Archivo para 20 noviembre 2018



20
Nov
18

el crimen de Hitler contra la humanidad …

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS … 80 AÑOS ATRÁS

escribe: Alberto Grille / revista Caras y Caretas

Nunca he creído en algunos “indicadores” como Latinobarómetro, a los que asigno el mismo papel que a las agencias calificadoras de riesgo, es decir, la de ser empresas privadas al servicio del poder real, que, como sabemos, “es el poder del gran dinero”.

Lo que hacen las calificadoras y el Latinobarómetro es descalificar a los infelices que deben cargar con las crisis -como le ocurrió a Grecia- o crear profecías que se autocumplen, como decir que en Uruguay el valor de la democracia es cada vez menor entre sus ciudadanos.
Yo no creo en estas entelequias tan rimbombantes, y mucho menos creo que sea cierto que, por lo que dicen algunas encuestas, los uruguayos somos cada vez más fachos.
Por el contrario, yo creo que somos un país que conserva una conciencia democrática y que una nueva dictadura no la quieren, me consta, ni siquiera los militares descendientes de aquellos que dieron el último golpe de Estado, que fue llevado adelante, recordemos siempre, por orden e interés de civiles de cuello blanco y corbata, muchos de los cuales actuaban en las “prestigiosas” cámaras empresariales de siempre, en los canales de televisión privados y en el también famoso diario El País, que en estos proyectos neoliberales y liberticidas se anota primero siempre.
Dicho sea de paso, nunca nadie los juzgó y siguen como el caminante de Johnnie Walker, tan campantes.
Pero al margen de esto, es indudable que, como si fuera una “nueva década de los 30”, una sombra se extiende por el vasto mundo: la ultraderecha, la del cuervo que empolla huevos de serpiente.
Es de no creerlo, pero hay manifestaciones distintas en muchos países de Latinoamérica que expresan el crecimiento del odio, la intolerancia y el terror. En Colombia, en medio del llamado Proceso de Paz, los paramilitares eliminan media docena de exguerrilleros o líderes sociales por día; en los enfrentamientos que ha habido en Nicaragua y Venezuela han rociado con gasolina a ciudadanos que se desplazaban por las calles y los prendieron fuego; en Brasil, en las últimas semanas, han golpeado y asesinado a ciudadanos por razones raciales o por su orientación sexual.
Y por casa, surgen algunas cosas a las que hay que poner mucha atención y que no hay que menospreciar. Hace unos días, un grupo de personas -aparentemente jóvenes- atacó cobardemente a una joven transexual en la ciudad de Salto, golpeándola e insultándola ante la indiferencia de los vecinos; el fin de semana pasado ingresaron a radio Canelones y destrozaron los equipos de trasmisión; en estos días le dispararon un tiro a un alto dirigente del Frente Amplio de Canelones, que se desplazaba en bicicleta; también en ese departamento, en las últimas semanas, han atentado contra locales del Partido Comunista.

La conmemoración del 80º aniversario de la Noche de los Cristales Rotos
Siempre hemos reivindicado el ejercicio permanente de la Memoria (así, con mayúsculas) como seña de identidad por parte del pueblo judío.
La noche del 13 de noviembre, en la sede de la Nueva Congregación Israelita, se realizó la solemne la conmemoración del 80º aniversario de la Noche de los Cristales Rotos (en alemán , Kristallnacht), como se denomina históricamente a la serie de bárbaros atentados, que incluyeron rotura de los frentes de los negocios propiedad de ciudadanos judíos, de sus templos religiosos y domicilios, junto con linchamientos y otros ataques salvajes, ocurridos al amparo de la autoridad en la Alemania nazi en la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938. Fue presentada por los responsables nazis como una reacción espontánea de la población tras el asesinato, el 7 de noviembre de 1938, de Ernst vom Rath, funcionario de la Embajada alemana en París, por un joven judío, Herschel Grynzpan, pero las acciones de depredación y asesinato (se contabilizaron al menos 91 muertos, en lo que fue la prefiguración del Holocausto, acaso la mayor vergüenza de la humanidad en los tiempos modernos) fueron ordenados por el führer del Reich, Adolf Hitler, organizados por el ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, y perpetrados por miembros de la Sturmabteilung (SA), la Schutzstaffel (SS) y las Juventudes Hitlerianas, apoyadas por la Gestapo y otras fuerzas de seguridad de la Alemania nazi.
Al menos 91 ciudadanos judíos fueron asesinados durante los ataques y otros 30.000 fueron detenidos y deportados en masa a los campos de concentración de Sachsenhausen, Buchenwald y Dachau. Las casas de la población judía, así como sus hospitales y sus escuelas, fueron saqueadas y destruidas. Más de 1.000 sinagogas fueron quemadas y más de 7.000 comercios propiedad de judíos fueron destruidos o seriamente dañadas.
La Kristallnacht fue seguida por la persecución política y económica masiva a la población judía, y es considerada como parte de la política racial de la Alemania nazi y el comienzo del inicio de la Solución Final y el Holocausto.
Por circunstancias totalmente ajenas a mi voluntad, no pude concurrir a esta ceremonia, sin embargo, escuché las grabaciones de los discursos y vi las fotografías que tomaron los fotógrafos de Caras y Caretas.
En un firme y valeroso discurso, que no vaciló en interpelar a las naciones democráticas que no hicieron nada por evitar la masacre de judíos brindándoles refugio, la presidenta de la organización judía B’nai B’rith filial Uruguay, Dra. Ana Wilenski, manifestó que “hoy estamos aquí para honrar, recordar, preservar la memoria de la gran tragedia de la Shoá [Holocausto], actuar en concordancia al dictado de nuestra conciencia y que el ‘nunca más’ signifique ‘nunca más’, y ser las voces de quienes ya no están físicamente con nosotros”. Señaló: “En el escenario mundial de hoy reviven nacionalismos a ultranza, la xenofobia y la discriminación”.
Señaló Wilenski que “el Holocausto se desarrolló a partir del ascenso al poder del nazismo, en 1933, en Alemania y siguió hasta la finalización de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), período en el cual fueron asesinados más de seis millones de judíos de distintas partes de Europa. Aunque los judíos fueron las víctimas principales, también fueron aniquiladas millones de personas con discapacidades físicas o mentales, pertenecientes a pueblos gitanos, polacos, homosexuales, testigos de Jehová, prisioneros de guerra soviéticos y disidentes políticos, entre otros colectivos, señalados por pertenecer a etnias o nacionalidades definidas como inferiores por los nazis”.
Wilenski concluyó señalando que “debemos trabajar para que el ‘nunca más’ no sea una mera ilusión y sea una efectiva realidad”.

19
Nov
18

Wilson …

JUAN RAÚL FERREIRA: En el partido Nacional NO hay wilsonismo

escribe: Juan Raúl Ferreira / revista Caras y Caretas

Hace bastante más de un año que me desvinculé del Partido Nacional (PN).

La noticia no puede haber tomado por sorpresa a nadie porque en 2009 anuncié que votaba por Mujica y, sin hacer proselitismo, voté por el Dr. Vázquez en la última elección.

En todo ese proceso, la distancia con el PN solamente se agrandaba.

