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04
Sep
20

Madres y Familiares

Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos: «Desde el 85 a la fecha, el sistema político lo toleró. ¿Hasta cuándo?»

Convocatoria de la asociación Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos.

Foto de archivo

A las compañeras y los compañeros que día a día mantienen viva nuestra lucha.

Somos conscientes que nuestro reclamo se ha enraizado en la sociedad uruguaya, aunándose en una sola voz. Juntos/as hemos llevado los carteles y la dignidad legada por nuestras madres iniciadoras. Caminamos convencidos de que Verdad, Justicia y ¿Dónde están nuestros desaparecidos?, son demandas, justas y aportan a la construcción de una mejor convivencia.

 

En estos días hicimos públicas, nuevas actas de los Tribunales de Honor. Allí, los mismos militares que enfrentados a la Justicia cobardemente no admiten ni recuerdan nada, reconocen ante sus superiores haber secuestrado, torturado, asesinado, desaparecido; su participación en los sucesivos vuelos; y que todo lo ejecutaron cumpliendo órdenes precisas de los altos mandos. No es información nueva pero vuelve a confirmar que la inmensa mayoría de los desaparecidos siguen secuestrados por quienes actuaron institucionalmente y que cerraron filas hasta hoy para ocultarlos.

Desde el 85 a la fecha, el sistema político lo toleró. ¿Hasta cuándo?

Los ciudadanos que no queremos nunca más Terrorismo de Estado, ni perpetradores de crímenes, ni instituciones que los cobijen, no soportamos más excusas.

Llegó el momento en que el sistema político en su conjunto abandone las rencillas mezquinas y enfrente cabalmente esta situación, de la cual todos, unos más, otros menos, tienen una parte de responsabilidad.’

Corresponde a los tres poderes democráticos, exigir junto con toda la documentación existente en sus archivos de inteligencia, los datos de dónde están los desaparecidos.

Que los entreguen ya.

Esta investigación profunda, debe ser acompañada de una autocrítica real y pública de las tres fuerzas sobre su participación en el golpe de Estado y en los delitos cometidos en ese marco.

Sin esa autocrítica, será imposible su transformación, y el necesario cambio radical en la educación de las nuevas generaciones de militares. Estas deben formarse sabiendo que la actuación del pasado fue criminal, que se debe trabajar para esclarecerlo, que se debe asumir las responsabilidades y comenzar a reparar a la sociedad y por sobre todas las cosas que deben comprometerse con el Nunca Más.

Por ello, convocamos a la ciudadanía a acompañarnos mientras sostenemos las fotos de nuestros/as Detenidos/as Desaparecidos/as en la Plaza Libertad el viernes 4 de setiembre de 18 a 20 hs.

En este contexto de emergencia sanitaria, cuidarnos es responsabilidad de todos.

Pedimos cumplir con las recomendaciones sanitarias.

¿Dónde están nuestros desaparecidos?
Por Verdad, Justicia y Memoria.

¡Presente!
Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos

04
Sep
20

Uruguay …

Para que supieras …

Tenía una pequeña grabadora a cassette.

Mi madre apareció con ella. La había adquirido cuando no sé por qué, pero por alguna razón que era más que simple novelería, la había adquirido en el Centro de Buenos Aires.

 

Por aquellos años vivíamos por Villa Bonich, cerca de Caseros. Como los cambios de lugar eran constantes entre 1978 y 1979 puedo ubicar la locación en el tiempo. En dos años, 4 lugares, 4 casas, 4 escuelas, 4 barra de amigos y sumados desarraigos.

Aquel aparato que era una joya tecnológica para mí y supongo que también lo sería  para muchos, me atrajo maravillado y quizá  por esa razón se me hizo familiar rápidamente. Por aquel “lujo” de la técnica surgía la voz de Nino Bravo; Elvis; Los Beatles, recuerdo también a Jorge Cafrune,  fallecido “misteriosamente” por esos años y no mucho más. El objetivo principal de aquel aparato era escuchar las voces que nos animaban a resistir, la de los queridos nuestros.

Estoy seguro que por allí escuche a mi abuela, una vieja luchadora, herrerista de origen por lo que tengo sabido y que abrazo al Frente en el 71, convirtiéndose en ferviente militante. Dicen que le ofrecieron el carné “del partido”, aunque era tan roja que no lo necesitaba. Su casa desde los 60 se había convertido en una embajada. Por allí llegaban huidos, maltratados de golpizas y torturas en comisarias y cuarteles. Su refugio casi era una consigna: Santiago de Chile 908.

Recuerdo también, una voz de particular acento surgiendo del aparato, que al escucharla se le sumaba una solemnidad extraordinaria, motivo de reunión de mis padres con sus camaradas, se trataba de Arismendi y su particular gorjeo en la voz. Mas lo que me impacto, lo que quedó eterno en mi recuerdo fue la voz grave, profunda, esas que sólo emiten ciertas almas: la de Zitarrosa con su “Canción y el poema”, esa que es de él y de Idea.

Nada sabía por ese entonces de Idea Vilariño. Ayer y casi por casualidad, me enteré que fue el cantor, quien una noche de verano acudió a su casa en Las Toscas a solicitarle su poesía y esta se la dio. El cantor de esa forma se fusionaba con la poetisa para siempre.

“Hoy que el tiempo ya pasó”, hoy que ya pasó la vida”…

No se por qué, vaya a saber, pero con 11 o con 12 de edad, la voz de aquel hombre profunda, dramática y conmovedora me llegaban al alma. De él sabía algo o lo suficiente. Anécdotas de Palermo donde vivía, más bien frente al Cementerio Central, donde nace el Barrio Sur; o de su oficio de locutor, o de los particulares cigarrillos “para dejar de fumar”, que le compraba a mi padre en un pequeño salón que tenían con mi madre, allá por donde Gonzalo Ramírez tiene la empinada. En ese lugar compartían espacio, con un gallego, de oficio peluquero y que según me dicen, me bautizó con mi primer corte.

“Hoy que río si pienso, hoy que olvidé aquellos días”…

Subsistíamos intentando hacer la “normalidad” que permite el fascismo. A veces pienso que las “infancias clandestinas” de mi generación hacían natural o corriente lo impensado hoy…al menos por ahora. Digo “por ahora” porque es cierto, estoy convencido que el fascismo nunca se terminó de ir. Que en una de esas podía estar adormecido, o haber pasado a la defensiva,  haberse replegado, pero el fascismo sobrevive como una ponzoña intensa y latente.

Creo que sólo le hace falta una cuota de chauvinismo, o la suficiente amplificación del discurso de la cuestión criminal en la sociedad para hacerse ver y fustigar sobre la carne sensible de los cándidos, de los indiferentes y de los buscones oportunistas irresponsables a consciencia.

“No se por qué me despierto algunas noches vacías…”

Con los años y con el tiempo dicen que nos atrapa el insomnio. Quiero suponer que al acercarse la muerte puede tratarse de una manera de “resistencia” y que de paso aprendemos a aprovechar ese tiempo a cuenta del sueño, para nuestras cavilaciones.

Hace días que percibo crecientemente el tufo de los fascistas por donde ando.

Por voluntad popular y en marco de las reglas del “mercado” electoral, los nostálgicos de la dictadura vinieron a ocupar los lugares de quienes los enfrentaron a idea y mano limpia. Y es entonces que al mirar el recinto de las leyes, en lugar de Zelmar está sentado un tal Domenech; en lugar de Gutiérrez Ruiz un tal Lust que se dice escribano; que en donde estaba el zapatero Enrique ahora hay un coronel que pide impunidad para quienes cometieron terrorismo de Estado y se llama Raúl Lozano, y un poco más acá por donde se ubica el general Manini -el mismo que aún debe responder ante la Justicia democrática- se ubicaba Wilson, aquel que en la misma noche del Golpe del 73 “se declaraba el más radical e irreconciliable enemigo” de los tiranos.

