Archivos para 17/02/12

17
feb
12

uruguay; la niñez y la pobreza

Falta un tercio de los niños

 

Asentamientos

El 30% de los niños de cero a tres años es pobre.

En estos primeros meses del año, cuando hay relativamente poca actividad política, los medios tenemos a mano balances y programas previstos para el año que comienza. Así “El Observador” publicó esta semana la información del título y anuncio que el gobierno dará prioridad al tema.

Antes que nada, hay que completar el dato, porque si no se miente por omisión: cuando asumió Tabaré Vázquez, la cifra era de 56,4%. No es que no haya habido mejora ni preocupación por el tema.

Desde hace décadas en Uruguay las familias de clase media y alta disminuyeron el número de hijos que tienen, de manera que la mayoría de los niños nacen en hogares carenciados en los que, además, es significativo el embarazo adolescente. Eso explica que, al “subir” muchos hogares por encima del umbral de pobreza, las familias que siguen siendo pobres tienen un porcentaje elevado del total de niños.

No vamos a extendernos en lo obvio: esos niños seguirán siendo el 30% de su generación. Ni vamos a recordar que tenemos una sociedad fragmentada y parte de esos niños tienen como modelo positivo, o referente adulto, a personas desplazadas al delito y la drogadicción, lo que perpetúa el quiebre cultural. Tampoco vamos a internarnos en los planes oficiales. El colega dice poco más que se inspiran en el exitoso plan Canelones Crece Contigo implementado por el doctor Marcos Carámbula con 1.200 familias, que logró bajar la inseguridad alimentaria y aumentar de 69%  al 92% el número de ellas que cobra asignación familiar.

Queremos destacar otro aspecto de las políticas sociales en general, que esta cifra evidencia. Los problemas son sociales por su escala y orígenes, pero las soluciones son individuales.

El economista Amartya Sen desarrolló un enfoque sobre el desarrollo que, justamente, no hace hincapié en los índices de ingreso promedio, sino que quiere ir a ver qué pasa con cada uno de los pobladores. Porque cada uno es distinto, tiene problemas distintos, metas distintas y quiere vivir una vida determinada distinta a la de su vecino. Un mismo ingreso no rinde el mismo bienestar en una vivienda con servicios que en un asentamiento. Una oportunidad común no rinde igual a una persona con problemas de salud que no puede ejercer el trabajo o debe gastar un tercio del mismo en medicamentos. Sen es uno de los inspiradores del Índice de Desarrollo Humano del PNUD, pero su aspiración va mucho más allá.

“Claro, Uruguay es un país manejable”, nos comentó un médico chileno hace algunos años, cuando le comentamos la implementación del Sistema Nacional Integrado de Salud. Esa pequeñez de escala para algo debía servirnos.

La notable gestión de Marina Arismendi, fundadora del Mides, desde un principio adoptó el método de conocer a nuestros indigentes de a uno. De cada uno de los beneficiarios del Plan de Emergencia se sabía mucho. Por eso, se sabía a quién podía servirle el programa de Vías de Salida y quién podía aprovechar mejor Uruguay Trabaja.

El índice de indigencia de 2004 era del orden del actual índice de pobreza. El país tiene que trabajar en el mismo sentido pero a escala de todos los pobres. Para solucionar los problemas de cada uno, que son siempre distintos. Esa es una política solidaria efectiva. Eso es profundizar los cambios.




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