Archivo para 11/06/09

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Jun
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otra pandemia??

ESCRIBE: Víctor BAGNUOLI  (*)

“UN FANTASMA” ACECHA LOS PASILLOS DEL HOSPITAL: LA DECADENCIA MORAL Y ÉTICA

(EL  MATERIALISMO DIALÉCTICO, LO CARACTERIZA COMO UNA MANIFESTACIÓN IDEOLÓGICA)

 

 

 E INDUDABLEMENTE COINSIDIMOS:  es un problema¡ABSOLUTAMENTE IDEOLÓGICO! Ni la ciudadanía ni la comunidad universitaria debe “comer pan podrido” es decir, permitirnos que nos roben nuestra cultura, la moral y ética, resignándonos a digerir ésta novedad cultural. Arriesgando ser objeto de anatemas y dicterios por parte de incapaces e intolerantes que ejercen ello como única arma, hacemos estos comentarios con el fin de reflexionar sobre un tema que preocupa al colectivo: los actos disociados de la realidad.

El momento actual que padece la sociedad, también se filtra por las ranuras democráticas de la Universidad. Y esto nos preocupa, por que dejó de ser un tema menor hace tiempo y se manifiesta silenciosamente como un problema endémico, siendo el resultado de políticas neoliberales, que dejaron esta bazofia a modo de nueva cultura. Para abordar éste punto, hay que situarse con la mayor ecuanimidad posible, en un sustrato cercano a la objetividad y de espíritu abierto y flexible (reconozcamos que lograr todo ello es harto difícil)

 

SITUEMOS EL TEMA: Asistimos desde los medios de difusión (tv, radio, prensa) al sensacionalismo organizado y a la chabacanería de la “tinelización cultural”. A pesar de entender las razones manifiestas que responden a ello, rechazamos lo supuestamente nuevo que nos lo dan por bueno(¡?) sin que ello implique ocultar que existen nichos ciudadanos de aceptación de esa realidad. A ese problema se adosan los de convivencia que protagonizan una parte excluida de la población y ponen en cuestionamiento la sustentabilidad del modelo cultural contemporáneo arrojando como producto; una saga de desvalores, a modo de explosivo cóctel molotov que nos estalla a diario en la cara.

Veamos algunos ejemplos de conductas disociadas que honestidad intelectual mediante, acusa por ahora a una parte menor de la sociedad y de nuestro ámbito. Dichas conductas aquejan a ciudadanos en general, sin excluir a trabajadores y/o dirigentes sindicales que padecen éste virus; razón por la cuál tratamos en éste espacio, he aquí algunos notorios síntomas que aquejan: ACCIONES DE CONSTANTE AGRESIVIDAD (similar al efecto bullying) MENTIRAS, ROBOS, VANDALISMO, PIROMANÍA, AUSENTISMO y HOLGAZANERÍA LABORAL, PEREZA DE TODO TIPO, ABUSO SEXUAL, etc. todo ello con independencia de su gravedad, son sintomatologías graves. Difícilmente alguien presente todos los síntomas y probablemente haya un síntoma central y algún u otro asociado. Ello obedece a factores multicausales cada vez más frecuente denominado por los Psicólogos; “trastorno de conducta antisocial”

A pesar de que éste conflicto esta recluido en pequeños ghettos como expresión de una minoría residual del conglomerado social, esta es una temática que se agrava a diario.

Para algunos (incluido el corporativismo maximalista) la sustancia moral y ética de éste comportamiento social, resulta más cómodo trasladarla hacia la mochila, antes que actuar poniendo frenos en consonancia con los preceptos históricos de la central y el movimiento sindical, es decir: ORGANIZAR, EDUCAR Y LUCHAR simbiosis ésta, inseparable.

Para otros, es costumbre el desentenderse de ese virus social, pues implica asumir la situación como un compromiso con la realidad a la que, solamente se la intenta cambiar desde el discurso demagógico. Para ambos, una detestable manera de huir del tema.