¿Por qué se dio esto? Cada uno lo verá a su manera. Yo no suelo responder a los destemples de quienes integraron el partido al que dediqué 52 años de mi vida, algunos trágicos por que cambiaron. Mucho menos tratarlos de traidores, como conmigo hacen dirigentes y militantes de dicha colectividad.
Un tema de fondo, que se ha venido tornando debate político, es el desplazamiento, en el debate del intercambio, de ideas, por la descalificación, el insulto, la amenaza y el agravio al que no piensa igual. Es muy difícil, para la vida que me tocó tener, aceptar que esto ocurra en el PN.
Cuando regresó, ¿sería traidor al lema PN? En el 54 mi padre militaba en la lista 400. De ella se fueron al Partido Comunista y al Fidel tres entrañables amigos: Paco Espínola, Luis Pedro Bonavita y Luis Soares de Netto. Papá no quedó contento. Con Paco recuerdo discusiones en las que para mí no era el gran escritor y filósofo uruguayo, sino un amigo de mi padre y autor de Saltoncito, mi libro de cabecera.
Pero ¿pelearse? Jamás. Cuando murieron, enterró a quienes siempre fueron sus amigos. ¿Hoy existiría algo así en el PN? No. Ergo, yo tengo derecho a cambiar, sobre todo cuando el mundo ha cambiado tanto. Pero creo que en este caso el que más cambió fue el PN. Y en la dirección imaginable más distante de Wilson.
Veamos algunas preguntas que me hacen, periodistas para informar, dirigentes del Partido Nacional para confundir y militantes (que no militan, es el nombre dado a los candidatos a pases en comisión). En la redes, ni contesto. Pero hoy lo haré.
“¿Es un traición al wilsonismo dejar el lema?”.
Estaríamos ante la curiosa situación de que el primer traidor al wilsonismo fue Wilson, quien ejerció su primer voto por Quijano y ya desde el golpe de Terra con el herrerismo, en el 33, dejó el lema PN hasta el 54.
“¿Es un traidor quien cambia de partido?”.
No si siente que el partido en el que milita dejó de ser lo que era y de representar lo que representaba. De hecho, el PN llevó tres legisladores del Frente Amplio (FA) a sus filas a cambio de suplencias y titularidades y no los considera traidores. No vale usar un argumento tan fuerte para un lado y usarlo al revés para el otro: doble discurso.
“¿Es cierto lo que dice el PN, que usted se vendió?”.
Para que haya venta debe de haber pago. Yo no me vendería luego de sufrido lo sufrido. Pero tengo esta suerte: la ley que crea el Inddhh, del que fui director hasta el 1º de setiembre, prohíbe por tres años ocupar cargos de confianza y ser candidato en las elecciones.
Vale decir que cada vez que, Gandini a la cabeza, se me acusa de haberme vendido, o sabe que miente o no sabe que la ley que votó me hace, además de la ética, jurídicamente invendible.
“¿Se arrepintió del abandono del PN?”.
Por el contrario; hoy la situación es peor que cuando me fui. En un seminario sobre la CIDE, un académico cercano al PN describió los proyectos de Wilson -considerados internacionalmente como uno de los más serios intentos progresistas de cambio de las estructuras sociales del país- como el “estribo” de la política neoliberal de la dictadura. La senadora Alonso recibió con algarabía y loas de democracia al presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, racista, homofóbico, admirador de la dictadura y la tortura, que ya está hablando de ilegalidad de partidos. Se presenta el naufragado plan económico de Macri como el Uruguay con el que debemos soñar.
“¿Cómo se siente en el FA? ¿Ahí hay un espacio wilsonista?”.
En al PN no lo hay. El wilsonismo es progresismo. Entonces, la pregunta es al revés: ¿dónde está el progresismo? En el FA, con sus aciertos y errores, que debemos asumir y mejorar entre todos.
“¿Y cómo se siente?”.
Es doloroso dejar lo que fue el hogar propio durante 52 años, lo que los actuales líderes del PN destruyeron. Pero feliz. Libre. Y luchando por lo que creo y no lo que resuelven cuatro a puertas cerradas. Estoy recorriendo el país pueblo por pueblo, sabiendo que no tengo nada más que mi serenidad de conciencia en juego.

18
Nov
18

la corrupción …

LA DERECHA BLANCA FESTEJA EL TRIUNFO DEL FASCISTA BOLSONARO Y DEL EMBUSTERO NEOLIBERAL DE MACRI

La corrupción en la agenda pública y el debate político en la contienda electoral

 escribe: Gustavo Buquet / La Diaria 

Previo al triunfo de Bolsonaro, Edgardo Novick sacó un suelto de prensa que decía: “Primero se terminaron las mentiras de los Kirchner, hoy le toca al PT [Partido de los Trabajadores] en Brasil, y el año que viene le toca al Frente Amplio en Uruguay…Las mentiras de la izquierda corrupta se agotaron”; algo parecido declaró la senadora Verónica Alonso una vez conocidos los resultados de las elecciones de Brasil: “El pueblo brasileño dio una cachetada contra políticos corruptos e ineptos, y en poco tiempo esa cachetada se dará en Uruguay”.
Obvio que es inaceptable que cualquier integrante de un partido político, máxime si ocupa un cargo público, sea corrupto. Pero la corrupción no es de izquierda ni de derecha. No ha habido partido político que haya gobernado en Uruguay –incluido el Partido Nacional–, o a escala regional, que no haya sido salpicado por casos de corrupción.
En cualquier caso, es importante diferenciar la corrupción como algo excepcional de aquella que es institucionalizada. En los países en que la corrupción todavía es algo excepcional, siguen funcionando los controles parlamentarios, los organismos anticorrupción y la justicia.
Para casos de corrupción institucionalizada, se podrían poner como ejemplos, aunque reconociendo diferencias entre ellos, a Brasil y Argentina. Países en donde la corrupción tiene décadas y se ha generalizado a todo el sistema político, incluso en la justicia. En estos países, altos cargos de la administración pública actúan de forma coordinada con bandas criminales o empresarios, permitiendo impunemente la violencia generalizada, el enriquecimiento ilícito y la financiación ilegal de partidos políticos.
Además, plantear la corrupción como único elemento que explica el cambio de gobierno, y que puede, como en el caso de Brasil, ocasionar el apoyo a un discurso antidemocrático es, por lo menos, sesgado. Y en este planteo caen tanto analistas de izquierda como de derecha. Por ejemplo, Manuel Castells afirma: “Sin embargo, fueron los escándalos de corrupción, publicitados por los grandes medios, los que hundieron al PT, y al propio Lula, en la mente de los ciudadanos […]”.1
Lula, sin embargo, preso desde abril de 2018, en agosto tenía una intención de voto del 39%,2 y Bolsonaro de 21%.3 Luego, la historia conocida, Haddad comenzó con 4% de intención de voto, llegó a tener una votación de 30% en la primera vuelta y de 45% en la segunda. El PT no redujo sus votos sustantivamente, mientras que los partidos de centro y de derecha como el PMDB y PSDB redujeron a la mitad sus bancadas parlamentarias. Es evidente que dada esta información, no se puede explicar el triunfo de Bolsonaro solamente por la corrupción del PT.
La corrupción como elemento de debate que domina la agenda pública, y sobre todo mediática, no hace más que omitir elementos esenciales sobre los avances y retrocesos que han registrado los países según los distintos gobiernos.
Por ejemplo, el principal compromiso de la campaña de Mauricio Macri fue “pobreza cero” y “transparencia para unir a todos los argentinos”. Los resultados de su gobierno son conocidos: aumento de la pobreza, del desempleo, reducción del salario real, inestabilidad económica, y una concentración del ingreso y de la riqueza sin precedentes en un período tan corto de gobierno.4
En relación a la transparencia, el gobierno de Macri se vio salpicado desde el inicio. Empresas offshore en propiedad del presidente; María Eugenia Vidal cuestionada por financiamiento ilegal de su campaña electoral; el ex presidente del Banco Central, Luis Caputo, por enriquecimiento ilícito; el actual ministro de Trabajo, Jorge Triaca, por contrariar el código de ética de la función pública.
En Brasil todavía no comenzó a gobernar Bolsonaro, pero sabemos que la política económica no se diferenciará mucho de la de Temer. Su reforma laboral provocó la caída del salario real e incrementó la pobreza.5 En relación a la transparencia, Temer tiene cuatro causas abiertas en la Justicia que el Parlamento ha impedido investigar, con los votos, entre otros, de los diputados del PSL, el partido que llevó a la presidencia a Bolsonaro. Esto tampoco está en las agendas mediáticas, ni en Uruguay ni en países de la región.
Si la derecha uruguaya festeja tanto los triunfos de Macri y Bolsonaro, no deberían hablar de la corrupción sólo de los partidos que han perdido las elecciones, sino también de los que las han ganado. Además se debería de hablar de los resultados que han tenido esos gobiernos; resultados que influyen en el bienestar de la población, los derechos fundamentales de las personas y la calidad de la democracia, y sus instituciones. Si el tema de la corrupción domina la agenda de la contienda electoral, por cómo se ha trasmitido este tema por la oposición y por los medios, el debate va a girar entre posverdades y fake news, y no sobre realidades.

