Author Archive for Victor Bagnuoli

17
Jul
19

Bolsonaro fascista …

Las mentiras de Bolsonaro


escribe: Jean Wyllys Blog de Jean Wyllys

¿Es fascista el gobierno de Bolsonaro? A la vista de su antisemitismo, presión a la prensa y persecución de disidentes políticos, un ex Diputado a la cámara de representantes brasileña sostiene que no hay duda de que esto es así.

Bolsonaro lidera un gobierno de mentira. De mentiras. Fue elegido a través de una campaña basada en fake news (noticias falsas), insultos a opositores y discursos de odio contra las comunidades LGBT, mujeres, quilombolas y comunistas.

Cuando asumió la presidencia de la República, Jair Bolsonaro decidió gobernar el país con los mismos ingredientes y rodearse de gente tan mal carácter con el propósito de llevar a cabo su programa de corte fascista.

Aunque la prensa seria brasileña todavía recela de usar esta palabra (e incluso de utilizar la expresión “gobierno de extrema derecha” utilizada por la prensa europea para referirse al gobierno de Bolsonaro), la verdad es que el país está bajo un gobierno de corte fascista.

Si antes faltaban dos elementos –el antisemitismo y el uso del aparato estatal, especialmente la policía, para callar a la prensa y perseguir a la disidencia política– para caracterizar a Bolsonaro y sus aliados como fascistas de una vez por todas, ahora ya no:

1) La página web del ejército brasileño y su perfil oficial en Twitter decidieron rendir homenaje y tratar como “mártir” al nazi Eduard Ernest Thilo Otto Maximilian von Westernhagen, condecorado por Hitler y asesinado en Brasil por miembros de Colina, un grupo de resistencia a la dictadura militar y su terrorismo de Estado.

El movimiento nazi no solo se basaba en la idea de “higiene racial”, sino también en la idea de “corrección sexual”. Este movimiento exterminó a unos diez millones de personas durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945); De estos, seis millones eran judíos y el resto eran homosexuales, gitanos y comunistas.

El homenaje que el ejército brasileño rinde a un oficial condecorado por el líder (el füher) de este movimiento monstruoso es más que una provocación a la memoria de sus víctimas: es un antisemitismo no disimulado.

Me encantaría saber qué piensan los miembros de la comunidad judía que votaron por Bolsonaro de este homenaje a los nazis por parte del ejército brasileño (muchos incluso se rieron de su insulto a los quilombolas en el club Hebraica en Río de Janeiro). Pero independientemente de la respuesta, ya sabemos cómo acabó el antisemitismo de los nazis en Europa a principios de los años 40.

2) Desenmascarado en su conspiración contra el ex presidente Lula y la democracia brasileña cuando juez de la operación Lava Jato, denunciado por The Intercept, el ministro de Justicia de Bolsonaro, Sergio Moro, decidió utilizar a la Policía Federal para intentar intimidar al periodista, ganador del premio Pulitzer, Glenn Greenwald, editor del prestigioso sitio de noticias, y para perseguirme a mí desde una teoría conspirativa mentirosa.

El portavoz de la noticia de que la Policía Federal se prestará a este deplorable papel es el sitio de extrema derecha, O Antagonista, una especie de alcantarilla brasileña, fábrica de noticias falsas y destrucción de la reputación a través de mentiras, que muchas veces camina al filo del chantaje a figuras públicas.

Fue O Antagonista quien difundió que la Policía Federal, bajo la dirección de Sergio Moro, solicitó al COAF (el Consejo de Control de Actividades Financieras) la actividad bancaria de Greenwald. También informó la semana pasada sobre la petición de José Medeiros, un diputado de perfil muy bajo en la Cámara Federal y miembro de la base del gobierno, que solicita que la Policía Federal investigue la falsedad de que yo habría vendido mi mandato a Greenwald para que éste, a su vez de lo diese a su esposo, el diputado David Miranda.

¡Genial! Que la policía federal lo investigue. Si la investigación es seria, si la Policía Federal no recurre a los métodos utilizados por Moro durante la Lava Jato, es decir, a la “lawfare”, a la fabricación de “pruebas”, a la mentira descarada; si la Policía Federal actúa como una institución honesta y republicana, no encontrará nada que demuestre un teoría conspirativa tan mentirosa.

Y luego –a diferencia del rector de la Universidad Federal de Santa Catarina, Luiz Carlos Cancelier, quien se suicidó en 2017 después de ser acusado de corrupción y encarcelado injustamente por la Policía Federal– presentaré una demanda contra el Estado brasileño por daños morales y materiales causados contra mí y mi familia por un valor tres veces superior al que me acusan falsamente de haber vendido mi mandato. El diputado José Medeiros, que solicitó la investigación, tampoco se escapará de pagar la reparación de los daños morales que me causa.

El Estado brasileño y la Policía Federal son conscientes de cuáles fueron los verdaderos motivos que me llevaron a abandonar el país. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) les facilitó un informe contundente sobre las amenazas de muerte muy graves que sufrimos mi familia y yo, y exigió una medida de precaución para protegernos que, al igual que las anteriores denuncias formales que yo había hecho, fue ignorada.

Si la Policía Federal – que no hizo nada para investigar las amenazas de muerte, aunque sabía que yo vivía bajo la escolta de la Policía Legislativa por determinación del alcalde, Rodrigo Maia, quien ignoró las recomendaciones de protección de la CIDH de la OEA –decide ahora gastar los recursos públicos en una investigación motivada por una teoría conspirativa mentirosa divulgada por un perfil apócrifo de Twitter, eso demuestra que esta policía no es bien intencionada.

