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13
Dic
16

europa

La referencia de Europa en el mundo

escribe: Víctor Corcoba Herrero

 

Hoy más que nunca se requiere la referencia de una Europa fuerte y unida, que pueda defender y proteger a sus ciudadanos de las incertidumbres del mundo. Por desgracia, las políticas populistas han debilitado ese proceso integrador de los padres fundadores, que no era otro que reconstruir un continente con un espíritu conciliador y de servicio mutuo.

Por ello, la Comisión Europea acaba de proponer un Fondo Europeo de Defensa y otras acciones, a mi juicio muy acertadamente, para apoyar el gasto más eficiente en las capacidades de defensa conjuntas; fortaleciendo así a los ciudadanos europeos de los Estados miembros, al fomentar la seguridad de una base industrial competitiva e innovadora.

En este sentido, ya se han propuesto 25 millones de euros para la investigación de defensa como parte del presupuesto 2017, y se espera que esta asignación presupuestaria crezca hasta un total de 90 millones de euros hasta 2020. Es evidente que si este espacio geográfico mínimo, de máxima diversidad cultural, no se ocupa de salvaguardarse a sí mismo, nadie más lo hará.

Ha llegado el momento de trabajar coordinados desde la fortaleza, máxime cuando se trata de asuntos de seguridad y defensa. Solo avanzaremos hacia una mayor integración si se lucha en la misma dirección y hay confianza entre los países. Por otra parte, la UE tiene que favorecer mucho más el interés general, y no el concreto de algunos socios en particular.

A propósito, hace tiempo que el presidente del BCE, Mario Draghi, viene alertando sobre la necesidad de acabar con el paro estructural y de aumentar el porcentaje de personas trabajando. La alta tasa de paro juvenil, no sólo va a comprometernos a la baja productividad, también a una frustración social sin precedentes. Quizás tengamos que recapacitar y volver a ese referente europeísta en favor de la paz, el pleno empleo, la libertad y la dignidad humana.

Europa tiene que volver a tomar aliento, a hacerse valer con la energía del pasado. Da la sensación de que estamos cansados, tal vez pesimistas. La ciudadanía tiene la última palabra. No es de recibo, en un continente que tanto propicia la cohesión social, lleve consigo la losa de ciertos grupos de población que están quedándose atrás o son excluidos.

De ahí la importancia de llevar a la realidad las políticas sociales de acceso universal, además de modificar las normas sociales, culturales y políticas excluyentes, así como las actitudes que perpetúan la marginación. Ha llegado el momento que la dimensión social de la integración europea eche raíces y se expanda.

No olvidemos que constituye un aspecto clave de la Estrategia Europea 2020, que tiene por objeto asegurar un “crecimiento integrador” con elevados niveles de empleo y la reducción del número de pobres.

Si en verdad queremos construir una Unión Europea humana y creíble, no podemos dejar de ahondar en la cooperación de todos. Los ciudadanos quieren también respuestas contundentes a la inmigración, a la defensa y protección de las fronteras, lo que nos exige nuevamente réplicas globales. Seguramente sea una manera de hacer más Europa, el convivir y escuchar, el intervenir en términos de mediación, por ejemplo con Irán, Arabia Saudí y otros actores regionales, sin el cual Europa corre el riesgo de perder ese espíritu humanista que tanto ha amado y defendido.

12
Dic
16

los indignados

Si nos vamos a indignar

escribe: Soledad Platero

En las últimas semanas ha tenido bastante repercusión el fenómeno que por comodidad llamaré “de los indignados” del Frente Amplio. Numerosas voces se alzaron para expresar su enojo, su decepción y su rabia ante lo que consideran un mal manejo de la política partidaria, y en ese despliegue pasan la cuenta por asuntos que van desde la mala gestión de los dineros públicos (el escandaloso déficit de ANCAP) hasta la indecencia de algunos dirigentes que dicen mentiras (el aun más escandaloso affaire de la licenciatura de Sendic y algún otro caso que se destapó después), pasando por la penosa exhibición de ambiciones personales, apego a los cargos e indiferencia a los reclamos de los independientes, sin olvidar el autoritarismo que impide la crítica y tanto corta cabezas como amputa dedos acusadores.

Como creo que es no sólo sano sino imprescindible ser crítico con quienes administran lo que es de todos (y ese derecho se transforma en deber cuando, además, se trata de los propios; los que uno eligió para hacerlo), quisiera hacer algunos aportes que creo que podrían servir para darles a tanto enojo y tanta decepción un marco político más concreto y menos pegado a las cuestiones personales o afectivas.

En 2011 fue promulgada la Ley 18.795, de promoción a la inversión en vivienda de interés social (Livis), que declara “de interés nacional las mejoras del acceso a la vivienda de interés social”, tal como esta era definida por el artículo 26 de la Ley 13.728, promulgada en 1968 y que creaba el Plan Nacional de Vivienda. Ese artículo describía como “de interés social” a “cualquier vivienda definida como Económica o Media […] así como aquella designada como ‘Núcleo Básico Evolutivo’”, estos últimos destinados a “atender situaciones de carencias habitacionales graves que requieran proveer en forma urgente una solución habitacional inicial”. Un recomendable artículo publicado el viernes en Brecha y firmado por Benjamín Nahoum repasa los resultados de la ley de 2011 y confirma que, lejos de haber servido para facilitar el acceso a la vivienda de los sectores sociales más apremiados por la necesidad, la ley sirvió para beneficiar a especuladores inmobiliarios y grandes empresas constructoras (alguno dirá que con eso se benefició también el sector de trabajadores de la construcción y hasta los trabajadores en general, porque si se mueve la economía se mueve el mundo; la lógica perversa de ese razonamiento ameritaría otra columna, porque en esta no voy a tener espacio). Nahoum hace una cuenta que no parece tan complicada: aun con los precios topeados para 25% de las viviendas construidas bajo el beneficio de la ley, y tomando en cuenta las condiciones favorables de acceso previstas por el sistema (una entrega de 10% y el resto financiado hasta a 25 años con una tasa de interés de 7%, según lo que ofrece el Banco Hipotecario), la cuota mensual para el que compre una vivienda de 159.000 dólares (valor tope para las de tres dormitorios, aunque recordemos que el tope es aplicable sólo a 25% de las unidades) sería de poco más de 1.000 dólares. 1.000 dólares mensuales (unos 30.000 pesos) que, de acuerdo a la ley, deben constituir como máximo 20% del ingreso de ese hogar, lo que establece el ingreso mínimo familiar para cumplir con el sueño de la casa propia en unos 150.000 pesos. No me extenderé sobre este asunto, aunque insisto en recomendar el artículo de Nahoum.

