Archivo para 30 septiembre 2018

30
Sep
18

frente amplio de uruguay

QUE ES SER DE IZQUIERDA EN URUGUAY

escribe: Alberto Grille / Caras y Caretas

Por estos días ha ganado bastante espacio en los grandes medios de difusión masiva la configuración de un “polo de centroizquierda democrático”, o “moderado”, liderado por el Partido Independiente, de Pablo Mieres, al que se están sumando personas como el diputado (ex Vamos Uruguay) Fernando Amado, con su sector Orejanos, Esteban Valenti y su grupo Navegantes y José Franzini Batlle. El movimiento aún espera la adhesión un poco tardía de Richard Read, que se anuncia, pero no se concreta.

Esta historia no es nueva ni mucho menos y ha tenido varias instancias: en Uruguay tiene por lo menos 50 años y su punto culminante fue la escisión del Dr. Hugo Batalla del Frente Amplio (FA) en 1989, cuando su Partido por el Gobierno del Pueblo, junto con el Partido Demócrata Cristiano y la Unión Cívica conformaron el Nuevo Espacio.
Se escindió del FA, pero este igual aumentó su crecimiento y obtuvo la Intendencia de Montevideo, llevando al cargo al Dr. Tabaré Vázquez, cuyo siguiente logro fue la presidencia de la República. El Dr. Batalla fue candidato vicepresidente de Julio María Sanguinetti en 1995, el exministro de Pacheco Areco y de Bordaberry, cuya restante actuación conocemos muy bien.
Ese 1989, la escisión del llamado Nuevo Espacio fue vista como una tragedia para la izquierda, que ha sido en Uruguay, desde su constitución formal en 1971, el FA.
El episodio terminó en una elección en la que el FA ganó la Intendencia de Montevideo y se perfiló definitivamente como la fuerza política que iba a triunfar, más a la corta que a la larga, para relevar el proyecto reaccionario que desde la extinción del batllismo y del wilsonismo representan los partidos tradicionales, hoy totalmente ganados por el neoliberalismo o mejor aun por el pensamiento dirigista de derecha oligárquico en estado puro.
Como lo pensara Carlos Marx, la historia se repite: una vez como tragedia y otra vez como farsa. En Uruguay, que es “una sociedad amortiguadora”, las supuestas escisiones de la izquierda para crear “polos socialdemócratas” ni fueron tragedia ni son farsa.
Queda, sin embargo, una leyenda, aún no escrita: el que se va del FA la queda.
Esa “inquietud” tiene como objetivo constituir un “club de izquierda” sin el Partido Comunista (tradicional representante de la clase trabajadora en nuestro país) y sin el MPP, que, aunque no le guste a algunos (sobre todo a blancos y colorados), es el sector político nacional mayoritario por elección del soberano. Es decir, se trata de excluir nada menos que a los sectores más populares del FA.
Esos “espacios socialdemócratas”, parientes de las “familias ideológicas” de Julio María Sanguinetti (y funcionales a esta), constituyen un intento de distraer y destruir las verdaderas fuerzas de cambio en Uruguay, que en 1971 se nuclearon en el FA (justo es decir que entonces había otros sectores políticos progresistas) y que se fueron quedando solos en la defensa de los valores de la izquierda.
La izquierda en Uruguay es una sola y, mal que les pese a algunos, se llama Frente Amplio. Todo lo demás es división que sólo favorece a un enemigo (liderado por el 0,01% más rico de la población), que se ha puesto cada vez más feroz, más voraz, que ya nombra y elogia en voz alta a la última dictadura (incluyendo algunos miembros de los partidos tradicionales que jamás pensamos que llegaran a tanto), y que no vacilan en dejar que Julio María Sanguinetti, enemigo de todo lo popular, les dé la línea que no pueden darse a sí mismos con un solo objetivo: sacar al FA del gobierno y eliminar todos los progresos y cambios que este ha traído a Uruguay desde 2005.