“Oyendo una voz que canta y que tal vez es la mía”…

La naturaleza humana está hecha de muchas cosas, pero elijo dos: memoria y rebeldía. No sé si alcanzan para sobrevivir, pero estoy convencido que servirán para intentar  salvarnos. Entiendo y me convenzo cada vez más que al menos con estas dos razones defenderemos la dignidad, esa que se necesita para existir.

Estaba visto y es cierto que nada es para siempre, que la memoria es frágil, que damos por sentado que lo que alcanzamos ya es nuestro y que por eso no lo perderemos, que los discursos pueden ser dulces y engañosos; que pudo ser mejor, mas los procesos se envician, se corrompen y a veces se extravían. Que podemos ser jodidos; que “el pueblo” es una bella palabra pero también en ella se esconde mucha cosa… porque es en el pueblo donde habita el abnegado,  el crédulo, el  limpio, el confiado, el inocente, el sencillo y también el rufián, el abyecto, el alcahuete, el traidor y los infaltables oportunistas.

Que los pueblos no son el problema, pero en democracia  tampoco son inocentes. Es que al Reichstag lo incendió la bestia parda y aun así, después de este inmenso disparate, una de las sociedades más avanzadas y cultas de Europa les creyó abriéndoles las puertas a la peor locura humana.

02
Sep
20

El Uruguay se hunde con el neoliberalismo herrerista …

Las lecciones de Durán Barba se aprendieron y se aplican a rajatable; MIENTE MIENTE y después MIENTE …

Ningún cordero se salvó balando

 

 

Pieza por pieza, ladrillo por ladrillo… la coalición se va desmoronando más temprano y rápido de lo imaginado; pero el punto no es lo que ellos hicieron, hacen o harán -ya lo sabemos-; el tema es qué haremos nosotros y cómo para evitar que le quiten al pueblo uruguayo los derechos conquistados durante 15 años.

 
 
Partidos “partidos”: La intolerancia y la violencia política aumentan día a día en Salto y Paysandú; pero ya no es solo contra frenteamplistas. Se la están dando entre ellos.

El 22 de agosto se registraron agresiones entre militantes blancos y militantes del partido militar, tal lo denunciado por la agrupación Ayuí Salto. Según sus integrantes, cuando quisieron acercarse para saludar a su general durante un acto, fueron agredidos por líderes nacionalistas y otros cabildantes. Cabildo Abierto votará partido en dos en las elecciones departamentales; unos (Ayuí) apoyan al exintendente colorado Germán Coutinho, mientras que CA decidió en forma orgánica apoyar a César Mari, proveniente del PC, que vota dentro del lema PN y actualmente forma parte de CA. De más está aclarar que al decir PC no nos referimos al Partido Comunista; si me permiten un chiste malo.

El Partido Colorado está partido y más de la mitad de sus militantes y dirigentes, ante el retiro de Ernesto Talvi, han quedado a merced de Sanguinetti y sus maquiavélicas maniobras, lo cual le ha dado a Pedro Bordaberry una oportunidad de oro. Es un hecho: está regresando y con sangre en el ojo.

Por su parte, el Partido de la Gente se quedó sin gente. Todos los que se acercaron a Novick buscando respaldo económico levantaron vuelo, incluyendo al exfiscal Gustavo Zubía, ahora en el Partido Colorado, que se quejó de que no le daban dinero para cubrir el costo de las fotocopias de sus proyectos. De sus dirigentes, le queda el psicólogo Robert Parrados; cuya lealtad (nobleza obliga) es inusual en el mundo político.

De pollos y bufones

Durante todo un lustro, Luis Lacalle Pou fue construyendo su triunfo, cosiendo su colcha de retazos laboriosa y pacientemente, uniendo a la centroderecha con la derecha propiamente dicha y la ultraderecha, claramente representada por el general (r) Guido Manini Ríos. Tras ganar las elecciones, fue extremadamente generoso con sus socios, dándole a Mieres un ministerio, algo incomprensible si consideramos su paupérrimo aporte en las urnas; pero razonable si comprendemos que el líder de los multicolores necesitaba a alguien capaz de hacer uno de los trabajos más sucios de su plan: proponer rebajas del salario real a los trabajadores, lo cual implica rebajar también jubilaciones y pensiones. Lacalle buscaba a alguien que por un cargo vendiera su alma al diablo y, creer o reventar, lo encontró. Luego de 15 años de ministros defendiendo los intereses de los más débiles, las familias dominantes pedían a gritos jerarcas que defendieran sus intereses, tal como prometió Julio María Sanguinetti.

El 20 de diciembre, Leandro Grille escribió: “Con una metáfora peculiar, el expresidente Julio María Sanguinetti anticipó la estrategia del gobierno de coalición para implementar el ajuste: desplumar un pollo, pluma por pluma, para que no grite tanto. Lo hizo en una cena con empresarios que festejaron ruidosamente la ocurrencia, entre aplausos y risotadas, a sabiendas de que el ‘pollo’ no son ellos y las ‘plumas’ no les pertenecen. Fue un momento de sinceridad y algarabía patronal, una misa de clase frente a un predicador de sus intereses, una liturgia exaltada con el viejo de la tribu”.

Esa promesa la van cumpliendo en tiempo récord gracias al inesperado apoyo de una aliada de último momento que sirve de excusa para recortar todo lo que deseaban recortar: la covid-19.

Como dato anecdótico, César Vega le pidió al presidente que cuando llegue la vacuna, no sea obligatoria, que lo importante es la libertad. El diputado derechista (el mismo que defendió al gobierno minimizando la muerte de un indigente al compararlo con unos pollos que una vez se le murieron porque quedaron a la intemperie bajo una tormenta) parece alinearse con Macri y aquello de “que se mueran los que se tienen que morir”.

Nadie sabe para qué lado va a agarrar el dirigente del PERI, al punto que hasta Gustavo Salle debería ver que le están usurpando el cargo de bufón de la corte.

 

Que nadie se dé cuenta; que nadie diga nada

En la coalición, cada uno cincha para su lado. Cabildo Abierto cuestiona (y con razón) el cargo de Carlos Faroppa, director general del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, ya que fue presidente de la Sociedad de Productores Forestales. Vega también cuestiona este nombramiento; pero entrevistado por la diaria dijo que no pediría su destitución (como los diputados cabildantes) porque eso le parece demagógico.

Mientras tanto, nadie en la derecha habla de la Operación Océano. No les conviene. Tampoco les conviene hablar del intendente de Soriano, por lo que el diputado frenteamplista Gustavo Tato Olmos les refrescó la memoria con un tuit: “Agustín Bascou, Intendente de Soriano por el @pnacional, fue imputado por segunda vez por vender ganado que estaba prendado. Mandaba comprar combustible en sus estaciones de servicio, sus cheques rebotaban por falta de fondos. Pero cualquiera sabe que lo grave es tener café vencido”.

Y sí. Lo grave es eso y no el hecho de que el Ministerio del Interior, tras declarar desierta una licitación con burdas excusas, compró en forma directa 55 vehículos todo terreno a la empresa Ayax SA, dirigida por un amigo cercano (se conocen desde la infancia) de Luis Lacalle Pou.

