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17
sep
14

escocia … referéndum, que se vota ?

Los escoceses votan este jueves si desean poner fin a la unión con Inglaterra
El Reino Unido se asoma al abismo
escribe: Pablo Rodero/Público.es
 

A medida que se acaba el tiempo para convencer a los votantes aún indecisos de cara al referéndum de independencia escocés el debate se está volviendo cada vez más pasional. En lo que hasta ahora había sido una campaña calificada a menudo como fría, la identidad nacional ha entrado en escena a pocos días de que el Reino Unido afronte la mayor amenaza a su integridad desde su formación en 1707.

En un giro totalmente impensable hace pocas semanas, los unionistas han comenzado a apelar al corazón y a la identidad británica de los escoceses, justo cuando los sondeos sitúan la carrera en un empate técnico entre las dos campañas. El primer ministro británico, el conservador David Cameron, viajó a Aberdeen el lunes en su última visita a Escocia antes del referéndum y se dirigió en estos términos a los votantes: “Por favor, por todos nosotros: votad por seguir juntos, votad por quedaros, votad por salvar nuestro Reino Unido”.

Cameron se había mantenido alejado del debate a lo largo de la campaña, sabedor de su escasa popularidad en Escocia, pero la perspectiva de pasar a la historia como el primer ministro que acabó con una unión de 307 años de historia ha hecho que se replantee su papel. Si el pasado miércoles aseguró que le “rompería el corazón” el fin de la “familia de naciones” que es el Reino Unido, Cameron se mostró aún más emotivo en Aberdeen, a tan sólo tres días del referéndum. “Si no os gusto, no estaré aquí siempre. Si no os gusta este Gobierno, no durará siempre. Pero si dejáis el Reino Unido, eso sí será para siempre”, declaró el primer ministro.

Vuelco en las encuestas

Las últimas encuestas han dado resultados contradictorios, pero los analistas coinciden en que la pugna está demasiado ajustada como para aventurar un ganador. La situación supone un vuelco importante tras meses de tranquilizadora superioridad para los unionistas en los sondeos, una ventaja que se ha esfumado en apenas cuatro semanas y ha hecho que muchos se despierten ante una pesadilla difícil de creer.

Para Moira Harvey, una trabajadora de 45 años de un centro cultural de Edimburgo, la principal razón para votar no en el referéndum del próximo jueves es el “sentirse británica y tener un gran sentido de la lealtad y afecto hacia el Reino Unido”, que en ningún caso le “resta valor” a su “identidad primaria escocesa”. Moira admite que le resultan “difíciles de imaginar las consecuencias de la independencia”, una posibilidad que se veía como algo impensable hace pocas semanas. “En cualquier caso, este es mi país y tengo que creer en él y en su futuro, tanto para mí como para mis hijos, sea cuál sea el resultado que afrontemos el viernes por la mañana”, explica.

Ilusiones de grandeza

Mucho se ha hablado sobre las consecuencias económicas que la secesión escocesa acarrearía tanto para Escocia como para el resto del Reino Unido, pero no está tan claro qué sería de la identidad británica y de la posición en la que quedaría la que fue la principal potencia mundial. “Creo que el Reino Unido, o lo que quedara de él, se vería muy mermado, no por ser más pequeño, sino porque una parte habría decidido escindirse y esto sería significativo para la diplomacia británica”, explica el historiador Ewan Cameron, profesor de la Universidad de Edimburgo y coeditor de la revista Scottish Historical Review. “También sería posible, aunque improbable, que esto llevara a los políticos británicos a aceptar el auténtico papel del Reino Unido y abandonar las ilusiones de grandeza que persiguen a Gran Bretaña a pesar de la pérdida del imperio”, añade.

El diario londinense The Guardian, que en su editorial del pasado viernes pedía a los escoceses “otra oportunidad” para el Reino Unido, hablaba el lunes de una “urgente reforma constitucional que proteja a las naciones, las regiones y otras minorías del mayoritarianismo”, un término inventado para definir la absoluta centralidad de Londres en la economía y la política británica.

“Mi opinión personal sobre la actual impopularidad de la unión es que los políticos de Londres se han olvidado de cómo hacer políticas unionistas”, considera el profesor Cameron. “Muchas políticas del Gobierno británico han sido impopulares en Escocia, como las medidas de austeridad, la política de defensa nuclear o la Guerra de Irak. El SNP y el voto por la independencia son vehículos para oponerse a estas cosas”.

La identidad nacional perdida

“Seguramente la razón por la que la identidad nacional no sea algo central es porque la identidad escocesa no es incompatible con cierto sentimiento británico”, opina Arnau Padró, un programador informático catalán de 27 años que, tras siete meses en Escocia, votará el próximo jueves a favor de la independencia. “Escocia puede ser el principio de una corriente europea de nuevos Estados, más pequeños, más justos, mas democráticos y más eficientes”, explica Arnau como motivo de su voto a favor de la secesión.

Son cada vez más las voces dentro del unionismo que se lamentan por la campaña eminentemente pragmática que ha planteado Better Together y que, opinan, ha hecho que pocos se ilusionen por la idea de que Escocia siga perteneciendo al Reino Unido.

“Incluso los unionistas generalmente admiten que la idea de la independencia es aceptable, aunque no deseable”, explica en The Observer el periodista Alex Massie, abiertamente partidario de la unión. “No puedes matar la idea. No cuando ha existido durante más de 300 años. Si existía incluso durante el gran momento nacionalista y unionista en el siglo XIX, no va a desaparecer ahora. Pero eso no quiere decir que el unionismo no tenga canciones, simplemente que la campaña de no ha decidido no cantarlas.”, añade.

Las críticas se han concentrado en el ex ministro laborista Alistair Darling, líder de la campaña unionista. En su segundo debate televisado, Darling se vio ampliamente superado por el primer ministro escocés, Alex Salmond, en lo que se ha considerado el gran punto de inflexión que ha llevado a la situación actual.

“No creo que Alistair Darling mencionara Gran Bretaña o la britanidad ni una vez durante su segundo debate con Alex Salmond”, continua Massie. “Gran Bretaña, y la Unión, son la base sobre la que construyes la campaña. Todo lo demás son sólo tácticas. No puedes matar la idea, pero puedes contrarrestarla con otra idea”, concluye el periodista escocés. En cualquier caso, parece que el tiempo de las campañas ha terminado y, a falta de tan sólo tres días para la cita con la historia, el futuro del Reino Unido está ya únicamente en manos de los votantes escoceses.

Fuente original: http://www.publico.es/internacional/544340/el-reino-unido-se-asoma-al-abismo

16
sep
14

las elecciones en uruguay

Clases sociales, elecciones e ideologías

escribe: Esteban Valenti (*)
H(*) Periodista, escritor, director de UYPRESS y BITACORA. Uruguay

