Archivo para 20/04/10

20
Abr
10

reflexiones de fidel castro

La hermandad entre la República Bolivariana y Cuba

Tuve el privilegio de conversar durante tres horas el pasado jueves 15 con el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez, quien tuvo la gentileza de visitar una vez más nuestro país, procedente esta vez de Nicaragua.

Pocas veces en la vida, tal vez nunca, conocí a una persona que ha sido capaz de dirigir una Revolución verdadera y profunda durante más de 10 años;  sin un solo día de descanso, en un territorio de menos de un millón de kilómetros cuadrados, en esta región del mundo colonizada por la península Ibérica, que durante 300 años dominó sobre una superficie 20 veces superior, de inmensas riquezas, donde impusieron sus creencias, su lengua y su cultura. No se podría escribir hoy la historia de nuestra especie en el planeta ignorando lo ocurrido en este hemisferio.

Bolívar, por su parte, no luchó sólo por Venezuela. Las aguas y las tierras eran entonces más puras; las especies variadas y abundantes; la energía contenida en su gas y su petróleo, desconocida.  Doscientos años atrás, al iniciarse la lucha por la independencia en Venezuela, no lo hacía sólo por la  independencia en ese país, lo hacía por la de todos los pueblos del continente aún colonizados.

Soñó Bolívar crear la mayor República que haya existido y cuya capital sería el istmo de Panamá.

En su insuperable grandeza, El Libertador, con verdadero genio revolucionario, fue capaz de presagiar que Estados Unidos -limitado originalmente al territorio de las 13 colonias inglesas- parecía destinado a sembrar de miseria la América en nombre de la libertad.

Un factor que contribuyó a la lucha de América Latina por la independencia fue la invasión de España por Napoleón, quien con sus desmedidas ambiciones contribuyó a crear las condiciones propicias para el inicio de las luchas por la independencia de nuestro continente. La historia de la humanidad es sinuosa y llena de contradicciones; a su vez, se torna cada vez más compleja y difícil.

Nuestro país habla con la autoridad moral de una pequeña nación que ha resistido más de medio siglo de brutal represión por parte de ese imperio previsto por Bolívar, el más poderoso que existió jamás. La inmensa hipocresía de su política y su desprecio por los demás pueblos lo han conducido a situaciones muy graves y peligrosas. Entre otras consecuencias están las pruebas diarias de cobardía y cinismo, convertidas en prácticas cotidianas de la política internacional, ya que la inmensa mayoría de las personas honestas de la Tierra no tienen posibilidad alguna de dar a conocer sus opiniones, ni de recibir informaciones fidedignas.

La política de principios y la honestidad con que siempre ha expuesto la Revolución Cubana aciertos y errores -y de modo especial determinadas normas de conducta nunca violadas a lo largo de más de 50 años, como la de no torturar jamás a un ciudadano- no conoce excepción alguna. De la misma forma, nunca ha cedido ni cederá ante el chantaje y el terror mediático. Son hechos históricos más que demostrados. Se trata de un tema sobre el que podría argumentarse ampliamente; hoy simplemente lo señalamos para explicar por qué nuestra amistad y nuestra admiración por el Presidente bolivariano Hugo Chávez, un tema sobre el cual podría extenderme considerablemente. Basta citar en esta ocasión algunos elementos para explicar por qué afirmé que constituye un privilegio conversar horas con él.

