Archivo para 21/04/10

21
Abr
10

fallo de la haya

Con una sentencia inapelable y de carácter dual, la corte falló parcialmente en favor de ambas partes. Hubo recomendaciones, observaciones y el dictamen final, consideró que Uruguay tuvo omisiones formales y que en lo sustancial,tiene razón: NO HAY CONTAMINACIÓN, SOSTIENE DECISIONES SOBERANAS Y NO HAY RAZÓN PARA RETIRAR LA PLANTA DEL LUGAR. CONSIDERA DESPROPORCIONADO ESE RECLAMO POR PARTE DE ARGENTINA.

Pero lo más importante es que se abre ahora para ambos presidentes (Mujica y C. Fernández) una etapa nueva para fortalecer las relaciones diplomáticas, políticas y de hermandad en un ámbito sin hostilidades ni formulaciones pendientes. En páz y en un clima de cordialidad, solo resta solucionar el problema de Arroyo Verde, algo que no se vislumbra factible en el horizonte cercano, dado la radicalidad de los profesionales del piquete, que arrastran con sus opiniones a los pobladores de buena fe de Gualeguaychú.

  Vicepresidente considera fallo de la Haya favorable a Uruguay      
martes, 20 de abril de 2010
 
20 de abril de 2010, 18:06Montevideo, 20 abr (PL) El vicepresidente Danilo Astori consideró hoy que el fallo de la Corte de Justicia (CIJ) de La Haya sobre el diferendo con Argentina, es positivo para Uruguay y abre una nueva etapa.  Astori ofreció esta opinión a la televisión local, referido al dictamen de la CIJ sobre el contencioso con la vecina nación por la instalación de la planta de celulosa de la empresa finlandesa Botnia, ahora UPM, a la vera del fronterizo río Uruguay.”Aunque era previsible, nosotros entendemos que el fallo resulta muy constructivo, y da un fundamento sólido para empezar una nueva etapa en las relaciones con Argentina”, opinó.El ex ministro de Relaciones Exteriores, Pedro Vaz, por su parte, manifestó, también en declaraciones a una televisora de su país, “gran satisfacción” por el dictamen.

Vaz, quien formó parte de la delegación uruguaya a la ciudad holandesa, sostuvo que la instancia judicial de este martes es inapelable y forma parte muy importante, agregó, de “un proceso que hay que terminarlo a la brevedad posible para el bien de todos”.

Luis Almagro, canciller uruguayo, reafirmó la amplia disposición de su país a transitar caminos de entendimiento, diálogo y desarrollo conjunto con Argentina, y ratificó el compromiso de su país de lograr que las disposiciones contenidas en el documento sean para mejorar las relaciones entre los dos estados.

Recordó que la sentencia reconoce que la parte uruguaya no incumplió con sus obligaciones de fondo establecidas en las normativas sobre la limítrofe corriente fluvial.

“Lo que refiere a las obligaciones procesales, la CIJ entendió que existieron omisiones que no afectaron el derecho de nuestro país a la construcción de la planta y a la utilización racional del río Uruguay”, expresó.

Precisó que La CIJ no hizo lugar a otros temas argentinos y tampoco impuso obligaciones adicionales a la otra parte.

Delegación uruguaya expresa su satisfacción por el fallo de La Haya sobre la papelera

 

Montevideo, 20 abr (EFE).- El ex canciller de Uruguay Pedro Vaz, que forma la delegación que asistió hoy al fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya sobre el conflicto con Argentina por una papelera en la frontera común, expresó la satisfacción de su país por el dictamen.

Delegación uruguaya expresa su satisfacción por el fallo de La Haya sobre la papelera Ampliar fotografía

 

 

“De parte nuestra sí puedo adelantar que tenemos una gran satisfacción por la decisión de la Corte, esa es la primera sensación y el primer elemento a manejar”, afirmó desde La Haya a la cadena de televisión uruguaya VTV.

 

“El segundo elemento es el compromiso para el cumplimiento en lo que corresponde, en lo que no es solamente declarativo de ese decisión”, agregó.

 

La CIJ consideró hoy que Uruguay no incumplió sus obligaciones de protección del medio ambiente en la construcción de la papelera de la empresa finlandesa Botnia (actualmente Upm) en el fronterizo río Uruguay, como denunció Argentina.

 

Además, Vaz se mostró convencido de que el camino para resolver el conflicto es la colaboración entre Gobiernos argentino y uruguayo.

