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Nov
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diario El Popular de Uruguay

Dos días de cosecha / editorial 

 
 
 
Como siempre al decidir el tema a abordar en un editorial se tiene que hacer una elección y elegir es jerarquizar. Esta semana tenemos varios hechos nacionales e internacionales que merecerían un editorial, todos ellos, sin excepción. En el terreno internacional el 96 aniversario de la Revolución de Octubre, al que además le dedicamos una separata especial. En nuestro país la aprobación por el Plenario Nacional del Frente Amplio, por unanimidad, de las precandidaturas presidenciales de Tabaré Vázquez y Constanza Moreira, para el Congreso de fines de mes. La decisión, que rechazamos sin cortapisas, de procesar sin prisión por el delito de asonada, a siete de los militantes que concurrieron en febrero a la Suprema Corte de Justicia  a respaldar a la jueza Mariana Motta. La compleja situación que se vive en el barrio montevideano de Santa Catalina, luego de la muerte de Sergio Lemos, un joven de 19 años, abatido por la espalda por un policía, que como si fuera poco, le quiso plantar un arma para justificar esa barbaridad. También la realización de la Convención de la UJC, Nibia Salbalsagaray.
Como ya señalamos todos estos temas merecen atención, reflexión y opinión. Pero el editorial de EL POPULAR se enfoca centralmente en otros temas. En realidad este editorial es una continuidad de los dos anteriores y de una preocupación y apuesta periodística y política a darle la relevancia que merece a la lucha de los trabajadores, a su potencial transformador, en este caso en el marco de los Consejos de Salarios y también en una concreción parlamentaria.
Hablamos de la Asamblea General del SUNCA realizada el martes en la Plaza 1º de Mayo que aprobó un nuevo convenio colectivo para la construcción y de la votación el miércoles en la Cámara de Diputados, solamente con los votos del Frente Amplio, de la Ley de Responsabilidad Penal Empresarial.
 
Flor de Asamblea y flor de convenio
 
Este martes en la Plaza 1º de Mayo ocurrió un hecho histórico: se concretó la asamblea más grande de la historia del movimiento sindical uruguayo. Más de 20 mil trabajadores, llegados de todo el país, en muchos casos acompañados de sus familias, participaron de la Asamblea General convocada por el SUNCA que debía evaluar la negociación en el Consejo de Salarios y coronar un intenso período de lucha de más de dos meses, aunque en realidad, expresa un nivel de acumulación de mucho tiempo atrás.
La dimensión de la asamblea es de por sí un hecho relevante. Es un hecho trascendente para la democracia toda que miles de trabajadores, 20 mil obreros, participen y decidan democráticamente. Fortalece a la democracia toda. Pero también fortalece al movimiento sindical todo, a su peso, a su perspectiva. Y por supuesto, fortalece la perspectiva general de cambios, la construcción del bloque contrahegemónico, alumbra futuro.
Luego de una larga y compleja negociación la asamblea general del SUNCA aprobó por unanimidad un convenio colectivo de enorme relevancia, por supuesto que para los trabajadores de la construcción, pero también para todos los trabajadores y para el movimiento popular en su conjunto. Desde el punto de vista salarial implica una profundización de la recuperación para uno de los sectores históricamente sumergidos, en los tres años del convenio habrá un crecimiento de 12.03% por encima de la inflación. Hay que destacar que esto tiene un impacto muy fuerte y positivo sobre la sociedad en general. En 2005 más del 60% de los trabajadores de la construcción estaba bajo la línea de la pobreza, hoy ese porcentaje es menor al 10%. Eso quiere decir, ni más ni menos, que por la lucha del SUNCA y por la negociación colectiva, miles de trabajadores han salido de la pobreza, miles de familias, de las que estaban más sumergidas, tienen hoy una vida más digna, vinculada al trabajo y además a la organización y la lucha.
Pero además el convenio colectivo modifica, a favor de los trabajadores, varias categorías fundamentalmente vinculadas a la obra civil, que permanecían incambiadas desde hace más de 40 años, mejorando aún más el salario de miles de trabajadores y haciendo justicia con las tareas que realmente desempeñan. Concreta dos reclamos de larga data como la alimentación en obra y la ropa de trabajo obligatoria y gratuita, conquistas que se habían logrado parcialmente en algunas grandes obras y que hoy son de todo el gremio.
Incorpora elementos claves de la seguridad y la salud laboral dando potestades a los delegados obreros de seguridad para detener el trabajo en caso de riesgo y la obligatoriedad de cursos de seguridad a los trabajadores que ingresen en la industria. Es decir amplía la participación de los trabajadores en la organización del trabajo. Finalmente amplía las libertades sindicales, por lo tanto, amplía la libertad en la sociedad toda. También incluye un incremento del 50% de los aportes a los Fondos Sociales lo que potenciará la conocida y enorme práctica solidaria del SUNCA y los trabajadores de la construcción.
Todo eso se conquistó con organización, con participación de miles, con unidad, con diálogo permanente con el pueblo, con acciones y práctica solidaria, y por supuesto, con lucha.
En la negociación, compleja y tensa, también jugó su papel el Presidente de la República, José Mujica, que según se informó en la asamblea, avaló la firma del pre acuerdo, tras reunirse con la dirección del SUNCA.
A esta gran victoria obrera, por lo conquistado, por el método, por la participación de miles, hay que sumar la firma, también histórica, del convenio colectivo en el sector supermercados de FUECYS, el avance en casi el 50% de los grupos de los Consejos de Salarios.
La utopía reaccionaria planteada por las patronales al comenzar los Consejos de Salarios está siendo derrotada, y lo seguirá siendo, con lucha, con miles movilizados y participando.
 