De ahora en adelante, estaré en contacto con todas las organizaciones internacionales de derechos humanos. Denunciaré formalmente esta persecución política, primero ante la CIDH de la OEA y, si es necesario, presentaré el caso ante la Corte. El mundo democrático conocerá esta persecución política.

De este lado, nadie ignora que esto es un intento de desviar la atención pública de los crímenes cometidos por Sergio Moro como juez de la Lava Jato, denunciado por The Intercept. Levantar una cortina de humo.

Me gustaría que el juez Moro entregara su teléfono móvil a una investigación seria que podría confirmar o no lo que alega The Intercept. Lo mismo sugiero a los fiscales del Ministerio Público Federal que integraron la operación Lava Jato.

A la prensa brasileña seria le pregunto: ¿hasta cuándo seguirán encubriendo las mentiras recurrentes y las calumnias emitidas por el Presidente de la República y sus tres hijos contra mí? ¿Cuándo se abordará el tema con la contundencia que debe abordarse? ¿Hasta cuándo fingirán no darse cuenta de que Moro está intentando intimidar a Greenwald y que eso termina por intimidar a toda la prensa libre?

Me gustaría saber si los bolsonaristas idiotas en las redes sociales no se cansan de creer en la fantasía de que me van a arruinar con las mentiras que difundieron contra mí. Esta es la quinta mentira que han puesto en circulación desde que me fui de Brasil, ¡y yo sigo en pie!

Y, finalmente, a las cloacas que se llenan de noticias que chantajean a los ministros del Tribunal Superior Federal (STF) con sus falsas noticias y el “periodismo” de distorsiones y teorías de la conspiración, me gustaría sugerirles que ofrecieran voluntariamente el secreto fiscal y bancario de sus miembros, para demostrar así que todos los recursos que gastan en su intento de destruir la reputación de cualquiera que se oponga al fascismo de Bolsonaro están motivados única y exclusivamente por sus afinidades ideológicas.

El que nada debe, nada teme.

Jean Wyllys es periodista y profesor universitario; diputado federal por el PSOL-RJ, se exilió al llegar al poder Bolsonaro por su condición de homosexual y defensor de los derechos LGTBI.

15
Jul
19

Elecciones de octubre en Uruguay

Confrontar al bloque conservador

escribe: Hugo Acevedo, Analista

El desenlace de la comparecencia a las urnas para elegir candidatos presidenciales celebrada el domingo 30 de junio, conformó un mapa político realmente desafiante para el oficialismo frenteamplista, que deberá trabajar mucho más de la cuenta para posicionarse bien para octubre y eventualmente ganar, tal vez con la soga al cuello, en noviembre.

Es claro que, a primera vista, la baja votación del Frente Amplio en una elección naturalmente no obligatoria, convoca a razonables reacciones de inquietud y preocupación.

No es secreto que el FA no quemó las naves en esta instancia, desistiendo de la posibilidad de realizar prédicas y mensajes de tono confrontativo y hasta limitó al mínimo la emisión de pautas publicitarias en los medios masivos de comunicación.

Tampoco es improbable que muchos votantes hayan sufragado en la interna de otras colectividades. Eso podría explicar, por ejemplo, el contundente triunfo de Talvi sobre Sanguinetti, que rompió con todos los pronósticos.

Pese a que en este caso fueron cuatro los frenteamplistas que se disputaron el derecho a alzarse con la candidatura de la fuerza política, la campaña fue igualmente de guante blanco y apostó siempre a la unidad más que al intercambio de ideas y propuestas.

Obviamente, no debería pasarse por alto que el oficialismo, además del lógico desgaste que supone el ejercicio de tres gobiernos consecutivos, debe procesar un compulsivo relevo generacional, provocado por la ausencia en la competencia de sus máximos referentes: el presidente Tabaré Vázquez, el ex presidente José Mujica y el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori.

Si bien la gran fortaleza de la izquierda sigue siendo que posee un programa único de gobierno a diferencia de lo que sucede en otros partidos, el imperativo que impone la hora es movilizar a toda su militancia y trabajar políticamente para confrontar a la derecha.

Es claro que el bloque más recalcitrantemente conservador salió fortalecido de la jornada del 30 de junio, con el abrumador triunfo de los sectores más reaccionarios de los partidos tradicionales, la buena votación del ultra-derechista Cabildo Abierto y la virtual desaparición del Partido Independiente de la escena política.

Los resultados permiten avizorar el armado de una coalición conservadora, integrada por el nacionalista Luis Lacalle Pou, por el colorado pro-mercado Ernesto Talvi y por el militar Guido Manini Ríos, entre otros.

Como es notorio, Lacalle Pou representa la opción más derechista dentro del Partido Nacional, que superó por amplio margen al «renovador» Juan Sartori y al filo wilsonista Jorge Larrañaga.

Sin embargo, tal vez lo que los observadores políticos consideren una virtud del aspirante blanco pueda volverse en su contra: su decisión de nominar la misma noche del 30 a su candidata a vice, designación que recayó en la también herrerista Beatriz Argimón.

Con ese autoritario golpe de timón, Lacalle Pou ignoró olímpicamente la opinión de sus competidores en la interna, particularmente a Juan Sartori, que ocupó el segundo lugar.