 

“Ese es el mensaje que nosotros hemos estado enviando, no solo nosotros, respecto a este tema”, dijo Vaz y recordó que la sentencia de La Haya “es una parte, un parte muy importante pero una parte al fin, del proceso hacia una solución”.

 

En opinión del ex ministro “este es el momento de adoptar las decisiones a nivel gubernamental”.

 

“Es un proceso y la idea es terminarlo a la brevedad posible para bien de todos”, concluyó.

 

El ex ministro, que ostentó el cargo hasta marzo pasado, recordó, no obstante, que será el actual canciller, Luis Almagro, quien expondrá la postura oficial de su país esta tarde en una rueda de prensa en el balneario uruguayo de Punta del Este.

 

La instalación de la planta de celulosa, que funciona desde 2007 y que significó la mayor inversión en la historia de Uruguay con 1.800 millones de dólares, derivó en el peor conflicto con Argentina en décadas.

 

La fábrica está ubicada en la periferia de la localidad uruguaya de Fray Bentos, capital del departamento de Río Negro, sobre el Río Uruguay, límite natural entre ambos países, y frente a la localidad argentina de Gualeguaychú.

 

Desde el 20 de noviembre de 2006 el puente general San Martín, el más importante que une a ambos países sobre ese río, está bloqueado por integrantes de la Asamblea Ambiental de Gualeguaychú como protesta porque consideran la planta contaminante.

 

Además de Vaz, la delegación uruguaya en La Haya está compuesta por el director de asuntos políticos de la Cancillería, Elbio Rosselli, y el embajador uruguayo en Estados Unidos, Carlos Gianelli, así como varios embajadores y legisladores.

 

 

21
Abr
10

M.A.Weisheimer: brasil ¿transición anticapitalista?

El geógrafo y urbanista David Harvey propone en Brasil una transición anticapitalista

 

Carta Maior

¿Por qué es preciso pensar en una transición anticapitalista? ¿Y qué es lo que sería tal transición? La participación de David Harvey, profesor de Geografía y Antropología de la City University, de Nueva York, en el seminario de evaluación de los 10 años del Foro Social Mundial, en Porto Alegre, fue una tentativa de responder a estas preguntas.

La respuesta, en realidad, incluye, en primer lugar una justificación de la pertinencia de las preguntas. Después de la derrota de la Unión Soviética, de los regímenes socialistas del Este Europeo y de la caída del Muro de Berlín, hablar de anticapitalismo se tornó prohibido. El comunismo fracasó, el capitalismo triunfó y no se habla más del asunto: ese mensaje cruzó el planeta adquiriendo aires de sentido común. Pero los muros del capitalismo siguieron en pié y creciendo. Y excluyendo, provocando crisis, pobreza, hambre, destrucción ambiental, guerra…

Y es en los últimos años que se volvió a hablar de anticapitalismo y en la necesidad de pensar otra forma de organización económica, política y social. David Harvey vino a Porto Alegre a hablar de eso. Para él, la necesidad de volver hablar de anticapitalismo se apoya sobre algunos datos: el aumento de la desigualdad social, la creciente corrupción de la democracia por el poder del dinero, el alineamiento de los medios de comunicación con el gran capital (y su consecuente papel de cómplice de la corrupción de la democracia), la destrucción acelerada del medio ambiente. Ese escenario exige una respuesta política, resume Harvey. Una respuesta política, en su criterio, de la naturaleza anticapitalista. ¿Por qué? El autor de La producción capitalista del espacio , presenta algunos datos de naturaleza económica para justificar esa afirmación.

El capital ficticio y la fábrica de burbujas

El capitalismo, en cuanto sistema de organización económica, está basado en el crecimiento. En general, la tasa mínima de crecimiento aceptable para una economía capitalista saludable es del 3 por ciento. El problema es que se está poniendo cada vez más difícil sostener esa tasa sin recurrir a la creación de variados tipos de capital ficticio, como viene ocurriendo con los mercados de acciones y con los negocios financieros en las últimas dos décadas. Para mantener esa tasa media de crecimiento será preciso producir más capital ficticio, lo que provocará nuevas burbujas y nuevos estallidos de las burbujas. Un crecimiento compuesto del 3 por ciento exige inversiones del orden de los 3 billones de dólares. En 1950, había espacio para eso. Hoy involucra una absorción de capital muy problemática. Y China está siguiendo el mismo camino, dice Harvey.

