20
mar
10

semanario el popular, uruguay

 

La historia reciente es un campo de batalla permanente de las clases en pugna. Conocer el pasado nos permite entender el presente y transformarlo en un sentido liberador. Por ello desde siempre las clases dominantes han buscado deformar la historia. Hace unas semanas, en un histórico fallo, la justicia uruguaya sentenció al ex dictador Juan María Bordaberry por los crímenes cometidos bajo su mandato y por su pleno conocimiento del accionar coordinado en torno al Plan Cóndor. El dictamen, en su fundamento, tira por tierra el manido argumento de los “dos demonios”.
 
 
El Uruguay fue sometido a una dictadura fascista durante casi 12 años. Dictadura cívico-militar cuyo objetivo fue cortar a sangre y fuego el avance en la acumulación de fuerzas que nuestro pueblo venía haciendo a nivel social y político. El golpe de Estado y la dictadura fueron producto de la acción conjunta y planificada por parte del gobierno de EE.UU, la oligarquía local, los sectores ultraderechistas de los llamados partidos tradicionales, y los mandos militares fascistas. Mandos militares que fueron, en gran parte, educados en escuelas estadounidenses, durante los años previos. Las clases dominantes usaron el aparato del Estado para quebrantar las libertades, masacrando en forma sistemática a los trabajadores y el pueblo, al Frente Amplio y a los sectores democráticos del Partido Nacional y el Partido Colorado. No existió una guerra sino el ejercicio del terrorismo de Estado con la finalidad de aplicar la estrategia neoliberal aumentando la tasa de ganancia, y evitar cualquier forma de resistencia a esos fines. Los objetivos perseguidos fueron causa de que la deuda externa se multiplicase por diez (pasó de 560 millones de dólares a casi 5600), y que al mismo tiempo se generase una brutal redistribución de la riqueza a favor de los grandes grupos económicos y trasnacionales, en desmedro de los trabajadores y jubilados. Durante ese período el Estado disminuyó sensiblemente su participación en las políticas sociales. El pueblo uruguayo resistió de múltiples formas la dictadura, particularmente a través de la CNT y el FA. Se vivió más de una década de represión, oscurantismo y violencia brutal que produjo decenas de miles de exiliados y despedidos, cerca de 11.000 presos (muchos de ellos salvajemente torturados), más de 200 desaparecidos, más de 170 muertos. Por tanto, las familias de decenas de miles de uruguayos fueron afectadas. En particular, el PCU y la UJC fueron blanco permanente de la dictadura. Los comunistas podemos afirmar orgullosamente que, como parte de nuestro pueblo, luchamos cada día de la dictadura. Mantuvimos nuestra prensa pese a la represión (la “carta” clandestina, la revista Estudios editada en el exterior). También sostuvimos los vínculos con los trabajadores y el pueblo, poniendo nuestra organización al servicio de la lucha por la libertad, la democracia, y los derechos populares. El costo fue inmenso para los comunistas: más de 6.000 presos y torturados, 37 asesinados, más de 30 desaparecidos y miles de exiliados. Por esa actitud y el sacrificio que significó, se nos designa con justicia como “Partido de la resistencia”. En diciembre del 2008 en el V Congreso Extraordinario del FA “Zelmar Michelini” se reconocía que nuestro primer gobierno había “(…) cumplido con el artículo 4° de la Ley de Caducidad, que obliga a investigar los delitos denunciados y se ha habilitando la acción de la Justicia a través e una interpretación diferente de la ley de caducidad, representando esto un avance significativo, aunque queda mucho por hacer, en materia de verdad y justicia y en el respeto a los derechos fundamentales. La democracia se fortaleció en nuestro país también en este plano y el respaldo popular que tuvo la acción del gobierno y el Poder Judicial desmintió décadas de amedrentamiento”. Al mismo tiempo se asumía el compromiso de dejar atrás “la cultura de la impunidad que ha impregnado el accionar de los gobiernos luego de recuperada la democracia(…) y en su lugar se forjará una cultura en el respeto a los derechos humanos para lo cual es imprescindible cumplir con el mandato del Congreso anterior de adecuar “la legislación interna a los tratados internacionales ratificados por el país”, incluyendo la anulación de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, principal estamento de impunidad. La búsqueda de toda la verdad y de los restos de los desaparecidos no admitirá descanso, para lo cual se impone asignar esta función a una institución dotada de recursos materiales y humanos suficientes para una tarea de esta envergadura. De más de doscientos desaparecidos se han recuperado solamente los restos de siete y se resolvieron judicialmente trece casos. Y sigue dando las mismas inaceptables respuestas, ante la opinión pública y ante los jueces: que “no saben”, que “no se acuerdan”. Esa es nuestra verdad de hoy. En nuestro país, aún no se han curado las heridas porque tenemos una verdad recortada, porque no se puede recordar lo que resta por saber y porque aún no se ha hecho toda la justicia a que tienen derecho las víctimas del terrorismo de Estado. Es necesario asumir que la tarea pendiente sigue siendo enorme. El no haber conseguido la mayoría de votos necesarios para anular la Ley de Caducidad no impide que se siga cumpliendo con el articulado de la misma. Los comunistas seguiremos peleando sin descanso, en todos los ámbitos donde participamos, por la verdad y la justicia, tal como lo impone el programa de nuestro Frente Amplio.

