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Abr
14

El Popular de Uruguay / editorial

Ahora es cuando

 

Los procesos de transformaciones sociales, que no otra cosa es una revolución, abarcan espacios históricos, es en esa perspectiva que deben ser proyectados y evaluados. Nunca fueron, ni serán, lineales, porque no se dan en el terreno de las hipótesis académicas o teóricas, se concretan, triunfan o fracasan, en la realidad. Por eso hablamos de acumulación de fuerzas, no como un ejercicio de paciencia y espera pasiva, muy por el contrario, como un despliegue permanente de la iniciativa, de la acción política, de las variantes tácticas, que permitan avanzar en la estrategia de largo aliento. En el doble sentido de la perspectiva histórica y de la praxis.Pero el desarrollo del cambio, esa larga perspectiva, no es tampoco un largo camino de eventos similares cuya dilucidación positiva para el campo popular lleva finalmente al triunfo. Es un camino con saltos, con momentos de quiebre, de síntesis nuevas, que definen por un largo período el rumbo del proceso. Por todo ello, y especialmente por la primera aseveración, la extensión en términos históricos de la tarea transformadora, es trascendente actuar en esos momentos claves y definirlos a favor de la perspectiva de cambios.Eso y no otra cosa significan las elecciones nacionales y departamentales a las que nos enfrentamos. Son un momento clave de la lucha de clases, un espacio de síntesis política, ideológica y organizativa; donde el conjunto de nuestro pueblo, sujeto y no objeto del proceso transformador, hace síntesis y se define. En cada elección se pone en juego todo el proceso de acumulación y en un sentido histórico, todo lo acumulado, el presente y también el futuro, las condiciones en las que se va seguir desenvolviendo esta acumulación.Eso es lo que está en juego en el proceso que se inicia en junio, tiene un momento central y definitorio en octubre y culmina en mayo con las elecciones departamentales. La derecha y el bloque de poder lo tienen muy claro, y por eso despliegan una movilización general de recursos para hacer retroceder o al menos frenar, lo que sería un preludio de lo anterior, el proceso histórico de acumulación del movimiento popular uruguayo. La izquierda, las fuerzas del bloque político y social de los cambios, ¿lo tienen igual de claro? Por momentos parece que no. Aquí no están en juego uno o dos ministerios más. Aquí no están en juego dos o tres senadores o tres o cuatro diputados o intendentes o ediles o alcaldes. Ni siquiera está en juego la Presidencia, no solamente. Lo que está en juego es si se mantiene y avanza una acumulación histórica que viene desde los albores de la independencia y que se expresó con más claridad a partir de fines del siglo XIX y en todo el siglo XX. Una acumulación que implicó sacrificio, militancia, heroísmo, compromiso, inteligencia, amplitud, muchos sueños compartidos, por cientos de miles de uruguayas y uruguayos. El cuerpo de ideas que surgió de esa acumulación y que la llevo a un nuevo nivel; el conjunto de herramientas populares construidas a su calor y que la vehiculizan: una sola central sindical, unidad del movimiento popular, unidad de la izquierda en el Frente Amplio, han demostrado su validez en términos históricos. No tenemos derecho a ponerlas en peligro. No tenemos derecho a no encontrar los caminos para recrearlas, afirmarlas en el presente y proyectarlas con mayor fuerza hacia el futuro, es decir seguirles dando valor histórico.Tres trampas y un rumbo¿Cómo hacerlo? Dando la batalla en toda la sociedad y por toda la perspectiva con el bloque de poder y la derecha. Sin regalar nada. Sin dejar resquicios.La primera batalla, política, de ideas, es por los ejes de la campaña electoral. La derecha, el poder y los grandes medios como parte orgánica del mismo, más allá de la voluntad de los periodistas que trabajan en ellos, instalan una agenda funcional a sus intereses. No debemos permitírselo. No debemos dejar que nos obliguen a hablar de lo que ellos quieren.