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24
ago
15

amodio … el otro pérez

El resucitado esperpento

escribe: Dr. Ismael Blanco, abogado y analista

En las últimas jornadas percibo que el panorama político se vuelve áspero y escabroso. Que a las dificultades muchas veces se le agrega confusión y desasosiego cuando lo que se espera es todo lo opuesto, en particular de aquellos que están en condiciones de sopesar los riesgos y los desafíos que aún están pendientes.

Lo normal es que para cada uno de nosotros nuestros actos estén siempre debidamente justificados, tengan una razón de ser, persigan un fin y si se trata de asuntos políticos tengan siempre el carácter altruista y noble de quien hace política para transformar la realidad hacia el bienestar y la felicidad colectiva.

Sin embargo, observo que en ciertas situaciones la mirada no sólo no se eleva sino que termina a la altura del zócalo.

Cuando ocurren ciertas cosas, me quedo con la sensación de cuanta artificialidad tienen ciertas circunstancias, cuanto de intencionalidad efímera, y cuanto de deliberado. Me convenzo que cuando las razones no son de principios terminan siendo de absoluta estupidez.

Hace tiempo que no observaba cuan fácilmente terminamos enredados con la pelota, que además es nuestra, haciendo un lodazal a puro trancazo y de cuando en cuando, con alguna deslealtad no esperada.

Pasa en las mejores familias… dicen.

El año pasado, en dos oportunidades advertí, pues me la veía venir, la posibilidad de cierta provocación en el marco del año electoral. Siempre existe la intención por parte de los sectores más cavernícolas de enrarecer el clima y pudrirla. Pues bien, se les corrió el calendario, pero las ganas no les faltaron y para ello nada mejor que conseguir un buen Judas Iscariote.

Ahora bien, el mamarracho que el diario El País a través de ediciones de La Plaza montó, fue una puesta en escena que no tiene nada que envidiarle a una sátira medieval, protagonizada en este caso por un bufón decrépito y decadente. De todas formas, no dejo de reconocerle al diario derechista su vocación permanente de estar siempre pegado a los traidores de todo signo.

Trajeron al acabado truhán, símbolo de la felonía nacional, que intentó con un montaje absurdo, dar cuenta de una historia que no se la creyó nadie o más bien tuvo el efecto contrario, ratificar lo que todos sabemos: se trata del símbolo del soberano delator, del exponente máximo del cínico, del chivato y del colaborador.

Solo a título informativo digo que nada me vincula a la historia de la organización a la que perteneció el soplón por antonomasia, e informo que escribir su nombre me resulta tan repulsivo que adrede lo he evitado. Por otra parte, creo que las referencias que he realizado y el estado público del hecho alcanzan para saber a quien me refiero.

Confieso que si bien seguí con recelo la cobertura informativa del individuo traído por la editorial del diario El País, sus declaraciones me resultaron asqueantes y confusas a la vez, su tono balbuceante, su mirada pérfida, su entorno, sus promotores y su escenario bastaban para sacarle la más mínima credibilidad a los dichos del fariseo personaje y sumado a esto, el detalle de su protección privada, compuesta por un grupo de individuos con aspecto de patovicas más propios de la protección de una boîte, que de quien se jactó de ser un jefe insurgente. Todo esto completaba un cuadro decadente, sombrío y tenebroso, casi salido de una pieza grotesca de un cuento de Giovanni Boccaccio.

En estos días, mientras cavilaba una explicación para ciertas circunstancias, que además siempre se presentan como las más complejas, me bastó evocar algunos hechos sucedidos en el primer gobierno de izquierda, no para conformarme sino para referenciar que se debieron afrontar complejos sucesos a saber: crisis financiera de Cofac con un serio riesgo para todo el sistema bancario, protestas furibundas con presentaciones públicas fuera de contexto, paro de empresarios camioneros con serios indicios de buscar desestabilizar al mejor estilo de los “lock out” que se le realizaba al gobierno de Allende y podría seguir. Todas estas situaciones se lograron sortear cuando lo importante primó sobre lo accesorio y cuando lo genuino y auténtico se impuso a lo superficial y veleidoso.

No tengo dudas que para la derecha esta última década la den como perdida. Son tan sinceros que solo basta mi agradecimiento. Con esto nos ahorran palabras. Lo que es perdido para ellos es ganado para toda la sociedad. Sin embargo, más allá de tanta honestidad conservadora, pienso que nada está asegurado para siempre, la historia permanentemente lo demuestra y los caminos que llevan a los retrocesos son variados, algunos dependen de cuántos de nuestros errores y debilidades acumulemos y otros surgirán de las acciones de quienes quieren recuperar lo que consideran perdido, que por ahora lo presentan sólo como tiempo, aunque todos sabemos que es algo más.

Uno podría vivir 100 años y no tener nada a que honrar. Podría formar parte de una tierra o una comunidad de gentes que sólo haya transcurrido sobre esta vida sin más. Sólo aquellas circunstancias que dejen una huella o una estela nos dan identidad y evitan que uno siga de largo sin detenerse.

No creo que sea sólo el paso del tiempo, o la simple acumulación de pisadas sobre la tierra la que haga que uno día a día se vaya encontrando con un hecho, o con un hito, de esos que aunque sea por un instante nos haga reflexionar sobre nuestro lugar y sobre las circunstancias de nuestra existencia, que pudieron ser otras pero que son éstas.

Ayer escuche a Esteban en referencia a uno de los hechos de estos días, afirmando que lo dramático de reconstruir la historia es hacerlo a través de los traidores.

Se me ocurre que el tinglado que se pretendió montar es de un rotundo fracaso por varios factores. Uno de ellos, porque se trata de hechos recientes desde un encuadre histórico, tan recientes podríamos decir que muchos aún esperan sus desenlaces en los juzgados.

Que el que no entienda que la sociedad uruguaya no debe ser subestimada pierde, y perderá siempre, sea quien sea el que lo haga.

Queda de manifiesto también, que la utilización de mecanismos y personajes burdos y procaces son prueba de una lógica retrógrada, provocadora y reaccionaria que no conduce a ninguna verdad y corre a cuenta y riesgo de quienes la promueven, que en este caso una vez más se vinculan a un medio no sólo conservador sino abiertamente colaborar de los más brutales dictadores.

Y también será, si se quiere, por aquello tan humano e instintivo, que es que a los traidores se los divisa de lejos.

Es cierto que a la memoria hay que buscarla en nuestra gente, en aquellos desconocidos y anónimos, que se presentaron solidarios y altruistas. En los que ante la urgencia, no dudaron y supieron lo que debían hacer. Aquellos que no cerraron las puertas, los que tendieron protección y cobijo a riesgo de sus propias vidas y la de sus propias familias. Los conocidos y los ignorados en los manuales de historia, los que no se saben quienes son y a los que no se le conocen con su nombre propio.

La memoria, la nuestra, ese acervo colectivo que nos da identidad de pueblo, que nos une en las ideas por sobre diferencias, habrá que buscarla en todos. En los que callaron. En los que aparecían con números en lugar de nombres y apellidos. La memoria también habrá que buscarla siempre en los sencillos y humildes notorios y notables.

En los duendes que resistieron y que nos hicieron resistir. Los que no perdieron la dignidad ante el oprobio y la aberración. Los que nos dignifican. La memoria habrá que buscarla también referenciada en los muertos conocidos, mártires declarados sin palatinas.

22
ago
15

china …

La inestabilidad del gigante Asiático afecta a las demás economías China tiene asumido que es una gran potencia a nivel mundial. Antes de la llegada a América por parte de los colonos, cuando no existía una globalización tan acusada y apena existía un comercio internacional, China era una de las regiones más prósperas. Esta tendencia continúo durante siglos, desde el Imperio Romano hasta la llegada del Estado Moderno a Europa, en el siglo XV. Por tanto, la historia muestra que China tiene dentro de su población una gran potencia económica.

 

Raúl Jaime Maestre
escribe: Raúl Jaime Maestre Profesor en IEBS Business School en varios programas Máster, emprendedor de formación y profesional del sector de finanzas. También investiga sobre la creatividad e innovación en la empresa.