¿Qué ha hecho la izquierda en sus gobiernos en Uruguay?
Dijo el evangelio que “por sus frutos los conoceréis”. Pues bien, ya conocemos los frutos de la derecha, tanto en dictadura como entre 1985 y 2005: tutelaje militar, aumento de la pobreza y la desigualdad y las dos mayores crisis económicas de la historia de Uruguay, que fueron las de 1982 y 2002. Ahora, y lo han dicho con todas las letras, vienen por todo.
El debilitamiento del FA tiene un propósito restaurador. De lo que se trata cuando se habla de moderación no es otra cosa que rebajar las conquistas y moderar, aun más, los avances que se han obtenido y que en el próximo gobierno tendrán que profundizarse para bien de aquellos sectores más humildes que aún no han alcanzado los niveles de ingresos que necesitan para alcanzar una vida digna y deseable.
También tenemos a la vista los resultados de los años de gobierno del FA: crecimiento económico ininterrumpido con inclusión, los mejores índices de desempleo, pobreza e indigencia desde Luis Batlle Berres (elogiados por la Cepal, la CAF, el FMI y el Banco Mundial), pero todo eso en el marco de una agenda que comienza con la restitución de los Consejos de Salarios (a los cuales hoy se niega la gran oligarquía rural), el Plan Ceibal, la agenda de derechos, la ampliación de las prestaciones sociales y de los derechos humanos, la lucha titánica contra el tabaquismo y otros males (que han hecho que el presidente Tabaré Vázquez recibiera en la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en Nueva York, la distinción como “Héroe de la Salud Pública de las Américas”, la mayor que concede la organización dependiente de la ONU), la creación del Mides, la generalización de los derechos a la salud y la educación, la fibra óptica al hogar, el cambio de la matriz energética, la electrificación rural, el incremento del salario mínimo, el incremento de las jubilaciones y el acceso a los derechos a las jubilaciones y los diversos planes sociales que protegen a los uruguayos, en particular a aquellos que necesitan más asistencia y solidaridad de sus compatriotas, como las trabajadoras domésticas y los trabajadores y rurales
¿Y la derecha?
Al respecto fueron muy ilustrativos los dichos del presidente del Pit-Cnt, Fernando Pereira, en ocasión del paro parcial del jueves 27. Pereira se refirió a las cámaras empresariales que viven pidiendo más privilegios, y para las cuales el aumento de la competitividad (caballito de batalla que tienen ahora, pero que no defendieron nunca, ni en dictadura ni cuando Sanguinetti y Lacalle desmantelaron toda la industria nacional, empezando por la textil y el calzado, que eran nuestro orgullo) pasa solamente por la disminución del salario y las jubilaciones. Son tan poco empresarios, agrego, que no tienen la visión de aquellos burgueses inteligentes que quieren amplias clases medias que compren sus productos, empresas modernas con trabajadores satisfechos y derechos laborales amplios y legítimos.
Los de acá son voraces, feroces y, como algún periodista decía con mucho éxito, “no hacen prisioneros” en sus luchas de clases, como la que “victoriosamente” llevan ahora desde la ARU, tras el fracaso rotundo de los “autoconvocados”. Pero Pereira hizo una pregunta notable: “¿Dónde está la riqueza, quién se la lleva y adónde”? Porque el Uruguay creció más de 2,5% en los dos últimos trimestres, pero los salarios no aumentan. Alguien se lleva esa riqueza, y dado que se nota la contracción en la plaza, podemos decir que se la llevan del país, como confirma el Banco Internacional de Pagos, con sede en Basilea, Suiza, que afirma que salen entre 1.000 millones y 1.500 millones de dólares por año de Uruguay “con destino a instituciones financieras”, es decir, sin contar lo que sale “en negro”, destinado a comprar inmuebles y obras de arte, entre otros bienes. Pereira dijo: “Se van a Paraguay. Eso significa que quieren un país como Paraguay [donde por ejemplo, tiene grandes intereses el grupo Bordaberry, entre otros], sin Consejos de Salarios, sin derechos para los trabajadores, en una sociedad regida por los más fuertes y la impunidad, heredera directa de la dictadura de Stroessner”.
Pereira también dijo que hay más soluciones en la grilla, que tienen que pagar más los que ganan más y que tiene que haber mayores impuestos a los más ricos. Quiero ser muy claro: hasta Macri tuvo que restablecer las “retenciones”, que acá se llamaron “detracciones” durante décadas y las cobraron blancos y colorados. Tienen que pagar más los más ricos (por franjas, como debe ser) y no solamente los trabajadores y los jubilados. Si acá va a haber un ajuste fiscal, como piden tantos, que sepan que van a pagar los más ricos. Como debe ser.
Estoy orgulloso de mi FA y de mis organizaciones de trabajadores.

¿Qué es ser de izquierda hoy en Uruguay?
Si hay algo que tengo claro -y todos los uruguayos deberían tenerlo-, es qué es ser de izquierda hoy. Primero, por las luchas y logros del FA; segundo, por la agenda de temas que tiene por delante, y tercero, y esa es la prueba del nueve, por los enemigos que tiene.
La supercámara empresarial, las cámaras empresariales encabezadas por la ARU, la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, la Cámara de Industrias y otras, los partidos tradicionales, el Nacional y el Colorado (hoy absolutamente dominados por un pensamiento neoliberal que expulsó a sus sectores batllistas y wilsonistas) y, sobre todo, los grandes medios de comunicación escrita y televisiva –que trabajan 24 horas sobre 24 contra la izquierda, y son los que lideran la lucha, dada la pobreza intelectual de los líderes políticos de la derecha- tienen como enemigo al FA.
Ese es el enemigo de siempre de la sociedad uruguaya, y supieron estar al servicio de los imperios y apoyar y sostener a todas las dictaduras que hemos tenido que soportar.
Esos factores de poder no atacan a Mieres, ni a Valenti ni a Amado, sino que, por el contrario, les ofrecen sus espacios a toda hora y los hacen hablar.
Veamos, si no, qué reportajes hacen Búsqueda, El País, El Observador.
Nunca hay un espacio para el elogio a los logros del FA. Todo el tiempo, en todos los ámbitos, desde los noticieros a los magazines, pasando por los programas humorísticos, todo es una batalla sin cuartel contra los logros del FA y la amplificación de malas noticias, contribuyendo a la creación de un ambiente de crispación y odio en la población.
Ah, y las noticias falsas, de las cuales los tres medios recién nombrados son maestros.
Un odio que ha crecido y que yo no veía desde el pachequismo, que lucró políticamente con la polarización nacional y terminó en una dictadura que no le sirvió nadie, ni siquiera a los propios militares, que fueron usados.
Nadie, y menos yo, que vivo caliente con muchas cosas, niega los problemas.
Lo que nadie puede negarme es que el FA es el único partido político que en Uruguay ha representado y defendido los intereses de los sectores más vulnerables y desprotegidos, desde los peones rurales y las empleadas domésticas hasta los industriales nacionales, pasando por la construcción, las tecnologías de la información y otros grupos y sectores creadores de verdadera riqueza.
Y quiero ser muy enfático en un aspecto que los frenteamplistas tenemos que rechazar de plano: que nadie se atribuya ser más demócrata que el FA porque implícitamente están diciendo que el FA no es demócrata.
Y nadie ha defendido más la libertad de prensa, la libertad de expresión (desde hace mucho tiempo tolerando insultos insoportables) y la libertad en todos los órdenes que el FA. Libertad que no defendieron Julio Sanguinetti, ni Lacalle Herrera (el que programó una masacre en el Filtro) ni Jorge Batlle, que propuso -según Búsqueda, con base en documentos desclasificados del Departamento de Estado de Estados Unidos- la creación de un escuadrón de la muerte en los años 60.
El FA es la organización política que puso más luchadores, más presos, más muertos y más desaparecidos en la lucha contra la dictadura que ninguna otra en este país, con los respetos debidos a quien los merezca.
Aquí, en Uruguay, hay una sola izquierda, y el que se va la queda.

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29
Sep
18

pompita y macri

Lacalle Pou, es el espejo nativo de Macri …

Pobreza creció a 27,3 en el primer semestre

Argentina : Economía
septiembre de 2018

SI VES AL FUTURO DILE QUE NO VENGA

El Indec aceptó un aumento de 1,6 por ciento de la pobreza, que saltó al 27,3 en el primer semestre. El propio Macri reconoció “que tenemos meses difíciles por delante y las próximas mediciones van a mostrar más retrocesos” por el salto inflacionario y la profundización del ajuste.

escribe: Javier Lewkowicz

Once millones de personas no cubren la canasta básica, 750.000 más que el semestre anterior.

