular supuestamente gratuito (en el cual, la atención es parcial y deficiente) en el 2004, éste contiene la semilla del seguro médico voluntario en la atención a la salud; para inscribirse se obliga al solicitante al pago anual de una cuota (prima) familiar, pagar la consulta y los medicamentos (de 1500 medicamentos, solamente alrededor de 500 son gratuitos) de las enfermedades que no estén en el paquete de servicios del Catálogo Universal de Servicios de Salud (CAUSES) estando excluidas las enfermedades más caras (en el 2015 los pacientes pagaron 43 millones 392 mil 35 pesos por enfermedades fuera del catálogo). La atención está dirigida a los más pobres que no cuentan con alguna protección (en el 2015 fueron inscritos 46.8 millones de personas, cifra inflada por el gobierno para desviar recursos), pero en realidad la atención es sólo en papel, discursos y publicidad, pues no tiene los recursos y la infraestructura para lograrlo y pocos son los atendidos. El asesino Felipe Calderón aporta la Reforma conocida como La Nueva Ley del ISSSTE en 2007 para aplicarle la misma receta de bancarrota del IMSS al ISSSTE y Enrique Peña Nieto crea el Seguro Nacional de Salud Universal que privará al pueblo de México del derecho a la salud, porque se limitará criminalmente el cuadro básico de enfermedades y reducirá aun más el presupuesto de IMSS e ISSSTE, porque se unificará en un solo fondo el presupuesto para salud de todas las instituciones involucradas (IMSS; ISSSTE, SSA, Seguro Popular, etc.). A pesar de la creación del Seguro Popular existen en nuestro país 18.7 millones que no poseen ningún tipo de seguridad en salud. La planificación y aplicación de estas reformas se hizo con la finalidad de dar el dinero público a los empresarios, llevar a la quiebra financiera a las dos instituciones, hacerlas inviables, justificar su incapacidad para continuar operándolas y abrir la puerta a las aseguradoras trasnacionales de seguros médicos, que desde hace tiempo esperan con ansia tan jugoso negocio, el plan es hacer lo mismo que hicieron con Pemex.

Después de 25 años de desmantelar al sistema de Salud Pública el deterioro es notorio. En la última evaluación hecha por la OCDE en el 2016 (www.oecd.org/mexico), concluye que México no cumple adecuadamente en la atención hospitalaria y lo ubica en el último lugar de esa organización, ya que por cada mil habitantes, ésta recomienda 3.3 médicos y 9.1 enfermeras y México con 120 millones habitantes sólo tiene 2.2 médicos y 2.6 de enfermeras; en cuanto a camas la recomendación es de 4.8 y en México hay 1.6. El gasto aprobado en salud para 2016 es el 6.3% del PIB, insuficiente al promedio de la OCDE que es de 9.3% . Los recortes constantes al presupuesto y el subejercicio detectado por la ASF (Auditoria Superior Federal) comprobaron que desde hace 9 años, parte del dinero asignado a salud es desviado criminalmente (Miranda, Juan Carlos. El subejercicio de recursos, en los sectores más “vulnerables”. La Jornada. 30 julio 2017) y este no llega a clínicas ni hospitales. El año pasado miles de millones de pesos no se entregaron a los sectores de educación, agricultura y salud, a éste último, no se le entregaron 8 mil millones de pesos. El cambio a UMAs sustituyendo al Salario Mínimo en el pago del Seguro de Enfermedad y Maternidad pagado por los empresarios (en el IMSS) o el gobierno federal (en el ISSSTE) trajo como consecuencia la reducción del 5% del presupuesto de este año. El tener menos recursos trae como resultado una mala o deficiente atención. Las carencias del sector salud son: hospitales en determinadas zonas geográficas, especialistas, médicos generales, enfermeras, medicamentos, ampliación del cuadro de medicamentos de ultima generación, instrumentos y materiales, camas de hospital, en suma presupuestos de acuerdo a las necesidades. El gobierno federal para seguirnos mintiendo y engañando en el 2016, gastó en publicidad 8 mil 500 millones de pesos 257% arriba de lo asignado, en tanto la Secretaria de Salud para hacernos creer que la atención en salud está mejor que nunca antes, gastó en publicidad 1,439 millones (Montalbo, Tania L. ¿Austeridad y ahorro?, el gobierno federal triplicó gasto en publicidad. Animal político. 1 de mayo 2017) tratando de disminuir los efectos de las protestas de los trabajadores del sector y evitar que trajeran como consecuencia el despertar de la población.