 

 
Por Ángel Guerra Cabrera
 
Una carta sumándose a la feroz campaña subversiva contra Cuba se difunde con la firma, entre otros, de intelectuales de ultraderecha como Vargas Llosa, un agente de la CIA y un ex policía de la dictadura de Batista que se las dan de escritores y algunos artistas de valía, ojalá que mal informados. Por estos días se cumplen siete años de un intento de desestabilización semejante por parte del gobierno de Bush, finalmente derrotado por la firmeza del pueblo cubano y una ola de solidaridad internacional. Al mismo tiempo que miles de misiles llovían sobre Bagdad y las principales ciudades de Irak como preludio de una ocupación que le ha arrancado un millón de vidas e impuesto inenarrables sufrimientos a la nación árabe, desde Washington se daban los pasos para justificar a renglón seguido una intervención militar en Cuba. El pretexto sería una ola de migrantes ilegales cubanos intentando atravesar el estrecho de La Florida. También como ahora, la Unión Europea hacía el mandado a Washington y se rasgaba las vestiduras por la supuesta violación de los derechos humanos en Cuba, en una actitud colonial, injerencista y mentirosa al igual que la mencionada carta. No hay nada más desvergonzado que acusar al gobierno cubano de torturar o suprimir físicamente a sus opositores puesto que, a diferencia de lo que ocurre con otros muchos países, nunca se ha podido probar un solo caso de ese tipo de prácticas en Cuba. Volviendo al año 2003, entre el 19 de marzo y el 10 de abril fueron secuestrados y desviados hacia Estados Unidos dos aviones cubanos de pasajeros sin que ese país investigara a los secuestradores ni los sancionara por sus delitos pero sí confiscara las naves. Al mismo tiempo las autoridades cubanas frustraban el secuestro a mano armada de una embarcación y neutralizaban el de una tercera aeronave. En el cénit de la llamada guerra contra el terrorismo secuestrar un avión de pasajeros era un delito grave excepto si el aparato era cubano, entonces se convertía en un acto de heroísmo. En el periodo mencionado los servicios de seguridad de la isla detectaban y neutralizaban 29 intentos de secuestros de aviones y barcos con el objetivo de emigrar al país del norte. Washington, por un lado estimulaba la emigración ilegal de cubanos mediante una frenética campaña apoyada en la singularísima ley que confiere a los nacionales de la isla el derecho a regularizar su situación migratoria no más poner los pies en territorio yanqui. Por el otro, había reducido a la mínima expresión la entrega de visas a cubanos a que lo obliga el convenio migratorio entre los dos países con el fin igualmente de empujarlos a la emigración ilegal. Como colofón, y en el colmo de la hipocresía y el cinismo, el mismo gobierno que realizaba esas acciones amenazaba con que “no toleraría un éxodo masivo de balseros procedentes de Cuba”. Coincidentemente, los representantes diplomáticos de Estados Unidos en La Habana mantenían una actitud conspirativa cada vez más desfachatada y habían convertido a la Oficina de Intereses de ese país en el estado mayor de la escuálida contrarrevolución interna. Allí recibían instrucciones y se fiscalizaba su actividad a los llamados activistas de derechos humanos y periodistas independientes, la mayoría de los cuales recibe dinero por sus patrióticos servicios, como se ha probado de forma incontrovertible. Frente a la grave amenaza de un zarpazo de Washington, las autoridades cubanas encerraron a un grupo de la quinta columna dirigida desde aquella oficina diplomática. La campaña mediática contra Cuba, igual que ocurre ahora, subía cada vez más de tono hasta que precisamente en México se le puso un hasta aquí con aquel memorable artículo de Pablo González Casanova en La Jornada y la histórica declaración “A la conciencia del mundo” de un grupo de intelectuales mexicanos, luego apoyada por miles de personas en el planeta, que denunciaba el peligro de una inminente agresión contra Cuba. El gesto mexicano fue el punto de giro hacia la contraofensiva de las fuerzas populares y progresistas en América Latina e internacionalmente, que terminó desmantelando la agresión del imperio contra la isla. Nuevamente González Casanova y otros destacados intelectuales han lanzado un manifiesto “En defensa de Cuba”, cuyos argumentos demuelen la declaración del Parlamento Europeo y seguramente recibirán un sólido apoyo internacional. El pueblo cubano hará su parte.