El 27,3 por ciento de la población se encontró en el primer semestre en situación de pobreza por ingresos, lo cual representa una suba de 1,6 punto porcentual frente a los segundos seis meses de 2017, indicó ayer el Indec. La indigencia se ubicó en el 4,9 por ciento, 0,1 punto por encima del semestre anterior. El deterioro no se verifica en la comparación anual, en donde las cifras oficiales muestran una mejora de las condiciones sociales difícil de explicar, que sólo podría encontrar asidero en el hecho de que el derrape económico empezó en los segundos tres meses del período en cuestión (abril, mayo y junio). La aceleración inflacionaria en julio, agosto y los meses que siguen, junto al ajuste fiscal y la aplicación de una política monetaria ultra-ortodoxa por el segundo acuerdo con el FMI, ofrecen dudas en materia de estabilidad cambiaria pero certezas en las condiciones de vida: la pobreza va a seguir aumentando.
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Salarios devaluados
La mejora interanual de las condiciones sociales es muy llamativa porque al mismo tiempo el propio Indec midió una suba del desempleo en el segundo trimestre, al pasar de 8,7 por ciento en 2017 al 9,6 en 2018. Al mismo tiempo, los ingresos de los trabajadores no registrados, que componen un tercio de los empleados y pueden considerarse como un universo similar al de los pobres, crecieron apenas 21,6 por ciento en junio frente al mismo mes del año pasado, según el Indec. En el mismo período, el organismo calculó una suba de la canasta básica del 36,9 por ciento. Pese a ello, la pobreza bajó de 28,6 por ciento en el primer semestre de 2017 a 27,3 en igual período de este año, en tanto que la indigencia pasó de 6,2 a 4,9 por ciento.
El 41 por ciento de las personas de 14 años o menos se encontró en situación de pobreza en el primer semestre, seguido por el 32,9 por ciento entre quienes tienen de 15 a 29 años. En los partidos del Gran Buenos Aires, la pobreza alcanzó al 31,9 por ciento de la población, desde el 29,5 por ciento que registraba a finales de 2017. En el Conurbano se encuentran más de la mitad de las personas pobres que viven en los 31 aglomerados urbanos que releva el Indec. La ciudad con mayor nivel de pobreza es Santiago del Estero-La Banda, con el 44,7 por ciento, seguido de Corrientes (36,8). Por el contrario, los niveles más bajos se verificaron en Ushuaia-Río Grande, con el 10,4 por ciento de las personas, y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con el 11,2 por ciento.
En su breve mensaje de ayer, el presidente Mauricio Macri hizo referencia al aumento de la pobreza. “Cuando asumimos tuvimos momentos de avance, pero a raíz de esta tormenta los resultados van a tardar más. Nuestro único objetivo es que cada vez más argentinos puedan salir de la pobreza y vivir mejor”, afirmó. Enumeró que “realizamos un pago extraordinario para beneficiarios de la AUH y aumentamos los montos de programas sociales”. El incremento en los planes a cargo del Ministerio de Desarrollo Social siguen por debajo de la inflación de este año, con lo cual esos programas perderán poder adquisitivo. Los titulares de la AUH recibieron una suma fija de 1200 pesos por hijo en septiembre y obtendrán 1500 pesos adicionales en diciembre. Macri también mencionó la ampliación de Precios Cuidados, el programa de ferias en los barrios y los créditos de la Anses para jubilados (con tasas del 40 al 44 por ciento).
Más allá de la preocupación de Macri y de las aspirinetas que da el Gobierno, el programa económico de Cambiemos-FMI es el principal motor de crecimiento de la pobreza. En primer lugar, el reforzado ajuste fiscal se monta sobre la continuidad en la quita de subsidios a la electricidad, gas y agua y el transporte público, lo cual impacta con mayor fuerza en el bolsillo de los sectores de menores ingresos. Según el Indec, los gastos de servicios públicos vinculados al hogar subieron en el último año un 52,8 por ciento y el transporte, un 45 por ciento. Por otro lado, la brutal devaluación del peso tiene principal impacto sobre los alimentos, que subieron 3,3 por ciento en mayo, 5,2 en junio, 4 en julio y otro 4 por ciento en agosto. En tercer lugar, el gobierno expulsa mano de obra estatal y también de la obra pública, en el marco del recorte de gastos.
En los 31 aglomerados urbanos en donde el Indec releva la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) se detectaron 7,6 millones de pobres. Si ese cálculo se extrapola a la población total, se supone que en el país hay más de 11 millones de pobres, unos 750 mil más que a fines de 2017. Ese número “va a crecer en los próximos meses”, según admitió el propio Macri, quien además reiteró que en el segundo trimestre de 2016, según la por entonces nueva metodología del Indec, la pobreza era del 32,2 por ciento, “que encima estaba disfrazada por la inflación contenida, un Estado que despilfarraba recursos y una política tarifaria insostenible”, se quejó, pese a que esas medidas evitaban una mayor pobreza.
El 27,3 por ciento de las personas en condición de pobreza equivalen al 19,6 por ciento de los hogares, que en promedio cuentan con 4,3 miembros y tienen un ingreso total familiar de 12.397 pesos. Esas familias están 7038 pesos mensuales por debajo del ingreso de casi 20 mil pesos necesario para acceder a los bienes y servicios que componen la canasta básica, aunque el dato excluye el pago del alquiler. Según la entidad Inquilinos Agrupados, el impacto del alquiler en relación a los ingresos es del 44,6 por ciento. En tanto, la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires calculó que el peso del alquiler sobre los ingresos alcanzó un máximo histórico del 50 por ciento. Es decir que si la familia en cuestión es inquilina, va a requerir unos 40 mil pesos para acceder al pago del alquiler y a canasta que le permita no caer en la pobreza.

28
Sep
18

28 de setiembre de 1891

FELIZ CUMPLEOS PEÑAROL !!

