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12
Mar
17

hugo Chávez …

Extrañando a Chávez

escribe: Carlos Aznárez / Resumen Latinoamericano

 

Con todo respeto, a cuatro años de tu desaparición física Camarada Hugo Chávez Frías, quiero hablarte sin protocolos ni esos candados formales que tú te dedicabas a romper con risa pícara:

Te extrañamos, Comandante, por tu vehemencia a la hora de enfrentar a tus (nuestros) enemigos, a quienes marcaste a fuego sin que te tiemble la mano ni la voz. A todos ellos los fuiste redescubriendo, poniéndolos sobre la superficie y mostrando su brutalidad y avaricia. Extrañamos, mientras nadamos en un mar de politiqueros mediocres y pusilánimes, aquel glorioso día que te aventuraste a denunciar en pleno corazón de las Naciones Unidas que por donde pasara Bush seguiría oliendo a azufre. Quien puede negar que generaste una total simpatía global entre las y los que sufrieron sus guerras y crímenes genocidas. O cuando atacaste con furia a burócratas, corruptos y alcahuetes de turno que intentaban seducirte con halagos, y escuchando como siempre, la voz del pueblo los pusiste en su lugar. Tampoco te quedaste atrás en denunciar a las multinacionales depredadoras, a los paramilitares que asesinaban líderes y lideresas sociales en Colombia, en México o en Honduras, presintiendo que esa guerra contra los y las luchadoras se iba a extender (como ocurre en el presente) a muchos más países.

Con esa misma claridad pero también con ironía, te adelantaste al futuro que luego se descargó sobre el pueblo argentino, enfrentando a Mauricio Macri en un programa televisivo en agosto de 2003, durante tu visita a Buenos Aires y lo apabullaste apelando a conceptos e ideas políticas revolucionarias contra las que Macri no pudo decir ni pío y quedó expuesto al ridículo. Poniendo la guinda de la torta, y para disfrute de los miles de televidentes que seguían el programa, declaraste mirándolo de frente: “Quien quiera llevarse bien con Dios y con el diablo se vuelve loco”. Al actual Presidente le temblaba el bigote y se llamó a silencio.

Te extrañamos, compañero Hugo Chávez, porque supiste elevar al máximo la moral de tu pueblo, lo enrumbaste por la senda de los Libertadores y les mostraste de manera pedagógica que el bronce donde habían encerrado a Bolívar y otros como él, no era otra cosa que una cárcel para ocultar sus ideas emancipatorias.

Ni qué decir de tus dotes de comunicador, utilizando todos los medios a tu alcance para formar y concientizar a quienes desde siempre habían sido excluidos de los beneficios y la distribución de la riqueza. O de tu lealtad, amistad, cariño, respeto y admiración “de ahora y para siempre” con el Comandante máximo de todas las Revoluciones, al que visitaste antes que nadie, allá por 1994 en La Habana y le confesaste que volverías triunfante. Y cumpliste, para alegría de Fidel y de su pueblo.

Insististe, para terror de la oligarquía como antes lo había proclamado Zamora, que la unidad del pueblo y de las Fuerzas Armadas Bolivarianas harían indestructible a la Revolución. No cediste ni un paso a las presiones de la escuálida oposición y cada vez que los confrontaste en las urnas los aplastaste, al calor de seguir construyendo democracia participativa y no retornar jamás a los tiempos de la Cuarta República.

Cómo no vamos a extrañar tu política exterior, Comandante, si generaste un huracán integrador como no sucedía desde mucho tiempo atrás. El ALBA, Unasur y la CELAC fueron naciendo al calor del compromiso con la Patria Grande, de la mano de Fidel y contando con el apoyo decidido de otros procesos que crecieron bajo el impulso bolivariano y antiimperialista. La palabra Socialismo volvió a imponerse como una meta a alcanzar y te esmeraste en explicar que se trataba de la única herramienta teórica y práctica para enterrar al capitalismo.

A pocos días del Paro Nacional de Mujeres, no se olvida tampoco tu prédica a favor de sus derechos que te convirtieron en el primer mandatario feminista del continente. No por oportunismo como suele ser practicado actualmente por algunos funcionarios sino por convicción de creer que las compañeras se han ido convirtiendo en la vanguardia rebelde de estos tiempos.