Hay tanto humo en esta campaña electoral que corremos el riesgo de no vernos ni las narices. La experiencia muestra de manera concluyente que uno de los mayores riesgos en política son las cortinas de humo, son los adversarios vaporosos y vaporizados.
No se conocen hasta llegado el momento, el peor momento, el de sentarse en el poder. Y ese es el mayor riesgo que afronta hoy la sociedad uruguaya.
No es solo un riesgo político, ni siquiera solo electoral, es un profundo agujero negro cultural e institucional. Una sociedad que con las tradiciones políticas e institucionales que tiene nuestro país y opta por una creación del mercadeo político más evidente, totalmente deformada y falsa, desciende varios escalones en todos los niveles de civilización y de la democracia.
No se trata solo de carencia de proyectos claros y definidos, de un programa que se conoce de a pedazos y que forma parte de la campaña fumosa, sino del retroceso en la cultura política nacional. Es abrir la puerta a procesos de decadencia sin fondo. ¿Hasta dónde se puede caer cuando una sociedad se deja engañar por una campaña de ocultamiento de esas características? ¿Cuánto queda afectada la credibilidad del sistema político y de partidos?
Pero hay preguntas más inquietantes: ¿Qué puede haber detrás de semejante cortina de humo? Comencemos por la realidad, Luis Lacalle Pou no es un recién llegado a la política ni mucho menos, forma parte de una de las familias más tradicionales en los menesteres de gobierno y de la política. Fue durante 15 años diputado y de esos 10 años formó parte de uno de los sectores que se enfrentaron con más dureza con los gobiernos del Frente Amplio.
Integra un sector político de larga trayectoria, con profundas posiciones de derecha nunca desmentidas en el manejo de la economía, las relaciones sociales, el manejo institucional y con una particular visión de los derechos ciudadanos y sus límites. Las actas del Parlamento no dejan ningún lugar a dudas en cuanto a sus posiciones sobre las principales reformas impulsadas por los gobiernos progresistas: se opuso a todas. No es ningún pecado, pero como aquí no estamos en un confesionario sino en la arena política, lo grave es que los uruguayos nos comamos la pastilla de que va ”Por la Positiva”.
Las falsedades bien envasadas son una de las peores cosas de la política y la campaña de Lacalle es un gigantesco envase para tratar de ocultar sus posiciones conservadores en lo ideológico y transformadoras en la mayoría de las cosas progresistas que aprobaron los gobiernos del FA. No es por maldad, es simplemente por ideología y por política.
Cuando algunos comentaristas se interrogan de cuál es el motivo porque sectores de la izquierda le dedican espacio a confrontar con Lacalle, demuestran que no se trata solo de un problema de campañas electorales, de agenda, sino de un mínimo de claridad política. Contra el humo es muy difícil pelear.
Falso es el supuesto origen o sensibilidad ”positiva” y más peligrosa es su visión de futuro, construida sobre un argumento central: la renovación generacional, sin programa, sin ideología, sin exponerse a casi nada. Cada vez que el candidato se sale del libreto en temas educativos (plan Ceibal), en relaciones laborales (el ya famoso equilibrio), en políticas sociales, en la educación, en política económica y naturalmente en la sordina con la que maneja ahora el tema de su fervoroso apoyo a la baja de la edad de imputabilidad, aparece con claridad que es lo que se está jugando la sociedad uruguaya en estas elecciones.
Leyendo el programa del Partido Colorado, donde hay una mezcla de cosas que ya se están haciendo, ideas y propuestas, algunas creativas pero todo un hilo conductor, su profundo sentido de derecha, uno se da cuenta que en el otro candidato de la derecha hay solo proclamas de autoayuda, referencias a si mismo y humo, grandes cantidades de humor. Pero es discutible, opinable, serio, mientras del otro lado no hay casi nada. Hay invocaciones al futuro y a la inmediatez del ”ya”, con dos ejes: la demagogia de difundir la vaga idea de que todo se puede y se debe hacer ”ya”, ”ahora” y por otro lado de lavarse olímpicamente las manos de todo el pasado, del horrible gobierno de los 90 que plantó las bombas que le explotaron al Uruguay en la crisis del 2002. En particular en el sistema financiero y bancario.
Las posiciones de Lacalle no son antojadizas, no provienen simplemente de sus tradiciones partidarias, de los dirigentes que lo rodean, de la vieja guardia herrerista, sino de una clara identificación social. Su historia política y sus posiciones expresaron siempre a los sectores sociales más conservadores y más retrógrados del Uruguay. No es un desliz lo que declaro sobre las 8 horas para los peones rurales, es la visión de los viejos estancieros acostumbrados a mandar sobre vidas y hacienda casi sin límites. Esos estancieros que se han ido modernizando, pero que si los dejan volverían al pasado con gran entusiasmo, sobre todo en materia de relaciones laborales.
El otro sector con fuerte influencia histórica es el financiero, aunque muy cambiado por los terremotos del pasado reciente.
Hay un amplio sector empresarial que no le ha ido nada mal con los gobiernos del FA, aunque la diferencia entre los más ricos y los más pobres pasó de 17 veces a 12 veces, la torta creció de tal manera que su porción reducida en algo, les llenó muy bien los bolsillos. Esos votan con la cabeza, con la ideología, prefieren a uno de los suyos para manejar la economía, la represión, las relaciones laborales, el sistema financiero, las empresas públicas, los impuestos y los dineros públicos, la educación y los sillones del poder. Es totalmente comprensible. Muchos de ellos son los que proclaman que las ideologías han muerto, cuando en realidad lo que pretenden es que mueran las ideologías ajenas, diferentes a las propias.
En ese sector empresarial están algunos grupos o personas propietarias de los medios de comunicación que hacen y harán los mayores esfuerzos por reforzar su poder, su influencia. Algunos por las enormes deudas de gratitud acumuladas por las décadas de prebendas y privilegios y otros porque recibieron graciosamente las licencias de los medios electrónicos. En esa materia mejor malo conocido y propio que bueno por conocer.
Nunca hubo menos presiones a los medios y a los periodistas desde el poder, nunca tan fluida relación y tanta transparencia ley mediante -, nunca creció tanto la publicidad del estado y privada, pero mejor prevenirse. La libertad es mejor si es bien propia, casi privada.
Así como en otras notas hemos tratado de precisar y definir los alcances actuales del bloque social, político y cultural de los cambios, este es un primer esfuerzo por aproximarnos a una definición de las fuerzas sociales e ideológicas en pugna.
No creo en las truculencias, en los esquemas prefabricados y por ello convenientes. En política las simplificaciones se pagan y a veces muy caro. En el Uruguay la abrumadora mayoría de las fuerzas políticas son democráticas, se proponen el bien de la nación, aunque con prioridades muy diferentes, tienen sensibilidad social, aunque creen que los caminos para atender a los más débiles y desvalidos o a los trabajadores deben quedar librados al juego más o menos puro del mercado. Siempre y cuando el que se funda no sea un banco, allí se termina abruptamente el libremercado y comienza el ”patriótico” salvataje público.
La derecha son fuerzas democráticas, aunque considero que la baja de la edad de imputabilidad es un peligroso retroceso autoritario y antidemocrático, es una venganza más que un avance legislativo y además negativo, porque no ha dado resultado en ningún lado. Son democráticas, pero las dos fuerzas mayoritarias en los partidos tradicionales asumieron desde hace mucho tiempo que no debe haber ni verdad y menos justicia sobre los crímenes de la dictadura.
Son democráticas, pero mientras la izquierda hizo una revisión crítica de sus posiciones sobre el tema, ellos nunca, absolutamente nunca tuvieron la mínima autocrítica sobre su pasado y en particular su pasado reciente. Y esa es una visión no muy democrática por cierto.
Por último además de los aspectos materiales, hay un mensaje inmaterial subyacente que les viene del pasado y que es el más peligroso de todos: la culpa de todo los que nos pasó, de las crisis y la decadencia es de importación, vino de afuera y los resultados obtenidos en estos 10 años de crecimiento es viento exterior de cola. Ese mensaje ideológico y político es la más profunda definición ideológica. Por ese camino el país irá de nuevo por los mismos derroteros de las crisis y de la decadencia siempre con óptimos comentaristas y explicadores.
En estas elecciones elegimos cargos, pero mucho más importante aún, elegimos un rumbo y un relato histórico y de futuro, basado en las realidades construidas por la gran mayoría de los uruguayos o una enorme y peligrosa humareda.
 
14
sep
14

ucrania, alemania y rusia

 
Merkel y Putin: diplomacia ucraniana
 
En los días que corren, está en curso una inmensa cantidad de diplomacia relacionada con la cuasi guerra civil en Ucrania. Pero los únicos actores que realmente importan son la canciller de Alemania, Ángela Merkel, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin. Son también ellos los únicos actores que realmente intentan amainar el conflicto y arribar a algún arreglo político.

Ambos son muy poderosos, enfocados en los asuntos reales y trabajan muy duro en esta difícil tarea. Son poderosos, pero no son todopoderosos. Cada uno tiene que lidiar con otros actores en Alemania, Rusia, Ucrania y otras partes, gente que no quiere un arreglo político y, en cambio, busca intensificar y expandir el conflicto, intentando, por tanto, sabotear cualquier negociación entre Merkel y Putin.

Lo primero que hay que resaltar es que tanto Merkel como Putin mantienen una línea base. La canciller Merkel quiere garantizar que se honrará plena y permanentemente la integridad territorial de Ucrania (con la excepción de Crimea). El presidente Putin quiere garantizar que Ucrania nunca se convierta en miembro de la OTAN.

Cuando uno analiza la retórica de una disputa pública es importante notar no sólo lo que se dice, sino lo que no se dice. Revisemos algunas declaraciones públicas de Merkel, Putin y otros en los últimos días de agosto de 2014.

El 23 de agosto la canciller Merkel hizo su primer viaje a Kiev para encontrarse con el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, y otros. Apuntó que iba a haber pláticas de paz en Minsk entre Poroshenko y Putin el 26 de agosto. Esto era positivo, dijo, pero le recordó a Poroshenko y al mundo que las pláticas no producirán un único avance sustancial. En una entrevista con la televisora alemana ARD, observó: Pero uno tiene que hablar con los otros si uno quiere encontrar soluciones. Luego añadió: Estoy firmemente convencida de que sólo hay una conclusión política, en la cual la Unión Europea y Alemania quieren y deben ayudar. Presten atención a la frase sólo una solución política.

Impartió una conferencia de prensa con Poroshenko, en la cual subrayó esto mismo aún más: Nuestro foco no puede estar puesto en el conflicto militar. Luego añadió estas palabras, que Poroshenko esperó no escuchar: Tiene que haber un cese el fuego bilateral. Poroshenko ha estado llamando a un cese el fuego unilateral, uno exclusivo de las fuerzas separatistas en Donietsk y Lugansk. Poroshenko respondió: Por desgracia, siempre habrá amenazas militares para Ucrania.

Hubo más juegos de palabras. Cuando, después de un considerable retraso, los camiones rusos lograron entregar un paquete de ayuda humanitaria en Lugansk y luego se fueron, Poroshenko llamó a esto invasión. Merkel se unió al presidente estadunidense, Barack Obama, en afirmar que la entrega de ayuda humanitaria por Rusia era una violación de la soberanía de Ucrania, pero con cuidado evitó el término invasión.

Cuando Andriy Lysenko, vocero halconesco del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania, acusó a los rusos de sacar el equipo militar para evitar verse expuestos, Oleg Tsarev, vocero del Parlamento de Nueva Rusia –que une las repúblicas de Donietsk y Lugansk–, dijo que los cargos hechos por Lysenko eran estúpidos dado que, argumentaba, si hubiéramos querido hacer eso controlaríamos secciones menos visibles de la frontera y no lo haríamos en un convoy de ayuda humanitaria ante los ojos del mundo.

Finalmente miren esto: cuando Putin replicó a los cargos hechos por Obama de que Rusia envió tropas a Ucrania y alimentaba una escalada del conflicto, respondió diciendo que los rusos y los ucranianos eran prácticamente un solo pueblo. El regalo es el adverbio prácticamente. Le permite a Putin llegar a un acuerdo negociado, que sin el adverbio en cuestión no habría podido lograr.