la diaria ha venido publicando algunos datos que surgen de fuentes oficiales y que muestran que durante los gobiernos del Frente Amplio las exoneraciones fiscales en el marco de la Ley de Promoción de Inversiones (16.906) han facilitado, mediante renuncia fiscal, los negocios para toda clase de empresas, desde gigantescas transnacionales, como Lakler SA (subsidiaria de MOL, constructora del barco regasificador que está en veremos, exonerada por 356.632.500 dólares) o Movistar (telefónica competidora del Estado y beneficiada en 340.499.198 dólares) hasta emprendimientos locales más modestos dedicados a actividades tan variadas como la producción de huevos, el comercio de juguetes o la cría de ganado vacuno. Eso sin olvidar a la empresa Claro (de telefonía) -que está en juicio con el Estado-, ni a Monte Paz -productora de tabaco, el enemigo jurado del presidente Vázquez-, ni a Fripur, cuyo cierre dejó en la calle a casi 1.000 trabajadores (ver la diaria del 02/11/2016 y del 22/11/2016).

A estos números pueden y deben adjuntarse otros, como los que dicen que 500.000 uruguayos cobran menos de 15.000 pesos por mes trabajando 44 horas semanales, y los que muestran que el precio promedio de alquiler de una vivienda mínimamente digna supera, por lo general, ese salario.

Basta recorrer un poco Montevideo para ver que hay barrios en los que pululan los locales de comida que ofrecen delicias al paso anunciadas en adorables pizarroncitos escritos con tizas de colores, las tiendas de ropa, los gimnasios, los negocios de decoración y de artículos electrónicos, y que los ómnibus promocionan créditos de diversos colores para que los pobres puedan, ya no digo soñar con el acceso a ese mundo Disney de los más pudientes, sino, por los menos, con algún celular, un par de championes para el nene y una pizza con cerveza el viernes de noche. Y claro, con tapar algún agujero, porque el consumo es lindo también para el pobre, pero tiene la contra de que lo hace acumular deudas.

Si nos vamos a indignar, y yo creo que hay que indignarse, tal vez podríamos empezar por revisar esos números y preguntarnos si la política económica que rige nuestras vidas se condice con la política a secas; con la que alguna vez pensamos que tenía que servir para hacer justicia, porque si no, no servía para nada.

 

11
Dic
16

yo soy Fidel

11
Dic
16

uruguay … filosofía de vida

Muerte del sentido

escribe: Eduardo Sanguinetti, Filósofo

 

Si no creyera en la eficacia de mis palabras dejaría de denunciar de manera cotidiana y placentera a los miserables de este mundo, el real y el virtual, y, estimado lector, cuántos/as alcahuetes, traidores y cobardes en puestos de poder, cuántos/as mentirosos, bocones, ladrones, hipócritas, ignorantes, psicópatas, mezquinos, envidiosos, ávidos y resentidos, que en el día a día intentan, casi siempre con éxito, truncar nuestros destinos y destruir nuestras vidas.

Pero a no preocuparse, todo está justificado para los disfuncionales gobernantes y sus acólitos, “los malignos” devenidos en medio y mensaje, los tramposos, “agentes dobles, triples, múltiples ad infinitum”. Desde la aparición del psicoanálisis, el sentido no pertenece solo a la consciencia, sino a la inconsciencia, pero, ¿a qué pertenece el sin sentido?, ¿tiene sentido un virus?, ¿existiría un sentido más allá de la imagen invertida generada por la ficción de algún sentido?; la ficción del sentido proviene del modelo mecánico del lenguaje, de la suposición de un “para” metafísico, externo al propio organismo (uso, significado).

Existirían pues dos posibles cualidades distintas para la clausura del sentido, en este tiempo y espacio: – La falta de necesidad de un sentido. – La necesidad de un sentido que no existe.

En esta deconstrucción declaro la muerte del sentido, que ya no conmueve ni conduele al habitante del tercer milenio, quien tampoco ofrece exaltaciones y enaltecimientos en el florecimiento esplendoroso de cenotafios y sepelios, en una auténtica primavera de la ignorancia y la carencia de instintos básicos, donde la historia, ya carece de significado, la memoria se ha olvidado de ser destino y solo las Bolsas de Valores son permeables, y vulneran la sensibilidad del ciudadano del mundo.

Las naciones de Occidente cerraron sus fronteras a la “miseria del mundo”, pero dejan fugarse millonarios capitales a paraísos fiscales, que hacen a la estructura económica y social del Estado de una nación estafada.

Los mercados pueden elegir a sus pobres, pues siempre se encuentran pobres más pobres, menos rebeldes, menos exigentes, más funcionales a ser explotados, “saldos fantásticos” de carne humana degradada, ya sin ánimos de lanzar el alarido de la ira y el dolor.

Los pueblos amancebados, sumisos y anestesiados están cansados… lo dieron todo, cedieron lo que no tenían y están solos, muy abatidos por el aparato neoliberal accionando en su cenit, aparato de dimensiones monstruosas, sumergido en el sarcasmo del pensamiento único, en plena vigencia.

El régimen dictatorial -disfrazado de democracia- en el que permanecemos y a cuya autoridad estamos sometidos, sojuzgados y reprimidos -a pesar de poder en mi caso- manifestarlo en sentidas palabras, que serán satirizadas por la estupidez de los escribas del sistema de corporaciones multinacionales, no nos gobierna oficialmente, sino a través de marionetas, a las que se los denomina presidentes, ministros y legisladores, siempre listos para lo que manden estas transnacionales, aún a costa de la vida y el hambre de los pueblos que los han elegido, haciendo uso del único derecho obligatorio, de que ¿gozan?, votarlos en elecciones ¿libres?