No había nacido todavía cuando el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Tenía menos de cinco años cuando el triunfo de la Revolución el Primero de Enero de 1959. Lo conocí en 1994, 35 años después, cuando ya había cumplido 40 años. Pude observar desde entonces su desarrollo revolucionario durante casi 16 años. Dotado de excepcional talento, y lector insaciable, puedo dar testimonio de su capacidad para desarrollar y profundizar las ideas revolucionarias. Como en todo ser humano, el azar y las circunstancias desempeñaron un papel decisivo en el avance de sus ideas. Es notable su capacidad de recordar cualquier concepto y repetirlo con increíble precisión mucho tiempo después. Es un verdadero maestro en el desarrollo y divulgación de las ideas revolucionarias. Posee el dominio de las mismas y el arte de transmitirlas con asombrosa elocuencia. Es absolutamente honesto y sensible con relación a las personas, sumamente generoso por naturaleza. No necesita elogios y acostumbra en cambio a prodigarlos generosamente. Cuando no estoy de acuerdo con alguno de sus puntos de vista o cualquier decisión suya, simplemente se lo trasmito con sinceridad, en el momento adecuado y con el debido respeto a nuestra amistad. Al hacerlo, tomo sobre todo en cuenta que es hoy la persona que más preocupa al imperio, por su capacidad de influir en las masas y por los inmensos recursos naturales de un país al que han saqueado sin piedad, y la persona a la que con todo rigor golpean y tratan de restar autoridad. Tanto el imperio como los mercenarios a su servicio, intoxicados por las mentiras y el consumismo, corren una vez más el riesgo de subestimarlo a él y a su heroico pueblo, pero no albergo la menor duda de que una vez más recibirán una lección inolvidable. Más de medio siglo de lucha me lo indica con toda claridad.

Chávez lleva la dialéctica dentro de sí mismo. Nunca, en ninguna época, ningún gobierno hizo tanto por su pueblo en tan breve tiempo. Me complace de modo especial transmitirle a su pueblo una calurosa felicitación al conmemorarse el 200 Aniversario del inicio de la lucha por la independencia de Venezuela y de América Latina. Quiso el azar que el día 19 de abril se conmemore también la victoria de la Revolución contra el imperialismo en Girón, hace exactamente 49 años. Deseamos compartir esa victoria con la Patria de Bolívar.

Me complace saludar igualmente a todos los hermanos del ALBA.

Fidel Castro Ruz

Abril 18 de 2010

7 y 24 p.m.

20
Abr
10

constanza moreira: maquiavelo moderno

 

LAS PALABRAS Y LA FUERZA

escribe: Constanza Moreira |*|

Hace ya muchos siglos, un italiano, Maquiavelo, escribió un libro que transformó profundamente la concepción que sobre la política se había tenido hasta entonces. El libro, llamado “El Príncipe”, indicaba que la política no era, como había enseñado la democracia griega, el arte de convencer con las palabras, y la buena hechura de las leyes que rigen a una comunidad. Viendo el trazado de las monarquías hechas a sangre y fuego en su tiempo, Maquiavelo concibió a la fuerza como parte de la política, y creyó que la violencia debía ser una base más duradera del poder de los príncipes, que las palabras y las leyes. No creyó que esto debía ser así (el predominio de la violencia sobre las leyes), sino que esto era así. A esta concepción, luego, se la llamó “realismo político”.

Sobre la base de la concepción de Maquiavelo, se cimentó luego la construcción del Estado-nación como institución dominante: las armas debían pertenecer al Estado, y ser monopolizadas por él, y no por los particulares (los señores armados de la guerra de la edad media). El Estado-nación es una institución que ha perdurado hasta nuestros días, y también la idea, luego expresada más tardíamente, de que el mismo debe detentar el “monopolio legítimo del uso de la violencia”. La fuerza se requería, en la concepción de Maquiavelo, básicamente para defender el propio territorio, pero en las concepciones posteriores, la fuerza se hacía necesaria para asegurar las leyes, porque, librado de toda atadura jurídica, y del miedo a la represión del Estado, “el hombre se vuelve lobo del hombre”.

Esta concepción fue contestada luego por generaciones y generaciones de teóricos y políticos venidos de las más diversas tiendas: desde el liberalismo hasta el marxismo. Cuando el Estado detenta el monopolio de la violencia, el Estado puede volverse el “lobo del hombre”. A esto alude la expresión “terrorismo de Estado”. A los ciudadanos, a su vez, les asiste el derecho de resistir la espada del Estado cuando va contra ellos mismos. Esta teoría es conocida desde al menos el siglo XVII, con el nombre de “derecho de resistencia”.

Hoy, cuando discutimos el tema de las armas, y no sólo Mujica ha puesto el tema sobre la mesa, sino y de manera inesperada el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, es importante saber que nos anteceden siglos de discusión al respecto, y que sobre el tema, no hay una, sino varias opiniones.