En este punto, otras voces comenzaron a ser escuchadas. Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN saliente, de origen danés y conocido halcón, dijo que la OTAN debería tomar la decisión de desplegar, por vez primera, sus fuerzas en Europa oriental. ¿Hay seguridad de que la OTAN decida esto? Hasta ahora los miembros de Europa occidental se han opuesto fuertemente a la idea, considerando que sería una provocación directa para Rusia. Esta renuencia particular altera a los Estados bálticos y a Polonia. En un artículo en The New York Times, Slawomir Sierakowski, un muy conocido analista polaco, acusó diciendo que esta política hace a los Estados de Europa oriental en la OTAN miembros de segunda clase y es una postura de rodillas débiles por los miembros más viejos de la organización, en particular Alemania.

El empuje militar del gobierno ucraniano en las regiones rebeldes ha fallado de manera terrible, exponiendo su débil competencia militar. Aunque cualquier jugada ulterior de Rusia en el área es considerada como nueva ofensiva importante, es probable que los rusos incurran en sólo algunas sanciones ulteriores. No sólo Estados Unidos, sino Gran Bretaña, Francia y Alemania han dejado claro que no están contemplando el envío de tropas a Ucrania por ninguna razón predecible. Sanciones, sí, hasta cierto punto; tropas, no. Pero son tropas lo que el gobierno ucraniano demanda, así como una urgente entrada de la OTAN.

La gran pregunta de hoy es qué lado está siendo más lastimado por las sanciones y contra sanciones. Estados Unidos y Europa occidental esperan poder reducir el ingreso económico real de Rusia comprometiendo radicalmente su capacidad para exportar petróleo y gas. En respuesta, Rusia ha cortado la compra de productos agrícolas y otros procedentes de Europa occidental. Esto no sólo afecta negativamente a los campesinos europeos, sino hay el riesgo de privar a los países de Europa occidental, en el más largo plazo, de sus proyectos de inversión en Rusia. Rusia también ha hecho alusiones de retirar su cooperación en la lucha en pos de reclamos de crudo en el Ártico.

Probablemente, ambos lados se lastimarán económicamente más y más por estas sanciones y contra sanciones. Entretanto, Obama tendrá que decidir qué tanto necesita la cooperación de Rusia en su más nueva prioridad: crear una gran coalición para destruir las fuerzas del califato en Irak y Siria.

¿Escalará el conflicto de Ucrania hacia un conflicto militar, de hecho, basado en los viejos temas de la guerra fría? Hay predicciones de izquierda, de derecha y de centro del espectro político mundial, que dicen que esto ocurrirá. Yo no lo creo –precisamente debido a los esfuerzos de Merkel y de Putin, que persistirán, aun si la retórica se volviera más estridente.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/09/07/index.php?section=opinion&article=022a1mun

Traducción: Ramón Vera Herrera

12
sep
14

brasil … elecciones

 
Dos modelos distintos de país
Tiempo Argentino
 En un mes, Brasil irá a elecciones con final abierto, incierto, por primera vez en mucho tiempo. El complejo panorama electoral que se abrió tras la repentina muerte de Eduardo Campos tiene durante estos días llamativos nuevos capítulos: mientras algunas encuestas ya hablan de un “empate técnico” entre la candidata presidenta Dilma Rousseff y Marina Silva, el PT intenta modificar buena parte de su estrategia de campaña y comunicación, de cara a una segunda vuelta que será inevitable –y cuyas primeras proyecciones son favorables a Marina–. A su vez, Silva comienza a sentir las presiones de quién verdaderamente disputa la presidencia: se vió obligada a retirar su propuesta de matrimonio civil igualitario frente a la exigencia de pastores evangelistas contrarios a dicha reforma. ¿Qué puede modificar el escenario en las elecciones más importantes que tendrá América Latina en este 2014?

Ya se dijo hasta el cansancio: la imprevisible, repentina, y lamentable muerte de Eduardo Campos trastocó todo el escenario electoral en Brasil. Marina Silva pasó rapidamente a ser la “candidata mimada” de buena parte de los grandes medios de comunicación y empresarios del país. Y ella retribuyó rapidamente ese cariño: durante el primer debate electoral televisado entre candidatos se atrevió a decir que “el problema de Brasil no es su élite, es la falta de élites”, en clara referencia a su programa económico, más “aperturista” que el actual. Fue precisamente en ese debate donde Dilma eligió una estrategia de no confrontación con Marina, algo que logró lo contrario a la idea de la candidata presidenta: elevó a Silva en los sondeos, ante el no cuestionamiento a su difuso programa.

Así, el PT tuvo que cambiar de estrategia rápidamente: de preferir no confrontar con Marina, a salir al cruce de sus dichos y su programa en cuestión de días. El primero que lo hizo fue nada menos que Lula da Silva, quien preparó el terreno cuestionando la “apoliticidad” de Silva. El ex presidente afirmó que “si alguien piensa votar a alguien que quiere la no política, piense bien. No crean cuando alguien hace la apología de la no política.” La referencia eran declaraciones previas de Silva donde afirmaba que iba a gobernar con”los mejores de cada partido”, intentando tender puentes con dirigentes intermedios del PSDB y del PT, e incluso deslizando una posible convocatoria a los ex presidentes Lula y Cardoso como asesores. Luego la propia Dilma llamó “oscurantista” a la propuesta de Marina de querer reducir la producción de petróleo en Brasil, advirtiendo que dicha idea era además una “fantasía”. Y el reciente segundo debate televisado mostró a Dilma “cruzar” en reiteradas ocasiones a Silva.

Ahora bien, la razón del cambio de estrategia del PT fue clara, y surgió de una idea madre: la única forma de aminorar el crecimiento de Silva en las encuestas es precisamente cuestionar las evidentes contradicciones de Marina, que no son pocas. Primera: una candidata ecologista con un candidato a vice –Beto Albuquerque– vinculado a los agronegocios. Segunda: una candidata que se declaraba a favor del matrimonio civil igualitario, y que tuvo que retirar esta propuesta de su plataforma tras presión del pastor evangelista Silas Malafaia. Tercera: una candidata que plantea el crecimiento económico y propone una batería de medidas de corte ortodoxo, bajo el principio de una menor injerencia estatal en la esfera –fin a control de precios en productos básicos, libre flotación cambiaria sin intervención del Banco Central, libertad a agronegocios–. Cuarta: una candidata que repite el latiguillo de “nueva política” y no termina de definir que significaría eso en términos concretos.

De esta forma, hasta los propios medios conservadores que habían elogiado en reiteradas ocasiones a Silva comenzaron a poner paños fríos a su “esquizofrénico” programa, tras el retiro de propuestas: ahora hablan de que su candidatura es un posible “cheque en blanco”, como afirma la revista Istoe. Incluso un editorialista de O Globo, Merval Pereira, fue más allá: afirmó que “la nueva política surfea en una ola de antipolítica”. ¿Cuál es la explicación de este cambio? La imprevisibilidad del discurso de Silva y sus permanentes cambios, algo que la previsible derecha brasilera preferiría evitar, con menores convulsiones –algo que por ejemplo podría ofrecer Aecio Neves, un viejo conocido–.

Sin embargo, un punto es claro: si Silva se mantiene en terreno de disputa y accede al ballottage, la “mass media” brasilera volverá a elogiar su candidatura, que confrontará con el audaz intento de adoptar una nueva legislación mediática en el país como propone Lula da Silva. Los grandes empresarios, a su vez, también se sentirán más cómodos con un programa económico que liberalice el terreno, donde el Estado participe menos que en la actualidad –luego de más de diez años de programas sociales extendidos a lo largo y ancho del país, con fuerte inversión desde el Ejecutivo–. En un mes, sabremos si Brasil comienza a inclinarse a un modelo de país diferente –más conservador, claro– al que ensayó de 2002 para acá. No es para menos: se debatirán cara a cara dos modelos de país.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

10
sep
14

fmi …

Serie: 70 años de Bretton Woods, del Banco Mundial y del FMI

 

escribe: Eric Toussaint (*)
La anulación de la deuda alemana en 1953 en comparación con el tratamiento reservado al Tercer Mundo y a Grecia
CADTM

Estados Unidos procedió a la anulación de la deuda de algunos de sus aliados. La operación más evidente en ese sentido fue el tratamiento de la deuda alemana, regulada por el Acuerdo de Londres de 1953. Para asegurar el relanzamiento de la economía de la Alemania occidental y que constituyera un elemento estable y central del bloque atlántico, los aliados acreedores, con Estados Unidos a la cabeza, hicieron concesiones muy importantes a las autoridades y a las empresas alemanas endeudadas, que iban mucho más allá de una reducción de la deuda. Comparar el tratamiento acordado a la Alemania occidental de la postguerra con el dado a los países en desarrollo y a Grecia actualmente es edificante.