¿Quién hoy hace un análisis pormenorizado y propone alguna alternativa válida, que se oponga realmente a esta realidad? Solo se escuchan ecos, se leen informes de informantes alcahuetes, habilitados para decir a modo de primicia lo que ya nadie ignora… festival de estallidos de sordos, ciegos y mudos endémicos simulando disimular, negándose a asumir la caída del hombre y su destino.

Pareciera que todos aprueban estas usurpaciones, conquistas, considerándolas inevitables, y me pregunto ¿no podemos al menos conquistar la libertad perdida, situándonos cada uno con dignidad y autodeterminación, aunque más no sea en los bordes, sino marginalmente?

En Argentina, se me ocurre, por ejemplo, llamar a un referéndum popular, similar al que se llevó a cabo en Italia o en Venezuela (hoy silenciada vilmente en el Mercosur) para que se vote pidiendo la renuncia de Macri offshore. Los cientos de miles, que se quejan a diario de la atroz administración de este gobierno oligarca para pocos y marchan sin destino, ¿se unirían a esta propuesta? Pues en promesas de campaña este funcionario del ejecutivo argentino, lanzó un discurso, que no ha cumplido, nos ha estafado, a plena la luz del día, al menos a los que nos nutrimos de valores éticos y estéticos, como único valor de vida.

Deseo comunicarles que nos han declarado una guerra. A los que están atravesando momentos límites, en instancias básicas de sobrevivencia, no dejen de denunciar desde su espacio de trascendencia, y al que no le llega el sonido del llanto silencioso, de los miles que carecen de trabajo, techo y comida y se sienten desechos ante el atropello de gobiernos falaces y ridículos, que sigan la fiesta de la estafa y el fraude, bajo la molienda infame del genocidio que se está llevando a cabo con nuestras vidas y la de nuestros hijos, ¿por qué voy a creer que algo va a cambiar? Nada cambiará, excepto uno mismo.

Solo tenemos una vida para vivir, debemos honrarla, y recordemos que lo esencial no ha sido dicho, ni hecho, queda por crear un mundo a nuestra medida, aquí-ahora-ya, en nosotros y por siempre.

“¡Qué tiempos los que vivimos, hay que salir a defender lo obvio!”

Bertolt Brecht

10
Dic
16

noruega y los neofascistas

La extrema derecha y los samis noruegos: De Hitler al Partido del Progreso

escribe: Soledad Bengoechea / Catxipanda

 

Waffen-SS (6. SS-Gebirgs-Division Nord) were fighting in the Lapland War. There were encounters between the Sámi people and the Germans. The assimilated Sámi would have been fighting in the Finnish army. December 1940, Bundesarchiv, Bild 101I-764-0479-31A / Schwarz / CC-BY-SA 3.0

El genocidio judío ha generado una ingente cantidad de obras escritas y el cine sobre el Holocausto es una fórmula que no se agota. Se podría decir que es una tradición de los premios Oscar tener siempre entre sus candidaturas una película sobre esta casuística y la persecución nazi de gitanos y homosexuales también es un tema recurrente. Pero, en cambio, las noticias que hablan del odio tradicional de la extrema derecha hacia los Samis (también conocidos como lapones) noruegos, que ocupan el centro y el norte del país, son poco numerosas, al igual que escasean las referencias de porqué el pueblo Sami ha sido visto como enemigo del arianismo.

Durante mucho tiempo, el estilo de vida sami reinó supremo en el norte de Noruega gracias a su adaptación al ambiente ártico, permitiendo que su cultura resistiese las influencias culturales del sur del país. En el siglo XVII, mientras los noruegos sufrían por los precios bajos del pescado, que consecuentemente provocaban despoblación, el elemento cultural sami se reforzaba, ya que los Samis eran independientes de estos suministros. Doscientos años más tarde, las autoridades noruegas ponían la cultura sami bajo presión al intentar hacer universal la lengua y cultura dominante.

Los medios de subsistencia, el idioma y la cultura sami se consideraban un obstáculo para la consolidación de los Estados nacionales y la evolución social una posición cuyo desarrollo ideológico era el darwinismo social. Las tesis raciales que los alemanes llevarían a las ultimas consecuencias empezaban a moverse por el norte de Europa y los países de la zona aplicaron una política que consideraba a los Samis «una raza inferior». Y el brote racial arianista que supuso el nazismo no redundó en su beneficio.

En este contexto, los años cuarenta, Vidkun Abraham Lauritz Jonsson Quisling (el ministro de Defensa de Noruega y líder del partido nazi local, el Nasjonal Samling (NS)) había planeado erradicar los Samis de Noruega aprovechando la invasión de los alemanes. Y si las cosas hubieran sido diferentes, los Samis podrían incluso no estar aquí hoy. Según Jessica Johnson, los nazis tenían planeado llevar a cabo su exterminio, ya que los consideraban menos que humanos y los comparaban al pueblo judío al que tanto odiaban. Mientras duró la ocupación de Noruega, los nazis llevaron a cabo una cruel persecución contra los Samis que estuvo a punto de derivar en genocidio. Esta actitud fue provocada por el hecho de que, aunque los Samis son blancos de piel y comparten los mismos rasgos que la mayoría de los escandinavos, no pertenecen a la raza aria tal como la entendían en Europa, y sus lenguas no son de origen indogermánico, sino que provienen de la ugrofinès y del urálica.

¿Por qué estas diferencias en el tratamiento de un tema que tiene tantos puntos en común? La más importante es el número de personas. No es lo mismo los millones de judíos que fueron perseguidos que los Samis que habitaban Noruega, que son unas decenas de miles. Pero aunque fueran un número similar tampoco tendríamos la misma información que poseemos sobre los judíos; sobre todo el cine no nos hubiera proporcionado este cúmulo de referencias. El tema judío está presente en el imaginario estadounidense, como dice Pedro Adrián Zuluaga, por qué “la de Estados Unidos es una cultura labrada a partir de los inmigrantes exiliados de todas las guerras europeas. De hombres y mujeres que finalmente llegaban a los Estados Unidos llevando estas memorias como trauma histórico “, y, además,” la mayor industria del cine nace en esta nación y se consolida como Hollywood: una empresa hecha por la comunidad judía que hasta al día de hoy maneja su lobby y su economía. Esta debe ser sin duda otra de las razones por las que estas historias tienen gran presencia y son multipremiadas “, concluye.

