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pacheco areco y j. m. bordaberry dos pro fascistas

Pacheco Areco enfrentó al sindicalismo con su militarización, y fue embajador de la dictadura en España, Suiza, y EE.UU. hasta 1982

El presidente de la militarización

escribe: Luis Casal Beck

En los últimos días, resurgió el debate público sobre el ciclo presidencial del colorado Jorge Pacheco Areco (1920-1998), que gobernó, en la mayor parte de su período (6/12/ 1967-1/3/1972), con medidas de seguridad, adoptadas en junio de 1968 contra el movimiento sindical, opuesto a la política económica que impulsaba.

Pacheco Areco militarizó a miles de trabajadores en huelga, y le asignó un papel inédito, a nivel local, a nuestras Fuerzas Armadas. Ideario, repasa aspectos de su vida, signada en muchos tramos por el misterio.

Sobre finales de 1970, la agrupación batllista que lideraba el senador Zelmar Michelini (“Movimiento por el Gobierno del Pueblo”, lista 99), decidió separarse del Partido Colorado. Poco después, (5/2/1971), estuvo en la fundación de Frente Amplio. En su resolución, los seguidores de Michelini declararon que “las orientaciones ideológicas de la 99, son incompatibles con la filosofía y las prácticas políticas y policiales del actual gobierno”.

El presidente de la República, era desde el 6 de diciembre de 1967, Jorge Pacheco Areco, “(…) frente a la profunda crisis social y económica que afecta al país, consecuencia del estancamiento (productivo y la dependencia) y la (acción de la) oligarquía de terratenientes y banqueros, y el profundo desequilibrio en la distribución de la riqueza(…) las fuerzas que detentan el poder, han respondido (a los reclamos populares) con la más brutal represión policial; con la persecución, destitución y confinamiento en los cuarteles y en la Isla de Flores, de los dirigentes obreros; con la militarización ilegal de grande sectores de trabajadores”, decía la 99 en aquel documento de la ruptura.

Y agregaba: “han intervenido arbitrariamente los entes autónomos y procurado su privatización; han permitido el dominio desde el exterior de la mayor parte de la banca nacional, y como consecuencia, de la industria y el comercio; han intervenido los organismos de la enseñanza, sometido a estudiantes y profesores a una vasta acción inquisitoria, y pretendido el adoctrinamiento fascistoide de las nuevas generaciones; han instaurado un régimen de censura a los medios informativos, clausurando órganos de prensa e ilegalizando partidos políticos”.

“Si una sociedad es agredida, tiene el deber de responder a la fuerza con la fuerza”, sostuvo el propio Pacheco Areco el 1 de julio de 1968, al disponer la movilización militar de los trabajadores en huelga. Para este gobernante colorado, el movimiento sindical y los estudiantes en conflicto, no actuaban en defensa de sus intereses legítimos.

Eran “agresores”, y era válido, recurrir a los aparatos de seguridad estatal (policía, militares), para enfrentarlos (ver “Discursos, mensajes y declaraciones del señor Presidente de la Republica Oriental del Uruguay, don Jorge Pacheco Areco, Imprenta Nacional, 1968, 73 páginas).

Nacido en Montevideo el 9 de abril de 1920, Jorge Pacheco Areco era hijo del médico Manuel Pacheco (diputado colorado por Montevideo entre 1917 y 1919), y de Liliana Areco, cuyo progenitor Ricardo J Areco, abogado, prohombre del batllismo, fue diputado, inicialmente por Treinta y Tres (1902-1905), senador (1907-1913; 1915-1919), y miembro del Conejo Nacional de Administración (1919-1924).

Estudió abogacía, obtuvo un empleo en la administración publica (Aduana), empezó a hacer periodismo en el diario “El Día”, consiguió dar clase de literatura e idioma español en el Colegio Alemán (1940-1945); se casó joven (Angélica Klein, tres hijos:, Ricardo, Jorge, María Isabel); practicó el deporte con intensidad (boxeo, aparatos).

Inició su militancia política en filas de una corriente conservadora del batllismo (la lista 14, cuyo principal portavoz fue César Batlle Pacheco, familiar suyo, enfrentada con la renovadora lista 15 de Luis Batlle Berres). En 1959, llegó a la subdirección de “El Día”, y en 1961, a su dirección.

Al año siguiente, resultó electo diputado por Montevideo (lista 10; 23.303 votos; dos bancas), ocupando el escaño en los cuatro años siguientes (1963-1967). Fue un legislador más.