Bien se sabe que el electorado del joven empresario está integrado por desencantados de la política que, aparentemente, no se distinguen ciertamente por su lealtad partidaria.

Sólo el tiempo permitirá establecer si esa definición de Lacalle Pou fue acertada o si puede volverse en su contra. Nadie puede asegurar que los adherentes a Sartori sufragarán dentro del lema, luego de la fratricida guerra sucia que caracterizó a la interna blanca durante la campaña.

La votación en el Partido Colorado arrojó interesantes conclusiones, por la contundente victoria de Ernesto Talvi, un candidato recién llegado a la política activa pero históricamente ligado a la figura de Jorge Batlle, recordado por haber encabezado el peor gobierno de la historia reciente.

Pese a sus permanentes alusiones a José Batlle y Ordóñez, Talvi no es batllista y sí un economista aliado estratégicamente al gran capital y a las corporaciones empresariales. Desde ese punto de vista, su elección representa un giro más a la derecha en la centenaria colectividad de Rivera.

El tercer factor que debe convocar a la inquietud es la buena votación de Cabildo Abierto, el flamante partido fundado y liderado por el ex comandante en Jefe del Ejército Guido Manini Ríos.

Se trata de un nuevo conglomerado conservador con impronta castrense, que bien puede transformarse en juez de la contienda de noviembre haciendo pesar los intereses corporativos de la denominada familia militar y de los peores reaccionarios de extracción pro-golpista.

Por supuesto, el primer desafío para las fuerzas progresistas será reflexionar -con sentido de autocrítica- sobre la magra votación del 30 de junio y armar una potente batería programática de cambios capaz de volver a entusiasmar a los uruguayos, con particular énfasis en los denominados desencantados.

La estrategia pasa por advertir a la ciudadanía que votar al bloque derechista significará un retroceso en materia de derechos adquiridos y un riesgo potencial de reproducir las mismas condiciones históricas que condujeron al país a la dramática debacle de 2002, tal cual sucedió en Argentina y Brasil.

15
Jul
19

La “opo” berreta del Uruguay …

NOTAS DE LA CAMPAÑA

Desafinadas

El herrerismo y su conocida pesadilla: OCTUBRE FRENTEAMPLISTA !!

escribe: Juan Raúl Ferreira

Terminada la campaña de las internas, se está en el entretiempo de culminar los procesos, de elección de vice y los programas únicos de gobierno. El Partido Nacional (PN) ya tiene vice desde esa noche. El Frente Amplio (FA) tiene programa único desde antes de las internas. Luego se lanza la carrera por la presidencia. Sin embargo, estas particulares internas permiten ya tomar nota de algunas cosas que la elección presidencial heredará de la contienda interna de cada partido.

Se confirma una tendencia de otras internas anteriores, en las que el FA vota bajo y gana la elección. El PN entra primero y pierde en primera y segunda vuelta (en 2004 perdió en primera vuelta).

El FA no esperaba mayoría en las internas y concentró muchos esfuerzos para la final (o semifinal) de octubre. Pero su votación estuvo por encima de lo esperado. Sin embargo, al conocerse el resultado, de los cuarteles generales de los 15 partidos que participaron, en el único se respiraba clima de alegaría y festejo fue en el del Frente.

En el Partido Colorado (PC) se veía alegría incontenible en los votantes de Talvi y cero en los de Sanguinetti. Este, que se presentó como una mera formalidad, dos veces presidente, perdió contra Ernesto Talvi con 32% contra 57%. Y el PC no tuvo la suba electoral relativa que esperaba el expresidente. Por el contrario, bajó de 16% a 13%.

En el PN, el candidato triunfador nombró a la vice esa misma noche. Mujer y de su sector. Problema resuelto. Pero la razón no respondía a la concordia interna, sino a evitar enfrentamientos.

Larrañaga, hasta hace poco seguro segundo, entró en enfrentamiento por ese lugar con Sartori. Perdió. Pero ya 48 horas antes de la elección dijo que no piensa hablar ni “negociar nada con él.”

Quizás ello explique que en la sede del Frente (Huella de Seregni) había abrazos fraternos entre los tres precandidatos no elegidos junto al ya candidato de todos: Daniel Martínez. Mientras tanto, en la sede del partido más votado, hubo poco empujón para la “jurisprudencia” reciente, pero tras discurso equilibrado del candidato ganador, los precandidatos ni se dieron la mano y hubo desde dirigentes llorando (no de emoción) y muchos otros manteniendo lejos a los aspirantes entre sí.

Daría la impresión de que el PN tuvo una buena noche como inicio de cuatro meses terribles. El martes ya salieron a luz. En TNU el exlegislador Alem García -que ha dicho ser quien trajo a Sartori a Uruguay para que fuera presidente- largó acusaciones internas y externas muy graves. Aclaró que de ninguna de ellas tenía pruebas. Veamos algunos ejemplos de esta muestra de los 120 días que quedan antes de la elección.

Dijo que su propio partido había “ninguneado” a Sartori (la palabra es mía, el concepto de él) y que este debió haber ganado si no fuera por la campaña anti-Sartori de sus propios compañeros. Agregó: “Se dice en corrillos”, y a él le había llegado por fuentes confiables, que el FA, con la complacencia del PN, había mandado a sus militantes a votar por Lacalle en la interna. Explicaba con ello el triunfo de Lacalle sobre Sartori. O sea, a Sartori el Frente no le ganaba, a Lacalle sí. Tampoco ocultó su falta de entusiasmo en que la candidata Argimón evitara que la fórmula no fuera toda de un sector.

