Archivo para 10/07/11

10
Jul
11

EDITORIAL EL POPULAR DE URUGUAY

Las PPP, el FA, el gobierno y el PCU


La aprobación en el Senado de la Ley de Participación Público y Privada (PPP) ha
generado una intensa polémica y hechos políticos relevantes, de diferente
trascendencia y características, pero sin duda trascendentes. El primer hecho
político, sistemáticamente silenciado por la gran prensa, es que la Mesa
Representativa Nacional Ampliada del PIT-CNT decidió rechazar la Ley y analizar
un paro general para el 28 de julio con movilización al Parlamento. Esta
resolución del PIT-CNT fue tomada por la máxima dirección de la central sindical
entre congreso y congreso, con un voto en contra y una abstención, es decir por
amplísima mayoría. El detalle de cómo fue la votación no es menor porque implica
que la respaldaron la casi totalidad de los gremios públicos y privados y todas
la corrientes y tendencias que actúan en el seno del movimiento sindical. Las
razones esgrimidas por la central sindical son que realizaron planteos para
introducir modificaciones en el proyecto de Ley de PPP resumidos en cinco
puntos, hubo un compromiso del Ministro de Economía y Finanzas de contemplarlos
y no fueron incorporados. El segundo hecho político, al que no pretendemos
restar trascendencia, porque desearíamos que no se hubiera producido, es que el
senador Eduardo Lorier, en cumplimiento de una resolución del Comité Central del
PCU y de su Secretariado, no entró a sala y no acompañó con su voto al resto de
la bancada del Frente Amplio. Es importante explicar las razones de esta
determinación. En primer lugar, este proyecto de Ley de PPP, definido por el
propio gobierno como uno de los más importantes de la actual legislatura, nunca
fue presentado ni discutido formalmente en ningún organismo de dirección del FA.
No lo discutió la Mesa Política ni el Plenario Nacional y por lo tanto no hay
ninguna resolución orgánica del FA sobre él. Los delegados de base del FA
pidieron que se discutiera el tema en abril, el PCU planteó el lunes pasado en
la Mesa Política, ante la imposibilidad de acuerdos en la bancada de senadores,
que se tratara y se lo incluyó en el orden del día de la Mesa de la Agrupación
Nacional de Gobierno que se reunía ayer jueves, un día después de la votación
del Senado. El proyecto fue impulsado por el gobierno, presentado públicamente
por el presidente de la Corporación Nacional de Desarrollo ante empresarios
privados en setiembre de 2010, nunca fue analizado en la fuerza política, nunca
se procuró encontrar los acuerdos políticos o las decisiones orgánicas que lo
respaldaran, por el contrario, se evitó esas instancias. Este señalamiento es
mucho más que formal, es esencialmente político. Es el FA y sus organismos, el
lugar donde se discute, se acercan posiciones si son disímiles y se toman
acuerdos. Es allí donde se le da contenido y sustento a la unidad de acción. No
se recorrió ese camino. Es cierto que se discutió en las bancadas del FA,
especialmente en diputados, donde se le introdujeron algunas modificaciones al
proyecto original, sobre todo en el sentido de aumentar los controles, tanto del
Tribunal de Cuentas como del Parlamento, a los proyectos que se generen a partir
de la modalidad de PPP. Pero fue sólo en esos ámbitos y además no se
modificaron, lo que a entender del PCU y del movimiento sindical, son aspectos
centrales para el cuestionamiento a este proyecto de ley. Para ser claros. El
PCU, y no sólo el PCU, tiene diferencias de carácter general y en un plano
filosófico con la modalidad de PPP. No tienen que ver con las caricaturas que se
presentan de un estatismo a ultranza o la negación absoluta de emprendimientos
conjuntos con actores privados. El Programa del FA, y el PCU lo respeta, y
también su accionar en los gobiernos departamentales y nacionales, contempla la
acción común del Estado y de los actores privados. Se han realizado importantes
iniciativas como Alur, la producción de biodiesel, la construcción de la planta
de desulfurización de Ancap, varias modalidades de co participación en Antel y
en otros entes, lo mismo que a niveles de intendencias en obras y prestación de
servicios. No está en discusión la necesidad de avanzar en la creación de
infraestructura para el desarrollo productivo del país. Todas estas iniciativas
se han dado y se pueden dar sin necesidad de un cambio en el marco jurídico y
menos en el sentido de la modalidad de PPP, que a nivel mundial ha mostrado
grandes riesgos y dificultades. Aún con estas diferencias, el PCU, otras fuerzas
