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21
Ago
16

Hillary y cuba

Las aspiraciones de Hillary sobre Cuba

escribe: Néstor García Iturbe / Alainet

Ya Hilary pronuncio su discurso de aceptación. Nuestra prensa, se encargó de transmitir sus puntos de vista sobre el evento. Una noticia dada a medias, o donde faltan elementos, carece de objetividad y da la impresión de que se quiere crear un criterio sobre bases poco serias y profesionales.

Cuando digo, transmitir sus puntos de vista sobre el evento, es porque en momento alguno se habló de los abucheos a los oradores de la cúpula del partido demócrata, los delegados de Sanders protestando por las trampas que había realizado el equipo de Hillary para escamotearle la victoria al que proponía toda una serie de medidas de beneficio para los más desposeídos, la represión policial contra los que protestaban por la nominación, el arresto a una periodista de TeleSur por estar filmando las protestas, el escándalo de los e-mail y sus consecuencias para la llamada Seguridad Nacional de Estados Unidos, las opiniones de toda una serie de representantes de grupos de izquierda estadounidense que consideran a Hillary un representante de la clase dominante y su más fiel aliado.

Muchas de las noticias que se difundieron en ésta, terminaban resaltando lo dañino y peligroso que pudiera resultar Trump, copiando el objetivo de los demócratas de desviar la atención de los problemas de Hillary hablando de los de Trump. Muchos cayeron en la trampa.

En ese momento la noticia era difundir lo que sucedía en la Convención Demócrata, no las campañas contra Trump.

Cómo formando parte del espectáculo está la aprobación de la Plataforma Política, el 21 de julio se conoció esta. La plataforma `pudiera considerarse la guía programática por la que el partido y en especial el presidente, si es electo, llevará a cabo su labor. La misma incluye distintos aspectos, tanto relacionados con la situación interna de Estados Unidos, como de su política exterior.

Cómo es de esperar, dentro de la plataforma se dedica un espacio a lo que será la política de Hillary en relación con Cuba, claro está, si sale presidente. La plataforma establece:

“En Cuba, continuaremos lo iniciado por Obama con su histórica apertura y terminaremos las restricciones de viaje y el embargo (bloqueo). También estaremos al lado del pueblo cubano apoyando su habilidad para decidir su propio futuro y disfrutar de los mismos derechos humanos y libertades de las que disfrutan las personas en cualquier lugar.

“En Venezuela forzaremos al gobierno a respetar los derechos humanos y responder al criterio de su gente.” Agregué lo de Venezuela por estar en el mismo párrafo de la plataforma, lo cual considero esta hecho a propósito.

(In Cuba, we will build on President Obama’s historic opening and end the travel ban and embargo. We will also stand by the Cuban people and support their ability to decide their own future and to enjoy the same human rights and freedoms that people everywhere deserve. In Venezuela, we will push the government to respect human rights and respond to the will of its people.)

Entonces, de acuerdo con la `plataforma, si Hillary es elegida, continuarán las acciones de subversión política contra la Revolución, mantendrán el financiamiento y dirección de los grupúsculos, seguiremos teniendo Radio y Televisión Martí, continuarán tratando de dar más poder económico a lo que ellos consideran la Sociedad Civil y el sector privado. Seguirán acusándonos de violar los derechos humanos y de que en nuestro país no existen libertades como las que existen en cualquier lugar del mundo (sobre todo si son países serviles a Estados Unidos).

Dicen que terminarán con las restricciones de viajes a Cuba y con el bloqueo. El mismo canto de sirena que nos ofreció Obama cuando se inició el proceso de restablecimiento de relaciones y que no se ha materializado, seguimos con el bloqueo y con las restricciones de viaje.

De devolución del territorio ocupado por la Base Naval estadounidense en la Bahía de Guantánamo ni hablan, parece que eso estará en el plan de los próximos aspirantes.

En fin, no encuentro nada nuevo en la Plataforma, más de lo mismo y continuar con los planes de Obama de destruir la Revolución Cubana, utilizando otros métodos, después de reconocer que los que utilizaron distintas administraciones, demócratas y republicanas, durante cincuenta años, habían fracasado.

Insisto en la forma en que debemos enfocar lo que está sucediendo en Estados Unidos en relación con las elecciones, debe ser de la forma más objetiva y amplia posible, sin tratar de crear una opinión desfavorable hacia alguno de los candidatos, sobre los que politólogos estadounidenses han dicho resultan los perores candidatos que han aspirado a la presidencia desde que se fundaron los Estados Unidos.

La opinión que tratemos de crear en Cuba no beneficiará a cualquiera de los aspirantes, los cubanos no votamos en estas elecciones. Serán los estadounidenses, utilizando un sistema electoral caótico, cuyos resultados están muy lejos de reflejar la verdadera voluntad del pueblo y menos sus intereses, a los que se les presentará un resultado, siempre el que más convenga a las grande corporaciones y al 1 por ciento que acumula la mayor riqueza del país.

En ocasiones algunos compañeros hablan de estas elecciones, como si fueran verdaderamente libres, limpias, sin fraudes y escándalos que se ponen de manifiesto desde las primarias. Como si aquel fuera un sistema electoral que verdaderamente pudiera calificarse como propio de una democracia representativa.

El análisis político debe primar sobre el criterio personal, o el apuro al copiar un cable de una agencia estadounidense, para nosotros sacar una noticia.

Néstor García Iturbe es editor del boletín electrónico El Heraldo (Cuba)
20
Ago
16

Hillary Clinton … ¿lo sabía ?

Shirley Chisholm: mucho antes de Hillary Clinton hubo otra precandidata presidencial demócrata y era negra

escribe: Rajini Vaidyanathan
BBC, Washington

Mucho antes de que Barack Obama o Hillary Clinton aparecieran en la escena política de Estados Unidos, Shirley Chisholm ya había roto barreras de raza y género: fue la primera mujer negra en lanzar una candidatura presidencial por uno de los principales partidos en Estados Unidos.

Pero, ¿por qué entonces no se sabe más de este personaje que se adelantó a su época?

Hace 40 años, Shirley Chisholm hizo historia cuando anunció que lanzaba su candidatura para la Casa Blanca. Su intento de llegar a la presidencia no duró mucho, pero el simbolismo de su acto fue tan potente en aquel momento como lo sigue siendo ahora.

Fue una pionera de su generación, una mujer que fue primera en muchos aspectos: la primera afroestadounidense representante al Congreso, la primera afreoestadounidense en lanzarse a la presidencia y la primera mujer en buscar la nominación presidencial del Partido Demócrata.
◾ Las barreras que rompió Hillary Clinton para ser la primera mujer a las puertas de la presidencia de E.

“Ella allanó el camino para que yo pudiera pisar el Capitolio”, dijo recientemente Kimaya Davis, de 22 años, que es asistente de un comité del Congreso.

Davis es negra y logró su puesto después de ser pasante para la Delegación de Congresistas Negros, una agrupación fundada por Shirley Chisholm que representa a los miembros afroestadounidenses del Congreso.

“Es por ella que pude conseguir esa pasantía que ayuda a jóvenes estudiantes negros. Muchos como yo no tenemos contactos familiares ni somos privilegiados”.

Para aquellos que la conocen, Shirley Chisholm es más que un ejemplo; es un ícono y una vanguardista que merece más crédito y atención de lo que ha recibido en la historia.