Pacheco Areco simpatizó desde un primer momento con el movimiento que buscó reformar la constitución de 1952, pasando del gobierno colegiado al presidencialismo. Esto lo enfrentó a “El Día” (colegialista), y en noviembre de 1965, renunció a su dirección.

El general Oscar Gestido, de su mismo sector (Unión Colorada y Batllista), le propuso en 1966 que fuera su compañero de fórmula (después de fracasar en el planteo, con otros posibles candidatos).

En aquel año triunfó el Partido Colorado (el binomio Gestido-Pacheco, fue el mas votado), y la reforma constitucional (papeleta naranja), se impuso ampliamente. Paralelamente, Pacheco resultó reelecto como diputado (lista 123; 28.28.576 votos, tres bancas).

El 1 de marzo de 1967, asumió el nuevo gobierno. Pacheco Areco convertido en presidente de la Asamblea General y vicepresidente de la República. Pero solo por unos pocos meses. El 6 de diciembre, murió Gestido a raíz de una crisis cardíaca, y empezó el ciclo de gobierno de Pacheco Areco, que marcó un antes y un después en nuestra historia política.

En las elecciones siguientes (1971) en un escenario social desgarrado por la violencia, intentó su propia reelección (expresamente prohibida por la Constitución); reunió el apoyo de 491.680 ciudadanos (se requerían 832.060), y su “defín” por el régimen constitucional vigente (Juan Maria Bordaberry), con sus votos (Movimiento Nacional Releccionista), resultó electo presidente, en comicios considerados fraudulentos por la oposición. (la diferencia entre los colorados y los blancos liderados por Wilson Ferreira, fue de apenas 12.802 votos).

En este período, crecieron tanto la guerrilla como la ultraderecha violentista, con muertos y desapariciones (ver informe final de la Comisión para la Paz, 2002).

Pacheco Areco, como el líder colorado de la fracción mayoritaria de su partido, inició ahí su carrera diplomática. Primero, España (1972-1979); después Suiza (1979-1980), y por último lo Estados Unidos (1980-1982). En 1973, cuando el golpe de estado, le envió un telegrama a Bordaberry; siguió en su cargo, y en 1980, apoyó la reforma constitucional de la dictadura, que fue rechazada por el pueblo.

En las internas de los partidos (1982), volvió a Montevideo, y fue derrotado por las corrientes opositoras de su partido, agrupadas en el Batllismo Unido. En 1984, se postuló nuevamente a la presidencia, y volvió a perder (9, 74 % de la votación). El gobierno colorado (Julio Ma Sanguinetti), lo nombró entonces embajador en Paraguay (1985-1989).

Pacheco Areco intento dos veces mas llegar al gobierno, sin éxito. En 1989 (repuntó, con un 14,68 %, en una coyuntura en que ganaron los blancos; fue electo senador, pero renuncio; su suplente fue Juan Carlos Blanco); y en 1994 (2, 56 %; un solo diputado, su hijo Jorge Pacheco Klein).

El 29 de julio de 1998, cuando contaba con 78 años, con una salud complicada (problemas cardíacos y respiratorios) murió en un sanatorio de Montevideo, El entonces presidente Sanguinetti, decretó duelo nacional, y dispuso que sus restos mortales fueran velados en el Palacio Estévez. En la sesión del Parlamento que lo homenajeó, no entraron a sala ni el Frente Amplio ni el Nuevo Espacio.

El historiador José Pedro Barrán, manifestó su sorpresa por la unanimidad de elogios sobre su persona, que surgieron de filas coloradas, lo que marcaba, en su perspectiva “su tradicional ambivalencia frente a la democracia” (ver: “Pacheco. La trama oculta del poder”, Jorge Chagas, Gustavo Trullen, Rumbo, 2005).

“(Jorge) Pacheco Areco gobernaría por casi cuatro años bajo la vigencia de Medidas Prontas de Seguridad, aplicando un régimen de excepción, con un entendimiento desaforado y anticonstitucional de sus alcances, en un doble sentido: su aplicación a diversas materias y ámbitos que nada tenían que ver con su naturaleza y objeto (ámbito de aplicación), y su eternización en el tiempo, de modo que un régimen de excepción, concebido como una solución de emergencia y de carácter transitorio, fue convertido en un estatuto permanente para la convivencia (dimensión temporal).

El gobierno de las Medidas de Seguridad

Un tercer aspecto, de inmensa gravedad, fue el mantenimiento del régimen de excepción, allí donde el ordenamiento constitucional está declarando su caducidad, en virtud del levantamiento de las Medidas de Seguridad por el Parlamento que, conforme a la Constitución, es el dueño de las mismas.

