Archivo de Autores para Victor Bagnuoli

26
may
12

obama

 

 
Celebrando al “Presidente guerrero”
Salon.com
 

Peter Bergen, el Director de Estudios de Seguridad Nacional en la Nueva Fundación Americana que apoya al partido Demócrata, tiene hoy un largo artículo de opinión-editorial en el New York Times glorificando a Obama como un valiente e inquebrantable “Presidente guerrero”; empieza así:

EL presidente que ganó el Premio Nobel de la paz en menos de nueve meses después de su investidura ha resultado ser uno de los líderes estadounidenses más agresivos militarmente en décadas.

Sólo reflexionar que: no sólo el Partido Demócrata, sino también su facción progresista, está salvajemente entusiasmada con “uno de los líderes más agresivos militarmente en décadas.” Eso es bastante revelador a muchos niveles. Bergen apunta esa ironía: recuerda que Obama usó su discurso de recogida del Nobel de la Paz para defender las justificaciones para la guerra y señala: “si aquellos de la izquierda estaban escuchando, no parecía importarles.” Añade que “la izquierda, que ha condenado fuertemente a George W. Bush por las torturas durante los interrogatorios y las violaciones del debido proceso en Guantánamo, estuvo relativamente callada mientras que la administración Obama, actuando como juez y verdugo, ordenó más de 250 ataques aéreos con aviones no tripulados en Paquistán desde 2009, durante los cuales se perdieron al menos 1400 vidas.”

Para explicar el comportamiento de “la izquierda,” Bergen propone esta teoría: “Tanto de la izquierda como la derecha, ha habido una desconexión cognitiva continua y dramática entre el historial del Sr. Obama y la percepción pública de su liderazgo: a pesar de su demostrada disposición para usar la fuerza, ninguno de los lados le supone como el presidente guerrero que es.” En otras palabras, los progresistas son servilmente adeptos de “uno de los líderes estadounidenses más agresivos militarmente en décadas” porque se han engañado a sí mismos al negar esta realidad y continuar pretendiendo que es algún tipo de personaje anti guerra.

Esta no es una especulación irracional, pero al final creo que no es verdad. Dejando de lado la sobre-generalización de Bergen (algunas facciones de “la izquierda” han hecho bastante ruido al condenar las acciones de Obama en esos temas) la mayoría de los Demócratas son perfectamente conscientes de la agresión militar de Obama. Ellos no le apoyan a pesar de eso, sino que más bien, esa es una de las cosas que les encanta de él. Después de años de burlas desde la derecha como un debilucho que mima a los terroristas, Obama (pavoneándose y enseñando su propia fuerza) les deja sentirse fuertes y poderosos exactamente de la manera en la que la arrogancia de Bush y Cheney dejaba a los conservadores que se chulearan por ahí como tipos duros, jugando a que hacían de guerreros. Más que ignorar esta agresión, los comités de expertos demócratas apuntan con una orgullosa sonrisa radiante a los cadáveres apilados por el Comandante en jefe demócrata para argumentar que la política exterior ha sido un rotundo “éxito”, mientras que los expertos demócratas celebran y defienden el valor político de sus majestuosos asesinatos.

Ayer, Chris Hayes en su show matinal de MSNBC, condujo una excelente discusión de dos partes sobre la escalada en el asesinato de civiles por los ataques mediante aviones no tripulados de Obama, con un fuerte énfasis en la gente inocente, incluyendo numerosos niños, que habían sido asesinados. Enseñó un vídeo desgarrador con la angustia de un hombre mientras describía el ataque aéreo con bombas de racimo que en el 2009 mató a su mujer embarazada y a sus niños; mostró el asesinato en Yemen, mediante aviones no tripulados de EEUU, de Abdulrahman Awlaki, un ciudadano estadounidense de 16 años de edad; y entrevistó a Clive Stafford Smith, abogado de derechos humanos, que describió al chico paquistaní de 16 años que conoció en un encuentro para discutir las muertes de civiles por ataques de aviones no tripulados y que, apenas 3 días más tarde, un ataque estadounidense con avión no tripulado acabó con su propia vida.

Más tarde ese día, Hayes envió este tweet: “Un poco sorprendido por la fealdad que la conversación sobre los aviones no tripulados hace salir en la gente.” Se refería a la avalancha de ataques furiosos por Twitter de los leales a Obama de siempre que alegremente defienden el programa de los aviones no tripulados, se burlan de las preocupaciones sobre los civiles muertos, e insisten que él no debería estar dando cobertura a tales asuntos porque pueden dañar a Obama en un año de elecciones (por supuesto, no sólo los seguidores del Presidente, sino, como Hayes señaló, el mismo Presidente que es un experto en encontrar humor en sus ataques con aviones no tripulados).

Al contrario de la generosa creencia de Bergen de que los progresistas se están engañando a sí mismos sobre el militarismo de Obama, muchos son plenamente conscientes de ello y, porque es un demócrata haciéndolo, han terminado apoyándolo agresivamente. Eso, sin duda, será uno de los legados más duraderos de Obama: transformar esas políticas de excesivo militarismo, rampante secretismo y asaltos a las libertades civiles de un radicalismo de derechas a un robusto consenso bipartidista (aunque podrían intentarlo, ni siquiera los progresistas serán capaces de dar la vuelta y pretender con credibilidad poner objeciones a tales cosas la próxima vez que haya un presidente republicano).

Ahora, hay un elemento de engaño en el apoyo demócrata al militarismo de Obama, y se extiende no sólo a sus más ardientes defensores sino también a la editorial de Bergen. La mayoría de los demócratas que alaban “los éxitos de la política exterior de Obama” fallan incluso al reconocer, no digamos condenar, a las miles de personas inocentes cuyas vidas fueron acabadas por su militarismo. Esas muertes simplemente no existen en su mundo. Cuando los obligas a hablarlo, simplemente lo descartarán con la terminología militar que fue popularizada por primera vez por Timothy McVeigh (eso es sólo un “daño colateral”) y entonces rápidamente vuelven al mantra de la era Bush de invocar descuidadamente la palabra “terrorismo” para justificar cualquier violencia que el gobierno de los EEUU cometa. Se ven a sí mismos, y especialmente a su líder, tan justo y noble que incidentes como este y este y tantos otros son felizmente guardados lejos de sus conciencias porque la realidad de lo que ellos apoyan no puede ser reconciliada con su propia percepción; eso, más que nada, es lo que explica el rencor dirigido a Hayes ayer: él hizo públicos hechos que ellos prefieren desesperadamente que sean escondidos, no de otros, sino de ellos mismos.

Así, Bergen (que ha pasado los últimos años defendiendo diligentemente en periódicos de los demócratas la escalada bélica de Obama en Afganistán y el aumento de la guerra mediante aviones no tripulados) escribe casi 2000 palabras aclamando los espectaculares logros de la política exterior de Obama. Y ni siquiera una vez la palabra “civil” o “inocente” aparece. No hay ninguna mención (cero) a los numerosos civiles inocentes que han sido asesinados por las políticas militaristas que Bergen celebra. Simplemente no existen. Bergen (que ha afirmado anteriormente, contrario a las numerosas pruebas, que los civiles muertos por los ataques por aviones no tripulados en Paquistán están sobrestimados) aquí ni siquiera reconoce su existencia. Como de costumbre, las muertes de numerosos extranjeros inocentes por los misiles y las bombas de los aviones no tripulados estadounidenses, incluyendo niños, es lo innombrable, la verdad irrelevante del militarismo norteamericano.

En efecto no es sorprendente que algún “experto” del grupo de expertos como Bergen encuentre que muertes de civiles a manos del militarismo estadounidense sea demasiado insignificante para tenerlo en cuenta, sin contar con que interfiere con su frívola veneración. Pero el hecho que buena parte del Partido demócrata, incluyendo su facción progresista, lo siga es de hecho muy relevante.

Un último apunte: durante los ocho años de la administración Bush, Bush, Cheney y decenas de otros partidarios de su militarismo que no habían servido en el ejército eran rutinariamenteridiculizados por los demócratas y progresistas como “gallinas[i]” (una acusación, que, con alguna salvedad y modificación yo apoyé). ¿Qué ha pasado con eso? Ahora tenemos un presidente al que Bergen aclama como “uno de los líderes estadounidenses más agresivos militarmente en décadas” a pesar de no haber servido ni un sólo día en el ejército, y hordas de demócratas que no han servido en el ejército lo animan cuando lo hace. Parecido a cuando se burlaron de George Bush merecidamente por declararse a sí mismo como un “presidente de guerra,” ¿Se terminó este concepto de “gallina”, como tantos otros aparentes creencias políticas, el 20 de enero de 2009?

ACTUALIZACIÓN: Como muchos comentarios sugieren, hay otro aspecto ilusorio de la glorificación demócrata de la política exterior de Obama que no he mencionado aquí (aunque lo he hecho en muchas otras ocasiones): la ridícula noción de que estar continuamente matando civiles en el mundo musulmán (una década después del 9 de septiembre) nos mantiene a salvo más que exacerbar la verdadera amenaza terrorista que ostensiblemente pretende resolver. El quid de la mentalidad Bush/Cheney era que el terrorismo terminará justo cuando mates a todos los terroristas (incluso cuando esos esfuerzos hicieron más para asegurar la continuación y el aumento del odio anti-americano que ninguna otra causa) y es la misma mentalidad en el corazón de la defensa de Obama.

En otro asunto, Jesse Walker de Reason me escribe con una corrección: “Daño colateral entró en el léxico general durante la primera guerra de Irak, no después de lo de la Ciudad de Oklahoma. Imagino que de ahí lo recogió McVeigh, también.” Después añadió que tal vez “fue ampliamente usado antes de Irak y yo no lo noté hasta entonces. Por lo que debería decir que entró en el léxico común “por lo menos” cuando la primera guerra de Irak. Pero fue definitivamente usado ampliamente entonces. Me acuerdo de cuando nosotros en el movimiento anti guerra nos burlábamos de las noticias por estar repitiendo sin crítica el eufemismo. Hubo incluso un libro que usaba la frase como título.”