¿Cómo hace un presidente para presidir un gobierno sin mayorías parlamentarias si ni siquiera logra unidad en su propia colectividad? Eso no es todo. El candidato Luis anuncia sus tres primeros ministros y de inmediato dice que comenzarán las negociaciones con el resto del PN por un programa único. Y esos ministros ¿qué política van a aplicar si aún no hay programa? ¿Ministros primero, programa después? La vieja repartija que tanto combatió el wilsonismo.

El propio Dr. Sanguinetti dijo que su segundo gobierno fue de coalición. Exacto. El primero no. Porque vivía Wilson y su política de alianzas apuntaba en otra dirección. Queda agua por correr debajo del puente, pero pasó lo que antes dijimos que ocurriría.

14
Jul
19

Uruguay en el camino electoral …

Uruguay hacia las elecciones nacionales

El escritor y periodista uruguayo-ecuatoriano Kintto Lucas nos deja su análisis de la realidad electoral de nuestro país, desde una perspectiva técnica, tomando distancia de sus preferencias políticas e ideológicas. Los posibles caminos hacia octubre.

escribe: Kintto Lucas

Foto: Revista Martes

En Uruguay todo el mundo sabe de fútbol, todo el mundo sabe de política, todo el mundo sabe de todo y todo el mundo cree que son mejores en todo, todo el mundo siempre tiene la razón, y la culpa, claro está, es de los otros, hasta que se demuestre lo contrario. Cuando se demuestra lo contrario pasan al otro extremo y creen ser peores en todo. Eso, cuando se da en el medio político puede llevar a situaciones en que no se hace ni se tolera la autocrítica. Eso es lo que volví a ver estos días por Montevideo. La campaña para las elecciones internas y los análisis posteriores, en gran parte están marcados por esa realidad.

Si partimos de las elecciones internas, podemos ver que el Frete Amplio tendrá muchas dificultades para ganar las elecciones nacionales sino conforma una “oferta” electoral que represente a sectores que vayan de la centro-derecha a la izquierda.

Los partidos tradicionales ganaban las elecciones cuando mostraban una oferta variada en la que se mostraba un abanico que iba desde la derecha más retrógrada, pasando por el centro y llegando a un “progresismo”.

Cuando ese “progresismo” se fue hacia el Frente Amplio y se terminó la “variedad”, dejaron de ganar las elecciones. Entonces fue el FA el que empezó a mostrar esa variedad con un abanico que va de la centro-derecha hacia la izquierda. Así, el Frente logró aglutinar sectores variados y atrajo a votante variados. Eso permitió, entre muchas otras cosas claro está, que se ganaran tres elecciones consecutivas. Pero esa variedad electoral, para seguir ganando elecciones necesita un equilibrio. Una parte del equilibrio es el programa común en el que todos los sectores se ponen de acuerdo. Otro elemento fundamental es lo simbólico, la imagen que se hacen los electores del Frente Amplio.

Cuando la gente empieza a percibir o creer, con elementos objetivos o sin ellos, que la balanza se está torciendo mucho hacia uno de los polos, sea el que sea, puede decidir votar a otro sector. En ese sentido es un error creer que yendo hacia la derecha se logra atraer más gente, ya que por izquierda los votantes no dejará de votar al FA.

Peor es, cuando la gente empieza a creer que todos los sectores del Frente son iguales, incluso más allá de lo ideológico, porque se ha construido una imagen en ese sentido.

Un dato de la realidad actual nos muestra que los partidos tradicionales han construido una imagen de variedad para una segunda vuelta y siguen trabajando en eso. Aunque se diga que algunos están enemistados, a la hora del té, con la coyuntura actual internacional y nacional, se juntan. Sanguinetti, zorro viejo de la política, que siempre fue muy sectario, sabe que este es el momento de disputar la hegemonía al Frente Amplio, entonces puso sobre la mesa la carta de la “coalición”. En el Partido Nacional también saben que para ganar al Frente Amplio en la segunda vuelta, primero tiene que perder por un porcentaje aceptable en la primera vuelta y segundo, construir una coalición clara. Ya no sumar apoyos, sino mostrar que su gobierno va ser de un “Frente” (coalición) no de un partido.

En ese sentido, esa posible “coalición” en principio muestra una variedad que va desde la ultra derecha, pasando por sectores de centro, tecnócratas modernos, políticos tradicionales anquilosados y sectores de “cambio” (que no quiere decir progresistas sino que dan una imagen subjetiva de cambio) hacia sectores jóvenes y populares.

Incluso en la primera vuelta el Partido Nacional va a mostrar esa variedad que va desde político “anquilosado y retrogrado” como Larrañaga, pasando por un Lacalle “ya serio y con imagen de presidenciable real” y llegando a un personaje con imagen de “cambio y de ganador” casi como un jugador de fútbol que triunfa en Europa. No es la variedad de derecha a izquierda pero simbólicamente se muestra una imagen de variedad que sirve electoralmente.

Al Frente Amplio, ponerse a pelear por la vicepresidenta no le aporta en nada, tampoco aporta censurar a quienes discrepan.

Si en las elecciones nacionales, el Frente muestra que los candidatos de las distintas listas son todos parecidos, más allá del género, sus discursos similares, su imagen muy parecida, así un sector marque diferencia, si la campaña presidencial se centra en disputar un espacio hacia la derecha y no enfatiza en que la disputa está en dos modelos de país diferentes, corre el riesgo de ganar la primera vuelta por un escaso porcentaje y perder en la segunda vuelta.