Mientras tanto, el padre del presidente, aquel que se negó a contestar (argumentando que se había retirado de la actividad política) cuando le preguntaron por los fondos que se extraían de las arcas del Estado para solventar al Partido Nacional, ha firmado una carta junto a otros expresidentes de derecha para presionar al poder judicial colombiano en defensa de Álvaro Uribe, acusado de más de 60 crímenes. Parece que está alejado de la política cuando le conviene.

 

Mientras duermes…

Y la motosierra sigue. Se han reducido los viáticos en el Inefop de 237 pesos a 90, se dejan sin efecto las becas y se planea cobrar a los trabajadores por la capacitación que se les dé. Como señaló Leandro Grille en el programa Legítima Defensa, cada uno de estos recortes viene precedido de una campaña en contra de la institución afectada: Mides, Inefop, Primaria… Grandes titulares de la prensa aliada cubren auditorías por doquier, sembrando la idea de que el gobierno anterior fue tanto o más corrupto que los gobiernos de los partidos tradicionales; pero tras los titulares, cuando llega el momento en que la Justicia debe expedirse, poco y nada queda. Nunca opiné sobre Nicolás Cendoya, exdirector de la Ursec, porque me faltaban elementos y, a decir verdad, creí necesaria una investigación judicial; pero tras varios meses en que las hienas babeantes tironeaban de él, la película termina con un fiscal que no sabe cómo sacarse el caso de encima porque no tiene nada con qué hundirlo, salvo conjeturas periodísticas traídas de los pelos y sin peso jurídico alguno. No sé si Cendoya es culpable o inocente; lo que sé es que esperé por la investigación judicial y lo que veo es lo dicho: el fiscal no tiene nada; pero a ellos no les importa, el daño ya está hecho.

Ellos necesitan aumentar el poder de la prensa cómplice; por eso, han anulado una licitación ganada legítimamente por Federico Fasano. Tienen que asegurarse de que el oligopolio desinformativo no tenga una contraparte que desmonte sus mentiras, tal como Telesur hace con CNN. Por idéntico motivo, el mismo día en que Caras y Caretas intimó al Ministerio de Educación y Cultura el pago de facturas adeudadas por concepto de publicidad, los trolls publicaron en Facebook una calumnia descabellada: que el gobierno anterior le pagaba a la revista 20.000 dólares mensuales a cambio de su lealtad.

No tienen límites, ni honor ni decencia. El odio de clase rige sus proyectos y todo lo popular les rechina. También quieren cambiar los libros de la historia reciente, mientras Manini Ríos se termina de mostrar como lo que es: un ultraderechista defensor de los que violaban, torturaban y asesinaban en los cuarteles. Ya no disimula como en la campaña electoral porque ahora tiene poder y sabido es que, si quieres conocer realmente a un hombre, solo debes darle eso: poder.

No celebran que Aratirí fracasara en su intento de sacarle a Uruguay nada menos que 3.356 millones de dólares. No reconocen (salvo ante inversores extranjeros) los casi 15.000 millones de dólares que el Frente Amplio les dejó como reservas ni felicitan al gobierno anterior por haber negociado con Google para que invirtiera 100 millones de dólares en el Parque de las Ciencias, en Canelones, negociación cuyos frutos se verán en este período.

Ahora bien, ya sabemos quiénes son ellos, qué intereses defienden, lo que les quieren quitar a trabajadores, jubilados y pensionistas y cuánto desprecian las inversiones sociales. Sus modelos son los regímenes represivos y corruptos del Brasil de Jair Bolsonaro y el Paraguay de Mario Abdo Benítez; incluso (aunque ya no puedan hacer gárgaras con ello) la Argentina del expresidente Mauricio Macri. Son sus ídolos y modelos, y Donald Trump, el amo. Odian a quienes defienden a los trabajadores, aplauden a los que dan palo a los que protestan y sostienen que los pobres son pobres porque no les gusta trabajar, mientras que la mayoría de ellos viven de sus herencias, de sus cargos como jerarcas públicos, licitaciones redactadas a su medida, leyes de legisladores amigos para favorecer a sus empresas y, pese a que son liberales y exigen que el Estado se retire del mercado, recurren a él cada dos por tres buscando ventajas. Eso sí: son fervorosos creyentes (católicos o evangelistas según les convenga) y tienen crucifijos de oro, más por ostentación que por honrar a su dios crucificado. Cristianos y artiguistas de la boca para afuera; porque el nazareno les daría latigazos hasta acalambrarse, como a los comerciantes del templo, y el padre de los orientales los señalaría como a sus más irreconciliables enemigos, tanto de él como de la patria.

Sabemos lo que están haciendo y lo que harán. La pregunta es qué haremos nosotros; porque como muy bien ha señalado en un comunicado el MLN-T, en el cual pide más y mejor organización: “Ningún cordero se salvó balando”.

30
Ago
20

Los mejores cinco años de tu vida

COMENZARON con MENTIRAS por PROMESAS INCUMPLIDAS en CAMPAÑA ELECTORAL …

escribe: Leandro Grille

Los mejores cinco años de tu vida comenzaron con devaluación abrupta de la moneda, aumento de impuestos en las compras con medios electrónicos, aumento de tarifas por encima de la inflación, ajuste general del 15% en gastos e inversiones en incisos del Estado y, a partir del 13 de marzo (todo lo antedicho sucedió antes), la llegada de la pandemia a nuestro territorio con todas las repercusiones sociales y económicas que se conocen. En consecuencia, no hubo un solo día desde que comenzó el gobierno de Luis Lacalle Pou que el conjunto de los uruguayos no haya perdido salario real, a lo que debe añadirse la brutal caída del empleo y aumento de la pobreza que se produjo a partir de la emergencia sanitaria, en el contexto de un Estado que continuó aplicando medidas de “austeridad” y se cuidó de invertir lo menos posible en paliar la crisis social sobrevenida, como surge de los números oficiales que tan claramente evidenció la Cepal.

En los próximos días ingresará la ley de Presupuesto, diseñada para ajustar todavía más y ya se conocen los lineamientos de las pautas salariales de empleados públicos, así como ya se conocían en el ámbito privado. Con lo que se sabe hasta el momento, es posible afirmar que en los próximo cuatro años las trabajadoras y los trabajadores uruguayos continuarán perdiendo salario, hasta acumular una pérdida neta de su poder de compra de un 5% en el quinquenio, siempre que todo salga bien y la pérdida no sea todavía mayor. Spoiler alert: va a ser mayor, porque en el neoliberalismo las cosas nunca salen bien, bajo el supuesto de que “salir bien” sea un derrotero beneficioso para las grandes mayorías.

Con la reducción de salario real que ya se vivió este año, es un hecho que a partir del 1º de enero del año entrante, las jubilaciones se van a ajustar con un incremento por debajo de la inflación acumulada, por lo que también allí va a registrarse una caída de valor real de la prestación y, como los lineamientos de 2021 importan una pérdida de salario real el año que viene, también es un hecho que las jubilaciones, que se ajustan por el índice medio de salarios, continuarán desplomándose en 2022. Dicho esto, la recuperación prevista por el gobierno para los años subsiguientes en ningún caso permitirá retrotraer el poder de compra de los ingresos al 1º de marzo de este año, por lo que los cinco mejores años de tu vida son a pérdida absoluta.

