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Feb
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pasteur … instituto uruguayo

Los 10 años del Instituto Pasteur

escribe: Dari Mendiondo Bidart

Esta no es una nota académica, pero sí una crónica que implica Academia, ciencia y vocación; cualidades que engalanaron la vida de Louis Pasteur. El fue un gran investigador, un maestro de la ciencia.

En estas tierras orientales, entre otros dignísimos continuadores de su ejemplo, menciono a tres ilustres: Guillermo Dighiero, Alfonso Frangella y Tabaré Vázquez. En el acto celebratorio del Instituto Pasteur Uruguay, el Presidente Tabaré Vázquez, haciendo uso de la palabra, destacó la trayectoria y labor del primer Director del Instituto Pasteur en el país, Guillermo Dighiero (hoy embajador en Francia). Refiriéndose a él dijo que “le puso conciencia a la ciencia en Uruguay, porque la conciencia detrás de la ciencia es la que hace que realmente sea útil para la humanidad y él puso en Uruguay el alma a la ciencia”.

Estábamos recluidos en el Penal de Libertad, teníamos derecho a solicitar dos libros por semana; así llegó a mis manos un ejemplar del Dr. Francisco Soca, que incluía discursos en la Cámara de Senadores en la década de 1910. De ese libro me apasionó leer la defensa que hiciera el Dr. Soca, sólida y combativa, de la necesidad de una Ley de Vacunación Obligatoria contra la Difteria y la Viruela. Su correctísima descripción de la miseria de la campaña, de lo expuestos que estaban los niños… leí un alegato polémico de alguien que estaba convencido de que la ciencia debía derrotar a la ignorancia y las resistencias ciegas del prejuicio y la desconfianza. Hablaba el senador, pero también el Decano de la Facultad de Medicina, en Rector de la Universidad, el Miembro Honorario de la Academia Nacional de Medicina de Uruguay, Miembro Titular de la Academia Nacional de Ciencias y Miembro de la Academia de Medicina de París. que recibiera la Orden de las Palmas Académicas en el grado de “Commandeur”.

Por su parte, el Dr. Alfonso Frangella se doctoró en Medicina a los 24 años. Inclinado hacia la física, el átomo y sus moléculas, se allegó al Instituto de Radiología, dedicando su vida al ejercicio de esa especialidad; representó a Uruguay en eventos internacionales de la Academia y fue elegido entre los especialistas del continente para reorganizar el Instituto del Radiología de la Facultad de Medicina de Colombia. Empezó de abajo, en el Instituto de Radiología fue el primero en aplicar el betatrón a los enfermos de cáncer. Luego de varios años de interinato es distinguido Director del Instituto de Radiología en 1958 y hasta 1965 (por motivos de edad). Hablaba con entusiasmo de la lograda ley de Autonomía Universitaria. Alfonso Frangella fue una personalidad científica extraordinaria. Un hombre sumamente ilustrado, hablaba varios idiomas y fue aficionado a la música y la literatura. Luis Batlle Berres le ofreció ser Ministro de Salud Pública, a lo que declinó. Su amor era la medicina y los misterios del Radium, que había llevado a la muerte a Marie Curie y posteriormente a su yerno, el gran científico y luchador por la paz mundial Frederic Joliot, conocido como Joliot Curie. Frangella fue un combatiente contra el tabaco; estaba convencido de que el tabaco es símbolo de cáncer, legado que recogió el Dr. Tabaré Vázquez desde el lugar más alto al que puede llegar un ciudadano: la presidencia de la República; desde allí inició una cruzada anti tabaquismo ganándose la animadversión de las tabacaleras (especialmente Philip Morris). La historia es conocida: David derrotó a Goliat; en esa lucha está el legado de estos grandes científicos: la ciencia contra la ignorancia, el vil mercantilismo, el vicio del letal cigarrillo.

El Dr. Frangella muere en su instituto de Radiología, aquejado del mal del enemigo contra el cual tanto luchó. Los enfermeros, el personal de Instituto lo trasladaron del Casmu 2 –donde estaba internado- cruzando la Avenida 8 de Octubre y lo internaron en “SU” Instituto para ayudarlo a irse de este mundo rodeado de su medio más íntimo; allí estaba su señora y compañera –también radióloga- la Dra. Olivia Alcalde. Nada de afecto le faltó, pero la ciencia el día de su muerte se vistió de luto. Una modesta calle de Montevideo, en el barrio industrial de Maroñas, lleva su nombre, perpetuando la memoria de uno de los científicos uruguayos que más estudió la energía atómica.

El Instituto Pasteur en sus 10 años continúa su obra, la obra de Dighiero, y la obra de Soca, Mezzera, Butler, Luisi, Fosalba, Sacchi, Armand Ugón, Touya y tantos notables de la Medicina uruguaya que, en su larga historia, nos ha brindado doctores que mantienen en alto los valores humanos de la profesión.

El escritorio de la Dirección del INCA, tiene como único decorado, en un marco de austeridad, los retratos de tres personas: el Dr. Carlos Butler ­su primer director­ el Dr. Alfonso Frangella y Madame Curie. Este último, firmado por la propia Curie, con el siguiente texto: “A L’Institut de Radiologie de L’Universitè de Montevideo”.

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