13
Jul
19

Elecciones de OCTUBRE en Uruguay …

Confrontar al bloque conservador

Resultado de imagen para marea frenteamplista

escribe: Hugo Acevedo / analista

El desenlace de la comparecencia a las urnas para elegir candidatos presidenciales celebrada el domingo 30 de junio, conformó un mapa político realmente desafiante para el oficialismo frenteamplista, que deberá trabajar mucho más de la cuenta para posicionarse bien para octubre y eventualmente ganar, tal vez con la soga al cuello, en noviembre.

Es claro que, a primera vista, la baja votación del Frente Amplio en una elección naturalmente no obligatoria, convoca a razonables reacciones de inquietud y preocupación.

No es secreto que el FA no quemó las naves en esta instancia, desistiendo de la posibilidad de realizar prédicas y mensajes de tono confrontativo y hasta limitó al mínimo la emisión de pautas publicitarias en los medios masivos de comunicación.

Tampoco es improbable que muchos votantes hayan sufragado en la interna de otras colectividades. Eso podría explicar, por ejemplo, el contundente triunfo de Talvi sobre Sanguinetti, que rompió con todos los pronósticos.

Pese a que en este caso fueron cuatro los frenteamplistas que se disputaron el derecho a alzarse con la candidatura de la fuerza política, la campaña fue igualmente de guante blanco y apostó siempre a la unidad más que al intercambio de ideas y propuestas.

Obviamente, no debería pasarse por alto que el oficialismo, además del lógico desgaste que supone el ejercicio de tres gobiernos consecutivos, debe procesar un compulsivo relevo generacional, provocado por la ausencia en la competencia de sus máximos referentes: el presidente Tabaré Vázquez, el ex presidente José Mujica y el ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori.

Si bien la gran fortaleza de la izquierda sigue siendo que posee un programa único de gobierno a diferencia de lo que sucede en otros partidos, el imperativo que impone la hora es movilizar a toda su militancia y trabajar políticamente para confrontar a la derecha.

Es claro que el bloque más recalcitrantemente conservador salió fortalecido de la jornada del 30 de junio, con el abrumador triunfo de los sectores más reaccionarios de los partidos tradicionales, la buena votación del ultra-derechista Cabildo Abierto y la virtual desaparición del Partido Independiente de la escena política.

Los resultados permiten avizorar el armado de una coalición conservadora, integrada por el nacionalista Luis Lacalle Pou, por el colorado pro-mercado Ernesto Talvi y por el militar Guido Manini Ríos, entre otros.

Como es notorio, Lacalle Pou representa la opción más derechista dentro del Partido Nacional, que superó por amplio margen al «renovador» Juan Sartori y al filo wilsonista Jorge Larrañaga.

Sin embargo, tal vez lo que los observadores políticos consideren una virtud del aspirante blanco pueda volverse en su contra: su decisión de nominar la misma noche del 30 a su candidata a vice, designación que recayó en la también herrerista Beatriz Argimón.

Con ese autoritario golpe de timón, Lacalle Pou ignoró olímpicamente la opinión de sus competidores en la interna, particularmente a Juan Sartori, que ocupó el segundo lugar.

Bien se sabe que el electorado del joven empresario está integrado por desencantados de la política que, aparentemente, no se distinguen ciertamente por su lealtad partidaria.

Sólo el tiempo permitirá establecer si esa definición de Lacalle Pou fue acertada o si puede volverse en su contra. Nadie puede asegurar que los adherentes a Sartori sufragarán dentro del lema, luego de la fratricida guerra sucia que caracterizó a la interna blanca durante la campaña.

La votación en el Partido Colorado arrojó interesantes conclusiones, por la contundente victoria de Ernesto Talvi, un candidato recién llegado a la política activa pero históricamente ligado a la figura de Jorge Batlle, recordado por haber encabezado el peor gobierno de la historia reciente.

Pese a sus permanentes alusiones a José Batlle y Ordóñez, Talvi no es batllista y sí un economista aliado estratégicamente al gran capital y a las corporaciones empresariales. Desde ese punto de vista, su elección representa un giro más a la derecha en la centenaria colectividad de Rivera.

El tercer factor que debe convocar a la inquietud es la buena votación de Cabildo Abierto, el flamante partido fundado y liderado por el ex comandante en Jefe del Ejército Guido Manini Ríos.

Se trata de un nuevo conglomerado conservador con impronta castrense, que bien puede transformarse en juez de la contienda de noviembre haciendo pesar los intereses corporativos de la denominada familia militar y de los peores reaccionarios de extracción pro-golpista.

Por supuesto, el primer desafío para las fuerzas progresistas será reflexionar -con sentido de autocrítica- sobre la magra votación del 30 de junio y armar una potente batería programática de cambios capaz de volver a entusiasmar a los uruguayos, con particular énfasis en los denominados desencantados.

La estrategia pasa por advertir a la ciudadanía que votar al bloque derechista significará un retroceso en materia de derechos adquiridos y un riesgo potencial de reproducir las mismas condiciones históricas que condujeron al país a la dramática debacle de 2002, tal cual sucedió en Argentina y Brasil.

