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Feb
16

mauricio macri y Luisito Pou

La nueva derecha social uruguaya y del continente

escribe: Víctor BAGNUOLI / director del blog e integrante de la comunidad universitaria del Uruguay.

Una nueva derecha surge en el mundo contemporáneo y llegó a América Latina. En nuestro continente se presenta con perfil propio e increíblemente (para incautos) con una fuerte base social.

Para confrontar con ella, acorralarla y desenmascarla, es necesario estudiar sus movimientos, conocerla y alejar percepciones y juicios retóricos basados en el simplismo.  Entender las diferencias camaleónicas con que se camufló y distanciaron de las viejas derechas,  es obligatorio para confrontar con éxito a estos seudo democrátas. 

M. Macri, ¨Pedro¨ (educado en el seno del golpismo criollo y principal responsable de la hecatombe  del partido Colorado) y Luisito Pou primigenio de Luis Alberto y julita (investigados por corrupción y sus principales colaboradores encarcelados en los 90´) son los herederos de las joyas “de la abuela neoliberal”.

Estos políticos fueron creando identidad con Menenn, J. Batlle, Sanguinetti, Fernando Henrique Cardozo, Pineda, etc. pero introdujeron el estudio social y sicológico de las masas a sus campañas.

Mauricio Macri; un modelo icónico para toda la derecha del MERCOSUR, construido desde una base social fortísima; el fútbol, demostró que es posible ganarle a la izquierda. 

Bien distinto a Carlos Menem y Luis A. Lacalle, que consenso de Washington mediante  en los 90´ introdujeron el neoliberalismo como alumnos predilectos de la vieja escuela política. 

Macri es hijo del neoliberalismo y se comporta modelísticamente como tal, haciendo del criterio <tierra arrasada> su herramienta principal. No le tiembla el pulso a la hora de pasar por encima de los valores de la democracia y de los procedimientos que la caracterizan. Algo similar es la actual derecha venezolana.

Se trata de alcanzar objetivos sin importar los medios para ello, su máxima de la hora; <el fin justifica los medios> (aunque poco y nada le importe que, los medios ha utilizar desvirtúen el fin mismo) 

 Los referentes son personajes como Donald Trump y Silvio Berlusconi, o el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, militarista y guerrero que no respeta ni al pueblo kurdo ni a la oposición legal, cuyos locales y mítines son sistemáticamente atacados.

<Estas nuevas derechas se referencian en Washington, pero es de poca utilidad pensar que actúan de modo mecánico, siguiendo las órdenes emanadas de un centro imperial. Las derechas regionales, sobre todo las de los grandes países, tienen cierta autonomía de vuelo en la defensa de intereses propios, sobre todo aquellas que se apoyan en un empresariado local más o menos desarrollado> (comentarios de Raúl Zebechi)

Pero lo realmente novedoso y a-histórico, es el amplio apoyo de vastos sectores sociales de la ciudadanía que consiguen (grandes masas) .

Interactúan en los distintos usos de difusión masiva y con la prensa como su principal cómplice (tv, radio) y utilizando Facebook, twitter y redes sociales de uso y consumo masivas,  mintiendo descaradamente si es necesario.

Es igualmente imperioso destacar que, es inadecuado atribuir todos los avances de la derecha a los medios. ¿Qué razones hay para sostener que los votantes de la derecha son manipulados y los de la izquierda son votos conscientes y lúcidos?

Hay dos cuestiones que sería necesario desbrozar antes de profundizar en un análisis más amplio. La primera son los modos de hacer, el autoritarismo casi sin freno ni argumento. La segunda, las razones del apoyo de masas, que incluye no sólo a las clases medias, sino también a una parte de los sectores populares.

Sobre las decisiones autoritarias de Macri, el escritor Martín Rodríguez sostiene: «El macrismo actúa como un Estado Islámico: su ocupación del poder significa una suerte de profanación de los templos sagrados» (Panamarevista.com, 28/01/16).

Los despidos masivos decididos por Macri (26.000 funcionarios públicos)se apoyan en la firme creencia de las clases medias de que los trabajadores estatales son «privilegiados» que cobran sin trabajar. El costo político de esas tremendas decisiones ha sido hasta ahora muy bajo.

La comparación con los modos del Estado Islámico suena exagerada, pero tiene un punto de contacto con la realidad: las nuevas derechas llegan arrasando, llevándose por delante todo aquello que se interpone en su camino, desde los derechos adquiridos por los trabajadores hasta las reglas de juego institucionales. Para ellos, ser democráticos es apenas contar votos en las urnas cada cuatro o cinco años.

