09
Nov
13

la Concertación de las derechas

Nació el PACO

escribe: Esteban Valenti

Con gran solemnidad, basada en una sólida propuesta programática que llevó meses de elaboración se anunció en estos días el nacimiento del PArtido de la COncertación, de aquí en adelante más conocido como el PACO.

Su nombre ya es un anuncio de la creatividad y originalidad de la idea: juntarse para sacar a la izquierda del gobierno de Montevideo. Nada más.

Este noble propósito, totalmente válido en política, donde las alianzas forman parte central de sus prácticas, de los métodos utilizados de diversa manera por muy diversas fuerzas políticas, para alcanzar el objetivo de ganar todo o una parte del poder, se basa en la suma de votos, potencial o real de fuerzas políticas diversas. De lo contrario no serían alianzas.

La clave está en lo de diversas maneras. Las maneras importan, incluso en la política…Se pueden crear frentes, alianzas, concentraciones, uniones y otras variedades sobre la base de programas comunes, de ideas y estrategias que tienen una base importante de acuerdos que superan las diferencias políticas históricas e incluso ideológicas.

En el Uruguay tenemos uno de los ejemplos más claros a nivel regional y mundial: la unidad de la izquierda en el Frente Amplio desde hace más de 40 años. Y los resultados están a la vista: crecimiento electoral inmediato, capacidad de resistencia conjunta a la dictadura, salida con perfil propio y reforzado en democracia, constante crecimiento electoral, con la conquista de la Intendencia de Montevideo y otras y desde hace 9 años del gobierno nacional. No es poca cosa.

La otra manera es el nacimiento del PACO. Confluyen en su parto tres grandes razones: por un lado una coincidencia ideológica creciente y evidente de ambos partidos tradicionales, blancos y colorados que luego de más de 180 años de constituir el sistema binario de partidos más antiguos del mundo, se expresaron en forma conjunta en tres balotajes nacionales (1999; 2004 y 2009). Un balotaje lo ganaron y dos los perdieron.

Desde que se creó el Frente Amplio y sobre todo al salir de la dictadura y a medida que el FA crecía en sus posibilidades de un triunfo electoral, casi de forma proporcional se limaban las diferencias y se multiplicaban los acuerdos entre ambos partidos tradicionales. Fue y es un largo camino que en esta etapa nos regala el PACO.

Un camino de coincidencias políticas e ideológicas que sin grandes esfuerzos, ni proyectos, ni ideas se forjó en las cámaras legislativas, en los artículos de prensa, en los debates públicos en los medios de comunicación y en muy diversas instancias. Tiene además una base de acercamiento principal de sus líderes. Eso también cuenta.

La segunda componente que influye en el nacimiento es el sentido de realidad, que en política no es despreciable so pena de recibir terribles revolcones. Y se sabe, de derrota en derrota no siempre se llega a la victoria final.

Las encuestas son concluyentes, sin el PACO no hay tu tía, en Montevideo gana nuevamente y por amplia ventaja el Frente Amplio. Con el PACO hay alguna esperanza. Al menos eso esperan los paquistas. Se veía en sus rostros pletóricos de esperanza en el nacimiento del recién llegado al mundo de la política nacional, aunque sus genes sean terriblemente viejos y desgastados. En el PACO no hay ni una brizna de nada nuevo, es el nacimiento de un viejo. Casi un acto contra natura.

Ni los candidatos previsibles, ni las propuestas e ideas que se manejan, ni el portentoso proyecto de arrebatarle la capital a la izquierda, como primera etapa para en un segundo pasito de la criatura, lograr la restauración del poder político, social y económico tradicional y desplazar a los gobiernos nacionales de izquierda. Porque en el Uruguay nadie quiere ser de derecha, ni siquiera que los llamen de derecha, pero a la hora de unirse contra la izquierda, aparecen los profundos valores de la unión de fuerzas con una historia diversas, pero que hoy retoman unidos uno de los proyectos históricos básicos de la derecha, se podría decir fundacionales de la derecha desde su surgimiento en la Asamblea Nacional francesa: combatir a la izquierda. El PACO tiene ya su programita pre-escolar: desplazar a la izquierda de la Intendencia de Montevideo.

Habría que agregar un tercer aspecto, obligatorio, el PACO tiene un pariente putativo: las debilidades y los errores de la izquierda en el gobierno de Montevideo. Sin este componente ni siquiera se atreverían a soñar con derrotarnos. Las encuestas seguirían siendo abrumadoras como lo fueron durante muchos, muchos años.