Gustavo Buquet es economista y doctor en Comunicación
17
Nov
18

los pueblos articulando …

Tareas concretas que pueden ayudar a articular a la gran mayoría del pueblo

escribe: Marta Harnecker / Rebelión

1. En otro articulo ya señalé que el proceso de articulación de los diferentes sectores sociales para configurar un bloque hegemónico de la izquierda se facilita si somos capaces de proponer tareas concretas y limitadas, que prioricen los puntos de convergencia-
2. A continuación proponemos algunas de estas posibles tareas usando la experiencia de América Latina.
1) Levantar una Plataforma de Acumulación para el período
3. Sería importante poder elaborar, como ya dijimos, un “programa positivo de acción” o “plataforma de acumulación” para dicha coyuntura con la que amplios sectores de la sociedad puedan sentir identificados y que cumpla el papel de instrumento aglutinador de todos los “perdedores” y perjudicados por el modelo neoliberal.
4. Por lo tanto, esa plataforma de lucha tiene que contener los temas que sean capaces de convocar a toda esa gente.
5. Si nuestro programa de acción es una plataforma muy radical, muchos sectores se van a asustar, y van a marginarse de esa lucha, y en lugar de sumar gente vamos a restar.
6. Eso es importante, porque a veces creemos que somos más revolucionarios mientras más radicales son nuestras posiciones. Y eso produce un efecto contrario, porque no nos permite ganar a todas las fuerzas que nos permitirán alcanzar nuestros objetivos de lucha. Hemos comprendido que la radicalidad no está en hacer las acciones más radicales ni usar los conceptos más radicales, sino en ser capaces de crear espacios de encuentro y de lucha para amplios sectores; porque constatar que somos muchos los que estamos en la misma lucha es lo que nos hace fuertes, es lo que nos radicaliza.
7. Concordamos con Enrique Rubio en que una plataforma de este tipo permitiría desplegar un conjunto de alianzas inéditas para conformar un “gran bloque social de oposición, frenar el desarrollo del proyecto neoliberal, ofrecer alternativas concretas para el presente, aglutinar a la oposición social y dejar disponible un ancho canal para su expresión política”.
8. Considero que esta plataforma debería ser elaborada con la participación de todos los que se sientan llamados a hacerlo. Coincido con el investigador chileno, Rafael Agacino, en que “el ejercicio democrático de elaboración de política, de construcción de consensos en torno a las demandas populares” es muy importante. “Se trata —como él dice— de abrir espacios para la política desde abajo, de estimular el más elemental acto de comunicar anhelos cara a cara, y de ahí avanzar al procesamiento social de los intereses diversos, congeniando inteligencias y aunando voluntades en torno a los derechos generales de todos los que vivimos del esfuerzo propio.”
9. Esta plataforma amplia no debe confundirse con el programa del instrumento político. Este debe desarrollar con mayor profundidad la meta a alcanzar y el camino a seguir.
2) Crear espacios puntuales de convergencia
10. Deberíamos tratar de crear espacios de encuentro o de convergencia de luchas antineoliberales puntuales en los que, salvaguardando la especificidad de cada actor social o político, se puedan asumir tareas comunes que potencien la lucha para frenar o superar la lógica del sistema y tratar de revertir en lo posible ese proceso.
11. En este sentido, a mi entender, un espacio muy interesante es el de las consultas populares, referéndums o plebiscitos. Estos, cuando son exitosos, además de contribuir a frenar la aplicación de medidas neoliberales, crean espacios para realizar una contrapropaganda ideológica y, sobre todo, permiten movilizar en una tarea concreta de convencimiento y de educación popular casa por casa a tanta gente, entre ellas a los jubilados y tantos jóvenes que están despertando a la política, que quieren contribuir a construir un mundo mejor, que muchas veces no saben cómo hacerlo, y que no se sienten dispuestos a militar en la forma tradicional porque existe en muchos de ellos un rechazo a la política y a los políticos.
12. Aunque los medios de comunicación suelen ser completamente hostiles y tratan de ignorar la existencia de dichas iniciativas, el recorrido hecho por el país en busca de firmas casa por casa ha podido más que el bloqueo informativo por ellos implantado.
13. El punto fuerte de estas campañas ha sido, entonces, el trabajo de base, el mano a mano, el hablar con la gente en sus lugares de residencia y el uso de modestos medios de comunicación, especialmente radios locales, con las que se contaba.
14. Además, ese trabajo casa por casa los lleva a relacionarse directamente con los sectores populares de escasos recursos y sus penosas condiciones de vida. Y no pocos se radicalizan en contacto con tanta miseria.
a) Plebiscito contra las privatizaciones en Uruguay (dic. 1992)
15. En diciembre de 1992 se da una de las primeras luchas exitosas contra el neoliberalismo en América Latina: el poco conocido triunfo del pueblo uruguayo en un plebiscito que deroga la ley que autoriza las privatizaciones de las grandes empresas públicas, aprobada el año anterior.
16. El Frente Amplio emprendió una formidable campaña de propaganda, incluyendo muchos debates por televisión, para explicar en qué consisten las privatizaciones, las razones por las cuales constituyen un peligro, etcétera. Eso hace que al votar la gente esté sabiendo por qué proyecto de país vota. Por ello varios analistas estiman que ésta fue la primera elección moderna que hubo en Uruguay.
17. El referéndum produjo un alineamiento del setenta por ciento de los votantes de la más diversa militancia y tendencia política constituyendo un movimiento de gran potencial político. Esta amplitud en el apoyo se logró gracias a que —luego de grandes discusiones dentro de la dirección del Frente Amplio —se decidió no impugnar toda la ley que contaba con 30 artículos, como las corrientes más radicales lo pedían, sino sólo los cinco medulares referidos a las empresas más estratégicas.
18. Al mismo tiempo, dicha organización política entendió que no bastaba con la campaña comunicacional, que había que hacer también un trabajo capilar, meticuloso, barrio por barrio, y dentro de lo posible casa por casa. En esa tarea contribuyeron significativamente los jubilados que representan un sector bastante grande de la población de Uruguay.
19. Dos años después, en 1994 el gobierno pretendió hacer aprobar por plebiscito una ley que pretendía modificar la Constitución de la República facilitando el avance neoliberal. Una de las fuerzas que se opuso, y que hizo un trabajo de base tremendo especialmente en el interior del país, fueron nuevamente los jubilados, sector social severamente afectado por la privatización del sistema de seguridad social. Una cantidad de viejos y excelentes dirigentes sindicales lograron crear la Organización Nacional de Jubilados que se puso en pie de combate y comenzó a movilizarse a lo largo y ancho del país Y como todos sus militantes eran jubilados disponían de todo el día para militar
b) Consulta popular contra el ALCA
20. A fines del 2001 surgió una iniciativa que tomó una dimensión continental: la realización de una Campaña contra el ALCA.
§ Ecuador
21. En Ecuador se realizaron las primeras reuniones. La Campaña contra el ALCA fue acordada el 8 de diciembre del 2001, por el Capítulo Ecuador del Foro Social Mundial (FSM), estableciéndose esta Campaña como un espacio de encuentro para compartir iniciativas, socializar información, propiciar colaboraciones, definir ejes básicos comunes y generar acciones y propuestas en conjunto. Adopta un carácter descentralizado con un punto de enlace y facilitación, la Secretaría Operativa, de cuyo funcionamiento se encarga a la CONAIE.