Pero, ¿cuál es este pueblo, el Sami?

Lapponia, un libro escrito por Johannes Schefferus el siglo XVII, constituye la fuente más antigua de información de la cultura sami. Escribía a causa de alguna propaganda extranjera que se hacía, sobre todo en Alemania, que afirmaba que Suecia había ganado en el campo de batalla mediante “Magia de Sami”. Intentando corregir la imagen de la cultura sami entre los europeos, Magnus de la Gardie comenzaba un primer proyecto de investigación etnológica, dirigido por Schefferus, documentar los grupos de Samis. El libro fue publicado en 1673 y al poco tiempo fue traducido al francés, alemán, inglés y otros idiomas. Una adaptación abreviada era publicada deprisa en los Países Bajos y en Alemania, donde los capítulos que hablaban de las condiciones de vida, de la topografía y medio ambiente de los Samis se habían reemplazado por historias de magia y brujería.

El pueblo Sami, que parece provenir de Asia, es un pueblo nómada que se dedica a la cría de renos (que pastan libremente por los bosques de abedules y abetos), la pesca (sólo en Noruega hay más de 400 ríos salmoneros) , la caza y la artesanía. Se extiende por cuatro países: Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. Tal como demuestran las evidencias arqueológicas, los Samis habitan este territorio desde hace aproximadamente 11.000 años aC. No hay cifras exactas sobre la población Sami en Noruega, pero actualmente se estiman entre 60.000 y 100.000 (son una minoría en casi toda el área de asentamiento, a excepción de las municipalidades de Kautokeino y Karasjok). Por los alrededores, de 15000-25000 Samis viven en Suecia, mientras que hay más de 6.000 en Finlandia y 2.000 en Rusia.

El término lapón se considera peyorativo y xenófobo. El uso de la palabra lap (p), de la que deriva el español “lapón”, es originario de Suecia y Finlandia. En Escandinavia, “lapp” también significa “harapo”. Y la palabra se utiliza como “inculto” y “simple”, además de otros significados como “periférico”. Este término nunca se ha usado en los idiomas sami, ya que los Samis se refieren a sí mismos como Sámit (los Samis), o Sápmelaš (de la familia Sami).

Los normandos que habitaban las costas bálticas y del mar del Norte, el pueblo que vulgarmente se ha conocido como “vikingos”, no tenía nada que ver con los Samis, aunque establecían algún tipo de comercio con ellos. Durante la Edad Media, estos piratas fueron empujando a los Samis, que constituían un pueblo pacífico, hacia el norte del círculo polar ártico.

Los Samis siempre se han mostrado hostiles al orden político y religioso vigente de los estados donde vivían. Por eso se les ha considerado un peligro y han sufrido persecución por las monarquías nórdicas. Hoy en día, sólo la mitad de la población Sami, aproximadamente, conserva su idioma, del que hay diez variantes diversas. Es ilustrativo que tengan unas 400 palabras para nombrar los renos. Hablan también la lengua del país donde viven la mayor parte del año, ya sea finlandés, noruego, sueco o ruso.

Noche polar. Largos meses sin sol. Quedan pocos pastores Samis que aún castren a sus renos con los dientes. Actualmente sólo una escasa proporción (10%) son nómadas que se dedican a la cría del reno, pero al igual que la pesca en los fiordos ocupa un lugar importante en la vida y la cultura sami.

Los Samis han tenido sus chamanes, y persiste alguno …, pero son muy discretos. Y se quedaron sin sus tambores tradicionales, adornados con símbolos inmemoriales. Los chamanes los usaban para comunicarse con los muertos, para ceremonias, para curar … ¿Qué pasó con estos tambores? Los predicadores luteranos fueron muy pertinaces: predicaron, presionaron sin resultados notables; pero destruyeron sistemáticamente los tambores, por diabólicos! Hubo miles, pero en los años 40 del siglo XX quedaban sólo 71. La religión sami compartía elementos con la mitología nórdica, posiblemente desde el momento en que se contactó con vikingos por el comercio. Pero no todos los Samis son animistas, hay que son luteranos y ortodoxos rusos.

La extrema derecha entra al poder en Noruega

El Partido del Progreso (FrP), fundado por Anders Lange en 1973 como un movimiento de protesta contra los impuestos, valora la libertad individual, defiende las tradiciones occidentales y el patrimonio en base a la fe cristiana, apoya el liberalismo de mercado, apela a la victoria del progreso, a la explotación del petróleo, a la utilización de las tierras municipales para desarrollar la industria y al principio de reducir la burocracia y el sector público. El partido mantiene conexiones con la American Tea Party. En general, los especialistas en el tema afirman que el partido siempre ha sido anti-inmigración, populista y ultra-nacionalista de carácter xenófobo. Esta animadversión hacia los venidos de fuera, paradójicamente, se traslada al pueblo Sami. Algunos de los puntos del programa señalados refuerzan también esta interpretación. En el parlamento desde 1981, en 2009 se convirtió en segunda fuerza con un 23% de los votos. Dos años después fue noticia, cuando un ex miembro del partido causó la matanza de Utoya (con 77 muertos). A partir de ese momento, el apoyo del partido bajó y se ha mantenido en torno a un 16% de los votos. El mismo año 2011, el Relator Especial del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas conminó al Parlamento y la ciudadanía noruega a rechazar las propuestas del FrP, entonces el segundo en el país en representación parlamentaria, al considerar que atentaban contra los derechos de los Samis. Dos años después, el Partido Conservador y el FrP constituyeron un gobierno en minoría en Noruega. Fue la primera vez que en este país gobernaba la extrema derecha.

