Archivo para 6/04/10

06
Abr
10

constanza moreira

 UNA NUEVA INSERCION INTERNACIONAL PARA UN NUEVO MODELO DE DESARROLLO

Por Constanza Moreira |*| El año pasado se conocieron muchos pronósticos catastróficos sobre el futuro de América Latina, como resultado de la crisis que se desencadenó primero en EEUU y que afectó luego al resto de los países del mundo, y especialmente a Europa. Las previsiones eran de recesión y estancamiento en la mayor parte de los países, incluyendo al nuestro. Parte de las previsiones estaban vinculadas a la hipótesis de que la vulnerabilidad externa que padecemos, como resultado de la apertura financiera y comercial que procesamos, iba a producir una suerte de efecto en cadena, en la medida en que la caída del flujo comercial con estos países iba a afectar seriamente nuestra pauta exportadora, y por consiguiente, la dinámica económica de nuestros países. Los resultados, sin embargo, no fueron tan catastróficos como los previsibles y la rápida recuperación de América Latina resulta evidente. Un artículo de Antonio Palocci (ministro de Economía del primer gobierno de Lula) publicado en el diario “O Globo” del 21 de marzo, señala que “los datos agregados de la región para los últimos cinco años antes de la crisis muestran, aunque de manera desigual entre los países, mejoras significativas en las cuentas externas, en la acumulación de reservas internacionales, en los resultados fiscales, en el crédito y en el desarrollo de mercados internos más dinámicos”. El artículo señala que en 2007 Brasil tenía reservas que equivalían al doble de su deuda pública externa, y Chile, casi cinco veces más. México, Colombia y Perú, sin llegar a esos resultados, tenían reservas que eran equivalentes a una vez y media su deuda externa. Todos estos países, asimismo, redujeron su crédito externo, y por ende, su vulnerabilidad. También redujeron sus déficits fiscales. Así, el impacto de la crisis fue menor que el impacto de crisis anteriores, aun cuando esta (como la rusa de 1994 o la asiática de 1997) fuera de menor gravedad global. ¿Qué colaboró a esto? Según Palocci, las reservas y la situación de las cuentas externas, el control de la inflación y la mejora fiscal fueron parte de los mecanismos que permitieron una importante atenuación de los impactos negativos de la crisis reciente. Es decir, la parte del manejo macroeconómico más “ortodoxa”, por emplear las propias expresiones de nuestro presidente. Sin embargo, la parte “heterodoxa” del manejo económico fue tan importante como la primera, y da cuenta, entre otras cosas, de la reducción de la desigualdad y la pobreza en buena parte de los países de América Latina desde inicios del siglo XXI (Uruguay se sumará a este proceso recién a partir de 2008, con más de un lustro de retraso). El vuelco distributivo en América Latina (Brasil, Argentina, Chile y Venezuela son los ejemplos más sobresalientes) está vinculado a la combinación de crecimiento económico con políticas sociales (como las políticas focalizadas hacia los más pobres), laborales (de aumento de los salarios y derechos de los trabajadores) y de mejoramiento y aumento del gasto público social. Pero las políticas sociales no hubieran sido posibles si no hubiera existido un cambio en el rumbo de la política económica en los países del giro a la izquierda que ha permitido aumentar el gasto sin contraer déficit. Esto se logró a través de políticas impositivas y reformas tributarias. En algunos países (claramente en Argentina), además ­señala­ se adoptó una política cambiaria orientada a proteger al sector exportador. Estas políticas, ¿constituyen un mero “correctivo” de la era neoliberal, o anuncian un nuevo modelo económico? Una de las diferencias con relación al liberalismo de los 90 radica en la búsqueda de una mayor autonomía internacional de estos países para decidir políticas. Así, algunos gobiernos han impulsado controles a la inversión externa o han confiado menos en su papel como dinamizadora del crecimiento. La reducción del condicionamiento de los acreedores externos y la finalización de los compromisos con el FMI, la renegociación con las empresas trasnacionales sobre las rentas obtenidas de la exploración de los recursos naturales, son parte de esta estrategia. Y también la unidad latinoamericana es parte de esta estrategia, con o sin gobiernos de izquierda. Pero que sean los gobiernos de izquierda quienes la impulsan, muestra a las claras