A pesar de sus numerosos logros, Chisholm no es un nombre reconocido en EE.UU.

“Fue bien conocida a fines de los 60 y los 70, pero si no eres de esa época es fácil que te olviden”, expresó Ky Ekinci, un empresariode Palm Coast, Florida.

Hace unos meses, Ekinci organizó el primer Día de Shirley Chisholm. Unas 50 personas en la región se reunieron para celebrar su vida.

La meta era congregar el mayor número de jóvenes en la zona de Palm Coast, donde Chisholm se retiró y vivió sus últimos años, para aprender más sobre ella.

Él creó en Twitter la etiqueta #IKnowNow (ahora sé), para difundir más información sobre Chisholm.

Nacida en 1924, en Brooklyn, Nueva York, Shirley Chisholm pasó parte de su infancia con su abuela en Barbados y luego regresó con sus padres en Nueva York para concluir sus estudios.

Después de licenciarse como maestra, trabajó en el ámbito del bienestar infantil, donde desarrolló un fuerte interés por la política.

Fue integrante de la Asamblea Estatal de Nueva York y en 1968 hizo historia al convertirse en la primera mujer negra en ser elegida a la Cámara de Representantes de EE.UU.

Al fin de cuentas, antinegro, antifemenino y todas las formas de discriminación equivalen a lo mismo: antihumanismo”

Shirley Chisholm
◾”El estereotipo emocional, sexual y psicológico de las mujeres empieza cuando el médico dice: ‘¡Es niña!'”.
◾”¿Por Dios, ¿qué es lo que queremos? ¿Qué es lo que cualquier ser humano quiere? ¿Retiremos la pigmentación accidental de una delgada capa de piel exterior y no hay diferencia entre cualquier otra persona y yo”.
◾”Al fin de cuentas, antinegro, antifemenino y todas las formas de discriminación equivalen a lo mismo: antihumanismo”.

“No tengo intención de quedarme callada observando. Propongo expresarme inmediatamente para concentrarme en los problemas de la nación”, dijo Chisholm de su nuevo cargo.

Su victoria electoral, en el marco de la lucha por los derechos civiles de la época, fue un gran hito no exento de desafíos.

“¿Te puedes imaginar ser una mujer y negra en el Congreso en ese entonces?, planteó la congresista Barbara Lee, que representa el 13 Distrito de California y es una de 35 mujeres afroestadounidenses que han servido como legisladoras hasta la fecha.
◾Muere el primer negro elegido senador en la historia de EE.UU.

Como la primera mujer negra y la segunda mujer que integró el influyente Comité de Reglas de la Cámara Baja, ella rompió muchos techos de cristal, indicó Lee.

“Algunos hombres en el Congreso no la respetaban, ella simplemente sobresalía pero no la entendían. Pero no se doblegaba. Ella no estaba allí para congraciarse; estaba allí para cambiar las cosas”.

Eso lo demostró Chisholm con el tipo de legislación que promovió como congresista, luchando en favor de los menos privilegiados y los grupos minoritarios.

Impulsó un proyecto de ley para asegurar que las empleadas domésticas recibieran prestaciones sociales y abogó por mejor acceso a la educación y por los derechos de los inmigrantes.

Promovió además una norma para ampliar el cuidado de los niños de mujeres trabajadoras, apoyó la legislación para el almuerzo escolar y ayudó a establecer una comisión nacional para la protección del consumidor y la seguridad de los productos.

Chisholm también trabajó incansablemente para expandir el programa gubernamental de estampillas de asistencia alimentaria para que estuvieran disponibles en todos los estados.

Y fue instrumental en establecer un plan adicional, el Programa Especial de Suplemento Nutricional para Mujeres, Infantes y Niños, que proveía apoyo para mujeres embarazadas.

En la política, Chisholm encontró que su género presentaba un obstáculo particular. “Me topé con más discriminación como mujer que como persona negra. Los hombres son hombres”, dijo una vez.

“Tenía agallas y les dio confianza a otros para que creyeran que ellos también podían llegar a ser alguien, que somos iguales, que tu género no significa que no puedas llegar al puesto más alto en el gobierno”, manifestó su ahijada Marya Boseley.

Ese deseo de romper barreras es lo que motivó a Chisholm a lanzarse a la presidencia en 1972, en busca de la nominación demócrata apenas tres años después de convertirse en representante a la Cámara Baja.

“Me lancé porque la mayoría de la gente pensaba que el país no estaba listo para un candidato negro, ni preparado para una mujer candidata. Algún día. 1972 fue el momento en que ese algún día llegara”, como expresó en una entrevista de la época.

 

Chisholm, cuyo eslogan era “Ni vendida ni mangoneada”, reconoció que nunca esperó ganar pero sí que su candidatura hubiese “cambiado el rostro y el futuro de la política estadounidense”.

“Me presento ante ustedes hoy para repudiar la ridícula noción que el pueblo estadounidenses no votará por candidatos calificados, simplemente porque no es blanco o porque no es hombre”, declaró a sus adeptos al lanzar su campaña.

“No creo que, en 1972, la gran mayoría de estadounidenses continúa albergando tan estrecho y mezquino prejuicio”.

La representante Lee conoció a Shirley Chisholm por primera vez durante su campaña presidencial y terminó trabajando de voluntaria para ella. “Nos hablaba en español”, recuerda.

“Cuando le dije que quería trabajar para ella me retó y me hizo registrarme para votar primero. Me dijo que si yo quería cambiar las cosas, debería meterme en la política”.

La congresista Barbara Lee (der.) se convirtió en amiga cercana de Shirley Chisholm después de trabajar como voluntaria en su campañaImage copyright Congresista Barbara Lee
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La congresista Barbara Lee (der.) se convirtió en amiga cercana de Shirley Chisholm después de trabajar como voluntaria en su campaña.

No fue una campaña fácil. Shirley Chisholm sobrevivió varios intentos de asesinato y tuvo que entablar una demanda para asegurar que la incluyeran en los debates televisados.

Alcanzó a llegar hasta la convención demócrata, donde perdió la nominación frente a George McGovern, pero dejó una duradera impresión.

Cumplió siete periodos en el Congreso y se retiró en 1982, tras lo que regresó a la enseñanza.

Murió en 2005 a los 80 años.
◾La primera candidata a la presidencia de EE.UU., 143 años antes que Hillary Clinton

A pesar de sus múltiples logros, aquellos que estuvieron cerca de ella dicen que nunca obtuvo el lugar en la historia que se merece.

“La gente ignora la historia”, alegó Bosely, que tiene 47 años. “Cuando yo estaba creciendo, la historia negra era prevalente en las escuelas y ahora no lo es”.

La congresista Lee concuerda en que la educación de su legado es insuficiente, “especialmente cuando todavía estamos lidiando con tantos asuntos relacionados a la inclusión de afroestadounidenses en la sociedad”.

Lee cabildeó con éxito para que un cuadro de Shirley Chisholm se colocara en el Congreso y que se emitiera una estampilla en su honor.

Y en noviembre del año pasado, Chisholm recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, el más alto galardón civil presentado por el gobierno de EE.UU.