Una novela policíaca, El último lapón, que salió en versión española al día siguiente de las elecciones, el 10 de septiembre de 2013, analiza el porqué la extrema derecha noruega está en contra del pueblo Sami. Olivier Truc, corresponsal de “Le Monde” y “Le Point” en los países escandinavos, es el autor. En una entrevista en la revista “Retour du Monde”, Truc explica que el trasfondo de la novela es el resultado de una lectura de la realidad social realizada durante veinte años de residencia en Suecia y de viajes continuados en Noruega en las zonas donde viven los Samis, a los que considera “Una minoría antes bien protegida en la Europa del Norte; pero, sin embargo, expuesta a grandes retos “.

En opinión de Truc, si la política de la extrema derecha se aplica a fondo el pueblo Sami, como tal, probablemente tiene los días contados. Los intereses de los países extranjeros en los recursos de Laponia son un problema importante. Las tierras de los Samis están llenas de oro y uranio, y la pugna es constante. En nombre de un malentendido progreso, su economía, que reposa sobre el pasto de los renos, es mal vista por los dirigentes de estos partidos, al considerarla poco rentable, y sus tierras, explotadas por compañías que dañan los recursos naturales que se encuentran en el subsuelo (el petróleo y el gas) y que invierten el dinero para hacer funcionar sus industrias, en detrimento del equilibrio ecológico, aun serán más explotadas. De seguir así, los pilares sobre los que los Samis han edificado secularmente su identidad se hacen añicos. Uno de los primeros efectos será que su lengua y cultura se encontrarán más acosadas y podrán ser más fácilmente sustituidas por las que envían los trabajadores de las multinacionales, procedentes de otras regiones.

Desde el gobierno, recuerda el autor del libro, se acusa a los Samis de erigirse en un obstáculo para la expansión de las políticas de tipo jacobino que quieren llevar a cabo en nombre de la igualdad y de la preservación de las esencias patrias. El respeto de los Samis a la tierra, su conciencia relacionada con el calentamiento del planeta, que tanto afecta al norte de Europa, es un estorbo al avance de un capitalismo depredador que lleva, por fuerza, al empobrecimiento los autóctonos. Los Samis perciben el avance de la extrema derecha como una dinámica que les empuja a marchar de su territorio, que les lleva a sentirse como un cuerpo extraño equiparable al de los inmigrantes indeseables.

Los gobiernos velan por los samis

Después de la Segunda Guerra Mundial y la llegada de los estados del bienestar, los Samis obtuvieron una serie de ventajas. Los nuevos gobiernos socialdemócratas de Noruega reconocieron los errores históricos de tantos gobiernos anteriores e iniciaron una política de concesión de derechos. El pueblo Sami comenzó a reivindicar su lengua y cultura. En pocos años, se les concedió la consideración de minoría racial y se aprobaron leyes de protección especial. Por eso hoy en día gozan de cierto grado de autonomía.

Durante la década de los años ochenta se creó el Comité de Derechos Sami y el Comité Cultural Sami. En 1987 se aprobó el decreto sobre el Parlamento Sami en Noruega (Sámediggi) y otros asuntos legales sami. En 2000, el parlamento noruego creó un fondo del pueblo Sami de 75 millones de coronas noruegas. Los ingresos del fondo se deben utilizar para el fortalecimiento del idioma y de la cultura sami, y servir de compensación colectiva por el daño infligido a los Samis por la política de norueganización anterior. El fondo lo administra el Sámediggi. En junio de 2004, el gobierno noruego presentó un libro blanco en el que proponía una compensación según el esquema de pago ex gratia del parlamento noruego al pueblo Sami y al pueblo kVen (pueblo de ascendencia finlandesa del Norte), a los que se les había privado de la enseñanza como resultado de la Segunda Guerra Mundial. Como consecuencia de esta ausencia y de la anterior política de norueganización, muchos Samis de la época no aprendieron a leer ni escribir.

El objetivo del gobierno de crear un espacio dentro del cual el pueblo Sami de Noruega pueda mantener y desarrollar su lengua, cultura y forma de vida está arraigado en un artículo de la Constitución Noruega y el gobierno tiene además el deber de proteger los derechos de los Samis a través de la ratificación de acuerdos internacionales. Como pueblo indígena y minoría étnica en cuatro estados diferentes, la población Sami tiene derecho a un estatus especial respecto a las leyes internacionales y nacionales. Noruega reconoce que tiene especial responsabilidad de asegurar los derechos de los Samis.

Los nazis invadan Noruega

Volviendo a los comienzos de los años cuarenta, Alemania ya había Iniciado la conquista de los pueblos a los que pretendía dominar. A los Samis, la idea de luchar por la tierra y las fronteras les resultaba ajena, ya que nunca habían pedido ningún límite para formar un país propio. Pero tuvieron que luchar y, paradójicamente, sin los Samis quien sabe como la guerra habría sido en la zona circumpolar de Europa.

La Invasión de Noruega por los alemanes se produjo el 9 de abril de 1940. Las tropas alemanas utilizaron los Samis como navegantes y como esquiadores, porqué eran capaces de cruzar muchos kilómetros al día por terrenos desconocidos. Además, se convirtieron en guías y soldados indispensables. Sabían cómo sobrevivir a temperaturas extremas, conocían el arte de aprovechar y domesticar los renos que se necesitaban para transporte de materiales de construcción donde los tanques, los trenes, los ferrocarriles y los convoyes no podían ir a causa de la nieve profunda y las duras condiciones climáticas. El lenguaje de los Samis contiene cientos de palabras que describen las condiciones de la nieve, del tiempo, de los renos …. Los soldados que aún hablaban las lenguas Samis fueron capaces de comunicarse de manera efectiva entre sí sobre las condiciones de viaje de largos kilómetros de tundra helada. Y a todo esto había que añadir que los Samis se vieron obligados a luchar con otros samis porque estaban separados por las fronteras de los países que se habían determinado hacía tiempo.