Para terminar, Jeremy Scahill dio un excelente discurso en la cumbre sobre los aviones no tripulados de ayer en el que lo llamó “el gabinete de la muerte de Obama”; Kevin Gosztola tiene como siempre un excelente resumen junto con el vídeo del discurso.

ACTUALIZACIÓN II: De acuerdo con la CNN hoy, “un supuesto ataque de aviones no tripulados de EEUU mató a tres personas el domingo en una escuela en el norte de Pakistán.” El artículo cita a “oficiales de inteligencia” que aseguran que los “militantes estaban escondidos” en la escuela. Aparentemente no hay información todavía sobre quién murió, aunque espero (y confío) en que esto no impedirá las celebraciones a nuestro “Guerrero en Jefe.”

Este artículo apareció originalmente en Salon.com el 29 de abril de 2012.

26
may
12

alberto couriel, senador uruguay

 

Desafío al modelo uruguayo

 

 

Medios De Comunicación

Alberto Couriel, Senador / Frente Amplio

Analizamos en notas anteriores diversos desafíos para mejorar el modelo uruguayo vigente. La necesidad de una estrategia de desarrollo, la conformación de una nueva estructura productiva, la inserción internacional, las necesarias modificaciones a la reforma tributaria no contempladas en la reciente aprobación parlamentaria de los ajustes tributarios y una política macroeconómica funcional a la estrategia de desarrollo. Uno de los desafíos más relevantes para avanzar en una nueva estrategia de desarrollo, tiene que ver con las relaciones de poder. Importan la relación de fuerzas del poder militar, del económico, del comunicacional, del político y del poder ideológico. El poder militar se ha debilitado con la consolidación del proceso democrático. En el campo económico, el poder financiero es relevante y no surgen modificaciones a la fuerza que ostentan los gremios empresariales del agro, de la industria, del comercio y de los exportadores. En los últimos años han mejorado su poder de negociación los movimientos sindicales de trabajadores.

La novedad de estos días es la aprobación del decreto que regula la televisión digital, como el inicio de un proceso tendiente a la democratización de los medios de comunicación. Éstos tienen un gran poder en la actualidad; funcionan como oligopolio en la televisión abierta y en el cable. Marcan la agenda, influyen sobre los valores de la sociedad, sobre la opinión pública, sobre la cultura dominante. Expresan una ideología conservadora, sensacionalista en algunos temas como el de la seguridad pública, anti izquierda y contraria a los gobiernos progresistas de la región. Están más cercanos hacia determinados partidos políticos tradicionales. Téngase en cuenta que para un político un minuto de televisión es mucho más importante que un discurso de una hora en el parlamento. Ello marca con nitidez el extraordinario poder de los medios de comunicación.

El recientemente aprobado decreto sobre la televisión digital es un salto cualitativo, un verdadero punto de inflexión en las normas sobre los medios de comunicación. Se inicia una nueva etapa que tiende a un mayor control de los monopolios y oligopolios, de la concentración de la propiedad, iniciando una etapa hacia nuevas formas de libre competencia, con las lógicas limitaciones que tiene la pequeñez del mercado uruguayo. Para ello se abren posibilidades a nuevos canales comerciales, pero también a nuevos canales públicos y comunitarios. Esto representa avances hacia el mantenimiento de la libertad de expresión, pero también un mayor pluralismo y una mayor diversidad de opiniones. En los resultandos del decreto se explicita “la transparencia y publicidad en los procedimientos y condiciones de otorgamiento de las asignaciones de frecuencias, que permitan el efectivo contralor por parte de los ciudadanos.” Y también “el acceso equitativo a los recursos radioeléctricos, mediante procedimientos abiertos, transparentes y no discriminatorios.”. El plazo de las nuevas autorizaciones será de 15 años para la televisión digital comercial, con opción de renovaciones por 10 años, con evaluación de las condiciones y compromisos asumidos. Se legaliza la situación y se termina con las autorizaciones precarias y discriminatorias del pasado. Las propuestas serán evaluadas por una Comisión Honoraria Asesora Independiente y deberán exponerse ante una audiencia pública no vinculante, para dar la mayor transparencia, según lo indica el respectivo decreto. A los canales comerciales se les exigirán algunas contraprestaciones entre las que se destacan: “habilitar el uso gratuito de hasta 15 minutos diarios no acumulables, para realizar campañas de bien público por parte de organismos públicos estatales y no estatales;…promover la producción de contenidos y aplicaciones nacionales, y el uso de recursos humanos nacionales: artísticos, profesionales, técnicos y culturales”.

El decreto explicita el envío de un proyecto de ley para establecer un canon. El Ministro de Industria, Energía y Minería, Roberto Kreimerman, anunció en el Parlamento el envío de ese nuevo proyecto de ley de Servicios de Comunicación Audiovisual para el mes de julio, que permitirá regular la libre competencia, con un mayor control de los oligopolios y la concentración de la propiedad, asegurando la libertad de expresión para la búsqueda de contenidos de mayor calidad. En última instancia es el derecho de los ciudadanos a tener una información más objetiva y real que en la actualidad.

Saludamos la aprobación del nuevo decreto sobre televisión digital y lo inscribimos como un puntal central en los desafíos para el modelo uruguayo. Los tres canales privados van a seguir teniendo un poder importante en los medios de comunicación, pero se van a ver obligados a la competencia, a regulaciones y controles que esperamos permitan una mejora sustantiva de los contenidos y la calidad de la televisión nacional.

25
may
12

capitalismo …

 

 Un mundo en transición
Pablo Stancanelli*

 

La crisis económica que sacude a los países desarrollados amenaza a las democracias y trastoca las relaciones de fuerza internacionales. Las potencias emergentes, con China a la cabeza, esbozan un nuevo orden multipolar y se refuerzan militarmente. Geopolítica y economía de una era incierta.

l carcomer el centro neurálgico del capitalismo, la multibillonaria estafa piramidal que derivó en la actual crisis financiera y económica global ha tenido por lo menos el mérito de dejar en evidencia que las falencias del neoliberalismo no se deben a unas cuantas manzanas podridas: son las raíces mismas del árbol las que están corrompidas. En un mundo sujeto a profundos cambios, afrontar este problema es vital para el futuro de la democracia.
Como bien recuerda el historiador Eric Hobsbawm, “no existe un vínculo necesario o lógico entre los distintos componentes del conglomerado ‘democracia-liberal’” (1). Por el contrario, las tensiones entre ambos son cada día más manifiestas; el liberalismo en su peor expresión, la del libre flujo de capitales, está poniendo a prueba a la democracia. Porque –continúa Hobsbawm sin rodeos– “el ideal de la soberanía del mercado no es un complemento de la democracia liberal, sino una alternativa a este sistema”. En efecto, para los grandes patrones del mundo devenidos en una nueva aristocracia, la democracia y el Estado de Derecho no constituyen más que trabas en su búsqueda desesperada de ganancia y de imposición de las leyes del libre comercio a todos los ámbitos de la vida.
La entronización de las finanzas, iniciada en la década de 1970, consolidada por el gobierno de Ronald Reagan y desbocada a partir de la derogación en Estados Unidos, en 1999, de la Banking Act (2), fue impuesta tras la caída del Muro de Berlín a todo el planeta como un “Consenso” –aunque sólo fuera el de Washington– a través de los organismos multilaterales de crédito, por medio de relaciones incestuosas con los poderes políticos vernáculos. De la mano de la revolución de las telecomunicaciones, la fuerza centrípeta de los mercados fue arrasando con sus espejitos de colores a la periferia –Tailandia, Corea del Sur, México, Brasil, Rusia, Turquía, Argentina–, recortando salarios, deslocalizando trabajo hacia países con mano de obra esclava. Destruyó bienestar y acentuó desigualdades hasta que se le fueron achicando los espacios y no le quedó más que volverse sobre sí misma. En septiembre de 2008 hizo implosión y provocó una profunda recesión en los países desarrollados.
Las consecuencias globales de este estallido son aún inciertas, pero se perciben signos de una deriva autoritaria. A la naturalización de la presencia de la extrema derecha en la vida política europea y estadounidense, se suma la erosión lenta, sigilosa, del sistema de libertades y derechos sociales, individuales y políticos que constituyó el orgullo del mundo occidental de posguerra. Con sus resultados a la vista de todos, este capitalismo del desempleo no puede más que imponerse a través de la fuerza. Entonces, armados de un discurso securitario, los representantes de las finanzas avanzan sobre las conquistas de los ciudadanos. Mientras éstos, bombardeados por los medios de comunicación masiva, estrangulados por sus penurias económicas, se someten ante la espada de Damocles cotidiana que constituyen los índices bursátiles y las calificaciones de riesgo país.
A fines de 2011, el presidente estadounidense Barack Obama firmó la National Defense Authorization Act, una ley que refuerza la nefasta Patriot Act de George W. Bush, y que permite que en la “tierra de los libres” todo ciudadano sospechado de terrorismo sea encarcelado en prisiones militares, por tiempo indeterminado, sin derecho a defensa (3). En España, ante la creciente indignación social, el presidente Mariano Rajoy anunció su intención de considerar “delito de pertenencia a organización criminal la convocatoria a través de cualquier medio de comunicación de actos que alteren gravemente el orden público” (4). En Italia –que reinstaló leyes raciales propias del régimen fascista– y en Grecia, virtuales golpes de mercado instalaron en el poder a tecnócratas provenientes del mundo de las finanzas. El Reino Unido, por su parte, prevé controlar por ley todas las comunicaciones por internet. Lo que una vez fuera el Primer Mundo se encuentra en vías de subdesarrollo.
En este panorama, el auge de las grandes empresas tecnológicas, cuyo valor bursátil crece en la misma medida que su capacidad de almacenar información de los ciudadanos, constituye la nueva apuesta del capitalismo (Schiller, pág. 38). Convertidas en una nueva divinidad por parte de los consumidores compulsivos del planeta, las tecnologías móviles digitales serán las futuras armas de las luchas sociales. De liberación para los dominados, de control para los poderosos.