 

El problema “de allá fuera” ha ingresado hace rato por la puerta grande de la Universidad y del Hospital (como reflejo proporcional) y transita hoy por un ciclo de agudización profunda perfilándose, como un problema serio y endémico (por otra parte como señalamos antes, no escapan tampoco algunos dirigentes sindicales con algunos de éstos síntomas disociantes que son muy mal ejemplo para los trabajadores)

Éstas novedades, se disparan como un virus indetenible y tiende a contagiar más rápido que la cepa A H1-N1 o porcina, llevando a la decadencia moral a “esa” parte de la sociedad.

 

Creemos en el ser humano y como racionalistas, nos preocupa hondamente éste problema pues no cabe la menor duda que la sociedad está produciendo cambios culturales acelerados a la par de los científico-técnicos (¡vaya contradicción!) Dichos cambios deforman al individuo, agobia a la sociedad y entra en conflicto con los actuales modelos culturales. A la vez, ese conjunto de situaciones influye negativamente en los resultados sociales, educativos, laborales y económicos del país. Por tanto, nadie debería hacerse el autista en éste tema ni debería jugar al no hacer en esto.

 

Otro problema asociado, es el aprovechamiento oportunista del tema por algunos individuos que muy poco ayuda alentando tales comportamientos, haciéndole creer a los afectados que cuentan con total impunidad y alrededor de ellos se formará una coraza protectora bajo la consigna: …<TOCAN A UNO TOCAN A TODOS>… de carácter profundamente inmoral pues destaca la decadencia, haciéndose mal eco de éste acuciante tema, tratando de llevar agua para su molino, olvidando por ignorancia o desinterés las causas que formaron dichas conductas.

Nos alarma particularmente este nuevo acechador social y debe alarmar a organizaciones populares para detectar, tratar y reorientar, puesto que la nueva situación empeora la capacidad constructiva/instructiva de las organizaciones político-sociales. Ello frena o distrae fuerzas que en épocas de normalidad, empujan hacia el desarrollo de modelos humanistas distintivos de los actuales, en cambio con modelos desestructurados y antisociales como los mencionados, se impide avanzar en la ingeniería social hacia la integralidad.

 

Los ciudadanos como componente vital e intransferible de los cambios, son factor decisorio en la estrategia global de la clase. Sin embargo, el teatro de operaciones social no es lineal ni recto y envía otros mensajes, que mal interpretados por actores jóvenes, generan actos de todo tipo -como los analizados- operando en contra de la acumulación social progresista, tras la fachada de pérdida de códigos y valores culturales. El problema es más grave y asoma solo la punta del iceberg y hasta dónde sabemos, asistimos a diferentes escenarios de desmedida violencia cotidiana que asombran muchas veces sin causa aparente en: centros educativos, deportes, salones bailables, en la calle, sindicatos y en toda la sociedad, como una manifestación de frustración de una parte de ella.

 

El germen fracturista/asistémico se ha enquistado en el cuerpo social avasallando nuestra idea primigenia de la honestidad, del bien común, de las relaciones interpersonales de respeto y fundamentalmente caló, en la solidaridad espontánea y conciente, sustituyendo esas premisas generales por fuentes de comportamiento deformantes(…<hacé la tuya>…) cuyas conductas pertenecen a un sub-mundo de fantasía, que está inconexo de la realidad.

Todos conocemos trabajadores, familiares, vecinos o amigos que a diario manifiestan la sintomatología descrita.

En el Hospital éste flagelo, ha sido fuente de diversas discrepancias internas cuando dicha trasgresión se agudiza en el ámbito laboral y se trasviste de indisciplina de todo tipo, terminando por perjudicar aún más a quién lo padece y llevándole a su propia decadencia con la consiguiente desgracia personal y familiar. Tuvimos experiencias recientes y pasadas, que de poco sirvieron como elemento empírico que revistiese un carácter ejemplar y se continuó por el camino de tropezar dos veces con la misma piedra y mirar al costado, es decir: NO HACER NADA PARA EVITAR UN NUEVO SUCESO, COMBATIENDO EL EFECTO PERO EVITANDO SERVIR A LAS CAUSAS.