La segunda cuestión es comprender los apoyos de masas conseguidos. El antropólogo Andrés Ruggeri, investigador sobre las empresas recuperadas, destaca que la derecha pudo «construir una base social reaccionaria capaz de movilizarse, basada en los sectores más retrógrados de la clase media, sectores que siempre existieron y que en los 70 apoyaron la dictadura»(Diagonal, 13/02/15).

Esa base social está anclada en un votante-consumidor «que adquiere un voto como un producto de supermercado»  y cuanto más desinteresado en la política esté, mejor.

El principal error de los gobiernos progresistas y de izquierda en la región consiste en  NO fomentar un sujeto social y popular organizado y promover a veces conscientemente <un conjunto social desmembrado, individualista y consumista> Algunos economistas de izquierda, pregonan y reproducen el verbo de la derecha uruguaya de los 90´: <bajen el costo del estado por favor !!> 

Además -nuestra izquierda-pensó que las conquistas de la lucha y el voto popular, sumado al conjunto de beneficios sociales logrados en estos  años, eran derechos adquiridos que no estaban en riesgo y que automáticamente hacían cautivos del voto a la gente.

 Un gran logro de campaña de la derecha, fue convencer a la gente de que las conquistas sociales vinieron para quedarse y que ellos no las tocarían (esto último fue clave para el triunfo de Macri y de la mayoría parlamentaria en Venezuela y un comodín en la manga del discurso del herrerismo llevado acabo por Luis Lacalle Pou y el vástago del fenecido dictador uruguayo Juan María Bordaberry, Pedro Bordaberry)

Las clases medias son muy diferentes a las de los años 60. Ya no se referencian en las camadas de profesionales que se formaron en universidades estatales, que leían libros y seguían estudiando cuando finalizaban sus carreras. Que aspiraban a trabajar por sueldos medianos en reparticiones estatales y se socializaban en los espacios públicos donde confluían con los sectores populares. Las nuevas clases medias se referencian en los más ricos, aspiran a vivir en barrios privados, lejos de las clases populares y del entramado urbano, son profundamente consumistas y recelan del pensamiento libre.

Si ésta, en Uruguay y Chile conformo un poli-clasista frente político común con obreros y trabajadores (el Frente Amplio gobernante en Uruguay y la Izquierda Unida de Allende en los 70´) al comienzo de los 2000, parte de esas capas medias golpearon cacerolas contra el «corralito» del ministro de Economía Domingo Cavallo, y en ocasiones confluyeron con los desocupados («piquete y cacerola, la lucha es una sola», era el lema de 2001) Esa misma situación se planteó en Uruguay y estuvieron reclamando por sus ahorros robados en Uruguay y desató lucha contra el post pinochetismo en Chile.

La actualidad social es bien distinta; ahora sólo les preocupa la propiedad y la seguridad, y creen que la libertad consiste en comprar dólares, vacacionar en hoteles de cinco estrellas y educar a sus hijos en escuelas privadas.

Estas capas medias (y una parte de los sectores populares) están modeladas culturalmente por los valores consumistas que promueve el capital financiero, tan alejados de los valores del trabajo y el esfuerzo que promovía la sociedad industrial hace apenas cuatro décadas.

Los defensores del modelo neoliberal consiguen un piso de apoyo en torno a 35-40 por ciento del electorado, como muestran todos los procesos de la región.

A menudo no sabemos cómo enfrentar esta nueva derecha que nos mete hacia dentro con debates sin fin sobre la inseguridad, ANCAP, PLUNA, los directorios de los entes y etc. etc.

No es agitando solo contra el imperialismo como la derrotaremos, sino mostrando que se puede gozar de la vida sin caer en el consumismo, el endeudamiento y el individualismo. Es construyendo y avanzando en procesos sociales inclusivos y agrandando la idea/proyecto poli-clasista para que abandonen el miedo-recelo al progresismo y aleje a las capas medias del centro, acercándolas -aunque sea solo eso-; a la izquierda.

Lamentablemente los partidos históricos de izquierda clasista y proletaria, están distantes de las grandes masas sociales y solo en ellos se destacan líderes unipersonales que, como todo acto individual, no trascienden más allá del mero discurso de la coyuntura.

Y aunque nos endilguen retraso cultural y acartonadas posiciones políticas, solo el debate ideológico profundo en las grandes masas y NO en las alturas directrices, es lo que se precisa en tiempos modernos como el que vivimos y es lo que siempre en la historia de las luchas sociales de las clases triunfó.

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