Cuando Lacalle Pou dice que no va a subir impuestos, algo que afirmó durante la campaña, y que el ajuste se va a hacer apelando a la reducción de gasto público, en primer lugar se aparta de la verdad, porque ya subió los impuestos en los primeros días de gobierno; en segundo lugar, parece ignorar que la reducción de salario real es una tremenda metida de mano en el bolsillo de los orientales y, en tercer lugar, no explicita el carácter regresivo de su diseño del ajuste: si no se aumentan los tributos de los que pueden tributar y, en particular, de los peces gordos de la economía y, a la vez, se achica el gasto público que se vuelca sobre el conjunto de la sociedad, entonces se está beneficiando directamente a los que tienen más y se está perjudicando directamente a los que tienen menos. Eso convierte su método de ajuste en un hecho que rezuma ideología por todos lados: no le aumentamos impuestos al patrimonio, por ejemplo, o a las rentas altas y, sin embargo, nos ponemos a discutir si es un exceso el dinero que se usa en alimentación escolar, políticas sociales, el Instituto de Empleo y Formación Profesional o la enseñanza pública.

Recién el lunes conoceremos los números definitivos de este severo ajuste de las cuentas públicas, pero es un hecho que vamos hacia un país de sueldos más bajos, mayor desempleo y mayor pobreza. Si una parte podía comprenderse por la pandemia, el grueso de este panorama es la consecuencia de la aplicación de un programa que, grosso modo, ya conocíamos por sus antecedentes y por la intensa campaña electoral. No puede haber sorprendido a nadie. No obstante, el resultado que el gobierno espera de este programa, o el que dice esperar, de reducción del déficit, crecimiento, desendeudamiento, creación de empleo y disminución de la pobreza para final del período, va a fracasar en toda la línea y ese fracaso sí sorprenderá a los que creyeron que esta combinación de ajuste, devaluación y salarios bajos podía funcionar como remedio para los 15 años de progresismo, aunque jamás haya funcionado en ningún sitio, y sí deberá ser discutido, evaluado y juzgado por toda la sociedad durante lo que resta del período. En esa reflexión social se tendrá que construir la derrota política definitiva de esta ideología de la exclusión, para que nunca más suceda que una buena campaña publicitaria prometiéndote el oro y el moro y los mejores cinco años de tu vida termine en un desastre social y haciéndonos vivir un lustro de suplicios.

29
Ago
20

Uruguay y el presupuesto del achique para el pobrerío y los Entes …

EL PRESUPUESTO MENGUANTE

Con lo poco que se sabe

 

escribe: Alberto Grille
Presidente Lacalle Pou y ministra de economía y finanzas Azucena Arbeleche

Es poco lo que se puede decir del proyecto de Presupuesto porque de él solo se conoce lo que se dijo antes, lo que el equipo económico ha divulgado y lo que el presidente ha publicitado en la reunión que tuvo con los legisladores de la coalición de gobierno.

 
 
 

De acuerdo a lo que dicen Lacalle Pou, Alfie y Arbeleche, será “un presupuesto, austero, realista y optimista” y su sustento político estará fundado en tres pilares: el “prestigio, la confianza y la unidad de la coalición”

Los legisladores salieron felices de la reunión.

Hasta ahí, un sobresaliente a la agencia de publicidad, pero, en verdad, solo hubo humo.

Diga lo que diga el gobierno, la inversión en mitigar los efectos de la crisis social desatada por la pandemia ha sido escasa y muy inferior a la de otros países de América Latina y ni que hablar de los más ricos. A las encuestas de popularidad hay que creerles poquito, aunque, como dicen aquellos a los que no les convienen sus resultados, son solo un insumo, una fotografía.

En ella curiosamente no salen las 50.000 personas que comen en merenderos sostenidos por la solidaridad.

La Cepal, que fue interpelada por el propio presidente Lacalle, ya ha dicho que no se retractará ni modificará sus conclusiones, que se basan en datos oficiales.

Si la inversión fue poca porque se partía de condiciones sociales, económicas, sanitarias y culturales producidas durante los años de gobierno del Frente Amplio, o si fue como consecuencia del dogmatismo neoliberal, se esclarecerá con el tiempo, cuando se evalúen las consecuencias y los resultados juzguen cuando se vivía mejor o peor. Por ahora, la culpa la tiene el virus.

Parece evidente que los efectos de la pandemia y de las restricciones que se han impuesto a la movilidad y la actividad laboral con mayor o menor intensidad en los diferentes países de la región destruirán el empleo y los ingresos de los hogares, mientras la recesión mundial afectará los ingresos de las exportaciones.

El marcado deterioro fiscal y la agitación social oscurecen la perspectiva.

Uruguay no ha sido la excepción, aunque certeramente solo es posible evaluar los resultados de los dos primeros trimestres en que el producto bruto cayó a niveles muy bajos, los más bajos desde hace 16 años.

Hace un mes, la ministra Azucena Arbeleche, entrevistada por El País, pronosticaba para este año una caída del producto del 3%, más o menos 2.000 millones de dólares. Ayer, menos optimista, estimaba que la caída será en el entorno del 3,5%. Pesos más, pesos menos, una diferencia de 300 millones de dólares. Los analistas, bancos y consultoras, a fines de agosto, pronosticaban una caída aun mayor, fundamentalmente por la caída del consumo, las exportaciones y el deterioro fiscal. Ellos lo ubicaban en el 3,9%, lo que significa unos 250 millones de dólares más. El déficit fiscal continuará creciendo y las autoridades del Ministerio de Economía estiman que será de 6,5% en 2020 pese a las medidas de austeridad adoptadas por el gobierno. Los analistas pronostican algo más de déficit fiscal en 2020, pero coinciden en que la recuperación posiblemente será rápida y el año próximo la economía crecerá un mínimo de 4,1% y un máximo de 5,1%. Desgraciadamente, esto está por verse y dependerá un poco de nosotros y mucho más de los otros países y de la evolución de la pandemia y de la economía mundial.

Lo que es verdad es que el gobierno ahorró en 2020 cuando los demás países de la región gastaron más para mitigar los efectos de la pandemia. Con 100.000 nuevos pobres, con incremento de las tarifas públicas, con un aumento significativo de la desocupación, incremento del dólar y la inflación cerquita de las dos cifras, la actitud obcecada del gobierno, reacio a escuchar razones, habla de un cambio notable de las autoridades en la  sensibilidad social y un menosprecio por las consecuencias que sus políticas tengan en los sectores más humildes y desprotegidos de la población, los que han sufrido más los efectos de la pandemia. Para justificar que gastando menos se vivirá mejor, el gobierno apela a un relato que proclama que las administraciones anteriores despilfarraron, amenaza con auditorías y apela a la consigna de que se acabó el recreo.

Ayer, como casi todos los días, las palabras del presidente fueron para la propaganda y no hay peor cosa de la propaganda que cuando advertimos que solamente se trata de eso.

Lacalle no habló del salario real, que sin lugar a dudas va a caer. Apeló a la inversión privada para generar trabajo y dijo poco, y vagamente, sobre la inversión en obra pública. Las recientes declaraciones del ministro de Obras Públicas, preocupado por los pocos recursos que dispondrá y la necesidad de cumplir con obras de infraestructura imprescindibles para mantener el estado de la red vial, permiten suponer que se recurrirá a la inversión de los operadores privados y a la cooperación de los organismos internacionales de crédito.

En cualquier opción, el ministerio de Luis A. Heber dependerá como nunca de la voluntad de la OPP y del Ministerio de Economía para contar con los créditos presupuestales y para aceptar el endeudamiento externo.

Lacalle no habló de las inversiones en UTE, Antel y OSE. Me parece que no tiene mucho para decir porque se reducirán sensiblemente.

No reveló como se resolvieron las tensiones que hubo entre el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Economía y la OPP. Lo que el Presupuesto incluirá para el Mides aún no se conoce. Sin embargo, un documento interno que difundió hace unos días la diaria advierte que con las cifras que manejaba el Ministerio de Economía, el Mides tendría dificultades para cumplir con “sus cometidos centrales” porque implicaría una reducción del 30% del mismo, afectaría las “líneas estratégicas” y abatiría las transferencias en el orden del 45% y las áreas de dependencia e incapacidad en el entorno del 28%.