 

Padecer uno o varios trastornos de los reseñados, es un síntoma real e indudable de tratamiento y en esto lamentablemente se constata una marcada ausencia de soluciones. Ese vacío nos acusa e interroga a todos, primeramente; a la institución y luego al sindicato como organización de avanzada de los trabajadores pues para éste problema, ni adoptan medidas profilácticas y luego terapéuticas para minimizar el comportamiento social antedicho y lo agravan con medidas más bien, desacertadas.

La institución cesando o sancionando al funcionario de manera extemporánea y el sindicato el otro actor clave acá, poniendo el grito en el cielo y cambiando el tono del problema por ¡persecución sindical! Ambos, utilizan una manera facilonga de defender o atacar, alejándose de una solución seria y responsable. En tanto el “problemático/a” será abandonado a su designio personal una vez que el tema se resuelva para bien o para mal. En éste interregno hemos fracasado y hecho poco y nada por encontrar rutas de salidas que encausen la situación.

 

La institución en tanto, tiene la mayor responsabilidad en el asunto, pues a pesar de tener un maletín de instrumentos (clínicas especializadas, el Departamento de Psicología Médica que promovió un equipo de trabajo para ello, acuerdo PIT-CNT/Hospital para tratar las drogas sociales, etc.) equivoca el procedimiento con una Comisión Directiva de tópico negativo sobre los RRHH que se ha transformado en una máquina de ceses y sanciones que obtiene como respuesta inmediata(acción-reacción)la demanda del sindicato. El problema -por no tratarlo con seriedad- aparece a la vuelta de la esquina apresando otro trabajador en una dinámica cada vez más perversa y los dos, fallan al simplificar el problema(uno planteando indisciplina y el otro persecución sindical)

Las conductas sociales trasmitidas de generación en generación en el seno de la familia (se enseñan y aprenden allí primariamente) hoy se ponen en conflicto, entran en decadencia y debate critico  confrontando con las conductas disociadas. Si el tratamiento de la afección se dilata día a día, se prolongan los efectos de manera diabólica en circulo vicioso y la erradicación de las causas, no aparece en el horizonte cercano. Claro que a la hora de redimirnos podrá haber mil excusas, diagnósticos y discursos técnicamente irreprochables pero todo, será un bla bla bla si no hay voluntad de solucionar el fondo del asunto. Tampoco hay pretexto que avale dichas conductas en tanto comunidad de adultos, sabemos distinguir perfectamente entre el bien y el mal (moral clásica)

Para colmo de males, la gente recibe un pésimo mensaje institucional al entender que ejercen razón de derecho solamente los hechos más cuestionables, dejando huérfanos de estímulos al colectivo que en su gran mayoría está agobiado con el trabajo y las carencias, que tiene un comportamiento comprometido y activo con alto rendimiento en presencia y volumen de trabajo y con sentido real de pertenencia. Si se entiende desde la institución que no es lo mismo el que cumple en el trabajo con el que no cumple, llegó la hora de demostrárselo de inmediato a los primeros, puesto esa gran mayoría, siente que está en la misma bolsa de anti valores morales y éticos. Y ello es por que las conductas disociadas parecen ser lo único que concita la atención de la institución y el sindicato, abandonando de todo estímulo moral y espiritual al resto. 

 

K. MARX (con el perdón de los antimarxistas del maximalismo populista) nos decía cuánto analizó desde el punto de vista de la clase, la inmoralidad del capitalista al apropiarse del plusvalor o excedente producido por el obrero y no retribuido a éste por aquél. Y a la vez, junto a F. ENGELS, enjuiciaba los actos que llamaban del lumpen proletario que saboteaba el accionar de la organización que luchaba por la emancipación de ese y todos los obreros del sistema capitalista, considerando que su atraso y sus consiguientes actos de atraso, posibilitaban ser la herramienta interna que desgastaba a las filas obreras (“moral y ética del proletariado industrial ingles”; trabajo de F. Engels en carta a K. Marx)

 