del FA y también el movimiento sindical, trabajaron para mejorar el proyecto
presentado por el Poder Ejecutivo. Se pidió una discusión en el FA que no se
dio, se trabajó en el Parlamento. En ese marco se pidió para poder acompañar
este proyecto de Ley que se introdujeran modificaciones en cinco aspectos
básicos: señalar a texto expreso que no se afectaría el patrimonio de las
empresas públicas y el monopolio que detentan en áreas estratégicas; la
participación de los trabajadores organizados en los ámbitos de control
establecidos en la Ley; establecer que los diferendos se diriman en organismos
nacionales y no en tribunales internacionales que siempre favorecen a las
empresas contra los estados, como en el caso del Banco Mundial; aumentar el
poder de control del Parlamento y del Tribunal de Cuentas sobre los contratos
que se establezcan y eliminar la obligación del Estado de garantizar un mínimo
de retorno a los inversores. Estos cinco puntos, enunciados de una manera
similar, fueron planteados por la Mesa Sindical Coordinadora de Entes y el
PIT-CNT al Ministro de Economía y Finanzas, Fernando Lorenzo, quién hizo acuerdo
y propuso firmar un acta conjunta. El movimiento sindical planteó que se
incluyeran en la ley. El PCU hizo este planteo en diputados, se dijo que en esa
instancia no y que se seguiría negociando en el Senado. El PCU pidió libertad de
acción en diputados y se le negó, y ante la posibilidad abierta de que estas
modificaciones se introdujeran en el Senado, decidió en diputados, votar la ley.
En el Senado, se siguió sin llevar la discusión al FA y tampoco fueron
contemplados los aspectos esenciales; garantizar el patrimonio de las empresas
públicas y su monopolio actual y la participación de los trabajadores en la
gestión y el control de los contratos. Esta vez se dijo que se podrían
incorporar en la reglamentación pero no en la Ley. Tanto el PCU como el
movimiento sindical entendieron que no era garantía suficiente, que una ley de
esta magnitud y trascendencia, debía incorporar al menos estas salvaguardas y el
resto podían ser discutidas posteriormente. Para el PCU y el movimiento sindical
la Ley en la formulación actual deja abiertas posibilidades de que la inversión
privada atente contra el monopolio y el patrimonio de las empresas estatales y
por lo tanto lesione el papel rector, regulador y como palanca de desarrollo del
Estado y las citadas empresas, como lo establece el programa del FA. Estos
peligros incluso fueron reivindicados explícitamente como bondades del proyecto
por legisladores de derecha que lo votaron, empresarios y consultoras privadas.
Ante esta situación de hecho, vale la pena volver a resumirla: inexistencia de
discusión en los organismos del FA y negativa a incorporar los principales
reparos del movimiento sindical y por lo tanto que el proyecto sería aprobado
sin el respaldo de los trabajadores organizados; el PCU decidió no entrar a sala
en aplicación de una resolución de su Comité Central pública y conocida por todo
el FA y la prensa, del 23 de junio La declaración del Comité Central del PCU
dice en sus pasajes centrales: «El Partido Comunista del Uruguay reafirma que en
el proceso de discusión de la ley de Participación Pública Privada comparte el
planteo de la Mesa Sindical Coordinadora de Entes del PIT-CNT, que toda
iniciativa en ese sentido, no debe modificar el actual patrimonio de las
empresas públicas. Consecuentes con lo expresado anteriormente los comunistas
solo acompañaremos la ley de PPP si las salvaguardas del patrimonio público, los
derechos de los trabajadores, los controles y garantías para las empresas
públicas, tal como surgen del programa del Frente Amplio y acordó el Ministerio
de Economía y Finanzas con el PIT-CNT, se introducen expresamente en el texto».
Por todo ello el PCU asumió la conducta que asumió y el senador Lorier no entró
a sala. La situación política es delicada, no hay que ocultarlo. Tampoco hay que
ocultar que el PCU y el FA, ahora sí, a través de su Secretariado y al cierre de
esta edición, de la mesa de su Agrupación Nacional de Gobierno están buscando
salidas a la misma. Otros caricaturizan los argumentos y atribuyen
intencionalidades absurdas de erosionar al gobierno o poner palos en la rueda.
Desde estas páginas buscamos explicar los hechos y abogamos para que en el marco
de la discusión orgánica del FA se encuentren las salidas que permitan
incorporar la visión de los trabajadores y resguardar al Estado y sus empresas,
patrimonio de toda la sociedad.
10
Jul
11

