Archivo para 4/04/17

04
Abr
17

frente amplio de uruguay

Unidad: primer punto del orden del día

Por: Miguel Aguirre Bayley, Analista

 

En el Frente Amplio, en los estrados o desde el pie, es habitual oír que se hable de Unidad, principio clave incorporado desde su fundación, cuyo objetivo táctico y estratégico establece que debe figurar en el primer punto del orden del día en toda actividad frenteamplista. En los organismos de base, en las coordinadoras, en las departamentales, en las zonales de capital e Interior, en los organismos nacionales y en la bancada parlamentaria.

De raíz a la copa y sin exclusiones, como forma idónea de promover y fortalecer la democracia interna. La base objetiva de la unidad política del Frente Amplio se apoya en la unidad de la clase obrera y trabajadora y el pueblo en su conjunto, en tanto su doble condición de coalición y movimiento representa una de sus principales fortalezas que lo distingue sustantivamente de los partidos tradicionales.

La unidad del Frente Amplio no puede ni debe agotarse en sí misma en un enunciado teórico y convertirse luego en una expresión vacía de contenido o en una abstracción. Muchas veces se recurre a expresiones como “unidad en la diversidad” y “acumulación de fuerzas”, pero sin hacer una valoración de lo que realmente significan y expresan.

Si no se analiza el profundo contenido dialéctico de dichos conceptos, se convertirán en un eslogan y, peor aún, en una entelequia sin retorno. La unidad se afianza y enriquece con la libre confrontación de ideas, en discusiones que pueden ser fermentales, pero sobre la base de un profundo respeto por posiciones discrepantes. Es más, debe hacerse dejando bien claro el frontal rechazo a la práctica de la descalificación hacia quienes, eventualmente, defiendan otras posiciones. O, simplemente, por pensar de otra manera en temas puntuales.

La unidad es tarea de todos los días. En la teoría y en la práctica. Real y no declamada. “La mejor manera de decir es hacer”, aprendimos del insigne Martí. La mayor libertad de crítica estará al servicio del fortalecimiento del Frente. Se trata de una conquista en permanente renovación. Toda alianza o acuerdo, trae consigo lucha ideológica, pero el debate tiene límites en salvaguardia de la unidad. En contrapartida, se traducirá en sectarismo y divisionismo que debilitarán su acción por la aparición del nefasto oportunismo táctico permanente.Sin fisuras. Por las fisuras, incursionará el adversario.

“Las palabras son enanos, los ejemplos son gigantes”, dice un proverbio suizo. Por ello es deber fundamental que representantes del gobierno, dirigentes y voceros frenteamplistas, con la grandeza que les exige su responsabilidad, eviten confrontar públicamente entre sí y eludan realizar declaraciones a los medios de comunicación masiva que se aparten de los principios y definiciones establecidas en los documentos fundacionales del Frente Amplio y en los lineamientos ético-funcionales para la acción política. Esas actuaciones, lejos de contribuir a la defensa de la unidad del Frente Amplio -considerada desde siempre su herramienta más valiosa-, genera descrédito en la opinión pública y desconcierto y preocupación en sus militantes y adherentes.

Las decisiones en los distintos niveles de actuación, no deben pasar necesariamente por la posición de mayorías circunstanciales, sino que deben agotar las gestiones para lograr consenso y fortalecer, en consecuencia, la unidad. A los frenteamplistas de base y más aún a sus dirigentes, incumbe tomar conciencia sobre este gran desafío, asumirlo cabalmente, obrar en consecuencia y ubicarse ante los hechos en una actitud de crítica constructiva que valore y juzgue comportamientos.

El general Seregni, como el profesor Crottogini y el general Licandro, por citar a referentes de enorme relevancia sin actividad partidaria en ningún sector político de la coalición-movimiento, fueron dignísimos ejemplos en la forja de la unidad frenteamplista.

“Los hombres que iniciaron el Frente Amplio tenían la grandeza del momento histórico. No practicaban personalismos, porque cada uno de ellos era una personalidad. No buscaban protagonismos, porque cada uno de ellos era protagonista de la historia. No necesitaban que los promovieran porque ya habían sido promovidos a los primeros niveles de la actuación pública. Cuando miramos aquel 5 de febrero, queremos mirarnos en el espejo de los fundadores”, afirmó Seregni. Expresado sin ambages, sus palabras constituyen una fuerte señal de alto contenido unitario y convocan a una profunda reflexión. Siempre es tiempo de volver la mirada y actuar de acuerdo al legado de los fundadores del Frente Amplio. Ese es el camino correcto.

Unidad para consolidar los avances alcanzados en los dos primeros gobiernos. No se conoce en el mundo político contemporáneo una herramienta mejor que el Frente Amplio. Hay que cuidarla y defenderla, inspirados en el ejemplo de sus fundadores y de quienes sufrieron cárcel, tortura y dieron hasta su propia vida para mantener viva la llama en épocas de oscurantismo. El Frente Amplio ha demostrado que, sobre la base de un programa único, común, es posible reunir a ciudadanos de tiendas políticas muy dispares. Desde marxistas a cristianos. Ese es el sello de garantía para sus gobiernos.

Aún hay mucho, muchísimo por hacer y superarnos. En los gobiernos del Frente Amplio también hay contradicciones y es saludable reconocerlo. Rechazamos de plano el voluntarismo porque no es una teoría filosófica aplicable a un gobierno democrático y popular. Nunca estaremos conformes con los logros obtenidos, porque ello significaría que hemos alcanzado nuestras metas programáticas. Las experiencias de los pueblos, una vez en el gobierno, nos demuestran que no llegaremos nunca a alcanzarlas en plenitud y porque, en definitiva, llegar es detenerse.

La unidad, prioridad excluyente en todos los ámbitos frenteamplistas, es carta de presentación y el único camino eficaz que permitirá corregir errores y afianzar los avances. No existe fórmula mejor que pueda sustituir a la Unidad del Pueblo en su conjunto. Y el Frente Amplio es, esencial y legítimamente, una expresión cultural del pueblo uruguayo.

Haciendo historia

El llamado a la Unidad en las grandes instancias históricas del país por encima de fronteras ideológicas y partidistas (que muchas veces se han visto frustradas) ha sido la réplica precisamente a esas frustraciones.

Revolución de 1811. Por encima de todas las interpretaciones históricas, hay un hecho que prevalece: la unidad que posibilitó la gesta revolucionaria. Bien lo sabía Artigas: “Mi autoridad emana…” No era la unanimidad, era la unión para la conquista de los objetivos e intereses comunes, era la concepción de las Provincias Unidas el ideal federativo artiguista donde la autonomía era tan fuerte como el sentido de la Unidad.

Guerra Grande. En plena lucha, hay quienes desde el Cerrito y desde el recinto amurallado de la Defensa de Montevideo, hay quienes buscan en la unión de los orientales salvar la suerte comprometida de la nación. Tal pensamiento se consolidará en la paz del 8 de Octubre “Ni vencidos ni vencedores”.




abril 2017
D L M X J V S
« Mar   May »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30