La inestabilidad del gigante Asiático afecta a las demás economías. Foto: Getty Images

En la actualidad, el gigante asiático ha conseguido recuperar su posición de liderato mundial, aunque en estos momentos, la economía global está más implicada y su impacto sobre el resto de países es mucho mayor. Según el FMI (Fondo Monetario Internacional), China ha adelantado a Estados Unidos como primera economía mundial, según la paridad de poder adquisitivo. Esto llegó unos años antes de lo que se esperaba por parte de los agentes macroeconómicos y que reflejó que China había dejado de ser uno de los países de cola para convertirse una de las locomotoras a nivel mundial.

Este efecto de arrastre se percibe en su mayoría en los países emergentes exportadores de materias primas. No nos puede extrañar ya se debe considerar que es el mayor importador del mundo y que países como Brasil, Malasia, Singapur, Sudáfrica y Rusia venden miles de millones. Entre estos países el último año acumularon 233.000 millones dólares en ingresos, según datos del NBS (Instituto nacional de estadística de China).

Sus relaciones comerciales van más allá que un mero intercambio de bienes y servicios. China se ha convertido en el objeto de deseo de las empresas a nivel internacional, lo que ha llevado al país asiático adelantar a Estados Unidos como principal destina de la inversión extranjera directa.

Sin embargo, según los últimos acontecimientos de la bolsa China, se está viendo que China como locomotora se está frenando. Las previsiones de crecimiento apuntan a un crecimiento inferior del 7 por ciento. Según previsiones del FMI y de la OCDE prevén un PIB por debajo del 7 por ciento, mientras las autoridades Chinas tienen un objetivo del 7 por ciento del PIB anual. Esto será el peor dato de crecimiento de China desde el año 1990. El gobierno chino tiene un gran reto por delante, ya que después de creer durante 25 años a base de demanda externa e inversión, aprovechando sus costes laborales bajos, ahora tienen que dar un salto con el apoyo del dinamismo de su demanda interna.

Esta transformación se produce en momentos de debilidades que están provocando una frenada del crecimiento y también que la demanda de recursos básicos, ya que una gran crisis golpea con dureza a sus socios comerciales. Esto no sólo ha provocado la caída del volumen de importaciones de materias primas, sino que también desciende el precio de estas al tener una demanda menor. Por tanto, todo lo que ocurra en China afecta a las materias primas que pasan por sus puertos.

Brasil y Rusia se encuentran en una gran recesión, según las estimaciones de Fondo Monetario Internacional, sus economías se contraerán en un 1,5 por ciento y un 3,4 por ciento respectivamente. Los efectos de la desaceleración de la economía china ya se pueden sentir por todo el mundo. Se estima que la debilidad de la economía asiática tiene un impacto de un tercio de la caída del crecimiento de las economías emergentes.

La volatilidad del mercado del gigante asiático durante estos últimos meses contribuye a generar más incertidumbre, ya que se acumulan descensos máximos anuales de caso el 30 por ciento.

En la región la dominación de China es indiscutible. Es la una gran potencia de la zona y el resto de países están bajo su influencia, también los desarrollados, como Corea del Sur, Japón y Australia. Se trata de grandes economías con niveles de renta per cápita elevada, pero expuestas a los vaivenes de China. Entre estos países venden a China casi medio billón de dólares al año y tienen un stock de inversión directa de alrededor de 21.300 millones.

De estos países, Australia es el más perjudicado, ya que su gran número de ventas son materias primas, el sector donde la demanda de China se está debilitando. Al contrario que Japón y Corea del Sur que venden productos industriales.

En la actualidad, en plena crisis griega, con el país en negociaciones de su tercer rescate, la Reserva Federal expuso que su mayor preocupación es la actualidad inestabilidad de los mercados chinos y los riesgos económicos que puede generar esta situación. La Reserva Federal mueve el mundo con su política monetaria está pendiente de China para tomar ciertas decisiones. Estados Unidos y Europa ya no son impermeables a los problemas que tenga China.

También se ha convertido en una preocupación para el Banco Central Europeo (BCE). Según establece el último informe del Banco Central Europeo: “Los países emergentes tienen un rol significativo en la economía mundial, en términos de poder adquisitivo, suponen un 60 por ciento del PIB global y han contribuido con un 75 por ciento al crecimiento global. Los países emergentes juntos, con la moderación del crecimiento de China, han contribuido a que el crecimiento del comercio mundial haya estado por debajo de niveles de plena crisis en 2011.” Por tanto, no es sólo eso, sino que las previsiones para el año apuntan a que el país asiático elevará superávit por cuenta corriente, lo que refleja que las exportaciones se aceleran y las importaciones se resienten, es decir, habrá más exportaciones que importaciones. Las previsiones del Fondo Monetario Internacional apunta que tendrán una balanza de comercio positivo de alrededor del 3,2 por ciento del PIB, el más alto desde hace años, lo que refuerza la teoría que la economía china se esta ralentizando.

Esta ralentización del comercio puede pasar factura a todos los países desarrollados. Ya que existen intereses comerciales y económicos, pero el impacto económico va a llegar mucho más lejos. La competencia laboral impacta directamente sobre la renta de los hogares estadounidense, poniendo de relieve las consecuencias de distribución que provoca el comercio y las pérdidas de eficiencia a medio plazo asociadas con los ajustes a los cambios en el comercio.

El país tiene otro impacto ya que es el gran financiador de sus deudas billonarias. El país asiático tiene casi 1,3 billones de dólares de deuda estadounidense, casi un 20 por ciento de todo el pasivo del país.

Las cifras chinas no son nada alentadoras, pero dejan esperanza y no es otro que la intervención de las autoridades para controlar un aterrizaje suave “soft landing” de la economía. Si consiguen mantener la tasa de paro entorno al 4 por ciento, el crecimiento por encima del 6 por ciento e impulsar la demanda interna, tendrás hechos la base para lograr el paso de una economía emergente a una desarrollada.

El gigante asiático tiene un gran enemigo en su contra, los mercados financieros. La volatilidad de los últimos meses ha alertado a los inversores y podría afectar al consumo como sobre la inversión. Existen factores positivos como que el tamaño de la capitalización bursátil sobre la economía todavía es bajo en comparación con otros países desarrollados.

20
ago
15

tisa … aclarando enigmas

 

Auténticos amigos de las trasnacionales

escribe: Silvia Ribeir Alai
El Acuerdo de Comercio en Servicios que negocian en secreto gobiernos de 50 países, incluido México, (TISA por sus siglas en inglés) supera todo lo que se ha visto hasta el momento en materia de tratados internacionales en pos de dar beneficios irrestrictos a las empresas trasnacionales, contra los intereses y el bien público. El término “servicios” en este contexto abarca desde agua y alimentación, a salud, educación, investigación, comunicaciones, correos, transportes, telecomunicaciones, comercio electrónico, venta minorista y mayorista, servicios financieros, y mucho más, incluso los mal llamados “servicios ambientales” relacionados a bosques, sistemas hidrológicos y otras funciones de los ecosistemas. ¡Hasta los migrantes se incluyen en el tratado como supuestos “proveedores de servicios”! El sector servicios es además el mayor empleador de los países de ingresos altos y medios, son enormes los impactos contra derechos laborales y sindicales.

Las negociaciones y textos que se discuten son secretas, pero Wikileaks, a través de medios como La Jornada, los ha filtrado desde 2014, la versión más reciente en julio 2015. (http://wikileaks.jornada.com.mx/) De lo contrario no conoceríamos lo que discuten desde 2012, pese a que si lo consiguen, tendrá consecuencias de amplio alcance en la vida de todos en los países participantes y mucho más allá, ya que el bloque negociador avizora imponer este mismo marco al resto de los países.

El TISA integra un paquete de varios tratados comerciales en negociación en los que un grupo de países, Estados Unidos a la cabeza, busca afianzar el mercado de sus empresas y su esfera de poder comercial, financiero y político. Los más significativos son la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión y el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TTIP y TPP por sus siglas en inglés). El primero es entre EU y Europa (llamado informalmente OTAN económica) y el segundo entre Estados Unidos y varios países del Pacífico.

El más amplio temática y numéricamente es el TISA, en el que actualmente participan 50 países, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia, Japón, entre otros asiáticos y varios latinoamericanos: Colombia, Costa Rica, México, Panamá, Perú, Paraguay y Uruguay. Juntos representan el 68% del comercio en servicios a nivel global.

Es notoria la exclusión de países del BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), aunque China pidió, infructuosamente, incorporarse al TISA. Es clara la intención de afirmar la competencia económica con ese bloque y otros del Pacífico liderados por China.