El acuerdo de Londres de 1953 sobre la deuda alemana
El radical alivio de la deuda de la República Federal Alemana (RFA) y su rápida reconstrucción después de la segunda guerra mundial fueron posibles gracias a la voluntad política de sus acreedores, es decir, Estados Unidos y sus principales aliados occidentales (Reino Unido y Francia) dentro del marco de la guerra fría. En octubre de 1950, estos tres aliados formularon un proyecto en el que el gobierno federal alemán reconocía la existencia de deudas de los períodos anterior y posterior a la guerra. Además agregaban una declaración que estipulaba que ”los tres países están de acuerdo en que el plan prevea una liquidación adecuada para Alemania de las exigencias, cuyo efecto final no debe desequilibrar la situación financiera de la economía alemana por repercusiones indeseables ni afectar excesivamente las reservas potenciales de divisas. Los tres países están convencidos de que el gobierno federal alemán comparte su posición y que la restauración de la solvencia alemana irá acompañada de un reembolso adecuado de la deuda alemana que asegure a todos los participantes una negociación justa que tenga en cuenta los problemas económicos de Alemania”. |1|

La deuda reclamada a Alemania correspondiente al período anterior a la guerra se elevaba a 22.600 millones de marcos incluidos los intereses. La deuda de la posguerra se estimaba en 16.200 millones de marcos. Por un acuerdo alcanzado en Londres el 27 de febrero de 1953 |2| , estos montos se redujeron a 7.500 millones y 7.000 millones de marcos, respectivamente. |3| Lo que representó una reducción del 62,6 %.

El acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos y renegociar las condiciones de éstos si se presentaba un cambio substancial que limitara la disponibilidad de recursos. |4|

Para garantizar que la economía de Alemania occidental realmente se relanzara y constituyera un elemento estable y central en el bloque atlántico frente al bloque del Este, los aliados acreedores hicieron grandes concesiones a las autoridades y empresas alemanas, que fueron mucho más allá de la reducción de la deuda. Se partía del principio de que Alemania debía estar en condiciones de reembolsar la deuda manteniendo un alto nivel de crecimiento y una mejora de las condiciones de vida de la población. Pagar sin empobrecerse. Con este fin, los acreedores acordaron:

1.- que Alemania reembolsara en su moneda nacional, el deutshe mark, lo esencial de la parte que se le reclamada. En forma marginal, reembolsara en divisas fuertes (dólares, francos suizos, libras esterlinas ).
2.- que al comienzo de los años cincuenta, mientras el país todavía tenía una balanza comercial negativa (el valor de las importaciones es mayor que el de las exportaciones), las potencias acreedoras aceptaban que Alemania redujera sus importaciones puesto que podía producir muchos bienes que antes importaba. Al permitir que Alemania sustituyera importaciones por bienes de producción propia, los acreedores aceptaban reducir sus exportaciones hacia este país. En el período 1950-1951, el 41 % de las importaciones alemanas provenían del Reino Unido, de Francia y de Estados Unidos. Si se suma a esta cifra la parte de las importaciones provenientes de otros países acreedores participantes de la conferencia (Bélgica, Países Bajos, Suecia y Suiza), la suma total llegaba hasta el 66 %.
3.-que los acreedores autorizaban que Alemania vendiera sus productos en el extranjero, estimulando incluso sus exportaciones, con el fin de conseguir una balanza comercial positiva. Estos diferentes elementos estaban consignados en la declaración antes mencionada. ”La capacidad de pago de Alemania, a sus deudores privados y públicos, no significa sólo la capacidad de efectuar los pagos regularmente en marcos alemanes sin consecuencias inflacionarias, sino también que la economía del país pueda cubrir sus deudas teniendo en cuenta su balanza de pagos actual.

El establecimiento de la capacidad de pago de Alemania requería hacer frente a ciertos problemas que eran: 1) la futura capacidad productiva con una consideración particular sobre la capacidad productiva de bienes exportables y la capacidad para la sustitución de importaciones; 2) la posibilidad de vender mercaderías alemanas en el exterior; 3) las probables condiciones de comercio en el futuro; 4) las medidas fiscales y económicas internas necesarias para asegurar un superávit para exportar.” |5|

Además, en caso de litigio con los acreedores, en general, los tribunales alemanes eran competentes. Se dice, explícitamente, que, en ciertos casos, ”los tribunales alemanes podrán rechazar la ejecución [ ] la decisión de un tribunal extranjero o de una instancia arbitral.” Es el caso, cuando ”la ejecución de la decisión sería contraria al orden público” (p.12 del Acuerdo de Londres).

Otro elemento muy importante: el servicio de la deuda se fijaba en función de la capacidad de pago de la economía alemana, teniendo en cuenta los adelantos en la reconstrucción del país y los ingresos por exportación. Así, la relación entre servicio de la deuda e ingresos por exportación no debía superar el 5 %. Esto quiere decir que Alemania occidental no debía dedicar más de una vigésima parte de sus ingresos por exportación al pago de su deuda. En la práctica, Alemania no destinó jamás más del 4,2 % de estos ingresos al pago de la deuda (cifra alcanzada en 1959).

Y otra medida excepcional fue la aplicación de una reducción drástica del tipo de interés , que osciló entre 0 % y 5 %.

Las potencias occidentales le brindaron a Alemania del Oeste una ofrenda de un enorme valor económico: el artículo 5 del acuerdo firmado en Londres postergaba el pago de las reparaciones y de las deudas de guerra tanto de la primera como de la segunda guerra mundial que la República Federal Alemana debía a los países ocupados, anexados o agredidos, así como a sus poblaciones.

Finalmente, hay que tener en cuenta las donaciones en dólares de Estados Unidos a Alemania occidental: 1.173, 7 millones de dólares en el marco del Plan Marshall, entre el 3 de abril de 1948 y el 30 de junio de 1952 (o sea, cerca de 11.500 millones de dólares actuales). A los cuales se agregaban, por lo menos, 200 millones de dólares (cerca de 2.000 millones de dólares actuales), entre 1954 y 1961, principalmente a través de la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID).

Gracias a esas condiciones excepcionales, Alemania occidental se recuperó económicamente en forma muy rápida y terminó por absorber a Alemania del Este a comienzos de 1990. Y ahora, es por lejos, la economía más fuerte de Europa.

Algunos elementos para comparar
El resultado de una primera comparación entre la Alemania occidental de la postguerra y los PED de ahora es esclarecedora. Alemania, aunque devastada por la guerra, era económicamente más fuerte que la mayoría de los PED actuales. Pero en 1953 le concedieron lo que se niega a los PED.

Cuota de los ingresos por exportación dedicados al reembolso de la deuda.

Alemania fue autorizada a no dedicar al pago de la deuda más del 5 % de sus ingresos por exportación.

En el 2004, los países en desarrollo tuvieron que destinar al pago de la deuda, en promedio, el 10 % de sus ingresos por exportación en 2012. Este porcentaje era incluso superior al 20 % a finales de los años 90, inicio de los 2000.

Tipo de interés de la deuda externa.

En el caso del acuerdo de 1953 concerniente a Alemania, el tipo de interés osciló entre 0 % y 5 %.

En cambio, en el caso de los PED, el tipo de interés ha sido mucho más alto. Una gran mayoría de los contratos prevé tipos variables, al alza.

Entre 1980 y 2000, para el conjunto de los PED, el tipo de interés medio osciló entre 4,8 % y 9,1 % (entre 5,7 % y 11,4 % en el caso de Latinoamérica y el Caribe, llegando a oscilar en el caso de Brasil entre el 6,6 % y el 11,9 % entre 1980 y 2004).
Moneda en que se reembolsó la deuda externa.

Alemania fue autorizada a reembolsar en moneda nacional.
Ningún país del Tercer Mundo está autorizado a hacer los mismo, salvo excepción y por una suma irrisoria. Todos los grandes países endeudados deben efectuar la totalidad de sus reembolsos en divisas fuertes (dólares, euros, yenes, francos suizos, libras esterlinas).
Cláusula de revisión del contrato.

En el caso de Alemania, el acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos y renegociar las condiciones si se presentaba un cambio substancial que limitara la disponibilidad de recursos.
En el caso de los contratos de préstamos con los PED, los acreedores consiguen que no haya cláusulas de este tipo.

Política de sustitución de importaciones.
En el acuerdo sobre la deuda alemana, se había previsto explícitamente que el país podía producir localmente lo que hasta entonces importaba.
Por el contrario, el Banco Mundial y el FMI imponen a los PED la renuncia a producir en el país lo que podrían importar.

Donaciones en divisas (en efectivo).
Alemania, aunque responsable en gran parte de la segunda guerra mundial, fue gratificada con donaciones importantes en divisas, en el marco del Plan Marshall, y más aún.
Los PED, en conjunto, a los cuales los países ricos han prometido asistencia y cooperación, reciben una limosna en forma de donaciones en divisas. Mientras que, colectivamente, desembolsan unos 300.000 millones de dólares por año |6|, reciben en efectivo unos 30.000 millones de dólares |7|

Los países más grandes del Tercer Mundo endeudados no reciben, estrictamente, ninguna ayuda en forma de donaciones en divisas.