“Hay personas en la historia de nuestro país que no ven a la izquierda o la derecha, simplemente miran directamente al frente. Shirley Chisholm fue una de ellas”, declaró el presidente Obama a una audiencia reunida en la Casa Blanca, cuando presentó el galardón póstumo.

“El ejemplo de Shriley Chisholm trasciende su vida. Y cuando se le preguntó cómo quería que la recordaran, tuvo una respuesta: ‘Me gustaría que dijeran que Shriley Chisholm tenía agallas’. Me enorgullece decirlo: Shirley Chisholm tenía agallas”.

18
Ago
16

el terrorismo

Terrorismo y miedo

escribe: María Santana Fernández
 

Poco a poco el temor se ha ido instalando en nuestras conciencias. Habitualmente se trata de una angustia social ante la posibilidad de quedar marginado por causas económicas, por falta de capacidad para adaptarnos a esta sociedad enferma o por la posibilidad de la soledad si no se entra en las nuevas dinámicas de relación personal. Todos estos miedos, que son constantemente usados por el sistema para colocarnos dócilmente en los engranajes correspondientes, no son nítidos, sino que quedan soterrados generando una presión constante en nuestras vidas. Pero, aún así, esa emoción difusa, que genera un malestar constante, no tiene ni punto de comparación con el pánico agudo que sacude a las sociedades opulentas cuando acontece un atentado terrorista indiscriminado como el de Niza y que se sigue replicando en los ataques de Alemania y Normandía.

En el momento en el que sucede un atentado de este tipo tomamos conciencia de nuestra fragilidad, tanto como simples cuerpos vulnerables, como por la imposibilidad de predecir y protegernos ante la emergencia de los bárbaros. En una sociedad superficial y derrochadora como la nuestra, un crimen de esta magnitud acaba por despertar cavilaciones existenciales, pues en el telediario, justo al antes de la banal imagen del último juego de “realidad aumentada”, aparece el llanto de los familiares de las víctimas. Y, entonces, un escalofrío auténtico nos recorre el cuerpo, porque el ser humano no solo puede engordar, envejecer y enfermar, sino que, en realidad, no somos más que mera carne a merced de las balas, los explosivos o los camiones. En ese momento, hasta el ser humano más idiota siente la irrefrenable necesidad de hacer algo y entonces se hace un selfie con la bandera francesa de fondo o pone un lazo negro en su Facebook. Todos somos Charlie Hebdo, París, Niza,… Hecho el gesto, la mayor parte de las personas se sienten satisfechas.

Por eso, para que penetre bien el miedo en nuestras fofas entrañas, los medios repiten machaconamente los mensajes y las imágenes. Los terroristas son incontrolables e incomprensibles. Son lobos solitarios, nihilistas, perturbados, con afán de notoriedad o bien son instrumentos en manos de redes subterráneas que les lavan el cerebro para que obedezcan ciegamente su mandato destructivo. En cualquier caso, preferiríamos que fueran absolutamente extranjeros, para poder dejar en las tinieblas cualquier reconocimiento de lo humano. Pero son nuestros vecinos, cualquiera de ellos. Son imposibles de reconocer, porque, como dice la tele, puede ser un devoto musulmán, un juerguista que no pisa la mezquita, un barbudo abstemio, una mujer que fuma y bebe, un chaval con pinta de empollón,… Los testimonios se repiten: hasta ese momento todo el mundo pensaba que ese muchacho era “normal”. Lo que queda claro es que no estamos a salvo en ningún sitio, por eso se necesitan medidas excepcionales. Y sumisamente aceptamos cacheos, toques de queda, grabación en la calle, espionaje en nuestros ordenadores,…, lo que sea necesario en este perpetuo estado de emergencia nacional, porque los ciudadanos decentes no tenemos nada que ocultar.

En todo esto no hacemos más que repetir un esquema ya vivido, aunque olvidado. Nos cuesta recordar que en los últimos años los atentados se han multiplicado: Nueva York en 2001, Madrid en 2004, Londres en 2005, Toulouse en 2012, Londres y Boston en 2013, Ottawa y Sidney en 2014, Túnez y la playa de Susa en 2015, París en enero y noviembre de 2015, Rusia en 2015, Bruselas 2016 o Niza en julio de 2016…, señalando solo algunos de los que se han realizado en nombre de Alá. Y tras un atentado se pone en marcha automáticamente el paquete completo de medidas de los países democráticos: escalada del miedo, control policial y ataque militar a un país que ya se encuentre desestabilizado o en plena guerra (sea cual sea la causa de ésta). Para poco a poco conseguir alojar el miedo en nuestras mentes, con un goteo constante: nuestra forma de vida, nuestra vida misma, está en peligro.

Y los políticos, independientemente de la tradición socialdemócrata o liberal a la que pertenezca, nos aleccionan para evitar cualquier reflexión moral que ponga en duda sus decisiones. Así en noviembre de 2015, y tras la muerte de 132 personas en París, tanto Mariano Rajoy como François Hollande repetían el mismo discurso, que venía a decir “nadie quiere ir a la guerra, pero no podemos permitirnos ser ingenuos. El enemigo está a las puertas y si no nos defendemos entonces seremos aún más vulnerables”. Y con esta argumentación “sin fisuras” nos empujan al odio religioso, cultural y étnico. Las pruebas de la crueldad del enemigo de occidente son evidentes, su deseo de hacernos daño es proclamado en numerosos mensajes, así que debemos actuar rápido y sin piedad. Nuestra policía vigila, espía y detiene a cualquier sospechoso. Nuestros soldados parten constantemente a la lucha por la libertad y la justicia.

Mientras tanto, no entendemos nada y no pensamos mucho. El pánico superficial bloquea cualquier intento de rastrear en profundidad los mecanismos mentales de los terroristas, no queremos ni preguntarnos qué razón lleva a una persona que vive en el mejor de los mundos posibles a asesinar a decenas de personas e inmolarse. Aventuramos hipótesis al bobo estilo de un brainstorm y pensamos que deben ser monstruos, estar drogados, ser dementes u odiarnos profundamente. Los han hipnotizado, seducido, lobotomizado y convertido en armas humanas sin corazón. No sabían lo que hacían, no podían ser conscientes del dolor que iban a generar o, peor, les daba igual ese sufrimiento o, aún peor, disfrutaban con la idea del daño que iban a causar. Porque lo planificaron para causar el máximo daño posible con los limitados medios que podían alcanzar. Y, llegados hasta aquí, si hemos sido capaces de pensar todo esto, yendo más allá de las escenas, los montajes televisivos y las estupideces varias de los medios. Es más, si somos capaces de pensarlo unos minutos y en silencio. Entonces es cuando el miedo de verdad va creciendo, porque aquello que ha convertido a estas personas en terroristas es verdaderamente incontrolable y nuestra sociedad no puede ni por asomo subvertirlo.