Y este último aspecto hay que considerarlo con seriedad, porque solo con solfa no arreglamos ni queremos arreglar el asunto, necesitamos más eficiencia, más planificación, más aciertos, más audacia, más resultados, mejores servicios en muchos aspectos. Aunque se haya hecho mucho, que se puede comprobar, en particular durante esta administración en muchos aspectos de la vida de la ciudad y de sus habitantes. Pero la gestión no puede despedazarse a gusto y gana, hay que mirarla en forma autocrítica en su conjunto. Y no rehuir el debate interno pero de cara a la gente.

El PACO tendrá la vida que nosotros seamos incapaces de afrontar, es una criaturita enorme pero que se alimenta de nuestras debilidades y flaquezas, es casi su único sustento. Al menos es lo que ha mostrado hasta el momento, ni en sus personajes, ni en sus ideas, ni en sus métodos y menos en el alcance del proyecto mismo, tiene alguna novedad. Pero esto recién comienza. Podría tener una derivación importante: ayudar a avivarnos y a no creer que podemos triunfar con un lavarropa, y con su manual de uso como programa.

Ahora voy a hablar todavía más en primera persona, por si las moscas y por si el PACO que comenzó a gatear cerca de Halloween se nos aproxima electoralmente: no voy a actuar simplemente por reflejo. Y creo interpretar a mucha gente de izquierda.

No me van a asustar con el PACO y me van a obligar a tragarme cualquier cosa. Como por ejemplo:

Un programa pobre, sin ideas, sin capacidad de transformar mucho más a Montevideo en uno de los motores del salto que Uruguay puede y debe dar en los próximos años. Un programa de verdad, al viejo estilo de compromiso y creación. Con temas terrenales concretos y urgentes, como la limpieza, el estado de las calles, de los espacios verdes y comunes, de las diversas zonas de la capital, como el transporte y la movilidad general, la iluminación y en especial en zonas emblemáticas y neurálgicas, y la integración con programas sociales y culturales nacionales como un emblema de la capital y de la propia izquierda. Y además grandes planes estratégicos, urbanísticos de gran respiro y pensando en grande y con el nuevo horizonte que se merece Montevideo. Prever hacia donde va nuestra ciudad y adelantarse en todos los terrenos fundamentales, en primer lugar en la calidad de vida y de convivencia.

No me voy a tragar candidatos impuestos por el aparato, aunque algunos sigan creyendo que el aparato está por encima de todo, incluso de nuestra propia gente. Ya nos dieron terrible revolcón de votos en blanco. Solo me convenceré si presentamos candidatos o candidatas y equipos de gobierno que demuestren que le damos una importancia central, principal al gobierno de Montevideo.

Quiero un relato, un discurso de lo que ha pasado en los últimos 24 años de gobierno de Montevideo que rescate todo lo que hemos hecho y una adecuada comparación con la decadencia terrible de la dictadura y de la intendencia colorada, pero que además tenga rigor en el relato de nuestras obras, de nuestras creaciones y aportes, de nuestros logros y de nuestros errores y retrasos y de sus causas y de cómo pensamos afrontar los viejos y los nuevos problemas y desafíos. Un discurso en serio y no de circunstancia que con la coartada del PACO y de no hacerle el juego, nos sumerja en la mediocridad y el conformismo.

El PACO está dando sus primeros pasitos, su horizonte es el infinito. Primero ganar Montevideo y luego se verá. Solo quiero imaginarme una bancada oficialista paquista compuesta por ediles blancos y colorados, que pasen de los primeros arrumacos a la disputa de los espacios imprescindibles para que ambas colectividades, blancos y colorados, colorados y blancos no sean la herramienta secundona del otro partido. La verdad es que no debe ser una posición cómoda para el que salga segundo y se transforme en un escalón en el asenso del primero. Les regalo la ferocidad de las tensiones.

Es como imaginarse el horizonte bastante más lejano de un triunfo blanco a nivel nacional, con una bancada oficialista donde se sumen obligatoriamente los votos de blancos y colorados y toda las variantes ideológicas y políticas dentro de esos partidos, en especial la confluencia del sector más de derecha de ambos partidos, que se transformará en el arbitro supremo de la situación. Y en eso hay que reconocerlo que son maestros en solidaridad y coherencia, como cuando los blancos desembarcaron alegremente del gobierno de Jorge Batlle en la crisis, luego de haberlo elegido y compartido cargos a diestra y siniestra. Sobre todo a diestra.

Nació el PACO. Un gran paso de la derecha y del centro derecha hacia sus objetivos restauradores.
(*) El nombre de PACO no es de mi creación fue el aporte de un amigo y compañero. Lo tomo prestado.

(**) Periodista, escritor, director de UYPRESS y de BITÁCORA. Uruguay.

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