22. El día 31 de octubre —luego de diversos preparativo— se realiza la Toma Simbólica de Quito. Una marcha diversa y multicolor, que congregó cerca de 15 mil personas en las calles de la capital, constituyó la principal expresión de protesta en contra del ALCA durante las Jornadas en Quito. Participaron indígenas, campesinos, afrodescendientes, mujeres, gays, jóvenes, ecologistas, pequeños productores, sindicalistas, estudiantes e intelectuales de diversos países, al igual que personalidades como el Premio Nóbel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel y el dirigente boliviano, Evo Morales.
23. Este consulta es importante por la sensibilización pública que despliega ya que durante el recorrido establece reuniones cara a cara con la gente, asegurándose su propia continuidad por la solidaridad recibida a lo largo del camino.
§ Brasil
24. Dentro de este contexto se lanza en Brasil en septiembre de 2002, un Plebiscito Nacional contra el Alca organizado por la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil y el Consejo Nacional de Iglesias Cristianas.
25. Este referendo informal movilizó un considerable número de movimientos populares y algunas entidades partidistas y religiosas. Un gran trabajo educativo y de movilización previo a esta consulta popular fue llevado a cabo por más de 150 mil activistas voluntarios que siguieron cursos de formación y que hicieron un trabajo de base, muchas veces casa a casa, difundiendo los alcances negativos del ALCA.
26. Con esta movilización se logró recoger alrededor de 10 millones de votos de los cuales el 98% fueron en contra el ALCA.
§ La movilización popular es decisiva para los resultados
27. Eventos semejantes, pero de menor magnitud, se realizaron en varios otros países de América latina con una pregunta común: ¿Está usted de acuerdo con que el gobierno suscriba el tratado del área de Libre Comercio de las Américas?
28. Sin duda que este trabajo de concientización popular y de amplia movilización fue muy tomando en cuenta por los gobiernos latinoamericanos para adoptar en 2004 una actitud de rechazo a esta nefasta iniciativa económica del gobierno de los Estados Unidos. Sin la gran participación popular en esta Campaña no se puede entender la derrota del proyecto estratégico del ALCA.
c) Consulta popular realizada por La Causa R en Venezuela
29. La Causa R de Venezuela realizó, por ejemplo, una consulta popular unos meses después del golpe militar fracasado encabezado por el teniente coronel Hugo Chávez y su movimiento bolivariano en febrero de 1992. En esta consulta popular ¾que se hizo colocando urnas en las calles principales de la ciudad¾ se preguntaba al pueblo si estaba de acuerdo con que Carlos Andrés Pérez, entonces presidente de la República, siguiera gobernando. Votaron 500 mil personas, especialmente de la región metropolitana, y el 90% manifestó su opinión en contra de que continuara en el cargo. Ninguna ley avalaba ese tipo de consulta, pero, al mismo tiempo, ninguna ley lo prohibía. La masiva participación de la ciudadanía era ya un hecho político aunque los resultados no fueran reconocidos de por sí. Esta consulta contribuyó a crear una situación política favorable a la destitución del presidente, dando lugar a un acontecimiento político nuevo en el país: la salida del ejercicio de su cargo de un mandatario antes del término de su mandato a pedido del Parlamento para ser juzgado.
d) Consultas zapatistas
30. Otro ejemplo fueron las consultas realizadas por el EZLN en México: la Consulta Nacional por la Paz y la Democracia, realizada por el Movimiento Civil Zapatista en el segundo semestre de 1995 en la que participaron un millón trescientas mil personas: una consulta muy original acerca de varios temas de interés, entre otros, si la organización debería unirse a otras y conformar un frente político, o si debía mantenerse como una organización independiente; y la más reciente Consulta Nacional por el Reconocimiento de los Pueblos Indios y por el Fin de la Guerra de Exterminio del 21 de marzo de 1999, en la que se duplicó la participación ciudadana alcanzando cifras cercanas a los tres millones de votantes.
31. Pero las cifras no lo dicen todo, hay otros hechos de mucha significación: por una parte, la capacidad que esta organización tuvo para movilizar a cinco mil zapatistas desde la Selva Lacandona hasta los lugares más remotos del país para realizar encuentros y dialogar con los más variados sectores de la población; por otra, la respuesta de miles de hombres y mujeres anónimos no organizados en partidos que, a lo ancho y largo del país, se preocuparon de realizar las múltiples tareas que conlleva una actividad de ese tipo, desde instalar mesas hasta contar votos, con la sola motivación de apoyar la propuesta zapatista.
e) Creatividad para usar los espacios a-legales
32. Cosas como éstas me hacen pensar que la izquierda suele moverse en la dicotomía entre lo legal y lo ilegal, y no tiene suficientemente en cuenta un sinnúmero de otros espacios ‑que yo denominaría alegales, es decir, aquellos que no entran ni el terreno de lo legal ni en el de lo ilegal, porque no entran en la dicotomía antes señalada. Y que pueden ser aprovechados con gran creatividad para concientizar, movilizar y hacer participar a la población de forma de ir construyendo ese gran bloque social que anteriormente mencionábamos.
33. Por último, creo que para que este instrumento de lucha no se desgaste, estas consultas deben realizarse en un momento oportuno, y es preciso organizarlas muy bien, elegir correctamente los temas y formular muy claramente las preguntas.
3) Deslegitimar el sistema, denunciando sus estructuras y lógicas
34. Es necesario demostrar también la ilegitimidad del sistema, no sólo condenando sus abusos ¾tarea que realizan varias entidades éticas (grupos religiosos, ecológicos, etcétera)¾ sino denunciando las estructuras y lógicas en las que el actual sistema capitalista se sustenta. Esto implica la necesidad de investigarlas con rigurosidad, tarea urgente en la que nuestros intelectuales deberían comprometerse.
4) Transformar algunas experiencias territoriales en escaparates
35. En un momento en que la crisis política y fiscal del estado contemporáneo es indiscutible y en que existe una crisis de legitimidad tanto del estado capitalista como del socialismo burocrático, una de las tareas de importancia estratégica de la izquierda es transformar los gobiernos locales que tiene en sus manos en verdaderos escaparates que demuestren prácticamente la posibilidad de un proyecto político­-social diferente.
36. En un momento en que reina la corrupción, el desvío de recursos, la no transparencia, el clientelismo, es fundamental mostrar que la izquierda posee mecanismos que permiten establecer un control social efectivo sobre la gestión pública.
37. Por otra parte, estos gobiernos pueden contribuir a generar espacios que permitan crear condiciones culturales y políticas para ir avanzando en la organización autónoma de la sociedad, y potenciar así —como dice Isabel Rauber — “la auto constitución de sujetos”, única base sobre la cual se puede construir realmente la sociedad socialista alternativa al capitalismo por la que luchamos.
38. Además, estas experiencias son un terreno ideal para experimentar los límites que les impone el marco global en el que están insertas, y pienso que es muy importante que la izquierda aprenda a hacer una pedagogía de estos límites.
39. Y habría que hacer un esfuerzo por transformar en escaparates no sólo a los gobiernos locales en manos de la izquierda, sino a todos aquellos territorios que la izquierda ha ido conquistando: comunidades rurales, universidades, frentes laborales, estudiantiles, poblacionales, experiencias cooperativas, radios alternativas, etcétera.
40. Estoy convencida de que la llave maestra para acumular fuerzas hoy es lograr movilizarse al más amplio espectro de sectores sociales en torno a un objetivo común. Somos muchos más pero eso no basta para triunfar, es necesario organizarse y adquirir conciencia de que otro mundo es posible.

16
Nov
18

américa latina

LAS TURBULENCIAS NUESTRAS

escribe: Emir Sader

Latino América sigue siendo el continente de mayores turbulencias políticas en el mundo porque es el escenario de las más abiertas peleas entre el neoliberalismo y el antineoliberalismo. Porque fue el único continente donde surgieron gobiernos antineoliberales, gobiernos de gran éxito, que han disminuido significativamente las desigualdades en el continente más desigual del mundo, mientras el neoliberalismo ampliaba las desigualdades en las otras regiones del mundo.

Porque fue el continente en el que han surgido los principales líderes de la izquierda en el siglo XXI, entre ellos, Hugo Chávez, Lula, Néstor y Cristina Kirchner, Pepe Mujica, Evo Morales, Rafael Correa. Es la única región que alcanzó a construir procesos de integración regional alternativos a los tratados de libre comercio con Estados Unidos (EEUU).
Por todo ello, Latinoamérica fue y sigue siendo el continente de mas enfrentamientos, en el que varios de los mismos gobernantes que lideraron los proyectos de superación del neoliberalismo son atacados furiosamente por la derecha, no con contraposición de propuestas de gobiernos, sino con su criminalización, con procesos en contra de ellos, con su condena y con su prisión. Procedimientos que se han vuelto condición para que la derecha vuelva al gobierno y pueda retomar el modelo neoliberal, modelo fracasado y que ha producido tantos resultados negativos para nuestros pueblos, nuestros países, nuestras democracia, nuestra soberanía.
Es donde se concentra, por todo ello, la nueva estrategia imperialista, la guerra híbrida, que combina la judicialización de la política, con sus mecanismos de lawfare, con la guerra mediática, con las fake news difundidas por robots, para impedir la libre expresión de la ciudadanía a través de las elecciones. Como resultado, la criminalización de los principales liderazgos populares del continente, entre ellos, Lula, Cristina Kirchner, Rafael Correa, Jaime Petro.
Donde no hay riesgo para el modelo neoliberal, hay relativa estabilidad política, se suceden distintos partidos, que preservan ese modelo, solamente con matices distintos. Donde no hay liderazgos que desafían los intereses del capital financiero, donde no ponen en práctica políticas que enfrentan a las desigualdades sociales, no hay turbulencias políticas.