El problema verdadero, el que pervivirá cuando hayamos volado en pedazos al último fundamentalista religioso del planeta, no está alojado a miles de kilómetros de aquí, sino en nuestro propio seno. Tras el final de la lucha de clases y el triunfo del capitalismo del bienestar, se ha establecido la descomposición social más abrumadora. Los jóvenes tienen que vivir con trabajos mal pagados o sin trabajo, con una educación estandarizada y monótona, marginados en barrios de hormigón, sin espacios en los que reunirse, sin opciones de ocio más allá de los videojuegos y el fútbol,…, estancados en el discurso de una crisis que se ha vuelto crónica. Cada uno de nosotros está solo en la sociedad del capitalismo masmediático, con una subjetividad arruinada, con una interioridad expuesta en las redes sociales, con una existencia banal y repetitiva, entretenidos en la sucesión de pseudo-acontecimientos estúpidos y cíclicos; sin tiempo, ni espacio; acelerados, estresados y aburridos. Por fin carecemos de ideología (¡quién nos iba a decir que la echaríamos de menos!) o de guías espirituales, pero con esa liberación no hemos ganado en autonomía, sino al contrario, nos hemos vuelto más dóciles, pues carecemos de capacidad para reflexionar críticamente o de reflexionar a secas. Igual que se nos han atrofiado la inteligencia, la memoria y hasta la imaginación.

Los huérfanos que estamos pariendo necesitan un guía, sus cuerpos anhelan el temblor de una vida verdadera, sus mentes buscan un sentido. No todos van a conformarse con el consumo cibernético, buscan más, algo más fuerte, más vívido, algo que les permita sentir que existen. Los hemos preparado para estar a merced de cualquiera que les ofrezca una experiencia auténtica, aunque sea la de un martirio inefable. Ya no es la historia lo que les aguarda, no son tan ingenuos como para creer que serán recordados en el reino de lo efímero. Tampoco el cielo, esa fastuosa celebración en la que estarían rodeados de infinita belleza y dulzura. Lo que les empuja es un nihilismo firme: matar, destruir y hacerse volar en fragmentos irreconocibles. Y eso es horrible y hermoso a un tiempo, es catastróficamente sublime. Son un fulgor, un fino navajazo en las tripas de una civilización que trata de no mirar la gangrena que se va extendiendo por todo el cuerpo, a partir de una herida imposible de curar.

Volverá a pasar, una y otra vez, de manera más o menos espaciada. Durante un tiempo el terrorismo religioso catalizará ese impulso. Y la guerra que ha comenzado nos permitirá exorcizar parte del miedo y no afrontar los verdaderos peligros. Pero aunque ese terrorismo se amortigüe, nadie va a poder frenar la oleada de conversiones, la huida de nuestro banal infierno, la renuncia a nuestros oropeles para buscar esa experiencia única, esa pureza perdida que empuja al ser humano a dar la propia vida por algo que no comprende, que le supera y le emociona.

Frente al malestar, el hartazgo y la frustración, la militancia radical dota de una identidad fuerte, que está uniendo apasionadamente a millones de personas. Los jóvenes ya se han emborrachado, han jugado con las consolas hasta escocerles los ojos, rapeado denunciado las injusticias, manifestado y alborotado hasta quemar el coche del vecino,…, y no ha pasado absolutamente nada. Nada cambia ni mejora, sigue sin aparecer el futuro, sigue la vida acorralada. Entonces ha llegado el momento de ir un paso más allá y destruir este mundo. Occidente no puede competir contra esta lógica ya conocida (no es, ni por asomo, nuestra primera vivencia del terrorismo), no puede ofrecer nada que esté mínimamente a la altura. De hecho, la mayor parte de los ciudadanos capitalistas no somos capaces de comprender ya el interés que pueda tener un acto tan radical cuando se puede aspirar a un Iphone7. Cada persona que se libera del condicionamiento consumista, que busca y que desea, puede volverse contra nosotros. Si son capaces de convertirse en un ejército oscurantista y bárbaro, como el que se está gestando, entonces estamos realmente perdidos.

Pero por ahora nos queda el miedo, avivado continuamente, con decisión y paciencia. Un terror que, tras la catarsis lacrimógena de cualquier atentado, puede unirnos colectivamente. Que dará lugar al odio y a la guerra, a pequeños mesianismos occidocentristas y, finalmente, a puritanas celebraciones cuando consigamos que la civilización impere sobre la barbarie.

17
Ago
16

neoliberalismo

¿Cómo llegamos a este caos?

escribe: Roberto Savio / Other News

Una maldición china dice “Ojalá que le toquen tiempos interesantes”, ya que demasiados acontecimientos perturbarían el elemento esencial de la armonía, base del panteón chino.

Y estos son, por cierto, tiempos interesantes, en que se acumulan acontecimientos dramáticos, desde terrorismo a golpes de Estado y desde desastres climáticos pasando por el declive de instituciones hasta agitación social. Sería importante, aunque difícil, repasar brevemente cómo llegamos a esta situación de “falta de armonía”.

Comencemos por algo conocido. Tras la Segunda Guerra Mundial, hubo consenso en la necesidad de evitar que se repitiera el horror vivido entre 1939 y 1945. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) fue el foro que reunió a casi todos los países, y la consiguiente Guerra Fría propició la creación de una asociación de jóvenes estados recién independizados, los Países No Alineados, devenidos en una zona de contención entre Oriente y Occidente.

La brecha entre el Norte y el Sur Global se convirtió en el asunto más importante de las relaciones internacionales. Tan así que en 1973, la Asamblea General de la ONU adoptó de forma unánime una resolución sobre el Nuevo Orden Económico Internacional (NOEI). El mundo acordó un plan de acción para reducir las desigualdades, impulsar el crecimiento global y hacer de la cooperación y el derecho internacional la base de un mundo en armonía y en paz.

Tras la adopción del NOEI, la comunidad internacional comenzó a trabajar en ese sentido y tras la reunión preparatoria de París, en 1979, se organizó una cumbre con los jefes de Estado y de gobierno más influyentes en el balneario mexicano de Cancún, en 1981, para adoptar un plan de acción global.

Entre los 22 jefes de Estado y de gobierno presentes, estaban el presidente estadounidense Ronald Reagan (1981-1989), elegido pocas semanas antes, quien se encontró con la primera ministra británica Margaret Thatcher (1979-1990), y ambos mandatarios procedieron a anular el NOEI y la idea de cooperación internacional. Los países diseñarían políticas según sus intereses nacionales y no se inclinarían ante ningún principio abstracto.

La ONU comenzó su declive como ámbito para fomentar la gobernanza. El lugar para la toma de decisiones pasó al Grupo de los Siete (G7) países más poderosos, hasta entonces un órgano técnico, y otras organizaciones dedicadas a defender los intereses nacionales de las naciones más fuertes.

Además, otros tres acontecimientos ayudaron a Reagan y a Thatcher a cambiar el rumbo de la historia.

El primero, fue la creación del Consenso de Washington, en 1989, por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, que impusieron la política según la cual el mercado era el único motor de las sociedades y los estados pasaron a ser un obstáculo y debían achicarse lo más posible. Reagan incluso evaluó la eliminación del Ministerio de Educación.

El impacto del Consenso de Washington en el llamado Tercer Mundo fue muy doloroso. Los ajustes estructurales redujeron drásticamente el frágil sistema público.

El segundo, fue la caída del Muro de Berlín, también en 1989, que trajo aparejado el fin de las ideologías y la obligada adopción de la globalización neoliberal, que resultó ser una ideología todavía mucho más estricta.

La globalización neoliberal se caracterizó por el predominio del mercado, que liberó a las empresas “libres” o privadas de toda obligación con el Estado; la reducción del gasto público en servicios sociales, la que destruyó las redes de protección social; la desregulación, la disminución de toda regulación estatal que pudiera reducir las ganancias, y la privatización, la venta de las empresas estatales, de bienes y servicios a inversores privados.