Cooperación y armamentismo

La política belicista estadounidense, respaldada por su Alianza Atlántica, y su embestida contra los principios fundamentales del derecho internacional de posguerra constituyó la otra cara de esta fuga hacia adelante del capitalismo. Obnubilado por su condición de única potencia global tras el derrumbe de la Unión Soviética, Washington buscó en la cruzada civilizatoria contra el mundo musulmán, el poder –interno y externo– y los recursos que la economía le empezaba a retacear. Creyó en el uso de la fuerza como única ratio y fracasó, dilapidando en el transcurso de una década su poder unilateral. Pero Estados Unidos sigue siendo aún por lejos la mayor potencia económica y militar mundial y mantiene a una extensa porción del planeta, que se extiende del Cuerno de África a Pakistán, pasando por Irak y Afganistán, sumida en la guerra, sin que nadie lo moleste, a excepción de los pueblos árabes.
En este contexto, un grupo heterogéneo de países sacó provecho de los resquicios de la globalización para desarrollar sus economías. En primer lugar, China, que tomó la decisión a fines de los 70, de llevar sus aspiraciones al nivel de sus dimensiones geográficas y a la altura de su historia. Explotando a sus trabajadores socialistas, el gigante asiático produjo la mayor revolución industrial contemporánea, “combinación de rápido desarrollo capitalista y dictadura política” (5). Hoy aspira a destronar a la potencia norteamericana, y amenaza su hegemonía monetaria, comercial, militar y cultural.
India, la mayor democracia del planeta, sigue sus pasos, al igual que Rusia, potencia en suspenso tras el colapso soviético, y un grupo de países aleccionados por su experiencia neoliberal, como es el caso de Brasil –y Argentina– o incluso de Turquía. Denominadas “potencias emergentes” y agrupadas en distintos foros regionales e internacionales que buscan potenciar su voz en la escena internacional –entre ellos, el BRICS–, estos países se atreven hoy a reclamar el poder político que corresponde al peso de su población y a su participación creciente en el producto mundial, y defienden un nuevo orden internacional multipolar.
Hicieron sus primeras armas en la OMC, donde el principio “un Estado, un voto” les permitió contrarrestar el avance de los países industrializados. Hoy, exigen la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU –principal bastión del statu quo internacional– y mayor poder de decisión en los organismos financieros internacionales. Aspiran a que la nueva relación de fuerzas quede reflejada en los órganos de gobernanza mundial. Integran asimismo el G20, el grupo de países que reemplazó al G7 como foro de debate internacional, aunque por ahora su rol en este ámbito parece ser el de otorgar legitimidad a los países centrales.
Como el poder no se regala, las principales potencias emergentes, integrantes del selecto club de potencias nucleares –a excepción de Brasil–, reafirman sus ambiciones a través de una nueva carrera armamentista. Buscan así proteger sus vías comerciales y su provisión de recursos alimenticios y energéticos. En el Sudeste Asiático, nuevo centro del comercio y de las finanzas internacionales, tanto China como Estados Unidos están desplegando sus piezas.
América del Sur, con Brasil a la vanguardia, tiene un rol importante que cumplir en esta reconfiguración. Los principios que guían su Unión de Naciones Suramericanas –resolución pacífica de los conflictos, cooperación, defensa de la democracia y de los derechos humanos, justicia social, no proliferación nuclear– constituyen una utopía a nivel internacional. Pero mientras sigan vigentes las leyes de la realpolitik, la región deberá contar con un gran poder de convicción para hacerse fuerte en base a su modelo, empezando por materializar esos principios a nivel interno. Por las dudas, Brasil sigue el ejemplo de las otras potencias fabricando submarinos nucleares y realiza lanzamientos de prueba de misiles con tecnología propia (6).

“Revisionismo moderado”

La nueva multipolaridad que se esboza no expone por ahora más que la voluntad de un grupo de naciones de sentarse a la mesa del poder mundial y repartirlo más equitativamente. En contraposición a la Guerra Fría, ninguno de los poderes emergentes cuestiona hoy los fundamentos del modelo capitalista ni propone una ideología global superadora. Se trata en definitiva de un “revisionismo moderado” (7). Detrás de las promesas de cooperación, los nacionalismos están nuevamente en auge. Los Estados siguen defendiendo sus intereses: buscan asegurarse los recursos energéticos necesarios para su desarrollo y capturar porciones de mercado. Y los millonarios préstamos chinos, resultan tener sus propias condicionalidades. En ese marco, el continente africano aparece como la joya más preciada.
¿Será el nuevo consenso el de Pekín (Halimi, pág. 40)? Algunas empresas comienzan un proceso de relocalización en Occidente: la moderación de los salarios y de los sindicatos ante la competencia asiática vuelve nuevamente atractivos algunos negocios. Al cierre de esta edición, China, Japón y Corea del Sur anunciaban su intención de crear una inmensa área de libre comercio…
Mientras tanto, las soluciones a los problemas globales –especulación financiera, hambruna, miseria, calentamiento climático, migraciones masivas, proliferación armamentística, crimen organizado– siguen esperando.
El mundo se encuentra en plena transición. Su resolución es aún una incógnita. Resta saber si será pacífica.

1. Eric Hobsbawm, Guerra y paz en el siglo XXI, Crítica, Barcelona, 2007.
2. Derogada para permitir la constitución del Citigroup, esta ley promulgada por Franklin D. Roosevelt en 1933, conocida como Glass-Steagall, imponía la separación entre la banca de depósitos y la banca de inversión para controlar la especulación.
3. Erik Kain, “President Obama signed the National Defense Authorization Act. Now What?”, www.forbes.com, 2-1-12.
4. www.elpais.com, 11-4-12.
5. Maurice Meisner, La China de Mao y después, Comunicarte, Córdoba, 2007.
6. La Nación, Buenos Aires, 10-5-12.
7. Carlos R. S. Milani, “¿Están cambiando el orden mundial las potencias ‘emergentes’?”, El estado del mundo 2011, Akal, Madrid, 2010.

24
may
12

china

sociedad global

Lucha de clases y democracia: en China y Occidente

 

 

China

Heinz Dieterich, Analista

1. Represión militar en Occidente – lucha por la democracia en China

La guerra de clases en la sociedad global está tomando rumbos y formas diferentes. En Europa deriva hacia el aspecto policíaco-militar y es muy posible que el gran capital instale dictaduras abiertas en países periféricos como Grecia, Portugal y España. El monstruo estadounidense -con su peculiar carácter de Estado gangsteril, destellos de democracia formal, una gigantesca riqueza social y un sistema de “mind control” (propaganda) casi perfecto- podrá probablemente impedir un peligro sistémico. En América Latina, los gobiernos de centroizquierda han evitado la antagonización de los conflictos clasistas, a raíz de excedentes económicos y voluntad política. En China la lucha de clases transcurre al nivel popular como batalla por el plusproducto social (salarios, renta de la tierra), y en las clases medias y la intelectualidad, como lucha política por la democracia del futuro.

 

Globalmente es verdadera -con la excepción de China- la célebre afirmación del mega-capitalista Warren Buffet: “Por supuesto que existe la guerra de clases; pero es mi clase, la clase de los ricos, que ejecuta esa guerra y que la está ganando – There’s class warfare, all right, but it’s my class, the rich class, that’s making war, and we’re winning.”

2. Tres propuestas de democracia en China

En el debate público en China se delibera sobre cuatro visiones de democracia. 1. La primera, peligrosamente popular entre intelectuales y jóvenes, es la estadounidense y sus clones de Taiwan y Hong Kong. 2. La segunda apoya el modelo unipartidista actual, pero con un mayor control social sobre los funcionarios partidistas y estatales, para impedir la corrupción y posibles abusos de poder. 3. Una variante de esta posición fue formulada recientemente por el “venture capitalist” (inversionista de alto riesgo) de Shanghai, Eric X. Li, en el New York Times (17/2). Versado en historia, el capitalista destruye el mito de la democracia gringa; define como “destructiva” la Revolución Cultural de Mao y defiende la represión de Tian An Men (1989). Su argumento: los líderes de China están preparados para “permitir una mayor participación popular en decisiones políticas -tal como han demostrado durante los últimos diez años- , siempre y cuando esa participación beneficie el desarrollo económico y los intereses nacionales del país”. La diferencia fundamental entre la posición de Washington y Beijing consiste en: si los “derechos políticos son dados por Dios y, por lo tanto, absolutos, o si deben considerarse como privilegios que deben ser negociados en base a las necesidades y condiciones de la nación”.

3. La democracia socialista del presidente Hu Jintao

El presidente en funciones, Hu Jintao, ha revelado que “El Partido ha revisado tanto las lecciones positivas como negativas en desarrollar la democracia socialista y ha llegado a la conclusión de que sin democracia no puede haber socialismo ni modernización socialista”. Como esencia de la democracia socialista Hu define “que la gente determine su propio destino.” (1/7/2011).

4. La contradicción objetiva de la democracia

El problema objetivo de la democracia, que los adeptos de la cleptocrática democracia burguesa escamotean y que Li decide a favor de una concepción elitista, resulta de la contradicción entre dos principios objetivos que rigen en la organización del cosmos, particularmente en su biósfera: el principio de autorregulación sistémica y la ley de escala del universo. El concepto de democracia en la organización del homo sapiens solo tiene sentido si se refiere al principio de autorregulación o, lo que es lo mismo, autodeterminación. Sin embargo, cuando el sistema tiene un cierto número de miembros o cierto nivel de complejidad, su regulación solo es posible vía la delegación de funciones, poder e información a diferentes subsistemas de decisión, que a su vez son coordenadas por el centro superior decisor del macrosistema. Un ejemplo de un centro de coordinación-decisión por alta complejidad sistémica, es el cerebro humano. La necesaria delegación de poder, información etc, debido al tamaño del sistema, es fácil de ilustrar. Cuando dos personas discuten no necesitan un moderador. Cuando doscientas se reúnen para debatir, no habrá racionalidad y democracia discursiva sin un moderador adecuado.

