04
Dic
15

uruguay, la resistencia la fascismo

La victoria de la clandestinidad y la unidad en el FA

Reportaje a Walter Olazábal, el ingeniero Sánchez. Por Esteban Valenti
Fue durante cinco años el representante del PCU ante la dirección clandestina del Frente Amplio. Los cinco últimos años de la dictadura.

Los buscaron con la mayor tenacidad, incluso en la ciudad de Mercedes, bastante antes de asumir su responsabilidad ante el FA.

Es un contador que hoy tiene 75 años y libra una dura batalla por su vida desde hace bastante tiempo, y allí está, combatiendo, rigurosamente y siempre con su humor ácido y su lucidez.
Cuando asumió su responsabilidad, su nombre clandestino, el ingeniero Sánchez era una referencia obligada en la dirección del Partido Comunista de Uruguay en el exterior y en los alrededores, en especial en Buenos Aires. Y en los registros de los servicios represivos de la dictadura. Fue seguramente el clandestino que durante más años ocupó posiciones de responsabilidad sin ser descubierto.

Fue él que adoptó antes que nadie, incluso antes que Rodney Arismendi, la decisión de modificar la posición del PCU sumándose al voto en blanco en las elecciones internas de 1982. Yo no iba a suicidar al partido
En esta larga entrevista, confirmé una vez más su valentía política, su capacidad de opinar de los temas afrontando las consecuencias. Lo hizo siempre, incluso en otros tiempos muy diferentes.

¿Cuál es tu nombre.
Walter Olazábal.

¿Qué edad tenés ahora?
Setenta y cinco.

¿Cómo te llamabas en la clandestinidad?
Sánchez, para la mesa del FA y me llamaba Sócrates con los compañeros que colaboraban conmigo.

¿Cuándo entraste a trabajar como representante del Partido en el Frente Amplio, en qué año?
Bueno, fue una entrada gradual, pero entré enseguida que cayó preso León (Lev). Eso fue en 1979.

¿Quién te enganchó?
Fue a través de Ennio Martínez que era en esos momentos el enlace de su hermano, Federico Martínez, en Buenos Aires.

¿Cómo estaba integrada la mesa del Frente Amplio en esa época, a la que ibas tú?
La mesa de esa época estaba integrada por José Pedro Cardoso por el Partido Socialista, Alba Roballo, Hugo Batalla, Aguirre González por el FIDEL, que alternaba con Rodríguez Camusso. Yo no participaba directamente en las reuniones, me representaba Cardoso. No quería agregarle mayores problemas y peligros al funcionamiento de la mesa del FA.

¿Por qué Cardoso?
Me daba las mayores garantías.

¿Y vos cómo trabajabas con la mesa, te reunías con Cardoso y él te transmitía el funcionamiento de la mesa y vos le transmitías las opiniones del Partido?
Yo viajaba a Buenos Aires, traía la línea del Partido, ahí se la decía a Cardoso y Cardoso era el que votaba por nosotros.

¿Y cuándo te integraste a la mesa?
En la clandestinidad en 1979, antes del plebiscito.
De manera física bastante más adelante.

Tu contacto en Buenos Aires era Federico Martínez.
Siempre fue Federico, aunque conocí otra gente.

¿También conociste a Geza Stary?
Si.

¿Cómo se resolvió el voto en blanco en 1982?
Ese fue un gran lio. La cosa estaba así: había una carta de Seregni furioso por la situación, él estaba firme en el voto en blanco. Esa carta anda por ahí. El general lo veía como una traición de no acompañar el voto en blanco. Eso estaba dirigido a nosotros directamente.

¿Algunos otros apoyaban el voto por programa en lugar del voto en blanco o los únicos éramos nosotros?
Fuimos hasta determinada altura con los socialistas y el representante del FIDEL.
Y después, fuimos los únicos.
Cardoso me dijo claramente que ellos iban a cambiar.
Que iban a votar en blanco.
Que ellos habían mantenido, hasta ese momento, el voto por programa, pero que estaban en una posición de cambiar, a lo cual, yo le contesté: si ustedes cambian, nosotros también.

¿Quién te dijo que el Partido había cambiado de posición en la dirección y que apoyaba el voto en blanco?
Yo me lo dije.
Pero alguien después te lo avaló, porque el coronel Pérez Rompani fue a Roma a encontrarse con Arismendi, se reunieron en mi casa y Arismendi decidió y transmitió que el Partido apoyaba el voto en blanco, ¿vos ya lo habías decidido?
Yo lo había decidido antes, ¿cómo me enteré de la votación en la mesa?, eso sí es interesante. Yo justo me enfermé y me tuve que quedar en Mercedes y cuando fui a Buenos Aires a ver y a contar lo que había pasado, casi me matan, porque había un despelote sensacional. El problema, es lo que se estaba diciendo en el exterior del voto programático. Eso era inviable, totalmente, por el lado que lo buscaras, porque no habría resultado una salida.
Pero además, separados del Frente, porque te puedo asegurar que Seregni no echaba para atrás, y nadie echaba para atrás. No teníamos derecho a hacer eso.