Estados Unidos y los iniciadores del TISA –que responden a la demanda de poderosísimos grupos trasnacionales financieros y cadenas de supermercados, entre otros– se llamaron a sí mismos “auténticos buenos amigos de los servicios”, en referencia irónica al grupo de negociación sobre liberalización de servicios dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC), al que consideran estancado, pese a que implica también severos impactos negativos para la mayoría de la gente. La OMC no es más transparente o democrática, allí también los acuerdos se negocian en secreto, entre grupos de países auto-elegidos, que finalmente van a un plenario de miembros que poco pueden hacer para cambiar lo ya pactado previamente entre algunos.

La diferencia con el TISA, además de contenidos, es que ni siquiera formalmente se proponen pasar por otra instancia fuera del club de los elegidos, antes de finalizar el acuerdo. El texto será confidencial por 5 años después de acordado y los Congresos de los países –donde esto se requiera– sólo podrán aceptar o rechazar el paquete entero, como caja negra. Paradójicamente, el TISA exigirá total transparencia de parte de los Estados sobre sus compras públicas, servicios y normativas, y antes de concretarlas, estará obligado a consultarlas primero con las empresas.

Obviamente, el TISA facilitará mayor privatización de servicios públicos, lo cual es de por sí devastador, porque sectores como salud, educación, agua, saneamiento, electricidad y muchos otros, no son “mercados”, sino necesidades básicas de la sociedad que deben ser cubiertas socialmente más allá de la situación geográfica o económica de los que las necesitan. Esto ya ha sufrido una brutal erosión en muchos países y el TISA se propone ahondarla.

Pero además, está diseñando una completa desregulación de los servicios privados. Por ejemplo, Walmart, la mayor empresa del planeta y el mayor empleador privado de Norteamérica (con efecto devastador sobre salarios y derechos laborales) participa activamente en las negociaciones del TISA a través de la Coalición de Industrias de Servicios, y espera que este acuerdo lo “libere de las normativas gubernamentales en zonificación y tamaño de las tiendas” así como de regulaciones sobre venta de alcohol, cigarrillos, etc. (E. Gould, ISP, 2014).

Otros elementos nuevos y claves del TISA son el llamado mantenimiento del status quo y “cláusula de trinquete”. Según esto, los países del TISA no podrán hacer en el futuro ninguna ley o normativa, o cambiar cualquier política, que afecte lo acordado.

Por si fuera poco, todo lo que se defina como servicio, quedará automáticamente incluido –incluso lo que ahora no exista, por ejemplo nuevas coberturas de salud, etc.– porque sólo habrá listas de exclusión que presenten los países durante la negociación y sean aprobadas.

Son tantas las perversiones de este tratado, que urge conocerlo y actuar contra él, desde donde estemos, como ya hacen organizaciones sindicales, ambientales, sociales. Una buena noticia fue el paro general que realizó la central de trabajadores PIT-CNT de Uruguay este 6 de agosto, que incluyó en sus demandas el “rechazo total y absoluto al TISA”.

Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC

URL de este artículo: http://www.alainet.org/es/articulo/171619

18
ago
15

uruguay y el partido Colorado

Se agudiza crisis en el PC

 

En política no hay nada irreversible, pero hay momentos que marcan claros síntomas de una crisis imprevista. Algunos de estos síntomas ya se manifiestan desde hace tiempo en el Partido Colorado, aunque sean fenómenos que por momentos parecen circunstanciales.

Desde hace más de un año la interna colorada se ha puesto al rojo vivo, en tanto las corrientes más liberales se encuentran incómodas con la supremacía de Pedro Bordaberry. Si bien no hay debate en voz alta, igualmente se perciben momentos de tensión entre las corrientes que conforman el Partido Colorado.

Un ejemplo de ello ocurre en el Partido Colorado de Maldonado, donde se ha establecido una fuerte alianza entre el intendente nacionalista Enrique Antía y la corriente batllista departamental que estuvo dirigida por Eduardo Elinger, quien ahora integra el directorio del Banco República en representación del Partido Colorado.

Según fuentes coloradas de ese departamento son más de una decena de políticos de esa colectividad los que ocupan cargos de confianza en la Intendencia fernandina. La cifra exacta es de 12 nuevos funcionarios con grandes responsabilidades en el aparato de la Intendencia de Maldonado, todos ellos provenientes de las filas de Vamos Uruguay.

Con los movimientos provocados en los últimos días se ha producido una ruptura en filas coloradas, donde Vamos Uruguay, liderado por Bordaberry, arrastró tras de sí al batllismo.

Mientras esto pasaba en Maldonado, en Montevideo se produjo una misma ruptura, aunque formalmente el distanciamiento se haya producido de distinta manera. Es así que en el principal departamento electoral del país, Ope Pasquet renunció a su sector. De esta forma el principal sector del Partido Colorado dejó de tener una banca por Montevideo en la Cámara de Diputados.

Es de recordar que Bordaberry y Pasquet vienen manteniendo discrepancias desde tiempo atrás. Pasquet habló en una sesión parlamentaria de las responsabilidades del expresidente Juan María Bordaberry en el golpe de Estado de 1973.

Esta nueva realidad muestra a un Partido Colorado que sufre una profundización de su crisis interna, donde la desconfianza impregna toda la vida política de esa colectividad.

De profundizarse esta situación lo más seguro es que el Partido Nacional se consolide como la fuerza política más importante de la oposición, mientras que en las tolderías coloradas no aparecen acuerdos entre el cuerpo dirigente.

diario La República Montevideo / Uruguay

16
ago
15

argentina sioli

 

“Scioli y su circunstancia”

escribe:  Eduardo Sanguinetti
Nuestra actual condición, responde a una decepción respecto a la omnipotencia, soberbia y vanidad de quienes pretenden representarnos a los argentinos, me refiero a todos los candidatos a presidente, y en especial al que , en intención de voto, es el preferido del pueblo peronista: Daniel Scioli.

En este medio he escrito acerca de los discursos de la presidente Cristina Fernández, de la fluidez de su oratoria, en Naciones Unidas y otros Organismos, de la claridad en sus palabras, acerca de lanzar la verdad, en libertad aparente, denunciando a los poderosos del planeta y sus acciones genocidas… parecía en guerra consigo misma… y luego la desmesura, Cristina llega a coronar la apuesta desde la puesta, con la elección de un candidato “todo terreno”, Daniel Scioli… no! me dije, no es posible: si la ley es el límite, la legitimación de este señor, como único candidato, excede en mucho a la propia ley.

Un nuevo candidato, que coincide con el “hombre-masa” de Ortega. Despreocupado de todo aquello que no afecta directamente su vida privada, ya de por si degradada, que se siente con el derecho de disfrutar de todos los privilegios, pero se muestra tremendamente ingrato ante todo aquello que los ha hecho posibles. Con psicología del infante, para quien todos son derechos y ninguna obligación… este candidato, Daniel Scioli, un “mesías-masa” que se somete al sacrificio de su consagración, que adquiere legitimación en el éxito, mientras el éxito se legitima en él… frívolo en sus formas y dogmático en sus actitudes.

No escribiré de los desaciertos en sus vacuas gestiones, como gobernador de la provincia de Buenos Aires, ni de su pasado, cocinado en los pasquines semanales, de la prensa amarilla… de sus “mentiras piadosas”, que según Karina pueden deslizarse en campaña electoral: “En una campaña se dicen algunas mentiras”, ¡vaya! que auténtica y casual, la ex-modelo… es decir, el ciudadano incauto, debe adivinar en qué le mienten y en qué le dicen la verdad, acerca de promesas de campaña, siempre incumplidas… un delirio megalómano e insano, a los ojos de quienes escribimos acerca de la historia del presente, tan desgastada en su relación con la verdad.

El argentino no tiene en el presente, ni siquiera un espacio para imaginar su identidad, ante el desparpajo de los que dictan sobre nuestras existencias, y logran rescribir por decreto, nuevamente una historia de la cultura argentina, hecha y deshecha en infinidad de intentos, de encontrar la medida, un lugar donde instalar a los innombrables, elevados a categoría de dioses del Olimpo.

No es cuestión de embellecer lo abominable, de ocultar la miseria en que se debaten los candidatos en esta elección, de desodorizar el hedor y olor pestilente de este tiempo, de sumar el número de cárceles y escuelas, florear los bancos y hospitales, las fábricas, en un diseño que enfunda lo mismo: “No se trata de purificar este sistema sino de transformarlo”… no tengo dudas: Daniel Scioli no lo hará.