5. Solo el poscapitalismo resuelve la contradicción objetiva de la democracia

Es funcionalmente imposible, que un macrosistema socio-económico-político-cultural-militar, como Estados Unidos, China o Cuba, pueda existir sin un centro superior de coordinación y decisión, es decir, un Estado. El único mecanismo que puede reconciliar ese imperativo funcional con la democracia real consiste en la democracia participativa. Porque solo con ella puede haber una identidad aproximada entre las decisiones del Estado y los intereses de las mayorías, la famosa “volonté générale” de Rousseau. Esa identidad, a su vez, es inalcanzable en cualquier sociedad de clase, dado que el monopolio de producción y apropiación del plusproducto de la clase dominante – que genera la guerra de clases y es garantizado por el Estado- es incompatible con cualquier tipo de democracia real o participativa.

Es por eso que la intensificación de la guerra de clases en Occidente inevitablemente llevará sus regímenes hacia la dimensión militar, como en los años treinta. En China, en cambio, el centro decisor del macrosistema, el Partido Comunista de China, todavía tiene la posibilidad de evolucionar la lucha de clases hacia el desarrollo de una verdadera democracia participativa socialista del siglo XXI. Por el bien de la humanidad, esperemos que así suceda.

23
may
12

fidel castro; reflexiones

Los horrores que el Imperio nos ofrece 

Fidel Castro

 

Un despacho de  la principal agencia de noticias norteamericana AP, fechado hoy en Monterrey, México, lo explica con irrefutable claridad. No es el primero, ni será sin duda el último, sobre una realidad que echa por tierra la montaña de mentiras con que Estados Unidos pretende justificar el destino inhumano que reserva a los pueblos de Nuestra América.

¿Qué narra el despacho?

“MONTERREY, México (AP)   Cuarenta y nueve cadáveres decapitados y mutilados fueron hallados en un charco de sangre abandonados en una carretera que conecta el norte de la metrópoli mexicana de Monterrey con la frontera de Estados Unidos, en lo que parece ser el golpe más reciente de una escalada de la guerra de intimidación entre bandas de narcotraficantes.
“Los cadáveres de 43 hombres y 6 mujeres fueron encontrados a las 4 de la mañana del domingo cerca del poblado de San Juan, en una carretera que no cobra peaje y que conduce a la ciudad fronteriza de Reynosa. En el arco de piedra que recibe a los visitantes al pueblo alguien escribió con aerosol la leyenda ‘100% Zeta’.”
“El vocero de seguridad del gobierno del estado norteño de Nuevo León, Jorge Domene, dijo en conferencia de prensa que junto a los cuerpos en descomposición se encontró una ‘narcomanta’, en la que el grupo de Los Zetas se atribuyó la matanza.
“Los cuerpos podrían haber tenido hasta 48 horas sin vida, por lo que las autoridades creen que no fueron asesinados en el sitio. ‘Ninguno tiene cabeza y fueron mutilados de sus extremidades inferiores y superiores, lo que complica la identificación’, dijo el funcionario.”
“El procurador del estado, Adrián de la Garza, dijo que no existe denuncia de desaparecidos en los últimos días, por lo que podría tratarse de gente de otros estados mexicanos o incluso migrantes centroamericanos que buscaban dirigirse a Estados Unidos.”
“Los Carteles mexicanos de la droga han estado librando una guerra cada vez más sangrienta para controlar las rutas de contrabando, así como el mercado local de drogas y la extorsión, cuyas víctimas incluyen a los migrantes que buscan llegar a Estados Unidos.
“En lo que va de mayo, 18 cuerpos fueron encontrados en una zona turística cerca de Guadalajara; 23 cadáveres aparecieron decapitados o colgados de un puente en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, donde la violencia entre los Carteles ha escalado. Este año han aparecido cuerpos en los estados de Veracruz, Guerrero, Morelos, Jalisco, Tamaulipas y Nuevo León.”
“Afirmó que no existen pistas de que la nueva ola de violencia tenga relación con las elecciones presidenciales que se celebrarán en julio. ‘Es la dinámica de la guerra entre Carteles’, dijo.
Por su parte el portal de Internet BBC Mundo, informa que:
“Las escenas de cuerpos decapitados y mutilados en Nuevo León, donde 49 cuerpos fueron arrojados a la carretera este domingo, sacudieron a muchos por la extrema barbarie exhibida por los asesinos. Incluso en México, que después de cinco años de intensa guerra entre cárteles parecía haberlo visto todo.”
No pocos de los países de Nuestra América están afectados por estos problemas.
En nuestra Patria, los problemas que aquí se relatan, no existen; ¿será por eso que el imperio trata de rendirla por hambre y hostilidad? Medio siglo no ha sido suficiente, y dudo mucho que el imperio disponga de otro medio siglo antes de que, más temprano que tarde, se hunda en su propio fango.

22
may
12

europa y el centro electoral y político

Elecciones europeas
¿Se sostiene el centro?
 
En los sistemas parlamentarios occidentales, las elecciones siempre tienen que ver con el centro. La situación estándar es aquélla en que hay dos partidos dominantes –uno situado un poco hacia la derecha del centro y otro un poco hacia la izquierda del centro. Hay diferencias entre las políticas que estos partidos emprenden cuando están en el cargo, pero hay enormes similitudes. La elección nunca refleja una división política profunda. Más bien se trata de recentrar el centro –que debe considerarse el punto de apalancamiento en el subibaja entre partidos.

Es más rara la situación donde se repudia el centro, y por tanto hay un repudio de los dos partidos principales que giran en torno al centro. Un resultado así arroja la política nacional a trastornos importantes, y en también tiene un impacto considerable fuera del país.

Las recientes elecciones en Francia y Grecia ilustran bien estas dos situaciones. En Francia, los socialistas derrotaron a la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) y de hecho han recentrado el centro. En la situación caótica mayor del sistema-mundo, y particularmente en aquélla de la Unión Europea, recentrar el centro en Francia tendrá un gran impacto. Pero no esperemos que las políticas reales de François Hollande sean radicalmente diferentes de las de Nicolas Sarkozy.

En Grecia ocurrió justo lo contrario. El centro fue repudiado de un modo dramático. Ambos partidos principales –el conservador Nueva Democracia y el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok)– perdieron más de la mitad de los votos que tenían normalmente. El total combinado de ambos pasó de ser dos tercios de la votación, a un tercio. Pasok incluso quedó reducido a un tercer lugar, desplazado por una coalición de partidos más a la izquierda, la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), que fue considerada, en general, la gran ganadora de los comicios.

El punto básico de las elecciones fue el programa de austeridad impuesto a Grecia por las fuerzas exteriores –sobre todo y sin inmutarse, por Alemania. Todos los partidos excepto los dos partidos importantes tradicionales llamaron a repudiar las medidas de austeridad. El dirigente de Syriza, Alexis Tsirpas, aseguró que los resultados de la elección hacían nulo e inválido el compromiso con el plan de austeridad.

¿Qué ocurrirá en los próximos meses? Después de que los tres partidos con la mayoría de los votos en Grecia –Nueva Democracia, Syriza y Pasok– no pudieron formar un gobierno, todo se mueve hacia unas nuevas elecciones. Syriza podría incluso ser el primero, en la siguiente vuelta. Dado que el gobierno griego no recibirá más asistencia, deberá recurrir a préstamos de cajón. El ministro de relaciones exteriores alemán ya amenazó con expulsarlos de la eurozona. Sin embargo, no hay modo legal de hacer esto. Y dado que el público griego parece pensar que salirse de la zona no va a resolver nada y probablemente empeore las cosas, la situación llegará a un punto muerto. Los griegos sufrirán enormemente. Pero también sufrirán muchos bancos europeos y también la población alemana, aunque hasta ahora no esté consciente de ello.

En tanto, habrá nuevas elecciones en Francia para la legislatura. Los observadores predicen una victoria socialista, con un contingente significativo del equivalente francés de Syriza, el Frente de Izquierda. La única posición clara de Hollande es que el crecimiento de Europa debe tener prioridad por sobre la austeridad –un desafío directo a la actual posición alemana. Así que el centro se recentrará más hacia la izquierda.

Los alemanes están ahora bajo una presión enorme. Hay un descontento interno que conduce a pérdidas electorales para el partido de la canciller Merkel, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), y su asociada, la coalición neoliberal, el Partido Democrático Liberal (FDP). Los otros partidos social-demócratas de Europa se han animado por la victoria de Hollande para moverse algo hacia la izquierda. Los dos partidos conservadores en la coalición gubernamental italiana han sufrido pérdidas severas en las elecciones municipales de mayo. Hay también, cosa extraña e importante, presión de Estados Unidos hacia Alemania, para que se mueva en la dirección en que Hollande empuja.

Los alemanes podrían resistirse a todo esto, hasta el 31 de mayo, día del referendo irlandés. El gobierno irlandés fue el único miembro de la zona del euro que accedió al tratado de austeridad en que insistió Merkel, con el respaldo de Sarkozy, tras la realización de un referendo. Las encuestas han estado mostrando que la definición de los resultados sería difícil, pero el gobierno irlandés se había sentido confiado en que podía ganar un voto aprobatorio. La victoria de Hollande puede ahora hacer cambiar de opinión a los votantes suficientes como para que el voto irlandés sea negativo, en cuyo caso el tratado de autoridad se invalidaría. Esto socavaría la posición alemana mucho más que el repudio griego del centro.

Entonces, ¿qué pasará? La clave es lo que ocurre en la vida política alemana. Angela Merkel, como cualquier buena líder política, intenta ver en que dirección sopla el viento. Su lenguaje por tanto ya comienza a evolucionar. En secreto tal vez acepta bien la presión externa para hacer lo que, desde el estrecho punto de vista alemán, es lo sensato y así apuntalar la compra de poder (para los bienes alemanes, entre otras cosas) en el resto de la Unión Europea.

Si Alemania se mueve en esa dirección, el euro y la zona del euro sobrevivirán, y seguirán siendo un actor importante (aunque contenido) en el escenario geopolítico. A escala mundial, el recentramiento de la totalidad de Europa, sin embargo, no se volverá un status quo pero acelerará realineamientos geopolíticos inevitables. No obstante, el recentramiento alemán ayudará a Europa a resistir mejor el siguiente tsunami que significa el colapso de fondos soberanos y del dólar como divisa de reserva.