El gobierno, siguiendo la misma estrategia que utiliza con los maestros, presenta a los médicos junto con otros profesionales de la salud como blanco de difamación y escarnio, haciéndolos responsables de problemas que van más allá de sus responsabilidades y que caen exclusivamente en el ámbito institucional. Los trabajadores de la salud (poco más 410 mil del IMSS y 97 mil del ISSSTE) están conformados por médicos, enfermeras, trabajadoras sociales, laboratoristas, camilleros y administrativos que ante la crisis que viven, se han organizado en diferentes movimientos con presencia nacional, el movimiento YO SOY médico # 17 surge como respuesta ante la criminalización de los actos médicos y como apoyo a sus compañeros calumniados y encarcelados. El movimiento médico 22 de junio (Hdez. Navarro, Luis. La crisis del sector salud en México.wwwrompeviento.tv. 8/8/2016), el Movimiento Nacional de trabajadores del IMSS surgen ante la crisis que se vive en el sector salud, porque la propuesta del gobierno federal de Peña Nieto de la homologación de los servicios del sector salud, traerá como consecuencia la desaparición del contrato colectivo de los trabajadores del instituto, afectando sus derechos laborales y la pérdida del sistema de pensiones en México (Castillo Y. Lizbeth. Todo está listo para privatizar al sector salud en cinco años http://www.saludiario.com. 10 enero 2017). Actualmente en el IMSS se subroga el 30% de los servicios, hasta ahora han sido despedidos 10 mil trabajadores y denuncian que con las acciones que pretenden instrumentar despedirán al 60 % de los trabajadores, utilizando diferentes tretas, como por ejemplo para justificar ante los derechohabientes la subrogación de los servicios a laboratorios privados, dan una mala atención por falta de personal, porque perversamente transfirieron a trabajadores de esos departamentos a otras clínicas, ubicándolos en muchas ocasiones en otros departamentos diferentes a su especialidad (Vergara, Rosalia. Privatización del IMSS pone en riesgo la salud de 71 millones de mexicanos: PT. Proceso. 16 dic. 2016). El sindicato cómplice de las autoridades federales no solamente pone oídos sordos ante las quejas y denuncias de los trabajadores, sino que incluso bloquea su propia defensa. El movimiento 22 de junio realizó un paro nacional en el 2016, en esa fecha se realizaron marchas en 63 ciudades que fueron acompañados por los maestros de la CNTE. Este movimiento tiene dos objetivos, primero que se respete el derecho a la salud de los derechohabientes, segundo que se reconozcan las carencias extremas de los recursos materiales y humanos que imposibilitan dar una atención de calidad y que se termine la criminalización del acto médico.

Lo que está en el trasfondo del Seguro Nacional de Salud Universal de Peña Nieto, es el nuevo cuadro básico de enfermedades, en donde quedan fuera las enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes, trastornos de riñón, hipertensión arterial y otras, los medicamentos y las cirugías tendrán un costo. Quedarán solamente enfermedades menores como gripes, dolores estomacales, dolores de cabeza etc. (Gzz. Melgarejo, Virginia. La perversa reforma al sistema de salud. La Jornada de Oriente. 2 de julio 2015). El IMSS, el ISSSTE, SSA, las clínicas de PEMEX, ISSFAM (Fuerzas Armadas de México), hoy tienen la obligación de atender a sus derechohabientes de cualquier enfermedad que padezcan y otorgarles todos los tratamientos y medicamentos que requieran para recuperar la salud. Con la reforma de Peña Nieto lo que pretenden es un crimen contra toda la población mexicana, quieren que la atención a la salud sea la misma que tienen los norteamericanos (Moore, Michael.“Sicko”. YouTube. 2007. documental sobre la atención en salud de EU y otros países), que son el único país de los llamados del primer mundo, que no proporcionan a su población gratuitamente la atención a la salud ( los costos en salud en cada país son cubiertos con los impuestos que pagan todos los ciudadanos, en algunos países ya han iniciado recortes) y obliga a sus ciudadanos a la compra de seguros de salud tramposos, ineficientes y caros con plantillas de médicos corrompidos por el sistema de promoción y las grandes farmacéuticas en donde la salud y la vida de sus asegurados es lo que menos les importa, pero recordemos que en México se pagan los salarios más bajos de Latinoamérica, Europa y EU y la mayoría no podrá comprarlos, con lo cual cientos de miles morirán por falta de atención médica (genocidio de estado por decisión política). Y la clase media desaparecerá en poco tiempo, porque en un principio podrán comprar un seguro, pagar deducibles, pero en enfermedades costosas y largas, el limite de la cobertura pronto llegara a su fin y de ahí en adelante, se verán en la necesidad de vender lo que tengan para enfrentar la enfermedad (cada año por lo menos 650 mil norteamericanos se declaran en quiebra o bancarrota teniendo como primera causa, su incapacidad para pagar las cuentas médicas). Como negocios (las ganancias son su prioridad), a las aseguradoras no les convienen los enfermos crónicos, los adultos mayores y los pobres y precisamente son todos ellos, los que más requieren de atención médica y no la recibirán o ésta será deficiente esto es lisa y llanamente darwinismo social. ¿Este será el motivo para que todo el pueblo de México reaccione y los echemos del poder? (en el IMSS hay 62.161 millones de derechohabientes, ISSSTE 12.984 datos 2016; Pemex 0.764, ISSFAM 1.119 datos 2013 INEGI), ojalá así sea, ya que somos alrededor de 77 millones los afectados. La destrucción en todos los niveles de la vida de los grandes capitalistas neoliberales en México y el mundo es alarmante. No les basta los más de 30 mil desaparecidos, los casi 300 mil ejecutados del año 2000 a la fecha, envenenar nuestra comida, nuestra agua, nuestro aire, hacernos el país con más obesos (70%) y diabéticos, acortando para las nuevas generaciones el promedio y la calidad de vida y para colmo nos quitan la atención médica. ¡Ya basta! ¡Fuera escoria humana! Conquistemos el derecho a la salud integral (social, física y psicológica) de todo el pueblo de México. Rehabilitemos los daños causados y que todos los mexicanos, pobres o ricos, tengamos el derecho sin ningún distingo, de la más completa atención a la salud sin cobro alguno.

 

* El 10 de marzo del año en curso José Antonio Meade informa que se contempla la construcción de 16 hospitales en asociación público-privada (APP): cuatro en el IMSS y 12 en el ISSSTE pagando este último por pago en asesorías 19 millones de pesos a Evercore y el IMSS 52 millones a Currie&Brown (Leal F. Gustavo. Si no es“universalidad”, ¿qué es? La Jornada 15 de julio 2017).



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