Latinoamérica ha tenido los principales gobiernos de este siglo y es también el continente donde se concentra la contraofensiva conservadora. Por ello Lula está preso, se amenaza con lo mismo a Cristina, Rafael Correa se ve obligado a pedir asilo en Bélgica, se intenta quitar el mandato a Petro e impedir que vuelva a ser candidato a la presidencia de Colombia.
Los gobiernos de derecha no logran estabilizar los países donde han vuelto a gobernar, ni Macri en Argentina, ni Temer en Brasil. De Piñera y de Duque tampoco se puede esperar gobiernos estables, con gran apoyo popular y de largo aliento. El gobierno de Perú ya es un gobierno inestable, con sustitución de presidente elegido.
Latinoamérica es el continente donde la lucha se clases encuentra su auge en el mundo. Porque aun derrotada, la izquierda tiene capacidad de resistencia, de liderar el movimiento popular en la lucha por sus intereses. Por ello es que Latinoamérica seguirá siendo una región de turbulencias. Es donde siguen dándose las más grandes disputas entre derecha e izquierda, entre fuerzas neoliberales y antineoliberales.

¿Cómo será Brasil si el mejor presidente de su historia fue impedido de ser elegido en primera vuelta y, en su lugar, está un político de extrema derecha, que se valió de todo tipo de ilegalidad para elegirse? ¿Qué grado de legitimidad tendrá su gobierno, qué grado de estabilidad podría tener un gobierno encabezado por alguien desequilibrado, que cree que puede hacer lo que le da en gana? Brasil no será un país estable, ni de paz social ni de prestigio internacional.
¿Cómo Argentina podrá decidir su futuro el próximo año si se pretende quitar la posibilidad a Cristina ser candidata? ¿Cómo Ecuador podrá recuperarse de su crisis actual sin contar con Rafael Correa, el mejor presidente que el país ya ha tenido? ¿Qué será de la democracia colombiana si el principal líder opositor es impedido de ser candidato?
¿Qué será de América Latina si siguen gobiernos que profundizan la recesión y el desempleo y la guerra híbrida que trata de impedir que gobiernos que pueden retomar el crecimiento económico con distribución de renta vuelvan a dirigir los países?

Es un futuro abierto. El modelo neoliberal condena a los gobiernos de derecha al fracaso. Los gobiernos de izquierda tendrán que superar la nueva estrategia del imperialismo, encontrar las formas de enfrentar la judicialización de la política y el uso de internet de forma terrorista. Después de una primera década del siglo XXI positiva, Latinoamérica enfrenta una segunda década de duros enfrentamientos entre derecha e izquierda. Cómo llegará el continente a fines de esta década es todavía una desenlace abierto.

15
Nov
18

el fascismo

LA DERECHA RECURRE SIN ESCRÚPULOS A SU ÚLTIMO ÁS, EL FASCISMO

El país de las cosas insólitas que asustan
 

escribe: Eric Nepomuceno / Página 12

El diez de diciembre es el Día Internacional de los Derechos Humanos. Y precisamente ese sábado el Tribunal Superior Electoral entregará al capitán retirado del Ejército Jair Bolsonaro su diploma de presidente electo. La tradición indica que esa entrega ocurra los 19 de diciembre de cada año electoral. Pero Bolsonaro pasará por una cirugía para retirada de la bolsa de colostomía el lunes, y por eso la anticipación.

¿Cuál la ironía, dónde lo insólito?

Que en el Día Internacional de los Derechos Humanos se entregue el diploma de presidente a un ultraderechista que defiende la dictadura que se impuso entre 1964 y 1985, que tiene como ídolo a uno de los símbolos más perversos y abyectos de la tortura que era práctica cotidiana de aquél régimen despreciable. Un fulano que dijo a una colega de la Cámara de Diputados “no te violo porque no te lo merecés”, que aseguró –limpiamente, si es que existe algo de limpio en semejante figura– que prefería tener un hijo muerto que a uno homosexual, que desprecia los negros, que cree sinceramente en la inferioridad de las mujeres frente a los machos-muy-machos. Un troglodita que defiende que cada ciudadano tenga un arma, que advirtió que bajo su gobierno ‘los marginales rojos’ podrán elegir entre el exilio o la cárcel, que dijo que no irá tolerar el terrorismo de los movimientos sociales, que prometió acabar con el “activismo”, que mintió como quien respira a lo largo y a lo ancho de la campaña electoral que lo transformó en el futuro presidente de este país arruinado, que defiende ardorosamente que los trabajadores tengan “menos derechos para tener más empleos”. En fin, una bestia troglodita recibe en el Día Internacional de los Derechos Humanos que él repudia, su diploma de presidente.
Desde la victoria del domingo 28 de octubre pasaron trece días. Y si hace casi un siglo –99 años– John Reed escribió su impactante Diez días que conmovieron al mundo, es perfectamente posible asegurar que en ese breve periodo entre su victoria y ser diplomado presidente pasaron trece días que estremecieron a Brasil.

Por más esfuerzo de memoria, difícilmente será posible encontrar otro recién electo que antes siquiera de asumir el derecho de sentarse en el sillón presidencial se haya rodeado de semejante manojo de mediocridades y haya propiciado al respetable público, por cuenta propia y también por el grupo que lo acompaña, semejante cantidad de absurdos, incoherencias, cambios drásticos de opinión y, principalmente, ridiculeces.
A lo largo de casi treinta años como diputado Jair Bolsonaro se hizo conocer por dos características. La primera, su nulidad intelectual y su mediocridad absoluta en términos de labor política. Y la segunda, su agresividad y la capacidad de diseminar odio en cantidades astronómicas.
Es curioso que el mismo diputado de larga e insignificante trayectoria en el Congreso, que hizo de sus tres hijos personalidades igualmente agresivas (uno es diputado nacional, otro provincial, otro concejal), estableciendo una especie de estirpe del odio, que admitió cándidamente recibir subsidio residencial de la Cámara de Diputados pese a ser propietario de un inmueble en Brasilia, que le consiguió un puesto de asesora parlamentaria a la señora que le cuidaba la residencia de veraneo en el litoral de Rio de Janeiro, a más de 1500 kilómetros de Brasilia, pues ahora aparezca como alguien dispuesto a “ir en contra de todo eso que está ahí”, en referencia a sus colegas de décadas.
Brasil no tendrá más un ministerio del Trabajo. O sea, toda la defensa de la legislación laboral, de los derechos que lograron sobrevivir a la masacre impuesta por el gobierno ilegítimo de Michel Temer, el combate al trabajo esclavo, que en su momento llegó a ser considerado referencia mundial, pasan ahora a un segundo plano.
Para el ministerio de Agricultura nombró a una obscura diputada que solo obtuvo alguna luz sobre su figura cuando asumió el combate a cualquier tipo de restricción a los agrotóxicos, diciendo que se trata de algo sano para los productores rurales. Para el superministerio de Economía eligió a un agente del mercado financiero que hizo fortuna especulando y que a cada tres veces que abre la boca dispara cinco estupideces. La última: decir que pretende llamar para socio del estatal Banco do Brasil a nada menos que el Bank of America.
Para completar, entregó lo que será otro superministerio, el de Justicia y Seguridad, a Sergio Moro, el juez de provincias que se hizo el queridito de las clases media idiotizadas por los medios hegemónicos de comunicación, condenó al expresidente Lula da Silva basado exclusivamente en lo que llamó de “convicciones”, sin prueba alguna, y que ahora se transformará de juzgador en carcelero: Bolsonaro prometió que el principal dirigente político de Brasil se va a “pudrir” en la cárcel. Moro es la figura perfecta para la tarea.
Todo eso podría ser un guion de alguna película de humor de tercera, pero es lo que ocurrió en los últimos trece días en Brasil.
Nada mejor en este burdo teatro de absurdos que diplomar a semejante esperpento en el Día Nacional de los Derechos Humanos: Bolsonaro los ignora, a todos y a cada uno.