Un debate esclarecedor
 
Un día después, el miércoles,  con los votos del Frente Amplio, se aprobó en la Cámara de Diputados el proyecto de ley de Responsabilidad Penal Empresarial. Otro avance histórico: ya no quedarán impunes, como hasta ahora, los empresarios que por negligencia pongan en peligro la vida de un trabajador.
La consideración de esta ley, el hecho de que salga de la clandestinidad la masacre del capital contra los trabajadores, es de por sí un elemento de avance. En Uruguay hay 50 mil accidentes de trabajo por año, mueren 50 trabajadores al año y 500 quedan con discapacidades graves. Ese hecho hasta ahora no había motivado una ley que pene a los empresarios. Los blancos y los colorados dicen que los delitos ya están previstos en el Código Penal, pero nunca fueron aplicados a los empresarios. Es más, es absolutamente ínfima la cantidad de accidentes de trabajo que llegó a la justicia para que se los investigue.
Una primera constatación entonces: la lucha la movilización y la acción de la bancada del Frente Amplio lograron que en la agenda política y legislativa del Uruguay se considere un drama social ignorado y silenciado. Estamos hablando del derecho del trabajador de volver vivo y sano a su casa. De que en 2013 no existan más trabajadoras y trabajadores obligados a poner en riesgo su vida para comer. Así de simple.
El proyecto de ley que se votó el miércoles es fruto de dos años de trabajo parlamentario. En esos dos años ni blancos ni colorados presentaron iniciativa alguna y las cámaras empresariales se limitaron a rechazar hasta la posibilidad de que se legislara al respecto.
Como no pudieron evitar la consideración de la ley a último momento el Partido Colorado presentó una iniciativa y el Partido Nacional otra, motivados más por la necesidad de no aparecer votando en contra de algo que había alcanzado tal repercusión pública que de aportar a solucionar el drama social de las siniestralidad en el trabajo, como quedó claro en el debate parlamentario. Lo cierto es que a la hora de levantar la mano con una ley que beneficie a los trabajadores, una vez más, solo estuvieron los votos del Frente Amplio. Desde que el Frente Amplio está en el gobierno se votaron 62 leyes que aumentan o protegen los derechos de los trabajadores, entre ellas la de Negociación Colectiva, votada en contra por blancos y colorados. No es de extrañar, quién quitó los Consejos de Salarios fue el gobierno del Partido Nacional y mantuvieron esa decisión los gobiernos del Partido Colorado que lo sucedieron.
El debate de esta ley fue ilustrativo de quién es quién a la hora de las contradicciones centrales,  cuando se enfrentan los intereses de clase. También sobre la necesidad y el valor estratégico de mantener la mayoría parlamentaria para la izquierda.
Un avance histórico, que marca un camino, de método político y de lucha, de movilización y de propuesta.
 
Una mención final
 
Antes de terminar el editorial unas palabras para una actitud reveladora, aunque para nada sorpresiva, del diputado colorado y bordaberrista, Fernando Amado. El legislador bordaberrista comenzó su intervención no refiriéndose al proyecto de ley, que claro no votó, sino a la presencia en sala de Oscar Andrade. Amado cuestionó lo que calificó, parafraseando a Huidobro, de “sexo explícito, en pelotas” entre el movimiento sindical y el Partido Comunista.
Parece que para Amado solo pueden estar en el Parlamento, empresarios, abogados de empresarios, latifundistas y operadores políticos de latifundistas. Toda la vida el PCU tuvo dirigentes obreros en el Parlamento. Solo por nombrar algunos: Julia Arévalo, la primer mujer senadora de América Latina, dirigente obrera y comunista; Enrique Rodríguez, dirigente obrero del calzado, senador comunista; Enrique Pastorino, también dirigente obrero del calzado y diputado comunista; Gerardo Cuesta, dirigente obrero metalúrgico, vicepresidente de la CNT y diputado comunista; Wladimir Turiansky, dirigente de los trabajadores de UTE, de la CNT, diputado comunista.
Amado dice que Andrade y el PCU partidizan los sindicatos. Andrade pidió licencia en el SUNCA y se la votaron 20 mil trabajadores para asumir temporalmente como diputado por el FA, la 1001 y el PCU. Lo hizo para defender una ley que beneficia a todos los trabajadores del Uruguay no solo a los de su gremio, ¿habrá un interés más genuino y de carácter general que ese? ¿O será un interés más general defender los intereses de las cámaras empresariales y de su líder partidario rechazando impuestos al agro?
Para mejor ni siquiera original es Amado, los mismos argumentos esgrimieron sus correligionarios de Partido Rosado, Jorge Gandini y Jaime Trobo, para cuestionar a Jorge Bermúdez, que también ingresó por la 1001 para defender la ley que creó el Sistema Nacional Integrado de Salud.
De todas maneras quedó muy claro, que además de ser anticomunista, al diputado Amado no le caen bien los trabajadores, al menos eso expresó una vez más con su voto contrario a una ley obrera.
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