No sería justo olvidar que gran parte de lo que construiste para tu pueblo sigue en pie bajo la actual conducción de Nicolás Maduro, al que elegiste en momentos donde ya la vida se te estaba escapando por los poros. Pero también es verdad que aún queda mucho por hacer y que Revolución que no se radicaliza pierde su contenido. No es una profecía sino que surge como consigna desde las entrañas del Bravo Pueblo. También fuiste testigo de las debilidades e incorrecciones que ciertos gobiernos que te doraban la píldora con el sonsonete del progresismo, no quisieron dar los pasos necesarios para alcanzarte y se quedaron envueltos en una maraña mezclar capitalismo “humano” con voracidad extractivista. A pesar de esa buena letra, el Imperio ayudó y seguirá ayudando a quitarlos del medio.

Son tiempos complicados los que estamos viviendo, Comandante, sobre todo por el avance de la derecha regional que además de su idiosincracia racista, depredadora y asesina (en estos mismo días estamos recordando a Berta Cáceres), tu legado, tu juvenil estilo de ponerle freno al Imperio y a sus discípulos, sigue fogueando el ánimo y la autoestima de los que se juegan por entero abajo y a la izquierda por la Revolución y el Socialismo.

Te extrañaremos, camarada Hugo Chávez Frías y recordaremos cada una de tus enseñanzas a la hora de seguir batallando por una sociedad donde quepamos todos y todas.

11
Mar
17

Berta cáceres

A un año del asesinato de Berta Cáceres;

la comunidad internacional sigue exigiendo justicia

escribe: Sergio Ferrari / Rebelión

 

Al cumplirse el primer año del asesinato de la dirigente social Berta Cáceres, en La Esperanza, el Sistema de las Naciones Unidas en Honduras urgió al gobierno de ese país centroamericano a investigar de manera eficaz e imparcial los hechos.
Berta Cáceres era una de las más destacadas dirigentes del COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras). Su compromiso comunitario y a favor de la defensa de las mujeres, hicieron trascender su figura en toda la región. Su asesinato motivó una amplia condena internacional.

En un comunicado de prensa la ONU /Honduras señala la necesidad de clarificar “el asesinato de la lideresa indígena y ambientalista Berta Isabel Cáceres Flores” y llama a “enjuiciar a los responsables del crimen y a garantizar el conocimiento de la verdad y la reparación de las víctimas”.

En el mismo comunicado, que no esconde un tono duro y directo, la ONU instó, además, a aclarar y sancionar el intento de acabar con la vida del también ambientalista mexicano Gustavo Castro. Los portavoces de las Naciones Unidas reiteran su solidaridad con la familia de Berta Cáceres y con la comunidad defensores de los derechos humanos en Honduras.

Si bien la organización internacional reconoce como un avance importante la detención y enjuiciamiento de ocho presuntos responsables materiales del crimen y de la tentativa de asesinato, exhorta a redoblar los esfuerzos para llegar a la verdad, asegurando que no volverán a repetirse abusos como los registrados en el caso de la dirigente comunitaria.

El pronunciamiento público señala “que es igualmente fundamental garantizar el derecho de las víctimas a la verdad y evitar su re-victimización”. Y considera necesario que el Estado hondureño abra espacios de diálogo con las víctimas. Sugiere la instalación de una mesa de trabajo donde concurran las principales partes del caso.

Numerosas organizaciones internacionales reiteraron en las últimas horas la exigencia contra el olvido, la impunidad y la justicia total. Amnistía Internacional, denunció la “vergonzosa” investigación y las “lagunas judiciales” en torno al caso.

Erika Guevara Rosas, responsable para las Américas de dicha organización insistió en que el “trágico asesinato de Berta demuestra el deplorable estado de los derechos humanos en Honduras”. “La vergonzosa ausencia de una investigación efectiva para hallar a quienes ordenaron el brutal homicidio de la activista medioambiental envía un aterrador mensaje a los cientos de personas que se atreven a manifestarse contra los poderosos”, detalló AI en una publicación.

Por su parte, al cumplirse el primer aniversario del crimen, el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas, la organización de Berta Cáceres, reiteró su preocupación ante la actitud del Estado hondureño que no quiere aceptar una Comisión Internacional de Expertos para investigar el hecho, “porque teme que se demuestren sus responsabilidades”.