Lo que Oscar Arias dice ­más allá de la conveniencia de que un mandatario le aconseje a otro lo que hacer con sus armas­ es que las dos hipótesis que legitiman el uso de la fuerza: la defensa exterior y el control del “lobo del hombre” interno, no se aplicarían bien al caso uruguayo, como no se aplican al de Costa Rica. En primer lugar, la defensa exterior es algo que las propias armas no podrían asegurar, dado el tamaño y ubicación de Uruguay, y en cuanto al “lobo del hombre”, las Fuerzas Armadas han demostrado que ellas podían desempeñar ese papel mejor que ningún particular. En las propias palabras del Premio Nobel de la Paz, “en el mejor de los escenarios, los ejércitos latinoamericanos han significado un gasto prohibitivo para nuestras economías. Y en el peor, han significado una trampa permanente para nuestras democracias.”

Frente a eso, se han elevado gritos al cielo. Como no podía ser de otra manera, los primeros que hicieron sentir su voz fueron los nucleados en el Centro del Ejército, quienes, a través de su presidente, tuvieron a bien aclarar que no fueron las Fuerzas Armadas que fueron contra el pueblo en Uruguay sino “el comunismo internacional y sus compañeros de ruta quienes nos declararon la guerra”.

Desde otras tiendas se le contestó a Arias: a saber, sobre la segunda parte de la afirmación, que las FFAA eran onerosas. El propio Presidente inauguró su discurso el 16 de marzo en la Base Aérea de Santa Bernardina señalando que “reconoce una postergación en lo económico, sobre todo si comparamos la situación del resto de los trabajadores del Estado”, aunque señala, con gran lucidez, que no puede haber “fuerzas armadas ricas en un país pobre”.

¿Cuánto gastan las Fuerzas Armadas en Uruguay? Mucho, o muchísimo, comparado con lo que se gasta en este país en relaciones exteriores, transporte, ganadería o industria. En la ejecución de 2008 el presupuesto de Defensa era del 5,1% del Presupuesto total, sólo superado por ANEP (11,3%) y por ASSE (6,2%). Era cuatro veces superior a todo lo que gasta el Poder Legislativo (1,3%), el Poder Judicial, (1,3%) o el Ministerio de Ganadería y el de Industria sumados (1,3%).

De acuerdo a los datos reseñados por Víctor Carrato (en LA REPUBLICA, 10/2/2010) sobre la estructura por escalafón, el que concentra más cargos es ANEP con 44.785 funcionarios, le sigue el escalafón administrativo con 35.261 cargos y en tercer lugar el escalafón militar con 29.910 cargos y el policial con 28.310. En palabras de Carrato “tenemos casi 45 mil funcionarios públicos vinculados a la educación contra más de 58 mil vinculados a los aparatos represivos, sumando militar y policial”.

El gasto en defensa, claro está, es el resultado del ejercicio de “gobierno de facto” de las Fuerzas Armadas durante la larga dictadura que asoló al país. En 1960 había más o menos trece mil funcionarios, y hoy hay 26 mil: sin que la población haya cambiado en esa proporción, ni siquiera el propio funcionariado total del Estado. En 1971 las FFAA ya habían trepado al 10% del presupuesto, pero en 1974 llegaban al 18%. Esto es: dueños del poder, los militares se habían elevado su propio presupuesto a topes inverosímiles. A la salida de la dictadura, el presupuesto era muy alto: 14,3%. Los sucesivos gobiernos fueron reduciéndolo: en 1996 es de 9,4% y en 2001 fue de 7,2%. Hoy es de 5% y debe seguir bajando, hasta situarse en sus niveles “históricos”: los que tenía antes de la escalada represiva y de la dictadura militar, y los que tuvo siempre este país, que desde inicios de siglo se ocupó de tener unas armas reducidas, poco onerosas para el Estado, y una “carrera militar” que nunca ostentó el prestigio que tuvo en otros países de América Latina.