Incontestablemente, la negativa a conceder a los PED endeudados el mismo tipo de concesiones que a Alemania indica que, en realidad, los acreedores no quieren que estos países se desendeuden. Los acreedores consideran que lo que les interesa es mantenerlos en el endeudamiento permanente, para obtener de este modo un beneficio máximo bajo la forma del pago de la deuda, y para imponerles unas políticas acordes a sus intereses de acreedores y asegurarse su lealtad en el seno de las instituciones internacionales.
Alemania 1953/Grecia 2010-2012

Si nos arriesgamos a hacer una comparación entre el tratamiento al que es sometida Grecia y el que se le reservó a Alemania después de la segunda guerra mundial, las diferencias y la injusticia son asombrosas. Presentamos aquí una lista no exhaustiva en 11 puntos:
1.- Proporcionalmente, la reducción de la deuda concedida a Grecia en marzo de 2012 es infinitamente menor que la otorgada a Alemania.
2.- Las condiciones sociales y económicas que se incluyen en este plan (y en los precedentes) no favorecen en absoluto el relanzamiento de la economía griega mientras que los concedidos a Alemania contribuyeron ampliamente en el relanzamiento de su economía.
3.- A Grecia se le imponen privatizaciones a favor de los inversores extranjeros, principalmente, mientras que a Alemania se la alentaba a reforzar su control sobre los sectores económicos estratégicos, con un sector público en pleno crecimiento.
4. Las deudas bilaterales de Grecia (respecto a los países que participaron en el plan de la Troica) no se han reducido (solamente fueron las deudas con respecto a los bancos privados) mientras que las deudas bilaterales de Alemania se redujeron en un 60 % o más.
5.-Grecia debe reembolsar en euros a pesar de que está en déficit comercial y por lo tanto con una penuria de euros con sus socios europeos (especialmente Alemania y Francia), mientras que Alemania reembolsaría lo esencial de sus deudas en su propia moneda fuertemente devaluada.
6.-El Banco Central griego no puede prestar dinero al gobierno griego mientras que el Banco central de la RFA prestaba a las autoridades alemanas y hacía funcionar (por cierto, con moderación) la máquina de fabricar billetes.
7.-Alemania estaba autorizada a no disponer más del 5 % de sus ingresos por exportación al pago de la deuda mientras que ningún límite se le ha fijado a Grecia.
8.-Los nuevos títulos de la deuda griega, que reemplazan a los antiguos debidos a los bancos, no responden más a la competencia de los tribunales griegos, sino que son competencia de las jurisdicciones de Luxemburgo y del Reino Unido y bien sabemos cómo son favorables a los acreedores privados , mientras que los tribunales de Alemania (la antigua potencia agresora) tenían esa competencia.
9.-En materia de reembolsos de la deuda exterior, los tribunales alemanes podían rechazar la ejecución de las sentencias de los tribunales extranjeros o de los tribunales arbitrales en el caso en que su aplicación amenazara el orden público. En Grecia, la Troica rechazó, por supuesto, que los tribunales griegos pudieran invocar razones de orden público para suspender el reembolso de la deuda. Ahora bien las enormes protestas sociales y el surgimiento pujante de las fuerzas neo-nazis son directa consecuencia de las medidas dictadas por la Troica y por el pago de la deuda. De hecho, las autoridades griegas podrían perfectamente invocar el estado de necesidad y razones de orden público para suspender el pago de la deuda y abrogar las medidas antisociales impuestas por la Troica, a pesar de las protestas de Bruselas, del FMI y de los ”mercados financieros” que dichos actos provocarían.
10.-En el caso de Alemania, el acuerdo establecía la posibilidad de suspender los pagos para poder renegociar las condiciones si se producía un cambio substancial que limitase la disponibilidad de recursos. Nada de eso está previsto para Grecia.
11.-En el acuerdo sobre la deuda alemana, está explícitamente previsto que el país pudiera producir en su territorio lo que antes importaba con el fin de alcanzar un superávit comercial y de reforzar así a sus productores locales. En cambio, la filosofía de los acuerdos impuestos a Grecia y las reglas de la Unión Europea prohíben a las autoridades griegas ayudar, subvencionar y proteger a sus productores locales, ya sea en agricultura, industria, o servicios frente a la competencia de los otros países de la UE (que son los principales socios comerciales de Grecia).

Se podría agregar que Alemania, después de la segunda guerra mundial, recibió donaciones en una cantidad considerable, especialmente, como ya vimos, en el marco del Plan Marshall.

Se puede comprender por qué el líder de Syriza, Alexis Tsipras, hace referencia al acuerdo de Londres de 1953 cuando se dirige a la opinión pública europea. La injusticia con la que es tratado el pueblo griego (así como los otros pueblos cuyas autoridades siguen las recomendaciones de la Troica) debe despertar la conciencia de una parte de la opinión pública. Pero no alberguemos ilusiones, las razones que empujaron a las potencias occidentales a tratar Alemania del Oeste de la manera que lo hicieron después de la segunda guerra mundial no son de recibo en el caso griego.
Para conseguir una verdadera solución al drama de la deuda y de la austeridad, serán necesarias más y más potentes movilizaciones sociales en Grecia y en el resto de la Unión Europea así como el ascenso al poder de un gobierno popular en Atenas. Las autoridades griegas (apoyadas por el pueblo) deberán realizar un acto unilateral de desobediencia como es la suspensión del reembolso de la deuda y abrogación de las medidas antisociales. Esto forzaría a los acreedores a hacer concesiones de envergadura y finalmente se podría imponer la anulación de la deuda ilegítima. La realización, a escala popular, de una auditoría ciudadana de la deuda griega debe servir a preparar el terreno.

Traducido por Griselda Piñero y Raúl Quiroz


Notas
|1| ”Deutsche Auslandsschulden”, 1951, pp. 7 y sig., in Philipp Hersel, El acuerdo de Londres de 1953 (III), http://www.lainsignia.org/2003/enero/econ_005.htm
|2| Véase el texto completo en francés del Acuerdo de Londres 27 de febrero de 1953: http://www.admin.ch/ch/f/rs/i9/0.946.291.364.fr.pdf
|3| El dólar US valía en esa época 4,2 DM. La deuda de Alemania occidental después de la reducción (o sea, 14.500 millones de DM) equivalía a 3.450 millones de dólares.
|4| Los acreedores se negaron siempre a incluir cláusulas de este tipo en los contratos con países en desarrollo o países como Grecia, Portugal, Irlanda, y los de Europe centrale y oriental.
|5| ”Deutsche Auslandsschulden”, 1951, pp. 64 y sig., in Philipp Hersel, El acuerdo de Londres de 1953 (IV), 8 de enero de 2003, http://www.lainsignia.org/2003/enero/econ_010.htm
|6| En el 2000, los PED desembolsaron 325.000 millones de dólares en pagos de deuda externa (publica y privada), en 2005, 400.000 millones de dólares y en 2012, 660.000 millones de dólares
|7| La mayor parte de la Ayuda Oficial al Desarrollo se queda en los países del Norte.
Eric Toussaint, doctor en ciencias políticas, es portavoz de la red internacional CADTM y miembro del consejo científico de ATTAC Francia. Es autor de los libros Banco mundial: El golpe de Estado permanente Proceso a un hombre ejemplar, 2014 ; Una mirada al retrovisor. El neoliberalismo desde sus orígenes hasta la actualidad , Editorial Icarias, 2010. Proximo libro : Bancocratie, Aden, 2014.

Fuente: http://cadtm.org/La-anulacion-de-la-deuda-alemana

08
sep
14

salud … atención primaria

Atención Primaria de la Salud
La inequidad de los sistemas de salud
Viento Sur
 

[Numerosos análisis han comparado los Sistemas Sanitarios Públicos organizados en base a una Atención Primaria de Salud (APS) y los que no cuentan con este nivel asistencial, y la evidencia parece respaldar que se consiguen mejores indicadores de salud, mayor satisfacción de la población con sus sistemas sanitarios, y menores costes del conjunto de los servicios cuando el eje de los mismos es la APS 1y 2.

La OMS en el año 2008 en su informe anual sobre la salud mundial, “La atención primaria de salud: Más necesaria que nunca”, volvió sobre la importancia de la APS 3, exponiendo la necesidad de mejorar los sistemas de salud mediante la disminución de las inequidades e ineficiencias de los mismos. Precisamente en ese año se cumplían 30 años de la “Declaración de Alma-Ata (1978)” que puso en la agenda política internacional la equidad sanitaria. Igualmente el Observatorio Global de Salud (2009) en su “Informe alternativo sobre la salud mundial” insta a los gobiernos, instituciones internacionales y a la sociedad civil a reafirmar los contenidos de dicha Declaración sobre la APS.

En los últimos años se han intensificado las privatizaciones de los sistemas sanitarios públicos. Estas ya se habían iniciado con la aplicación de las políticas neoliberales desde la década de los noventa, lo que en la práctica está suponiendo un desmantelamiento planificado de los mismos. A esto hay que sumar los recortes presupuestarios para disminuir los déficit y el pago de la deuda (Plan de Estabilidad). El resultado es que ha desaparecido la cobertura universal, que los impedimentos en el acceso a la atención sanitaria crezcan, lo que, junto a los copagos instaurados, está haciendo imposible el tratamiento para numerosos enfermos, sobre todo para los grupos de población más vulnerables.

No es solo que estemos asistiendo al desmoronamiento de los servicios públicos de salud, sino que en el nuevo enfoque de las políticas sanitarias no tiene cabida la APS. Solo hay que repasar el documento que los ‘expertos’ han realizado para la Comisión Europea (Expert Panel on Effective ways of investment in Health). Su objetivo es el de prover de información y asesoramiento científico a la Comisión sobre las formas más efectivas de invertir en salud. En el capítulo sobre APS viene a decir que hay que abandonar el tufo prehistórico que tiene la misma.

Contra estas políticas se han levantado partidos de izquierda, sindicatos, y numerosas organizaciones en la gran mayoría de países. En el Estado español la lucha actual en los servicios de salud es la defensa de su universalidad y de su provisión y gestión 100% públicas, recuperar lo ya entregado a empresas privadas, desarrollar nuevas normativas que garanticen los derechos de la ciudadanía y acabar con el mecanismo de dominación social que constituye el pago de la deuda.