15
ago
15

cuba eeuu

Ni enemigos ni rivales, vecinos

 

Kerry caminó por La Habana. Foto: AFP.

Alai

 

 En el discurso que pronunció en la ciudad de la Habana, en el día de hoy, el Secretario de Estado del gobierno de Estados Unidos, John Kerry, estableció las acciones que la administración Obama tiene planificado ejecutar en relación con Cuba, incluyendo los esfuerzos que realiza y realizará con el Congreso, para tratar de lograr el levantamiento del bloqueo.

Algunas partes del discurso el señor Kerry las pronunció en español, seguramente para evitar que la traducción pudiera modificar lo que deseaba trasladar y que el mensaje llegara directamente a todos los presentes. Claramente en idioma español dijo:

“No somos ni enemigos ni rivales, somos vecinos.”

Muy importante esta frase del señor Kerry y su descripción de los esfuerzos de la administración Obama por lograr el levantamiento del bloqueo.

Considero que dentro de un poco más de veinte días, bastante cercano por cierto, el presidente Obama tiene oportunidad de realizar una acción, que ratificará sus esfuerzos por la eliminación del bloqueo y además, que Cuba y Estados Unidos no somos ni enemigo sin rivales, sino vecinos.

El 5 de septiembre del año 2014, el presidente Barack Obama prorrogó para Cuba, por un año más, la Ley de Comercio con el Enemigo, lo que es una acción que forma parte de la continuidad del bloqueo contra nuestro país.

La Ley de Comercio con el Enemigo fue aprobada por el Congreso Federal el 6 de octubre de 1917 y le otorga al Presidente la facultad para restringir el comercio con países “hostiles” a Estados Unidos. La sección 5 (b) delega en el máximo jefe del Ejecutivo la posibilidad de aplicar sanciones económicas en tiempo de guerra o en cualquier otro período de emergencia nacional, y prohíbe el comercio con el enemigo o sus aliados durante conflictos bélicos.

En virtud de esta ley, la más antigua de su tipo, se adoptaron las Regulaciones para el Control de Activos Cubanos en 1963, luego de que fuera declarado el bloqueo contra Cuba en 1962 por el presidente John F. Kennedy. Cuba es el único país para el cual está vigente esta legislación luego de que en 2008, fuera suspendida para Corea del Norte. Otros países como China y Vietnam también fueron objeto de la aplicación de esta legislación en el pasado.

Aun cuando la Casa Blanca nunca ha declarado una emergencia nacional con respecto a nuestro país desde 1959, sucesivos presidentes estadounidenses han prorrogado esta ley para Cuba. Además de esta legislación, el entramado legal del bloqueo es amplio y complejo ya que abarca otras leyes y regulaciones administrativas como la Ley para la Asistencia Exterior (1961), la Ley para la Administración de las Exportaciones (1979), la Ley Torricelli (1992), la Ley Helms-Burton (1996) y las Regulaciones para la Administración de las Exportaciones (1979).

La acción de prorrogar la Ley de Comercio con el Enemigo para Cuba se repite cada año por lo que se ha convertido en un procedimiento rutinario de la Casa Blanca, que luego de más de 50 años no ha renunciado a esta obsoleta y fracasada política hacia Cuba. Mientras tanto, se acrecienta el debate interno en EE.UU. a favor del cambio de la política y una vez más el gobierno estadounidense quedará aislado ante la abrumadora mayoría de los Estados que votarán a favor de la resolución de Cuba reclamando la eliminación del bloqueo económico, comercial y financiero, que es presentada cada año en la Asamblea General de las Naciones Unidas desde 1992.” (1)

Después de haber escuchado los pronunciamientos del Secretario de Estado, señor Kerry, donde declara que Cuba no es un enemigo ni un rival, que es un vecino, no sería consecuente con ese pronunciamiento que el presidente Obama, al cumplirse un año de haber prorrogado para Cuba la Ley de Comercio con el Enemigo, la prorrogue nuevamente por otro año, hasta septiembre del 2016.

Ahora Obama, que tiene la facultad de no incluir a Cuba en dicha Ley, puede dar una muestra de seriedad en sus planteamientos y de que está llevando a cabo una política consecuente encaminada a mejorar las relaciones con Cuba.

Adelante señor Obama, adelante señor Kerry. Muestren, que cuando dicen algo, no cambian de opinión.

Se lo piden sus vecinos, no sus enemigos.

Nota:
(1) Cubaminrex/ Dirección General de EE.UU.

– Dr. Néstor García Iturbe es editor del boletín electrónico El Heraldo (Cuba) sarahnes@cubarte.cult.cu

URL de este artículo: http://www.alainet.org/es/articulo/171737

14
ago
15

américa latina hoy …

Los medios y la batalla por la democracia en América Latina

Atilio Borón
escribe: Atilio Borón Politólogo y sociólogo argentino, doctorado en la Universidad de Harvard. Profesor de Teoría Política y Social en la Universidad de Buenos Aires

No puede haber estado democrático, o una democracia genuina, si el espacio público, del cual los medios son su “sistema nervioso”, no está democratizado.

Ponencia presentada al  Congreso Internacional “Comunicación e Integración Latinoamericana desde y para el Sur en el Décimo Aniversario de TeleSUR ” CIESPAL, Quito, Julio 22-23, 2015

América Latina viene protagonizando, desde finales del siglo pasado, una tremenda batalla por construir una democracia digna de ese nombre. Esto quiere decir, algo que vaya más allá de la sola alusión a la mecánica electoral y que se sintetiza en la tentativa de fundar sociedades más justas en este, el continente más desigual e injusto del planeta. En otras palabras, completar el tránsito entre una democracia eleccionaria a otra de carácter sustantiva y fundamental.

En nuestro Aristóteles en Macondo vimos que la experiencia enseña que en la medida en que las democracias admitan resignadamente la injusticia, la desigualdad y la opresión inherentes al sistema capitalista sus gobernantes no tropezarán con obstáculo alguno que trabe su funcionamiento. Claro, la pregunta es si a un tipo de régimen como ese le cabe el nombre de democracia y la respuesta es un rotundo no. Pero si, conmovidos por los sufrimientos y las desdichas de sus pueblos, esos gobernantes se propusieran poner fin a aquellos flagelos, o hacer real la soberanía popular, allí comenzarían los problemas. Y tal como lo comprueba la historia, en tales casos la respuesta de las clases dominantes es brutal. Insistíamos en el libro arriba mencionado en una tesis que hemos desarrollado y comprobado una y otra vez: que capitalismo y democracia son incompatibles, que son como el agua y el aceite. Que las premisas fundamentales de uno y otra son antagónicas, y que la reconciliación entre ambos –durante la fase keynesiana de posguerra, clausurada con la contrarrevolución neoliberal de los ochentas- fue más aparente que real, y siempre parcial y transitoria. [1]

En nuestros días se está escribiendo un nuevo capítulo de esa triste historia en Grecia.. Allí la coalición gobernante, Syriza, cometió un “error” imperdonable: honrar el proyecto democrático y consultar al pueblo ante una decisión crucial como el infame ajuste que le proponía la Troika. En una jornada memorable aquel rechazó el ajuste con casi las dos terceras parte del voto. Ante ello Angela Merkel y sus mandantes respondieron con inusitada ferocidad: llamaron a Alexis Tsipras al orden, le obligaron a votar en el parlamento griego un ajuste aún peor y, ante la sorpresa general, la coalición gobernante convalidó este atropello al mandato popular y a la degradación de Grecia, convertida luego del zarpazo de la Troika en un enclave neocolonial de la banca europea y, sobre todo, alemana. Sorpresa, decíamos, porque luego de la notable lección de sensatez del electorado griego al rechazar el primer ajuste Tsipras debería haber encabezado el rechazo al segundo y, en caso de no poder hacerlo por las presiones recibidas desde Bruselas, denunciarlas ante su pueblo y organizar la rebelión ante las exacciones exigidas por la Troika.

Reformismo y contrarrevolución

"En la televisión el hecho de ver prevalece sobre el hecho de hablar. Como consecuencia, el telespectador es más un animal vidente que un animal simbólico". Foto: Esther Vargas.