que sí existen distintas alternativas de desarrollo según la posición ideológica que se adopte. Frente a ello, América Latina se encuentra en reflexión sobre la continuidad de la crisis en “el centro” y la forma que afecta a la periferia. Pero esta crisis abre una ventana de oportunidad para profundizar alternativas de inserción internacional que, por “izquierda”, profundicen la senda del desarrollo sustentable. La evaluación sobre lo que sucede en Estados Unidos es parte de esta reflexión ya que más del 40% del intercambio de las exportaciones de América Latina tiene como destino ese país. El alto desempleo, la magnitud del déficit público, la deuda exterior y la dependencia financiera de China, figuran entre los más graves problemas que afectan a Estados Unidos. Por su parte, la Unión Europea, y Japón están en un proceso bastante lento de recuperación, pero, como señala Palocci en su artículo, “son las llamadas economías emergentes las que están dándole un mayor impulso al escenario global”. ¿Qué significa esto? Que la otrora “periferia” del mundo puede estar llamada a desempeñar un rol importante en el escenario mundial. La creación de bloques económicos entre estos países, como el propio Mercosur, sirven para la acción concertada de l[wsos “subdesarrollados”. El propio protagonismo de Brasil en el mundo da cuenta de esto. Las oportunidades para la integración de América Latina son cruciales en este sentido. Palocci llama a “valorizar las buenas prácticas de gestión de las cuentas públicas, las políticas de acumulación de reservas, la integración de buenas experiencias en el campo macroeconómico” como un paso, sólo un paso, de una estrategia de crecimiento, acumulación e integración que necesariamente debe mirar más lejos. Desarrollar políticas de fomento a los mercados internos hace parte de esta estrategia. También desarrollar políticas generadoras de empleo y de ingreso. Y también impulsar un ambicioso proyecto de ampliación de la infraestructura de la región, capacitándonos para una integración más ventajosa con las economías de otros continentes. ¿Cómo se ubica Uruguay en ese contexto? Nuestro país no es ajeno a los logros de la región, ni al tipo de manejo macroeconómico que se impuso en otros países del “giro a la izquierda”. La economía aumentó la recaudación de impuestos, las exportaciones y el consumo; mejoró el nivel de reservas (lo que entre otras cosas, permite disponer de una parte de ellas, como intentó hacer Cristina Fernández y como anunció Mujica que podría hacerse en Uruguay), y últimamente, el impacto del crecimiento sobre la pobreza y la desigualdad se ha hecho sentir. La visita de Mujica a Lula, en este contexto, no pudo ser más oportuna. Además de apoyar y reforzar el rol de Brasil en el continente, Mujica aprovechó para incorporar muchos temas de agenda, que tienen que ver con el “Uruguay productivo”. Como ejemplo, baste mencionar la creación de una comisión bilateral para analizar acciones en el campo de la actividad productiva, integrada por los ministerios y órganos públicos encargados de la industria, energía, comercio exterior, agropecuaria, ciencia y tecnología, obras públicas y transporte. Asimismo se discutieron temas de infraestructura (como el puerto de aguas profundas en Rocha), de comunicaciones (como la norma para la tv digital) y de estrategia comercial (como el levantamiento de la barrera sanitaria al pollo brasileño). El estilo presidencial de Mujica se hizo sentir: la visita a Brasil tuvo varios temas concretos y productivos sobre la mesa y distó del estilo “protocolar” y “diplomático” que muchas veces caracteriza a estas visitas. Y no es para menos: la suerte del crecimiento uruguayo se está jugando en la región, y en la periferia. Y es que la región y la “periferia” se están mostrando como centrales en la estructura de comercio de Uruguay. Brasil fue el principal socio comercial, tanto por destino de las exportaciones como por origen de las importaciones. Argentina es el segundo destino de ventas y compras. China es el tercer socio comercial de Uruguay y nuestro principal comprador de soja (el principal comprador de trigo es Brasil). El cuarto socio comercial es Rusia y el quinto Venezuela. Esta estructura del comercio internacional dice mucho sobre la nueva inserción internacional del país. Una inserción que requerirá una mirada larga sobre las alternativas al desarrollo en clave de integración latinoamericana.