españa, psoe sin respuesta

 

Rebelión intelectual de los españoles

 

 España está en crisis y no solo económica y financieramente. Hay crisis de la política, de los partidos y de las identidades. Muchos ciudadanos españoles descartan, en estas horas desgraciadas, el accionar de los partidos políticos y se disponen a elaborar nuevas estrategias y perspectivas.

El juez Baltasar Garzón, Pedro Almodóvar, Isabel Coixet, Almudena Grandes, Luís García Montero, Isaac Rosa, José Antonio Martín Pallín, Ricardo Zaldívar, los economistas Vicenç Navarro y Juan Torres López, el ex fiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, los cantantes Ana Belén y Víctor Manuel, el actor Juan Diego Botto o los periodistas Ignacio Escolar y Olga Rodríguez, son algunas de las más conocidas personalidades que encabezan el llamado que propone “reconstruir la izquierda” para recuperar la “ilusión” frente a las exigencias de los mercados y la economía global.

El manifiesto firmado por los intelectuales señala que “El descrédito de la política y las quejas asiduas sobre la corrupción de la vida democrática no pueden dejar indiferentes a las conciencias progresistas. Son muchas las personas que, desde diferentes perspectivas ideológicas, se han sentido indefensas en medio de esta crisis económica, social e institucional. La izquierda tiene un problema más grave que el avance de las opciones reaccionarias en las últimas elecciones municipales. Se trata de su falta de horizonte. Mientras los mercados financieros imponen el desmantelamiento del Estado del bienestar en busca de unos beneficios desmesurados, un gobierno socialista ha sido incapaz de imaginar otra receta que la de aceptar las presiones antisociales y degradar los derechos públicos y las condiciones laborales.

Es evidente que los resultados electorales han pasado una factura contundente al PSOE. Pero las otras alternativas a su izquierda no han llegado a recoger el voto ofendido por las medidas neoliberales y las deficiencias de una democracia imperfecta. Y, sin embargo, no es momento de perder la ilusión, porque la calle y las redes sociales se han puesto de pronto a hablar en alto de política para demostrar su rebeldía. Esta energía cívica, renovada y llena de matices, tiene cuatro preocupaciones decisivas: la regeneración democrática, la dignificación de las condiciones laborales, la defensa de los servicios públicos y el desarrollo de una economía sostenible, comprometida con el respeto ecológico y al servicio de las personas. Son las grandes inquietudes del siglo XXI ante un sistema cada vez más avaricioso, que desprecia con una soberbia sin barreras la solidaridad internacional y la dignidad de la naturaleza y de los seres humanos (…)

Los poderes financieros cuentan con nuestra soledad y nuestro miedo. Sus amenazas intentan paralizarnos, privatizar nuestras conciencias y someternos a la ley del egoísmo y del sálvese quien pueda. Pero la energía del tejido social puede consolidar una convocatoria en la que confluyan las distintas sensibilidades existentes en la izquierda y encontrar el consenso necesario para crear una ilusión compartida. El protagonismo cívico alcanzado en algunos procesos nos señalan el camino (…). La memoria de la emancipación humana exige una mirada honesta hacia los valores y el futuro. Nosotros estamos convencidos de la necesidad de reconstruir el presente de la izquierda. ¿Y tú?”.

Lo dicho, dicho está. ¿Habrá ilusión?




Meses