El mundo entero nada en aguas picadas. Alemania puede pronto unirse a la lista de Estados que comienzan a entender cómo navegar en medio del caos. Los gobiernos inflexibles son su propio peor enemigo.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2012/05/20/index.php?section=opinion&article=026a1mun

 

21
may
12

europa, la crisis continúa

Otro capítulo de “La Gran Crisis Europea”

Alberto Rabilotta

 
 
 
La Gran Crisis Europea se desarrolla como una tragedia a nivel continental, con sus cambios de personaje y la precipitación de situaciones que auguran nuevos impasses, más ilusiones o soluciones radicales. Es así que el 15 de mayo, mientras un Nicolás Sarkozy derrotado abandonaba el Eliseo y su sucesor François Hollande asumía las funciones de la Presidencia, la urgencia de la situación hizo que el nuevo mandatario francés tuviese que abordar simultáneamente la tarea de nombrar un primer ministro y viajar el mismo día a Alemania con el fin de tener un primer “mano a mano” con la Canciller Ángela Merkel, la Dama de Hierro de la Unión Europea (UE) gracias al apoyo que durante los últimos años tuvo de Sarkozy.
 
 
Los hechos se precipitan, los antagonismos se manifiestan
 
 
El panorama de la UE que hasta hace pocos meses parecía inamovible se ha transformado rápidamente en las últimas semanas. El bipartidismo (conservadores o socialdemócratas) que se alternaba o funcionaba en coalición en el poder para profundizar las políticas neoliberales empieza a ser cosa del pasado. El futuro no excluye del poder a la extrema derecha xenofóbica, antidemocrática y antieuro, ni tampoco a los frentes de izquierda radical que reclaman el fin de las políticas neoliberales y exigen la construcción de una “Europa social”.
 
Al referirse al intento de aplicar a toda costa las políticas de austeridad para alcanzar una supuesta estabilidad, el columnista John Kay escribe en el Financial Times (FT) sobre la incompatibilidad de esta ortodoxia neoliberal con la democracia. Este dogma “hace peligrar la estabilidad. La credibilidad que los modelos (neoliberales) describen es imposible en una democracia. Peor aun, el intento de lograrla amenaza la democracia”, y cita la polarización política que provocó en Grecia.
 
El columnista canadiense Thomas Walkom, del Toronto Star, alerta que la crisis de la zona euro (ZE) “apunta a una repetición de los años 30” porque se están repitiendo los mismos errores: las políticas de austeridad fiscal y el mismo empecinamiento en defender una ortodoxia monetaria que impedía devaluar las monedas para exportar más y crear empleos a nivel domestico, y –por otra parte- la miopía de que cada país debía salir del atolladero por sus propios medios, sin ayuda del resto del mundo. La miopía de 1931 está repitiéndose ahora, y la economía internacional está nuevamente siendo empujada al abismo, apunta Walkom.
 
Y el historiador de economía Robert Skidelsky escribe en el FT que las actuales políticas de austeridad de la UE se equiparan con el Tratado de Versalles que los aliados impusieron a Alemania al final de la primera Guerra Mundial y que condujo a la grave crisis que en Alemania permitió el ascenso del nazismo. En cuanto al caso griego, Skidelsky considera que es inevitable una salida de la ZE con una devaluación controlada.
 
Hollande y Merkel no pudieron evitar el tema de la crisis financiera, política y social en Grecia que se cristalizó el mismo 15 de mayo, cuando el Presidente griego Karolo Papoulias tiró la toalla al no poder lograr la formación de un gobierno de coalición y decidió que los griegos irán nuevamente a las urnas para elecciones legislativas en junio, casi al mismo tiempo que los franceses y tal vez los holandeses.
 
El 15 de mayo en Berlín resonó el “¡basta ya!” de los griegos, que en junio podría manifestarse en una mayoría de diputados de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza), que rechaza de plano los términos del “pacto fiscal”, título oficial del plan de austeridad que la Troika de la UE (Comisión Europea, Banco Central Europeo y el FMI) impuso a Grecia.
 
 
La crisis financiera y económica se agrava
 
 
Los indicadores económicos muestran que la mayoría de las economías de la UE, exceptuando las de Alemania y Austria, están en recesión o estancadas, que el desempleo sigue creciendo y que la demanda continúa bajando. Las tasas de interés aumentan para las obligaciones de los países endeudados y sometidos a la sangría de la austeridad fiscal, como España e Italia, agravando así el problema económico, el déficit fiscal, la crisis social y política.
 
En el plano monetario el euro sigue debilitándose por la anticipación de la salida (o expulsión) de Grecia de la ZE, como considera el economista Nouriel Roubini, mientras en muchos países las bolsas están en una espiral descendente que manifiesta una grave descapitalización bursátil (1).
 
Y como corolario a esta precipitación de la crisis, el propio Presidente griego hizo saber que el Gobernador del Banco Central de Grecia, George Procopoulos, le había alertado de una potencial “corrida bancaria”, o sea que la gente está retirando sus depósitos de los bancos. El diario FT de Londres reportaba el 16 de mayo que “fuentes bancarias” en Grecia calculan que desde el pasado 6 de mayo y por la “incertidumbre política” fueron retirados de los bancos griegos unos cinco mil millones de euros, o sea unos 700 millones de dólares por cada día hábil.
 
En el centro financiero de la City de Londres se reporta que algunas instituciones financieras están viendo como “incorporar el dracma (la antigua y quizás futura moneda de Grecia) a sus sistemas”. Nada de sorprendente cuando el mundo financiero sabe, por opiniones vertidas en la reunión que el 15 de mayo sostuvieron los ministros de hacienda y de economía de la UE en Bruselas, que hablando del caso griego el Gobernador del Banco Central de Bélgica, Luc Coene, dijo que “un divorcio amistoso puede ser posible”, algo similar al “puede ser manejable” de Patrick Honohan, del Banco Central de Irlanda.
 
Por su parte el conservador ministro de Finanzas del (saliente) gobierno de Holanda, Jan Kees de Jager, sugirió que la ZE puede enfrentar “el potencial contagio de una salida de Grecia”, añadiendo que “el riesgo de contagio será mucho, mucho más pequeño que hace un año o año y medio”.
 
Y en esa reunión de Bruselas, que tuvo lugar mientras Hollande y Merkel se reunían en Berlín y hablaban de potencialmente reabrir las negociaciones del pacto fiscal para acentuar el “olvidado” aspecto del crecimiento, la mayoría de los ministros de los países de la ZE, según el diario inglés The Guardian, insistían en que no habrá aflojamiento de las duras condiciones que Atenas aceptó el año pasado para obtener el paquete de rescate por la UE y el FMI de 130 mil millones de euros. Las conversaciones giraron abiertamente sobre la posibilidad de que Grecia quite o sea expulsada del euro.
 
El mismo día la Directora general del FMI, Christine Lagarde, dejó en claro que no se puede excluir una salida de Grecia de la ZE y exhortó a las autoridades de la UE a prepararse para evitar una “salida desordenada”
 
 
El contagio en marcha
 
 
La presión del sistema financiero internacional por lo que se considera como una “inevitable salida de Grecia de la zona euro” está manifestándose en el aumento de la tasa de interés que deben pagar los países deudores de la zona euro. Italia, país que tiene una deuda pública de casi dos billones de euros y cuya economía está en franca recesión, vio la tasa para sus obligaciones a 10 años aumentar al insostenible nivel de 5.86 por ciento.
 
El pasado lunes 14 la agencia Moody’s redujo la notación crediticia de 26 bancos italianos porque “son vulnerables a una renovada recesión”. Como reporta el 16 de mayo el analista Ambrose Evans-Pritchard en The Telegraph de Londres, el no electo gobierno de Mario Monti está aplicando un ajuste fiscal tres veces superior al “ritmo terapéutico” recomendado por el FMI. La economía italiana sufrirá una contracción económica de 1.9 por ciento en el 2012, según Moody’s.
 
Por su parte el ex primer ministro italiano Romano Prodi, según Evans-Pritchard, afirmó que la salida de Grecia de la ZE provocará un “contagio instantáneo” en España, Italia y Francia, y que entonces se desplomará “todo el castillo de naipes” de la ZE.
 
Simultáneamente el banco español BBVA señaló en su reporte anual a la SEC (Comisión de Valores Bursátiles de Estados Unidos), que la crisis de la deuda en la zona euro –por la combinación de la crisis bancaria con las políticas de austeridad que reducen el crecimiento económico-, es más grave que la crisis que siguió a la bancarrota de Lehman Brothers en el 2008, debido a que tanto los gobiernos como los bancos han perdido acceso a los fondos de financiamiento.
 
El juicio más lapidario de un ministro de un país del G7 sobre la situación de la ZE le corresponde a nada menos que al ministro de Finanzas de Canadá, el conservador Jim Flaherty, para quien en estos momentos de crisis “todo el futuro de la ZE está en el aire, y esto es muy importante para muchos de los países miembros de la ZE, dada la historia de Europa en los últimos 100 años… Por eso deben mostrar coraje. Tienen que hacer lo que deben, usar parte de los dineros de sus contribuyentes para rescatar algunos de los miembros más débiles de la ZE, o empezar a salirse de la ZE y simplemente reconocer que este ha sido un experimento que no funcionó”.
 
Incluso Alemania no está exenta de muestras de una revuelta contra las políticas de austeridad fiscal y de flexibilidad laboral, como indican las derrotas electorales en los estados (landers) que ha sufrido el partido de Ángela Merkel, al punto que el diario Bild, conservador y de gran circulación, considera que la Canciller ya no tiene “el poder” para imponer su visión en tanto que gobernante de Alemania.
 
 
Las protestas sociales como telón de fondo
 
 
Un “verano de protestas” está en el calendario de los países del Sur de Europa porque ciudadanos de todas las edades y de todo el espectro político planean demostraciones contra las medidas de austeridad existentes y las que se están anunciando, y contra esos políticos que dicen que no hay otra alternativa que los cortes presupuestarios, reporta el 15 de mayo el diario inglés The Independent.
 