09
Jul
19

DDHH y el fascismo golpista de Uruguay en tribunales de Italia …

Política

FESTEJEN URUGUAYOS … FESTEJEEEEENNNNNN !! MIENTRAS los BLANCOS y COLORADOS de SANGUINETTI y LACALLE,les VOTARON la LEY DE IMPUNIDAD; EL GOBIERNO del FRENTE AMPLIO los DENUNCIÓ en las CORTES PENALES y de DDHH en ITALIA: Plan Cóndor: Uruguay da vuelta juicio en Roma y logra prisión perpetua para trece represores

PARA AQUELLOS QUE SEMBRARON DUDAS SOBRE EL F.A Y TABARÉ VÁZQUES, AHORA CÁLLENSE sres. DE DERECHA PROTECTORES DE LOS FASCISTAS: El gobierno destacó que los legajos de los represores debidamente reproducidos fueron los «pilares» de la decisión del Tribunal italiano. Ultima actualización Jul 9, 2019 0113Compartir

Tras la orden del presidente Tabaré Vázquez, y a instancia del secretario de Presidencia, Miguel Ángel Toma, los legajos debidamente reproducidos y aportados al proceso en la etapa de apelación fueron los pilares de la decisión del Tribunal de Apelaciones italiano para revocar la sentencia de primera instancia y condenar a todos los procesados, dijo el prosecretario, Juan Andrés Roballo, a la Secretaría de Comunicación Institucional.

Este lunes 8 se conoció la sentencia de segunda instancia que condena a cadena perpetua a un exjerarca civil de la dictadura y doce militares uruguayos por delitos de lesa humanidad cometidos contra ciudadanos de nacionalidad italiana, en el marco del Plan Cóndor.

En primera instancia, solamente uno de los trece acusados había sido condenado y la acción de la Presidencia de la República en la Justicia italiana accionó la apelación. La condena a cadena perpetua abarcó en total a 24 represores sudamericanos procesados por la desaparición y muerte de 23 opositores de origen italiano en el marco del Plan Cóndor.

Los jueces de la Corte de Apelación de Roma consideraron a un grupo de militares y policías de Uruguay, Bolivia, Chile y Perú responsables del operativo militar pactado entre las dictaduras sudamericanas en los años 70 y 80 para secuestrar y ejecutar a los disidentes.

En diálogo con la Secretaría de Comunicación Institucional, Roballo indicó que las sentencias de los tribunales uruguayos y los legajos aportados en la apelación, que llevó a Italia Toma por orden del presidente Vázquez, «construyeron los pilares de la decisión del Tribunal de Apelaciones para revocar la sentencia de primera instancia y condenar, ahora sí, a todos los procesados». Roballo destacó el trabajo permanente de las organizaciones sociales y políticas en materia de derechos humanos.

«Relación directa con Astiz»

El gobierno difundió ayer en un comunicado un resumen de la sentencia de segunda instancia por los crímenes del Plan Cóndor contra víctimas uruguayas La sentencia de apelación pronunciada ayer por crímenes de lesa humanidad, de los cuales fueron víctimas durante la dictadura cívico-militar, entre 1976 y 1978, ciudadanos italianos y uruguayos, invierte totalmente la sentencia de primera instancia en la cual 13 imputados habían sido absueltos y uno solo condenado.

En esta segunda instancia, fueron condenados a prisión perpetua todos los imputados por homicidios agravados, a saber: Juan Carlos Blanco, José Gavazzo Pereira, José Ricardo Arab Fernández, Jorge Alberto Silveira Quesada, Ernesto Avelino Ramas Pereira, Gilberto Valentín Vázquez Bisio, Ricardo José Medina Blanco, Luis Alfredo Maurente Mata, José Felipe Sande Lima, Ernesto Soca, Pedro Antonio Mato Narbondo, Jorge Tróccoli Fernández y Juan Carlos Larcebeau Aguirregaray.

El presente fallo, agrega el gobierno, «constituye un resultado óptimo de justicia y reconstrucción de la verdad sobre la modalidad con la que las fuerzas represivas de la dictadura golpeaban a las fuerzas democráticas y a los disidentes políticos».

«La decisión adoptada por los jueces de segunda instancia representa, además, una respuesta de justicia para los familiares de las víctimas y para las instituciones y la sociedad uruguaya en su conjunto, en la medida en que todos los imputados fueron considerados responsables de los secuestros y de los homicidios de los que fueron acusados».

Destaca que entre los condenados está el «exjefe del S2 (servicio de inteligencia) del Fusna, Jorge Tróccoli Fernández, escapado en 2007 para evitar el proceso en Uruguay». Agrega que el proceso de apelación «logró demostrar que en la fase de planificación de los homicidios consumados de mayo a octubre de 1978 por personal de la Armada uruguaya, en acuerdo con la ESMA argentina, Tróccoli tuvo un rol central» y que «en la fase ejecutiva, el acusado desempeñó funciones de conexión y coordinación de las operaciones en la ESMA de Buenos Aires y, contemporáneamente, en la plana mayor de la Armada uruguaya y en el S2 del Fusna».

«El proceso de apelación hizo, además, emerger una relación directa con el genocida argentino Alfredo Astiz», agrega el comunicado. «Entre los condenados hay también oficiales de la Oficina III del SID, acusados de haber asesinado y hecho desaparecer militantes del PVP en 1976, entre los cuales se encuentra el represor José Gavazzo. El proceso de apelación y las nuevas pruebas en su contra han demostrado que Gavazzo, en 1976, dirigía desde Uruguay las operaciones denominadas Cóndor como jefe.

