02
Mar
14

Diario El Popular de Uruguay

¿Qué está en juego?

 
 
 
El Uruguay ha entrado de lleno en la campaña electoral. Los distintos partidos políticos, los candidatos, los medios de comunicación, la publicidad directa y de la otra, generan temas, debates reales y supuestos. En el medio de ese espeso fárrago de ideas, reflejos de ideas y sensaciones, las y los uruguayos deben definirse, y haciéndolo, decidir el rumbo del país.
 
En medio de tamaño aluvión de cosas es bueno preguntarse: ¿Cuál es el centro? ¿Qué está en juego?
 
El XXX Congreso del PCU realizado el año pasado aportó una definición precisa sobre cómo se paran los comunistas ante las elecciones, cómo las caracterizan: “asumimos que las próximas elecciones nacionales son un momento clave de la lucha de clases, un momento de síntesis política e ideológica de la disputa con el bloque de poder”.
 
El XXX Congreso fue más allá aún y definió la actitud política a asumir por los comunistas ante este desafío: “comprometemos nuestro esfuerzo y militancia para resolver a favor del pueblo la contradicción central de la etapa entre un país productivo con justicia social o más dependencia, que se expresa políticamente en el enfrentamiento entre dos proyectos de país y que implica derrotar la “restauración neoliberal”, impulsada por el imperialismo y las clases dominantes  que se explicitó en la “utopía reaccionaria” formulada por las grandes patronales y la derecha”.
 
Y además estableció un punto de partida desde donde desplegar la acción política: “Todo lo logrado por la lucha popular en los años de gobierno conquistado bajo las banderas del Frente Amplio, es superior a lo obtenido bajo todos los gobiernos anteriores. Asumirlo y defenderlo es una condición para poder, desde allí, luchar por mayores avances”. 
 
Por lo tanto el eje central, desde el punto de vista político, es el enfrentamiento entre dos proyectos de país: el del bloque político y social de los cambios y el conservador.
 
Políticamente, el Frente Amplio, su programa y su acción de gobierno, expresa la única alternativa real al bloque conservador, expresado, políticamente, en los partidos de la derecha.
 
El objetivo central de este año (año largo que va hasta mayo de 2015 en las elecciones municipales) es lograr un tercer gobierno nacional del Frente Amplio con mayorías parlamentarias. Para los comunistas, además, y en unidad dialéctica con lo anterior, es también una muy buena votación de la 1001.
 
Para conseguir esos objetivos es imprescindible concentrar los esfuerzos, los medios materiales y la militancia en donde debe ser: la disputa con las clases dominantes y con la derecha.
 
Asistimos a una ofensiva continental de la derecha y el imperialismo por frenar el proceso de integración regional y de cambios democráticos, y esa ofensiva se expresa en Uruguay en la decisión política de agotar todos los medios para desplazar al Frente Amplio del gobierno, cosa que saben difícil, o en su lugar, no permitir que tenga mayorías parlamentarias.
 
Enfrentar ese esfuerzo concentrado, multimillonario en recursos, con la mayoría de los medios de comunicación a su favor, exige desplegar todo lo que tiene el movimiento popular y la izquierda. Todo, con menos no alcanza.
 
Exigirá audacia y buenas propuestas de campaña, acierto en la elección de los candidatos, defender los logros y asumir con honestidad lo que falta, dar perspectiva; pero en primer lugar exigirá mucha militancia, mucha presencia callejera, mucho diálogo con nuestro pueblo, movilización política permanente.
 
El Frente Amplio tiene un programa de gobierno, discutido colectivamente por miles de frenteamplistas y decidido en un Congreso. Porque un programa de gobierno no es un conjunto de propuestas elaboradas por técnicos, es una construcción política y por lo tanto colectiva. Tiene dos pre candidatos presidenciales, Tabaré Vázquez y Constanza Moreira, los dos se han comprometido a aplicar ese Programa y lo defienden.
 
¿Cuál es el Programa de Gobierno de la derecha? ¿Cuál es el Programa de Larrañaga, de Lacalle, de Abreu, de Bordaberry, de Amorín Batlle? ¿Quién lo discutió? ¿Esto quiere decir que la derecha no tiene programa? Claro que lo tiene. Pero no es elaborado colectivamente, es decidido por los sectores del poder en nuestro país. Es el programa que las Cámaras Empresariales presentaron en los Consejos de Salarios y que fue bautizado con tanto acierto como “la utopía reaccionaria”.
 