EL CAMPEÓN del SIGL

28 de setiembre de 1891

28
Sep
18

cuba y uruguay

LA GLORIOSA REVOLUCIÓN CUBANA, SOBREVIVIRÁ A PESAR DE LA HISTÓRICA ABYECTA AGRESIÓN DE NUESTROS CRIOLLOS DERECHISTAS

Pompita y los blancos baratos recibieron a una anti cubana declarada y financiada por la CIA. Vive en Miami, es una reverenda desconocida y fue recibida por todos los medios uruguayos.

¿Adolfo “fito” Garcés, candidato a decano, tú también en ésta jugada contra revolucionaria ?

Un paseo organizado por la CIA en Uruguay

escribe: Leandro Grille/ Caras y Caretas

Esta semana anduvo de visita por Uruguay una contrarrevolucionaria cubana llamada Rosa María Payá. Esta joven cubana es completamente desconocida en Uruguay, pero eso no impidió que protagonizara un impresionante raid de medios en pocas horas y fuese invitada a todos los canales de televisión privados, entrevistada por varias de las radios más importantes de AM y FM en horario central y los principales medios de prensa escrita. Vino a presentar un libro que habría escrito su padre, el militante opositor Oswaldo Payá, quien, de acuerdo a nuestros periodistas, “murió de forma misteriosa” en Cuba en julio de 2012, y según Rosa María fue asesinado por el gobierno cubano.

A Rosa María Payá la trajo Cadal Uruguay, el “Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina”, una fundación cuya sede central se encuentra en Argentina y que fue denunciada en ese país (“Una base de operaciones anticastristas”, Página 12. 27 de febrero de 2012) por ser una organización financiada por la Fundación Nacional por la Democracia (NED), institución creada por el Congreso de Estados Unidos para dar dinero a la lucha anticomunista que hasta 1983 (cuando se crea la NED) la financiaba la CIA. En suma, Cadal es una organización cuyo cometido es hacer campaña contra la Revolución Cubana y ahora también contra Venezuela, financiada por el gobierno de Estados Unidos, con sedes en Argentina y Uruguay, que frecuentemente organiza actividades en nuestro país también financiadas por agencias norteamericanas.

Su coordinador académico en Uruguay es el politólogo Adolfo Garcé, que ahora se candidateó para ser decano de la Facultad de Ciencias Sociales, y cuya campaña al decanato comenzó con una entrevista en la radio donde protagonizó un insólito derrape, afirmando que había creído que los jóvenes pobres que ingresaban a esa Facultad a usar la sala de informática eran extranjeros, porque no eran blancos ni de clase media.

En su desfile por los medios Rosa María Payá habló de su plataforma Cuba Decide y de las organizaciones que dirige para oponerse al proceso de reforma constitucional que se está desarrollando en Cuba en estos momentos. Insistió con la denuncia de que a su padre lo mataron por haber promovido el “Proyecto Varela”, un proyecto de iniciativa popular acompañado por 35.000 firmas en 2002 para terminar con la Revolución, proyecto que según ella, pese a haberse organizado de acuerdo a las normas de la Constitución de Cuba, nunca fue tratado en la Asamblea Nacional y nunca fue respondido, salvo porque el “régimen” incluyó un artículo en la Constitución declarando el carácter irrevocable del socialismo de forma “arbitraria”.

Pues bien, Rosa María Payá vino a mentir, mintió y se fue. Y como mintió y ninguno de los periodistas que la entrevistaron la contradijeron en sus mentiras, me tomo el trabajo de desmentir sus afirmaciones más gruesas sobre hechos conocidos, objetivos y comprobables. La primera mentira es que a su padre lo mataron. Su padre murió en un accidente de tránsito en la ruta, mientras viajaba en un auto que chocó contra un árbol, conducido por el joven dirigente del Partido Popular español Ángel Carromero. El caso fue extremadamente conocido porque Carromero era una figura muy cercana a la entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, la aristócrata y franquista Esperanza Aguirre. Carromero fue procesado y condenado a cuatro años de prisión en Cuba porque se demostró que en su país se le había retirado la licencia de conducir por cometer múltiples y graves infracciones a las normas de tránsito, por lo cual no tenía autorización para manejar en ningún lugar del mundo. El señor Carromero reconoció su responsabilidad y, producto de un Convenio entre España y Cuba, pudo regresar casi de inmediato a cumplir la pena en su país, gobernado por su partido y sus amigos. En España cambió su declaración e inventó la historia de que en Cuba habían sido perseguidos y el accidente no había sido un accidente sino un atentado, pero hasta el Consejo de Ministros de España rechazó sus dichos y se negó al indulto. La familia de Payá intentó beneficiarlo iniciando una causa judicial ante la Audiencia Nacional de España y tanto la fiscalía como el juez en primera instancia y después la propia Audiencia Nacional se negaron a avalar la hipótesis de atentado y consideraron que toda la versión era incompatible con los hechos probados. En Suecia, de donde era originario otro de los militantes de derecha que viajaban en el auto accidentado, también rechazaron la idea del atentado y desde entonces los Payá han llegado a decir la ridiculez de que Cuba compró a los gobiernos de Suecia y España. Con esto queda claro que Payá no murió en “circunstancias misteriosas” como se afirmó en reiteradas ocasiones en nuestros medios de comunicación ni fue asesinado por el gobierno, sino en todo caso por el joven fascista español Ángel Carromero, cuya forma de conducir temeraria ya le había costado el retiro de la licencia en su propio país, y por lo cual recibió condena en Cuba y debió cumplirla incluso en España.

La segunda afirmación que hay que desmentir es que la Asamblea Nacional de Cuba no haya respondido al Proyecto Varela y haya incluido arbitrariamente el carácter irrevocable del socialismo en Cuba. Muy por el contrario, la incorporación en 2002 de esa enmienda constitucional fue solicitada mediante firmas por más de 8 millones de cubanos. Incluso los cubanos que residimos en el exterior pudimos firmar y aún en Uruguay se recogieron firmas en la Embajada. El proyecto Varela tuvo 35.000 firmas según Payá (a la Asamblea Nacional presentaron sólo 11.000), pero la propuesta de enmienda constitucional para mantener el socialismo tuvo más de 8 millones, así que la cuenta es clara: ganó el socialismo y fue incorporado por la Asamblea Nacional por votación de la inmensa mayoría de los diputados del cuerpo.