El COPINH, reitera que “a un año de su muerte Berta nos sigue enseñando que las ideas no se asesinan y que los procesos de los pueblos no se paran, que ella sigue presente y que es nuestro deber continuar con su legado de resistencia y lucha en contra de la injusticia”.

Duras críticas al proceder del Estado hondureño integran una declaración pública del Grupo Asesor Internacional de Personas Expertas (GAIPE), creado luego del asesinato a solicitud de la familia de Berta Cáceres y del COPINH.

“Aún no se tiene conocimiento de que el Estado hondureño haya abordado integralmente las investigaciones por los crímenes contra defensores y defensoras de derechos humanos, como tampoco lo ha realizado con respecto al asesinato de Berta Cáceres”, subraya el GAIPE. Recordando diversos documentos de organizaciones internacionales, incluyendo las Naciones Unidas, que señalan a Honduras como “el país más peligroso del mundo para defensoras/es de la tierra y el medio ambiente”.

10
Mar
17

los excluidos y la resistencia …

¿Resistir? ¡Resistir! ¿Por qué y cómo?

escribe: Immanuel Wallerstein / Socialismo21

Desde tiempos inmemoriales, las personas que se sienten oprimidas y/o ignoradas por los poderosos han resistido a las autoridades. Tal resistencia puede cambiar las cosas, aunque esto ocurra sólo a veces. La opinión que merecen las causas de los resistentes depende de los valores y principios de cada uno.
En Estados Unidos, durante el último medio siglo, surgió una resistencia de ciertos sectores sociales contra las “élites” porqué consideraban qué Washington estimulaba prácticas ofensivas; a grupos religiosos, a poblaciones rurales olvidadas y a personas cuyos niveles de vida han disminuido de manera importante. En un primer momento, la resistencia tomó el camino de la participación social. Luego adquirió una forma más política, con el nombre de Tea Party.

El Tea Party tuvo algunos éxitos electorales, pero se disolvió sin una estrategia clara. Donald Trump vio una oportunidad y se ofreció como un líder unificador de esta derecha “populista” y logró catapultar a este movimiento hasta el poder político.

Trump comprendió que no había conflicto entre liderar un movimiento contra el establishment y ganar el poder del Estado a través del Partido Republicano. Por el contrario, la única forma que podía lograr sus nocivos objetivos era armonizar estos ambos fracciones.

El hecho es que tuvo éxito en la mayor potencia militar del mundo y ha conseguido estimular a grupos afines en todo el mundo, que siguen caminos similares ganando cada vez mayor cantidad de adeptos.

Aún hoy en día, el éxito de Trump no es comprendido por la mayoría de los líderes de los dos principales partidos estadounidenses pues siguen esperando que la “presidencia” lo transforme. Es decir, quieren que abandone su papel como líder de un movimiento y se limite a ser el presidente y líder de un partido político.

Se agarran de cualquier pequeña señal para creer que va a cambiar. Cuando, por un momento, ablanda su retórica (como lo hizo en su discurso de febrero de 28 al Congreso), no entienden que esta actitud es precisamente la engañosa táctica del líder de un movimiento. En su lugar, se sienten alentados o esperanzados, pero Trump no renunciará a su papel de “líder del movimiento” porque en el momento que lo haga perdería el poder real.

En el último año, frente al éxito de Trump, ha surgido un contra-movimiento en Estados Unidos (y en otros lugares) que han llamado a Resistir. Los participantes comprendieron que la única manera de contener y derrotar al “trumpismo” es un movimiento social que represente diferentes valores y prioridades diferentes. Este es el “por qué” del “Resistir”. Lo que es más difícil es el “cómo” del “Resistir”.

El movimiento de la resistencia ha crecido con notable rapidez, en ocasiones ha sido tan impresionante que la gran prensa se ha visto obligada a informar de su existencia. Esta es la razón por la que Trump arremete constantemente contra la prensa. La publicidad alimenta el movimiento, y este puede llegar a crecer hasta derrotar al Trumpismo.

El problema con la resistencia es que realiza muchas actividades dispersas sin una estrategia clara o todavía no adopta una estrategia definida. Tampoco tiene una figura unificadora que sea capaz de hacer lo que Trump hizo con el Tea Party.