¿Dónde vivías en esa época y en qué trabajabas?
En Mercedes.
Hasta determinada altura, trabajé en la azucarera, en ARINSA. Pero en ese momento ARINSA ya había cerrado y yo, en realidad, estaba trabajando por las mías como contador.

¿Qué edad tenías en esa época?
Cuarenta y poco.

¿Y qué familia tenías?
Esposa y tres hijos.

¿Y seguiste viviendo en Mercedes?
Me vine en el 85 a Montevideo.

¿Vos cuándo te afiliaste al Partido?
Ah, no, eso fue mucho antes. Fue el día de las Medidas de Seguridad de Pacheco. Trece de junio del 68.
Fue en la Casa del Partido, en Sierra.
Yo era bancario.

¿Y con quién militabas en esa época?
Me afilió con malos juegos, (Adolfo) Drescher.

¿Por qué malos juegos?
Ah, me hizo una el día de las Medidas de Seguridad, luego de la Asamblea en el Palacio Peñarol a los más cercanos al Partido, nos invitaron a ir a Sierra a una reunión. Entonces, en la reunión dijo: bueno, compañeros, venimos de la asamblea
La asamblea había sido interrumpida por la policía, por lo tanto Drescher dijo, de acá en adelante, la reunión es del Partido, así que el que se quiera quedar, tiene que firmar la afiliación.

Bueno, ¿y después, en qué militaste, en bancarios?
En realidad, seguí militando en Unidad Política.

No, te digo, después que te afiliaste, en ese 68 hasta el golpe, ¿en qué militaste, en AEBU?
En AEBU.

¿Y durante el golpe, en la huelga y eso, estabas en AEBU?
En AEBU.

¿Y cuándo te fuiste de AEBU?
¿Me fui de AEBU?, todavía no me he ido.

¿Pero vos seguiste trabajando como bancario?
No, no. En el 74 fui a Mercedes.

¿Y en qué banco trabajabas?
En el Banco Central.

¿En qué año te recibiste de contador?
De viejo, en el 76.

Decime, después, ¿cómo fue tu encuentro con el Partido orgánico, cuál fue la primer reunión a la que vos fuiste orgánicamente acá en Montevideo?
En Montevideo, no, antes iba a reuniones con Arismendi, a Buenos Aires.

Yo te conocía de nombre, Sánchez en el Comité Central en el exterior, era un mito, a veces creíamos que no existía.
El mito viene de dos cosas; o venía. Primero, una persona que se manejaba en forma casi pública y que sin embargo era clandestino. Hay una anécdota muy cómica, pero el que le dio color a la historia fue Cardoso. Porque todos los días inventaba algo sobre mí, que yo no se lo había dicho. Yo le decía alguna cosa y él les decía otra. Por ejemplo un día hablamos de un tema de matemáticas o estadísticas y se le ocurrió decir que yo era ingeniero.

Ah, claro, eras el ingeniero Sánchez. ¿Y la policía alguna vez te estuvo cerca?
La policía la tuve encima en Mercedes, unos años antes y por un buen tiempo.
Fueron con todo mis antecedentes para que me rajara.
Después pusieron un tipo que me seguía, pero tan ridículo el tipo, que a veces lo dejaba sin comer; hoy te embromo, decía yo, y comía ligerito, me levantaba y el tipo se atragantaba para seguirme.
No podían creer que yo no tuviera algún contacto en Mercedes. Una vuelta me senté con él en la mesa. Si me permite. Empezamos a conversar y le digo, che que no me joda más. Había en el cuartel un conocido mío.
Pero antes de eso la tuve atrás mío. Cuando yo fui para allá, lo primero que hicieron los milicos fueron a pedirle al gerente de ARINSA, para que me echara.

¿Y qué era, policía, el tipo que te seguía o del ejército?
Del ejército.

Después que le dijiste eso, ¿qué pasó?
No me siguieron más. Eso fue en el año 74

Po eso te vino de maravilla después que Cordoso dijera que eras ingeniero en los años 80.
Volvamos a la salida de la dictadura. Después que te integraste en Buenos Aires y que te reunías con Arismendi, etc., ¿acá, en Uruguay con quién te reunías?
Aquí yo tenía, yo tuve dos líneas de trabajo, digamos. Vos me estás hablando de la interna.

Si, también, cuando vos empezaste, ya empezó a abrirse la cosa, la campaña electoral del 84, etc., ¿con quién trabajabas vos acá?
Tenía dos colaboradores muy cercanos, la compañera Alma Sendeza y Edwin Betancor.