En suma, vino Rosa Payá, que vive en Miami porque quiere y viaja a Cuba cuando quiere, en el marco de una gira financiada por agencias de los Estados Unidos, fue recibida calurosamente por los medios en un desfile “inexplicable”, para hacer campaña contra Cuba y promocionar un libro que ni siquiera se va a vender en las librerías, presentado por el senador Javier García y la intendenta de Lavalleja Adriana Peña, y fue recibida por Lacalle Pou y por el presidente de la Cámara de Diputados Jorge Gandini, que parece que le preocupa la “dictadura” cubana, pero hace unos días defendía los logros de la dictadura uruguaya. Todo eso hizo bajo el auspicio de esa base de la CIA que es Cadal, que es coordinado por un politólogo que quiere nada menos que ser decano de Facultad. Todo esto pasó en Uruguay esta semana mientras algunos incautos creen que la CIA no existe, que la NED no existe, que no actúan en Uruguay y que no tienen contactos con nuestros medios, nuestros políticos y nuestra academia.

27
Sep
18

Lacalle pou

LA DERECHA CRIOLLA, QUE HIZO AÑICOS EL PAÍS EN EL 2000, QUIERE RESTAURAR SU PLAN DERECHIZANTE Y CONSERVADOR, CON LACALLE POU Y CIA.

Ricos, conservadores y reaccionarios

Escrito por Hugo Acevedo, Analista 

A casi un año de la celebración de las elecciones nacionales, la Expo Prado 2018 marcó un nuevo mojón en la fuerte sintonía histórica entre el patriciado vernáculo y la derecha política, con la tangencial participación, en esta oportunidad, de los militares.
En efecto, al exacerbado discurso del presidente de la Asociación Rural, Ricardo Zerbino, se sumó la insólita interpretación de la Marcha Tres Árboles interpretada por la Banda de la Escuela Militar, que disparó la tensión entre el gobierno y el Ejército.
Las palabras de Zerbino constituyen una inequívoca opción política de la agremiación empresarial, que, al igual que las otras cámaras que aglutinan a los propietarios de los medios de producción, apuestan fuerte a la restauración del statu quo neoliberal conservador que hizo añicos al país hace dieciséis años.

Confesamos que nos ganó la tentación de reproducir el discurso del presidente de la Asociación Rural de 2017, que es una suerte de réplica de la pieza oratoria pronunciada en esta edición de la muestra agropecuaria.
En efecto, en lo sustantivo, las reflexiones de Zerbino -que en esta instancia exhibió sorprendentes problemas de lectura y dicción- son las mismas que las del año anterior.
Al igual que los políticos de derecha, es realmente insólita la falta de creatividad y de imaginación del empresariado, seguramente condicionada por los recurrentes compromisos de clase.
Como otros referentes del gran capital, el presidente de la ARU representa la más rancia concepción del Uruguay conservador y patriarcal de neto cuño oligárquico, que detenta naturalmente el poder real, que es, sin dudas, el poder económico.
Al respecto, el vocero patronal aludió al desgastado subterfugio de la mejora de la competitividad, afirmando que el sector productivo está preocupado porque “los números no cierran, pero las empresas sí cierran”.
Salvo en el caso de los pequeños productores -que han sido asistidos por el gobierno mediante una batería de exoneraciones y de créditos- al alto empresariado de la ARU los números sí le cierran, porque siguen enriqueciéndose inmoralmente a costa del hambre de trabajadores a los que explotan despiadadamente.
Al tiempo de elogiar al supuesto movimiento de autoconvocados “Un solo Uruguay”, se quejó amargamente por los costos de producción, a los cuales responsabilizó por la pérdida de empleos.
Por supuesto, se trata de otra grosera falacia, en sintonía con el terrorismo verbal de los popes de la economía nacional. El origen de la desocupación, entre otras variables de naturaleza endógena y exógena, es el sistema capitalista concentrador contaminado por la inequidad y el egoísmo.
Obviamente, no faltaron las críticas al supuesto atraso cambiario, pese a la reiterada evolución del tipo de cambio, a la apreciación del dólar y a la depreciación del peso.
Es evidente que estos señores añoran los tiempos de las grandes devaluaciones como la de la devastadora crisis de 2002, que trepó, en pocos meses, a casi un 94%.
Aunque nadie niega que estas bruscas volatilidades del tipo de cambio favorecen al sector productivo, constituyen un auténtico banquete para los carroñeros especuladores y para los operadores de la economía casino. Por supuesto, estos fenómenos provocan estragos en el mercado interno y en el consumo doméstico.
Como no podía ser de otro modo, Zerbino se lamentó por la presión impositiva. Los que deberíamos quejarnos somos los trabajadores, que, con nuestros aportes financiamos al gran capital, que recibe generosas exoneraciones por parte del Estado.
Parece insólito que persista en afirmar que “cuando al agro le va bien, al país le va bien”, siendo que el sector agropecuario es el más concentrador y refractario a la redistribución.
Contrariamente a lo que afirma, la pobreza no sólo se combate con educación y trabajo. Se combate con justicia social, un concepto absolutamente reñido con la mezquindad de la oligarquía a la cual el empresario pertenece.
El orador entiende que “con este menor nivel de actividad va a aumentar el déficit fiscal, por lo que es imperativo reducir el gasto público, ya que no se ahorró cuando el viento era de cola para enfrentar en mejores condiciones estos momentos de turbulencia”.
¿De dónde recortaría Zerbino si fuera Ministro de Economía? Seguramente de las políticas sociales, que para los ricachones son un mero despilfarro, porque, en su concepción, el país debería estar concebido como un traje de medida para la clase dominante.
El mensaje del dirigente de la ARU revela la creciente polarización del patriciado uruguayo que, a medida que se acercan las elecciones, se alinea, cada vez más, con los partidos de derecha que representan sus deletéreos intereses de clase.
No en vano, históricamente esta corporación empresarial de elite nacida hace ya 147 años, ha apoyado a los gobiernos más conservadores y reaccionarios e incluso a la dictadura liberticida.