La “Resistencia” ha participado en múltiples acciones. Se efectuado grandes marchas, desafiado a los representantes del Congreso en reuniones públicas, creado santuarios para que las personas amenazadas de expulsión, boicoteado el transporte, publicado denuncias, firmado peticiones, y creado agrupaciones locales que se reúnen para estudiar propuestas. La “Resistencia” ha sido capaz de cambiar a multitudes de personas comunes en militantes por primera vez en sus vidas.

Sin embargo la “Resistencia” tiene algunos peligros imperiosos. Cada vez son más los participantes que son detenidos y encarcelados. Ser militante es extenuante y después de un tiempo muchos se cansan de participar. Se necesitan éxitos, pequeños o grandes, para mantener en alto los espíritus. Nadie puede garantizar que el movimiento no se marchite. Al Tea Party le tomo décadas llegar a donde está hoy. Puede que el camino para el movimiento de la “Resistencia” sea igualmente de largo.

La Resistencia como movimiento tiene que tener en cuenta que estamos en medio de una transición histórica y estructural del sistema-mundo capitalista, en el que hemos vivido durante unos 500 años. Esta transición podrá llevarnos a dos sistemas sucesores muy diferentes; un sistema que conservará todas las peores características del capitalismo (jerarquía, la explotación, polarización) o su opuesto, un sistema que sea relativamente democrático e igualitario. Yo llamo a esto, “ la lucha entre el espíritu de Davos y el espíritu de Porto Alegre”.

Estamos viviendo en una situación caótica y confusa propia de una transición. Esto tiene dos implicaciones para una estrategia colectiva. En el corto plazo ( digamos tres años), debemos hacer grandes esfuerzos para que el movimiento sobreviva. Todos necesitamos alimento y refugio. Cualquier movimiento que quiera crecer debe ayudar a la gente a sobrevivir, minimizando el dolor de los que sufren.

Sin embargo, en el mediano plazo (digamos 20-40 años), lo que minimiza el dolor no cambia nada. Tenemos que concentrar nuestra lucha contra lo que representan el espíritu de Davos. No puede haber compromiso. No hay un versión “reformada” del capitalismo que pretenden construir.

El “cómo” de a Resistencia es claro. Necesitamos entender ,colectivamente, con la mayor nitidez , lo que está sucediendo. Necesitamos una deliberación ética y estrategias políticas más sagaces. Esto no se consigue de manera automática. Tenemos que construir la organización. Sabemos que otro mundo es posible, sí, pero también hay que tener en cuenta que no es inevitable.

Traducción: Emilio Pizocaro
09
Mar
17

el capitalismo

La transición florece, aunque no la veamos

escribe: Raúl Zibechi / La Jornada

Estamos transitando hacia un mundo nuevo, poscapitalista. En la medida que es un proceso que estamos viviendo, no tenemos la suficiente distancia para saber en qué periodo estamos, pero todo indica que atravesamos las fases iniciales de dicha transición. Aunque tiene hondas similitudes con las anteriores (transiciones de la antigüedad al feudalismo y de éste al capitalismo), un hecho notable es la incapacidad para comprender lo que sucede ante nuestros ojos: un verdadero proceso de construcción colectiva de mundos nuevos.

En el pensamiento emancipatorio y en particular en el marxismo, se ha convertido en sentido común la idea de que toda transición comienza con la toma del poder a escala del Estado-nación. Este aserto debería haber sido repensado luego de los fracasos soviético y chino, pero sobre todo desde la demolición de los estados por el neoliberalismo, o sea el capital financiero y la cuarta guerra mundial en curso. Es cierto, empero, que para transitar hacia un mundo no capitalista debe tomarse el poder, pero ¿por qué a escala estatal? ¿Por qué a nivel institucional?

Este es uno de los meollos de la problemática y una enorme dificultad conceptual para poder visualizar las transiciones realmente existentes. La segunda dificultad, atada a la anterior, es que las transiciones no son homogéneas, no involucran a todo el cuerpo social de manera pareja. La historia nos enseña que suelen comenzar en las periferias del sistema-mundo y de cada nación, en remotas áreas rurales y en pequeños pueblos, en los eslabones débiles del sistema, donde cobran fuerza y se expanden luego hacia los centros del poder.