De la Universidad ni se habló. “La Udelar tiene un presupuesto bastante grande para generar ahorros en áreas que no sean la ciencia y la tecnología”, dijo la ministra Azucena Arbeleche.

La frase que formulara la ministra de Economía permite imaginar que el presupuesto para la Udelar será muy restrictivo y afectará actividades centrales de la institución.

Más allá de que se procure mantener las asignaciones de áreas focalizadas, la integridad de la producción universitaria en la docencia, la investigación y extensión no permite reducciones salariales, ni en prestaciones a los estudiantes, ni reducir los planes de desarrollo institucional ni las inversiones en tecnología e infraestructura sin afectar los proyectos que se promueven en la ciencia, la educación la cultura y el arte.

Del presupuesto que se propone para la Udelar se sabe poco, aunque lo suficiente para prever que la institución y sus órdenes, particularmente docentes, estudiantes y funcionarios, lo resistirán.

De ASSE se sabe que su presidente declaró que con lo que tiene le alcanza. Eso son pompitas de jabón y dependerá de cómo se comporte la desocupación, cuántos afiliados perderán las instituciones de asistencia médica privadas, cuántas de ellas entrarán en crisis y cuántos usuarios recibirá ASSE, una vez aquietadas las aguas y finalizadas las postergaciones de los seguros de paro. Leonardo Cipriani, su presidente, es la nueva estrella de la pequeña constelación que rodea a Lacalle y ha opacado al ministro de Salud Pública. El presupuesto será austero y le dará a Cipriani lo que pide y tal vez un poco menos, pero el ministro de Salud Pública, pasada la pandemia, presupuestalmente estará en menguante.

De las asignaciones para la primera infancia y de las estrategias para los niños más carenciados no se sabe nada y lo que se sabe no es esperanzador. Tampoco de cómo se han resuelto las tensiones en el Ministerio de Vivienda, Turismo y Medio Ambiente, en los que la coalición tiene sus ministros colorados y cabildantes. Tampoco cómo asegurará la rentabilidad de los productores agropecuarios, cómo aumentará las ganancias de los bancos y la especulación financiera, cómo atraerá inversiones del exterior y cómo generará confianza para que los uruguayos ricos retornen lo que tienen en el exterior.

Habrá que ver qué garantías da esta coalición multicolor, que se sostiene sobre todo por la tenacidad de Julio María Sanguinetti, que no quiere ver nunca más al Frente Amplio en el gobierno aunque sea relegando al Partido Colorado, condenado a la extinción.

Desde hace algunas semanas, desde las páginas editoriales de Búsqueda y El País, se advierte al gobierno que las tensiones que ocurren en las negociaciones previas a la elaboración del Presupuesto, las parlamentarias durante su consideración legislativa y las de la vida real, cuando empiezan a desenvolverse las demandas sociales, desdibujan las intenciones previas e impiden los cambios estructurales que impulsan los sectores más neoliberales de las clases dominantes.

Ahí está lo importante para Ignacio de Posadas y para mí.

Las intenciones del gobierno y de San Ignacio pasan por aplicar la motosierra a troche y moche, pero ahora el presidente tendrá que navegar en la realidad y “hacerse cargo”.
La oposición también, si quiere defender los logros y las realizaciones de sus gobiernos, proponer constructivamente para mejorar la vida de los uruguayos y para el desarrollo sostenible de un país próspero, justo y más igualitario.

Yo creo que hoy el Frente Amplio está en debe. Que se ponga.

29
Ago
20

Las actas del fascismo en Uruguay

FISCALÍA

Fiscalía de Crímenes de Lesa Humanidad estudiará actas del Tribunal de Honor a Gilberto Vázquez

 

El fiscal de Corte y procurador general de la Nación, Jorge Díaz, remitió las actas del Tribunal Especial de Honor para Oficiales Superiores -que contienen las declaraciones del coronel en situación de retiro Gilberto Vázquez, quien reconoció que torturó y ejecutó a detenidos en dictadura-, a la Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad, a los efectos de su estudio y actuación pertinente.

En las últimas horas, la asociación Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos Desaparecidos accedió -tras un pedido de información pública- a las actas del Tribunal Especial de Honor para Oficiales Superiores, donde Gilberto Vázquez admitió en el año 2006, que torturó y ejecutó a detenidos políticos, durante la pasada dictadura.

Asimismo, Vázquez reconoció que en el año 1976 existió el denominado segundo vuelo de la muerte en el marco de la Operación Cóndor de coordinación represiva de las dictaduras del Cono Sur.

 

Por su parte, la Fiscalía General de la Nación informó este viernes 28 de agosto que recibió información del Ministerio de Defensa relativa al Tribunal de Honor realizado en 2006.

El Fiscal de Corte, Jorge Díaz, recibió de parte del director General de Secretaría del Ministerio de Defensa, Fabián Martínez, todos los antecedentes relativos al Tribunal de Honor realizado en el año 2006 al coronel en situación de reforma Gilberto Vázquez, como consecuencia de su fuga del Hospital Militar Central de las Fuerzas Armadas.

En 2006 Vázquez simuló padecer problemas físicos para ser trasladado al Hospital Militar desde el cuartel donde se encontraba detenido, ya que era inminente su extradición a Argentina para ser juzgado por crímenes durante la dictadura.

Sin embargo se fugó y permaneció prófugo, pero finalmente fue detenido, por tal motivo tuvo que declarar ante el Tribunal de Honor Militar.

Vázquez fue el último militar en entregarse, luego de que se había ejecutado la orden de arresto para José Gavazzo, Jorge Silveira, Ernesto Rama, Ricardo Arab y Ricardo Medina, por violaciones a  los derechos humanos en dictadura.

Crímenes de Lesa Humanidad

Tras recibir la información de parte del Ministerio de Defensa, el Fiscal de Corte instruyó a su secretaría a enviar todos los documentos a la Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad, a cargo del fiscal Ricardo Perciballe, “a los efectos de su estudio y para la actuación que estime pertinente”.

26
Ago
20

Editorial de El Popular

Tranvias.uy - Liber Arce 1968 - 2018

En el abigarrado y confuso flujo permanente de noticias es imprescindible rescatar el principal hecho social y político de estos días: la imponente movilización estudiantil del 14 de agosto.

En épocas de crisis, como la que estamos viviendo, de agudización de la lucha de clases, los procesos de síntesis en la sociedad se aceleran. Esa característica histórica se acrecienta en esta época de comunicaciones instantáneas, en un continuo artificial donde todo parece importar lo mismo, donde puede pesar más la individualidad de un tweet que la fuerza de miles expresándose colectivamente. Una parte sustantiva de la disputa de hegemonía con el poder es colocar los centros políticos propios del movimiento popular y defenderlos.

No se trata solo de relatos, también está en disputa la materialidad del quehacer social, es decir, los hechos, porque sigue siendo cierto que vale más un paso concreto en la transformación de la realidad que mil discursos.

Es un hecho de enorme trascendencia que este 14 de agosto, el Día de los Mártires Estudiantiles tuviera una conmemoración multitudinaria.

En primer lugar, fue un hecho relevante por su masividad. En Montevideo la movilización fue la más grande los últimos 15 años. Miles de jóvenes ocuparon más de diez cuadras de 18 de Julio. A ello hay que sumarle que se realizaron actividades, en 10 departamentos más: Salto, Paysandú, Rocha, Maldonado, Canelones, Treinta y Tres, Cerro Largo, Rivera, Colonia y Tacuarembó.