26
Sep
18

macri y luis Lacalle pou

En Uruguay los blancos baratos, miran de reojo a Macri, para emular su gestión entreguista  …

Razones por las cuales el pueblo aún no estalló contra Macri y su banda
Diques

escribe: Gustavo Robles / Rebelión

El pueblo argentino está siendo brutalmente apaleado y saqueado por las políticas del gobierno del criminal Mauricio Macri y su Banda, comúnmente llamada Alianza Cambiemos (PRO-CC-UCR). El ajuste y los tarifazos constantes hacen que millones de seres humanos no puedan pagar los servicios básicos para tener una vida digna, como la electricidad, el gas o el agua, el transporte o los combustibles. La actual crisis económica, la fuga de capitales propiciada por el gobierno, que gasta millones de dólares diarios del préstamo del FMI para “frenar” el dólar, a pesar de lo cual en un año ha aumentado más del 100%; la inflación incontrolable que en 2018 apunta al 45%, superando el 110% en el periodo macrista; ya producen lo más temido para todo pueblo: que los ingresos no alcancen ni siquiera para acceder a la canasta básica de alimentos. En Argentina hay enormes bolsones de pobreza –muchos más de lo que indican las insensibles y mentirosas estadísticas oficiales-, millones de nuevos pobres y el hambre comienza a enseñorearse en todo el territorio nacional.
Quien camina las barriadas populares, es consciente de que la paciencia se ha terminado hace rato. El “esto no se aguanta más”, o “hay que echar a este hdp”, se escuchan en cada manzana del país. En toda familia hay alguien que ha perdido su trabajo y debido al proceso inflacionario, la miserable “ayuda” que llega del Estado se licúa en una expresión más que humillante. Los cortes de servicio se multiplican y la bronca y la organización barrial y popular también. Se siente el odio hacia el opresor, se mastica la rabia por el hambreador, la bronca es un volcán a punto de explotar.
Un nuevo Argentinazo, similar al que ocurrió en el 2001 y que sacudió los cimientos de la organización política del país, se vislumbra en el corto plazo. Pero esa certeza se viene profetizando desde el comienzo de la administración del lavador offshore. Y ante tanta brutalidad gubernamental, cabe preguntarse por qué esta sociedad no ha estallado por el aire aún.
¿Cuáles son los factores por los cuáles, ante tanto despojo, el pueblo no ha explotado y ganado las calles?
Como se ha dicho en infinidad de ocasiones, el sistema capitalista no es sólo un régimen político y económico, un sistema basado en un modo de producción desigual alrededor del cual se erige el ordenamiento social consecuente, sino que de él surge una determinada cultura, una determinada forma de ver la sociedad, la vida y el cosmos. Esa cultura, que emana del pensamiento burgués, se impone en la consciencia de sus explotados.
Cultura que se manifiesta con matices en cada pueblo, según el desarrollo de la lucha de clases en cada parte del mundo. En nuestro país, la marca de la última Dictadura y su genocidio ha calado profundo en la consciencia de quienes la sobrevivieron y de las generaciones posteriores. Las clases dominantes impusieron un concepto de “democracia” bastante lejano al verdadero significado de la palabra, haciendo prácticamente un culto de las normas republicanas cuya legitimidad no puede discutirse so pena de ser tildado de “golpista”, “destituyente”, “antidemocrático” a quien se atreva a cuestionarla. Para ello, los medios de comunicación, concentrados en pocas y poderosas manos, han cumplido y siguen cumpliendo un rol fundamental. De ese modo, quedó instalado que las normas de nuestra republiqueta subdesarrollada, semicolonial y tremendamente injusta y desigual, son la acabada expresión del concepto de “democracia”. No importa si no hay justicia, no importa si se destruyen derechos adquiridos y se talan de raíz los necesarios por otorgar, no importa si aumentan el hambre y la pobreza, no importa si se reprime la justificada protesta, no importa si se mata por la espalda al que alza su voz: lo único que importa son las formas institucionales, de instituciones que hacen exactamente lo contrario de lo que le hacen creer al pueblo que deben hacer.
Violentos no son los que hambrean y reprimen, sino los que reaccionan contra ellos.
Eso, en realidad, nada tiene que ver con “democracia”.
Nada tiene que ver con el concepto de democracia que el Congreso vote leyes que roban a los jubilados, como el 18 de diciembre pasado cuando el oficialismo le esquilmó $100 mil millones a los viejos de nuestro país.
Nada tiene que ver con la democracia el hecho de que los senadores voten contra la soberanía de las mujeres sobre sus cuerpos, mucho menos cuando más de dos millones de ellas se movilizaron bajo las peores condiciones climáticas para que hicieran lo contrario.
Nada tiene que ver con la democracia que las escuelas exploten por desidia y abandono gubernamental, matando trabajadores de la educación, a pesar de las multitudinarias movilizaciones y carpetazos docentes que avisaban del peligro inminente, por las condiciones lamentables en las que deben trabajar por salarios de miseria.
Nada tiene que ver con la democracia endeudarse con los buitres de afuera, sin pasar por el Congreso (¡aún este nefasto Congreso!) y de espaldas al pueblo.
Nada tienen que ver con la democracia la baja de subsidios a la discapacidad, a la niñez en zonas lejanas y desfavorables, el acceso a los remedios para los que menos tienen. Tampoco los salarios miserables, los despidos y la angustia infinita para los más humildes.
Nada tiene que ver con la democracia una institucionalidad que deja afuera de sus cifras a los que no están conformes, como a los que no van a votar o lo hacen en blanco en los procesos electorales, para así inflar los números de apoyo a los funcionales al sistema. Nada tiene que ver con la democracia un gobierno que con sólo el 30% real de apoyo popular gobierne como si fuese mayoría.
Dentro de la institucionalidad que han modelado los dueños del poder económico para su provecho, no es ilegal y es tolerado por los voceros de la corporación mediática el hecho de que los buitres del poder financiero produzcan corridas bancarias que los llenan aún más de plata a costa del sufrimiento del pueblo. Nadie va preso por eso, y sólo puede causar lamentos más “serios” desde los medios al servicio del sistema, si llegan a hacer caer un gobierno con sus fechorías. En ese caso, no piden represión ni mano dura.
Pero si es el pueblo o parte de él, el que genera zozobra institucional con huelgas, movilizaciones y piquetes, sacan de sus arcones toda la artillería pesada de argumentaciones contra los sediciosos, y piden la peor de las condenas posibles para ellos.
¿En serio a “eso” se le puede llamar “democracia”?
Atado a esa conciencia colectiva, impuesta por sus beneficiarios corporativos, el pueblo “no delibera ni gobierna” por coacción constitucional, dejando en manos de representantes la discusión política para la organización del Estado. La lucha de clases intenta de ese modo ser amañada para beneficio de unos pocos, pero eso es una “utopía de derecha” que no puede durar ante la eternización de las injusticias. Quizá estemos viviendo un proceso que lleve al quiebre de ese encorsetamiento, aunque por ahora se mantenga y son las propias formas de organización política, social y gremial del pueblo en sus diferentes expresiones las que se encargan de plasmarlo en lo concreto, desde las tradicionales hasta las que dicen querer cambiarlo todo.