Por otro lado, las transiciones no sólo no son uniformes desde el punto de vista geográfico, sino también social, ya que son procesos guiados por la necesidad humana y no por ideologías. Suelen ser los pueblos que habitan el sótano, indios, negros y mestizos, los que primero construyen mundos otros; los sectores populares, las mujeres y los jóvenes suelen ser los protagonistas principales.

Quiero poner un ejemplo de algo que está sucediendo ahora mismo, que ya tiene un grado de desarrollo importante y que difícilmente puede ser revertido, salvo genocidio. Me refiero a la experiencia de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) en General Mosconi, norte de Argentina. La ciudad tiene 22 mil habitantes que trabajaron en la petrolera estatal YPF hasta su privatización en la década de 1990, que dejó un tendal de desocupados. En esos años despegó un fuerte movimiento de desocupados, conocidos como piqueteros, que arrancó planes sociales a los sucesivos gobiernos.

Taller metalúrgico de la UTD (Unión de Trabajadores Desocupados).

Durante el ciclo de luchas piquetero, la UTD fue uno de los principales referentes en el conjunto del país y sus memorables cortes de ruta eran seguidos con entusiasmo por los demás movimientos. La UTD gozaba de fuerte prestigio y sus dirigentes, que sobrellevan cientos de causas ante la justicia por cortes de rutas y otros delitos, eran de los más populares en la Argentina.

Las cosas cambiaron muy pronto. La llegada al gobierno de Néstor Kirchner en 2003, y la retracción de los movimientos, sacaron a la UTD del escenario mediático y de la atención de los militantes sociales. Las noticias sobre lo que sucede en el lejano norte argentino son tan escasas como nebulosas.

Sin embargo, la UTD aprovechó los planes sociales (cortados por Macri) para construir un mundo nuevo. En estos momentos funcionan 110 huertas agroecológicas de dos hectáreas cada una, donde trabajan unas 30 personas en promedio, que producen gran variedad de vegetales, además de un gallinero y cerdos en cada huerta. Cuentan con un taller de carpintería que se nutre de la abundante madera de la zona, talleres de soldadura, de clasificación de semillas y de reciclado de plásticos, en los cinco galpones con que cuenta el movimiento, como se puede leer en el reportaje de Claudia Acuña en la revista MU (julio de 2016).

Construyeron viveros que reproducen la flora nativa con la que abastecen desde las plazas hasta los montes, amenazados por la expansión vertiginosa de la soya transgénica y los talamontes. Parte de su trabajo la dedican a sostener los espacios públicos de la ciudad y los bosques de los alrededores, una región donde crece el narcotráfico amparado en la complicidad estatal-policial.

Miembros de la UTD trabajan en los montes alrededor de la sede.

Un cálculo sencillo permite constatar que de 4 a 5 mil personas hacen sus vidas en relación con el trabajo colectivo que organiza la UTD, lo que equivale a 40 por ciento de la población activa de Mosconi. Esas familias forjaron autonomía alimenticia, ya no dependen de los planes sociales, están encarando desde la producción de alimentos hasta la construcción de viviendas, o sea están reproduciendo la vida por fuera de los marcos del sistema, sin relacionarse con el capital ni depender del Estado. En suma, trabajan con dignidad.

Construcción de viviendas por y para los integrantes de UTD.

Se dirá que es una experiencia apenas local. Pero las huertas y los modos de hacer de la UTD ya se expanden a la vecina Tartagal, con el triple de población. Muchos miles de emprendimientos de este tipo existen en América Latina, porque los sectores populares comprendieron que el sistema no los necesita ni los ampara, como sucedió durante los breves años de los estados del bienestar. Hay una estrategia implícita en este conjunto de mundos nuevos que no pasa por los estados-nación, sino por fortalecer y expandir cada iniciativa, en afilar los rasgos antisistémicos y antipatriarcales, y en fortalecer las resistencias.

Un rasgo de madurez de buena parte de estos mundos nuevos consiste en mantener distancias de las instituciones partidarias y estatales, aunque siempre que pueden les exigen apoyo y arrebañan recursos con un ojo puesto en garantizar la sobrevivencia y el otro en mantener la independencia.