Creemos junto a K. MARX, que la emancipación del hombre, primeramente es un acto voluntario conciente y comprometido y solo posible si éste, entiende el papel que ocupa en la producción material y se organiza junto a las filas de la organización política de la clase. Claro… si esto fuese tan sencillo, ya estaríamos emancipados hace años y la historia -tan caprichosa e inteligente- con sus vericuetos y zig-zags muestra que ese camino, el de armar la cabeza, es menos sencillo que armar la mano. Por el primero -el de armar la cabeza- estamos empeñados en la singularidad del proceso de cambios en el Uruguay. Pero la construcción de ese camino, se hace más difícil con conductas alentadas desde la clase ideológicamente dominante para enlentecer dicho proceso y deteriorar las filas obreras y de los trabajadores sin que nos demos cuenta.

Nos queda -no como consuelo y sí por convicción- la existencia de una gran reserva moral e ideológica que heredamos de nuestros forjadores y unitarios más emblemáticos como Gerardo CUESTA y León DUARTE, símbolos paradigmáticos de la clase obrera cuyo pensamiento acentuadamente clasista e histórico, lo representa el PIT-CNT. En ella y en el pueblo, confiamos y creemos.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA DE AUTORES:  /K. MARX / F. ENGELS / E. KANT / SPINOZA y R. DESCARTES                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                              

Víctor BAGNUOLI(*) Secretario de la UTHC 2004-2006 / integrante PIT-CNT 2004-2006, Mesa UTHC 2007 / Plenario de Delegados 2008-2009 Integrante del Comité de la Reforma Universitaria e INTEGREMIAL UNIVERSITARIA (FEUU, ADUR, AFFUR, EGRESADOS Y UTHC)  Director de la Revista VISIÓN UNIVERSITARIA

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LA CRISIS FINANCIERA Y LAS HEGEMONIAS INTERNACIONALES

Por Alberto Couriel |*|

Estados Unidos tuvo hegemonías globales en varios períodos desde la finalización de la Segunda Guerra mundial a partir de su poderío militar, económico y político. La actual crisis financiera nos hace caminar hacia nuevas formas de multipolaridad. A partir de la Segunda Guerra y con el inicio de la guerra fría, este país adquiere una hegemonía global dentro del capitalismo. En la década de 1960 comparte poder comercial con Europa y Japón, y pierde supremacía financiera con la instauración del eurodólar y la pérdida de convertibilidad del dólar al oro a principios de los años setenta. Con la desaparición de la Unión Soviética, EEUU retoma una hegemonía militar global y especialmente política, donde muchas veces el Grupo de los 7 (G7), se transforma en G1 sustentado en el poder de esta potencia. A partir de los acontecimientos del 11 de setiembre de 2001, el problema de la seguridad pasó al primer plano y generó el predominio del poder militar de EEUU. La crisis financiera de 2007-2008 generará modificaciones e interrogantes sobre el futuro de las hegemonías en el campo internacional.

La hegemonía militar norteamericana se mantiene intacta. La hegemonía financiera que venía sustentando a partir del dólar fuerte de principios de los ochenta, puede sufrir modificaciones como consecuencia de la actual crisis financiera internacional. Esta tiene origen en EEUU y se desplaza al resto del mundo, pero no surge un sustituto del centro financiero de Nueva York. Importa señalar que frente a las nuevas situaciones de riesgo, los inversores buscan la seguridad y la encuentran en los papeles emitidos por EEUU que tienen el respaldo de la economía más poderosa del mundo. No hay salida a la problemática financiera actual si no se logra la confianza en el sistema financiero norteamericano. Pero también hay potencias emergentes involucradas en esta temática si pensamos que los países del Asia poseen el 53% de los Bonos del Tesoro de EEUU.

En materia comercial se vive una multipolaridad desde la década de 1960 a lo que se agrega, en los últimos años, dos potencias emergentes como China e India que sustentaron el fuerte crecimiento comercial de los últimos tiempos. Interesa señalar que en los últimos 50 años las diferencias en las rondas comerciales se daban entre los países desarrollados que mantenían total predominio. Las diferencias que se generaron e hicieron fracasar la Ronda de Doha ya no se da entre los países desarrollados sino entre estos y los países emergentes. Las diferencias centrales se dieron entre EEUU y la Unión Europea frente a China e India, y esto marcará nuevas relaciones de poder en el futuro.