A los hombres, mujeres y niños Samis, las tropas alemanas les consideraron menos que humanos y se les trató como tales bajo la ocupación. Muchos fueron a parar a campos de concentración, donde la vida para ellos era casi insoportable. Pero no sólo fueron tratados brutalmente por los alemanes. Muchos Samis sólo hablaban su dialecto y por tanto no se podían entender o ser entendidos no sólo por sus captores, sino también por sus compañeros de prisión. Si la contienda se hubiera alargado, los Samis probablemente no habrían sobrevivido. Hay varios testimonios recogidos que narran como las tropas violaban sistemáticamente a las mujeres, y de como resultado de este tipo de brutalidad muchas de ellas se convirtieron en estériles. Los relatos cuentan que algunas de estas mujeres se suicidaron.

La guerra destruyó gran parte del patrimonio sami. Los alemanes llevaron a cabo tácticas de tierra quemada sobre la mayor parte de los restos dejados por los antepasados de este pueblo indígena.

Unas reflexiones finales

Unas de las características generales del fascismo clásico y de grupos de extrema derecha actuales, como el Partido del Progreso noruego (FrP), es el racismo y la consideración de la inferioridad de todos aquellos que no sean de raza aria. Sería el nazismo quien mejor articulara el racismo como un elemento central de su doctrina gracias al llamado biologismo nazi, basado en el dogma de la superioridad de la raza aria, la cual tenía la obligación de subyugar las razas inferiores. De ahí que una de las aspiraciones de los nazis era la de exterminar a los Samis noruegos.

Si los nazis percibían como parásitos a los de sangre judía, por lo que consideraban necesario que Alemania fuera purificada del judaísmo, todo indica que la extrema derecha noruega, ahora en manos del FrP, mira a los Samis como un grupo indígena que va contra el progreso, que se resiste a su absorción por la cultura dominante y lo siente como un cuerpo extraño equiparable al de los inmigrados.

Otra característica del fascismo es su nacionalismo. Sólo contempla como paradigma el Estado nación caracterizado por la homogeneidad cultural y lingüística de su población. En este sentido, los Samis, con su lengua y cultura propia, resultan un estorbo.

El ideario fascista estima que pueblos como el judío, el gitano o el sami, que no tienen un estado propio, no merecen sobrevivir. En los años cuarenta del siglo XX todo apuntaba a que Hitler ganaría la guerra y este contexto favorable le permitió llevar a cabo el genocidio judío. El fascista noruego Vidkun Quisling aprovechó la circunstancia para planear el exterminio de los Samis. Como los judíos, gozaban de todas estas características que hemos enunciado que, según los nazis, los convertía en víctimas propiciatorias. Evidentemente el programa actual del FrP y de los otros partidos de extrema derecha que escalan puestos de poder en Europa es más suave, no habla de exterminar inmigrantes o pueblos indígenas. Sólo de expulsarlos o asimilarlos.

09
Dic
16

macri …

Cuando la política sostiene la economía

escribe: José Natanson

Comencemos el balance por la política. Partiendo de la representación parlamentaria más débil desde la recuperación de la democracia, el gobierno logró sortear la amenaza del bloqueo legislativo articulando coaliciones que le permitieron aprobar leyes controvertidas, como el acuerdo con los fondos buitre o el blanqueo de capitales. La oposición, formalmente mayoritaria pero políticamente astillada, consiguió imponerle una sola iniciativa, la ley anti-despidos, que el presidente vetó sin pagar, al parecer, un gran costo de imagen, tal como había sucedido con el 82 por ciento móvil aprobado por el Grupo A y vetado por Cristina (se buscan politólogos con tiempo ocioso que encaren el paper pendiente sobre las consecuencias políticas del veto presidencial). Del mismo modo, el deterioro del cuadro social no desembocó en el esperado paro general de los sindicatos ni en movilizaciones de las organizaciones sociales capaces de alterar el statu quo.

En otras palabras, el diagnóstico de “ajuste sin rebelión” que formulamos dos meses atrás se mantiene vigente, aunque el macrismo aún debe demostrar que es capaz de superar diciembre, el temido “mes de la gobernabilidad” de la democracia argentina. Como nos recuerdan los episodios de Cromañón, los saqueos, la devaluación y el Indoamericano, desde el 2001 todos los diciembres son la amenaza de un 2001. Mauricio Macri lo sabe y, bien aconsejado, actúa de la única manera posible: recurriendo al viejo truco de distribuir recursos a través de iniciativas como el bono a los estatales, la eximición de ganancias del medio aguinaldo y la emergencia social. En definitiva, la caja, tan mentada durante el kirchnerismo pero misteriosamente desaparecida del lenguaje periodístico actual: clonazepam en gotas para la paz social.

En cambio, el balance económico resulta negativo, se mire por donde se mire. El PBI caerá cerca del 2 por ciento en 2016, lo que equivale al peor año de la larga década kirchnerista, en tanto la inflación marcará la tasa más alta desde el lejano 2002 y las exportaciones, medidas en cantidades, no sólo terminarán disminuyendo sino que además, por efecto de la quita de retenciones, profundizarán su primarización (1). Los efectos sociales son conocidos: pérdida del poder de compra del salario del 5 por ciento (2), más pobreza (32,2 por ciento) y más desigualdad (el Gini pasó de 0,400 en 2015 a 0,417 en 2016) (3).

Al revisar la economía del año que se va, la impresión es que, luego de la seguidilla de shocks iniciales (eliminación de retenciones, devaluación, tarifazo, liberación por decreto del mercado de las telecomunicaciones), el gobierno se fue quedando sin ideas y que ahora, puesto ante la evidencia de que los resultados no son los esperados, se encuentra desorientado. ¿Por qué, si hicimos todo lo que “había que hacer”, las cosas están saliendo mal? Un mix entre el candor propio de los niños-burbuja de Zona Norte y el dogmatismo característico de los dueños del capital parece guiar algunas de las convicciones económicas fundamentales del PRO, como aquella que sostiene que eliminar las regulaciones estatales liberará las energías dormidas de la sociedad generando un boom schumpeteriano de emprendedorismo popular que multiplicará los descubrimientos rupturistas y las startups revolucionarias (y no se trata por supuesto de cuestionar la apuesta a la innovación, decisiva en cualquier estrategia de desarrollo, sino de apuntar que difícilmente pueda prosperar bajo una macroeconomía hostil que premia la especulación con Lebacs antes que el riesgo empresarial).