El presidente Mujica, consciente de la forma en que la población mira a las Fuerzas Armadas (y estas a la población), aboga por una suerte de acercamiento entre esta institución y la gente. Y, ¿cómo se siente la gente con las Fuerzas Armadas? En primer lugar, hay que decir que la inmensa mayoría de los uruguayos descarta la posibilidad de que pueda haber un nuevo golpe de Estado. Es el menor porcentaje de América Latina, seguido de Costa Rica. También Uruguay y Costa Rica son los dos países donde la inmensa mayoría de la población declara que “bajo ninguna circunstancia apoyaría a un gobierno militar”. Finalmente, Uruguay es el país de América Latina donde en menor medida se considera una alternativa que “los militares remuevan al Presidente si este viola la Constitución”, seguido de Chile y Costa Rica. Estos son datos del Latinobarómetro 2009 y reflejan una opinión pública “antimilitarista” como pocas. En una encuesta realizada por Naciones Unidas en 2008, la confianza en las Fuerzas Armadas era muy escasa en el país: un 30% declaraba no confiar “nada” (en Montevideo este porcentaje llegaba al 41%), los que declaraban confiar “mucho” no llegaban al 10% y los que decían tener “algo” de confianza eran el 25%. El otro 30% declaraba confiar “poco”.

Estos niveles de confianza en la población reflejan un sentimiento que no sólo anida entre los frenteamplistas, sino en el resto, y es la base para entender que la inmensa mayoría de los uruguayos querría unas Fuerzas Armadas redimensionadas a la escala “histórica”: lo que eran antes de la dictadura. Porque en Uruguay, todavía, la política sigue siendo de las palabras y las leyes, y de detentar el monopolio físico de la violencia, el Estado, pasó a usarla contra los suyos. Las heridas están por restañar, todavía, y las percepciones del ciudadano “de a pie” deben ser también (y sobre todo) tomadas en cuenta.

|*| Senadora de la República, Espacio 609, FA

20
Abr
10

prof: j.louis: los militares uruguayos

 
El presidente y los militares
El presidente y los militares frente a frente,
¿se sincerarán las fuerzas militares?

 

Mujica y la pregunta de Bebel

escribe:Julio A. Louis – Profesor e investigador

“Habla mucho”, dijo en televisión el candidato Mujica del presidente Chávez. Muchos uruguayos, amoldados en nuestro estilo reservado e introvertido, pensaron que tenía razón. Sin embargo, en 45 días el presidente Mujica “supera” ampliamente a Chávez. Con la diferencia de que mientras el venezolano indigna a la reacción, el uruguayo indigna a la izquierda que lo ha llevado al gobierno. El Viejo Pepe debería preguntarse como el Viejo Bebel ­líder alemán de la socialdemocracia un siglo atrás­, que acostumbrado a ser reprobado por la reacción, un día en que su discurso parlamentario provocó sus aplausos se calló y se preguntó: “¿Qué estarás diciendo, viejo Bebel, cuando la burguesía te aplaude?”.

Su último planteo es pretender la “unidad nacional” y liberar de responsabilidad golpista a las FFAA. Hay que preguntar: ¿Para qué? Los pueblos de América Latina, entre ellos el de Uruguay, necesitan de la más amplia unidad nacional para defender la soberanía amenazada por EEUU. En cambio, los oradores del Centro Militar, exponentes de la Doctrina de la Seguridad Nacional enseñada desde EEUU (la de la defensa de Occidente contra el marxismo) sostienen que esa guerra continúa. ¿Qué piensa la actual oficialidad acerca de esa guerra que sus antecesores y/o sus docentes entienden que no ha terminado? ¿Qué piensa del peligro de guerra efectiva que amenaza a América Latina? ¿De qué lado está?