En materia productiva se intensifica un fuerte proceso de transnacionalización que controla un tercio de la producción mundial y dos tercios del comercio mundial. Aquí se involucran empresas transnacionales provenientes de EEUU, de la Unión Europea y de Japón, y van surgiendo en las potencias emergentes. En materia comunicacional, EEUU marca nítidamente su hegemonía. Más del 80% de las imágenes que circulan en el mundo provienen de este país. Los medios de comunicación pasaron a tener un gran poder internacional y nacional. Tienen gran influencia sobre la opinión pública, sustituyendo en buena medida a los propios partidos políticos, determinan la agenda política e influyen sobre los valores y motivaciones de la sociedad. Para un político es más importante un minuto de televisión que un discurso de una hora en el Parlamento. Estados Unidos muestra también una hegemonía ideológica por la enorme influencia de sus universidades, especialmente en el campo de las ciencias sociales. Este es un problema central para América Latina por la falta de generación de pensamiento propio que atienda las especificidades de los países de la región. En materia económica ya no surgen los Prebisch ni los Furtado de la década de los años cuarenta y cincuenta del siglo pasado.

En la actualidad se sienten cambios en la hegemonía política global que siempre está influida por lo militar, lo económico y lo comunicacional. Seguramente entraremos en una etapa de multipolaridad. La hegemonía norteamericana sufrió tropiezos durante el gobierno de Bush y, especialmente, por cierto grado de aislamiento a partir de la invasión a Irak. Ha venido adquiriendo menos relevancia el G1 dentro del G7, pero surgen una serie de interrogantes y expectativas con la asunción del nuevo gobierno demócrata, encabezado por Barak Obama. Con la crisis financiera surgió una novedad de extraordinaria relevancia, derivada de la creación del Grupo de los 20, que permite cierto grado de igualdad de condiciones al mundo desarrollado y a las potencias emergentes. El nuevo G20 marca una nueva ruta en las relaciones de poder internacional y en el propio campo de las hegemonías. Estados Unidos sigue manteniendo su hegemonía militar, comunicacional e ideológica, pero hay más multipolaridad en el campo económico. La Unión Europea no tiene la fuerza del pasado ni en el campo militar, ni en el económico, ni en el comunicacional y, por lo tanto, tiene menor influencia en el campo político. Hoy se siente la inexistencia de una organización internacional con la capacidad necesaria para resolver los distintos conflictos internacionales. Por otro lado, surgen países emergentes con amplias potencialidades en las futuras relaciones de poder, especialmente provenientes del continente asiático. Asia ­incluyendo Asia Pacífico­ tiene el 28% del PBI mundial, el 28% de las exportaciones de bienes, el 60% de las reservas internacionales y, como ya vimos, el 53% de los Bonos del Tesoro de EEUU. Por otro lado surge el BRIC ­integrado por Brasil, Rusia, India y China­ que tiene el 42% de la población mundial, el 22% del PBI mundial y el 14% de las exportaciones mundiales.

En este contexto internacional se vuelven imprescindibles la unidad y cooperación de América Latina en los campos económico, militar y político. A través de los procesos de integración, para construir el futuro desarrollo de la región y para negociar en mejores condiciones con el mundo desarrollado. Las potencialidades de la integración abarcan los recursos en alimentos, agua, las distintas fuentes de energía, las posibilidades de obras de infraestructura, la integración financiera y las potencialidades de complementariedad productiva que resuelvan las asimetrías existentes. Para las negociaciones internacionales son centrales la unidad y las propuestas comunes para alianzas estratégicas, para el necesario pragmatismo que permita mejorar la relación de fuerzas en las negociaciones futuras, sean de carácter comercial, financiero (para acceder a mayores posiciones de poder en los organismos financieros internacionales), productivo y en el campo estrictamente político.

|*| Senador por la 609-FA,  economista




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