¿Eso implica negar la realidad? De ninguna manera, la realidad es un todo, complejo y contradictorio y la tarea transformadora exige actuar en toda ella. Nadie habla de rehuir el debate pero los centros de este no son neutros, no obedecen a causas naturales, son opciones políticas e ideológicas, aún cuando expresen lo que aparentemente es la visión dominante en lo que se llama opinión pública, que también es una construcción social.La primera trampa política a sortear es la pretendida caducidad del pasado, la recurrente práctica de discutir solo del presente y del futuro solo como promesa. La izquierda tiene una práctica histórica y debe hablar de proceso. Debe recordar de donde venimos y como se ha ido transformando la sociedad. Debe recordar el papel de la derecha y del poder que también tienen práctica histórica. Y debe hacerlo para explicar sin miedos y sin eufemismos hacia donde nos llevan las propuestas económicas y sociales que hacen. El corazón de la propuesta, disimulado en logos e isotipos bonitos y copiados a Barak Obama, es el mismo de siempre: ajuste fiscal, rebaja de la inversión pública, recorte de libertades, apertura indiscriminada a favor del capital transnacional, rebaja de salarios y de libertades sindicales. ¿Hacia donde lleva eso? Hacia el 2002. Sería un retroceso brutal, un ajuste de cuentas con todos los avances conquistados.La segunda trampa es que la derecha se niega a debatir sobre la economía en serio. Parece mentira, ellos que decían que iba a ser la perdición de la izquierda, que no sabía conducirla, que iba a traer el caos, hoy no hablan de ella. Aquí también hay que recordarles que el caos lo trajeron ellos, que fue la izquierda la que garantizó la estabilidad y el crecimiento y permitió que hoy las y los uruguayos vivan indudablemente mejor que hace nueve años.La tercera trampa, especialmente virulenta esta semana, es la que quiere instalar que todos somos iguales. También es mentira. La izquierda no ha utilizado el Estado como botín político y el ejercicio del gobierno como una carrera de beneficios personales y comerciales. Puede haber casos aislados y hay errores y hay que hacerse cargo. El procesamiento sin prisión de los compañeros Fernando Lorenzo y Fernando Caloia no tiene nada que ver con lo que se vivió en gobiernos blancos y colorados. No hay que tener ningún empacho, más allá de las diferencias, por otra parte públicas con algunas de las decisiones tomadas, para expresar la solidaridad personal y política con ambos compañeros, destacar que realizaron, cada uno en su área una buena labor cuyos resultados generales están a la vista y sobre todo, que no hubo aquí ningún beneficio personal. Que diferente con algunos directores blancos y colorados de bancos y entes, que se enriquecieron, que favorecieron a sus familiares y socios comerciales. Que hicieron, y aún hacen, en algunas intendencias que gobiernan, un club político del Estado. AvancemosEs posible y necesario, no para nosotros, para el pueblo uruguayo e incluso para el proceso de cambios continental, ganar un tercer gobierno nacional del Frente Amplio, con Tabaré Vázquez como presidente, con mayorías parlamentarias, y con mayor peso de los trabajadores, es decir con una buena votación de la 1001.Hay que desplegar toda la movilización, el compromiso y la capacidad de incidencia del movimiento popular, hay que desplegar la campaña política del Frente Amplio como tal, que todavía no se nota, hay que garantizar el ejercicio del gobierno con la aplicación del Programa hasta el último día.Hay que hacerlo con una perspectiva unitaria y hay que concentrar todos los esfuerzos en disputarle la cabeza y el corazón de nuestro pueblo a la derecha. No parecen abonar en ese sentido las disputas intestinas, las iniciativas sobre candidaturas comunes como si fueran sectoriales, las polémicas públicas hacia adentro.Asumimos nuestra cuota parte de responsabilidad y pedimos lo mismo. Se necesitará toda la capacidad política acumulada, toda la iniciativa, toda la militancia. Necesitamos miles haciendo política con miles. Necesitamos darle pelea política e ideológica a la derecha cada día, cada hora, en todo el país. Podemos, hay acumulación histórica para ello, pero tenemos que decidir jugarnos. Con amplitud con unidad, con perspectiva histórica.En la 1001 estamos en eso. Por eso los actos en el Centro, en Goes, en Piedras Blancas, en Malvin Norte, en San Luis, en Santa Ana y ahora en Parque del Plata, en Las Piedras, en Salto, en San José, en Maldonado, en Tacuarembó, en Rivera, en Colonia y en cada rincón del país. Por eso las movidas por No a la Baja del Espacio Jóvenes 1001. Por eso el encuentro de jóvenes frenteamplistas con campamento incluido.Pero también el gran acto para todo el pueblo uruguayo de la 20º declarada Patrimonio Histórico Nacional. También un gran 1º de mayo. También la lucha en el arroz y en cada lugar donde los y las trabajadoras defiendan sus derechos.Hay que poner todo. Ahora es cuando. Avancemos.

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