Archivo para 17/02/18

17
Feb
18

uruguay y el frente amplio

 

Un sistema nacional de participación

 

escribe: Camilo Álvarez

 

 

 

La construcción de poder nacional y popular es una de las principales tareas de la etapa y debe ser impulsada desde los distintos frentes y escenarios de lucha.

Esta construcción debe ir atada a reinterpretar y reimpulsar procesos de acumulación estratégica que fueron obturados en los últimos años como producto de una desvinculación clara del Frente Amplio en su tarea de profundizar alianzas sociales y de visualizar los nuevos escenarios de lucha que se están gestando en la sociedad.

Para este caso, entiendo imprescindible convocar y convencer de la importancia de llevar adelante estas tareas desde los espacios que brinda el ejercicio de gobierno. Esto implica pensar la gestión como un campo de la política y no al revés. La gestión no es nunca una actividad neutra, sirve siempre a intereses y opciones políticas. Los modelos que intentan jerarquizar la gestión de gobierno sin vincularla a la política, lo que hacen es construir una mentira y desvalorizar la gestión.

Nos convencimos hace tiempo que la gestión, como actividad es tan importante, que inexorablemente debe estar dentro de la política, porque la política nos proporciona los horizontes y los pisos sobre los cuales tomamos definiciones. Que, para el caso de la izquierda, esas definiciones estarán siempre vinculadas a proteger a los más débiles, al tiempo que generamos escenarios para su desarrollo como sujetos históricos de transformación.

Porque en definitiva, la política es lo que nos permite mirar y trabajar por aquello que hoy parece imposible. Por eso la política es el arte de hacer posible mañana lo que hoy parece imposible. La política es la facultad de los agrupamientos humanos para resolver los problemas de su época. Desvalorizar la política es dar paso a la prepotencia de lo autoritario, a lomos de un empresario, de un ultra-conservador, de un teólogo de la prosperidad, etc.

Es necesario y bueno que se impulsen, desde las políticas públicas, procesos que permitan acercar a los ciudadanos a la tarea de gobernar. Impulsar procesos políticos pedagógicos, que además de dar voz, permitan nutrir sus decisiones con la opinión de quienes son, en definitiva, el motivo fundamental de esas políticas. En estos procesos, siempre hay momentos de formación ciudadana que generan un impacto importante, cuando el ciudadano pasa a ser un actor con relevancia que es escuchado, y protagonista.

Participación como proceso y ejercicio ya no únicamente como dato a medir para realizar sendos informes a organismos financiadores. Participar en medio de un océano cuya corriente invita a lo contrario.

Participación para la autonomía y no para la dependencia, sea del Estado, de una ONG, de la Universidad, de la Iglesia o alguna empresa (valgan las redundancias).

Debemos impulsar como mecanismo de formación ciudadana, de mejorar nuestras democracias y de crear valor ciudadano, valor que mejorará nuestras sociedades y las enriquecerá. Estos mecanismos tienen que ver con abrir las puertas y ventanas de las políticas públicas a que la sociedad opine y participe en su diseño, en su ejecución, en su evaluación.

No se trata de privatizar en manos de grupos u organizaciones sociales, no gubernamentales, etc., la acción del Estado, como ya se intentó en los 90 de la mano de los fondos internacionales de crédito. Se trata de comprender la acción política y gubernamental como una acción constantemente colectiva. No se trata, tampoco, de llenar estadios de fútbol para tomar decisiones a mano alzada, sino de repensar la participación social a la luz de procesos que faciliten escuchar y acercar la gente a los procesos de toma de decisión.

Una forma de combatir la pobreza es promover una ciudadanía protagónica, en el marco de un nuevo contrato social.

Estamos contra la pobreza, lo hemos manifestado, incluso promovemos la creación de un movimiento contra la pobreza, que no solo implica reconocer objetivamente la situación de un conjunto de personas en la estructura de la sociedad, implica además construir una identidad, un movimiento cultural que desnaturalice el destino que el sistema tenía pensado para ellos. Algunos nos acusan de que hablamos mucho contra la pobreza y poco o nada contra la riqueza. Sobre todo nos llueven estas críticas desde algunos escritorios universitarios.

En verdad, deberíamos decir que precisamos de la riqueza. Sin embargo, los ricos no generan riqueza alguna. Los ricos se apropian de la riqueza que generan los trabajadores. Aunque, es bueno mencionar que hoy, la plata se inventa, se emiten y emiten billetes cuyo único respaldo es nuestra creencia en ellos, nuestra fe. Así las cosas, deberemos esperar las consecuencias del respaldo en oro generado por China en los últimos años.

El ser humano es un animal de vida en colectivo, no está hecho para la soledad. Cuando aparece la soledad aparecen las enfermedades. Y ojo, porque se puede estar solo rodeado de gente…me refiero a esa soledad que no permite ver el otro.

Precisamos “pedagogizar” la política y sobre todo las políticas públicas. Pues, por mejor gestión de gobierno que realicemos, sino logramos conectar con nuestro pueblo, dialogar, permitir la voz, la expresión y el encuentro, caerán en saco roto a la hora del resumen no ya electoral sino ciudadano.

Y si bien esta es una tarea fundamental de la fuerza política, tal vez la tarea más importante cuando se está en el gobierno. Me refiero a la tarea de estar los más cerca y próximo posible de los sectores sociales que pretendemos representar, sin suplantar.

Es tiempo de pensar en la creación de un Sistema Nacional de Participación, que acompañe los impulsos generados con la ley de descentralización y participación ciudadana. Además de vincular otras políticas públicas que promueven la participación, sin embargo siempre de manera fragmentaria y nunca sistémica. Que pueda apoyar los procesos participativos y hacerlos cada vez más fuertes. Implica sobre todo construir capacidades para no terminar inculpando equivocadamente.

Hoy tenemos representantes de trabajadores participando en varios organismos públicos, tenemos leyes que establecen la participación para otras acciones de la política pública. No estamos diciendo que el PIT-CNT participe en el Directorio del Banco Central (ya vendrá ese día). Sin embargo, precisamos dar un salto en la forma, el alcance y las posibilidades que tiene el impulso de la participación desde las políticas públicas. Que claramente refleja solo una parte del tremendo movimiento social, comunitario y cultural que existe en nuestro país más allá de la gestión de gobierno.

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