En la coyuntura actual, los factores que se constituyen como diques de contención de la bronca popular e impiden la posibilidad de una pueblada, se podrían enumerar de la siguiente manera:
1- Los partidos políticos del sistema en la “oposición”. Con un oficialismo débil y en minoría en el Congreso Nacional, son los que sostienen el status quo por tradición y convencimiento ideológico. Posibilitan la “gobernabilidad” de un gobierno que destruye la vida de sus gobernados. Entre ellos sobresale el llamado “PJ dialoguista”, una caterva de impresentables que en aras de “la institucionalidad”, no para de traicionar los intereses populares. Son cómplices de la tortura a la que someten al pueblo. También la dirigencia kirchnerista, que a pesar de su retórica duramente opositora, apunta al recambio presidencial recién para el 2019, mientras el caos y las injusticias se profundizan, en contradicción con las aspiraciones de su base militante o sus simpatizantes, que quisieran terminar con este periodo nefasto ya mismo.
2- La podrida burocracia sindical cgtista. Se han gastado toneladas de palabras para señalar a estas lacras como cómplices de todas las políticas de saqueo a los trabajadores no sólo hoy, sino desde hace décadas. Se han constituído en verdaderos diques de contención de la bronca popular, adormeciendo o impidiendo la protesta del movimiento obrero, gracias a lo cual el oficialismo ha podido durar hasta la actualidad.
3- La dirigencia sindical medrosa, institucionalizada dentro de los marcos de los intereses de la burguesía, y/o subsumida a las políticas e intereses de partidos políticos que creen que a Macri y su Banda hay que echarlos, pero en 2019 y a través de las urnas, desdeñando el sufrimiento de las masas asalariadas. Las CTA son clara representación de ese sector, más allá que, unidas y de la mano con el sindicalismo reunido en el espacio denominado “21F” parecen marchar hacia un horizonte de mayor combatividad.
4- El más importante de todos los factores que han evitado un estallido social en el país es, sin dudas, la acción de contención que han elegido ejercer la mayoría de los movimientos sociales. Estas organizaciones, además de contribuir a la división del campo popular, mueven multitudes enormes de personas sólo para peticionar o a lo sumo exigir dádivas del Estado burgués, sosteniéndose en los límites de la lucha reivindicativa, con lo cual hacen política pero no a favor de la liberación de las masas que manejan, sino para mitigar la miseria a la que las condenan. Como muestra basta escuchar a uno de los máximos referentes del sector, Juan Grabois, “vocero del Papa”, que no se cansa de decir que hay que tener cuidado con las instituciones, las mismas que hambrean a las personas que él –entre otros- alimenta en sus comedores.
5- La izquierda electoralista, que se dice revolucionaria pero pone su interés por las urnas por encima de las luchas necesarias, y el particular por encima del colectivo de clase y hasta el ideológico, por lo que increíblemente sigue dividiendo un espectro político-ideológico que debería estar unido y tener un peso determinante en una crisis como la actual, que contiene todas las condiciones objetivas para transformarse en revolucionaria, pero que derrumban al atentar contra las subjetivas. El cuidado que tienen estos sectores con las formas institucionalizadas los ubican claramente como la izquierda del sistema.
6- La izquierda no electoralista, que parece tener en claro que el escenario electoral puede y debe ser sólo táctico, que apunta a la rebelión popular como método realmente democrático para terminar con sus opresores, pero que con su sectarismo –salvo contadísimas excepciones- impide la conformación de espacios de lucha tácticos que puedan legitimarse ante los trabajadores para llamar a las masas a la lucha contra el gobierno antiobrero desde una postura coherente.
Todos estos sectores, en mayor o en menor medida, podrían convocar a miles de personas al centro político del país a concentrarse para exigirle la renuncia al gobierno en pleno. Sin embargo no lo hacen, conscientemente, algunos por convencimiento, otros por oportunismo, otros por sectarismo. Todos, le dan la espalda al sufrimiento del pueblo.
La lucha de clases se da con las dirigencias a la cabeza o a pesar de ellas. Un fuerte cuestionamiento a esta “democracia” surgida de la Dictadura que no ha solucionado los problemas, anhelos y angustias de la población asalariada sino más bien, las ha empeorado, está en el horizonte no muy lejano. Esa bisagra se llevará puestas a las direcciones que no hayan sabido entender lo que se viene y será el punto de partida de una nueva sociedad.
Lo concreto, lo necesario, lo imprescindible hoy en día, es generar una masa crítica que pase por arriba los tabúes conservadores que han instalado los privilegiados del sistema burgués y conforme un movimiento para derrotar y echar al gobierno mafioso y semi dictatorial de Macri y su Banda, como punto de inflexión hacia la construcción de una sociedad distinta de la que vivimos. Si no somos capaces de vencer a este gobierno que se sostiene con un respirador artificial y agoniza irremediablemente, mucho menos podemos pensar en cambios de raíz para nuestra sociedad.
Para lograr el objetivo de sacar al macrismo del gobierno y mellar el poder burgués, no hay otro camino que un frente de lucha lo más amplio posible. Eso sólo sucederá cuando todos los sectarismos caigan, cuando todas las mezquindades sean borradas, pero también cuando se entienda que para hacer política en serio se necesita un cierto grado de pragmatismo; que para objetivos distintos deben construirse unidades distintas. No es lo mismo un frente de lucha contra un enemigo común de adversarios políticos, que un frente político que proponga una forma de organizar la sociedad. Para el primero se puede ser elástico en lo ideológico, para el segundo, no. Allí está la respuesta para quienes desde el purismo prefieren “la nada” a dar un paso en la dirección correcta, mientras los humildes ven arrasada su vida por las lacras a las que dicen combatir.
Nos han hecho creer que es atentar contra la democracia voltear a un gobierno “haga lo que haga”, así esté saqueando nuestras riquezas, entregándolas al imperialismo, arrasando derechos, sembrando pobreza, destruyendo las vidas de los asalariados, violando las garantías constitucionales, los derechos civiles y hasta la presunción de inocencia como lo está haciendo el actual. La historia de la humanidad nos enseña que las leyes, las instituciones e incluso las concepciones culturales no son inmodificables, mucho menos cuando son injustas y afectan a las mayorías. No hay nada más democrático que un pueblo ejerciendo sus derechos e imponiendo su voluntad, arrasando las trabas que lo condenan a una vida de miserias. En ese sentido, no ha habido hecho más democrático en la historia reciente de nuestro país que las gloriosas jornadas de diciembre del 2001.
Hacia ese horizonte debemos marchar.
Fuera Macri ¡YA! – porque el hambre y la angustia no pueden esperar más.