En segundo lugar, expresó una gran capacidad organizativa, se realizaron cientos de movidas preparatorias, en liceos, escuelas de la UTU, centros de formación docente y se enfrentó con creatividad la falta de clases presenciales en la Universidad con una campaña en redes sociales que apeló al involucramiento de miles.

En tercer lugar, mostró un nivel de unidad del movimiento estudiantil que no disimula ni resuelve los problemas que existen, pero marca un camino de superación claro y posible. La movilización fue convocada por la FEUU y las distintas expresiones gremiales de secundaria, UTU y Formación en Educación. Tanto en las consignas como en los discursos la unidad del movimiento estudiantil fue uno de los centros.

En cuarto lugar, por la madurez de los planteos. La consigna central fue “Sin Educación Pública no hay futuro”, desde los discursos se reclamó por Verdad y Justicia y se reafirmó el compromiso contra la impunidad, se exigió presupuesto para la Educación Pública, boleto gratuito para todas y todos los estudiantes, becas y también que se respete la autonomía y el co gobierno.

En quinto lugar, porque se reivindicó la unidad con el movimiento obrero y el movimiento popular. A texto expreso lo dijeron las y los oradores, todos y todas, pero además se expresaron en defensa del salario, por una renta básica, contra los intentos de reglamentación sindical.

Un movimiento estudiantil potente, movilizado y unido, que se siente parte del movimiento popular y quiere ser protagonista de la defensa de la Educación Pública es un hecho de enorme relevancia.

La unidad obrero estudiantil es el corazón de la unidad más amplia del pueblo. La defensa de las conquistas populares, entre ellas la democratización del acceso a la Educación, que ha llevado a que Uruguay tenga hoy más estudiantes que nunca en la historia, más de 500 mil entre enseñanza media y profesional, formación en educación y la educación terciaria, y la posibilidad de abrir caminos de avance popular, necesita de las más amplia unidad de pueblo. Este 14 de agosto mostró que un componente fundamental, el estudiantado, tiene una fuerte disposición de lucha y una intención manifiesta de ser parte de ese entramado popular.

Es todo eso lo que hizo que este 14 de agosto fuera una reivindicación desde el presente de la mejor historia del movimiento estudiantil. El 14 de agosto desde hace 52 años es para el estudiantado, la juventud y el pueblo uruguayo, un día de recuerdo, de lucha y de compromiso.

Hace 52 años moría asesinado Líber Arce, joven estudiante universitario, trabajador, militante de la FEUU y de la UJC. Había sido herido dos días antes por un oficial policial en una marcha en defensa de las libertades, en reclamo de presupuesto para una Universidad asfixiada por el gobierno encabezado por Jorge Pacheco Areco y exigiendo el boleto estudiantil. Su muerte abrió una larga y dolorosa lista de estudiantes asesinados, por luchar por la democracia, por la libertad y por la construcción de una sociedad distinta.

Este 14 de agosto, como todos los años, en cualquier circunstancia política, el movimiento estudiantil salió a la calle. Nadie debe hablar por ellas y ellos. Tienen voz propia y la hicieron sentir contundentemente.

Lo hicieron recreando en el presente, con las nuevas realidades, y los nuevos desafíos, el valor de la unidad política y social del pueblo.

Esto, como dijimos, es imprescindible para defender la democracia, que es un proceso de construcción de libertad e igualdad, con el protagonismo organizado del pueblo o no es. Y también para construir una perspectiva emancipadora, revolucionaria, que será democrática y necesitará siempre, del compromiso y el protagonismo del pueblo.

Hoy, con nuevas formas que incorporen lo que hoy es nuevo, sigue siendo imprescindible militar y luchar para concretar los sueños. La democracia se defiende ejerciéndola y la libertad se hace material comprometiéndose, transformando la indignación en expresión colectiva de rebeldía organizada.

Por eso, este 14 de agosto, miles de estudiantes homenajearon de la mejor forma posible a: Líber Arce, Hugo de los Santos, Susana Pintos, Heber Nieto, Julio Spósito, Íbero Gutiérrez, Santiago Rodríguez Muela, Manuel Ramos Filippini, Joaquín Klüver, Ramón Peré, Walter Medina, Nibia Sabalsagaray, Luis Eduardo Gonzáles, Pablo Recauna, Jorge Salerno, Elena Quinteros, Laura Rayo, Silvia Reyes, Iliana Maidanic, Héctor Castagneto, Silvina Saldaña, y a tantas y tantos estudiantes más que pagaron con su vida su compromiso.

Los mataron por luchar. Eran militantes. La mejor manera de homenajearlos es encontrar hoy, en la práctica, los caminos para que las ideas y los sueños por los que lucharon sean banderas de miles y avancemos en su conquista.

24
Ago
20

EEUU elecciones cruciales …

ACUERDOS CON BIDEN

Desencuentros con el BID

 

escribe:  Juan Raúl Ferreira

 

 

23
Ago
20

el desastre del herrerismo con milicos de la dictadura ..

El contubernio

 

 
 
escribe: Leandro Grille / Caras y Caretas

 

El programa económico del gobierno multicolor es bastante elemental: ajuste fiscal, licuación de salarios y jubilaciones y devaluación de la moneda. Ese combo, cuyos propósitos son achicar el Estado y transferir recursos del conjunto de la sociedad a los sectores más concentrados, no refleja ninguna inventiva ni puede tener otras consecuencias que una crisis social inmediata y una crisis económica en el corto plazo. Con pandemia o sin pandemia, los programas neoliberales siempre conducen al mismo abismo, con el agravante de que cada caída es más difícil de remontar.

 

La verdadera novedad local está en la gestión política del ajuste estructural. En la estrategia para hacer posible, sin que el pueblo se soliviante, un proyecto que va a deteriorar la calidad de vida de la inmensa mayoría; y hacerlo luego de una larga temporada de progresismo, en la que todos los indicadores de desarrollo humano de nuestro país mejoraron mucho, gracias al esfuerzo conjunto de la sociedad y el Estado.

La estrategia es evidente y simple de enunciar: el gobierno se ha convertido en un aparato publicitario en contubernio con los grandes medios de comunicación, que ya ni siquiera disimulan su parcialidad. Por lo tanto, el panorama informativo local transcurre entre el presidente jugando al ping pong con jóvenes, comiendo asado con obreros, visitando localidades del interior o su candidata municipal comiendo panchos en un carrito, desfilando por las pantallas a toda hora, haciendo cadenas de radio y televisión cuando lo dispone. Es tan obsceno el blindaje, que ya no hay necesidad de demostrarlo, a la vez que el presidente retribuye semejante fidelidad, accediendo a la solicitud de los canales de anular la adjudicación de tres nuevas señales, con base en livianos argumentos formales, que apenas maquillan el verdadero fundamento de la decisión: este gobierno no va a permitir que las  familias que controlan la comunicación audiovisual hace 70 años sufran algún tipo de competencia. A la vez, el gobierno les concedió a los dueños de los canales el privilegio de escribir una ley de medios nueva, a la medida de sus intereses, en detrimento de Antel y de cualquier aspiración de comunicación democrática en Uruguay.

A esta altura, se puede afirmar que el gobierno multicolor y el oligopolio de los grandes medios son socios en esta propuesta de restauración conservadora. Y esa es, sin duda, siempre una mala noticia, aunque tampoco representa una novedad, porque la confluencia entre la derecha política, el poder económico y los grandes medios de nuestro país viene de muy lejos y ha sobrevivido la prueba de la sangre.