Además, implicó la eliminación del concepto de “bien público” o “comunitario” y lo reemplazó por la “responsabilidad individual”, obligando a las personas más pobres a buscar soluciones por su cuenta para su falta de atención médica, de sistemas de educación y de seguridad social y luego culpándolas de su fracaso, considerándolas “flojas”.

El tercero, fue la eliminación progresiva de las normas que regían al sector financiero, iniciada por Reagan y terminada por Bill Clinton (1993-2001) en 1999, en el marco de la cual los bancos de depósitos pudieron utilizar el dinero de sus clientes para la especulación.

Entonces, las finanzas, consideradas el lubricante de la economía, siguieron su propio camino, embarcándose en operaciones muy riesgosas y sin relación con la economía real. Actualmente, por cada dólar de bienes y servicios producidos, se generan 40 dólares en transacciones financieras.

Ya nadie defiende el Consenso de Washington ni la globalización neoliberal. Quedó claro que si bien desde el punto de vista macro, la globalización aumentó el comercio e impulsó el crecimiento financiero y global, a escala micro, resultó un desastre.

Los defensores de la globalización neoliberal sostenían que el crecimiento le llegaría a todo el mundo. En cambio, se concentró cada vez más en un número creciente de manos. En 2010, 388 personas concentraban la riqueza de 3.600 millones de personas. En 2014, ese número se redujo a 80 personas, y en 2015, a 62.

Tan así que ahora, el FMI y el Banco Mundial piden que se refuerce al Estado como regulador indispensable. Pero desde la caída del Muro de Berlín, Europa perdió 18 millones de personas de la clase media, y Estados Unidos, 24 millones. Además, ahora hay 1.830 multimillonarios con un capital neto de 6,4 billones de dólares. En Gran Bretaña se pronostica que en 2025 la desigualdad será la misma que en 1850, en plena época victoriana y cuando nacía el capitalismo.

El nuevo mundo creado por Reagan se basó en la codicia. Algunos historiados sostienen que la codicia y el miedo son los dos motores de la historia, y los valores y las prioridades cambian en una sociedad codiciosa.

Volviendo a nuestros días, tenemos un nuevo grupo de jinetes del Apocalipsis, los daños de los pasados 20 años (1981-2001) se agravan en los siguientes 20 años (2001-2020), los que todavía no transcurrieron.

El primer jinete, fue el colapso del sistema bancario en 2008 en Estados Unidos por especulaciones absurdas con los créditos hipotecarios. La crisis se expandió a Europa en 2009, a raíz de la caída del valor de los títulos inmobiliarios, como los griegos. Recordemos que para salvar al sistema financiero, los países destinaron cerca de cuatro billones de dólares, una cifra enorme si se tiene en cuenta que los bancos siguen teniendo unos 800.000 millones de dólares en activos tóxicos.

Mientras, los bancos tuvieron que pagar 220.000 millones de dólares en multas por actividades ilegales, pero ningún gerente fue condenado. Europa no volvió a la situación anterior a la crisis. Además, numerosos puestos de trabajo desaparecieron por la deslocalización de la producción a lugares más baratos y aumentaron los empleos de bajos salarios, además de los precarios.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un trabajador gana actualmente en términos reales 16 por ciento menos que antes de la crisis, lo que afectó principalmente a los sectores más jóvenes, con 10,5 por ciento de empleo promedio en Europa. Sin embargo, el único estímulo al crecimiento es para el sector bancario, al que el Banco Central Europeo vuelca 80.000 millones de dólares al mes. Ese monto habría resuelto fácilmente la falta de empleo juvenil.

Los economistas hablan ahora de una “Nueva Economía”, en la que el desempleo es estructural. De 1959 a 1973, el crecimiento mundial se ubicó por encima de cinco por ciento al año, el que se redujo a tres por ciento en 1973, cuando la crisis del petróleo, que marcó un cambio. Y desde 2007 no logramos llegar a uno por ciento.

Además, hay que agregar el desempleo creciente propiciado por el desarrollo tecnológico. Las fábricas necesitan una proporción menor de trabajadores. La Cuarta Revolución Industrial, que implica la producción robotizada y que ahora representa 12 por ciento del total se elevará a 40 por ciento en 2025.

Algunos economistas, como el estadounidense Larry Summers, una voz oficial del sistema, dicen que estamos en un período de estancamiento que durará varios años. El temor por el futuro se volvió una realidad, avivado por el terrorismo y el desempleo y por el sueño de muchas personas que creen que es posible volver a un pasado mejor.

De eso se aprovechan, figuras populistas, desde el estadounidense Donald Trump a la francesa Marine Le Pen. Una de las consecuencias de la crisis es que en varios países europeos aparecieron partidos populistas, con plataformas nacionalistas y xenófobas, 47 la última vez que se contó. Muchos de ellos ya están en el gobierno o integran coaliciones gobernantes, como en Eslovaquia, Hungría y Polonia, y habrá que prestar atención a las próximas elecciones de Austria.

El segundo jinete del Apocalipsis es el resultado de las intervenciones armadas de Estados Unidos en Iraq, y luego de Europa en Libia y Siria, con un papel particular del ex presidente francés Nicolas Sarkozy (2007-2012).

Eso derivó en que a partir de 2012, Europa comenzara a recibir una inmigración masiva y para la cual no estaba preparada. De repente, a la gente le dio miedo la ola humana que se venía y su impacto en el mercado laboral, la cultura, la región, etcétera, convirtiéndose en un elemento importante del miedo.

Y luego el tercer jinete, fue la creación del Estado Islámico (EI) en Siria en 2013, uno de los regalos de la invasión de Iraq, encabezada por Estados Unidos. No nos olvidemos de la crisis global, que comenzó en 2008, y desde entonces el populismo y el nacionalismo comenzaron a crecer.

El espectacular impacto del EI en los medios y la radicalización de muchos jóvenes europeos de origen árabe, por lo general marginados, acentuó el temor y fue un regalo para el populismo, ahora capaz de utilizar la xenofobia para movilizar a ciudadanas y ciudadanos inseguros y descontentos.

La decadencia de las instituciones europeas llevó a muchos países, tras el brexit, a pedir una profunda revisión del proyecto europeo. El 2 de octubre, Hungría consultará a su ciudadanía: ¿Aceptaría una cuota de inmigrantes impuesta por la Unión Europea (UE) contra la voluntad de parlamento húngaro?

Ese mismo día se repiten las elecciones en Austria por cuestiones de forma, luego de que en las anteriores, la extrema derecha perdiera por 36.000 votos. Le seguirán Holanda, Francia y Alemania, con la probabilidad de que crezcan los partidos de extrema derecha. Asimismo, Polonia y Eslovaquia también quieren realizar referendos sobre la UE. Es posible que para fines de 2017, las instituciones europeas estén profundamente dañadas.

El verdadero problema es que desde la fallida Cumbre de Cancún en 1981, los países perdieron la capacidad de pensar juntos. India, Japón, China y muchos otros atraviesan una ola de nacionalismo.