El presidente desoyó y desacató la decisión del Parlamento, manteniendo su vigencia y generano un conflicto de poderes que llegó, incluso, a abrirle juicio político por la Cámara de Representantes, por violaciones reiteradas a la Constitución (1971).

Veamos sucintamente la cronología de este desentendimiento de poderes:

13/6/1968: Poder Ejecutivo establece Medidas de Seguridad.
15/3/1969: Parlamento las levanta.

24/6/1969: Poder Ejecutivo vuelve a imponerlas.

marzo/1970: Comisión Permanente del Poder Legislativo las levanta. Desacato del Poder Ejecutivo que mantiene su vigencia.

14/7/1971: Levantamiento de las Medidas por la Asamblea General en pleno.

15/7/1971: El Poder Ejecutivo reimplanta las medidas recién derogadas.

(“¿Cómo hacer presidente a un candidato sin votos. Las elecciones protestadas de 1971 y la operación reeleccionista”, Daniel J Corbo, Planeta, 2009)

“Responder a la fuerza, con la fuerza”

Mi gobierno, como representante y defensor de la organización jurídica de la sociedad uruguaya, cumplirá con el deber de ejercer la autoridad, con la dureza y la energía que las circunstancias impongan para garantizar las libertades amenazadas.

Defenderemos la libertad de vivir en paz y en el orden, y liberaremos a los ciudadanos de los intentos de paralizar los servicios esenciales del país, que pueden constituir incluso una amenaza a la vida misma de cada uruguayo.

Hemos tomado las providencias necesarias para poner bajo jurisdicción militar (los) servicios esenciales.

Hemos llamado bajo bandera a los retirados militares para aumentar los cuadros de las Fuerzas Armadas y hemos dispuesto los traslados de tropa necesarias, para suministrar los esfuerzos cuando se requieran.

Aplicaremos todo el peso de la ley militar para sancionar a los malos uruguayos, y deportaremos de acuerdo a la ley, a los agitadores extranjeros.

Es la hora de la movilización espontánea. Es la hora de la acción y del coraje de todos los uruguayos. A ellos apelo y en ellos confío. No solo los que atacan el orden son nuestros enemigos. Los desertores y los indiferentes, también lo son.

Gabinete empresarial y violencia pública

“El mes de mayo de 1968, fecha en que asume funciones ministeriales un grupo de poderosos empresarios, puede ser considerado como punto de partida del nuevo modelo. El “gabinete ministerial”, venía a sustituir a un elenco político tradicional.

El 13 de junio (de ese año) el Poder Ejecutivo decreta Medidas Prontas de Seguridad que regirán en forma casi permanente hasta 1972. Ante la previsibilidad del conflicto que provocaría la nueva política económica, era preciso contar con el instrumento adecuado para prevenirlos y reprimirlos.

(El 28 de junio) se decreta la congelación de precios y salarios, que servía de sustento al proyecto estabilizador que, fiel a los lineamientos del FMI, apuntaba a la contención salarial, el mantenimiento del tipo de cambio y el control directo por el Estado, de casi todos los precios.

(la congelación salarial) desató una vasta movilización popular, protagonizada por el movimiento sindical y los estudiantes, que fue violentamente reprimida por la policía. Se iniciaba así, un período de intensa agitación social que se prolongaría casi sin interrupciones hasta la etapa pre-electoral de 1971.

(En esa coyuntura) perdieron la vida el obrero municipal Arturo Recalde, y varios estudiantes (Liber Arce, Susana Pintos, Hugo de los Santos, Julio Spósito, Heber Nieto), y, ante los permanentes conflictos laborales, numersos gremios fueron militarizados.

Mientras tanto, el Poder Ejecutivo gobernaba por decreto sustentado en la vigencia casi permanente de las Medidas de Seguridad, y en el desconocimiento de las escasas resoluciones legislativas emanadas de un Parlamento que exhibía un progresivo y alarmante debilitamiento.

Desde el 13 de junio de 1968, fecha en que fueron implantadas las Medidas de Serguridad hasta el 15 de marzo de 1969, la Asamblea General fue citada 83 veces consecutivas, sin lograr nunca el quórum para sesionar. Era la “política de los cuartos intermedios”, y (Carlos) Quijano (director de “Marcha”), comentaba: “los legisladores han eludido el pronunciamiento, y la omisión es mucho mas grave que la aprobación”.

(“El derrumbe de la Suiza de América”, “El pachequismo y el golpe militar”, Milita Alfaro, “Bases de la historia uruguaya”, Nº 8, dirigida por Milton Schinca., 1985).

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