De la misma forma, la tesis de que la búsqueda de relaciones cuasicarnales con las potencias occidentales redundará en algo más que gestos diplomáticos de amistad se está demostrando equivocada. Si se mira bien, los dos ciclos políticos que lograron estabilizar la economía y relanzar el crecimiento desde la recuperación de la democracia, el menemismo y el kirchnerismo, supieron sintonizar con un cierto momento del mundo: en el primer caso, dominado por la globalización, la apertura comercial y la abundancia de capitales baratos (hasta el Tequila); en el segundo, por el boom de los commodities, el ascenso de las nuevas potencias y la integración política latinoamericana (hasta Lehman Brothers). Malo, bueno o regular, el plan económico del macrismo parece diseñado para un mundo que ya no existe como tal, en un contexto geopolítico en el que son precisamente los países a los que quiere abrirse los que eligen presidentes que denuncian los tratados comerciales y proponen un regreso al viejo y maltratado proteccionismo. Como demostró la cumbre de la APEC, el libre comercio hoy está más en China que en Estados Unidos.

Enfrentado a una realidad que con la crueldad inapelable de las estadísticas le demuestra cada día que las relaciones de causalidad que desde siempre dio por seguras –emisión-inflación, desregulación-inversiones– no necesariamente se verifican en la práctica, el macrismo sufre la penúltima reedición del clásico dilema weberiano entre la ética de la responsabilidad y la ética de la convicción. ¿Girar hacia lo que llama “kirchnerismo responsable” (definición que hasta hace poco era obviamente un oxímoron) o seguir confiando en los viejos principios?

La disyuntiva, de por sí angustiante, se hace más urgente por dos motivos. El primero son las dificultades para gobernar con eficiencia el Estado, evidenciadas en la demora de gestión en áreas importantes de la administración pública y la subejecución rampante de todo tipo de planes y programas. Pero además, enamorado de la imagen de éxito individual que le devuelve el espejo, el gobierno del PRO se ha preocupado poco por desplegar políticas orientadas a amortiguar los efectos de la caída del consumo, la apertura comercial y la suba de tasas en ramas enteras de la producción industrial (textil, calzado, juguete, electrónica) que resultan poco competitivas. Desprovistos de la tecnología propia del primer mundo e imposibilitados de recurrir al dumping social asiático, se trata sin embargo de sectores intensivos en mano de obra y decisivos en ciertos territorios: la industria textil explica el 30 por ciento del empleo industrial registrado en La Rioja, la empresa Coteminas, productora de sábanas y toallas, es la principal fuente de mano de obra no estatal de Santiago del Estero, y tres compañías de línea blanca absorben la mayor parte del empleo privado industrial de San Luis, sin mencionar al Gran Buenos Aires, donde buena parte de los municipios dependen de la industria (4). Es la “economía de la ineficiencia” la que garantiza la paz de los conurbanos.

Y sin embargo, a pesar de su apuesta aperturista y su fe en el mercado, el macrismo disiente con el neoliberalismo puro en un aspecto crucial: no operó un ajuste drástico del gasto público (aunque sí alteró las prioridades y destina cada vez más recursos al pago de deuda) ni una rebaja impositiva global (aunque eliminó o redujo impuestos progresivos como retenciones y bienes personales). En términos generales, el análisis del Presupuesto 2017 confirma que el déficit fiscal se mantiene más o menos en los mismos términos que en el último año de Cristina y el primero del PRO (4,2 por ciento). Asimismo, como suelen recordar los economistas ultraortodoxos que ahora curten peinados extravagantes y modos de barrabrava, la presión impositiva permanece en torno al 37 por ciento, la más alta de América Latina. En realidad, la única idea económica realmente original del macrismo, dado un déficit fiscal estable, es reemplazar emisión por deuda, que crece peligrosamente (aunque se trata más de una tara cortoplacista que estrictamente neoliberal, como demuestran los casos de sobreendeudamiento bajo gobiernos populistas al estilo Venezuela).

Insistimos entonces con que el macrismo es una criatura política compleja imposible de captar con enfoques cerrados: el método de análisis preferido del periodismo (fijar una posición y luego reunir los argumentos para reforzarla) resulta poco útil a la hora de definirlo. Ocurre que, así como el kirchnerismo marcó una distancia con las experiencias nac&pop del pasado evitando las nacionalizaciones masivas y cuidando hasta el final que la macroeconomía no estallara, el macrismo no recorta el gasto público ni reduce la carga tributaria ni privatiza empresas. Un océano ideológico separa a un ciclo de otro pero ambos, contra lo que sostienen las miradas más dogmáticas, son diferentes a sus inspiradores del siglo XX. La historia se repite dos veces: primero como tragedia, después como puede.

Pero conviene no engañarse. Estos desvíos no significan que el PRO carezca de ambiciones sino que es lo suficientemente inteligente para reconocer los límites que los sindicatos, el peronismo, las organizaciones sociales y la opinión pública le imponen a su voluntad, que es tan refundacionista como la de toda alternativa ideológica que se precie de tal. El macrismo tiene un rumbo. Si no avanzó en una iniciativa general de flexibilización laboral (pese a las quejas por el “costo argentino” y el insólito convenio con Mc Donald’s), si no redujo la dotación de empleados públicos (pese al despido de funcionarios de carrera y su reemplazo por militantes del PRO) y si evitó las privatizaciones (pese a los recortes presupuestarios en las empresas públicas, el enfoque menos orientado al desarrollo de YPF y la tentación constante de liquidar el Fondo de Sustentabilidad del Anses), es sencillamente porque la sociedad no lo admitiría. ¿Hasta dónde llegará? Simple: hasta donde la correlación de fuerzas se lo permita.