En Cancún, todos los participantes, desde el entonces presidente francés François Mitterrand (1981-1995) hasta la primera ministra india Indira Ghandi (1066-1977 y 1980-1984), desde el presidente tanzano Julius Kambarage Nyerere (1964-1985) hasta el primer ministro canadiense Pierre Trudeau (1968-1979), compartían ciertos valores de justicia social, solidaridad, respeto por el derecho internacional, así como la convicción de que las sociedades fuertes eran la base de la democracia, excepto, por supuesto, Reagan y Thatcher, la que declaró: “no existe la sociedad, solo hay individuos”.

También consideraban a la paz y al desarrollo como paradigmas de buena gobernanza. Todo eso desapareció. Los líderes políticos actuales, sin ideologías y subordinados a las finanzas se han volcado principalmente al debate administrativo, sobre asuntos puntuales, sin contexto y donde es difícil distinguir entre la izquierda y la derecha. Claramente, estamos en un período de codicia y temor.

El tiempo no ayuda.

En 1900, Europa concentraba 24 por ciento de la población mundial. A fines de este siglo, solo cuatro por ciento. Nigeria tendrá más habitantes que Estados Unidos, y África, que ahora tiene 1.000 millones de habitantes, tendrá 2.000 millones en 2050 y 3.000 millones en 2100. Sería hora de que se discutiera cómo hacer frente al mundo que se viene. Se necesitaron 25 años para llegar a un acuerdo sobre cambio climático, y quizá ya demasiado tarde. En materia de migraciones y empleo, ese tiempo es una eternidad.

Además, ese debe ser un acuerdo global, no solo una reacción impulsiva de la canciller de Alemania, Angela Merkel, en completa soledad, sin siquiera consultar al actual presidente de Francia, François Hollande. Pero ese tipo de agenda es políticamente inimaginable. ¿Cómo discutir algo así con Le Pen, Trump y otros populistas emergentes en el marco del nacionalismo que se propaga por el mundo?

 

 

Roberto Savio: Periodista italo-argentino. Co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los últimos años también fundó Other News, un servicio que proporciona “información que los mercados eliminan”. Other News .
15
Ago
16

Leonardo boff

La escandalosa falta de ética en Brasil

escribe: Leonardo Boff / Koinomía

El país, desde cualquier ángulo que lo consideremos, está contaminado de una espantosa falta de ética. El bien solo es bueno cuando es un bien para sí y para los otros, no es un valor buscado y vivido, sino que lo que predomina es la habilidad, quedar bien, ser listillo, el jeitinho y la ley de Gerson.
Los distintos escándalos que se han dado a conocer, revelan una falta de conciencia ética alarmante. Diría, sin exagerar, que el cuerpo social brasilero está de tal manera putrefacto que dondequiera que se produzca un pequeño arañazo ya muestra su purulencia.

La falta de ética se revela en las cosas mínimas, desde las mentirijillas que se dicen en casa a los padres, la chuleta en la escuela o en los concursos, el soborno de agentes de la policía de tráfico cuando alguien es sorprendido en una infracción de tránsito, hasta hacer pipi en la calle.

Esta falta generalizada de ética hunde sus raíces en nuestra prehistoria. Es una consecuencia perversa de la colonización. Esta impuso al colonizado la sumisión, una total dependencia a la voluntad del otro y la renuncia a tener su propia vida. Quedaba al arbitrio del invasor. Para escapar al castigo, se obligaba a mentir, a esconder sus intenciones y a fingir. Esto lleva a la corrupción de la mente. La ética de la sumisión y del miedo como mostró Jean Delumeau (El miedo en Occidente) lleva fatalmente a una ruptura con la ética, es decir, comienza a faltar a la verdad, a nunca poder ser transparente y, cuando puede, perjudica a su opresor. El colonizado se obligó, como forma de supervivencia, a mentir y a encontrar la manera de burlar la voluntad del señor. La Casa Grande y la Senzala son un nicho productor de falta de ética por la relación desigual de señor y de esclavo. El ethos del señor es profundamente anti-ético: él puede disponer del otro como quiera, abusar sexualmente de las esclavas y vender a sus hijos pequeños para que no se apeguen a ellos. Nada más cruel y anti-ético que eso.

Este tipo de ética deshumana crea hábitos y prácticas que, de una u otra forma, continúan presentes en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad.

La abolición de la esclavitud ocasionó una maldad ética inimaginable: se dio libertad a los esclavos, pero sin proporcionarles un pedacito de tierra, una casita y un instrumento de trabajo. Fueron lanzados directamente a la favela. Y hoy por causa de su color y pobreza son discriminados y humillados, y son las primeras víctimas de la violencia policial y social.

La situación, en su estructura, no cambió con la República. Los antiguos señores coloniales fueron sustituidos por los coroneles y señores de grandes haciendas y capitanes de la industria. Ahí las personas eran superexplotadas y totalmente dependientes. Los comportamientos no eran éticos, faltaba el respeto a las personas y la garantía de sus derechos mínimos. Eran carbón para la producción.

Las relaciones de producción capitalista que se introdujeron en Brasil mediante el proceso de industrialización y modernización fueron salvajes. Nuestro capitalismo nunca fue civilizado: conservó la voracidad de acumulación de sus orígenes en los siglos XVIII y XIX. La explotación inmisericorde de la fuerza de trabajo, los bajos salarios son situaciones éticamente condenables. ¿Cómo superar esa situación que nos llena de vergüenza?

Antes de hacer la más mínima sugerencia, es importante hacer una auto-crítica. ¿Qué educación dieron los centenares de escuelas católicas y cristianas y las 16 universidades católicas (pontificias o no) a sus alumnos? Bastaba haber enseñado lo mínimo del mensaje de Jesús de amor a los pobres y contra su pobreza para superar los niveles de miseria actual. Ellas se transformaron en incubadoras de opresores. Crearon un cristianismo cultural, de creencia, pero no de una fe comprometida por la justicia. Por eso sus alumnos raramente tienen incidencia social. El mantenimiento del statu quo está por encima de los cambios.

Para superar la crisis de ética no bastan llamamientos, sino una transformación de la sociedad. Antes que ética, la cuestión es política, pues la política está estructurada sobre relaciones profundamente anti-éticas.

Siendo brevísimo: todo debe comenzar en la familia. Crear carácter (uno de los sentidos de ética) en los hijos, formarlos en la búsqueda del bien y de la verdad, no dejarse seducir por la ley de Gerson y evitar, sistemáticamente, el jeitinho. Principio básico: tratar siempre humanamente al otro. Tomar absolutamente en serio la ley áurea: “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. Sigue el precepto de Kant: el principio que te lleva a hacer el bien, sea válido también para los otros. Oriéntate por los diez mandamientos que son universales. Traducidos para hoy, “no matar” significa: venera la vida, cultiva una cultura de no violencia. “No robar”: obra con justicia y corrección y lucha por un orden económico justo. “No cometer adulterio”: ámense y respétense, y oblíguense a cultivar la igualdad y el compañerismo entre el hombre y la mujer.

Esto es lo mínimo que podemos hacer para airear la atmósfera ética de nuestro país. Repitiendo al gran Aristóteles: “no reflexionamos para saber lo que es la ética, sino para hacernos personas éticas”.