Las crisis económicas de los últimos 30 años, asegura, reposan (y al mismo tiempo, profundizan) en una disfunción creciente entre la cantidad de papel ficticio y la cantidad de riqueza real. “Por eso necesitamos alternativas al capitalismo”, insiste. Históricamente esas alternativas son el socialismo o el comunismo. El primero terminó transformándose en una forma menos salvaje de administración del capitalismo; el segundo fracasó. Sin embargo, esos fracasos no son una razón para desistir hasta porque las crisis del capitalismo se están volviendo cada vez más frecuentes y más graves, replanteando el tema de las alternativas. Para Harvey, el Foro Social Mundial al proponer la bandera de “otro mundo es posible”, debe asumir la tarea de construir otro socialismo u otro comunismo como alternativas concretas.

La irracionalidad del capitalismo

“En tiempos de crisis, la irracionalidad del capitalismo se vuelve más clara para todos. Excedentes de capital y de trabajo existen uno al lado del otro sin una forma clara de unirlos, en medio de un enorme sufrimiento humano y de necesidades insatisfechas. En pleno verano de 2009, un tercio de los bienes de capital en los Estados Unidos permaneció inactivo, mientras cerca del 17 por ciento de la fuerza del trabajo estaba desempleada o trabajando involuntariamente en regímenes de medio tiempo. ¡Qué podría ser más absurdo que eso!- sostiene Harvey en su libro Enigma del capital, que será lanzado próximamente por la editorial Profile Books. Él descarta, por otro lado, cualquier inevitabilidad sobre el futuro del capitalismo. El sistema puede sobrevivir a las crisis actuales, admite, pero a un costo altísimo para la humanidad.

No basta, por lo tanto, denunciar la irracionalidad del capitalismo. Es importante recordar, señala, Harvey, lo que Marx y Engels apuntaron en el Manifiesto Comunista con respecto a los profundos cambios que el capitalismo trajo consigo: una nueva relación con la naturaleza, nuevas tecnologías, nuevas relaciones sociales, otro sistema de producción, cambios profundos en la vida cotidiana de las personas y nuevos arreglos político-institucionales. “Todos esos momentos tuvieron un proceso de co-evolución. El movimiento anticapitalista tiene que luchar en todas esas dimensiones y no solamente en una de ellas como muchos grupos hacen actualmente. El gran fracaso del comunismo fue el no conseguir mantener en movimiento todos esos procesos. Fundamentalmente, la vida diaria tiene que cambiar, las relaciones sociales tienen que cambiar”, afirma.

“Necesitamos hablar de un mundo anticapitalista”

Harvey está hablando de la perspectiva de un posible fracaso del capitalismo, de un punto de inestabilidad que afecte a los engranajes del sistema. Pero al mismo tiempo, él no apunta a ninguna inevitabilidad o destino histórico. Se trata de un diagnóstico sobre el tiempo presente. “El capitalismo entró en una fase de cada vez más destrucción y cada vez menor creación”. Y cuáles serían, entonces, las fuerzas sociales capaces de organizar un movimiento anticapitalista en los términos antes señalados. La respuesta de Harvey es corta y directa: Hoy no hay ningún grupo pensando o hablando de eso. “Las ONGs y los movimientos sociales que participan en el FSM precisan comenzar a hablar de un mundo anticapitalista. La izquierda debe cambiar sus patrones mentales. Las universidades necesitan cambiar radicalmente”.

¿La justificación de esos imperativos? Harvey da un ejemplo más de la “racionalidad” capitalista actual. En enero de 2008, 2 millones de personas perdieron sus casas en los Estados Unidos. Esas familias, en su mayoría pertenecen a las comunidades afroamericanas y de origen hispano, perdieron, en total, aproximadamente 40 mil millones de dólares. En aquel mismo mes, Wall Street distribuyó un bono de 32 mil millones de dólares entre aquellos “inversores” que provocaron la crisis. Una forma peculiar de redistribución de la riqueza, que muestra que, con esta crisis, muchos ricos están quedando más ricos. “Estamos viviendo un momento de negación de la crisis en los Estados Unidos. Los trabajadores, y no los grandes capitalistas, son quienes están siendo señalados como responsables. Es por eso que necesitamos una transformación revolucionaria del orden social”.

Marco Aurélio Weissheimer es un analista político brasileño que escribe regularmente para Carta Maior.

Traducción para www.sinpermiso.info : Carlos Abel Suárez

Tomado de: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3259




Meses