En América Latina y el Caribe (ALC) conocemos desde hace mucho tiempo esa brutal y despótica actitud de las clases dominantes y la ferocidad con que se reprime la desobediencia de sus víctimas. El listado sería interminable: recordemos nomás algunos casos paradigmáticos como los de Jacobo Arbenz, en Guatemala; Juan Bosch en República Dominicana; Salvador Allende en Chile; Joao Goulart en Brasil; Omar Torrijos en Panamá; Jaime Roldós en Ecuador y Juan J. Torres en Bolivia. Salvo Bosch y Arbenz ninguno de ellos murió de “muerte natural”, seguramente que de pura casualidad nomás. Y la lista es incompleta: agreguemos a René Schneider y Carlos Prats, militares constitucionalistas chilenos, y también a Pablo Neruda y tantos más que no viene al caso rememorar en esta ocasión pero que atestiguan lo peligroso que puede ser en esta parte del mundo intentar construir una sociedad mejor.

Más recientemente, la reacción ante la oleada democratizadora puesta en movimiento con la elección de Hugo Chávez Frías en 1998 no se hizo esperar, procurando arrancar la maleza de raíz y evitar su propagación. La reacción ante el nuevo clima político instalado en la región se tradujo en el golpe de estado en Venezuela, en Abril 2002, derrotado por la formidable respuesta de la población que evitó el magnicidio y restituyó a Chávez Frías en el poder. Luego de eso, el paro petrolero que tanto daño hiciera a la economía venezolana. Derrotada también esta intentona, en 2008 la coalición oligárquico-imperialista vuelve a las andadas en Bolivia: tentativa de golpe y secesión, frustrada por la decisión de Evo y la rápida reacción de la UNASUR. En 2009 derrocan a Mel Zelaya en Honduras, país que es uno de los pilares fundamentales de la estrategia antisubversiva de Estados Unidos en la región. El bloque reaccionario sufre una derrota en Septiembre del 2010 cuando trata de deponer a Rafael Correa en Ecuador. Pero no bajan los brazos: se repliegan, toman aliento y vuelven a la carga en el 2012, liquidando al gobierno de Fernando Lugo en Paraguay, otro pilar de la estrategia norteamericana en la región por su presencia en la gran base militar de Mariscal Estigarribia. [2] Es que con “gobiernos amigos” en Honduras, Colombia y Paraguay se garantiza el éxito de la operación “Frog leap” (salto de rana) del Comando Sur, concebida para concretar el rápido despliegue de sus tropas hasta los confines septentrionales de la Patagonia en veinticuatro horas, en caso de que las circunstancias así lo exijan. Si no hubiera gobiernos de ese tipo, serviciales y serviles, siempre dispuestos a colaborar con Washington, la logística de la operación restauradora del orden imperial sería mucho más complicada, y de inciertos resultados.

Esta vocación por rediseñar el tablero sociopolítico latinoamericano no debería causar sorpresa alguna. si se tiene en cuenta que los lineamientos generales de la políti c a de EEUU hacia ALC han permanecido invariables desde 1823, cuando fueran establecidos por la Doctrina Monroe: mantener la desunión a las repúblicas al Sur del Río Bravo; fomentar sus discordias y sabotear cualquier tentativa de unión o integración, directivas puntualmente seguidas desde el Congreso Anfictiónico convocado por Simón Bolívar en 1826 hasta nuestros días. Fiel a estas premisas, ante los riesgos que entraña la institucionalización de la UNASUR y la CELAC el imperio respondió con su más reciente táctica divisionista: la Alianza del Pacífico. Esta no es otra cosa que una estratagema del imperio que le da el curioso nombre de “alianza” a un conjunto de países que casi no tienen vínculos comerciales entre sí y que, aparte de servir como caballos de Troya a los efectos de debilitar la UNASUR y la CELAC tiene como mal disimulado propósito neutralizar la presencia de China en el área. Nada nuevo: ya el Libertador había advertido sobre estas maniobras en su célebre Carta de Jamaica de 1815, hace exactamente doscientos años.

Por lo tanto, gobiernos que se tomaron –o se toman- en serio al proyecto democrático se convierten automáticamente en mortales enemigos de los poderes establecidos. En la cosmovisión burguesa del mundo y la política –que prevalece en el mundo de las ciencias sociales- la democracia nada tiene que ver con la justicia social. Es apenas el rostro hipócritamente amable de la dominación, y será tolerada siempre y cuando no ponga en riesgo a esta última. Si con sus “excesos”, su “demagogia” o sus desvaríos “populistas” algunos gobernantes amenazan con poner fin a la dominación clasista y a la injusticia, su suerte estará echada y todas las fuerzas del imperio y sus aliados locales se pondrán en marcha para destruirlos. Si no los pueden derrocar por la vía rápida del clásico golpe militar se los somete a intensas presiones desestabilizadoras hasta que, eventualmente, se produce su derrumbe. Para esto se sirven de las recomendaciones del manual de Eugene Sharp sobre la “no violencia estratégica”, que en realidad es un compendio sobre la utilización racional, fría y calculada de la violencia tal y como fuera aplicada sobre todo por la CIA en sus hazañas “liberadoras” en Guatemala, Irán e Indonesia. La historia reciente de países como Honduras, Paraguay y Venezuela ilustra con elocuencia que clase de “no violencia” es la que se emplea cuando se sigue esta metodología, y cuán “blando” puede ser el golpe de estado en curso. [3] Desestabilización aplicada, en diferentes grados y apelando a distintas tácticas, contra los gobiernos progresistas de la región, no importa si se trata de sus variantes “moderadas” (como en Argentina, Brasil y Uruguay); o uno “muy moderado”, o “inmoderadamente moderado”, como en Chile; o de gobiernos como los bolivarianos (Venezuela, Bolivia y Ecuador, por estricto orden de aparición) cuyo horizonte de cambio provoca, a diferencia de los casos anteriores, la virulenta animosidad de las clases dominantes.

Condiciones de la democratización

La realización del proyecto democrático exige la presencia de una serie de factores que faciliten su pleno desenvolvimiento: a) la organización del campo popular a los efectos de constituir el nuevo “bloque histórico” contrahegemónico del que hablaba Antonio Gramsci porque sin él, sin la organización, la mayoría social conformada por los pobres, los explotados, los excluidos carecerá de efectos políticos y mal podría alterar la correlación de fuerzas en su favor; b) la concientización, porque una mayoría social, aún organizada, puede convertirse en fácil presa de la minoría dominante que ha ejercido su dominio desde siempre. Un movimiento obrero altamente organizado pero sin conciencia de clase lejos de ser una amenaza es una bendición para la hegemonía burguesa, como lo prueban hasta el hartazgo la historia del sindicalismo peronista en la Argentina, la CTM dominada por el PRI en México y la AFL-CIO en Estados Unidos. ¿Basta con estas dos condiciones para darle impulso a una democratización fundamental, no de forma? No. Se requiere, además, y este es el tercer factor, contar con un sistema de medios de comunicación que torne posible la circulación de las ideas “subversivas” de un orden social que debe ser subvertido porque condena a la humanidad y a la Madre Tierra a su extinción.

" No se puede ver a Telesur en Colombia, en Chile, en Brasil, en tantos otros países, excepto a través de la Internet. Y esto no es casual ni debido a problemas técnicos sino pura y exclusivamente por una opción política interesada en impedir –o en todo caso dificultar- el debate de ideas". Foto: Agencia Prensa Rural.

Por eso la creación de Telesur significó un valioso aporte en el proceso de avance y consolidación democrática en los países de ALC. Y es también por eso que Telesur es perseguido y/o silenciado en los países gobernados por la derecha, que no quieren que los contenidos de esa señal informativa hagan mella en el blindaje ideológico con el que protegen a sus poblaciones. No se puede ver a Telesur en Colombia, en Chile, en Brasil, en tantos otros países, excepto a través de la Internet. Y esto no es casual ni debido a problemas técnicos sino pura y exclusivamente por una opción política interesada en impedir –o en todo caso dificultar- el debate de ideas y alimentar todas las variantes del pensamiento conservador, manteniendo a esos países en la ignorancia de lo que ocurre en los vecinos, promoviendo el chauvinismo y la xenofobia que nos divide, fomentando el consumismo y la despolitización, la imitación del “modo americano de vida”, satanizando a los líderes y procesos políticos emancipatorios y exaltando al capitalismo como el único sistema posible y racional para organizar la vida económica de las naciones. De ahí la centralidad de luchar en el plano de las ideas apelando a los instrumentos propios de nuestra época, desde la televisión hasta las redes sociales. Esta necesidad había sido precozmente detectada entre nosotros por Simón Bolívar cuando concebía a la “opinión pública como la primera de todas las fuerzas políticas”, razón por la cual le solicitó a Fernando Peñalver, uno de sus colaboradores, que le mande “de un modo u otro una imprenta que es tan útil como los pertrechos.” José Martí compartía esta visión al decir que “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras”. Fidel, digno heredero del Apóstol, convocó hace más de veinte años a librar la “batalla de ideas”, al comprobar que el fracaso económico y político del neoliberalismo no se traducía en la conformación de un nuevo sentido común posneoliberal.