¿Ibas al local de la 1001 también, ya?
¿En el 84? Mirá, para que vos tengas una idea, Tano, el local del frente, aquel que alquilaban en la calle Cuareim, lo alquilé yo.
Sí, después alquilamos nosotros, el primer piso, después era el centro de estudios nuestro, allí planificamos la campaña electoral de la 1001 en en 1989.
Pero ese local lo alquilé yo, o sea, en ese momento, yo era medio público.

¿Y a Seregni lo viste en algún momento, después que salió de preso?
¿Cómo no?, el día que salió.

Ah, ¿fuiste a la casa?
Sí. Sí, la relación mía con Seregni era muy buena, lo único que Seregni me decía que yo decía una cosa y los otros decían otra.

¿Y los otros quiénes eran?
Ah, lo que le llegaba del exterior y del interior, porque además, ¿sabés cómo daban manija?

¿Y quién era la manija?
Todos.

¿Todos qué?
¿Y para qué me vas a hacer nombrar cosas antipáticas?

Pero, ¿sabés qué pasa?, es historia.
Y yo, para decirte iniciales, te diría todos. No conozco a alguien que no haya dado manija.

¿Pero nuestros, del Partido?
No, en el Frente.

Ah, en el Frente. Y daban manija contra el Partido.
Seguro.

Bueno, y después, te viste con Seregni, te integraste, empezó la apertura, volvió Arismendi acá a Montevideo. ¿Y ya estaba libre Jaime? Sí.
Bueno, Jaime después. No sé quién más, yo no me acuerdo en qué fecha volvió Arismendi.

Volvió antes de las elecciones. ¿Vos a qué organismo te integraste acá, en el Partido, orgánicamente, a Unidad Política?
A Unidad Política.

Funcionaban en Río Negro. Que estaba Federico, estaba Bruera, estabas vos.
Pero antes de eso, ya funcionaba algo, funcionaba por cualquier lado. Por eso yo te decía las distintas líneas de trabajo. Una línea era tratar de conseguir gente que trabajara para Unidad Política.

Era, cazar cuadros.
Exactamente.

Pero tengo alguna anécdota de cuando tratábamos de reclutar compañeros durante la dictadura.
No era fácil y era complicado y peligroso, las dos cosas. Por ejemplo, yo te cuento dos anécdotas de lo que hice yo cazando cuadros. Una, caí en una casa de un compañerito al que le tengo que agradecer que a mí no me metió en cana, pero que había traicionado a un pueblo, y que después se fue al exterior con la mujer policía que le habían puesto los milicos, para montar una ratonera en el estudio contable. Se enamoraron y se fueron los dos.

¿Era militante del Partido?
Era militante del Partido, era del grupo de Finanzas, que fue de los más castigados, pero fue el último que quedó en el grupo de Finanzas.
La otra anécdota fue mi encuentro con Aníbal Toledo de bancarios que fui a reclutarlo para militar, y reaccionó con mucha sorpresa y negando todo. Y estoy más que seguro que él ya estaba militando y siguió militando en jubilados de AEBU.
Eso fue en el 83, cuando la última ofensiva contra el Partido.
Creo que fue antes, en ese año ya nos estábamos reuniendo muchos.

Sí, pero fue la ofensiva contra la UJC, contra los pibes, ¿te acordás?, que mataron a Roslik, además.
Sí, yo ya estaba hacía rato que estaba reuniendo militantes. No, eso fue antes.
Eso tiene que haber sido 82.

¿Vos trabajaste con León?
Mi casa era uno de los lugares donde se reunía León.
Se reunía con la esposa, se veía en mi casa. Y ahí además me ponía al día con los temas políticos.

Te pasaba la línea.
Pero yo la casa la usaba sólo para eso.
Ah, pará, porque hay otra cosa, es cierto que la casa yo sólo la usaba para eso, pero una vez tuve que desviar al negro (Hector) Lescano, no dejarlo que se acercara, para que no se topara con León. Eran cosas que sucedían en esos tiempos.

¿En algún momento en el Partido, ya funcionando normalmente, año 84, 85, vos participaste de un debate de todo lo que había pasado durante la dictadura en la unidad política del voto en blanco y todo eso?
Se hablaba mucho, pero no una reunión para tratar eso, no.
Pero tengo una anécdota, una tarde Arismendi fue a la cueva que teníamos los de Unidad Política en el local de Río Negro y se puso a hablar de la dirección del Partido en el exterior, pero en un determinado momento dijo: pero la dirección siempre estuvo aquí en Uruguay. Me lo acuerdo perfecto.