Una documentación irrefutable, considerada por la Corte de Roma ´relevante y nueva´». El resultado procesal fue fruto del esfuerzo y trabajo colectivo de la Presidencia de la República Oriental del Uruguay, como parte civil, en la persona del secretario de la Presidencia, Miguel Ángel Toma, y del abogado representante de nuestro país, Andrea Speranzoni.

Asimismo, han cumplido una gran labor la Fiscalía General de Roma y la Fiscalía Ordinaria de Roma, en las personas de los fiscales Tiziana Cugini y Francesco Mollace. Un resultado judicial que conjuga justicia y memoria colectiva. Ahora es necesario asegurar el resultado obtenido a través de la probable y última instancia, constituida por el eventual juicio en la Corte de Casación (equivalente a la Suprema Corte de Justicia).

Por otra parte, la sentencia de apelación confirma que en América Latina en los años setenta y ochenta operó el Plan Cóndor, una organización criminal transnacional compuesta por los vértices de inteligencia militar, que asesinó a miles de ciudadanos, sindicalistas y militantes de diversos partidos políticos y de oposición a las dictaduras que se habían instalado, a través de la violencia, en el Cono Sur.

Finalmente, el proceso de apelación ha demostrado, por primera vez, el nivel criminal del acusado José Gavazzo, definido en los nuevos documentos y pruebas producidas por la Presidencia de la República Oriental del Uruguay en octubre de 2018 y admitidas por la Corte de Roma como «jefe de la operación Cóndor por parte de Uruguay». Esta nueva documentación de procedencia militar (ex Oficina III del SID) revela los vínculos internacionales del genocida Gavazzo en el ámbito de la coordinación de las operaciones en Argentina.

«Podemos concluir que hoy es un día feliz para la democracia y la justicia, como también para reafirmar que los crímenes de lesa humanidad no prescriben y que nunca quedarán impunes.

Si bien lo logrado en esta segunda instancia pauta el compromiso de la Presidencia de la República en la lucha contra los represores y violadores de derechos humanos, se destaca que la labor y este compromiso continúan a nivel nacional».

Reacciones

La condena suscitó emoción entre el grupo de familiares y autoridades latinoamericanas que asistieron a la lectura del fallo. «Es una sentencia importante y emocionante para Uruguay y para las víctimas», comentó a la AFP Miguel Ángel Toma, secretario de la Presidencia de Uruguay, quien viajó a Italia para la ocasión. «Hemos venido hasta aquí, a Roma, para sostener la lucha contra la impunidad y porque tenemos la obligación de no olvidar», aseguró por su parte el viceministro de Justicia boliviano, Javier Moncada.

El ministro de Defensa José Bayardi se refirió a la decisión de la Justicia italiana: «La condena fue pronunciada al término de cuatro años y numerosas audiencias, durante las cuales comparecieron testimonios, expertos, familiares y compañeros de detención de las víctimas». Los jueces revirtieron parte del fallo emitido en 2017 y que había defraudado a los familiares tras la absolución de varios militares y agentes de los servicios secretos.

«Un fallo que está por encima de nuestras expectativas», reconoció a la AFP Giancarlo Maniga, abogado de los familiares de las víctimas.

Familiares, políticos, representantes de derechos humanos de los países involucrados viajaron a Roma para asistir a la lectura de la sentencia, ya que piden justicia desde hace más de 40 años. La lectura del fallo fue seguida desde Uruguay a través de videoconferencia por Familiares que se congregaron en la sede del PIT-CNT.

Origen de la investigación

Las investigaciones sobre la temida estrategia aplicada por los regímenes militares de Sudamérica fueron iniciadas hace más de quince años a raíz de las denuncias presentadas en Italia por los familiares de italianos asesinados o desaparecidos, entre ellos la ítalo-uruguaya Aurora Melloni, viuda de Álvaro Daniel Banfi, ametrallado junto a otros militantes de izquierda en octubre de 1974 cerca de Buenos Aires, en Argentina.

Tras una larga investigación, el fiscal italiano Giancarlo Capaldo abrió juicio contra un grupo de 34 exoficiales y civiles, agentes de la policía y de los servicios secretos de Chile, Uruguay, Bolivia y Perú; varios de ellos ya murieron.

Debido a una serie de impedimentos burocráticos, la justicia decidió juzgar por separado a 50 argentinos así como a varios paraguayos y brasileños por los mismos delitos.

Bayardi: el fallo «pone las cosas en su lugar»

El ministro de Defensa de Uruguay, José Bayardi, señaló que el fallo emitido por la justicia italiana «corrige lo que había sido un error de la primera instancia, que había exonerado de responsabilidad». «Creo que esta segunda instancia pone las cosas en su lugar, adjudica las responsabilidades penales que correspondían y da un fallo condenatorio de cadena perpetua que creo que, en fin, cumple con las expectativas que uno tenía desde la primera instancia», señaló.

«Lo que voy a rescatar es el compromiso que tuvo el Poder Ejecutivo (uruguayo)», dijo, y agregó que este fallo también fue posible dada la «pelea muy fuerte llevada adelante por familiares (de detenidos desaparecidos) desde fines de la década del 90».

«Ese sacrificio de mucha gente había tenido una frustración en la primera instancia. Acá hubo una toma de responsabilidad por parte del Poder Ejecutivo que llevó adelante una nueva instancia por parte del secretario de la Presidencia, el doctor (Miguel Ángel) Toma, con documentación actualizada», añadió. En este sentido, Bayardi dijo que la sentencia final en Roma lo «congratula».