En efecto, en España cientos de miles de Indignados recomenzaron las manifestaciones pacificas en Madrid y otras ciudades. En Italia la crisis económica está creando, según el diario inglés, una “inestabilidad política” como no se veía desde hace 40 años, con los <capitanes> de la industria desplazándose con escoltas armadas por una supuesta amenaza “anarquista”, y con el ministro del Interior indicando que quizás recurra al ejercito “para proteger a potenciales blancos terroristas”. Las tensiones se han elevado en Italia por la serie de suicidios de personas afectadas por la crisis económica, según el diario británico.
 
 
¿Presidente del cambio o simple cambio de Presidente?
 
 
Aparte de entablar un conocimiento mutuo, en esta primera reunión Merkel y Hollande tenían mucho que tratar debido a que el nuevo Presidente francés fue electo porque rechazó la austeridad como un fin en sí mismo, prometió a los franceses una política de crecimiento económico y un nuevo tipo de relación con Alemania y dentro de la UE.
 
Hollande no podía emprender su mandato sin calibrar directamente y con alguna certeza la posibilidad de que Alemania aceptará un proceso de negociación que permita modificar la política fiscal y económica de la UE sin alterar la ortodoxia sobre la cual está sustentada. La reacción de la señora Merkel fue, como apunta la agencia Bloomberg, de señalar que había “diferencias en el énfasis” con lo que proponía Hollande en materia de “crecimiento”.
 
Y en buena medida el economista Philippe Aghion, asesor de Hollande y profesor en la Universidad de Harvard (2), da razón a la Canciller alemana al afirmar, en un artículo publicado el lunes 14 de mayo en el FT, para que fuera leído a tiempo en Berlín, que la estrategia que el Presidente socialista francés propuso a la Canciller alemana consiste “en tres ideas principales”: crecimiento económico, inclusión social y disciplina presupuestaria.
 
Para Hollande, escribe Aghion, el futuro de Francia depende de poder concretar las tres ideas, porque “ninguno de esos (tres) elementos puede ser logrado sin los otros dos. Sin el sentimiento entre los franceses de que el fardo (de la disciplina fiscal) es compartido, será difícil apelar a los necesarios sacrificios para lograr la disciplina presupuestaria. A la vez, la disciplina fiscal deberá permitir al gobierno la aplicación de políticas fiscales para estimular el crecimiento si la demanda baja. La reforma fiscal y el corte del gasto también permitirá a Francia financiar las inversiones que apoyen el crecimiento”.
 
Según Aghion, a diferencia de los antiguos lideres socialistas franceses el nuevo Presidente socialista de Francia “no está casado” con el keynesianismo –la política de estimular la demanda mediante el gasto fiscal durante las recesiones o depresiones económicas-, sino que es el primero en plantear el enfoque de la política de la oferta (la política neoliberal) para el crecimiento.
 
La política de crecimiento de Hollande, según Aghion, se distingue por “algunos componentes”: La UE debe movilizar sus fondos estructurales para financiar reformas en los mercados laborales, en los mercados de producción y en la educación superior, y asimismo consagrarse más a lo que “típicamente llamamos política industrial”; financiamiento de proyectos –en las ramas de tecnologías de informática y energías limpias- a partir del presupuesto de la UE y emisión de obligaciones conjuntas con el Banco Europeo de Inversiones. Y, además, permitir la emisión de bonos de la ZE para deudas mutuales que estén “destinadas a financiar proyectos de infraestructura”.
 
La “estabilidad financiera” debe sustentar estas reformas, y –continúa Aghion-, la ZE “deberá establecer un sistema unificado de supervisión bancaria y de seguros de los depósitos” bancarios.
 
Hollande propondrá usar una diferenciación en la tasa de inflación para reducir la brecha de competitividad entre los países del Norte (más del 2.0 por ciento de inflacion) y del Sur (menos del 2.0 por ciento) de la UE.
 
Y en cuanto al aumento de tributación para los más ricos de la sociedad francesa, la promesa electoral de Hollande de aumentar a 75 por ciento el impuesto marginal para los ingresos superiores a un millón de euros anuales, su asesor económico escribe que él piensa que “fue parcialmente motivada por la necesidad de movilizar a la izquierda y así prevenir la repetición del fiasco del 2022 en el cual el Partido Socialista perdió en la primera ronda electoral de la elección presidencial. Mi sentimiento es que si es aplicado, este impuesto será temporal”
 
 
La hora de las definiciones se acerca
 
 
Al analizar este rapidísimo proceso de crisis económica y financiera, de cambios políticos y de luchas sociales, que Walkom compara a lo sucedido en los años 30, lo primero que se destaca es que es una coyuntura para proponer y efectuar los necesarios cambios de fondo, lo que están pidiendo las mayorías, y no para el inmovilismo que puede alimentar a las existentes formaciones de la extrema derecha.
 
En un mes los franceses irán nuevamente a las urnas para las elecciones legislativas en las cuales el PS de Hollande y las demás fuerzas de izquierda, en particular el Frente de Izquierda, tienen como meta alcanzar una mayoría de diputados en la Asamblea Nacional para evitar una “cohabitación” con la derecha de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) reforzada ahora con la extrema derecha del Frente Nacional de Marine Le Pen.
 
Lo mismo en Grecia, donde la elección del Parlamento decidirá quien forma el gobierno o está en condiciones de encabezar el proceso para la formación de una coalición de gobierno.
 
Lo sucedido en esta primera quincena de mayo muestra sin la mínima duda el fracaso total de la ortodoxia neoliberal de la Dama de Hierro alemana y el creciente aislamiento de Alemania en la UE. Por eso mismo parece que la hora de las definiciones está llegando con en este nuevo capítulo de la Gran Crisis Europea.
 
La Vèrdiere, Francia.
 
 
1.- Para poner en contexto el estado actual de la crisis y donde se ubican las fisuras principales en la UE, en el plano de la capitalización bursátil, basta comparar el estado actual de las capitalizaciones bursátiles con referencia al comienzo de la crisis financiera del 2008. El índice FTS100 de la bolsa de Londres, centro financiero mundial, perdió desde el 2008 alrededor del 20 por ciento de su capitalización bursátil, un porcentaje similar al índice bursátil alemán DAX, que representa la fuerza financiera, industrial y exportadora de Alemania. Los índices bursátiles de otras dos economías fuertes de la UE, con grandes bancos involucrados en las finanzas mundiales e industrias que dependen de la exportación, los de Francia (CAC40) y Holanda (AEX) muestran una pérdida aproximativa de 50 y 45 por ciento, respectivamente. En Austria, un país con bancos que ejercen una influencia financiera en el Este europeo, el índice ATX perdió más del 50 por ciento. En cuanto a los países de la “periferia” de la UE, endeudados por las fuertes entradas de capitales financieros en busca de rendimientos altos de los bancos de los “países fuertes” de la UE, las descapitalizaciones bursátiles son de alrededor de 60 por ciento para el IBEX de España, de alrededor del 70 por ciento para los principales índices de Italia (FTSE-MIB) e Irlanda, y de un 90 por ciento para el principal índice bursátil de Grecia.
2.- P. Aghion, What to expect from François Hollande, FT: http://www.ft.com/intl/cms/s/0/c6db37ba-9dae-11e1-9a9e-00144feabdc0.html#axzz1v2mgquib
20
may
12

noam chomsky

Cartagena, más allá del escándalo del Servicio Secreto

Cuba, la guerra contra el narcotráfico y el aislamiento de Estados Unidos

Escrito por: Noam Chomsky, La Jornada

Aunque acompañada por el escándalo del Servicio Secreto, la Cumbre de las Américas del mes pasado en Cartagena, Colombia, fue un acontecimiento de gran importancia. Hay tres razones principales: Cuba, la guerra contra el narcotráfico y el aislamiento de Estados Unidos.

Un titular en el Jamaica Observer decía: Cumbre muestra en qué medida se ha desvanecido la influencia yanqui. El artículo reporta que los grandes puntos en la agenda fueron el lucrativo y destructivo comercio de drogas y cómo los países de toda la región podían reunirse mientras excluían a una nación, Cuba.

Las reuniones terminaron sin acuerdo debido a la oposición de Estados Unidos a esos asuntos: una política de despenalización de la droga y la proscripción de Cuba. El continuo obstruccionismo estadunidense bien podría conducir al desplazamiento de la Organización de Estados Americanos por la recientemente formada Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, de la cual se excluye a Estados Unidos y Canadá.

Cuba estuvo de acuerdo en no asistir a la cumbre porque de otro modo Washington la habría boicoteado. Pero las reuniones pusieron en claro que la intransigencia estadunidense no sería tolerada mucho tiempo. Estados Unidos y Canadá estuvieron solos en la prohibición de la participación cubana, con base en las violaciones de los principios democráticos y los derechos humanos que comete Cuba.

Los latinoamericanos pueden evaluar estas denuncias desde la perspectiva de una amplia experiencia. Están familiarizados con el historial estadunidense sobre derechos humanos. Cuba ha sufrido especialmente por los ataques terroristas y el estrangulamiento económico estadunidenses, como castigo por su independencia; su exitoso desafío a las políticas estadunidenses que se remontan a la Doctrina Monroe.

Los latinoamericanos no tienen que interpretar la erudición estadunidense para reconocer que Washington apoya a la democracia sí, y sólo sí, se ajusta a los objetivos estratégicos y democráticos y, aún cuando así sea, favorece formas limitadas y verticales de cambio democrático que no corran el riesgo de alterar las estructuras tradicionales de poder con las cuales Estados Unidos se ha alineado desde tiempo atrás … (en) sociedades bastante poco democráticas, como lo expresó el experto neo-reaganista Thomas Carothers.

En la cumbre de Cartagena, la guerra contra el narcotráfico se convirtió en tema clave en la iniciativa del recién elegido presidente guatemalteco general Pérez Molina, a quien nadie confundiría con un liberal bondadoso. Se le unieron el anfitrión de la cumbre, el presidente colombiano Juan Manuel Santos y otros.

