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Nov
15

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Churchill: victorioso en la guerra

Este conflicto armado involucró a los países del eje que tenían como base en Alemania al Hitlerismo, en Italia a Mussolini y al Imperio Japonés, enfrentando a los Aliados, la URSS (hoy Rusia) con Stalin, a Estados Unidos con Roosevelt, la Francia libre de De Gaulle e Inglaterra, hoy Reino Unido. En síntesis, doce naciones estuvieron involucradas en la contienda más horrorosa que haya soportado la humanidad; hubieron 110 millones de combatientes, más de 50 millones de muertos, millones de hombres mutilados y otros tantos desaparecidos.

Hiroshima y Nagasaki mostraron al mundo el horror atómico; ahora, que se han cumplido 70 años de la finalización de esta hecatombe mundial, vale la pena, sirve, recordar a la humanidad que no hay tarea más preciosa que la causa de la paz.

Hoy estamos en un mundo con zonas donde se han acallados las voces del diálogo y se escucha el silbido de las balas, el estruendo de las bombas y el grito de víctimas inocentes abatidas por el fuego cruzado del cañoneo y el bombardeo aéreo, siempre habrá que hacer tiempo para la memoria y, al mismo tiempo, invocar y trabajar para sentar en la mesa de negociaciones a los beligerantes, hacer lugar para la diplomacia, para la política del diálogo y el entendimiento y así evitar las lágrimas del futuro.

Winston Churchill no fue un niño de pecho… fue muchas cosas: político, periodista, escritor -Premio Nobel de Literatura-, pintor que mereció el elogio de Picasso por sus obras, pero fue, esencialmente, un político del Imperio Inglés y un guerrero; desde muy joven practicó la equitación y el arte de la guerra; no fue un espectador en el dominio colonial inglés, fue un actor con capacidad de mando y de combate.

Sus distinciones y galardones fueron ganados en la primera línea de fuego; no fue un espectador, fue un custodio y guardián del sistema colonial de la era Victoriana. Sin embargo cabe destacar que fue de los políticos que alertó a sus contemporáneos sobre la peligrosidad del nazismo de Hitler y fue un abanderado de la resistencia de las fuerzas demócratas que encontraron un camino común para enfrentar la amenaza de la Alemania Nazi.

El pueblo inglés, en las duras horas en que soportaba los bombardeos alemanes, lo supo distinguir con la responsabilidad de Primer Ministro y, a la edad de 77 años se transformó en una especie de conciencia revelada de la resistencia del pueblo inglés. Acuñó una frase bíblica que simbolizó una moral de lucha: no esperen de mi sino sangre, sudor y lágrimas.

Ese político conservador se posesionó de su rol histórico y simbolizó la epopeya de un pueblo, a la vez, el rostro de un imperio que se resistía a desaparecer. Las mieles de la gloria lo rociaron en 1945; la amargura de Dunkerque había pasado; Montgomery derrota a Rommel en África del Norte, Francia liberada, las tropas norteamericanas se encuentran en el Vístula con las tropas soviéticas y éstas toman el Reichstag en Berlín; en sus catacumbas blindadas Hitler se suicida junto a Eva Braun.

El mundo espera aliviado; la bestia negra del fascismo es vencida en Alemania, Italia y Japón. Se abren otras sendas a otras realidades, entre ellas la política, a la que Churchill es entusiasta adepto; el héroe de la resistencia, el Primer Ministro del gobierno de las trincheras, el hombre que por fin, el día de la victoria aliada, se dirigió de nuevo al Parlamento y al entrar fue objeto de la más tumultuosa ovación que registra la historia de la asamblea. Los diputados olvidaron todas las formalidades rituales y se subieron a los escaños, gritando y sacudiendo periódicos.

Churchill permaneció en pie a la cabecera del banco ministerial, mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas y sus manos se aferraban temblorosas a su sombrero.

Ese hombre se lanza a la campaña electoral; Inglaterra elegirá representantes en las dos cámaras, la de los Comunes (diputados) y la de los Lores (senadores). Si triunfa seguirá siendo Primer Ministro en la paz, como lo fue en la guerra.

Pero las urnas dicen otra cosa: la oposición, el Labour Party -Partido Laborista- triunfa con Clement Attlee y Winston Churchill pierde las elecciones! Lección a estudiar: cuáles fueron las causas de que en las urnas el pueblo inglés le diera la espalda…

a) el heroísmo, la honradez, la buena administración, los logros, no se transforman en votos si no se hace una síntesis correcta en la cabeza de la gente, en los votantes.

b) Las masas, el pueblo, no está ganado para siempre; son como el amor: hay que ganarlo todos los días, a cada hora, a cada momento…

Para los sordos que no quieren oír; para los ciegos que no quieren ver

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