Desgraciadamente, la izquierda demoró mucho en tomar nota de todo esto. Pero el imperio, por el contrario, siempre tuvo un oído muy perceptivo a la necesidad de controlar la conciencia de sus súbditos y vasallos, tanto dentro como fuera de Estados Unidos. No de otra manera se puede comprender la importancia asignada a los estudios de opinión pública y comportamiento de los consumidores por la sociología norteamericana desde los años treinta en adelante. Estudios orientados a fines prácticos muy concretos: modelar la conciencia, los deseos y los valores de la población, en una escalada interminable que comenzó con investigaciones motivacionales para dilucidar los mecanismos psicosociales puestos en marcha en las estrategias de los consumidores en la sociedad de masas hasta llegar hoy a los “focus groups” para saber qué quiere escuchar el electorado y quién quiere que se lo diga y como y, de ese modo, garantizar que los personajes “correctos” y aceptables triunfen en las elecciones, fabricando candidatos con el perfil exacto de lo que quiere la amorfa mayoría.

Noam Chomsky y sus asociados examinaron este asunto en gran detalle y a su obra me remito. Pero no pensemos que este esfuerzo es cosa del pasado. Como lo revelara hace un tiempo Gilberto López y Rivas en México, hay un multimillonario proyecto de investigación, llamado Minerva, por el cual el Pentágono encomendó a partir del 2008 el estudio de la dinámica de los movimientos sociales en el mundo con el objeto de neutralizar el contenido potencialmente revolucionario de organizaciones populares calificadas sin más como “terroristas”. Esto es la actualización del famoso proyecto Camelot que culminara con un escándalo a mediados de la década de los sesentas del siglo pasado y que tenía las mismas intenciones, precipitadas luego del triunfo de la Revolución Cubana. [4]

Estos estudios fueron muy importantes para elaborar ciertos aspectos de la doctrina estadounidense en materia de política exterior. Desde finales de la Segunda Guerra Mundial Washington identificó a dos actores clave para garantizar la estabilidad del nuevo orden imperial en la periferia: los pensadores -académicos, intelectuales y, más generalmente, los comunicadores sociales- y, por otro lado, los militares, imprescindible reserva última en caso de que la labor de los primeros no produjese los frutos deseados. Todos los grandes programas de becas para estudiar en universidades norteamericanas así como los numerosos programas de intercambio cultural con jóvenes intelectuales y artistas, periodistas y comunicadores en general tienen esa misma fuente de inspiración. Lo mismo cabe decir de los voluminosos programas de “ayuda militar” que Washington administra a escala mundial, porque junto al suministro de armas y el entrenamiento militar viene la identificación de los enemigos internos. En ambos casos el papel de las ideas mal podría ser subestimado.

 Sobre el papel de los medios de comunicación

En esta “batalla de ideas”, emprendida por el imperio antes que por la izquierda, el papel de los medios de comunicación es de excepcional importancia, sobre todo en las sociedades de masas. [5] Es por eso que en una audiencia ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos un miembro informante del Pentágono decía que “en el mundo de hoy la guerra antisubversiva se libra en los medios, no en las junglas y selvas o en los suburbios decadentes del Tercer mundo. Ese es el principal teatro de operaciones.”

Las nuevas tecnologías de información y comunicación potenciaron hasta límites inimaginables esta operación de manipulación de conciencias y lavado de cerebros. Para calibrar los alcances de la misma es oportuno recorrer los principales hitos de esta historia. La prensa gráfica, el primer medio de comunicación de masas, veía recortada su influencia por el analfabetismo y los problemas logísticos de circulación los que, sumados a las restricciones económicas que podían afectar a sus lectores, hacían que llegara apenas a un sector muy pequeño de la población. La “opinión pública” era, en realidad, la de un sector privilegiado por su posición en la estructura social. Con la aparición de la radio se produjo un salto de enorme importancia, potenciando una vía de comunicación que superaba los obstáculos de los medios gráficos, lo que le permitía llegar a los más apartados rincones del país y, sobre todo, de ser eficaz vehículo de transmisión al alcance de quienes no sabían leer. La introducción del transistor y la subsecuente irrupción de la radio portátil multiplicó significativamente la eficacia comunicacional de este medio. En el caso argentino es difícil comprender los primeros años del peronismo al margen del enorme impacto producido por los discursos transmitidos por radio de Perón y Evita, que cautivaron a millones de radioescuchas y los impulsaron a participar activamente en la vida política del país.

Con el advenimiento de la televisión el sistema de medios alcanzó una penetración y, sobre todo, una eficacia proselitista sin precedentes. La combinación de la imagen y el sonido, amén de la instantaneidad de los productos televisivos y sus continuos progresos tecnológicos (paso del blanco y negro al color, cable, HD, etcétera), hicieron de este medio el dispositivo por excelencia de la formación de la opinión pública. Un hallazgo decisivo de los estudios de comunicación en Estados Unidos fue quien dio un decisivo impulso a este proceso y se produjo a raíz del primer debate presidencial televisado, en 1960, entre John F. Kennedy y Richard Nixon. Este era el candidato oficialista, que hasta ese momento lideraba las preferencias. Sin embargo, en la elección fue derrotado, por un estrecho margen (aproximadamente un 1%). ¿Qué fue lo que encontraron los investigadores? Que quienes escucharon el debate por radio decían que el ganador había sido Nixon, pero quienes vieron el debate por TV se inclinaban mayoritariamente por JFK. La radio transmitía un mensaje, la voz; la TV, la voz y la imagen, y esta resultó ser decisiva, porque a Nixon se lo vio mal en las pantallas televisivas, luciendo desprolijo con una barba incipiente y sudoroso, que contrastaba desfavorablemente con la apostura y juventud de su contrincante.

Reflexionando sobre la “sociedad teledirigida”, el politólogo italiano Giovanni Sartori, escribió en Homo Videns que:

En la televisión el hecho de ver prevalece sobre el hecho de hablar. Como consecuencia, el telespectador es más un animal vidente que un animal simbólico. Para él las cosas representadas en imágenes cuentan y pesan más que las cosas dichas con palabras. Y esto es un cambio radical de dirección, porque mientras que la capacidad simbólica distancia al homo sapiens del animal, el hecho de ver lo acerca a sus capacidades ancestrales, al género al que pertenece la especie del homo sapiens. [6]

En otras palabras, la televisión nos hace retroceder en la escala animal, según este autor, produciendo un progresivo menoscabo de nuestras facultades de simbolización a favor de las más elementales de visualización. Puede parecer exagerado pero conviene tener en cuenta esta observación y relacionarla con la decadencia de la vida política en la sociedad de masas. Podría argüirse, siguiendo a Sartori, que la declinación en la calidad de los liderazgos políticos en el mundo desarrollado –pensemos en la trayectoria descendente que va de un Woodrow Wilson o Franklin D. Roosevelt a un Ronald Reagan, Lyndon Johnson o George W. Bush, o el abismo que separa a Konrad Adenauer de Angela Merkel, o Charles de Gaulle de François Hollande, o de Alcides de Gasperi a Silvio Berlusconi- expresa la nefasta influencia producida por la televisión, el medio por excelencia de la época actual. Es algo muy preocupante, y digno de ser pensado y examinado cuidadosamente