La preocupación no es nada nuevo. Hace tres años, la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia publicó un informe sobre la guerra contra las drogas elaborado por los ex presidentes Fernando Henrique Cardoso de Brasil, Ernesto Zedillo de México y César Gaviria de Colombia, el cual pedía la despenalización de la mariguana y abordar el uso de drogas como un problema de salud pública.

Mucha investigación, incluyendo un estudio de 1994 de la Rand Corporation ampliamente citado, ha mostrado que la prevención y el tratamiento son considerablemente más efectivos en costos que las medidas coercitivas que reciben la mayor parte del financiamiento. Esas medidas no punitivas también son, por supuesto, mucho más compasivas.

La experiencia se ajusta a estas conclusiones. Por mucho, la sustancia más letal es el tabaco, que también mata a los no usuarios en una tasa elevada (tabaquismo pasivo). El uso ha declinado significativamente entre los sectores más educados, no por la penalización sino como resultado de cambios en el estilo de vida.

Un país, Portugal, despenalizó todas las drogas en 2001; lo que significa que siguen siendo técnicamente ilegales pero son consideradas violaciones administrativas, excluyéndolas del terreno criminal. Un estudio del Instituto Cato realizado por Glenn Greenwald encontró que los resultados son un rotundo éxito. En este éxito radican lecciones evidentes que deberían guiar los debates sobre políticas de drogas en todo el mundo.

En drástico contraste, los procedimientos coercitivos de la guerra estadunidense contra las drogas en 40 años no han tenido virtualmente efecto alguno en el uso o el precio de las drogas en Estados Unidos, pero sí causaron estragos en todo el continente. El problema radica principalmente en Estados Unidos: tanto la demanda (de drogas) como la oferta (de armas). Los latinoamericanos son las víctimas inmediatas, pues sufren niveles alarmantes de violencia y corrupción, y la adicción se está extendiendo en las rutas de tránsito.

Cuando se siguen políticas durante muchos años con dedicación incesante, aunque se sabe que fracasan en términos de los objetivos proclamados, y se ignoran sistemáticamente las alternativas que es probable que sean mucho más efectivas, surgen naturalmente dudas sobre los motivos. Un procedimiento racional es explorar las consecuencias predecibles. Estas nunca han sido poco claras.

En Colombia, la guerra contra las drogas ha sido una delgada pantalla para la contrainsurgencia. La fumigación –una forma de guerra química– ha destruido cultivos y rica biodiversidad, y contribuye a desplazar a millones de campesinos pobres a las barriadas urbanas, abriendo vastos territorios a la minería, la agroindustria, los ranchos y otros beneficios para los poderosos.

Otros beneficiarios de la guerra contra el narcotráfico son los bancos que lavan cantidades enormes de dinero. En México, los principales cárteles de la droga están involucrados en 80 por ciento de los sectores productivos de la economía, según investigadores económicos. Hechos similares ocurren en otras partes.

En Estados Unidos, las víctimas principales han sido los varones afroamericanos, y cada vez más las mujeres y los hispanos; en suma, los que se volvieron superfluos debido a los cambios económicos instituidos en los años 70, que trasladaron la economía hacia el sector financiero y la producción al extranjero.

Gracias en gran medida a la altamente selectiva guerra contra las drogas, las minorías son enviadas a prisión; el factor principal en el aumento radical de los encarcelamientos desde los 80 que se ha convertido en un escándalo internacional. El proceso se asemeja a una limpieza social en los estados clientes de Estados Unidos en Latinoamérica, que se deshace de los indeseables.

El aislamiento de Estados Unidos en Cartagena nos lleva a otros acontecimientos trascendentales de la década pasada, a medida que Latinoamérica ha empezado, al fin, a liberarse del control de las grandes potencias, e incluso a abordar sus espantosos problemas internos.

Latinoamérica ha tenido desde hace tiempo una tradición de jurisprudencia liberal y rebelión contra la autoridad impuesta. El nuevo trato se inspiró en esa tradición. Los latinoamericanos podrían inspirar una vez más el progreso en los derechos humanos en Estados Unidos.

Noam Chomsky es profesor emérito de lingüística y filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en Cambridge, Massachusetts. Su último libro es Making the future: occupations, interventions, empire and resistance, una colección de sus columnas para The New York Times Syndicate.

19
may
12

el popular de uruguay / editorial

El 27 de mayo y los dos proyectos de país

 
 
 
 
Estamos a poco más de una semana de las elecciones internas del Frente Amplio en las que se elegirá por votación directa todo el sistema de dirección de la coalición de izquierda para el nuevo período.
 
Sólo este hecho transforma a las elecciones del 27 de mayo en un hecho político central para el país y para su gente.
 
Pero hay varias maneras de pararse ante las elecciones del FA. Una de ellas es hacerlo solo desde una perspectiva interna, debatiendo la situación del FA, de su estructura, sus problemas, casi al margen de la situación nacional. Otra es hacerlo con una perspectiva más amplia, vinculando estas elecciones a la gestión de gobierno, al proceso de cambios y a las necesidades que este plantea a la fuerza política. Estas dos visiones han sido predominantes en los debates y en los enfoques del debate frenteamplista.
 
Las respetamos y valoramos pero creemos que pecan de reduccionismo y minimizan lo que entendemos es el aspecto central: el enfrentamiento de dos proyectos de país y la confrontación con la derecha.
 
Es desde ese punto que hemos intentado pararnos desde el principio y es desde allí que realizamos propuestas, debatimos y militamos.
 
El Frente Amplio es el instrumento político fundamental que tiene el movimiento popular uruguayo para pelear por su proyecto de país y luchar por la hegemonía (en el sentido gramsciano) contra el bloque de poder de las clases dominantes. Esa es la hegemonía que está en juego y esa lucha involucra la gestión de gobierno, pero no se agota en ella, necesita de la acción y de la lucha política, necesita del Frente Amplio.
 
Los cambios concretados en los dos gobiernos nacionales del Frente Amplio y en los gobiernos municipales han transformado en varias esferas al país y han mejorado la vida de los uruguayos.
 
La ofensiva del status quo.  La derecha, política, social y mediática resiste esos cambios, quiere frenarlos y quiere volver atrás.
 
Para ello ha desatado una ofensiva en todos los ámbitos de la sociedad. Algunas expresiones de está ofensiva son: La campaña de firmas para la baja de la imputabilidad y la campaña política y mediática sobre la inseguridad, incluyendo la ultra difundida marcha apolítica, convocada y organizada por operadores de Pedro Bordaberry ; la defensa irrestricta de la impunidad y el respaldo a los impunes; el rechazo, incluso con presentación de denuncia ante la OIT, de la negociación colectiva; el cuestionamiento a los Consejos de Salarios; los ataques permanentes, incluyendo una interpelación al ministro Daniel Olesker, a las políticas sociales y a la labor del MIDES; el ataque sistemático a la integración regional y al proceso de unidad latinoamericana; la oposición férrea al pago de impuestos por la concentración de la tierra; el rechazo virulento a la idea de un proyecto que limite la extranjerización de la tierra; la campaña permanente de desprestigio de la educación pública y de la autonomía; la ofensiva para frenar la reforma de la salud y la defensa de las instituciones de la salud como generadoras de lucro; el anuncio de los usufructuarios, aunque ellos se auto designen como “propietarios”, de los canales de televisión abierta, de su rechazo al decreto de TV Digital y su negativa a participar de una licitación abierta, concurso y pago de canon, para las futuras concesiones.
 
Muchas veces, desde la izquierda, se cae en el error de analizar y responder a cada una de estas cosas como aisladas y sin relación. Esto conduce a dos errores: no percibir la dimensión real de la batalla planteada, que es por toda la sociedad y en todos los temas; y, por otro lado, ensayar respuestas aisladas, que generan contradicciones, confusión, divisiones parciales e incluso colocan el eje en las dificultades de la izquierda o del gobierno y no en la propuesta regresiva de la derecha, en su práctica social y política, en los problemas que estas generaron y generan en la sociedad y que aún falta mucho para poder superar. Incluso algunos compañeros repiten como muletilla que la derecha no tiene proyecto, sí lo tiene, se llama capitalismo y se apellida neoliberalismo y le funciona tan bien que nos tiene metidos adentro de él y sigue siendo hegemónico en la sociedad, no en el plano político, pero sí en el plano del sentido común dominante, de los valores.
 
¿Esta afirmación pretende negar u ocultar los problemas en la gestión de gobierno, en el accionar y falta de convocatoria del Frente Amplio? En lo absoluto, existen, requieren atención y respuesta, hay que enfrentarlos y resolverlos, en unidad. Pero no hay que olvidar el escenario grande en el que luchamos y a quién tenemos enfrente.
 
La inseguridad. Es bien diferente, por ejemplo, abordar la seguridad y el delito, desde esta concepción que hacerlo como pretende la derecha y la campaña mediática, como si solo fuera una anormalidad a corregir y se solucionara con dos o tres medidas represivas.
 
La derecha busca instalar, y en gran medida lo logra, que el problema de la inseguridad es responsabilidad del gobierno del Frente Amplio y que su solución definitiva pasa casi exclusivamente por un tema policial.
 
Eso es falso, es mentira y hay que decirlo y dar la batalla política e ideológica. No es inocente la derecha que devastó la sociedad, que aplicó 30 años ininterrumpidos de neoliberalismo, que destruyó el tejido social, que arrojó a la mitad de la población al abandono y la exclusión, que promovió y promueve un sistema de valores donde el consumo y el individualismo son el santo y seña. ¿Alguien pensó que la crisis bestial del 2002 y su devastación social nos iban a salir gratis? El consumismo como objetivo individual y generador de status social trae como contrapartida la violencia de los excluidos, son dos caras de la misma moneda. Basta con mirar el mundo y verlo.
 
¿Es inocente acaso pedir más represión y juntar firmas contra los jóvenes mientras se reclama recortar los programas sociales? ¿Es inocente acaso difundir hasta el morbo a los jóvenes que delinquen sabiendo que esto, como está comprobado en todo el mundo, fortalece los liderazgos o los construye entre los jóvenes marginados? ¿Es inocente la transformación de la violencia en espectáculo? ¿Eso ayuda a combatir la inseguridad?
 