|*| Senadora de la República, Espacio 609, FA

06
Abr
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mujica presidente

2 meses de gobierno 

Comenzamos el segundo mes de gestión del nuevo gobierno. Convengamos que desde nuestro punto de vista, si bien es cierto que continúa el Frente Amplio gobernando el país, no se trata de más de lo mismo como algunos quieren hacer creer.

Ello no implica que se critique lo anterior, todo lo contrario, afirmamos que no es más de lo mismo porque lo que se busca es continuar trabajando en esa dirección pero afinando la punta del lápiz. En ese sentido, hoy sabemos que el enorme esfuerzo que realizó el país en infraestructura conformó la base que hoy nos permite abrir el abanico en esta materia e ir realizando nuevas y hasta mayores inversiones, pero con un camino ya hecho que habilita y permite direccionar los próximos pasos de manera que faciliten el desarrollo de las inversiones ya instaladas en el país y generen las condiciones para que nuevas iniciativas encuentren las comodidades y herramientas necesarias para lograr éxito en su propuesta.

Hoy sería impensable concretar algunas de las inversiones que hay en proyecto y otras que se insinúan si no hubiera habido un período anterior que generara una base sólida. Al mismo tiempo, como progresamos en la calidad y cantidad de la inversión, el país se ve obligado nuevamente a invertir de manera considerable en infraestructura ya que administraciones anteriores que se preocuparon muchísimo por abrir el mercado uruguayo (sin haberlo preparado previamente), que apuntaron al centro financiero en vez del productivo y que se preocuparon esencialmente de la “gran” ganadería, decretando que los campos de 500 hectáreas o menos no eran rentables, por lo que ejercieron una presión enorme sobre pequeños y medianos productores para que vendieran sus propiedades y emigraran, no “advirtieron que el país estaba francamente estancado en materia de logística y base material como para poder crecer.

Si pensamos solamente (dejamos de lado el turismo por razones de espacio) en lo que propone la minera Aratiri en el Este (carretera, mineroducto de 230 kilómetros, puerto oceánico, central de energía propia de 200 MW) para instalarse, nos deja perplejos, pero al mismo tiempo convencidos de que se puede realizar con este gobierno. Otro tanto podríamos decir de la propuesta de Arauco-Stora Enso, en el Oeste, o de desarrollar una nueva hidrovía a partir de la laguna Merín. Pero también tenemos planteada una segunda terminal de contenedores, la reconstrucción del ferrocarril, un capítulo que merecerá que se investigue más a fondo en algún momento sobre su desaparición, una interconexión eléctrica con Brasil, la instalación de nuevas plantas de armado de vehículos, importantes inversiones en materia de energía eólica y ni qué decir en torno a la construcción naval.

Esta enumeración inicial implica un salto en calidad de toda la infraestructura realizada en la pasada administración, pero también una progresiva pero incesante reforma del Estado, una diversificación de la oferta educativa ya que estamos carentes de personal calificado en muchas áreas. De más está decir que las iniciativas para llevar al Interior la educación terciaria son muy bienvenidas y sin duda se deben acelerar porque el país necesita inteligencia; es ahí donde podemos marcar la diferencia, por ello la apertura del Cudim ha significado un salto en calidad importante para el país pero también para toda la región ya que nos diferencia en calidad de diagnóstico para determinadas enfermedades (lamentablemente, ya existen “lobbies” privados que quieren instalar su propio Centro para que lo paguemos los uruguayos a través del Fondo Nacional de Recursos).

La gestión del “impresentable”, en este primer mes, según algunos institutos de medición de opinión, genera una gran confianza, expectativa y hasta el momento gran apoyo. Alcanza con a estar presente en alguna aparición pública suya para poder calibrar que en todos lados ­Montevideo, Interior, Sayago, Las Piedras, Cerro, La Teja, Malvín, Unión, donde sea­ los uruguayos concurren masivamente a saludarlo, lo esperan y despiden con banderas de la patria y del Frente Amplio.

Como ser humano tendrá muchos aciertos y algunos errores, pero ha logrado lo que él mismo define como “luna de miel” con la oposición, un diálogo fluido, fruto de su concepción de país, porque en realidad no necesita acuerdos ni apoyos extrapartidarios para gobernar, como ya se demostró en los últimos años.

No puede dejar de mencionarse tampoco la masiva aceptación internacional que ha recibido dentro y fuera de la región con un relacionamiento fluido con todos, sin ocultar coincidencias y discrepancias, en ese estilo llano pero sincero que le ha permitido llegar al lugar que ocupa.




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