13
Nov
18

derechos de los colectivos …

LA INTOLERANCIA HACIA LOS COLECTIVOS LGBTI PROMOVIDA POR MISIÓN VIDA DEL PASTOR MÁRQUES, EL DIPUTADO BLANCO DAUSTUGUE Y LA SENADORA VERÓNICA ALONSO, EXCITÓ LA GOLPIZA … EL PARTIDO NACIONAL MIRÓ HACIA UN COSTADO

Salto: la mentira pegó fuerte

La Diaria / Uruguay

Una mujer trans fue agredida brutalmente en Salto, al grito de “ahora vas a cobrar la pensión”. Valeria tiene 40 años; la esperanza de vida promedio de las personas trans. Es la mitad de la esperanza de vida del resto de la población uruguaya, pero parece que quienes la golpearon pensaban que ella es parte de un sector privilegiado. Valeria nació en 1978, y por lo tanto es imposible que reciba la pensión reparatoria a la que hacían referencia los agresores; una pensión que no se otorgará a nadie “por ser trans”, sino a un pequeño grupo de personas que sufrieron graves atropellos durante la dictadura. Son pocas justamente porque, en promedio, las personas trans mueren mucho antes que las demás. Las matan la desigualdad y la discriminación, la violencia y la miseria. Las mata el odio. Muchos de esos cuerpos, además de ser los más vulnerados, son los más golpeados. Detrás de un acto de barbarie nunca hay “razones” valederas, pero en el caso de Salto, además, una causa importante fue la información falsificada sobre la ley integral para personas trans, que se aprobó hace menos de un mes. Mentiras deliberadas que engañaron a muchos, y que tuvieron más eco donde ya estaban el odio y el miedo.

Durante la discusión de ese proyecto se construyó un discurso cargado de falsedades, en las redes sociales y también en las salas de sesiones del Palacio Legislativo. El intento de garantizar derechos básicos y tardías compensaciones para algunas de las personas que peor viven fue presentado como la creación de un injusto privilegio. Algunos de estos avances normativos son, por ahora, sobre todo simbólicos, pero un símbolo puede ser muy poderoso. A veces determina que los verdaderamente privilegiados teman, desnuden su odio y exciten el de otros.
Los cambios culturales cuestan bastante más que la aprobación de leyes. A nuestra sociedad le gusta sentirse solidaria, pero persisten en ella mezquindades que agravan la situación de sectores muy vulnerables; le gusta sentirse igualitaria, pero le cuesta mirarse de cuerpo entero en el espejo. Hay personas a las que muchos prefieren no ver, o a las que prefieren no ver como semejantes, sino como seres anormales, desviados. Seres que no merecen piedad, y mucho menos presuntos privilegios.

A Valeria le dieron una fea paliza en Salto, que está lejos de ser el lugar del país con peores indicadores sociales y culturales. Es, sí, uno de los lugares donde se han desplegado con más fuerza posiciones conservadoras o reaccionarias contra el reconocimiento de nuevos derechos, incluyendo la legalización del aborto. Es probable que quienes golpearon a Valeria sean considerados buenos vecinos, “gente normal”. Hijos sanos del patriarcado, los llama el feminismo. Se ensañaron con un cuerpo que ya estaba muy golpeado, muy marcado. Cada golpe vino impulsado por las mentiras, el miedo y el odio con el que esos buenos vecinos han sido “normalmente” envenenados.
Hacen falta mucho más que leyes para cambiar la realidad de las personas y desintoxicarnos de tanto veneno. Ganar más libertad y más justicia, para ser más iguales y más distintos.

12
Nov
18

juan raúl ferreira

LOS BLANCOS APLAUDIERON A RABIAR AL FASCISTA BOLSONARO, CUANDO FUE ELECTO PRESIDENTE DE BRASIL

escribe: Juan Raúl Ferreira

El resultado de las elecciones de Brasil nos obliga a hacer algunas reflexiones sobre sus consecuencias. Brasil deberá hacer su examen de conciencia. Y nosotros el nuestro. El domingo, el triunfador dijo que respetaría la Constitución. Eso fue suficiente para que algunos digan “cambió radicalmente” (El País).

En esa línea, entre dirigentes políticos y partidos uruguayos, hubo prudentes, críticos, y otros celebraron con euforia su triunfo. Hay que recordar que las posturas de Bolsonaro las repudia incluso Marie Le Pen, líder del partido neonazi francés.
Recordemos, usando información de la Agencia Alemana de Prensa, diez frases claves:
– “Pinochet debió haber matado más gente”. (Veja)
– “La democracia es una mierda, por eso estoy a favor de la tortura”. (TV abierta)
– “El error de nuestra dictadura fue torturar en vez de matar”. (2016)
– “Las mujeres deben ganar menos cuando están embarazadas”.
– “De tener un hijo homosexual, no lo amaría, preferiría que se muriera”.
– “Tengo cinco hijos. Cuatro varones y por debilidad me salió una mujer”.
– “Veo a dos gays por la calle y los cago a patadas”.
– “Hay sectores sociales que no deben procrear, creo en la infertilización y la pena de muerte”.
– “Un hijo mío no tendría amor por una negra. Los he educado bien”.
– “Si soy presidente, me salgo de la ONU”.
La diplomacia es lo que se dice, cuando y cómo. Su lenguaje es oral, escrito, gestual y de oportunidad.
La voz de los partidos de gobierno facilita, da señales de la relación entre Estados, pero no los compromete. Así fue que logramos, del exilio, los logros diplomáticos. El Partido Nacional (PN) aún reivindica los de Wilson.
Ejemplo de diplomacia: Uruguay mandó su saludo formal, pero no la misma noche. Fue formal, frío y sin juicio de valores sobre su contenido. Alta diplomacia. Esta vez Uruguay metió un gol. Ejemplo de no diplomacia: Almagro. Con una misión de observación in situ, felicita al ganador antes de las cifras oficiales, en tono de euforia con juicios favorables a sus “valores democráticos”. Oportunidad perdida, credibilidad seriamente dañada. Prudencia de la ONU. Catástrofe diplomática de algunos dirigentes.
Novick optó apoderarse de ese espacio. Pero Verónica Alonso tuitea: “ La cachetada grande contra los políticos corruptos e ineptos la dio hoy el pueblo brasileño que dijo basta […] En poco tiempo esa misma cachetada la vamos a dar en nuestro país. Celebro el triunfo democrático del presidente electo Bolsonaro”.
¿Qué parte del discurso de Bolsonaro atrae a Alonso? O a lo mejor no es más que igual identidad de fuentes de financiación (fundamentalismo religioso de sectas carismáticas). Pero qué feo leer esto en Uruguay y desde un partido que tuvo el contenido humanitario de otros tiempos.
Ojo con querer legitimarlo por el resultado de las urnas. “El voto es fundamental pero no suficiente en una democracia” (Wilson Ferreira Aldunate, 1986). Las elecciones de la República de Weimar, que terminó por matarla y llevar a Hitler como primer ministro, fue con urnas, como el advenimiento del fascismo en Italia de Mussolini, como la anexión de Austria al III Reich.
Por su lado, el Dr. Larrañaga dice al otro día (primera plana de La Diaria): “Hay que defender a los nacionales de la competencia con los inmigrantes” y reflexiona sobre el tema de los refugiados. Jorge se presenta a las internas como el “ala wilsonista” del PN. Más allá de la ética que Wilson llamaba “comunidad espiritual”, le ruego no olvide que él, mi madre y yo fuimos refugiados más de diez años.
Uruguay ya está pagando el precio. Los trabajadores del gas cumplen hoy 17 días de huelga de hambre y la empresa Compañía del Gas de Montevideo se negó a recibir una delegación de notables que sólo quería ver si podía buscar un pequeño nicho de diálogo. Nada. Uruguay no va a dejar caer sus brazos y se impone un cambio en su matriz productiva que vamos a llevar adelante en menos tiempo y con menor costo que el imaginable. No hace tiempo que recuerdo otro país que mucho tiene que profundizar los cambios y otros, recuperar sus valores y códigos. Decía Gramsci: “Lo nuevo siempre demora en llegar. Lo viejo se niega a aceptar su muerte y en ese claroscuro aparecen los monstruos”.