En la larga transición en curso, imposible saber si serán décadas o siglos, los mundos nuevos están enfrentando una de las más potentes ofensivas del sistema. Lo que han conseguido hasta ahora nos permite alentar un sereno optimismo.

08
Mar
17

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER Y LUCHA POR SUS DERECHOS; NO A LA VIOLENCIA NI AL FEMINICIDIO

 

07
Mar
17

8 de marzo

Paro #8M: Disculpen las molestias, pero nos siguen matando

 

escribe: Lilián Galán / Diputada FRENTE AMPLIO E-609

Un nuevo 8 de marzo nos encuentra juntos, en un escenario que ojalá implique un punto de inflexión. Lamentablemente nos acostumbramos a llevar la cuenta de muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas: a la fecha en que escribimos este artículo se han registrado 8 muertes desde el comienzo del año. Y esta es la expresión límite de la violencia machista, mucho más sufrimiento queda oculto debajo de esa cifra.

La situación se vuelve acuciante y por tanto se necesita una pluralidad de acciones para enfrentarla. Cuando hablamos de violencia de género debemos ponernos de acuerdo en qué significa para poder tomar “medidas” que no sean solo un paliativo.

La violencia de género es un problema estructural, dado que se asienta en la base de las estructuras sociales, sobre unos cimientos de poder-sumisión establecidos por el patriarcado a lo largo de la Historia.

Esto significa que no se debe a rasgos singulares, concretos y patológicos de un grupo de individuos, sino que tiene rasgos generales organizados de una forma cultural que define las identidades y las relaciones entre los hombres y las mujeres. La violencia contra las mujeres se da en una sociedad que mantiene un sistema de relaciones de género que perpetúa la superioridad de los hombres sobre las mujeres y asigna diferentes atributos, roles y espacios en función del sexo. Es una violencia que, históricamente, se sustenta en unas formas, modos y costumbres culturales que toleran y admiten socialmente que los hombres utilicen la violencia para afianzar su autoridad y mandato.

Esa es su base estructural e ideológica. Pero hay una causa esencial en la violencia de género: el “convencimiento” por parte del hombre de su superioridad y primacía sobre la mujer.

Un hecho es evidente: si no hubiera sido por el trabajo de las mujeres, las condiciones de reproducción de la humanidad habrían tenido otro sustento, o nuestras sociedades no habrían alcanzado el nivel de desarrollo actual. Dicho de otro modo, y utilizando el concepto marxista de extracción de plusvalía, parte de la riqueza acumulada hoy en el mundo surge del trabajo no remunerado aportado por las mujeres a lo largo de generaciones y hasta hoy.

En este sentido, si miramos la realidad de nuestro país vemos que a pesar de que la legislación reconoce iguales derechos, eso no se traduce en un cambio de situación. Como ejemplo, si miramos el mercado laboral, una causa de la peor inserción de las mujeres es la fuerte división social por género del trabajo, que lleva a que los hombres realicen mayor cantidad de horas de trabajo remunerado en el mercado y las mujeres, de trabajo de cuidados en los hogares.

Esto se da así porque se reproduce el modelo de hogar donde el hombre es el proveedor. Más aún, se comprueba que los cargos de jefatura, supervisión o dirección son ejercidos mayoritariamente por varones; por lo tanto, cuando se realiza el corte por género del salario promedio en la mayoría de las empresas se comprueba la existencia de una brecha salarial en detrimento de las mujeres.

Estamos ante realidades y experiencias de vida que vienen desde los orígenes del Estado, y son dicotómicas: mientras a los varones se les vinculó a la ciudadanía activa, a la libertad y a la racionalidad imperantes en lo público, a las mujeres se nos identificó con lo emocional, lo pasivo, la dependencia y su gestión en el espacio privado de lo doméstico.

Pese a esto y gracias a las mujeres que han luchado por visibilizar estas situaciones, la experiencia acumulada sirve para comprender que no es suficiente conseguir el reconocimiento de iguales derechos para ambos géneros, y que para modificar desigualdades estructurales es necesario, entre muchas otras cosas, una legislación basada en acciones afirmativas.

Es así que en este contexto de “emergencia nacional” frente al asesinato de tantas mujeres por ser mujeres, debemos generar tantos hechos políticos como sean necesarios para visibilizar cada vez más el problema.