 

Por Rony Corbo
 
Eduardo Lorier: «La humanidad no tiene futuro bajo un sistema basado en el lucro y la explotación. Las grandes crisis deben generar grandes soluciones..»
 
 
Auspiciado por el Partido del Trabajo de México (PT), se llevó a efecto el catorceavo Seminario Internacional “Los partidos y la nueva sociedad”, donde se reunieron representantes de Partidos y organizaciones internacionales, para analizar y discutir la coyuntura mundial y continental. El evento se llevó a cabo en la Ciudad de México, donde se presentaron docenas de ponencias para pasar luego a la discusión de las mismas. La delegación de Uruguay estuvo compuesta por Eduardo Lorier, Secretario General del Partido Comunista, Carlos Baráibar por Asamblea Uruguay, Juan José Domínguez, Coordinador de Relaciones Internacionales del Movimiento de Participación Popular, Leonardo Batalla por el PIT CNT, Carlos Alejandro de la CUF y quien escribe por la comisión de Relaciones Internacionales del Frente Amplio.
Caracterización de la etapa
 
 
América Latina se adentra en una nueva etapa de su historia, en la cual, por primera vez, partidos, movimientos, frentes y coaliciones de izquierda, en los que convergen las más diversas corrientes políticas e ideológicas, ocupan, de manera estable, espacios institucionales dentro de la democracia burguesa, cuyo funcionamiento se extiende, también por primera vez, por casi toda la región. Como lo dice Roberto Regalado “a veinte años de la elección mexicana de 1988 (donde triunfó Cárdenas) y a diez de la elección venezolana de diciembre de 1998, cualquiera que sea el criterio para definir qué es un gobierno de izquierda o progresista, sea el más estrecho o el más amplio, el resultado no tiene precedente en la historia. ..Los triunfos electorales de la izquierda latinoamericana no son resultado exclusivo de factores positivos o negativos, sino la interrelación de unos y otros. Interpretarlos sólo como un producto acumulado de las luchas populares, o sólo como un reajuste en los medios y los métodos de dominación capitalista, sería igualmente unilateral. Lo primero conduce a un triunfalismo injustificado… Lo segundo conduce a una negación igualmente injustificada, a pensar que la dominación imperialista es infalible…”. Regalado opina que, para comprender el momento, se requiere volver al concepto de hegemonía de Antonio Gramsci, la cual “abre espacios formales de gobierno con el objetivo de que no puedan ser utilizados para hacer una reforma progresista del capitalismo”. Se trata de construir una “contra-hegemonía popular”, reconociendo que el problema es complejo, entre otras razones, porque no encaja en los patrones conocidos de revolución y reforma. La izquierda que hoy llega al gobierno en América Latina no destruye el Estado burgués, ni elimina la propiedad privada sobre los medios de producción, ni funda un nuevo poder… En sentido contrario, tampoco puede construir una réplica del Estado de Bienestar”.
Eduardo Lorier: la crisis capitalista se profundizará

 

