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Nov
16

judíos en argentina

Raíces de la identidad judía comunista

escribe: Fernando Devoto / historiador

 

Solidaridad. Mujeres de la Junta de la Victoria cosiendo ropa para los aliados, Buenos Aires, 1941. (Archivo Raquel Malaj de Zacutinsky).

Orígenes. Un libro indaga en la formación intelectual e ideológica de la gran comunidad judía en el país. Es también una versión de la historia argentina.

La bisagra político religiosa
Este libro de la historiadora Nerina Visacovsky apela a unos y a otros cuando nos interesa pensar la Argentina. Lo que hay en este país son muchas culturas, tradiciones, sociabilidades, tantos grupos diversos, por su identidad religiosa, étnica, política. Todos ellos hicieron la Argentina. Aquí se habla del pasado y en particular del de la izquierda argentina. Y eso puede verse en la riqueza de algo que podríamos llamar ”las escuelas judías” donde hay una gran diversidad: desde las ortodoxas hasta las sionistas de izquierdas, las bundistas o las icufistas. Visacovsky complejiza, desmonta otras culturas políticas, no sólo la de la izquierda.

Hay en la autora una ventaja: que es de otra generación y puede mirar ese problema desde donde muchas veces no pudimos mirarlo nosotros. Ella puede ver ese fenómeno enigmático de la Argentina contemporánea que es el peronismo y puede mostrar los pliegues y ambigüedades de esa cultura, no ya hacia otros temas que son conocidos, sino en relación con la cultura judía e incluso con la cultura de izquierda. Esos matices son recuperados con una mirada que busca dar a cada uno lo suyo. Esa cultura peronista, o esa cultura antiperonista antifascista es enriquecida a través de los personajes y las perspectivas que presenta la autora.

Tan compleja es la Argentina, ¿cómo entenderla? Tal vez, primero habría que volver a pensarla, desmontarla, desagregarla. Segundo: la imagen que emerge cuando todo esto vuelve a montarse es la de una Argentina plural, mezcla de muchas culturas. Es así porque toma de aquí, de allá y compone esas figuras tan originales que podríamos llamar ”híbridas”. Para eso pondría un ejemplo.

El mural del teatro IFT que reunía diversos personajes: en un extremo, estaba Síripo, el aborigen que lucha contra el conquistador blanco, Santos Vega, Martín Fierro, el Viejo Vizcacha y Juan Moreira. Luego la gringa y Marcos Severi, emblemas de los inmigrantes proletarios y en el otro extremo, personajes de la literatura judía: las costureras de la novela de Peretz, el héroe del Ghetto de Varsovia, Tobías el lechero y el niño de Sholem Aleijem. En el centro, un grupo de hombres: José Hernández, Florencio Sánchez, Roberto J. Payró, Alberto Guerchunoff, Isaac León Peretz y Sholem Aleijem. Este mural no se podía hacer o pensar en ningún otro lado sino en la Argentina.

Otra complejidad aparece cuando la autora nos habla de las propuestas pedagógicas, uno ahí encuentra: idishismo, normalismo, escuela activa, pedagogía colectivista. He ahí otra combinación tan específicamente argentina, como esa identificación de esa figura tan emblemática como fuera Aníbal Ponce (ensayista, psicólogo, profesor y político), que era a la vez admirador de Stalin y de Hipólito Taine; una figura también un poco compleja en la cual confluía esa tradición iluminista, que estuvo siempre detrás de la cultura comunista argentina. También había factores internos y externos que influían en el desarrollo de estas culturas. A veces en contra como en los años treinta o en el peronismo.

Aunque sin embargo, la experiencia icufista creció más que nunca durante esa década. La creación del Estado de Israel introdujo una problemática nueva y a la larga, los acontecimientos que se dieron después de 1948, fueron debilitando todo ese mundo. El problema de la Unión Soviética que parecía al principio ser un viento de cola ya en los años 50 comienza a convertirse para muchos en un viento en contra. Esa experiencia icufista que había logrado sobrevivir a tantas tempestades y persecuciones colapsa en ese punto de falla que tiene la historia: los cambios generacionales. Una nueva generación que se forma en otros contextos culturales, otras claves políticas e ideológicas.

Y que de algún modo cumplen la profecía del intelectual y dirigente comunista Rubén Sinay acerca de que las nuevas generaciones iban hacia ese proceso de argentinización, es en ese momento en el cual la experiencia icufista sufre un golpe desde el punto de vista de las instituciones. Aunque las entidades eran ámbito de importante sociabilidad cultural, muchos no compartían el ideario socialista o la plena identificación del futuro con la URSS, pero seguían allí porque sus amigos, sus compañeros estaban ahí. Las sociabilidades tienen fuerza, perdurabilidad, sobreviven a las idas y venidas de los vientos y las modas ideológicas.

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