Se nota también en la política social. Aunque la palabra “derechos” desapareció del lenguaje programático del oficialismo, los planes sociales son en esencia una continuidad apenas revisada de los del kirchnerismo. No hubo una ruptura en este aspecto ni, señalemos con cuidado, en otro punto fundamental: el protocolo anti-piquetes anunciado en las primeras semanas de gobierno fue dejado de lado por su inaplicabilidad y hoy alcanza con recorrer el centro porteño para comprobar que las manifestaciones y los cortes se mantienen más o menos como antes (5). Macri no sacó a los militares a las calles ni envió al Congreso una reforma del Código Penal para endurecer las penas. ¿Cuántos kilómetros de ideología separan a Patricia Bullrich de Sergio Berni? ¿Cuántos a Cristian Ritondo de Ricardo Casal? El modelo puede ser pésimo, pero no es cierto que no cierra sin represión.

El problema es la realidad. A un año de su llegada al poder, el macrismo choca contra un mundo que es menos libre de lo que imaginaba, una economía menos moderna de lo que creía y una sociedad que no es el flan inerme de la pos-hiperinflación sino un sujeto activo que lo acecha, vigilante.

1. Datos del Informe de Comercio Argentino del INDEC para el primer semestre.

2. Datos del IERAL.

3. Datos del INDEC y Gini calculado por el CEPA.

4. Datos de la Consultora Radar.

5. La situación de la presa política Milagro Sala y el hecho de que siga detenida a pesar de la opinión de la ONU conforman un episodio gravísimo, responsabilidad compartida entre el gobierno de Jujuy y la administración nacional del PRO, que lo apoya y es, según los convenios internacionales, el responsable último de garantizar la justicia de los procesos y los derechos humanos.

08
Dic
16

uruguay … seguridad pública

EL MÁS SEGURO DE AMÉRICA LATINA; PERO IGUAL, QUE CAIGA BONOMI

Entre la construcción mediática y la realidad

escribe: Hugo Acevedo, analista

Uruguay es valorado como uno de los países más seguros de la región y promedialmente hasta del planeta, según por lo menos tres estudios internacionales que cuestionan abiertamente la sesgada opinión de analistas locales y miembros de la oposición.

Un reciente informe de la consultora británica Verisk Maplecroft establece que Uruguay es uno de los dos países más seguros de la región junto a Chile, lo cual ratifica elocuentes testimonios de otras procedencias que siempre ubicaron a nuestro país dentro de estándares de seguridad más que aceptables.

En efecto, según el documento, Uruguay está ubicado en la denominada zona verde, que identifica a las naciones con menor incidencia de la violencia criminal.

El reporte establece que América Latina es la región con mayor riesgo de sufrir crímenes violentos en el mundo, debido a la prevalencia del tráfico de drogas, los secuestros, las extorsiones y los robos.

Paralelamente, Uruguay es el país mejor posicionado del continente en el Índice Mundial de Seguridad Interna y Policía que analiza la eficiencia de los aparatos de seguridad en cuatro campos: capacidad, proceso, legitimidad y resultados.

De los 127 países incluidos en el ranking mundial, realizado por la Asociación Internacional de Ciencias Policiales y el Instituto para la Economía y la Paz, nuestro país se encuentra en el puesto número 35.

Ello lo sitúa, sin dudas, como una de las naciones más seguras del orbe, en la óptica de observadores altamente especializados en una materia tan sensible para la sociedad en su conjunto.

Asimismo, el año pasado, el reporte “Por una América Latina más segura”, presentado por el Banco de Desarrollo (CAF), establece que la tasa de inseguridad de nuestro país es muy inferior al promedio de los países de América Latina y que, en los últimos años, la situación ha mejorado significativamente.

El informe consigna que el índice de homicidios que se verifica a nivel local es apenas superior a 6 cada 100 mil habitantes, mientras el promedio para América Latina trepa a casi 28.

Asimismo, se elogia también la velocidad de respuesta de la fuerza policial uruguaya -cuyo promedio es de 25 minutos- y solo es superado por la de Buenos Aires y la de Río de Janeiro.

Evidentemente, la mirada de las organizaciones internacionales corrobora que nuestro país sigue siendo el más seguro o menos inseguro de la región y que la gestión de la Policía es evaluada positivamente.

Si bien estos análisis de coyuntura constituyen un invalorable insumo de trabajo y una importante materia de reflexión, los problemas de inseguridad que azotan a nuestra sociedad deben seguir demandando la atención de las autoridades de gobierno, particularmente por la extrema violencia de los actos delictivos.

No en vano la seguridad ciudadana ostenta el primer lugar en la agenda pública nacional y, hace apenas dos años, alimentó abundantemente el debate político hasta devenir en una suerte de botín electoral.

En este caso, la incidencia de los medios audiovisuales que otrora solían minimizar la crónica policial o relegarla a un sitial meramente marginal, resulta crucial para construir una hiper-realidad paralela, con trasfondo casi siempre dramático.

Ese es el lucrativo negocio del oligopolio empresarial que detenta el usufructo de los permisos de emisión hace más de medio siglo, devenido en estrategia de sublimación colectiva funcional a los intereses de los sectores más reaccionarios de la sociedad.

Sin sesudas lucubraciones, de los informes globales se infiere que -pese a la insatisfacción pública- el desempeño de la Policía ha mejorado sustantivamente. No en vano, en los últimos diez años, aumentaron considerablemente la dotación de personal y los salarios, se mejoró la capacitación y se incorporó equipamiento y tecnología de última generación que en el pasado no existía.

Sin embargo, para la oposición estos reportes despojados de toda eventual subjetividad parecen no existir, porque en este tema está en disputa buena parte de las posibilidades electorales de una derecha sin propuestas ni ideas.

Luego de los deplorables incidentes registrados antes del frustrado clásico que jamás se disputó, recrudeció la ofensiva del bloque conservador exigiendo la renuncia o mera remoción de las autoridades del Ministerio del Interior.

Sin embargo, las evidencias de la realidad corroboran que la actuación policial fue exitosa por la cantidad de procesados por el Poder Judicial, merced al minucioso trabajo de inteligencia, seguimiento e identificación concretado por el personal uniformado.

El desafío es seguir trabajando en la prevención no exenta de represión, mediante la construcción de un modelo de convivencia que reduzca al mínimo la violencia, las tensiones y las aún flagrantes asimetrías sociales.




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