El Secretario General del PCU analizo la crisis internacional, el estallido de la “burbuja” inmobiliaria en los EEUU y alerto del surgimiento de nuevas “burbujas especulativas” incluso en China. Lorier manifestó que la crisis se profundizará, y obliga a pensar en una perspectiva en la que el capital intenta realizar su proyecto a costa de los trabajadores y los pueblos, simultáneamente llamó a elevar la lucha y la acción colectiva para la transformación social. “La perspectiva anticapitalista es una posibilidad que debemos fortalecer e intensificar” manifestó. De lo contrario pueden reconfigurarse condiciones de mayor explotación y sufrimiento durante el nuevo ciclo de desarrollo capitalista mundial”. “Los principales indicadores económicos y sociales nos señalaban que la crisis se aceleraba y que el aumento de ritmo apuntaba hacia un hundimiento catastrófico de la economía norteamericana; algunos se reían de nuestras afirmaciones: Hoy, la mayor parte de los países europeos están pasando de la recesión a la depresión, Japón sigue el mismo camino. China transita hacia una fuerte baja en su tasa de crecimiento del PBI… El germen de la destrucción, que según Marx el capitalismo lleva dentro de sí, se ha potenciado. La humanidad no tiene futuro bajo un sistema basado en el lucro y la explotación. Las grandes crisis deben generar grandes soluciones; en primer lugar debemos apostar a un modelo diferente al neoliberal, lo cual será punto de partida para un nuevo tránsito revolucionario hacia un orden social y político alternativo al capitalismo actual: el socialismo. Para los países latinoamericanos se trata de crear un sistema financiero continental, cuyo germen está hoy en el Banco del Sur, el cual debemos potenciar para convertirlo en alternativa real a la unipolaridad de los Estados Unidos”. Lorier destacó la postura del PCU de “oponernos al TLC con los Estados Unidos cuando no era fácil hacerlo, por el auge del capitalismo y el discurso del mercado infinito; hoy las economías más insertas a los Estados Unidos como México sienten más pesadamente el peso de la crisis, que aquellos que diversificamos nuestro comercio; por suerte pasó un tren y no nos subimos”.

El programa al socialismo en Cuba

 

El Dr. Darío Machado Rodríguez, profesor e investigador, Doctor en Ciencias Filosóficas, expuso algunos conceptos sobre la experiencia del centralismo democrático, en base a un libro de su autoría que se encuentra actualmente en proceso editorial titulado: “La persona y el programa del socialismo”. Machado tocó esta forma de organización partidaria desde lo enunciado por Lenin, pasando por la experiencia en la Unión Soviética y otras experiencias prácticas y sobre todo lo que acontece después de la caída de Europa del Este y la URSS. “El emprendimiento de una experiencia socialista es la expresión, de la voluntad por transitar un camino ignoto que requiere un formidable y continuado esfuerzo en todos los órdenes, principalmente en lo tocante al desarrollo de la subjetividad que debe acompañar el proceso. Se trata en primer lugar del correlato cultural de la colosal transformación material y humana que implica la superación de la realidad capitalista”. Concluyó tocando lo relativo al papel del individuo en la construcción y la aplicación de un debate abierto que posibilite el control popular y la vigilancia política como arma indispensable para evitar el burocratismo y el respaldo a la participación del pueblo. El dogma y el mecanicismo destruyen la revolución manifestó, y llamó a la elaboración de un marxismo-leninismo de siglo XXI realmente dialéctico y creador.

Grupo de Trabajo del Foro de Sao Paulo

En el marco del seminario se reunió el Grupo de Trabajo del Foro de Sao Paulo, donde se analizó la realidad de la izquierda latinoamericana marcada por avances y confirmaciones como el triunfo electoral del FA en nuestro país, o retrocesos como la derrota de la Concertación en Chile. Se debatió el tema Honduras, no reconociéndose por parte de las organizaciones de izquierda el gobierno de Porfirio Lobo. La problemática de Haití también se trató, nombrándose una delegación que se entrevistará con las organizaciones sociales de Haití para evaluar la colaboración de los países latinoamericanos en los cuales resalta Cuba; a propósito de Cuba, el FSP denunciará la campaña mediática desatada en su contra y se llama a nuestras organizaciones a enfrentar esta ofensiva de la derecha en nuestros países. Por último se realizará en mayo una reunión con la izquierda europea para abordar estos temas: 1.- UE: Acuerdos comerciales y estrategias europeas de división de los países de América Latina. La UE es una alternativa para la diversificación de las relaciones de América Latina frente a la hegemonía estadounidense. 2.- ¿Qué respuestas políticas a la crisis financiera y la crisis de la economía real? Los enfoques de los gobiernos de la izquierda en AL y los enfoques de la UE. 3.- Desafíos estratégicos que enfrentan los movimientos y la izquierda en América Latina. 4.- BCE y Banco del Sur; cómo transformar la banca. Transformar las arquitecturas financieras internacionales y regionales. 5.- Seguridad y militarización. Políticas de seguridad que amenazan la paz: El nuevo concepto estratégico de la OTAN; las bases de los Estados Unidos en Latinoamérica y la contra -ofensiva de Washington para recuperar su hegemonía en la región.
Publicado por Comunistas en Madrid. en viernes, marzo 19, 2010 0 comentarios
 