Tu fuiste elegido para integrar el Comité Central, de todas las discusiones en la que participaste te quedaron cosas atragantadas que no pudiste discutir, que te hubiera gustado discutir?
Todo. Pero no, no tengo nada atragantado, no. Me quedé atragantado de mis equivocaciones.

¿Y cuáles fueron para vos?
Me parece que casi todo.

¿Por qué?
Porque estábamos mal, estábamos en una idea loca y eso yo no me lo debí creer nunca.

¿Qué es una idea loca?
Estábamos pensando en un desarrollo de la humanidad que no se iba a dar.

Es más un cuestionamiento sobre las ideas de fondo que teníamos.
Ah, sí.

¿Cuándo empezaste a separarte del Partido?
Yo en realidad, me fui enojado con Jaime. Fue medio criminal la manera que me fui, porque me fui, justamente, enojado con Jaime.

¿En qué año?
Y cuando todo el lío de la dictadura del proletariado.

¿Por qué?
Pero en realidad fue por el lío de la imprenta.

Y sí, vos te fuiste por el 89, ..
Todo el mundo se iba del Partido y seguía siendo tan comunista como antes. Entonces, hacían todos la cartita, como si no te pudieras ir sin cartita. Yo me despedí personalmente de la gente de Unidad Política. No hice cartita y me fui, antes de la preparación del congreso que echaron a Jaime.

Yo me fui del Comité Central, lo que pasa que yo fui estúpido y después volví, con la cartita.
Ah, bueno, yo no. Yo me fui en enero, aprovechando la licencia, pero yo todavía estaba en el Senado.

Claro, vos fuiste senador, eras suplente de Araújo, desde el 85 hasta el 90. Y cuando lo echaron a Araújo, entraste vos.
En diciembre del 86 echaron a Araujo.

Estuviste 87 y 88…
Estuve tres años y poco.

¿Y qué tenés de esa experiencia de senador?
Y ahí es donde más tendría que preocuparme, fue mala mi experiencia, porque la inmensa mayoría del Senado, de los que teníamos en el Senado, tenía una actitud ortodoxa, yo no quería abrirme mucho de lo que el Partido estaba haciendo. Pero, a la vez, cada vez que pensaba algo, me mandaban a pasear. Era complicado.

¿Quién?
Hasta vos fuiste uno. El Polo Bruera, era duro.

Pero te acordás que vos y yo tuvimos alguna discusión. ¿Por qué tema?
No, fue una cosa que me la sacaste de la cabeza; me decías: eso no, en ese lío no nos podemos meter. Tenía algo que ver con los Entes Autónomos.

Contame alguna otra anécdota, hechos, a ver. Porque a la gente le gustan los hechos, además de las ideas, las reflexiones
Quiero aclarar algo, porque no quiero que el tema del voto en blanco quede como una casualidad. Una cosa importante que hice fue eso. Otra cosa importante, ah, bueno, propuestas y eso, en general, me llevaron todas. Pero lo importante fue cambiar la posición del partido sobre el voto en blanco en 1982.
El cambio del voto programático al voto en blanco.
Ese voto, más allá de lo accidental de cómo se dio, yo ya tenía asumida mi posición, como también no apoyaba que la Convergencia Democrática se expresara dentro del Uruguay, era un tema de solidaridad fuera del país. Todos los de adentro pensábamos eso.
A mí me dieron la posición de que había que apoyar el voto por programa.

¿Vos viste un documento del Partido que decía voto por programa o te dijeron?
Yo no sé si había documento, no me acuerdo si estaba escrito, pero que era por programa, era. Después se cambió la posición.

¿Y después, cuando cambió la posición del Partido, también en el exterior, te llegó?
Sí, pero atrasado.

Vos ya habías cambiado.
Sí, ya había cambiado. El que se informó de la votación en la mesa del FA no fui yo, porque en la mesa hubo todo un desbande de gente que salió a contar por ahí lo que se había aprobado y le llegó a Federico antes que a mí.

De que se había votado el voto en blanco y que vos habías acordado que Cardoso llevara el voto en blanco, nuestra posición.
Sí, pero él se enteró antes que yo, por esos problemas que te digo que yo estuve enfermo. Yo oficialmente no me enteré enseguida, porque yo a Cardoso lo vi a las semanas.

¿Dónde te veías con Cardoso?
En la casa de él.

¿Qué opinión tenés de Cardoso?
Ah, muy buena, era muy mayor. Muy buen compañero.

Pero tenía una relación privilegiada con nosotros, ¿no?, una actitud muy buena.
Por supuesto, si lo comparás con otra gente

¿Como con quién?
No voy a hablar de los muertos.

Bueno, ¿qué más querés agregar?
No, eso es importante saber por qué, porque si no queda como que todo fue muy casual, y no fue casual. Yo dije: me están obligando

A suicidarnos.
Sí, y yo no estaba para suicidar al Partido

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