11
Nov
18

blancos corruptos

EL PARTIDO NACIONAL, TUVO EL GOBIERNO MÁS CORRUPTO DEL URUGUAY MODERNO

Un grave caso de amnesia histórica

escribe: Hugo Acevedo 

La pletórica euforia de la senadora blanca Verónica Alonso celebrando el triunfo electoral del reaccionario Jair Bolsonaro en Brasil -que atribuyó únicamente a la corrupción enquistada en el sistema político del vecino país sin otras eventuales lecturas- admite ciertamente más de una consideración.
La primera reacción que merecen sus reflexiones, que imbrican erróneamente el proceso de deterioro institucional de Brasil a nuestro Uruguay, es, obviamente, de estupor.

En efecto, la precandidata del Partido Nacional, que festejó la derrota del Partido de los Trabajadores, puede ser parangonada con el líder del Partido de la Gente, el ultraderechista Edgardo Novick, quien celebró el éxito de Bolsonaro con talante festivo.
Más grave aun es que Alonso manifieste su alegría por la victoria electoral de un fascista que reniega de la democracia y reivindica a la dictadura y de un confeso misógino, racista y homófobo.
Es tal el odio visceral que la legisladora siente por la izquierda, que no duda en alegrarse por la victoria de alguien que desprecia al sexo femenino, como lo ha manifestado reiteradamente.
Es imposible respetar a una mujer que no respeta ni siquiera su propia condición, con tal de explicitar sus sentimientos adversos hacia el progresismo. Esa circunstancia -que revela un absoluto sinceramiento- la sitúa a la derecha de la propia derecha.
A diferencia de sus compañeros de colectividad -que prefirieron las declaraciones ambiguas y demagógicas- Alonso fue transparente. Se le cayó la careta.
La parlamentaria jugó fuerte también cuando -apenas un día después de su exultante aparición- salió públicamente con tono desafiante, afirmando: “No empecemos a decir que en Uruguay no pasa”, con referencia a eventuales casos de corrupción.
Aunque por cierto no le falta razón, es imposible extrapolar la situación de los dos países, aun considerando el caso del ex vicepresidente Raúl Sendic, procesado por el insólito delito de abuso de funciones por su gestión en Ancap y por el uso indebido de las tarjetas corporativas.
En efecto, las prácticas de corrupción estatal se remontan a 1830 durante la presidencia del fundador del Partido Colorado Fructuoso Rivera, acusado de graves irregularidades durante su gestión.
Por cierto, el amiguismo y el acomodo se proyectaron en el tiempo durante más de un siglo de gobiernos colorados de derecha, en muchos casos en coparticipación o coalición con el Partido Nacional.
Empero, si hay un gobierno que puede ser calificado de groseramente corrupto en la segunda mitad del siglo pasado, es el encabezado por el nacionalista Luis Alberto Lacalle, algo que debería saber o recordar Verónica Alonso, antes de criticar la paja en el ojo ajeno.
Más allá del caso del intendente de Soriano Agustín Bascou, que fue recientemente citado por la Justicia en calidad de indagado bajo la imputación de conjunción entre interés público y privado, del defraudador edil Rodrigo Blás y de otros jefes comunales blancos denunciados por graves irregularidades, clientelismo y nepotismo, la historia del nacionalismo en esta materia es realmente de espanto.
Como se sabe, el año pasado el ex director del Banco de la República por el Partido Nacional Pablo García Pintos se mofó de todos nosotros, cuando reveló que en 2002 -en el epicentro de la devastadora crisis económica y social- gastó más de doce mil dólares con la tarjeta corporativa.
Aun más insólita fue su confesión de que ese dinero fue aportado a su propio partido político, lo cual constituye una gruesa ilegalidad que quedó naturalmente impune.
Como esa es apenas una mera perla de un largo collar de delitos, basta recordar el procesamiento del ex presidente del Banco República, el nacionalista Enrique Braga, por el sonado negociado del Banco Pan de Azúcar.
También fueron procesados el ex secretario de Luis Alberto Lacalle, Daniel Cambón, por estafa, el ex presidente de AFE Rodolfo Flores, encarcelado por un delito continuado de fraude, el ex director de AFE, Iván Coronel, enjuiciado por fraude, el ex presidente del Banco de Seguros del Estado Julio Grenno, procesado por abuso de funciones, el ex intendente de Flores Carlos Mazzullo, procesado por estafa, el ex director del Banco Hipotecario del Uruguay, Jorge Sacchi, procesado por fraude, el ex director de OSE Alberto Casas, enjuiciado por serios ilícitos pero amparado en sus fueros parlamentarios de diputado, el ex intendente de Florida, Andrés Arocena, y el ex intendente de Colonia, Walter Zimmer, ambos procesados por abuso de funciones.
En tanto, quedaron impunes el aberrante escándalo de Focoex y los oscuros negociados de las ventas de los bancos Pan de Azúcar y Comercial, que marcaron auténticos mojones en materia de corrupción en apenas cinco años de gobierno (1990-1995). No queremos imaginarnos qué hubiera sucedido si los blancos gobernaban más tiempo.
Antes de acusar tan exacerbadamente, la senadora Verónica Alonso -que padece amnesia histórica selectiva- debería tener memoria sobre los delitos perpetrados por sus correligionarios.

10
Nov
18

vivir sin miedo …

EL SUSTO DEL “CUCO” Y LA MENTIRA NUEVAMENTE EN LA CAMPAÑA DE LOS BLANCOS

Apuntes críticos sobre la campaña “Vivir sin miedo”