El Servicio de Paz y Justicia de América Latina y su Presidente, el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, denunciaron el asesinato de uno de sus militantes en San Salvador.
Se trata de Ulises Martínez Sierra, de 26 años a quien hallaron muerto el pasado 26 de febrero, luego de que fuera secuestrado en una camioneta pick up, según testigos que lo vieran por última vez. Medicina Legal constató que recibió brutales golpes en todo el cuerpo; tenía la mandíbula destrozada, varias costillas quebradas y le dispararon cuatro balazos: en la cabeza, nuca, brazo izquierdo y abdomen.Martínez Sierra era una persona comprometida con las causas por la Paz en El Salvador. El año pasado, en ocasión del Encuentro Anual de los Secretariados del SERPAJ en Mesoamérica y Colombia, había informado que recibía persecución y amenazas y en enero de este año, reiteró a la Coordinación Latinoamericana sus temores.El SERPAJ Costa Rica había gestionado para que saliera de su país por un tiempo, sin embargo, Ulises no tomó la decisión, temiendo también por la seguridad de su familia, se habló incluso la posibilidad de salir con ella.Un miembro de la Coordinación Latinoamericana, viajó inmediatamente después del lamentable suceso, para acompañar a los familiares y compañeros/as del Serpaj El Salvador, muy afectados por este hecho. En ese marco tuvo reuniones diversas con autoridades, el Procurador de Derechos Humanos, la Fiscalía, el Consejo de Seguridad Nacional, el Vicepresidente de la Asamblea Legislativa y de la Vicepresidencia de la República, para pedir justicia, y reafirmar el compromiso de trabajar por la paz. Dichas autoridades se comprometieron a continuar investigaciones y colaborar en el esclarecimiento de este asesinato, en medio de la difícil y violenta situación de El Salvador.
Fuente: Servicio de Paz y Justicia

 
Por Jubenal Quispe
 
La sociedad española tiene que entender que los más de 5.2 millones de nuevos vecinos residentes no se irán de España. Todas las políticas de retorno voluntario han fracasado en el intento.
 