24
Sep
18

UN FASCISTA ES SIEMPRE ESO … UN FASCISTA

AMPARADO POR BLANCOS Y COLORADOS

Matrimonio ideológico cívico-militar

escribe: Hugo Acevedo / analista

 

El arresto a rigor impuesto por el gobierno al comandante en jefe del Ejército Guido Manini Ríos generó airadas protestas por parte de la oposición derechista, que, en lugar de permanecer en silencio o alinearse con la legalidad, ratificó su histórica vocación pro-militarista.
Sería redundante referirse a la permanente sintonía entre el bloque conservador y el instituto armado, que se remonta por lo menos a cuatro décadas, cuando los partidos tradicionales nutrieron los cuadros de la dictadura liberticida.
Esa afinidad fue ratificada en 1986, cuando blancos y colorados sancionaron la Ley de Caducidad que institucionalizó la impunidad de los delitos de lesa humanidad.

Por si no fuera suficiente, contemporáneamente esta irreflexiva oposición votó negativamente la reforma del Servicio de Retiros y Pensiones de las Fuerzas Armadas, que apunta a abatir el abultado déficit de dicha caja y a eliminar los inicuos privilegios del sistema jubilatorio militar. El proyecto aprobado por el Senado es obviamente perfectible.
Sin ningún fundamento, el Partido Nacional, el Partido Colorado y sus socios menores, el Partido Independiente y el Partido de la Gente, se oponen a un cambio imprescindible, apuntando a perpetuar una situación groseramente injusta y una hemorragia de casi 600 millones de dólares anuales que financiamos todos los trabajadores uruguayos.
No en vano, se alinearon a los dichos del Manini, quien, violando flagrantemente las limitaciones impuestas por el artículo Nº 51 del Reglamento General del Servicio Nº 21, emitió opiniones inconvenientes y fuera del contexto de sus competencias.
En lugar de asumir la situación, la derecha adoptó una postura teñida de argumentaciones políticas y, en ese contexto, acusó al gobierno de cometer un acto arbitrario.
Aunque el rigor de la sanción aplicada puede ser opinable desde un ángulo subjetivo, no estamos asistiendo a una cortapisa a la libertad de expresión ni nada que se le parezca.
El propio ministro de Defensa Nacional, Jorge Menéndez, explicó el alcance de la medida, precisando que se aplicó por “faltas disciplinarias reiteradas” y no en función de lo preceptuado por el Artículo 77 de la Constitución de la República, que inhibe a los militares en actividad de desarrollar actos políticos de cualquier índole con excepción del ejercicio del sufragio.
Manini Ríos se excedió y usufructuó las amplias libertades que han caracterizado a los gobiernos del Frente Amplio, que contrastan radicalmente con lo que sucedía en el pasado en los gobiernos de posdictadura de los partidos tradicionales, cuando los militares eran casi mudos.
En ese marco, el comandante en jefe del Ejército formuló apreciaciones políticas que constitucionalmente le están vedadas, cuando, al ser interrogado por un medio de prensa sobre cuál hubiera sido su conducta si hubiera ocupado la comandancia del Ejército durante la dictadura, afirmó: “Sería un atrevido si me pongo a juzgar lo que otros hicieron en aquella situación con las presiones de aquella época”.
Sus insólitas manifestaciones constituyen una implícita justificación de las salvajes aberraciones perpetradas por el gobierno autoritario y debieron ser motivo de una severa sanción.
El 18 de mayo pasado el Ejército convocó a una misa en la catedral metropolitana presidida por el arzobispo Daniel Sturla, en la cual participó Manini Ríos uniformado, lo cual detonó un fuerte debate sobre la laicidad. Naturalmente, debió concurrir en forma extraoficial y vestido de civil.
Guido Manini Ríos también protagonizó algunas polémicas con organizaciones de familiares de detenidos desparecidos, que lo acusan de brindar información falsa sobre eventuales sitios de enterramiento de restos de víctimas de la dictadura.
Sus actitudes no deberían sorprender a nadie, en tanto pertenece a una familia reconocidamente derechista y también pro-golpista, de extracción colorada y conservadora.
No en vano su hermano, el empresario Hugo Manini Ríos, fue líder, hace algo más de cuatro décadas, de la Juventud Uruguaya de Pie, organización terrorista aliada con los militares conspiradores que perpetraron el golpe de Estado.
Su abuelo, Pedro Manini Ríos, fundador del Partido Colorado Riverista, fue cómplice del golpe de Estado de Gabriel Terra en 1933 e incluso fue ministro de su gobierno, demostrando toda su estirpe reaccionaria.
El propio Guido Manini Ríos, que coincidentemente ascendió tres veces durante la dictadura, entre 1978 y 1984, es miembro de la logia fascista y ultra-nacionalista Tenientes de Artigas.
Lo insólito es que, con esos antecedentes familiares y actitudes de dudosa impronta democrática, siga siendo comandante en Jefe del Ejército de un gobierno progresista.




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