Estos movimientos contra la privatización de la sanidad están desarrollando nuevos ‘planes alternativos’, tanto por parte de las Mareas Blancas, como por parte de las organizaciones sindicales y profesionales.

Necesitamos orientaciones para establecer políticas alternativas desde abajo para conseguir servicios de salud que respondan a las necesidades reales de la población. Es decir, no basta con un servicio sanitario público, sino que tendrá que dotarse de una planificación y organización tal que tenga como objetivo la mejora de la salud de la ciudadanía mediante la disminución de las desigualdades en salud. Pues de lo contrario los grupos que menos se benefician de estos servicios son precisamente los que más lo necesitan, los más vulnerables. O dicho de otra forma la distribución de los recursos de los servicios públicos tiene que llevarse a cabo con verdadera equidad, proporcionando más a quien más lo necesite.

Hace poco publicamos en VIENTO SUR una entrada sobre los mecanismos de participación de la sociedad en el control y gestión de los servicios de salud. Este artículo de Barbara Starfield (*) plantea una discusión sobre las bases que fundamentan el papel central de los equipos de atención primaria en la salud de las poblaciones y en la de los grupos social y económicamente vulnerables.

Barbara Starfield ha señalado que la atención primaria tiene cuatro funciones 4, y las cuatro tienen que estar presentes para poder garantizar una buena atención primaria. La primera es que la gente tiene que saber que pueden tener acceso a su médico de atención primaria cuando tienen un nuevo problema. La segunda es que la atención tiene que estar centrada en la persona y no en la enfermedad. La tercera, es la integralidad; eso significa que la atención primaria tiene que poder abordar todas las necesidades más frecuentes en la población. Y la cuarta función es la de integrar la atención: dado que la gente tendrá que ir a especialistas cuando padezcan problemas poco frecuentes o poco usuales, es el trabajo de un/a médico/a de atención primaria integrar esta atención especializada en una atención basada en una continuidad de cuidados.

Este artículo desarrolla la segunda de las funciones, dando respuesta a la pregunta ¿una medicina centrada en la persona o en la enfermedad?

Por último, un aspecto a resaltar es el tipo de planteamiento utilizado para fundamentar el papel y el funcionamiento de los servicios de salud. Se trata de la combinación de principios éticos -aquí la equidad- y evidencia científica. Esta última, por sí sola, es un elemento necesario pero no suficiente.

Notas:

1.Starfield B. “Is primary care essential?” Lancet 1994;344:1129-33.

2.Macinko J, Starfield B, Shi L, “The contribution of primary care systems to health outcomes within Organization for Economic Cooperation and developmente (OECD) countres, 1970-1998”. Health Serv Res 2003; 38:831- 65.

3.http://www.who.int/whr/2008/es/

4.An Evidence Base For Primary Care: A Conversation with Barbara Starfield. http://www.globalfamilydoctor.com/site/DefaultSite/filesystem/documents/starfield/an%20evidence%20base%20for%20PC%20interview%20with%20starfield%202008.html

G. Marín, VIENTO SUR]

La inequidad de los sistemas de salud

La falta de equidad es la presencia de diferencias sistemáticas y potencialmente evitables entre grupos de la población definidos en función de sus características sociales, económicas o geográficas/1 y /2. No es lo mismo que la desigual, que es un término mucho más amplio, que se utiliza generalmente en el campo de los derechos humanos para describir las diferencias entre los individuos, algunas de los cuales no son remediables (al menos con los conocimientos actuales) (…) Algunas personas usan el término “injusticia” para definir la inequidad, sin embargo, la injusticia no es medible y, por tanto, no es un término útil para elaborar o evaluar las políticas. (Ver nota del traductor)

La inequidad puede ser horizontal o vertical. La inequidad horizontal indica que las personas con las mismas necesidades no tienen acceso a los mismos recursos. Existe inequidad vertical cuando las personas con mayores necesidades no cuentan con mayores recursos. Cuando las encuestas de población muestran un uso similar de servicios en los diferentes subgrupos de la población lo que nos están mostrando es la falta de equidad, porque estos subgrupos diferentes de población no tienen las mismas necesidades, algunos tienen más necesidades que otros. Lo que se suele considerar como equidad (un uso igual de los servicios de asistencia en todos los subgrupos de población) es, en realidad, inequidad.

La mayoría de los países industrializados han logrado equidad horizontal y vertical en el uso de los servicios de atención primaria, lo que significa que las personas con mayores necesidades de salud reciben más servicios de atención primaria. Aunque algunos países también han logrado equidad horizontal en el uso de servicios especializados, son muy pocos los que han logrado la equidad vertical porque las poblaciones socialmente desfavorecidas tienen menor acceso a los servicios especializados de lo que sus necesidades requieren.

No hay estadísticas sobre inequidad en salud en diferentes países. Todas las estadísticas de salud estándar describen promedios o la salud “media” en la población – la esperanza de vida, mortalidad infantil, tasas de mortalidad por varias enfermedades, y similares. Los indicadores que se utilizan para describir los distintos aspectos de la salud de la población y el impacto de los servicios en ellos también son útiles para la evaluación de la equidad en salud. Su producción sólo requiere estratificar la población según los indicadores de tipo social, económico o geográfico y determinar si existen diferencias en las tasas del indicador de salud entre los diferentes estratos. Como la equidad es una prioridad internacional, todos los países deberían recopilar los datos sobre las inequidades existentes entre los grupos de la población.

Aunque la equidad en el uso de los servicios es un imperativo en todo el mundo, un desafío aún más importante es el que plantea la forma de entender la enfermedad y el impacto que se deriva de ella. Las bases mismas en que se fundamentan los servicios de salud de hoy en día no son equitativas.

Los sistemas de salud occidentales están dominados por un modelo de enfermedad que considera las “enfermedades” como el elemento básico de la patología /3. A partir de Vesalio, el anatomista del siglo 17, la enfermedad llegó a ser considerada en términos de anomalías en los órganos del cuerpo, un punto de vista en el que cada anomalía se añade, de forma lineal, para constituir la medida de la enfermedad. La medicina se sigue practicando de esta manera; cada enfermedad requiere conocimientos especiales y un abordaje especializado para su asistencia, y el cumplimiento de cada directriz de tratamiento de la enfermedad se suma linealmente para dar la calidad total de la atención prestada. En este esquema anticuado, no hay lugar para ver que las enfermedades no son entidades biológicas distintas que existen por sí mismas y de forma independiente de la persona. Hace un siglo, los médicos que saben reflexionar sobre su práctica (como Sir William Osler) han reconocido que es más importante saber “qué tipo de paciente tiene una enfermedad que saber qué tipo de enfermedad tiene el paciente/4. El único cambio que podría hacerse a este dicho, un siglo más tarde, sería el de sustituir “enfermedad” por enfermedades, factores de riesgo y efectos adversos.

Una visión de la enfermedad “orientada al paciente como un todo” es más rigurosa que una visión orientada a la enfermedad misma. También es más equitativa. Las enfermedades ocurren con mayor probabilidad y son más graves en las personas socialmente desfavorecidas /2 y /5. Esta mayor probabilidad de ocurrencia, de gravedad, y de padecer efectos adversos se agrava aún más por el padecimiento de múltiples enfermedades, de múltiples enfermedades graves, y de una mayor probabilidad de efectos adversos de intervenciones terapéuticas que son en realidad incompatibles. Sólo una visión de la morbilidad centrada en la persona (en lugar de una enfocada en la enfermedad), en la que múltiples enfermedades interactúan de maneras diversas, puede representar con exactitud el mayor impacto de la enfermedad entre las personas socialmente desfavorecidas y la naturaleza de las intervenciones que se requieren para manejar adecuadamente las interacciones entre las enfermedades y disminuir la mayor vulnerabilidad a las mismas.

El desarrollo histórico de las estadísticas de salud, las cuales están basadas en los informes de anatomía patológica que realizan los forenses a partir de las autopsias, se ha derivado de la visión de las enfermedades como entidades patológicas distintas y sin relación entre sí. Por lo tanto, desde el principio, las estadísticas de salud se recogieron en función de los distintos sistemas corporales, lo que hace que la enseñanza de la medicina moderna se lleve a cabo a partir de los especialistas en los sistemas del cuerpo: cardiólogos, neumólogos, urólogos, cirujanos vasculares, etc. La medicina basada en sistemas de órganos es cada vez más disfuncional porque la mayor parte de los padecimientos en la actualidad se basan en múltiples enfermedades (multimorbilidad) – afectando a todas las enfermedades, tipos de enfermedades y sistemas de órganos. Pero, a pesar de ello, la información sobre los problemas de salud se recoge enfermedad por enfermedad. Y al hacerlo de esta forma se enmascaran las necesidades más importantes de las personas en los subgrupos de la población que son más vulnerables a padecer más tipos de enfermedades diferentes y de combinaciones de padecimientos. La medicina orientada a la enfermedad, ya sea a través de guías de tratamiento clínico o a través de un enfoque sobre enfermedades crónicas específicas y sobre su manejo, conduce a una alta falta de equidad ya que no puede garantizar que las intervenciones sean las adecuadas cuando la gente padece muchos problemas.