 
Según el último informe titulado “Evolución del Racismo y la Xenofobia en España, 2009” del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), adscrito a la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración, 3 de cada 4 españoles encuestados piden leyes más drásticas contra la inmigración. La muestra fue de 3000 encuestados. Si para el año 2000, el 36% de españoles y españolas pedía el endurecimiento de las leyes inmigratorias, para el 2004, este porcentaje subió a 56%. Pero ahora, sólo cinco años después, el 75% exige mayor rigidez legal con la inmigración. ¿Qué ocurre con esta España cuya historia está hilvanada de idas y vueltas migratorias en diferentes direcciones y épocas? ¿No es España el Estado democrático moderno, ilustrado y asentado en los derechos fundamentales del ser humano? ¿Cómo explicar esta pre modernidad en una sociedad “posmoderna”? En sus más de 350 páginas, el informe indica que el racismo contra las y los inmigrantes crece de manera alarmante. Evidencia, por ejemplo, la animadversión generalizada contra africanos del norte por el color de la piel, el idioma y la religión. Los latinoamericanos, en su mayoría, son rechazados, aunque en menor medida, pero los argentinos, por sus rasgos físicos y culturales, son aceptados. Las rumanas, aceptadas por el color de la piel, sólo hasta cuando el acento idiomático los traiciona. Y así. El informe arroja la triste realidad de: si en España eres blanco, tienes plata y hablas inglés o alemán, no importa que seas extranjero. ¡No eres inmigrante! Si eres de otro color, tienes que jugar futbol o ir a la ajena guerra en Afganistán para ser aceptado. Veamos quiénes son este 75% del cual habla el informe. El documento señala que las personas de más edad, de bajo nivel de estudios, de ocupaciones laborales de escasa cualificación, ideológicamente posicionadas hacia la derecha, y que se declaran creyentes muy practicantes, son las más reacias a la inmigración (p.43). Pero también están los ambivalentes, personas más jóvenes, que han experimentado desempleo, de situación socio laboral más precaria, de nivel de estudios medio, ideológicamente de izquierda y con creencia y práctica religiosa. Quienes toleran la inmigración, sonpersonas de un nivel elevado de estudios, al igual que su posición económica y profesional, de alta especialización y nivel de renta. Lo que les sitúa en una posición “más privilegiada” ante la inmigración, y les distancia de la competencia con inmigrantes (acceso a puestos de trabajo, a ayudas y prestaciones sociales). De ideología de centro izquierda y religiosamente poco practicantes (p. 361). Éste colectivo es una minoría frente a los dos anteriores que representan el 75% de las y los encuestados. Los resultados del informe indican varias verdades de fondo. Primero, España continúa siendo una sociedad aprisionada por estereotipos y barnizada por la modernidad. La democracia y la ilustración europea no sólo llegaron tardías al país, sino que en grandes nichos sociales son aún desconocidas.La España moderna, integrada a la Europa culta, sólo fue un barniz que ahora se diluye al ritmo dela crisis financiera y el paro galopante. El país continúa siendo el reino de los estereotipos, supersticiones y casería de brujas. Podríamos definir estereotipo como una “imagen convencional y sin reflexión que se ha acuñado para un grupo de gente” (Quin y McMahon, 1997: 137). Se trata por lo tanto de una forma simple de pensar sobre un conjunto de personas que facilita el comunicar nuestras ideas, y nuestra mente los utiliza con frecuencia y de forma inconsciente. Los estereotipos son recursos que evitan el esfuerzo mental para analizar, comprender y explicar cada realidad. Es un mecanismo para desviar la responsabilidad moral. Y ante todo es la manifestación de un auto odio. En este sentido, los estereotipos son patologías excluyentes con la racionalidad ilustrada (Roca, 2006). Se odia al inmigrante porque éste es la reminiscencia de la nefasta historia nómada de España que las y los españoles no termina de digerir. Los datos indican que la xenofobia contra las y los inmigrantes comenzó a tomar fuerza atizados por discursos políticos conservadores. Slogans como: “no cabemos todos en el barco”, “avalancha de africanos”, “migrante es más propenso a delinquir”, “las leyes son permisivas”, “inmigrantes al asecho”, etc., emitidos por políticos y difundidos por los medios de información masiva, fueron ganando adeptos en una sociedad nerviosa, sacudida por la crisis financiera y sumida en uno de los paros laborales más altos del mundo (cerca al 20%). Se toma a inmigrantes como chivos expiatorios para todos los problemas irresueltos del país. Por qué hay desempleo, por inmigrantes. Por qué hay delincuencia, por inmigrantes. Por qué el malestar del Estado de bienestar, por inmigrantes. Por qué hay xenofobia y racismo, por inmigrantes. Hasta incluso el cambio climático es por inmigrantes. ¡Si tan sólo hiciésemos el mínimo esfuerzo de pensar! ¡Si tan sólo intentáramos imaginar una España sin inmigrantes, tan solo por un día! Con políticos incapaces de aceptar sus limitaciones en condicionar las instituciones del Estado a las nuevas realidades sociales y con una sociedad ahoga en el espejismo de la modernidad y pertenencia a la Unión Europea, es explicable la arremetida de la xenofobia, pero jamás justificable. La sociedad española tiene que entender que los más de 5.2 millones de nuevos vecinos residentes no se irán de España. Todas las políticas de retorno voluntario han fracasado en el intento. ¿Qué queda? ¡Aprender a convivir juntos! ¡Soñar juntos y juntas para idear la nueva España que queremos después de esta debacle! Las y los nuevos vecinos tienen mucho que aportar para salir de la situación financiera y laboral del país porque en sus países de origen vivieron en una permanente crisis. No es con más policías en los metros que se garantiza la convivencia pacífica. No es con animadversión que se expulsa a los que ya están aquí. No es con miradas, muecas y comentarios arcaicos que se construyen relaciones básicas hacia una sociedad intercultural. Todo pasa por aceptar que las y los nuevos vecinos ya están aquí. Reconocer sus derechos a existir como ciudadanos es una tarea ineludible. Tratarlos como semejantes/prójimos es el único sendero. La vía de la xenofobia y el racismo es la autopista al despeñadero, y el informe de OBERAXE es sólo una señal de alerta.
 

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