escribe: Federico del Castillo / La Diaria

La semana pasada me paró un tipo en 8 de Octubre y Propios. Me preguntó si quería firmar para vivir sin miedo. Podría haberle planteado un giro existencialista a la pregunta y derivarla hacia una discusión interesante. Pero en realidad me estaba pidiendo una firma para la campaña Vivir sin miedo, la iniciativa que promete terminar con los problemas de seguridad en Uruguay mediante una reforma constitucional de corte punitivo.
No firmé. Pero sí le pedí un folleto, por curiosidad, para conocer la retórica detrás de una serie de medidas sin evidencia sobre su efectividad. En este artículo quisiera examinar algunos de los argumentos que sostienen la campaña, y, al mismo tiempo, plantear algunas reflexiones sobre el riesgo de retroceso que esta supone para nuestro sistema de justicia.
Más allá del Estado penal
Los sistemas de justicia modernos persiguen, al menos, cuatro metas. La primera es la retribución, es decir, la imposición de penas en respuesta a las infracciones a la ley penal para que no queden impunes. La segunda es la incapacitación, que busca privar a quienes cometen delitos de la capacidad de volver a infringir la ley, normalmente mediante la prisión. La tercera meta es la disuasión, que consiste en enviar mensajes a la población orientados a producir temor frente a eventuales castigos en caso de infringir las normas. Finalmente, la rehabilitación, que opera sobre los infractores para remover la motivación de cometer delitos futuros y reintegrarlos a la sociedad.
A partir de los años 70 los gobiernos fueron endureciendo progresivamente sus abordajes hacia los asuntos de justicia y seguridad bajo la promesa de reducir el delito. Así, se consolidó un campo de la seguridad inspirado más en filosofías retributivas que de rehabilitación. La criminología conceptualizó este cambio como un fenómeno cultural de las sociedades occidentales: el pasaje hacia una cultura del control. A pesar de haber fracasado en su promesa de controlar el delito y producido negativas consecuencias sociales, este proyecto de Estado penal continúa presente en los debates sobre seguridad contemporáneos.
La mayoría de los sistemas de justicia contemporáneos han reaccionado a la parálisis retributiva para reducir el delito, apostando a recuperar las funciones de disuasión y rehabilitación. Las estrategias policiales preventivas, o el surgimiento de nuevas formas de abordar asuntos de justicia (justicia restaurativa, abolicionismo y minimalismo penal) son muestras de ello. Estos enfoques cuestionan los supuestos de la cultura del control y están sostenidos por un cuerpo de estudios científicos que han avalado su efectividad.
Argumentaré en este artículo que la campaña Vivir sin miedo se aferra a un proyecto de Estado penal basado en el castigo y la incapacitación, un modelo de administración del sistema de justicia caduco que atenta contra la transparencia del sistema de justicia y contradice buenas prácticas sostenidas por la evidencia empírica.
La promesa del castigo
La campaña Vivir sin miedo promete mejorar las condiciones de seguridad en Uruguay mediante cuatro propuestas. La primera, eliminar beneficios liberatorios a las personas privadas de libertad por una serie de delitos graves. Se argumenta que el sistema de justicia funciona como una “puerta giratoria, que hace que los que delinquen entren y salgan con facilidad del sistema de Justicia y se sientan impunes”.1 La metáfora de la puerta giratoria se utiliza deliberadamente en este caso, pues reaviva el sentimiento de temor de la ciudadanía y reproduce la idea de que las infracciones a la ley resultan impunes en Uruguay.
Esta medida enfatiza el castigo y la incapacitación, y presenta debilidades importantes. Primero, ignora el problema central de la utilización sobredimensionada de la prisión: las cárceles son criminogénicas. Es decir, la experiencia carcelaria suele reproducir trayectorias delictivas en individuos socializados en prisión. Un sistema de justicia que recurra exclusivamente a la prisión como herramienta de castigo corre riesgo de aumentar la reincidencia. Quienes salen de la cárcel sufren el estigma de tener antecedentes penales, y enfrentan obstáculos en su reintegración al mundo laboral, educativo y familiar, todo ello sumado a la ruptura con el mundo exterior que supone la reclusión y a las deficiencias que presentan los programas de rehabilitación. Frente a estas dificultades, no sorprende que muchas de estas personas reincidan.
Por otra parte, la propuesta de eliminar los beneficios liberatorios conlleva un serio problema en términos de convivencia dentro de la cárcel. En muchos casos, la reducción de la pena se obtiene por buena conducta. Lo siguiente es especulativo, pero tiene sentido imaginar los inconvenientes que podría causar la ausencia de incentivos a la buena conducta a la convivencia entre privados de libertad.
La segunda propuesta para vivir sin miedo es la cadena perpetua revisable. Nuevamente, se enfatizan aquí las funciones de retribución e incapacitación del sistema. El proyecto propone que quienes hayan cometido delitos graves “permanezcan 30 años recluidos, y recién ahí, si se demuestra su rehabilitación; recuperarán la libertad”. Un “cuerpo asesor” determinará si la persona penada está o no en condiciones de ser liberada.
Naturalmente, puede aquí esgrimirse un argumento moral en contra de la cadena perpetua, ya que esta viola uno de los principios fundamentales de cualquier sistema de justicia moderno: la necesidad de que el castigo que conlleva un crimen sea proporcional al daño causado. Pero permítanme discutir este argumento desde un punto de vista pragmático –aunque no por ello más válido que el moral–.
Advierto aquí un dilema jurídico relativo a las sentencias indeterminadas. Este tipo de condenas no establecen mínimos y/o máximos de pena, y el sistema judicial se reserva la facultad de finalizar las sentencias. Esto plantea dilemas de transparencia y atenta negativamente contra la justicia, al no existir criterios objetivos para finalizar la condena. Incorporar las sentencias indeterminadas y la posibilidad de la cadena perpetua amenaza los fundamentos democráticos, de transparencia y de proporcionalidad de nuestro sistema de justicia.
Tercero, el proyecto propone habilitar los allanamientos nocturnos. El artículo 11 de nuestra Constitución dice: “El hogar es un sagrado inviolable. De noche nadie podrá entrar en él sin consentimiento de su jefe”. La campaña cuestiona el principio de la inviolabilidad del hogar y propone añadir a este artículo el siguiente texto: “No obstante, la ley podrá regular el allanamiento nocturno, para los casos en que el Juez actuante tenga fundadas sospechas que se están cometiendo delitos”.
Pretender combatir el tráfico de drogas mediante allanamientos nocturnos es una postura ingenua e inefectiva. Las intervenciones que han resultado más efectivas sobre el mercado ilegal de drogas han sido intersectoriales (policiales, pero también de organismos de protección social) y han operado de forma continua y focalizada por largos períodos de tiempo. La campaña Vivir sin miedo ignora las características de estas intervenciones, y propone abordar el narcotráfico aumentando la discrecionalidad policial y judicial sin establecer criterios de contralor (el único es la subjetividad de un juez), exponiéndonos a vivir con miedo a que la Policía ingrese a nuestro domicilio durante la noche.
Finalmente, el proyecto prevé incorporar al Ejército a tareas de seguridad pública. Se argumenta que “esto es mejor, más efectivo, más rápido y más económico que formar de cero un nuevo policía”. Esta propuesta parece más una guiñada a las Fuerzas Armadas que una respuesta racional a nuestros problemas de seguridad.
Por un lado, esto no es “mejor” ni “más efectivo” que tener una Policía moderna y profesional. Desde 2010 funciona en Uruguay la Guardia Republicana (GR), una fuerza preparada para intervenir en situaciones de alto riesgo que tornaría obsoleta la participación de militares en la seguridad pública. En los hechos, la GR interviene, por ejemplo, en el Programa de Alta Dedicación Operativa (PADO), que redujo las rapiñas en las zonas de mayor concentración delictiva. Incorporar al Ejército a tareas policiales sería innecesario e inefectivo, ya que superpondría funciones entre fuerzas de seguridad.
Tampoco es “más rápido y económico que formar de cero un nuevo policía”. Nuestra Policía emprendió hace tres años una reforma educativa que actualizó las currículas de formación, enfatizó la protección de derechos humanos y aumentó las horas de práctica policial. Ello fue posible gracias a una mejor administración de recursos educativos. Crear una guardia militarizada e invertir en su formación, no sería ni “más rápido” ni “más económico” que formar de cero a un nuevo policía. Por el contrario, interrumpiría caprichosamente la reforma educativa policial, e implicaría gastar más tiempo y recursos al superponer objetivos y funciones entre dos ministerios (Interior y Defensa Nacional).
¿Hacia dónde vamos?
En los últimos años, nuestro país emprendió dos reformas trascendentes en materia de justicia penal. Ambas apostaron a fortalecer la disuasión, descongestionar el sistema carcelario y abrir la puerta hacia abordajes basados en la rehabilitación. Si bien aún estamos a medio camino, la tendencia es clara: Uruguay se aleja del Estado penal.
La primera reforma fue policial, y produjo importantes cambios doctrinarios en la Policía Nacional. La reforma desmilitarizó la Policía y la subordinó al gobierno civil. Además, cambió su forma de trabajo reactiva y enfocada en el arresto por una proactiva enfocada en la prevención y disuasión del delito, inspirada en buenas prácticas internacionales. Estos cambios se sostuvieron sobre una serie de transformaciones organizacionales, como la creación de direcciones nacionales bajo la órbita ministerial (civil), el fortalecimiento de la Dirección de la Policía Nacional, y la reestructura de la Jefatura de Policía de Montevideo, por nombrar algunas.
La segunda reforma fue la del Código del Proceso Penal, y consistió en pasar de un modelo inquisitivo a un modelo acusatorio. El antiguo modelo atentaba contra el principio de imparcialidad de la justicia, al encargar al mismo juez la dirección de la investigación criminal y la definición de la sentencia. El nuevo modelo distribuyó estas funciones entre fiscales y jueces, promoviendo la imparcialidad y la transparencia. En la actualidad, la Fiscalía lidera las investigaciones, y los jueces solamente intervienen en la sentencia. En este marco, los fiscales tienen la posibilidad de negociar acuerdos reparatorios y alternativos a la privación de libertad. Además, se ha dejado de abusar de la prisión preventiva, un instituto violatorio de los derechos humanos que aumentaba el número de presos sin condena y congestionaba el sistema.
La propuesta en cuestión nos plantea un giro de 180º en este camino de reformas. De hecho, la consigna de vivir sin miedo nos acerca en realidad a un escenario de temor. Temor a ser victimizado, al basarse exclusivamente en las prisiones como herramienta de castigo y no incorporar un plan de rehabilitación para quienes egresan de la cárcel. Ello supone un sistema incapaz de rehabilitar a quienes egresen de la prisión, y por ello, mayores probabilidades de victimización futura. Temor también a la Policía, al fortalecer sus funciones represivas por encima de la disuasión y la prevención, y al aumentar la discrecionalidad policial sin establecer controles adecuados a su actuación. Este giro punitivo radical, opuesto a la dirección en la que avanzamos, nos acerca a una doctrina inspirada exclusivamente en la retribución y el castigo, cuyas únicas herramientas para controlar el delito son la violencia institucional y la privación de libertad.

Federico del Castillo es antropólogo egresado de la Universidad de la República, y magíster en Criminología por la City University of New York.



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