La inequidad está integrada en los sistemas de salud – especialmente en los sistemas de salud occidentales que se basan en una visión “enfermedad por enfermedad” de las necesidades de salud. Por lo tanto, se subestiman los beneficios de la atención primaria, la cual está orientada hacia las personas y las poblaciones en lugar de estar centrada en la enfermedad. La información empírica proporciona evidencia no sólo de su beneficio a las poblaciones, sino también de su beneficio preferencial para las personas socialmente desfavorecidas /6. El aumento de las tasas de derivación desde atención primaria a la atención especializada supone un problema especial para los grupos de población socialmente desfavorecidos a menos que exista una atención primaria fuerte, ya que su mayor probabilidad para enfermar les lleva a ser derivados a más tipos de especialistas diferentes, con el consiguiente aumento de la probabilidad de una mala coordinación, de más efectos adversos y de costes innecesariamente altos (algunos de los cuales a cargo directo del paciente). Los especialistas en enfermedades no son capaces de hacer frente a las interacciones entre tipos de enfermedades diferentes; su utilidad principal está en asesorar o en realizar intervenciones limitadas en el tiempo (ya sean diagnósticas o terapéuticas) durante la evolución de un padecimiento. La atención primaria debe asumir inevitablemente cada vez mayor importancia en los sistemas de salud, ya que es muy superior en el trato de la multimorbilidad a lo largo del tiempo. Esto es una parte de la explicación de su contribución cada vez mayor a la salud en las sociedades modernas.

Lo que hace que ciertas personas y ciertas poblaciones tengan mayores costes no es que padezcan más enfermedades crónicas. Es que padecen más tipos de enfermedades /7 y /8 (Shadmi E, Balicer RD, Kinder K, Abrams C, Starfield B, Weiner JP: La morbilidad y el uso de los recursos de la atención sanitaria: más allá de los recuentos de condiciones crónicas). En estos últimos años, se han realizado estudios bien diseñados que muestran que cuando las poblaciones se caracterizan de acuerdo con sus cargas de morbilidad, los mayores costes de la atención NO son el resultado del padecimiento de enfermedades crónicas costosas. Es porque son vulnerables y padecen más tipos de enfermedades diferentes. Las enfermedades no son entidades únicas; se producen mayores diferencias en la necesidad de usar recursos dentro de cada categoría de enfermedad que entre categorías diferentes. Las enfermedades no existen de manera aislada; padecer una enfermedad predispone a otras /9. La gente tiene problemas de salud, pero las enfermedades son sólo una explicación parcial de sus problemas de salud. Los problemas que causan malestar y discapacitan a las personas, como el dolor crónico por ejemplo, merecen mayor atención debido a que muchos de estos problemas no se pueden relacionar con enfermedades específicas. Tenemos que saber cuáles son los problemas de salud que padecen las personas, con independencia de las etiquetas diagnósticas que les han aplicado los profesionales sanitarios. La mejora y la resolución de los problemas (y, por el contrario, su empeoramiento, el cual es a menudo un resultado de los efectos médicos adversos) son medidas legítimas de los resultados, y los profesionales que identifican y tratan mejor los problemas deben ser recompensados ​​por ello. Necesitamos guías de tratamiento que sean apropiadas para los cuidados centrados en la persona, no para aquellos centrados en la enfermedad. Sólo los médicos de atención primaria pueden entender este planteamiento porque no se centran en los sistemas de órganos particulares y porque experimentan estas realidades todos los días en sus consultas. Los médicos de atención primaria y, sobre todo, los médicos de familia tendrán que continuar abogando por unos sistemas de salud centrados en la atención primaria, ya que es la única esperanza de lograr una mayor equidad a través de la provisión de intervenciones médicas adecuadas. Y tienen una responsabilidad aún mayor, la de llamar la atención sobre la locura que significa atender enfermedad por enfermedad. Hay sistemas para caracterizar a las personas en función de su carga de morbilidad – combinaciones diversas de tipos de enfermedades diferentes. Todos los sistemas de salud que tienen capacidad electrónica deberían recoger la información que posibilitara el cálculo de la carga de morbilidad a partir de los datos sobre cada enfermedad individual; la tecnología para hacerlo ya la tenemos.

Es hora de que los y las médicos de atención primaria lideren el cambio de la atención médica a donde tiene que estar: a la atención de los pacientes y de las poblaciones y no a la atención de las enfermedades. Es no sólo biológicamente correcto hacerlo así – sino que también es más eficaz, más eficiente, más seguro y más equitativo.

Referencias

/1. International Society for Equity in Health. http://www.iseqh.org (accessed February 17, 2011).

/2. Venkatapuram S, Bell R, Marmot M. The right to sutures: social epidemiology, human rights, and social justice. Health Hum Rights. 2010;12:3–16.

/3. Kaplan RM. Disease, Diagnoses, and Dollars. New York, NY: Copernicus Books; 2009.

/4. Osler W. Remarks on specialism. Boston Med Surg J. 1892;126:457–9.

/5. Starfield B. Promoting equity in health through research and understanding. Developing World Bioeth. 2004;4:76–95.

/6. Starfield B, Shi L, Macinko J. Contribution of primary care to health systems and health. Milbank Q. 2005;83:457–502.

/7. Broemeling A, Watson D, Black C. Chronic Conditions and Co-morbidity among Residents of British Columbia. Vancouver, BC: University of British Columbia; 2005.

/8. Starfield B, Chang H, Lemke KW, Weiner JP. Ambulatory specialist use by non-hospitalized patients in US health plans: correlates and consequences. J Ambul Care Manage. 2009;32:216–25.

/9. Starfield B. In: Transforming Care for Canadians with Chronic Health Conditions: Put People First, Expect the Best, Manage for Results – Appendices. Nasmith L, Ballem P, Baxter R, et al, editor. Ottawa, Ontario, Canada: Canadian Academy of Health Sciences; 2010. Chronic illness and primary care. http://www.cahs-acss.ca/e/pdfs/cdm%… accessed January 24, 2011).

Nota del traductor:

El término “desigualdad” hace referencia a las diferencias en términos de salud/enfermedad en función de la pertenencia a grupos sociales diferentes (por ejemplo, las mujeres pueden tener mayor probabilidad que los hombres de padecer trastornos depresivos, e igual pasa cuando se comparan las personas que pertenecen a grupos de bajo y alto nivel socioeconómico). La “equidad” es la justa distribución de los recursos (http://www.euro.who.int/__data/asse…). El término “inequidad” hace referencia a las diferencias en términos de acceso a los recursos asistenciales en función de las diferencias en términos de necesidades relacionadas con la salud/enfermedad (un ejemplo de inequidad sería que las personas que padecen trastornos mentales graves reciban la misma o menor cantidad de atención que las personas con trastornos mentales menos graves; otro ejemplo de inequidad sería el de que las personas que pertenecen a grupos de nivel socioeconómico bajo, a los cuales se les puede atribuir una mayor probabilidad de enfermar que a las personas de los grupos socioeconomicamente privilegiados, pueden recibir igual o menores niveles de asistencia que las personas que pertenecen a grupos de nivel socioeconómico alto).

Este artículo fue publicado con el título de The hidden inequity in health care en la revista Int J Equity Health. 2011, 10: 15.

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/art…

Barbara Starfield (1932-2011) fue pediatra, epidemióloga y profesora universitaria. Impulsora de la Atención Primaria de Salud a nivel internacional. Prácticamente toda su vida académica y profesional estuvo vinculada a la Universidad Johns Hopkins. http://es.wikipedia.org/wiki/Barbar…

Más información:

06
sep
14

el filo hitlerismo europeo

 

 
El encubierto “factor Hitler” en Ucrania
Znet/Consortium News
¿Apoyaría EE.UU. cualquier tipo de “hitlerismo” en el esfuerzo del Departamento de Estado para convertir las clases políticas antirrusas de Europa Oriental en modelos de perfección de relaciones públicas que no puedan ser criticados, ni siquiera suavemente?

Fue francamente desconcertante ver al senador John McCain, republicano por Arizona, abrazando al líder del partido Svoboda, de extrema derecha, antisemita, pro fascista, en diciembre pasado. Fue inquietante saber de los elementos neonazis que suministraron la “fuerza” para la verdadera toma del poder de Maidan el pasado mes de febrero (Newsnight de BBC fue uno de los pocos importantes medios occidentales que se atrevieron a cubrir abiertamente ese hecho).

Lo más inquietante de todo ha sido el muro de un grado casi soviético erigido de alguna manera por los medios occidentales dominantes contra cualquier mención crítica del componente de extrema derecha de la historia de Ucrania en 2014, haciendo que cualquier pensamiento semejante fuera digno de ridículo en las páginas de opinión del New York Times durante la primavera pasada.

Lo más cómico fue la publicación en mayo de 2014 en el Times de un artículo de opinión editorial (obviamente escrito por encargo), programado por el Departamento de Estado, de la candidata presidencial ucrania Yulia V. Timoshenko que cita a Churchill escribiendo a Roosevelt “Dadnos los instrumentos, nosotros terminaremos la tarea”, explayándose sobre “la justa y abierta democracia que es el mayor legado de EE.UU. al mundo”.

Esto, de la política de extrema derecha que poco antes había expresado pensamientos genocidas hacia los millones de ciudadanos rusohablantes de su país, y quien fue, durante su período como primera ministra, una devota de primera clase del líder fascista durante la guerra, Stepan Bandera, cuya organización mató a decenas de miles (muchos historiadores hablan de cientos de miles) de ciudadanos polacos y judíos basándose en su etnia, en la ofensiva arianista a favor de un Estado étnicamente puro, basado precisamente en el modelo nazi.