Creemos que la medida de paro de mujeres es una herramienta que nos permite poner en escenario el problema. Un paro que adquiere carácter de denuncia internacional porque la opresión de nuestro género no conoce de fronteras y se expresa de las más diversas formas en esta sociedad capitalista que reproduce, por su misma lógica de funcionamiento, la relación opresor/oprimido en todos los niveles y ámbitos de relacionamiento humano.

Es AHORA, es hora de Justicia de Género.

06
Mar
17

aborto uruguay …

Pura concepción

 

escribe: Valeria España

 

Un aborto espontáneo terminó con un proceso judicial en el que se cuestionaba la constitucionalidad de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (18.987) y se buscaba, a partir de un cuestionable ejercicio de ponderación por parte de una jueza de primera instancia, colocar por encima del derecho a la salud y la autodeterminación de una mujer los derechos de un embrión y su supuesto padre.

El polémico fallo impulsado por la acción de un hombre desorientado y su abogado desnudó la indefensión en la que podemos quedar atrapados mujeres y hombres en este país por la impericia y la ausencia de imparcialidad de los administradores de justicia. También mostró que la infalibilidad, independencia y objetividad de las sentencias judiciales es un ideal que no siempre se alcanza.

La Asociación de Magistrados respaldó un fallo en el que se asignaba un defensor de oficio a un feto, sustentándose en una interpretación basada en convicciones personales y no en la aplicación de la normativa nacional e internacional vigente. Por si queda duda, esto constituye algo gravísimo en un Estado Constitucional de Derecho como es el nuestro.

Desde que se dio a conocer la sentencia hasta que se supo que ya no había objeto de litigio, tanto objetores como defensores coincidían en que los efectos del fallo podrían generar que un tema que parecía estar saldado democráticamente tuviera que ser definido por la vía judicial. Algo absolutamente indeseable si consideramos que un grupo selecto de jurisconsultos difícilmente lograría incorporar como fundamento de su decisión judicial los derechos en juego y las experiencias de las mujeres que por distintos motivos optan por interrumpir un embarazo.

Este caso nos permite, entre otras cosas, poner en perspectiva cómo una decisión judicial puede desestabilizar la idea que distingue a los tribunales de las legislaturas, al derecho de la política, a la toma de decisiones técnicas de la toma de decisiones democráticas y al imperio de la ley de la tiranía (Duncan, Kennedy, 2013).

A pesar de las transiciones y avances que se han vivido en Uruguay sobre el tema del aborto y su abordaje jurídico en estos días, el tema provocó un fuerte desconcierto y la sensación de estar siempre al filo de un nuevo retroceso.

En algún momento debería quedar dilucidado que la maternidad es inexigible, que pecado no es lo mismo que delito, que las convicciones personales son personales, que el uso del cuerpo de la mujer como recipiente es una forma de tortura, que el embrión no es persona y que jurídicamente la vida se protege al nacer.

Los argumentos sobre la condición de persona del feto basados en el artículo 4 de la Convención Americana no son nuevos, son las viejas narrativas utilizadas por los sectores conservadores y por la intelligentsia “pro vida” en el continente.

A partir de la interpretación del artículo de la Convención Americana que habla de “la protección de la vida, en general, desde la concepción” se ha buscado justificar los modelos prohibicionistas más extremos y obturar los avances legislativos que buscan instalar mecanismos alternativos menos represivos para garantizar la interrupción voluntaria del embarazo.

Paradójicamente, a partir de la interpretación de dicho artículo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Artavia Murillo (un caso vinculado a un fallo de la Corte Constitucional en Costa Rica sobre la prohibición de la fecundación in vitro) precisó que la protección a la vida del concebido no es absoluta, es gradual y progresiva (concepto de protección incremental de la vida), que el embrión no es persona y que el término “en general” es producto de un consenso alcanzado en la década de los 70, época en la que se dejaba que la cuestión del aborto fuera regulada por la legislación interna de los países.

A pesar de la flagrancia de lo ocurrido en este y otros casos, algunos integrantes del Poder Judicial seguirán negando firmemente el componente ideológico de sus decisiones y el grave impacto que estas pueden llegar a tener en la vida de las personas.

Mientras tanto ¿quién se hará responsable de indemnizar por la violencia institucional y mediática vivida a la mujer protagonista de este calvario?




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