En un año se han sucedido hechos de inmensa gravedad. El Acuerdo para la Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad firmado entre EEUU y Colombia, equivale a la anexión de Colombia por EEUU. Las cláusulas del Acuerdo establecen que en territorio colombiano los estadounidenses no responderán ante la Justicia de ese país por los delitos que cometan y que el número total de soldados estadounidenses será modificado por solicitud de EEUU, sin ninguna restricción. El Acuerdo se extenderá por períodos sucesivos de diez años y no se puede modificar sino al fin del período, con advertencia un año antes. ¿Si Colombia solicita ese retiro, EEUU lo admitirá o procederá como en Guantánamo? EEUU patrocina y ampara el golpe de Estado hondureño, inicio de una represión cruel. La Cuarta Flota, desactivada al fin de la Segunda Guerra Mundial, se reactiva contra América Latina. El Ejército colombiano ingresa en territorio ecuatoriano so pretexto del combate a las FARC. Venezuela es agredida por comandos paramilitares ingresados desde Colombia. A Bolivia se la trata de desmembrar con separatismos alentados desde el exterior. Lugo enfrenta una escalada golpista, por la que tuvo que relevar a 39 jefes militares en octubre. Mientras por correo electrónico se convoca a conformar grupos armados paramilitares, el senador oviedista Víctor Yambay declara: “Ya es hora de colocarnos los pantalones. Es tiempo de combatir a estos comunistas que quieren destruir nuestro querido Paraguay como hicieran los allendistas en Chile (…) Cuánto luto y dolor tendrán que soportar nuestras madres, esposas o hijas antes de liquidar esta peste representada por los subversivos comunistas.”

En Uruguay, en marzo, a la fiscal Mirta Guianze le robaron por cuarta vez. Le revisaron la casa y solamente se llevaron la laptop y algunos cd con información de los casos de violaciones de derechos humanos. En una requisa en la cárcel-hotel de Domingo Arena, se hallaron cd con información de varias personalidades, entre ellas de Guianze. ¿Cómo es que hechos de tan inusitada gravedad no hayan merecido comentarios en los medios masivos de comunicación, que informan con pelos y señales de cualquier hurto en un barrio?

Unasur ha creado el Consejo de Defensa Sudamericano, al que en setiembre se le adjudicó la tarea de inspeccionar las bases en Colombia. Es la Unasur de la que el doctor Lacalle quiere retirar a Uruguay. La preocupación de los gobiernos por defender la soberanía de nuestros países es general, salvo los pocos cipayos que se ven forzados a aceptar la resolución por ahora. ¿Las FFAA de Uruguay están dispuestas a rectificarse de su pasado bochornoso contra su pueblo y los vecinos (recordar la Operación Cóndor) y compenetrarse con la misión del Consejo de Defensa Sudamericano, uniéndose a la lucha contra la agresión imperialista? Las hipótesis de conflictos y formas de resolución que no habían informado al ministro Bayardi, ¿en cuál de las direcciones se orientan? Son cuestiones a esclarecer y a las que debe contribuir el Presidente, que tiene la obligación de prevenir el regreso del fascismo.

20
Abr
10

Reflexiones del compañero Fidel

 

LA HERMANDAD ENTRE LA REPÚBLICA BOLIVARIANA Y CUBA

Tuve el privilegio de conversar durante tres horas el pasado jueves 15 con el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela Hugo Chávez, quien tuvo la gentileza de visitar una vez más nuestro país, procedente esta vez de Nicaragua.

Fidel Castro Ruz

Pocas veces en la vida, tal vez nunca, conocí a una persona que ha sido capaz de dirigir una Revolución verdadera y profunda durante más de 10 años; sin un solo día de descanso, en un territorio de menos de un millón de kilómetros cuadrados, en esta región del mundo colonizada por la península Ibérica, que durante 300 años dominó sobre una superficie 20 veces superior, de inmensas riquezas, donde impusieron sus creencias, su lengua y su cultura. No se podría escribir hoy la historia de nuestra especie en el planeta ignorando lo ocurrido en este hemisferio.      Bolívar, por su parte, no luchó sólo por Venezuela. Las aguas y las tierras eran entonces más puras; las especies variadas y abundantes; la energía contenida en su gas y su petróleo, desconocida. Doscientos años atrás, al iniciarse la lucha por la independencia en Venezuela, no lo hacía sólo por la independencia en ese país, lo hacía por la de todos los pueblos del continente aún colonizados.

     Soñó  Bolívar crear la mayor República que haya existido y cuya capital sería el istmo de Panamá.

     En su insuperable grandeza, El Libertador, con verdadero genio revolucionario, fue capaz de presagiar que Estados Unidos ―limitado originalmente al territorio de las 13 colonias inglesas― parecía destinado a sembrar de miseria la América en nombre de la libertad.