Fue por lo tanto refrescante leer en el Times del sábado pasado un informe que contenía, aunque enterrada hacia el final, una sola línea informando a los lectores de que “una milicia activa en la campaña militar del gobierno de Kiev conocida como Azov, que se apoderó de la aldea de Marinka, enarbola como bandera un símbolo neonazi que se parece a una esvástica”. Al contrario, el periódico londinense Daily Telegraph, de centro derecha, publicó el lunes todo un informe titulado “La brigada neonazi que combate contra los separatistas pro rusos”, incluyendo la observación de que las fuerzas neonazis que son utilizadas por el gobierno ucranio para las tareas militares más pesadas “deberían causar escalofríos en la espina dorsal de Europa”.

Ese es el meollo de lo que se oculta a tantos lectores occidentales, especialmente estadounidenses. Putin –a pesar de todo su autoritarismo, tendencia antidemocrática y revanchismo– no es la causa del enigma ucranio (aunque ciertamente lo explota). Existe una genuina división en Ucrania entre un oeste dominado por nacionalistas y un este rusohablante.

Cualquiera que haya viajado por el país os dirá que esos “rusos” del este, y dondequiera se les encuentre, preferirían vivir en un país del tipo de la Unión Europea que en un país del tipo ruso. ¿Cuál entonces es el problema? No quieren vivir en un Estado dominado por ultranacionalistas que es antirruso en un sentido arianesco de los años 40 de ucranianismo étnica y lingüísticamente puro. A eso prefieren el Estado de modelo ruso.

Ahora esos valores antirracistas, incluyendo la veneración de la alianza anglo-estadounidense-soviética que derrotó a Hitler, y el desdén hacia las sociedades basadas en modelos de pureza racial, son de hecho valores estadounidenses. Pero esa afinidad entre valores occidentales y orientales nunca podría advertirse en la avalancha de información de Guerra Fría II que se nos suministra.

A propósito, algunos informes occidentales que caricaturizan el uso por la prensa putinista de la palabra “fascistas” para describir a los nacionalistas ucranios no aprecian el uso coloquial ruso cuando se refiere no necesariamente a matones enarbolando esvásticas sino incluso a la alta sociedad que estima a gente como Bandera y a otros fascistas nazistas de la Segunda Guerra Mundial como míticos “combatientes por la libertad” que deben ser honrados por el Estado en nombres de calles, estatuas, museos, etc.

Eso no quiere decir que los aliados de EE.UU. entre los nacionalistas ucranios occidentales sean todos pro fascistas. No lo son. Pero existen dos temas prominentes que van más allá de Ucrania y que cubren toda Europa oriental “antirrusa”, particularmente los nuevos Estados miembros de la OTAN y de la UE.

El primero es la aceptación despreocupada de elementos, simbolismo e ideología neonazis como parte de una corriente dominante supuestamente centrista. En Letonia y Estonia, esto es ilustrado por un apoyo estatal tácito (o no tan tácito) de honores para las divisiones de la Waffen SS de esos países. En Lituania, se puede manifestar en lugares de culto patrocinados por el Estado para los asesinos del Frente Activista Lituano (LAF) que desencadenaron el Holocausto contra vecinos judíos antes de la llegada propiamente dicha de los primeros soldados alemanes.

Pero existe un segundo tema que es mucho más profundo y que no tiene nada que ver con esos tipos más ostentosos de adoración nazi. El tema es la historia.

‘Historia viva’

Mientras la Segunda Guerra Mundial es ciertamente “historia” para Occidente, es ciertamente algo muy actual en Europa Oriental. Instituciones patrocinadas por el Estado especialmente en los tres países bálticos, Lituania, Letonia y Estonia, y también a veces en Croacia, Rumania y otros sitios, han invertido una fortuna en una especie de revisionismo del Holocausto que blanquearía la colaboración de sus propios nacionalistas con Hitler y convertiría a la Unión Soviética en el verdadero Hitler.

Conocido como “Doble Genocidio”, plantea la absoluta igualdad teórica de los crímenes nazis y soviéticos. Su constitución es la “Declaración de Praga” de 2008, de la cual la mayoría de los estadounidenses nunca han oído hablar, que usa la palabra “mismos” cinco veces al referirse a crímenes nazis y soviéticos. Menos estadounidenses todavía saben que una de sus demandas, que el mundo acepte un día unitario de recuerdo conjunto para víctimas de nazis y soviéticos, pasó desapercibida en la ley de apropiaciones militares del Congreso de junio pasado.

El tema omnipresente es la elección de las elites nacionalistas en Europa Oriental de construir mitos nacionales basados no en los méritos de los grandes artistas, poetas, pensadores y auténticos combatientes por la libertad, sino demasiado a menudo, sobre la base de colaboracionistas nazis cuya característica más conocida es que también fueron “patriotas antisoviéticos”.

La verdad es que casi todos los colaboracionistas de Hitler en Europa Oriental fueron “antisoviéticos”. De hecho, la Unión Soviética fue la única potencia que ofreció resistencia a Hitler en Europa Oriental. Si los soviéticos no hubieran hecho retroceder a los ejércitos nazis en la primavera de 1944, a costa del inmenso sacrificio de todos los pueblos soviéticos, no hubiera habido un Día D o la apertura de un frente occidental.

Sea el culto como héroes de Miklós Horthy de Hungría, de líderes de la hitlerista Ustasha de Croacia, de las divisiones de la Waffen SS en Letonia y Estonia, y de Bandera de Ucrania y su OUN y UPA, o de la Waffen SS, es una ofensa a los valores occidentales que un Estado de la OTAN o de la UE, o un Estado candidato a la OTAN/UE, desembolse fondos estatales para la distorsión de la historia, la confusión del Holocausto y la construcción de sociedades que admiran a los peores racistas de la historia.

Hacer algo semejante implica simplemente que todos los ciudadanos minoritarios que masacraron, o cuya masacre apoyaron, no eran dignos de seguir existiendo. A propósito, todos esos países tienen verdaderos héroes del momento más tenebroso de su historia: los que (a menudo la gente más sencilla) simplemente hicieron lo correcto y lo arriesgaron todo para rescatar a un vecino de la dirigencia colaboracionista con el establishment nazi de sus propios nacionalistas.

El punto más bajo

La tendencia alcanzó a un clímax indecoroso en 2012, cuando el Gobierno lituano financió la repatriación de Putnam, Connecticut, EE.UU., a Lituania de los restos del primer ministro títere nazi de 1941, Juozas Ambrazevičius Brazaitis, quien había firmado personalmente documentos confirmando primero órdenes nazis de que ciudadanos judíos de su ciudad, Kaunas, fueran enviados a un campo de concentración (que era en realidad un lugar de asesinato masivo), y unas pocas semanas después, de que el resto fuera encarcelado en un gueto dentro de cuatro semanas.

En lugar de protestar cortésmente, la embajada estadounidense en Vilnius ayudó a camuflar el evento con un simposio sobre la guerra y el Holocausto y ni siquiera mencionó lo que estaba ocurriendo.

Según algunos círculos del Departamento de Estado, el Gobierno de Obama, estremecido por la crítica de sus antiguos conflictos con los neoconservadores por Irak y Siria, y dolido por Libia, ha tratado de mostrar su fuerza y satisfacer el contingente encabezado por Robert Kagan y su esposa, Victoria Nuland, actual Secretaria Adjunta de Estado para Asuntos Europeos y Eurasiáticos, con una total unilateralidad respecto a Ucrania.

Es Nuland quien fue atrapada diciendo “¡que se joda la UE!”, –que hubiera preferido un cambio pacífico, democrático, en Ucrania– al embajador de EE.UU. en ese país. También estuvo conspirando respecto a qué político debería emerger como primer ministro en esa nación en la peor tradición neoconservadora de escoger al gobernante después del siguiente caso amañado de cambio de régimen.

En Ucrania, una solución negociada podría mantener la independencia y libertad de la nación para unirse a la UE pero no a la alianza militar de la OTAN (una alianza militar hostil que llegaría directamente a las fronteras rusas).

Cualquier solución viable tiene que considerar que se trata de un país profundamente dividido incluso sin (omnipresentes) engorros putinistas. Por ello tiene que considerar los millones de rusohablantes que se oponen al chovinismo racial de algunos miembros de la elite que se encuentra ahora en el Gobierno o cerca de él, y quienes tienen ideas muy diferentes sobre la historia del siglo XX.

Es el camino adelante, no la estupidez de la Guerra Fría II de hacer correr la voz de que los occidentales son puros ángeles y los orientales puros demonios, ni la estupidez neoconservadora de que la grandeza de EE.UU. depende de interminables desventuras militares en cambios de régimen que conducen a largos, impredecibles, e incontrolables ciclos de violencia.

El magnificiente legado que EE.UU. comparte con Rusia de haber derribado en tándem el imperio de Hitler es un patrimonio que vale la pena invocar para crear mejor entendimiento, no un hecho que deba enterrarse en deferencia a la revisión de extrema derecha de la historia del Holocausto que obsesiona tanto a gran parte de la Europa Oriental nacionalista.

Dovid Katz, es profesor de Estudios Yiddish en la Universidad Vilnius, es un investigador independiente nacido en Nueva York, residente en Vilnius. Edita DefendingHistory.com. Su web es www.dovidkatz.net.

Fuente: http://zcomm.org/znetarticle/the-hushed-up-hitler-factor-in-ukraine/

 




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