14
Ago
16

oea … almagro y después

La OEA, Venezuela y un puñado de dólares

escribe: Álvaro Verzi Rangel / alainet.org

Si durante los años que fue canciller uruguayo poca gente lo llegó a conocer, desde que desembarcó en la secretaría general de la OEA, Luis Almagro estuvo acaparando titulares en la prensa. Claro, pocos de ellos halagüeños.

Si siendo canciller se opuso al ingreso de Venezuela en el Mercosur, pese a la decisión de todos los presidentes de los países del bloque, entre ellos el de su país, José Mujica, su “problema personal” con el país caribeño siguió creciendo en Washington.

No pocos han denunciado la actitud injerencista de Almagro, pasando por encima de todas las formas y reglamentos del acuerdo panamericano, siguiendo –aparentemente- el guión escrito en el Departamento de Estado estadounidense para socavar la revolución bolivariana, a la que no han podido derrocar por la fuerza, pese a los intentos y esfuerzos desestabilizadores por 15 años.

Desde el Vaticano indican que fue realmente Almagro, con su agresiva política antibolivariana, que impidió el diálogo del gobierno de Nicolás Maduro con la oposición, alentado por la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) –con la mediación de tres ex presidentes- e impulsado por el papa Francisco.

Su sucesor en la cancillería uruguaya, Rodolfo Nin Novoa, señaló esta semana en el Senado de su país que para aplicar el protocolo de Ushuaia “tiene que haber una ruptura institucional”, y añadió que Uruguay “no considera” que exista este escenario en Venezuela.

No cabe dudas que Almagro se ha extralimitado en sus funciones. Más allá de eso, no cabe dudas que no solo está actuando bajo presión, sino también contra reloj.

Algunos de los que trabajaban (ya no) con Almagro en la OEA señalan que más allá de posiciones ideológicas, la activación de la Carta Democrática de la OEA para sancionar el gobierno venezolano, tiene precio y límite de tiempo. Hay un puñado de dólares (bueno, se habla de un millón) por el “trabajito” y la fecha límite es la de las elecciones presidenciales estadounidenses.

Esto explicaría el desatino, el apuro, la desesperación de Almagro, que no desaprovecha ninguna cámara de televisión, micrófono de radio, fotógrafos de prensa, para que perdure en el imaginario colectivo y en sus patrocinadores que él sigue en su cruzada, aunque la mayoría de los países no estén de acuerdo con ella.

Almagro tiene pocos defensores, y no porque no haya algunos gobiernos que sí quieren el fracaso de la revolución bolivariana, sino porque su posición no tiene asidero ni jurídico ni reglamentario, y mucho menos diplomático o político. Varios de los integrantes de su gabinete en la OEA, prefirieron hacer mutis por el foro.

Junto a él siguen alineados los dirigentes de la oposición venezolana, sobre todo aquellos de las posiciones más radicales, los que siguen soñando con vías cruentas o una invasión estadounidense para terminar con el chavismo.

El presidente de la unicameral Asamblea Nacional venezolana, el opositor Henry Ramos Allup tuvo su momento de gloria en los selfies de la OEA, pero ahora su presencia junto al cruzado uruguayo fue reemplazada por los diputados Luis florido (de Voluntad Popular) y William Dávila (de Acción Democrática), presidente y miembro de la comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea, respectivamente.

Precisamente, Florido –presidente de la empresa Servifood Este y vic de Inversiones Caribe 2005- ha sido el principal protagonista de los conciliábulos entre los asambleístas opositores venezolanos y Almagro, para buscar las formas de imponer la Carta Democrática.

Florido es un hombre con muy buenas relaciones en Estados Unidos. A fines de abril realizó una gira por el país del norte, cuando fue recibido en el Senado por Ed Royce, representante de la comisión de Política Exterior, y por los senadores cubano-estadounidenses Marco Rubio y Bob Menéndez. Tras estos encuentros Florido se reunió con Almagro para ponerlo a tono con el nuevo guión y solicitarle el apoyo de la OEA para impulsar el referendo revocatorio del mandato del presidente constitucional Nicolás Maduro.

Un viaje Florido

El viaje de la misión que encabezaba Florido en Washington –supuestamente para denunciar una “crisis humanitaria” en Venezuela- fue preparada y supervisada por Brian Naranjo, actual ministro consejero de la embajada estadounidense en Caracas, quien les coordinó el recibimiento (y las fotos) en el Senado y los encuentros con Royce, Rubio y Menéndez, previo a la reunión con Almagro.

Lo cierto es que el esfuerzo no se limitó a Washington. Durante marzo, abril y mayo los dirigentes opositores venezolanos viajaron por Brasil, Uruguay, Paraguay, México y Canadá (aun cuando se sentían “como en casa” en Miami), buscando un futuro apoyo de la derecha regional en el marco de la OEA.

Tres semanas después de ese encuentro en la capital estadounidense, el 19 de mayo Almagro y Florido volvieron a encontrarse en Washington, ocasión en la que el diputado venezolano le entregó formalmente la solicitud de la Asamblea Nacional con los supuestos elementos por los que exigían la invocación de la Carta Democrática. A partir de este informe, Almagro elaboró su informe, presentado en la sesión extraordinaria de la OEA del 23 de junio.

Ya iba en camino al premio, se allanaba el camino para que Almagro –a esa altura “divorciado” de Pepe Mujica y criticado hasta por el actual presidente uruguayo Tabaré Vázquez- pudiera ver más cerca el puñado de recursos prometidos.

El puñado de dólares le sigue siendo esquivo, por ahora. Aun cuando Almagro y la oposición fracasaron en su intento de aprobar la aplicación de la Carta Democrática, florido ha coherente: públicamente continuó exhortando a la OEA y en particular a Almagro de no desistir en el empeño de activar la Carta y se apruebe el referendo revocatorio, como una vía efectiva para presionar al gobierno de Maduro.

Ay, el asesor argentino

Pero no todo es política ni siempre están disfrazados de defensores de la democracia y las libertades, porque en esas visitas periódicas a Washington, Florido y Dávila aprovecharon para coordinar las acciones con un sorprendente asesor de Almagro – Senior Advisor-, el empresario argentino Gustavo Cinossi.

Este personaje, quien ocupó algunos espacios en la prensa de su país siempre vinculado a escándalos financieros, es el puente de los opositores venezolanos con el secretario general de la OEA. A través de Cinossi, Almagro conoce de segunda mano todo lo que sucede en Venezuela –versión opositora, claro- y las acciones que emprende la desunida Mesa de Unidad Democrática para presionar por la realización del revocatorio y liquidar al gobierno de Maduro.

“En los noventa tenía un taller que hacía stands para exposiciones de supermercadistas. Se las arreglaba para viajar a ferias internacionales, supo tenderle la mano a Luis Pagani, de Arcor, acercarse a Alfredo Coto y luego ligarse a Juan Mirenna para desembarcar en el Sheraton Pilar, donde tiene sólo el 5% de las acciones”, añade.

Sin dudas, mantener buenos vínculos con gente de poder en el país y en el exterior es el mayor capital de este hombre de 50 años quien tenía en el Sheraton de la ciudad bonaerense de Pilar su base de operaciones donde recibía a figuras del mundo de los negocios, la Justicia, la diplomacia y hasta el propio Carlos “Chino” Zannini, ex secretario privado de la presidencia argentina y candidato a vicepresidente en las últimas elecciones.

