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Feb
17

Bordaberry corrupto ?

El gobierno del partido Colorado más corrupto y deficitario de la historia

escribe: Alejandro Domostoj / analista

¿Estamos frente al gobierno más corrupto y deficitario de la historia reciente del Uruguay? Si bien el tema está en manos de la Justicia, todo indicaría que sí. Estamos hablando de casi 500 millones de pesos cuyo paradero es por ahora desconocido, un déficit de más del 100 por ciento del presupuesto, otros 700 millones de pesos aproximadamente de deudas, que más allá del dudoso origen de alguna de ellas, pesan sobre Juan Pueblo quien, como siempre, tiene que pagar tamaña irresponsabilidad y defalco.

Estamos hablando de los resultados de la administración del actual senador Germán Coutinho, ex candidato a la vicepresidencia de la República, como compañero de fórmula del senador Pedro Bordaberry, ambos del sector Vamos Uruguay del Partido Colorado. Aquel que otrora tuviera a su favor una campaña -muy bien diseñada, por cierto- que lo proyectaba como “el mejor intendente del país”, el mismo por el que Bordaberry excluyó y relegó a otros sectores del Partido Colorado y lo impuso como su vice, a costas incluso de resquebrajamientos internos, el mismo que hoy goza de una banca en el Senado que le da inmunidad parlamentaria para responder ante la Justicia por tamañas maniobras.

Podrá alegarse que siempre que hay cambios de administración cuyo signo político es diferente surgen escaramuzas (de hecho, Coutinho supo hacerlo respecto a su anterior administración) pero bueno es advertir al lector que este no es el caso. Lo que hemos adelantado y lo que diremos se basa en los resultados de una auditoría externa, encargada a una multinacional independiente, de incuestionable trayectoria en la materia como lo es la empresa DELOITTE.

No es la nueva administración frenteamplista que afirma que la administración Coutinho contrajo dos y tres veces millonarios préstamos -fideicomisos- para hacer la misma obra, se la certificó dos o tres veces como hecha, y el resultado constatado es que la obra no está, la plata no está, y lo único que está es la deuda que los ciudadanos deben pagar a costillas de sus impuestos. No, no es el Frente Amplio que lo dice, lo dice una auditoría independiente y externa. Este no es el trabajo de una “comisión investigadora parlamentaria”, integrada por políticos, que a la postre conjugan fecha, hora, lugar y hasta color de gabardina para ir a radicar una denuncia -y muy bien que lo hagan-, aquí la denuncia se radica porque una investigación, externa e independiente, llega a un informe que debe ser de los más escandalosos que ha visto el Uruguay reciente si de cuentas públicas se trata.

Los números de la década del 90 parecen chicos frente a este caso. Es que hasta se compraron camiones en base a fideicomisos para tal fin, y si bien en este caso al menos los camiones están, están sin pagar y otra vez la ausente es la plata.

Si uno recuerda que sobre el final de la administración Coutinho la Intendencia se vio imposibilitada de pagar los salarios y llegó a no pagar las retenciones judiciales por pensión alimenticia (dejando a los hijos de los municipales sin el dinero de su manutención), ni volcar al Banco los descuentos efectivamente realizados a los trabajadores (dejándolos como morosos y sin créditos), más aún cuesta comprender a dónde fue a parar el gigantesco endeudamiento generado.

Podemos abundar en ejemplos que llenarían varias páginas del diario, pero para finalizar diremos uno vinculado a la tan vapuleada ANCAP, que se vio obligada cortar los créditos por falta de pago, por lo que la administración ideó un sistema por el que se retiraba plata de la caja a rendir con las boletas de compras. Podrá el lector imaginarse, que, si cuesta llenar el tanque de un vehículo particular, bastante más cuesta llenar los tanques de autos, maquinarias, camiones, etc. de toda una Intendencia. Y lo que Ud. se ve venir efectivamente pasó: hay plata que salió de la caja para este rubro, pero la boleta nunca llegó…

Así podríamos seguir enumerando, convenios firmados con Ministerios -para levantar viviendas, por ejemplo- y no están ni las viviendas ni el dinero, arreglos en los parques termales que tampoco están, obras de fondos de OPP que corrieron igual suerte, etc. etc. etc.

¿Cuál es la respuesta de los responsables? Denunciar que están siendo difamados, que son víctimas de campañas negativas, y una larga lista de conocidos cliché, usados por cualquiera que afronta similares casos. Lo que no se entiende es por qué Coutinho, si está tan seguro que de difamación se trata, no acepta el desafío que le ha lanzado el abogado patrocinante de la Intendencia de Salto, el Dr. Federico Álvarez Petraglia, que lo emplaza a que lo denuncie por difamación, en razón de sus declaraciones públicas en las que ha contado cosas de las que en este artículo reproducimos sólo algunas partes. Mal no vendría un juicio público para que todos pudiéramos ver la solidez del denunciante y qué tiene para mostrar el denunciado.

Pero el tema está en la Justicia y esperemos ésta sea rápida y profunda para no tener en vilo a una sociedad que quiere saber qué pasó con sus recursos.

Bordaberry y el Parlamento, ¿nada van a decir?

Ahora caben abordar otros aspectos, mirar otras actitudes, hacer otras consideraciones, y hasta -por qué no- formularnos otras interrogantes.

Coutinho no es un político local, que actúa en forma aislada, y sin proyección nacional. Es el número dos de Vamos Uruguay, el principal sector político del Partido Colorado. El número uno, el senador Bordaberry, que un día sí u otro también se dedica a buscarle el pelo al huevo (al fin y al cabo, este es su rol de oposición), a poner cara de afligido y de cordero bueno preocupado por el déficit central y por cualquier cosa que le sirva para golpear al gobierno e instalar un manto de sospecha sobre él, ¿nada piensa hacer con todo esto?

Por si faltaran paradojas en este caso, cuando esto se publique el mismo Bordaberry estará interpelando al ministro de Defensa por la compra de un avión multipropósito, sin decir seguramente que con el déficit de su colega y compañero de banca y fórmula se podría comprar un avión similar para cada departamento del Uruguay.

Claro está que nosotros nunca nos creímos el discurso bueno de Bordaberry. Ahora, si Ud. por algún momento se lo creyó puede preguntarse si el hombre nada sabía de lo que su colega hacía, y si lo sabía qué hizo, o qué va hacer ahora que sí lo sabe.

También bueno es reflexionar sobre qué hará el sistema político cuando lleguen los pedidos de desafueros de Coutinho y de quien fuera su secretaria general. Porque Coutinho, inteligentemente, no gobernó solo, integró a sendos cuadros del Partido Nacional y hasta del Partido Independiente. ¿Qué compromisos tienen estos partidos en respaldar una administración que ha arrojado tamaños resultados? Por el bien de todos esperemos que ninguno, porque si no esta catástrofe ya no sería económica y financiera, sino que golpearía la institucionalidad nacional mucho más de lo esperado.

Ahora, con calma resta esperar el caminar de la Justicia, que tiene en este caso otro importante desafío para mostrar su solvencia técnica, su impermeabilidad a las presiones; y la actitud del sistema político todo, comprometido con eliminar cualquier acto de corrupción más allá de banderas partidarias. Ambas actitudes serían, seguramente, reconfortantes para la mayoría de los ciudadanos.

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