Concentración mediática

Ahora bien, el poderío manipulatorio de la TV creció paso a paso con un fenomenal proceso de concentración de la propiedad de los medios de comunicación. Es decir, con una deriva de signo claramente antidemocrático, y esto por dos razones: (a) porque los medios se fueron agrupando en un pequeño núcleo de propietarios –que luego se transnacionalizó- dotado de una capacidad de chantaje y extorsión que puede colocar a gran parte de los gobiernos de rodillas ante su prepotencia; (b) porque tanto los contenidos que difunden los medios como su organización y las características de su inserción en el éter están fuera de cualquier tipo de control democrático. Los monopolios mediáticos se escudan detrás de la defensa de la propiedad privada, la libertad de prensa y de pensamiento para desbaratar cualquier intento de regulación democrática. Aducen, también, que al ser entidades de derecho privado esos medios se deben encontrar a salvo de cualquier clase de fiscalización estatal que pudiera erigir trabas a su derecho a disponer de sus medios de la forma que estimen más conveniente. Pero se cuidan de señalar que son privados en cuanto al régimen que preserva sus relaciones de propiedad, pero por sus efectos y sus consecuencias son entes eminentemente públicos, y por lo tanto deben ser sometidos a control democrático. Cabe recordar aquí las incisivas observaciones de Antonio Gramsci sobre este tema, aplicado, en su caso, al papel público que tenían otras instituciones no-estatales en la Italia de finales del siglo diecinueve, como la Iglesia, y la necesidad de la fiscalización democrática de sus actividades educacionales. En el caso latinoamericano esta concentración encuentra en los casos de Televisa de México, O Globo de Brasil, Clarín de Argentina y el grupo de Cisneros en Venezuela los ejemplos más emblemáticos de concentración de medios de comunicación en los países latinoamericanos. [7]

En relación a esta tendencia el cineasta y documentalista australiano John Pilger concluye que este proceso de acelerada concentración remata en la instauración de un “gobierno invisible” e incontrolable, que no rinde cuentas ante nadie y que actúa sin ninguna clase de restricciones efectivas a su enorme poderío: “Hay que considerar cómo ha crecido el poder de ese gobierno invisible. En 1983, 50 corporaciones poseían los principales medios globales, la mayoría de ellas estadounidenses. En 2002 había disminuido a sólo nueve corporaciones. Actualmente son probablemente unas cinco. Rupert Murdoch predijo que habrá sólo tres gigantes mediáticos globales, y su compañía será uno de ellos.” [8]

La concentración mediática se encuentra íntimamente a la aparición del llamado “periodismo profesional, objetivo, ‘independiente´”, términos muy utilizados en el debate político latinoamericano a la hora de justificar la ofensiva destituyente que los grandes medios lanzan sobre los gobiernos progresistas de la región. Pilger lo relata de esta manera:

“A medida que las nuevas corporaciones comenzaron a adquirir la prensa, se inventó algo llamado ‘periodismo profesional.’ Para atraer a grandes anunciantes, la nueva prensa corporativa tenía que parecer respetable, pilares de los círculos dominantes – objetiva, imparcial, equilibrada. Se establecieron las primeras escuelas de periodismo, y se tejió una mitología de neutralidad liberal alrededor del periodista profesional. Asociaron el derecho a la libertad de expresión con los nuevos medios y con las grandes corporaciones.”

Y la dependencia de este periodismo con el “pensamiento dominante” y los límites del “periodismo objetivo” queda en evidencia cuando nuestro autor recuerda que “numerosos periodistas famosos del New York Times, como por ejemplo el celebrado W.H. Lawrence … ayudó a ocultar los verdaderos efectos de la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima en agosto de 1945. ‘No hay radioactividad en la ruina de Hiroshima,’ fue el título de su informe, y era falso.”  

Se propalaba una espantosa mentira porque la creciente penetración de los intereses empresariales y de los gobiernos en las salas de redacción de la “prensa libre” (en este caso, el NYT) hacía que ciertas noticias debían ser presentadas de un modo particularmente sesgado o, simplemente, no ser dadas a conocer al público. Tendencia que si ya era perceptible a fines de la Segunda Guerra Mundial lo es mucho más en la actualidad, cuando los reportes de los diversos frentes de guerra en que se encuentran las tropas de Estados Unidos son todos, sin excepción, censurados previamente por el Pentágono. Ya no hay más fotos de soldados de Estados Unidos regresando en ataúdes a su patria, como sí las había durante la Guerra de Vietnam. Tampoco imágenes que muestren los desastres de sus huestes en terceros países. La sangre y el lodo de las guerras que libra Estados Unidos en sus incesantes aventuras están cuidadosamente eliminados de las noticias. Las víctimas de la barbarie pentagonista son abstracciones, entelequias irrepresentables incapaces de suscitar dolor, ira o ánimos de venganza.

Conclusión: no puede haber estado democrático, o una democracia genuina, si el espacio público, del cual los medios son su “sistema nervioso”, no está democratizado. Son los medios quienes “formatean” la opinión política, imponen su agenda de prioridades y, en algunos casos –no siempre- hasta fabrican a los líderes políticos (caso de Silvio Berlusconi en Italia) que habrán gobernar. La amenaza a la democracia es enorme porque un sistema de medios altamente concentrado y hegemónico consolida en la esfera pública un poder oligárquico (en la Argentina es básicamente el multimedia Clarín y algunos otros socios de menor rango) que, articulado con los grandes intereses empresariales y con el imperialismo, puede manipular sin mayores contrapesos la conciencia de los televidentes y del público en general, instalar agendas políticas y candidaturas e inducir comportamientos políticos de signo conservador o reaccionario, todo lo cual desnaturaliza profundamente el proceso democrático.

Es más, en la situación actual de América Latina, cuando el virus neoliberal –para usar la gráfica expresión de Samir Amin- ha destruido a los partidos políticos y los reemplazó por heteróclitos “espacios” o efímeras coaliciones, donde los políticos se convierten en verdaderos camaleónicos saltimbanquis que pasan del oficialismo a la oposición y viceversa sin mayores escrúpulos (como ha ocurrido recientemente en Argentina en un fenómeno que en Brasil se llama “fisiologismo”) y cuando el impacto disolvente del neoliberalismo terminó por diluir los pocos componentes ideológicos que aún restaban, los medios hegemónicos -todos íntimamente vinculados a la dominación imperialista- han pasado a asumir las funciones de los partidos del establishment, convirtiéndose en los organizadores de la oposición de derecha ante los procesos transformadores en curso en la región. Ante la vacancia de los partidos tradicionales son los grandes medios en los países de ALC quienes reclutan la tropa de la derecha, aportan las orientaciones tácticas de su accionar, establecen la agenda del proyecto y lo militan día y noche a través de su impresionante aparato comunicacional, y se encargan de encontrar los líderes capaces de llevar a buen término estas iniciativas.

No puede ser casual que Maduro, Evo y Correa enfrenten virulentas campañas de desestabilización organizadas o, cuando menos, animadas por la prensa. Y lo mismo ocurre en países como la Argentina, Brasil y Uruguay, en donde la voz cantante para erosionar la imagen de la presidenta argentina, o a favor del impeachment a Dilma Rousseff en Brasil, la llevan los grandes medios. Por el contrario, estos han respaldado, sin el menor recato en algunos casos, a gobiernos como los de la Concertación en Chile; a Fox, Calderón y Peña Nieto en México; a Uribe y Santos en Colombia, Alan García y Alejandro Toledo en el Perú, para no citar sino los casos más evidentes. En Argentina y Brasil este papel “organizador” de los medios hegemónicos convertidos en filosos sucedáneos de la derecha partidaria adquirió en los últimos tiempos ribetes francamente escandalosos. ¡Y a esto le llaman “periodismo independiente”!

Telesur y la democratización del espacio público

De ahí la enorme importancia de esta señal de noticias, creada por inspiración del Comandante Hugo Chávez Frías, que percibió como pocos la gravísima amenaza que para el futuro de ALC representaban los medios controlados por una coalición irreconciliablemente enemiga de cualquier proyecto democratizador o de reforma social. Era preciso iniciar una lucha frontal en contra de esos bastiones del autoritarismo y la reacción, y esa batalla no podía darse tan sólo a nivel nacional. La ofensiva era continental, y tenía su estado mayor en Washington. Para neutralizarla, o al menos para atenuar sus efectos, necesariamente debía ser librada a escala latinoamericana.