Participa de un hotel Sheraton en la ciudad de Tucumán y tiene un yate con bandera panameña en Uruguay, en el que se sacaba fotos con empresarios, políticos… (¿Habrá alguna con Almagro, también?)

Perfil recuerdas que tuvo muy buena llegada con embajadores, como la estadounidense Vilma Martínez y el consejero político Jeff Brown, entre otros, desde donde fue tejiendo vínculos con el Departamento de Estado. “ Los que no lo quieren deslizan que hasta puede ser agente de la CIA”, añade..

Cinosi fue parte de una sociedad que organizó la logística de la Cumbre de las Américas en Mar del Plata en 2005, con la presencia del presidente estadounidense George Bush y donde fue sorprendido con el No al ALCA. En 2008 se lo vincula a intento de operaciones petroleras en Venezuela, y hasta apareció en crónicas de la causa de lavado de dinero en la que investigan al empresario Lázaro Báez.

Cinossi ha intentado hacer negocios petroleros con Venezuela, recuerda el diario Perfil, e incluso trató de presionar al representante de la empresa estatal venezolana en la Argentina, con una foto sacada a éste y su acompañante, su Porsche y el fondo del Sheraton Pilar…

En 2008 fue allanada su residencia por la justicia, que investigaba el tráfico de efedrina y sus relaciones con un triple crimen y los grandes carteles de droga de México. Amante de los autos y corredor de fórmulas deportivas (suele pasearse en un Porsche Carrera) fue nombrado por Almagro como asesor de Asuntos Institucionales y responsable del diálogo interreligioso y presentado como “empresario argentino de amplia trayectoria en el ámbito interamericano”. ¿Quién le hizo el guión?

¿Será todo por un puñado de dólares?

* Álvaro Verzi Rangel es investigador del Observatorio en Comunicación y Democracia
13
Ago
16

colombia ya la paz

¿Llegó la paz social a Colombia?

escribe: John Elvis Vera S.
 

Por fin la firma que se estaba esperando. Por fin un aliento de esperanza en el devenir doloroso de la historia del pueblo colombiano. Es un alto en el camino para enderezar las cargas. Es la oportunidad de seguir insistiendo en la construcción de un país incluyente donde las voces de los nunca escuchados puedan ser ahora tenidas en cuenta. Es la posibilidad de que los titulares de los grandes medios no se sigan tiñendo con la sangre de la intolerancia y la injustica.

Por un lado los acuerdos de la Habana, crean esperanza con la finalización del conflicto armado interno. Hemos estado en confrontación desde la invasión europea. Pasamos de la resistencia y lucha de los Pueblos Originarios a la campaña libertadora de la Gran Colombia, con Bolívar y sus huestes patriotas que florecieron por todos los rincones. Siguió la repartición del territorio y la lucha por la hegemonía entre las elites de entonces, colocando como carne de cañón a sus servidumbres y pueblos, que entregaban su vida para defender los intereses de sus nuevos amos.
Vinieron escaramuzas guerreristas y hasta graves agresiones militares a países amigos por países vecinos. Todo con la pretensión de agrandar sus fronteras y fortalecer sus emporios que querían avanzar avasallando pueblos. O la llamada diplomacia lograba los objetivos requeridos por las alianzas políticas-económicas o se amenazaba y agredía con el poder militar. Nada podía entorpecer la consolidación y expansión del capitalismo, mientras la vieja clase feudal terrateniente se acomodada germinando su propia dinámica violenta que condujo en infinidad de espacios a la barbarie.

Los pueblos comenzaron a reorganizarse, se iniciaron nuevas expresiones de resistencia contra quienes les querían negar cualquier posibilidad de libertad y hasta la vida misma. Se oponían a la expulsión de sus tierras. Defendían su derecho a ser los dueños de sus propias existencias. Fueron entonces acorralados y obligados a quienes quedaban aun de pie, a dejar a sus muertos en el camino, a cargar solo sus recuerdos y nostalgias. A llorar lo perdido mientras recibían un nuevo amanecer en tierras desconocidas. Junto a sus familias llevaron siempre sus semillas. Con ellas han reiniciado una y otra vez una nueva vida, cada vez que han vuelto a ser expulsados.

Otros muchos, hombres y mujeres, decidieron enfrentar el destino que se les quería imponer, acudiendo al derecho a la resistencia y rebelión. No se conformaban con seguir existiendo sin esperanzas. No les toco otro camino que alzarse en armas. Era desde su perspectiva, vivir o morir. Vivir luchando por su familia, por su pueblo, su libertad y por su territorio, o Morir de igual manera por sus creencias y convicciones. Seguir resistiendo para que la vida tuviera de nuevo una oportunidad. Querían alcanzar un día no lejano la libertad negada en el país soñado.

Las guerras cuando se alargan en el tiempo, cuando se vuelven “eternas”, se degradan aun más, se confunden, se vuelven a cada paso más desbastadoras, más injustas, más crueles. La salida siempre está en la negociación, en el acuerdo, en el reconocimiento del uno y el otro, en búsqueda del dialogo para hacer posible la coexistencia. Para que cada quien pueda continuar en el territorio compartido y construirlo conjuntamente en medio de la diversidad.

Las contradicciones no desparecen por si solas, no basta con el bolígrafo, no acaban por que se haya firmado. Aquí se comienza una nueva etapa. Se abre la posibilidad de la divergencia y confrontación a un nuevo nivel. Y aparecen conflictos antes invisibilizados por la misma guerra y otros nuevos atendiendo la dinámica en cualquier pos-acuerdo. Pero al fin y al cabo es la posibilidad de iniciar diálogos sobre lo no acordado o lo antes negado. De buscar nuevos caminos. De crear escenarios posibles y deseables.

Cuando el pacto ha sido desde las elites políticas y/o militares, quedando las bases sociales sin ser atendidas, sin ser consultadas y escuchadas y con lo anterior, cuando se han quedado asuntos sociales, políticos y económicos sin resolver, será imposible la “paz social” que se publicita. La pobreza por si sola y la exclusión en todos los ámbitos, no dejan de ser asuntos que seguirán siendo motivos de conflictos y pueden conducir de nuevo a profundizar las desavenencias y a desencadenamientos violentos.

Y es que cuando quienes tienen el poder, los que gobiernan, en lugar de abrir espacios para la convivencia, para que lo democrático sea una realidad en la cotidianidad, para que lo negado hasta el momento comience a reconocerse y a concretarse para beneficio de las mayorías y en especial de los más vulnerables, y sigue insistiendo en desconocer las voces que reclaman sobre el derecho a suplir sus necesidades y cumplir sus propios sueños, que en lugar de atender lo necesario que mejore la base material de la población, para que la justicia social no siga siendo una palabrería en la tribuna electoral, para que todos y todas no solo se sientan representados sino de igual manera puedan decidir sobre lo suyo y de su interés, cuando siguen empecinados en fortalecer el modelo que profundizó las desigualdades y condujo al conflicto armado que en algún momento pareció no tener fin, entonces nada se ha resuelto y todo puede suceder.

Las mayorías no queremos la guerra, no más el terror de las violentas muertes, el desplazamiento no debe seguir siendo el modus vivendi, el derecho al territorio debe recuperarse, la voz del colectivo debe ser atendida para que la convivencia sea real y la justicia en su amplio significado se pueda aplicar.




agosto 2016
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