04
Jun
17

Germán araújo

José Germán Araujo

escribe: Jorge Pasculli

 

“¡Qué tal amigos!”. Así comenzaba Germán su espacio diario, “Diario 30”, en CX La Radio, durante los últimos años de la dictadura. Para los veteranos su sola mención revive años muy duros pero que desde su sintonía nos encontraba unidos, resistiendo, alimentando la esperanza y el coraje de luchar -con inteligencia y creatividad- como mejor se pudiera.

Para los más jóvenes es necesario precisar que existía total censura de prensa, de libertades y que la represión seguía encarcelando ciudadanas y ciudadanos que se opusieran al régimen de facto y sus acciones. No sólo había miles de ciudadanos presos, otros tantos obligados a exilarse, decenas de desaparecidos, sino también proscriptos, al igual que sindicatos, gremios, artistas, libros y canciones…Los que tuvimos la suerte de permanecer “sueltos” estábamos “inxiliados”.

No existían celulares, ni internet ni redes sociales, por lo que lo poco que se podía hacer era clandestino y bajo un riesgo muy grande. Igual hubo resistencia. El ingenio popular se las arregló para expresarse de mil maneras. La más extendida fue hacer vivo el himno de los uruguayos y remarcar el “Tiranos temblad” con toda el alma, cada vez que se ejecutaba públicamente.

Un petiso cabezón y corajudo

Germán nació el 2 de setiembre de 1933 en Aires Puros. Descendiente de Basilio Araújo, uno de los 33 orientales de la Cruzada Libertadora, como bien recuerda el libro sobre él de Miguel Aguirre Bayley, editado en 2009. Educado en un hogar católico, enseñó catecismo desde los siete años. Fue militante de la Unión Cívica, trabajador social incansable, “un muchacho de muy buenas intenciones”, según el recuerdo del Pepe Sasía, compañero y vecino.

Muy joven inició su tarea en el periodismo y ya con un trecho recorrido decide abandonar Canal 12, donde había llegado a máximas responsabilidades, para con un grupo de periodistas iniciar la utopía de CX 30 La Radio, en 1975. Germán trabajaba las 24 horas para mantener la radio.

No sólo para evitar caer en “infantilismos” que facilitaran la clausura, sino para sostenerla económicamente ya que a pesar de ser la tercera radio en audiencia, de recibir varios premios internacionales, las empresas y las agencias de publicidad no se animaban a anunciar allí por miedo a represalias.

Fue así, por ejemplo, que en 1979 llegó a juntar 82.000 cartas de oyentes certificadas que decían “Yo escucho CX 30 La radio” con todos sus datos correspondientes, como denuncia al bloqueo económico a la emisora.

“La vieja y querida cantora”

Es que la radio -como medio- se escuchaba muchísimo en aquellas épocas. Y si bien los demás medios ignoraban a CX 30, el “boca a boca” la convirtió en cita obligada para escuchar lo que se podía decir, la mayoría de las veces en entrelíneas. Decenas de periodistas participábamos de la programación. No sólo era nuestro laburo, era nuestra militancia, por lo que no sólo le dábamos muchas más horas de lo que correspondía sino que además le poníamos el alma y hasta nuestra seguridad personal. Además de detenciones, acoso, amenazas, varios de ellos debieron irse al exilio y dejar sus programas, como Imilce Viñas y Pepe Vázquez, Milton Schinca, Mario Nelson Santos, entre otros.

El plebiscito del 80

La Radio se fue convirtiendo rápidamente en un hervidero de entusiasmo, de ida y vuelta con la gente, con los sindicatos que comenzaban a reagruparse, con las organizaciones sociales, con los estudiantes, con los nuevos artistas que iban emergiendo y empezando a decir lo que a los que estaban proscriptos no nos permitían escuchar. Los ciudadanos ya no estábamos solos, nos unía una radio.

Y no era sólo lo que escuchábamos sino el sentir que éramos miles y miles los que cada vez más estábamos al otro lado del receptor. Por eso no es increíble lo de las 82.000 cartas firmadas. Por eso no fue increíble que miles de personas participásemos en una cadena humana por todo el país que controló que no hubiera fraude en el plebiscito del 80, cuando por voto obligatorio se presionó a la población a votar por SÍ a una reforma constitucional que legalizaba y eternizaba la dictadura.

CX 30 no sólo hizo todo lo que pudo para despertar la conciencia ciudadana sino para afirmar y demostrar que debía y podía decir NO en los hechos. Sin teléfonos celulares, miles de uruguayas y uruguayos se las arreglaron para seguir de cerca cada circuito y en una cadena clandestina enviar los resultados a la radio.

A medianoche ya se tenía la certeza de que había ganado el NO. A pesar de que estaba prohibido dar cualquier información sobre resultados hasta que el Ministerio del Interior lo comunicase oficialmente, Germán salió al aire con firmeza y calma y adelantó que se había conseguido algo muy importante para nuestro pueblo, pero que NO era conveniente salir a la calle a festejar y remarcaba el “NO era conveniente…”.

Una radio de puertas abiertas

La radio trasmitía en vivo todo acontecimiento social y cultural que reflejara aquella resistencia pacífica, algo en lo que Germán insistía. Sus editoriales en “Diario 30” eran una muy clara y didáctica forma de decir sin decir. Pero además era emotivo, tenía un gran temperamento y agallas como para contagiar su lucha y optimismo.

Y si bien la mayoría de los que participábamos éramos de izquierda, nunca hubo sectarismos de ningún tipo. Por la radio pasaban todos los que estaban contra la dictadura, fueran del partido que fueran. Por obvias razones los que más podían hablar eran dirigentes de los partidos tradicionales que no estuvieran proscriptos.

La Radio fue de todos y para todos y significó un punto de unión y de acción muy fuerte para consolidar la resistencia, cada vez más activa. Paradógicamente, la Radio fue cerrada en ocasión de trasmitir en directo las primeras convenciones de los dos partidos tradicionales permitidas. Germán inició una huelga de hambre y la presión nacional e internacional fue tan grande que la dictadura debió suspender la clausura definitiva por una de 30 días.

Luego de la apertura -al igual que todo ciudadano que siguió su camino político partidario- Germán se volcó a la tarea de senador por el Frente Amplio y dejó la dirección de La Radio. Allí ejerció su banca hasta horas de su fallecimiento, a los 59 años, el 9 de marzo de 1993, tras una larga y dolorosa enfermedad.

Memoria consciente

Nuestro país se ha trazado la determinación de recordar del pasado reciente aquellos actos, gestos y personas que representaron lo que fue la resistencia a la dictadura y la lucha por la libertad de nuestro pueblo. Para tenerlo presente y aprender de lo vivido. En ese marco, miles de personas firmaron la propuesta de que la calle Andes, donde estuvo y sigue estando la radio, desde 18 a la Rambla sur solamente, lleve su nombre, en recuerdo de aquella lucha de todo el pueblo, sin distinción de banderías, a través de CX 30 La Radio como uno de sus puntales.

La Junta Departamental del período pasado no lo aprobó. Ahora, se reflota el pedido. Con un grupo de ciudadanos -sin importar su color partidario- colegas y delegados de APU, nos presentamos hace algunas horas al intendente Daniel Martínez para que la Comuna tome la iniciativa si lo entiende justo y necesario y lo envíe nuevamente a la Junta.

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