No lo explicitan en su totalidad, muestran algunas partes. Eligen los temas de los que se habla y de los que no. Seguridad y educación son los centros, por los problemas reales que afronta nuestro país en esos temas y porque no quieren que se hable de otros.
 
El Frente Amplio no rehúye el debate sobre estos temas, ni siquiera esconde las diferencias que sobre ellos tiene. Están en el Programa de Gobierno del Frente Amplio y con propuestas concretas. Tabaré Vázquez los ha abordado en profundidad en sus primeros discursos de campaña. Pero el Frente Amplio plantea otros centros y debe hacerlo y debatir con la sociedad.
 
En este editorial por falta de espacio los abordaremos en forma de preguntas: ¿En que situación estaría el Uruguay en materia de pobreza y marginación si no se hubiera instrumentado el Plan de Emergencia? ¿Cómo estaría la situación de seguridad ciudadana si no se hubiera atendido la marginación? ¿Cuál sería el índice de desocupación sin las políticas de crecimiento y empleo del FA? ¿Cuál sería el salario de los trabajadores si no se hubieran reinstalado los Consejos de Salarios y la Negociación Colectiva? ¿Cómo estaría la Educación sin el incremento presupuestal que se instrumentó? ¿Cuál sería la situación de los trabajadores rurales y las trabajadoras domésticas sin las leyes que se votaron? ¿Cuál sería la oferta cultural sin las medidas de apoyo a la cultura nacional que tomaron los gobiernos del FA? ¿Cuál sería la situación de salud de los cientos de miles de uruguayos que hoy tiene cobertura gracias a la Reforma de la Salud?
 
Las preguntas podrían ser muchas más y se podrían hacer sobre todas y cada una de las esferas de la vida y la actividad nacional. La respuesta es una sola: estaría mucho peor.
 
No se trata sólo de lo que hicieron en el pasado, se trata de lo que propusieron hacer en dos momentos en que la crisis internacional del capitalismo golpeó a Uruguay; en 2009 en el gobierno de Tabaré Vázquez y en 2012 en el gobierno de José Mujica: ajuste fiscal, reducción de programas sociales, rebaja de salarios, reducción de la inversión pública, privatización y apertura comercial indiscriminada. Lo propusieron explícitamente. Eso habrían hecho y eso harán si ganan el gobierno.
 
Es que más allá de las caras y el photoshop, de las consignas novedosas y la estética post moderna, la propuesta de la derecha es la restauración neoliberal. Es la vuelta al pasado. Es el retroceso en todo lo avanzado y conquistado. La renovación incluye a la edad, pero no se agota y menos se sostiene exclusivamente en ella. Hasta en eso, cuando se corre el velo publicitario, la propuesta de la derecha es el retorno al pasado. Las dos nuevas grandes ofertas de liderazgo de la derecha son: el hijo de Bordaberry y el hijo de Lacalle, y para rematar, en Canelones, donde el Partido Rosado busca recuperar la intendencia, una de las propuestas más fuertes, con mucha plata por cierto, es, faltaba más, el hijo de Andújar. Cualquier parecido con una política de castas es simple coincidencia, debería decir al final de esta película.
 
Algunos podrán decir que nos limitamos a cuestionar a la derecha y no analizamos los problemas, insuficiencias y errores de la izquierda. No es cierto, lo hemos hecho, y lo seguiremos haciendo. Pero tenemos claro el centro y con quién es la batalla.
 
El Frente Amplio es la única alternativa política real para consolidar y profundizar los cambios. La única alternativa política real a las expresiones políticas del bloque conservador. Hay que zafar de las falsas dicotomías que instala la derecha. O conquistamos un tercer gobierno nacional del FA y mayorías parlamentarias o las tiene la derecha. Por supuesto que de por sí, no garantizan el cambio, eso exige lucha, crecimiento social y político de la influencia de los trabajadores y fortalecimiento de la unidad y de todos los componentes del bloque político y social de los cambios. Pero sin lo primero lo segundo se alejaría mucho más en el horizonte.
 
Por eso la 1001, y con ella EL POPULAR, se proponen una consigna para esta campaña, que expresa la defensa de lo conquistado, todo lo que falta por hacer, y el compromiso de luchar por ello. Ante la propuesta de restauración neoliberal de la derecha, la respuesta es con unidad y lucha y con el FA: Avancemos.
 
Al desarrollo de las propuestas para concretar ese avance y a la organización de la lucha política e ideológica para lograrlo estarán dedicados los futuros editoriales de EL POPULAR.
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