En Argentina y Ecuador se han venido librando grandes batallas para democratizar los medios de comunicación. En otros países, como Brasil, según el analista Denis de Moraes, la lucha apenas si ha comenzado porque el conglomerado mediático dirigido por la red O Globo impide la instalación de este asunto en la agenda pública. En Ecuador, una consulta popular convocada el año 2011 aprobó una normativa mediante la cual las empresas periodísticas quedan inhabilitadas para realizar negocios o inversiones en otras áreas de la economía, reduciendo significativamente la posibilidad de hacer que los órganos de prensa se conviertan en arietes para promover los intereses de grandes conglomerados empresariales bajo el ropaje del periodismo. Desgraciadamente esto es lo que ocurre en casi todos los países, pero afortunadamente está prohibido en Ecuador.

Por lo tanto, no habrá avances democráticos si no se democratizan los medios. Este es el objetivo de la Ley de Medios en la Argentina: facilitar, según lo establece la propia ley, “la promoción, desconcentración y fomento de la competencia, el abaratamiento, la democratización y la universalización de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación”. Pero la implementación de esta norma se ha visto en parte obstaculizada por sucesivos amparos judiciales promovidos por el Grupo Clarín, mismos que hasta ahora impidieron avanzar como se esperaba en la desmonopolización del sistema mediático. Por otra parte, para que este se democratice será necesario que el estado nacional inyecte una importante cantidad de dinero para facilitar el desarrollo del tercio del espectro radial y televisivo reservado a las organizaciones populares y comunitarias, cosa que aún no ha ocurrido en la magnitud suficiente. Al mismo tiempo, en el tercio reservado para el sector público, es de fundamental importancia evitar que esos medios reduzcan su papel al de simples voceros del oficialismo. Sería altamente perjudicial, inclusive para el mismo gobierno, obrar de esa manera. Por otra parte, uno de los problemas es que la agencia de aplicación que preside todo lo relacionado con la comunicación audiovisual, la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), depende de la Presidencia de la república y del Congreso. Son ambas ramas del estado quienes designan a los miembros del Directorio, sin ninguna intervención de organizaciones de la sociedad civil. De este modo, la AFSCA como organismo rector que debe garantizar la democratización del sistema mediático es conformado exclusivamente por la dirigencia política, lo que conspira contra la legitimidad democrática que debería tener un órgano tan crucial como ese en momentos en que aquella no cuenta precisamente con un alto grado de aprobación popular.

Ahora bien, ¿cómo combatir a los poderes mediáticos? Como en tantas otras cosas de la vida pública no basta la ley. Es importante pero insuficiente. Pero lo decisivo es algo más: no reproducir en espejo, simétricamente, la agenda, el estilo y la temática de los oligopolios mediáticos. No se combate a los medios del Grupo Clarín haciendo cada día un “anti-Clarín”, ni se lucha contra O Globo o El Mercurio haciendo un “anti” de esos medios. La experiencia indica que esta táctica de lucha termina por producir un resultado exactamente opuesto al esperado.

Por otra parte, es preciso comprender que para torcerle el brazo a los conglomerados monopólicos se requiere algo más que ganar una batalla dialéctica. Es preciso impulsar con energía la aparición de nuevas voces desde el campo popular. La sola desmonopolización será insuficiente para democratizar a los medios si las organizaciones populares de todo tipo siguen sin poder hacer oír su voz. Para eso es necesario dotarlas de toda suerte de recursos: desde dinero y equipamiento adecuado hasta formación técnica. Sin ello no podrán hacer una diferencia en el sistema. Democratizar a los medios requiere de gobiernos que garanticen la sustentabilidad financiera de esta batalla comunicacional, que por eso es también una batalla económica y política crucial para el futuro de la democracia.

Lo anterior es suficiente para comprender la trascendental labor hecha por Telesur desde el momento en que fuera creada, hace diez años. No sólo estamos informados, cuando antes estábamos desinformados; sino que estamos bien informados, con periodistas que comparten nuestra cultura y nuestros sueños, que nos muestran lo que las oligarquías locales y el imperialismo no quieren que veamos o que sepamos. No querían que se supiera que en Honduras había un golpe de estado en marcha; o que en Bengasi no había “combatientes por la libertad” masacrados por Gadafi; o que quienes despacharon casi 10.000 misiones de bombardeo a Libia, con innumerables víctimas civiles fueron los aviones de la OTAN, para no citar sino unos pocos ejemplos. Aún si su contribución a lo largo de estos años hubiera sido la de aportar información verídica sobre temas cruciales Telesur justificaría con creces su existencia. Pero hizo algo más: fue un factor muy importante en la consolidación de una conciencia crítica nuestroamericana. Gracias a ese medio hoy somos más latinoamericanos que antes, y mejores latinoamericanos también. El gran proyecto bolivariano, relanzado por Chávez, encontró en Telesur un instrumento singularmente valioso para acelerar su concreción y un arma muy potente, en esa artillería de pensamiento a la que aludía el líder bolivariano, para librar con éxito la batalla de ideas que nuestro tiempo y el futuro nos reclaman. Tiene razón Pilger cuando, en su artículo reseñado más arriba, recuerda una sentencia notable de Tom Paine: “si a la mayoría de la gente se le niega la verdad y las ideas de la verdad, es hora de tomar por asalto la Bastilla de las palabras.” Ese es, sin duda, uno de los mayores desafíos con que tropieza la democracia en el mundo actual.

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[1] Cf. Atilio Boron, Aristóteles en Macondo (Buenos Aires: Ediciones Luxemburg-Editorial Espartaco, 2015. Nueva edición corregida y aumentada). En otras anteriores, ya disponibles en la web, desarrollamos esta tesis con amplitud. Ver sobre todo Estado, capitalismo y democracia en América Latina, libro que recoge algunos artículos sobre el tema escritos en la década de los ochentas, y Tras el Búho de Minerva, donde el asunto es abordado a la luz de los estragos producidos por la globalización neoliberal en la década del noventa. Fuera de América Latina y el Caribe autores como Ellen Meiksins Wood, Leo Panitch, Sam Gindin, Gianni Vattimo y Sheldon Wolin, en Estados Unidos y Europa, hace tiempo que vienen aportando nuevos fundamentos a la contradicción entre capitalismo y democracia

[2] Sobre esto ver Marcos Roitman Rosenmann, Tiempos de Oscuridad. Historia de los golpes de estado en América Latina (Buenos Aires: Akal, 2013)

[3] La obra de Sharp es motivo de fuertes polémicas. Director del Albert Einstein Institute de Boston, sus libros y panfletos han sido fuente de inspiración de muchas de las rebeliones en contra de los regímenes de Europa Oriental en la época de la Unión Soviética, y China. Sharp niega cualquier vinculación, financiera o política, con el gobierno de Estados Unidos a través de cualesquiera de sus agencias. Sin embargo, en su record no figura absolutamente nada que lo vincule a las luchas de los pueblos latinoamericanos contra sus dictaduras, ni a la de los palestinos por su autodeterminación, ni la de las poblaciones negras en contra de los regímenes racistas africanos. Resulta por lo menos paradojal que su sitio web esté traducido a 31 lenguas, mientras que el del Banco Mundial lo esté a 20, el de la bloguera contrarrevolucionaria cubana Yoani Sánchez a 18 y el de la Unesco apenas a 6. Que cada quien saque sus conclusiones.

[4] Cf. su “Los académicos al servicio del imperio”, en https://dedona.wordpress.com/2014/04/12/los-academicos-al-servicio-del-imperio-the-minerva-research-iniciative-gilberto-lopez-y-rivas/

[5] Sobre este tema remito al lector a consultar la notable obra de Fernando Buen Abad Domínguez, tanto sus ensayos de largo aliento como sus intervenciones más coyunturales. Entre los primeros sobresale su Filosofía de la Comunicación (Caracas: Ministerio de Comunicación e Información, 2006), disponible en http://www.cta.org.ar/IMG/pdf/filosofia-de-la-comunicacion.pdf

[6] Ver su Homo videns. La sociedad teledirigida (Madrid: Taurus, 1998) pg. 3.

[7] Ver Guillermo Mastrini y Martín Becerra, “ Estructura, concentración y transformaciones en los medios del Cono Sur latinoamericano”, Revista Digital Comunicar, Nº 36, Vol XVIII, 2011, pp. 51-59.

[8] Cf. John Pilger, “Geopolìtica y concentración mediática”, en Rebelión, 10 de Agosto de 2007. http://www.iade.org.ar/modules/noticias/article.php?storyid=1925 -Las siguientes dos citas de la obra de Pilger remiten a este mismo artículo.

 

 




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