     Un factor que contribuyó a la lucha de América Latina por la independencia fue la invasión de España por Napoleón, quien con sus desmedidas ambiciones contribuyó a crear las condiciones propicias para el inicio de las luchas por la independencia de nuestro continente. La historia de la humanidad es sinuosa y llena de contradicciones; a su vez, se torna cada vez más compleja y difícil.

     Nuestro país habla con la autoridad moral de una pequeña nación que ha resistido más de medio siglo de brutal represión por parte de ese imperio previsto por Bolívar, el más poderoso que existió jamás. La inmensa hipocresía de su política y su desprecio por los demás pueblos lo han conducido a situaciones muy graves y peligrosas. Entre otras consecuencias están las pruebas diarias de cobardía y cinismo, convertidas en prácticas cotidianas de la política internacional, ya que la inmensa mayoría de las personas honestas de la Tierra no tienen posibilidad alguna de dar a conocer sus opiniones, ni de recibir informaciones fidedignas.

     La política de principios y la honestidad con que siempre ha expuesto la Revolución Cubana aciertos y errores ―y de modo especial determinadas normas de conducta nunca violadas a lo largo de más de 50 años, como la de no torturar jamás a un ciudadano― no conoce excepción alguna. De la misma forma, nunca ha cedido ni cederá ante el chantaje y el terror mediático. Son hechos históricos más que demostrados. Se trata de un tema sobre el que podría argumentarse ampliamente; hoy simplemente lo señalamos para explicar por qué nuestra amistad y nuestra admiración por el Presidente bolivariano Hugo Chávez, un tema sobre el cual podría extenderme considerablemente. Basta citar en esta ocasión algunos elementos para explicar por qué afirmé que constituye un privilegio conversar horas con él.

     No había nacido todavía cuando el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Tenía menos de cinco años cuando el triunfo de la Revolución el Primero de Enero de 1959. Lo conocí en 1994, 35 años después, cuando ya había cumplido 40 años. Pude observar desde entonces su desarrollo revolucionario durante casi 16 años. Dotado de excepcional talento, y lector insaciable, puedo dar testimonio de su capacidad para desarrollar y profundizar las ideas revolucionarias. Como en todo ser humano, el azar y las circunstancias desempeñaron un papel decisivo en el avance de sus ideas. Es notable su capacidad de recordar cualquier concepto y repetirlo con increíble precisión mucho tiempo después. Es un verdadero maestro en el desarrollo y divulgación de las ideas revolucionarias. Posee el dominio de las mismas y el arte de transmitirlas con asombrosa elocuencia. Es absolutamente honesto y sensible con relación a las personas, sumamente generoso por naturaleza. No necesita elogios y acostumbra en cambio a prodigarlos generosamente. Cuando no estoy de acuerdo con alguno de sus puntos de vista o cualquier decisión suya, simplemente se lo trasmito con sinceridad, en el momento adecuado y con el debido respeto a nuestra amistad. Al hacerlo, tomo sobre todo en cuenta que es hoy la persona que más preocupa al imperio, por su capacidad de influir en las masas y por los inmensos recursos naturales de un país al que han saqueado sin piedad, y la persona a la que con todo rigor golpean y tratan de restar autoridad. Tanto el imperio como los mercenarios a su servicio, intoxicados por las mentiras y el consumismo, corren una vez más el riesgo de subestimarlo a él y a su heroico pueblo, pero no albergo la menor duda de que una vez más recibirán una lección inolvidable. Más de medio siglo de lucha me lo indica con toda claridad.

       Chávez lleva la dialéctica dentro de sí mismo. Nunca, en ninguna época, ningún gobierno hizo tanto por su pueblo en tan breve tiempo. Me complace de modo especial transmitirle a su pueblo una calurosa felicitación al conmemorarse el 200 Aniversario del inicio de la lucha por la independencia de Venezuela y de América Latina. Quiso el azar que el día 19 de abril se conmemore también la victoria de la Revolución contra el imperialismo en Girón, hace exactamente 49 años. Deseamos compartir esa victoria con la Patria de Bolívar.

     Me complace saludar igualmente a todos los hermanos del ALBA.

 

     Fidel Castro Ruz




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