Con respecto a las penas de cada uno, el único que comenzará a cumplirla es Jorge Tróccoli dado que es el único que está en Italia. Los demás cumplen penas en Uruguay y hasta no finalizarlas no podrán ser extraditados a Italia, incluso si aquel país lo pidiera. Además, Pedro Antonio Mato continúa prófugo. «Una vez terminadas las condenas acá, no sé qué va a hacer Italia. De pedir la extradición tendrán que ser extraditados a Roma», concluyó el ministro.

07
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FRENTE AMPLIO hacia el 4to gobierno …

Ganar es esencial, no para nosotros, sino por todo lo que queda para hacer …

escribe: Dr. Andrés Scavarelli

Hay algunos frenteamplistas que, más que concentrados en ganar una elección ganable, difícil sí, pero ganable, como lo es la que vendrá en octubre y tal vez noviembre, están enfocados en crear culpables de una derrota improbable.

Pero a tener en claro: del mismo modo que somos los votantes y militantes los obreros de las victorias, en esta que vendrá, si se gana o se pierde no será por una fórmula, ni por la dirigencia o el color de la fotografía, sino por la actitud, convicción y esfuerzo que nos haya faltado o la dedicación que nos hayamos ahorrado. Sería el triste resultado de nosotros los frenteamplistas, que en momentos de convicción y acción nos permitimos dudar. El momento de decidir ya pasó, hoy es tiempo de construir, de batallar, de salir a la calle a militar con el fervor de quien sabe todo lo qué está en juego y qué tan fuerte está el adversario.

Me preocupa sobremanera ver gente más preocupada en tener razón y en que le den la razón que en ganar, construir unidad y cimentar un cuarto gobierno, un gobierno que, una vez más, no será para nosotros, sino para quienes hasta antes han estado desplazados de las conquistas del progreso y que, de perder, quedarían una vez más al costado del camino de ese progreso, que otra vez disfrutarían unos pocos; ese es el precio que otros pagarán si no conquistamos nuevamente el gobierno nacional, ese es el costo humano de la derrota.

Seamos conscientes y claros, muy claros, la consecuencia es la derrota, no es la de nuestro partido, porque en democracia se gana y se pierde, no, la derrota será la de quienes confían, dependen y necesitan de la obra de un gobierno preocupado en lo humano más que en los dígitos. Será la de esos a quienes la derecha llama beneficiados y nosotros reconocemos como históricos y postergados por un sistema injusto de distribución de riqueza.

La alternativa al Frente es volver a tener un gobierno al cual preocupan los números y no lo humano.

Yo en cambio quiero una vez más, porque lo siento necesario e imprescindible, un gobierno progresista que sin descuidar el déficit fiscal, le aterroriza el déficit humano, un gobierno que honra la deuda externa pero más le concierne honrar la estructural e histórica deuda con los más postergados, un gobierno que entiende, asume y lidera la lucha por el progreso pero que al mismo tiempo sabe que ese progreso no es completamente real si no llega a todas y todos.

Eso es lo que está en juego, seguir avanzando en justicia social y auténtica libertad, una libertad que no sirva sólo para el papel, sino la libertad emancipadora que permite dar a todos y todas la oportunidad de sublevarse ante las injusticias de la realidad, de un sistema capitalista global y le empodera individualmente para ser ella misma, él mismo, quien sea al mismo tiempo arquitecto y obrero de su destino.

Entiendan que no importa la victoria del Frente por sí misma, no importa ganar por ganar, porque esto no es un deporte, esto no es un campeonato, no somos hinchas. Importa, es necesario, o más aún, imprescindible la victoria por aquellos que confían en nosotros, por aquellos para los cuales el Frente Amplio es la diferencia entre la tranquilidad de una vida digna o el regreso a una vil supervivencia.

Es esencial la victoria como herramienta de construcción, es fundamental ganar para seguir obrando, es vital militar de aquí hasta cuando sea necesario y tal vez aún más allá, porque la derrota o la victoria están en tus manos, en mis manos y los que pierden no somos nosotros, sino aquellos a los que como progresistas, como humanistas y como izquierda nos hemos comprometido a liberar de las duras cadenas de una siempre injusta realidad.

Es necesario ganar, no por ni para nosotros, sino para los que aún duermen en las calles, para los que aún son postergados, para los que mañana lo serán por los cambios tecnológicos, por aquellos que hoy disfrutan de conquistas que de ganar la derecha se convertirían en una amarga añoranza.

Es necesaria así, una forma de militancia renovadora, un nuevo impulso, una militancia orgullosa de los logros y conquistas para profundizarlos, una consciente de los peligros para redoblar el esfuerzo para no volver atrás, pero también una leal y sanamente crítica para corregir los errores y para avanzar donde aún no se haya podido en el entendido de que nuestra obra de justicia social es permanente, constante y no tiene principio ni fin.

Este que se ha inaugurado no es un tiempo de duda ni de vacilación, es una época de acción. De ir con toda nuestra convicción por un cuarto gobierno que permita consolidar lo avanzado y avanzar en lo que aún queda por hacer, no por nosotros, sino por aquellos que duelen y cuyo destino será mucho más oscuro sí no logramos este cometido que está por encima y es más importante que todos o que cualquiera de nosotros, los militantes.




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