Ahora bien, una componente medular de esta estrategia política de restauración es la venganza. La derecha necesita disciplinar a la sociedad después de 15 años de “recreo”. Porque si la “aventura” progresista queda impune, entonces la izquierda vuelve y vuelve en breve, tan breve como el próximo período. Básicamente, la derecha tiene que impedir que el próximo período electoral, que ocurrirá dentro de algo más de 4 años, se convierta en una disyuntiva entre los años del “recreo” y los años del “ajuste”, porque en ese caso, el resultado va a ser demoledor para sus intereses. Entonces, necesita penalizar la osadía de los que se animaron a jugar a otra cosa y lo va a hacer echando mano a las denuncias, sospechas y auditorías. Lo fundamental no va a ocurrir en el ámbito de la Justicia, donde es muy improbable que avancen causas de corrupción por ninguna de las auditorías que vienen anunciando; lo central va a estar en la tapa de los diarios: la auditoría como instrumento de propaganda. La denuncia como arma de acción política, la judicialización de lo posible, el escándalo como premisa. Después no importa nada. Observemos otra vez el caso Nicolás Cendoya, que lo menciono semana a semana para que no se olvide que a Cendoya le hicieron una campaña de defenestración para impedir su nombramiento en Antel, y luego simplemente su nombre desapareció, y el fiscal, que se quiso sacar el caso de arriba después de haber armado semejante escándalo, simplemente lo durmió, porque lo más probable es que no tenga nada para pedir su formalización con algún tipo de expectativa.

Así las cosas, con un gobierno embarcado en su sueño noventista, convertido en una maquinaria publicitaria con el apoyo de los medios hegemónicos, la izquierda debería tomar en cuenta esta connivencia para que la responsabilidad sobre el desastre que van a producir no se le adjudique solo al presidente y a sus fuerzas políticas aliadas.

En el futuro será importante debatir si el ecosistema de medios de Uruguay, y en particular las concesiones de las señales que pertenecen al Estado, debe quedar congelado para siempre. La izquierda tiene que aprender de la experiencia y de sus errores. Y uno de sus errores formidables es no haber dado la lucha por un sistema de medios más diversos, no haber ingresado en la disputa franca por la comunicación de masas y haberle dejado ese lugar a los que la controlan desde siempre. Tal vez la izquierda pensó que no abriendo ese flanco, los dueños de los medios le concederían alguna tregua, le reconocerían su amplitud, su nobleza, sus formas democráticas. En ese caso, se equivocaron.

21
Ago
20

el socialismo en Uruguay …

¿Para dónde va el socialismo uruguayo?

Los ricos quieren armar su Uruguay con el baño de oro que hoy tienen. Nosotros tenemos que armar el nuestro, o por lo menos intentarlo. ¿Qué podemos perder? Quizá el cargo, pero como decía Churchill, ‘es la regla de la democracia’”.
– Reinaldo Gargano, El Uruguay que soñamos, Correo Socialista, abril de 2011.

escribe: Gonzalo Civila López. Sec. Gral. del Partido Socialista–Diputado por Montevideo 

Atravesamos tiempos difíciles, momentos turbulentos, circunstancias históricas que exigen opciones firmes y decididas, urgencias que demandan respuestas y derrotas que nos convocan a revisarnos, reconstruirnos y no repetir errores.

El Uruguay de los ricos que Gargano denunciaba en 2011, y que nunca dejó de existir, obtuvo un triunfo electoral y político, y sus consecuencias ya se sienten. Nos enfrentamos a un deterioro acelerado de las condiciones de vida de buena parte de nuestros compatriotas, a la implementación de un plan antipopular y simultáneamente al debilitamiento de garantías ciudadanas. Por si faltara algo, integrantes de la coalición de derecha pelean con uñas y dientes la impunidad total para delitos de lesa humanidad cometidos por agentes del estado -también al servicio del Uruguay de los ricos- en el pasado reciente.

Lo que vivimos no es sólo un cambio de gobierno y tampoco puede resumirse en un giro mágico sucedido a partir del 1º de marzo. En la sociedad se potencian, desde hace tiempo, procesos terriblemente peligrosos: los discursos de odio hacia los débiles y vulnerados, la discriminación y la fragmentación, las acciones violentas dirigidas a un “enemigo interno” -en general pobre y joven-, el descrédito creciente de la política, de lo público y de casi todo lo colectivo.

Para nosotros el desafío es muy grande: escuchar y abrirnos al abajo social; atender las emergencias que ignoran los de arriba; enfrentar las ideologías exitistas, consumistas y bienestaristas; proponer un horizonte de sentido distinto, donde el eje sea vivir bien juntos; construir un Uruguay justo, el nuestro, que no excluye a nadie pero que no acepta patrones ni privilegiados, que no es el de los ricos para los ricos.

El rol del Partido Socialista en este escenario es sin dudas relevante. Nos toca en primer lugar asumir nuestra responsabilidad sobre el proceso de los últimos 15 años, en los que, con luces y sombras, el Frente Amplio estuvo a cargo del gobierno nacional y generó transformaciones importantes en el país. También nos cabe contribuir, desde nuestras posibilidades y capacidades, a las tareas que mencionaba más arriba, asumiendo la necesidad de transformar los modos de hacer política, recuperando sentido y motivación, superando algunos vicios e inercias, aunque eso a veces sea difícil y doloroso, y aunque lleve tiempo. El último Congreso del Partido tomó entre otras, dos decisiones relevantes, singulares y sin duda costosas:

1) procesar una renovación política y generacional radical, que incluye la redefinición de las prioridades de acción y de la política de alianzas del PS, la producción de agendas y dinámicas de comunicación de mayor densidad ideológica, y la descentralización de nuestros escasos recursos;

2) impulsar un proceso que nos permita concluir en un Encuentro Nacional de Militantes Sociales, abierto y amplio, como parte de una estrategia de resignificación de la relación política-sociedad, orientada a la socialización de la política.

La primera fue una decisión mayoritaria y por ende polémica y compleja, pero tan válida como cualquier definición democrática que se haya tomado en el pasado. Desde el punto de vista de muchos de nosotros puede ser una decisión clave para el proceso de renovación y revisión del Frente Amplio.

Tareas de esta magnitud no son resorte de una dirección política sino de todo el colectivo militante, y a la dirección le toca promover y garantizar que ese rumbo pueda abrirse paso. En ese sentido quiero mencionar dos decisiones, que en el acierto o en el error, sostenemos con convicción, pese a las dificultades:

1) mantener con firmeza las definiciones colectivas y orgánicas, asumiendo en los hechos y en circunstancias inéditas, los riesgos de trascender la lógica de las “figuras” y los individuos que, a partir de la acumulación de poder o visibilidad pública, con frecuencia se imponen y arrastran a las organizaciones, a veces presas del pragmatismo, el electoralismo o las supuestas preferencias de la “opinión pública”;

2) sostener un espacio de crítica y autocrítica (al que no casualmente denominamos “Guillermo Chifflet”) – con instancias internas y abiertas – que todos y todas reclamamos pero que, entre ciclos electorales y pandemia, venía llegando un poco tarde.

Por otra parte, el cambio en la línea política del PS, en sus opiniones sobre los grandes temas nacionales -en general en sintonía con la de los colectivos sociales que nos dan razón de ser- no adquiere seguramente masividad pero es notoria para los sectores políticamente más informados. Y todas las decisiones sobre temas relevantes de la coyuntura social y económica del Uruguay han logrado unanimidades o consensos amplios en la propia interna partidaria.