Volvemos a reiterar, esto no oculta las dificultades de la izquierda y del gobierno para asumir estos desafíos y dar respuestas concretas, existen, son objetivas y deben ser corregidas. La confusión generada por la ultra difundida marcha es una muestra de ello.
 
El problema de la inseguridad no tiene solución fácil, ni se arregla cobrando al grito y sustituyendo los mega operativos por cacheos generalizados. Es un profundo problema social y requiere para enfrentarlo un compromiso de la sociedad toda, en distintos niveles, el gobierno en su papel y los ciudadanos en el suyo. Justo lo que la derecha no quiere, una ciudadanía activa y participando, haciéndose responsable de su acciona y de la vida de la sociedad.
 
La Policía deberá mejorar su actuación, seguir profundizando su transformación y capacitarse para enfrentar las nuevas formas del delito; hay que seguir el camino iniciado en el gobierno del FA de combatir el narcotráfico y su red de corrupción y violencia; hay que mejorar las cárceles y agilizar los cambios que ya están planteados. Hay que darles a las y los uruguayos garantías sobre su vida y su tranquilidad.
 
Pero también hay que decirles que se requiere cambiar a fondo para que esto no se proyecte en el futuro y cortar el espiral de violencia y exclusión. Hay que reprimir el delito y a la vez hay que incluir socialmente y darles perspectivas colectivas, más allá de la selva del sálvese quién pueda, a los jóvenes y mayores excluidos. Las dos cosas son necesarias.
 
El 27 de mayo. Es en este escenario que valoramos las elecciones del 27 de mayo. Para las transformaciones necesarias en el Uruguay se necesita una izquierda fuerte y a la ofensiva.
 
Que profundice los cambios, con una mejor gestión de gobierno. Pero también se necesita una fuerza política, el Frente Amplio, parada en el centro del escenario político nacional, dando la batalla política, ideológica y cultural. Organizando la gente y movilizándola para seguir construyendo un Uruguay mejor y no retroceder hacia el Uruguay partido, de exclusión, que dicho sea de paso, solo traerá más violencia e inseguridad.
 
Para que el Uruguay siga cambiando, para que lo que se ha cambiado no tenga marcha atrás, se necesita más y mejor Frente Amplio.
 
Un Frente Amplio comprometido con el gobierno, sí, pero no reducido a la gestión o a su apoyo, fuertemente relacionado con el movimiento popular organizado y con el pueblo no organizado, articulador de las demandas y promotor de la organización y la lucha contra la derecha.
 
Un Frente Amplio dando la lucha política e ideológica. Un Frente Amplio defendiendo y construyendo un proyecto de país distinto, con valores distintos, dando la pelea cultural en toda la sociedad.
 
Este proceso no empieza ni termina el 27 de mayo, pero tiene un momento trascendente el domingo y la cita es para todas y todos.
18
may
12

sociedad y política

Nuestra nueva Edad Media 

 

Fanatismos

Jorge Majfud, Jacksonville University

Así como una democracia nunca se ha definido ni se ha probado ni ha avanzado por el nacionalismo de un pueblo sino por sus críticos, de igual forma todo lo que hoy llamamos “progreso de la historia” (con todo lo relativo que tiene esa expresión), como los múltiples derechos de las minorías, como la superación de muchas formas de explotación y esclavitud, nunca han sido producto de mentalidades conservadoras sino de aquella otra tradición que redescubrieron los humanistas al final del Edad Media y que incluyó a seculares y religiosos de extensa cultura.

Ese movimiento de una larga y lenta revolución en defensa de las libertades colectivas e individuales tuvo su raíz principalmente en aquellos profesores que huyeron de Grecia a la caída Constantinopla y en aquellos otros (menos reconocidos) que en Córdoba y otras ciudades del sur de lo que hoy es España traducían textos científicos mientras discutían filosofía y religión en latín, hebreo, árabe y otras lenguas parecidas al castellano.

Como bien criticó el gran Ernesto Sábato a mediados del siglo pasado, el movimiento liberador del Renacimiento condujo a varias paradojas, como la de haber sido un movimiento humanista que en el siglo XX acabó en la deshumanización, un movimiento que se preocupó por la naturaleza y terminó en la máquina, un movimiento secular que terminó en una nueva religión: el fetichismo de la razón y las ciencias, donde sus paradójicos sacerdotes no eran los grandes científicos sino los cientificistas y sus rebaños estaban compuestos de tecnólatras.

Ahora, superado los paradigmas de la Era Moderna, y como bien lo había adelantado Umberto Eco hace varias décadas, volvemos a la Edad Media. Si en la Era Moderna convivían los racionalistas con los románticos, en nuestra nueva Edad Media conviven los fanáticos religiosos con el barroquismo de la publicidad, del consumismo y la hiperfragmentación del Homo Digital.

En Estados Unidos, como en muchos otros países, uno de los blancos preferidos de los neoinquisidores son los profesores y, por extensión, todos aquellos que se dedican a alguna disciplina humanística o, como se conoce en Estados Unidos, a alguna “liberal arts”. A los conservadores más radicales no sólo los irrita el adjetivo, “liberal” (que convierten en sustantivo para lanzarlo como una piedra), y la posibilidad de que exista la duda como recurso, sino los mismos fundamentos declarados de las “liberal arts”, entre los cuales está la promoción del pensamiento crítico antes que el pensamiento profesional. (Recientemente, participamos de un largo y duro debate en las asambleas de profesores que gobierna mi universidad, entre Economía y Negocios; la primera, una clásica “liberal art”; la segunda, una disciplina profesional que, por ende, se restringe mucho más a los cómo que a los por qué de la primera).

Desde los candidatos presidenciales que apelan a sus religiones como armas políticas (cada vez se parecen más a sus enemigos, los islamistas; no a aquellos medievales que apreciaban la diversidad sino a los fanáticos más contemporáneos) hasta los arengadores de los medios audiovisuales, el rebaño ha ido creciendo no sólo en número sino en su agresividad proselitista y moralizadora. No se conforman con ser los elegidos de Dios y sus voceros oficiales; además necesitan mandar al infierno al resto de infieles.

Como hiciera Anito y sus demagogos que en la democrática Atenas lograron la condena del viejo Sócrates, la fobia antiintelectual acusa a los profesores de hoy de las mismas dos cosas que hace dos mil quinientos años: uno, son demasiado incrédulos; y dos, corrompen a la juventud haciéndoles demasiadas preguntas y sugiriéndoles que tal vez hay otras formas de ver un mismo problema.

Los líderes de esos poderosos grupos, orgullosamente definidos como religiosos y conservadores, en su mayoría ha realizado un pasaje fugaz por alguna universidad, más bien como ese necesario trámite administrativo que exige una sociedad contradictoria. Probablemente habrá sido para ellos una pérdida de tiempo, si no se dedicaron a algo práctico como los negocios. Junto con los lobbies secretos, estos grupos poseen una reserva incalculable de poder político y social.

Por norma y por lógica se definen como conservadores, aunque todas sus religiones y sus tradiciones han sido fundadas por revolucionarios que sucesivamente fueron torturados, crucificados o condenados de diversas formas y por diversos grupos conservadores de su tiempo.

Por supuesto que entre los malos profesores el proselitismo (típica tradición cristiano-musulmana que heredó el pensamiento ideológico en la Era Moderna, como cierto marxismo panfletario) tampoco es raro. No obstante, por definición, el pensamiento crítico no promueve la creencia ni la sumisión intelectual a la autoridad sino todo lo contrario. Los profesores no son predicadores, ni pastores ni políticos, y nada ganan con fastidiar las conciencias jóvenes. La mejor tradición académica sigue basándose en el ejercicio de la duda y el escepticismo sobre las obviedades. En la academia también hay trabajo clerical (como en una iglesia puede haber grandes espíritus críticos), ya que un investigador suele ser un intelectual profesional, con todos los riesgos y ventajas que esto implica, pero el clericalismo no es el ideal por el cual se define la profesión académica.

Es comprensible que en las universidades, donde normalmente se investiga, también se ejercite la duda y el cuestionamiento con alguna frecuencia. Tan comprensible como que en las iglesias de todo tipo estén casi monopolizadas por personas que en su vida nunca se les ocurriría cuestionar algo de sus propias convicciones sin considerarlo inmoral o diabólico.

Sin embargo, el caso sobre corrupción de la sociedad que llevó a Sócrates a la muerte y a Jesús al martirio, no es tan grave como se declara. Si bien es cierto que un porcentaje de estudiantes que entran a una universidad salen con ideas diferentes, con habilidades y traumas diferentes, no es menos cierto que de igual forma se podría acusar a las iglesias. Con el agravante de que si los profesores corrompen o adoctrinan adultos, con una conciencia previamente formada, las iglesias siempre llevan la ventaja de hacer lo mismo pero con menores y por mucho más tiempo. Ese es su trabajo: convencer o adoctrinar niños inocentes, incapaces de responder y sin siquiera recibir una buena nota por dudar de la verdad revelada, como suele ocurrir en las universidades. Las iglesias inyectan sus verdades (verdaderas o no, eso es materia de discusión, como los religiosos bien saben cuando se refieren a religiones ajenas, las falsas) en la más temprana edad y continúan haciéndolo por el resto de la vida de los feligreses. La mayoría de los universitarios pasa en un campus académico apenas cuatro o seis años. Cuatro o seis años felices, dicen luego, pero un tiempo casi insignificante desde el punto de vista de la adoctrinación de un individuo, que ya venía formado desde la cuna.

Entonces, señores elegidos de Dios, portavoces del Señor, miembros permanentes del Paraíso, sería bueno que, antes de criminalizar a los “liberal professors” de este país y de muchos otros, procedieran con las mismas reglas y las mismas oportunidades. Dejen de adoctrinar, dejen de lavar el cerebro de los niños y nosotros dejaremos de enseñar a los jóvenes que dudar es bueno. Aunque a partir de entonces ustedes dejarán de beneficiarse de todos los inventos que los investigadores y los espíritus críticos producen y nosotros no podamos beneficiarnos de la salvación de ustedes, sino lo contrario, como hasta ahora.




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