Estos posicionamientos guardan continuidad con definiciones de principios y con una larga lucha signada por una mirada de lo social como proceso complejo, fundante y articulador de lo político, por una distancia crítica con cualquier forma de vanguardismo, burocratismo, elitismo o concepción electoralista y estadocéntrica de la política. La rica historia del socialismo uruguayo nos exige guardar estricta distancia de la lógica estalinista, corporativa y antidemocrática del Partido-Estado y de la lógica liberal, burguesa e individualista del Partido de opinión, en cualquiera de sus múltiples variantes. La perspectiva nacional y latinoamericanista que caracteriza al PS desde Vivian Trías hasta acá, nos marca un rumbo: latir con la historia y el sentir de nuestro propio pueblo para construir caminos nuevos y nuestros, que no repitan horrores del pasado ni se miren en espejos ajenos.

La militancia socialista que en todo el país, como parte de esa enorme reserva del pueblo oriental, viene desplegando un trabajo inmenso de solidaridad para atender la emergencia y sostener procesos de organización social, tiene mucho para hacer y decir en la construcción de ese camino propio. Los y las cientos que durante años fueron tomando otros rumbos o distanciándose del quehacer político partidario también. Allí están, en los territorios y frentes sociales, actuando como fermento de iniciativas populares y comunitarias, sin levantar una bandera partidaria pero portando ideas y valores socialistas. Y lo hacen con muchas otras y muchos otros que sin sentirse identificados con un partido político comparten esa “santa rebeldía” contra la injusticia de la que hablaba José Pedro Cardoso. Ellas y ellos nos invitan con su testimonio a repensar nuestra política y nosotros los invitamos a integrarse a espacios que necesitan ser transformados y potenciados.

Dicho todo esto no podemos ignorar que en este momento crucial, donde la realidad nos reclama levantar la mira, la vida interna del Partido, que desde hace décadas arrastra problemas mal resueltos causantes muchas veces de inmovilismo, indefinición y estancamiento, se ha visto sacudida por la desvinculación de algunas compañeras y compañeros que supieron jugar roles protagónicos en la etapa previa, cumpliendo funciones de representación y de gobierno hasta hace muy poco tiempo. Se trata de un proceso difícil, traumático, que no nos alegra y que no pudo evitarse a pesar de haber acordado una serie de flexibilidades -visibles, evidentes-, bastante atípicas en un partido político con reglas relativamente estrictas de disciplina. Este proceso también afecta a muchas y muchos militantes que discrepan con algunas de las orientaciones y decisiones de este último tiempo o que ven alejarse a sus referentes. Los dos empujes más grandes (antes de las elecciones nacionales y antes de las departamentales) han coincidido -entiendo que no casualmente- con las definiciones sobre candidaturas y listas en la campaña electoral, se han expresado a través de desvinculaciones individuales y no han sido precedidos de grandes debates ideológicos. En ese sentido también son síntomas de lo que hay que transformar.

Durante este tiempo hemos evitado pronunciamientos públicos que abran una discusión poco constructiva con compañeras y compañeros que legítimamente toman otros rumbos, incluso ante casos de ex miembros que luego de haber desempeñado roles delegados por el Partido abandonan la organización con deudas o compromisos incumplidos. Mientras tanto, con el auspicio de algunos medios de comunicación, quienes se retiran discrepantes -e incluso conforman inmediatamente nuevas listas electorales con otras compañeras y compañeros que no se han apartado formalmente del PS-, han construido sus relatos y versiones. En diversos medios circulan también sendos artículos de intelectuales que, sin explicitar su vinculación con el PS ni transparentar su involucramiento con la interna que pretenden relatar desde una supuesta “objetividad”, nos califican a las y los socialistas del Partido como “no socialistas”.

Este artículo no pretende trazar una línea entre socialistas verdaderos y falsos socialistas, tampoco sostener la tesis -que oficialmente el Partido sostuvo en la década de los sesenta ante el alejamiento de Emilio Frugoni- de que existe un único partido u organización de las y los socialistas en Uruguay. Pero no podemos ni debemos guardar silencio cuando este proceso de renovación del Partido es ignorado o atacado con saña.

Si algo sabemos, por experiencia histórica, es que los oficialismos soberbios y prepotentes, las direcciones tecnocráticas o pretendidamente iluminadas y los “políticos profesionales”, son siempre derrotados. Por eso no creemos en los relatos oficiales ni en los caminos lineales o verticalistas. La síntesis política e ideológica de este proceso, siempre provisoria, no es objeto de un artículo ni de varios sino que la haremos a su debido tiempo y en colectivo, espero que apelando a lo mejor de nosotros y nosotras mismas.

A esta altura tal vez la pregunta del título deba formularse en otros términos: ¿para dónde quiere ir el socialismo uruguayo y qué se propone hacer? La respuesta a esa pregunta no puede ser sino plural y polifónica. La vida, la militancia y la comunidad política la darán. Pero en tren de aportar van aquí algunas pinceladas que me surgen del corazón y la razón:

1) El socialismo uruguayo, que busca ser popular, democrático y revolucionario, quiere hacer oír su mensaje y hacer valer su acción política y social en cada rincón del país, sin tibiezas ni extremismos, pero con la radicalidad propia de una propuesta comprometida con la transformación profunda que reclama una sociedad que es demasiado desigual e injusta, inhabitable para muchas y muchos. Lo quiere hacer con las y los de abajo, no solo pidiéndole el voto ni pretendiendo representarlos (ha quedado muy claro que no pensamos la política en clave exclusiva ni principalmente electoral, ni desde la perspectiva de la comodidad), sino convocando a una participación protagónica de las mujeres y los hombres trabajadores, de los colectivos subalternizados, desde la escucha y la organización colectiva, enfrentando así la ofensiva del poder dominante.

2) El socialismo uruguayo quiere construir unidad con otras expresiones, políticas, sociales y culturales de la lucha anticapitalista, socialista, libertaria y feminista, y quiere retomar la impronta de una corriente socialista en los movimientos sociales, que sea reconocida por la militancia social y política como un aporte genuino e independiente a la construcción de la izquierda uruguaya.

3) El socialismo uruguayo busca la articulación política del campo popular, pero no se diluye en el progresismo, y quiere reafirmar que la política de la dignidad humana y la emancipación de las personas de toda forma de explotación, opresión y discriminación, no pasa sólo por la concreción de medidas y normas que nos permitan conquistar nuevos derechos (capítulo muy importante por cierto), sino también y fundamentalmente por una praxis orientada al cambio de estructuras y subjetividades, que se gesta esencialmente desde la cercanía y el poder popular.

4) El socialismo uruguayo debe contribuir a hacer un giro difícil desde la política acotada de la gestión a la política de la militancia, los valores alternativos, la lucha ideológica y la organización social. Y esa renovación, que es profunda, pasa por las ideas, pero sobre todo por una forma de hacer política que respete los procesos y proyectos colectivos.

A las compañeras y los compañeros que me han pedido un relato oficial les pido disculpas por desilusionarlos, a los que esperaban silencio también. A quienes discrepando y viviendo la angustia de la derrota, de la pérdida de espacios conocidos o del alejamiento de valiosos referentes y compañeros queridos siguen en la lucha, el mayor respeto y agradecimiento. A quienes toman otros rumbos en la vida del Frente Amplio también nuestra mano compañera. A la sociedad uruguaya, a toda la militancia y a la izquierda social y política uruguaya, el compromiso de no hacer la plancha y dejar todo lo que somos para no defraudar en este nuevo intento, reflexionando y rectificando, también asumiendo decisiones valientes y difíciles que la hora demanda, sin renunciar nunca a nuestro proyecto y a nuestra identidad.

En este país gobernado por los ricos, y en un mundo capitalista inmerso en una profunda crisis civilizatoria y humanitaria, más que nunca el socialismo vive y lucha, construyendo una vida nueva desde la gente misma. Para ahí vamos.




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